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LOS APARTAMIENTOS DE MOROS Y LAS MORERÍAS EN LOS REINOS MEDIEVALES IBÉRICOS
LOS APARTAMIENTOS DE MOROS Y LAS MORERÍAS EN LOS REINOS MEDIEVALES IBÉRICOS OLATZ VILLANUEVA ZUBIZARRETA LUIS VASALLO TORANZO (Coordinadores)
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ÍNDICE APARTAMIENTOS Y MORERÍAS: PRESENTACIÓN DE UNA REALIDAD URBANA Y SOCIAL FORZADA .........................................11 Olatz Villanueva Zubizarreta y Olatz Villanueva Zubizarreta y Luis Vasallo Toranzo LAS POLÍTICAS HACIA LAS MINORÍAS EN LA CORONA DE CASTILLA LAS LEYES SOBRE MOROS EN TIEMPOS DE JUAN II: ANÁLISIS DEL REGISTRO ESCRITO ....................................................19 Francisco Javier Molina de la Torre LA POLÍTICA DE CATALINA DE LANCASTER ... RESPECTO A JUDÍOS Y MUSULMANES .......................................................................39 M.ª Isabel del Val Valdivieso EL APARTAMIENTO DE MOROS EN LAS CORTES DE TOLEDO DE 1480 ....................................................................................61 Germán Gamero Igea
8Índice LA MINORÍA MUSULMANA EN LOS OTROS REINOS PENINSULARES PAUTAS DE SEGREGACIÓN RESIDENCIAL DE LOS MUSULMANES DEL REINO DE VALENCIA: LAS MORERÍAS URBANAS ...................................................................................................81 Josep Torró LOS MUDÉJARES EN EL REINO DE NAVARRA: LA MORERÍA DE TUDELA COMO PARADIGMA ......................................................101 Óscar Sola Torres y Óscar Sola Torres y Jesús Sesma Sesma CAMBIOS Y TRANSFORMACIONES EN EL REINO DE GRANADA TRAS LA CONQUISTA CASTELLANA ......................... 121 Alberto García Porras y Miguel Busto Zapico POLÍTICA Y REGULACIÓN DE LA MINORÍA MUSULMANA EN EL REINO DE PORTUGAL: EL PROCESO DE FORMACIÓN Y LA EVOLUCIÓN URBANA DE LA “MOURARIA” DE LISBOA .....141 Manuel Fialho Silva ESTUDIOS DE CASO EN CASTILLA LA MORERÍA DE ÁVILA TRAS 1480 Y LA NUEVA MEZQUITA DEL BERROCAL. VALORACIÓN MATERIAL Y PATRIMONIAL. ....159 Javier Jiménez Gadea LA MORERÍA DE ARANDA DE DUERO. EL RECONOCIMIENTO URBANO DE UNA PEQUEÑA COMUNIDAD .........................................................................................179 Jesús Rodríguez Plaza
9 Índice LA MORERÍA DE PLASENCIA: EL ANÁLISIS DE UN CASO AL SUR DEL SISTEMA CENTRAL ......197 Juan Rebollo Bote PROPUESTAS METODOLÓGICAS PARA EL ANÁLISIS URBANO MODELOS URBANÍSTICOS EN LA CONFIGURACIÓN DE LAS MORERÍAS ... DE LA CUENCA DEL DUERO ........................................217 Luis Vasallo Toranzo APUNTES PARA LA UTILIZACIÓN DE FUENTES CARTOGRÁFICAS Y FOTOGRÁFICAS ... EN LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICO-PATRIMONIAL ................................................................237 José Luis García Cuesta, Miguel García Martín y José Luis García Cuesta, Miguel García Martín y Olatz Villanueva Zubizarreta ENSAYO METODOLÓGICO PARA EL RECONOCIMIENTO URBANO DE LAS MORERÍAS ... CASTELLANAS DE LA CUENCA DEL DUERO ............................................................................................259 José Luis García Cuesta, Miguel García Martín y José Luis García Cuesta, Miguel García Martín y Olatz Villanueva Zubizarreta EPÍLOGO: LAS MORERÍAS EN LA ETAPA MORISCA LAS MORERÍAS CASTELLANAS TRAS 1502: TRANSFORMACIONES Y CAMBIOS EN EL ESCENARIO URBANO .................................................................................................291 Olatz Villanueva Zubizarreta
127 Cambios y transformaciones en el reino de granada... 4. LAS FORTIFICACIONES Los nuevos conquistadores se hicieron en 1492 con un territorio fuertemente militarizado como resultado de un proceso prolongado de defensa frente a Castilla (MALPICA CUELLO, 2003c). Los castillos en al-Andalus ya presentaban una función que excedía la militar, lo que provocó la existencia de recintos fortificados en espacios alejados de la frontera o de vías que precisaran especial vigilancia o sirvieran para la concentración temporal de los ejércitos (BAZZANA, CRESSIER, GUICHARD, 1988). Estos castillos rurales o ɷuūn se vieron sustituidos o ampliados en número por todas aquellas fortificaciones que jalonaban la franja fronteriza entre Gibraltar y Vera. Nos encontramos, pues, ante una serie de fortificaciones de naturaleza y características muy diversas (MALPICA CUELLO, 1999). La tendencia general documentada tras la conquista2 se dirigía hacia el abandono de las fortalezas, una buena parte porque habían dejado de cumplir sus funciones de carácter social, en especial los ɷuūn rurales dispersos por la geografía granadina, otra parte porque ya perdieron su interés estratégico y militar una vez había quedado desmantelada la frontera entre el emirato nazarí y Castilla. Los esfuerzos defensivos debían dirigirse ahora hacia la Costa o hacia otras zonas del Reino, como veremos más adelante. Por otro lado, la compleja situación social tras la conquista, con un grupo mayoritario de vencidos, desaconsejaba el mantenimiento de estas estructuras e incluso podría resultar recomendable alejar de ellas a una población de dudosa fidelidad a Castilla. Es por ello por lo que muchas de estas fortificaciones rurales quedaron abandonadas, y en otras tantas fortalezas de la frontera, las denominadas villas fronterizas, la población fue obligada a abandonar el interior de los recintos inferiores, para establecerse fuera de las murallas del castillo. Así ha quedado documentado en villas como las de Montefrío, Íllora, Moclín, y muchas más. Incluso se ha podido constatar como en algunos casos, ciertos elementos poliorcéticos fueron desmantelados, como hemos podido sospechar que le ocurrió al almenado durante las intervenciones arqueológicas realizadas en Moclín. Pero estas fortalezas fronterizas no fueron completamente abandonadas. Se vieron radicalmente transformadas. El espacio destinado a albergar a la población quedó despoblado, como hemos dicho, quedando algunos edificios en uso, en concreto las nuevas iglesias enclavadas en el interior de la fortaleza, como ocurre en Montefrío, en Íllora o en Moclín, sustituyendo probablemente a alguna mezquita (MALPICA CUELLO, 1996). Sabemos de hecho que muchas fortalezas fueron ocupadas por los nuevos poderes establecidos en Granada tras la conquista. Se dice que en Moclín estuvo instalada la Reina Católica justo después de la conquista del castillo (1486) y antes de la toma definitiva de Granada. Íllora fue entregada a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, como su primer alcaide. También pasó al señorío de los Fernández de Córdoba el castillo de Montefrío. Y el mismo destino corrieron las distintas fortalezas del reino granadino. En muchos casos los restos materiales de su ocupación tras la conquista son bastante claros, como es el caso de Montefrío, donde queda en la parte superior los restos de un fortín 2 Nos estamos refiriendo en este pasaje a la conquista realizada en las décadas finales del siglo XV. Cuando la conquista se llevó a cabo en periodos previos, la evolución pudo ser bien distinta, como se ha documentado, por ejemplo, en el castillo de Teba (Málaga), conquistado en 1330.
128 Alberto García Porras y Miguel Busto Zapico construido tras la conquista de la villa3 (JIMÉNEZ PUERTAS, MATTEI, 2014: 216). Otras excavaciones arqueológicas realizadas en algunas de estas fortalezas han mostrado evidencias de esta ocupación tras la conquista. Nosotros hemos estudiado con mayor detenimiento el caso de Moclín (GARCÍA PORRAS, 2015), en donde hemos realizado diversas campañas de excavación arqueológica. Las intervenciones ejecutadas en la zona central del recinto inferior o villa mostraron con claridad este proceso de abandono posterior a la conquista cristiana de la fortaleza. Las llevadas a cabo en la torre puerta de acceso y en la alcazaba o recinto superior, documentaron procesos de ocupación de época castellana. Sabemos que documentación custodiada en el Archivo de Simancas (Valladolid), ya testimonian estas transformaciones, pues son las cuentas de las obras necesarias para la rehabilitación de la fortaleza tras su conquista (GARCÍA PORRAS, 2016). Las excavaciones nos han mostrado la reocupación de los alrededores de la torre del homenaje, única torre residencial existente en el castillo nazarí, así como en otros espacios de la alcazaba. En la torre-puerta, edificio que daba ingreso a la fortaleza, se documentó la presencia de una vivienda levantada tras la conquista, cuando la zona superior quedó completamente abandonada. Así pues, muchas de las fortificaciones remodeladas por los nazaríes para constituir una frontera frente a Castilla, fueron abandonadas a lo largo del siglo XVI o principios del XVII, tras un periodo de ocupación variable. El peligro, como hemos señalado, se concentró en la costa del Reino o en los territorios donde el mantenimiento de la población mudéjar y después morisca requirió de mayor vigilancia y control. Así lo hemos podido comprobar en el caso de la Alpujarra o de otras zonas interiores del reino. Muchas de las antiguas fortalezas nazaríes (ɷuūn) abandonadas tras la conquista, fueron reocupadas cuando se desencadenó el conflicto entre el poder de la monarquía castellana y la población mudéjar/morisca. Así lo documentamos hace tiempo en el poblado fortificado de El Castillejo. Aunque este poblado fortificado se abandonó antes de la conquista del reino nazarí, las excavaciones mostraron su reocupación temporal y parcial en época mudéjar (GARCÍA PORRAS, 1995), en coherencia con lo que Luis del Mármol Carvajal, cronista de la Guerra de los Moriscos ya afirmaba (MÁRMOL CARVAJAL, 2015: 372). Más recientemente, en otras intervenciones arqueológicas, se ha venido a confirmar este proceso de reocupación temporal de los ɷuūn en su día abandonados (Juviles). Desde la perspectiva contraria, las excavaciones realizadas en el castillo de Lanjarón (Fig. 3), en la entrada occidental de la Alpujarra (GARCÍA PORRAS, 2021), hemos podido constatar, sin embargo, un enclave castellano destinado al control de la población mudéjar alpujarreña. La estructura de este pequeño castillo, la técnica con la que fue edificado, algunas estructuras arquitectónicas allí documentadas extrañas a la tradición andalusí, y los restos y materiales recuperados durante las excavaciones, muestran su origen y función: un castillo edificado o reedificado tras la conquista para controlar a la levantisca población mudéjar de la Alpujarra, y para mitigar la entrada de “berberiscos” 3 En la actualidad se están desarrollando excavaciones arqueológicas conducidas por miembros de nuestro Grupo de Investigación (PRINMA “Producción, Intercambio y Materialidad” HUM-1035) en este castillo. Las excavaciones se han centrado en este fortín, aunque en el futuro se desplegarán por el resto de la fortaleza.
129 Cambios y transformaciones en el reino de granada... desde la costa, acompañada por otras estructuras próximas y dentro del campo visual de este castillo, como la llamada torre de La Cebada. Figura 3. Vista del castillo de Lanjarón, entrada occidental de La Alpujarra (Granada). Tanto los asentamientos fortificados rurales llegados a la época nazarí, abandonados y reocupados temporalmente, como los edificios fortificados construidos tras la conquista, documentan un periodo de tensión y conflicto abierto en el campo granadino tras la conquista castellana. 5. EL MUNDO CAMPESINO Ya en parte hemos tratado en las líneas precedentes la situación existente en el medio rural tras la conquista castellana. Por lo que se refiere al mundo campesino, muy poco ha podido tratarse desde la perspectiva arqueológica. Por lo que respecta a los lugares de habitación, las alquerías, no constatamos en el momento posterior a la conquista la existencia de grandes cambios, a excepción de la sustitución de las mezquitas por nuevos templos cristianos. En muchas ocasiones (especialmente en territorios conflictivos o azotados por las entradas de “berberiscos”) las iglesias presentan fuertes muros realizados con mamposterías similares a las empleadas en las fortificaciones, que nos parecen indicar su uso como lugar de refugio último de los cristianos viejos del lugar en momentos problemáticos (CRESSIER, 1988). Algunas iglesias en concreto no ocultan su carácter militar, como es el caso de la iglesia de nueva planta construida en Vera, espacio golpeado frecuentemente por el asalto de “berberiscos”, tras el traslado de la población desde el Cerro del Espíritu Santo, lugar de la medieval
130 Alberto García Porras y Miguel Busto Zapico Bayra, destruida por un terremoto en noviembre de 1518, al llano, donde actualmente se encuentra Vera desde principios del siglo XVI. Son múltiples los ejemplos como éste a lo largo de la geografía del reino de Granada, especialmente en las zonas costeras o de amplia población mudéjar y morisca. En efecto los cambios a nivel de ocupación del territorio y de la organización de la propiedad varían notablemente entre unas zonas y otras debido a diferentes factores como la menor o mayor instalación de pobladores nuevos o la mayor o menor presencia de la oligarquía nazarí con anterioridad a la conquista, como en la vega de Granada, ya que ésta abandonó en gran parte el reino, y ello pudo ejercer una influencia sustancial en la modificación del sistema de propiedad y por lo tanto en la gestión de la tierra y de las actividades agropecuarias (SEGURA GRAIÑO, 1997; TRILLO SAN JOSÉ, 1999; MALPICA CUELLO, 2003a; 2003b). Sin duda se produjeron cambios en los sistemas de gestión de los campos cultivados. Probablemente estos se sucedieron de manera paulatina (PÉREZ BOYERO, 2000). El nuevo poder establecido favoreció la instauración de un nuevo sistema de gestión de los campos y la ganadería, las presiones y acciones directas fueron notables desde el período inmediatamente posterior a la conquistas, pero seguramente el peso que ejercieron las costumbres de los campesinos permitió un cierto mantenimiento de las estructuras precedentes, que fueron modificándose con el paso del tiempo y dependiendo del mayor o menor peso de la presencia de nuevos pobladores en el medio rural (PEINADO SANTAELLA, 1996). Se trata, sin duda de un tema de gran importancia que ha requerido mucha atención, pero que aún hoy día necesita de una mayor profundización en los estudios. 6. EL AJUAR CERÁMICO El estudio del ajuar cerámico se muestra como un aspecto de especial relevancia para entender procesos culturales, bien como complemento de otros estudios, o con su desarrollo propio. Estos objetos son uno de los materiales más abundantes en las excavaciones arqueológicas y se nos muestran como significativos para evaluar continuidades y cambios en las sociedades históricas, especialmente en períodos de transición como el que se produjo en Granada durante los siglos XV y XVI. La fuerte transformación en las relaciones de poder y en el acceso a los recursos, tendrá su claro reflejo en la materialidad cerámica (RICE, 2013: 674-675). Un análisis en profundidad del repertorio material cerámico con las preguntas históricas adecuadas nos permite detectar modificaciones en patrones producción, consumo, distribución e incluso preferencias culturales (Fig. 4). Podemos fijarnos en cada uno de estos aspectos, de este modo uno de los más axiomáticos es el de la reubicación de los talleres existentes en época nazarí, junto con la cristalización de nuevas producciones cerámicas (BUSTO ZAPICO, 2024). Durante el Emirato Nazarí, la ciudad de Granada albergó diversas áreas de producción cerámica, indicativo de un panorama productivo complejo y variado. Sobresalen dos de ellas, sin olvidarnos de las ollerías en la calle de la Alhacaba, Puerta de Elvira y calle Real de la
131 Cambios y transformaciones en el reino de granada... Figura 4. Evolución de la forma ataifor y plato desde el siglo XV al siglo XVIII. Alcazaba (MORENO et al., 2015; GARRIDO LÓPEZ, 2024: 23, 125). Dentro de las áreas más importantes, la primera era conocida como rabd al-Fajjarīn o arrabal de los Alfareros y se localiza en el actual barrio del Realejo, situado en el margen izquierdo del río Darro y el derecho del río Genil, cerca del arrabal del Nad (GARRIDO LÓPEZ, 2023: 16-18). En este arrabal, según los testimonios tanto documentales y como arqueológicos dejados por esta actividad productiva, se desarrollaría actividad alfarera desde finales del siglo XI (ÁLVAREZ GARCÍA, 2000; GARRIDO LÓPEZ, 2023: 17-18; GARRIDO LÓPEZ, 2024). La segunda zona, estaría situada en la parte alta del Albaicín, en las inmediaciones de la Puerta del Collado de los Almendros (Bab Fahs al-lawza) o de Fajalauza donde por el momento los testimonios histórico-arqueológicos para situar su génesis son menores, pero se podría marcar como inicio de la actividad el periodo nazarí (MORENO, MÉRIDA, 1990), intensificando su papel desde la segunda mitad del siglo XVI (BUSTO ZAPICO, 2024: 220). Durante un periodo de transición continúa la actividad alfarera en el Realejo y en la orilla izquierda del río Darro que pudo extenderse hasta el siglo XVI y en algunos casos hasta el XVII (GARRIDO LÓPEZ, 2024). Alrededor de 1560, se intensificó la reubicación de los alfares en las cercanías de la Puerta de Fajalauza, probablemente disminuyendo en número y extensión (MALPICA CUELLO, 2000: 36). Las fechas serán coincidentes con el traslado y reubicación de gran parte de la población morisca en el Albaicín (RODRÍGUEZ AGUILERA, BORDES, 2001: 55-57). Durante todo el siglo XVI el grueso de los artesanos de cerámica son de origen morisco, en este grupo pronto se introducirán cristianos viejos, pasando un buen número de alfares a poder de los castellanos (RODRÍGUEZ AGUILERA, BORDES, 2001: 58). De este modo, aunque en un inicio de manera tímida, ya desde las primeras décadas del siglo XVI alfareros castellanos se introducen en el sector cerámico iniciando un proceso de apropiación de estas instalaciones del que, por el momento, se desconocen sus mecanismos (GARRIDO LÓPEZ, 2024). Junto a estos nuevos alfareros se mantienen centros productores cerámicos que siguen siendo explotados por población morisca, ya
132 Alberto García Porras y Miguel Busto Zapico sea en propiedad o arrendados (RODRÍGUEZ AGUILERA, BORDES, 2001: 59). Los alfareros de origen nazarí conservan en un principio su profesión, pero la propiedad de los talleres se traspasa a los nuevos pobladores. De hecho, la sustitución en el siglo XVI de artesanos moriscos por cristianos viejos es una evidencia que queda atestiguada en la documentación (RODRÍGUEZ AGUILERA et al. 2011: 26), a la vez que se observan una serie de cambios estructurales (RODRÍGUEZ AGUILERA, BORDES ,2001: 60). Podríamos relacionar estos hechos con la problemática emanada de la Guerra de las Alpujarras y la dispersión de los moriscos por todo el Reino de Castilla (LÓPEZ GUZMÁN, DÍEZ JORGE, 2017: 41). El traslado progresivo de los complejos alfareros desde el Realejo a la Puerta de Fajalauza fomentado desde el poder castellano tuvo que responder a diferentes motivos, siendo la voluntad de control de la población morisca uno de ellos, pero no el único, debiendo poner en valor el papel jugado por los propios artesanos y la adaptación necesaria del proceso productivo de la cerámica a las nuevas realidades sociales y económicas de la Edad Moderna (BUSTO ZAPICO, 2024; GARRIDO LÓPEZ, 2024). Una zona como el Albaicín y la Puerta de Fajalauza ofrecía todas las características necesarias para el desarrollo de una alfarería moderna y prueba de ello es la perdurabilidad de esta artesanía hasta el siglo XXI. Estas nuevas ubicaciones, no hacen, sino que señalar cambios en los procesos productivos y por tanto cambios tecnológicos y una posibles simplificación, regularización o estandarización de los procesos productivos. De hecho, el uso de nuevas recetas, la introducción de nuevas técnicas, junto con el abandono de otras, quedan también señaladas a través de análisis arqueométricos realizados en otros espacios productivos (GARCÍA PORRAS, DUCKWORTH et al., 2022; GARCÍA PORRAS, GOVANTES-EDWARDS et al., 2022). Al estudiar las cerámicas procedentes de contextos rurales en el periodo posterior a la conquista, se observan mayores pervivencias de tipos cerámicos tradicionales, aunque también aparecen formas derivadas de adaptaciones locales al nuevo contexto político-social (MALPICA CUELLO, 2003a, 2003b). En el contexto urbano de Granada, ya comentado, y en otros como puede ser el de Bayra (Vera, Almería), queda reflejado en el ajuar cerámico estudiado la convivencia durante el siglo XVI de tradiciones tecnológicas nazaríes y castellanas o levantinas, de manera clara en los repertorios funcionales de cocina y de almacenamiento (SÁNCHEZ CASTILLO et al., 2024b: 170). En la alquería de Macael Viejo (Alto Almanzora, Almería) ha podido observarse una continuidad formal entre la cerámica nazarí y la morisca, mostrando cómo las formas evolucionan técnica y morfológicamente tras la conquista castellana (MORENO PÉREZ et al., 2024: 60). También en el mundo rural se observa en este periodo del siglo XVI singularidades regionales y la existencia de algunas formas cerámicas específicas del periodo morisco (MORENO PÉREZ et al., 2024: 62). En el mundo rural, la influencia castellana en las cerámicas se plasmó principalmente en ciertos tipos cerámicos destinados al almacenamiento, tal y como atestiguan las orzas de tipologías levantinas documentadas en Macael Viejo que debieron suponer una importante modificación de los equipos artefactuales domésticos moriscos (MORENO PÉREZ et al., 2024: 65). Por su parte, las cerámicas de cocina vienen a subrayar el hibridismo del ajuar cerámico rural en el siglo XVI, con ollas directamente evolucionadas del repertorio nazarí y cazuelas de influencia levantina (MORENO PÉREZ et al., 2024: 65). No resulta diferente la situación si nos fijamos
133 Cambios y transformaciones en el reino de granada... en la cerámica de cocina de Bayra, en donde se ha señalado la convivencia de dos tradiciones tecnológicas muy claras, por un lado, una que podemos considerar heredera del mundo nazarí, pero con unos perfiles simplificados, y, por otro lado, un grupo carente de cobertura y con formas castellanizadas (SÁNCHEZ CASTILLO et al., 2024b: 173). Estos ejemplos ilustran la coexistencia y fusión de tradiciones cerámicas, reflejando complejas dinámicas culturales. La cerámica refleja estrategias de adaptación y resistencia de las comunidades moriscas, tanto rurales como urbanas. La ruptura política afectó de manera clara a los patrones de producción y también de consumo y comercio cerámico. Ciertas producciones cerámicas siguieron elaborándose y consumiéndose durante décadas, reflejando la pervivencia de ciertas prácticas culturales en el ámbito doméstico y cotidiano. Podemos mencionar también los repertorios decorativos y las técnicas de elaboración más destacadas, como las de las lozas doradas o de reflejo metálico, que continuaron produciéndose durante toda la Edad Moderna, aunque su momento de máximo esplendor se alcanzó durante la época nazarí. Destaca especialmente la creciente influencia de talleres externos al ámbito nazarí, como los valencianos y sevillanos, cuyos productos comenzaron a llegar habitualmente a Granada y a otros enclaves recién conquistados desde fechas muy tempranas del siglo XVI, como es el caso de la ciudad de Bayra (SÁNCHEZ CASTILLO et al., 2024a; 2024b). En dicho yacimiento, antes de 1518, ya resulta relativamente abundante la llegada de lozas doradas probablemente valencianas (SÁNCHEZ CASTILLO et al., 2024b: 170), evidenciando tanto la llegada de productos cerámicos como cambios en los patrones de consumo y una progresiva castellanización del ajuar cerámico doméstico importado. En este sentido este tipo de piezas podrían estar reflejando procesos complejos de apropiación cultural o hibridación. Además, como parte de un proceso más amplio de integración cultural, impulsado por un comercio cada vez más extenso y dinámico, llegaron hasta Granada piezas procedentes de lugares tan variados como Italia, Francia, Alemania o incluso porcelanas chinas, además de otras producciones destacadas de la propia península Ibérica, como las elaboradas en Talavera de la Reina, Sevilla, Úbeda o el País Vasco (BUSTO ZAPICO, 2013; CANO PIEDRA, 2021; CARTA, 2003; RUIZ FUENTES, 1996). Estas cerámicas, más allá de cubrir necesidades cotidianas, comenzaron a expresar también nuevos gustos e identidades, convirtiéndose en símbolos, especialmente entre las élites urbanas de época moderna. La llegada de estas producciones tuvo que influir en el desarrollo de la cerámica granadina. Por otro lado, tras la conquista se introdujeron ciertas innovaciones dentro de la tradición alimentaria que explicarían la aparición de formas cerámicas que, aunque ya eran conocidas, en este momento se convierten en objetos fundamentales del ajuar cerámico. Alguna de estas nuevas formas, véanse las piezas de consumo individual como los platos y las escudillas, aparecen ya listadas a comienzos del siglo XVI en las ordenanzas de olleros de la ciudad de Granada (Ordenanzas de Granada, fols. 272-273; 1530) donde se nos ofrecen: ollas, cazuelas, zafas, platos, escudillas, jarros, alcuzas, cantaros, bacines, morteros, lebrillos, candiles, alcuceros, orzas, botijas, salseras y alcarrazas, así como diversos tamaños y formas de cada una de ellas (LÓPEZ GUZMÁN, DÍEZ JORGE, 2017: 44).
134 Alberto García Porras y Miguel Busto Zapico Estudios arqueológicos, morfométricos y arqueométricos desarrollados sobre el registro cerámico nos muestran cómo la conquista del Reino de Granada, las revueltas mudéjares de principios del siglo XVI y la expulsión de los moriscos supusieron un cambio en el modo de elaborar cerámica (BUSTO ZAPICO, GARCÍA PORRAS 2022). A través de estos estudios se pueden llegar a distinguir tres agrupaciones cerámicas entre los siglos XV al XVII con sus características productivas diferentes: cerámica nazarí, cerámica post-conquista o morisca y cerámica castellano-moderna o granadina (BUSTO ZAPICO, GARCÍA PORRAS 2022). Las producciones cerámicas post-conquista o moriscas son formas híbridas que reflejan cambios sociales profundos. Aunque hereda algunas técnicas nazaríes, muestra innovaciones claras con sus bases retorneadas, pastas menos depuradas con grano más grueso, y un esmalte más denso y oscuro. Las formas cerámicas crecen en tamaño y peso, siendo menos delicadas que las nazaríes. La vajilla de mesa destaca por la introducción de la forma plato en sustitución definitiva del ataifor. En cuanto a las cubiertas se generaliza el uso del estaño para conseguir un acabado blanco y opaco decorado con colores como azul, verde o negro. Se observa una clara tendencia hacia una producción más estandarizada, reflejando nuevas necesidades domésticas y gustos impuestos por la nueva élite social castellana (BUSTO ZAPICO, GARCÍA PORRAS 2022). En el siglo XVII, la cerámica castellano-moderna se consolida como un producto totalmente adaptado a las necesidades de la sociedad granadina ya plenamente integrada en la Corona de Castilla. Estas piezas son significativamente más pesadas, compactas y estandarizadas, resultado de procesos de producción más especializados y racionalizados. Predominan las vajillas con pastas compactas de color anaranjado, cubiertas con esmaltes blancos opacos decorados en azul, verde o negro, que resaltan y protegen las piezas. Las bases retorneadas sustituyen completamente a la técnica del espatulado. Esta cerámica responde directamente a la demanda comercial y al gusto dominante, mostrando la homogeneización cultural tras la expulsión de la población morisca. BIBLIOGRAFÍA ALMAGRO GORBEA, Antonio (2002), «Ciudades palatinas en el Islam», Cuadernos de la Alhambra, 38, pp. 9-48. ÁLVAREZ GARCÍA, José Javier (2000), «Aproximación a la configuración urbana de los arrabales de Al-Fajjárín y del Nayd (actual barrio del Realejo) en época nazarí», Ciudad y territorio en Al-Andalus, Granada, Athos-Pérgamos, pp. 86-110. BAZZANA, André; CRESSIER, Patrice; y GUICHARD, Pierre (1988), Les châteaux ruraux d’Al-Andalus. Histoire et archéologie des ɶuūn, Madrid, Casa de Velázquez. BARRIOS ROZÚA, Juan Manuel (2006), Guía de la Granada desaparecida, Granada, Comares. BUSTO ZAPICO, Miguel (2013), «Una aproximación a las cerámicas recuperadas en la excavación arqueológica del restaurante de El Polinario», @rqueología y Territorio, 10, pp. 117-132.
135 Cambios y transformaciones en el reino de granada... BUSTO ZAPICO, Miguel (2024), «La cristalización en el tiempo de la producción cerámica. La producción de Fajalauza», El Complejo alfarero de Cartuja. Un barrio artesanal en el suburbium norte de Florentia Iliberritana, Granada, Editorial Universidad de Granada, pp. 217-226. BUSTO ZAPICO, Miguel; y GARCÍA PORRAS, Alberto (2022), «Ceramic Production and Social Change in the South east of the Iberian Peninsula between the Islamic and Christian Periods: The Case of Granada», International Journal of Historical Archaeology, 26, pp. 715-739. doi:10.1007/s10761-021-00619-2. BUSTO ZAPICO, Miguel; GARCÍA PORRAS, Alberto; LENTISCO, J. D.; y LINARES, M. J. (2017), «Trasformazioni sociali e produzioni ceramiche nel Regno di Granada tra l’epoca islamica e quella cristiana (Secc. XIII-XVII)», Atti 48° Convegno internazionale della ceramica 2015, Albisola, Centro ligure per la storia della ceramica, pp. 5-23. CANO PIEDRA, Carlos (2021), La loza en Granada (o como la vajilla aristocrática se convierte en recurso popular junto a la Puerta de Fajalauza), Granada, Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias. CARA BARRIONUEVO, Lorenzo (1990), «La remodelación de una fortaleza musulmana medieval: la Alcazaba de Almería en época cristiana (siglos XV y XVI)», Almería entre culturas (siglos XIII-XVI), Almería, Instituto de Estudios Almerienses, pp. 453-485. CARTA, Rafael (2003), Cerámica italiana en la Alhambra, Granada, Grupo de Investigación «Toponimia, Historia y Arqueología del Reino de Granada». COLEMAN, David (2003), Creating Christian Granada. Society and Religious Culture in an Old-World Frontier City, 1492-1600, Ithaca, Cornell University Press. CRESSIER, Patrice (1988), «Églises et châteaux dans l’Alpujarra à la fin du Moyen Âge: l’implantation d’un pouvoir», Sierra Nevada y su entorno, Granada, Universidad de Granada, pp. 95-112. DÍEZ JORGE, María Elena (2007), «Los alicatados del Baño de Comares de la Alhambra ¿islámicos o cristianos?», Archivo Español de Arte, 80 (317), pp. 25-43. DÍEZ JORGE, María Elena (2022), Hecha de barro y vestida de color. Cerámica arquitectónica de la Alhambra, Granada, Patronato de la Alhambra y Generalife. GARCÍA GRANADOS, Juan Antonio; y TRILLO SAN JOSÉ, Carmen (1990), «Obras de los Reyes Católicos en Granada (1492-1495)», Cuadernos de la Alhambra, 26, pp. 145-168. GARCÍA PORRAS, Alberto (1995), «Cerámica nazarí tardía y cristiana de “El Castillejo” (Los Guájares, Granada)», Arqueología y territorio medieval, 2, pp. 243-258.
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