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The Radziwiłłs and Their Horses: Hipponyms in 17th- and 18th-Century Inventories of the Magnate Family’s Herds

Kamil Frejlich

Abstract

The article examines the hipponyms (proper names for horses) recorded in the inventories of the Radziwiłł family’s herds in the 17th and 18th centuries, predominantly located in the Grand Duchy of Lithuania. A total of 434 lexical units were identified, consisting of 106 female and 328 male forms. Analysis of these names reveals that they were not arbitrary but part of a deliberate naming system. The names referred to various cha-racteristics of the animals, including their appearance, behaviour, and possibly their places of origin. Some names were associated with “femininity” and beauty in the case of mares, while those for male horses often referred to fighting, courage, and offices. Greek and Roman mythology served as a significant source of inspiration for many hipponyms, while others were derived from the names of animal species. Many were also connected to the widely understood Muslim world. The languages most frequently represented among the names were Polish, Turkish, and Italian. The authors of the sources likely wrote only in Polish and were not well-educated, which may explain the distorted forms encountered.

Full text

Acta Linguistica Lithuanica 2025, vol. 92, pp. 1–23 Enlace al contenido / Turinio nuoroda ISSN 2669-218X (en línea / elektroninis) LOS RADZIWIŁŁ Y SUS CABALLOS: HIPÓNIMOS EN LOS INVENTARIOS DE LOS REBAÑOS DE LA FAMILIA MAGNATICIA DE LOS SIGLOS XVIITH Y XVIIITH⟧⟧-CENTURY INVENTORIES OF THE MAGNATE FAMILY’S HERDS Radvilas y sus caballos: nombres de caballos de los siglos XVII y XVIII en los inventarios de las manadas de una familia de magnates KAMIL FREJLICH Museo Real de Łazienki en Varsovia Correo electrónico: [email protected] ID ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9142-8886 Campos de investigación: Historia de la Mancomunidad Polaco-Lituana, relaciones entre humanos y animales, historia social, historia cultural, metodología de la historia. https://doi.org/10.35321/all92-03 RESUMEN El artículo examina los hipónimos (nombres propios de caballos) registrados en los inventarios de los rebaños de la familia Radziwiłł en los siglos XVIIth y XVIIIth, situados predominantemente en el Gran Ducado de Lituania. Se identificaron en total 434 unidades léxicas, de las cuales 106 eran formas femeninas y 328 masculinas. El análisis de estos nombres revela que no eran arbitrarios, sino que formaban parte de un sistema de denominación deliberado. Los nombres hacían referencia a diversas características de los animales, como su apariencia, comportamiento y, posiblemente, sus lugares de origen. En el caso de las yeguas, algunos nombres estaban asociados con la «feminidad» y la belleza, mientras que los de los caballos machos aludían a menudo a la lucha, el valor y los cargos. La mitología griega y romana fue una fuente importante de inspiración para muchos hipónimos, mientras que otros derivaban de nombres de especies animales. Muchos también estaban relacionados con el mundo musulmán en sentido amplio. Las lenguas representadas con mayor frecuencia entre los nombres eran el polaco, el turco y el italiano. Es probable que los autores de las fuentes escribieran únicamente en polaco y no fueran muy instruidos, lo que puede explicar las formas distorsionadas encontradas. PALABRAS CLAVE: Los Radziwiłł, hipónimos, caballos, zoonimia, inventarios. Copyright © 2025 Kamil Frejlich. Publicado por el Instituto de la Lengua Lituana. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la Licencia de Atribución de Creative Commons, que permite el uso, la distribución y la reproducción sin restricciones en cualquier medio, siempre que se reconozcan el autor original y la fuente. // Išleido Lietuvių kalbos institutas. Šis straipsnis yra atviros prieigos, platinamas pagal „Creative Commons“ priskyrimo licencijos sąlygas, leidžiančias neribotai naudoti, platinti ir atkurti turinį bet kokioje laikmenoje, nurodant autorių ir šaltinį. Recibido: / Gauta: 2025-01-31. Aceptado: / Priimta: 2025-04-18. 1 RESUMEN El artículo examina los nombres de caballos registrados en los inventarios de los rebaños pertenecientes a la familia Radziwiłł en los siglos XVII–XVIII, situados principalmente en el Gran Ducado de Lituania. En total se encontraron 434 unidades léxicas (de ellas, 106 formas femeninas y 328 masculinas). El análisis de los nombres reveló que no se asignaban al azar, sino que constituían parte de un sistema de denominación concebido deliberadamente. Los nombres de los caballos expresaban diversas características de los animales, incluida su apariencia, comportamiento y quizá su lugar de origen. Algunos nombres de las hembras se asociaban con la «feminidad» y la belleza, mientras que los nombres de los machos se relacionaban con la lucha, el valor y el servicio. La mitología griega y romana fue una fuente importante de inspiración para muchos nombres de caballos; otros procedían de nombres de especies animales. También aparecían nombres relacionados con la realidad del mundo musulmán en sentido amplio. Las lenguas de las que procedían los nombres eran principalmente el polaco, el turco y el italiano. Para los autores de las listas, el polaco era probablemente la única lengua en la que podían escribir; además, no eran instruidos, por lo que aparecen formas de nombres escritas de manera distorsionada. PALABRAS CLAVE: Los Radziwiłł, nombres de caballos, caballos, zoonimia, inventarios. INTRODUCCIÓN Existen varias especies, aparte de los seres humanos, que utilizan secuencias sonoras específicas para dirigirse a sus congéneres, como se ha observado, entre otros casos, en los elefantes africanos de sabana (Pardo et al. 2024). Sin embargo, los seres humanos no solo tienden a poner nombre a otros seres humanos, sino también a miembros de otras especies, una práctica que puede remontarse al Imperio Antiguo de Egipto. Janusz Strutyński definió las funciones de los zoónimos contemporáneos como: posesiva (indica la propiedad de la persona que nombra a los animales), diferenciadora (distingue un animal de otro) y fático-conativa (se utiliza en algunas especies para establecer contacto con los animales, provocar respuestas, etc.) (Strutyński 1996: 104–106). También sostendría que cumplen una función emotiva. Aunque no puede atribuirse a los zoónimos históricos las mismas funciones en todos los contextos, son sin duda un elemento importante para comprender cómo las personas trataban, valoraban y percibían antiguamente a los animales, por lo que constituyen una fuente para la historia de las relaciones entre humanos y animales. Además, representan una capa de la lengua viva que revela mucho sobre los propios seres humanos, incluidos los cambios culturales. Por ejemplo, en los contextos contemporáneos se observa que los zoónimos están influidos por la cultura popular y los acontecimientos actuales (Strutyński 1996: 90–102; Duszyk 2011: 276–280). Hasta la fecha, la investigación sobre los zoónimos en la Mancomunidad Polaco-Lituana no se ha desarrollado ampliamente. Se han publicado algunos artículos sobre los nombres del ganado vacuno en el Reino de Polonia en los siglos XVII–XVIII (Mytlakowski 1889; Pawlik 1922; Zborowski 1922; Warchoł 1961; Bubak 1974–1977) y en el ducado de Siewierz en el siglo XVIII (Pluta 1988). También se han analizado los nombres de perros utilizados para la caza, registrados por el voivoda de Poznań, Jan Ostroróg (1565–1622) (Ziembicki 1934; Smetona, Smetonienė 2017). Asimismo, se dispone de algunos datos sobre los nombres de perros utilizados en el Gran Ducado de Lituania en el siglo XVI, antes de la Unión de Lublin (Ragauskienė 2010: 34), y en la segunda mitad del siglo XVIII (Frejlich 2025). Aunque existe una amplia investigación sobre los hipónimos contemporáneos en las lenguas eslavas (Warchoł 2007: 119–268), los ejemplos de la Edad Moderna temprana no están bien representados en la bibliografía académica (véanse, por ejemplo, los tres nombres de caballos del siglo XVIII procedentes del ducado de Siewierz 2 en Pluta 1988). Sin embargo, puede señalarse el artículo de Evgenija N. Varnikova, quien analizó hipónimos registrados principalmente en los inventarios de monasterios de Vólogda, con un total de 430 formas de los siglos XVI–XVIII (Varnikova 2020). Marina Castiglione, a su vez, analizó 164 hipónimos relacionados con las caballerizas de la noble familia Moncada en Sicilia central a finales de los siglos XVI y XVII (Castiglione 2021). El estado generalmente deficiente de la investigación sobre los hipónimos históricos puede atribuirse a su escasez en los materiales documentales. Se ha observado, por ejemplo, que están ausentes de los libros de cuentas urbanos de la Baja Edad Media (Meiers 2019: 23). Bogdan Walczak concluyó que aparecen muy raramente en las fuentes polacas (Walczak 1996: 149–150). No obstante, las fuentes del siglo XVIII procedentes del territorio de Polonia contienen ejemplos aún desconocidos para los investigadores (Charczowski I: 11; Charczowski II: 43). Sin embargo, en los materiales relativos a una de las familias magnaticias más influyentes del Gran Ducado de Lituania —los Radziwiłł— se encuentra una verdadera abundancia de estos nombres. 1. FUENTES Y ESTRATEGIAS DE INVESTIGACIÓN El Archivo Central de Actas Históricas de Varsovia alberga una vasta colección conocida como Archivos de Varsovia de los Radziwiłł, trasladada de Nyasvizh a Varsovia en 1919 y 1923 (Lewandowska 2008: 632–654). Una parte importante de la colección está formada por diversos inventarios, tanto de bienes raíces como de pertenencias. Ya se ha sostenido que los inventarios de los Radziwiłł constituyen un corpus de fuentes valioso y multifacético, utilizable para investigar no solo la historia de la cultura material (lo que parece obvio), sino también la historia de la vida cotidiana, las mentalidades, la historia social y cultural (Augustyniak 2003), así como una historia no antropocéntrica, incluida la historia de los animales (Frejlich 2025). Cabe señalar que los inventarios de diversos bienes pertenecientes a la nobleza ya se han utilizado en investigaciones sociolingüísticas históricas. Por ejemplo, Zigmas Zinkevičius empleó documentos de este tipo para analizar la antroponimia y la demografía de determinados asentamientos de la Lituania del siglo XVII, entre ellos Vokė, que pertenecía a Bogusław Radziwiłł. Esto le llevó a concluir que su población era predominantemente de etnia lituana (Zinkevičius 1997). Los inventarios tanto de bienes raíces como de bienes muebles proporcionan una base valiosa para los análisis sociolingüísticos, pues reflejan la lengua en uso, aunque ese no fuera el propósito principal con el que fueron redactados. En la colección analizada de inventarios de los Radziwiłł hay aproximadamente 90 registros de diversos animales pertenecientes a la familia en los siglos XVII–XVIII, incluidos perros, ganado vacuno, ovejas y camellos. Sin embargo, la mayoría se refiere a caballos —unos 70—, de los cuales solo 10 contienen hipónimos. Todos los manuscritos fueron escritos en polaco (véase la Ilustración 1). Los hipónimos datan de 1612 a 1742. Los rebaños en los que se utilizaban estos nombres pertenecían a tres miembros de la familia Radziwiłł: Krzysztof (1585–1640), hetman de campo (más tarde gran hetman) de Lituania y voivoda de Vilna (Inv. XXVI-17; Inv. XXVI-39; Inv. XXIX-249); Bogusław (1620–1669), gran portaestandarte de Lituania y gran 3 El escudero lituano (Inv. XXVI–767); y Michał Kazimierz (1702–1762), quien más tarde se convirtió en voivoda de Vilna y gran hetman lituano (Inv. XXVI–192; Inv. XXVI–261; Inv. XXVI–277; Inv. XXVI–320; Inv. XXVI–809; Inv. XXVI–988). La mayoría de los hipónimos encontrados en las fuentes están asociados con el primero de estos magnates. Los nombres de caballos de las fuentes del siglo 18th solo representan aproximadamente una décima parte del total. Los datos analizados proceden de rebaños situados principalmente en el territorio del Gran Ducado de Lituania (Ageniškis, Astashyn, Belitsa, Berazavets, Dzyalyatsichy, Jašiūnai, Kapyl, Karelichy, Koydanava, Lyubcha, Naujamiestis, Nyasvizh, Papilys, Radviliškis, Slutsk, Usa, Vilnius, Vyžuonos, Zhuprany), pero también en las regiones de Volinia (Olyka, Radyvyvliv, Rokhmaniv, Tsuman) y Podlaquia (Orla), que pertenecían al Reino de Polonia, y en el ducado vasallo de Curlandia y Semigalia (Kuldīga). Está justificado utilizar los nombres de los caballos de los rebaños de los Radziwiłł en todos estos territorios, ya que el material documental demuestra que los animales eran trasladados entre distintas localidades. Esto significa que los hipónimos recurrentes pueden referirse ocasionalmente al mismo animal. Por ejemplo, en 1735 se menciona en Rokhmaniv un semental llamado Karaś y, al año siguiente, aparece en Tsuman, además de ser trasladado de Olyka a Nyasvizh (Inv. XXVI–261: 1; Inv. XXVI–277: 1; Inv. XXVI–988: 1). Más adelante en el texto, enumero todos los nombres de caballos encontrados, clasificándolos en femeninos y masculinos. Esta distinción es importante porque el género solía utilizarse para caracterizar a un animal, incluso en casos ambiguos. Por ejemplo, en uno de los inventarios posteriores de los Radziwiłł, de 1765 (Inv. XXVI–883: 1), se mencionan dos caballos «hermafroditas», pero se los denomina «sementales» (ogier <…> armofrodyt). Sin embargo, en muchos casos el sexo del animal no se especifica en las fuentes analizadas. En tales casos, he elegido el sexo más probable basándome en el género gramatical y el significado del nombre. No obstante, algunas formas no son inmediatamente evidentes. Por ejemplo, Katona —que parece un nombre femenino por su forma gramatical— resultó ser el nombre de un semental. No todos los hipónimos eran fáciles de leer y, en algunos casos, los autores deformaron ciertas formas. Además, hubo casos en los que no estaba claro si una palabra determinada se refería a un nombre propio o a una característica del caballo, como su apariencia, disposición u origen. Esto resultaba especialmente difícil con las formas femeninas, ya que los autores de los inventarios caracterizaban a menudo a las yeguas mediante adjetivos, algunos de los cuales podrían haberse utilizado como hipónimos. No obstante, pude identificar 434 unidades léxicas (106 formas femeninas y 328 masculinas) que, sin duda —o, en algunos casos, con mucha probabilidad—, se utilizaban como hipónimos. Este artículo pretende establecer los principios de la convención de denominación de los caballos de los rebaños de los Radziwiłł. Aunque no se debe ignorar la información sobre los caballos que contienen —como el sexo y las características—, es importante reconocer que estos nombres fueron creados y utilizados por seres humanos. Por ello, también reflexiono sobre los aspectos de la historia humana que revelan. 4 Para alcanzar estos objetivos, se enumeran y posteriormente se analizan todas las formas. Mi interés particular reside en su etimología, con especial atención a determinar la lengua de origen, y en su semántica. Las clasifico en campos semánticos e intento inferir las motivaciones que subyacen al uso de estas formas concretas como hipónimos. Esto conduce a conclusiones sobre los creadores y usuarios de los nombres: su mentalidad y sus horizontes intelectuales. En el texto empleo un análisis cualitativo. Este enfoque se justifica por el intento de responder a las preguntas de cómo se nombraba a los caballos y por qué se elegían esos nombres. Es probable que el material documental esté incompleto (muchos más caballos podían tener nombres, pero estos no se registraron), y algunas de las formas que encontramos suscitan dudas, como se ha mencionado anteriormente. Además, no siempre podemos estar seguros de si un nombre recurrente se refiere a los mismos animales o a animales diferentes. Por estas razones, he evitado determinar la frecuencia de determinados hipónimos o de sus grupos, ya que los resultados probablemente serían muy cuestionables. 2. HIPÓNIMOS Los nombres se enumeran a continuación en orden alfabético y en caso nominativo. Se conserva la grafía original. Se incluyen todas las variantes de los hipónimos (incluidas las faltas de ortografía), separadas por barras, y se ofrece primero la forma más exacta. Todas las fuentes se citan entre paréntesis y se ordenan cronológicamente. Los distintos hipónimos se separan mediante punto y coma. Hipónimos femeninos: Aisie (Inv. XXIX-249: 3); Antea (Inv. XXIX-249: 3); Arachna (Inv. XXVI-261: 4) / Rachna (Inv. XXVI-809: 6, 8); Ariadna (Inv. XXIX-249: 3; Inv. XXVI-809: 8) / Aryiadna (Inv. XXVI-261: 4) / Aryanna (Inv. XXVI-809: 6); Armida (Inv. XXIX-249: 3); Artemissia (Inv. XXVI-261: 4) / Archamissa (Inv. XXVI-809: 6, 8); Aspra (Inv. XXIX-249: 3); Astrea (Inv. XXVI-809: 8); Atalanta (Inv. XXVI-17: 50, 83, 89, 94; Inv. XXIX-249: 3; Inv. XXVI-192: 1) / Atalianta (Inv. XXVI-17: 75) / Athalanta (Inv. XXVI-17: 40) / Atalantas (Inv. XXVI-809: 8); Badessa (Inv. XXIX-249: 4); Baszanka (Inv. XXVI-17: 28, 31–32, 49, 63, 65, 67, 72–75, 83, 94, 101, 107) / Baszantka (Inv. XXVI-17: 20, 23–24, 60); Beladona (Inv. XXVI-17: 22, 29, 48–49, 60, 66, 75, 97, 108) / Belladona (Inv. XXVI-17: 27, 31–32, 69, 83, 101; Inv. XXIX-249: 1, 4) / Bella donna (Inv. XXVI-17: 40) / Beliadona (Inv. XXVI-17: 75) / Belatona (Inv. XXVI-17: 14); Bekulsza (Inv. XXVI-17: 28, 30, 32, 48, 66–68, 71, 83, 87) / Biekulsza (Inv. XXVI-17: 60, 107); Bellona (Inv. XXVI-192: 1; Inv. XXVI-809: 8); Betta (Inv. XXIX-249: 4); Białogrodka (Inv. XXVI-17: 23, 27, 29–30, 49, 53, 56, 60, 68, 72, 76, 82–83, 89, 94, 101, 105); Bisua (Inv. XXIX-249: 4); Blanka (Inv. XXVI-17: 102); Brodka (Inv. XXVI-17: 37, 84); Camilla (Inv. XXIX-249: 5); Ceres (Inv. XXVI-261: 4) / Cyrys (Inv. XXVI-809: 6, 8); Cicalina (Inv. XXIX-249: 5); Ciciliana (Inv. XXIX-249: 5); Cicliluzsa (Inv. XXIX-249: 5); 5 Ciciscatina (Inv. XXIX-249: 5); Cinthia (Inv. XXIX-249: 5); Corutea (Inv. XXIX-249: 5); Czeszka (Inv. XXVI-17: 63); Dama (Inv. XXVI-17: 21, 23, 48, 65, 89, 94, 105; Inv. XXIX-249: 6); Dąmzella (Inv. XXIX-249: 6); Deka (Inv. XXIX-249: 6); Diana (Inv. XXIX-249: 6) / Dianna (Inv. XXVI-192: 1) / Dyanna (Inv. XXVI-809: 8) / Dyianna (Inv. XXVI-261: 4); Dido (Inv. XXVI-809: 8); Dolatyczka (Inv. XXVI-17: 27, 29, 54, 57, 82) / Dolaticzka (Inv. XXVI-17: 72–73, 82); Dorinda (Inv. XXIX-249: 6); Dropka (Inv. XXVI-17: 32, 49, 83, 89, 95, 102, 106); Dryada (Inv. XXVI-809: 6, 8) / Dryiada (Inv. XXVI-261: 4); Emne (Inv. XXIX-249: 7); Farfarella (Inv. XXIX-249: 8); Fatima (Inv. XXVI-17: 101, 104); Fatma (Inv. XXIX-249: 8); Flora (Inv. XXVI-192: 1; Inv. XXVI-809: 6, 8); Fortuna (Inv. XXVI-17: 20, 23, 32, 50, 60, 67, 69, 75, 83, 87, 91, 102; Inv. XXIX-249: 8); Garbata (Inv. XXVI-17: 72–73, 76, 82, 101); Giul (Inv. XXIX-249: 9); Gwiazda (Inv. XXVI-17: 63; Inv. XXIX-249: 9); Hasanka (Inv. XXVI-17: 27, 29, 31–32, 53–54, 56, 69, 76, 82–83, 89, 95, 105–106) / Hasantka (Inv. XXVI-17: 24, 60) / Asanka (Inv. XXVI-17: 72); Io (Inv. XXVI-261: 4) / Iwa (Inv. XXVI-809: 6, 8); Irys (Inv. XXVI-809: 8); Juno (Inv. XXVI-192: 1; Inv. XXVI-261: 4; Inv. XXVI-809: 6, 8); Kadyn (Inv. XXIX-249: 13); Katonka (Inv. XXVI-17: 29, 54, 57, 63, 73, 76, 82, 107); Kawka (Inv. XXIX-249: 13); Kierime (Inv. XXIX-249: 13); Klorys (Inv. XXVI-261: 4) / Florys (Inv. XXVI-809: 6); Kmarica (Inv. XXIX-249: 2); Kornice (Inv. XXIX-249: 13); Korona (Inv. XXIX-249: 13); Kosata (Inv. XXVI-17: 63, 102, 105); Kosmirka (Inv. XXVI-17: 63); Kusiade (Inv. XXIX-249: 13); Laura (Inv. XXIX-249: 14); Lątka (Inv. XXVI-17: 63); Lucca (Inv. XXIX-249: 14); Lucina (Inv. XXVI-192: 1) / Lucyna (Inv. XXVI-809: 8); Luna (Inv. XXVI-17: 27, 29, 50, 67, 101); Lysica (Inv. XXVI-17: 63); Łachewka (Inv. XXVI-809: 8); Ładna (Inv. XXVI-809: 7; Inv. XXVI-320: 4); Mała (Inv. XXVI-809: 7); Mamka (Inv. XXVI-17: 63); Marszałkowna (Inv. XXVI-17: 102); Martica (Inv. XXIX-249: 15); Menica (Inv. XXIX-249: 15); Misurka (Inv. XXVI-17: 24, 27, 29, 31–32, 49, 55, 60, 65, 67, 69, 72–73, 77, 82, 87, 95, 101) / Mysurka (Inv. XXVI-17: 83); Musulmanka (Inv. XXVI-17: 101); Narcissa (Inv. XXIX-249: 16); Nisz czycha (Inv. XXVI-17: 65, 67, 72–73, 75, 82, 101); Nizka (Inv. XXIX-249: 16); Nozderka (30, 32, 48, 60, 63, 66, 68, 73, 87, 101, 108) / Nasderka (Inv. XXVI-17: 83) / Nozdorka (Inv. XXVI-17: 82); Nożka (Inv. XXVI-17: 63); Orlianka (Inv. XXVI-17: 63); Ortega (Inv. XXIX-249: 17); Oszmianka (Inv. XXVI-17: 63); Pallas (Inv. XXVI-809: 8); Pandora (Inv. XXVI-192: 1; Inv. XXVI-809: 8); Panna (Inv. XXVI-17: 40, 103; Inv. XXIX-249: 1, 18); Paraska (Inv. XXVI-17: 90); Persa (Inv. XXVI-17: 32, 52, 56, 60, 72, 76, 82, 85, 89, 94, 105); Piękna (Inv. XXVI-809: 7; Inv. XXVI- 6 320: 4); Podlaszanka (Inv. XXVI–17: 63); Pomona (Inv. XXVI–192: 1; Inv. XXVI–809: 6, 8); Ponczoska (Inv. XXVI–17: 41); Prozerpina (Inv. XXVI–192: 1; Inv. XXVI–261: 4); Ilustración 1. Inv. XXVI-39: 1 7 Ilustración 2. Inv. XXVI-192: 1 8 Ilustración 3. Inv. XXVI-277: 1 9 Saracenka (Inv. XXVI-17: 30, 32, 48, 60, 66, 68, 83) / Saracynka (Inv. XXVI-17: 65) / Saracyntka (Inv. XXVI-17: 19) / Saracintka (Inv. XXVI-17: 24); Saracina (Inv. XXIX-249: 20); Sazarenka (Inv. XXVI-17: 107); Selima (Inv. XXIX-249: 20); Sołtana (Inv. XXVI-17: 19, 31, 32, 65, 69, 101; Inv. XXIX-249: 20) / Sultana (Inv. XXVI-17: 90; Inv. XXIX-249: 1); Srzednia (Inv. XXVI-17: 32, 72, 76, 82, 85, 89); Szarefa (Inv. XXVI-17: 24, 27–28, 48, 66, 72, 82–83, 87, 101, 106; Inv. XXIX-249: 2, 20) / Szareffa (Inv. XXVI-17: 30, 32, 68) / Szarofa (Inv. XXVI-17: 82); Szumna (Inv. XXVI-17: 24, 30, 48, 60, 66, 68, 71, 77, 83, 87, 101); Wentura (Inv. XXVI-17: 101; Inv. XXIX-249: 23); Wenus (Inv. XXVI-261: 4; Inv. XXVI-809: 6, 8) / Venus (Inv. XXVI-192: 1); Wizunka (Inv. XXVI-17: 36, 84, 91); Żamoiska (Inv. XXVI-17: 101). Hipónimos masculinos: Abaza (Inv. XXVI-767: 1); Abazibasa (Inv. XXIX-249: 3); Abdula (Inv. XXIX-249: 3); Abubakir (Inv. XXIX-249: 3); Achmet (Inv. XXVI-767: 1); Admet (Inv. XXIX-249: 3); Adnaga (Inv. XXIX-249: 1, 3); Adonis (Inv. XXIX-249: 3); Adrast (Inv. XXVI-39: 2; Inv. XXIX-249: 3); Adzgar (Inv. XXIX-249: 2–3); Aga (Inv. XXIX-249: 3); Ahuilin (Inv. XXVI-39: 1); Aiu (Inv. XXIX-249: 3); Aladin (Inv. XXIX-249: 3); Albadzar (Inv. XXIX-249: 3); Albаtraz (Inv. XXVI-39: 1); Algazaga (Inv. XXIX-249: 3); Alibey (Inv. XXVI-39: 1; Inv. XXIX-249: 1, 3); Alizan (Inv. XXIX-249: 1, 3); Almadin (Inv. XXIX-249: 3); Almat (Inv. XXIX-249: 3); Almostan (Inv. XXIX-249: 3); Ał (Inv. XXIX-249: 3); Ałgaman (Inv. XXIX-249: 3); Amurat Basza (Inv. XXIX-249: 3); Apollo (Inv. XXIX-249: 3); Aquila (Inv. XXIX-249: 3); Aquilone (Inv. XXIX-249: 3); Arab (Inv. XXIX-249: 3); Arabin (Inv. XXIX-249: 3); Argon (Inv. XXIX-249: 3); Arłan (Inv. XXIX-249: 3); Arszember (Inv. XXIX-249: 1, 3) / Arsambek (Inv. XXVI-17: 103); Artanaga (Inv. XXIX-249: 3); Asłan (Inv. XXIX-249: 3); Assan (Inv. XXVI-17: 40); Aten Agn (Inv. XXIX-249: 3); Atytbasza (Inv. XXIX-249: 3); Azgar (Inv. XXVI-17: 40); Azmon (Inv. XXIX-249: 3); Babor (Inv. XXIX-249: 4); Bachmat (Inv. XXVI-17: 103); Bachur (Inv. XXIX-249: 2); Baiazет (Inv. XXVI-17: 104; Inv. XXIX-249: 4) / Bayazet (Inv. XXVI-17: 78); Baio (Inv. XXIX-249: 4); Baisangor (Inv. XXIX-249: 4); Bandel (Inv. XXIX-249: 4); Barbarczyk (Inv. XXIX-249: 4); Bason (Inv. XXIX-249: 4); Basor (Inv. XXIX-249: 4); Basza (Inv. XXVI-17: 3, 14, 18, 22, 24, 60, 73, 82, 97, 101–103, 108; Inv. XXVI-39: 1; Inv. XXIX-249: 4; Inv. XXVI-767: 1); Bazat (Inv. XXIX-249: 4); Beas (Inv. XXIX-249: 4); Beglerbek (Inv. XXIX-249: 1) / Beklerbek (Inv. XXIX-249: 4); Bek (Inv. XXVI-17: 40, 78, 104; Inv. XXIX-249: 4); Belax (Inv. XXVI-39: 1); Bellumor (Inv. XXIX-249: 4); Berber (Inv. XXIX-249: 4); Berdebusz (Inv. XXIX-249: 2, 4); Bezlierbeg (Inv. XXVI-39: 1); Bielak (Inv. XXIX-249: 2); Biskup (Inv. XXVI-192: 1–2) / Bysкup (Inv. XXVI-192: 2); Bizarro (Inv. XXIX-249: 4); Bojownik (Inv. XXIX-249: 4); Bonaroba (Inv. XXIX-249: 4); Brolis (Inv. XXVI-17: 40); Busader (Inv. XXIX-249: 4); Busman (Inv. XXIX-249: 4); 10 Celebi (Inv. XXVI–39: 2); Ceruo (Inv. XXIX–249: 5); Chidalgo (Inv. XXIX–249: 5); Cigno (Inv. XXIX–249: 5); Cursir (Inv. XXIX–249: 5); Cwerk (Inv. XXVI–17: 104) / Cwerka (Inv. XXVI–17: 41) / Czwyrka (Inv. XXVI–17: 78); Czaban (Inv. XXVI–809: 6; Inv. XXVI–809: 8); Czaus (Inv. XXVI–767: 1); Czerkies (Inv. XXVI–767: 1); Czerniec (Inv. XXIX–249: 5); Czuprynka (Inv. XXVI–261: 4; Inv. XXVI–277: 1); Daraga (Inv. XXIX–249: 6); Deli (Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 6); Delikazy (Inv. XXIX–249: 6); Deresz (Inv. XXIX–249: 1, 6); Derwisz (Inv. XXIX–249: 6); Dewedzi (Inv. XXVI–767: 1); Diarbek (Inv. XXIX–249: 6); Dominikan (Inv. XXVI–192: 1–2); Dorgut (Inv. XXIX–249: 6, 11); Dragaman (Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 6); Drago (Inv. XXIX–249: 6); Dragone (Inv. XXIX–249: 6); Dromeder (Inv. XXIX–249: 6); Druh (Inv. XXIX–249: 6, 11) / Druch (Inv. XXVI–17: 78, 104) / Druha (Inv. XXVI–17: 41); Dundar (Inv. XXVI–767: 1); Dziafer (Inv. XXIX–249: 6); Dziambas (Inv. XXIX–249: 6); Dźianet (Inv. XXVI–17: 28, 34, 36–37, 41, 70, 84); Dziedzic (Inv. XXIX–249: 6); Dziwosz (Inv. XXVI–39: 2; Inv. XXIX–249: 6); Dzułdam (Inv. XXIX–249: 1) / Dziułdam (Inv. XXIX–249: 6); Emit (Inv. XXIX–249: 7); Erdeli (Inv. XXIX–249: 7); Esmer (Inv. XXIX–249: 7); Ezergel (Inv. XXVI–767: 1); Falkone (Inv. XXIX–249: 8); Fanax (Inv. XXIX–249: 8); Farkacz (Inv. XXVI–17: 78, 103; Inv. XXIX–249: 1, 8); Farzand (Inv. XXIX–249: 8); Faworit (Inv. XXVI–17: 103; Inv. XXIX–249: 8); Fedweresz (Inv. XXIX–249: 8); Feraz (Inv. XXIX–249: 8); Fraidun (Inv. XXIX–249: 8); Frank (Inv. XXVI–17: 103; Inv. XXIX–249: 8); Frez (Inv. XXVI–17: 40); Furman (Inv. XXIX–249: 1); Galfit (Inv. XXIX–249: 9); Gallant (Inv. XXIX–249: 9); Gałga (Inv. XXIX–249: 9); Ganzaga (Inv. XXIX–249: 9); Gardar (Inv. XXVI–39: 2); Gatto (Inv. XXIX–249: 9); Gazi (Inv. XXIX–249: 9); Gazun (Inv. XXIX–249: 9); Gernelino (Inv. XXIX–249: 9); Gieyk (Inv. XXIX–249: 9); Gnatos (Inv. XXVI–17: 104); Greczyn (Inv. XXIX–249: 9); Haban (Inv. XXVI–17: 2); Hagmed (Inv. XXIX–249: 10); Halibasza (Inv. XXVI–17: 15, 19, 23–24, 26–30, 32, 40, 48, 52, 60, 62, 65–68, 76–77, 82–83, 87–89, 94, 102, 105, 107) / Halybasza (Inv. XXVI–17: 56) / Allibasza (Inv. XXVI–17: 72–73) / Alijbasza (Inv. XXIX–249: 3) / Chalibasza (Inv. XXVI–17: 3, 74); Hamed (Inv. XXIX–249: 10); Hamza (Inv. XXIX–249: 10); Han (Inv. XXIX–249: 10); Harun (Inv. XXIX–249: 10); Hasan (Inv. XXIX–249: 2, 10); Hemetbasza (Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 10); Herkules (Inv. XXIX–249: 10); Hildrin (Inv. XXIX–249: 10); Hodzy (Inv. XXIX–249: 10); Homar (Inv. XXIX–249: 10); Hospodar (Inv. XXIX–249: 10); Imperial (Inv. XXVI–17: 26, 33–34, 40, 70, 85, 103–104; Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 12) / Imperyal (Inv. XXVI–17: 79) / Imperian (Inv. XXVI–17: 28); Jafar (Inv. XXIX–249: 12); Janczar (Inv. XXIX–249: 12); Janczaraga (Inv. XXVI–17: 103; Inv. XXIX–249: 12); Jazgierd (Inv. XXIX–249: 12); Jelonek (Inv. XXIX–249: 1, 12); Jorga (Inv. XXVI–767: 1); Junak (Inv. XXVI–17: 31–32, 40, 66, 69, 72, 76, 78, 88–89, 94, 97, 101–103, 105, 107–108; Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 12); 11 Kader (Inv. XXIX–249: 13); Kadey (Inv. XXVI–39: 2; Inv. XXIX–249: 13) / Kadei (Inv. XXVI–17: 103); Kaimar (Inv. XXIX–249: 13); Kamoty (Inv. XXIX–249: 13); Kantimir murza (Inv. XXIX–249: 13); Kantymier (Inv. XXVI–767: 1); Kapitan (Inv. XXIX–249: 13) / Capitan (Inv. XXVI–17: 103–104; Inv. XXIX–249: 2) / Kapytan (Inv. XXVI–17: 78); Kapłan (Inv. XXIX–249: 13); Kara (Inv. XXIX–249: 13); Karakaszbasza (Inv. XXIX–249: 13); Karaman (Inv. XXVI–17: 26, 28, 33, 36–37, 40, 78, 84, 104; Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 13); Karaś (Inv. XXVI–261: 1; Inv. XXVI–277: 1; Inv. XXVI–988: 1); Karga (Inv. XXIX–249: 13); Katafrakt (Inv. XXVI–17: 78; Inv. XXIX–249: 13) / Katafract (Inv. XXVI–17: 103); Katarasz (Inv. XXIX–249: 2, 11, 13) / Kataraz (Inv. XXIX–249: 13); Katona (Inv. XXVI–17: 1, 3, 16, 23, 26–29, 36–38, 40, 60, 63, 65, 78, 82; Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 13); Kawałek (Inv. XXIX–249: 11); Kaymakan (Inv. XXIX–249: 13); Kermon (Inv. XXIX–249: 13); Kezay (Inv. XXVI–39: 1); Kiczyn (Inv. XXIX–249: 2, 13); Kieskin (Inv. XXIX–249: 13); Kihay (Inv. XXIX–249: 1, 13); Kir (Inv. XXIX–249: 13); Kiral (Inv. XXIX–249: 13); Kislaraga (Inv. XXIX–249: 13); Kitasit (Inv. XXIX–249: 13); Kmarik (Inv. XXIX–249: 2); Knecht (Inv. XXIX–249: 2, 13); Knyazyk (Inv. XXVI–17: 78); Konillo (Inv. XXIX–249: 13); Korno (Inv. XXIX–249: 13); Krolewic (Inv. XXVI–17: 33–34, 41, 70, 86, 103); Krzywoszyja (Inv. XXVI–277: 1) / Krzywoszyja (Inv. XXVI–809: 6, 8); Kuła (Inv. XXIX–249: 13); Kurcyusz (Inv. XXVI–17: 78) / Kurciuss (Inv. XXVI–17: 104); Kurd (Inv. XXIX–249: 13); Kursit (Inv. XXIX–249: 11); Kuzgun (Inv. XXIX–249: 13); Lampart (Inv. XXVI–17: 41); Leon (Inv. XXIX–249: 14); Leone (Inv. XXIX–249: 14); Leopardo (Inv. XXIX–249: 14); Lewkur (Inv. XXVI–17: 104); Liardo (Inv. XXIX–249: 14); Liaszek (Inv. XXIX–249: 2); Lisek (Inv. XXIX–249: 14); Lupo Ceruiero (Inv. XXIX–249: 14); Łopot (Inv. XXVI–320: 3); Magrasz (Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 15) / Magrarz (Inv. XXIX–249: 2); Mallatesta (Inv. XXIX–249: 15); Mamakona (Inv. XXIX–249: 15); Mandrut (Inv. XXIX–249: 15); Manswelt (Inv. XXIX–249: 15); Marwan (Inv. XXIX–249: 15); Mascaoren (Inv. XXIX–249: 15); Masulman (Inv. XXVI–39: 2); Maur (Inv. XXVI–39: 1; Inv. XXIX–249: 1, 15); Mesitele (Inv. XXIX–249: 15); Miser (Inv. XXIX–249: 15); Mokafi (Inv. XXIX–249: 15); Moktaden (Inv. XXIX–249: 15); Mondar (Inv. XXIX–249: 15); Montan (Inv. XXIX–249: 15); Morad (Inv. XXIX–249: 15); Mosello (Inv. XXIX–249: 15); Motady (Inv. XXIX–249: 15); Mroczek (Inv. XXVI–261: 1, 3; Inv. XXVI–277: 1); Mufty (Inv. XXIX–249: 15); Murtazibasza (Inv. XXIX–249: 15); Murza (Inv. XXVI–17: 40, 103; Inv. XXIX–249: 1, 15); Mustafa (Inv. XXIX–249: 15); Musulman (Inv. XXIX–249: 1, 15); Mysy r (Inv. XXIX–249: 1); Narsi (Inv. XXIX–249: 16); Noscic (Inv. XXVI–277: 1); Ociali Basza (Inv. XXIX–249: 17); Omar (Inv. XXIX–249: 17); Orlando (Inv. XXIX–249: 17); Orso (Inv. XXIX–249: 17); Osman (Inv. XXIX–249: 17); Otman (Inv. XXIX–249: 17); Otmar (Inv. XXIX–249: 17); Ozon (Inv. XXIX–249: 17); Padiszach (Inv. XXIX–249: 18); Panic (Inv. XXIX–249: 18); Pardur (Inv. XXIX–249: 18); Patoczy (Inv. XXIX–249: 18); Pebratim (Inv. XXIX–249: 18); Pegazo (Inv. XXIX–249: 18); Pei (Inv. XXIX–249: 18); Pellik an (Inv. XXIX–249: 18); Pereni (Inv. XXIX–249: 18); Pers (Inv. XXIX-249: 18); Pieszczoch (Inv. XXVI-17: 26–29, 31–32, 56, 69, 74, 83, 91; Inv. XXIX-249: 18) / Pieszczох (Inv. XXVI-17: 25, 48, 53, 62, 67, 77, 87–89) / Pieszczioch (Inv. XXVI-17: 40); Płatek (Inv. XXVI-17: 40, 104) / Płatek (Inv. XXVI-17: 78); Podolec (Inv. XXIX-249: 18); Pollito (Inv. XXIX-249: 18); Popek (Inv. XXVI-320: 3); Pospiech (Inv. XXVI-39: 1; Inv. XXIX-249: 18); Princ (Inv. XXIX-249: 18); Rabikan (Inv. XXVI-17: 40, 78, 103; Inv. XXIX-249: 19); Rabikanik (Inv. XXIX-249: 2); Raches Beg (Inv. XXIX-249: 19); Rasis (Inv. XXIX-249: 19); Razi (Inv. XXIX-249: 19); Roan (Inv. XXIX-249: 19); Rokun (Inv. XXIX-249: 19); Rostambek (Inv. XXIX-249: 19); Roszkopek (Inv. XXIX-249: 2, 19); Rura (Inv. XXVI-192: 1–2); Rurka (Inv. XXVI-261: 3); Safa (Inv. XXIX-249: 20); Sal adyn (Inv. XXIX-249: 20); Sander Beg (Inv. XXIX-249: 20); Sar acyn (Inv. XXIX-249: 20); Sardak (Inv. XXVI-17: 2); Sardar (Inv. XXIX-249: 20); Sart (Inv. XXIX-249: 2, 20); Sarus (Inv. XXIX-249: 20); Scandar (Inv. XXIX-249: 20); Seg (Inv. XXIX-249: 20); Selim (Inv. XXIX-249: 20); Sinon Basza (Inv. XXIX-249: 20); Skoczek (Inv. XXVI-17: 85, 91–92, 103; Inv. XXVI-261: 4; Inv. XXVI-277: 1); Skrzydlicz (Inv. XXIX-249: 20); Smoczek (Inv. XXIX-249: 1, 20); Solficar Beg (Inv. XXIX-249: 20); Sołtan (Inv. XXVI-39: 1; Inv. XXIX-249: 1; Inv. XXVI-767: 1); Spadek (Inv. XXVI-17: 26, 28, 40); Sperniero (Inv. XXIX-249: 20); Strocka (Inv. XXVI-17: 28, 33, 70, 103) / Strocka (Inv. XXVI-17: 41) / Sroczka (Inv. XXVI-17: 86); Sufar (Inv. XXIX-249: 20); Sulfikar (Inv. XXIX-249: 1) / Sulficar (Inv. XXIX-249: 20); Suliman (Inv. XXIX-249: 1, 20); Sułach (Inv. XXIX-249: 20); Sułak (Inv. XXVI-17: 60, 65) / Sulak (Inv. XXVI-17: 40); Sułtan (Inv. XXIX-249: 20); Syndziach (Inv. XXIX-249: 20); Szahin (Inv. XXIX-249: 20); Szahinaga (Inv. XXIX-249: 20); Szahingierey (Inv. XXIX-249: 20); Szamski (Inv. XXIX-249: 20); Szapur (Inv. XXIX-249: 20); Szaszawar (Inv. XXIX-249: 20); Szpay (Inv. XXIX-249: 20) / Szp aii (Inv. XXIX-249: 2); Szpayłaga (Inv. XXIX-249: 20); Szturnel (Inv. XXIX-249: 1, 20); Szumny (Inv. XXIX-249: 20); Taimur (Inv. XXIX-249: 21); Tamerlan (Inv. XXVI-17: 103; Inv. XXIX-249: 1, 21) / Temerlan (Inv. XXVI-39: 1) / Temerlyan (Inv. XXVI-17: 78); Tamur (Inv. XXIX-249: 21); Tarant (Inv. XXVI-17: 30–34, 40, 55, 57, 69–70, 78, 85–86, 102, 104); Testa de Cinoro (Inv. XXIX-249: 21); Tigre (Inv. XXIX-249: 21); Turalibek (Inv. XXIX-249: 21); Turek (Inv. XXVI-17: 26, 28, 33, 70, 78, 85, 104); Turtumir (Inv. XXIX-249: 21); Ułak (Inv. XXIX-249: 22); Unimel (Inv. XXIX-249: 22); Wara (Inv. XXVI-17: 26, 28, 38, 63, 84; Inv. XXIX-249: 1, 23) / Warra (Inv. XXVI-17: 40); Wayda (Inv. XXVI-17: 78; Inv. XXIX-249: 23) / Waida (Inv. XXVI-17: 104); Welibek (Inv. XXVI-39: 1; Inv. XXIX-249: 23); Wernulo (Inv. XXIX-249: 23); Wezyr (Inv. XXVI-17: 103; Inv. XXIX-249: 1, 23) / Wezer (Inv. XXVI-17: 97, 101, 102, 108) / Wezir (Inv. XXVI-39: 1–2); Wilenczyk (Inv. XXVI-809: 8) / Wilęnczyk (Inv. XXVI-809: 6); Witeż (Inv. XXVI-17: 21, 25–28, 31, 33, 50, 54, 57, 66–67, 71–72, 74, 76–77, 83, 87–89, 95, 102, 106–107) / Witeś (Inv. XXVI-17: 69, 72) / Witez (Inv. XXIX-249: 1, 23) / Wites (Inv. XXVI-17: 40) / Wytesz (Inv. XXVI-17: 78); Witro (Inv. XXVI-39: 1); Wojewoda (Inv. XXVI-261: 13 1–2; Inv. XXVI-988: 1); Wolpe (Inv. XXIX-249: 23); Woltore (Inv. XXIX-249: 23); Workutab (Inv. XXIX-249: 1, 23); Wrony (Inv. XXVI-17: 85); Żafa (Inv. XXIX-249: 23); Żmika (Inv. XXVI-17: 41); Żołdat (Inv. XXIX-249: 1, 23); Żołnierz (Inv. XXVI-17: 40, 104; Inv. XXIX-249: 23) / Żolnyerz (Inv. XXVI-17: 78); Żorkieszy (Inv. XXIX-249: 23); Żydek (Inv. XXIX-249: 2, 23). 3. CONVENCIÓN DE NOMENCLATURA No todos los hipónimos enumerados arriba son claros. Sin embargo, en muchos casos es posible determinar su etimología y significado. Puede concluirse que estos nombres no eran arbitrarios, sino que se referían a unos pocos campos semánticos, formando así un sistema deliberado de denominación. Varios de los nombres describen las características de los animales. Algunos aluden a la apariencia, por ejemplo: Baio (en italiano, «bayo»), Bielak (← polaco biały «blanco»), Blanka (← español blanco; en el inventario, la yegua aparece descrita como blanca), Garbata (en polaco, «jorobada»), Kara (en turco, «negra»), Krzywoszyja / Krzywoszyja (← polaco krzywy + szyja «de cuello torcido»), Lysica (← polaco łysy «calvo»), Ładna (en polaco, «bonita»), Mała (en polaco, «pequeña»), Piękna (en polaco, «hermosa») y Wrony (en polaco, «negra»). Una forma engañosa es Karaś, que literalmente significa «carpa cruciana» en polaco. Sin embargo, el inventario especifica que el semental era kary («negro»), lo que sugiere que el hipónimo alude a la apariencia del caballo. Se basa en la similitud fonética entre ambas palabras. Otro grupo de hipónimos alude al comportamiento, como: Niszcz ycha (← polaco niszczyć «destruir»), Pospiech (en polaco, «prisa») y Skoczek (en polaco, «saltador»). Algunos nombres se basan en topónimos (solo en sus versiones polacas), posiblemente indicativos de los lugares de origen de los caballos, por ejemplo: Orlianka (← Orla), Oszmianka (← Oszmiana «Ashmyany»), Podlaszanka (← Podlasie «Podlaquia»), Wilenczyk / Wileńczyk (← Wilno «Vilna»), Wizunka (← Wiżuny «Vyžuonos»). En el caso de las yeguas, encontramos nombres vinculados a la «feminidad», como: Dama (en polaco, «dama»), Kadyn (← turco kadın «mujer»), Mamka (en polaco, «nodriza»), Panna (en polaco, «doncella»), o derivados de palabras relacionadas con la belleza: Gi ul (← turco gül «rosa») o Gwiazda (en polaco, «estrella»). Para los machos, en cambio, se empleaban nombres relacionados con la lucha y el valor, típicamente derivados del polaco, como: Bojownik («luchador»), Janczar («jenízaro»), Junak («joven valiente»), Knecht («infante»), Witeś / Witez / Wites / Witesz («caballero valiente») y Żołnierz / Żolnyerz («soldado»). Otro grupo de nombres alude a cargos importantes asociados con el poder, por ejemplo: Biskup / Bys kup (en polaco, «obispo»), Hospodar, Imperial / Imperyal / Imperian (← latín imperialis), Krolewic (en polaco, «príncipe real»), Princ (← alemán Prinz «príncipe») y Wojewoda (en polaco, «voivoda»). La mitología griega y romana fue una fuente importante de inspiración, especialmente para las formas femeninas. Entre los ejemplos se incluyen: Adonis, Apollo, Bellona, Ceres / Cyrys, Dido, Dryada / 14 Dryiada («dríade»), Flora, Fortuna, Herkules («Hércules»), Irys («Iris»), Juno, Luna, Pallas, Pegazo (← italiano Pegaso «Pegaso»), Pomona y Wenus / Venus. Varios de los hipónimos enumerados aluden al mundo musulmán en sentido amplio. Además de los préstamos turcos, algunos nombres proceden de nombres propios de persona, como: Achmed («Ahmed»), Aladin («Aladino»), Baiazet / Bayazet («Bayaceto»), Fatima, Fatma, Mustafa, Omar, Osman, Suliman («Suleimán»), y de etnónimos como: Arab; Czerkies («circásico»); Maur («moro»); Pers («persa»); Saracenka / Saracynka / Saracynka / Saracintka, Saracina, Saracyn («sarraceno»); y Turek («turco»). Otros hipónimos aluden al islam: Derwiz («derviche»); Masulman, Musulman, Musulmanka («musulmán»). Otro grupo distintivo deriva de nombres de cargos, ocupaciones y títulos, como: Aga («agá»); Basza («bajá»); Dragaman («dragomán»); Mufty («muftí»); Padiszach («padishá»); Soltan, Soltana / Sultana, Sultan (← sultan «sultán»); y Wezyr / Wezer / Wezir («visir»). Algunos nombres aluden a figuras históricas, entre ellas: Kantimir murza, Kantymier (Kantemir Murza, caudillo de guerra tártaro, m. 1637); Karakaszbasza (Karakash Mehmed Pasha, beylerbey de Buda, que murió en la batalla de Jotín en 1621); Saladyn (Saladino, sultán de Egipto y Siria, m. 1193); y Taimur, Tamerlan / Temerlan / Temerlyan, Tamur (Timur, fundador del Imperio timúrida, m. 1405). Independientemente de su origen lingüístico, todas estas formas fueron mediadas por el polaco. Una fuente importante de hipónimos fueron los nombres comunes de otras especies animales. Los mamíferos están representados por: oso (Aiu ← turco ayı; Orso, en italiano), gato (Gatto, en italiano), ciervo (Ceruo ← italiano cervo; Gieyk ← turco geyik; Jelonek ← diminutivo del polaco jeleń), dromedario (Dromeder, en polaco), zorro (Lisek ← diminutivo del polaco lis; Wolpe ← italiano volpe), leopardo (Leopardo, probablemente del italiano), león (Arhan ← turco aslan, deformado; Aslan; Leon ← español león; Leone, en italiano), lince (Lupo Cerviero, en italiano), conejo (Konillo ← italiano coniglio), tigre (Tigre, probablemente del italiano) y lobo (Kurd ← turco kurt). Una forma engañosa es Kaplan (en polaco, «sacerdote»), que en el inventario se traduce como Lampart «leopardo» (en Inv. XXIX-249, algunos nombres de otras lenguas fueron traducidos al polaco; véase la Ilustración 4). En realidad, procede del turco kaplan («tigre»). Pardur se traduce como Ryś («lince») en el inventario, pero probablemente es una grafía deformada de pardus (en latín, «leopardo»). Entre las especies de aves representadas en los hipónimos se incluyen: cuervo (Karga, en turco; Kornice ← italiano cornacchia), águila (Aquila, italiano/latín), halcón (Falkone ← italiano/latín falco), grajilla (Kawka, en polaco), pelícano (Pellikan, en polaco), corneja negra (Korno ← italiano corvo; Kuzgun, en turco), gavilán (Sperniero ← italiano sparviero), cisne (Cigno, en italiano) y buitre (Woltore ← italiano vùlture). El único reptil representado es la víbora (Zmijka ← diminutivo del polaco żmija). Los dragones también sirvieron de inspiración (Drago, Dragone, en italiano; Smoczek ← diminutivo del polaco smok). También hay nombres que no encajan en ninguna de estas categorías, aunque sus significados son comprensibles. Entre los ejemplos se incluyen: Dziwosz (← polaco dziwny «extraño»); Dziedzic (en polaco, «heredero»); Kawałek (en polaco, «pieza»); Rura, Rurka (en polaco, «tubo»); y Wernulo (← italiano vermiglio «bermellón»). 15 Cabe señalar que los ejemplos rusos analizados por E. Varnikova se referían, hasta cierto punto, a los mismos campos semánticos: la apariencia de los animales, etnónimos, topónimos, cargos, antropónimos y otras especies animales. Sin embargo, no eran préstamos de otras lenguas (Varnikova 2020). Las motivaciones de los nombres de los caballos de los Moncada en Sicilia eran similares; también se basaban casi exclusivamente en la lengua local, con una excepción latina (Castiglione 2021). Ilustración 4. Inv. XXIX-249: 23 16 Sigue sin estar claro cómo funcionaba exactamente el proceso de creación de hipónimos en las manadas de los Radziwiłł. El material de las fuentes solo indica que, en ocasiones, las hijas recibían el nombre de sus madres (Inv. XXVI-17: 27, 32). Como se ha expuesto a lo largo del análisis, los hipónimos derivaban de palabras de diversas lenguas, siendo el polaco, el turco y el italiano las más utilizadas. También hay ejemplos del latín y del griego antiguo (probablemente a través del latín) en el caso de las figuras mitológicas. Los casos de nombres procedentes directamente del latín son escasos. Algunos ejemplos pueden remontarse a palabras españolas; a las formas mencionadas arriba podemos añadir Chidalgo (← hidalgo «noble») y Ortega (un apellido). Solo un nombre parece haber tenido su origen directamente en el alemán. Un ejemplo lituano es Brolis («hermano»). CONCLUSIONES Los hipónimos utilizados en las manadas de los Radziwiłł constituyen un grupo rico y variado de unidades léxicas. Como se ha demostrado, estos nombres forman un sistema deliberado de denominación que también puede entenderse en el contexto de fenómenos históricos y culturales más amplios. La presencia de nombres de caballos alusivos al mundo musulmán únicamente en los inventarios del 17th-siglo puede estar relacionada con la historia política y militar de la República de las Dos Naciones, en particular con los conflictos con el Imperio otomano y las invasiones tártaras. Después del Tratado de Karlowitz (1699), estas preocupaciones se desvanecieron en gran medida del panorama histórico, aunque anteriormente habían sido importantes para los habitantes del Estado. Independientemente de sus orígenes lingüísticos, todos los hipónimos fueron filtrados a través del sistema de la lengua polaca. Un ejemplo notable es la forma flexionada Arachna en lugar del original indeclinable Arachne. Es importante recordar que todos los inventarios fueron escritos en polaco, que probablemente era la única lengua que sus autores sabían escribir. El hecho de que algunos nombres extranjeros fueran traducidos al polaco en Inv. XXIX-249 respalda aún más la idea de que la lengua polaca desempeñó un papel clave. Es plausible que los autores no estuvieran familiarizados con las lenguas extranjeras de las que procedían los hipónimos, lo que puede explicar por qué algunos aparecen deformados. Es probable que los redactores de los inventarios no fueran personas instruidas. Por ejemplo, Inv. XXVI-809 probablemente fue escrito por alguien con poco o ningún conocimiento de mitología, que registró los nombres de las figuras mitológicas tal como los oyó. Esto ayuda a explicar la presencia de formas deformadas como Iwa, Rachna y Cyrys en lugar de Io, Arachne y Ceres. La mayoría de los nombres mitológicos puede atribuirse a la época de Michał Kazimierz Radziwiłł, quien recibió formación en literatura y arte clásicos (Kucharski 2022: 82–83, 92) y pudo haber desempeñado un papel en la creación de estos hipónimos. Está claro que algunos nombres se utilizaron para distintos caballos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, Skoczek aparece registrado tanto en 1620–1621 como en 1735–1736. Incluso caballos que vivían al mismo tiempo 17 podían compartir el mismo nombre, como se evidencia, por ejemplo, en 1629, cuando dos animales recibieron el nombre de Wezir, uno de los cuales fue caracterizado como «viejo» (Inv. XXVI-39: 1–2). Las investigaciones sugieren que los caballos pueden responder a palabras aisladas, siempre que se utilicen de manera coherente. Esto puede aplicarse a sus nombres (Stachurska et al. 2024). Sin embargo, sigue sin estar claro cómo —y si— se utilizaban en la práctica los hipónimos analizados en las manadas de los Radziwiłł. Algunos nombres, por su longitud o su fonética difícil (p. ej., Karakaszbasza), parecen muy poco prácticos para el uso habitual. También debe señalarse que no todos los caballos pertenecientes a los Radziwiłł fueron registrados con nombres. De hecho, más animales fueron simplemente descritos por sus rasgos físicos, como «un caballo bayo» (Inv. XXVI-310: 2), o meramente contabilizados (p. ej., Inv. XXVI-445). Esto sugiere que los caballos cuyos nombres se registran eran considerados más valiosos por sus propietarios. Los inventarios que hacen hincapié en las genealogías de los animales y en las estrategias reproductivas empleadas proporcionan más pruebas de ello (lo que se ilustra con mayor claridad en Inv. XXVI-17; véanse también las Ilustraciones 2 y 3). Probablemente, tales animales eran vistos como signos de prestigio y no como mera fuerza de trabajo. Dada la naturaleza sofisticada de muchos de los hipónimos, es razonable suponer que estos nombres cumplían una función simbólica similar. Debido a su sofisticación y etimología extranjera, probablemente eran menos prácticos que los ejemplos rusos e italianos analizados respectivamente por E. Varnikova y M. Castiglione (Varnikova 2020; Castiglione 2021), aunque en los tres casos los hipónimos respondían a motivaciones similares. Sin embargo, la cuestión queda abierta a la investigación comparativa, que requeriría una exploración más profunda de los recursos archivísticos en busca de ejemplos aún desconocidos. Además, sería valioso comparar los hipónimos con otros zoonim os. Por ejemplo, aunque el artículo de Kamil Frejlich (2025) no se centra principalmente en los zoónimos, ofrece información sobre los nombres de los perros propiedad de los Radziwiłł. Al igual que los nombres de los caballos, estos también se basaban en las características de los animales. Sin embargo, a diferencia de los hipónimos, también aludían a la caza, actividad para la que se utilizaban los perros, y a sonidos e instrumentos musicales, que evocaban los ladridos y aullidos. La abundancia de nombres de perros de la Edad Moderna temprana en los Archivos de Varsovia de los Radziwiłł, y potencialmente de otras formas zoonímicas en distintas colecciones archivísticas de la época, sigue siendo un campo prometedor para futuras investigaciones. Como se ha demostrado arriba, el análisis de los hipónimos de las manadas de los Radziwiłł puede conducir a conclusiones sobre la mentalidad y los horizontes intelectuales de los magnates y, posiblemente, de su séquito: su fascinación por el mundo musulmán (aunque alimentada al menos en parte por la amenaza militar), su interés por la mitología clásica, una atracción algo excéntrica por las lenguas extranjeras, su pertenencia al círculo cultural de habla polaca y el grado de estima que concedían a los caballos de sus establos, probablemente representativos. Las deformaciones de las formas lingüísticas, a su vez, permiten inferir un nivel limitado de competencia cultural entre los servidores inferiores, aunque alfabetizados, de los Radziwiłł. Sin duda, también podrían realizarse investigaciones análogas que arrojaran luz sobre distintos aspectos de la historia social y cultural utilizando otros ejemplos. 18 SOURCES Charczowski I: Rejestr porządku stajennego i rekwizytów różnych, tudzież koni stajennych <…> Pana Charczo[w]skiego, kasztelanica słońskiego, June 1774, Archiwum Państwowe w Przemyślu [further: AP Przemyśl], Archiwum Zamku Leskiego Krasickich [further: AZLK], no. 7. Charczowski II: Inwentarz, czyli zbiór rzeczy ruchomych <…> sukcesorów <…> Pana Władysława Charczowskiego, kasztelana słońskiego, 15 May 1775, AP Przemyśl, AZLK, no. 27. Inv. XXVI-17: [Registers of horses of Krzysztof Radziwiłł], 1612–1621, Archiwum Główne Akt Dawnych w Warszawie [further: AGAD], Archiwum Warszawskie Radziwiłłów [further: AR], dz. XXVI, no. 17. Inv. 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Pirmiausia šios bandos buvo laikomos Lietuvos Didžiojoje Kunigaikštystėje, taip pat Palenkėje, Voluinėje, Kuršo ir Žiemgalos kunigaikštystėje. Iš viso išaiškinti 434 vardai, iš kurių 106 moteriškos ir 328 vyriškos formos. Straipsnyje šie vardai išvardyti, atlikta kokybinė jų analizė. Analizės rezultatai atskleidžia apgalvotą įvardijimo sistemą. Žirgų vardai dažnai nurodo gyvūnų ypatybes, įskaitant jų išvaizdą, elgesį ir greičiausiai kilmės vietą. Be to, keletas vardų, suteiktų kumelėms, buvo siejama su „moteriškumo“ ir grožio sąvokomis, o žirgų patinams – su kova, drąsa ir tarnyba. Graikų ir romėnų mitologija – reikšmingas vardų įkvėpimo šaltinis, ypač moteriškos giminės žirgų vardų. Kiti vardai kilo iš bendrųjų įvairių gyvūnų rūšių, ypač žinduolių ir paukščių, pavadinimų. Daugelis vardų taip pat susiję su musulmonų pasauliu, parenkant vardus remtasi pareigybėmis, titulais, etnonimais, religija, istorinių asmenybių ir žmonių asmenvardžiais. Šias įvardijimo aplinkybes greičiausiai lėmė politiniai ir kariniai santykiai tarp Abiejų Tautų Respublikos ir Osmanų imperijos bei jos santykiai su totoriais. Dauguma žirgų vardų 22 grindžiami lenkiškais, turkiškais, itališkais žodžiais, nors pasitaikė ir lietuvių bei kitų kalbų žodžių. Daugelis inventorių vardų yra iškraipytai užrašyti, o tai gali būti susiję su tuo, kad autoriai, be lenkų kalbos, užsienio kalbų greičiausiai nemokėjo ar neišmanė klasikinės mitologijos. Galiausiai šių žirgų vardų tyrimas suteikia vertingos informacijos apie Radvilų šeimos mentalitetą ir intelektualinius horizontus. 23