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Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas

Castellanos Trujillo, Vianny Geraldine,Palomares Sánchez, Patricia,Rodríguez Ferrándiz, Raúl,Hidalgo Marí, Tatiana

Abstract

Many empirical studies on disinformation use fake news datasets and real news datasets to compare them. Such studies often appeal to reliability (or confidence, trustworthiness, credibility, accuracy) as a factor to characterize and evaluate the message, medium, source and perception of the audience. We selected the 50 most cited articles in WoS and Scopus (2017-2022) on fake news and reliability and investigated where the researchers extracted their samples. That is, we propose a meta-research aimed at evaluating how reliable such samples are. We extract and analyze the criteria, indices, metrics, resources and databases that researchers declare to justify their selection of both authentic and false news.; Gran cantidad de estudios empíricos sobre fake news emplean como datasets repertorios de noticias falsas y de noticias auténticas, al objeto de compararlos. Dichos estudios apelan a menudo a la confiabilidad (como factor para caracterizar y evaluar el mensaje, el medio, la fuente y la percepción de la audiencia. A partir de los 50 artículos de metodología empírica más citados en WoS y Scopus (2017-2022) sobre fake news y confiabilidad proponemos una metainvestigación donde analizamos los criterios, índices, métricas y bases de datos que declaran los investigadores para justificar su selección tanto de noticias auténticas como falsas.

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https://doi.org/10.1387/zer.26185 87 revista de estudios de comunicación komunikazio ikasketen aldizkaria Zer, 2024, 29(56) 87-109 eISSN 1137-1102 https://doi.org/10.1387/zer.26185 eISSN 1989-631X Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas1 Fake news-ei buruzko azterlanen fidagarritasuna: dataset-ak eta metrikak Reliability in fake news studies: datasets and metrics Vianny Geraldine Castellanos-Trujillo, Tatiana Hidalgo Marí*, Patricia Palomares-Sánchez, Raúl Rodríguez-Ferrándiz2 Universidad de Alicante Resumen: Gran cantidad de estudios empíricos sobre fake news emplean como datasets repertorios de noticias falsas y de noticias auténticas, al objeto de compararlos. Dichos estudios apelan a menudo a la confiabilidad como factor para caracterizar y evaluar el mensaje, el medio, la fuente y la percepción de la audiencia. A partir de los 50 artículos de metodología empírica más citados en WoS y Scopus (2017-2022) sobre fake news y confiabilidad proponemos una metainvestigación donde analizamos los criterios, índices, métricas y bases de datos que declaran los investigadores para justificar su selección tanto de noticias auténticas como falsas. PAlAbRAS ClAVe: confiabilidad; credibilidad, fake news; métricas; fact-checking. AbstrAct: Many empirical studies on disinformation use fake news datasets and real news datasets to compare them. Such studies often appeal to reliability (or confidence, trustworthiness, credibility, accuracy) as a factor to characterize and evaluate the message, medium, source and perception of the audience. We selected the 50 most cited articles in WoS and Scopus (20172022) on fake news and reliability and investigated where the researchers extracted their samples. That is, we propose a meta-research aimed at evaluating how reliable such samples are. We extract and analyze the criteria, indices, metrics, resources and databases that researchers declare to justify their selection of both authentic and false news. KeyWordS: reliability, confidence; credibility, fake news; metrics; fact-checking. 1 Financiación: esta investigación ha sido financiada por MCINN/AeI/ 10.13039/501100011033 y la Unión europea NextGenerationeU/PRTR a través de los proyectos «TRIVIAl: Recursos tecnológicos para el análisis viral inteligente a través de Procesamiento del lenguaje Natural» (PID2021-122263ObC22) y «SocialTrust: Análisis de la confiabilidad en medios digitales» (PDC2022-133146-C22). 2 A los autores ya indicados se suma la participación de Cande Sánchez-Olmos. * Correspondencia a / Corresponding author: Tatiana Hidalgo Marí. Universidad de Alicante. Ctra. Sant Vicent del Raspeig, s/n. Sant Vicent del Raspeig (Alicante) – [email protected] – https://orcid.org/0000-0003-4599-5876 Cómo citar / How to cite: Castellanos-Trujillo, Vianny Geraldine; Hidalgo Marí, Tatiana; Palomares-Sánchez, Patricia; Rodríguez-Ferrándiz, Raúl (2024). «Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas», Zer, 29(56), 87-109. (https://doi.org/10.1387/zer.26185). Recibido: 31 marzo, 2024; aceptado: 15 mayo, 2024. ISSN 1137-1102 - eISSN 1989-631X / © UPV/EHU Press Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional 88 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz Introducción el presente trabajo tiene como objetivo evaluar si el concepto de confiabilidad en la información es una variable en las investigaciones que han trabajado sobre fake news y desinformación, y cómo se ha abordado metodológicamente en la investigación empírica. en otras palabras, nos proponemos hacer una metainvestigación para conocer hasta qué punto los textos académicos de alto impacto sobre desinformación que mencionan la confiabilidad (en alguna de las formas en que puede expresarse en inglés: reliability, confidence, trustworthiness, credibility, accuracy) emplean criterios vinculados a dicha variable para seleccionar sus datasets. buena parte de la investigación empírica sobre fake news se centra en el análisis de la falsedad, al objeto de detectarla (Shu et al., 2017; Viviani & Pasi, 2021; Zhou & Zafarani, 2021) y de ahí prevenir su publicación y viralización (Del Vicario et al., 2017), contrarrestar sus efectos (Roozenbeek & van der linden, 2019; Maertens et al., 2020) o evaluar la efectividad del fact-checking y las alertas (Pennycook et al., 2020; Clayton et al., 2020; Guess, Nyhan & Reifler, 2018; barrera et al., 2018; Nyhan, 2020). Otra línea muy consistente de investigaciones analiza qué capacidad real tiene la audiencia para detectar las noticias falsas (Casero Ripollés, 2020), en ocasiones en comparación con su capacidad percibida (lyons et al., 2021), incluso en colectivos especialmente formados (Palau-Sampio et al., 2022), así como qué factores influyen en esa capacidad: habilidades cognitivas, disposición actitudinal, sesgo político de la noticia, del medio y del informante, tasa de viralidad de la noticia en redes (endorsement-based heuristics), reputación del medio en concreto, de la plataforma y de quien comparte la noticia, etc. (Pennycook et al., 2020, 2021; Sterrett et al., 2019; lee, Gil de Zúñiga, & Munger, 2023; luo, Hancock & Markowitz, 2022; Shin, Wang & lu, 2022). También se ha investigado qué tasa de compartibilidad tienen las noticias falsas con respecto a las verdaderas (Vosoughi, Roy & Aral, 2018) y qué razones mueven a compartir unas y otras (Duffy, Tandoc, ling, 2019; Osmundsen et al., 2021), así como qué grado de conciencia de la falsedad hay en quien comparte noticias falsas: ignorancia de la falsedad o inatención, partidismo que elude la reflexión sobre la falsedad, disrupción, etc. (Pennycook et al., 2021; Osmundsen et al., 2021; Petersen, Osmundsen, Arceneaux, 2022). Todas estas investigaciones empíricas implican procesar grandes conjuntos de datos de noticias consideradas falsas y compararlos con otros conjuntos de noticias auténticas. Dado que los investigadores que abordan empíricamente el fenómeno de la desinformación se proveen de dichas bases de datos, sería deseable que no solo de- https://doi.org/10.1387/zer.26185 89 Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas claren de dónde extraen unas y otras, sino que recurran a repertorios de unas y otras suficientemente acreditados, que hayan sido validados por instituciones que miden la calidad de la información y/o sometidos a métricas, y que resulten por tanto confiables, tanto en un caso como en otro (es decir, fact-checkers acreditados en la detección y desmentido de fake news y legacy media acreditados en la publicación de informaciones contrastadas). Partimos de la premisa de que la metodología empleada para recopilar y analizar la información debe ser transparente y replicable, lo que requiere un enfoque meticuloso en la selección de muestras, la metodología de análisis, y la verificación de las fuentes de datos. en este contexto, la relevancia de basarse en muestras empíricas radica en su capacidad para proporcionar evidencia objetiva de los fenómenos estudiados y garantizar que los hallazgos y conclusiones derivados de la investigación puedan ser considerados fidedignos y representativos. el rigor de la investigación se fundamenta en la capacidad de obtener resultados consistentes a lo largo del tiempo y en diferentes estudios que abordan el mismo tema, lo cual es esencial para construir un cuerpo de conocimiento coherente y robusto, en nuestro caso sobre la desinformación y las fake news. esto también implica la transparencia en la metodología de investigación y en los criterios utilizados para definir y clasificar la información como falsa o verdadera, así como la justificación de la selección de las fuentes de datos primarios. la confiabilidad de las muestras utilizadas en la investigación sobre desinformación y fake news es fundamental para garantizar la validez y la aplicabilidad de los resultados, dado que las conclusiones extraídas de estas investigaciones impactan significativamente en las estrategias posteriores para combatir la desinformación. esto implica no solo la precisión de los datos recopilados, sino también la consideración de sesgos potenciales en la recopilación y presentación de datos. en definitiva, esta precisión metodológica es indispensable no solo para avanzar en la comprensión académica del impacto de las fake news, sino también para informar eficazmente las políticas públicas y las estrategias de mitigación (fact-checking, Clayton et al., 2020; alfabetización mediática, Sádaba y Salaverría, 2023; inoculación, Roozenbeek & Van der Sanden, 2019) capaces de enfrentar los retos que plantea la desinformación en la era digital y diseñadas para contrarrestar su propagación y efectos nocivos en la sociedad. 1. Confiabilidad y credibilidad como factores de la calidad informativa Confianza y credibilidad son dos términos interrelacionados, ambos de carácter multidimensional, y aplicados a la información se emplean a menudo como sinónimos (Serrano Puche, 2017). Aquí usaremos confiabilidad como etiqueta que pretende 90 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz en cierto modo reunirlos a los dos y que traduce un conjunto de términos en inglés que presentan algunos matices diferenciales, pero que básicamente se refieren a una única cualidad informativa: reliability, confidence, trustworthiness, credibility, accuracy. la confiabilidad tanto de los medios informativos como de los weblogs y las publicaciones en redes sociales tiene que ver con la información de calidad, y es susceptible de ser evaluada (Roberts, 2010). Un medio confiable y creíble es aquel que cumple criterios periodísticos como la reputación, la transparencia y la información ajustada a los hechos (McQuail, 1992). Medir la credibilidad y hacer juicios razonados sobre ella recae en terceras partes: instituciones, observatorios, fact-checkers o la propia audiencia (Truong, Allen & Menczer, 2024). la confianza se ha considerado un componente importante de la credibilidad (Hovland y Weiss, 1951), pero también hay abordajes según los cuales la credibilidad sería un «subfenómeno de la confianza» de carácter más objetivo (Serrano Puche, 2017). Definida como el grado en que un individuo percibe un estímulo como creíble, la credibilidad se ha explicado como una función de tres dimensiones: mensaje, medio y fuente (Metzger et al., 2003). el mensaje se refiere al contenido de un proceso de comunicación, el medio se refiere a la plataforma a través de la cual se envió, y la fuente se refiere a la fuente real o percibida del contenido. Aunque la investigación sobre la credibilidad se centró inicialmente en la credibilidad de la fuente en la comunicación interpersonal, se amplió a medida que los investigadores de la comunicación de masas también examinaron la credibilidad de los medios (Metzger et al., 2003). Sin embargo, los mensajes, tanto en el contexto de la comunicación interpersonal como en el de la comunicación de masas, también tienen características inherentes que los hacen más o menos creíbles (Metzger et al., 2003). Por ello, los estudios también se han centrado en examinar «el grado en que una audiencia cree en un mensaje» (Roberts, 2010, p. 45), como estudio independiente del medio y de la fuente. También se ha explicado para referirse al «juicio de un individuo sobre la veracidad del contenido de la comunicación» (Appelman y Sundar, 2015, p. 63). la aplicación de criterios de confiabilidad a la información que circula por Internet (Metzger et al., 2003), y en particular a través de redes sociales (Metzger & Flanagin, 2015; Metzger, Flanagin & Medders, 2010; Flanagin, Winter & Metzger, 2020) se ha ido volviendo más y más urgente y también compleja, conforme una parte creciente de la audiencia declaraba informarse de manera prioritaria o exclusiva a través de estas plataformas, y al tiempo reconocía —paradójicamente— desconfiar de esas fuentes más que de los medios tradicionales (Mitchell et al., 2020, Shearer, & Mitchell, 2021). la confiabilidad, tal y como la entendemos aquí (accuracy, trustworthiness, credibility, reliability, confidence), forma parte de la dimensión más intrínseca de la Information https://doi.org/10.1387/zer.26185 91 Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas Quality (IQ). Pero dado que la IQ es una categoría multidimensional, esa dimensión se añade (pero también se interrelaciona) con otras tres: la dimensión contextual (relevancia, completez, actualidad, solvencia de la fuente, utilidad), la dimensión representacional (claridad, concisión, no ambigüedad, legibilidad, comprensibilidad) y la dimensión de la accesibilidad (disponibilidad, usabilidad, seguridad) (lee et al., 2002, p. 134; Floridi & Illari, 2014). Además, cuando hablamos de medir la confiabilidad podemos referirnos tanto a un abordaje ontológico, es decir, las noticias como mensaje, como contenido, y ello a través de parámetros que exigirán a su vez aproximaciones más cualitativas o datos cuantificables, o bien la confiabilidad percibida por la audiencia, en general a partir de encuestas, así como por colectivos cualificados (profesionales del periodismo, lee et al., 2002, 136). Un tercer ángulo de incidencia tendría que ver con la confiabilidad medida a partir del análisis de las instituciones e infraestructuras de la información (sistema de medios, gobernanza de medios), que determinan el marco empresarial y regulatorio (lawrence & Napoli, 2023, p. 8). Un problema difícil resolver sucede cuando esas tres formas de abordar el concepto de la calidad informativa, y por tanto de la confiabilidad de la información, son discrepantes. en particular cuando la percepción de la calidad informativa por las audiencias no coincide con la definición teórica y los parámetros que han determinado los académicos para conceptualizarla y medirla, muy especialmente cuando hablamos de noticias en medios digitales3. Un asunto vinculado es precisamente qué contenidos online son considerados noticias, es decir, cuál es no tanto su newsworthiness (qué acontecimientos son más propensos a convertirse en noticias, por el tema, el contexto, la agenda, boukes, Jo3 Uno de los textos más influyentes sobre la propagación de las noticias falsas en Twitter (Vosoughi, Roy & Aral, 2018) plantea precisamente esta cuestión, al reflexionar sobre el hecho de que la polarización en la sociedad norteamericana es tan grande que los medios que aparecen mejor calificados en las métricas e índices al uso confeccionados por los expertos no alcanzan en ningún caso una confiabilidad generalizada entre la ciudadanía. Hasta el punto de que, según un estudio del Pew Research en 2014, las fuentes que los estadounidenses «consistentemente conservadores» y «mayormente conservadores» encuentran confiables (Fox News, por ejemplo) son exactamente las que los estadounidenses «consistentemente liberales» y «mayormente liberales» encuentran poco confiables, y al revés (CNN o The Washington Post, en este caso). De esta manera, los autores afirman: «Given this evidence, we do not see how a scientific study could remain objective and take a position on which sources are «reliable» and which are not. Instead, to get at the difference between true and false news, we feel it is imperative to focus on which stories (from any source) have been verified as true or false by multiple independent fact checking organizations». es decir, plantean recurrir a la confiabilidad de cada noticia en sí, verificada unánimemente por un conjunto de organizaciones independientes, más que la del medio (cfr. Supplementary Materials). 92 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz nes & Vliegenhardt, 2022) sino lo que se ha llamado su news-ness, definida como «the extent to which audiences characterize specific media content as news» (edgerly & Vraga, 2020, p. 808). Reflexionar sobre la calidad de la información a partir de la confiabilidad (y de otros parámetros asociados) supone en cierta medida abordar el problema de la desinfor ma ción desde el polo opuesto al habitual, pero complementario (lawrence, Napoli, 2023, p. 5): no tanto detectar, prevenir o bloquear los efectos de la baja calidad informativa, sino promover en positivo la reclamación de alta calidad informativa por parte de instituciones, responsables de medios y usuarios, así como estimular en las plataformas y en los medios un diseño y unos protocolos que exijan el cumplimiento de estándares de calidad elevados. 2. material y metodología el presente trabajo es una metainvestigación que explora la producción científica en un ámbito bastante concreto (fake news y confiabilidad), y que recopila contribuciones indexadas en dos reputadas bases de datos que evalúan la calidad editorial (Web of Science y Scopus). la finalidad del trabajo es seleccionar una muestra a partir de las contribuciones más citadas y diseccionar la metodología empleada en los trabajos de corte empírico. Para ello se ha diseñado una metodología de búsqueda bibliométrica específica, creada ad hoc, utilizando los términos de búsqueda «fake news», como elemento principal y por otro uno de los siguientes términos: «Accuracy», «Trustworthiness», «Confidence», Reliability» y «Credibility». la búsqueda se realizó el 27 de marzo de 2023 en las bases de datos WoS (todas las bases de datos incluidas, no solo en el WoS Core Content) y Scopus. los términos de búsqueda en ambas bases fueron «fake news» por un lado y por otro uno de los siguientes términos: «Accuracy», «Trustworthiness», «Confidence», «Reliability» y «Credibility». Se buscaron dichos términos en TÍTUlO, KeYWORDS y AbSTRACT (la búsqueda en esos tres lugares aparece agrupada como «Topics» en WoS), sin acotar temporalmente la búsqueda. el resultado inicial fueron 1.756 referencias encontradas en Scopus y 1.738 en WoS, lo cual habla de una coincidencia elevada, desde un punto de vista puramente cuantitativo, en el volumen de referencias rastreadas. Procedimos a limitar la búsqueda a Artículos, libros y Capítulos de libros, sin acotarla temporalmente. los resultados arrojaron una muestra más reducida, de 883 referencias en Scopus y de 977 en WoS. Ordenamos los resultados de ambas por el total de citas recibidas. Seleccionamos las 50 más citadas de ambos listados, obteniendo un total de 100 textos. https://doi.org/10.1387/zer.26185 93 Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas Ordenamos de mayor a menor esos textos por citas recibidas, eliminando los duplicados. Para ello nos quedamos con el registro en la base que tiene una cifra más elevada de citas recibidas. Dado que no había una coincidencia exacta entre los cincuenta más citados de una base y de la otra, el resultado de cruzar ambas y eliminar los duplicados arrojaba 60 textos resultantes. De ellos, procedimos de nuevo a seleccionar los 50 textos con más citas. Del resultado de esta operación, resultó que había 29 referencias en las dos bases (58%), mientras las otras 21 procedían de una o de la otra. Y de ellas, 16 en exclusiva de WoS (32%) y 5 en exclusiva de Scopus (10%). Salvo en un caso, los motores de búsqueda devolvieron más resultados de citas en Scopus (29 artículos presentes en ambas más citados en Scopus que en WoS) que en WoS (1), aunque el texto más citado en términos absolutos estaba solo en WoS (Allcott & Gentzkow, 2017). Ante esta discrepancia entre las bases de datos4, tomamos los textos que solo aparecían en una de ellas y lo buscamos de forma manual en la otra. De esa búsqueda manual resultó que, de los 21 textos solo presentes en una de ellas 18 estaban también en la otra. Solo en 3 casos la referencia estaba en Scopus pero no en WoS. Así pues, obtuvimos 47 registros coincidentes (29 en la primera búsqueda, y 18 en la segunda) de los 50 totales, es decir, un 94% de coincidencia. Se confirmó, por tanto, la pertinencia de usar dos bases de datos y cruzar los resultados de ambas para enriquecer y fortalecer la confiabilidad de nuestra propia muestra. en vistas al análisis cuantitativo, creamos una tabla de excel ad hoc y sometimos a análisis cada uno de los elementos muestrales. entre las distintas variables, una de las columnas preliminares consistía en determinar si el artículo era teórico o empírico, y si era de estos últimos establecer, en su caso, cuántos estudios empíricos distintos contenía. De ese análisis resultó que 38 de los 50 artículos eran empíricos, y en total contenían 59 estudios distintos, toda vez que ocho de los artículos contenían más de un estudio empírico. en la siguiente tabla resumimos la metodología de la selección de la muestra llevada a cabo. 4 en cuanto a las razones de la indexación discrepante, podemos aventurar que quizá se deba a que WoS-Clarivate y Scopus emplean para indexar los textos no solo las keywords que proporcionan los autores, sino también unas keywords determinadas algorítmicamente por la propia base de datos ( Keywords Plus, Scopus indexed keywords), lo cual hace que las búsquedas automáticas puedan divergir. 94 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz Tabla 1 Metodología Bases de datos académicas Scopus WoS (todas las bases) búsqueda inicial n = 1756 n = 1738 Acotada a artículos, libros y capítulos de libros n = 883 n = 977 Selección 50 más citados 50 50 100 eliminación duplicados Presencia en ambas bases Presencia en una u otra 60 33 (55,0%) 10 (16,6%) 17 (28,3%) Nueva selección top 50 Presencia en ambas bases Presencia una u otra 50 29 (58%) 5 (10%) 16 (32%) búsqueda manual Presencia en ambas bases Presencia en una u otra 50 47 (94%) 3 (6%) 0 (0%) Muestra definitiva Textos teóricos Textos empíricos Total estudios empíricos 50 11 (22%) 39 (78%) 59 Fuente: elaboración propia. 3. Resultados 3.1. Radiografía de los artículos de la muestra la búsqueda bibliográfica se basa en los 50 trabajos académicos indexados en Web of Science y Scopus con mayor citación en base al algoritmo: TITLe-ABS- https://doi.org/10.1387/zer.26185 95 Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas Key («Fake News») ANd TITLe-ABS-Key («Accuracy» ANd «Trustworthiness» ANd «Confidence» ANd «reliability»ANd «Credibility». esta búsqueda, justificada en la metodología, está compuesta, en su mayoría por artículos científicos (88%), seguida muy de lejos de un 6% de reviews y un único capítulo de libro. en lo que a la distribución temporal se refiere, destaca que, a pesar de que no existe filtro temporal en nuestra búsqueda, los primeros casos aparecen en el año 2015. en concreto, se trata de un artículo científico y una review publicados por el equipo investigador formado por Chen, Conroy y Rubin, en los que se analiza, bajo la etiqueta de credibilidad, la proliferación de las noticias falsas desde una aproximación teórica. la franja con mayor volumen de trabajos indexados se localiza en los años 2019-2020, donde se enmarcan el 58% de los trabajos (29 casos). 23 9 12 17 7 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20142016201820202022 88% 4% 6% 2% Article Proceedings Paper Review Book Chapter Fuente: elaboración propia. Figura 1 Radiografía de los trabajos Al analizar las 325 palabras clave indexadas por los autores, calculamos un promedio de 6,5 palabras por artículo analizado. este promedio se adecua al estándar de exigencia habitual de las revistas científicas, lo que indica una coherencia metodológica en la selección de palabras clave que facilita la indexación y la búsqueda de investigaciones relevantes en este campo. Dentro de este promedio, la palabra más utilizada es el compuesto social-media, que aparece en el 34% de los artículos, lo que subraya la importancia de las plataformas de redes sociales en la difusión de la desinfor ma ción, actuando como canales significativos para la propagación de fake news. A continuación, le siguen fake news (28%), news (27%), misinformation (24%), news y learning (14% cada una), credibility (10%) o theory, machine e information (8% cada una). la presencia significativa de estos términos en la indexación subraya el enfoque de las investigaciones y el interés emergente por perspectivas teóricas en el estudio de la desinformación. 102 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz 3.3. Análisis de la justificación de los D a t a s e t s utilizados Como decíamos arriba, según el enfoque metodológico utilizado por los autores el 78% de los trabajos que conforman la muestra (39 casos) se basan en una metodología empírica, frente a un 22% de casos que se focalizan en las aproximaciones teóricas (revisiones bibliográficas, a conveniencia o sistemáticas, abordajes especulativos, etc.). Si nos enfocamos en los estudios empíricos, que son los que más nos interesan, constatamos que de los 39 textos, 32 de ellos no emplean ningún tipo de criterio a la hora de seleccionar sus muestras, sea de RN de FN o ambas (el 82%). es decir, solo indican de dónde los han extraído (en el caso más repetido de la muestra: S nopes para las FN y The Washington Post para las RN), sin apelación a índices o recursos que midan y evalúen la confiabilidad (sea mediante rankings o sellos de calidad). es cierto que algunos artículos empíricos (p. ej. #28) mencionan en sus estados de la cuestión recursos que evalúan la credibilidad de mensajes en Twitter o de declaraciones políticas, y rastrean o trazan la viralidad de los rumores falsos en la red (Credbank, TwitterTrails, Rumorlens, The emergent), pero no los emplean, como tampoco el resto de artículos. Solo 7 de los 39 artículos (el 18%: #1, #17, #27, 31#, #36, #37, #43) mencionan y emplean índices, ránkings o repertorios que certifican la calidad, y que provienen de instituciones, observatorios o asociaciones (Pew Research Center, Poynter Institute, Reporters without borders) o aluden a métricas que garantizan la confiabilidad de los datasets, u ofrecen índices ponderados del sesgo de las fuentes (M ediabias). Si de los 39 artículos descartamos aquellos que no manejan datasets de FN o de RN y FN, comparándolos, o que emplean noticias construidas ad hoc para la investigación, la muestra se reduce a 33, pero aun así esos 7 representarían tan solo el 21%. Además, de esos 7 casos, solo en 3 de ellos las métricas o los índices de confiabilidad se emplean tanto para los repertorios de RN como de FN (al menos una métrica para cada dataset, o una común para ambos tipos de repertorios). Son sin embargo 23 los artículos de la muestra de textos empíricos los que, por la naturaleza de su investigación (comparación explícita entre RN y FN, sin fabricación ad hoc de noticias para someterlas a los informantes), precisarían recurrir a índices de confiabilidad en ambos repertorios (3 de 23, es decir, el 13%). en cuanto a los artículos que solo analizan repertorios de FN, son 10 en total (de nuevo descartando aquellos que optan por fabricar fake news ad hoc para someterlas a los informantes), pero ninguno de ellos mencionan ni emplean repertorios de medios confiables (en este caso, desconfiables), ni bases de datos específicas donde terceras partes dejan constancia de aquellos sites manifiestamente desinformadores, https://doi.org/10.1387/zer.26185 103 Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas por el volumen de noticias publicadas por ellos que han sido desmentidas o por criterios de relacionados con la calidad periodística, la transparencia, etc. 14; 36% 25; 64% Sí No Fuente: elaboración propia. Figura 7 Artículos que emplean métricas de FN y RN para certificar la calidad 7; 18% 32; 82% Sí No Fuente: elaboración propia. Figura 8 Artículos que comparan repertorios de FN con repertorios RN para elegir sus muestras Resulta sintomático que el artículo que alude a más métricas e índices a los que recurrir para verificar la confiabilidad de las fuentes sea precisamente uno teórico, de revisión bibliográfica (Zhou & Zafarani, 2020). Se mencionan, entre otros, N ewsGuard, índice confeccionado por expertos (analistas, periodistas, editores de varios países) que evalúa en torno a 7.000 webs de noticias de todo el mundo según nueve variables distintas para atribuir credibilidad, Mediarank, ránking de medios confiables evaluados por sus pares y MediaBias/Fact Check, indicador del sesgo político relativo de cada medio. Dichos recursos apelan a variables que garantizan la 104 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz fiabilidad, como la reputación online y entre los pares, la medida del sesgo, la declaración de la propiedad, la eventual presión financiera y el conflicto de intereses, la autoría de los textos y de otros contenidos, la transparencia, el recurso a rectificaciones o fe de erratas, la distinción clara entre información y opinión y entre ambas y publicidad, la evitación de titulares engañosos, etc. Ahora bien, ninguno de esos recursos es mencionado ni menos empleado en ninguno de los 39 textos de metodología empírica. Son variados y en general altamente fiables tanto estos tres recursos como otros, entre los que podemos mencionar The Trust Project, The Journalism Trust Initiative (reporteros sin fronteras), The Global disinformation Index (GDI), The Global reporting Initiative (GRI) y HAZ Foundation’s ranking of Transparency and Governance of Media Companies (Herrero-beaumont, 2022), así como SCImago Media rankings (TrilloDomínguez et al., 2023, 2024), entre otros. Todos ellos emplean métricas o criterios que pueden diferir pero que garantizan altos niveles de calidad en los medios que ocupan las posiciones más altas de la lista, mientras son índices de desconfiabilidad de aquellos otros peor colocados. 4. Discusión y conclusiones en términos generales podemos decir que los estudios sobre la desinformación, que han crecido significativamente en los últimos años (Alonso García et al., 2020; Park et al., 2020; Righetti, 2021; Tandoc et al., 2018), se caracterizan por abordar temáticas y ámbitos muy dispares, tal y como ha revelado el estudio de palabras clave de los textos de nuestra muestra y hemos resumido sumariamente en la introducción. Además, la diversidad de campos del saber interesados por el fenómeno de la desinformación confirma el impacto en distintas áreas, desde las ciencias de la comunicación y el periodismo a las ciencias de la computación, pasando por la psicología, la sociología, la ciencia política, la bibliometría y la documentación, la filosofía, la economía, etc. A partir de nuestra muestra de 39 artículos empíricos (que contienen un total de 59 estudios empíricos distintos), que consideramos representativa del conjunto de estudios sobre fake news y confiabilidad, podemos extraer algunas conclusiones: 1. Con independencia de si la metodología es el análisis de las noticias en sí mismas (análisis de contenido, del discurso o computacional), o bien las encuestas, focus groups o entrevistas en profundidad con informantes acerca de dichas noticias, la gran mayoría de los estudios empíricos recurren a repertorios, bien de noticias falsas, bien de noticias auténticas y de fake news, en este caso comparando los resultados para extraer conclusiones. https://doi.org/10.1387/zer.26185 105 Confiabilidad en los estudios sobre fake news: datasets y métricas 2. los objetivos de investigación que se han formulado a partir de esos repertorios de real y fake news son muy variados, prácticamente abarcan todos los ámbitos que interesan a priori a una investigación de esta naturaleza. Sin pretender la exhaustividad, encontramos desde estudios que miden el grado de penetración (notoriedad) diferencial en un momento concreto de las RN y las FN sobre un asunto, a otros que observan si las FN se diferencian consistentemente, o no, de las RN en cuanto a temas, formatos, valores, sentimientos, emociones, o bien evalúan hasta qué punto es capaz de detectar las FN la audiencia, qué factores cognitivos o actitudinales influyen en esa capacidad, cómo interviene el titular, el medio, la fuente o las endorsement cues (la viralidad en redes cuantificada) en la asignación de confiabilidad a una FN, qué relación hay entre la asignación de confiabilidad a una FN y la decisión de compartirla, qué eficacia cabe otorgar a los fact-checkers (warnings, tags) a la hora de creer en las FN y decidir compartirlas, etc. 3. la gran mayoría de los estudios toman muestras de RN de medios de referencia, y muestras de FN de fact-checkers, pero ni en uno ni en otro caso fundamentan ni justifican la obtención de dichas muestras en métricas o índices de confiabilidad. Tras explorar la complejidad de la investigación sobre la desinformación y las fake news, el presente trabajo destaca importantes desafíos metodológicos y éticos. el más relevante de estos desafíos es la necesidad de justificar la credibilidad de sus muestras de análisis. ello sugiere que, paradójicamente, los estudios sobre confiabilidad de la información no hacen gala de emplear muestras acreditadamente confiables o, al menos, no justifican suficientemente la fiabilidad de dichas muestras. el uso de rankings o métricas de medios confiables no es una garantía automática de precisión, pero si las audiencias están crecientemente polarizadas a la hora de asignar credibilidad a las fuentes (ver arriba nota 1), el único acuerdo que parece viable es el de recurrir a datos objetivables y poner en valor a las organizaciones, instituciones, observatorios, etc. que hacen esa labor de monitorizar tanto los medios como las noticias y ofrecer métricas razonadas. De hecho, podríamos apuntar que la investigación empírica sobre desinformación debería realimentar las propias métricas e índices desde su propia experiencia y resultados. es decir, no solo recurrir a ellas, identificándolas como herramientas de investigación ajustadas y útiles, sino verificar continuamente su validez, señalar sus posibles deficiencias y por tanto contribuir a refinarlas, labor de extrema importancia en un ecosistema de medios, y de fuentes informales de información, cada vez más volátil y complejo. 106 Zer 29-56 (2024), 87-109 V. G. Castellanos-Trujillo, T. Hidalgo Marí, P. Palomares-Sánchez, R. Rodríguez-Ferrándiz Distribución de trabajo y orden de autoría los firmantes declaran que las labores en diseño de la investigación, búsqueda de información, obtención y redacción de introducción, metodología, resultados y conclusiones han sido compartidas sin diferencias reseñables, por lo que se ha establecido como criterio de firma el orden alfabético. 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