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Sincretismo religioso y patrimonio cultural del Ñuu Savi Jicayán de Tovar

ROSAS-ACEVEDO, Ana Yolanda

Abstract

Se aborda la fusión religiosa en torno a los imaginarios sociales existentes del patrimonio cultural de la comunidad originaria. El objetivo fue analizar el sincretismo religioso a través de la recuperación de la memoria histórica del patrimonio cultural de la comunidad política Ñuu Na Savi desde el interaccionismo simbólico en los escenarios territoriales. A través del método etnográfico se relacionó a los actores sociales con los objetos que forman parte de las expresiones religiosas que producen símbolos y significados para comprender y describir las experiencias cotidianas, saberes locales en los procesos socio-territoriales de apropiación de los pobladores. Es decisivo preservar el patrimonio inmaterial a través de mayordomías para asegurar la diversidad cultural que pueda fortalecer las identidades y resistir las presiones de la globalización.

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Utopía y Praxis Latinoamericana publica bajo licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Compartir Igual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0). Más información en https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/ ✓ 36802643 ARTÍCULOS UTOPÍA Y PRAXIS LATINOAMERICANA. AÑO: 30, n.o 111, 2025, e17241133 REVISTA INTERNACIONAL DE FILOSOFÍA Y TEORÍA SOCIAL CESA-FCES-UNIVERSIDAD DEL ZULIA. MARACAIBO-VENEZUELA ISSN 1316-5216 / ISSN-e: 2477-9555 Para citar utilice este ARK: https://n2t.net/ark:43441/17241133 Depositado en Zenodo: https://doi.org/10.5281/zenodo.17241133 Sincretismo religioso y patrimonio cultural del Ñuu Savi Jicayán de Tovar Religious syncretism and cultural heritage of the Ñuu Savi Jicayán de Tovar Ana Yolanda ROSAS-ACEVEDO https://orcid.org/0000-0002-6253-8055 [email protected] Universidad Autónoma de Guerrero, México RESUMEN Se aborda la fusión religiosa en torno a los imaginarios sociales existentes del patrimonio cultural de la comunidad originaria. El objetivo fue analizar el sincretismo religioso a través de la recuperación de la memoria histórica del patrimonio cultural de la comunidad política Ñuu Na Savi desde el interaccionismo simbólico en los escenarios territoriales. A través del método etnográfico se relacionó a los actores sociales con los objetos que forman parte de las expresiones religiosas que producen símbolos y significados para comprender y describir las experiencias cotidianas, saberes locales en los procesos socioterritoriales de apropiación de los pobladores. Es decisivo preservar el patrimonio inmaterial a través de mayordomías para asegurar la diversidad cultural que pueda fortalecer las identidades y resistir las presiones de la globalización. Palabras clave: identidad; patrimonio; religión; resistencia; sincretismo. ABSTRACT Religious fusion is addressed around the existing social imaginaries of the cultural heritage of the indigenous community. The objective was to analyze religious syncretism through the recovery of the historical memory of the cultural heritage of the Ñuu Na Savi political community from the perspective of symbolic interactionism in territorial settings. Through the ethnographic method, social actors were connected with objects that are part of religious expressions that produce symbols and meanings to understand and describe everyday experiences, local knowledge in the socio-territorial processes of appropriation by the inhabitants. It is crucial to preserve intangible heritage through stewardships to ensure cultural diversity that can strengthen identities and resist the pressures of globalization. Keywords: identity; heritage; religion; resistance; syncretism. Recibido: 17-05-2025 ● Aceptado: 23-08-2025 Sincretismo religioso y patrimonio cultural… 2 INTRODUCCIÓN El sincretismo religioso y el patrimonio cultural son elementos importantes en las comunidades originarias, ya que aparte de preservar su historia, tradiciones vivas y valores, promueve la cohesión social, les da un sentido de pertenencia al definir la identidad del grupo social. La práctica sincretizada de las creencias religiosas, se convierte en un punto de encuentro durante las festividades y ceremonias religiosas para fortaleces sus lazos. Desde este punto de vista, se convierten en un símbolo de unidad, donde los pobladores se reúnen en esas ocasiones especiales. Al compartir estas experiencias y momentos significativos, se fortifican las relaciones entre los personas de la comunidad, creando lazos sociales más fuertes y promoviendo un sentido de pertenencia y cohesión entre ellos. Como menciona la fundación WEISE, a través del patrimonio cultural se ha descubierto “un mundo de significados profundos que trascienden lo material y abrazan lo inmaterial. Se adentra en la esencia misma de quiénes son como individuos y comunidades, forjan una identidad que abraza el pasado, el presente y el futuro” (WEISE: s/f). El sincretismo religioso de la comunidad originaria Ñuu Savi es abordada desde la importancia de la preservación de su patrimonio cultural para construir cohesión social, desde el marco del interaccionismo simbólico para exponer como han construido su identidad a través de las interacciones sociales externas y los sentimientos internos sobre sí mismo. En este sentido, las personas interactúan y crean mundos simbólicos, los cuales van a modificar su comportamiento de forma individual y colectiva. Los conceptos de patrimonio cultural e identidad son abordados en torno a los imaginarios sociales existentes en la comunidad a través del sincretismo o fusión de sus creencias religiosas. Para esto, el paradigma del interaccionismo simbólico posibilita “relacionar a los actores del patrimonio, con los objetos que forman parte de las expresiones culturales que producen símbolos y significados para comprender los modos de vida, reinterpretar las realidades y diseñar elementos en beneficio del desarrollo de las regiones” (Mora Torres et al: 2022, p. 66). El análisis del patrimonio cultural en Jicayán de Tovar, Guerrero gira en torno al sincretismo de creencias ancestrales y la religión católica impuesta por los españoles que permanecen en sus tradiciones, a través del análisis visual de los elementos dentro del marco del interaccionismo simbólico, permite evaluar la pertinencia de salvaguardar el patrimonio cultural. La identidad cultural a través de la religión describe las prácticas territoriales, así como las simbólicas que le dan sentido de pertenencia e identidad a la población. El método que orientó la presente investigación es el etnográfico, para describir “un estudio etnográfico le interesa tanto las prácticas (lo que la gente hace) como los significados que estas prácticas adquieren para quienes las realizan (la perspectiva de la gente sobre estas prácticas)” (Restrepo: 2018, p.25). Es decir, desde sus raíces prehispánicas, coloniales y actuales “lo que la gente dice y lo que la gente hace” sobre las experiencias diarias, saberes locales y procesos socio-territoriales de los habitantes. Como mencionan Velásquez y Velásquez en el 2024, la identidad de los pueblos originarios reside en la relación existente entre una forma de organización social, cultural y simbólica ya configuradas, a pesar de la falta de oportunidades y garantías a partir de la reproducción de las prácticas históricas determinadas y arraigadas a la tenencia de la tierra. La principal estrategia para la generación de datos fueron las técnicas de observación participante y entrevistas semiestructuradas 1 , en donde se recopilaron los relatos de vida para profundizar en los comentarios y sentires históricos de los actores sociales frente al territorio sagrado. De esta forma, la continuidad del sincretismo religioso se relaciona con prácticas agrícolas y rituales curativos y territoriales, y permite entender rasgos peculiares de esa religiosidad indígena contemporánea (Villela Flores: 2006, p. 62). 1 Las personas entrevistadas no dieron su consentimiento informado para que se hicieran uso de sus nombres. Utopía y Praxis Latinoamericana; ISSN 1316-5216; ISSN-e 2477-9555 Año 30 n.o 111, 2025, e17241133 3 El presente texto está enfocado a la posibilidad de relacionar a los actores sociales del patrimonio cultural con los objetos que conforman la memoria viva a través de sus símbolos y significados religiosos para comprender e interpretar su estilo de vida. DESARROLLO Localización y descripción La comunidad Ñuu Nuu Savi Jicayán de Tovar 2 se localiza en el municipio de Tlacoachistlahuaca Guerrero a una distancia de 220 km de Acapulco sobre la carretera Acapulco–Pinotepa (Costa Chica). Limita al norte con Metlatónoc, Cochoapa El Grande, Alcozauca de Guerrero y el estado de Oaxaca, al sur con Igualapa y Ometepec, al este con Xochistlahuaca y al oeste con Cochoapa El Grande, Igualapa y Metlatónoc. En Jicayán de Tovar, el significado de la palara “xicalli” que significa jícara de tecomate (ver figura 1) y de “yan” lugar, es decir “lugar de jícaras”. En el 2020 de acuerdo al censo nacional tenía una población de 1, 484 habitantes, el 93% profesan la religión católica. Se conforma por dos etnias originarias Amuzgos y Mixtecos, este último es el objeto de estudio. (INEGI: 2020) Figura 1. Jícaras de tecomate elaboradas con las cáscaras del fruto Crescentia cujete. Fuente: Elia Paz Ramírez (2024). La población habla la lengua originaria Mixteca denominada el Tu’un Savi, su educación básica es bilingüe, desde la primaria, los niños aprenden a leer y a escribir en su lengua materna, llevan libros de textos gratuitos del Tu’un Savi, que nutren la lengua originaria del Tu’un Savi, para mantener viva su lengua natal. Es un pueblo con tradiciones usos y costumbres, mantiene con firmeza sus creencias ancestrales mezcladas con la religiosidad popular del culto católico. Sus creencias ancestrales heredados por sus abuelos y tatarabuelos son patrimonios vivos y sacros que se siguen practicado a través de los rituales en sus territorios sagrados, denominados Yuku Savi. 2 Las personas entrevistadas consideran que es la forma correcta de llamar a su localidad. Sincretismo religioso y patrimonio cultural… 4 Las prácticas de rituales ancestrales en las comunidades originarias son una herencia viva que forma parte del patrimonio cultural inmaterial de los ancestros, estas prácticas forman parte de la resistencia cultural de los Pueblos Na Savi 3 . Estos rituales de pedir la lluvia, de hacer curaciones, de realizar sacrificios de animales sincretizada con las festividades religiosas católicas, son la forma de continuar con la identidad sociocultural, de los pueblos originarios Ñuu Na Savi 4 , sus usos y costumbres manifiestan lo que son y que los hace diferentes a otros grupos étnicos. El patrimonio cultural y la identidad Sobre el patrimonio cultural que engloba las manifestaciones socioculturales, se tiene que: El patrimonio cultural expresa la solidaridad que une a quienes comparten un conjunto de bienes y prácticas que los identifica, pero suele ser también un lugar de complicidad social. Las actividades destinadas a definirlo, preservarlo y difundirlo, amparadas por el prestigio histórico y simbólico de los bienes patrimoniales, incurren casi siempre en cierta simulación al pretender que la sociedad no está dividida en clases, etnias y grupos, o al menos que la grandiosidad y el respeto acumulados por estos bienes trascienden esas fracturas sociales. (García Canclini: 199, p.17) Este autor además menciona que (…) La cuestión del patrimonio ha desbordado a los dos responsables de estas tareas, lo profesionales de la conservación y el Estado. Pese a la enorme importancia que aún tienen la preservación y la defensa, el problema más desafiante es ahora el de los usos sociales del patrimonio. En él es necesario concentrar los mayores esfuerzos de investigación, reconceptualización y política cultural. (García Canclini: 199, p. 22) Sin embargo, las acciones que conforman la conservación del patrimonio cultural, no siempre son responsabilidad absoluta del Estado y las instituciones socioculturales, en estas acciones tiene un espacio protagónico la comunidad creadora y receptora del patrimonio, así como la formación axiológica conque cuenten estas comunidades. Otro autor define el patrimonio como: El conjunto de bienes naturales y culturales que por las características de sus componentes y usos efectivos y potenciales, por su criticidad para los grupos sociales que a través de él se dependen para su desarrollo, por el carácter histórico y la importancia histórica que lo marcan, por la singularidad y/o escasez, posee un valor excepcional a proteger y conservar para su goce actual y futuro y para reafirmar la identidad de las sociedades con él vinculadas, elevando así el de experiencia humana. (Venturini: 2004, p. 32, citado en Gil Cardona: 2021, p. 67) Esta recapitulación facilita un mayor entendimiento e interpretación del patrimonio cultural, sus características y composición. Venturini examina la identidad como el pilar fundamental para conservar la memoria viva de los pueblos originarios en sus distintas formas. La identidad guarda relación directa con las tradiciones, los hábitos y costumbres, los prejuicios y el modo de pensar arraigados en la mentalidad del pueblo, expresadas en la ideología de clases, así mismo existe una relación que vincula identidad y tradición, así como el rol de la conciencia y la subconsciencia del individuo, la creación artística y la preservación del patrimonio cultural (Reynosa Navarro: 2007, p.11). 3 Los de la lluvia 4 Los pueblos de la lluvia Utopía y Praxis Latinoamericana; ISSN 1316-5216; ISSN-e 2477-9555 Año 30 n.o 111, 2025, e17241133 5 Para Cecilia Bákula: La identidad sólo es posible y puede manifestarse a partir del patrimonio cultural, que existe de antemano y su existencia es independiente de su reconocimiento o valoración. Es la sociedad la que, a manera de agente activo, configura su patrimonio cultural al establecer e identificar aquellos elementos que desea valorar y que asume como propios y los que, de manera natural, se van convirtiendo en el referente de identidad” (…) “Dicha identidad implica, por tanto, que las personas o grupos de personas se reconocen históricamente en su propio entorno físico y social y es ese constante reconocimiento el que le da carácter activo a la identidad cultural. (Bákula: 2000, p. 169 citado en Gil Cardona: 2021, p. 68) El patrimonio cultural y la identidad son importantes para la conservación y sostenibilidad de las tradiciones y bienes socioculturales. Son temáticas que por su importancia, en el ámbito académico y científico, merecen ser retomadas de forma continua. En este sentido se menciona que son atributos socioculturales vulnerables: (…) como un fenómeno que amenaza las identidades nacionales en detrimento de sus elementos más autóctonos e impone modelos enajenantes que socavan la singularidad cultural de cada región y con ello, limita la preservación y conservación de la memoria histórica de los pueblos. Situación que ha provocado la pérdida de importantes bienes y tradiciones culturales. (Reynosa Navarro: 2015) Como suele ocurrir en las manifestaciones socioculturales de Ñuu Savi Jicayan de Tovar, su identidad cultural está en constante cambio, de esta forma en cada nueva generación se tiene la posibilidad de rescatar y enriquecer las tradiciones culturales que se ven amenazadas por el fenómeno de la globalización de la cultura: La realización material de la identidad certifica la de la herencia de los pueblos, es decir, su significante descansa en los bienes culturales, y sobre ellos el individuo, como el grupo, participa sentimentalmente en su vida diaria, estableciendo con ellos las relaciones determinadas por su espíritu de época. (Sánchez Luque: 2005, p. 41) Sánchez Luque argumenta que “el hombre, como ser cultural, es el único que desarrolla identidad, frente al mundo animal”. Considera interesante en este sentido la profundización en esta diferencia, a través de lo orgánico y lo social, esto basado en la obra de Kroeber en 1917 “Lo superorgánico”, citado por Kahn (Sánchez Luque: 2005, p.40). Esto permite interpretar las herencias pasadas en un momento determinado. No existe la posibilidad del desarrollo cultural comunitario pleno sin que medie un profundo sentimiento de identidad. “La identidad solo es posible y puede manifestarse a partir del patrimonio cultural y su existencia es independiente de su reconocimiento o valoración. El patrimonio y la identidad cultural no son elementos estáticos, sino entidades sujetas a permanentes cambios” (Bákula: 2000, p. 169, citado por Molano: 2007). Asimismo, se plantea que la comunidad debe estar en concordancia con los habitantes, quienes serán los encargados de promover la pervivencia del pueblo: (…) el elemento conciencia de pertenencia está aportando uno de los soportes vertebradores del concepto comunidad porque no existe pertenencia sin la presencia de un grupo humano ubicado en un territorio al cual se siente arraigado, con su cultura, su identidad cultural y patrimonio, con su sistema de valores, su tradiciones y creencias. (Terry: 2011, p.2 citado en Gil Cardona: 2021, p.70) En ese mismo sentido, se expone una definición de identidad cultural: Sincretismo religioso y patrimonio cultural… 6 El concepto de identidad cultural encierra un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores y creencias. La identidad no es un concepto fijo, sino que se recrea individual y colectivamente y se alimenta de forma continua de la influencia exterior. (Molano: 2007, p. 73) La fe como una forma de control El proceso de sincretización en la montaña Guerrense, se ha considerado que ocurrió de forma espontánea como consecuencia del intercambio cultural, el cual también sirvió para facilitar la convivencia entre diferentes pueblos. Esta combinación creó una nueva forma de expresión de fe. Sin embargo, “el éxito de la imposición católica no pudo haberse dado sino como consecuencia de la conquista armada” (Rubial García: 2023, p. 19). Este intercambio de códigos y símbolos entre sociedades de distintas culturas formó en la comunidad mixteca Guerrense el sincretismo religioso, en este sentido, a través de la espiritualidad y la cultura quedó vinculada. Esto no fue un proceso simple, sino que implicó la reinterpretación y adaptación de creencias. Desde el arribo de los misioneros durante el siglo XVII, han contado historias a través de la danza, en la que han sincretizado sus dos mundos. Posterior a esto, durante el siglo XIX, con la independencia y con el ejército juarista los misioneros fueron sustituidos por maestros rurales, los cuales contribuyeron en una nueva forma de repensar el pasado y expresarlo en una nueva adecuación de carácter étnico y religioso de las danzas para adecuarse a los nuevos propósitos (Bonfiglioli: 2022, p. 309). La religión como proceso social que ha cobra sentido dentro del contexto de la vida cotidiana en la montaña de Guerrero. Dentro de este marco, la iglesia católica fue establecida por los Agustinos y después por los Franciscanos en el siglo XVI. Y aún tiene un fuerte dominio caracterizado por la presencia de grupos originarios Na savi, objeto de estudio. “En varios lugares donde la colonización se logró consolidar, la aceptación del cristianismo fue relativamente rápida, esto llevó a que buena parte de los frailes se dedicaran a dar atención espiritual” (Álvarez Icaza: 2023, p.185). La espiritualidad Ñuu Nuu Savi Jicayan de Tovar sincretizada con el catolicismo La cosmovisión Ñuu Savi, es una perspectiva integral que abarca la comprensión del mundo y la realidad desde la cultura mixteca, se centra en la conexión entre el ser humano, la naturaleza y los elementos espirituales que conforman su existencia. Esta interconexión se refleja en su forma de vida, sus rituales y sus prácticas culturales. Su esencia espiritual está presente en cada aspecto de su vida cotidiana. Las ceremonias, ofrendas y rituales son fundamentales para mantener el equilibrio con su mundo espiritual. A través de estas prácticas, buscan rendir homenaje a sus antepasados, a la tierra y a las fuerzas de la naturaleza, es por tanto, una parte integral de su identidad y de su forma de entender la vida. Además, la cosmovisión Na Savi enfatiza la importancia de los sueños y visiones, que son considerados canales de comunicación con lo espiritual. Estas experiencias pueden ofrecer guía y sabiduría, y son valoradas en la toma de decisiones y en la vida comunitaria. En el marco del sincretismo religioso, la espiritualidad representa un elemento fundamental en la existencia comunitaria, es un pilar fundamental para el fortalecimiento de la cultura y la resiliencia frente a desafíos modernos. No solo e trata de fusionar dos creencias, sino de conectar, preservar y enriquecer sus raíces ancestrales frente a las influencias del crecimiento global. Utopía y Praxis Latinoamericana; ISSN 1316-5216; ISSN-e 2477-9555 Año 30 n.o 111, 2025, e17241133 7 En este sentido, el papel de la espiritualidad en la vida comunitaria es fundamental, ya que contribuye a la cohesión social, la solidaridad y el sentido de pertenencia entre los miembros de esa comunidad. La espiritualidad, entendida como la búsqueda de significado y conexión con algo más grande que uno mismo, puede unir a las personas a través de creencias, valores y prácticas compartidas. En primer lugar, la espiritualidad fomenta la empatía y el respeto entre los individuos, lo que es esencial para construir relaciones saludables y armoniosas. Cuando las personas se sienten conectadas a un propósito común o a principios espirituales, tienden a trabajar juntas de manera más efectiva para superar desafíos y promover el bienestar colectivo. Además, las tradiciones y rituales espirituales pueden proporcionar un sentido de identidad y continuidad en la comunidad. Estas prácticas, que a menudo se transmiten de generación en generación, ayudan a fortalecer los lazos interpersonales y a crear un ambiente de apoyo mutuo. Desempeña un papel decisivo en la vida comunitaria al promover la cohesión, el respeto, la identidad y un sentido de propósito compartido. El sincretismo religioso y el patrimonio cultural Los Ñuu Savi de la Montaña de Guerrero son herederos de una tradición cultural mesoamericana y por medio de su lenguaje oral difunden su riqueza cultural, narraciones, cuentos, leyenda, mitos, adivinanzas, cantos entre otras expresiones orales de su cotidianeidad, con el lenguaje del Tu’un Savi, se reafirma su identidad cultural. El patrimonio inmaterial como parte de la cultura de los pueblos originarios a través del sincretismo religioso otorga pertenencia dentro del territorio geográfico, es la memoria de la resistencia ante factores de desigualdad y vulnerabilidad de los colectivos originarios. Por consiguiente, la cultura es “una ciencia interpretativa en busca de significaciones de expresiones sociales” (Clifford Geertz: 1973, p.20). De esta forma, a partir del interaccionismo simbólico comprender el proceso de asignación del significado de forma individual o colectiva a los objetos usados en las tradiciones religiosas. Esto permite entender la forma en el que se ha tejido una red de significados que permitan comprender la forma en cómo se han fusionado las creencias religiosas a través de símbolos construidos y heredados. Para Castell es “entrar en diálogo con otros individuos” dentro de su contexto para construir identidad y darle sentido a la vida. El estudio de la identidad “es vital para entender la acción social y la acción política” (…) esto “en torno a identidades primarias en busca de significados y espiritualidad”. (Castell: 1997 en Rojas Rojas: 2004, pp. 219-220) En tanto: (…) es en el territorio donde se configura un sistema relacional de lo físico, emocional y cognitivo, allí se configuran rituales, relaciones económico-políticas, los símbolos que hacen parte de la cultura (…) la identidad se construye y deconstruye en los territorios desde características geosimbólicas y desde relaciones dotadas de significados que se transmiten generacionalmente, a través de creencias, prácticas simbólicas compartidas, sentidos de arraigo y pertenencia y de reconocimiento de la otredad. (Gutiérrez Valencia, López Durango y Velásquez Velásquez: 2024, p.3) En Jicayan de Tovar prevalece una práctica religiosa de carácter sincrético expresado en la combinación de referentes culturales heredados propios de su cultural originaria con elementos de corte católico a través de los santos patronos que fueron introducidos por los españoles durante el proceso de evangelización. Es ahí en donde se puede observar claramente en las llamadas mayordomías, estructuras vinculadas al sistema de cargos se encargan de resguardar al santo patrono en su domicilio y de albergar a los visitantes de otros lugares, les otorga prestigio, importancia y reconocimiento ante la sociedad. Sincretismo religioso y patrimonio cultural… 8 El término mayordomía se refiere a las ceremonias que se realizan en honor a un santo del calendario religioso católico: Los cargos de la jerarquía están dispuestos en rangos y líneas de autoridad y controlados por la propia comunidad que ejerce su soberanía, sobre sus comportamientos sociales y ceremoniales durante un periodo corto que puede ser de un ciclo anual; El sistema de cargos aparece como formalmente abierto a todos los miembros de la comunidad, aunque de acuerdo con las propias normas y valores en que éstas tienen su sustrato, selecciona a los posibles ingresantes y los compromete a desplegar. (Topete Lara: 2010, p.301) En este sentido, el sistema de cargos religiosos es la institución mediante la cual se hace posible desplegar y fortalecer relaciones de reciprocidad con los santos merced a los dones recibidos o por recibir de manera personal, familiar o comunitariamente: vida, salud, bienestar; por ende, es un instrumento para emprender proyectos comunitarios de orden político, social, económico y vital. (Topete Lara: 2010, p.302) Las mayordomías en la vida social y política de la comunidad no están influenciadas por la intervención de las políticas públicas y de financiamiento por parte de instituciones gubernamentales o cuando menos no lo perciben así de forma directa. El reconocimiento de las prácticas socioculturales, de acuerdo a los datos obtenidos de los integrantes de Ñuu Na Savi o pueblos de la lluvia, sobre las mayordomías argumentan que no reciben ningún financiamiento externo para realizar sus celebraciones. Esto a pesar de que en el pasado reconocieron y aceptaron el sistema de cargos en su comunidad por parte de los españoles, son las mimas personas del pueblo quienes ahora patrocinan, ya que no aceptan ningún tipo de intromisión a su organización, aún con “el reconocimiento como Estado multicultural en 1992, en el que se garantiza igualdad de derechos a los pueblos originarios para conservar sus patrones culturales, derechos sobre tierra y recursos naturales” (Anaya: 2006, citado en Morales Carbajal: 2024, p. 2). Los mixtecos, conocidos como “pueblo de la lluvia” cuentan con sus propios sitios sagrados donde llevan a cabo sus suplicas y peticiones a Dios y a sus deidades. En esta festividad religiosa se lleva acabo con rituales, música acompañada de las autoridades para pedir que las lluvias sean más abundantes para sus cultivos (ver figura 2). Para aplacar la ira de Yoko Savi se ofrece sacrificios de animales, con frecuencia la sangre de las cabras y otras ofrendas a través de rituales y ceremonias al inicio de la temporada de lluvias, en donde hacen un recorrido desde el pueblo hasta el lugar sagrado “Yuku Yoko”, acompañados de agua ardiente y música de viento. Durante la ceremonia el Tata tu’uva, es el intermediario del inframundo, se lleva a cabo el ritual del dialogo ofreciendo sangre de chivos y ofrendas del pueblo, nombra a cada uno de los participantes y pide la protección a la madre naturaleza en favor de sus hijos, para que no haya tormentas durante la temporada de lluvia. Pero también, estos rituales se ven sincretizados al incluir en esta celebración el aspecto católico, ya que también es en honor de San Marco apóstol el 25 de abril de cada año, y todo es a cargo de la mayordomía. La importancia de las mayordomías en los pueblos originarios de México radica en la importancia para la preservación y transmisión del patrimonio cultural y mantienen vivas las tradiciones religiosas, sociales y culturales. La preservación cultural a través de estas prácticas permite que los jóvenes aprendan a preservar y fortalecer su identidad como parte del grupo social al que pertenecen. Utopía y Praxis Latinoamericana; ISSN 1316-5216; ISSN-e 2477-9555 Año 30 n.o 111, 2025, e17241133 9 Figura 2. Procesión para suplicas y peticiones a Dios y a sus deidades para tener lluvias y cosechas abundantes. Fuente: Elia Paz Ramírez (2024). En este sentido: (…) las tareas implican colaboración colectiva, en tanto a “la aportación de trabajo y cooperación económica que requieren los festejos; la religiosidad popular rebasa entonces el ámbito devocional y permite el reforzamiento de prácticas sociales como la solidaridad y la cohesión de los miembros del grupo”. De esta forma se cumple con la función de reproducción y fortalecimiento cultural e identitario dentro de la comunidad, así como de poblaciones vecinas. Las peregrinaciones y las promesas (ofrendas) que llevan pobladores de una comunidad a otra, esto, además de resaltar la fe, refuerzan los lazos intercomunitarios y estas prácticas paganoreligiosas permiten la reconstrucción simbólica de la comunidad, y en el caso de las fiestas patronales, éstas son, en cierta manera, una forma de celebrarse a sí mismos. (Landázuri Benítez: 2013, p. II) En Ñuu Nuu Savi Jicayan de Tovar, las mayordomías están formadas por grupos ya establecidos y entre ellos se van turnando. Los integrantes de la fiesta van nombrando su mayordomo frente a las autoridades quienes leen el nombramiento del nuevo mayordomo para la celebración del próximo año. Durante el ritual, se hace entrega de artefactos para al preparación de los alimentos que se consumirán en la siguiente celebración, y la nueva comitiva reciben todos los utensilios que se usaran en la fiesta como ollas, comales, cucharas, etcétera. La banda de música los acompaña a llevar todas las cosas a la casa del nuevo mayordomo, ahí bailan y beben con júbilo para que a futuro todo salga bien. Por consiguiente, el culto a los santos patronos, “es la columna vertebral de la religiosidad indo cristiana, es una mezcla con características complejas de su cultural que han marcado la historia de los grupos originarios tras la conquista”. Por un lado, los santos que adoptaron durante la conquista continúan unidos a la tradición prehispánica de los dioses tutelares, pues cumplen el mismo papel de símbolo y encarnación de la identidad comunitaria, pero por el otro, su efectividad y su poder dependen precisamente del hecho de que son diferentes de los antiguos dioses, de que son extranjeros, güeros y poderosos, y pueden dar a los pobladores originarios algo del poder y la fuerza que perteneció a los conquistadores (Navarrete: 2001, p.91).