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Dirigentes políticos republicanos en el exilio: vivencias políticas y personales de Diego Martínez Barrio y José Giral Pereira

Chaves Palacios, Julián

Abstract

Sesenta años después del fallecimiento de Martínez Barrio y Giral, exponemos sus experiencias en el exilio republicano con especial atención a dos variables: praxis política y vivencias personales. Con ese objetivo, los inicios de nuestro análisis se sitúan en su paso a Francia en febrero de 1939, dentro del cortejo que acompañó en su salida de España a Manuel Azaña. Desde entonces, iniciaron un peregrinaje profesional con coincidencias en su primera etapa: fijaron residencia en México y ahí protagonizaron la restauración de las instituciones republicanas. Posteriormente estuvieron alejados geográficamente el uno del otro, pero cercanos en la amistad y en su acendrado republicanismo. Principios a los que nunca renunciaron, como tampoco a sus deseos de ver derrocado el régimen franquista y restaurada la República en España. Sus sensaciones, cuando no amargura, al no ver hechos realidad esos objetivos se describen en estas páginas, tras la consulta de una documentación inédita.; Sixty years after the death of Martínez Barrio y Giral, we expose their experiences in republican exile with special attention to two variables: political praxis and personal experiences. With this objective, the beginnings of our analysis are situated in his passage to France in February 1939, within the procession that accompanied Manuel Azaña on his departure from Spain. Since then, they began a professional pilgrimage with sensitive coincidences in their first stage: they settled in Mexico and in that country they starred in the restoration of republican institutions. Later they were geographically distant from each other, but close in friendship and in their pure republicanism. Principles that they never renounced, nor their desire to see the Franco regime overthrown and the Republic restored in Spain. His feelings, when not bitterness, at not seeing these goals come true are described in these pages, after consulting unpublished documentation.

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987 HC * Correspondencia a / Corresponding author: Julián Chaves Palacios. Universidad de Extremadura. Facultad de Filosofía y Letras. Departamento de Historia. Avenida de la Universidad s/n. Cáceres 10003 — [email protected] — https:// orcid.org/0000-0001-6569-4750 Cómo citar / How to cite: Chaves Palacios, Julián (2024). «Dirigentes políticos republicanos en el exilio: vivencias políticas y personales de Diego Martínez Barrio y José Giral Pereira», Historia Contemporánea, 76, 987-1018. (https://doi.org/10.1387/hc.23842). Recibido: 28 julio, 2022; aceptado: 16 enero, 2023. ISSN 1130-2402 — eISSN 2340-0277 / © 2024 Historia Contemporánea (UPV/EHU) Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional ISSN 1130-2402 – eISSN 2340-0277 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 https://doi.org/10.1387/hc.23842 DIRIGENTES POLÍTICOS REPUBLICANOS EN EL EXILIO: VIVENCIAS POLÍTICAS Y PERSONALES DE DIEGO MARTÍNEZ BARRIO Y JOSÉ GIRAL PEREIRA REPUBLICAN POLITICAL LEADERS IN EXILE: POLITICAL AND PERSONAL EXPERIENCES OF DIEGO MARTÍNEZ BARRIO AND JOSÉ GIRAL PEREIRA Julián Chaves Palacios* Universidad de Extremadura, Cáceres, España RESUMEN: Sesenta años después del fallecimiento de Martínez Barrio y Giral, exponemos sus experiencias en el exilio republicano con especial atención a dos variables: praxis política y vivencias personales. Con ese objetivo, los inicios de nuestro análisis se sitúan en su paso a Francia en febrero de 1939, dentro del cortejo que acompañó en su salida de España a Manuel Azaña. Desde entonces, iniciaron un peregrinaje profesional con sensibles coincidencias en su primera etapa: fijaron residencia en México y en ese país protagonizaron la restauración de las instituciones republicanas. Posteriormente estuvieron alejados geográficamente el uno del otro, pero cercanos en la amistad y en su acendrado republicanismo. Principios a los que nunca renunciaron, como tampoco a sus deseos de ver derrocado el régimen franquista y restaurada la República en España. Sus sensaciones, cuando no amargura, al no ver hechos realidad esos objetivos se describen en estas páginas, tras la consulta de una documentación inédita. PALABRAS CLAVE: República, exilio, Gobierno, ONU, España, Franquismo. ABSTRACT: Sixty years after the death of Martínez Barrio y Giral, we expose their experiences in republican exile with special attention to two variables: political praxis and personal experiences. With this objective, the beginnings of our analysis are situated in his passage to France in February 1939, within the procession that accompanied Manuel Azaña on his departure from Spain. Since then, they began a professional pilgrimage with sensitive coincidences in their first stage: they settled in Mexico and in that country they starred in the restoration of republican institutions. Later they were geographically distant from each other, but close in friendship and in their pure republicanism. Principles that they never renounced, nor their desire to see the Franco regime overthrown and the Republic restored in Spain. His feelings, when not bitterness, at not seeing these goals come true are described in these pages, after consulting unpublished documentation. KEYWORDS: Republic, exile, Government, ONU, Spain, Francoism. 988 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios Introducción Las consecuencias del exilio del año 1939 entre los republicanos vencidos en la guerra civil consideramos que, en sus líneas generales, son conocidas tanto en términos cuantitativos como cualitativos1. No obstante, más allá de subrayar que nos encontramos ante el mayor éxodo de españoles a lo largo de la historia, es importante incidir en las secuelas que esta diáspora dejó entre los afectados. Protagonistas que unieron a la quiebra física y moral originada por la derrota en la contienda armada, el desarraigo y esfuerzo que les supuso rehacer sus vidas y las de sus acompañantes allende sus fronteras. Resulta cuanto menos complicado valorar qué supuso ese cambio territorial obligado por las circunstancias y tras tanto tiempo combatiendo en una guerra sin cuartel en la que, además, resultaron vencidos. Cruzaron la frontera deshechos y sin rumbo sobre un futuro en que primaba sobrevivir por encima de cualquier otra consideración. Su rechazo, cuando no encarcelamiento en los países de acogida2, no constituían sensaciones propicias para tratar de rehacer sus vidas. Se imponía afrontar tanta adversidad, siendo prioritario en ese sentido marcar una hoja de ruta en que el señuelo por regresar a una España republicana y democrática constituía una esperanza a la que no deseaban renunciar3. Deseo que el paso de los años se encargó de ir volatizando ante la consolidación de la dictadura franquista. Desencanto y frustración ante esa deriva que se fue generalizando entre la mayoría de los exiliados. Percepción que fue variando con el paso de los años, de forma que fue tomando diferentes registros desde 1939 que se generalizó esta diáspora hasta el final de los días de aquellos que no volvieron a regresar a España, que fue lo sucedido a la mayoría de los afectados. Contenido no suficientemente estudiado, que trataremos de analizar en el presente estudio a través de la peripecia vital de dos políticos republicanos tan señeros como Diego Martínez Barrio y José Giral Pereira. Dos protagonistas con una existencia que como exponemos a continuación de forma sucinta, discurrió por senderos diferentes hasta tiempos de la Segunda República en que su participación política dio inicio a una 1 Villares, 2021, p. 31 y ss. 2 Chaves Palacios, 2007, p. 268 y ss. 3 Pla Brugat, 2003, p. 29 y ss. https://doi.org/10.1387/hc.23842 989 Dirigentes políticos republicanos en el exilio amistad que se afianzó en la guerra civil y, muy especialmente, tras su obligada salida del país. Así, José Giral Pereira, que nació en Cuba en 1879 y de niño se trasladó a España, fue farmacéutico, catedrático de Química Orgánica en Salamanca y, posteriormente, de Química Biológica en Madrid. También desempeñó, con el advenimiento de la República, el cargo de Rector de la Universidad Central en la capital de España, siendo un científico de reconocido prestigio. Y en su faceta política, fue instigador en la creación de partidos republicanos en España durante la dictadura de Primo de Rivera, diputado a Cortes en 1931 y 1936, ministro de Marina en dos ocasiones en los gobiernos de Manuel Azaña, y el primer presidente del Consejo de Ministros tras iniciarse la Guerra Civil4. Experiencia política durante la contienda armada que no concluyó en el mes y medio que desempeñó esa alta responsabilidad pues con posterioridad fue titular de diferentes carteras ministeriales hasta que en 1939 se exilió con su familia en Francia. En este país permaneció el tiempo suficiente para poner a punto la documentación que le permitiera partir a México, donde arribó a bordo del vapor Flandre, en compañía de su familia y más de trescientos españoles, el 30 de mayo de 1939. En la capital de la nación mexicana fijó residencia y permaneció hasta su defunción en 1962. Más de dos décadas de existencia en que pudo retomar la docencia e investigación universitaria, y también la actividad política como presidente del primer Gobierno de la República en el exilio entre 1945 y 1947. En cuanto a Diego Martínez Barrio, que nació en Sevilla en 1883, como afirma un gran conocedor de su desarrollo vital, el catedrático Álvarez Rey: «fue uno de los políticos más destacados de la Segunda República Española, del exilio republicano y de la historia de la masonería en España»5. Durante la etapa republicana su actividad política fue notable al ser diputado, ministro, presidente del Gobierno y de las Cortes, e incluso, durante unos días en la primavera de 1936, jefe de Estado interino. Ante la sublevación militar de julio de 1936, Azaña le encargó la formación de un Gobierno de concentración republicana que posibilitara el final de la rebelión, pero este intento fracasó al ser rechazado por obreros y sublevados. Fue precisamente Giral quien le sucedió en esa responsabilidad. 4 Chaves Palacios, 2019, p. 71. 5 Álvarez Rey, 2022, p. 15. 990 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios En la contienda armada siguió al frente de las Cortes y tras pasar los Pirineos se exilió en Francia, aunque no permaneció mucho tiempo pues al igual que Giral tomó rumbo a América. Si bien su deseo inicial era establecerse en Cuba, finalmente recaló en México. En ese país fue nombrado presidente interino de la República en agosto de 1945 y al año siguiente se trasladó a Francia, nación en que permaneció hasta su fallecimiento también en 19626. Dos políticos, por tanto, con unas experiencias paralelas como dirigentes de formaciones políticas republicanas, que igualmente coincidieron en su adscripción a la masonería y supieron conservar sus buenas relaciones durante el obligado exilio. Tiempo que los dos iniciaron en suelo francés, convertido su primer destino fuera de España días después de la pérdida de Barcelona. Ambos acompañaron al jefe del Estado en su estancia en la embajada en París hasta su dimisión. Y ya en México, pese a no compartir militancia en la misma formación política, se convirtieron en los principales protagonistas de la esperanzadora restauración de las instituciones republicanas en la coyuntura crucial del año 19457. Profundizaremos en algunos aspectos de sus vivencias gracias a la aportación de una documentación inédita procedente de sus archivos personales que durante años permanecieron en el ámbito familiar y que actualmente se encuentran depositados en el Archivo Histórico Nacional8. En ese centro archivístico hemos podido consultar la información relativa a sus años de exilio. Más de dos décadas de su existencia en que prestaremos especial atención al copioso epistolario que mantuvieron hasta su fallecimiento. Asimismo, hemos consultado otros acervos documentales y hemerográficos de interés que nos han servido para completar el estudio. Fuentes archivísticas con documentación novedosa que ha constituido un argumento de primer orden, junto al paralelismo de sus experiencias vitales a partir de 1939, en la decisión de analizar la peripecia de estos dos representativos republicanos en esos años. Tiempo de destierro que nos ha permitido acercarnos desde su perspectiva y buena relación personal a sus autorizadas reflexiones sobre la compleja situación internacional, también al mundo de los exiliados españoles en Europa y América, y, como no, a 6 Álvarez Rey, 2007, p. 125. 7 Chaves Palacios, 2022, 55. 8 Archivo Histórico Nacional (en adelante AHN), Sección Diversos, Diego Martínez Barrio (en adelante DMB) y José Giral Pereira (en adelante JG). https://doi.org/10.1387/hc.23842 991 Dirigentes políticos republicanos en el exilio la esperanza de poder conocer la caída del dictador y regresar a una España republicana. Contenidos que iremos desgranando en estas páginas en sus diferentes etapas vitales. Inicialmente en su efímera estancia en Francia acompañando al jefe del Estado, Manuel Azaña, y tras la dimisión de este con la gestión del traslado a América en compañía de la familia. México sería el destino de ambos y el país en que unieron su praxis política con la restauración de las instituciones republicanas a mediados de la década de los cuarenta. Períodos que anteceden a otros dos apartados dedicados al final de la década de los cuarenta y la siguiente. Años difíciles en que nos extenderemos con mayor profusión que en las fases precedentes, pues creemos que reflejan con precisión el desencanto y no menos frustración que embargaba a los dos personajes, y, por ende, al resto de exiliados, al comprobar que el exilio se prolongaba y el régimen franquista lejos de tocar a su fin se había consolidado en España. Primera etapa del exilio: Francia Martínez Barrio, en calidad de presidente de las Cortes, y Giral, como ministro sin cartera, formaron parte del grupo de autoridades que acompañó a Manuel Azaña a pasar la frontera rumbo a Francia. Se acordó su partida en la madrugada del 5 de febrero y contaron con la compañía, entre otros, del presidente del Gobierno, Juan Negrín. La nota oficial de esta partida decía lo siguiente: Su excelencia el presidente de la República española acompañado del presidente de las Cortes y del ministro sr. Giral así como de las personas del séquito del Sr. Presidente han salido del territorio español el día 5 del corriente. Decisión llevada a cabo por acuerdo del Consejo de Ministros y después de ser notificada al embajador de Francia en España por carta del ministro de Estado. Su excelencia, el presidente de la República, viaja de riguroso incógnito9. Se indica de forma explícita que se informaría de su salida de España al embajador francés, aunque para nada que se dio cuenta de ese viaje a 9 Esta nota fue escrita a mano y por las rectificaciones y subrayados da la impresión que quien la confeccionó lo hizo de forma precipitada AHN, JG, Legajo 16. 992 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios la embajada española en París, que era el destino de Azaña. Ignoramos si se olvidó notificarlo o se dejó para cuando alcanzaran esa ciudad, pero lo cierto es que su responsable tuvo que ser informado de la presencia de estos ilustres visitantes por ellos mismos. ¿Improvisación? ¿Dejación deliberada por parte del Gobierno? El testimonio de Giral sobre esta experiencia del paso a tierras francesas es el siguiente. Aquella misma noche en que se celebró Consejo, a eso de las dos de la madrugada recibí aviso urgente de Negrín para que fuese a verle pues a las cinco estaba todo preparado para salir acompañando a Azaña. Así lo había decidido él solo. Debía pasar a recogerle antes. Negrín me tuvo más de una hora hablándome de muchas cosas y, sobre todo, de sus tratos últimos con los monárquicos. Fuimos juntos a buscar a los presidentes y sus acompañantes a La Bajol, me despedí del chófer de mi coche oficial del que no volví a saber nada. D. Manuel se había empeñado en salir a pie, atravesando la montaña. Intentamos hacer algo del trayecto en coche pero hubo que desistir. La caravana estaba formada por D. Manuel y Dolores, su mujer, D. Diego (con su esposa y cuñada), el general Sarabia, Santos Martínez, el comandante Parra y algunos más. Al otro lado de la frontera (en las Illas) nos estaban esperando los coches de D. Manuel. Hasta allí nos acompañó Negrín que se volvió. Antes me dijo si quería alguna cosa especial. Le recomendé la salida de España de mi hijo Paco, de quien no sabíamos nada desde hacía muchas semanas. Lo cumplió pero Paco no quiso salir de Cocentaina (estaba ya sin familia allí) y esperó a que se marchara antes todo el personal de la fábrica. Llegó la comitiva a Le Boulou, en donde Azaña tenía una hermana y allí se quedó. Yo me fui a Carcassonne a ver a mi familia, aunque enseguida emprendí viaje a París con el fin de preparar el alojamiento de D. Manuel10. El séquito, por tanto, entre políticos y familiares era significativo, y como puede apreciarse a Giral se le informó en esa misma madrugada de que era el ministro propuesto para acompañar al jefe del Estado. Todos, ante el colapso de la carretera que conducía hasta el paso fronterizo de Le Perthus, pasaron a suelo francés a pie, por el camino situado detrás de La Bajol que ascendía hasta un puerto, al pie del cual se encontraba el pueblo francés de Las Illas. 10 AHN, JG, legajo 8. https://doi.org/10.1387/hc.23842 993 Dirigentes políticos republicanos en el exilio Una vez en referida población, Negrín regresó a España11, no volviendo a ver al presidente de la República que siguió el trayecto a París para alojarse en la embajada española. En sus dependencias recibió reiterados telegramas del presidente del Gobierno para su inmediato regreso a España12. Petición que se hizo extensiva también a dos visitantes asiduos de la Embajada española durante los veinte días que permaneció en sus dependencias: Martínez Barrio y José Giral. Ambos se negaron, igualmente, a regresar. El 27 de febrero tuvo lugar el reconocimiento del Gobierno de Burgos por Francia e Inglaterra. Y ese mismo día Azaña, que había dejado la embajada y se encontraba desde el día anterior con su familia en la localidad de Collonges-sous-Selève, en Saboya, dimitió como presidente de la República. Informó oficialmente de esa decisión mediante dos telegramas. Uno dirigido a Martínez Barrio, en que le daba cuenta de lo siguiente: «esta noche al embajador pliego para usted con dimisión»13. Otro a su amigo y correligionario Giral con el siguiente mensaje «con emisario personal del embajador remito a Martínez Barrio pliego de dimisión»14. Por su parte, Negrín deseaba que cuanto antes Martínez Barrio asumiera el cargo de presidente de la República de forma interina, según contemplaba el artículo 74 de la Constitución de 1931, pero éste no correspondió a sus deseos15. En ese ínterin, el jefe del Gobierno, tras consumarse el pronunciamiento del coronel Casado y con el fin de impedir su detención, junto a varios de sus consejeros tomaron el 6 de marzo el avión que les condujo a suelo francés, concretamente hasta la localidad de Toulouse. No volvería a España. 11 Al parecer, en su regreso Negrín se encontró con la caravana de vehículos que trasladaba a suelo francés a Companys, Aguirre y sus respectivos séquitos, que se ofrecieron para acompañarle a su destino en La Bajol, invitación que rechazó tras despedirse de ellos. Moradiellos, 2006, p.425. 12 Martínez Cánovas, 2022, p. 209 y ss. 13 Martínez Barrio, 1983, p. 408. En cuanto a la carta a Marcelino Pascua en que iba referido pliego, su contenido era el siguiente: «Distinguido amigo: el Sr. Gil le lleva en esta carta un pliego adjunto para el Sr. Martínez Barrio, a cuyo poder le ruego que lo haga llegar con la urgencia y la seguridad posible, por lo que le quedaré muy agradecido». AHN, Marcelino Pascua (en adelante MP), Legajo 1. 14 AHN, JG, Legajo 16. 15 Véase sobre el cruce de telegramas y demás detalles; Martínez Barrio, 1983, p. 409 y ss. 994 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios Se iniciaba una nueva etapa para la República, con un organismo como la Diputación Permanente de las Cortes afincado en la capital francesa que representaba el orden constitucional, y un presidente del Gobierno que se arrogaba asimismo la legitimidad y trataba de justificar su acción política. De hecho, desde París y una semana después de los sucesos que le hicieron salir de España, a través de su ministro de Estado, Álvarez del Vayo, remitió a los embajadores de España en México, La Habana, Santiago de Chile, ministro de España en Estocolmo y delegado permanente en la Sociedad de Naciones en Ginebra, el siguiente comunicado: El jefe del Gobierno ha preferido aguardar a hacer declaración pública hasta despejarse situación Madrid, evitando que cualquier manifestación suya pudiese ser indebidamente interpretada. Pero el Gobierno tiene entretanto máximo interés en dejar constancia a través de V.E. ante ese Gobierno y elementos amigos que toda su política, según consta documentalmente y será probado plenamente en su día, tendía a asegurar la paz que garantizase heroica población y combatientes zona centro sur, contra represalias, obteniendo al mismo tiempo facilidades para la evacuación de aquellos millares de personas cuya convivencia con rebeldes peor que muerte. El Gobierno no ha escatimado en ese sentido esfuerzo alguno y toda su política de resistencia se encaminaba a lograr ese fin. Desgraciadamente todos sus esfuerzos han sido yugulados por insensato golpe de estado en Madrid. Vayo16. Se exponía a los representantes diplomáticos en el exterior, con el deseo de que hicieran partícipe de ello a los «Gobiernos y elementos amigos», la actividad del gabinete presidido por Negrín, en un deseo manifiesto de tratar de salvar responsabilidades ante la derrota republicana y justificar su política de resistencia. Posicionamiento que muestra la profunda división existente entre las instituciones representativas de la República, que lejos de hacer llamamientos conjuntos para afrontar los graves desafíos existentes, sus dirigentes se limitaban a justificar actuaciones y salvar responsabilidades ante una contienda armada irremediablemente perdida. Divisiones en la guerra que se prolongaron durante el largo exilio. 16 Este comunicado fue enviado mediante telegrama expedido desde la Embajada de París, iba cifrado y tenía fecha de 14-III-1939. AHN, MP, Legajo 3. https://doi.org/10.1387/hc.23842 995 Dirigentes políticos republicanos en el exilio México y la restauración de las instituciones republicanas En otro orden es preciso indicar que Martínez Barrio y Giral, cada uno por su parte, decidieron abandonar pronto Francia e instalarse en América, objetivo para el que carecían de recursos económicos para pagar su viaje y el de sus acompañantes. Así, el presidente de las Cortes no recibió ayuda del Gobierno Negrín y pudo costear su pasaje y el de sus familiares por el auxilio económico recibido de algunos amigos masones. Dinero que le permitió embarcar el 15 de mayo de 1939 en El Havre en el vapor «Champain» con destino a Nueva York, aunque finalmente se instaló en México17. Y precisamente hacia ese mismo destino había concentrado José Giral todos sus esfuerzos. Precipitó los acontecimientos la presencia de su hijo Francisco en el hogar parisino, tras ser liberado de su internamiento en el campo de concentración de Argeles-sur-Mer. Era el que faltaba en el núcleo familiar y su llegada aceleró los contactos y, sobre todo, las visitas a los diferentes organismos que les pudieran facilitar ayuda económica para obtener el pasaje de diez personas. A mediados de mayo pudieron zarpar a bordo del vapor «Flandre» y arribaron en tierras aztecas a inicios del mes siguiente. Un país, México, que desde inicios de la guerra civil se había mostrado abiertamente colaborador con la causa republicana. Pero sin duda fue a partir de 1939 cuando los esfuerzos de este país en ayuda de los exiliados españoles resultaron más significativos, hasta el punto de convertirse en la nación hispanoamericana que recibió mayor número de refugiados: más de la mitad de los exiliados en ese continente tras la diáspora de la guerra civil. Y su colaboración con la República no se limitó a esos años iniciales del exilio, sino que se prolongó en los siguientes18. Buen ejemplo fue lo sucedido en 1945, cuando nuevamente el destino político volvió a unir a Martínez Barrio y Giral tras el desenlace de la Segunda Guerra Mundial con el triunfo de los aliados. A ello cabe añadir el pronunciamiento contrario a los intereses franquistas en las conferencias internacionales celebradas ese mismo año en Nueva 17 Álvarez Rey, 2022, p. 17 y 18. 18 Chaves Palacios, 2022, p. 237 y ss. 1002 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios de esa labor colaboró estrechamente con otros dirigentes como Lucas Nuño Baos, que era el mandatario político encargado de las agrupaciones guerrilleras (maquis). Ambos fueron detenidos, procesados y sentenciados a pena de muerte que se cumplió en Madrid en diciembre de 194732. Muerte que originó las protestas de los dirigentes franceses ante esta conducta represiva del régimen franquista sobre guerrilleros que habían participado eficazmente en las operaciones de resistencia contra la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Sorprende, igualmente, esas referencias a una posible enfermedad grave del general Franco. Supuesto que como se pudo comprobar después era producto de la propaganda más que de la realidad. Asimismo, pone de manifiesto cómo el líder socialista Indalecio Prieto, un año después de la crisis que acabó con el gobierno de Giral, seguía maniobrando políticamente. Precisamente a esto último hacía referencia Giral en su contestación, en que tras hacer mención a su delicado estado de salud que le había tenido postrado varios días en la cama «con inyecciones muy dolorosas cada ocho horas para combatir una erupción», le indicaba que la última conferencia en México de Prieto había tenido poco éxito y «escasa resonancia». Y añadía que la apertura de la frontera francesa con España «ha decepcionado exageradamente a la gente, no habiendo llegado a México esa noticia del tripartito ni de la enfermedad del dictador»33. La información, pues, no llegaba con la rapidez deseada a tierras mexicanas y expresaba, sobre todo, su preocupación por haberse abierto de nuevo el puesto fronterizo, que estaba cerrado desde marzo de 1946, tras el fusilamiento de Cristino García Granda en Madrid. Decisiones de las autoridades galas, que simultaneaban condenas a la dictadura franquista con concesiones como la indicada, en lo que se puede considerar como empleo de un doble lenguaje en sus relaciones con España, siempre en función de su interlocutor. El epistolario entre ambos continuó y también el cruce de noticias sobre la situación política en España cada vez más descorazonadoras a medida que nos acercamos al final de la década de los cuarenta. En el interior del país, señalaba Martínez Barrio, solo «grupos comunistas continúan desarrollando el plan concebido, si bien con notables fallas». Se refería al citado movimiento guerrillero representado por el maquis que 32 Chaves Palacios, Historia (...), 2022, p. 187 y ss. 33 AHN, JG, Legajo 16. https://doi.org/10.1387/hc.23842 1003 Dirigentes políticos republicanos en el exilio fue perdiendo su actividad, sobre todo tras la decisión de PCE en 1948 de abandonar la lucha armada en el monte y pasar a la acción en los sindicatos y fábricas. Del mismo modo, se hace referencia en este epistolario a los deseos de implantar en España un régimen monárquico. La persona que representaba los derechos históricos de la monarquía española era don Juan de Borbón34, que en 1947 alzaba su voz contra la dictadura a través del conocido como manifiesto de Estoril, contra el proyecto de Ley de Sucesión de Franco. Y en el año siguiente, concretamente al finalizar el mes de agosto, fruto de las relaciones de las organizaciones monárquicas con el PSOE, tuvo lugar la firma del pacto de San Juan de Luz para el restablecimiento de un régimen de libertades en España35. Pacto sin trascendencia pues unos días antes de su firma, don Juan se había entrevistado con Franco en el yate Azor y redujo la presión de sus reivindicaciones. Consintió que su hijo Juan Carlos, entonces con 10 años, cursara sus estudios en España. Movimientos que no escaparon al objetivo de los dos políticos que protagonizan este trabajo, que ante los posibles manejos monárquicos respecto a España, reafirmaban su inquebrantable voluntad de ser fieles a la República. Así lo ponían de manifiesto años después, concretamente en la siguiente carta del presidente interino de la Cortes al iniciarse el año 1953: Mi posición personal sigue siendo la conocida. Por encima de todo coloco el derecho de la nación a fijarse su destino y la obligación general de acatar el fallo. Yo no serviré jamás sino a la República, y eso desde mi hogar, inmediatamente que pueda eclipsarse con decoro, dejando el papel de colaboracionista a ciertas audacias y ambiciones. En espectador quisiera contemplar los nuevos rumbos de nuestra Patria, que a la postre, desembocarán en el ejercicio de una República democrática36. Reafirmación de un sentimiento e identificación con unos principios republicanos por los que tanto había luchado que eran equiparables a los de Giral, que aseveraba con rotundidad en su respuesta a la misiva anterior lo siguiente: 34 Aróstegui, 2002. 35 Sánchez Recio, 2008, p. 164. 36 Carta de DMB a JG, 3-II-1953. AHN, DMB, Legajo 5. 1004 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios De los de España no confío en nada. Creo que seguirá Franco, a lo sumo con el hijo del infante don Juan, pero sin prisas. Sigo como usted mi fe en la República y aún conservo un cierto e infundado optimismo. Nuestra República será el final, sin duda alguna, pues el régimen franquista está cada vez más corrompido. Y los yanquis no le van a ayudar como desean y esperan, cuando se convenzan de una vez que en el resto de Europa no hay la menor simpatía (…)37. Afirmaciones, fruto del sentimiento y no menos del recuerdo, de dos republicanos que mantuvieron intacta su fidelidad a la República al igual que su amistad. Sobre esto último, hay ejemplos suficientemente ilustrativos en la correspondencia consultada. Uno de ellos fue la petición de Martínez Barrio a Giral de que le representara en la boda que se iba a celebrar en México el 28 de agosto de 1948 entre: «Gloria Caballero, hija del médico y amigo mío don Justo, con un hijo de Vázquez Humasqué, al querer la novia que sea uno de los testigos, y a tal efecto me ruega que me haga representar en la ceremonia por la persona que designe ¿Quisiera usted serlo? Con ninguna mejor que con usted quisiera asociarme a la unión de estas dos buenas familias republicanas»38. Muestras de confianza que venían de años atrás y que en el exilio, ante las experiencias políticas compartidas, se vieron fortalecidas. Decepciones y quiebra de la salud: los difíciles años cincuenta Y del mismo modo, también se incrementaron las decepciones, pues en el mismo año de 1953 en que Giral hacía esas referencias sobre los norteamericanos, el régimen franquista firmaba, en agosto, el Concordato con el Vaticano, y antes de finalizar el año la firma de los pactos con Estados Unidos relativos a ayuda económica, defensa mutua y asistencia militar39. Una decisión que afectó en lo más profundo a los dos líderes republicanos, como lo demuestra la siguiente carta de Martínez Barrio: Entre el quebranto de mi salud, cada vez más visibles, y las últimas y penosas etapas de preocupaciones a causa del pacto Madrid37 Carta de JG a DMB, 15-III-1953. AHN, DMB, Legajo 5. 38 AHN, JG, Legajo 16. 39 Viñas, 1981. https://doi.org/10.1387/hc.23842 1005 Dirigentes políticos republicanos en el exilio Washington, he dejado acumular numerosa correspondencia. Hoy contesto a su atenta del 24 de agosto. Los dos convenios firmados por Franco: el Concordato y el arriendo de Bases, dejan hipotecados por mucho tiempo los destinos de nuestra Patria, que necesitará realizar un esfuerzo sobrehumano para volver a la normalidad constitucional y estatal. El «caudillito» ha secado con sus pezuñas lo más fecundo y propio de la vida española, deshaciendo toda la lenta obra de ascensión cultural del siglo xix y la no menos interesante política del siglo xx. Ya estamos en camino de convertirnos en la Turquía de Occidente. Pálida sombra de una grandeza desvanecida y de un destino histórico frustrado. Usted, yo y cuantos españoles llevamos a España, como decía Unamuno, en el cogollo del corazón, recorremos una inacabable calle de amargura que, antes de terminar, terminará con nosotros. El único consuelo restante es el de saber qué hemos sido y somos, fieles a la auténtica vocación nacional y a las promesas e ilusiones que despertó la República (…)40. Esta misiva habla por sí sola del impacto que originó al presidente este acuerdo, que suponía, en la práctica, confirmar una labor de colaboración de la diplomacia norteamericana con el franquismo que venía de atrás y que ahora era ratificada con este pacto. Acuerdo que incorporaba a España geográficamente a la red militar del Mando Aéreo Estratégico norteamericano y daba lugar a una significativa presencia militar estadounidense durante los próximos años41. En consecuencia, esa relación con la mayor potencia mundial reforzó el régimen de Franco dentro y fuera de España y, por ende, potenció su estabilidad. Las reflexiones vertidas por Martínez Barrio muestran su decepción y no menos indignación por este acuerdo. Estado anímico que no impedía recordar su firme defensa del orden republicano para España. E iguales sensaciones sufrieron los exiliados en México, con reacciones como la facilitada por Giral en su respuesta: No pude contestar antes pues nuevamente estoy sufriendo de mi erupción alérgica que rebrotó con fuerza hace mes y medio. Voy mejorando. No salgo apenas de casa pues el sol me perjudica mucho. Por México, pocas novedades. Hubo una semana de gran actividad política con la celebración de mítines y reuniones, publicación de manifies40 Carta de fecha 7-X-1953. AHN, DMB, Legajo 5. 41 Payne, 1992, p. 164. 1006 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios tos, intentos de unión, etc. Todo con motivo de los pactos firmados por EEUU y Franco. Indignó tanto a la gente que éstas manifestaron sus protestas de todos modos y algún escrito fue firmado por partidos republicanos, socialistas, parte de los sindicalistas, etc. Yo tuve una larga entrevista con Negrín, que reside ahora aquí, para animarle a que tomase parte en un acto en que hablásemos él, Albornoz y yo, que somos los únicos expresidentes que aquí residimos, pero se negó rotundamente porque estima que él ya no es más que un señor particular que no quiere figurar en nada. Me dejó asombrado, pero no conseguí nada. En cambio, Prieto parece que está batallador y aún dispuesto a unirse a los comunistas si se hace algo de carácter unitario general. Mucho anda por ahí el subgobierno presidido por Miaja, va teniendo muchas adhesiones. Sea lo que sea, es indispensable que las gentes (partidos o personalidades) se vean, hablen y se coordinen42. Originó revuelo, por tanto, en los ambientes políticos republicanos esta decisión, que en tierras aztecas generó especial actividad. No obstante, el señuelo de la desunión no tardó en aparecer, con decisiones como la del mismo expresidente, Juan Negrín, a negarse a participar en un acto público. Realmente este expresidente del Gobierno llevaba ya un tiempo de reserva e inhibición política, en parte por voluntad propia y sobre todo por exigencias de una salud que empeoraba visiblemente cada día43. Sorprende, asimismo, la decisión de don Indalecio, otrora tiempo encarnizado enemigo de los comunistas44 y que en esta tesitura, según se deduce de esta misiva, estaba dispuesto a estar junto al PCE por mor de la necesaria unidad de acción. Atrás quedaban su defensa del plebiscito y contactos con los monárquicos para tratar de derrocar a Franco45. Ahora se imponía una nueva realidad, máxime ante decisiones de tanto alcance internacional como la firma de ese pacto. Cambios de orientación política en función de la coyuntura política en que subyace la profunda desunión que acompañó al exilio republicano, y de ahí que Giral, buen conocedor de esas tensiones pues las sufrió directamente en su presidencia del Gobierno entre 1945-1947, finalice su carta haciendo un llamamiento al necesario diálogo y coordinación tras conocer un acuerdo de tanto alcance para el futuro de España. 42 Carta del 13-XII-1953. AHN, DMB, Legajo 5. 43 Moradiellos, 2015, p. 385. 44 Chaves Palacios, Restauración (…), 2022, p. 308 y ss. 45 Aróstegui, 1991, pp. 463-484. https://doi.org/10.1387/hc.23842 1007 Dirigentes políticos republicanos en el exilio Y no fue el único revés recibido en esta década de los cincuenta en un plano internacional, pues tan solo dos años después, concretamente en diciembre de 1955, la Asamblea General de la ONU aprobó el ingreso en esta organización, junto a otras naciones, de la España de Franco46. Reconocimiento por parte de la ONU hacia la España franquista que cabe interpretar en un contexto de Guerra Fría, en que tras la firma de los pactos de Madrid con Estados Unidos en 1953, la situación estratégica de España le convertía en objetivo preferente de control por la OTAN, hecho que posibilitó, junto a otras variables, su ingreso47 Noticia que originó una fuerte conmoción entre los exiliados españoles, como pone de manifiesto Giral en la siguiente carta el presidente interino de la República: (…) Lo de la entrada del régimen franquista en la ONU ha sido un golpe tan fuerte para nosotros que hemos pasado días de amargura e indignación. Pero el español es olvidadizo y ya casi no se habla de ello. Yo tengo la espina muy clavada y no lo olvidaré nunca. Ha determinado mi dimisión como miembro del Buró del Movimiento Mundial de la Paz (en 1954 había recomendado este organismo a la ONU que admitiera a todas las naciones que lo solicitaran sin distinción de régimen social o político), también he dimitido de la presidencia del Consejo Español de Partidarios de la Paz y le he dicho a los comunistas españoles cosas tremendas contra la URSS. Pero le ruego reserve todo esto pues me pidieron reserva por algún tiempo. En mi reciente viaje a Moscú discutí agriamente con el Comité de la Paz soviético y con los españoles que allí residen. La cosa venía preparándose hace años y desde que me vi con Molotoff en 1946, estaba yo en sospecha por no reconocer todavía a nuestro Gobierno y por el tratado comercial que ya entonces se decía que tenía con Franco. Él lo negó, pero sé que era cierto. Las otras naciones se han portado también indecentemente, sobre todo Yugoslavia que fue la más ardiente defensora de la entrada de Franco en la Asamblea política ad hoc que fue donde se decidió dicha entrada. Y aún México también porque en esa Comisión propugnó por dicha admisión, aunque a última hora se abstuvo de votar. Una vergüenza para todas las naciones. No, yo no puedo olvidarlo y mis censuras han de ser siempre vivas contra ellas. ¿Qué vamos a hacer ahora los republicanos españoles? No se ve que podamos hacer nada. Quedaremos como símbolo de protesta ante todo el mundo defendiendo nuestra justísima 46 Cabeza Sánchez-Albornoz, 1995, pp. 147-168. 47 Lleonart Amsélem, 1995, pp. 101-119. 1008 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios causa. Muchas noches llevo de insomnio pensando siempre en lo sucedido recientemente48. La frustración era evidente tras esta decisión de la ONU que rompía definitivamente con el aislamiento del régimen franquista y le integraba en la comunidad internacional. En contrapartida, la República se sentía herida en lo más profundo casi una década después de la Resolución de diciembre de 194649. Decepción que condujo a Giral a dimitir de sus funciones directivas en organizaciones internacionales y a criticar de forma abierta la conducta de determinados países considerados colaboradores con la República y que coadyuvaron a esa decisión. Desasosiego por esta situación de desamparo que quiso poner en conocimiento de Martínez Barrio, a la que éste respondió en los siguientes términos: Todavía no estoy repuesto de lo ocurrido en la última Asamblea de la ONU. Cierto que era previsible y yo lo esperaba, pero cuesta tanto trabajo hacerse a la idea del egoísmo y maldad ajenos. La política internacional nos hizo víctimas de sus malas artes en 1936, repitió la deshonrosa hazaña en 1945 y ha vuelto a crucificarnos en 1955. Otro pueblo, que no el nuestro, habría llegado a los peores límites de la desesperación, pero nosotros valemos más que los ocasionales directores del mundo, y ahora con nuestro sacrificio, mañana con la puesta en marcha del que debe ser el régimen liberador de España, daremos elocuente prueba de la calidad del genio español. A usted y a mí, y a tantos hombres representativos de la emigración, nos ha repartido la vida un papel que estamos llenando dignamente: el de sostener con decoro los derechos del régimen republicano y no desertar en ningún momento de aquella posición plena de dignidad que escogió la República en su trato con las demás naciones. Nuestros sucesores se enorgullecerán, seguramente, de que les llegue limpia y sin mancha la bandera de la República traicionada en 193650. Estas últimas palabras del presidente simbolizan su pesadumbre por esta noticia, pero también su fidelidad a unos principios republicanos que como su amigo siempre tuvo presentes y no renunció. En el canto del cisne de sus vidas, cuando la edad y sus achaques atenazaban su integridad fí48 La escribió recién llegado a México tras un viaje que le había llevado por China y la Unión Soviética, y tenía fecha 10-I-1956. AHN, DMB, Legajo 5. 49 Chaves Palacios, J., Restauración (…), 2022, p. 418 y ss. 50 Carta de 19-I-1956. AHN, DMB, Legajo 5. https://doi.org/10.1387/hc.23842 1009 Dirigentes políticos republicanos en el exilio sica, deseaban confiar en un futuro para España en paz, en que el legado de un régimen democrático como el del 14 de abril de 1931, con República o sin ella, se pudiera implantar en el país y todos los españoles disfrutaran de un sistema de libertades como el vigente en la España actual. Eran sus deseos inquebrantables en una etapa de su vida, año 1956, en que el presidente alcanzó la edad de 73 años y Giral había cumplido 77. Septuagenarios que se veían afectados en lo más profundo por esos reconocimientos al régimen franquista y el olvido de la República. Estado anímico que indudablemente influía en su ya delicada salud. En el caso del mayor de los dos, Giral, informaba a su amigo en marzo de ese año: Después de haber pasado un mes muy agradable con toda la familia reunida, caí enfermo en cama con un cólico nefrítico y una obstrucción intestinal, lo cual unido a mi infección de próstata me ocasionó fiebres altas y luego una debilidad tan grande que me he pasado casi 2 meses sin poder hacer nada. Ya salgo de casa y hago mi vida normal de trabajo pues ya comenzaron los cursos de la Universidad51. Por su parte, ese mismo mes Martínez Barrio le daba cuenta de sus últimos movimientos en Francia a causa de su salud: Por prescripción facultativa hemos tenido que abandonar Margency definitivamente. Ante esa necesidad consulté con el Gobierno si era posible instalarme en Menton de continuo e ir a París las veces que fuera necesario. La opinión de los ministros y del presidente fue favorable y entonces busqué aquí un departamento en la casa donde estuvimos años anteriores. Ahora, en los primeros días del mes próximo, me trasladaré a la capital para asistir a los actos conmemorativos de la implantación de la República. Todos los asuntos los resuelvo por correspondencia lo cual me invierte cumplidamente la jornada de trabajo (…)52. Situación, por tanto, que exigió su traslado a otras zonas de Francia más bonancibles. Al parecer, con el empeoramiento de sus padecimientos aórticos complicados con problemas del hígado, la humedad de París, con frecuentes estados de frío y lluvia, le eran perjudiciales para «unos huesos demasiado viejos», y buscó paliar esos males en la costa mediterránea, concretamente en Menton, localidad próxima a Niza en la que había estado con anterioridad. 51 Carta de fecha 7-III-1956. AHN, DMB, Legajo 5. 52 Carta del 20-III-1956. AHN, DMB, Legajo 5. 1010 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios Remedios físicos que no mentales pues a la situación de España se unían informaciones sobre fallecimientos de republicanos con los que mantenían amistad desde hacía años. Así, a Giral y su entorno familiar les afectó sobremanera conocer la defunción de Sánchez Román y de Antonio Lara. Muerte de estos dos amigos que también impresionaron al presidente: «con Lara sostenía una constante relación y le tenía un afecto fraternal. También ha fallecido, en Málaga, Federico Alba. Creo que usted lo conoció y trató. Era, asimismo, un excelente amigo y buen republicano»53. Noticias de una y otra procedencia que, junto al precario estado de salud, daban poco margen al optimismo. Pese a ello, mantenían la esperanza de que otra España era posible. Así cabe entender la misiva que le escribía Giral al presidente, avanzada la primavera de 1956, en que previamente se disculpaba en la tardanza en contestarle por motivos de trabajo y «pequeñas indisposiciones de salud», a lo que añadía: (…) Ya ve usted cómo se van produciendo sucesos de importancia en España. Es de presumir que continúen y no se detengan por unos años como sucedió con las huelgas del año 50. Ahora del lado de los estudiantes no es de esperar gran cosa pues los exámenes y las vacaciones subsiguientes lo impedirán. Pero el ejemplo dado por ellos ha sido altamente interesante y sorprendente. Antes de fines de agosto que comenzará la repatriación de las tropas de Marruecos yo no espero nada importante. Entonces comenzará el descontento militar que quizá provoque sucesos no del todo favorables para nosotros pero sí muy perjudiciales para Franco y Falange. Aquí estamos empecinados algunos amigos en unir a todos los republicanos ofreciéndoles un programa mínimo de actuación. Unidos los de aquí se iría a la unión de las Ejecutivas que todas radican en Francia. Y luego se pretendería la unión con elementos antifranquistas de dentro de España; incluso con demócratas cristianos, CEDA, etc. Han cambiado mucho las cosas y ya se han olvidado rencores, odios y venganzas de uno y de otro lado de la trinchera. Este deseo de concordia, de tolerancia viene usted mismo predicándolo y creo le satisfará que se vaya plasmando. Por Bernardo sé que está usted enterado de lo que aquí pasa y por tanto suprimo el relato y el comentario de ello. Yo estoy optimista y sigo con mi fe en el triunfo y la esperanza de volver a España54. 53 Ibídem. 54 Carta del 28-V-1956. AHN, DMB, Legajo 5. https://doi.org/10.1387/hc.23842 1011 Dirigentes políticos republicanos en el exilio Como puede apreciarse, no descartaba que pudiera haber un cambio de rumbo político y poder regresar a España. Incluso hacía referencias a una posible unidad en el exilio para hacer frente al régimen franquista. Cuestiones alejadas de la realidad, pero que desde la distancia podían ser motivo de esperanza. También, y en ese sentido estaba bien informado, hacía referencia a las revueltas en estudiantiles. Efectivamente, la Universidad en España se convirtió, desde mediados de los cincuenta, en foco permanente de lucha en pro de las libertades y contra el régimen, y conoció desde esos años una crónica agitación. La presencia policial se hizo habitual en los centros y la anormalidad académica fue la norma55. Martínez Barrio, personaje institucional y, conviene recordarlo, presidente interino de la República española desde agosto de 1945, estaba bien informado y en relación a la supuesta unidad y situación en España matizaba lo siguiente: El fracaso del intento de unidad de la emigración me ha sorprendido muy poco. Los partidos están al acecho de las nuevas perspectivas y unos más, otros menos, temen crearse compromisos y obligaciones que puedan resultarles embarazosas. El titubeo más visible es el de las enflaquecidas organizaciones republicanas, aunque haya motivos para preguntarse cómo es posible que no se den cuenta sus directores de que, siguiendo el camino que llevan, pronto convertirán a las agrupaciones en escalafones a extinguir. Como Francia, aún siendo buen observatorio político, no lo es mejor que México para las cosas de España, excuso discurrir acerca de la situación actual en nuestro país, pues la conocerá usted lo mismo que yo. Todavía no hemos pasado del estado de alarma al inmediato, pero se aproxima el día. Si observa usted el horizonte con detenimiento verá nuevos uniformes en la lejanía. Terminará el drama donde comenzó56. En suma, en esta contestación que tenía lugar tres meses después de la carta de Giral, la supuesta unidad de la oposición en el exilio estaba descartada. La falta de entendimiento de las formaciones políticas era manifiesta desde la guerra civil y en el destierro se agravó significativamente pese a los tímidos intentos de aproximación que se registraron a lo largo de los años. Atisbaba, no obstante, posibles cambios en España abanderados por militares. Suposiciones alejadas de la realidad pues precisamente 55 Hernández Sandoica, E., Ruiz Carnicer, M. y Baldó Lacomba, M., 2007. 56 Carta del 3-VII-1956. AHN, DMB, Legajo 5. 1018 Historia Contemporánea, 2024, 76, 987-1018 Julián Chaves Palacios MAtesAnz, José Antonio, Las raíces del exilio. 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Datos del autor Julián Chaves Palacios ([email protected]) es Catedrático de Historia Contemporánea por la Universidad de Extremadura, ha publicado más de un centenar trabajos, entre libros, capítulos de libros y artículos en revistas científicas relacionados con la España del sigloxx, principalmente la crisis de los años treinta, Franquismo y Transición política, e Iberoamérica, especialmente las dictaduras del Cono Sur. Desde el año 2005 viene siendo profesor invitado en las Universidades de Santiago de Chile; La Plata, Nacional del Nordeste, Belgrano y Córdoba (Argentina), Paulo Freire (Nicaragua) y UNAM de México, en las que ha impartido docencia a alumnos de postgrado sobre contenidos relacionados con la violencia política contemporánea y derechos humanos. Ha sido director de nueve tesis doctorales y le fue concedido en 2014 el Doctorado Honoris Causa en Humanidades por la Universidad Paulo Freire, de Nicaragua.