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PÉREZ EMBEITA, Antonio, Las “buenas familias” de Bilbao y el poder local en el primer franquismo (1937-1959), Sílex, Madrid, 2019, 237 pp.

Belaustegi Bedialauneta, Unai

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https://doi.org/10.1387/hc.21601 1053 HC ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 PéREz EMBEITA, Antonio, Las «buenas familias» de Bilbao y el poder local en el primer franquismo (1937-1959), Sílex, Madrid, 2019, 237 pp. Antonio Pérez Embeita no esconde que su referencia para llevar a cabo esta investigación ha sido el trabajo realizado por el antropólogo g.W. McDonogh sobre los grupos de poder de Barcelona (1988). Y lo cierto es que el autor consigue, basándose en la metodología histórica, el objetivo de reproducir la idea propuesta por de McDonogh en Bilbao: identifica y analiza extraordinariamente esas familias de bien del primer franquismo. El trabajo realizado por Pérez Embeita, destaca por varios motivos. Por un lado, la aportación metodológica que realiza es evidente: la utilización de la prosopografía para desgranar la realidad social del Ayuntamiento de Bilbao durante el primer Franquismo. De esta manera, el autor ofrece un modelo más para ir demostrando empíricamente, lo que muchos académicos ya lo intuíamos (también el ciudadano de a pie un poco interesado en el tema): que el franquismo fue posible gracias a que una parte de la sociedad trabajó para que fuera efectivo el sistema, durante mucho tiempo. En el caso bilbaíno, el sector social que más ímpetu puso, y por ende, más responsable es de lo sucedido, fueron «las buenas familias» de Neguri. Estas familias, eran las mismas que habían destacado durante el proceso de industrialización de la ciudad y que controlaron gran parte de la actividad política y social anterior a la Segunda República española. Fueron estás, además, las que apoyaron el golpe militar y las que fueron compensadas por ello. Los datos que aporta A nton Embeita no dejan lugar a discusión. Por otro lado, y en relación a lo anterior, las conclusiones a los que llega el investigador, son tajantes: «los Ayuntamientos fueron instituciones utilizadas con el fin de propagar la ideología franquista (…) y contribuir al control social (…), además de ser utilizado[s] como recompensa para personas que hubieran apoyado al franquismo» (p. 206). El ayuntamiento de Bilbao, no fue una excepción. Pérez Embeita en este sentido, matiza que el franquismo repitió este modelo en todo el Estado, atendiendo siempre a las características de cada localidad. En Bilbao, por ejemplo, la derecha monárquica fue la que más representación tuvo en la alcaldía, atendiendo siempre a las características de esa élite económica y social. Acompañando a los alcaldes monárquicos, entre los que destaca Joaquín zuazagoitia, la mayor representación entre los ediles fue para los carlistas (a excepción del período posterior a los sucesos de Begoña de 1942), que representaba el arraigo político de la ciudad entre los seguidores franquistas. Pero a su vez, como bien concluye Pérez Embeita tras el profundo análisis prosopográfico, el perfil de los ediles nunca fue representativo de la ciuHistoria Contemporánea, 2020, 64, 1053-1055 https://doi.org/10.1387/hc.21601 Reseñas de libros 1054 Historia Contemporánea, 2020, 64, 1053-1055 dadanía bilbaína. Las características económicas, sociales y culturales de los miembros del consistorio, sobresalen por encima de la media bilbaína. Aquí, el autor también ha identificado las diferencias que existieron dentro del propio Ayuntamiento, donde destacada dos «clases»: la primera, la formada por aquellos que gobernaban; la segunda, la que reunió a los «concejales». Los primeros, fueron el Alcalde y los tenientes de alcalde que, además, eran los que tomaron las decisiones más importantes y presidieron las principales comisiones del consistorio. Los segundos, los ediles «rasos» o concejales, tuvieron poco que ver en la toma de decisiones en los principales proyectos impulsados por el Ayuntamiento, aunque se aprovecharon de las ventajas que les ofreció su estatus social. Tal y como recuerda el autor en varias ocasiones, «Franco fue durante toda la dictadura una suerte de árbitro que concedía parcelas de poder a unos grupos o a otros tratando de mantener un equilibrio en el que él siguiera siendo el centro imprescindible» (p. 19). El Ayuntamiento, «piedra en que se apoya la vida del Estado» (p. 23) y encargado de implantar la dictadura en el ámbito local, reproduce el sistema de la dictadura en el ámbito local. Esto le convierte al alcalde en un «caudillo (sic) en miniatura, cuyo Estado sería el Ayuntamiento». Esto es importante ya que serán los ayuntamientos, entre otros, los encargados de construir la nueva memoria de los españoles después de la guerra. En relación con este apartado, otro de los elementos que destaca Embeita, es la gran importancia que tuvo la guerra civil en tres sentidos. Primero, para construir un nuevo estado y perpetuar la memoria de los vencedores. Segundo, en la constitución de los diferentes gobiernos en Bilbao, y tercero, en la elección del personal apto para ocupar puestos en el ayuntamiento. La importancia de la guerra como motivo de trampolín político, se mantuvo durante todo el período estudiado, pero a partir de finales de la década de 1940, y con el ingreso de la nueva remesa de «políticos profesionales», esa importancia fue disminuyendo paulatinamente. En su lugar, el rasgo que más destacará entre los ediles será la (¿simple?) identificación política con el propio sistema y con el dictador. La utilización de la Medalla de Hierro de Bilbao «para premiar a los combatientes» y a los familiares de los fallecidos, es un buen ejemplo de la relación entre la participación en la guerra y la participación en el consistorio. Es una pena que haya tan pocos estudios de este tipo para que se puedan confirmar las ideas que plantea el autor sobre la extrapolación del sistema a la localidad. A pesar de ello, Pérez Embeita se atreve a ofrecer en un capítulo un estudio comparativo y confronta el caso bilbaíno con la de otras ciudades. Donostia-San Sebastián, Barcelona o Cuenca son algunas de ellas. También es cierto que la falta de más estudios de este tipo, impiden una mayor profundización del tema. Reseñas de libros https://doi.org/10.1387/hc.21601 1055 Para terminar, cabría destacar el esfuerzo que ha realizado Pérez Embeita para facilitar la difusión de su trabajo. Un título atrayente, una edición muy cuidada y, sobre todo, el estilo narrativo del autor, facilitan mucho la lectura general del libro. Los diferentes cuadros que acompañan al texto, y el capítulo final dedicado a los anexos, posibilitan que este trabajo de investigación histórica tenga grandes posibilidades de convertirse en un buen ensayo de divulgación científica. Unai Belaustegi