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A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias protoindustrial

Muñiz Sánchez, Jorge

Abstract

The central years of the 19th century are one of the most striking gaps in historiography on Asturian industrialization, since they constitute the point of departure for the process. In these pages we focus on the technical contributions of one of the mining engineers who worked in the region, the Belgian, Adolphe Desoignie, who contributed to the transfer of advanced technology between Europe and Asturias in this initial and decisive phase. For example, 180 years ago, he launched the first submarine mine documented in Europe. Despite this, like other contemporaries, it has not had the repercussion it deserves in the scientific literature.; Los años centrales del siglo XIX son uno de los vacíos más llamativos de la historiografía sobre la industrialización asturiana, puesto que constituyen el punto de despegue del proceso. En estas páginas se glosan las aportaciones técnicas de uno de los primeros ingenieros de minas que trabajaron en la región, el belga Adolphe Desoignie, que contribuyó a la transferencia de tecnología avanzada entre Centroeuropa y Asturias en esta fase liminar y decisiva. En 2019 se cumplieron 180 años de la puesta en marcha la primera mina submarina documentada en Europa. Pese a ello, como otros coetáneos, no ha tenido la repercusión que merece en la literatura científica.

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749 ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 HC Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 https://doi.org/10.1387/hc.20727 * Correspondencia a: Jorge Muñiz Sánchez. Universidad de Oviedo, Departamento de Historia, Campus de Humanidades «El Milán», calle Teniente Alfonso Martínez, s/n, 33011 Oviedo, Asturias (Spain) – [email protected]s – https:// orcid.org/0000-0003-2224-0171 Cómo citar: Muñiz Sánchez, Jorge (2020). «A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias protoindustrial»; Historia Contemporánea, 64, 749-773. (https://doi.org/10.1387/hc.20727). Recibido: 1 abril, 2019; aceptado: 29 julio, 2019. ISSN 1130-2402 - eISSN 2340-0277 / © 2020 UPV/EHU Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional a La CumbrE por uN vaLLE. adoLphE dEsoigNiE, uN iNgENiEro dE miNas pioNEro EN La asturias protoiNdustriaL To THE SUMMIT By A VALLEy.ADoLPHE DESoIGNIE, A PIoNEER MINING ENGINEER IN PRoTo-INDUSTRIAL ASTURIAS Jorge Muñiz Sánchez* Universidad de Oviedo. España rEsumEN: Los años centrales del siglo x i x son uno de los vacíos más llamativos de la historiografía sobre la industrialización asturiana, puesto que constituyen el punto de despegue del proceso. En estas páginas se glosan las aportaciones técnicas de uno de los primeros ingenieros de minas que trabajaron en la región, el belga Adolphe Desoignie, que contribuyó a la transferencia de tecnología avanzada entre Europa y Asturias en esta fase liminar y decisiva. En 2019 se cumplieron 180 años de la puesta en marcha de la primera mina submarina documentada en el continente. Pese a ello, como otros coetáneos, no ha tenido la repercusión que merece en la literatura científica. PALABRAS CLAvE: industrialización, minería del carbón, transferencia de tecnología, Bélgica, Real Compañía Asturiana de Minas. AbstrAct: The central years of the 19th century are one of the most striking gaps in historiography on Asturian industrialization, since they constitute the point of departure for the process. In these pages we focus on the technical contributions of one of the mining engineers who worked in the region, the Belgian, Adolphe Desoignie, who contributed to the transfer of advanced technology between Europe and Asturias in this initial and decisive phase. For example, 180 years ago, he launched the first submarine mine documented in Europe. Despite this, like other contemporaries, it has not had the repercussion it deserves in the scientific literature. KEyWoRDS: industrialization, coal mining, technology transfer, Belgium, Asturian Real de Minas. 750 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez Un hombre endeble que pretenda seguir la carrera de ingeniería para ejercer en ella su actividad, no será el más a propósito, pues tendrá que ir a veces a lugares desiertos; debe saber montar a caballo; muchas veces tendrá que acampar en despoblado, al pie de los montes o en el fondo de las barrancas; tiene que subir cerros, atravesar llanos, a veces a pie, a veces en cabalgadura, cargado en algunas ocasiones; debe ser hombre que resista la fatiga, que no le hagan mella las inclemencias del tiempo, que resista del mismo modo los rigores del sol de los trópicos que los hielos de los lugares más fríos.1 En la industrialización asturiana hay un período —grosso modo el segundo cuarto del siglo xix— que ha quedado bastante al margen de los relatos historiográficos más usuales2. Las causas son probablemente complejas. En primer lugar hay que señalar la inaccesibilidad de la documentación, ya que hasta hace no muchos años el archivo hoy en día insoslayable para esta época —el de Asturiana de zinc— ni siquiera existía y desde entonces se encuentra en un proceso de catalogación extremadamente concienzuda que afortunadamente hoy resulta muy fructuosa3. Por otro lado, el carácter un tanto enclavado y excéntrico geográficamente del foco principal en este momento con respecto al grueso de las zonas industriales de la provincia —de las cuales permanece relativamente aislado— probablemente ha contribuido a su olvido a pesar de que su desarrollo es previo y mucho más firme. Tampoco la propia historia empresarial de la protagonista de estos años, la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM en lo sucesivo), que con razón ha sido calificada como «la primera empresa carbonera digna de tal nombre»4, ha sido una buena influencia a estos efectos. El muy apreciable desarrollo que siguió a su reconversión a la fundición de zinc en 1855 ha ensombrecido injustamente las dos primeras décadas de su existencia. En ellas, la RCAM —reducida a mina de carbón por el fracaso del proyecto metalúrgico previo— se limitó a tratar de so1 Aragón, 1906, p. 72. 2 De entre la bibliografía para el período posterior al aquí tratado se pueden mencionar, sin afán de exhaustividad y desde enfoques muy variados dentro de la historia social, Sierra Álvarez, 1990, Shubert, 1984, Álvarez Fernández, 2006 o Muñiz Sánchez, 2007. Sin embargo, la etapa previa no aparece más que como preludio en algunas obras de historia económica, como por ejemplo la por otra parte muy recomendable de garcía López, Peribáñez y Daroca, 2004. 3 Es imposible transmitir una idea fiel de la inmensa labor de Alfonso garcía al frente de este archivo, que preserva y cultiva desde los heroicos tiempos iniciales hasta hoy. 4 Nadal, 1975, p. 129. https://doi.org/10.1387/hc.20727 751 A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias ... brevivir en un contexto difícil. Sin embargo, promovió la profesionalización y el desarrollo técnico de las explotaciones mineras, hasta entonces artesanales, de una forma notabilísima5. Estos años iniciales han sido glosados por lo general desde el punto de vista de la historia económica y empresarial y como un preludio —por el que a menudo se pasa de puntillas— del éxito que vendría después, lo que a su vez explicaría la escasez de estudios relativos a esta fase liminar sobre la que llamó la atención el profesor José Sierra en 1991 sin que desde entonces haya sido paliada esta carencia6. Pese a ello, resulta evidente que la impronta de esta iniciativa empresarial es crucial, hasta el punto de ser la causante de la introducción y adaptación de términos de origen belga en el lenguaje no sólo del oficio sino también —trascendiendo la jerga— en el acervo lingüístico común en Asturias7. Por fortuna, recientemente ha sido puesto de relieve el primer lustro, en el que otro ingeniero belga, Armand Nagelmackers, capitaneó un proceso de establecimiento y puesta en explotación del yacimiento en unas circunstancias cuando menos difíciles y peculiares. El carácter innovador de la empresa y la ausencia de consumidores industriales en el entorno inmediato, sumado a la falta de medios de transporte eficientes y económicos así lo determinaron8. Esta situación, lejos de mejorar, fue una de las causas de la dimisión de Nagelmackers y la llegada de Desoignie, que al tomar el relevo a finales de 1838 experimentó dificultades prácticamente idénticas a su predecesor. Se pretende aquí profundizar en la incipiente tendencia a la recuperación de este período, a través de las aportaciones de Desoignie a la Asturiana de Minas y a la industria hullera de la provincia en general. Para ello, se parte de la hipótesis de que el ingeniero belga actuó como un agente bisagra («linking agent» en la terminología acuñada por A itor Anduaga o «exchange engineer» en la de L.D. Ferreiro) que permitió la transferencia de tecnología entre su país de origen y Asturias9. Para tal propósito es imprescindible tratar de dibujar con la mayor precisión su actividad concreta en el desarrollo de los trabajos de la mina. La repercu5 Ezquerra, 1831. Todavía en 1860 la mitad de la producción hullera de la provincia se debía a estas explotaciones primitivas, llamadas «de paisanos». Coll Martín y Sudriá i Triay, 1987, p. 63. 6 garcía López, Peribáñez y Daroca, 2004, p. 9. Sierra Álvarez, 1991, p. 3. 7 Sierra Álvarez, 1991, p. 6. 8 Muñiz Sánchez, 2019, pp. 42-67. 9 Anduaga, 2001, Ferreiro, 2006. 752 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez sión de los agentes como Desoignie en la transferencia de tecnología ha sido señalada por algunos como un factor más relevante que la importación de máquinas y literatura técnica, dado que la transferencia siempre precisa de un acomodo a las circunstancias locales que únicamente puede aportar un técnico in situ y que, además implica un «conocimiento tácito» que incluye habilidades y aprendizaje y que difícilmente se puede escribir o analizar10. Con este fin se tratará de glosar la figura de Desoignie de la forma más integral posible, con especial atención a sus aportaciones en diferentes aspectos de la producción y distribución de la hulla, así como a su actividad al margen de la empresa que le llevó a Asturias, ámbito en el que también ejerció un importante papel innovador. 1. del núcleo a la periferia de la industrialización europea ¿Por qué un ingeniero que se encuentra en el epicentro mismo de la industrialización continental europea acepta un trabajo en un lugar desconocido, en un recóndito paraje de un país atrasado en el que todo está por hacer? Podríamos pensar que para un principiante —como lo era Desoignie en 1838, puesto que había terminado sus estudios en 1837— constituía una buena oportunidad de adquirir experiencia en el oficio. Sin embargo, cuando se considera que era sobrino de François Isidore Dupont —senador y uno de los industriales más destacados de Bélgica, que pretendía darle empleo en sus establecimientos— la duda reaparece de forma más que razonable. ¿Fue el espíritu de aventura que sin duda animó a muchos como él en la época? ¿O fue la vinculación a Adolphe Lesoinne, hijo de uno de los socios fundadores y profesor suyo en una de las primeras promociones de la Escuela de Minas de Lieja? Con Lesoinne y los fundadores españoles de la RCAM compartía además el credo liberal, que le llevó a colaborar con El Eco de Avilés, primer periódico de esta villa y órgano del progresismo11. Esta ligazón, así como en general las redes profesionales que este tipo de instituciones educativas generaban —y siguen generando en alguna medida— parece una explicación plausible aunque necesariamente insuficiente. En cualquier caso, no debe menospreciarse, y menos tratándose de alguien de tanto peso en el mundo académico e in10 Anduaga, 2001, pp. 46, 65. 11 De la Madrid, 2008, pp. 18-22. garcía López, Peribáñez y Daroca, 2004, p. 12. https://doi.org/10.1387/hc.20727 753 A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias ... dustrial belga como Lesoinne, que, en palabras del propio Desoignie, le «dispensaba inmerecido aprecio»12. Con todo, no cabe desechar completamente la hipótesis del carácter fuerte y arrojado del personaje que nos ocupa como elemento importante en la toma de la decisión, como se deducirá fácilmente de la consideración de unos mínimos datos biográficos. Adolphe Jean-Baptiste Charles Desoignie Silez, hijo de un comisario de policía, nació en el seno de una familia de cuatro hermanos en HaineSaint-Paul (La Louvière, distrito de Soignies) en 1816. En su breve autobiografía, escrita en español, dice que sus abuelos maternos eran aragoneses, pero precisa que llegaron a Bélgica «en tiempos de Carlos I»13, por lo que parece evidente —por biología y cronología— que estamos ante una interferencia de su lengua materna, el francés, en la que el vocablo «aïeuls» significa efectivamente «abuelos», pero también «antepasados», de un modo más genérico. Como se ha señalado ya, estudió en la Escuela de Ingeniería de Minas de Lieja, fundada pocos años atrás precisamente por el mencionado Adolphe Lesoinne. Apenas titulado, éste le propuso sustituir al dimitido Nagelmackers —que significativamente también había sido alumno de Lesoinne— al frente de la mina de Arnao. En septiembre de 1838 ambos partieron de Amberes en un barco cargado con materiales y utillaje desconocidos o difíciles de encontrar en España con rumbo a Asturias. Así se ponía al mando de la que en aquella época fue la única mina de carbón con pretensiones de explotación racional y moderna en Asturias, porque el ambicioso proyecto de Alejandro Aguado, marqués de las Marismas —al frente del cual se puso precisamente Nagelmackers— abortó en sus inicios por la prematura muerte del promotor14. Tuvo tiempo de realizar la carretera carbonera a través de la Compañía del Camino Carbonero entre Sama y Gijón, pero su Compagnie des Mines d’Espagne, llamada a beneficiar con medios modernos amplias concesiones mineras, no tuvo desarrollo y sus activos terminaron siendo adquiridos por el duque de Riánsares, personaje más inclinado a la espe12 Bulletin de l’Association des ingénieurs des mines sortis de l’Ecole de Liège, 4-51898, p. 64. La información contenida en estos boletines se debe a la amable colaboración de Mr. Bruno guidolin (CLADIC-Centre liègeois d’archives et de documentation de l’industrie charbonnière). DESOIgNIE, 2016. Mercedes de Soignie, tataranieta del ingeniero y escritora, hace un relato de la historia familiar en el que incorpora unos «Apuntes biográficos» de seis páginas manuscritas que su antepasado escribió en diciembre de 1884. Sobre Dupont, véase Brigode, s/d. 13 De Soignie, 2016, pp. 19-22 y 25. 14 gonzález Llanos, 1842. 754 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez culación y los manejos político-económicos que a la inversión productiva, como es sabido15. 2. prometeo entre mortales. un difusor de técnicas y tecnologías Recientemente se ha puesto de relieve el papel del primer ingeniero director de la RCAM en Arnao, Armand Nagelmackers, en la transferencia de tecnología de Europa a Asturias16. Resulta bastante natural que personas con la formación y los conocimientos de otras cuencas hulleras que atesoraban estos pioneros generaran un flujo de conocimientos, que vamos a continuación a tratar de detallar mínimamente para el caso de su sucesor, Desoignie. Más adelante nos detendremos en sus publicaciones, pero antes se hace obligado sondear su influencia directa y práctica, a pie de obra. Algunos la han situado con razón por delante de la importación de máquinas y textos científico-técnicos en su importancia para una transferencia que siempre precisa de una adaptación a las peculiaridades del destino que sólo puede aportar un ingeniero con conocimiento de la plaza17. a) Transportar y almacenar Es sintomático que las primeras preocupaciones del nuevo director a su llegada a Arnao estuvieran más relacionadas con el transporte del carbón a los mercados que con su propia extracción. Algo tan aparentemente anodino como evacuar la producción —que además había motivado la elección de esta mina por su cercanía al mar, que supuestamente prodigaba facilidades— terminó convirtiéndose en un asunto crucial por las estrecheces del mercado nacional, la ausencia de consumidores de enjundia en las cercanías y la bravura del océano en esa costa, que dificultaba enormemente las operaciones desde los tiempos de Nagelmackers, en los que sólo se podía embarcar el carbón con cierta seguridad durante cuatro o cinco meses al año por las condiciones de la mar. Su sucesor continuaba dependiendo del embarcadero construido por él a pie de mina para poder 15 gonzález Prieto, 2017, pp. 17-68. 16 Muñiz Sánchez, 2019, pp. 42-67. 17 Anduaga, 2001, p. 65. https://doi.org/10.1387/hc.20727 755 A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias ... vender una hulla que por vía terrestre veía aumentar vertiginosamente sus costes camino del puerto de Avilés18. Para tratar de aliviar en lo posible esta situación emprendió desde los instantes iniciales una estrategia de mejora de los elementos que estaba a su alcance remozar razonablemente. El primero de ellos era el mencionado embarcadero, eslabón inicial del periplo de la hulla de Arnao, fuera cual fuera su destino. Nagelmackers —siempre falto de recursos económicos por la escasa prodigalidad de los socios de la RCAM en esa época embrionaria— había establecido un plano inclinado sobre el que se vaciaban los carros y que permitía que el carbón cayera a las lanchas que se colocaban bajo él. Un modo económico de hacerlo, pero poco rentable porque la hulla se rompía mucho con tanto ajetreo y perdía valor, cuando no iba a parar directamente al mar, dado que las lanchas difícilmente estaban quietas en el sitio establecido por el fuerte oleaje. Desoignie mejoró este sistema disponiendo unos cubos de seis quintales de capacidad sobre carriles que podían frenarse al llegar abajo hasta liberar su carga en el momento estimado más conveniente, cuando la lancha estuviera bien ubicada19. Otro detalle nada irrelevante era la condición de quienes transportaban las lanchadas desde Arnao hasta el puerto. Desoignie continuó experimentando otro problema heredado de la época anterior, ya que la Comandancia de Marina de gijón le exigía que fueran marineros matriculados como tales. Esto dificultaba mucho el hallar tripulaciones porque reducía notablemente el universo y encarecía los jornales. Para librarse de este condicionante, el ingeniero escribió a las autoridades recordándoles que por Real Orden de 1 de mayo de 1836 —firmada por Mendizábal y de la que conservaba una copia— la reina había concedido a la RCAM libertad para transportar siempre que fuera en buques matriculados y con tripulantes nacionales, condiciones que cumplían exquisitamente pese a utilizar «terrestres» como mano de obra20. El tercer gran pilar de la primera etapa del transporte era el almacenaje. Dado que durante meses no se podía hacer por mar el trayecto Arnao-Avilés, se imponía aprovechar la época favorable para constituir en la villa un remanente de carbón con el que atender mínimamente los compromisos de otoño e invierno. Sin embargo esto provocaba una pérdida 18 garcía López, Peribáñez y Daroca, 2004, p. 18. 19 gonzález Lasala, 1991, p. 21. Un quintal equivale a 46,008 kg. 20 Carta de Desoignie a la Comandancia de Marina de gijón, 3-2-1839, AHAz, Caja 1234, legajo 35. 756 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez de calidad del carbón allí abandonado a la intemperie, por lo que iniciaría la construcción de un almacén para evitarlo21. La iniciativa pronto encontró acogida, porque otras minas de la zona —Ferroñes y Santo Firme, entonces dirigidas por Adrian Paillette— seguirían y profundizarían esta estela22. La propia RCAM había construido rápidamente un segundo almacén para asegurarse siempre la presencia de entre 10.000 y 15.000 quintales en el embarcadero y evitar quejas y pérdidas por sobreestadías de los barcos23. b) Producir. A la cumbre por un valle Sin embargo, la base de todo y el motivo por el que Desoignie estaba en Arnao era producir carbón. Y su principal aportación al respecto fue establecer —en 1839, apenas llegado— labores por debajo de las poco rentables desarrolladas hasta entonces, que se encontraban además muy próximas a agotarse24. Lo hizo con «una galería maestra inclinada llamada del valey (término minero belga) para el beneficio de la parte más profunda del banco»25. La obra —también llamada en ocasiones vallée o vallée nouvelle— reunía complejidades técnicas indudables, ya que el terreno resultó ser pesado y en descomposición por la acción de las corrientes naturales de agua, necesitando obras de albañilería para evitar derrumbes en la entrada y a la vez preservar en el futuro una eventual máquina de extracción de la caída de piedras26. Es reseñable que el ingeniero tuviera ya en mente un método de extracción mecánico en una época tan temprana —cuando no eran muy frecuentes, como indica Luis Mansilla—27 a pesar de que en Arnao se optó entonces por un malacate de tracción animal. En cualquier caso, el rendimiento de la pareja de bueyes era altamente satisfactorio para el belga en 1841, cuando calculaba que permitían extraer diariamente entre 70 y 80 carros de 7 quintales28. 21 Carta de Desoignie a N.-M. Lesoinne, 25-1-1839, AHAz, Caja 1234, legajo 39. 22 vilela Campo, 2008, p. 145. 23 Carta de Desoignie a A. Lesoinne, 26-7-1839, AHAz, LCC. 24 Carta de Desoignie a Ferrer, 28-2-1843, AHAz, LCC. 25 gonzález Lasala, 1991, p. 15. 26 Carta de Desoignie a N.-M. Lesoinne, 25-1-1839, AHAz, Caja 1234, legajo 39. 27 Mansilla Plaza, 2011, p. 101. 28 Carta de Desoignie a A. Lesoinne, 19-4-1841, AHAz, LCC. https://doi.org/10.1387/hc.20727 757 A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias ... A las dificultades inherentes a la construcción del valey se fueron sumando algunos imponderables, como la falta de una cadena o cable de extracción apropiado o la proximidad a galerías inundadas de una mina antigua y el riesgo de filtraciones que comportaba, que llevó a paralizar los avances a finales de 1839 hasta el término de la temporada lluviosa29. Pese a todo, la nueva explotación se encontraba plenamente productiva pocos meses después, aunque fue frecuente que encontrara fallas que interrumpían la extracción de carbón hasta que se podía hallar de nuevo la veta30. Lo tortuoso de la geología, que es frecuente en Asturias, se verifica también en Arnao. Sin ir más lejos, a los pocos días de la interrupción de los avances de 1839 Desoignie informaba a A. Lesoinne de la existencia de una súbita caída casi vertical del filón, lo que dificultaba bastante las labores31. No es sorprendente, a la luz de estos y otros inconvenientes, que el ingeniero sintiera una gran responsabilidad y en el momento de llegar a adentrarse el valey bajo el mar solicitara la opinión experta de su maestro y jefe Adolphe Lesoinne: «j’ai besoin de vos conseils, de votre présence à Arnao, afin de dissiper mes doutes et arrêter un système d’exploitation dont la moindre faute pourrait […] avoir des conséqueces les plus fâcheuses»32. El sistema establecido por Desoignie, cuidado en el mínimo detalle, lo conocemos gracias a guillermo Schulz, que en el Boletín oficial de Minas de 1844 hacía una descripción bastante minuciosa. Por aquel entonces discurría a 160 pies de profundidad, con inclinación de 18 a 34 grados y una longitud de 330 varas33. Pero lo más llamativo eran los espesores del filón, que alcanzaban unos treinta pies muy sorprendentes y favorables para el contexto asturiano, para el que todavía en 1885 se calculaban espesores no superiores a 1,20 metros, es decir, unos cuatro pies y medio34. El valey contaba con un doble ferrocarril, con el acceso para obreros a un lado y las máquinas de desagüe al otro. El d esagüe —siempre delicado pero especialmente en una mina tan cercana al mar— se 29 Cartas de Desoignie a A. Lesoinne, 26-7-1839, y a Riera, 24-12-1839, AHAz, LCC. vilela Campo, 2008, p. 82. 30 Carta de Desoignie a Adolphe Lesoinne, 31-7-1840, AHAz, LCC. vilela Campo, 2008, p. 111. 31 Carta de Desoignie a A. Lesoinne, 31-12-1839, AHAz, LCC. 32 Carta de Desoignie a A. Lesoinne, 3-6-1842, AHAz, LCC. 33 El pie castellano tiene una longitud de 0,278635 metros y la vara son tres pies, es decir, 0,835904 m. 34 Muñiz Prada, 1885, pp. 19-20. 764 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez debían ser los primeros no menos resultarían las segundas: «unos candiles de chapa delgada de hierro construidos en Bélgica y en un todo semejantes a los que en Almadén usan los Ingenieros y Capataces, pero algo más pequeños que los de aquel establecimiento»71. En Asturias se las conoce como «sapos» por su forma y tenían unos dos siglos de historia en el momento en que empezaron a usarse en Arnao, lo que no empece que fueran un avance sobre los candiles artesanales previamente empleados y, sobre todo, que iniciaran un camino72. Eran de llama libre, sin ninguna protección, pero esto no suponía un problema en una mina en la que no se constataba la presencia de gases inflamables en cantidades relevantes. Se las alimentaba con aceite de linaza —más barato y abundante en Asturias que el de oliva— y como lo pagaba la empresa era el capataz el encargado de distribuirlo y controlar su consumo73. 3. ingeniero y empresario La influencia de Desoignie en los albores de la industrialización asturiana, a partir de lo señalado hasta aquí, parece evidente en su puesto de director de la mina de la RCAM. Ese período termina con su dimisión a mediados de 1855, motivada por su fuerte carácter, el descontento con el papel que se le reservó en el nuevo organigrama y la incompatibilidad con su nuevo jefe, Jules Hauzeur, sobrino de Adolphe Lesoinne74. Sin embargo, su influjo sobre el desarrollo económico y social de su patria de adopción no se detiene en esta fecha. La salida de la RCAM, habida cuenta de sus cargas familiares —tuvo diez hijos— debió de suponer un serio hándicap desde el punto de vista personal75. Según sus memorias, a los pocos meses de salir de Arnao se fijó en el incipiente negocio carbonero y de mineral de hierro, fundamentalmente en el valle del Nalón, donde adquirió «varias pertenencias por compra y por vía de concesión pero equivocados para mi fueron dichos cálculos como lo fueron para muchos extranjeros llevados por el mismo pensamiento»76. 71 gonzález Lasala, 1991, p. 24. 72 Llaneza Díaz y Trinidad, 2009, pp. 39-40. 73 gonzález Lasala, 1991, p. 24. 74 Carta de Desoignie a Jonathan Raphaël Bischoffsheim, 22-6-1855, AHAz, LCC. 75 De Soignie, 2016, p. 116. 76 Desoignie, 2016. https://doi.org/10.1387/hc.20727 765 A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias ... En 1859 trabajó unos meses como ingeniero jefe en las minas del duque de Riánsares en Langreo, que abandonó muy rápidamente «por la imposibilidad de enderezar los abusos, el robo y la estafa que al parecer eran constante práctica en dicha administración sin que de nada sirvieran mis propósitos y conatos de reforma»77. No debe resultar sorprendente que un espíritu recto y directo chocara con la organización de la empresa de tan oportunista sujeto. Poco después se fue a galicia a dirigir las minas de estaño de Domingo Merelles, un afamado liberal con el que tampoco debió terminar a bien78. Todas estas actividades las simultaneará con los trabajos para el Ayuntamiento de Avilés, del que será el primer ingeniero titulado y en el que llevará a cabo importantes obras en la década de los sesenta79. A su vuelta de galicia, tras haber vendido por mediación de su amigo Schulz parte de sus minas para obtener liquidez, se dedicó a la ingeniería civil y a dirigir sus explotaciones hasta 1877 o 187880. En ellas encontró dificultades que no resultan en absoluto sorprendentes: Los carbones menudos de Langreo tenían en aquel entonces muy escaso destino y se arrojaban [a] los terreros y faltaban vías de comunicación y sobraban a menudo fallas, estrechones, circunstancias que mermaban en gran manera el producto de la explotación para mi faltaba sobre todo capital y la astucia mercantil […].81 Las dificultades de transporte ya experimentadas en Arnao, pero acrecentadas, los problemas relacionados con la geología de los yacimientos… Estos inconvenientes le llevaron a proponer en 1858 en las páginas de la Revista Minera que la administración pública velara para que se pusieran en común los datos acumulados por particulares sobre la estratigrafía del valle de Langreo, que resultaba estratégica para evitar sor77 Bulletin de l’Association des ingénieurs sortis de l’École de Mines de Liège, n.º 1, janvier 1860, p. 30. Desoignie, 2016. 78 Porto, 1846, p. 33. Desoignie, 2016. 79 Libro de sesiones del Ayto. de Avilés 1860-1863, pp. 46-48, 119-120, 161, 164, 167-168, 228, 248-249, 263, 280, 300, 403-405, Archivo Histórico de Avilés. De Soignie, 2016, p. 113. 80 Bulletin de l’Association des ingénieurs sortirs de l’École de Mines de Liège, n.º 5, janvier 1861, p. 213, n.º 9, janvier 1862, p. 387, n.º 1-1868, p. 7, n.º 1-1869, p. 21, n.º 1-1870, p. 22, n.º 1-1871, p. 23, n.º 1-1877, p. XXXIII, n.º 1-1878, p. XXXv. 81 Desoignie, 2016. 766 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez presas a los empresarios inversores82. Pero probablemente lo peor fuera su falta de liquidez económica, que cabe suponer que fue lo que le llevó a establecer un sistema «de arriendo a la cuarta», por el que cedía la explotación a trabajadores, que debían entregarle un canon del 25%. Esta fórmula permitía obviar la falta de capital y recuerda al destajo establecido en sus tiempos en la RCAM83. También era empleado por las primeras grandes empresas mineras para evitar tener que ocuparse directamente de dos difíciles aspectos: el reclutamiento y la vigilancia de los trabajadores, además de mantener pobladas minas que no estaban en condiciones de explotar de otro modo, evitando así que pudiera retirárseles la concesión por inactividad84. Pese a ello, su posición relativa entre los productores de hulla en la provincia fue paulatinamente descendiendo. Mientras en 1860 daba trabajo a unos 120 obreros diarios, en 1863 eran 77 y producía 106.250 quintales métricos, en 1865 ya sólo eran 44.400 quintales y ocupaba el noveno puesto entre los productores y en 1875 era el decimoséptimo con 41.09685. Tuvo más de veinte concesiones mineras y cuando se deshizo de ellas —a finales de los setenta— se ganó la vida con sus proyectos de ingeniería civil y con un breve intento de establecer una herrería en La Louvière, su tierra natal86. También hizo tentativas en los campos de la inmobiliaria y de la ostricultura en San Juan, prodigándole esta última bastantes pérdidas al parecer87. 82 Desoignie, 1858, p. 472. 83 Estadística Minera, 1863, p. 34. 84 gonzález Prieto, 2017, pp. 254-258. 85 El quintal métrico contiene 100 kgs. 86 Estatutos y reglamento de la Sociedad Especial Minera Concordia de Mieres, Oviedo, Imp. de Benito gonzález, 1860, p. 13. Estadística Minera, 1863, p. 34, 1865, p. 92, 1870, p. 68, 1873, p. 73 y 1875, p. 67. El Constitucional, 10-3-1875, p. 4. El Imparcial, 15-3-1875, p. 2. Gaceta de los caminos de hierro, 18-4-1875, p. 13 y 25-4-1875, p. 13. Bulletin de l’Association des ingénieurs sortis de l’École de Mines de Liège, n.º 1/2janv.-févr. 1880, p. XXXvII, n.º 1/2-janv.-févr. 1881, p. XXXvIII, n.º 1/2-janv.-févr. 1882, p. XLv, n.º 1/2-janv.-févr. 1883, p. XLI, n.º 1/2-janv.-févr. 1884, p. XLI, n.º 1/2janv.-févr. 1885, p. XLI, n.º 1/2-janv.-févr. 1886, p. XLI, n.º 1/2-janv.-févr. 1887, p. 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Todo lo anterior le convirtió en un personaje público en un momento en el que los peritos en aspectos técnicos escaseaban enormemente. Paradójicamente, uno de los factores de su éxito profesional fue la adopción de métodos poco o nada ortodoxos —alejados sin duda de lo prescrito en términos teóricos por la formación académica recibida—, como desarrollar labores sin entibar o permitir el derrumbe sistemático de galerías, entre otras prácticas aquí mencionadas. Esta flexibilidad da testimonio de la idea expresada en la introducción, según la cual la pericia de los técnicos superiores e intermedios es crucial en la adopción de innovaciones por transferencia de tecnología, que —al no operar sobre sustratos preexistentes homogéneos— siempre necesita adecuaciones iniciales e in media res. La capacidad de adaptación e improvisación permitió a D esoignie afrontar las limitaciones de capital, abastecimiento y mercado de venta que experimentó. Formó parte de los círculos sociales más avanzados y relevantes, como su participación en El Eco de Avilés atestigua88. En su ámbito profesional estuvo muy bien considerado y fue aceptado por sus iguales, grandes figuras también de la industrialización que él mismo nos recuerda: Manby, Paillete, Curé… y por supuesto guillermo Schulz, quien fue su amigo hasta el final89. Pero también tuvo relación más o menos estrecha con Denis Thiry —quien le sustituiría al frente de la mina de Arnao— y Francisco Antonio Elorza, entre otros90. Tampoco le faltaron los contactos en ámbitos más académicos, como lo fue León Pérez de Salmeán, liberal como él, catedrático de Química aplicada interesado por las minas y futuro rector de la Universidad de Oviedo91. 88 De la Madrid, 2008, pp. 18-22. 89 Desoignie, 2016. De Soignie, 2016, pp. 40 y 122. gonzález-Pumariega y gonzález Prieto, 2017, p. 237. 90 vilela Campo, 2008, p. 175. 91 Carta de Schulz a Desoignie, 23-3-1841, AHAz, LCC. 768 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez El hecho de ser extranjeros casi todos estos ingenieros precursores —aunque algunos, como el propio Desoignie, enraizarían profundamente en el territorio con el tiempo— fue sin duda un factor aglutinante adicional, como también debieron serlo las múltiples dificultades que este período pionero opuso a sus desvelos. Es comprensible que las ocasiones para la sociabilidad se sucedieran, ya fuera de forma distendida en torno a una comida o por motivos más profesionales cuando hizo falta defender los aranceles al carbón británico frente a las acometidas del industrial metalúrgico andaluz Manuel Agustín de Heredia, interesado en poder comprar combustible británico barato pero no por ello partidario de una apertura análoga del mercado metalúrgico nacional92. Es más, con cierta frecuencia se establecieron entre ellos relaciones familiares, como de nuevo es el caso de Desoignie y Nagelmackers, dado que sus esposas eran primas entre sí93. Además Desoignie —a pesar de lo temprano de su llegada a Asturias— nunca perdió los lazos con el ambiente industrial de su país natal, donde mantuvo amigos tan relevantes como Louis Tra senster —destacado liberal, ingeniero y rector de la Universidad de Lieja— y formó parte de la asociación de antiguos alumnos de la Escuela de Minas de esta localidad, en la que asistió en 1872 a su vigesimoquinto aniversario aunque no pudo por su salud estar presente en el quincuagésimo, en 1897, unos meses antes de morir94. También tuvo un papel relevante en la ingeniería civil, sobre todo a través de sus trabajos para el Ayuntamiento de Avilés, aunque esto trasciende los objetivos de este artículo95. El reconocimiento le llegó no sólo por la vía informal de la consideración prodigada por sus colegas y compañeros, sino también de otros modos más solemnes. Fue nombrado Caballero de la Real Orden de Carlos III, formó parte de la Sociedad Económica de Amigos del País —en la que recomendó a Schulz— e ingresó en 1851 en la Société géologique 92 Cartas de Nagelmackers a Desoignie, 20-12-1843 y 28-4-1847, AHAz, Caja 1234, legajo 39. Carta de Desoignie a Ferrer, 2-5-1843, AHAz, LCC. 93 Carta de Desoignie a A. Lesoinne, 31-12-1839, AHAz, LCC. De Soignie, 2016, p. 59. 94 Bulletin de l’Association des ingénieurs des mines sortis de l’Ecole de Liège, 4-51896, p. 64. Carta de Desoignie a Adolphe Lesoinne, 18-10-1839, AHAz, LCC. gonzález-Pumariega y gonzález Prieto, 2017, p. 237. Deferme and Maeyer, 2009, p. 151. De Smaele, 1999, p. 339. 95 De Soignie, 2016, pp. 111-115. https://doi.org/10.1387/hc.20727 769 A la cumbre por un valle. Adolphe Desoignie, un ingeniero de minas pionero en la Asturias ... de France, apadrinado por el alemán al mismo tiempo que Elorza96. En el terreno civil, fue nombrado cónsul de Bélgica en Avilés en 1853. Los datos sobre su renuncia posterior no son coincidentes porque algunas fuentes mencionan su dimisión cuatro años después por la poca disponibilidad que le dejaba su ajetreada vida profesional mientras otras lo sitúan todavía en ejercicio en 187997. En cualquier caso, la permanencia en el cargo no es lo más relevante a nuestros efectos. Una parte sustancial de su legado técnico —o al menos la más evidente— la constituyen sus obras escritas. Esta es una de las principales diferencias con su compatriota Nagelmackers, que no nos dejó ningún texto publicado conocido, lo que puede deberse al menor número de posibilidades de edición en su época, pero probablemente también a un desinterés por dejar ese tipo de huella. En cambio, en el caso de Desoignie parece existir una voluntad de trascender. A partir de 1850 empieza a publicar en revistas especializadas —que están comenzando su andadura— y en las que incluso forma parte del círculo promotor. Los detalles de la muy relevante explotación que dirige en Arnao, con el novedoso valey, le permiten hacerlo98. La gran obra de ingeniería civil que suponen el túnel y el ferrocarril costero que construye hasta el puerto en la época de creación de la fábrica de zinc y justo antes de su salida de la RCAM resulta también sugerente entre los técnicos e incluso en círculos más amplios, contribuyendo a esta relevancia social mencionada99. Desde su dimisión en la RCAM sus intereses se amplían y su pluma va dejando en un segundo plano las cuestiones puramente mineras para ocuparse de aspectos de ingeniería más diversos, entre los que tendrán siempre un lugar preferente sus dos grandes pasiones: el ferrocarril y los puertos, a los que dedicará no pocos desvelos y no sólo en el plano teórico100. Desoignie murió en Avilés el 25 de enero de 1898, tras unos últimos años en los que sus facultades —en especial la memoria— fueron per96 «Don Adolfo de Soignie», Revista minera, metalúrgica y de ingeniería, n.º 67, año XLIX, 1898, p. 33. Desoignie, 1867. Carta de Schulz a Desoignie, 23-3-1841, AHAz, LCC. 97 L’Indépendance Belge, 2-5-1853, p. 1. De Soignie, 2016, p. 112. Jove y Bravo, 1879, p. 19. 98 Desoignie, 1850, p. 276. 99 «Fábrica de zinc en Avilés», Revista Minera, T 5, 1854, p. 415. 100 Desoignie, 1850, 1855, 1858, 1863, 1867, 1876, 1877a, 1877b, 1881 y 1882. 770 Historia Contemporánea, 2020, 64, 749-773 Jorge Muñiz Sánchez diendo terreno frente a la edad y la enfermedad101. Afortunadamente, antes tuvo la iniciativa de escribir la breve historia personal que se ha utilizado con profusión a lo largo de estas páginas. Es en buena medida también la historia de los inicios de la industrialización asturiana. fuentes Ar c h i v o hi s t ó r i c o d e As t u r i A n A d e Zi n c (AhAZ). Ar c h i v o hi s t ó r i c o d e Av i l é s (AhA). centre liègeois d’Archives e t d e documentAtion d e l’industrie chArbonn i è r e (clAdic). bibliografía Ál v A r e Z Fe r n Á n d e Z , María violeta, La escuela del paternalismo industrial asturiano 1880-1936, Trea, gijón, 2006. 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