Climate finances. A review
Abstract
Los autores quieren agradecer el apoyo de Susana González y Mariana Viesca en la preparación de las figuras y el recuadro.
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Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Las finanzas del clima. Una revisión Climate finances. A review El término finanzas del clima se refiere a la necesidad de dotar de recursos financieros a la lucha contra el cambio climático, tanto en su vertiente de mitigación como de adaptación. En su sentido más estricto, las finanzas del clima se relacionan con los compromisos internacionales adoptados por los países desarrollados desde el año 2009. Desde un punto de vista teórico, las finanzas del clima ofrecen interesantes debates sobre las razones que subyacen al mitigation bias (en favor de la mitigación sobre la adaptación), la naturaleza de la adaptación al cambio climático como bien público global, o las transferencias tecnológicas como alternativa o complemento a las transferencias financieras. Desde un punto de vista práctico, las finanzas del clima se relacionan con la progresiva incorporación de la dimensión climática en el sistema financiero, mediante la creación de determinados productos «verdes», o la inclusión de los riesgos climáticos en las obligaciones a la hora de realizar informes financieros. “Klima-finantzak» terminoak klima-aldaketaren aurkako borrokan finantza-baliabideak emateko beharrari dagokio, bai arintzeko bai egokitzeko. Zehatzago, klima-finantzak 2009az geroztik herrialde garatuek hartutako nazioarteko konpromisoekin erlazionatzen dira. Ikuspuntu teoriko batetik, interesgarriak diren eztabaidak eskaintzen ditu ondorengoen arrazoien inguruan: egokitzearen alde baino arintzearen aldeko preferentzia ala «mitigation bias»-a, aldaketa klimatikora egokitzearen izaera ondasun publiko globalaren izaera, edo teknologien transferentzia finantzatransferentzien alternatiba, ala osagarri, gisa. Ikuspegi praktiko batetik, klima-finantzak finantza-sisteman klima-dimentsioa gero eta gehiago txertatzearekin lotzen da, zenbait produktu «berde» sortzearen bidez edo klima-arriskuak betebeharretan txertatuz, finantza-txostenak kaleratzeko orduan. The term «climate finance» refers to the need to provide financial resources to fight climate change, in terms of both mitigation and adaptation. Strictly speaking, climate finance refers to international commitments made by developed countries since 2009. From a theoretical point of view, climate finance opens interesting discussions with respect to the underlying reasons for «mitigation bias» (i.e. a preference for mitigation over adaptation), the global public good nature of adaptation to climate change and technology transfers as an alternative or supplement to financial transfers. From a practical point of view, climate finance is concerned with gradually factoring climate issues into the financial system by creating «green» products and including climate risks in the financial disclosure obligations.
247 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Iker Larrea* Factor CO2 Ibon Galarraga BC3 y Metroeconomica Kepa Solaun Factor CO2 Índice 1. Introducción 2. Volúmenes de flujos financieros 3. Contexto internacional 4. Algunos conceptos básicos 5. La respuesta del sector financiero 6. Conclusiones Referencias bibliográficas Palabras clave: Finanzas del clima, UNFCCC, Acuerdo de París. Keywords: Climate finances, UNFCCC, Paris Agreement Nº de Clasificación JEL: Q54, Q56, Q58 Fecha de Recepción: 16/03/2018 Fecha de Aceptación: 30/04/2018 1. INTRODUCCIÓN En el contexto de la política climática internacional, las finanzas del clima han adquirido un protagonismo especial desde que en la decimosexta Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés)1 celebrada en Cancún (México) en 2010, los países desarrollados se comprometieron a movilizar anualmente 100.000 millones de dólares USA de financiación internacional para el año 2020. Estos fondos se canalizarían hacia proyectos de mitigación (reducción de emisiones de gases de efecto invernadero GEI) y adaptación a los impactos del cambio climático en países en vías de desarrollo. Desde entonces, las finanzas del clima han * Los autores quieren agradecer el apoyo de Susana González y Mariana Viesca en la preparación de las figuras y el recuadro. 1 UNFCCC, de sus siglas en inglés «United Nations Framework Convention on Climate Change».
IKER LARREA, IBON GALARRAGA, KEPA SOLAUN 248 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 ocupado un espacio de gran relevancia en todas las cumbres del clima, incluida la COP 21 de la que surgió el Acuerdo de París en 2015 (Galarraga et al., 2017). Sin embargo, los tratados internacionales no aportan una definición clara de las finanzas del clima (climate finance), sino que utilizan una terminología abierta a distintas interpretaciones. Esta ambigüedad tiene su origen en el debate político que subyace sobre quién debe financiar la mitigación del cambio climático y la adaptación al mismo, en qué condiciones y en qué plazos. La consecuencia práctica de ello es la falta de un sistema de monitoreo, reporte y verificación capaz de medir adecuadamente los recursos financieros que se destinan a la lucha contra el cambio climático, tanto en su vertiente de mitigación como de adaptación (Buchner et al., 2014; Trabacchi y Buchner, 2017). El primer intento relevante por delimitar las finanzas del clima procede del Comité Permanente de Financiación de la UNFCCC que, a petición de la propia Conferencia de las Partes, acuñó la siguiente definición: «Las Finanzas del Clima tienen como objetivo reducir las emisiones y aumentar los sumideros de gases de efecto invernadero, así como reducir la vulnerabilidad, mantener y aumentar la resiliencia de los sistemas humanos y ecológicos ante los efectos adversos del cambio climático» (UN Framework Convention on Climate Change, 2014). Bajo esta definición tan extensa se esconden dos amplios usos. En un sentido estricto, el término finanzas del clima se utiliza para capturar los recursos públicos y privados aportados por las economías ricas hacia las menos desarrolladas, en el marco de los compromisos internacionales posteriores al año 2010. Así, por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD, por sus siglas en inglés) habría cuantificado recientemente el esfuerzo realizado por las economías ricas respecto al objetivo de aportar 100.000 millones de dólares2 para el 2020 (OECD, 2015 y 2016). En un sentido más amplio, el término finanzas del clima se utiliza para capturar cualquier recurso destinado al cumplimiento de los objetivos de la UNFCCC, incluyendo, por ejemplo, los recursos públicos y privados destinados por los países desarrollados a la descarbonización de sus economías. El uso más claro de esa definición lo constituye el Climate Policy Institute (CPI), que desde el año 2011 publica su Global Landscape of Climate Finance (Buchner et al., 2017a; Buchner et al., 2017b). Dentro de esta definición amplia y estática se encuentra una realidad dinámica y cambiante. Como se verá en el apartado siguiente, desde el año 2010 las diferentes instituciones involucradas en las finanzas del clima (UNFCCC, banca multilateral de desarrollo, sistema de ayuda oficial al desarrollo, institutos de investigación, etc.) han mejorado sus aproximaciones metodológicas, han rellenado data gaps y han unificado criterios técnicos. El artículo se organiza de la siguiente manera: el segundo apartado ofrece una descripción detallada de los flujos financieros, seguido de un tercero sobre el con2 A lo largo del artículo se refiere a dólares USA.
LAS FINANZAS DEL CLIMA. UNA REVISIÓN 249 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 texto internacional. El apartado cuarto explica algunos conceptos básicos sobre las finanzas del clima y las principales cuestiones que están siendo analizadas en la literatura especializada. En el quinto apartado se describen dos iniciativas impulsadas por el sector financiero. El último es el que recoge las conclusiones. 2. VOLÚMENES DE FLUJOS FINANCIEROS Como se anticipaba más arriba, en la descripción de los volúmenes de flujos financieros podemos destacar dos grandes tendencias que podemos denominar como la «acepción limitada» o la «acepción amplia». El primer grupo es el empleado por instituciones como la UNFCCC o la OCDE, mientras que el segundo está siendo acuñado y generalizado por los informes del CPI. 2.1. Acepción limitada En cuanto a la «acepción limitada», una primera fuente de información lo constituyen los informes bianuales del Comité Permanente de Financiación de la UNFCCC. En 2014, los flujos anuales de 2011 y 2012 desde países desarrollados a países en desarrollo se cifraron entre los 40.000 y los 175.000 millones de dólares. El procedimiento para construir este rango fue el siguiente (UN Framework Convention on Climate Change, 2014)3: – En primer lugar, los compromisos (commitments) de los Bancos Multilaterales de Desarrollo (MDB, por sus siglas en inglés) se estimaron en un total de 25.522 y 24.685 millones de USD respectivamente4. – En segundo lugar, se tuvieron en cuenta las aportaciones a un total de 10 fondos climáticos previos al actual Fondo Verde para el Clima o Green Climate Fund (GCF), con desembolsos de 1.471 millones de USD. – En tercer lugar, se adoptaron las estimaciones previas realizadas por el CPI en 2012 sobre las aportaciones bilaterales de las entidades gubernamentales y de la banca bilateral de desarrollo. Estas aportaciones se cifraron en un rango entre los 4.000 y los 11.000 millones de dólares en el primer caso y en los 14.000 millones en el segundo. – Por último, los flujos privados Norte-Sur se estimaron entre los 4.000 y los 123.000 millones de dólares, a partir de estudio previo realizados por el CPI en 2012 para el rango inferior y por Stadelmann et al. (2013) para el rango superior. 3 A tenor del siguiente informe bianual (2016), que captura datos de 2013 y 2014, los flujos «NorteSur» (acepción estricta) habrían ascendido a 41.000 millones, mientras que las finanzas climáticas globales (acepción amplia) habrían sido de 714.000 millones, teniendo en cuenta las inversiones en renovables (250.000 millones) y eficiencia energética (más de 300.000 millones). Ver UNFCCC 2016 para más detalles. 4 El rango superior, de 25.000 millones, incluye todos los flujos a países en vías de desarrollo; el rango inferior, de 15.000 millones, considera únicamente el accionariado de los países en desarrollo en los MDB.
IKER LARREA, IBON GALARRAGA, KEPA SOLAUN 250 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Cuadro nº 1. ESTIMACIÓN DE FLUJOS NORTE-SUR (miles de millones de dólares) Rango inferior Rango superior 1 Bancos Multilaterales de Desarrollo 15 25 2 Fondos climáticos 1,4 1,4 3 Organismos Gubernamentales 4 11 4 Banca Bilateral de Desarrollo 14 14 5 Flujos privados 4 123 Total ≈ 40 ≈ 175 Fuente: UN Framework Convention on Climate Change, 2014. Una segunda aproximación a esta acepción limitada de las finanzas del clima lo constituyen los informes de la OCDE, específicamente llevados a cabo para cuantificar las aportaciones de los países desarrollados con el objetivo de aportar 100.000 millones de dólares a países en desarrollo para el año 2020. Como se indica en el gráfico nº 1, en 2014 los países miembros de la OCDE ya aportaban 23.100 millones de dólares por canales bilaterales, 20.400 millones de dólares por canales multilaterales, 1.600 millones de dólares en concepto de créditos a la exportación, y 16.700 millones de dólares en concepto de cofinanciación, para un total de 61.800 millones de dólares, concentrados en actividades de mitigación (77%) y en detrimento de la adaptación (16%) y de las actuaciones transversales (7%) (OECD-CPI, 2015)5. Análisis posteriores de la misma organización han permitido concluir que bastaría con aportar 66.800 millones mediante los tres canales públicos antes descritos para alcanzar la meta de los 100.000 millones de dólares, considerando la aportación de las cofinanciaciones privadas (OECD, 2016). Una tercera fuente (más regular y sistematizada) sobre las finanzas del clima la constituye los informes conjuntos publicados anualmente por los seis MDB6. Según el último informe, en 2016 los MDBs comprometieron un total de 27.441 millones de dólares en concepto de aportaciones directas, a los que habría que añadir otros 37.879 millones de dólares en concepto de cofinanciaciones, tanto públicas como privadas, resultando en un total de 65.320 millones (Inter-American Development Bank et al., 2017). 5 Algunas curiosidades metodológicas: (1) la OCDE prefirió computar las contribuciones efectivas de dinero de las salidas (outflows) en lugar de las aportaciones (commitments), y no tener en cuenta las aportaciones realizadas al GCF; (2) los informes excluyeron todos los flujos financieros destinados a financiar infraestructuras de carbón, a excepción de proyectos de captura y almacenamiento geológico de carbono. 6 Los seis Bancos firmantes son los siguientes: Banco Africano de Desarrollo, Banco Asiático de Desarrollo, Banco Europeo de Inversiones, Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, Banco Interamericano de Desarrollo y Banco Mundial. Como se verá posteriormente, el CPI complementa esta información con los Bancos de Desarrollo de las economías emergentes, como el Asian Infrastructure Development Bank, el Nuevo Banco de Desarrollo de los denominados países «BRICS» (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), o el Vnesheconombank ruso.
LAS FINANZAS DEL CLIMA. UNA REVISIÓN 251 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 El informe desglosa estos flujos por región (8 regiones), por tipo de instrumento (6 instrumentos) y por tipología de proyecto (10 categorías para mitigación y 10 para adaptación)7, hecho que da lugar a una buena panorámica, y sirve para confirmar que las actividades de mitigación representan el 77% de los fondos gestionados, y siguen siendo mucho más relevantes que las de adaptación (Inter-American Development Bank et al., véase gráfico nº 2). Gráfico nº 1. FINANCIACIÓN CLIMÁTICA MOVILIZADA POR FUENTE DE FINANCIACIÓN 2013 Y 2014 (billones de USD) Fuente: OCDE 2016. A nivel metodológico, el informe destaca los esfuerzos realizados junto con el International Development Finance Club (IDFC) por desarrollar criterios comunes para la contabilización de actividades de mitigación y de adaptación en la banca de desarrollo8. 7 Las ocho regiones mencionadas son: África subsahariana, América Latina y el Caribe, Asia del Este y el Pacífico, Asia del Sur, Europa (con exclusión de la Unión Europea) y Asia Central, Oriente Medio y Norte de África, Unión Europea, y Multi-regional. Por su parte, los seis instrumentos informados son: inversión directa (equity), préstamo de inversión, préstamo destinado a políticas, línea de crédito, subvención y otros instrumentos. En tercer lugar, las 10 categorías de mitigación incluyen: agricultura y otros usos de la tierra, energías renovables, eficiencia energética en la demanda, eficiencia en la generación eléctrica, transporte, residuos, tecnologías bajas en emisiones de GEI, reducciones de GEI no energéticas, proyectos transversales y otros proyectos. Finalmente, los proyectos de adaptación se dividen en las siguientes 10 categorías: agricultura, actividades extractivas e industriales, desarrollo de capacidades institucionales, gestión del agua, gestión de los recursos naturales, infraestructura de energía y transporte, infraestructura costera y fluvial, tecnologías de la información y de la comunicación, servicios financieros y proyectos transversales. 8 El IDFC integra a 23 bancos de desarrollo bilaterales y regionales, como el KfW Bankengruppe alemán o la Corporación Andina de Fomento. Los esfuerzos metodológicos han cristalizado en la adopción, en 2015, de los Common Principles for Tracking Mitigation Finance y en Common Principles for Tracking Adaptation Finance (Buchner et al., 2017a).
IKER LARREA, IBON GALARRAGA, KEPA SOLAUN 252 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Gráfico nº 2. FINANZAS DEL CLIMA DE LOS BANCOS MULTILATERALES DE DESARROLLO. 2016 Fuente: Inter-American Development Bank et al., 2017. 2.2. Acepción amplia Desde el año 2012, el think-tank CPI ha capturado las Finanzas del Clima desde una perspectiva amplia o «acepción amplia», que incluye la totalidad de los recursos financieros destinados a la lucha contra el cambio climático. Según su último informe, en 2015 y 2016 las finanzas climáticas habrían promediado un total de 410.000 millones de dólares, procedentes de actores públicos (139.500 millones) y privados (270.500 millones). El informe presenta un diagrama de Sankey muy ilustrativo (ver gráfico nº 3): – El 35% de los fondos es de origen público y el 65% de los fondos es privado9. – Pese a su notoriedad mediática, los fondos climáticos en general y el GCF en particular10 solamente suponen una parte muy pequeña de las finanzas del clima (2.000 millones sobre los 410.000 millones). En menor medida, las aportaciones de los seis bancos multilaterales de desarrollo (unos 25.000 millones) es modesta si se compara con las aportaciones de toda la banca multilateral (46.000 millones) y los bancos nacionales de desarrollo (58.000 millones). – En cuanto a los instrumentos, las aportaciones puramente concesionales o grants (14.000 millones) y los créditos concesionales o low-cost project debt 9 Por falta de información fiable, el informe no incluye ninguna aportación doméstica (es decir, estrictamente nacional) de origen público a actividades de mitigación o adaptación. 10 Para más información sobre cada fondo, véase Nakhooda et al., (2013).
LAS FINANZAS DEL CLIMA. UNA REVISIÓN 253 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Gráfico nº 3. LAS FINANZAS DEL CLIMA EN SENTIDO AMPLIO Fuente: Buchner, Oliver, et al., 2017.
IKER LARREA, IBON GALARRAGA, KEPA SOLAUN 254 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 (42.000 millones) son muy residuales si se comparan con instrumentos de financiación de mercado11. La aportación a actividades de adaptación continúa siendo muy residual, con apenas el 5% del total. Los 22.000 millones de dólares destinados a la adaptación al cambio climático se centran en mejorar infraestructuras hídricas (50% del total), se canalizan a través de subvenciones y sus receptores son públicos. Por su parte, las actividades de mitigación (383.000 millones) se destinan principalmente a proyectos de energía renovable, y se financian con fondos mayoritariamente privados (270.000 millones)12. En cualquier caso, la magnitud actual de las finanzas del clima es insuficiente para conseguir los objetivos de la UNFCCC, ya que las necesidades globales se cifran entre los 400.000 millones y los 2.000.000 millones de dólares al año (Román et al., 2017a). Esto es lo que se conoce como el déficit financiero (Finance Gap) (ver gráfico nº 4), que ha sido fruto de numerosos esfuerzos de cuantificación, y que todavía presenta importantes limitaciones de información (data gaps) en lo que respecta a los recursos destinados domésticamente por los agentes públicos, o los recursos destinados por el sector privado en materia de transporte, ordenación del territorio o adaptación al cambio climático (Buchner et al., 2014; Buchner et al., 2017a; Buchner et al., 2017b). Gráfico nº 4. BRECHA FINANCIERA (FINANCE GAP) (miles de millones de dólares USA) Fuente: Elaboración propia. 11 Instrumentos tales como la financiación bancaria de proyectos (project level debt), las aportaciones de capital a proyectos (project level equity) o los proyectos de inversión privados (balance sheet financing). A fin de evitar la doble contabilización de flujos financieros, el informe excluye la emisión de bonos verdes, operaciones de refinanciación de deuda ligada a proyectos de energía sostenible, así como el empleo de garantías (Buchner et al., 2017b). El primer informe del CPI hace suya la definición de subvención (grant), que se define como transferencias en dinero o en especie que no generan ninguna obligación legal en el receptor. Finalmente, los créditos blandos (concessional loans) se definen como deuda que se concede a un tipo de interés inferior al de mercado (Buchner et al., 2011). 12 El citado informe únicamente contabiliza los fondos privados destinados al desarrollo de proyectos de energías renovables, pero no las inversiones privadas en eficiencia energética, debido a la baja calidad del dato (que sin embargo se estima en otros 231.000 millones) (Buchner et al., 2017b).
LAS FINANZAS DEL CLIMA. UNA REVISIÓN 261 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Principles, una guía voluntaria completada en 2015 por el Statement of Investor Expectations for the Green Bond Market, en la que se establecen pautas de actuación adicionales como la necesidad de someter la emisión de bonos a segundas opiniones y certificaciones externas19, así como a informes anuales de impacto (Clapp y Pillay, 2017). La necesidad de estandarización ha recibido también la atención de los poderes públicos, como demuestran los recientes intentos del Banco de Inversión Europeo y del Comité de Finanzas Verdes de China por armonizar los estándares chinos y europeos para la emisión de bonos verdes (Boulle et al., 2017)20. Gráfico nº 5. EVOLUCIÓN DE NUEVAS EMISIONES DE BONOS VERDES Nota: ABS-Asset Backed Securities (Bonos de titulización). Fuente: Climate Bonds Initiative. 5.2. Identificación, evaluación e informe de riesgos financieros climáticos En segundo lugar, la disciplina de análisis de riesgos financieros también está incorporando el impacto del cambio climático sobre la solvencia de las empresas. 19 Para más información consúltese la página web del Second Opinion Expert Network (ENSO) en http://www.cicero.uio.no/en/posts/single/global-expertise-on-green-bonds. 20 Las entidades públicas también están promoviendo el mercado de bonos verdes mediante emisiones. A título de ejemplo, la República de Francia ostenta la emisión del bono verde más grande hasta la fecha, con 9.700 millones de euros (enero de 2017). Por su parte, la Banca Multilateral de Desarrollo fue pionera en la emisión de bonos verdes, pero su peso en el total de emisiones anuales ha pasado del 27% de 2016 al 21% de 2017 (Climate Bonds Institute, 2018).
IKER LARREA, IBON GALARRAGA, KEPA SOLAUN 262 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 Recientemente, el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés) ha publicado las conclusiones de su grupo de trabajo para el reporte financiero de riesgos y oportunidades derivadas del cambio climático. Tal y como se indica en el gráfico nº 6, el FSB recomienda un marco conceptual para comunicar los impactos financieros derivados de los riesgos y las oportunidades climáticas, para así permitir a los inversores conocer los aspectos de gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métrica empleados por empresas financieras y no financieras para identificar, evaluar y gestionar las implicaciones del cambio climático (TCFD, 2017). En la misma línea, destaca el desarrollo reglamentario del artículo 173 de la Ley de Transición Energética de Francia del año 2015, que obliga a las empresas a informar sobre sus riesgos financieros climáticos (Buchner et al., 2017a)21. Gráfico nº 6. INFORME DE RIESGOS Y OPORTUNIDADES CLIMÁTICAS Fuente: Adaptación de Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD). 21 Buchner también hace referencia a la obligación de información de las propias Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC), donde los países firmantes del Acuerdo de París deben dar cuenta de las inversiones climáticas realizadas.
LAS FINANZAS DEL CLIMA. UNA REVISIÓN 263 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 6. CONCLUSIONES El objetivo de movilizar al menos 100.000 millones de dólares al año a partir del 2020 es parte fundamental de los compromisos internacionales en materia de cambio climático y, como tal, las exigencias para el desarrollo de las finanzas del clima son cada vez mayores. El presente trabajo ha ofrecido una panorámica de la cuestión destacando las dificultades para una definición homogénea, la descripción de los flujos financieros, el desequilibrio entre los flujos destinados a mitigación y adaptación, algunos conceptos básicos que componen la base teórica, y la respuesta del sector financiero. En su sentido estricto el término finanzas del clima tiene un cariz político, ya que se utiliza para hacer efectivos los compromisos adoptados por países desarrollados en diferentes cumbres internacionales a partir de 2009. Así, el término se emplea no solo para hacer efectivo el antedicho objetivo a 2020, sino para reivindicar mayores aportaciones al GCF y solicitar la financiación de algunas Contribuciones Determinadas a nivel Nacional del Acuerdo de París. No sorprende, por tanto, que los informes encargados por la OCDE hayan recogido un buen grado de avance (61.800 millones de dólares en 2014), al tiempo que países en desarrollo exigen que las finanzas del clima no sea incluida en los cómputos de AOD para, de esta manera, garantizar su adicionalidad. Desde un punto de vista institucional las finanzas del clima son, junto con las transferencias tecnológicas, un elemento clave para obtener acuerdos internacionales ambientales amplios. Por ejemplo la literatura sostiene que las finanzas del clima, en sentido estricto, sirven para hacer el Acuerdo de París más atractivo y para promover el sentido de justicia. Más concretamente, las finanzas del clima deben reunir algunos atributos básicos para contribuir al cumplimiento de los objetivos de la Convención Marco, como un aumento en la cantidad de flujos financieros, su adicionalidad, una mayor transparencia y mejora en su contabilización, y un mayor foco sobre la adaptación y los países menos desarrollados (Román et al., 2017a). En sentido amplio, las finanzas del clima, que abarcarían todo recurso financiero destinado a la mitigación y adaptación al cambio climático, se definen como flujos de índole básicamente privada (65%), centrados casi en exclusiva en la mitigación del cambio climático (95%) e insuficientes en una proporción de 5 a 1 para conseguir la consecución de los objetivos de la Convención Marco (410.000 millones de dólares al año frente a unos 2.000.000 millones dólares anuales requeridos). En este sentido, para alcanzar los objetivos asignados, las finanzas del clima requieren de la participación del sector privado en la transición hacia economías bajas en carbono y resilientes. En su estudio sobre financiación de la adaptación, Trabacchi y Buchner (2017) señalan la importancia de involucrar al sector privado en la provisión de recursos financieros para la adaptación al cambio climático, e instan al
IKER LARREA, IBON GALARRAGA, KEPA SOLAUN 264 Ekonomiaz N.º 93, 1.º semestre, 2018 sector público a remover aquellas barreras que impiden una mayor participación de los agentes privados, a dotar de información y herramientas a específicas al sector privado, y a desarrollar proyectos piloto. En última instancia, el futuro de las finanzas del clima pasa por la incorporación de la dimensión climática en el propio sistema financiero. En este sentido, el incipiente desarrollo de los bonos verdes o de marcos conceptuales para el informe de riesgos climáticos serían una manifestación más de la necesidad de asignar los recursos de manera eficiente, en un contexto de preferencia financiera por activos rentables y de bajo riesgo. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Abadie, L. M.; Galarraga, I.; Rübbelke, D. (2013): An analysis of the causes of the mitigation bias in international climate finance. Mitigation and Adaptation Strategies for Global Change, 18(7), 943–955. https://doi. org/10.1007/s11027-012-9401-7 Bergstrom, T. (1989): Puzzles: Love and Spaghetti, the Opportunity Cost of Virtue. The Journal of Economic Perspectives, 165–173. Boulle, B.; Meng, A.; Frandon-Martinez, C.; Mcavinue, R.; Triparthy, A.; Giuliani, D.; Elliot, C. (2017): Bonds and climate change: The state of the market 2017. Climate Bonds Initiative. Recuperado de https://www.climatebonds.net/resources/reports/bonds-and-climate-change-state-market-2017. Buchholz, W.; Dippl, L.; Eichenseer, M. (2017): Technological Transfers in Global Climate Policy — A strategic perspective. In Climate Finance: Theory And Practice. World Scientific Publishing Company Pte Limited. Buchner, B.; Falconer, A.; Herve-Mignucci, M.; Trabacchi, C. (2013): The Landscape of Climate Finance 2012. Climate Policy Initiative, Venice, Italy. Disponible en: <http://climatepolicyinitiative.org/publication/globallandscape-of-climate-finance-2013/>. Buchner, B.; Falconer, A.; Hervé-Mignucci, M.; Trabacchi, C.; Brinkman, M. (2011): The Landscape of Climate Finance: A CPI Report. Climate Policy Initiative, 1-101. Buchner, B.; Oliver, P.; Wang, X.; Carswell, C.; Meattle, C.; Mazza, F. (2017a): A CPI Report Global Landscape of Climate Finance 2017, (October), 1–20. Recuperado de https:// climatepolicyinitiative.org/wp-content/ uploads/2017/10/2017-Global-Landscape-ofClimate-Finance.pdf Buchner, B.; Stadelmann, M.; Wilkinson, J.; Mazza, F.; Rosenberg, A.; Abramskiehn, D. (2014): The Global Landscape of Climate Finance, (November). Recuperado de https:// climatepolicyinitiative.org/publication/globallandscape-of-climate-finance-2014 —(2017b): Global Landscape of Climate Finance 2017: Methodology Definitions and scope, 2017, 1-14 Chowdhury, S.K.; Baten, M.A.; Titumir, R. Al M. (2012): Climate Finance : In search of additionality , accessibility and equity. Unnayan Onneshan(a centre for research and action on development). Recuperado de http://www.unnayan.org/reports/climate/climate finance_ uo_D2D.pdf
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