Revista Electrónica Iberoamericana ISSN: 1988 - 0618 http://www.urjc.es/ceib/ Vol. 14, No. 1, 2020 214 IV. RECENSIONES
Revista Electrónica Iberoamericana ISSN: 1988 - 0618 http://www.urjc.es/ceib/ Vol. 14, No 1., 2020 215 REID, MICHAEL. El continente olvidado. Una historia de la nueva América Latina. Editorial Crítica, 2018. ISBN: 978-607-747-673-3 Ignacio García Marín Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México La obra de Michael Reid, “El continente olvidado. Una historia de la nueva América Latina”, analiza a lo largo de trece capítulos los principales avatares sociopolíticos de la región durante el último siglo. Para ello, se sirve de abundantes referencias estadísticas, contextualización e introducción histórica, empleando un lenguaje ameno pero preciso, donde no olvida necesarias explicaciones y matizaciones. En términos generales, supone una gran obra para el entendimiento y análisis de lo que aconteció en la región a modo de introducción, aunque quizá tenga un público objetivo más cercano a los no académicos que a los expertos en la materia. Esto último no debiera entenderse como un aspecto negativo, sino todo lo contrario: se condensa de manera notable la historia latinoamericana desde su independencia hasta la actualidad, teniendo por ello que omitir episodios excepcionales, pero permitiendo una lectura sencilla, global y bien informada, para finalmente analizar la actualidad de la última década. Por ejemplo, si bien en la primera mitad del volumen se destacan hechos ya antiguos, es de agradecer la actualidad de la parte final, dando especial énfasis a la crisis humanitaria y política de Venezuela, el boom y declive del precio de las materias primas y su impacto en Suramérica o el debate en torno a la idoneidad de la reforma del Estado latinoamericano, habitualmente presa de la sobredimensión, corrupción e ineficacia. También, cómo no, se sintetiza el éxito electoral de gobiernos de la entonces llamada nueva izquierda latinoamericana, quienes basaron su política económica en gasto público sin perspectiva largo-placista, pero que, al igual que otros gobiernos, lograron una notable reducción de la pobreza, un incremento en el acceso a servicios sanitarios y educativos, una explosión de la clase media y una leve mejora en los índices de desigualdad de ingreso en la región. Esto lleva al autor a adelantar que el balance post 2010 no fue netamente negativo en términos sociales, pues los indicadores son claros al respecto.
Revista Electrónica Iberoamericana ISSN: 1988 - 0618 http://www.urjc.es/ceib/ Vol. 14, No 1., 2020 216 En este sentido, Reid no trata de englobar a todos los gobiernos izquierdistas en un mismo cajón de sastre, cuestión usual tanto en medios de comunicación como en parte de la Academia. Reconoce las diferencias en cuanto al respeto y acatamiento al Estado de Derecho que hubo con Bachelet, Mugica y Lula por un lado o Cristina Fernández, Hugo Chávez y Evo Morales por otro lado, quienes a menudo incurrieron en comportamientos autoritarios o cuanto menos nocivos para el pluralismo político. Misma situación en cuanto a la parte económica, destacándose por un lado los Estados que trataron de aprovechar el inesperado incremento de ingresos por exportación de materias primas en medidas estructurales y quienes, de nuevo como Argentina y Venezuela ejemplificaron destacadamente, aplicaron políticas a corto plazo y con escasa sostenibilidad financiera. No hubo pues, ni una América Latina ni una izquierda latinoamericana homogéneas en términos políticos y económicos durante la pasada década, y eso la obra lo deja razonablemente claro. Es difícil en todo caso compartir el moderado optimismo de Reid en cuanto a la tradición democrática que se ha ido asentando en la región. Aun reconociendo que las dictaduras no distan excesivamente en el tiempo como para ser vistas de manera anecdótica, hay que destacar los actuales regímenes autoritarios de Venezuela, Cuba y Nicaragua, así como los gobiernos de Cristina Fernández y Evo Morales como claros ejemplos de ataques a la pluralidad y libertades inherentes a toda sociedad democrática. Más recientemente, aunque fuera del período analizado por el autor, los gobiernos de Bolsonaro y López Obrador parecieran indicar regresiones en lo que la institucionalidad democrática se refiere, hecho que quizá debiera englobarse más en una oleada populista o demagógica global (Trump, Brexit, Duterte, separatismo catalán), que latinoamericana. Sirva también de ejemplo negativo la violencia, continuando en valores muy elevados y con una clara colusión entre funcionarios, cuerpos de seguridad, poder judicial y criminalidad que dificulta una convivencia sana y libre a la mayoría de los habitantes de la región. Pero ¿por qué importa Latinoamérica? Aquí el autor expone su importancia cultural, destacando a la lengua española en su carácter crecientemente global y a la producción musical, donde no se debiera olvidar la parte hispana de Estados Unidos; sin olvidar su capacidad de aportar recursos naturales y alimentos. De igual modo, pudieran añadirse especialmente los casos de México y Centroamérica, objetivos prioritarios de
Revista Electrónica Iberoamericana ISSN: 1988 - 0618 http://www.urjc.es/ceib/ Vol. 14, No 1., 2020 217 Trump en su política de seguridad y migración, lo cual supone un desafío a los derechos humanos que no debiera dejarse de lado en el debate académico y político. Es también rescatable el siempre interesante debate sobre qué significa y qué engloba el término Latinoamérica, el cual sustituyó a Iberoamérica hace no tanto pero que cada vez parece ganar un mayor carácter restringido, al dejar fuera al Caribe y el sur de Estados Unidos en la práctica cotidiana, pero sin excesivo rigor analítico. Más allá de cuestiones históricas y gran parte culturales, Chile, Guatemala o Haití se diferencian notablemente en problemáticas socio-políticas, lo que a menudo puede convertir el término Latinoamérica en un concepto más geográfico que multidimensional para el estudio analítico de la región. Pero, si se tiene una visión más global, no cabe duda de que América Latina ostenta una cercanía cultural e identitaria como ninguna otra región del planeta, lo que más que discutir la idoneidad del término debiera llevar al cuestionamiento del porqué a la tendencia excluyente del concepto. ¿Debe América Latina resignarse a la aspiración, siempre fracasada, de converger con Europa Occidental y EUA en términos económicos y de calidad de la democracia? Como destaca Reid, los territorios españoles fueron notablemente más ricos y desarrollados durante casi toda la época colonial que los equivalentes de Inglaterra, viviendo una época de inestabilidad, violencia y estancamiento en sus primeras cinco décadas de vida independiente que alteraron esta relación. Desde entonces, se han combinado épocas de breve bonanza y posterior estagnación. Esto es, optimismo por el futuro que aguardaba a las nuevas generaciones y, nuevamente, frustración por la reversión de los avances previos. Esta tónica se ha observado tanto en el siglo XIX como en el XX y, como se centra con mayor profusión el libro, con el transcurso de la presente centuria. Volviendo la vista atrás, desde el propio siglo XIX se dibujan las principales diferencias en el modelo de Estado que inexorablemente marcó la trayectoria futura de cada experiencia nacional. Desde la centralización y fuerte mando político chileno, a la política más abierta y pactista en el Uruguay; pasando por las dificultades de Argentina, Brasil y México por hacer presente el dominio de la capital en todo su vasto territorio. Como colofón a este siglo, y además premonitoria de lo que estaba por venir, se referencia la guerra hispano-estadounidense, marcando el fin de un imperio y la llegada de uno nuevo al continente.
Revista Electrónica Iberoamericana ISSN: 1988 - 0618 http://www.urjc.es/ceib/ Vol. 14, No 1., 2020 218 Precisamente, Estados Unidos fue el protagonista -generalmente de manera negativa, como no duda el autor en caracterizarde la escena política latinoamericana en el siglo XX. Sirvan de ejemplo su intervencionismo en la región a través del caso de Guatemala, la revolución cubana, el fin de la Guerra Fría y el nuevo Consenso de Washington. Precisamente este conjunto de medidas liberales son objeto de análisis en la obra, agradeciéndose que se aleje de los tópicos ideológicos a la hora de abordarlos. En todo caso, no se olvida de mencionar las experiencias democráticas que hubo previamente a los regímenes militares que asolaron a casi toda América Latina a partir de los años 50 y hasta finales del milenio pasado, lo que ayuda a dibujar un siglo XX inestable, cambiante y con retrocesos, imagen razonablemente cercana a lo acontecido en la región. Finalizando la obra, el autor se centra en cuestiones actuales, caso de la crisis de los partidos políticos, algo común a otros Estados occidentales; la informalidad crónica en el mercado laboral y la muy elevada desigualdad multidimensional que continúa en valores inaceptables. No se debe olvidar, por último, el rezago de la región en materia de productividad y desarrollo económico sostenido, así como la tendencia al autoritarismo de las élites, sean éstas de izquierda o derecha, y que impiden que América Latina deje ser la eterna promesa que nunca logra lo esperado por ella en materia de calidad de vida y desarrollo. Por tanto, y a modo de conclusión, ha de destacarse la obra de Michael Reid como un gran estudio de la evolución y actualidad latinoamericana desde el punto de vista económico y político principalmente, llevando a cabo un generoso contexto histórico y social de la región y que destaca por una buena literatura y uso de datos. Ignacio García Marín, Doctor en Gobierno y Administración Pública, Instituto Universitario Ortega y Gasset (Madrid). Profesor e Investigador a tiempo completo en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Toluca. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México (SNI). Correo electrónico:
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