scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Cambio económico y adscripción política de las élites guipuzcoanas, 1833-1876

Catalán Martínez, Elena Natividad,Mugartegui Eguía, Isabel

Abstract

The aim of this paper is to identify the relationship between income and political positioning during the Carlist wars of the 19th century. Using tax sources, we have been able to establish the political affiliation of taxpayers with incomes above the taxable minimum, 4,000 reales de vellón. Likewise, the origin of fortune and the patrimonial management of ideologically attached families one or another side has been traced to document the extent to which their patrimonial reproduction strategies were adapted to the socio-economic transformations that took place between the 1830s and 1870s, and to what extent this adaptation caused ideological transfers towards one or another position.; El objetivo de este trabajo es identificar la relación entre ingresos y posicionamiento político durante las guerras carlistas del siglo XIX. A partir de fuentes fiscales, hemos podido establecer la adscripción política de los contribuyentes con rentas superiores al mínimo imponible, 4.000 reales de vellón. Así mismo, se ha rastreado el origen de la fortuna y la gestión patrimonial de familias adscritas ideológicamente a uno u otro bando para documentar en qué medida se adaptaron sus estrategias de reproducción patrimonial a las transformaciones socioeconómicas ocurridas entre las décadas de 1830 y 1870, y hasta qué punto esta adaptación provocó transferencias ideológicas hacia una u otra posición.

Full text

11 ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 HC * Correspondencia a: Elena Catalán Martínez. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Departamento de Historia e Instituciones Económicas, Avda. Lehendakari Aguirre, 83 (48015 Bilbao-Spain) – [email protected] – https:// orcid.org/0000-0002-0033-9157 Cómo citar: Catalán, Elena; Mugartegui, Isabel (2020). «Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876»; Historia Contemporánea, 62, 11-47. (https://doi.org/10.1387/hc.20186). Recibido: 18 septiembre, 2018; aceptado: 8 enero, 2019. ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2020 UPV/EHU Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 https://doi.org/10.1387/hc.20186 Cambio ECoNómiCo y adsCriPCióN PoLítiCa dE Las ELitEs guiPuzCoaNas, 1833-1876 ECoNoMIC CHANGE AND PoLITICAL ADSCRIPTIoN of THE GUIPUzCoAN ELITES, 1833-1876 Elena Catalán*, Isabel Mugartegui Universidad del País vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao, España rEsumEN: El objetivo de este trabajo es identificar la relación entre ingresos y posicionamiento político durante las guerras Carlistas del siglo x i x . A partir de fuentes fiscales, hemos podido establecer la adscripción política de los contribuyentes con rentas superiores al mínimo imponible, 4.000 reales de vellón. Asimismo, se ha rastreado el origen de la fortuna y la gestión patrimonial de familias adscritas ideológicamente a uno u otro bando para documentar en qué medida adaptaron sus estrategias de reproducción patrimonial a las transformaciones socioeconómicas ocurridas entre las décadas de 1830 y 1870, y hasta qué punto esta adaptación provocó transferencias ideológicas hacia una u otra posición. PALABRAS CLAvE: liberalismo, carlismo, renta, élites, guerras Carlistas, Gipuzkoa. AbstrAct: The aim of this paper is to identify the relationship between income and political positioning during the Carlist wars of the 19th century. Using tax sources, we have been able to establish the political affiliation of taxpayers with incomes above the taxable minimum, 4,000 reales de vellón. Likewise, the origin of fortune and the patrimonial management of ideologically attached families one or another side has been traced to document the extent to which their patrimonial reproduction strategies were adapted to the socio-economic transformations that took place between the 1830s and 1870s, and to what extent this adaptation caused ideological transfers towards one or another position. KEywoRDS: liberalism, carlism, income, elites, carlist wars, Gipuzkoa. 12 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui introducción La historiografía coincide en definir el carlismo, sea cual sea la perspectiva analizada, como un movimiento contrarrevolucionario con fuerte presencia en territorios muy concretos del norte y noreste peninsular1. En el caso del País vasco, y en términos generales, el primer choque entre carlistas y liberales dejó en evidencia la fractura de la sociedad vasca en el contexto de la crisis económica de finales del siglo xviii y principios del xix, siendo determinante la amenaza que supuso la irrupción del liberalismo para el mundo tradicional y su jerarquía de clases2. varios autores han señalado que la confrontación sacó a la luz el antagonismo entre la oligarquía foral vasca y la nueva burguesía, antagonismo que iría acrecentándose a medida que avanzaba el siglo xix3. La nueva clase emergente utilizó todos los resortes del poder para eliminar las trabas jurídicas e ideológicas que dificultaban el avance de la economía de mercado: liberalizó los mecanismos económicos, aseguró la propiedad de cada individuo y la igualdad de derechos, y dio empuje al mercado único. Por consiguiente, la guerra fue entendida por unos como instrumento de defensa del modelo vigente, el tradicional, mientras que para otros el conflicto fue visto como una manera de imponer un nuevo orden social, modificar la relación de poder entre clases y construir una nueva constitución política4. Desde esta perspectiva se puede afirmar que, a priori, las posiciones antiliberales fueron más atractivas para los campesinos afectados por el incremento de la renta y el alza de los precios, para los titulares de mayorazgos cuyas rentas estaban cada vez más mermadas, para los ferrones incapaces de hacer frente a la competencia del hierro británico y para los industriales agraviados por la falta de protección. Los postulados liberales, en cambio, fueron apoyados mayoritariamente por los beneficiarios de la desamortización de Godoy y la venta de bienes comunales, comerciantes e industriales que veían en el traslado de 1 Canal, 2000; Millán, 2000; Martínez Dorado y Pan-Montojo, 2000. Un repaso historiográfico e interpretativo se puede encontrar en vives Riera, 2011. 2 Millán, 1998; Martínez Dorado y Pan-Montojo, 2000; Rubio Pobes, 2000. 3 Garmendia, 1976; Extramiana, 1977 y Rubio Pobes, 2000. 4 La unidad constitucional y el centralismo, que vieron la luz a través de la Constitución de 1869 y las leyes de ayuntamientos y diputaciones provinciales, fueron percibidas como contrarias al Fuero, avivando la lucha por el control de los municipios y de los órganos políticos de las provincias (Urquijo, 1994 y Rubio Pobes, 2000). https://doi.org/10.1387/hc.20186 13 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 las aduanas a la costa una oportunidad para ampliar sus expectativas de negocio5. Sin embargo, el posicionamiento político e ideológico en el conflicto no responde mecánicamente a criterios socioeconómicos, sino que es un problema poliédrico de marcado carácter interclasista6. Aróstegui, en un análisis sobre el origen socio-profesional de los combatientes carlistas en Álava, demostró la fuerte heterogeneidad social de este colectivo. Pese a tratarse de una provincia eminentemente agraria, la mayoría de los propietarios rurales militaron en el bando liberal; y, además, casi la mitad de los puestos oficiales del ejército carlista estuvieron ocupados por personas del ámbito urbano7. Algo similar ocurre en Navarra donde «las familias importantes» (o clase dirigente) ni eran ni habían sido carlistas, salvo excepciones8. Tampoco es tan clara la adscripción del clero como en principio pudiera pensarse9. Aunque muchos párrocos de las tres provincias se alinearon en el bando absolutista, una cantidad nada despreciable apoyó a los liberales, llegando a sufrir por ello represalias y persecuciones10. Incluso la cuestión foral dejó de enfrentar a unos y otros ya que, a partir de la década de 1840, el liberalismo en su conjunto introdujo en su programa la defensa de los fueros11. Es decir, no se puede simplificar el conflicto en un mero problema dinástico, ni siquiera reducirlo a la dicotomía campociudad o pobres-ricos. Como ha señalado Rubio Pobes, la primera guerra no resolvió los antagonismos entre dos mundos en puja por la hegemonía, aunque tras ella, la sociedad vasca consiguió recuperar su cohesión en torno a un sistema foral en «suspenso» y en un contexto de importantes transformaciones económicas: incremento del área roturada, modernización de los sistemas de cultivo, surgimiento de sectores vinculados a la primera Revolución 5 Fernández de Pinedo, 1974, pp. 472-482. 6 Rubio Pobes, 2000, p. 67. 7 Aróstegui,1970, pp. 252-270. Sobre este tema puede consultarse también Rubio Pobes, 2000. 8 Mina Apat, 1985, p. 111. 9 « Le clergé était resté généralement passif dans ce mouvement […] mais la masse du clergé était restée inerte, quoique le mouvement eût été fait au nom de Don Carlos et de la religion», Anónimo, Essai historique sur les Provinces Basques et sur la guerre dont elles sont le théâtre. Bordeaux, 1836, pp. 77-78 citado en Fernández de Pinedo, 1974, p. 474. 10 Prada, 2004, p. 329. Para un análisis del factor religioso en el carlismo pueden consultarse Rodríguez de Coro, 1984 y Rubio Pobes, 2000. 11 Aróstegui, 1979 y Rubio Pobes, 2000. 14 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui Industrial y desarrollo del comercio. Los convulsos acontecimientos políticos que se iniciaron a partir de 1868 pusieron en riesgo este equilibrio movilizando a una parte importante de la sociedad en defensa de los valores tradicionales en los que la religión jugaba un papel destacado y que fue puesto en evidencia en las primeras elecciones en las que se votó por sufragio universal masculino12. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en este intervalo de tiempo había ido configurándose una burguesía industrial y financiera, con un fuerte arraigo en el territorio y qué lógicamente buscaba ocupar un espacio en los organismos de poder acorde con su hegemonía económica. Cabe preguntarse, por tanto, hasta qué punto la modernización económica y el triunfo de la lógica del mercado influyeron en la adscripción ideológica de las élites económicas por encima de cuestiones tan importantes como el sentimiento religioso o su imbricación con la sociedad tradicional. Este trabajo pretende aportar una nueva perspectiva en el análisis del posicionamiento político de las clases sociales con rentas más altas en uno u otro bando en el marco de la Tercera Guerra Carlista. Para ello, y desde el observatorio guipuzcoano, se relacionará la identidad política con la estrategia económica de terratenientes, industriales y comerciantes en un período de profundos cambios en la economía vasca. A partir de fuentes fiscales, hemos podido establecer la adscripción política de los contribuyentes con rentas superiores al mínimo imponible, 4.000 reales de vellón. Asimismo se ha rastreado el origen de la fortuna y la gestión patrimonial de familias adscritas ideológicamente a uno u otro bando para documentar en qué medida adaptaron sus estrategias de reproducción patrimonial a las transformaciones socioeconómicas ocurridas entre las décadas de 1830 y 1870, y hasta qué punto esta adaptación provocó transferencias ideológicas hacia una u otra posición. 1. fuentes documentales Para realizar este estudio se han utilizado fuentes inéditas de origen fiscal, protocolos notariales y archivos familiares que afectan a familias relevantes de la economía guipuzcoana y cuya fortuna procede tanto del comercio, la industria o la propiedad de la tierra. 12 Rubio Pobes, 2000, p. 70-78. https://doi.org/10.1387/hc.20186 15 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 En primer lugar, se ha trabajado con la pesquisa que los ayuntamientos llevaron a cabo en 1873-1874 para el establecimiento de impuestos extraordinarios para financiar la guerra y que, en adelante, denominaremos Censo fiscal13. Para cumplir con su fin recaudatorio, la alcaldía de cada localidad elaboró estadísticas de todos los vecinos que tuvieran rentas anuales superiores a 4.000 reales de vellón, incluyendo a aquellos que residían fuera del municipio pero que conservaban en él algo de patrimonio. De los contribuyentes se anotó la filiación completa, lugar de residencia, ideología política, profesión, fortuna estimada y renta anual. Esta diferenciación entre capital y renta puede inducir a equívoco por lo que debemos hacer algunas precisiones de carácter metodológico. Lo que el Censo fiscal llama capital es en realidad el valor de las propiedades inmuebles e ingenios industriales; propiedades que generan una renta que es la que aparece señalada como tal. En el caso de los empleados de la administración pública e industria, comerciantes y profesiones liberales el grueso de su riqueza procede de las retribuciones obtenidas por su trabajo —que la fuente también denomina renta—; además, todos ellos declaran un bajo valor patrimonial procedente de la propiedad de algún bien inmueble. Para recabar estos datos se formaron comisiones en las que participaron personas relevantes en la economía guipuzcoana de la época, y lo que es aún más importante, adscritos políticamente a uno y otro bando. Por ejemplo, como carlistas figuran los propietarios Miguel Muñoa, José Martín de Lizargarate y Francisco de Otamendi o el industrial Antonio Elosegui, mientras que entre los liberales constan el industrial Miguel Mocoroa y el comerciante e industrial Antonio Sesé. Esta pluralidad política aporta solidez y verosimilitud a la fuente y a los datos que contiene. A pesar de todo ello, solo los estadillos de las villas de San Sebastián, Tolosa, Alegría de Oria, Ibarra y Albistur ofrecen suficiente calidad informativa. La muestra, aunque escasa desde un punto de vista geográfico, resulta suficientemente representativa para indagar en la orientación ideológica de las élites en la provincia por las características de los municipios sujetos a análisis: la capital, San Sebastián, es el epicentro administrativo y comercial de Gipuzkoa; en Tolosa se concentran las nuevas industrias surgidas de la primera Revolución Industrial, especialmente la fabricación de papel continuo y del textil; mientras que Alegría de Oria, Ibarra y Albistur representan el mundo agrario tradicional. Este conjunto permite rastrear la 13 AGG-GAO [JD-IT], Legajo 6b. 16 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui adscripción ideológica de 951 contribuyentes que poseían un patrimonio valorado en 338.150.000 reales de vellón y una renta de 27.212.000 reales de vellón (Cuadro 1). Cuadro 1 Contribuyentes del Censo de 1873 según origen de la riqueza Origen riqueza Tolosa San Sebastián zona rural Total muestra Propietarios 75 202 40 317 Industriales 106 140 — 246 Comerciantes 32 92 — 124 Empleados admón. 25 49 4 75 Empleados Industria 31 33 — 64 Profesiones liberales 39 86 4 125 Total 309 602 48 951 fuente: AGG-GAO [JD-IT], Legajo 6b. Para que la indagatoria sobre estas personas, su patrimonio y su renta sea más amplia y segura, se ha procedido a cotejar estos datos con otras fuentes también de carácter fiscal, como son los catastros de riqueza de San Sebastián y Tolosa14. Estas fuentes, en su conjunto, establecen las bases para los diferentes repartimientos de impuestos detallando el oficio, la actividad o la clase de hacienda de cada individuo. Esto nos ha permitido cotejar la información del Censo fiscal, obteniéndose un grado de coincidencia superior al 95%, lo que ratifica la verosimilitud de la información contenida en ellas. Por otra parte, la documentación notarial ofrece información de tres familias relevantes de la sociedad guipuzcoana, con fortunas de origen muy dispar, con la que se puede cotejar y calibrar la fiabilidad de los datos obtenidos de fuentes fiscales. En primer lugar, la familia Hé14 San Sebastián conserva el Estado de la Riqueza Territorial y la Matrícula de la Contribución Industrial, ambas de 1882 [AMSS-DUA. Sección B. Negociado 10]. Para Tolosa, se ha utilizado el Empréstito Reintegrable distribuido el año 1873, el Estado de la Riqueza Territorial de 1874 y el Estado de las Utilidades supuestas de la Industria y el Comercio para 1874 [AGG-GAO. [JD-IT], Legajo. 6b]. https://doi.org/10.1387/hc.20186 17 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 riz cuya fortuna hunde sus raíces en la desamortización llevada a cabo en el País vasco durante las guerras contra Francia de finales del siglo xviii y comienzos del xix, si bien una vez que dio inicio el proceso de industrialización aparecen invirtiendo en fábricas de hielo, minería, química15. El testamento e inventario de la fortuna de uno de sus miembros y su esposa, Mateo Hériz y M.ª Isabel de Elizalde, vecinos de San Sebastián y de ideología carlista, cifra para el año 1852 un haber de 2.430.507 reales de vellón, a repartir entre sus dos hijos Antonio y Roque, por lo que corres pon die ron a cada uno 1.215.253 reales de vellón. En el Censo fiscal del período 1873-1874, la fortuna de Roque, estimada en 1.600.000 reales de vellón, se ha incrementado en un 24 por 100, cálculo que no parece abusivo si se tienen en cuenta los años transcurridos16. El segundo caso corresponde a la testamentaría de Prudencia Irizar Camino a favor de su esposo Lázaro de Escoriaza Echeandia, siendo ambos propietarios de Tolosa y próximos al liberalismo. El Censo fiscal de 18731874 fija el valor del patrimonio en 300.000 reales de vellón, los que, según el inventario que se realiza el año 1882, se habían convertido en 408.612 reales de vellón17. Y, en tercer lugar, se ha indagado en una familia de industriales papeleros de raigambre en la provincia, a través de uno de sus representantes: Juan Sesé Escartín, hermano de Antonio que había sido partícipe en la elaboración del Censo fiscal. El testamento que realiza el año 1884 a favor de su segunda esposa y de los hijos habidos en sus dos matrimonios deja una fortuna de 1.783.388 reales de vellón, cifra que tampoco desentona con la que se le supone una década antes: 1.400.000 reales de vellón18. Por último, la consulta de archivos familiares ha hecho posible seguir la política inversora y la estructura de la inversión a largo plazo de los zavala, Condes de villafuertes. Esta familia formaba parte de la pequeña y mediana nobleza vasca, bien integrada en la estructura económica, social 15 Rafael Cornejo Hériz fue el primer miembro de la familia que dio el salto a las actividades industriales con la puesta en marcha en 1898 de una mina de hierro en Oyarzun (orbe y Hériz) y su participación en la fábrica de hielo Aristeguieta y Cía. (1901). A su muerte, su mujer e hijos refundarían Hériz y Cía. (1918), una de las fábricas de hielo más importantes de la provincia junto con Bruck y Cía. y La Industrial frigorífica (RMGGME. Libros de Registro de Sociedades). 16 AHPG-GPAH, Legajo. III/3333. 17 AGG-GAO [PT] Legajo. 3.353. 18 AGG-GAO [PT] Legajo. 3.675. 18 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui y política de la monarquía desde siglos atrás19. Durante la Primera Guerra Carlista, (1833-1839) Manuel José de zavala y Acedo, tercer Conde de villafuertes, se posicionó a favor de los liberales. Sin embargo, en el periodo comprendido entre la primera y la última guerra, las posiciones políticas de esta familia viraron hacia el carlismo, sin duda influenciadas por los acontecimientos políticos ocurridos durante el Sexenio y las diferentes expectativas que ofrecía una sociedad en la que predominaba la lógica del mercado. A partir de este conjunto de fuentes, el trabajo se estructura en dos partes: en la primera se ha analizado la adscripción ideológica de los contribuyentes de 1873-1874, mientras que en la segunda se ha hecho especial hincapié en las estrategias inversoras de propietarios e industriales en el periodo inmediatamente anterior a la última contienda. 2. ideología, capital y renta en gipuzkoa durante la tercera guerra Carlista Nada más finalizar la última guerra carlista, en torno a 1878, se tenía el convencimiento de que la minoría liberal poseía proporcionalmente más bienes que la mayoría rebelde, situación que contrastaba vivamente con lo sucedido durante el primer enfrentamiento cuando eran los rebeldes quienes poseían tierra y fortuna20. No es posible contrastar empírica19 En el último cuarto del Quinientos, los zavala ejercen el oficio de contador del Principado de Cataluña y de las rentas del Almojarifazgo de Sevilla; en el siglo x v i i , ocupan un lugar de privilegio en las Reales Fábricas de Armas, en concreto en las de Cantabria y Gipuzkoa, donde serán superintendentes y gobernadores. El x v i i i , período de claro crecimiento desde el punto de vista económico y, en particular, para el negocio del agro y del hierro, será una etapa de ampliación del mayorazgo que les dio acceso a la nobleza titulada. Y por fin en el x i x , con el título de nobles y un extenso mayorazgo en Guipúzcoa, el Iv Conde de villafuertes recupera el hábito de sus ancestros de servir al rey y lo hizo en calidad de corregidor y de diputado, senador y prócer del Reino. Para la reconstrucción genealógica de la Casa zavala se ha consultado Aguinagalde, 2000. 20 Durante la negociación del primer Concierto, se discutía una rebaja de la contribución territorial en «un 50% a Guipúzcoa, un 40% a Álava, un 36% a vizcaya por las exenciones de los liberales, pues si era exacto que la minoría fiel a los Poderes públicos poseía proporcionalmente más bienes que la mayoría rebelde, necesitábase más que buena voluntad para aceptar que en una Provincia llegaba aquella a tener la mitad, en otra dos quintos y en la última más de la tercera parte de la riqueza imponible» Lasala y Collado, 1924, vol. II, pp. 217-218. https://doi.org/10.1387/hc.20186 19 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 mente la segunda parte de esta afirmación ya que no poseemos una averiguación similar al Censo fiscal (1873-1874) para un periodo próximo a la primera guerra. Sin embargo, la prevalencia de los liberales entre las élites económicas queda plenamente ratificado por el análisis del valor del patrimonio y las rentas obtenidas según la ideología de cada contribuyente al inicio de la Tercera Guerra Carlista (Cuadro 2). Cuadro 2 Distribución porcentual del capital y la renta entre liberales y carlistas guipuzcoanos, 1873-1874 Reales vellón Tolosa San Sebastián Alegría, Ibarra y Albistur Liberales Carlistas Liberales Carlistas Liberales Carlistas Patrimonio 50.000-100.000 45 55 84 16 30 70 100.001-500.000 61 39 85 15 25 75 500.001-1.000.000 76 24 82 18 100 — 1.000.001-2.000.000 57 43 94 6 — — 2.000.001-3.000.000 100 — 100 — — — 3.000.001-5.000.000 100 — 87 13 — — 5000.001-10.000.000 — — 100 — — — Renta 4.000-5.000 65 35 50 50 84 16 5.001-10.000 63 37 69 31 50 50 10.001-20.000 82 18 79 21 100 — 20.001-30.000 100 — 83 17 — — 30.001-40.000 — — 100 — — — fuente: elaboración propia. AGG-GAO [JD-IT], Legajo 6b. Como se puede ver, la distribución de riqueza benefició claramente al liberalismo. En Tolosa, el núcleo más industrial, las grandes fortunas y las rentas más altas apoyaron mayoritariamente la causa liberal, mientras que el ideario carlista solo predominó entre los pequeños patrimonios de menos de 100.000 reales de vellón. En San Sebastián, el liberalismo había arraigado con fuerza entre los propietarios, sea cual fuere la cuantía de 26 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui que los partidarios del liberalismo dominen ampliamente en aquellos tramos en los que los caudales son más altos. San Sebastián, a pesar de quedar fuera de los decretos de libre-comercio con América a mediados del siglo x v i i i , supo mantener y reforzar su carácter mercantil durante la centuria siguiente. Desde principios del siglo x i x , se tiene constancia de la presencia de firmas comerciales de Bayona y Burdeos —Bardy y Denghen, David Delvaille y Cía. y Rodríguez y Salcedo— a las que pronto se unirían delegaciones de fabricantes y vendedores de paños y telas de origen ginebrino —Gros, Wethermann, Cazenove, Naegely o Blanchard—29. Con el traslado de las aduanas a la costa muchos industriales del país vecino dieron el salto al otro lado de la frontera para promover fábricas y casas de importación-exportación a través de las cuales poder abastecer el mercado interior español saltándose las restricciones arancelarias impuestas por el gobierno liberal. Los donostiarras participaron de esta actividad comercial en sociedad con los franceses o de manera autónoma. Destacan por su volumen de negocio varias casas importadoras-exportadoras de productos coloniales y vino como las de Nicolás de Soraluce, Antonio Minondo, Pedro Quecheille e Hijos, las de los comerciantes en La Habana Gabriel Donayre y Lorenzo Busto o las de José Cayetano Vázquez, Bernardo ferrer y Mora y Manuel Blandín dedicados a la exportación de vino español a Burdeos. También se puede incluir en este grupo al industrial Domingo Goitia quien, antes de su traslado a Beasain para fundar la fábrica de Hierros de San Martín de Urbieta, se halla ba afincado en Jerez de la Frontera participando en el tráfico de vinos de calidad destinados al mercado británico. A partir de la década de 1860, muchos de estos capitalistas mercantiles dan el salto al sector industrial y comienzan a invertir fundamentalmente en industrias de bienes de consumo. Esta estrecha relación entre comercio e industria queda plasmada en la equidad de rentas dirigidas a uno y otro sector, quedando de manifiesto el peso ligeramente superior de la rentabilidad de las inversiones industriales frente a las obtenidas del comercio. En ambos casos, y a diferencia de lo que sucedía en Tolosa, la superioridad de los liberales resulta aplastante, hecho que no debe ser ajeno a la fuerte presencia francesa en uno y otro ramo. Así, se posicionaron entre los liberales los socios de algunas firmas francesas afincadas en la capital antes del traslado de la aduana a la 29 Lévy-Leboyer, 1964, pp. 43-92, 420 y 468-473; Chassagne, 1991, pp. 94, 276-322 y 621-633. Un análisis de la inversión francesa en Gipuzkoa se puede encontrar en Larrinaga, 2005 y 2006. https://doi.org/10.1387/hc.20186 27 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 costa: León Mayor y hermano, Hijos de Domerc, Juan Duart y Lafarge y Pedro M.ª y Juan Quecheille. Entre los guipuzcoanos cabe destacar, además de las tradicionales casas de comercio de los Brunet, Collado o Mercader, las compañías de olasagasti y Cía., Juan Bianchi y Bolla, José María Elizarán, Vda. de Barech y Minondo hermanos. Con la misma afinidad ideológica podemos documentar a la mayoría de los socios de las firmas José Bianchi (bisutería); Juan Iribas hijo (fieltros); Vda. de Marticorena e Hijos (curtidos), Alday e Inciarte (curtidos); Hermanos Emparanza (velas para buques); Juan Pozi e Hijos (cerveza); Ignacio Ramón Baroja (imprenta); Lizarriturry y Cía. (estearina, bujías y jabón); Sandro J. Albarellos (fósforos); Brunet (vidrio); Vicente Buenechea (conservas). De hecho, solo hay dos empresas de relevancia que se manifiestan carlistas: Hijos de José María Rezola (cemento) y Nerecán (imprenta). 2.1.3. em p L e a d o s , p r o f e s i o n e s L i b e r a L e s y c L e r o El Censo fiscal de 1873-1874 incluye a los empleados de la administración pública, los directores, administradores y gerentes de fábricas, así como las profesiones liberales —farmacéuticos, médicos, cirujanos, maestros y profesores—. Estos viven prácticamente de la renta que devenga su actividad profesional, aunque a algunos de ellos se les computa la propiedad de su vivienda o de alguna finca rústica procedente de herencias. El peso de las propiedades de este colectivo en el conjunto patrimonial apenas alcanza el 5 por 100 en Tolosa y el 3 por 100 en San Sebastián; y tampoco lo tiene el conjunto de las rentas declaradas —un 16 por 100 y 8 por 100 respectivamente—. Ideológicamente triunfan los partidarios del liberalismo, excepto entre los profesionales liberales de la capital con alguna propiedad inmueble que apoyan al carlismo. Ahora bien, si atendemos al ingreso anual per cápita las diferencias entre ambas ideologías no son tan acusadas como las que hemos visto entre los terratenientes, industriales o comerciantes de ambas plazas. Más aún, los funcionarios públicos que se declaran carlistas logran en Tolosa su mejor registro: el titular de un empleo en el juzgado y en el registro de la propiedad tiene una renta media de 14.000 reales de vellón, la más alta de la villa entre aquéllos de su misma ideología sea cual fuere su profesión. En cambio, el profesor, médico o cirujano carlista en San Sebastián, con 22.200 reales de vellón de renta media, supera por vez primera a su rival político y se sitúa en segundo lugar entre los de su bando, tras los propietarios. 28 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui Por último, hay que referirse al clero. Los datos que aporta la fuente al respecto son mucho menos precisos por lo que no se ha incluido en el análisis general. Todos los coadjutores, capellanes y vicarios que se contabilizan en Tolosa se declaran carlistas mientras que los de San Sebastián están más polarizados: el vicario de la parroquia de San vicente se define carlista mientras que el de Santa María es afín al liberalismo. Está demostrado que algunas instituciones de enseñanza vinculadas a la iglesia fueron referente ideológico del carlismo: la Universidad de Oñate, el Real Seminario vasco-Navarro de vergara, y los colegios de Orduña y Tolosa, regidos por jesuitas y franciscanos respectivamente30. Sin embargo, la cuestión de la adscripción ideológica del clero a uno u otro bando es mucho más compleja de lo que pueda parecer a simple vista. Es evidente que la legislación del Sexenio atentaba contra la esencia de la iglesia católica decimonónica: libertad de culto, libertad de enseñanza, supresión del fuero eclesiástico, supresión de las órdenes religiosas creadas tras 1837, expulsión de la Compañía de Jesús, matrimonio civil, etc. Todo ello debió influir decisivamente en la posición del clero, al que además se había puesto en primer plano al otorgar a la defensa de la religión un papel predominante en el ideario carlista, incluso por encima de la defensa de los fueros31. Sin embargo, los principios del liberalismo atacaban de una manera mucho más profunda la idiosincrasia de la Iglesia vasca fundamentada desde tiempos medievales en el régimen de patronato laical. La posesión de una iglesia, y con ello el derecho de percepción de sus diezmos y la presentación del clérigo que la servía, estaba amparada por la legislación foral como un derecho más de propiedad y era una pieza fundamental en la cohesión social del territorio32. La legislación liberal había despojado al patronato de sus símbolos de preeminencia social y económica. Por una parte, al abolirse el diezmo, los patrones se habían tenido que hacer cargo del mantenimiento del culto y clero sin ninguna contraprestación económica. Por otra parte, el Plan 30 Canal, 2000, p. 194. 31 «Dios y Fueros: he aquí nuestra causa. (…) Dios y Fueros; pero Dios sobre todo». Manifiesto electoral del partido carlista guipuzcoano de 4 de enero de 1869. Citado por Rubio Pobes. 2000, p.81. 32 Los patronatos podían ser diviseros —por derecho de fundación— mercedarios —cedidas por el rey a una familia— o concejiles —en manos de los ayuntamientos—. El patronato daba derecho a la percepción de los diezmos y a la presentación de los clérigos que las servían. Sobre el patronato laical en el País vasco puede verse Catalán, 2015. https://doi.org/10.1387/hc.20186 29 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 Beneficial desvirtuaba el derecho de presentación del clérigo que había de servir en la parroquia, rompiendo así uno de los elementos claves del control social y clientelar que se articulaba en torno ella. En el conjunto de España, el Concordato de 1851 ratificó la inclusión de las partidas de culto y clero en los presupuestos generales del Estado, por lo que los párrocos acabarían siendo una suerte de funcionarios, excepto en el País vasco y Navarra que tuvieron que buscar vías alternativas de financiación. En el caso de Gipuzkoa, la Diputación elaboró un plan para averiguar la situación de cada iglesia, los derechos de patronato que pesaban sobre ella y si se atendía adecuadamente a las necesidades de sus servidores. Si los poseedores tenían la voluntad de continuar manteniendo económicamente al clero y el templo, no se producían cambios; y, si no fuese así, correspondía abrir un periodo de tres meses durante el cual alguien de la familia, o de dentro del pueblo, pudiera hacerse cargo del mismo. Fue así como muchos patronatos fueron abandonados, dejando a sus clérigos sin posibilidades de financiación. En algunos casos, la Diputación Foral se hizo cargo de ellos y, en otros, fueron absorbidos por grandes casas nobiliarias que buscaban en la acumulación una vía para mitigar la caída de la rentabilidad de sus propias iglesias. Con todo ello, el clero que servía en iglesias de patronato laical, desde siempre mal retribuido, vio en el cambio legislativo una oportunidad única para mejorar su situación económica y, por tanto, se mostró en general más receptivo a la causa liberal. En Gipuzkoa, sin embargo, los patronatos de las grandes villas estaban en manos de los vecinos que contribuían a través de los impuestos al mantenimiento de su clero parroquial. En estos casos, como sucedió en Tolosa, primó el componente ideológico sobre el económico y el clero trabajó activamente a favor del bando carlista. Por último, hay que señalar que la gran cantidad de capellanes que poblaban todas las iglesias dependían exclusivamente de la renta que sustentaba la fundación, normalmente censos y deuda pública. La pérdida de rentabilidad de estos activos junto a la amenaza de desaparición de sus capellanías prevista en el Plan Beneficial, les debió hacer proclives a la defensa del carlismo. 3. ideología, inversión y rentabilidad Cabe preguntarse hasta qué punto influyeron los intereses económicos de los contenientes en su adscripción a uno u otro bando y si las transformaciones producidas durante la primera y la última guerra carlista tuvie- 30 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui ron su reflejo en la composición socio-económica de cada uno de ellos. Sabemos que, tras la última contienda, se produjo un flujo masivo de capitales desde la propiedad inmobiliaria y comercial hacia los nuevos sectores industriales. Es probable que esta transferencia se estuviera perfilando desde la década de los años 60, vinculándose con la búsqueda de beneficio en la coyuntura agraria e industrial del momento. Por ello, nos parece importante rastrear las estrategias de inversión de propietarios e industriales de ambos colores en un momento en el que la renta de la tierra deja de ser tal para convertirse en riqueza y las nuevas actividades industriales atraen todo tipo de capitales gracias a su mayor rentabilidad (cuadro 4). Cuadro 4 Rentabilidad media del capital invertido. 1860-1872 Tolosa San Sebastián La Habana Santiago de Cuba Patrimonio inmueble 5,6% a 6,1% 5,7% a 6,1% — — valores mobiliarios* 3% a 7% — — — Comercio 8% a 10% 9,7% a 10,7% 12% a 18% 10% a 12% Industria 9,9% a 10,6% 11,1% a 13,1% — — * Deuda Pública española al 3%; Deuda Pública francesa al 5% y Deuda Pública francesa (Egyptien) al 7%. fuente: elaboración propia. AGG-GAO [JD-IT], Legajo 6b. En vísperas de la Segunda Guerra Carlista (1872-1876), era el sector industrial el que ofrecía mayor rentabilidad en Gipuzkoa tanto para el inversor autóctono como para el foráneo. Con una rentabilidad entre el 9 y el 13 por 100, la industria supera a la obtenida del comercio y duplica la del patrimonio inmueble o la deuda pública. Solo en aquellos negocios que se llevan a cabo fuera de la provincia puede encontrarse algún matiz diferente: es el caso del comercio ultramarino con Cuba. A nadie escapa el interés económico de la isla y, en particular, el atractivo de su economía azucarera para inversores extranjeros, españoles y vascos33. Es cierto que el beneficio que se consigue en la nueva y moderna industria guipuzcoana aventaja al que ofrece el comercio que giraba desde Santiago, pero 33 Al respecto puede consultarse Garate Ojanguren, 2000. https://doi.org/10.1387/hc.20186 31 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 se halla lejos del mejor registro del puerto de La Habana, lo que amarró algunos capitalistas guipuzcoanos al reducto antillano. 3.1. Propietarios de la tierra: estrategias de inversión y rentabilidad Durante todo el siglo xix la inversión en patrimonio raíz continuó siendo sumamente atractiva a pesar de las nuevas posibilidades de negocio que proporcionó el traslado de la aduana a la costa y la modernización del sector industrial. La respuesta hay que buscarla en la progresiva modernización de la agricultura vasca encaminada hacia un sistema de cultivo intensivo orientado al mercado y que estimuló la acumulación de tierras por parte de la nobleza local34. En el País vasco costero, la práctica del cercado había progresado mucho durante el siglo x v i i , al generalizarse el cultivo de maíz. Ya en el siglo x i x , la mejora de las comunicaciones y la diversificación de los mercados, entre otras cosas, permitieron una progresiva introducción de nuevos cultivos y la explotación intensiva de ganado destinada fundamentalmente al mundo urbano. Fue entonces cuando el proceso de cercamientos se revitalizó, aunque sin alcanzar la intensidad que tuvo en Inglaterra35 (Cuadro 5). En líneas generales, y aunque hay diferencias notables según el mayorazgo que se analice, se puede afirmar que la intensificación de los cultivos fue posible gracias a la práctica desaparición del barbecho y a una rotación cuatrienal en la que se priorizó las leguminosas y tubérculos frente al cereal, que resultaba poco competitivo frente al importado. Sin embargo, en las explotaciones más alejadas de la costa se priorizó el cereal combinado con leguminosas y plantas forrajeras —alfalfa, alhova y nabo— con las que se alimentaba al ganado estabulado36. Con estas prácticas, la agricultura vasca consiguió mejores rendimientos que otras zonas del cantábrico peninsular y, por ende, sus propietarios obtuvieron una ren34 Mugartegui, 2012. 35 En los cuatro mayorazgos de los condes de villafuertes, entre 1740 y 1815 la cerca llegó a rodear un 11,5 por 100 de las tierras, mientras que en el periodo comprendido entre 1816 y 1850 la superficie cercada se había extendido al 16,8 por 100 del total; aunque en algunos mayorazgos como los de Yllumbe y Alzolaras, la superficie cercada llegase hasta el 39 por 100. 36 Esta combinación es muy similar a la llevada a cabo por las mismas fechas en las Midlands británicas en las que se el terreno cercado se divide entre cereal y plantas forrajeras, combinación que permite elevar sus rendimientos y rentabilizar su cultivo. 32 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui tabilidad que justificaba por sí sola su inversión a pesar del elevado precio de las tierras37. Cuadro 5 Estructura de cultivos en Gipuzkoa y en Midlands del sur (% sobre el total de la superficie) Estructura de los cultivos Gipuzkoa, 1833 Midlands del sur, 1840 Alzolaras (costa) zavala (interior) Aldeas con cercamientos Aldeas sin cercamiento y cultivo nabo Leguminosas 36,0 13,0 4,1 7,2 Tubérculos 25,5 0,9 — — Cereal 19,0 55,4 44,0 53,3 Plantas forrajeras 12,2 22,3 43,2 28,6 Hortalizas y erial 8,5 — — — Barbecho — 8,4 3,4 11,2 fuente: Gipuzkoa: ACz, 88-90 y 97. Midlands del sur: Allen, 2004, p. 45. Cuadro 6 Compra de tierras por los condes de villafuertes en Gipuzkoa, 1816-1880 Decenios Compra de tierras (hectáreas) Precio de la hectárea de tierra Precio de la fanega de trigo Reales constantes índice Reales constantes índice 1816-1820 23,8 204 100 48 100 1821-1830 24,9 1.327 650 35 73 1831-1840 19,7 1.838 900 40 83 1841-1850 17,2 408 200 44 92 1851-1860 16,0 2.961 1.450 47 98 1861-1870 0,4 7.045 3.150 48 100 1871-1889 0,2 7.658 3.750 50 104 fuente: ACz, Compra de tierras. En el original medidas en posturas. Se ha otorgado a cada hectárea la capacidad de 291,4 posturas. 37 Carmona, 1990, pp. 37-41. https://doi.org/10.1387/hc.20186 33 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 La estrategia de incremento patrimonial seguida por los condes de villafuer tes entre 1816 y 1880 nos sirve para ilustrar este proceso de acumulación de tierras y su cronología (cuadro 6). Como puede verse, a pesar del incremento del precio del suelo rústico, los condes continuaron acrecentando su patrimonio durante todo el periodo analizado. Entre 1816 y 1850, compraron fundamentalmente tierras de origen municipal mientras que, a partir de esta fecha, su objetivo fue el de adquirir tierras a particulares, pese a ser más caras, probablemente por una reducción en la oferta de tierras concejiles. En total, entre 1816 y 1889 adquirieron 102,1 hectáreas (29.752 posturas), lo que les permitió incrementar la superficie de su mayorazgo (de 203,5 hectáreas a 305, 6). Cuadro 7 Rentabilidad del capital invertido en tierras. 1833-1854 Tierra adquirida (hectáreas) Antes de roturar y cercar Después de roturar y cercar valor rsv (A) Renta rsv (B) B/A (%) valor rsv (A) Renta rsv (B) B/A (%) 4,7 16.380 640 3,9 54.600 2.925 5,4 3,4 5.880 120 2,0 39.200 3.150 8,0 2,2 4.404 189 4,3 14.680 787 5,4 1,2 4.107 120 2,9 13.680 732 5,4 0,5 700 24 3,4 4.200 240 5,7 0,2 350 12 3,4 2.100 120 5,7 12,1 31.818 640 3,5 128.460 7.954 6,2 índice 100 100 403 759 fuente: ACz, 183/18. Los mayorazgos no se limitaron a incrementar su superficie, sino que incluso impulsaron un proceso de cercamientos y rotación de cultivos con la finalidad de rentabilizar los bienes adquiridos. Así, José María Eznarrizaga, propietario y abogado de los Tribunales Nacionales y además de suegro de uno de los hijos del III conde de villafuertes, adquirió 11,2 hectáreas de tierras entre 1833 y 1854 con el fin de roturarlas y cercarlas. Esta acción le permitió multiplicar por 4 el valor de la tierra y por 7 los arrendamientos que 34 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui cobraba a sus caseros38 (cuadro 7). Con ello, el rendimiento del capital agrario se incrementó del 3,5 a algo más del 6 por 100, lo que coincide con la rentabilidad media de la inversión en patrimonio raíz que dábamos en el cuadro 4. La inversión en cercamiento y la mejora de la rentabilidad de la tierra estaba familiarizando al terrateniente guipuzcoano con el nuevo capitalismo agrario y, sobre todo, con la modernización de la industria a través de la cesión de infraestructuras hidráulicas. En realidad, la pequeña y mediana nobleza vasca había asumido sin mayores problemas la desaparición de los vínculos, tal y como lo demuestra la petición que, tras la guerra de Independencia, elevaron a la Secretaría de Estado para que sus bienes fuesen considerados libres, aunque sin incluir la tierra39. El nuevo orden legislativo no solo les permitía redistribuir y rentabilizar su patrimonio, sino que también les ofreció la oportunidad de incrementar la superficie cultivada a costa de suelo desamortizado40. Además, algunas de las grandes casas nobiliarias, como la del conde de villafuertes o la del marqués de San Millán, consiguieron multiplicar por tres o por cuatro los ingresos procedentes del diezmo gracias a la acumulación de patronatos que iban siendo abandonados por sus propietarios41. Todo ello permitiría entender porque este grupo social se sintió cómodo con los postulados liberales cuando estalló la Primera Guerra Carlista. Sin embargo, a medida que las transformaciones económicas se sucedían y la provincia iba adquiriendo su perfil industrial, estos viraron hacia posturas más conservadoras. En especial, la «reacción» iba a venir de aquéllos que se vieron perjudicados por la disminución de la renta que llevaba aparejada el cambio de régimen sucesorio, especialmente el pago de las legítimas para los no herederos, y que compensaron con la acumulación de tierras. A pesar de ello, no se observa una postura uniforme en38 En las tierras del marqués de San Millán, se paga más por la renta de casi todas las explotaciones: un 47 por 100 más en las huertas, un 30 por 100 más en los caseríos y un 16 por 100 más en los molinos (Mugartegui, 2012, p. 148). 39 «Que se declare que los árboles plantados y que hiciere plantar en terrenos pertenecientes a sus mayorazgos en que antes no se conocían, y asimismo las obras hidráulicas que hiciere egecutar de beneficio y utilidad conocidos en los términos del Mayorazgo de Alzolaras y Urdaneta, se reputen y tengan por bienes libres de su herencia y como tales formen parte de los gananciales de su mujer y sean partibles entre todos sus hijos» (ACz 103/13). 40 Mugartegui, 2012, p. 149. 41 La fuerte desafección campesina hacia el pago del diezmo, su reducción a la mitad y la aplicación del Noveno durante el trienio propició la renuncia a sus derechos de los patrones que poseían iglesias con poca renta o de aquellos que debían compartir derechos (Catalán Martínez, 2019). https://doi.org/10.1387/hc.20186 35 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 tre los propietarios con respecto a su participación en el desarrollo industrial de la provincia. En varios casos, como el marqués de Rocaverde o el marqués de valmediano, se produjo una imbricación con los nuevos sectores económicos ya que aparecen como accionistas o miembros de los consejos de dirección de empresas de cierta envergadura; mientras que otras familias continúan sin involucrarse enteramente en la nueva estructura económica y prefieren invertir sus capitales en la compra de nuevos bienes inmuebles u otras opciones que ofrezcan mayor seguridad que la actividad industrial42. La evolución de la estructura patrimonial de Ramón de zavala y Salazar, hermano no heredero del Iv Conde villafuertes, ilustra este último caso. Ramón se casó en 1854 con María Josefa Javiera Micaela Florencia de Eznarrizaga y zuaznabar, nacida del matrimonio entre José Manuel de Eznarrizaga, abogado de los Tribunales Nacionales, y la propietaria María Luisa de zuaznabar. Esta llevó como dote al matrimonio el 42 por 100 del valor de las propiedades agrarias y el 25 por cien de las urbanas. Con esta importante aportación y la política de compra de tierras llevada a cabo por la familia, el patrimonio inmobiliario de los Eznarrizaga-zuaznabar alcanzaba casi el 90 por 100 de su fortuna (cuadro 8). Cuadro 8 Estructura de la inversión de capital de la familia Eznarrizaga-zuaznabar y sucesores. 1860-1924 1860(a) 1897(b) 1924 (c) Rsv % Rsv % Rsv % Inmuebles rurales 2.689.364 84,8 3.246.052 71,4 1.797.812 70,3 Inmuebles urbanos 144.240 4,6 568.528 12,5 326.264 12,7 Préstamos 10.000 0,3 120.000 2,6 100.000 3,9 Deuda pública — — 613.000 13,5 111.000 4,3 Depósitos 300.000 9,5 — — — — Acciones 26.000 0,8 — — 223.876 8,7 Total 3.169.604 4.547.580 2.558.952 (a) Familia Eznarrizaga-zuaznabar. (b) Familia zavala y Salazar-Eznarrizaga. (c) Familia zavala y Eznarrizaga-Monzón. fuente: Elaboración propia. ACz. Cajas 140/6, 153/10; 166/13; 170/15. 42 Castells, 1989, pp. 417-430. 42 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui político de los guipuzcoanos se decantó mayoritariamente hacia el carlismo, tal y como lo demuestran los resultados electorales de los comicios previos a la última guerra, en los que el sufragio fue universal masculino. Sin embargo, entre las rentas más altas, el carlismo solo tuvo adeptos entre los pequeños patrimonios con un valor inferior a los 100.000 reales de vellón, cuya rentabilidad no permitía afrontar el pago de las «legítimas» sin poner en riesgo su viabilidad; entre los profesionales liberales de la capital con poco margen de beneficio; o entre los comerciantes minoristas, que se sentían amparados por el programa político del carlismo defensor de los pequeños negocios ante el avance de las grandes compañías comerciales y las sociedades anónimas. Ellos constituyen la élite del bando carlista, la que trató de salvaguardar su «modus vivendi» frente a las transformaciones políticas y sociales que traía consigo la industrialización. Por otra parte, la alta rentabilidad que ofrecían las actividades industriales frente a otras alternativas de inversión acabó por involucrar a la mayoría de los grandes patrimonios guipuzcoanos. A partir de 1860, algunas de las mayores fortunas terratenientes comienzan aparecer como accionistas o miembros de los consejos de dirección de empresas de cierta envergadura mientras que, otros prefieren invertir sus capitales en opciones consideradas seguras. Solo a finales del siglo x i x y comienzos del x x , desde posiciones políticas cercanas al integrismo guipuzcoano, asumieron el riesgo de invertir en industria para compensar lo que no daba el testamento. En cambio, el capitalismo mercantil y la nueva burguesía agraria, que había comprado tierras en las desamortizaciones, se involucraron tempranamente en la modernización de industrias de bienes de consumo en alianza con capitalistas franceses. A finales del siglo x i x , el avance de la lógica de mercado era imparable y tanto los propietarios de tierras como los industriales necesitaban un marco jurídico que les permitiera desarrollar con garantías sus negocios, a la par que buscaban un hueco en las estructuras de poder acorde con su hegemonía económica. El apoyo a un liberalismo conservador, respetuoso con la tradición, les garantizaba ambas cosas. Al margen del tamaño, de la especialización económica o del grado de desarrollo de la economía en los municipios de Gipuzkoa, desde el momento en el que la renta dejó de ser tal para convertirse en riqueza, el «capitalista» de color liberal supera al que se identifica con el carlismo, dando forma a la burguesía agraria, a la que se vincula a la industria o a la que se dedica al comercio. https://doi.org/10.1387/hc.20186 43 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 fuentes primarias Archivo General de Gipuzkoa-Gipuzkoako Artxibo orokorra (AGG-GAo) a) Juntas y Diputación. Inventario Topográfico [JD-IT]: — Establecimiento de impuestos extraordinarios para financiar la guerra (Censo Fiscal de 1873-1874): Legajo 6b. — Empréstito reintegrable, 1873. Legajo 6b. — Estado de la Riqueza territorial y Estado de las Utilidades supuestas a la Industria y el Comercio, 1874. Legajo 6b. b) Protocolos del distrito notarial de Tolosa [PT]: — Escrituras notariales de constitución de sociedades. Legajos 749, 814, 3249-3261, 3274, 3291, 3293, 3296, 3298, 3311, 3321, 3323, 3327, 3331, 3334, 3336, 3343, 3346, 3350, 3351, 3353, 3358, 3366, 3368, 3371, 3373, 3374, 3377, 3412, 3414, 3418, 3422, 3428, 3659, 3675, 3687, 3703, 3706, 3803. Archivo Histórico de Protocolos de Gipuzkoa-Gipuzkoako Protokoloen Artxibo Historikoa (AHPG-GPAH) — Escrituras notariales de constitución de sociedades. Legajo III/106, 162, 182, 2626, 2853, 2855, 2869, 2877, 2891, 2892, 2095, 2096, 2934, 2938-2940, 2945, 2950-2952, 2958, 2960, 2968, 2996, 3004, 3011, 3083, 3086, 3091, 3094, 3110, 3112, 3132, 3133, 3140, 3150, 3154, 3160, 3177, 3181, 3184, 3242, 3252, 3255, 3258, 3260-3263, 3333, 3337, 4397. Archivo Municipal de San Sebastián-Donostiako Udal Artxiboa (AMSS-DUA) — Estado de la Riqueza Territorial, 1882. Sección B. Negociado 10. Serie I. Libro 369, Expediente 1. — Matrícula de la Contribución Industrial,1882. Sección B. Negociado 10. Serie I. Libro 391, Expediente 2. 44 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui Registro Mercantil de Gipuzkoa-Gipuzkoako Merkataritza Erregistroa (RMG-GME) — Libros de Registro de Sociedades, n.º 1 al 41. Archivo de la Casa de zavala (ACz) — Contabilidad e inversión: Cajas 5/37 y 38; 6/16; 7/1; 24/ 25; 32/ 19; 140/6, 153/10, 166/13, 170/15,515/ 20; 531/14; 183/18. — Compra de tierras: legajos 52, 63, 69, 72, 89, 90, 94, 95, 97, 110, 124, 174. bibliografía aLLen, Robert, Revolución en los campos. La reinterpretación de la revolución agrícola inglesa. Prensas Universitarias de zaragoza, zaragoza, 2004. aGuinaGaLde, Francisco de Borja de, Inventario del Archivo de la Casa de zavala. 4 vols. Archivo de la Casa de zavala, San Sebastián, 2000. arosteGui sancHeZ, Julio, El carlismo alavés y la Guerra Civil de 18701876. Diputación Foral de Álava, Consejo de Cultura, vitoria, 1970. arosteGui sancHeZ, Julio, «El carlismo y los fueros vasconavarros», en AROCENA et al., Historia del Pueblo Vasco, 3, Erein, San Sebastián, 1979, pp. 71-135. canaL, Jordi, El Carlismo. Dos siglos de contrarrevolución en España. Alianza, Madrid, 2000. carmona badia, Xoan, El atraso industrial de Galicia. Auge y liquidación de las manufacturas textiles (1750-1900). Ariel, Barcelona, 1990. casteLLs, Luis, Modernización y dinámica política en la sociedad guipuzcoana en la Restauración, 1876-1915, Siglo XXI, Madrid, 1987. cataLan, Jordi, «Capitales modestos y dinamismo industrial: orígenes del sistema de fábrica de los valles guipuzcoanos, 1841-1918», en NADAL, Jordi y CARRERAS, Albert (dir. y coor.), Pautas regionales de la industrialización española (siglos xix y x x ), Ariel, Barcelona, 1990, pp. 125158. cataLÁn martÍneZ, Elena, «El clero rural vasco durante la Edad Moderna» en PORRES, Rosario (coord.) Entre el fervor y la violencia. Estudios sobre los vascos y la Iglesia (siglos x v i -x v i i i ), Universidad del País vasco, Bilbao, 2015, pp. 17-56. https://doi.org/10.1387/hc.20186 45 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 cataLÁn martineZ, Elena y MUGARTEGUI EGUIA, Isabel, Gipuzkoa Industrial (1886-1924). Universidad del País vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea, Bilbao, 2017. cHassaGne, Serge, Le coton et ses patrons. france, 1760-1840. Persée, Paris, 1991. extramiana, José, «De la paz a la guerra: aspectos de la ideología dominante en el País vasco de 1866 a 1873», en TUñÓN DE LARA y otros, Ideología y sociedad de la España contemporánea. Por un análisis del franquismo, Cuadernos para el Diálogo, Madrid,1977, pp. 37-61. fernandeZ de pinedo, Emiliano, Crecimiento económico y transformaciones sociales del País Vasco (1100-1850). Madrid, Siglo XXI, 1974. Garate oJanGuren, Montserrat, El proceso de desarrollo económico en Guipúzcoa. Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Gipuzkoa, San Sebastián, 1976. Garate oJanGuren, Montserrat, «Una aproximación a los trasvases de capital de Cuba y Puerto Rico en el x i x . (Un análisis comparativo entre Canarias y País vasco), en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.), III Coloquio de Historia Canario-Americana; VIII Congreso Internacional de Historia de América (AEA) (1998). Gran Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 2121-2134. Garcia-sanZ macorteGui, Ángel, «Elites económicas y políticas en la Restauración. La diversidad de las derechas navarras», Historia Contemporánea n.º 23, 2001, pp. 577-628. Garmendia, vicente, La Segunda Guerra Carlista (1868-1876). Siglo XXI, Madrid, 1976. GorosabeL, Pablo, Diccionario Histórico-Geográfico-Descriptivo de los Pueblos, Valles, Partidos, Alcaldías y Uniones de Guipúzcoa. Imprenta de Pedro Gurruchaga, Tolosa, 1862. LarrinaGa rodriGueZ, Carlos, «Comercio con América y traslado de las aduanas: el nacimiento del liberalismo guipuzcoano en Gipuzkoa en la primera mitad del siglo x i x », Anales de Historia Contemporánea, n.º 21, 2005, pp. 323-344. LarrinaGa rodriGueZ, Carlos, «Inversiones extranjeras en Guipúzcoa en el siglo x i x (1842-1875)», Historia Contemporánea, n.º 33, 2006, pp. 687-718. LasaLa y coLLado, Fermín, Última etapa de la Unidad Nacional. Los fueros Vascongados en 1876. Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, 1924, vol. 2. LÉvy-Leboyer, Maurice, Les banques européennes et l’industrialisation internationale dans la première moitiè du x i x e siècle. Presses Universitaires de France, Paris, 1964. martÍneZ dorado, Gloria y PAN-MONTOJO, Juan, «El primer carlismo, 1833-1840», Ayer, 38, 2000, pp. 35-63. 46 Historia Contemporánea, 2020, 62, 11-47 Elena Catalán, Isabel Mugartegui miLLan, Jesús, «Una reconsideración del carlismo». Ayer, 29, 1998, pp. 91107. miLLan, Jesús, «Popular y de orden: la pervivencia de la contrarrevolución carlista», Ayer, 38, 2000, pp. 15-34. mina apat, M.ª Cruz, «Elecciones y partidos en Navarra (1892-1923)», en GARCíA DELGADO, J.L. (ed.), La España de la Restauración. Política, economía, legislación y cultura, Siglo XXI, Madrid, 1985, pp. 111-129. muGarteGui eGuia, Isabel, Propietarios, cercamientos y fábricas en Gipuzkoa (1500-1880). Una historia comparada con Granada. Diputación Foral de Gipuzkoa, San Sebastián, 2012. <http://www.artxibogipuzkoa. gipuzkoakultura.net/libros-e-liburuak/ikerlanak-estudios09-es.php>. obieta viLaLLonGa, María, Los integristas guipuzcoanos. 1888-1898, Instituto de Derecho Histórico de Euskal Herria, San Sebastián, 1996. otaZu, Alfonso de, El Igualitarismo vasco: mito y realidad. Txertoa, San Sebastián, 1973. prada santamarÍa, Antonio, «Disidencia política del clero guipuzcoano frente al carlismo, 1833-1839», en Isidro SEPÚLvEDA y Blanca BULDAíN (coords.) La Iglesia española en la crisis del Antiguo Régimen, Madrid, UNED, 2004, pp.323-342. rodriGueZ de coro, Francisco, «Revolución progresista y batalla regional vasca. Las Juntas liberales de Fuenterrabía (1869)», Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, 40, 3-4, 1984, pp. 625-770. rubio pobes, Coro, «¿Qué fue del oasis foral? (Sobre el estallido de la Segunda Guerra Carlista en el País vasco)», Ayer, 38, 2000, pp. 66-89. urQuiJo, Mikel, Liberales y Carlistas. Revolución y fueros vascos en el preludio de la última guerra carlista. Servicio de Publicaciones de la Universidad del país vasco, Bilbao, 1994. vives riera, Antoni, «Carlismo y caciquismo: las subjetividades campesinas en la historia contemporánea de España», Ayer, 83, 2011, pp. 151-173. financiación Este texto forma parte de la actividades vinculadas al Grupo de Investigación Consolidado del Sistema Universitario vasco, Referencia IT 897-16. https://doi.org/10.1387/hc.20186 47 Cambio económico y adscripción política de las elites guipuzcoanas, 1833-1876 Datos de las autoras Elena Catalán Martínez es Doctora en Historia por la Universidad del País Vasco y profesora agregada en el departamento de Historia e Instituciones Económicas en el que desarrolla su docencia. Es miembro activo de grupos de investigación de ámbito nacional y autora de múltiples artículos en revistas especializadas en los que analiza el componente económico y la organización de la Iglesia, fundamentalmente en el ámbito rural durante la Edad Moderna. En los últimos años se ha interesado, por un lado, por el crecimiento agrario y población en la época preindustrial, y por otro lado, por el análisis de las redes societarias e intereses empresariales en la industrialización guipuzcoana. Es coautora con Isabel Mugartegui del libro Gipuzkoa Industrial (1886-1924), Bilbao: UPV, 2017. Isabel Mugartegui Eguia ([email protected], http://orcid.org/00000002-1383-5926). Doctora en Geografía e Historia por la UPV/EHU en el año 1987 y Profesora Titular en el Departamento de Historia e Instituciones Económicas desde el año 1989. Tiene reconocido un sexenio de investigación fruto de sus trabajos sobre la Hacienda y Fiscalidad foral en el País Vasco, actividad agraria, mercantil e industrialización en Gipuzkoa. Es autora de 4 libros, el último en coautoría con Elena Catalán titulado Gipuzkoa Industrial (1886-1924). UPV, Bilbao 2017, así como numerosos artículos en obras colectivas y revistas especializadas de gran impacto como Hacienda Pública Española o Revista de Historia Industrial. Asimismo, ha participado en varios proyectos de investigación de ámbito autonómico.