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Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895)

Peralta García, Beatriz

Abstract

Los orígenes organizativos del movimiento socialista portugués han sido insuficientemente abordados por la historiografía. Después de unos años de efervescencia académica tras el periodo dictatorial del Estado Novo (1933-1974), el estudio del movimiento obrero del siglo XIX ha sufrido un cierto abandono a favor de otros aspectos de la historia política y social de Portugal. Esto ha llevado al establecimiento de un relato cuyas frecuentes lagunas impiden una correcta interpretación del surgimiento y desarrollo de las ideas socialistas desde los años finales de la Monarquía (1875-1910) hasta la proclamación de la Primera República (1910-1926), cuando conviven en el mismo espacio ideológico dos partidos: el Partido dos Operários Socialistas de Portugal (1878), posibilista o reformista; y el Partido Socialista Português (1895), su escisión marxista. En este conflicto juega un lugar destacado el sindicato tipógrafo Liga das Artes Gráficas (1889), que estuvo en el origen de esta disidencia.

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483 HC * Correspondencia a / Corresponding author: Beatriz Peralta García. C/ Francisco Rodríguez García, s/n, 33011 Oviedo — [email protected] — https://orcid.org/0000-0001-8232-7493 Cómo citar / How to cite: Peralta García, Beatriz (2025). «Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (18721895)», Historia Contemporánea, 78, 483-513. (https://doi.org/10.1387/hc.24135). Recibido: 21 diciembre, 2022; aceptado: 19 marzo, 2024. ISSN 1130-2402 — eISSN 2340-0277 / © UPV/EHU Press 2025 Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 https://doi.org/10.1387/hc.24135 LOS TIPÓGRAFOS Y LOS ORÍGENES DEL PARTIDO SOCIALISTA PORTUGUÉS (1872-1895) THE TYPOGRAPHERS AND THE ORIGINS OF THE PORTUGUESE SOCIALIST PARTY (1872-1895) Beatriz Peralta García* Universidad de Oviedo-España RESUMEN: Los orígenes organizativos del movimiento socialista portugués han sido insuficientemente abordados por la historiografía. Después de unos años de efervescencia académica tras el largo periodo dictatorial del Estado Novo (1933-1974), el estudio del movimiento obrero del siglo xix ha sufrido un cierto abandono a favor de otros aspectos de la historia política y social del Portugal de los siglos xx y xxi. Esto, unido a la escasez de fuentes, ha llevado al establecimiento de un relato cuyas frecuentes lagunas impiden una correcta interpretación del surgimiento y desarrollo de las ideas socialistas desde los años finales de la Monarquía (1875-1910) hasta la proclamación de la Primera República (1910-1926), cuando conviven en el mismo espacio ideológico dos partidos: el Partido dos Operários Socialistas de Portugal (1878), posibilista o reformista; y el Partido Socialista Português (1895), su escisión marxista. En este conflicto juega un lugar destacado el sindicato tipógrafo Liga das Artes Gráficas (1889), que estuvo en el origen de esta disidencia. PALABRAS CLAVE: socialismo, tipógrafos, sindicatos, Portugal, Partido Socialista Portugués. ABSTRACT: The organisational origins of the Portuguese socialist movement have been insufficiently addressed by historiography. After a few years of academic effervescence following the long dictatorial period of the Estado Novo (1933-1974), the study of the 19th century workers’ movement has been somewhat neglected in favour of other aspects of the political and social history of 20th and 21st century Portugal. This, together with the scarcity of sources, has led to the establishment of an account whose frequent gaps prevent a correct interpretation of the emergence and development of socialist ideas from the final years of the Monarchy (1875-1910) until the proclamation of the First Republic (1910-1926), when two parties coexisted in the same ideological space: the Partido dos Operários Socialistas de Portugal (1878), possibilist or reformist; and the Partido Socialista Português (1895), its Marxist split. The Liga das Artes Gráficas printing union (1889), which was at the origin of this dissidence, played an important role in this conflict. KEYWORDS: socialism, typographers, trade unions, Portugal, Portuguese Socialist Party. 484 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García Entrei na vasta sala. O grande movimento A alegria febril que em cada rosto vi, Levou-me a perguntar, como em deslumbramento: «Porque é jubilo tal? Que se festeja aqui? C’roa-se algum heroe? É um guerreiro ovante Que os impios infieis converte á nossa lei? Honra-se d’um poeta o nome altisonante? Ha festa no paiz? São annos d’algum rei?» Responderam-me: — «Não! É mais que tudo isso Os que tu aqui ves em santa communhão Honram um ideal que tem a luz, o viço, Que resurge mais vivo em cada geração!» «— Qual é esse ideal?» — tornei a perguntar. «— A IMPRENSA!» Fez-se a luz então na minha mente… Eu curvei a cabeça e fui ajoelhar Em frente d’essa aurora immensa e refulgente! Joaquim dos Anjos, A Imprensa. (Na recita da Associação Typographica)1 Introducción La fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) en 1864 coincide en Portugal con un período de expansión del asociacionismo mutualista favorecido por el desarrollo del capitalismo industrial durante los gobiernos del periodo de la Regeneração (1851-1868). Este tuvo continuidad en los distintos gabinetes presididos entre 1868 y 1871 por António José de Ávila (1807-1881) y por António Maria de Fontes Pereira de Melo (1819-1889) para los años de 1871 a 1877, a través de un programa reformista capaz de intensificar el modelo económico implantado por este último desde 1851. En este contexto nace en 1872 la asociación Fraternidade Operária como sección regional de la AIT, cuya disolución un año más tarde no fue producto, a diferencia de lo que sucedió en España2, de las tensiones entre marxistas y bakuninistas —aunque las 1 Joaquim dos Anjos, «A Imprensa. (Na recita da Associação Typographica)», O Graphico, Lisboa, 1-VI-1890, p. 3. 2 Gillespie, 1991, pp. 23-25; Heywood, 1990, p. 22. https://doi.org/10.1387/hc.24135 485 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) hubo—, sino como consecuencia del colapso sufrido por la organización debido a la oleada de huelgas convocadas sin su control, y ante el temor de que este momento crítico fuese aprovechado por algunos de sus integrantes para reorientarla hacia posiciones anarquistas. El núcleo ejecutivo superviviente cumplió disciplinadamente los acuerdos del congreso de La Haya y la reconstituyó dividida en dos organizaciones: una de cuño sindical, la Associação dos Trabalhadores na Região Portuguesa (1873), y otra política, el Partido Socialista (1875). Este celebró en 1878 su II Congresso Nacional, a raíz del cual adoptará la denominación de Partido dos Operários Socialistas de Portugal (POSP), pero sufrirá el enfrentamiento entre dos miembros de su Consejo Central: Manuel Luiz de Figueiredo (1861-1927), reformista, y Eudóxio César Azedo Gneco (1849-1911), más proclive a los postulados marxistas. La tensión entre ambos se mantuvo, soterrada, a lo largo de varios años, pero se agudizó en 1889, coincidiendo con la fundación del sindicato tipógrafo Liga das Artes Gráficas y la celebración del controvertido Congreso Internacional de París, organizado por Jules Guesde, Paul Lafargue, y sus seguidores. Manuel Luiz de Figueiredo y Francisco Viterbo de Campos (1859-1904) no acudieron a él, sino al convocado, en esos mismos días y en la misma ciudad, por la facción reformista de Paul Brousse, la Federación de los Trabajadores Socialistas de Francia3. El gesto indignará a Azedo Gneco, que utilizará la Liga das Artes Gráficas como instrumento para la constitución del marxista Partido Socialista Português (PSP, 1895), un proceso en el que sí puede apreciarse un cierto paralelismo con lo sucedido con la Asociación del Arte de Imprimir de Madrid (1871), que sirvió de base organizativa para el futuro Partido Socialista Obrero Español (PSOE)4. Estos son, resumidamente, los hechos conocidos de la historia del Partido Socialista Português (1875-1964)5 en los años finales de la Monarquía. La historiografía los ha presentado como fruto del enfrenta3 Peralta, 2020, p. 143 y ss. 4 Idem., pp. 25-26; Gómez Llorente, 1972, p. 79 y ss. 5 Fijamos su cronología en el perido comprendido desde su fundación en 1875, en virtud de los acuerdos del congreso de La Haya, hasta su definitiva desaparición tras la fundazación por Mário Soares de Acção Socialista Portuguesa (1964-1973), agrupación que dará lugar al actual Partido Socialista en 1973. En este caso, el proceso de reconstitución de los dos partidos socialistas de la península Ibérica es sensiblemente diferente. Al contrario de lo que sucedió en España, Mário Soares decidió no intentar recomponer en Portugal al antiguo Partido Socialista Portugués, sino crear una nuevo a partir de su círculo de confianza. Castaño, 2013, pp. 37-38, y pp. 76-77. 486 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García miento personal entre Manuel Luiz de Figueiredo y Azedo Gneco siguiendo la tesis enunciada a principios de la década de los años 60 del siglo xx por César Nogueira (1879-1973), el primer historiador del movimiento socialista en Portugal6. Aunque la afinidad con lo sucedido en el socialismo francés es sin duda evidente, pensamos que se hace necesario dilucidar cómo y cuándo se produjo efectivamente esa disidencia, y quiénes intervinieron en el proceso para poder interpretar correctamente el surgimiento del PSP. La escasez de fuentes para abordar la historia del movimiento socialista en Portugal y la desigual atención prestada por los historiadores, cuyos temas preferentes de estudio han sido, sobre todo, el período de la Primera República, la Dictadura Militar, el Estado Novo, y más recientemente, los años del proceso de transición a la democracia y los primeros gobiernos constitucionales, son algunas de las razones que explican el insuficiente conocimiento de su aparición y desarrollo en el último cuarto del siglo xix. Como consecuencia de todo ello disponemos de una narrativa a menudo excesivamente genérica e imprecisa, con amplias lagunas y numerosos silencios. Uno de los episodios que reúne estas características es, precisamente, el papel jugado por los tipógrafos, que más allá de coincidir con el de sus homólogos europeos, alcanza sus propios rasgos distintivos. 1. Del asociacionismo mutualista al sindicalismo político: los tipógrafos en el socialismo portugués (1872-1889) Las primeras asociaciones obreras nacieron a finales de la década de 30 del siglo xix después de la abolición (decreto de 7 de mayo de 1834) de la Casa dos Vinte e Quatro (1383-1834) —una institución de carácter gremial surgida en apoyo del mestre de Avis, futuro D. João I (13571433), que perdura hasta principios del siglo xix—, durante el breve gobierno liberal (abril a septiembre de 1834) de Bento Pereira do Carmo (1778-1845)7. Algunos años después, el golpe de Estado del duque de Saldanha, João Carlos de Oliveira e Daun (1790-1876), acabará en 1851 con décadas de inestabilidad política causada por los sucesivos conflictos bélicos por los que había pasado el país desde la Guerra Peninsular 6 Mónica, 1985; Pereira, 1981, pp. 135-151; Fonseca, (s.d.); Rodrigues, 1981; Costa, 1979. 7 Colleção, 1835, p. 162; Pereira, 1982, pp. 185-206. https://doi.org/10.1387/hc.24135 487 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) (1808-1814) y la guerra civil entre absolutistas y liberales (1832-1834), hasta las revoluciones de Maria da Fonte y Patuleia (1846-1847), dando lugar a un período de paz social y política historiográficamente denominado «Regeneração» (1851-1868). En su vertiente económica los proyectos reformistas de Fontes Pereira de Melo, primero como ministro del recién creado departamento de Obras Públicas en el gobierno de Saldanha (1851), y después tras su llegada a la presidencia del gobierno en 1871 —que mantendrá, con breves interrupciones, hasta 1886—, favorecerán el desarrollo de un capitalismo industrial basado en la construcción de la red viaria y ferroviaria, y con él el surgimiento de un proto-proletariado cada vez más necesitado de instrumentos de ayuda y defensa8. Son años también de consolidación de algunos derechos caros al liberalismo, como la libertad de información y, por lo tanto, de avance de la prensa, que en Portugal está ligada, como en otros países europeos, al de los establecimientos tipográficos. Fueron especialmente activos durante las invasiones francesas (1807-1810), aunque su salto cualitativo se producirá a partir de la revolución de 1820, preparatorio para lograr su pleno desarrollo industrial en las décadas de 1865 a 18859. Por eso, será la clase gráfica uno de los primeros sectores obreros en impulsar el asociacionismo portugués10, inicialmente de carácter mutualista11, al fundar en 1852 la Sociedade de Socorros dos Tipógrafos Portuenses y la Associação Tipográfica Lisbonense e Artes Correlativas, punta de lanza de un expansionismo asociacionista imparable que obligará a los poderes públicos a aprobar, a principios de la década de 90, el decreto de 9 de mayo de 1891, por el que este tipo de corporaciones obtuvieron reconocimiento legal12. Además, en 1836 y 1844, algunas iniciativas legislativas en el ámbito de la educación, unidas a la creación de establecimientos como el Instituto Industrial de Lisboa y la Escola Industrial do Porto (1852) —expresión de la enseñanza profesional y técnica—, ayudaron, a pesar de sus asumidas deficiencias, a paliar el déficit educativo de los obreros, hasta el punto de que en 1896 la Liga das Associações Operárias solicitó su gratuidad al Estado13. Sin embargo, no será hasta las refor8 Mendes, 1998b, pp. 311-312. 9 Tengarrinha, s.d., pp. 470-497, especialmente a partir de la p. 490 para este tema. 10 Tengarrinha, 2021, p. 103. 11 Pereira, 1981. 12 Mendes, 2021, pp. 32-33. 13 Ribeiro, 1878, p. 346 y ss.; Mendes, 1998a, pp. 61-62. 488 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García mas de António da Costa en 1870 y António Rodrigues Sampaio en 1878 cuando se produzca un punto de inflexión significativo en este terreno. Entre la masa de trabajadores los tipógrafos, junto a sombrereros, metalúrgicos y tabaqueros, integraban las llamadas «aristocracias obreras»14 y eran, sin duda, la clase más instruida, especialmente en las dos grandes ciudades del país, Lisboa y Oporto, donde hacia finales de la centuria tanto el porcentaje de residentes como el de trabajadores que sabían leer y escribir llegaba al 59’8% y el 46%, respectivamente, de la población masculina mayor de 7 años15. La Associação Tipográfica Lisbonense se convertirá en la sociedad de referencia entre los gráficos hasta la fundación de Fraternidade Operária en enero de 187216, que nació originalmente como una sección en Portugal de la Alianza de la Democracia Socialista, de Bakunin. Algunas desavenencias surgidas durante la discusión de sus Estatutos provocó el abandono de los miembros más afectos al anarquismo, lo que fue aprovechado por el grupo socialista que encabezaba José Correia Nobre França (¿?-1920) para reorientarla hacia el marxismo. Para ello solicitaron del Consejo General su adhesión formal a la AIT el 10 de marzo de 1872, y esta fecha marca la entrada oficial del socialismo portugués en las organizaciones obreras internacionales17. Se constituyó siguiendo un modelo federal —o mejor, confederal18— integrado por asociaciones de clase llegando a reunir, en el momento de mayor auge, a quince mil obreros19. Dentro de la clase gráfica, los primeros en asociarse fueron los impresores, mientras que los compositores tipográficos, que se habían constituído separadamente, solo se incorporarán a principios de octubre de ese año. Espoleados por algunos éxitos, los obreros de las distintas agrupaciones de oficios desarrollaron una política masiva de huelgas que depertó rápidamente los temores de los poderes públicos, como en Oporto, donde reaccionaron prohibiéndole reunirse y hostigando a sus miembros para que 14 Mónica, 1979, 1982, 1992. 15 Pedreira, 2013, p. 184; Peralta, 2021, pp. 237-238. 16 Francisco José da Rocha Martins, «As velhas associações operárias portuguesas», A Batalha, 8-II-1926, p. 1; Um Typographo, «Os typographos», O Protesto Operário, 23-XI1884, pp. 3-4; Barreto, 1981-2.º, pp. 257-269. 17 IIHS, «Carta de José Correia Nobre França e João Maria Tedeschi al Consejo General, 10 de marzo de 1872». 18 J., «Historia da Associação Fraternidade Operaria», O Pensamento Social, n.º 28, 27-X-1872, p. 3. 19 IIHS, «Carta de João Maria Tedeschi a Paul Lafargue, 26 de diciembre de 1872». https://doi.org/10.1387/hc.24135 489 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) la abandonasen20, pero también en el seno de la misma asociación. Nobre França, por ejemplo, le confidenciaba a Engels sus temores de que estas tuviesen trágicas consecuencias para un movimiento obrero que comenzaba a dar sus primeros pasos21. Entre las más sonadas estuvo el enfrentamiento de los compositores e impresores de una casa impresora conocida, la Tipografia Franco-Portuguesa, con su gerente, François Lallement, que ejemplifica bien el grado de tensión e intransigencia entre las partes al que se había llegado. La dirección se negó a aceptar las demandas de los obreros, y estos respondieron con una huelga que fue solidariamente secundada por el conjunto de asociaciones de la Fraternidade, que también sostenía otras convocadas semanas antes, entre ellas, la de los fundidores de metales y la de los estampadores de tejidos22. No obstante, no será solo la presión política y policial la que finalmente acabará con la asociación. En el corto plazo fue producto del colapso financiero al que se llegó debido a la exigente administración de sus recursos, que tuvieron que ser utilizados para sostener a los huelguistas, incluidos los destinados a su órgano de expresión, O Pensamento Social. También las consecuencias derivadas del dramático desenlace de la huelga de los fundidores de metales. Los obreros abandonaron Fraternidade Operária desencantados y con una enorme sensación de soledad ante la falta de apoyo internacional, a pesar de los esfuerzos desplegados por Engels por ayudar a los socialistas portugueses23. Estos hechos mostraron la necesidad de un cambio de estrategia. A la decisión de suspender temporalmente la edición del periódico —definitiva en abril de 187324—, se unió la de proceder a una reorganización profunda, que pasó por la disolución de la misma Frater20 «Nós e a legalidade», O Pensamento Social, 23-II-1873, p. 2. 21 IIHS, «Carta de José Correia Nobre França a Friedrich Engels, 17 de septiembre de 1872». 22 O Pensamento Social, 13-X-1872, p. 3; Idem, 27-X-1872, p. 3; Idem, 10-XI-1872, p. 3; «Greve de compositores e impressores», Idem, 24-XI-1872, pp. 2-3; Idem, 1-XII1872, p. 2; Idem, 12-I-1872, p. 1. 23 Véase el lamento desagarrador de João Maria Tedeschi, secretario para el Exterior de Fraternidade Operária en carta a Engels: «Naturellement dans cette situation un peu moins normale j’attendais un mot, un conseil, un encouragement, un avertissement quelconque. Rien n’est venu, et cependendant les choses ne vout pas tot-à-fait bien. Nous voilá bien isolés! Sequestrés du courant européen comme si nous étions dans des îles Sandwich (...)». IIHS, «Carta de João Maria Tedeschi a Engels, de 29 de mayo de 1873». 24 «A todos os nossos companheiros», O Pensamento Social, 5-IV-1873, p. 1. 490 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García nidade Operária ante el peligro de ser reorientada hacia el anarquismo por José Fontana (1840-1876) y sus seguidores. Como sucedería con otras agrupaciones de oficios, muchos gráficos pasaron a formar parte de dos nuevas organizaciones: la Associação dos Trabalhadores na Região Portuguesa (1873), y el Partido Socialista (1875), donde destacaban compositores tipógrafos como Nobre França, António Henrique Soto Maior Júdice (1834-1903), Lúcio Fazenda (¿?-1896), Manuel do Nascimento Celestino Aspra (¿?-¿?), y el grabador de la Casa da Moeda Eudóxio César Azedo Gneco. Hasta 1878 sus esfuerzos irán encaminados a consolidarlo de forma a aunar las diferentes agrupaciones de su ramo, lo que se tradujo en la aparición del unificado Partido dos Operários Socialistas de Portugal (POSP)25. A partir de este momento comenzará a liderar al conjunto de asociaciones de clase que por todos lados se constituían, especialmente tras la llegada del tipógrafo Manuel Luiz de Figueiredo al Consejo Central surgido del IV Congresso Nacional Socialista (1880), y de la celebración en 1882 y 1883 de dos congresos para abordar la cuestión del asociacionismo de clase, en los que el POSP logró que Nobre França y Manuel Luiz de Figueiredo formasen parte de las comisiones organizadoras26. Estas reuniones buscaban canalizar desde el Estado una protesta obrera que cada día lograba mayor intensidad, de modo que los socialistas, afianzada la organización política, se apresuraron a intentar recuperar la influencia perdida entre las masas obreras después de la desaparición de Fraternidade Operária estimulando el asociacionismo de los trabajadores. Como miembros muchos de ellos de la clase gráfica, fue a la que prestaron particular atención relacionando dos realidades: que a principios de la década de 80 los tipógrafos todavía no habían dado pasos en esa dirección, y sus propias necesidades de difusión ideológica. Surgió así la idea de crear un taller propio destinado a la publicación de «trabalhos avulsos» y «obras de propaganda democrática», que daba cuerpo a un proyecto antiguo del ingeniero ferroviario Francisco Maria 25 Lousada, 2017, pp. 97-199. 26 Luiz Figueiredo, «O congresso das associações», O Protesto, 15-V-1881, p. 1; França, «O congresso das associações», Idem, 3-VII-1881, p. 1; «Congresso das associações», Idem, 25-VI-1882, p. 2; «Associação dos Trabalhadores de Lisboa. Relatorio dos delegados d’esta associação no congresso das associações», Idem, 12-XI-1882, pp. 3-4; Idem, 19-XI-1882, pp. 3-4; Idem, 3-XII-1882, pp. 3-4; «Congresso das associações portuguezas», Idem, 24-VI-1883, pp. 1-2. https://doi.org/10.1387/hc.24135 491 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) de Sousa Brandão (1818-1892) —republicano y socialista—, que consistía en fundar una asociación que acogiese una tipografía27. En septiembre de 1883 estaba bastante avanzado con, incluso, la propuesta de Estatutos y la fijación de las cuotas, pero este emprendimiento se interrumpirá durante un año28. En este lapso de tiempo serán las páginas del órgano de los socialistas, O Protesto Operário (1875-1894), las que plasmen las demandas de los tipógrafos, que no diferían sustancialmente de las que sus colegas en España reclamaban de las autoridades29. Ahí denunciaron las condiciones de trabajo en los talleres, la miseria de los salarios y el desequilibrio de las plantillas, compuestas frecuentemente por más aprendices —niños de alrededor de doce años que trabajaban más de diez horas— que oficiales, a causa del despido de que eran blanco frecuente. Era urgente, por lo tanto, la organización de una «associação de resistência»30. En octubre de 1884 el mismo periódico abría la sección «Questões typographicas», en la que si, por un lado, lamentaba que los tipógrafos no hubiesen organizado una asociación propia, por otro atacaba a la histórica Associação Tipografica Lisbonense, la cual, lejos de satisfacer los pedidos de los trabajadores, con el pasar de los años se había convertido en apenas un «rachitico monte-pio e uma fabrica de discursos e de relatorios». El problema de fondo seguían siendo los aprendices, que carecían de capacitación técnica y algunos, incluso, ni siquiera sabían leer31. Otros conflictos resultaban de la competitividad entre las tipografías, con la consecuente rebaja en los precios; las diferencias en las cuantías a cobrar por los trabajos, que variaban entre localidades e incluso entre los establecimientos de la misma ciudad; la competencia desleal de los obreros no profesionales, que bajaban el coste a recibir; y el surgimiento del trabajo por «arrematação», esto es, con el precio cerrado previamente pactado entre el director de la empresa 27 Barreto, 1981-2.º, p. 266. 28 «Nova associação», O Protesto Operario, 9-IX-1883, p. 3; «Typographia cooperativa. Projecto de estatutos da Typographia Cooperativa», Idem, 23-IX-1883, p. 3. 29 Fesefeldt, 1993. 30 F. P. C., «Aos typographos», O Protesto Operario, 14 de setembro de 1884, pp. 2-3; Idem, «A exploração dos typographos», 21-IX-1884, p. 2; João de Faria, «Os typographos. Resposta ao artigo publicado no numero 28 do Protesto Operario», Idem, 28X-1884, p. 2; Um Typographo, assignante do Protesto Operario, «A arte typographica», Idem, 5-X-1884, p. 3; Antonio Fernandes, «A exploração dos typographos», Idem, 26-X1884, p. 3; J. P. N., «Os typographos», y «Resposta», Idem, 9-XI-1884, p. 4. 31 «Questões typographicas I», Idem, 12-X-1884, pp. 2-3. 498 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García proponer la fundación de una nueva agrupación60. A finales de marzo de 1891 la pésima resolución de la huelga de la plantilla tipográfica del periódico Portugal parecía obligar a dar pasos en esa dirección. Fernandes de Oliveira, miembro de la Associação dos Trabalhadores do Porto y del Consejo del Norte del POSP, propuso la creación de una caja de socorros, pero la Liga, dividida en dos grupos —según él mismo revelaba—, no estaba en condiciones de asumirla61. Lo más preocupante para los socialistas fue que la Liga das Artes Gráficas también abandonó las organizaciones obreras al rechazar el mandato de enviar delegados a la Associação dos Trabalhadores na Região Portuguesa, que el propio Gneco había ayudado a fundar62. El sindicato dejó, por lo tanto, de cumplir su función de luchar por la mejora de las condiciones laborales de los gráficos. Las críticas se intensificaron durante todo ese año de 1891, acompañadas por el abandono de algunas figuras preeminentes. En junio, Libanio da Silva, que había acudido al Congreso Internacional de París, al que siguieron, en julio, José Fernandes Alves, y en agosto, Guilherme Maurício, que argumentó indolencia en la gestión. El socio A. G. R. acusó explícitamente a Azedo Gneco de fraude económico sobre los fondos recaudados para la construcción del túmulo de Carlos Franco, un obrero fallecido en los enfrentamientos del 15 de septiembre de 1890, durante la toma de posesión del gobierno de João Crisóstomo (1811-1895), en plena contestación por el acuerdo alcanzado con Inglaterra tras el conflicto del Ultimatum63. Solo la sección portuense tomó la iniciativa frente al deterioro de la situación. Una comisión de cinco miembros se trasladó a Lisboa el 28 de mayo de 1891 para entrevistarse con Lopo Vaz (1848-1892), Ministro dos Negócios do Reino, y con João Franco (1855-1929), Ministro das Obras Públicas, a los que expusieron el estado en el que se encontraba la clase: desempleo derivado del cierre de aquellos dos periódicos, disminución de la carga de trabajo en las tipografías agudizada por la crisis monetaria en el país, deslocalización de los encargos del Estado desde la ciudad a otros 60 J. Fernandes Alves, «Os typographos e a suspensão dos jornaes», Idem, 8-III-1891, p. 3. 61 Idem, 15-III-1891, p. 2; Fernandes D’Oliveira, «A «Liga» do Porto. (Historia d’um facto recente)», Idem, 12-IV-1891, p. 3; Fernandes de Oliveira, «A «Liga» do Porto. (Historia d’um facto recente). (Conclusão)», Idem, 19-IV-1891, p. 3. 62 «Discordantes…», Idem, 21-VI-1891, p. 3. 63 Idem, 28-VI-1891, p. 1; Idem, 19-VII-1891, p. 1; Idem, 30-VIII-1891, p. 2; «Questões graphicas», 4-X-1891, p. 3. https://doi.org/10.1387/hc.24135 499 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) lugares, y competencia desleal y monopolio de la Imprensa Nacional, para lo que demandaban habilitación de concurso público para que las tipografías particulares pudiesen competir con algún éxito64. En realidad, en los meses que siguieron a su llegada a la dirección de la Liga, Azedo Gneco se empleó en intentar crear a partir de ella las estructuras que llevasen a la organización de un partido político, como le acusaba Guilherme Maurício65, repitiendo en Portugal el mismo esquema que Pablo Iglesias (1850-1925) utilizó en España para fundar el Partido Socialista Obrero Español a partir de la Asociación General del Arte de Imprimir. Los mismos socialistas, de facto, habían intentando copiar sin éxito el modelo con la «Tipografia de O Protesto Operário», base de una futura «Federação Tipográfica Portuguesa». La aprobación del decreto de 9 de mayo de 1891, que regulaba la creación de las asociaciones de clase, ayudó providencialmente a este objetivo. Gneco convocó una reunión de todas las agrupaciones constituidas hasta la fecha, en la que aparentemente se trataron cuestiones laborales, como la propuesta que hizo para que los encargos del Estado se centralizasen en la Imprensa Nacional, la cual, a cambio, debía dejar de realizar trabajos particulares, con el consiguiente enfado de los socios de Oporto66. La iniciativa perseguía iniciar el proceso de federación de las asociaciones asumiendo las resoluciones del congreso de 1882 y corporizadas en un proyecto del Partido de 1889, según el cual debía ser creada una estructura que englobase a la totalidad de estas agrupaciones, y que remontaba, incluso, a una idea de 1876 del mismo Gneco entorno al modelo de Partido67. El paso siguiente fue integrar, con Nobre França, la lista de protesta que el Partido Republicano presentó a las elecciones municipales de Lisboa de noviembre de 1891, en las que el POSP, una vez más, había decidido no participar. Según César Nogueira, en este hecho se sitúa el origen de la disidencia marxista, surgida del congreso portuense de marzo de 1892, aunque como vemos, el proceso estaba en marcha al menos desde la llegada de Gneco a la dirección de la Liga en septiembre de 188968. A corto plazo su gerencia provocó un cierto alejamiento entre las dos secciones, la lisboeta y la portuense, y en términos internos, una crisis, de la que el abandono de los 64 «Os typographos», Idem, 31-V-1891, p. 2. 65 Idem, 30-VIII-1891, p. 2. 66 «Os impressos do Estado», Idem, 28-VI-1891, p. 2. 67 IIHS, «Carta de Eudóxio César Azedo Gneco a Friedrich Engels, 18 de enero de 1876». 68 Nogueira, 1964, pp. 190-191. 500 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García encuadernadores para crear la «Associação de Classe dos Oficiais Encadernadores», a finales de septiembre de ese mismo año, fue una de las primeras concretizaciones69. En febrero de 1892 el descontento de los asociados era más que evidente. Uno de ellos, firmando con la inicial S., revelaba una administración muy personalista, con Gneco ocupando los cargos de presidente, secretario y tesorero, y también excesivamente burocratizada. Los cuerpos gerentes alcanzavan a cuarenta personas, diecisiete solo en la sección tipográfica y cinco en tesorería, aunque ninguna de ellas había tomado posesión y, por lo tanto, carecían de funcionamiento efectivo. Tampoco había reuniones del Consejo Fiscal, con Gneco disponiendo de todos los recursos sin rendimiento de cuentas. Igualmente estaban necesitadas de materialización algunas iniciativas tomadas hacía meses: un espectáculo benéfico, la creación de una cooperativa, y la elaboración de la relación de precios70. Según se aseveraba en O Protesto Operário la Liga das Artes Gráficas de Lisboa contaba, en ese momento, con apenas veinte asociados cotizando con regularidad, y su establecimiento tipográfico, el Instituto Geral das Artes Gráficas, ni siquiera tenía actividad71. Además, el enfrentamiento con el POSP era ya abierto y sin fisuras, de tal modo que en vísperas del congreso de las asociaciones de clase de 24 de marzo en Oporto los socialistas hablaban abiertamente de «dissidentes». Después de la reunión portuense, que aceptó la creación de la Federação das Associações de Classe, controlada por el grupo de Gneco, la escisión será definitiva, aunque solo se consumará tres años más tarde, en la II Conferência Nacional Socialista, donde el Partido Socialista Português nacerá formalmente72. Mientras, los socialistas seguían insistiendo en la decadencia de la Liga lisboeta afirmando que esta no tenía socios ni ninguna actividad en su sede del Pátio do Salema, en abierto contraste con el florecimiento de la sección de Oporto, que en junio celebraba radiante su tercer aniversário73. Ajeno a todas estas críticas y rumores, que aseguraban la aparición 69 O Protesto Operario, 31-V-1891, p. 2; «A classe dos encadernadores», Idem, 14VI-1891, p. 3; «Encadernadores», Idem, 9-X-1892, p. 3. 70 S., «Liga das Artes Graphicas», Idem, 7-II-1892, p. 3; y S., «Questões de classe», Idem, 14-II-1892, p. 3. 71 W., «Coisas graphicas», Idem, 6-III-1892, p. 3. 72 «Conversando…», Idem, 19-VI-1892, p. 3. 73 «Carta do Porto», Idem, 14-V-1893, p. 3. https://doi.org/10.1387/hc.24135 501 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) de una nueva asociación gráfica, Azedo Gneco continuaba dando pasos hacia la fundación del Partido74. A mediados de abril de 1893 comenzó los preparativos para la celebración del 1.º de Mayo sin ninguna voluntad de superar los desacuerdos surgidos el año anterior con el POSP tras la reunión portuense. Así, los socialistas marxistas convocaron a las asociaciones de clase para la elección de la comisión encargada de organizar la conmemoración de la efeméride, la União Operária 1.º de Maio. Semanas más tarde, el 30 de junio, la asamblea general de la Liga das Artes Gráficas daba finalmente su beneplácito a sus Estatutos que, a partir de ese momento, seguirán una larga tramitación hasta su aprobación final en 1898. La polémica pretensión de mantenerse alejada de la política fue definitivamente eliminada y sustituida por la «reclamação aos poderes publicos, de todos os melhoramentos ou reformas, que sejam necessarias para o desenvolvimento material e moral da classe» (art. 2.º5.)75. Además, a finales de año conseguía hacer salir un periódico que les daba visibilidad dentro del movimiento socialista frente a sus antiguos correligionarios, los reformistas del POSP, y en última instancia, frente al proletariado portugués. El semanario A Federação, órgano de la Federação das Associações de Classe, en el que había trabajado una comisión nombrada a tal efecto, publicó su número programático las vísperas de Navidad impreso en los talleres de la tipografía de la Liga das Artes Gráficas. A finales de 1893 el sindicato tipógrafo continuaba siendo una pequeña asociación de tipógrafos, pero contaba ya con estructuras organizativas básicas: unos Estatutos aprobados en asamblea y en tramitación formal ante el Ministerio, e incluso, un pequeño taller de impresión, el Instituto Geral das Artes Gráficas. Los socialistas marxistas, cada vez más alejados del Partido matriz, recuperaban de este modo una de las ideas centrales del POSP, la divulgación por ellos mismos y con sus recursos del pensamiento socialista. Por eso, en septiembre de 1891, un año después de que Azedo Gneco llegase a la dirección de la Liga, había nacido esta pequeña tipografía que recibió el nombre de «Instituto Geral das Artes Gráficas. Sociedade cooperativa de produção», con ubicación en un tercer piso de la calle Serpa Pinto (Lisboa), por cesión del ministro João Franco76. Quedó encar74 «Classe typographica», Idem, 9-IV-1893, p. 3; «Classe typographica», Idem, 16-IV1893, p. 3. 75 «Associação de Classe Liga das Artes Gráficas», Arquesoc. Arquivo histórico na área económico-social. Ministério de Trabalho, Solidariedade e Segurança Social. 76 O Protesto Operario, 27-XII-1891, p. 2. 502 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García gado de la gerencia un hombre de la confianza de Gneco, Nobre França, pero en octubre presentó carta de dimisión, por lo que fue el mismo Azedo Gneco el que asumió las funciones de gerente77. El Instituto tuvo que superar la larga travesía del desierto que significó la falta de actividad de la Liga. En marzo de 1892 no había conseguido aún encargos del Estado —en contra de la misma propuesta de Gneco—, ni la cesión de algunas máquinas de la Imprensa Nacional, como le había sido prometido78. A pesar de todo, los socialistas marxistas decidieron dar ejecución al propósito de divulgación doctrinaria con la creación de una «Biblioteca Socialista» publicando dos opúsculos —Fontana e Sousa Brandão y Proletários e burgueses (1893)— de un carismático joven, el compositor tipógrafo Ernesto da Silva (1868-1903), recién llegado a sus filas desencantado con la orientación seguida por el POSP, aunque la tipografía no estará plenamente operativa hasta septiembre. En estos meses enfrentará serias dificultades —en noviembre apenas tenía ocho socios79—, solo superadas con la llegada de Roberto Rollo a la presidencia de la sección tipográfica, que logró que los donativos y beneficios revirtiesen en la empresa80. Las dificultades de financiación y funcionamiento del Instituto apuntan también a las de supervivencia de la Liga, cuya oportunidad vendrá de la huelga de los tipógrafos del Jornal do Comércio, propiedad del conde de Burnay (1838-1909), a mediados de enero de 1894. Este importante industrial pretendía reducir en algo más de 1$200 réis por semana el precio de los trabajos, lo que se traducía en un rebaja del 19% en el salario de los obreros, que estaba sin actualizar desde hacía más de treinta años81. Después de infructuosamente intentar negociar le pidieron ayuda a la Liga, que nombró una comisión de cinco miembros, entre los cuales, Azedo Gneco. Este entró secretamente en conversaciones con el aristócrata para, supuestamente, pedirle la readmisión de los tipógrafos82. No lo logró, pero sí obtuvo la financiación que necesitaba para su Partido, entonces 77 A. G. R., «Questões graphicas», Idem, 20-IX-1891, p. 3; Idem, 25-X-1891, p. 2; «Declaração», A Federação, 16-IX-1894, p. 2. 78 W., «Coisas graphicas», O Protesto Operario, 6-III-1892, p. 3. 79 «Artes graphicas», Idem, 3-IX-1893, p. 2.; «Instituto d’artes graphicas», Idem, 5-XI-1893, p. 3. 80 Jacintho Soares, «A crise typographica», Idem, 3-XII-1893, p. 4. 81 Idem, 4 -II-1894, p. 2. 82 «A questão Gnecco-Burnay. Confusão d’um intrigante», A Obra, 28-I-1900, p. 1. https://doi.org/10.1387/hc.24135 503 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) en pleno proceso de organización. En la noche del 24 de enero de 1894 la Liga decidió dar su respaldo a los huelguistas, exigir solidaridad no aceptando ocupar las vacantes dejadas por ellos, y abordar uno de los muchos problemas sin resolver de lo tipógrafos, la relación de precios83. Para llevarla a cabo fue nombrada una comisión compuesta por Soto Maior Júdice, Ernesto da Silva y Azedo Gneco, pero esta primera intentona no habría recibido el apoyo de la clase, a la que incluso habría causado «mala impresión», según decía O Protesto Operário84. La plantilla de tipógrafos del periódico mantuvo la suspensión del trabajo hasta mediados de marzo apoyados, entre otros, por diversas tipografías de Lisboa, de la Liga das Artes Gráficas de Oporto, y de los tipógrafos de Coimbra, pero finalmente tuvo que desistir. El periódico, por lo demás, nunca dejó de publicarse. O Protesto Operário, que el 18 de febrero ya daba por perdida la huelga, responsabilizó a la Liga por la forma en cómo esta había sido dirigida. Poco después eran los vendedores de periódicos los que entraban en conflicto con la empresa del periódico Vanguarda por el aumento del precio en la reventa, que de 6 pasó a 7 réis, y de nuevo obtuvieron el apoyo de la Liga, pero sin resultados efectivos, lo que no obstó a que sus líderes conmemoraran con cierta pomposidad el quinto aniversario de su fundación acogiendo una exposición de trabajos gráficos. El resto del año intentaron reanimar las relaciones con la agrupación hermana de Oporto buscando su apoyo para la elaboración de la relación de precios y, de paso, hacerse perdonar por desavenencias pasadas. Para llevar a cabo la misión, culminada con éxito, fue escogido Ernesto da Silva, que el 12 de agosto de 1894 se trasladaba a la ciudad en un viaje que, inicialmente, también incluía una visita a Coimbra y, sobre todo, a Tomar, donde un año más tarde nacería el Partido Socialista Português85. Todos estos elementos parecen revelar el reflorecimiento de una agrupación moribunda hasta hacía pocos meses, aunque todavía con escasa actividad en 1895. Durante ese año los esfuerzos de los socialistas marxistas se concentraron en la celebración de un congreso anticlerical, concebido como respuesta a las conmemoraciones del 7.º centenario antoniano (en 83 «Á classe trabalhadora. Aos graphicos em especial. Manifesto da Liga das Artes Graphicas», A Federação, Suplemento al n.º 4. 84 «A classe typographica», A Federação, 28-I-1894; O Protesto Operario, 25-II1894, p. 2. 85 «Porto. Ernesto da Silva no Porto», A Federação, 2-IX-1894, p. 3; «Ernesto da Silva», Idem, 26-VIII1894, p. 2. 504 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García honor a San Antonio de Lisboa), aunque con el objetivo de ganar visibilidad pública siguiendo la exitosa estrategia puesta en marcha años atrás por los republicanos en las celebraciones dedicadas a Camões (1880) y al marqués de Pombal (1882)86. Solo el Instituto Geral das Artes Gráficas parece desarrollar una cierta actividad como divulgador doctrinario colaborando con la edición del número especial que A Federação publicó para celebrar el triunfo de Ernesto da Silva como autor dramático tras el estreno teatral de O capital en noviembre de ese año87. El texto verá la luz a mediados del mes de abril de 1896 inaugurando una nueva colección, la «Bibliotheca de Propaganda Socialista». A partir de esta fecha los socialistas del PSP parecen ganar un cierto hálito con la divulgación, entre otras, de las obras de los líderes del socialismo internacional, como O comunismo e a evolução económica, de Paul Lafargue (1897), en versión traducida de Ernesto da Silva, en un proyecto de divulgación doctrinaria del Centro Socialista Occidental (Lisboa). ¿Cómo habían conseguido los socialistas marxistas reanimar una organización, la Liga das Artes Gráficas, que a principios de 1893 parecía estar llamada a desaparecer, y lograr a finales de 1895 la creación del Partido Socialista Português? La verdad de lo sucedido solo se conocería algunos años más tarde y, tal vez, de quien menos se esperaba: el conde de Burnay. En 1899 tendría el apoyo de los soldadores setubalenses —anarquistas, por señal— en las elecciones parlamentarias de ese año, donde resultó elegido diputado por el círculo de Pombal, y a cambio, les regaló una carreta funeraria, y libros e instrumentos musicales para la constitución de una biblioteca y una orquesta filarmónica88. Será durante el transcurso de la reunión que tuvo en Lisboa con la comisión que aquellos enviaron para expresarle su agradecimiento, cuando les habría revelado el auxilio que le ofreció a Azedo Gneco durante el enfrentamiento con los tipógrafos del Jornal do Comércio, además de otros socorros, poniendo a su disposición la documentación que lo atestiguaba89. El rumor acabó por llegar a conocimiento de Ernesto da Silva, en abierto enfrentamiento con Gneco desde 1897 precisamente por culpa de los soldadores de Setúbal, 86 Ventura, 1996-1997, pp. 361-383. 87 «Confederação nacional. Lisboa. Federação das associações de classe. Sessão de 9 de dezembro», A Federação, 15-XII-1895, p. 3. 88 Ernesto da Silva, «As eleições», A Obra, 26-XI-1899, p. 1; «Aos soldadores de Setubal», Idem, 31-XII-1899, p. 1. 89 «Aos soldadores de Setubal», Idem, 26-XI-1899, p. 1. https://doi.org/10.1387/hc.24135 505 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) que lo habían acusado de ser anarquista y le había costado el abandono del PSP, por lo que emprendió diligencias para desentrañar los pormenores del caso90. Del resultado de las pesquisas efectuadas quedó probado que Gneco habría ayudado a Mariano de Carvalho (1836-1905), diputado del Partido Progressista por los círculos portuenses, en los procesos electorales de 1891 y 1892 contra el republicano Alves Correia (1860-1906), siendo por eso «generosamente pago». La gratificación consistió en el compromiso de Mariano de Carvalho, ministro de Hacienda en el gobierno de José Luciano de Castro (1834-1914), de crear una dependencia anexa a la Casa da Moeda, donde Gneco era grabador, para mejor desempeño de los sellos de la contribución industrial, de la que el jefe socialista quedaría encargado con un vencimiento diario de 2$500 réis. Buscó este entonces instalaciones adecuadas, sugiriendo el convento da Estrela, pero la propuesta fue declinada por el ministro, que acabó dispensando su servicios sin cumplir lo prometido91. Por lo que respecta al conde, Gneco se serviría de sus oficios para varios préstamos destinados al movimiento obrero92, con los que, en mayo de 1894, también habría financiado la compra de material para la Cooperativa Lusitana, de la Associação de Classe dos Condutores e Cocheiros93. Sin embargo, en estas averiguaciones no pudo probarse la posible participación del duque de Burnay en la fundación del Partido Socialista Português a finales de 1895. Conclusiones En este artículo hemos tratado de explicar el surgimiento de los dos partidos socialistas que van a dominar el espacio de oposición a la Monarquía desde las filas obreristas, el POSP y el PSP. La minuciosa reconstitución de los hechos a partir de las escasas fuentes disponibles nos permite concluir que los tipógrafos fueron, con los fundidores de metales, las clases más activas del primitivo asociacionismo socialista. Es un patrón común en Europa, aunque en la comparación con España arroja algunas singularidades propias. La Nueva Federación Madrileña y Frater90 Teodoro Ribeiro, «As mentiras do sr. Azedo Gnecco», Idem, 20-I-1900, pp. 1-2. 91 «A questão Gnecco-Burnay. Confusão d’um intrigante», Idem, 17-XII-1899, p. 1. 92 «Aos soldadores de Setubal» y «A burnaysia socialista», Idem, 3-XII-1899, p. 2. 93 «A questão Gnecco-Burnay. Confusão d’um intrigante», Idem, 17-XII-1899, p. 1; Idem, 31-XII-1899, p. 2. 506 Historia Contemporánea, 2025, 78, 483-513 Beatriz Peralta García nidade Operária, ambas representantes de la AIT en la península Iberica, tuvieron una disolución simultánea en el tiempo, pero mientras Francisco Mora (1842-1924) y Pablo Iglesias se acercaron a la Asociación General del Arte de Imprimir y la orientaron desde postulados marxistas hasta la constitución del partido político en 187994, en Portugal los socialistas dieron rápidamente cumplimiento a los acuerdos de La Haya y fundaron primero la organización sindical, la Associação dos Trabalhadores na Região Portuguesa (1873), y a principios de 1875 el partido político. Las relaciones con la AIT no se interrumpieron, y Azedo Gneco, que había sucedido a José Fontana en la dirección, continuó siendo el interlocutor de Engels, aunque descuidó un tanto la correspondencia con el jefe internacionalista y no informó de la constitución del Partido Socialista hasta finales de 1876, en vísperas de la celebración de su primer congreso, previsto para febrero del año siguiente95. En cambio, sí se resintieron las que socialistas portugueses y españoles mantenían entre ellos: «Diga-me tambem se sabe de Iglezias de Espanha cansei-me de lhe escrever sem receber resposta», le pide Gneco a Engels96. Fundados ambos partidos obreros, siguieron caminos diversos. El Partido Socialista Obrero Español nace y se afirma de forma lenta y dificultosa, pero sin escisiones significativas, como la catalana de 1890, que tuvo una vida efímera97. Varios elementos han sido frecuentemente invocados para explicar esta pausada pero paulatina consolidación98. En términos organizativos se ha destacado el centralismo operativo del Comité Nacional, que desarrollaba funciones ejecutivas, y el ejercicio de cohesión interna desempeñado por El Socialista desde su aparición en 188699. Desde el punto de vista doctrinario se han enfatizado la fuerte impronta del marxismo a pesar del escaso conocimiento de la obra de Marx entre los militantes, tamizado por las teorias de Guesde100; la hostilidad hacia los movimientos republicano y anarquista, y la composición proletaria del Partido. El marco económico se completa con el limitado desarrollo industrial y capitalista en España, y el político, con el modelo de alternan94 Gómez Llorente, 1972, p. 79 y ss; Velarde, 1979, pp. 314-315. 95 IIHS, «Carta de Azedo Gneco a Engels, 18 de enero de 1876». 96 IIHS, «Carta de Azedo Gneco a Engels, s.d».. 97 Gómez Llorente, 1972, p. 96 y ss; Castillo, 1986, p. 16 y ss.; Gillespie, 1991, p. 44 y ss. 98 Heywood, 1990, pp. 34-44. 99 Castillo, 1986, p. 17 y ss.; Gómez Llorente, 1972, p. 98. 100 Heywood, 1990, p. 21 y ss.; Gillespie, 1991, p. 26 y ss. https://doi.org/10.1387/hc.24135 507 Los tipógrafos y los orígenes del Partido Socialista Portugués (1872-1895) cia entre los partidos durante la Restauración. A ello habría que añadir el enorme carisma de Pablo Iglesias, que ejerció un liderazgo incontestado dentro del socialismo español, marcando con firmeza la orientación política del PSOE durante varias décadas101. En Portugal, el Partido Socialista sí sufrió cambios significativos, empezando por su denominación, que no se fijó hasta 1909, además de una disidencia que se fue gestando al menos desde 1889, a raíz de la creación del sindicato tipógrafo Liga das Artes Gráficas, y se mantuvo activa hasta 1909. El restante patrón explicativo puede ser aplicado en términos generales, tanto en lo que afecta a la misma organización como a los sistemas económico y político del país. La labor de O Protesto (1876) —O Protesto Operário entre 1883 y 1894— fue muy parecida a la de El Socialista, al que seguía, y también el Consejo Central funcionaba como un órgano ejecutivo. En el plano doctrinario, tampoco hubo gran difusión de la obra de Marx más allá de sus líderes, y la pugna por el control de la masa de obreros, que constituían su base social, tanto con el movimiento republicano —organizado en el Partido Republicano Português desde 1876— como con los anarquistas —especialmente a partir de 1880—, se repitió también aquí102. La industrialización, que había tenido un impulso significativo desde 1851, se concentraba especialmente en Lisboa y Oporto, y sus respectivas zonas de influencia; y el modelo político del Rotativismo (primera fase, 1878-1890), de alternancia entre los partidos Progressista y Regenerador, era semejante al del turnismo español. ¿Por qué, entonces, el socialismo portugués, que logra crear antes sus estructuras organizativas: sindicato, partido político y periódico, osciló tan fuertemente entre reformismo y autoritarismo hasta el punto de llevar a la escisión del POSP y a la coexistencia durante varios años de dos partidos, cada uno adscrito a una tendencia? Creemos que la respuesta se haya en la inexistencia de un liderazgo semejante al ejercido por Pablo Iglesias en España, prolongado en el tiempo, capaz de aunar voluntades y neutralizar discrepancias. Esa falta de un líder carismático hizo surgir individualidades diversas asociadas a las dos corrientes mayoritarias. Azedo Gneco representó el marxismo, partidario de la vía política, mientras que Manuel Luiz de Figueiredo, «possibilista» o reformisma, abogaba por intervenir pactando con el Estado, pero ninguno de los dos logró imponerse al otro a lo 101 Gillespie, 1986, pp. 26-37. 102 Mónica, 1985, p. 40, y pp. 99-116.