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291 ISSN 1989-5909 * Correspondencia a / Corresponding author: Rosa Pérez Quevedo. Ayuntamiento de Valderredible– [email protected]–https://orcid.org/0009-0006-9594-5147 Cómo citar / How to cite: Pérez Quevedo, Rosa (2024). «La Escuela de Castrillo de Valdelomar, en Valderredible», Cabás,31, 291-300. (https://doi.org/10.1387/cabas.26043). Recibido:09 febrero, 2024; aceptado:14 marzo, 2024. ISSN1989-5909 / © UPV/EHU Press Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional La EscuELa dE castriLLo dE VaLdELomar, En VaLdErrEdibLE The School of Castrillo de Valdelomar, in Valderredible Rosa Pérez Quevedo* Ayuntamiento de Valderredible https://orcid.org/0009-0006-9594-5147 Palabras clave Valderredible Educación Escuelas Musealización Comunidad Desarrollo RESUMEN: En Valderredible, la educación primaria en el sigloxviii era escasa, con algunas escuelas benéficas, pero la Constitución de 1812 y la Ley de Instrucción Primaria de 1838 intentaron ampliarla. Aunque se mejoró la alfabetización desde 1912, el trabajo infantil y la idiosincrasia rural limitaron la asistencia. Durante la Dictadura de Primo de Rivera se crearon trece escuelas, pero la red republicana se redujo drásticamente en Valderredible. La musealización de la antigua escuela de Castrillo de Valdelomar destaca la importancia de la educación rural, honrando la labor de maestros y comunidad. La recreación de un aula antigua y la exhibición de objetos transmiten la importancia de la educación en el desarrollo comunitario a las generaciones presentes y futuras. Keywords Valderredible Education Schools Museumization Community Development ABSTRACT: In Valderredible, primary education was scarce in the 18th century, with some charitable schools, but the Constitution of 1812 and the Primary Instruction Law of 1838 attempted to expand it. Although literacy improved since 1912, child labor and rural idiosyncrasies limited attendance. During Primo de Rivera’s dictatorship, thirteen schools were created, but the republican network was drastically reduced in Valderredible. The museumization of the old school in Castrillo de Valdelomar highlights the importance of rural education, honoring the work of teachers and the community. The recreation of an old classroom and the exhibition of objects convey the importance of education in community development to present and future generations. En el sigloxviii, el Catastro del Marqués de la Ensenada menciona escasas escuelas en el valle de Valderredible, con maestros de primeras letras y salarios específicos. Algunas escuelas, como las de SanMartín de Valdelomar y Allén del Hoyo, eran fundaciones benéficas con patrimonio propio. A pesar de los esfuerzos de la Constitución de 1812 por instituir escuelas en todas las localidades de España, su abolición en1814 frustró completamente las ambiciosas aspiraciones de «La Pepa». Durante el trienio liberal (1820-1822), se intentó mejorar la instrucción primaria, pero la realidad mostraba limitaciones financieras y de falta de acceso a la educación. Cabás, 31 - junio 2024 https://doi.org/10.1387/cabas.26043
Rosa Pérez Quevedo 292 Cabás, 31 - junio 2024, 291-300 La Ley de Instrucción Primaria de 1838 además de reconocer las dificultades antes mencionadas acepta otras nuevas, como la escasa formación de maestros, aun así, permitió la enseñanza elemental, aunque los susodichos carecieran de títulos. Hasta mediados del sigloxix, las escuelas en el área municipal de Valderredible dependían de cuotas de los padres y en algunos casos, de financiamiento benéfico. El informe de 1844 de José Arce Bodega evidencia deficiencias en las escuelas primarias, con un alto porcentaje de analfabetismo. Imagen 1. Niños de la escuela de Castrillo de Valdelomar 1940 Arriba, de derecha a izquierda: Mariuca, Elena, Efrén, Andrés, Eli, D. Cirilo, José Vicente, Elpidio, Luis. Debajo, de derecha a izquierda: Delfina, Carmina, Silvano, David, David, Juliuco, Angelín, José Antonio, Teófilo, Luis. Hasta mediados delxix las escuelas son escasas en el valle y se imparten las clases en lugares diversos: como en los pórticos de las iglesias, las casas particulares, las casas de los maestros o incluso en edificios del pueblo, en el caso de los pueblos de la zona de Valdelomar las clases se impartían en la fragua: «Castrillo de Valdelomar; Santa María de Valverde y San Andrés de Valdelomar. No tienen escuela; sus niños concurren a la de San Martín de Valdelomar. Este concejo tiene una escuela fundada por D.Francisco López Moroso, vecino que fue de la ciudad de Méjico; su dotación consiste en escrituras censuales y algunas fincas radicantes en el mismo pueblo de San Martín y los de Lastrilla y Elecha, de la jurisdicción de Aguilar, provincia de Palencia; unos y otros productos ascienden, sobre poco, a 640 reales anuales, según informes de los patronos, pues no pareció la fundación. La obligación del maestro, según los mismos informes, es enseñar gratuitamente a todos los niños de Valdelomar. Al tiempo de la visita estaba esta escuela al cargo de D. Francisco
La Escuela de Castrillo de Valdelomar, en Valderredible https://doi.org/10.1387/cabas.26043 293 Muñoz que, sin título, enseñaba a 20 niños en un local que, a la vez, sirve de casa y fragua del concejo, en muy mal estado y sin luz. Hace falta separar la fragua de la escuela, poniendo un tabique intermedio; abrir una ventana al lado del mediodía, rasgar otra pequeña que hay al poniente; retejar y poner el menaje necesario».1 La alfabetización de Cantabria a finales del sigloxix y principios delxx era verdaderamente vasta y en constante evolución. Desde 1912 la escolarización era obligatoria en España y el trabajo infantil no se permitía, lo que hacía más sencillo evitar el absentismo, si bien es cierto que cuando se habla del mundo rural la idiosincrasia se revela entre las relaciones del territorio y de sus habitantes. Y parte de ellos eran los niños que participaban activamente como mano de obra, lo que hacía que en muchos casos los muchachos acudiesen a la escuela de forma estacional, condicionados por las labores de su familia en el campo. Entre septiembre de 1923 y abril de 1931, es decir aproximadamente durante la Dictadura de Primo de Rivera, se crearon en Valderredible trece escuelas nacionales de primera enseñanza, constituyendo este uno de los mayores esfuerzos de toda Cantabria. Pasando de 17 escuelas en 1908 a 52 en 1931. Las escuelas de Valdelomar, se construyeron en el primer cuarto de siglo: San Andrés de Valdelomar (1916), San Martín de Valdelomar (ca. 1922), Castrillo de Valdelomar (ca. 1922). Al igual que otras del valle fueron edificadas en mampostería vista y con revoque, la mayoría con tres ventanas (cuatro en el caso de SanAndrés) en la fachada principal. Dos ventanas en un lateral y una en el otro. Eran edificios exentos y se situaban en la zona más elevada del pueblo. Imagen 2. Escuela de Castrillo de Valdelomar, tras su restauración en 2019 Fotografía: Rosa Pérez Quevedo. 1 Rodríguez Fernández, Agustín (2003). El Arado, la Hoz y el Molino (Valderredible en la Edad Moderna). Altamira. Revista del Centro de Estudios Montañeses. (63), 73-226, p. 73.
Rosa Pérez Quevedo 294 Cabás, 31 - junio 2024, 291-300 Imagen 3. Primera página del periódico El Cantábrico, de 20 de abril de 193, donde se hace referencia a la llegada de las misiones pedagógicas a Valderredible
La Escuela de Castrillo de Valdelomar, en Valderredible https://doi.org/10.1387/cabas.26043 295 La creación de estos edificios evidencia una mejora y un avance en la asistencia escolar, atribuible a la cercanía y la disponibilidad expandida de plazas escolares, pero también debido al creciente reconocimiento por parte de padres y autoridades sobre la importancia de la educación. Otro factor será la disminución del tiempo en que las escuelas permanecen cerradas, creando continuismo y evitando el desapego por parte los niños, este factor se debió a la ocupación de los puestos de plazas vacantes de maestros. Las escuelas de Valderredible serán Escuelas Rurales Unitarias, donde no se distinguía ni por sexo, ni por edad, ni por asignatura, aunque cabe destacar que en la colocación de los alumnos en el aula sí que tenía una disposición: los mayores siempre se colocaban en la zona delantera, más cercanos a la mesa del maestro y los más pequeños lo hacían en la parte posterior. La educación se fundamentaba en un solo libro que abarcaba la lectura, la escritura, el cálculo y la doctrina cristiana. En esa época, comenzaron a incorporarse nociones básicas de disciplinas adicionales como la geografía y la historia. El proceso de aprendizaje se centraba en la memoria y la repetición. En el caso de las niñas, algunos libros estaban exclusivamente diseñados para prepararlas para sus roles tradicionales en el hogar. Por su parte, el recreo era empleado para atender a los alumnos con dificultades en el aprendizaje. Además de los juegos universales de aquel momento (el pilla-pilla, el corro, la comba...). Entre 1933 y 1935 las denominadas Misiones Pedagógicas recorrieron diversos lugares de Cantabria. La IIRepública tenía como objetivo llevar la cultura a la España rural a través de los libros, el cine, el teatro y un largo etc. Destaca que dos de estas misiones tuvieran como destino Valderredible. La primera entre el 3 y el 9 de abril del 1934 visitó Polientes, Ruerrero, Quintanilla de Rucandio, Arantiones, San Martín de Elines, Quintanilla de An, Villanueva de la Nía y Bárcena de Ebro, llevando a sus campesinas gentes, entre otras cosas, un teatro desmontable y el cinematógrafo. Fue Valderredible el primer lugar de la Cantabria rural que conoció el cine. La misión de 1935 tuvo lugar entre el 10 y el 15 de mayo del 1935 y recaló en Quintanilla de Rucandio, Salcedo, Rocamundo, Ruanales, Loma Somera, Villota de Ebro, Campo de Ebro, Rasgada, Navamuel, Población de Arriba y Salcedo. Se llevaron al valle elementos como el gramófono, el cine y los discos. Los cuales operaban con baterías debido a la falta de suministro eléctrico en la mayoría de los pueblos. El programa abarcaba desde audiciones comentadas de música popular y clásica, lecturas de cuentos y poesías, hasta la proyección de películas educativas y charlas sobre artículos de la Constitución. En 38 de los 102 municipios de Cantabria, entre 1937 y 1964, la red escolar de la Segunda República se mantuvo, de hecho, aumentó un 13% la creación de las escuelas primarias públicas en todo el territorio a excepción de Valderredible, Las Rozas y Cabuérniga, perdiendo unidades educativas. En Valderredible de 51 escuelas existentes en 1936 se pasa a 13 en 1975, solamente se crean 4 nuevas y se suprimen 42 (Llano, 2021). Con la Ley General de Educación de 1970 (EGB) los niños son trasladados a estudiar a Polientes y a Aguilar de Campoo (no tanto por pertenecía administrativa si no por cercanía geográfica), aunque la reubicación no fue inmediato ya que la escuela de Castrillo de Valdelomar estuvo abierta hasta el curso1972-73, siendo su maestra los últimos años Rosalina Revilla García. La cual comienza a trabajar en Salcedillo sobre el año1964, pasando por SanCristóbal del Monte, Castrillo de Valdelomar y finaliza su etapa docente en Polientes.
Rosa Pérez Quevedo 296 Cabás, 31 - junio 2024, 291-300 Imagen 4. Escuela española - Año XXVI, núm. 1445, 17 de junio de 1964 Fuente: https://www.cervantesvirtual.com/descargaPdf/escuela-espanola-516 OTRA VIDA: DE ESCUELA A CENTRO DE INTERPRETACIÓN La musealización de la Antigua Escuela de Castrillo de Valdelomar representa un esfuerzo notable por preservar la historia y la identidad de esta comunidad, manifestando el profundo deseo de sus habitantes por conservar un elemento tan fundamental en su pasado. Más allá de la simple nostalgia, esta iniciativa busca resaltar la importancia de la educación rural, un pilar esencial que ha dejado una huella significativa en el desarrollo del territorio. El proyecto no solo busca rescatar la estructura física original de la escuela, sino que también aspira a «dignificar» la educación rural, reconociendo la labor de aquellos maestros vocacionales que desempeñaron un papel crucial en la formación y el progreso de la comunidad. Estos educadores, a menudo pasados por alto en la historia contemporánea, se convierten en protagonistas destacados en este esfuerzo por rememorar y apreciar las raíces educativas locales. Dentro del centro, se recrea una antigua aula que transporta a los visitantes a un tiempo pasado, mostrando cómo era la vida en las escuelas hace más de medio siglo. La ausencia de dispositivos tecnológicos modernos, como ordenadores portátiles o pizarras digitales, resalta la sencillez y la autenticidad de aquellos días. En su lugar, los pupitres y bancos de madera, las estufas de hierro, los mapas físicos en blanco y negro, así como las enciclopedias y libros de costura, ocupan un lugar central en la escenificación.
La Escuela de Castrillo de Valdelomar, en Valderredible https://doi.org/10.1387/cabas.26043 297 La colección de objetos expuestos no es simplemente el resultado de una búsqueda externa, sino que muchos de ellos han sido aportados por los propios habitantes de Castrillo, lo que añade un valor sentimental y comunitario a la exhibición. Además, la colaboración con el centro etnográfico «Los Trabajos y los Días» en San Andrés de Valdelomar ha enriquecido la colección, proporcionando una visión más completa y contextualizada de la vida en las antiguas escuelas rurales. En última instancia, la musealización de la Antigua Escuela de Castrillo de Valdelomar no solo se erige como un homenaje al pasado, sino que también se convierte en un medio para transmitir a las generaciones presentes y futuras la importancia de la educación en el desarrollo de la comunidad. Este espacio no solo conserva objetos y estructuras, sino que también guarda la esencia de una época, proporcionando a los visitantes una experiencia inmersiva que ilustra la evolución de la educación y la vida en el ámbito rural. Datos de interés: Dirección: Castrillo de Valdelomar, Valderredible Correo electrónico de contacto para cita previa: [email protected] Imagen 5. Estufa del aula Fotografía: Rosa Pérez Quevedo.
Rosa Pérez Quevedo 298 Cabás, 31 - junio 2024, 291-300 Imagen 6. Mesa del maestro Fotografía: Rosa Pérez Quevedo. Imagen 7. Catecismo y pizarrín en un pupitre Fotografía: Rosa Pérez Quevedo.
La Escuela de Castrillo de Valdelomar, en Valderredible https://doi.org/10.1387/cabas.26043 299 Imagen 8. Cuadernos y material escolar Fotografía: Rosa Pérez Quevedo. Imagen 9. Cuaderno escolar Fotografía: Rosa Pérez Quevedo.