Las autobiografías de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez: márquetin político y ethos empresarial
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KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 659 Kamchatka Revista de anAlisis cultural LAS AUTOBIOGRAFÍAS DE MARIANO RAJOY Y PEDRO SÁNCHEZ: MÁRQUETIN POLÍTICO Y ETHOS EMPRESARIAL The Autobiographies of Mariano Rajoy and Pedro Sánchez: Political Marketing and Management Ethos NURIA GIRONA FIBLA Universitat de València (España) [email protected] Recibido: 2 de diciembre de 2022 Aceptado: 7 de marzo de 2023 https://orcid.org/0000-0002-0023-6406 https://doi.org/10.7203/KAM.21.25649 N. 21 (2023): 659-678. ISSN: 2340-1869 RESUMEN: El género autobiográfico resulta particularmente idóneo para interpretar ciertas tendencias relevantes en la reconfiguración de la subjetividad contemporánea, ya que escenifica cómo un sujeto se convierte en objeto para sí mismo, es decir, compone un régimen de subjetivación. Este artículo se centra en las autobiografías de Mariano Rajoy ( En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España , 2011; Una España mejor , 2019) y Pedro Sánchez ( Manual de resistencia (2019) con un doble objetivo: por un lado, determinar hasta dónde el márquetin político condiciona su relato de vida y lo eleva ejemplarmente. Por otro, cómo este modelo responde a una norma subjetivizante presidida por el rendimiento y la competitividad, cercana a la figura del “empresario de sí mismo” que promueve la gubernamentabilidad neoliberal. PALABRAS CLAVE: autobiografía política, Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, emprendimiento, neoliberalismo. ABSTRACT: The autobiographical genre is particularly suitable for interpreting certain relevant tendencies in the reconfiguration of contemporary subjectivity. It showcases how a subject becomes an object for themself, that is, it composes a regime of subjectification. This paper will focus on the autobiographies of Mariano Rajoy ( En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España , 2011; Una España mejor , 2019) and Pedro Sánchez ( Manual de resistencia (2019)). On the one hand, the aim will be to determine to what extent political marketing conditions their life stories and elevates themselves admirably. On the other hand, the goal is also to examine how this model responds to a subjectivizing norm dominated by performance and competitiveness. This norm aligns with the figure of the “entrepreneur of the self” promoted by neoliberal governability. KEYWORDS: political autobiography, Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, entrepreneurship, neoliberalism. KEYWORDS: political autobiography, Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, entrepreneurship, neoliberalism..
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 660 “Tú naciste siendo empresario” (Hoffman y Casnocha, 2012: 13)1 . Así empieza el bestseller de Reid Hoffman y Ben Casnocha, dos de los ejecutivos más influyentes en el mundo de los negocios, cuya fórmula de éxito se resume en el título: El mejor negocio eres tú. Adáptate al futuro, invierte en ti mismo e impulsa tu carrera. Así comienzan sus consejos para triunfar en ese ámbito: “Seas abogado, doctor, maestro, ingeniero o incluso propietario de un negocio, hoy en día también necesitas considerarte un empresario que dirige, al menos, una nueva empresa en crecimiento: tu propia carrera (2012: 14), cursiva de los autores). Porque lo que promueve este manual no es la fundación de un negocio al uso, se trata más bien de gestionar el currículum y la vida misma como si de una empresa se tratara, de invertir en uno mismo y de aprovechar las oportunidades que traen la incertidumbre y la crisis laboral. Un potencial que no se limita a la audacia de unos pocos, sino que todos y todas poseemos genéticamente y debemos desarrollar. “No son trucos para conseguir empleo”, afirman los autores, se trata de “la actitud mental y las aptitudes que necesitas para adaptarte al futuro” (2012: 14). Desarrollar cierta “actitud mental” se impone necesariamente para sobrevivir en un medio cada vez más exigente y competitivo. Por un lado, esta actitud empuja a una transformación que debe surgir desde la interioridad del sujeto, de su decisión personal y de su propia valoración. En ese sentido todos los consejos para lograr el éxito componen un régimen de subjetividad que abarca desde el propio deseo de cambio hasta un ideal de autorrealización (ideal que se resume en el consabido “espíritu emprendedor”). Por otro, llama la atención cómo esta transformación da cuenta de una nueva concepción de la fuerza de trabajo, que se desplaza del proceso de producción a la propia existencia. Porque cada individuo debe pensarse como una empresa que se autogestiona, debe conformarse a sí mismo como su mejor activo, centro de inversión y a la vez de rendimiento máximo. El trabajo pierde así su sentido contractual para convertirse en una expectativa, esto es, en un horizonte feliz de aspiración en donde vida, persona y empresa se confunden. Si “el mejor negocio eres tú”, el trabajo mismo significa y conforma la identidad. Es lo que en el ámbito de las ciencias sociales se conoce como self emprendedor, que no se refiere “a una entidad empírica observable, sino al modo en que los individuos son interpelados como personas y, a la vez, la dirección en la que son modificados y deban modificarse” (Bröckling, 2015: 53) 2. 1. Este artículo se ha desarrollado en el marco del Proyecto de Investigación competitivo PRODISNET2, con ref. RTI2018-093523-B-I00, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, 2. Una figura cuyo antecedente puede rastrearse en el homo œconomicus que se comporta como máquina empresarial, tal y como fue descrito por Foucault (2007: 264) y retomada, entre otros, por Laval y Dardot (2013), Bröckling (2016) y Brown (2016).
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 661 Esta noción resultará indispensable en las siguientes páginas en tanto mi objetivo es rastrear cómo compone un régimen de subjetivación que se puede rastrear en otros discursos y prácticas, en concreto en la autobiografía política. Porque lo importante es que el self emprendedor no se limita a un perfil promovido desde las escuelas de negocios, sino que forma parte de un programa más amplio de orientación de la conducta en nuestros tiempos (Bröckling, 2015: 19). De la misma manera que el neoliberalismo no se reduce a una ideología ni a una doctrina económica, sino que se funda en una racionalidad política que “tiene como característica principal la generalización de la competencia corno noma de conducta y de la empresa como modelo de subjetivación” (Laval y Dardot, 2013: 15). Por tanto la figura del self emprendedor moviliza un modo de ser y de actuar que no se circunscribirse exclusivamente a la gestión profesional o la esfera de la finanzas. De hecho, la dimensión del emprendimiento marca una “relación de uno consigo mismo” (Laval y Dardot, 2013: 147, cursiva de los autores) cuya escenificación discursiva favorece el género autobiográfico como la mejor prueba de vida. Porque no es casual que esta amplificación de la máxima neoliberal se haya desarrollado en paralelo al culto del narcisismo, así como a un abrumador retorno del autor, de la autobiografía, del autoexamen y la confesión en la literatura y en la política, donde la lucha por la transformación de la sociedad no es sino una sublimación de la realización de uno mismo (Nicoli y Paltrinieri, 2009: 46). Podemos incluir el libro de Hoffman y Casnocha dentro de estas narrativas narcisistas, a medio camino entre el manual y el libro de autoayuda, cuyo aval se sostiene en el logro profesional de sus autores. Una manera más de rentabilizar su vida y ponerla al servicio del mercado, conocedores sin duda del auge editorial de este tipo de narrativas. Un auge que incluye otros relatos de vida en primera persona en distintas modalidades (memorias, diarios, testimonios, etc.) y que prueba que el triunfo del yo en este mercado no se debe solo al creciente interés por lo vivencial, lo confesional o lo íntimo. Otras causas, como la necesidad de divulgar referentes famosos para orientar claves de conducta o la urgencia por expandir ciertos modos de vida lo explican. Por ello las diversas formas que adquiere el género autobiográfico se revelan como un horizonte privilegiado para detectar tendencias relevantes en la configuración de la subjetividad contemporánea (Arfuch, 2002: 29). Porque no cabe olvidar que la autobiografía, sea cual sea su dimensión, da cuenta de cómo un sujeto se convierte en objeto para sí mismo, es decir, compone un régimen de subjetivación. Si la producción de diferentes formas de subjetividad está relacionada directamente con las distintas formas de ejercicio del poder (Foucault, 2008: 49), el paradigma de la autobiografía política resulta especialmente relevante para indagar en esa relación, más si tenemos en cuenta, como
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 662 decía, que la lógica neoliberal en la que se insertan define una forma de gobierno basada en modos de existencia (Laval y Dardot, 2009: 17). Centraré mi análisis en las memorias presidenciales3 que ocupan, junto a las vidas de otros famosos, listas de superventas4. Es quizás este acusado mercantilismo que hace de la vida un producto de consumo y de la política un espectáculo el que despierta tanta desconfianza respecto a este tipo de obras, hasta tal punto que han sido ignoradas por la crítica académica de todas las disciplinas. Así lo expresa Anna Caballé desde el campo de los estudios literarios cuando las descarta por ser “pura propaganda” (Seoane, 2021). En la misma línea, el historiador Julián Casanova las califica de “verdaderos panfletos históricos y libros de propaganda (…) porque las opiniones de los testigos se amoldan o distorsionan según los hechos descritos” (2012). Sin embargo estas memorias no pueden ignorarse ni como fenómeno editorial, ni como textos ligados a los cambios de la comunicación política, ni como narrativas narcisistas. Limitaré mis observaciones a las memorias publicadas por Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. En confianza. Mi vida y mi proyecto de cambio para España (2011), de Rajoy, se publica en plena campaña electoral, lo que permite leer la continuidad de sus propuestas políticas y su proyección como gobernante con respecto a Una España mejor (2019), editada después de su mandato. Manual de resistencia (2019), de Pedro Sánchez, aparece poco después de la moción de censura que llevó a su protagonista a la presidencia y coincidió con la convocatoria de elecciones generales del mismo año. No cabe poner en duda el carácter propagandístico de estas obras, especialmente las publicadas en plena campaña electoral. Pero de lo que se trata aquí es de hacer de esta acusación una vía de análisis crítico, es decir, de examinar qué tipo de ejemplaridad pregonan. ¿Qué venden y cómo se venden nuestros políticos?,¿qué ideales y valores son objeto de su márquetin?, ¿qué “relación de uno consigo mismo” ensalzan sus protagonistas? LA AUTOBIOGRAFÍA POLÍTICA: EL GOBIERNO DE LA VIDA Las memorias presidenciales responden a un esquema común en el que el relato de vida sirve para reforzar, justificar o celebrar una trayectoria política. A la problemática 3. Solo por citar solo algunos ejemplos de memorias presidenciales: José Mª Aznar, Memorias I (2012) y Memorias II. El compromiso del poder (2013); José Luis Rodríguez Zapatero, El dilema. 600 días de vértigo (2013); Pablo Iglesias, Verdades a la cara: Recuerdos de los años salvajes (2022). 4. Ventas de las que informa la prensa: “Rajoy, el primer político que logra ser «best seller» en España” (Martín Rodrigo, 2020); “El libro de Pedro Sánchez, un «best seller» en ciernes” (Geli, 2019). Aunque no cabe descartar que la difusión de estas cifras forme parte del márquetin editorial para venderlas.
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 663 definición de “memorias” dentro del ámbito de la autobiografía se suma, en este caso, la instrumentalización que el márquetin editorial y político hace de ellas. No es mi intención exponer aquí el debate crítico sobre la posibilidad de deslindar esta categoría5, entre otros motivos porque no me interesa abordar “la verdad” de la vida que estas obras exponen sino más bien las reglas de producción de esa verdad. Partiré entonces del marco de la comunicación política en la que se inscriben para detallar ciertas particularidades de su narrativa acordes con el régimen de subjetividad que escenifican. Es en ese marco donde las ubico para no perder de vista las técnicas del márquetin político6 que despliegan y que conciernen al diseño de imagen de sus protagonistas: pese a estar obligados a respetar, hasta donde sea posible, la personalidad del político, los asesores en comunicación, no obstante, tienen la obligación de intentar «borrar», de alguna manera, ciertos aspectos poco mediáticos o poco conformes, precisamente, con lo que el público espera de un político que aspira a asumir responsabilidades (Maarek, 1997: 103). La importancia de esta “imagen diseñada” se intensifica si tenemos en cuenta que el fenómeno de la personalización ha ido ganando terreno con la mediatización política. La tendencia a identificar el poder con quien lo encarna determina que lo que hacen o dicen sus protagonistas pase a un primer plano respecto de los contenidos de sus propuestas o programas (Darder, 1998: 117). La confluencia de ambos aspectos, márquetin y personalización, acentúa el carácter escénico, cuando no espectacular, en el que deriva la arena política. En este contexto en el que los líderes deben adecuarse o ratificar una imagen predeterminada que se confunda con su persona7, en este juego entre el actor y el personaje, la publicación de su vida adquiere un papel relevante. No solo para conferir consistencia a una imagen que 5. Un debate ligado a la consideración del estatuto mismo de la autobiografía que excede los objetivos de este artículo. De hecho utilizo indistintamente el término “memorias” o “autobiografía” a lo largo de mi exposición al suscribir la noción de “espacio biográfico” de Arfuch (2002). La conocida definición de autobiografía de Lejeune sirve para acotar este espacio discursivo: “relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, poniendo énfasis en su vida individual y en particular, en la historia de su personalidad” (1994: 50), aunque las apreciaciones de este autor para deslindar sus distintas modalidades (memorias, confesiones, diario íntimo, el autorretrato), como las de Caballé (1995), resultan más problemáticas. 6. Entiendo el término de márquetin político como “la estrategia global que comprende el diseño, la racionalización y la transmisión de la comunicación política” (Maarek, 1997: 39). 7. A la pregunta “¿qué es un candidato?” en el diseño de esta imagen, Canel responde que es la mezcla de características biográficas, personales, cualificación profesional, posicionamiento ideológico y habilidades políticas y advierte: “si la imagen es demasiado construida, acaba siendo ficticia (2006: 50).
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 664 circula mediáticamente sino para avivar la identificación. Al tiempo que este tipo de publicaciones cubren un espectro de público alejado de las redes sociales o la prensa digital en la captación de votantes o seguidores. La autobiografía se convierte así en el aval de una personalidad cuyas cualidades se corroboran mediante el trazado de un origen, de una familia y de una formación, lo que a su vez servirá para legitimar el ejercicio, pasado o futuro, del liderazgo. Este es el rasgo que destaca la autobiografía política en su género, que pone en escena un capital político ganado en el relato de una vida. La escenificación de estas cualidades compone una identidad gobernante, lo que en términos retóricos se conoce como ethos y se define como la “imagen que el enunciador construye de sí mismo en su discurso” (Amossy, 2020: 37). El ethos no alude a las características “verdaderas” del locutor, como tampoco a su imagen pública, sino al modo en que éste se representa, se muestra o se inviste de atributos y cualidades, es decir, es un “efecto del uso de la palabra en situación” (Amossy, 2020: 37). Este ethos presidencial que, insisto, funciona como garante de una candidatura o de las decisiones tomadas a lo largo de la carrera profesional, se imbrica con la defensa de un programa político y de una forma de gobierno8. Que estas cualidades formen parte de un proceso de márquetin no impide que reconozcamos en ellas la escenificación de una racionalidad política. Es más, vendrían a reforzar una racionalidad neoliberal que se funda necesariamente en la “conducción de la conducta” (Foucault 2007: 218) mediante la autorregulación de los sujetos. Las tecnologías políticas con las que opera el neoliberalismo no funcionan por coacción, no “obligan” a los sujetos a que se comporten de cierto modo, sino que hacen “que esa conducta sea vista por los gobernados mismos como buena, digna, honorable y, por encima de todo, como propia, como proveniente de su libertad” (Castro-Gómez, “2010: 13, énfasis del autor). Una tecnología que toma cuerpo en el relato de vida de Rajoy: Para mí, en el centro de la educación se halla la libertad. Fue la experiencia personal que más me influyó de mis años infantiles y adolescentes, una herencia muy positiva de mis padres. Gracias a la libertad se desarrolla la responsabilidad individual y los hábitos de honestidad, esfuerzo, continuidad en el trabajo bien hecho, curiosidad y capacidad crítica sobre los que vengo insistiendo desde el comienzo de este libro (Rajoy, 2011: 121). Es en este punto de convergencia entre el gobierno de uno mismo y el gobierno de la vida donde cabe leer el valor ejemplarizante, propagandístico si se quiere, pero modélico 8. He tratado otras particularidades de la autobiografía política, como los problemas de autoría o la concreción de este ethos presidencial en los que no me puedo detener en Girona (en prensa).
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 665 al fin y al cabo, de estas autobiografías. A partir de estos presupuestos cabe concretar la norma subjetivizante que escenifican. No se trata solo de atender a lo que enuncian, al programa explícito de gobierno que publicitan, sino a su interiorización, a la manera en que sus protagonistas hacen del yo un self y autorregulan su propia conducta. Para empezar a concretar esta norma subjetivizante hay que tomar en cuenta que tanto Rajoy como Sánchez basan su relato práctica y exclusivamente en la exposición de acontecimientos vinculados al cargo político, desde decisiones tomadas a lo largo de su trayectoria hasta el encuentro con otros mandatarios o los eventos propios del partido, con escasos episodios referidos a la infancia, a la juventud o a inclusive a la esfera íntima. Podríamos explicar esta reducción a partir del protocolo de género de las “memorias”, cuyo objetivo “coincide, aparentemente con el objetivo de la Historia, esto es, dar cuenta de los hechos de cierta relevancia (…), puesto que el memorialista mira al exterior, al mundo que le ha rodeado y del que se propone ofrecer, por alguna razón, su particular visión” (Caballé, 1995:42)9. Una definición que se corresponde con las declaraciones iniciales de las tres obras que analizo. Tomemos el caso de Rajoy al comienzo de Una España mejor: “Este libro responde solo a la voluntad de contar mi historia y mis vivencias (…). Es mi crónica personal de unos años difícilmente olvidables en los que España corrió serios riesgos y de cómo los viví desde la Presidencia del Gobierno” (2019: 16). Una conciencia de género a la que añade la limitación del carácter “selectivo y subjetivo” de la memoria (2019: 17): “Son, pues, los recuerdos de mis vivencias, con toda la carga de subjetividad que ese concepto entraña, aunque también he intentado mantener el principio que me ha guiado en toda mi vida política: establecer prioridades y dedicarme a lo importante” (2019: 17). Después de aclarar que “sería inmisericorde y cruel para con el lector glosar aquí en detalle todas las reformas que impulsamos desde el Gobierno” (2019: 17) y remitir al Boletín Oficial del Estado y a las estadísticas para validar sus logros, agrega: “Como todo el mundo puede entender fácilmente, la economía ocupa una parte muy sustancial de este libro. Durante mucho tiempo se me recriminó que hablara mayoritariamente de ella y es posible que ahora alguien lo vuelva a criticar” (2019: 18). Más allá del tono celebratorio que se desprende de este arranque, ningún requisito del género autobiográfico obliga a identificar y priorizar la “historia” con reformas gubernamentales ni estas con fórmulas económicas. Porque a este comienzo le siguen 9. Aunque los detalles de la definición que siguen contradicen la naturaleza de estas obras: “son los datos, no los esfuerzos de un hombre por erguir su personalidad, los protagonistas de la obra” (Caballé, 1995: 42). La propia autora reconoce, al comienzo de estas reflexiones, la dificultad por discernir la diferencia entre autobiografía y libro de memorias (Caballé, 1995: 40). Es preciso aclarar que la denominación de “memorias” queda reforzada por el márquetin editorial que las promociona con la promesa de desvelar las facetas más íntimas o desconocidas de sus protagonistas.
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 666 varias páginas que explicitan las medidas tomadas durante su gobierno, aún a riesgo de entorpecer la trama biográfica: la reducción del déficit público, la reestructuración del sistema financiero, la reforma laboral y la decisión de no pedir el rescate soberano10. “La carga de subjetividad” está puesta pues en el criterio de selección de los acontecimientos narrados, que se fija voluntariamente en el eje económico. Tanto como en la manera de borrar la esfera privada frente a la pública, que podemos atribuir nuevamente a exigencias de género o poner en relación con una manera de orientar la conducta, en donde el trabajo lo ocupa todo y compone un estilo de vida. Una norma subjetivizante, como decía, en la que el trabajo se presenta como una forma por excelencia de autorrealización y plenitud personal. Hasta el punto de que la victoria electoral de 2011 se considera una culminación profesional y vital: Tantas horas de trabajo, muchas ocasiones hurtadas a la familia, los disgustos que tantas veces se llevaron sin estar acostumbrados como yo a las servidumbres de la vida pública. En definitiva, una vida dedicada a la política y al Partido Popular culminaba con una inapelable y contundente victoria electoral. Se terminaba con éxito una etapa, la de líder de la oposición, y comenzaba otra muy distinta, la de Presidente del Gobierno de España (Rajoy, 2019: 12). Tanta vida dedicada a la política explica que no haya nada más que contar, que todo quede supeditado al trabajo de la política y a la política como trabajo sobre uno mismo. No importa que se corresponda o no con la entrega de estos dirigentes. Lo llamativo es que, pese a la tendencia de la personalización política en mostrar aspectos de su vida privada y la espectacularización mediática que la acecha, nada de ella aparezca en sus memorias, más cercanas al curriculum vitae que a la evocación del pasado. El tránsito de la escenificación del capital político de estos líderes a su escenificación como capital humano es lo que describiré en los siguientes apartados. Porque a pesar de la variedad de cualidades que el márquetin político reúne en el ethos presidencial de estas obras, lo que asoma por encima de ellas es el régimen de un sujeto agente de su propia existencia, responsable de su destino, de la gestión de sus habilidades y competencias, para venderse en el campo de la política. En definitiva, un sujeto “empresario de sí mismo”, si tenemos en cuenta que la “empresa” es el “nombre que se debe dar al gobierno de sí en la era neoliberal” (Laval y Dadot, 2009: 333). La autobiografía política, como los manuales de las escuelas de negocios, relatará entonces las claves del éxito de 10. Una prioridad que también se hace explícita en el libro anterior: “La prioridad esencial será el crecimiento económico y la creación de empleo. Todo lo demás quedará subordinado a estos objetivos” (Rajoy, 2011: 243).
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 667 una vida convertida en empresa. PEDRO SÁNCHEZ: FUNDAR UN PARTIDO COMO QUIEN FUNDA UNA STARTUP En el año 2017, después de dimitir como secretario de del Partido Socialista y como diputado, Pedro Sánchez contacta con Iván Redondo, el asesor político que hasta entonces había hecho triunfar a destacados miembros del Partido Popular. Le pide opinión sobre sus posibilidades de ganar a Susana Díaz, antes de presentarse nuevamente a las elecciones primarias de su partido. Redondo lo considera factible si construye un storytelling efectivo y le aconseja que componga un relato épico (Negre, 2018). La prensa se encargaría de difundir este relato y la imagen de Sánchez a bordo de su Peugeot 407, visitando militantes de base en diferentes puntos de España y renaciendo de sus cenizas, abonarían su nueva victoria. La anécdota resulta significativa por cómo informa de las estrategias que la comunicación política importa del márquetin comercial: “La gente ya no compra productos, sino las historias que esos productos representan. Así como tampoco compra marcas, sino los mitos y arquetipos que esas marcas simbolizan” (Salmon, 2016: 53)11. En este caso, la épica de Sánchez le aseguraba convertirse en marca. También por la importancia de la figura del spin doctor, que designa a los estrategas y asesores de comunicación de los profesionales de la política. Porque en una política que concibe a sus candidatos y líderes como “productos”, es preciso que haya alguien que sepa venderlos (Aira, 2009: 14). El núcleo de esta épica, que relanzaría a Sánchez como secretario primero y luego como presidente de gobierno, constituye la materia básica de Manual de resistencia, el libro que publicará en plena campaña electoral. Pero antes de desgranar los entresijos de estas memorias, conviene traer a colación una intervención más de Redondo quien, después de la investidura de Sánchez en 2018, se había convertido en director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Me refiero a una entrada en su blog de Expansión, titulada “¿Cuál es el liderazgo que viene?”. Toda una reflexión sobre los atributos que debían reunir los dirigentes políticos del futuro a partir de Isidoro Álvarez, directivo de El Corte Inglés y Amancio Ortega, de Inditex. De ellos destaca que la clave fundamental de su éxito empresarial es la “antifragilidad”: “aquello que, a diferencia de lo rígido o de lo frágil, se beneficia de los cambios, del desorden o de la volatilidad. Lo robusto aguanta 11. La anécdota está tomada de Christian Salmon, en su recorrido sobre las técnicas comerciales que van del logotipo a la story, en donde la adopción del storytelling por parte del márquetin sobrepasa de lejos un simple viraje en la promoción de marcas, “ya que incluye una «visión del mundo», como dicen los teóricos del management, y la proyecta en toda la sociedad. No es una simple herramienta, sino una «disciplina» de gestión” (2016: 64). Véase también el capítulo dedicado al uso del storytelling en la política (2016: 129-156).
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 674 esta lógica de la deuda, concretamente con la dinámica de la inversión y el reembolso en la que se erige el yo de esta obra. Solo así se entiende la repetición de los contenidos de un libro a otro, que hace de la deuda una forma de gobierno y de autogobierno, en donde Rajoy resulta su peor acreedor. DEL POLÍTICO PROMETEDOR AL CIUDADANO EN DÉBITO PERMANENTE ¿Hasta dónde el sujeto de las memorias de Rajoy performa el programa político que ensalza? En otro lugar he detallado cómo la primera obra de Rajoy propugna una racionalidad económica que en ese momento denomina “cultura del esfuerzo” y que opera como un principio de conducción de la gubernamentabilidad neoliberal (Girona, 2023). Respecto a la racionalidad económica, tan solo anotaré que prima sin tapujos el rendimiento y la competitividad. Respecto a la “cultura del esfuerzo”, que servía para responsabilizar a los ciudadanos y ciudadanas de la gestión de la crisis económica: “De todo esto quiero hablar en este libro: del deber que todos tenemos para lograr una cultura del esfuerzo, del trabajo bien hecho, de la austeridad y el ahorro (Rajoy, 2011: 12-13). Aunque “la cultura del esfuerzo” no respondía a la coyuntura de la crisis sino a una retórica y un modelo de Estado de largo alcance. En aquel momento se revestía de un llamamiento que, en nombre de un “nosotros”, reclamaba la cooperación ciudadana, a la vez que colectivizaba la culpa por haber vivido a crédito (“En España nos lanzamos a un gasto desenfrenado a base de crédito” [2019: 72], recordará después). El llamamiento a la responsabilidad se convertía entonces en un deber, en una manera de pagar la culpa y remodelar conductas, en la gama que va de la obligada austeridad a la iniciativa emprendedora. Este chantaje serviría para llevar hasta las últimas consecuencias un programa político de reducción de salarios, minimización de servicios sociales, privatizaciones, etc., pero sobre todo para extremar una relación de poder entre acreedores (quienes poseen el capital) y deudores (quienes no lo tienen), que Lazzaratto considera el núcleo estratégico de las políticas neoliberales (2013: 30). Una relación que no se limita a la esfera de las finanzas porque recae tanto en la economía como en la subjetividad, como adelanté antes, ya que los ciudadanos y ciudadanas, convertidos en deudores, no tienen que hacer necesariamente sus reembolsos en efectivo sino en comportamientos, proyectos, compromisos, dedicación, etc. o estilos de vida (Lazzarato, 2013: 121). Por tanto la “cultura del esfuerzo” enmascaraba en realidad una “cultura de la deuda”, que Rajoy anticipará en su primer libro como proyecto para salir de la crisis económica y, en el segundo, como prueba del motor de crecimiento que, pese a no seguir gobernando, debía mantenerse. En relación con la escenificación autobiográfica de estos principios, quisiera detallar
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 675 cómo algunos de los aspectos que expuse antes sobre la “capitalización” del yo se vinculan con esta moral de la deuda. La larga sucesión de puestos ocupados en su carrera profesional no solo le sirven para legitimarse políticamente. En la elección de este ordenamiento textual también puede leerse una narrativa meritocrática. Los términos valorativos con que expresa su trayectoria responden a una norma subjetivizante presidida por el rendimiento, la competencia y el merecimiento (Girona, 2023). Uno de los escasos episodios de juventud que relata, por citar un ejemplo, resulta paradigmático al respecto. En su último año de la carrera de derecho, se levanta a las 5h de la madrugada para preparar oposiciones; un año después es el registrador de la propiedad más joven de toda España, así lo expresa, al igual que más adelante enfatizará que también es el diputado más joven en acceder al Parlamento gallego (2011: 39). El ascenso en la esfera política se compone en términos de ranquin y en relación comparativa, que repetirá igualmente en su segundo libro: “Es indudable que no llegué a la Presidencia del Gobierno en 2011 por casualidad; probablemente mi carrera política haya sido la más extensa que haya tenido cualquier Presidente del Gobierno de España en este periodo democrático” (2019: 28)19. Esta forma de autovaloración cualitativa se imbrica con una lógica de la recompensa, en la que a en cada esfuerzo se gana un peldaño de la escalada profesional. Es en esta concepción de su carrera política en donde se advierte de qué forma el trabajo se asume como una inversión continua realizada sobre sí mismo, que culminaría con la presidencia. De esta manera se produce una relación del sujeto individual consigo mismo homóloga a la relación del capital consigo mismo: “una relación, precisamente, del sujeto con él mismo como «capital humano» que debe aumentar indefinidamente, o sea, un valor que hay que incrementar cada vez más” (Laval y Dadot, 2013: 21). Aunque quizás el rasgo más definitorio de esta capitalización es el momento en que presenta su carácter en términos productivos: “Ser perfeccionista te hace trabajar el triple que a otros, y además no siempre la rentabilidad de ese detallismo está fuera de dudas” (Rajoy, 2011: 24). Desde esta perspectiva se entiende que la exigencia de rendimiento no termine en su primer libro y que se apresurara a escribir el segundo, para dar cuenta de su gestión, en perpetua evaluación de sí mismo: “Siempre he intentado estar a la altura de las responsabilidades que me fueron encomendadas, que no fueron pocas ni fáciles” (2019: 50). Este yo modesto o temeroso de no haber dado la talla, que sigue invirtiendo en su capital simbólico (más que político), es un yo en deuda permanente. En el primer libro, este esquema deudor se traduce primero con respecto a sus prede19. Sigue la cita: “Si eso es bueno o malo, cada cual tendrá su particular opinión. Yo estoy íntimamente convencido de que esa dilatada carrera política y la experiencia que fui acumulando en cada una de las responsabilidades que me fueron encomendadas a lo largo de los años me resultaron de gran ayuda para gestionar las dificultades a las que luego habría de enfrentarme en el Gobierno de la Nación” (Rajoy, 2019: 28).
KAMCHATKA Revista de análisis cultural 21 (2023): 659-678 Nuria Girona Fibla 676 cesores, especialmente en la figura paterna, para tomar luego el relevo en otras figuras que tutelan su trayectoria, como Manuel Fraga o José María Aznar, en una dinámica que se va desplazando de lo familiar a lo político (Girona, 2023). Pese a la declarada iniciativa y autonomía del emprendimiento, que en varias ocasiones elogia en sus enunciados, la exigencia de no fallar a este otro comanda la obligación moral de su discurso. En la segunda obra desaparecen estas figuras tutelares, como desaparece la memoria familiar20. Los acreedores carecen de nombre. ¿Ante quién rinde cuentas Rajoy? Lo cierto es que En confianza construye un político prometedor en su ethos presidencial, que avalaba un futuro mejor, conforme a principios del márquetin de campaña. Pero también erige una moral de la deuda cuya mejor realización es Una España mejor. No solo por intentar pagar, no sin culpa, su promesa de candidato. También por demostrar que “el neoliberalismo es una economía vuelta hacia el porvenir” (Lazzarato, 2013: 53), en tanto el valor del yo no se afirma ni se mide solo en una acumulación pasada sino en una temporalidad futura siempre hipotecada: “En mi fuero interno había decidido hacer lo posible y lo imposible por defender la soberanía económica de España y evitar caer en un rescate soberano. Pero no supuse entonces que me resultaría tan difícil llevar a cabo aquella promesa que me había hecho a mí mismo” (Rajoy, 2019: 139). Nada más hay que contar porque nada queda fuera de esta deuda, ningún tiempo, ninguna memoria, ninguna representación. Solo un sujeto que debe seguir rindiendo, un ciudadano cuya conducta ha sido modelizada en la persistente promesa de reembolso. Las autobiografías de Rajoy y la de Sánchez se inscriben ciertamente en un contexto de personalización política y márquetin electoral o de partido. En ese marco “fabrican” un yo exitoso para sus líderes y una historia que lo autentifique, en la línea de las narrativas narcisistas que invaden la industria de la felicidad y los nuevos mánagers del alma. Un yo que escenifica la conjunción de política y economía, vida y empresa, subjetividad y emprendimiento como forma de ordenar su conducta y la de aquellos a los que aspira a gobernar. 20. Únicamente se mantienen breves referencias a la figura del padre: “Soy hijo de juez y me eduqué asistiendo a la serenidad con la que mi padre ejercía su importante tarea” (2019: 260).
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