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Retórica, tradición misógina y humor en la Declamación XXVI de Libanio

García Soler, María José

Abstract

Proyecto de Investigación FFI2014-52808-C2-1-P, financiado por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, y del Grupo de Investigación GIU19/311, financiado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

Full text

PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA: EL ATTIKON DEIPNON DE MATRÓN DE PÍTANE* María José García Soler Universidad del País Vasco RESUMEN En la antigua Grecia existió una floreciente literatura de tema gastronómico, poco conocida porque sólo nos ha llegado una pequeña parte de ella. Uno de los escasos ejemplos que conservamos es el !Attiko;n Dei'pnon de Matrón de Pítane, que, por medio de la parodia de los poemas homéricos, describe un pantagruélico banquete en el que predominan los platos de pescado. El anfitrión, los comensales, incluso los alimentos servidos adoptan las maneras de los héroes y los dioses, creándose un profundo contraste entre la forma seria y el contenido ligero, con el único propósito de divertir. PALABRAS CLAVE: Matrón de Pítane. Poesía gastronómica. Parodia. ABSTRACT In Ancient Greece there was a flourishing gastronomic tradition, little known because only a small part has been preserved. One of the few examples preserved is !Attiko;n Dei'pnon by Matro of Pitane, which, by means of the parody of Homeric poems, describes a pantagruelian banquet in which the main courses are fish. The host, the guests, even the food served adopt the manners of heroes and gods, creating a deep contrast between the serious form and the light content, with the only purpose of entertainment. KEY WORDS: Matro of Pitane. Gastronomic poetry. Parody. Aunque es un género relativamente poco conocido, en la antigua Grecia existió, desde mediados del siglo Va.C., una auténtica literatura de tema gastronómico que presenta diversas formas, desde el manual de cocina en prosa (como los de Miteco, Epéneto y otros) hasta el poema didáctico (cuyo principal representante es Arquéstrato de Gela) y la poesía paródica, donde situamos a Matrón de Pítane, que parte de versos homéricos, combinándolos y modificándolos para crear su Banquete Ático. Los pocos restos conservados no permiten hacerse más que una pequeña idea de la difusión que estas obras pudieron llegar a alcanzar. Factores como los cambios en los gustos del público y las nuevas condiciones que se dieron con la llegada del cristianismo hicieron que estas obras cada vez interesaran menos y se dejaran de copiar. De hecho, lo que conocemos de ellas ha llegado a través de la tradición indirecta, en otros autores que las citan de forma más o menos extensa. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 65 FORTVNATAE, 14; 2003, pp. 65-86 Éste ha sido el caso del Banquete Ático (!Attiko;n Dei'pnon) de Matrón de Pítane, que conocemos gracias a Ateneo de Náucratis, un autor de finales del siglo II d.C., que lo reproduce en sus Deipnosophistai (IV 134d-137c)1. Esta obra, compuesta en forma de diálogo, presenta a un grupo de eruditos que participan en una comida y conversan sobre diversos temas relacionados precisamente con el banquete. Uno de los personajes, Plutarco, dice que va a recitar el poema completo «debido a su rareza» (dia; to; spavnion). Desde muy pronto los estudiosos han reconocido la existencia de algunas lagunas debidas a la accidentada transmisión del texto de Ateneo, nuestra única fuente del poema de Matrón2. No se sabe con exactitud ni cuántas son ni de qué extensión, aunque, en cualquier caso, parece que los versos perdidos no debieron de ser muchos. No es éste el único problema que presenta el texto, ya que algunas lecturas son poco claras e incluso se han planteado dudas sobre la edición de los poemas homéricos que pudo tomar Matrón como base, aunque éste es un tema en el que no entraremos en el presente estudio3. Poco es lo que sabemos sobre el autor del poema, aparte de que era natural de Pítane, una ciudad eolia situada en la costa misia de Asia Menor, y que vivió a caballo entre los siglos IV y III a.C., en la época de Alejandro Magno y de los Diádocos. Aunque no tenemos testimonios directos, permiten esta datación diversas referencias a personajes reales que aparecen en el propio Banquete Ático. El primero de ellos es Jenocles, el orador que ofrece el festín. La identificación es problemática y, como muestra, podemos señalar que en la Real-Encyclopädie der classischen Altertumswissenschaft se citan dieciséis personajes con este nombre. El de Matrón aparece en noveno lugar, aunque Konrat Ziegler (1967: 1.508), el autor MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 66 *Este trabajo ha sido realizado en el marco del Proyecto de Investigación BFF2001-3143, financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. 1Las principales ediciones y traducciones del texto de Ateneo aparecen recogidas en la bibliografía, donde se indican también las páginas correspondientes al pasaje en el que se inserta el poema de Matrón. Fuera de la obra de Ateneo, el Banquete Ático se encuentra editado y traducido en las siguientes obras: BRANT (1888: 53-95); LLOYD-JONES/PARSONS (1983: 259-268); LORENZONI (19832: 108-114) y OLSON-SENS (1999). 2Entre los primeros en hacer referencia a estas lagunas se encuentra BRANT (1888: 53), que señala que ya MEINEKE (1858) las notó al editar el texto de Ateneo. Cuando todavía estaba completo, se llevó a cabo una versión abreviada, conocida en el Renacimiento como el Epítome, a la que recurren los editores modernos para intentar reconstruir las partes perdidas o dañadas. Por otra parte, KAIBEL (1887: VII) propuso la hipótesis, defendida también por otros estudiosos, de que lo que conocemos de Deipnosophistai es una versión abreviada; incluso se ha llegado a hablar de indicios de una aparente división en treinta libros, frente a los quince que presenta ahora, aunque ésta es una hipótesis que actualmente se considera bastante improbable. Para conocer mejor la historia de la transmisión del texto de Ateneo: IRIGOIN (1967: 418-424); HEMMERDINGER (1989: 106-117); LÉTROUIT (1991: 33-40); RODRÍGUEZ-NORIEGA GUILLÉN (1998: 55-63) y ARNOTT (2000: 41-53). 3Entre los estudios que se han dedicado a los problemas de la transmisión textual podemos destacar: DEGANI (1974: 118-140, 1975: 157-174 y 1985: 47-61); GIOCOLIERI (1978: 7-10); MONTANARI (1978-79: 307-310). Además son también interesantes los comentarios que en este sentido se encuentran en las ediciones de BRANDT (1888: 71-90) y LLOYD-JONES/PARSONS (1983: 259-268). de este lema, no puede añadir nada a lo que se contiene el propio poema. Con todo, S. Douglas Olson y Alexander Sens (1999: 76) han visto en él a un miembro de una de las familias atenienses más ricas de la segunda mitad del siglo IV a.C. Más conocido es Querefonte, un parásito frecuentemente citado en la comedia Media y Nueva, en obras producidas hacia los años 325 y 310 a.C4. En estos pasajes son numerosas las alusiones al hambre que se veía obligado a pasar y a su éxito en colarse en las fiestas sin haber sido invitado, movido por el afán por comer gratis, tan grande que Alexis (fr. 213 K.-A.) afirma que fue volando a Corinto por el placer de comer a expensas de otro. A.W. Gomme y F. H. Sandbach (1973: 613614) consideran que pudo convertirse en un personaje emblemático, puesto que Apolodoro de Caristo, autor del siglo III, de la generación siguiente a Menandro, describe a uno de sus personajes, que acude sin estar invitado a la celebración de una boda, como un «nuevo Querefonte» (fr. 29 K.-A. Cf. Men. fr. 265 K.-A.)5. La caracterización que de él ofrece Matrón es similar, al presentarlo en los versos 9-10 de la siguiente manera: «en pasar hambre semejante a una gaviota6, / en ayunas, buen conocedor de la esencia de los banquetes ajenos». Más adelante, en los versos 100-101, dice el poeta que «comió como un león» —como el cíclope Polifemo devoraba a los compañeros de Ulises, sin dejar ni siquiera la médula en los huesos (Hom. Od. i292-293)—, y que incluso sujetaba una pierna de cordero para llevarse algo de cena a su casa. Según Ateneo (VI 244a, citando a Calímaco, fr. 434 Pfeiffer), fue autor de un Dei'pnon con prosa en forma epistolar7, dedicado a Ciberión, sobrenombre de Epícrates. Éste era pariente del orador Esquines, que en el 344/3 lo defendió (II 151) de las acusaciones de Demóstenes (XIX 287). El sobrenombre aparece en un fragmento de Alexis (fr. 173 K.-A.), que cita Ateneo (VI 242c-d) con el comentario introductorio de que el pasaje es una lista de «corre-banquetes» (trecedeivpnou"), de parásitos. Quizá el personaje que ayuda mejor a datar el poema de Matrón es Estratocles, retor ateniense conocido por su actitud exageradamente servil hacia AntígoPARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 67 4Cf. Men. frr. 55, 215, 255, 265 K.-A., Sam. 603.; Alex. frr. 213 y 259 K.-A.; Timocl. fr. 9,3-4 K.-A.; Antiph. fr. 197 K.-A.; Tim.Com. fr. 1 K.-A. 5ARNOTT (1996: 609-610) y WILKINS (2000: 85-6). 6La gaviota estaba considerada símbolo de la avidez. Cf. Ar. Eq. 956, Nu. 591, Av. 567; Artem. II 17. 7Ésta no es la única obra de tema gastronómico que adopta la forma de una carta, ya que este tipo de literatura fue continuado por Linceo de Samos, discípulo de Teofrasto, y por su contemporáneo y amigo Hipóloco de Macedonia. Según Ateneo de Náucratis (III 128a-c), los dos hicieron el pacto de que, si uno de ellos tenía ocasión de participar en un banquete particularmente suntuoso, se lo describiría al otro. De este intercambio de cartas el autor señala que Linceo escribió sobre el banquete ofrecido por la flautista Lamia a Demetrio Poliorcetes, otro celebrado por el rey Antíoco en Atenas en ocasión de las Afrodisias y otro por Ptolomeo II. De estas cartas conservamos sólo breves fragmentos, transmitidos por Ateneo (III 100e-f, 101e-f), que, sin embargo, hace un amplio resumen y recoge pasajes extensos, «por su rareza», de la que Hipóloco envió a Linceo describiendo el banquete de Cárano de Macedonia (IV 128c-131d). DALBY (1988: 37-45 y 2000: 372-394). no y Demetrio Poliorcetes (Plu. Demetr. 11, 24,9-11, 26,3-5), ridiculizado por el comediógrafo Filípides (frr. 25 y 26 K.-A.), que hacia el 303 a.C. lo ponía en solfa en una comedia por haber permitido la iniciación irregular de Demetrio en los misterios de Eleusis, a la vez que criticaba a éste por lo que consideraba una profanación de la Acrópolis. El orador era también objeto de burlas por su propensión a la vida desordenada, a la que, en opinión de Enzo Degani (1974: 117), puede hacerse referencia en los últimos versos del fragmento de Matrón8. El pasaje que conservamos consiste en una larga tirada de 122 hexámetros en los que el poeta cuenta el desarrollo de una pantagruélica cena ofrecida por Jenocles de Atenas. En la descripción prima como objetivo la diversión del público y para ello utiliza diversos recursos. Como rasgo general, Matrón juega con el contraste entre la riqueza del banquete que presenta y la realidad de los festines ofrecidos por los atenienses, ridiculizados por los comediógrafos contemporáneos a causa de las cantidades tan reducidas que se servían en ellos, de tal manera que los comensales quedaban siempre con hambre9. Esto enlaza también de alguna manera con la tendencia a la hipérbole, notable en particular en la descripción de algunos pescados. Así, se sirve un congrio que «yacía sobre nueve mesas» (oJ d! ejp! ejnneva kei'to trapevza", 37), al que sigue una anguila «inmensa (pammegevqh"), que dos varones ejercitados, / cuales fueron Astianacte y Antenor, / no habrían cargado fácilmente sobre un carro desde el suelo. / Pues tenía tres palmos y nueve codos / de ancho, y de largo nueve varas10» (41-45). Más adelante se sirve un mújol de tamaño monstruoso (pelwvrio", 59) y una morena tan grande que con su cuerpo cubre completamente la mesa (73). Por ello no extraña que, cuando los invitados se lavan las manos para iniciar la segunda parte del banquete, lo hagan no con agua de una vulgar palangana sino ajp! !Wkeanoi'o rJoavwn (105). Estas exageraciones, como los abundantes juegos de palabras, son, en realidad, parte del recurso principal utilizado por el poeta, la parodia épica, construida siguiendo el vocabulario, el estilo y el verso de los poemas homéricos11. Este género literario empieza «oficialmente» con Hegemón de Tasos, a quien Aristóteles (Po. 1448a 12) considera su primer representante. Cameleonte de Heraclea (fr. 44 Werhli) ofrece la información que permite colocarlo cronológicamente, ya que MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 68 8MASTROCINQUE (1979: 265-7) y OLSON-SENS (1999: 94-5). 9Alex. fr. 216 K.-A. Eub. fr. 11 K.-A. Lync. fr. 1 K.-A. Cf. Hdt. I 133,2. 10 Algo más de cuatro metros y medio de ancho y más de dieciséis metros y medio de largo, como los gigantes Oto y Efialtes (Od. l311-312). Parte de la gracia del pasaje se encuentra en que los nombres que cita son de dos luchadores contemporáneos, pero también de dos personajes homéricos, uno demasiado joven y otro demasiado mayor como para poder figurar en una lista de hombres fuertes. BRANDT (1888: 80); DEGANI (1985: 52) y OLSON-SENS (1999: 100-101). 11 Entre los diversos estudios sobre la parodia se pueden destacar: RAU (1967: 7-18); LELIÉVRE (1975: 29-38) y SARTORI (1996: 169-183). Sobre la parodia épica: WELAND (1833: 31-41); DEGANI (19832: 5-38) y OLSON-SENS (1999: 5-12). Sobre la parodia de Matrón: SALVIONI (197980: 21-29). cuenta que, mientras representaba en el teatro su Gigantomaquia, llegó a Atenas la noticia del desastre de Sicilia, acaecido en el 413 a.C. Hacia la misma época lo sitúa también Polemón (fr. 76 Preller), al señalarlo como contemporáneo de Cratino, un comediógrafo activo hacia el último cuarto del siglo Va.C., y afirma también que fue el primero en llevar los certámenes de parodia a la escena. No se ha conservado casi nada de su producción, salvo un fragmento, citado por Polemón (loc. cit., ap. Ath. XV 698d-699a), de tintes autobiográficos en el que describe la dura vida del poeta que cultiva la parodia. Sabemos que también fue autor de un Dei'pnon, de cuya existencia tenemos noticia sólo a través de Ateneo de Náucratis (I5a), que cita como autores de descripciones de banquetes en verso épico a Timaquidas de Rodas, Numenio de Heraclea, Hegemón de Tasos y Mátreas de Pítane, que ha sido identificado con Matrón. De la obra del primero, compuesta por al menos once libros, conservamos únicamente tres breves fragmentos —el más largo de dos versos y uno de sólo una palabra— y una referencia al libro IV, todos ellos en Ateneo de Náucratis (XV 684f, III 82d, VII 283c, XV 682c = frr. 770-773 SHell), y de la de Numenio no tenemos ninguna otra noticia, de manera que nuestro conocimiento de este género se reduce al poema de Matrón. El Banquete Ático es una parodia gastronómica, construida no sólo con el estilo y la forma métrica propios de la épica, sino con una técnica similar a la del centón, que combina y reutiliza materiales tomados de otras obras. En el caso del poema de Matrón la fuente «saqueada» es Homero, de manera que casi cada uno de sus versos tiene un preciso modelo épico y está constituido por uno o varios hexámetros tomados de la Ilíada o de la Odisea12. Su objetivo no era hacer una obra refinada (de hecho, son numerosas las anomalías debidas a la forma de composición), sino dirigirse a un público amplio, por lo que toma como punto de partida un código accesible para todos. La mayoría de sus lectores conocían perfectamente los poemas homéricos, que eran una parte fundamental del sistema educativo y se estudiaban y aprendían de memoria en la escuela, lo que tendría como consecuencia que se produjera una asociación mental inmediata entre las diversas partes del Banquete Ático y sus correspondientes versos épicos13. La enorme diferencia temática entre las obras haría el resto. Como señala el propio Ateneo (I25d), Homero «dejó de lado el consumo de verduras, pescados y aves, por lo que tiene de glotonería, y además por la inconveniencia de los preparativos, que estimó inferior a los actos heroicos y divinos». Por este motivo encontrar el hexámetro, el verso de la poesía épica —y también de la poesía didáctica—, usado para una temática poco seria debía producir un efecto bastante chocante. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 69 12 BRANDT en su edición del poema (1888: 60-71) coloca debajo del texto los versos de Homero utilizados y modificados por Matrón. 13 MARROU (1965: 198-199) y ROBB (1994: 166-168, 173-177, 184-185). Por otra parte, Matrón juega con la asonancia, buscando términos épicos que recuerden a otros de uso común, prescindiendo de su significado. Al mismo tiempo usa expresiones altisonantes, de tal manera que podemos encontrar que los alimentos y los participantes del banquete son citados con sonoros epítetos mitológicos e incluso son convertidos en dioses y héroes. El procedimiento de composición utilizado, tomando versos o partes de versos, supone algunos inconvenientes, que tienen su reflejo en incongruencias, repeticiones, anomalías métricas y otros defectos, que de alguna forma el público podría disculpar por la finalidad cómica que busca el poema, por su carácter de pura diversión. Como ejemplo del objetivo perseguido por el poeta no hay más que tomar el primer verso y compararlo con el comienzo de la Odisea, del que es una copia casi exacta, aunque con dos cambios muy significativos: Hom. Od. a1: #Andra moi e[nnepe, Mou'sa, poluvtropon, o}" mavla pollav... El hombre cuéntame, Musa, de muchos senderos, que muchísimo... Matro Banq. Át.: Dei'pnav moi e[nnepe, Mou'sa, poluvtrofa kai; mavla pollav, ... Los banquetes cuéntame, Musa, de mucho alimento y muchísimos, … Apreciamos ya aquí que el !Attiko;n Dei'pnon de Matrón comienza, como todo poema épico que se precie, con una invocación a la Musa. Le siguen después numerosas imágenes de carácter militar, con el asalto a la comida descrito como si se tratara de una empresa bélica, un motivo que se repetirá en la poesía gastronómica14. La primera imagen es la del anfitrión, que, como si fuera Agamenón flanqueado por Eurimedonte, «pasaba revista a las filas de varones» (ejpepwlei'to stivca" ajndrw'n, 7. Cf. Hom. Il. D231) acompañado de su lugarteniente, el parásito Querefonte; los invitados forman !Aqhnaivwn ... favlagge" (97), que luchan «con ardor guerrero» (cavrmh/, 32) y rivalizan por cubrirse de gloria, «cada cual superando al otro» (ajnh;r uJpe;r a[ndra, 110); el cocinero blande las bandejas sobre el hombro derecho como Aquiles su lanza de fresno (Hom. Il. C131-133) y va escoltado por cuarenta ollas negras y otras tantas escudillas que «avanzaban en línea de combate» (ejsticovwnto, 47-49); Estratocles es, como Diomedes, «esforzado instigador del miedo» (kratero;n mhvstwra fovboio, 30. Cf. Hom. Il. Z97). Incluso los pescados aparecen caracterizados como héroes y pueden llegar a tener un tratamiento divino, aunque esto lo iremos viendo al tratar sobre los diversos platos servidos en el banquete. Después de la invocación a la musa y de la presentación de Jenocles como un nuevo Agamenón, el poeta —en el papel de un parásito muerto de hambre («Pues también fui allí, y una gran hambre me seguía», 3), que llora al pensar que MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 70 14 Así se puede ver, por ejemplo, en el fr. 43 K.-A. de Dífilo, un comediógrafo contemporáneo de Matrón. En este pasaje se describen algunos platos que se sirven en un banquete y se habla de una «falange alineada de cazuelas» (lopavdwn paratetagmevnh favlagx) y de un cúmulo de fritos que «se pone al frente» (ejph'/tte), como si se tratara del grueso del ejército. al día siguiente tendrá que volver a su triste menú de queso y torta de cebada (9192)— cuenta lo primero que ve al llegar a la casa, unos panes más blancos que la nieve, «semejantes a pasteles de almidón» (ajmuvloisin oJmoivou", 5)15 y pasa inmediatamente a describir los platos del menú, que comienza con los entremeses. Lo primero que se sirve son alimentos vegetales, salazón y algunos mariscos, según era la costumbre más habitual. Heraclides de Tarento (fr. 245 Deichgräber) señala que antes de beber solían tomarse verduras como nabos, espárragos y acelgas, moluscos tales como navajas, mejillones, almejas y conchas de peregrino, salazones y diversas variedades de pescados. Un personaje de Nicóstrato (fr. 1 K.-A.), probablemente un cocinero, describe un primer plato que consta de erizos, salazón del tipo wjmotavrico", alcaparras y nazarenos en salsa picante16. Otros alimentos consumidos en el aperitivo eran el queso y las aceitunas17, de los que no hay ninguna mención en Matrón, tal vez porque no están a la altura del banquete que ofrece Jenocles. De todos ellos se nombran de forma explícita los nazarenos, los espárragos, las «medulosas ostras» (o[strea mueloventa, 16)18, el wjmotavrico" (17), los erizos de mar (18-20), la noble ajfuvh del Falero (22-23) y los nácares (2526), que abren el paso a una legión de pescados. Los nazarenos (bolboiv) son los bulbos del jacinto de penacho (Muscari comosum Mill.), de sabor fuertemente amargo que los hace estimulantes del apetito, por lo que se servían al comienzo de la comida19. Eran además considerados uno de los principales afrodisíacos, citado con frecuencia por los comediógrafos y por los médicos a causa de sus milagrosos efectos20. En el caso de los ajspavragoi, el término tiene un carácter general, para indicar no sólo el espárrago en sentido propio, sino también diversos vástagos y yemas comestibles (Gal. VI 642 Kühn). Por lo que se refiere a las ostras, citadas en el mismo verso, eran para los antiguos una verdadera delicia gastronómica, imprescindible en un banquete que se preciara21. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 71 15 Existían en la antigüedad diversas clases de panes, dependiendo del tipo de harina y la forma de cocción. Los que se consideraban de más alta calidad eran los que se hacían con harina muy tamizada, los panes kaqaroiv o leukoiv, mientras que los rjuparoiv o mevlane" eran vistos como alimento propio para los pobres (cf. Artem. I69). El almidón se obtenía por medio de un complejo procedimiento que permitía eliminar totalmente el salvado y se empleaba sobre todo para pasteles y dulces (Ath. XIV 647f). GARCÍA SOLER (1995: 386-387 y 2001: 77-78). 16 Plutarco (Moralia 669a. Cf. Diph. fr. 18 K.-A.) señala que para comenzar la comida se ofrecen alimentos picantes o salados, porque actúan como filtros amorosos para el apetito hacia los demás manjares. 17 Alex. fr. 263 K.-A. Ath. IV 132f-133a. Gal. VI 609 Kühn. También en Roma se comían aceitunas en la gustatio. Cf. Hor. sat. II 2,46. 18 Aquí juega Matrón con los «huesos llenos de médula» (o[stea mueloventa) de Hom. Od. i293. 19 Mnesim. fr. 4,29 K.-A. Antiph. fr. 61 K.-A. Alex. fr. 167,13 K.-A. Archestr. fr. 9 O.-S. = fr. 137 SHell. Apic. IV 5,1-2. 20 Ar. Ecc. 1092 (cf. Anaxandr. fr. 42,28 K.-A.). Alex. fr. 175 K.-A. Pl.Com. fr. 189,9-10 K.- A. (cf. fr. 188,12 K.-A.). Xenarch. fr. 1,8 K.-A. Dsc. II 170. Ath. II 64b. 21 Lync. fr. 1,17 K.-A. Philippid. fr. 4 K.-A. KELLER (1913: 562-563) y THOMPSON (1947: 190). Un personaje del comediógrafo Epicarmo (fr. 40, 4 K.-A.) afirma que son difíciles de abrir pero fáciles de comer y en otro fragmento del propio Matrón (fr. 2 O.-S. = fr. 535 SHell) reciben el título de «trufas de la Nereida Tetis» (Qevtido" Nhrhivdo" u{dna). En Roma el amor por estos moluscos llegó a extremos increíbles, de manera que inventaron sistemas para conservarlas durante más tiempo y incluso construyeron verdaderos criaderos de ostras22. En el verso siguiente el poeta dice que decidió dejar de lado el wjmotavrico", «manjar fenicio» (Foinivkion o[yon23). El término es un compuesto de tavrico" «salazón», y resulta bastante problemático. Dependiendo de con qué raíz se relacione la primera parte de la palabra (w\mo" «espalda»; wjmov" «crudo»), ha sido interpretado unas veces como «salazón del dorso», indicando la parte del pescado con la que se elaboraba, y otras como «salazón cruda», porque podía comerse sin ser cocinada24. Los datos antiguos son poco claros a este respecto y como única información concreta sólo podemos señalar que Dioscórides lo define como «carne de atún conservada en salmuera» (II 31: oJ de; wjmotavrico" legovmeno" savrx ejsti quvnnou tetariceumevnou). Por lo que se refiere al origen de la salazón que menciona Matrón, Fenicia no era una zona famosa por su producción en la antigüedad, a diferencia de la costa del Mar Negro en la época del poeta, o de lo que ocurrirá más tarde con el sur de la Península Ibérica y la Magna Grecia y Sicilia (Curtis, 1991: 46-64, 99-101, 118-129). Sin embargo, el lexicógrafo Pólux (VI 63), en el siglo II d.C., menciona el atún de Tiro y Luciano de Samosata (Tox. 4) se refiere a los comerciantes fenicios como importantes mercaderes de salazones hacia la región del Mar Negro (Curtis, 1991: 141-142). El siguiente aperitivo son erizos de mar, que el poeta deja caer, como el yelmo de Patroclo, que rueda entre la patas de los caballos, cuando es atacado por Héctor (Hom. Il. P794). Una interpretación que se ha dado a este comentario es que lo hace para romper su duro caparazón, aunque Enzo Degani (1982-83: 108 y 1991: 152) se inclina a pensar que muestra más bien el desinterés que siente por ellos al ver el siguiente plato, mucho más apreciado, el chanquete del Falero. Tal vez sea éste el motivo, aunque un pasaje de Alexis, en el que un personaje, citánMARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 72 22 Apic. I9,2. Hor. sat. II 2,21. Mart. III 46,6, VI 11,5, VII 78,3, XII 17,4. THOMPSON (1947: 191); ANDREWS (1948: 300-301); ANDRÉ (1961: 105-106) y SALZA PRINA RICOTTI (1987: 101). 23 El sentido de o[yon es bastante complejo. En principio se utiliza para referirse a los alimentos que han pasado por el fuego (Alex. fr. 168 K.-A. Ath. IV 171a, VI 228d, VII 277a), para adquirir después el significado de companaje, «todo lo que se toma con pan». Progresivamente se restringe el campo para hacer referencia sólo a los platos de calidad, los manjares exquisitos (Antiph. fr. 238 K.-A. Amphis, fr. 26 K.-A. Alex. fr. 78 K.-A.), y de ahí deriva a nombre del pescado, la delicia gastronómica por excelencia para los griegos (Pl. Com. fr. 102 K.-A. Arched. fr. 2 K.-A. Alex. fr. 47 K.- A. Antiph. frr. 69 y 132 K.-A. Macho V28 Gow. Ath. VI 274d, VIII 331a). KALITSOUNAKIS (1926: 96-106); OLSON-SENS (2000: lix-lx) y GARCÍA SOLER (2001: 51-52, n. 39). 24 La primera interpretación es defendida, entre otros, por BESNIER (1911: 1023) y CURTIS (1984: 433). Se inclinan por la segunda GULICK (1928: 166) y RODRÍGUEZ-NORIEGA GUILLÉN (1998: 119). dolos junto a unas ostras, define los erizos de mar como «el preludio de un banquete agradablemente organizado» (fr. 115,3-4 K.-A.: prooivmion deivpnou carievntw" ... peprutaneumevnou), deja ciertas dudas al respecto. A ello hay que añadir el interés que reflejan algunos autores que se detienen a señalar las diferencias existentes entre las diversas especies de erizos comestibles25. El siguiente plato, la ajfuvh, es presentado como la prudente Penélope en la Odisea (a334), que llega con relucientes velos (lipara; krhvdemna) en sus mejillas, aunque los del pescado son sucios (rJuparav), como corresponde a la salsa con la que se sirve. La identificación del término es problemática y es frecuente encontrarlo traducido como sardina o boquerón, aunque los datos de los autores antiguos parecen apuntar a que se trataba de la morralla, una mezcla de peces pequeños de varias clases —en particular góbidos como el chanquete— y de alevines de otros de mayor tamaño, tales como sardinas y boquerones principalmente, pero también espadines, mújoles, etc. Ateneo de Náucratis (VII 284f-285a) distingue varias clases de ajfuvh dependiendo del pescado que la componga, aunque lo más frecuente es que no se haga ninguna referencia específica. Puesto que Arquéstrato de Gela (fr. 11,1-4 O.-S. = fr. 140,1-4 SHell) —autor también de un poema gastronómico, pero de carácter didáctico y reflejo de un refinadísimo paladar— identifica la ajfuvh del Falero, el puerto de Atenas, con la que Ateneo llama ajfri'ti", «porque nace de la espuma», debía tratarse de una variedad fina, delicada, probablemente el chanquete (García Soler, 2001: 195-196). Aunque entre los autores áticos se hacen bromas sobre su bajo precio, sin embargo era muy alabada y no es raro encontrarla en menús de banquetes26. A continuación llegan unos nácares (pivnna") (25-26), un molusco bivalvo servido con frecuencia como entrante, junto con algunos de los alimentos ya citados, aunque en general no gozaba de una estima particular. Después de los aperitivos empieza un desfile de veinticuatro pescados, de diversas clases y calidades, en el que también se incluyen la sepia (33-35), el calamar (50), las gambas (63), la langosta y el bogavante (66). La forma en que se presentan recuerda inmediatamente el Catálogo de las naves homérico, como han hecho notar diversos estudiosos, aunque el contenido de esta lista tiene mucho en común con algunos fragmentos de comedia en los que un personaje describe un menú. Tal es el caso del fr. 42 K.-A. de Anaxándrides, en el que se detallan los innumerables platos servidos en el banquete de bodas de Ifícrates con la hija de Cotis de Tracia, o del fr. 4 K.-A. de Mnesímaco, en el que un cocinero describe un larguísimo menú. La particularidad estriba en el caso de Matrón en que, como adelantaba antes, muchos de estos alimentos aparecen presentados como si se trataran de héroes y dioses. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 73 25 Arist. fr. 304 Rose, y HA 530a 34. Diph.Siph., ap. Ath. III 91a-b. THOMPSON (1947: 72) 26 Chrysipp. SVF III, 195, fr. 9,2 von Arnim. Metag. fr. 6,8 K.-A. PELLEGRINO (1998: 317318). Ephipp. fr. 12,8 K.-A. Mnesim. fr. 4,44 K.-A. Eub. fr. 75,4 K.-A. tan a que debía de ser alguna parte de la pata, principalmente del cerdo46. Aparecen con relativa frecuencia en menús de banquetes y en listas de carnes que se cuecen, que es precisamente como indica Matrón que se han preparado en este caso47. Después llega un esclavo con «trece gruesos patos de la sagrada laguna de Salamina» (ejk Salami'no" ... triskaivdeka nhvssa", / livmnh" ejx iJerh'", mavla pivona", 95-96), sobre los que no hay más comentarios que el que se colocan ante «las falanges de los atenienses» (!Aqhnaivwn ... favlagge"). En realidad, la referencia a la laguna debe ser interpretada, puesto que en la isla de Salamina no hay ninguna; se ha sospechado que tal vez se trate de una referencia al mar. Sobre su presencia en el banquete de Matrón, el motivo es claro, ya que el pato es un animal apreciado. Aristófanes (Pax 1004) alaba los que venían de Beocia y Anaxándrides (fr. 42,64 K.-A.) lo incluye entre los platos del festín que ofrece Cotis de Tracia. Por otra parte, Antífanes (fr. 295 K.-A.) y Nicóstrato (fr. 4,3 K.-A.) lo incluyen en dos listas en las que figuran diversos alimentos de lujo que un esclavo debe traer del mercado, contrastando con lo que sucederá en época romana, cuando es considerado, por el contrario, un alimento de pobre48. Con una considerable ironía, el poeta describe cómo se lanza Querefonte sobre las aves, dispuesto a «alimentarse de buenos augurios» (ejnaivsima sitivzesqai, 99), y cómo luego, mientras devora la comida, se preocupa de guardar algo para el día siguiente, una pata de cordero (100-101), la única mención a esta carne en el poema, aunque es una de las más citadas en la literatura griega. Unas gachas dulces de sémola de trigo (covndro"), cocidas en una vasija ática por Hefesto —el fuego de la forja de este dios se convierte aquí en el fuego de la cocina— (102-103), cierran lo que es propiamente el dei'pnon, la primera parte del banquete. El líquido utilizado para prepararlas podía ser caldo o leche y se les podían añadir también algunos ingredientes49. Dos fragmentos de Efipo (fr. 8,1 y 13,3 K.-A.) dan a entender que se servían como postre, aunque Matrón las sitúa en el momento inmediatamente precedente. A partir del verso 104 se describen algunos de los actos que marcan el comienzo del sumpovsion: los comensales se lavan las manos (105), un esclavo trae perfume de lirio (106) y entrega a todos coronas con rosas trenzadas (107-108) y se procede a mezclar una crátera de Bromio50, de vino de Lesbos (109). No se hace referencia a la práctica habitual de retirar las mesas y limpiar la sala antes de iniciar MARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 80 46 Archipp. fr. 10,1-2 K.-A. Stratt. fr. 5 K.-A. Antiph. fr. 124,1-2 K.-A. 47 Pherecr. fr. 113,14 K.-A. Telecl. fr. 51 K.-A. Ar. fr. 4 K.-A. Alex. fr. 180,3 K.-A. Anaxil. fr. 19,4 K.-A. Philox. fr. 836b,30 PMG. Poll. VI 52. 48 Petron. 93. Mart. XIII 52. 49 Pherecr. fr. 113,18 K.-A. Eub. fr. 89,4-5 K.-A. Athenio fr. 1,33 K.-A. Ath. III 126a-c. 50 No es raro entre los autores antiguos que se haga referencia al vino utilizando alguno de los nombres de Dioniso (o derivados de ellos), como Bromio (cf. Alex. frr. 232,3, 278,1, 285,2 K.- A.; E. Cyc. 123) o Baco (cf. Antiph. fr. 234,1 K.-A.; Men. Dysc. 946; E. IA 1061; AP VII 706,1, IX 246). ARNOTT (1996: 646). el sumpovsion, pero poco después sí se señala que se dispusieron las segundas mesas (deuvterai travpezai), la forma más común de aludir al postre. Tampoco se dice nada de forma directa sobre las libaciones con las que se abría el simposio, antes de servir nuevos alimentos: los comensales, coronados y perfumados, bebían un sorbo de vino puro invocando al «Buen Genio», !Agaqo;" Daivmwn, y luego hacían libaciones en honor de los dioses olímpicos, los héroes y Zeus Salvador51. Con todo, tal vez podrían verse reflejadas, y al mismo tiempo deformadas, en los versos 109-110, donde se habla de la mezcla del vino (como debía hacerse en un banquete griego) y su consumo antes de disponer las segundas mesas. Por lo que se refiere a la bebida elegida, no sorprende que sea vino de Lesbos, uno de los más apreciados por los griegos junto con los de Tasos y Quíos. Las fuentes antiguas alaban sin reservas su altísima calidad. La opinión unánime de los griegos queda claramente expresada por un personaje de Alexis que afirma: «No hay ningún otro vino más agradable de beber que la bebida de Lesbos» (fr. 276 K.-A.). Clearco (fr. 5 K.-A.) incluso lo compara con el que Marón, el sacerdote de Apolo, regaló a Ulises, aquel vino espléndido con el que emborrachó al Cíclope (Hom. Od. i1967, 205-211). Eubulo afirma «que destila néctar» (fr. 121 K.-A.: nektarostagh'), Arquéstrato de Gela que tiene «una nobleza propia no del vino, sino de la ambrosía» (fr. 59,11 O.-S. = fr. 190,11 SHell: oujk oi[nw/ soi e[cein o{moion gevra", ajmbrosivh/ dev) y no faltan elogios semejantes en otros autores52. En relación con la ausencia de referencias a la libación, también hay que señalar que no se dice nada sobre la quema de incienso que habitualmente se ofrecía a los dioses para comenzar el simposio, aunque S. Douglas Olson y Alexander Sens (1999: 125)53 opinan que tal vez estos comentarios estaban en alguno de los versos que se han perdido. En el verso 111 comienza la última parte del banquete, en la que se comían frutas, frutos secos, queso, dulces y otras golosinas, como acompañamiento del vino mezclado, y se practicaban diversos juegos y diversiones. Los alimentos servidos en el !Attiko;n Dei'pnon son, en primer lugar, las frutas que habitualmente aparecen en los postres: peras, gruesas manzanas54, granadas, uvas y una variedad de estas últimas, ajmavmaxu", que ha planteado problemas de identificación, aunque es tal vez la uva de parra55. El narrador no se siente muy atraído por las frutas, PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 81 51 Ar. Eq. 85 y 106, V. 525. Nicostr. Com. fr. 19 K.-A. Xenarch. fr. 2 K.-A. Ath. X675b. KIRCHER (1910: 17-19, 34-38). 52 Philyll. fr. 23,1 K.-A. Antiph. fr. 172 K.-A. Ephipp. fr. 28 K.-A. Antid. fr. 4 K.-A. Alex. frr. 277 y 278 K.-A. Bato fr. 3,2 K.-A. Clem.Al. Paed. II 30,2. 53 Sobre la práctica de quemar sustancias aromáticas en el simposio: OLSON-SENS (2000: 228). 54 En esta expresión hay un juego de palabras, puesto que pivona mh'la en Homero se usa normalmente con el sentido de «pingües ovejas», para indicar que están gordas y tienen abundante grasa (Il. M329, Od. i217, 237, 312, 315, 337). El chiste, que rápidamente captaría el público de Matrón, está en que mh'lon también significa «manzana». 55 Hsch. a3425. Suid. a1482, 1846. Eust. 1524, 32. OLSON-SENS (1999: 140). pero reacciona rápidamente cuando hace su entrada un «hijo de Deméter», un pastel, que le entusiasma, probablemente el alimento al que dedica mayor cantidad de calificativos: dorado, dulce, grande, redondo (xanqo;n glukero;n mevgan e[gkuklon ... / Dhvmhtro" pai'd! ojpto;n ... plakou'nta, 116-117). La repostería tiene un papel muy destacado en las segundas mesas y en ocasiones se encuentra como reflejo de un cierto refinamiento. Así lo indica Poliarco (ap. Ath. XII 545e), que afirma que muchas comidas, clases de dulces y perfumes son producto del ansia de novedades del hombre. Una consideración similar se encuentra reflejada también en otros autores, como Plutarco (Moralia 124e y 644b). El término que utiliza el poeta para indicar el pastel que se sirve es plakou'", una especie de tarta ancha y plana, que se hacía con harina y leche, como ingredientes básicos (cf. Antiph. fr. 55 K.-A.), a los que podían añadirse queso, sésamo o miel, que también se vertía por encima al servirla. La mención de Matrón hace recordar uno de los fragmentos de Arquéstrato de Gela (fr. 60 O.-S. = fr. 192 SHell), donde se describe precisamente esta misma parte de un banquete, con una enumeración de postres, entre los que el poeta recomienda calurosamente un pastel ateniense o en su defecto uno cualquiera, pero bañado con miel ática, sin duda la apreciadísima miel de tomillo procedente de las laderas del monte Himeto, que se obtenía sin ahumar los panales, conservando así su perfume natural56. En el sumpovsion el vino estaba acompañado de diversiones de varios tipos. En el Banquete de Platón, los invitados, mientras beben, mantienen una conversación profunda y pronuncian discursos sobre el amor (aunque la irrupción de Alcibíades acabará cambiando el moderado rumbo inicial de la velada). En otras ocasiones se practicaba la poesía, de manera que por turno los participantes debían recitar bien improvisando o bien recurriendo a poemas ya conocidos y adaptados a la ocasión. Incluso llegó a crearse un género particular de la poesía convival, el escolio, del que se conservan dos breves recopilaciones del siglo Vque constituyen una especie de antologías de una más amplia tradición oral, para quien asistía al banquete y no quería quedar mal en su turno de canto57. Pero no todo en el simposio griego es cultura y refinamiento y, a pesar del vino mezclado, se podía llegar a la embriaguez y a la juerga más o menos desenfrenada. Hay que contar con la presencia de heteras en los banquetes y la práctica de algunos juegos como el kovttabo", de origen siciliano, que consistía en derribar un blanco situado en precario equilibrio utilizando las gotas que quedaban en el fondo de la copa58. Entre los varios premios que podía recibir el vencedor no faltaban los de carácter sexual. Hacia esta dirección se encaminan las diversiones del banquete de Matrón, que terMARÍA JOSÉ GARCÍA SOLER 82 56 Xenoph. fr. 1 PE. Ar. Th. 1192. Thphr. HP VI 2,4. Macho fr. 18 Gow. Str. IX 1,23. Dsc. II 82,1. Paus. I32,1. Ath. I33b. Gp. XV 7,3. Plin. XXI 57. Mart. VII 88, XI 42, XIII 94. Petron. 38. 57 VETTA (1983: XXXII-XXXIV). VON DER MÜHL (1983: 20-6). 58 Anacr. fr. 31 Gentili. Ar. Pax 1244, Nu. 1073. Ath. XIV 665e-668f. GARCÍA SOLER (2001: 35). mina con la entrada de dos prostitutas, «dos muchachas capaces de hacer maravillas» (kou'rai duvo qaumatopoioiv, 121), que corren perseguidas por Estratocles. A pesar de los problemas que presenta el texto, de los defectos que conlleva su forma de composición y de las dificultades de interpretación en no pocos casos, el Banquete Ático es una obra que merece un estudio atento. El poeta explota las imágenes y la dicción épicas hasta el extremo, evocando el recuerdo de los ecos homéricos, buscando divertir, y sin duda en cierta forma debió de lograr su objetivo, puesto que dejó también su huella en la literatura romana en la Cena de Lucilio. PARODIA ÉPICA Y GASTRONOMÍA ... 83 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ANDRÉ, J. (1961): L'alimentation et la cuisine à Rome, Paris, Editions Klincksieck. ANDREWS, A. C. (1948): «Oysters as a Food in Greece and Rome», CJ 43, 299-303. ARNOTT, W. G. (ed. y com.) (1996): Alexis. The Fragments: A Commentary, Cambridge, Cambridge University Press. ARNOTT, W. G. (2000): «Athenaeus and the Epitome: Text, manuscripts and early editions», en David Braund-John Wilkins (eds.), Athenaeus and his World. 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