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100 años de Trabajo Social en Chile: tejiendo saberes para transformar futuros

Iturrieta, Sandra; Colin, Clément; Katterer, Lucy

Abstract

100 años de Trabajo Social en Chile: tejiendo saberes para transformar futuros, es una obra colectiva que conmemora nuestro centenario, reuniendo voces diversas desde la Red de Investigadoras e Investigadores en Trabajo Social. A través de una propuesta crítica y colaborativa, este libro reflexiona sobre la producción de conocimientos como un cauce que recorre territorios, lenguajes y experiencias, nutriendo el sentido del quehacer profesional disciplinar. Conmemorar este siglo es un acto de proyección política que invita a pensar el presente y el porvenir desde el compromiso con la justicia social, la dignidad humana y la generación de conocimientos para las transformaciones sociales.

Full text

100 AÑOS DE TRABAJO SOCIAL EN CHILE: TEJIENDO SABERES PARA TRANSFORMAR FUTUROS Sandra Iturrieta Olivares, Clément Colin, Lucy Mirtha Ketterer Romero (Editores) 100 años de Trabajo Social en Chile: tejiendo saberes para transformar futuros Sandra Iturrieta Olivares, Clément Colin, Lucy Mirtha Ketterer Romero Santiago de Chile, septiembre 2025 Primera edición ISBN: 978-956-6276-66-1 Ariadna Ediciones ariadnaediciones.cl/ https://doi.org/10.26448/ae9789566276661.148 Portada, diseño y diagramación: Matías Villa Juica. Obra bajo Licencia Creative Commons Ariadna Ediciones postula y/o indexa su producción en Repositorio ANID (solo proyectos con folios FONDECYT u otras agencias de financiamiento chilenas), Book Citation Index (sólo en inglés), ProQuest, OAPEN, ZENODO, HAL Archives Ouvertes, DOAB, Digital Library of the Commons, SSOAR, Open Library (Internet Archive) Catalogue du Système Universitaire de Documentation (SUDOC, Francia); UBL (Universidad de Leipzig). Impreso en Talleres Gráficos LOM. 100 AÑOS DE TRABAJO SOCIAL EN CHILE: TEJIENDO SABERES PARA TRANSFORMAR FUTUROS Sandra Iturrieta Olivares, Clément Colin, Lucy Mirtha Ketterer Romero (Editores) AUTORÍAS Adriana Sanhueza Cisterna; Andrea María Palma Contreras; Belén Esmeralda Ramírez Villagra; Borja Castro-Serrano; Catalina del Carmen Celedón Infante; Cecilia Prieto Bravo; Cecilia Zuleta Cáceres; Clément Colin; Cory Duarte Hidalgo; Estefanía Concepción Mora Rodríguez; Felipe Saravia; Francisco Ramírez Varela; Gabriela Rubilar Donoso; Gonzalo Ibarra Urra; Juan Saavedra; Juan-Carlos Ruiz; Karen Olivares-Peña; Karen Zamora Carrasco; Karina Stormezan Segovia; Lucy Mirtha Ketterer Romero; M. Cristina González Campos; Marcelo Piña Morán; María Angélica Pardo Adriasola; María Jesús Toledo Rubilar; Marcelo Piña Morán; María Soledad Ascencio Cortés; Milton Contreras-Sáez; Nataly Muñoz-Salinas; Nicole Mazzucchelli; Pamela Castillo Mardones; Patricia Arévalo-Vargas; Paula Leiva Sandoval; Raúl Hozven Valenzuela; Ronald Zurita-Castillo; Rosa Araya Añicoy; Sandra Iturrieta Olivares; Sonia Romero-Pérez; Valentina Contreras-Vera; Víctor R. Yáñez Pereira. Índice EL RUMOR DE LA MEMORIA: ENSAYOS PARA UN PORVENIR DEL TRABAJO SOCIAL Clément Colin, Sandra Iturrieta Olivares y Lucy Ketterer Romero . . . . . . . . . . . . 11 Donde el pensamiento florece: huellas de Paola Marchant Araya† en la formación profesional. Sandra Iturrieta Olivares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21 PARTE I. MEMORIAS DEL SABER Y LA DISCIPLINA: PERSPECTIVAS DEL TRABAJO SOCIAL EN CHILE 10 años de la Red de Investigación en Trabajo Social. Lecciones, aprendizajes y desafíos en los 100 años del trabajo social. Gabriela Rubilar Donoso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 39 Leo Cordemans: Aportes para la consolidación del modelo académico de la primera Escuela de Servicio Social en Chile. Rosa Araya Añicoy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57 Habitar la investigación: una apuesta ética, política y epistemológica desde el trabajo social. Sandra Iturrieta Olivares y Raúl Hozven Valenzuela . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75 Trabajo Social en Chile: debates disciplinares en la literatura científica de Web of Science. Ronald Zurita-Castillo; Víctor R. Yáñez Pereira; Nataly Muñoz-Salinas y Valentina Contreras-Vera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 89 PARTE II. TRAYECTORIAS VIVIDAS: SUJETOS, DESIGUALDADES Y RESISTENCIAS Las migraciones como fenómenos contemporáneos, una revisión crítica desde el Trabajo Social Sonia Romero-Pérez y Juan-Carlos Ruiz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 115 Migración. Revisitando tesis o seminarios de pregrado en Trabajo Social – Universidad de Atacama. M. Cristina González Campos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133 Los procesos invisibilizados de los adolescentes migrantes en Chile. Francisco Ramírez Varela . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 149 Escuchar a la infancia y comprender lo social: Un enfoque más allá de lo biomédico en la obesidad infantil en Chile. Cecilia Prieto Bravo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 161 Mujeres mayores y asociatividad: Aportes desde la gerontología crítica y el Trabajo Social Nicole Mazzucchelli . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 179 PARTE III. ENTRE CUERPOS Y FRONTERAS: GÉNEROS, EMOCIONES E INTERSECCIONALIDADES La precariedad como estructura de sentimiento: emociones, identidades y tensiones en el Chile contemporáneo. Clément Colin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199 Trabajo Social en la Región de la Araucanía: tres actos para una historia. Lucy Mirtha Ketterer Romero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 215 Para otra intervención-investigación social: repensar el análisis interseccional ante la violencia de género. Patricia Arévalo-Vargas, Universidad San Sebastián y Karina Stormezan Segovia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 231 15 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . el rumor de la memoria Investigar y conocer desde Chile A lo largo del último siglo, el Trabajo Social en Chile ha ido transitando desde lógicas eficientistas en que la producción de conocimientos estaba siempre al servicio de la resolución de problemas concretos, hacia el avance de la investigación social como parte del quehacer disciplinar profesional, configurándose ésta como una profesión del ámbito social, con una particular aproximación al conocimiento, que valora tanto las lógicas racional-explicativas, como las ideográficas, pero en diálogo constante con las condiciones históricas, sociales y las necesidades de transformación que atraviesa el país y sus comunidades. Se trata de una producción de conocimiento situada, crítica, relacional y profundamente comprometida con el contexto. Esta singularidad se vincula con los procesos de conformación de la profesión del Trabajo Social chileno, enmarcados en coyunturas históricas específicas que han caracterizado el siglo XX tanto a nivel local como global. Estas trayectorias han sido recogidas desde una perspectiva crítica y testimonial por diversas autorías que, a partir de fragmentos, relatos y memorias situadas, han buscado reconstruir las marcas de la experiencia profesional en contextos de cambios y reorientaciones de las conformaciones disciplinares impulsadas por las transformaciones del mundo del trabajo profesional y de la formación profesional, como por las rupturas y continuidades de los procesos políticos, sociales y culturales nacionales y globales que históricamente han tensionado la impronta ético-política del Trabajo Social, que lejos de ser un campo homogéneo, ha desarrollado diversas estrategias epistemológicas, teóricas y contextualmente situadas para sostener una praxis significativa en contextos de represión, exclusión y resistencia, lo que ha repercutido directamente en sus formas de investigar e intervenir. Este modo de conocer se ha forjado en la plasticidad de la intersección entre intervención profesional, investigación social y las inquietudes disciplinares por contribuir al avance de las ciencias sociales en un escenario de un constante asedio neoliberal, tanto a las macro como a las micro realidades humanas y ambientales, cuya resistencia se ha articulado con preguntas que emergen desde las prácticas cotidianas, desde los marcos teóricos y metodológicos co-construidos con las ciencias sociales y humanas, como asimismo, con los saberes construidos por las actorías sociales destinatarias del trabajo profesional. Esta relación entre teoría y práctica se vuelve particularmente porosa en el Trabajo Social, como lo han mostrado investigaciones que dan cuenta de cómo las y 16 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . los profesionales desarrollan procesos investigativos desde su quehacer cotidiano, con escaso apoyo institucional, pero con una fuerte orientación ética y situada (Rubilar, 2009). En esa misma línea, se ha planteado que la producción de conocimientos en Trabajo Social debe sostenerse en imperativos de rigurosidad, reflexividad y criticidad, articulando exigencias metodológicas con una perspectiva ética-política orientada a la transformación social (Iturrieta, 2016). Esta perspectiva refuerza la idea de una investigación que emerge desde el ejercicio profesional, en diálogo con las tensiones de lo cotidiano, pero también comprometida con la generación de saberes públicos, pertinentes y emancipatorios. Es así como tanto en el campo académico como en el profesional el Trabajo Social ha dialogado, se ha inspirado y ha influido en algunos modos de trabajar de disciplinas disciplinar afines, siendo uno de los rasgos más distintivos de esta forma de conocer es su carácter situado: el Trabajo Social chileno ha insistido en la importancia de producir conocimiento desde el territorio, desde las experiencias concretas de las personas, y desde una lectura crítica de las condiciones estructurales que configuran las formas de vida. Esta perspectiva ha sido reforzada por enfoques que recuperan las espacialidades de la intervención como dimensiones constitutivas del Trabajo Social, evidenciando que las prácticas no se despliegan en el vacío, sino que están ancladas en territorios socialmente construidos, cargados de tensiones, memorias e históricas desigualdades (Saravia, Urquieta & Ortega, 2020). Desde esta posición, la producción de conocimiento en Trabajo Social se sostiene en una praxis reflexiva, capaz de desnaturalizar tanto las categorías desde las que se nombra lo social como los modos en que se actúa sobre él. Esta praxis se construye en diálogo con los márgenes, con los silencios, con las contradicciones encarnadas en la práctica, y constituye un espacio donde la investigación, la intervención y la crítica se articulan como dimensiones inseparables de un mismo acto ético y político. La investigación así entendida deviene en práctica de vinculación, territorialización e implicación colectiva, que rehúye tanto la objetividad aséptica como la neutralidad del saber experto. Esta mirada permite afirmar que investigar en/de/desde el Trabajo Social es también una forma de resistir a los marcos hegemónicos de producción de verdad, y de abrir espacios para otros modos de conocer y de intervenir. 17 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . el rumor de la memoria Presentación del libro y organización general Este libro es el resultado de una convocatoria abierta realizada por la Red de investigadoras e investigadores en Trabajo Social en Chile, en el marco de la conmemoración de los 100 años del Trabajo Social en el país. Esta obra colectiva fue pensada como una instancia de puesta en común, de visibilización de trayectorias investigativas y de fortalecimiento del campo disciplinar desde una perspectiva crítica, situada y comprometida con la transformación social. La convocatoria invitó a integrantes de la Red a compartir sus recorridos investigativos recientes, no necesariamente inéditos, sino a través de síntesis reflexivas de sus líneas de trabajo. El objetivo fue abrir preguntas, tensionar categorías, poner en diálogo saberes producidos desde distintos territorios, generaciones, temas y marcos teóricos, todos vinculados por una misma preocupación: ¿Cuáles son las preguntas o inquietudes que mueven la producción de conocimientos en Trabajo Social? ¿Cuáles son los desafíos de la producción de conocimientos para la incidencia pública? En esta línea, cada capítulo fue concebido como una pieza situada de un archivo colectivo: una práctica de memoria y proyección que recoge el trabajo desarrollado por investigadoras e investigadores en diversas universidades, regiones y campos de acción. No se trata de textos homogéneos ni de una única visión sobre la disciplina, sino de una constelación de miradas que, en su diversidad, dan cuenta de la vitalidad, las tensiones y los desafíos del campo investigativo del Trabajo Social en Chile. El libro se estructura en cinco partes temáticas, que organizan el conjunto de textos según núcleos problemáticos transversales: La primera sección llamada “Memorias del saber y la disciplina: perspectivas del Trabajo Social en Chile” reúne textos que revisitan los orígenes, las trayectorias y los debates que han configurado el campo disciplinar del Trabajo Social en Chile. A través del recuerdo, la crítica historiográfica y la revisión bibliográfica, se tejen genealogías que permiten comprender el presente como resultado de disputas, silencios y apuestas colectivas. La segunda sección titulada “Trayectorias vividas: sujetos, desigualdades y resistencias” reúne capítulos que visibilizan trayectorias de vida marcadas por desigualdades estructurales: migración, envejecimiento, infancia, exclusión social. Desde una mirada crítica y situada, se problematizan los modos de habitar y resistir estas condiciones, enfatizando las formas de agencia cotidiana y los aprendizajes que emergen desde los márgenes. 18 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La tercera sección “Entre cuerpos y fronteras: géneros, emociones e interseccionalidades” aborda la forma en que el género, las emociones, las corporalidades y las fronteras simbólicas y materiales atraviesan la intervención social. Los capítulos reflexionan sobre la violencia de género, las pedagogías feministas, la salud emocional en la formación profesional y las tensiones interseccionales que desafían al Trabajo Social contemporáneo. La cuarta sección “Territorios en disputa: crisis, conflictos y esperanzas” explora desde distintos enfoques los territorios como escenarios de exclusión, crisis, pero también de imaginación política y prácticas de esperanza. Se abordan experiencias de intervención en desastres, zonas de sacrificio, geografías del conflicto y espacialidades emergentes, incorporando miradas autoetnográficas, eco-sociales y afectivas. La quinta sección “Formación profesional: saberes, epistemologías, tecnologías y transmisión de saberes” reúne reflexiones sobre los desafíos actuales de la formación en Trabajo Social. Se abordan metodologías docentes, enseñanza de la investigación, impactos de la inteligencia artificial, prácticas de autocuidado, uso de simulación y vínculos entre docencia, ética profesional y transformación pedagógica. El libro se cierra con una conclusión titulada “Bordes abiertos: tiempos para no concluir”, que propone una lectura transversal de los aportes recogidos, visibilizando tensiones, omisiones, potencialidades y proyecciones futuras del campo investigativo. En su conjunto, esta obra se propone como un archivo vivo, una plataforma común y un gesto político de memoria y porvenir. A través de sus capítulos, se afirma la posibilidad —y la urgencia— de seguir construyendo un Trabajo Social que investigue desde la experiencia, que intervenga con sentido ético y que incida en la transformación de las estructuras que sostienen la injusticia. Referencias Iturrieta, S. (2016). Imperativos para la producción de conocimientos en trabajo social: rigurosidad, reflexividad y criticidad. Pensamiento Y Acción Interdisciplinaria, 1(1), 10-20. https://revistapai.ucm.cl/article/ view/153 Iturrieta, S. (Ed.) (2021). Vivir en tiempos convulsionados. Reflexiones sociocríticas para propuestas de intervención social. Ariadna. Iturrieta, S. & Colin, C. (Eds.). (2023a). Esbozos de una sociedad posprofesional: 19 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . el rumor de la memoria Experiencias, subjetividades y quehaceres en movimiento. RIL. Iturrieta, S. & Colin, C. (Eds.). (2023b). Experiencias docentes en tiempo de crisis: Testimonios desde carreras de Trabajo Social en Chile. Ariadna. Ketterer Romero, L.M. (2022) Notas sobre la violencia contra las mujeres: otras miradas, otros abordajes. In López Dietz, S. (Ed.) Mujeres en Wallmapu. Reflexiones y resistencias. (pp.155-180). Ediciones Escaparate. Rubilar, G. (2009). ¿Cómo hacen investigación los trabajadores sociales? Una primera aproximación a las experiencias de investigación de una generación de profesionales chilenos. Revista de Trabajo Social, 76, 1734. Saravia, F., Urquieta, M. A., & Ortega, M. B. (2020). Espacialidades en la intervención social: debates para América Latina. RIL editores. Yáñez, V. (Ed.) (2023). Trabajo social en contextos de crisis, catástrofes y pandemias: Miradas y desafíos contemporáneos (pp. 101-112). Edición Universidad Autónoma de Chile. 21 Donde el pensamiento florece: huellas de Paola Marchant Araya† en la formación profesional Sandra Iturrieta Olivares La memoria se vuelve presencia Escribir sobre M. Paola Marchant Araya (1969-2025), “la Pao”, es internarse en un cauce que sigue fluyendo. Su figura habita múltiples registros: colega rigurosa, investigadora de finas preguntas, y compañera entrañable con quien compartí en esta tierra veinticuatro años de vidas entrelazadas. Tiempos tejidos de pensamientos y silencios, de logros y pérdidas, de tristezas y alegres celebraciones, de grados académicos y maternidades, de hondas incertidumbres y profundas esperanzas. Esa trama compartida, nacida en la academia y nutrida por la vida, sigue expandiéndose en lo trascendente, en lo que aún creamos y proponemos para la formación profesional presente y futura. Nuestra amistad fue un vínculo de raíz profunda, sostenido en la confianza, enriquecido en cada cruce vital. Hoy, más allá de su tránsito, su presencia continúa como brisa que permanece en el follaje, haciendo eco suave de las preguntas que aún nos convocan. Este capítulo nace desde la convicción de que su obra no se limita a lo ya escrito. Las señales de su pensamiento siguen actuando, desplegándose en nuevas preguntas, orientando caminos de investigación y de formación profesional, y transformando prácticas. En estas páginas se entrelazan sus ideas, sus hallazgos y sus interrogantes, con la experiencia compartida a lo largo de los años de cariño y trabajo conjunto. Cada uno de sus campos de indagación eran también tramas fecundas, donde su pensamiento sembraba sentido, trenzando experiencia y reflexión como raíces que buscan la luz. Investigaba con una mirada afinada, capaz de leer lo imperceptible, de abrir sentido donde otras personas veían 22 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . rutina. Escribía como quien observa con paciencia y profundidad, articulando teoría y experiencia, metodologías y rigurosidad. Estas letras escritas en su honor, desde mi lugar de testigo y partícipe de muchas de sus inquietudes académicas y de vida, intentan delinear su legado desde una perspectiva situada y testimonial. Lo que aquí se presenta forma parte de un tejido que moviliza, conmueve e inspira, porque Paola dejó abiertas rutas de pensamiento, y su ética de trabajo sigue siendo una referencia luminosa. Cada apartado de este capítulo está guiado por una certeza compartida con ella: la investigación, la formación profesional y las vinculaciones con el medio, son prácticas transformadoras, constituyen formas de habitarnos y de habitar el mundo con más conciencia, con más rigor y con más sensibilidad. Que estas palabras sean parte de ese sentir colectivo que es seguir pensando con “la Pao”. Gestualidad: lenguaje encarnado del pensamiento Uno de los aportes centrales de Paola, se observa en su tesis doctoral titulada “Experiencia de relación con la matemática en estudiantes que inician la educación universitaria y que poseen distinto nivel de habilidad cuantitativa: una experiencia corporeizada” (2016). En ella, propuso una lectura atenta de la gestualidad como dimensión epistémica, no subordinada al lenguaje verbal, sino constitutiva del acto de conocer. Desde tal concepción construyó una indagación profunda y original que tensionaba las formas tradicionales de concebir el aprendizaje matemático. Su invitación es a pensar la relación con la matemática no solo desde la cognición, sino desde la vivencia situada y multisensorial, allí donde pensamiento, emoción y corporalidad se entrelazan. En esa investigación propuso comprender cómo el estudiantado experimenta el vínculo con las matemáticas al ingresar a la universidad, considerando tanto sus trayectorias escolares como sus niveles de habilidad cuantitativa. Desde una perspectiva narrativa y hermenéutica, Paola recogió relatos, escenas de aula y testimonios, logrando abrir una dimensión subjetiva frecuentemente silenciada. Su trabajo mostró cómo la matemática se inscribe en los cuerpos, en los gestos y silencios, revelando un mapa de significaciones personales. En esta obra, Paola no buscó clasificar a los estudiantes según su desempeño, sino comprender cómo la experiencia matemática se configura 23 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . donde el pensamiento florece como una relación viva, situada y moldeada por el entorno. Afirmó que estudiantes con habilidades cuantitativas más frágiles manifestaban incomodidad, retraimiento o ansiedad frente al contenido matemático, mientras que quienes sentían mayor seguridad solían mostrar corporalmente su pensamiento: dibujar en el aire, moverse en torno a sus cuadernos, hablar en voz baja antes de escribir. Para Paola, estas expresiones eran formas legítimas de habitar la matemática, modos diversos de significar y apropiarse del saber. Su tesis abrió un horizonte fértil de interrogantes para la formación profesional: ¿cómo diseñar experiencias formativas que reconozcan lo vivido, lo sensible, lo situado? ¿Cómo formar a docentes que comprendan la dimensión relacional y encarnada del conocimiento? ¿Qué políticas educativas hacen posible o impiden este tipo de comprensión profunda del aprender? Este trabajo doctoral además de proponer un cambio de mirada ofrece una forma de leer el proceso de enseñanza-aprendizaje, desde las huellas que deja el saber en quienes lo transitan. Hoy, sus preguntas siguen resonando en quienes compartimos con ella el deseo de una formación profesional más humana y atenta a la complejidad de las experiencias. A partir de esta investigación fundacional, Paola desarrolló un enfoque propio que posteriormente nutrió otras investigaciones. En su proyecto FONDECYT de Iniciación N° 11241165, “Gestualidad en resolución colaborativa de problemas: estudiando naturalistamente la interacción entre pares”, adjudicado en el año 2024, Paola retomó la gestualidad como dimensión constitutiva del pensamiento en acto. Su pregunta abría lo esencial: ¿cómo participa la gestualidad en la resolución colaborativa de problemas durante las interacciones cotidianas en el aula escolar? En esta investigación, concebida con rigor y sensibilidad, propuso una lectura del aula como espacio coreográfico, donde los cuerpos piensan, negocian y construyen sentido en movimiento. El estudio fue planteado con una clara voluntad de comprender la gestualidad en contextos naturalistas, es decir, en situaciones reales de aula, alejadas de diseños experimentales. Para ello, combinó registros audiovisuales de clases reales, observaciones etnográficas e instrumentos analíticos minuciosos capaces de captar aquello que suele pasar inadvertido: una mano que anticipa una idea, una inclinación del cuerpo que señala comprensión, una pausa corporal que enmarca la aplicación de un concepto. Con cámaras de 360° y protocolos especialmente diseñados para registrar la expresión facial, movimientos y el tono de la voz, Paola construyó un corpus de análisis detallado que permitió observar las dinámicas intersubjetivas en grupos de estudiantes resolviendo problemas. 24 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Conjugando herramientas de la semiótica, la psicología cultural y la pedagogía crítica, su investigación delineó un marco interpretativo que situaba el gesto como acto cognitivo pleno. Su análisis visibilizó el papel del cuerpo en la construcción del conocimiento, reivindicando la necesidad de una mirada que supere la fragmentación entre razón y acción, entre decir y hacer. Frente a la habitual preeminencia del lenguaje verbal, Paola situó el foco en el gesto como lenguaje corporal, y como potencia epistémica capaz de organizar el sentido de modo simultáneo al discurso. El enfoque metodológico consistió en un diseño cualitativo, descriptivo-interpretativo que se apoya en el trabajo colaborativo entre pares y el acompañamiento docente. Participaron niños, niñas y docentes, en talleres de resolución de problemas de la Iniciativa ARPA (Activando la Resolución de Problemas en el Aula)1 que es una iniciativa orientada al desarrollo profesional docente, que promueve la resolución colaborativa de problemas en diversas disciplinas escolares desde una perspectiva pedagógica contextualizada. Cada sesión fue videograbada con el objetivo de captar la gestualidad espontánea en el momento mismo en que surgía la comprensión, el desacuerdo o el hallazgo colectivo. Aunque la investigación alcanzó solo su primer año de desarrollo, dejó abierto un horizonte de posibilidades. Quedaron planteadas preguntas que nos continúan interpelando hoy: ¿cómo formamos a docentes capaces de leer los lenguajes múltiples del aula?, ¿qué nuevas metodologías pueden captar la inteligencia del gesto?, ¿cómo incluir lo sensorial y lo afectivo en las propuestas curriculares? Paola sembró esas preguntas en tierra fértil. Su investigación sigue resonando como una invitación a pensar la formación profesional desde un lugar más atento y humano. En nuestras discusiones, ella insistía en que el gesto no era solo una manifestación del cuerpo, sino una vía para conocer. Con su trabajo, nos invitó a afinar la percepción, a detenernos en lo que resuena entre palabras, a reconocer que en los gestos también se juega la posibilidad de comprensión individual y mutua. Su legado en este campo amplía los márgenes de la investigación educativa recordándonos que toda experiencia de aprendizaje está habitada por cuerpos que piensan, sienten y se expresan. En el proyecto de investigación FONDECYT Regular N° 1241012, “Bienestar subjetivo estudiantil universitario: ideas de futuros perdidos e ideas hauntológicas en contextos de transformación del trabajo humano”, adjudicado en el año 2024 y en el cual cumplo el rol de investigadora responsable, Paola colaboró en el desarrollo del marco conceptual sobre bienestar subjetivo, aportando una mirada situada, sensible y relacional, 1 Para más detalles ver: https://arpa.uchile.cl/ 31 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . donde el pensamiento florece articula empatía, exigencia y compromiso ético, en diálogo constante con la realidad de quienes aprenden. En este texto la salud mental aparece como un eje prioritario documentando el agotamiento, la ansiedad y el estrés experimentados por estudiantes y docentes, y plantea la necesidad de integrar el bienestar psicológico en las estrategias formativas. Desde allí se propone impulsar una pedagogía del cuidado que promueva el autocuidado, el trabajo en equipo y la creación de espacios institucionales de contención emocional. En el plano de las prácticas profesionales, el artículo describe cómo la pandemia transformó las modalidades de intervención social. Las visitas domiciliarias, las entrevistas presenciales y el trabajo comunitario fueron reemplazados por estrategias digitales que exigieron el desarrollo de nuevas habilidades: autonomía, autorregulación, creatividad y alfabetización tecnológica. El estudiantado debió adaptarse a entornos cambiantes, organizar sus tareas con menor supervisión directa y desarrollar una conciencia crítica de sus propios desempeños. Estas ideas dialogan con las reflexiones desarrolladas en el capítulo “Incorporación de competencias digitales en la formación de trabajo social profesional. Un estudio comparado” (2021), escrito junto a César Sánchez Álvarez. Este texto examina experiencias formativas de distintas universidades latinoamericanas y propone una integración de las tecnologías basada en la ética del cuidado, la inclusión y la justicia social. La alfabetización digital, en este enfoque, se vincula con la formación crítica y reflexiva del estudiantado. La tecnología se concibe como un medio para fortalecer el pensamiento, el vínculo pedagógico y la acción profesional contextualizada. Estas líneas de trabajo encontraron proyección en investigaciones más recientes que dialogan con los énfasis que Paola promovía. En 2024, se adjudicó el proyecto FONIS / SA2310107 “Propuesta para el abordaje de la salud mental en instituciones de educación superior: modelo de intervención basado en la promoción del bienestar y el capital social”. Esta investigación plantea un estudio de casos múltiples en cuatro instituciones de educación superior, incluyendo universidades públicas, privadas y un instituto técnico profesional, con el objetivo de comprender las problemáticas, componentes y nodos críticos de las intervenciones en salud mental, y generar orientaciones para la política pública. A partir de técnicas mixtas, análisis documental y levantamiento de evidencia empírica, esta investigación busca construir recomendaciones para el diseño, implementación y evaluación de acciones institucionales enfocadas en el bienestar subjetivo y el fortalecimiento del capital social del estudiantado. Esta iniciativa amplía y profundiza muchas de las preguntas que Paola abordó en su trayectoria, 32 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . afirmando que el bienestar estudiantil requiere acciones integrales, sostenidas y contextualizadas. Hoy esta investigación permanece como mar en calma, conteniendo preguntas que no alcanzaron a desplegarse. La lectura de estos aportes permite dimensionar el legado de Paola en un momento crítico y en los escenarios que siguieron. Su pensamiento se sostiene en la claridad conceptual, la observación rigurosa y una profunda conciencia del sentido ético de educar. En tiempos convulsos, eligió pensar, cuidar y actuar. Nos deja con ello, herramientas para seguir construyendo una docencia contextualizada, crítica y esperanzadora. Narrativas disciplinares y aperturas al porvenir Lo disciplinar fue otra de las inquietudes compartidas con Paola. En “Temporalidades de la construcción disciplinar: las narrativas nostálgicas del trabajo social en Chile” (2018), escrito junto a Clément Colin y yo, nos detenemos a pensar cómo la disciplina del Trabajo Social ha ido contando su propia historia. Con un tono crítico y propositivo nos adentramos en los relatos que circulan en nuestras aulas y en el modo en que tantas veces volvemos al pasado como si allí se resguardara una verdad perdida, una épica, un sentido. Este texto no busca desacreditar la memoria ni borrar la emoción que nos vincula a ciertos momentos fundacionales, sino preguntarnos qué efectos tiene anclarnos en una nostalgia reiterada que idealiza lo que fuimos, pudiendo clausurar lo que podríamos llegar a ser. En tal sentido, proponemos leer con atención los entretejidos que organizan la historia del Trabajo Social en Chile, como una secuencia que opone un pasado consecuente a un presente desdibujado, con el anhelo persistente de volver a ser aquello que en nuestros acervos permanece como lo ideal de un Trabajo Social truncado por la dictadura cívico-militar chilena. Este análisis si bien es académico, es también profundamente político y afectivo, porque compartimos la idea de que las disciplinas se construyen también desde las emociones que las sostienen: la lealtad, el orgullo, la rabia, el miedo, la incertidumbre, la esperanza. Saber mirar esas emociones con respeto y con distancia crítica nos permite nombrar lo que muchas veces se calla: que el Trabajo Social es una disciplina nostálgica y que ello a la vez que nos refugia, nos limita para imaginar nuestros horizontes futuros. Este texto propone dejar de mirar el pasado como destino o como herida sin cerrar, para pensar en él como archivo disponible, como lugar 33 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . donde el pensamiento florece de preguntas más que de certezas. Y desde allí, ensayar otras formas de narrar la disciplina en un intento de recuperar el porvenir como derecho colectivo. En coherencia con aquella línea de pensamiento y en el marco de una profunda preocupación por los efectos que las transformaciones del trabajo profesional están generando en las subjetividades contemporáneas, desarrollamos junto a Paola la investigación titulada “Repensar la formación de pregrado en ciencias sociales en Chile desde los imaginarios del futuro del trabajo profesional”, PUCV-DI-039.363/2021 de la cual fui investigadora responsable. En ella, nos propusimos interrogar las nociones de futuro laboral que atraviesan las experiencias de estudiantes, docentes y profesionales en ejercicio de las carreras de Antropología, Psicología, Sociología y Trabajo Social, con el objetivo de proponer innovaciones formativas que hicieran eco de tales imaginarios y que dotaran de mayor sentido y calidad a la formación universitaria. El marco teórico se nutrió de debates contemporáneos sobre futuros y morfologías emergentes del trabajo profesional, situando nuestra indagación en la tensión entre el ocaso de las promesas modernas y la emergencia de nuevas formas de habitar el tiempo y el trabajo humano. Desde un diseño metodológico mixto y secuencial, la investigación se desarrolló en cuatro fases: una primera de revisión teórica y sistemática; una segunda cualitativa basada en entrevistas semiestructuradas a docentes y profesionales de intervención social, y focus groups con estudiantes de las cuatro disciplinas, todos ellos pertenecientes a universidades de las regiones de Valparaíso y Metropolitana en Chile; una tercera fase cuantitativa, que consideró en su diseño muestral las diez áreas de conocimiento reconocidas por el Ministerio de Educación chileno. Aplicamos encuestas a estudiantes de diversas profesiones, elaboradas a partir de las categorías emergidas del trabajo cualitativo previo y las analizamos mediante pruebas estadísticas. La investigación confirmó que los imaginarios del futuro del trabajo profesional están marcados por temores compartidos, nostalgias por modelos previos de estabilidad, y una fuerte disyuntiva generacional entre docentes y profesionales, por un lado, y estudiantes por otro, en torno a las expectativas de sentido, autonomía, bienestar y realización en el trabajo humano. Paola tuvo un rol clave en esta investigación contribuyendo a la construcción conceptual del vínculo entre imaginarios sociales y formación universitaria, y también en la interpretación de los discursos estudiantiles e identificación de zonas de innovación posibles en los perfiles de egreso. Su contribución a una lectura aguda de las narrativas, permitieron visibilizar zonas silenciadas de malestar y de búsquedas de sentido. 34 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Presencia que permanece La generación de conocimientos en Trabajo Social se sostiene en un compromiso con el entendimiento contextualizado de las realidades sociales y con la mejora continua de las condiciones de vida de las personas y comunidades. A lo largo de su trayectoria, Paola contribuyó decididamente a fortalecer este campo, articulando gestión, investigación, docencia e intervención con una mirada crítica, sensible y rigurosa. Sus trabajos promovieron formas de conocer ancladas en la experiencia concreta, valorando la diversidad de voces, las prácticas cotidianas y las condiciones institucionales que inciden en los procesos formativos. Desde una perspectiva reflexiva, aportó a consolidar una producción académica que se interroga por el sentido de la formación profesional, por la coherencia entre discurso y práctica, y por la responsabilidad del conocimiento en la transformación social. Ella contribuyó decididamente a lograr que la producción de conocimientos en Trabajo Social tenga incidencia pública, tanto a través de la publicación científica como del diálogo con actores sociales, espacios institucionales y políticas públicas. En esa dirección, Paola impulsó experiencias que integran investigación aplicada, acompañamiento a equipos profesionales y colaboración reflexiva con instituciones educativas, mostrando que el conocimiento puede ser una herramienta efectiva para la toma de decisiones, la mejora curricular y el fortalecimiento de comunidades profesionales. Como ese silencio azul que sólo el mar conoce, hay personas que habitan lo profundo sin alzar la voz, y cuya presencia deja huellas que se revelan con el paso del tiempo. Paola es de esas presencias que florecen en la memoria, que brotan en los gestos cotidianos, en las preguntas que nos habitan, en las palabras que susurramos al mirar las olas del océano en su recuerdo. Compartimos una vida entrelazada en una amistad profunda, en la labor académica y en conversaciones que tejían sentido. Hubo también silencios cómplices y miradas que entendían sin necesidad de traducir. Su generosidad y sus aportes sin aspavientos siguen siendo un faro. Su risa pausada, su voz reflexiva, su detención en lo importante y no en lo accesorio, nos acompañan como mar sereno que envuelve lo que germina. Su legado es un jardín abierto que ella cultivó con delicadeza, lleno de pensamientos sembrados, vínculos cuidados y caminos que florecen en quienes tuvimos el privilegio de compartir su andar. En cada estudiante 35 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . donde el pensamiento florece que se atreve a pensar distinto, en cada colega que pone atención al gesto o al modo de evaluar, en cada palabra escrita con mesura, Paola está presente. Está en los umbrales del aula, en los márgenes de los textos, en las premuras de nuestras agendas académicas, donde ella siempre supo dejar espacio para lo humano. Permanece en las preguntas que dejó abiertas, en las metodologías que promovió y en el trabajo colaborativo que cultivó. Perdura también en quienes aprendimos con ella, compartimos sus búsquedas y reconocemos, en cada gesto comprometido con la docencia y la investigación, una continuidad de su presencia. Porque “la Pao” sigue estando allí donde el pensamiento se vuelve cuidado, donde las preguntas abren caminos y los saberes se entretejen con propósito y sentido. Hay presencias que siguen, solo cambian su manera de abrazarnos. Por eso estas palabras que hoy entrego al tiempo con serenidad, como hojas que caen en este final de otoño en que escribo estas letras en su memoria, son un acto de presencia compartida. Una forma de continuar el vínculo que tejimos con alegría, con interrogantes, pensamientos comprometidos y vivencias profundas. Es también un modo de seguir recorriendo juntas ese sendero que ella trazó con compromiso y humildad, y aunque el brote de su obra fue interrumpido por un viento inesperado en un mar en calma, sus contribuciones a la formación profesional siguen generando sentido. Sigamos entonces caminando con “la Pao”, con gratitud y al lado de su memoria que danza con los hilos invisibles de nuestros días, sabiendo que su presencia nos acompaña como brisa vestida de mar. Referencias Aguayo, C., & Marchant, P. (2021). Construcción de competencias éticas para la formación universitaria en trabajo social. 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Repensar la formación de pregrado en ciencias sociales en Chile desde los imaginarios del futuro del trabajo profesional [Proyecto DI-PUCV]. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Documento inédito. Iturrieta, S. (Inv. responsable). (2024). Bienestar subjetivo estudiantil universitario: ideas de futuros perdidos e ideas hauntológicas en contextos de transformación del trabajo humano [Proyecto Fondecyt Regular 1241012]. Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID. Documento inédito. Marchant, P. (2021). Organizadores gráficos como estrategia didáctica para el desarrollo de competencias de análisis en estudiantes de Trabajo Social. En C. Förster (Ed.), El poder de la evaluación en el aula: Mejores decisiones para promover aprendizajes (pp. xx–xx). Ediciones Universidad Católica de Chile. Marchant, P. (2024). Propuesta para el abordaje de la salud mental en instituciones de educación superior: modelo de intervención basado en la promoción del bienestar y el capital social [Proyecto FONIS]. Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID. Documento inédito. Marchant, P. (Inv. responsable). (2021). Gestualidad en resolución colaborativa de problemas: estudiando naturalistamente la interacción entre pares [Proyecto Fondecyt 11241165]. Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo – ANID. Documento inédito. Marchant, P., & Sánchez Álvarez, C. (2021). Incorporación de competencias digitales en la formación de trabajo social profesional. Un estudio comparado. En A. L. Ayala & C. G. Cortés (Eds.), Formación profesional y tecnologías digitales en América Latina (pp. 191–210). UNAM. Marchant, P., Förster, C., Zapata, G., & Soto, A. (2020). Evidencias de aprendizajes para la toma de decisiones: ¿Cómo aseguran el logro de la formación carreras de universidades acreditadas? Cuadernos de Investigación en Aseguramiento de la Calidad, (20). Comisión Nacional de Acreditación – CNA-Chile. https://www.cnachile.cl/SiteAssets/Paginas/ cuadernos/Cuaderno%2020.pdf Silva-Peña, I., Borrero, A. M., Marchant, P., González, G., & Novoa, D. (2006). Percepciones de jóvenes acerca del uso de las tecnologías de información en el ámbito escolar. Última Década, (24), 37–60. https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22362006000100003 PARTE I. MEMORIAS DEL SABER Y LA DISCIPLINA: PERSPECTIVAS DEL TRABAJO SOCIAL EN CHILE Esta parte reúne textos que revisitan los orígenes, las trayectorias y los debates que han configurado el campo disciplinar del Trabajo Social en Chile. A través del recuerdo, la crítica y la revisión bibliográfica, se tejen genealogías que permiten comprender el presente como resultado de luchas y apuestas históricas, donde la investigación social ha tenido y tiene un rol central. 39 10 años de la Red de Investigación en Trabajo Social. Lecciones, aprendizajes y desafíos en los 100 años del Trabajo Social1 Gabriela Rubilar Donoso Antecedentes y Contextualización En los 90 años del Trabajo Social chileno El 7 de agosto de 2015 en dependencias de postgrado de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Católica se realizó el acto fundacional de la Red de Investigadores en Trabajo Social. Esta Red, que surgió por iniciativa de un grupo de 8 personas, hizo público en esa instancia sus principios y objetivos estratégicos, marcando el punto de inicio de una forma de trabajo caracterizada por un quehacer orientado en torno a una misión y objetivos comunes, donde cada una de las personas que se suma a esta instancia se inscribe como promotora de estos procesos, con un claro componente de adscripción voluntaria e individual. Las definiciones iniciales que establecimos para fundar esta Red implicaron reconocernos como: Una Red de personas naturales, de investigadoras e investigadores en Trabajo Social que trabajan en diversos campos académicos, organismos públicos, privados y de la sociedad civil. Una Red transversal: generacionalmente, disciplinariamente y de preferencias políticas. Una red de investigadoras e investigadores más reconocidos y en formación, que convergen en un área específica de desarrollo y que dialogan en 1 Este capítulo ha sido posible gracias a los aportes de los proyectos ANID/CONICYT/Fondecyt 11130401, 1190257 y 1230605 que han financiado la investigación básica y han hecho posible la mantención del dominio y el host de la página web de la red de investigación en trabajo social por una década, incluyendo aportes financieros para el pago de un diseñador y webmaster. 40 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . torno a un campo disciplinar común. Una Red con un interés por poner en común y expandir la producción de conocimientos en Trabajo Social en Chile. Una Red que busca crear espacios para la discusión y el intercambio de ideas, promoviendo temas específicos y colocando nuevos temas sociales en la agenda pública. Una Red que busca aportar criterios técnicos desde investigaciones básicas y aplicadas. Una Red articulada con centros académicos internacionales de investigación. Estas definiciones, así como su misión y objetivos se pueden revisar en la página web de la Red de investigadores (https://redinvestigaciontrabajosocial.cl/). Esta página, al igual que el correo electrónico (redinvestig[email protected]), se creó unos días antes del hito de lanzamiento y hasta la fecha sirve como un repositorio de los productos y actividades de las realizadas. En esta década la página se ha financiado con los aportes provenientes de proyectos de investigación de la autora de este capítulo. La siguiente imagen muestra la invitación realizada por las socias y socios fundadores a este acto inaugural. Una invitación sencilla sin logo ni membresía institucional, y que presenta en esta contextualización como parte de los materiales y archivos históricos de la Red. Imagen 1: Invitación a formar parte de la red – Grupo motor Fuente: Archivo personal proyecto Fondecyt Iniciación 1130401, 29 julio 2015 47 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina Las convocatorias y el destalle de los programas de cada encuentro se encuentran disponibles en la página web de la red Actividades – Red de Investigadores en Trabajo Social En el año 2025 y en el marco de la conmemoración de los 100 años de trabajo social optamos por no hacer un Seminario específico, sino que sumarmos como Red a las actividades convocadas por la Asociación Latinoamericana de Enseñanza de Trabajo Social (ALEAITS). Como Red presentamos tres simposios que fueron aceptados para exponer en octubre y que giran en torno a las siguientes temáticas: 1) Desafío y agendas futuras para la Formación de investigadores en el Trabajo Social del Siglo XXI, 2) Disputas Epistémicas en Trabajo Social: Crisis, genealogías y resistencias y 3) Metodologías Críticas, temas emergentes y Procesos de Investigación Transformadora. En estos tres simposios participan en total 12 socias y socias de la Red, que se adiciona a sus participaciones individuales en otras ponencias o paneles en el marco del XXIV Seminario ALAEITS. En lógica metadisciplinaria, además de este capítulo se han escrito algunos artículos con análisis y reflexiones transversales, al respecto ver Muñoz-Arce et al. (2021), Rubilar y Muñoz-Arce (2025). Promover la generación de investigaciones básicas y aplicadas La promoción de la investigación básica y aplicada fue una de las tareas iniciales de la Red y se ha desarrollado principalmente a través de iniciativas como workshop y talleres orientados a formulación de proyectos y escrituras de artículos científicos. Esto fue especialmente relevante en el encuentro de 2016 y en dos instancias posteriores denominadas talleres de verano que se realizaron en 2019 y 2020. Todos estos espacios buscan apoyar a las y los investigadores en sus procesos de postulación a fondos concursables principalmente del sistema de ciencia en Chile (ANID-Conicyt) y aportar a los procesos de productividad académica. Con la pandemia nos dimos cuenta que, para promover la generación de investigación básica y aplicada, también era clave contar con un sistema de formación más permanente y por lo mismo algunas personas del grupo motor promovimos la realización de cápsulas de formación en tres ámbitos diferenciados: i) cuestiones disciplinares, ii) cuestiones metodológicas y iii) aproximaciones de políticas públicas. Estas capsulas son esencialmente video-grabaciones de aproximadamente 30 minutos de duración que dan cuenta de contenidos específicos asociados a cada ámbito y que fueron donadas por socios y socias de la red para ser disponibilizadas al público en general. 48 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Las cápsulas fueron editadas con recursos del proyecto Fondecyt 11900257 y se incorporaron a la página web de la red y a un canal de YouTube que se creó en 2020 con el fin de divulgar el conocimiento @ reddeinvestigadorestrabajo8824. A la fecha de este escrito el canal cuenta con más de 558 suscriptores y 36 videos. Es probable que este esfuerzo deba ser más sistemático que la formación en línea, ya que del análisis de los actuales socios se la red se constata que más del 60% de las personas que forman parte de la red obtuvo su último grado académico entre los años 2010 y 2019 lo que da cuenta de procesos de actualización constante y de interés por la formación, que en el caso de existir una oferta acorde de actualización y perfeccionamiento pueda ser bien acogida por esta comunidad disciplinaria. La promoción de la investigación también implica visibiliza la producción investigativa de las y los trabajadores sociales, especialmente en contextos de alta competitividad y con las exigencias que se imponen a las carreras académicas en universidades chilenas y centros de investigación que se rigen por métricas de productividad propias del capitalismo cognitivo. Una parte de esta visibilizarían se encuentra presenta en la publicación anual de un Boletín titulado panorama de investigación con recursos públicos disponible en https://redinvestigaciontrabajosocial.cl/investigar-en-trabajo-social/ Generar instrumentos analíticos que contribuyan a mejorar la gestión y calidad de las políticas de ciencia El mayor instrumento analítico ha sido el registro y de información proveniente de dos fuentes no necesariamente articuladas, pero que suponen acciones de visibilización y promoción de la investigación realizada por la disciplina: i) el registro de trabajadores sociales con grado de doctor, que ha pasado de 72 registros en el año 2013 a 206 registros a la fecha de publicación de este informe (Archivo personal proyecto Fondecyt 1230605, 30 de agosto 2025) y ii) el registro de investigaciones individuales con financiamiento público concursable que muestra la investigación realizada desde la creación de los instrumentos. Esta información que publica anualmente en la página web de la Red https://redinvestigaciontrabajosocial.cl/investigar-en-trabajo-social/ Estos dos instrumentos se registran de manera manual desde hace más de una década, la información se traspasa informalmente con el apoyo del grupo motor, quien informa y comunica los nuevos doctores y/o proyectos adjudicados en un sistema de cadena. Dada las características de este proceso es muy probable que haya subregistro, errores y omisiones, 49 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina pero a la fecha es la información más certeza sobre el estado de la cuestión disciplinar en Chile. En esta década se han realizado dos solicitudes vía Ley de transparencia para contar con un registro más confiable: una por parte de la autora de esta artículo en el año 2019 cuando la institucionalidad científica aún estaba en CONICYT y la otra en enero de 2025 por una integrante del grupo motor, bajo la dirección de ANID. Ambas solicitudes han sido rechazadas, En el caso de la última solicitud ANID informó lo siguiente: “Para Fondecyt y otros fondos ANID, la información solicitada no se encuentra en nuestros registros, ya que, informar la formación profesional no es un requisito de postulación en nuestros concursos de financiamiento para las convocatorias de investigación en la modalidad proyectos o centros de investigación, donde se requiere informar los grados académicos de postgrado magister y doctorado.” (Respuesta a Solicitud AJ008T0004, febrero 2025). La construcción de bases de datos que informen de la investigación de Trabajo Social sigue siendo un desafío. Los sistemas disponibles a nivel institucional como https://github.com/ANID-GITHUB no arrojan búsquedas significativas por palabras clave o no discriminan adecuadamente al momento de las búsquedas por lo que es imposible realizar análisis diferenciados. Por su relevancia, algunas posibilidades que se visualizan a futuro para mejorar y actualizar los sistemas de registro y disponibilidad de información serán incorporadas en la sección discusión y conclusiones. Ya que la invisibilización en el sistema de ciencia y tecnología en Chile es una constante, tal como ocurre en el registro de disciplinas de OCDE donde trabajo social no es reconocida como parte de las Ciencias Sociales. Proponer la creación de un grupo de estudio específico en el programa Fondecyt de Conicyt En abril del año 2016 enviamos como Red dos cartas a CONICYT argumentando acerca de la importancia de la incorporación una persona de la disciplina al grupo de estudios de Sociología y Ciencias de la Información. En ese documento se dio cuenta de la relevancia de la investigación disciplinar y sus alcances. La respuesta a esta carta fue favorable en 50 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . un sentido, ya que permitió que en mayo de 2016 me incorporara como integrante de este grupo de estudio durante tres periodos consecutivos (desde mayo 2016 a abril de 2019). Con posterioridad a esta participación inicial se ha contado siempre con a lo menos una o dos representante de la disciplina en el Grupo. Todas ellas han sido personas socias de la Red, completando varias de ellas tres periodos anuales de permanencia y una dos periodos adicionales, lo que muestra la importancia de las acciones de incidencia que visibilizan y ponen en debate cuestiones que no han sido reconocidas. Tras nuestra importación al grupo de estudio y una vez realizadas algunas gestiones internas, la factibilidad de crear un nuevo grupo se observó rápidamente como un asunto poco viable por las siguientes razones: el volumen de las postulaciones de la disciplina a los tres concursos administrados hasta ese momento por Conicyt no supera los 50 proyectos en cada convocatoria; presiones/interés de creación de otros grupos, y las tensiones propias asociadas a la creación de una nueva institucionalidad de ciencia y tecnología para el país. Sobre esto último vale la pena comentar que desde 2018 el grupo de estudio pasa a denominarse Sociología, Ciencias de la Información y Trabajo Social, visibilizando con ello algunas de las cuestiones que queríamos instalar como Red. A fines de 2019 el Conicyt se integra a la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), que comienza a operar formalmente en enero del 2020. En el año 2020, junto con la nueva institucionalidad de ciencia del país, los grupos de estudios pasan a denominarse Comités de Evaluación y el área de estudio de ciencias sociales mantiene su especificidad para las disciplinas de Sociología, Ciencias de la Información y Trabajo Social. En 2021 se crea el Grupo de evaluación de Interdisciplina y ese mismo año el Grupo de Educación se separa en dos, recibiendo desde 2022 postulaciones por separado para Educación superior e Inicial y haciendo menos viable la propuesta de crear un nuevo grupo para Trabajo Social. No obstante, este resultado, en los últimos 4 años este grupo de evaluación de Sociología y Ciencias de la Información ha sido dirigido por una Trabajadora social integrante del grupo motor de la Red en tres oportunidades, lo que no deja de resultar paradójico ya que la posibilidad de contar con un grupo propio no ha sido factible aún. Han presidido este grupo las académica Pamela Caro (periodo 2021); Lorena Gallardo (periodo 2023) y Daisy Margarit (periodo 2024 a la fecha). Uno de los propósitos implícitos de este objetivo era visibilizar la producción investigativa de la disciplina, cuestión que no está en duda, 51 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina al menos nominalmente en los espacios institucionales de producción científica como ANID o el Ministerio de Ciencia de Chile. La estregaría seguida hasta ahora ha sido asegurar la participación de académicas de la disciplina en el Grupo de Evaluación donde mayoritariamente se postulan los proyectos, pero se requiere reforzar este aspecto, especialmente dada la fragilidad y en ocasiones la falta de institucionalidad de los sistemas científicos del país. En marzo de este año ANID crea además un Grupo de seguimiento técnico (GST) de sociología y ciencias de la información para evaluar los informes de cierre de proyectos Fondecyt, grupo integrado por 5 personas (4 sociólogos, 1 periodista y 1 trabajadora social), dirige este grupo Lorena Gallardo, quien también es socia de la Red y fue integrante del grupo de evaluación en 2023, lo que muestra una continuidad de la acciones de visibilización y un reconocimiento a la labor realizada por exponentes de esta disciplina. Aún queda camino por recorrer, al año pasado en la presentación del informe denominado Primera Radiografía de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, la productividad científica de la ciencia la disciplina Trabajo Social fue nuevamente invisibilizada y así lo hizo saber con mucho énfasis Teresa Matus una de las socias fundacionales de esta Red quien observó esta paradoja al momento de ser invitada a un panel de discusión de los resultados de este informe (mayores antecedentes en Presentación Primera Radiografía de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (HACS). Articular su desarrollo con centros académicos internacionales de Trabajo Social En los seminarios realizados se ha contado de manera permanente con invitados internacionales, la mayor parte de ellas vinculadas a redes de investigación más amplias de Trabajo Social, lo que permite dialogar con otros centros académicos y poner en debate perspectivas más globales de investigación. En una década han asistido como conferencistas principales de los seminarios o encuentros de la Red una decena de personalidades que tienen una trayectoria reconocida en materia de investigación y Trabajo Social: 1) la profesora Vishantie Sewpaul de la Universidad de KwaZulu Natal (Sudáfrica); 2) Bibiana Travi investigadora de pioneras del Trabajo Social en Estados Unidos e Inglaterra (Argentina); 3) Lena Dominelli Professor of Applied Social Sciences at Durham University and Academician in the Academy of the Learned Societies for Social Sciences of the United Kingdom (Reino Unido); 4) Yolanda Padilla. Professor of Social Work and 52 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Women’s Studies at The University of Texas at Austin and Vice President of the Society for Social Work and Research (Estados Unidos); 5) Patricia Mustafa, Professora do curso de Serviço Social da Faculdade de Ciências Humanas e Sociais – UNESP/Franca. Secretária Red ABEPSS – Associacao Brasilera de Ensino e Pesquisa em Servicio Social (Brasil); 6) Annamaría Campanini. Presidenta de la Asociación Internacional de Escuelas de Trabajo Social - International Association of Schools of Social WorkIASSW (Italia), 7) Alicia González Saibene, Directora del Doctorado de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina); 8) Juan Piovani. Universidad Nacional de La Plata - CONICET (Argentina) y Director general de la Red Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales; 9) Saül Karsz, Doctor en Sociología de la Universidad de París (Francia) y 10) Guy Bajoit Doctor en Sociología del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica). Todos los conferencistas e invitados internacionales han sido patrocinados por los proyectos de investigación de las investigadoras que conforman el grupo motor de la Red. Cuestión que también da cuenta de la importancia de articular y hacer sinergia con los recursos y posibilitar el acceso de contenidos y discusiones a actores en un sentido más amplio. De allí una de las fortalezas que tiene esta red que es el trabajo colaborativo y que encadena esfuerzos a distintos niveles: locales, nacionales y globales. No obstante, si se analiza en términos transversales, este puede que sea resultado menos logrado del quehacer de la Red en esta década, por lo que sus resultados constituyen desafíos para la siguiente década. Reflexiones finales El quehacer investigativo de Trabajo social se tiene que reiterar de manera constante, evidenciando su producción y contribución a la ciencia. La autonomía investigativa y la productividad individual se diluyen en ocasiones bajo la experticia temática de las personas que desarrollan investigación científica y no siempre resulta tan evidente su contribución al debate disciplinar y a la discusión sobre la forma de producción de conocimiento disciplinar. Hace una década como Red nos planteamos el desafío de visibilizar la investigación disciplinar en término colectivo, aunque ello implica muchas veces ir a contrapelo de las corrientes hegemónicas que abogan por una investigación solipsista, en competencia con otros y por lo mismo poco colaboradora y articuladora de espacios de encuentro. 53 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina Sostener la Red en estos años no ha sido una tarea fácil, pero tampoco imposible. Si bien han habido liderazgos más visibles que otros, hemos intentado que el grupo motor se autoregule en su quehacer y promueva acciones y tareas coherentes con los principios que nos dieron origen. Esta es la primera publicación que hago de la experiencia de esta red a título individual y responde a una solicitud particular para formar parte del libro compilatorio de los 100 años de Trabajo Social en Chile y América Latina. Pero estamos ciertas que es una red amplia que reconoce la diversidad de esfuerzos y por lo mismo esta es una historia que por cierto puede ser relatada desde distintas voces y protagonistas. La Red es una instancia proporcionalmente muy menor a la envergadura de la tarea investigativa de este centenario y desde esta parte que nos toca contribuye a la memoria de la disciplina, visibiliza resultados al mismo tiempo que reconoce nuevos desafíos y exigencias. Por lo mismo al finalizar este artículo se incluyen algunas estrategias y acciones futuras para enfrentar la invisibilización de la disciplina en sistemas científicos, que incluyen: - La actuación de las socias y socios de la Red en espacios públicos evidencia su posición disciplinar, de forma de la disciplina de Trabajo Social sea nombrada y reconocida - -Mantener el liderazgo en grupos de evaluación de sistemas de ciencia y tecnología, al mismo tiempo que se evidencia el rol y el aporte de la disciplina a estos procesos, ya que los reconocimientos y los espacios de responsabilidad no operan solo a título personal - Difundir y dar a conocer los resultados del trabajo de la Red y de sus socios en espacios académicos y no académicos. Lo que repercute positivamente en un quehacer investigativo reafirmado - Formar a investigadores e investigadoras en temas de evaluación de proyectos, rendición de cuentas, manejo del sistema ANID. Estamos convencidas que un mejor conocimiento del sistema elimina barreras de entradas y contribuye a mejores productos - Insistir por la visibilización del quehacer investigativo del trabajo social, no como una cuestión recientede los últimos añossino por una realidad presente desde las pioneras de la disciplina en Chile y Latinoamérica. 54 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 100 años de invisibilización justifican acciones persistentes, recurrentes y por cierto coordinadas entre distintas actorías. Los fundamentos y las dinámicas que se encuentran a la base de estos procesos son materia de otra publicación (Rubilar et al. 2024), pero acá podemos adelantar que los entrecruces entre ciencia y género han sido uno de los factores de estos procesos. ¿Cuál es el destino de la Red? Es la pregunta que me ha rondado este año 2025 a propósito de los 10 años de su nacimiento y 100 años del Trabajo Social chileno. ¿Será preciso institucionalizar su quehacer? ¿pensar en nuevas formas de visibilizar el quehacer investigativo? Son algunas de las interrogantes que dejo abiertas para recoger en nuestras instancias de discusión con el grupo motor, las socias y socios inscritos y las personas interesadas en debatir acerca de estos asuntos de los cuales nos sentimos parte. Agradecimientos A Leticia Arancibia, Cristian Leyton, Teresa Matus, Gianinna Muñoz, Carolina Muñoz, Guillermo Sanhueza y Mahia Saracostti porque juntos pensamos y le dimos cuerpo a esta Red hace ya una década atrás. Durante estos años los proyectos ANID/Conicyt/Fondecyt 11130401, 1190257 y 1230605 han financiado el dominio y la actualización de la página web de la red de investigación en Trabajo Social, estoy muy agradecida poder mantener este sitio por largo tiempo. Referencias Baena, Mariano (2000) Curso de Ciencia de la Administración, Vol. I. Tecnos. Kooiman, Jan (ed.) (2003) Governing as Governance. In Modern Governance: Government Society Interactions. Sage. Innerarity, Daniel (2013) Un mundo de todos y de nadie. Piratas, riesgos y redes en el nuevo desord en mundial. Paidós. Muñoz-Arce, G., Rubilar-Donoso, G., Matus-Sepúlveda, T., & Parada-Ballesteros, P. (2021). ¿Qué nos dicen las revistas y redes de investigación en trabajo social? Expresiones y concepciones en torno a la construcción de conocimiento disciplinar. Propuestas Críticas En Trabajo Social-Critical Proposals in Social Work, 1(1), 145–162. https://doi. 55 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina org/10.5354/2735-6620.2021.61241 Rubilar, G., La Brenz, C., Valenzuela, P., & Muñoz-Arce, G. (2024) A critical historical analysis of academic careers of Chilean social workers from a feminist-intersectional approach. En Noble, C., Rasool, S., Harms-Smith, L., Muñoz-Arce, G., & Baines, D. (Eds.). The Routledge International Handbook of Feminisms in Social Work. Routledge. https:// doi.org/10.4324/9781003317371 Rubilar, G. & Muñoz-Arce, G. (2025). 100 years of Social Work in Chile: research trajectories and challenges for the production of knowledge for the future. n McLaughlin, H. & Teater, B. (Eds.). Research Handbook on Social Work Societies. Edward Elgar Publishing Ltd. Research Handbook on Social Work and Societies. 63 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina “cuestión social” —impulsada por movimientos de trabajadores que exigían sus derechos laborales— facilitaron la promulgación de las primeras leyes sociales y laborales (Quiroz, s/a). Este proceso sentó las bases para la conformación de las primeras organizaciones sindicales e impulsó la expansión del Estado en el ámbito de la política social. En paralelo, el mundo sanitario de la época demandaba la reorganización del trabajo médico debido a los altos costos que generaban anualmente. A lo anterior, se sumaban temas de infraestructura poco adecuada, y una falta de personal idóneo para la atención médica. Es en ese contexto, que la medicina comienza a transitar hacia una modernización en la forma de abordar los síntomas de los enfermos, buscando las causas y consecuencias de dichas enfermedades (González y Flores, 2020). En ese tiempo, Chile recibe la visita del médico Rene Sand presidente de la Cruz Roja Internacional (González, 2022), verdadera eminencia en temas de medicina social preventiva, y uno de los grandes impulsores de servicio social en el mundo. Sand, señalaba que la enfermedad era “un reflejo de ciertas condiciones de vida social, azotada por los vicios, carencias e ignorancia. Y dichas “causas” no siempre susceptibles de ser remediadas por la atención médica” (p.104). De esta manera, Sand hace referencia a la necesidad de contar con un nuevo profesional dentro de los equipos de atención médica. Él hacía referencia a la visitadora social, quien contaba con herramientas técnico-científicas para desarrollar diagnósticos sociales acertados y a su vez preventivos, realizando una propuesta de trabajo basadas en amplias habilidades para acoger, escuchar y acompañar a los pacientes. Dentro de sus principales funciones - durante ese tiempoestaba la visita a la familia del enfermo, es acá (en los domicilios) donde la visitadora social establece las condiciones necesarias para una recuperación efectiva. Una vez que el paciente egresaba del hospital, se promovía la profilaxis social3 en cada una de sus atenciones, transformando a la visitadora social en un puente entre médico (hospital) y paciente (familia). Según el MINSAL (2024), la visita de Sand, junto con la participación de médicos chilenos en diversos congresos nacionales e internacionales, permitió conocer el trabajo de la visitadora social en contextos médicos—hasta entonces poco conocido en América Latina—empezará a ganar reconocimiento dentro de nuestro país. Motivado por el interés de profundizar en esta labor, Alejandro del Río viaja a Bruselas gracias al apoyo financiero de la Junta Nacional de Beneficencia de Santiago, entidad autónoma con recursos técnicos y económicos. Allí pudo conocer de 3 Profilaxis social significa la prevención o control de la propagación de una infección o una enfermedad. (Concepto, 2025) 64 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . cerca el trabajo de estas profesionales y su impacto en la recuperación de los pacientes en sus entornos cotidianos. Su labor no solo aceleraba la mejoría de los enfermos, sino que también influía en la reducción de costos asociados al tratamiento en hospitales. Gracias a su enfoque preventivo, evitaba nuevas hospitalizaciones tras la recuperación exitosa del paciente en su domicilio. La experiencia en Bruselas fue fundamental para materializar la creación de la primera Escuela de Servicio Social en Chile y Latinoamérica, que abrió sus puertas el 4 de mayo de 1925. Por recomendación de René Sand, se designó a madame Jenny Barnier como su primera directora, quien lideró la institución en sus inicios y certificó a la primera generación de visitadoras sociales a finales de 1926. Tras este hito, Barnier cedió la dirección a madame Leo Cordemans de Bray, quien continuó la consolidación del servicio social en el país. Leo Cordemans y la Consolidación del Modelo Académico del Servicio Social La formación de la primera cohorte de Servicio Social en 1926 superó ampliamente las expectativas de la Junta Nacional de Beneficencia de Santiago. Un total de 42 estudiantes completaron su preparación de dos años, período durante el cual aplicaron sus conocimientos en diversas obras impulsadas por la Junta. Al cierre de este proceso, su fundador, Alejandro del Río, pronunció unas palabras que, con el tiempo, se convertirían en una realidad: “Las felicito por el triunfo que significa la conquista del diploma y la insignia de Visitadora Social (…) posiblemente tendrán la ilusión de pensar que el estudio terminó y que principia la acción (pero) seria esta una impresión engañosa. Hay que completar los conocimientos adquiridos, seguir paso a paso los procesos del servicio social de los libros y revistas, perfeccionar a lo menos un idioma extranjero, definir su propia personalidad, sus preferencias para tal o cual rumbo profesional, y además de mantener vivo en el alma el propósito de llevar a cabo un viaje de estudios en el extranjero, a los centros de civilización que hayan dado la importancia a estudios de estas cuestiones” (Cordemans, 1927, p. 18). 65 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina Las palabras del médico no podrían ser más certeras para una joven carrera que con el paso de los años lograría no solo profesionalizarse, sino separarse del mundo bio-médico para recorrer su propio destino, en otras palabras, desarrollar su propia identidad profesional (Cordemans, 1927). En este sentido, la nueva directora, sabía que la tarea no sería sencilla y demandó una serie de esfuerzos para diseñar propuestas atractivas que dieran valor al servicio social, entre ellas podemos mencionar que: En 1927 se publicó la primera Revista de Servicio Social, donde Leo Cordemans fue la redactora jefa. A través de sus primeras páginas, la revista hace referencia al desarrollo y consolidación del servicio social en Chile, abordando en ella, una propuesta de difusión y formación por medio de reflexiones vinculadas a diversos fenómenos sociales de la época. Este material se transformó en un recurso de estudio esencial, no solo para la formación académica, sino un medio de divulgación del conocimiento y posicionamiento del trabajo social en otros espacios. Cordemans (1927), una directora inquieta y visionaria, aprovecho la oportunidad para fortalecer el plan de estudio de la disciplina, sus espacios claramente organizados, el reglamento académico interno, el cuerpo directivo y de enseñanza, el reglamento de servicio en hospitales, y lo más importante mencionar el papel de la visitadora social, señalando que está debería: “conocer, luchar y enseñar (…). Luchar contra los prejuicios, los hábitos nefastos o los vicios; luchar contra la enfermedad y contra la ignorancia (…) Enseñar, pero no con las formas clásicas, sino por la gestión del ejemplo prestigioso, convincente de una persona fuerte y cultivada, por el atractivo poderoso de una abnegación que se ignora y que envuelve un amor sano, poderoso y fuerte, sin la cual toda enseñanza se vuelve estéril” (p.34). Esta cita hace referencia a que lo que se enseñaba y aprendía era un acto que superaba lo académico y lo técnico, lo importante era la presencia de quien enseña y quien vive lo que enseña, permitiendo influir de manera coherente, positiva y genuina en las personas. Por tanto, la formación del servicio social no solo se basó en conocimientos técnicos, metodológicos y prácticos, además respondía a una vocación y compromiso social (ciudadano) que tiene como premisa principal, el bienestar de las personas que conforman la sociedad. La revista funcionó desde 1927 a 1932 de manera sistemática, cada una de sus ediciones tuvo un carácter intelectual, formativo e interdisciplinario, que contó con la participación de autoridades de distintos ámbitos, 66 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . incluyendo jueces, médicos, enfermeras y visitadoras sociales, además de expertos nacionales e internacionales en diversas temáticas. Para facilitar el acceso al conocimiento global, Cordemans (1927) tradujo algunos artículos originalmente escritos en inglés. Asimismo, estudiantes y egresadas de la escuela tuvieron la oportunidad de contribuir activamente con sus trabajos de finalización académica, o sencillamente comentando su experiencia laboral como recién egresada. Al finalizar, cada revista traía un apartado dedicado a “misceláneos” un espacio donde se compartía distintos temas de la Escuela, por ejemplo, en la Revista N° 1 y 2, (1927) había información sobre “Formularios para Admisión a la Escuela de Servicio Social” (p.40) Durante esos años, las Revistas de Servicio Social abordaron más de 100 artículos con una amplia gama de temas esenciales y que fueron relevantes para ese tiempo, donde se posicionaba la responsabilidad de las visitadoras sociales en áreas de prevención y atención de enfermedades como el cáncer y las infecciones venéreas, resaltando su intervención en dispensarios y centros de salud. También se exploró el impacto de la acción social en los municipios, así como el desarrollo del trabajo social a nivel internacional. La publicación incluyó estudios sobre salud mental infantil, la asistencia a “menores” con padres separados y legislación laboral, reflejando una perspectiva holística con un fuerte compromiso por la protección de la niñez y el bienestar social. Así mismo, la revista documentó eventos claves como la Conferencia Nacional de Servicios Sociales, junto con reflexiones sobre educación pública y protección laboral en Chile. Todos estos temas consolidaron su carácter científico, de divulgación y formación en el ámbito profesional (Revistas de Servicio Social 1927, 1928, 1931 y 19324). Un espacio relevante que cuidó y promovió Leo Cordemans, fue La Oficina de Información Social, si bien este espacio venia desde el 1° año de la escuela, ésta evolucionó para convertirse en el Centro de Atención Social, un espacio polifuncional que brindaba apoyo a personas con necesidades y carencias diversas. Los primeros registros que hay de este espacio, señala que “esta oficina es parte integrante de la Escuela de Servicio Social y forma una sección de ella”(Cordemans, 1927, p.27). En este espacio, se utilizó el registro como instrumento de uso permanente y la sistematización como una metodología frecuente que permitía registrar; acciones, experiencias, obras atendidas y servicios prestados dentro del ecosistema social. Anotar dichas acciones, no solo facilitaba la gestión de solicitudes, sino que también promovía la vinculación con 4 Señalar que para los años 1929 y 1930 no se encontraron registros disponibles sobre la Revista de Servicio Social. 67 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina recursos propios de las estudiantes para múltiples fines, brindando oportunidades para la praxis de las estudiantes en formación. En 1928, dos estudiantes de la Escuela de Servicio Social escribieron “El Servicio Social en la Oficina de Informaciones de la Escuela” confirmando así el rol que se tenía la disciplina, señalando “La asistencia social no da limosnas. Trata de remediar el mal en su origen. No anula la personalidad, sino que la vigoriza, procurando siempre de aprovechar las fuerzas latentes de cada individuo haciendo que él también se asocie al trabajo de la Visitadora” (Jara y Jara, 1928, p.34). Esta cita es importante, ya que confirma que a pesar de 100 años que nos separa de la primera Escuela, hoy el trabajo social continúa manteniendo esa esencia que hoy pero con otras palabras, podemos decir que el trabajo social “promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social” (Internacional Federational of Social Workers, 2014, párr. 1). Una estratégica técnica propia de esta oficina era mantener actualizadas las atenciones realizadas por medio del registro estadístico de quienes solicitaban asistencia, su labor no solo respondía a las demandas inmediatas de la comunidad, sino que también fortalecía las habilidades sociales a la hora de recoger datos (Cordemans, 1927). Para el registro se implementó el Kardex, considerado para ese tiempo “un método más moderno y práctico de archivadores, en que cada institución cuenta con una ficha correspondiente” (Jarpa y Jarpa, 1928, p. 34). Este sistema permitía mantener un orden alfabético riguroso en la oficina, que funcionaba como un punto de articulación entre las personas atendidas y las diversas organizaciones que solicitaban orientación, gestión y apoyo. El Kardex facilitaba el registro, seguimiento y archivo de la información. Las estudiantes documentaban cada etapa del proceso, desde la atención inicial hasta la evolución y cierre del caso, asumiendo responsabilidad directa sobre cada situación que recepcionaban, gestionaban, siempre siendo observabas y acompañadas por sus maestras. Así lo relata la estudiante Anna MacAuliffe (1931) quien toma un caso de estudio y tratamiento social realizado a una familia que solicitó ayuda en la Oficina de Asistencia Social. Frente a este trabajo, la estudiante en formación buscará identificar las causas básicas que generan el problema y conseguir que sean los mismos individuos, los protagonistas de sus propias soluciones5. 5 Puede revisar la experiencia de esta estudiante en el artículo Mac-Auliffe, A. (1931). Un caso social. Revista Servicio Social; Publicación Trimestral, Número 1, 72-83. Escuela 68 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Así mismo, Leo Cordemans impulsó la creación de un Settlement, un espacio de formación y prácticas ubicado dentro de la Escuela de Servicio Social. Este centro acogía a mujeres y niños, ofreciendo un entorno de aprendizaje seguro donde las estudiantes adquirían experiencia directa en el acompañamiento y formación de las cuidadoras. A través de este proceso, las madres y cuidadoras recibían orientación sobre el cuidado adecuado de los infantes, garantizando un apoyo efectivo para sus hijos y fomentando la autonomía familiar en la gestión del bienestar infantil. Confirmando que parte de la formación especializada de las estudiantes se basaba en áreas demandas como: infancia, servicio escolar, industria, asistencia (Caja del Seguro Obligatorio) y hospitales” (Cordemans, 1925, p.27) Dentro del proceso de formación, el Plan de Estudio consideraba a lo menos 17 asignaturas, estructurada en cuatro semestres incluyendo asignaturas teóricas y prácticas. Dentro de las asignaturas llama la atención “Estadísticas, Contabilidad y Economía Social” (Cordemans, 1925, p.26). Estas permitieron la construcción del conocimiento para la futura toma de decisiones, en este sentido, dichas materias proporcionaban una base científica – aunque básicapermitían fortalecer la malla curricular de la época. La estadística desempeñó un papel fundamental en la Oficina de Atención Social, al facilitar la recopilación, organización y análisis de datos, lo que permitió identificar las necesidades más frecuentes y ajustarlas a las demandas de los servicios ofrecidos por la escuela. Como señalaron Jarpa y Jarpa (1928), esta formación específica fortaleció la capacidad de las profesionales para reflexionar sobre los contextos en los que operaban y analizar soluciones que contarán con el involucramiento activo de los afectados. Leo Cordemans no solo dirigía la escuela, también administraba las matrículas, coordinaba el cuerpo docente y aplicaba el reglamento disciplinario. Además, organizaba los trabajos prácticos, estableciendo vínculos con diversos espacios emergentes donde el servicio social podía ser útil, tanto en instituciones estatales como en entidades privadas con tradición filantrópica y confesional (católica). Su conocimiento profundo de la estructura académica, curricular y social, le permitió difundir el trabajo de la Escuela de Servicio Social en distintas ciudades de Chile, como Antofagasta, Valparaíso, Viña del Mar, Chillán, Concepción y Puerto Montt (González y Flores, 2020). Esta interacción fue importante para la obtención de recursos y apoyos que fortalecieron la implementación de la escuela y expandieron su influencia permitiendo la apertura de nuevos puestos de trabajo. A través de estas de Servicio Social de la Junta de Beneficencia de Santiago. 69 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina visitas, Cordemans promovió la profesión, motivando a nuevas aspirantes a participar en los procesos de selección para convertirse en visitadoras sociales. Paralelamente, la directora representó a Chile en numerosos Congresos Internacionales de Servicio Social, donde presentó los avances en la formación y práctica profesional del país. Gracias a estos vínculos, logró atraer especialistas internacionales, quienes visitaron Chile para impartir clases y conocer de primera mano el desarrollo del servicio social. Su vinculación con escuelas de servicio social a nivel internacional fue todo un acierto, ya que permitió que egresadas chilenas accedieran a becas para cursar programas de especialización en el extranjero, fortaleciendo la formación profesional en Chile, y con ello permitiendo la apertura de nuevas escuelas en América Latina (González y Flores, 2020). Todo este trabajo de posicionamiento nacional e internacional de la disciplina hizo que el campo laboral para las nuevas visitadoras sociales fuera amplio, diverso y sin mayores competencias, ya que la profesión respondía a necesidades específicas que -en esos añossolo ellas podían cubrir. Leo supo identificar y clasificar los espacios profesionales emergentes, permitiendo a las egresadas especializarse en distintos ámbitos del servicio social, asegurando la inserción laboral efectiva de acuerdo con sus propios intereses. (Cordemans, 1927). Analizar la trayectoria de Cordemans, permite comprender cómo su gestión impulsó la accion técnica en una disciplina. Como indica Gutiérrez (1994), Cordemans empleó diversos capitales—sociales, culturales y económicos—para fortalecer el trabajo social y consolidarlo como una disciplina científica, más allá de su enfoque asistencial. En sus propias palabras, el Servicio Social debía “poseer un carácter científico, propio de la época. En este sentido, la influencia moderna se expresa en la orientación de la malla curricular para formar profesionales con una orientación distinta a la caritativa y moral” (Cordemans, 1928, p.34). Conclusiones No cabe duda que Leo Cordemans fue una figura clave en el desarrollo del trabajo social en Chile durante la primera década del siglo XX. Su labor como visitadora social y formadora fue fundamental para la consolidación del modelo académico de la primera Escuela de Servicio Social en Chile, impulsando la incorporación de la investigación en el ejercicio profesional y dotando a la disciplina de una base científica. La Revista de Servicio Social, creada y editada por ella, junto con la transformación de 70 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . la Oficina de Información Social conectada a las necesidades del entorno, representaron dos iniciativas clave que permitieron generar conocimiento desde la praxis profesional, otorgándole un mayor sustento teórico, político y metodológico. Como señala Farias (2012), “el contexto y los actores que participan en el trabajo social juegan un papel determinante en su evolución” (p.34). En esos años, el uso del Kardex y los libros de registros con hojas numeradas fueron fundamentales en la organización del trabajo en la Oficina de Información Social y en las estructuras que surgieron posteriormente. Con la modernización del Estado, se ha promovido la implementación de nuevas tecnologías para optimizar la gestión y el tiempo en las atenciones sociales, mejorando así la eficiencia en el uso de recursos económicos y espaciales, lo que ha permitido desarrollar respuestas más rápidas y efectivas ante las demandas de la población. Sin embargo, el propósito esencial de los registros -inicialmente rudimentariossiguen intacto: identificar, organizar y priorizar los casos que llegan a nuestra atención, garantizando una respuesta adecuada y oportuna para quienes más lo necesitan. Desde sus primeros años, el trabajo social ha integrado la investigación y la intervención como elementos únicos y complementarios, consolidándose como una disciplina capaz de generar conocimiento con un método científico respaldado por la evidencia. A lo largo del tiempo, la intervención adquirió mayor protagonismo, pero con la llegada de la reconceptualización, la investigación resurgió como un componente esencial, intentando relegar la intervención a un segundo plano. Sin embargo, su legado histórico demuestra que ambas dimensiones continúan estrechamente vinculadas y no pueden entenderse una sin la otra. Como señala Burgos (2021), “la investigación como uno de los desafíos de la enseñanza de grado y la necesidad de asumir como competencia para el servicio profesional y área del conocimiento es fundamental” (p.23). A pesar de los más de 100 años transcurridos, la interdependencia entre intervención e investigación sigue siendo un aspecto central en el desarrollo del trabajo social contemporáneo, proporcionando un marco sólido para su evolución y consolidando. Un desafío relevante para académicos, investigadores y profesionales encargados de la formación de nuevas generaciones es establecer las bases teóricas y políticas necesarias para cuestionar y disputar la hegemonía dentro de la profesión. Esto implica reconocer la diversidad de proyectos y enfoques sobre su “deber ser”, los cuales coexisten en tensión y conflicto dentro del campo profesional (Guzmán, 2010). En este contexto, los “proyectos profesionales” (modelos académicos) no son meros planes de desarrollo dentro de la disciplina, sino expresiones de la profesión y su rol 71 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina en la sociedad. Su construcción responde a una dimensión social y política profunda, determinada por sus valores, prácticas y la priorización de objetivos, funciones y requisitos (Neto, 2003). Por otro lado, el trabajo social requiere continuar impulsando estrategias de divulgación que permitan ampliar su impacto y fortalecer su identidad profesional. Compartir el conocimiento a través de monografías, sistematizaciones y otras instancias será fundamental para posicionar nuestro quehacer como una disciplina con historia, identidad, rigor técnico, epistemológico y político, orientada al desarrollo y la transformación de las sociedades. Finalmente, puede afirmarse que Cordemans propicio el fortalecimiento de la identidad profesional del trabajo social y en la formulación de un enfoque académico innovador. Gracias a su impulso, el trabajo social logró superar el paradigma asistencialista, consolidándose como una disciplina científica capaz de analizar críticamente las causas y consecuencias de los problemas sociales, así como de co-diseñar, junto a los sujetos implicados, respuestas contextualizadas y transformadoras. En esta línea, se reconoce que la identidad profesional se construye desde su historia fundacional, ya que las primeras formas de identificación configuran la misión y el papel que la profesión asume en la sociedad (Aylwin, 1999). Por ello, resulta imprescindible recuperar esas raíces, valorarlas, abrazarlas, cuestionarlas y proyectarlas hacia los desafíos contemporáneos, fortaleciendo así la capacidad crítica y transformadora del trabajo social. Referencias Alvarado, M. & Fischetti, N. (2018). Feminismos del Sur. Alusiones / Elusiones / Ilusiones. Pléyade (22), 87-105. https://dx.doi.org/10.4067/ S0719-36962018000200087 Aylwin, N. (1999). Identidad e historia profesional. 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Desde una perspectiva epistemológica, investigar exige sostener un ejercicio constante de vigilancia epistemológica, entendida como una actitud reflexiva que permite advertir con lucidez crítica las condiciones históricas, institucionales y simbólicas que hacen posible determinada producción de conocimiento. Tal como plantea Bourdieu et al. (2002), es necesario subordinar las técnicas al examen de sus condiciones de validez, rechazando la comodidad de una aplicación automática de procedimientos. Esta vigilancia epistemológica requiere formar a profesionales capaces de analizar los vínculos entre los conceptos de ciencia, las bases epistemológicas, los métodos y las técnicas, lo que implica posicionarse en un marco filosófico riguroso que permita dar cuenta de los conocimientos producidos y de su pertinencia social. En este sentido, es fundamental evitar la confusión entre enfoques explicativos e interpretativos, especialmente cuando se trabaja en contextos cualitativos donde se tiende a idealizar lo fenomenológico y hermenéutico sin una comprensión clara de su fundamento epistémico, o igualmente, cuando se sataniza el neopositivismo como estrategia para producir conocimientos, restando su valor nomotético (Iturrieta, 2019) Esta vigilancia no se ejerce como un mecanismo externo de fiscalización, sino como una práctica ético-política de carácter autorreflexivo. Interpela a quienes investigamos sobre los fundamentos, efectos y límites de nuestras decisiones teóricas y metodológicas, reconociendo que toda investigación está situada y que sus supuestos epistémicos —aunque a veces implícitos— producen efectos concretos en la configuración del objeto, la elección de métodos y técnicas, la interpretación de resultados y, en última instancia, en qué y cómo se considera legítimo conocer. Se trata, por tanto, de una vigilancia comprometida, que no opera desde la sospecha paralizante, sino desde una ética atenta al sentido. Esta actitud crítica —distante del relativismo y del dogmatismo— implica asumir con responsabilidad que toda perspectiva es útil si se aplica en el marco adecuado, reconociendo tanto su potencia como sus límites. En 80 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . disciplinas como el Trabajo Social, esta vigilancia epistemológica se vuelve una herramienta para resguardar la coherencia entre medios y fines, sostener la honestidad intelectual y contribuir al horizonte de transformación social que atraviesa históricamente a la profesión. En el plano político, la investigación se convierte en una práctica de construcción comprometida. El actual contexto neoliberal ha transformado las universidades en espacios profundamente mercantilizados, donde prima la lógica de la productividad medida en papers, rankings, proyectos competitivos y acreditaciones institucionales. Este modelo erosiona los tiempos de la reflexión, la densidad ética de los vínculos y el sentido público del conocimiento. Frente a ello, distintas comunidades académicas hemos promovido prácticas de resistencia: investigaciones pausadas, comprometidas, metodológicamente meticulosas e innovadoras, y políticamente posicionadas. En estas apuestas, cuidamos el origen de las preguntas, trabajamos con metodologías sensibles al vínculo, reconocemos el valor del territorio y asumimos como acto ético-político la devolución del conocimiento a quienes participaron de su construcción. Estas prácticas se inscriben también en una crítica más profunda a la neutralización de la política dentro del campo de las ciencias sociales. Lo crítico no es una posición decorativa ni una etiqueta vacía, sino una actitud que pone en cuestión las formas de gobierno, los regímenes de verdad y los dispositivos de poder que atraviesan nuestras prácticas. Recuperar lo crítico desde una perspectiva socio-material permite reconocer no solo la dimensión discursiva de la producción de conocimiento, sino también las mediaciones técnicas, institucionales, no humanas, que configuran la agencia investigativa (Hozven y Baleriola, 2021). La investigación en Trabajo Social, en este sentido, se convierte en una práctica que desnaturaliza lo dado y abre posibilidades para lo inédito, sin quedar sometida a un modo hegemónico de producir saberes. Es, como sugiere Foucault (1995), una forma de no ser gobernado de una tal manera. La investigación, además, se configura como una herramienta de afirmación profesional, especialmente en un escenario donde el Trabajo Social se ve tensionado por procesos de tecnocratización que buscan reducir su quehacer a funciones instrumentales, muchas veces desvinculadas del análisis crítico. Investigar, en este contexto, es un acto de cuidado y dignificación: nos permite visibilizar las condiciones estructurales que configuran las intervenciones sociales, disputar sentidos sobre el rol profesional, y reponer el carácter reflexivo, contextualizado y crítico del Trabajo Social. Más aún, la investigación contribuye a reconstituir el campo profesional como un lugar de interlocución política, como un territorio donde se cruzan demandas sociales, saberes colectivos y apuestas por el sentido 81 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina del bien común. En el contexto de transformación del mundo del trabajo —marcado por la precarización, la hiper tecnologización y la pérdida de sentido—, investigar se convierte en un gesto de compromiso con la dignidad de lo profesional y con la posibilidad de otros futuros laborales más justos y habitables (Hozven, 2019) En todos estos planos —epistemológico, político y profesional—, investigar no es neutral. Las decisiones metodológicas, los marcos teóricos elegidos, los modos de circulación del conocimiento y los lenguajes utilizados son actos profundamente políticos. Implican decidir desde dónde se mira, con quién se construye y a quién se dirige lo producido. En esta encrucijada, quienes investigamos desde el Trabajo Social debemos confrontar una pregunta ineludible: ¿A quién le sirve el conocimiento que producimos y qué mundo habilita su circulación? Formación en investigación en Trabajo Social La formación en investigación en Trabajo Social constituye una dimensión clave y estratégica de nuestro quehacer disciplinar, profundamente atravesada por tensiones estructurales, normativas, epistémicas y subjetivas. Lejos de tratarse de una materia complementaria, formar en investigación implica disputar los sentidos del conocimiento, del ejercicio profesional y del compromiso ético-político de nuestra disciplina. Esta disputa se vuelve aún más relevante en contextos neoliberales, donde la investigación tiende a ser instrumentalizada por lógicas de productividad académica, rendición de cuentas y performatividad tecnocrática. En este escenario, la formación en investigación aparece muchas veces subordinada a un modelo educativo fragmentado, masificado y fuertemente segmentado entre programas técnicos, profesionales y universitarios. Como hemos señalado en nuestras investigaciones previas (Iturrieta, 2017), el Trabajo Social en Chile es una de las carreras con mayor cantidad de programas formativos a nivel nacional, lo que ha generado una desigualdad estructural en el acceso a conocimientos complejos y críticos. Esta desigualdad estructural no solo responde a diferencias curriculares o a la didáctica de los procesos de enseñanza-aprendizaje, sino que se inscriben en una trama estructural más amplia, asociada a las condiciones materiales, institucionales y territoriales en que se desarrolla la formación en Trabajo Social. Las políticas educativas de las últimas décadas han favorecido un modelo de expansión sin regulación suficiente, generando brechas significativas entre instituciones en cuanto a financiamiento, infraestructura, disponibilidad de recursos bibliográficos y oportunidades 82 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . de investigación. A ello se suman las trayectorias estudiantiles profundamente marcadas por desigualdades socioeconómicas, que inciden en las posibilidades reales de participar en procesos formativos investigativos, acceder a tutorías especializadas o continuar estudios de posgrado. Reconocer esta estructura de desigualdad nos obliga a pensar la formación investigativa no solo como un desafío pedagógico, sino como una cuestión de justicia social. En tal sentido, bien vale la crítica a que si bien la Ley N° 20.054 reinstala la exclusividad universitaria del título profesional (Hozven, 2020; Iturrieta, 2017) ello no ha logrado revertir las lógicas de segmentación profesional disciplinar, ni consolidar una cultura investigativa transversal y sólida, y mucho menos ha logrado la debida justicia para quienes han sido partícipes, sin quererlo, de esta trama sinuosa. Formar en investigación, desde una perspectiva crítica y situada, exige interrogar los modos en que el saber disciplinar se produce, circula y legitima. Supone abandonar la idea de la investigación como una técnica neutra y asumirla como una práctica situada, encarnada y orientada a la transformación social. En este sentido, resulta urgente revisar críticamente los currículos formativos, fortalecer los espacios de formación investigativa tanto en pregrado como en postgrado, y generar condiciones institucionales que permitan la construcción colectiva de saberes. Desde nuestra perspectiva investigativa, el análisis desde la Teoría del Actor Red (Latour, 2008), permite reconocer que la investigación en Trabajo Social no es una práctica puramente académica, sino una configuración sociotécnica que involucra marcos legales, dispositivos institucionales, actores humanos y no humanos. La formación en investigación está mediada por elementos materiales (infraestructura, financiamiento, acceso a bases de datos), simbólicos (estatus de la investigación dentro de la carrera) y subjetivos (intereses, temores y motivaciones de estudiantes y docentes). En este entramado, la investigación se enacta, es decir, cobra existencia a través de prácticas concretas, decisiones éticas y condiciones contextuales. No obstante, en el escenario actual, asistimos a la apertura de una nueva etapa en la investigación, marcada por la presencia ineludible de la inteligencia artificial y sus claroscuros. El abordaje de nuestras preguntas de investigación, y las decisiones metodológicas que ello conlleva, exige paralelamente, enfrentar los riesgos asociados a la suplantación, el plagio y el uso indebido de estas tecnologías. Tales riesgos podrían afectar el carácter emancipador de la investigación o, al menos, interpelan profundamente los modos de producción de conocimiento. En este contexto, resulta imprescindible que emerja una nueva ética digital: los tiempos actuales demandan una “nueva transparencia” en el uso y/o apoyo de la inteligencia artificial, tanto en la promoción como en la sustentación y producción de saberes. 83 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina A pesar de los riesgos, desafíos o dificultades, las narrativas profesionales evidencian que existen prácticas de resistencia y resignificación. Estudiantes, docentes y profesionales se comprometen con una visión crítica del Trabajo Social desarrollando experiencias formativas innovadoras, proyectos de investigación colaborativos y estrategias pedagógicas orientadas a recuperar la centralidad del pensamiento investigativo. Estas experiencias muestran que es posible formar en investigación no solo para cumplir con estándares institucionales, sino para producir saberes útiles, pertinentes y emancipadores. Desde una perspectiva que reconoce la relación necesaria entre formación, investigación y ejercicio profesional, como hemos planteado en trabajos anteriores (Hozven, 2021; Iturrieta, 2021), consideramos urgente superar las concepciones dicotómicas que separan teoría y práctica. La investigación no debe ser vista como un proceso ajeno al quehacer profesional, sino como parte sustantiva de la construcción de saberes enraizados que dialogan con los territorios, las comunidades y las políticas sociales. Esto requiere, además, un compromiso de las instituciones formadoras para generar condiciones estructurales que viabilicen la investigación en los procesos de formación inicial y continua. Nos parece imprescindible también vincular la formación investigativa con las condiciones de trabajo y con el bienestar subjetivo de quienes ejercen la profesión. Estudios recientes que hemos desarrollado muestran que los niveles de satisfacción laboral y bienestar no difieren significativamente entre quienes cuentan con formación universitaria y quienes han accedido por otras vías formativas, lo que obliga a repensar el sentido mismo de la formación en investigación. Formar para investigar no puede ser un fin en sí mismo, sino una vía para dignificar el ejercicio profesional, fortalecer el pensamiento crítico e instalar otros modos de habitar el mundo profesional. Desde esta perspectiva, formar en investigación es habilitarnos para interrogar lo dado, resistir la naturalización de las injusticias y atrevernos a construir otros futuros posibles. En ello radica la necesidad de que la formación en investigación potencie su dimensión política, ética y transformadora. Esto implica generar experiencias formativas que promuevan la problematización del mundo social, el diálogo con saberes subalternos, el trabajo interdisciplinario y la articulación entre teoría y práctica. En definitiva, formar en investigación en Trabajo Social es apostar por un quehacer capaz de producir conocimiento desde las grietas del mundo, con sensibilidad, compromiso y rigor. Es reponer la investigación como acto creativo, como ejercicio de imaginación crítica y como herramienta para la transformación colectiva. A cien años de la institucionaliza- 84 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ción del Trabajo Social en Chile, este es un desafío ineludible para pensar el presente y proyectar el porvenir de nuestra disciplina. Propuestas y reflexiones finales Antes de presentar algunas propuestas, queremos detenernos un instante en el lugar desde el cual hemos escrito este capítulo: nuestras experiencias en el desarrollo de publicaciones y de investigaciones. Esos caminos recorridos nos han permitido entretejer memoria, crítica y compromiso, y nos lleva a compartir algunas ideas orientadoras para el devenir de la investigación en Trabajo Social, que, sin pretensión normativa, buscan alimentar debates y prácticas en torno a esta actividad disciplinar profesional desde una perspectiva situada, ético política. A partir de lo desarrollado, proponemos vincular tempranamente los procesos de investigación con experiencias territoriales concretas. Promover investigaciones colaborativas con organizaciones sociales, instituciones comunitarias o colectivos locales puede ofrecer al estudiantado una comprensión sentipensante de los problemas sociales, al mismo tiempo que se potencia una investigación comprometida con lo contextual y catalizadora de cambios sociales. Donde también es posible adentrarse en el plano de las metodologías poscualitativas (Hozven, 2023), que invitan a ir más allá de las metodologías cualitativas convencionales, evitando categorías fijas o que encapsulan el proceso investigativo y sus resultados, ya que todo aquello atenta contra el saber integrado que es producto de la cocreación desarrollada por diversas actorías humanas y no humanas. Asimismo, se hace necesario avanzar desde el pregrado, en el fortalecimiento de una cultura investigativa como la que hemos planteado a lo largo de este texto, orientada a resignificar el lugar de la investigación en el Trabajo Social. Para ello, sería clave generar comunidades de práctica investigativa desde los primeros años de formación, como talleres colectivos que permitan explorar preguntas relevantes, trabajar con metodologías participativas y ensayar escrituras reflexivas que afiancen una mirada crítica sobre la realidad social. Del mismo modo, sería pertinente fomentar la producción y circulación de saberes estudiantiles a través de la creación de espacios editoriales, cuadernos, boletines y jornadas donde se valoren las narrativas propias del estudiantado, reconociendo su potencia crítica y transformadora. Esto debe ir acompañado de una formación ética y epistemológica donde investigar no se reduzca a aplicar metodologías y técnicas, sino que sea 85 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina comprendido como una acción anclada en lo territorial que interpela las formas de conocer, las relaciones de poder y las condiciones históricas en que se producen conocimientos. En esa misma línea, es necesario repensar los criterios de evaluación de los aprendizajes en investigación, privilegiando la creatividad metodológica, la producción colectiva del saber, la reflexividad y la devolución ética del conocimiento a las comunidades. Por último, consideramos relevante fortalecer experiencias de articulación sostenida entre formación e investigación. En este marco, iniciativas como el Núcleo Semilla —perteneciente al Núcleo de Investigación sobre las Profesiones en las Sociedades Contemporáneas de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso— han demostrado ser un espacio fértil para que profesionales jóvenes se vinculen tempranamente a proyectos colectivos, potenciando trayectorias ético-políticas en el campo de la investigación social, lo que prontamente nutrirá sus intervenciones sociales. Este núcleo está constituido por personas que se encuentran elaborando sus tesis de pregrado en Trabajo Social y por otras que recientemente han obtenido su grado de licenciatura y el título profesional correspondiente, todas ellas interesadas en la investigación social y en la vida académica. En este espacio se han desarrollado diversas instancias formativas, como la elaboración de artículos, capítulos de libros, presentaciones en seminarios y congresos, así como la participación activa y periódica en proyectos de investigación desarrollado por integrantes del Núcleo, y financiados por la Agencias Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). A través de estos procesos, quienes participan en este colectivo han contado con amplios espacios para discutir, problematizar y co-construir estrategias investigativas, fortaleciendo tanto su formación como la producción colectiva de conocimientos socialmente útiles. Estas propuestas no buscan ofrecer un modelo acabado, sino abrir caminos posibles. Investigar, en Trabajo Social, es una forma de habitar críticamente el presente y de imaginar futuros que aún no han sido escritos. De modo que la escritura de este capítulo ha sido, ante todo, un ejercicio de memoria, de afirmación profesional y de apuesta política. En cada una de sus secciones hemos intentado sostener una mirada crítica y comprometida, que reconoce la investigación en Trabajo Social no como un complemento, sino como una forma de habitar el mundo profesional con responsabilidad ética, epistémica y social. A través del recorrido histórico, del análisis epistemológico y de las propuestas formativas, hemos buscado subrayar la potencialidad reformadora de la investigación en Trabajo Social. En contextos marcados por la tecnocratización de la vida universitaria, la precarización del trabajo aca- 86 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . démico y la despolitización del saber, insistir en una práctica investigativa situada, reflexiva y crítica es también una forma de resistencia. Nos ha guiado la convicción de que investigar no es solo producir conocimiento, sino también construir sentido, cuidar los vínculos, disputar hegemonías, y abrir futuros. Es, como dijimos, una práctica de cuidado de la vida y del mundo común. Una práctica que exige dudar, escuchar, incomodarse, y al mismo tiempo, imaginar colectivamente. Del mismo modo, nos hemos permitido invitarles a recuperar voces, memorias y trayectorias que muchas veces son invisibilizadas en los relatos oficiales. Hemos apostado por una escritura que no clausura, sino que abre preguntas; que no ofrece certezas, sino invitaciones a pensar en comunidad; que no prescribe, sino que convoca. Este texto no tiene como objetivo establecer una única forma de comprender o practicar la investigación en Trabajo Social. Por el contrario, busca visibilizar las tensiones, las apuestas, los aprendizajes y las posibilidades que emergen cuando nos posicionamos desde una ética situada, una política de lo común y una epistemología encarnada. En tiempos donde el presente aparece saturado de urgencias y el futuro parece clausurado, la investigación en Trabajo Social se transforma en una forma de re-existir y de insistir en que otros mundos son posibles. Con esta escritura, queremos sumarnos a quienes, desde distintos lugares, siguen investigando con sensibilidad, con compromiso y con esperanza. A cien años del Trabajo Social en Chile, cerramos este capítulo reafirmando una apuesta ética, política y epistemológica que sitúa la investigación al servicio de la dignidad, la justicia social y la construcción colectiva del conocimiento. Porque investigar en Trabajo Social es asumir una responsabilidad con el presente, una toma de posición frente a lo que vulnera y una invitación persistente a imaginar futuros habitables. Este horizonte no es solo una proyección deseada, sino una tarea compartida con quienes hoy se están formando como profesionales del Trabajo Social y con quienes les acompañamos y sostenemos en esos procesos formativos. En ese vínculo generacional y colectivo, la esperanza no es ingenuidad, sino compromiso activo con la posibilidad de transformar el mundo que habitamos. 87 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina Referencias Bourdieu, P., Chamboredon, J., & Passeron J. (2002). El oficio del sociólogo: Presupuestos epistemológicos. Buenos Aires: Siglo veintiuno. Foucault, M. (1995). ¿Qué es la crítica? [Crítica y Aufklärung]. Daimon Revista Internacional de Filosofía, (11): 5-26. https://revistas.um.es/ daimon/article/ view/7261 Hozven, R. (2023). De la hegemonía de la captura al devenir. En: Iturrieta, S. & Colin, C. Esbozos de una sociedad pos profesional. Experiencias, subjetividades y quehaceres en movimiento. Reflexiones en tiempos de Covid_19. RIL. ------------- (2021). Intervención como mediación sociotécnica. En: Iturrieta, S. (Ed). Vivir en tiempos convulsionados: Reflexiones sociocríticas para propuestas de intervención social (pp. 29-48). Ariadna. ------------- (2021). Interpelaciones identitario-laborales: ¿Trabajo social o trabajo socio-técnico? Revista Austral de Ciencias Sociales, (40), 91-105. https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2021.n40-05 ------------- (2019). Narrativas de una profesión en tiempos manageriales. En: Franco, S. & Escudero, E. (Eds). El presente del futuro del trabajo II: Psicología y organización del trabajo XVI (pp. 933-940). Psicolibros Universitarios. Hozven, R. & Baleriola E.(2021). La crítica de lo crítico en trabajo social: Hacia una óptica sociomaterial. RUMBOS TS, 16(26), 147-165. https://doi.org/10.51188/rrts.num26.544 Hozven, R., Rubio, V. & Muñoz, M. I. (2020) Derivas identitarias en la ley de exclusividad universitaria del trabajo social chileno. Reflexiones, 99(1) 1-19. https://doi.org/10.15517/rr.v99i1.36971 Iturrieta, S. (2021a) El futuro del trabajo profesional en tiempos convulsionados. En: Iturrieta, S. (Ed). Vivir en tiempos convulsionados: Reflexiones sociocríticas para propuestas de intervención social. (pp. 13-28). Ariadna. ------------- (2021b) Un salto a la esperanza en tiempos convulsionados: Hacia la inteligencia pronóstica. ConCienciaSocial, 4(8). https://observatoriolatinoamericano.cl/wp-content/uploads/2025/04/mmessi3_ iturrieta-4.pdf ------------- (2020) El pensamiento crítico social en la cultura de lo efímero. En: Iturrieta, S. (Ed.). Diálogos compartidos en Nuestramérica: Actorías Intelectuales de indígenas, mujeres, jóvenes y Afrodescendientes. (pp. 69-72). Ariadna. ------------- (2019) La pasión por la generación de conocimientos socialmente significativos. Cuaderno de Trabajo Social, 1(13), 45-56. UTEM. https://cuadernots.utem.cl/?p=360 88 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ------------- (2017) Entre burbujas, sensaciones y realidades de la profesión más masificada en Chile: el Trabajo Social. Cuaderno de Trabajo Social, 9(1), 9–26. https://cuadernots.utem.cl/wp-content/uploads/ sites/10/2018/01/01-cuaderno_ts9_2017-iturrieta.pdf Latour, B. (2008). Re-ensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor-red. Manantial. Lima, L. (1984). Una parte de la historia del Trabajo social: Seis años en el CELATS. http://www.ts.ucr.ac.cr/binarios/pela/pl-000131.zip Parola, R. (1997). Aportes al saber especifico de Trabajo Social. Ed. Espacio. 95 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina variables de: resultados generales, producción científica anual y autorías de mayor relevancia. El foco central del estudio se ubica en la unidad de documentos, para ello se abordan dos análisis; en primer lugar, se analiza la estructura conceptual (Lorenzo Lledó et al., 2022), utilizando palabras clave de autor, asumiendo que en ellas se refleja más fielmente la intensión de las autorías (Campina López et al., 2024) empleando la técnica bibliométrica de co-palabras, que se basa en la repetición de dos términos en un conjunto de documentos (Gálvez, 2018). El análisis de co-palabras se representa en el mapa temático [Figura 2], que posibilita la visualización de las relaciones de fuerza de las conexiones entre conceptos y su importancia relativa dentro de la red (Pradhan & Pal, 2020). Esta representación gráfica se divide en cuatro cuadrantes (Martínez Sánchez et al., 2014), en los que se clasifican conjuntos temáticos o clústeres. Su clasificación y representación se realiza en función de parámetros de grado de desarrollo o densidad [density] y grado de relevancia o centralidad [centrality]. Para la construcción de la red de coocurrencias se utilizó el algoritmo Walktrap (Pons & Latapy, 2005), restringiendo el número de nodos a 100, lo que evita la sobrecarga de la red (van Eck & Waltman, 2010), proporcionando una representación clara de los clústeres conceptuales dominantes. En segundo lugar, abordamos un análisis a las referencias citadas por el conjunto de estudios que forman parte de la investigación, identificando referencias más citadas y realizando un análisis espectroscópico de referencias por año de publicación; RPYS traza un espectrograma que muestra el número de referencias citadas por año de publicación (Thor et al., 2016) marcando picos que indican los años en que se publicaron las referencias más citadas (Bornmann & Haunschild, 2023). Para identificar los picos relevantes, se utiliza la desviación mediana a 5 años, comparando el número de referencias citadas en un año determinado, con el número de referencias en los años adyacentes (Yeung & Wong, 2019). RPYS permite detectar publicaciones seminales o “clásicos de citación en un campo” (Wray et al., 2024, p. 3273), permitiendo rastrear las raíces intelectuales del campo de estudio. Resultados Información general La búsqueda arroja un total de 418 documentos, los cuales se distribuyen en 337 artículos científicos, 31 capítulos de libro, 19 artículos de acceso anticipado y 31 documentos de otro tipo (actas, reseña del libro, material editorial, carta, revisiones, correcciones), alojados en 153 fuentes 96 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . distintas. El análisis abarca un periodo de 16 años, comprendido entre 2008 a 2024. El estudio identifica a 1.206 autorías, asociados a los 418 documentos analizados; en este punto resulta necesario puntualizar que los 418 documentos se vinculan con alguna autoría con afiliación chilena, existiendo colaboración con autorías extranjeras; vale decir, las 1.206 autorías identificadas por el estudio no son todas chilenas. El estudio constata un aumento significativo en la tasa de crecimiento anual, evidenciado en un 18,68%. Cada uno de los trabajos analizados por el estudio posee en promedio 5,782 citas, lo que sugiere un impacto moderado en el ámbito científico (Schvirck et al., 2024). Particular relevancia tiene para este estudio, las referencias citadas por los 418 trabajos analizados, los que contienen 17.668, referencias que, una vez clusterizadas y desambiguadas (Wray et al., 2024), se consolidaron en 16.585 referencias citadas. Producción científica anual Figura 1. Producción científica anual La producción científica analizada evidencia una tendencia general al alza, con un crecimiento inicial lento, computando un promedio inferior a 10 artículos anuales durante los años 2008 a 2016. Se identifican aumentos significativos en años determinados; el primer pico se registra en 2018 con 24 publicaciones y el segundo en 2021 con 78 publicaciones siendo el más significativo hasta la fecha, registrándose en 2022 un descenso con 52 publicaciones, creciendo en los años posteriores con 63 y 62 resultados. 97 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina Autorías con mayor número de publicaciones La búsqueda de trabajos publicados y vinculados a autorías de trabajo social chileno comienza desde la unidad de análisis de documentos, en donde uno/a de los autores/as está vinculado a alguna institución chilena. Para el análisis de autorías se utilizó complementariamente la plataforma WoS, que permite el rastreo y contraste de las autorías, realizando una exhaustiva revisión de perfiles de investigación e identificador ORCID, evitando la duplicación o repetición de nombres de biblioshiny. El análisis considera como primer criterio de inclusión, la afiliación del autor/a, a una institución nacional. En segundo lugar, se incluyen las autorías, tanto de trabajadores/as sociales como de profesionales de otras disciplinas, siempre y cuando el foco de su producción científica represente un vínculo efectivo con el quehacer del trabajo social en Chile. Por consiguiente, los análisis excluyen a las autorías sin afiliación a instituciones chilenas y a autores/as donde su producción académica esté abocada fuera de los márgenes profesionales del trabajo social. La tabla 1, recoge las autorías más prolíficas por número de publicaciones. Tabla 1. Autorías más relevantes Autorías N° de registros Perfil WoS y ORCID Afiliación/es Rami Benbenishty 26 ResearcherID JBS-0266-2023 https://orcid.org/0000-0003-4041-9650 Universidad Andres Bello The Hebrew University of Jerusalem Gianinna MuñozArce 14 ResearcherID AAQ-5923-2021 https://orcid.org/0000-0003-4582-0507 Universidad de Chile Lorena Patricia Gallardo Peralta 9ResearcherID GQH-3022-2022 https://orcid.org/0000-0003-3297-2704 Universidad Alberto Hurtado, Chile. Universidad Complutense de Madrid, España Taly Reininger 7 ResearcherID ADR-4362-2022 https://orcid.org/0000-0001-6398-5204 Universidad de Chile Magdalena CalderónOrellana 7ResearcherID GRF-2302-2022 https://orcid.org/0000-0003-0672-5873 Pontificia Universidad Católica de Chile Carmen Gloria Jarpa Arriagada 6ResearcherID GRF-2302-2022 https://orcid.org/0000-0003-0672-5873 Pontificia Universidad católica de Chile 98 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Guillermo E. Sanhueza 6ResearcherID FTN-3917-2022 https://orcid.org/0000-0003-1971-7362 Universidad de Chile Universidad Loyola de Chicago Mahia Saracostti 5ResearcherID EAL-3466-2022 https://orcid.org/0000-0002-9673-5727 Universidad de Chile Claudia ReyesQuilodrán 5 ResearcherID AAX-9160-2020 https://orcid.org/0000-0001-6552-1550 Pontificia Universidad Católica de Chile Gabriela Rubilar 5 ResearcherID GEI-5385-2022 https://orcid.org/0000-0002-4635-9380 Universidad de Chile Ximena de toro 5 ResearcherID HJB-2928-2022 https://orcid.org/0000-0002-9147-023X Universidad Autónoma de Chile Felipe Saravia 5ResearcherID IUN-5831-2023 https://orcid.org/0000-0003-3196-7831 Universidad del Bío-Bío Cristobal Villalobos 4ResearcherID AAK-9559-2020 https://orcid.org/0000-0002-1964-7213 Pontificia Universidad Católica de Chile Sandra OlivaresIturrieta 4ResearcherID AAS-5054-2021 https://orcid.org/0000-0002-0777-9198 Pontificia Universidad Católica de Valparaíso Durante el periodo analizado, trabajo social en chile ha sido fortalecido y enriquecido por la producción científica de un grupo destacado de autorías con una prolífica producción. La tabla 1, registra las autorías con 4 o más trabajos en el periodo. El autor que acumula un mayor número de registros en WoS, con 26 trabajos es Rami Benbenishty, trabajador social egresado de la Universidad Hebrea de Jerusalén y Doctor en Trabajo Social y Psicología por la Universidad de Michigan, EE. UU., quien desde 2018, se desempeña como profesor visitante a tiempo parcial en la Universidad Andrés Bello. En segundo lugar, con 14 registros, aparece Gianinna Muñoz-Arce, trabajadora social por la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctorada por la Universidad de Bristol, Reino Unido. Actualmente, ejerce como directora del departamento de Trabajo Social de la Universidad de Chile. En tercera posición, aparece la Doctora en Trabajo Social por la Universidad Complutense de Madrid, Lorena Patricia Gallardo-Peralta, con 9 registros, vinculada a la Universidad Alberto Hurtado y a la Universidad Complutense de Madrid. Análisis a la estructura conceptual en palabras clave de autor/a Tal como fue descrito en el apartado de metodología, el análisis a la estructura conceptual se visualiza por medio de la representación grá- 99 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina fica, en el mapa temático de la figura 2, que permite clasificar los temas de investigación en la literatura científica de trabajo social, vinculada a autorías chilenas en WoS. El análisis identifica un total de nueve clústeres temáticos. Cada uno de los clústeres “se etiqueta usando el nombre de la palabra clave más significativa” (Martínez Sánchez et al., 2014, p. 423), del clúster, asumiendo el nombre de la palabra clave con mayor número de ocurrencias. Figura 2. Mapa temático La representación de los clústeres en cada uno de los cuadrantes permite identificar: Temas Motores [Motor Themes]: El cuadrante de los temas motores (superior derecho), se compone de dos clústeres: covid-19 (azul) y child protection (marrón). Los debates asociados a los temas motores son ampliamente desarrollados y altamente interconectados con otros temas o focos de investigaciones (Cascón-Katchadourian et al., 2020). Temas de Nicho [Niche Themes]: en el cuadrante de los temas nicho (superior izquierdo) se identifican también dos clústeres: school climate (rosado) y environment (gris). Los debates asociados a los clústeres de los temas nicho, aparecen con baja o nula centralidad, pero con una densidad mayoritariamente alta, lo que sugiere un desarrollo profundo y especializado de 100 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . estos debates, pero estos no aparecen especialmente conectados a otros debates (Martínez Sánchez et al., 2014). Temas Emergentes o en Declive [Emerging or Declining Themes]: en este cuadrante (inferior izquierdo) aparecen tres clústeres: care leavers (morado), discourse genre (verde oscuro) y clinical social work (morado); particularmente este último comparte espacio con los temas básicos. Los debates del cuadrante son poco desarrollados y marginales en el campo (Cascón-Katchadourian et al., 2020). El clúster agrupa a debates que bien pudieran ser nuevas áreas de interés o debates que están perdiendo relevancia. Finalmente, en los Temas Básicos [Basic Themes]: (inferior derecho), aparecen dos clústeres: chile (verde) y social work (naranjo). Los debates asociados a este cuadrante son transversales y generales en las discusiones de trabajo social, pero no están altamente desarrolladas (Cascón-Katchadourian et al., 2020). Espectroscopía de referencias por año de publicación (RPYS) El análisis de RPYS proporciona una visión cuantitativa e histórica de las referencias citadas en la producción científica de trabajo social en Chile. El espectrograma, en la figura 3, identifica en la línea negra (línea superior) la frecuencia total de referencias citadas por año, y en la línea roja (línea inferior), la desviación mediana a 5 años, cuyos picos sugieren momentos clave en el desarrollo del campo estudiado. Figura 3. RPYS 101 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina El análisis de tendencia, en la frecuencia total de referencias citadas por año (línea negra/superior), evidencia que hasta 1950, el número de citas por año es muy reducido; observándose desde 1980, un aumento significativo en la acumulación de referencias relevantes. Los picos más altos, corresponden a publicaciones relativamente recientes, particularmente en la última década, lo que podría sugerir que los estudios se apoyan preferentemente en trabajos actuales. En el análisis a la desviación mediana a 5 años (línea roja/inferior), se observan fluctuaciones moderadas entre 1980 y 2000, lo que podría sugerir momentos en la consolidación de conocimientos en el campo y la aparición de referencias claves. Desde el año 2000, la desviación presenta picos más pronunciados, lo que podría sugerir que los trabajos, se erigen como seminales/altamente citados y con alta influencia histórica en la conformación del campo. El análisis identifica a 10 años con picos significativos en la desviación de la mediana, con valores cercanos a 100, en los años: 2000, 2001, 2003, 2006, 2007, 2010, 2011, 2014, 2015, y 2017. El pico del año 2000 agrupa a 283 trabajos, que reciben 304 citas en total, con una desviación mediana de 135. Los dos trabajos que registran un mayor número de citaciones en el año son Adultez emergente: una teoría del desarrollo desde finales de la adolescencia hasta los veinte años (Arnett & Jensen, 2000) y Tras el búho de Minerva. Mercado contra democracia en el capitalismo de fin de siglo (Boron, 2000), ambos con 4 citas cada uno. El año 2001 agrupa a 268 trabajos, que reciben 309 citas, con una desviación media de 105. Siendo el trabajo que registra un mayor número de citaciones, el Manual de Formularios y Perfiles Escolares de ASEBA: Un Sistema Integrado de Evaluación Multiinformante (Achenbach & Rescorla, 2001), con 5 citas. El año 2003 agrupa a 388 trabajos, que reciben 427 citas, con una desviación media de 118. El trabajo que computa un mayor número de citas, con 6 registros, es Desarrollo de un índice nacional de bienestar subjetivo: el índice de bienestar de la unidad australiana (Cummins et al., 2003). El pico del año 2006 agrupa a 475 publicaciones, que registran un total de 550 citaciones, con una desviación media de 102, donde destaca el libro Constructing grounded theory: A practical guide through qualitative análisis (Charmaz, 2006), que recibe 6 citas. Particular atención reviste el pico del año 2007, que agrupa a 525 publicaciones, que computan 592 citas, con una desviación media de 95. Emerge con un número significativo de citaciones, la obra de María Angélica Illanes (2007), Cuerpo y sangre de la política: la construcción histórica de las visitadoras sociales (1887-1940), que acumula 18 citas. 102 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . El año 2010 agrupa 669 trabajos, que acumulan un total de 737 citas, con una desviación media de 145. La obra que aporta con un mayor número de citas al año es Historias del Trabajo Social en Chile 1925–2008. Contribución para nuevos relatos de Maricela González (Ed.) (2010), registrando 8 citaciones. El año 2011 agrupa un total de 657 trabajos, que reciben 752 citas, con una desviación media de 131, siendo el trabajo más citado, el artículo Rigor y calidad metodológicos: un reto a la investigación social cualitativa de Cornejo & Salas (2011), que acumula 8 citaciones. El año 2014 agrupa a un total de 854 publicaciones, que registran 971 citas y una desviación mediana de 152, en donde la obra que computa un mayor número de citaciones es Propuestas metodológicas para trabajo social en intervención social y sistematización: cuaderno metodológico, de Patricia Castañeda-Meneses (2014), registrando 7 citaciones. El año 2015, agrupa un total de 928 trabajos, que registran 1.066 citas y una desviación mediana de 227, la obra que aporta un mayor número de citas al año es el artículo, La formación de los trabajadores sociales en Chile: ¿un asunto de oferta y demanda?, de Felipe Saravia (2015), registrando 7 citaciones. Finalmente, el año 2017, agrupa a 1.016 trabajos, que acumulan un total de 1.172 citas y una desviación mediana de 162. El trabajo que aporta con un mayor número de citaciones al año es el artículo Entre burbujas, sensaciones y realidades de la profesión más masificada en Chile: El trabajo social, de Sandra Iturrieta (2017), con 7 citaciones. 103 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina Tabla 2. Referencias más citadas por el conjunto de trabajos analizados Años Referencias Citas DOI / ISBN 2021 One size fits all? What counts as quality practice in (reflexive) thematic analysis? (Braun & Clarke, 2021) 22 10.1080/14780887.2020.1769238 2007 Cuerpo y sangre de la política: la construcción histórica de las visitadoras sociales (1887-1940) (Illanes, 2007) 18 956-282-832-8 2004/2007 Introducción a la investigación cualitativa (Flick, 2007) 17 978-847-112-480-7 2002 Bases de la investigación cualitativa: técnicas y procedimientos para desarrollar la teoría fundamentada (Strauss & Corbin, 2002) 14 978-958-655-624-8 2018 Luces y sombras del Trabajo Social. Memoria desde finales de la década del 1950-2000. Identidad, Ética, políticas Sociales, formación universitaria y derechos Humanos. (Aguayo et al., 2018) 14 978-950-802-425-1 2004 La reinvención de la memoria: indagación sobre el proceso de profesionalización del trabajo social chileno 1925-1965 (Matus et al., 2004) 9 1 1895 Hull House: el valor de un centro social (Addams, 1985)89788428335256 2011 Rigor y Calidad Metodológicos: Un Reto a la Investigación Social Cualitativa. (Cornejo & Salas, 2011) 8 10.5027/psicoperspectivasVol10-Issue2-fulltext-144 2010 Historias del Trabajo Social en Chile 1925–2008. Contribución para nuevos relatos (González, 2010) 8 978-956-8998-01-1 2012 Green Social Work: From Environmental Crises to Environmental Justice (Dominelli, 2012) 8 074-565-401-0 El análisis de referencias citadas identifica a dos trabajos con un número significativamente superior al conjunto de referencias analizadas, los que acumulan 22 y 18 citaciones, siendo el articulo: One size fits all? What counts as quality practice in (reflexive) thematic analysis? (Braun & Clarke, 2021), y el libro de María Angelica Illanes (2007) denominado Cuerpo y sangre de la política. La construcción histórica de las visitadoras sociales. 1 Identificador no verificado 104 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . El análisis global de las referencias con un mayor número de ocurrencias en los trabajos analizados por el estudio, permiten identificar dos tendencias claras: aparecen 4 referencias a textos metodológicos, particularmente anclados en la tradición cualitativa (Braun & Clarke, 2021; Cornejo & Salas, 2011; Flick, 2007; Strauss & Corbin, 2002). Por otra parte, aparecen también 4 referencias a textos que indagan en la historia disciplinar y profesional de trabajo social (Aguayo et al., 2018; M. González, 2010; Illanes, 2007; Matus et al., 2004). Particular atención reviste la aparición, con 8 referencias, de la obra Hull House: el valor de un centro social, de Jane Addams (1985), quien fuera “socióloga, trabajadora social, investigadora, feminista, premio Nobel de la Paz” (Pisano, 2017, p. 67), considerada una de las pioneras y fundadoras de trabajo social. Síntesis y conclusiones El estudio ha permitido trazar una cartografía exploratoria al devenir de los debates disciplinares de trabajo social en el contexto chileno, a partir del análisis bibliométrico a la producción científica indexada en Web of Science, entre 2008 y 2024. Los resultados del estudio constatan que existen similitudes con anteriores estudios bibliométricos, realizados en otros contextos, como el análisis a la producción académica en España (Martínez-Sánchez et al., 2014) y en Latinoamérica (Hernán González-Parias et al., 2022), observándose en todos los casos un crecimiento inicial tardío. Para el caso chileno se aprecia un aumento sostenido desde el año 2017, tendencia que se intensifica y consolida especialmente desde el año 2021. Los hallazgos de la investigación, en torno al análisis de autorías, relevan una comunidad académica diversa, se computan 1.206 autorías asociadas a los 418 trabajos analizados. Emergiendo un grupo de 14 autorías que destacan por una prolífica producción, registrando tres de ellos/ as más de 8 trabajos, siendo Rami Benbenishty, Gianinna Muñoz-Arce y Lorena Gallardo Peralta, con 26, 14 y 9 publicaciones respectivamente. El análisis de la estructura conceptual, mediante el mapa temático, permite identificar que los debates de mayor prominencia en la literatura científica de Trabajo Social se articulan en tres grandes frentes de investigación: (1) la protección infantil y el bienestar psicosocial en escenarios post-pandemia; (2) la desigualdad estructural, la pobreza y la búsqueda de justicia social bajo marcos neoliberales, especialmente en Latinoamérica; y 111 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i. memorias del saber y la disciplina https://doi.org/10.5354/2735-6620.2025.76504 Zurita-Castillo, R. (2012). Propuesta de Objeto e Identidad profesional, y una visión sobre Disciplina: Pensar, repensar y seguir pensando al Trabajo Social. Margen, 65, 1–10. https://www.margen.org/suscri/ margen65/zurita.pdf Zurita-Castillo, R., Yáñez Pereira, V., Jiménez-Albornoz, J., & Contreras-Vera, V. (2024). Sistematización, una metodología de generación de conocimientos en Ciencias Sociales y Humanas: análisis bibliométrico a la literatura científica de Web of Science. PROSPECTIVA. Revista de Trabajo Social e Intervención Social, e20513437. https://doi. org/10.25100/prts.v0i38.13437 PARTE II. TRAYECTORIAS VIVIDAS: SUJETOS, DESIGUALDADES Y RESISTENCIAS Los capítulos reunidos en esta sección visibilizan trayectorias de vida marcadas por experiencias de exclusión, procesos migratorios, etapas de la vida como la infancia o la vejez, entre otros contextos. Desde un enfoque crítico y situado, se interrogan las desigualdades estructurales que enfrentan distintas actorías sociales en el Chile contemporáneo, destacando sus modos de habitar, resistir y resignificar esas vivencias. 115 Las migraciones como fenómenos contemporáneos, una revisión crítica desde el Trabajo Social Sonia Romero-Pérez Juan-Carlos Ruiz Introducción En todo el mundo hay personas que se desplazan cotidianamente. A su vez, las tecnologías de la comunicación, y el transporte facilitan enormemente la movilidad, permitiendo a las personas pensar y actuar más allá de las fronteras de sus países. Debido a lo anterior, es necesario reconocer las complejidades de los flujos migratorios mundiales y a las redes e interconexiones emergentes que se producen entre los Estados Nación (Williams & Graham, 2014). Por supuesto, la migración no es algo nuevo. Históricamente, las poblaciones humanas han migrado a diferentes países siguiendo patrones establecidos desde hace mucho tiempo, huyendo de conflictos, guerras, persecuciones, escapando de la pobreza y el desempleo. Lo que es nuevo es la naturaleza y el alcance de las transformaciones sociales producidas por estos movimientos, que están desafiando las ideas establecidas sobre la propia migración (Romero-Pérez, 2022). De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, el número de migrantes a nivel mundial aumentó de 173 millones a 280 millones entre 2000 y 2020. Entre 1970 y 2020, el porcentaje de la población mundial que correspondía a migrantes osciló en un rango del 2,3% al 3,6% (OIM, 2022). En América Latina y el Caribe, la migración ha experimentado cambios significativos en la última década, consolidándose la tendencia de la migración hacia países desarrollados, la diáspora a partir de la crisis venezolana, y la acentuación de la migración sur – sur convirtiéndose en una región tanto de origen como de destino para millones de personas (Bengoechea & Pellegrino, 2023; Colmenares & Abarca, 2022). 116 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Chile a lo largo de su historia se ha caracterizado por diversos flujos migratorios, caracterizándose gran parte del siglo XX por un saldo neto migratorio casi nulo (Ver Gráfico 1). Sólo en las últimas décadas, Chile se ha convertido en un nuevo país de destino de los migrantes en América Latina (Canales, 2020). Este nuevo escenario migratorio en Chile comenzó en los años noventa, cuando empezó a documentarse un flujo creciente de inmigrantes peruanos (Stefoni, 2002) al que, a partir de 2000, se añadió un importante flujo de bolivianos, especialmente a las regiones del norte del país (Rojas y Silva, 2016). En una segunda etapa migratoria, desde fines de la década de 2000, se agregaron nuevos flujos provenientes de otros países de la región. Entre ellos cabe mencionar, la migración colombiana, a la que se agrega, en la década de 2010, la dominicana y, especialmente, la haitiana (Canales y Martínez, 2024). Gráfico 1. Población inmigrante y tasa de inmigración (%). Chile, 1865-2017 Fuente: Canales (2020). Una tercera oleada migratoria esta caracterizada por el gran aumento de migrantes venezolanos, que forma parte de la crisis social y política que vive ese país (Barahona, González y Veres, 2022). En esta última oleada, la población censada nacida fuera del país llegó a 1.608.650 personas el 2024 (INE, 2025). Según muestra el Gráfico 2, un 68,1% de la población migrante censada entró al país después de 2017, y un 33% ingresó al país sólo entre 2017 y 2019. 117 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas Gráfico 2. Período de llegada al país de la población inmigrante internacional Fuente: https://censo2024.ine.gob.cl/resultados/ Las cifras censales muestran que un 8,8% del total de la población residente habitual del país es migrante, duplicando su presencia entre 2017 y 2024., En 1992, esta participación era de 0,8%, en 2002 aumentó a 1,3% y en 2017 alcanzó un 4,4%. Según Ubilla, Rebolledo y Rosende (2022), Chile es el país de América Latina que ha presentado un alza más sostenida en la variación de la tasa de población migrante, pasando de 1,2 en el 2000, a 8,6 migrantes por cada 100.000 habitantes en el 2020 (Gráfico 3). A su vez, Venezuela es el principal país de nacimiento de la población nacida fuera del país el 2024 (41,6%), seguido de Perú (14,5%) y Colombia (12,3%). En 2017, la mayor proporción de los inmigrantes internacionales provenían de Perú (25,2%), mientras que en 2002 y 1992 provenían de Argentina (25,8% y 30,3%, respectivamente). 118 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Gráfico 3. Variación tasa población migrante internacional cada 100 mil habitantes Fuente: Ubilla, Rebolledo y Rosende (2022) Los grandes cambios en la escala y la diversificación de la migración internacional generan preguntas sobre la identidad, la nación, la ciudadanía, el cambio en las sociedades contemporáneas. Aun más, las transformaciones sociales emergentes que expresan y producen las migraciones son particularmente desafiantes para el trabajo social, ya que se plantea preguntas sobre la adecuación y la naturaleza de las respuestas de política pública y as formas de intervención dentro de cada régimen social específico (Hepworth, Rooney, Rooney & Strom-Gottfried, 2013). En el contexto descrito, la reflexión disciplinar y de investigación en la región es muy escasa (Acevedo, 2024). Chavez y Alava, (2019) proponen la necesidad de construir reflexiones sobre las formas de comprender, investigar, y desarrollar estrategias de intervención desde el trabajo social, ya que el rol de éste en relación con los migrantes y su bienestar no ha sido analizado en América Latina. A su vez, Muñoz et. al. (2023) plantean que en Chile fue vital la intervención desde el trabajo social para el acompañamiento de migrantes durante la pandemia. En esta línea, Zanatta & da Luz (2019) argumentan que dada la orientación práctica de la disciplina, el enfoque de intervención del trabajo social debe orientarse a la restitución de derechos de las personas. La disciplina requiere abordar la comprensión compleja de estos fenómenos, ya que se enfrenta al desafío de requerir un manejo pertinente de conocimientos teóricos y referenciales sobre las actuales transformaciones e interpretaciones de lo social en relación con las migraciones (Acevedo, 2024). Sin esta mirada aguda sobre las migraciones, los profesionales y académicos pueden limitarse a reproducir, sin cuestio- 119 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas narlas, las políticas nacionales sin una perspectiva crítica (Gómez-Ciriano, 2023). La reflexión que se propone a continuación ha sido construida a partir de la investigación en migraciones por parte del equipo que propone este capítulo, y que lo ha llevado a integrar redes de investigación e intercambio centradas en el desarrollo de una propuesta decolonial de la migración y su enseñanza. A su vez esperamos que la reflexión conceptual permita iniciar una reflexión sobre los roles que desempeña y puede desempeñar en el futuro, el trabajo social en el contexto de las migraciones. Por ello, se propone una reflexión que alimente el abordaje del fenómeno migratorio desde la disciplina, para producir conocimiento desde el trabajo social (Iturrieta, 2004), influir en las políticas migratorias y, desarrollar estrategias de intervención adecuadas al contexto estructural y subjetivo de cada situación. Las teorías migratorias De acuerdo con Massey (2017), la migración es un proceso social que comprende la relación y los cambios que se articulan en los individuos, las familias y el contexto comunitario. A su vez, Castles y Miller (2004) proponen una teoría de los sistemas de migración que explica la migración como un movimiento iniciado como resultado de vínculos previos entre los países emisores y receptores. Estos vínculos pueden ser políticos, económicos o históricos, pero se caracterizan por una historia transaccional de colaboración y apoyo. En este sentido, la migración se inicia mediante transacciones a nivel macro (estatal), mezzo (mecanismos intermedios como las agencias) o micro, como las redes sociales individuales y de apoyo. Por lo anterior, resulta relevante la propuesta de integrar distintas teorías desarrolladas para explicar el proceso de la migración internacional, desde una perspectiva interdisciplinar (Massey, 2017). Teoría neoclásica Está aproximación propone que la migración internacional, entendido como el movimiento de personas de un estado a otro, se produce debido a las diferencias entre la oferta y la demanda de mano de trabajo asociada los distintos países. Señala que gran cantidad de mano de obra en un sistema de capital, logrará un bajo sueldo y un país que tiene una limitada mano de trabajo asociado al capital logrará un mayor ingreso en el mercado, esto da cuenta de las diferencias de rentas, que propician la 120 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . migración. En tanto, las personas de zonas con menores ingresos pueden lograr mejores ingresos al movilizarse a sociedades que pagan mejores salarios. A su vez, plantea que esta es una decisión individual, ya que las personas calculan racionalmente los costos y beneficios de esta decisión, migrando a aquellos lugares donde logran una ganancia mayor (Portes, 2011). Sin embargo, Pardo (2015) señala que una de las críticas que se realiza a esta teoría dice relación con que la opción de migrar no sólo está condicionada a lograr mayores ganancias, sino que, a otros factores, como la consideración de redes sociales o la posibilidad de la reunificación familiar. Asimismo, no considera las políticas asociadas a la regulación y control que los Estados nación han dispuesto para los migrantes internacionales. La nueva economía de la migración La nueva economía de la migración plantea desde una mirada relacional, que la decisión de migrar de las personas se inserta en unidades mayores de personas que se vinculan entre sí, como es el caso de la familia o comunidades. Esto con el objetivo de actuar colectivamente para lograr mejores beneficios asociados a los ingresos y a la posibilidad de reducir los riesgos que podrían tener los ingresos para las familias, esto lleva a la diversificación de ocupaciones y labores de los distintos miembros de una familia, que se traduce en el envío de remesas de dinero por aquellos que migran internacionalmente. A su vez, las familias logran una posición distinta de otras familias que están en una condición similar, respecto de su condición económica (Castles, 2014). De acuerdo con Massey, (2017) tanto la teoría neoclásica como la nueva economía de la migración basan su análisis de la decisión de migrar en un nivel micro a diferencia de la teoría de la segmentación del mercado de trabajo que articula la decisión de migrar internacionalmente desde una mirada estructural del fenómeno. Teoría de la segmentación del mercado de trabajo Siguiendo los aportes de Piore, 1979 (citado en Pardo 2015), plantea que la migración internacional tiene su origen en requerimientos que le son propios de las sociedades modernas industriales asociadas al mundo del trabajo, esto significa que permanentemente va a existir una demanda laboral, que muchas veces no es satisfecha por los nativos. Desde ahí emerge la exportación de fuerza de trabajo (Pardo, 2015), ya que las economías de los países desarrollados van a atraer a los migrantes internacionales, lo que permite mantener estable la jerarquía de puestos y sueldos. A los empleadores les importa contratar personal en las jerarquías más bajas, que 127 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas dra, 2012). Reconocen nuevas formas de dominación y explotación, como también nuevas prácticas de libertad e igualdad. El objetivo es relevar la participación subjetiva al interior de las confrontaciones y luchas que se configuran en este campo político, gracias a ello, es posible mirar la irregularidad como un proceso en tensión que tiene sus bases en el conflicto entre la política del control y la política de migración, en donde el movimiento social de las migraciones es un actor relevante y fundamental. Desde esta perspectiva, se diferencia de las miradas que consideran la irregularidad como un proceso de exclusión y dominación por parte de los Estados Nación, que se ha visto tensionada por los procesos de globalización y mercantilización del mercado. Sassen, refiere que la institucionalidad de la soberanía se ha tornado inestable (Sassen, 2010), puesto que se tiñe con la lógica neoliberal que considera a los destinatarios de sus políticas como actores autónomos ya sea en términos nacionales e internacionales (Mezzadra, 2012). A su vez, el concepto de ciudadanía se articula como una condición abierta, esto debido a que es un contrato teorizado de manera incompleta entre el Estado y el ciudadano (Sassen, 2016). Asimismo, para Mezzadra, los movimientos de migrantes se constituyen en elemento central para la trasformación y reconfiguración de la ciudadanía, la cual considera una institución en estado de cambio (Mezzadra, 2012). Paradojalmente, los migrantes irregulares son considerados en una sociedad en tanto participantes económicos, sin posibilidad de ser incluidos en las otras esferas de la sociedad. Sin embargo, las políticas de seguridad que imponen los Estados Nación colaboran en la construcción de la imagen del migrante irregular como una amenaza para la estabilidad de las sociedades, por lo que se debe limitar su acceso y libertad de movilidad (Mezzadra, 2012). Esta perspectiva propone la inmigración como movimiento social refiriéndose a todo el proceso amplio de movilidades, redes, deseos, superación de retos y límites que implica la movilidad humana en colectivo, pero más allá de un grupo, plataforma o un ciclo de movilizaciones. Un concepto relevante que desarrolla la Autonomía de la Migración es la categoría de derecho de fuga (Cordero et al., 2019) que pone en evidencia el agenciamiento de las personas y la singularidad de estas en la decisión de migrar, ubicándolas como protagonistas de las migraciones. la categoría de “fuga” es una alternativa que se imaginan y ponen en práctica las personas migrantes, como una forma de acción política concreta, como un ejercicio de “agenciamiento”, donde los sujetos que la ejercen se mueven del lugar asignado por las condiciones sociohistóricas de su entorno y, al huir o fugarse, reinventan sus posibilidades individuales, familiares y colectivas (Cordero et. al., 2019). 128 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Conclusiones Se ha discutido a lo largo de este artículo la importancia de reconocer las distintas aproximaciones al fenómeno migratorio como primer paso para desarrollar una aproximación disciplinar desde el trabajo social, que permita fundamentar las acciones/intervenciones en lo social. A su vez se reconocen avances conceptuales que permiten nuevas formas de entender el complejo proceso de la migración internacional y su impacto social, económico y político tanto en las sociedades que reciben como en las de origen. Las posiciones teóricas nuevas y emergentes abordan la relación entre las consideraciones estructurales, las fuerzas más amplias, las normas y los recursos, y la agencia subjetiva de los actores individuales y colectivos, algo que se encuentra en sintonía con la mirada del Trabajo Social frente a los fenómenos sociales. La perspectiva transnacionalista y la autonomía de las migraciones han complejizado la comprensión del fenómeno. A su vez, estas perspectivas han relevado la agencia de quienes migran, en tensión con las condiciones estructurales de los mercados de trabajo, los regímenes políticos y las políticas migratorias de los Estados Nación (Cordero et. al, 2019). Además, la migración es considerada como un proceso continuo de movimiento, que no necesariamente hace que quienes migran vuelvan a sus países de origen (Romero-Pérez, 2022). En esta línea, la decisión de trasladarse sigue siendo una decisión del hogar motivada más por consideraciones sociales relativas al bienestar familiar que por consideraciones puramente económicas. La escala y la complejidad de la migración contemporánea desafía la profesión. Un primer elemento para analizar es que el fenómeno migratorio interpela la propia naturaleza e identidad del trabajo social, sus reivindicaciones éticas, y su posicionamiento frente a las fuerzas estructurales. Es necesario formar a las y los trabajadores sociales en esta temática emergente, construir intervenciones situadas, y desarrollar investigación pertinente de nuestras realidades particulares. La autonomía de las personas desde su agencia y la movilidad, el derecho de fuga, y la participación subjetiva del migrante en la configuración política de las sociedades, son algunos elementos por integrar en la investigación y la intervención. En América latina y en Chile, esta es una reflexión aún incipiente, que debe alimentarse de las prácticas en terreno y, la experiencia de los equipos que intervienen (Jara-Labarthe & Cisneros, 2021). Un segundo desafío para la disciplina es abordar los roles que el trabajo social puede cumplir hoy para abordar este fenómeno en Chile 129 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas y Latinoamérica. El foco principal del trabajo social relacionado con migraciones debiera centrarse en las tareas críticas que deben realizarse durante el proceso de migración y que promuevan la capacidad de agencia y autonomía de los y las migrantes. Estas tareas orientan a los trabajadores sociales sobre las cuestiones que deben resolverse durante la intervención. Se debe incorporar en la práctica del trabajo social la sensibilización y educación de comunidades nativas y migrantes, así como el reconocimiento de saberes, tradiciones y creencias de la población migrante, con la finalidad de favorecer la inclusión, la agencia y la integración, desde el aporte que constituyen para la sociedad que los acoge. Un tercer desafío es contribuir decisivamente en el diseño y aplicación de las políticas nacionales de migración y en las políticas de integración. Como profesión, estamos en inmejorable posición para identificar la naturaleza de las necesidades, dar forma a los discursos de las diferentes formas de habitar, desarrollar modelos de práctica y contribuir al desarrollo de políticas. Por encima de todo, tenemos la capacidad para interpretar la política y dar forma a su aplicación. Como se ha mencionado más arriba, hay una tendencia en la discusión latinoamericana a proponer como marco de comprensión de las migraciones el enfoque de derechos (Zanatta & da Luz, 2019). Este parece ser un recurso utilizado en el contexto de ausencia de base epistemológica y conceptual en el trabajo social (Castañeda, 2014). Por lo tanto, una mirada compleja del fenómeno migratorio desde la disciplina debe proponer un abordaje situado de las condiciones estructurales que contextualizan las migraciones, así como una consideración emancipadora de los sujetos en su agencia, prácticas cotidianas y saberes cuando migran. Referencias Acevedo, J. (2024). 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Sin duda efectuar una tesis implica hacer investigación y constituye el primer ejercicio completo como investigadorxs principales de quienes se forman en la disciplina y han desarrollado un estudio sobre una temática de su elección, con la guía académicx. Es necesario validar y visibilizar el esfuerzo y conocimiento generado en estas instancias, pues aportan a la construcción de conocimiento sobre la realidad “local” desde la disciplina. Así, se comparte el propósito de un estudio previo (Sanhueza y Salvatierrez, 2022), sobre las tesis de Trabajo Social UDA desarrolladas entre 2008 y 2019. Una de las temáticas destacadas es migración y específicamente se plantea en torno a: discriminación por color de piel, concentración en faenas agrícolas y estacionales, desconocimiento de derechos y de 134 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . redes de apoyo formal, el trabajo como espacio para el establecimiento de vínculos positivos, mantención de buenas relaciones vecinales, brecha entre el proyecto migratorio y la realidad que enfrentan. Por su parte, el presente análisis considera sólo las tesis de migración del último decenio. Antecedentes Contexto en el que se produjo el conocimiento La historia reciente de Atacama está marcada por los aluviones de 2015 y 2017. El primero de ellos activó procesos de migración interna, analizados por Marín y Martínez (2015), trabajo situado al inicio del periodo analizado. Posteriormente, se ubican otros núcleos de ruptura a nivel país: el estallido o revuelta social de 2019 y la crisis socio-sanitaria por pandemia de Covid-19 en 2020-2021, que afectó las distintas esferas de la vida. En respuesta a esto último, las instituciones, incluyendo las educativas, tuvieron que implementar mecanismos. En nuestro caso, ¿Cómo desarrollar tesis orientadas a la obtención del grado de licenciatura?. Esto abrió la posibilidad de efectuar estudios documentales y a la vez, de aplicación remota de técnicas de recolección de datos. Luego de un par de años, paulatinamente todo fue retomando su curso. Aunque la crisis socio-sanitaria por pandemia es parte del contexto de varios de los estudios re-visitados, sólo es explicitada en dos títulos (Aravena et al., 2022; Astudillo et al., 2021). Principales interrogantes abordadas en dicha producción de conocimientos Este análisis sobre fuentes secundarias tiene como objetivo: Describir el aporte desde Trabajo Social a la construcción de conocimientos sobre migración en Atacama, en el decenio 2015-2024. Las siguientes preguntas guían el análisis: - ¿Qué se puede plantear sobre la metodología? - ¿Qué temas se han abordado? - ¿Qué dimensiones o aspectos se perfilan con mayor claridad en los análisis? 135 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas Desarrollo del Capítulo Aspectos metodológicos Cabe aproximarse a lo metodológico desde dos ángulos, en primer término, sobre la revisión en sí y luego, a cómo las unidades analizadas lo refieren. Los criterios de inclusión de unidades fueron: - Seminarios de grado o tesis para obtener la licenciatura en Trabajo Social UDA. - Focalizadas en la situación de personas migrantes internacionales asentadas en la región, excepto en el primer caso, referido a migración interna post aluvión 2015. - Guiadas por académicas de Trabajo Social UDA. - Desarrolladas en el período 2015 a 2024. La revisión permitió establecer un corpus de dieciocho unidades, denominadas hasta 2019 seminario para acceder al título profesional y licenciatura en Trabajo Social, en tanto que a partir de 2020 son tesis de pre-grado en Trabajo Social. Los trabajos fueron seleccionados a partir de sus títulos, considerando términos como “migración”, “migrantes” “inmigración” o “inmigrantes”. Para el análisis se consideró lo explicitado en: preguntas de investigación, aspectos metodológicos (muestra, técnicas) y conclusiones de cada tesis, más que el detalle de sus resultados. Los datos fueron ingresados en una planilla Excel, bajo la forma de matriz o “rejilla” (Delgado y Herreño, 2018), para contrastar distintos aspectos, teniendo presente el análisis de contenido temático. Se incluyó todos los informes que cumplían requisitos, sin filtros posteriores. Lo anterior permite referirse a cuestiones metodológicas expresadas en los textos. En general, el año 2023 concentró la mayor cantidad de trabajos, con cuatro estudios. Sólo una de las tesis hace referencia a migración interna, las diecisiete restantes a migración internacional. La cantidad de autores es variable, siendo tres el máximo y predominando las duplas. Cada equipo fue guiado de manera independiente por una académica del Departamento, contabilizando un total de cinco guías. 136 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Son investigaciones cualitativas, con un número de tres a doce casos, siendo lo más frecuente ocho; las personas entrevistadas son latinoamericanas, principalmente de: Bolivia, Colombia y Perú. En total se entrevistó a 124 personas, mayoritariamente mujeres; algunos estudios se focalizaron en recuperar la perspectiva de ellas (Andisco et al., 2022; Aravena et al., 2022; Chiang y González, 2021; Godoy, 2019; Maldonado y Porco, 2024; Morel y Saldivia, 2016; Solar, 2019). La técnica de recolección fue la entrevista semi-estructurada o en profundidad, contando con guiones, pautas o mallas temáticas, acorde a los objetivos previstos. La aplicación fue directa o cara a cara, excepto en pandemia, donde fue vía telefónica u on-line (Astudillo et al., 2021; Chiang y González, 2021). Fueron grabadas en audio o video y transcritas; tuvieron una duración declarada entre 15 y 90 minutos, aunque no siempre se incluye esta información. En la totalidad de los estudios hubo resguardos éticos y autorización mediante consentimiento informado. Sólo en un caso se efectuó una investigación bibliográfica, bajo la forma de revisión, sobre veinte estudios previos. Temas e interrogantes Al considerar los títulos y principales interrogantes centradas en migración internacional, afloran los siguientes temas: convivencia intercultural; familia; género; inserción e inclusión educativa; vulnerabilidad. En convivencia intercultural se abordaron las representaciones sociales de la población local (Fuentealba, 2018); proceso de adaptación social (Ramírez et al., 2022); interculturalidad (Chiang y González, 2021); estrategias culturales transnacionales (Muñoz, 2018). Respecto a las familias, se investigó la influencia de la migración sobre la estructura familiar (Cruz y Ramos, 2017); crianza de hijxs que permanecían en el país de origen (Godoy, 2019) o maternidad transnacional (Andisco et al., 2022). En relación al género, se indagó en torno a sexualidad y derechos reproductivos, discriminación o neorracismo (Morel y Saldivia, 2016); procesos de integración social de mujeres afrodescendientes (Solar, 2019); maternidad y trabajo en temporeras agrícolas (Maldonado y Porco, 2024). La inserción e inclusión educativa fue la base de la revisión sistematizada sobre procesos de integración social en el ámbito escolar en Latinoamérica (Cortés y Geraldo, 2020); otros se focalizaron en la inclusión en establecimientos públicos (Alfaro et al., 2023; Cancino y Henríquez, 2023). 143 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas 2022); desde Trabajo Social se plantea esta dificultad, pues acá constituye vulneración de derechos (Alfaro et al., 2023). La segmentación de la familia en distintos países, puede derivar en problemas de salud mental en las madres (Andisco et al., 2022) y sus hijxs, en trastornos conductuales en estxs últimxs, al ir creciendo en ausencia de ellas; a su vez, la posible reunificación trae aparejada otra dificultad: la diferencia en las pautas de crianza, más permisivas y menos tradicionales en el lugar de destino (Godoy, 2019). En general, si unx o ambxs progenitores toman la decisión de migrar, sus hijxs tiene que acatar (Chiang y González, 2021), aunque al ir creciendo pueden rechazar la lejanía de uno o ambos progenitores (Godoy, 2019). Respecto a los límites intrafamiliares, predominan los casos en que están claramente definidos, distinguiendo el rol de sus integrantes y respetando las reglas de convivencia; también hay familias con límites difusos, donde éstas se transgreden y los intentos de control se dan mediante el castigo (Cruz y Ramos, 2017). Al considerar la jerarquía en las familias, en algunas el hombre o padre dirige y administra; en otras, el poder es compartido por la pareja. Los roles se asocian a organización y cooperación mutua; ambos asumen el rol proveedor, en tanto que la crianza puede aparecer estrechamente ligada a las mujeres (Cruz y Ramos, 2017) o bien ambos asumen labores de cuidado: traslado al colegio, alimentación, etc. (Muñoz, 2018). Al contrastar elementos que persisten y que se han modificado en la estructura familiar, entre el origen y destino, consideran que al mejorar la calidad de vida, también lo hacen las relaciones familiares. Visualizan grandes cambios en sus vidas, al adaptarse al nuevo país (Cruz y Ramos, 2017). Desde otra perspectiva, las mujeres asocian su proceso migratorio con el empoderamiento, ser capaces de decidir respecto al inicio de la migración, redefinir sus roles, insertarse en el mercado laboral y aportar económicamente, decidir sobre sí y sus familias (Godoy, 2019; Morel y Saldivia, 2016; Solar, 2019). Papel de las redes. El apoyo de otras personas e instancias es mencionado en algunos estudios (Aravena et al., 2022; Chiang y González, 2021; Marín y Martínez, 2015; Muñoz, 2018)). Éstas facilitan la inserción inicial y amplían las posibilidades de acceso a vivienda (Marín y Martínez, 2015), trabajo o salud (Morel y Saldivia, 2016). A través de las redes se simplifica la integración (Solar, 2019); el apoyo de familiares o vecinos es clave para el cuidado de lxs hijxs de madres 144 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . que se desempeñan en faenas agrícolas (Maldonado y Porco, 2024), como también para las familias transnacionales (Andisco et al., 2022). La participación en grupos religiosos amplía la red y facilita la adaptación inicial (Chiang y González, 2021); también el medio laboral, base para vínculos de amistad (Ramírez et al., 2022). Vulnerabilidad: asentamientos precarios y otros espacios. En pandemia, la vulnerabilidad pre-existente se hizo más notoria, asociada a la migración en sí, a diferencias socio-culturales, abuso o explotación laboral. Las condiciones imperantes afectaron seriamente la posibilidad de desempeñar los trabajos previos, el temor al contagio y las restricciones a la movilidad se constituyeron en un serio problema, asociado a insuficiencia de ingresos económicos. Se evidenciaron malas prácticas laborales: no pago de horas extraordinarias, contratos no legalizados, tareas no pactadas, entre otras; las dificultades para regularizar su situación migratoria y el temor a la expulsión del país les llevaba a aceptarlas (Astudillo et al., 2021). En lo educativo, en pandemia se manifestó la desinformación inicial y la brecha tecnológica. La falta del equipamiento para clases on-line fue subsanada mediante la entrega a través de los establecimientos; hubo adecuaciones domésticas para facilitar la concentración y comprensión de contenidos, aunque no siempre esto fue posible (Astudillo et al., 2021). Posteriormente, un par de estudios (Olivares y Sepúlveda, 2023; Torres, 2023) se focaliza en las condiciones habitacionales y en las implicancias que puede tener sobre el estado de salud. Para quienes residen en campamentos, la vivienda es considerada el lugar más importante, invierten constantemente para mejorar la infraestructura y manifiestan arraigo y sentido de pertenencia, junto al temor por la posibilidad de ser erradicadxs. La vulnerabilidad habitacional se expresa en problemas estructurales y de acceso a servicios y saneamiento. La salud se ve afectada por distintos factores del entorno, como la falta de servicios básicos y de pavimentación; destacan la presencia de enfermedades respiratorias y dermatológicas (Olivares y Sepúlveda, 2023). Durante la pandemia, las familias plantean no haber estado claramente informadas sobre los beneficios a que podían acceder ni actualizaron antecedentes para ello (Aravena et al., 2022). Un aspecto que incide en la vulneración de derechos, es el desconocimiento de la legislación del país receptor. Así, temporeras agrícolas se desempeñan en extensas jornadas laborales, sin que se cumplan sus tiempos de descanso para alimentación; la situación es aún más compleja 145 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas en el caso de estar indocumentadas, pues el temor les lleva a aceptar condiciones desfavorables y a la vez, no pueden acceder a beneficios, incrementándose las posibilidades de ser víctimas de abusos y discriminación. El desconocimiento de la legislación laboral y de protección a la maternidad incide en la vulneración, agotamiento físico y mental, dificultando el desempeño de sus tareas de cuidado familiar (Maldonado y Porco, 2024). En otro estudio se señala que las mujeres afrodescendientes se sienten protegidas por ley ante situaciones de explotación o actos denigrantes, aunque reportaron falencias en el ingreso al país y trámites migratorios de la época: largas filas de espera, burocracia, falta de respeto, desinformación y malos tratos (Solar, 2019). Ámbitos de Aplicación Aunque sería ideal que los conocimientos generados por las tesis fuesen “aplicables”, las posibilidades reales de control sobre ello escapan a lo disciplinar. Si bien estos estudios se constituyen como “ventanas” de aproximación a otras realidades y generan distintas imágenes, lamentablemente suelen quedar relegadas a un reservorio que no se re-visita. Asumir lo anterior supone un desafío: ser capaces de intencionar un mayor nexo entre los estudios y la transformación, teniendo presente que una de las principales limitantes será el tiempo demandado. Considerando los temas, es posible plantear que los ámbitos de aplicación se relacionan principalmente con: vulneración de derechos; aceptación de la diversidad e inclusión; educación intercultural. Aportes al desarrollo del Trabajo Social o de las Ciencias Sociales en general La otredad, diversidad, convivencia en contextos no libres de dificultades, búsqueda de mejor calidad de vida, brechas e inequidades, discriminación y vulneración de derechos, exclusión e inclusión son aspectos que históricamente han estado vinculados al quehacer disciplinar. El imperativo ético-político de la profesión nos llama a contribuir en pos no sólo de la justicia, sino también de la autonomía y el bienestar, con la intención de aportar en la construcción de una sociedad más justa y respetuosa de la diversidad. Quienes migran suelen verse expuestxs a la vulneración de derechos, 146 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . a procesos de diferenciación, distancias o cercanías respecto a la población local. Ante ello está la posibilidad de mediar, de propiciar el desarrollo y aplicación de políticas que faciliten los procesos de integración, entendiendo que la llegada, instalación y adaptación de personas originarias de otros países supone desarrollar disposiciones favorables desde ambas partes. Reflexiones Finales Síntesis y Conclusiones La revisión de dieciocho investigaciones cualitativas sobre distintos temas relativos a migración, desarrolladas entre 2015 y 2024, permite plantear que aunque en ocasiones las preguntas de base parecieran ser similares, no es menos cierto que en pregrado la investigación debe tener un propósito formativo, permitiendo vivenciar la experiencia de aproximarse al conocimiento de la realidad y eventualmente, de aportar a su transformación. Las interrogantes de base se concentran en torno a: convivencia intercultural, familia, género, inserción e inclusión educativa, vulnerabilidad. En cuanto a las principales dimensiones que cruzan temáticamente las investigaciones, se distingue: proceso migratorio, estereotipos y discriminación, respuestas frente a la exclusión, efectos de la migración sobre las familias, papel de las redes, vulnerabilidad: asentamientos precarios y otros espacios. Propuestas y Desafíos hacia el Futuro Un desafío se relaciona con la difusión de los conocimientos generados. La inserción en redes temáticas de investigación pudiese ser una gran posibilidad a futuro, como también el fomento de semilleros de investigación. Vincular los requerimientos del medio se constituye en una tarea pendiente, cuyo logro contribuiría a la generación de un conocimiento situado, relevante no sólo en términos temáticos sino también para las personas migrantes y para las distintas instancias que orientan su quehacer hacia ellxs. Probablemente lo anterior podría incidir en la aplicabilidad del conocimiento que llegue a generarse e incluso, del ya existente. 147 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas Referencias Alfaro, N., Araya, C., & Guerra, R. (2023). 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Universidad de Atacama. 149 Los procesos invisibilizados de los adolescentes migrantes en Chile Francisco Ramírez Varela Lo subjetivo de la investigación El presente texto pretende desarrollar a partir de una escritura situada, desde lo subjetivo, dando cuenta no solo de los hallazgos de los procesos investigativos, sino que también haciendo el llamado a compartir reflexiones desde el oficio de investigador (Becker, 2009). El situarse es asumir el lugar que se ocupa, en la investigación es desde ese lugar que ocupamos dentro del oficio. Es tomar la experiencia vivida ya que ningún conocimiento está desligado de su contexto ni de la subjetividad de quien lo desarrolla (Haraway, 1995); de esta forma la narrativa responde a lo aprendido y a lo observado. Hay muchos lugares desde donde mirar y reflexionar la realidad, por lo tanto, se hace necesario mostrar cuál es la perspectiva desde la que miramos, por eso el conocimiento se construirá de manera parcial y situada. En los puntos que se quiere reflexionar, pretendo situarme desde una posición de quien fuera un migrante, pero también como un trabajador social que tiene el oficio de investigar. Es desde estos campos que quiero adentrarme a las reflexiones surgidas a lo largo de una trayectoria personal en investigación social con jóvenes y con población migrante. Se tratará entonces de ordenar las ideas y reflexiones que me han acompañado en los últimos años navegando en las aguas de la investigación. La advertencia para el lector que acompaña estas líneas, es que dentro de lo desarrollado no se puede separar la subjetividad y mirada del investigador, por ello la utilización de la primera persona más que un egocentrismo académico, es una invitación a las reflexiones y coconstruir con quien sigue estas líneas, reflexiones en conjunto desde las experiencias en investigación con adolescentes migrantes. Entonces en contra de algunas miradas academicistas, solo se plasmará las reflexiones de un trabajador social, un académico, quien tiene dentro de algunas de sus funciones hacer investigación social. 150 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . En el ámbito de la investigación uno puede ceñirse a una cantidad de manuales, de metodologías, de técnicas que existen y que sí, sin duda, nos alimentan. Pero que es muy importante en función de las técnicas de investigación y metodologías de investigación que se ocupan, y desde las cuales también se enseña, también el compartir las experiencias. Es decir, todos esos obstáculos, todas esas experiencias, sobre todo desde el ámbito social que se tiene al realizar la investigación, es que surgen ideas y reflexiones, desde donde se construyen algunos trucos de este oficio de la académica y la investigación; basándose en las ideas planteadas por Becker (2009), son los trucos que se convierten en al artilugio, no solo dentro del desarrollo de nuestras investigaciones, sino que también en la búsqueda de respuestas y la construcción de propuestas desde las ciencias sociales y en específico desde el trabajo social. Es que los procesos reflexivos no deben quedarse solamente en las experiencias que podemos tener como investigadores, sino en aquellos conocimientos de la práctica investigativa que debemos compartir como investigadores, como parte esencial de la ética de la investigación disciplinar en el trabajo social. Es dentro de lo explicado anteriormente que se genera las reflexiones derivadas de los procesos de investigación con adolescentes migrantes, pero para poder entenderlas debo de iniciar con dar cuenta de la génesis de la razón de investigar las temáticas con migrantes. Al afrontar nuevas áreas de investigación, una de las tareas por la que solemos empezar es el revisar la literatura, lo escrito y lo descrito en torno de ello. En ese caso muchos autores hablarán del estado del arte - al cual prefiero referirme como una revisión del estado del arte del conocimiento, tanto empírico como teóricodonde se puede revisar los últimos trabajos, tendencia y enfoques que puede tener un tema determinado, para luego emplazar el lugar desde donde se situará el investigador, o más bien desde donde la subjetividad del investigador se sitúa para poder conocer y generar procesos investigativos. Las migraciones como fenómeno social y sus problemáticas asociadas se han instalado desde sus inicios en las ciencias sociales, considerando que la movilidad humana, sus desplazamientos y las migraciones, ha sido natural dentro de la esencia del ser humano desde los principios de la historia, es algo que siempre ha estado presente. En el caso chileno los temas de migración han sido abordado bajo diversas perspectivas y miradas (Erazo, Esponda & Yaksic, 2016; Imilan, Marquez & Stefoni, 2016; Tapia & Liberona, 2018; Rojas &Vicuña, 2019; Saldivar & Boric, 2020; Ramírez, Chan & Stefoni, 2021; Tapia, 2022; Hernández & Campos, 2023). Sin embargo, los estudios relacionados con la población de adolescentes migrantes son aún enmarcadas dentro de algunas áreas de investigación, dándose 151 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii. trayectorias vividas una invisibilización de ellos; lo que se refleja a la vez en invisibilizarlos en las políticas públicas y en una falta de perspectiva de los adolescentes en las políticas migratorias (Pávez Soto, 2013; García & Gómez, 2014). La revisión de los estudios relacionados con los adolescentes migrantes, podemos ver que se enfocan con fuerza en lo relacionado sobre todo en temáticas como la educación y ámbito escolar desde diversos enfoques (Eyzaguirre, Aguirre, Blanco, 2019; Jiménez, 2022; Jiménez, 2018); así como en las dinámicas dentro de las escuelas, donde se destacan los estudios en torno a la exclusión, sobre todo a las barreras educativas y/o a las prácticas discriminatorias, de racismo y con énfasis la racialización. En esta área también pueden encontrarse los estudios relacionados desde el ámbito familiar de los adolescentes migrantes, en su mayoría en la relación familia escuela (Joiko & Vásquez, 2016; Joiko, 2019). Sin embargo, se distingue en la revisión de la literatura pertinente, un avance (Canales & Stang, 2024) pero aún falta ahondar en las miradas, experiencias y vivencias de los adolescentes frente a sus propios procesos migratorios y la vulnerabilización de los mismos. Desarrollo Los estudios realizados con adolescentes migrantes se dan mayormente, bajo un paradigma sobre la situación de los adolescentes migrantes y desde las instituciones, dando un vuelco más reciente a la mirada desde los adolescentes migrantes (Pávez Soto, 2013). Se ha generado una invisibilización de los adolescentes en los estudios de los flujos migratorios; lo que se refleja a la vez en invisibilizarlos en las políticas públicas y en una falta de perspectiva de los niños, niñas y adolescentes (NNA) en las políticas migratorias. Desde su voz han sido poco escuchados por sus contextos migratorios, las políticas sociales y sobre todo de las investigaciones sociales. Pero esta invisibilización no solo se produce por el poco abordaje que han tenido desde la investigación, que sea capaz de recoger los elementos subjetivos de los adolescentes, sino que también por obstáculos que muchas veces nos construimos desde el mismo oficio de investigadores, que vamos invisibilizando subjetivamente a nuestra población objetivo. Desde el oficio de investigadores se construye la idea de ver solamente las problemáticas, nos situamos como investigadores ante las situaciones que tienen algo “negativo”, lo ponemos en una suerte de valoración moral sobre lo bueno o lo malo, sobre lo que es un problema o la normalidad. Y entonces se busca esa normalidad frente a la otredad desde el investigador. 152 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Al desarrollar investigación con temas de niñeces, adolescentes y/o juventudes, y en este caso llegar a la temática de investigación con adolescentes migrantes, nos lleva al yo adulto frente a la otredad no adulto; nos lleva siempre a construir sesgos, colocándonos un obstáculo a sortear desde el oficio de investigadores, que es el adultocentrismo. Adultocentrismo académico El adultocentrismo es un concepto que se utiliza en las ciencias sociales para describir y analizar la posición privilegiada y dominante que se le otorga a la perspectiva y experiencia de los adultos en la sociedad. El adultocentrismo remite, primeramente, a las relaciones impuestas por edad y lo que a cada una se le asigna como expectativa social, y desde la construcción de los imaginarios sociales, incidiendo en su reproducción material y simbólica (Duarte, 2012). En ese sentido implica una tendencia desde donde se puede considerar la adultez como el punto de referencia principal y normativo para la investigación social. Desde la interpretación de los investigadores, se construye una mirada adultocéntrica, que intenta interpretar la adolescencia y de etiquetar los fenómenos adolescentes, para así poder comprenderlos. La construcción conceptual de los adolescentes se da por las miradas de los investigadores adultos que normalmente centramos nuestros enfoques analíticos en las características de lo que no es la adolescencia, en lo que debería ser y en lo que quisiéramos que fuere. Se construye así un ideal social de lo que se espera que sean o no sean, teniendo como referencia la cultura hegemónica adultocéntrica, que interpreta al mundo adolescente centrado en el adulto y en el funcionamiento del sistema con el cumplimiento de roles y estatus (Chávez, 2006). El adultocentrismo implica una desvalorización de las voces, opiniones y necesidades de las personas más jóvenes, y se refleja en una serie de prácticas y estructuras sociales que perpetúan la desigualdad y la discriminación intergeneracional. En este sentido el adultocentrismo limita la capacidad para comprender y valorar las perspectivas y experiencias de otros grupos etarios, lo que puede llevar a la aplicación de estereotipos y prejuicios hacia los adolescentes, lo que en parte invisibiliza sus perspectivas. Es desde aquí que los investigadores suelen tener una posición de autoridad y poder sobre los sujetos en el contexto de la investigación. Esto puede generar dinámicas de dominación y subordinación, lo que dificulta la creación de un ambiente de confianza y colaboración, los sujetos pueden sentirse cohibidos o reticentes a compartir sus experiencias y opiniones sinceramente. 255 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras Consorcio de Escuelas de Trabajo Social, se adjudicaron el proyecto MECESUP UCM0401 denominado “Innovación Curricular desde el enfoque de Competencias: El nuevo desafío del consorcio de Escuelas de Trabajo Social del Consejo de Rectores”, con la Universidad Católica del Maule UCM como institución principal. A través de este proyecto las escuelas se propusieron “Mejorar la formación profesional de los(as) estudiantes de las Escuelas de Trabajo Social pertenecientes a las universidades del Consejo de Rectores constituyentes del Consorcio, a partir de la implementación de un currículo basado en competencias, del fortalecimiento de las capacidades en docencia e innovación tecnológica y de la movilidad estudiantil” (MECESUP, 2004) El trabajo colaborativo de estas escuelas propició la generación de un perfil de egreso único por competencias, definido como un cuadro de diálogo común para facilitar la movilidad estudiantil entre instituciones (Castañeda-Meneses y Salamé-Coulon, 2020). El rediseño del currículo sobre la base de competencias dio paso a una intensa discusión en torno a las orientaciones epistemológicas del trabajo social, el lugar de la investigación y los fundamentos teóricos y metodológicos de la intervención social. Estas discusiones configuraron las condiciones de posibilidad para incorporar gradualmente debates teóricos y prácticos sobre género y derechos humanos (Arancibia & Cáceres 2021), creando así un espacio propicio para el desarrollo de enfoques críticos en la intervención social. Es así como, reconociendo las particularidades territoriales, las trayectorias históricas y las opciones epistemológicas de cada escuela, el proyecto logró posicionar el enfoque de derechos humanos como una dimensión ético-valórica de la formación profesional, con foco en el bienestar de las personas y las comunidades. Con ello, la trayectoria profesional en derechos humanos del Trabajo Social chileno (Arancibia & Cáceres, 2021; Castañeda-Meneses & Salamé-Coulon, 2024), facilitó la entrada de las teorías de género en la formación profesional-disciplinar, en algunas escuelas como asignatura obligatoria, en otras abordadas como contenido específico, tanto en cursos fundamentales ligados a la intervención o bien como enfoque teórico de las ciencias sociales. Antofagasta, Universidad de Valparaíso, Universidad Tecnológica Metropolitana, Universidad Católica del Maule, Universidad de Concepción, Universidad del Bío-Bío, Universidad Católica de Temuco, Universidad de La Frontera y Universidad de Los Lagos. 256 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . El Mayo Feminista y la Crisis del Orden Androcéntrico en la Academia: la coyuntura crítica El denominado Mayo Feminista chileno reveló las distintas expresiones de discriminación de género en las universidades chilenas. El movimiento feminista estudiantil de 2018 denunció la persistencia de un orden androcéntrico y patriarcal presente en las instituciones educativas chilenas (Camacho, 2018). El movimiento también destacó la necesidad de una transformación institucional, señalando las dinámicas institucionales que reproducen relaciones de poder dentro de los espacios educativos (Cáceres, 2019) y demandando espacios universitarios seguros y una educación no sexista (Castillo & Cardoso, 2023). La demanda por una educación no sexista, enarbolada por el mayo feminista, configuro una crítica cultural, social y simbólica (Richard, 2018), y un cuestionamiento profundo a las formas patriarcales de producción y transmisión del conocimiento en las aulas universitarias, (Follegati, 2018), que apertura la discusión en torno a la incorporación de las teorías de género y las epistemologías feministas tanto en la producción académica como en los currículos universitarios. La integración Curricular de Género y Feminismos en las Escuelas de Trabajo Social del CRUCH Para el desarrollo situado de este capítulo realizamos una revisión de las páginas web de las Escuelas de Trabajo Social de las universidades del CRUCH, específicamente de sus mallas curriculares y perfiles de egreso. De esta primera aproximación se obtiene que, de las diecinueve universidades que ofrecen la carrera de trabajo social, sólo ocho tienen entre sus asignaturas obligatorias una centrada en los estudios de género y/o feminismo, a saber: Universidad de Valparaíso, cuya asignatura se denomina Género, identidades y trabajo social; Universidad de Chile, con la asignatura Teorías de género; Universidad del Bío-Bío, con la asignatura denominada Género y trabajo social; Universidad de Concepción, cuya asignatura se denomina Género; Universidad Católica de Temuco, con la asignatura Estudios de género, feminismos y trabajo social; Universidad Austral de Chile, con Género y diversidad; Universidad de Los Lagos, con la asignatura Trabajo Social y género y, finalmente, la Universidad de Aysén, con la asignatura Enfoques de género y trabajo social. De las universidades mencionadas, tuvimos acceso, para efectos de este trabajo, a cuatro programas de asignaturas, poniendo especial aten- 257 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras ción en la descripción de la asignatura, los propósitos/objetivos generales de la misma, las competencias que posibilita y/o la contribución -aporteal perfil de egreso de los y las estudiantes, los resultados de aprendizaje esperados, los contenidos y/o unidades de aprendizaje y la bibliografía, todo ello con el propósito de analizar los énfasis de los programas, ubicándolos en un continuo en términos teóricos, que se mueve entre el predominio de las perspectivas de género por un lado, y las teorías feministas por otro. A modo de síntesis de esta revisión se presenta el siguiente cuadro (ver páginas siguientes): 258 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Nombre de la asignatura Año elaboración y/o actualización del programa Propósitos Aporte al perfil de egreso Principales contenidos Género, identidades y trabajo social 2021 Desarrollar competencias de investigación e innovación e intervención sociales Entregar herramientas teóricas y prácticas para el desempeño profesional desde un enfoque de género Desarrolla de proyectos de investigación e innovación social Sistematiza procesos de intervención social situada Teorías feministas, dimensión histórica de las mismas y movimientos sociales de mujeres Conexiones y tensiones entre los feminismos Género y feminismo en las trayectorias del Trabajo Social Teorías feministas en sus devenires actuales Epistemologías y metodologías feministas en el campo del Trabajo Social Teorías de género Sin información Introducir a lxs estudiantes en los estudios de género, sus propuestas teóricas y políticas, y sus debates y tensiones centrales Aportar a la formación en investigación e intervención feminista Formar a lxs estudiantes en teorías feministas Incorporar perspectivas feministas en prácticas de investigación e intervención social Mirada global del campo de los estudios de género/ feministas Historicidad de los movimientos feministas Abordajes feministas interseccionales 259 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras Género y trabajo social 2013 Asignatura de formación de especialidad del área de Intervención Entregar a los/as estudiantes herramientas teóricometodológicas para el análisis y discusión del nexo entre género e intervención social Incorporación de la perspectiva de género en el análisis e intervención de las problemáticas sociales Analizar el origen y desarrollo de la perspectiva de género, en el marco de las teorías feministas y en su relación con el Trabajo Social, para generar propuestas fundadas de intervención social Fundamentar la Intervención Social y la Reflexión disciplinaria Intervenir en situaciones sociales de distintos niveles de complejidad Corrientes teóricas asociadas a la perspectiva de género Políticas públicas con perspectiva de género Metodologías de intervención social con enfoque de género Enfoques de género y trabajo social Sin información Revisar históricamente los movimientos de mujeres y de los aportes del feminismo Género como categoría analítica, para la problematización de discursos dominantes y hegemónicos basados en estructuras de poder, comprensión de las políticas y prácticas sociales Formulación de propuestas de intervención social basado en la interseccionalidad El curso se vincula con los de fundamentos de intervención social Análisis e intervenciones Conceptos teóricos asociados al sistema sexo-género Trayectoria de los movimientos sociales de mujeres y su incorporación como sujetos de Derecho Identidad de género Feminismo en Chile, pasado y reciente Género como categoría de análisis en el ámbito de la intervención social Fuente: Elaboración de las autoras con base en lo declarado en los programas de asignatura. 260 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La información aportada por los programas fue incorporada en esta tabla de forma textual. De los cuatro programas de asignaturas presentados en la tabla, se tiene que, en línea con el nombre de las asignaturas, en tres de las cuatro el énfasis está puesto en los enfoques de género, más que en las teorías feministas, aunque en todos ellos estas son abordadas como contenidos principales. Otro de los contenidos que resulta común en los cuatro programas analizados es el de movimientos sociales de mujeres, tanto en su trayectoria histórica como en sus desarrollos más recientes, haciendo alguna especial mención al desarrollo del movimiento en Chile. En la mirada reciente también se reconocen algunos de los debates y desafíos actuales del género y de los feminismos, analizados a partir de temáticas como identidades, disidencias e interseccionalidades. En términos de énfasis de los programas de las asignaturas, en tres el énfasis está claramente puesto en la intervención. En este sentido, es coherente que en algunos de los nombres de las asignaturas aparezcan en Trabajo Social - Género, identidades y trabajo social; Género y trabajo social; y Enfoques de género y trabajo social, por lo que se infiere que la mirada a los enfoques de género y a los feminismos está situada en la disciplina. En lo referido a los propósitos, si bien algunos de los programas incorporan la innovación y la investigación, estas últimas quedan bastante relegadas frente a la relevancia que se le da a la intervención social y a las políticas públicas. En coherencia con lo anterior, cuando se menciona la manera en la que la asignatura aporta al perfil de egreso de las y los estudiantes, aunque se reconoce el aporte al análisis de la realidad social, de la investigación y la innovación, ello tiene especial sentido en tanto orienta y fundamenta la intervención profesional y la sistematización de las experiencias de intervención. Igualmente, consideramos relevante incorporar el análisis del año de elaboración y/o actualización de los programas de la asignatura, con el fin de situar sus propuestas de formación disciplinar en los hitos mencionados al inicio de este capítulo: el cambio curricular y el mayo feminista, considerados como ventanas de oportunidad y coyunturas críticas respectivamente. No obstante, solo dos de los programas explícitamente abordan este aspecto. Uno de ellos fue elaborado en 2013, posterior al proceso de innovación curricular (Universidad del Bio-Bío), y el otro fue actualizado en 2021 (Universidad del Valparaíso), tras la revuelta feminista. En consecuencia, se puede inferir que ambos programas incorporan debates surgidos en dichos contextos y constituyen una respuesta a algunos de los desafíos identificados tanto para las universidades como para las respectivas unidades académicas. 261 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras La acción feminista y su compromiso con el trabajo social El trabajo social feminista, que surge como una corriente crítica dentro del trabajo social tradicional anglosajón, puso en el centro de su análisis las relaciones de poder y la opresión de género. A partir de la década de 1980, este enfoque se consolida con los aportes de las teóricas británicas Lena Dominelli y Eileen MacLeod (1989), quienes destacan la necesidad de una práctica que no solo atienda las necesidades inmediatas de las mujeres en situaciones de vulnerabilidad, sino que también cuestione y transforme las estructuras que perpetúan la desigualdad. Desde esta perspectiva, el trabajo social feminista se sostendrá en principios como la igualdad de género, la participación activa de las personas en la toma de decisiones sobre sus vidas y la transformación social desde un enfoque crítico e interseccional. Dominelli y MacLeod enfatizan la importancia de reconocer que las experiencias de opresión no son homogéneas, sino que están determinadas por la intersección de múltiples factores, como la clase social, la etnicidad, la orientación sexual y la edad (Dominelli & MacLeod, 1989). De esta manera, el trabajo social feminista desafía las visiones asistencialistas y promueve un rol activo de las y los profesionales como agentes de cambio social. En América Latina, el trabajo social feminista emerge en un contexto de dictaduras, conflictos sociales y luchas por los derechos humanos. Influenciado por los movimientos feministas latinoamericanos (Susaeta-Racero y Román-Alonso 2023), las epistemologías decoloniales (Muñoz, 2023) y las perspectivas interseccionales (Bueno et al., 2023), este enfoque cobra fuerza con la articulación entre académicas y activistas que cuestionan el carácter asistencialista del trabajo social, buscando transformarlo en una herramienta para la emancipación de las mujeres y otros grupos oprimidos (Travi, 2009). En este sentido, la revisión sistemática realizada por Cory Duarte y Viviana Rodríguez (2020), constituye un valioso aporte a la discusión, al establecer las presencias y ausencias de género y feminismos en la literatura especializada de la disciplina. Las autoras señalan que, en las publicaciones especializadas en Trabajo Social, se ha venido articulando un enfoque feminista que, a pesar de operar mayoritariamente desde metodologías tradicionales (como estudios de caso, entrevistas y análisis narrativo), abre paso a una mirada crítica que cuestiona los paradigmas androcéntricos y hegemónicos de la disciplina. La literatura analizada plantea que el Trabajo Social debe repensar sus prácticas y formar profesionales capaces de interrogar tanto las repre- 262 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . sentaciones de la mujer como los propios instrumentos de intervención. Se insta a transitar desde una perspectiva binaria de género, hacia miradas más críticas –como la interseccionalidad– que permitan comprender y actuar sobre las múltiples dimensiones de opresión. Destacan además la apuesta por una reconfiguración del quehacer disciplinar del Trabajo Social que, al integrar perspectivas feministas y decoloniales, contribuye a la transformación real de las relaciones de poder y a la promoción de un conocimiento más inclusivo y crítico (Duarte & Rodríguez, 2020). Síntesis y conclusiones La innovación curricular y el mayo feminista emergen como momentos clave en la formación profesional y disciplinar del trabajo social. La incorporación de las teorías de género y las epistemologías feministas ha abierto espacios críticos dentro del trabajo social, cuestionando estructuras tradicionales y jerarquías de saber/poder. Pero también ha instalado nuevas inquietudes para la disciplina. En primer lugar, se observa una limitada integración curricular de la temática. De acuerdo con la revisión realizada, solo una minoría de las Escuelas de Trabajo Social del CRUCH incluye asignaturas obligatorias sobre género y feminismos. La falta de transversalización de estas perspectivas limita la formación crítica y su potencial incidencia pública. En el caso donde estas temáticas están presentes, predominan enfoques prácticos orientados a la intervención social, con menor énfasis en la reflexión teórica y la investigación crítica. En segundo lugar, la necesidad de seguir avanzando en una formación que desafíe las estructuras patriarcales, capitalistas y coloniales, ante lo cual se vuelve urgente superar la visión del género como una categoría teórica aislada y avanzar hacia perspectivas que sitúen la opresión de género en relación y tensión con otros sistemas de opresión. En tercer lugar, el trabajo social debe analizar las demandas sociales y los contextos críticos. Tanto las “ventanas de oportunidad” como las “coyunturas críticas” pueden ser consideradas como condiciones propicias para generar cambios paradigmáticos. Esto permitiría a las escuelas de trabajo social no limitar su acción al ámbito de la intervención social y las políticas públicas, sino también extenderse a la investigación y la modificación de discursos y de prácticas. Finalmente, la necesidad de desarrollar enfoques metodológicos que combinen teoría crítica y prácticas situadas, permitiendo una intervención 263 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras social transformadora. Y el cuestionamiento a los paradigmas androcéntricos y hegemónicos, que han dominado la producción de conocimiento en la disciplina. Propuestas y desafíos hacia el futuro La integración de las teorías de género y las epistemologías feministas en la formación profesional y disciplinar del trabajo social enfrenta varios desafíos hacia el futuro, aún más en un contexto de creciente conservadurismo, de discursos antifeministas, de capitalismo neoliberal exacerbado y de colonialismo. El enfoque predominantemente práctico de la formación ha impactado en la producción de conocimiento en trabajo social. En tal sentido, la producción de conocimientos feministas enfrenta el desafío de superar enfoques tradicionales de investigación y promover metodologías críticas que cuestionen los paradigmas dominantes. Sin esta base crítica, el potencial transformador del trabajo social en la agenda pública es limitado. El contexto sociopolítico, caracterizado por el surgimiento de discursos conservadores y antifeministas, representa un obstáculo para la incorporación de las perspectivas de género y feminismos en el ámbito público y académico. Estas dinámicas de poder, presentes también en las instituciones educativas, perpetúan las desigualdades y dificultan la implementación de cambios estructurales necesarios para incidir en políticas públicas. En este sentido nos preguntamos ¿qué supone hoy un trabajo social feminista?, ¿cuáles son sus supuestos y expectativas de aplicación?, ¿cómo posibilitar esas reflexiones en las universidades y las escuelas de trabajo social?, ¿qué respuesta entregan las escuelas que no han incorporado las teorías de género y las epistemologías feministas en sus planes de estudio?, ¿cómo hacemos que los 100 años de Trabajo Social sean una ventana de oportunidad para este debate? Responder estas preguntas requiere fortalecer la vinculación entre la academia y el ámbito público, mediante la integración sistemática y transversal de género y feminismos en los currículos, la promoción de investigaciones críticas y la adoptación de enfoques críticos. Además, se requiere una acción política decidida para transformar las dinámicas de poder y consolidar al trabajo social como un actor clave en la construcción de políticas públicas orientadas a la igualdad y la justicia social. 264 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Referencias Arancibia, L., & Cáceres, G. (2021). Emancipatory societal projects for Latin America: A critical commitment for the reconceptualisation of Social Work at Universidad Católica de Valparaíso School of Social Work. Critical and Radical Social Work, 9(1), 79–96. https://doi.org/10. 1332/204986020X16067425662383 Bueno, A., Buitrago, M., & Chinchilla Romero, D. (2023). Contribuciones feministas al trabajo social: Reflexiones críticas para la intervención. Revista de Trabajo Social, 97, 147–160. https://doi.org/10.7764/ rts.97.147-160 Cáceres, G. (2019). Género y universidad: Una pregunta abierta. Editorial de la Universidad Técnica Federico Santa María. 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LOM Ediciones. 271 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras Metodología Se llevó a cabo un estudio cualitativo con diseño de estudio transversal. Este enfoque es ideal para comprender la realidad social tal como la describen los participantes en un momento específico del tiempo. La estrategia metodológica principal fue el estudio instrumental de caso, según Robert Stake (1999), que permite examinar casos específicos en profundidad con el propósito de explorar fenómenos más amplios. En este caso, se analizó cómo los estudiantes de Trabajo Social experimentan en la enseñanza del autocuidado emocional al cursar su primera práctica profesional, considerando que cada caso es único, pero puede compartir patrones y factores comunes que enriquezcan la comprensión del fenómeno. Sujetos de investigación Los sujetos de esta investigación fueron estudiantes de tercer y cuarto año de la carrera de Trabajo Social de la Universidad del Bío-Bío, sede Chillán, que realizaron o estaban realizando su primera práctica profesional en modalidad presencial. Los criterios de inclusión de los sujetos fueron los siguientes: 1. Ser estudiantes regulares de la carrera de Trabajo Social en una universidad del centro-sur de Chile 2. Haber cursado la primera práctica profesional 3. Que su primera práctica profesional haya implicado atención directa a usuarios. 4. Aceptar voluntariamente su participación en el estudio. Composición de la muestra Se realizó un muestreo no probabilístico por conveniencia (Hernández Sampieri et al., 2014) de14 estudiantes, considerando la diversidad de áreas de intervención, edad y ubicación geográfica. Los detalles de los participantes se presentan en la siguiente tabla: 272 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Nº Pseudónimo Edad Área de intervención Comuna Sector Cohorte Modalidad de entrevista 1Josefina 21 Educación Chillán Público 2020 Presencial 2 Marta 21 Educación El Carmen Público 2020 Presencial 3 Agustina 22 Municipal Quillón Público 2019 Presencial 4 Fabián 22 Infancia Chillán Público 2019 Presencial 5 Julián 20 Adulto Mayor San Carlos Público 2021 Presencial 6 Fernanda 20 Discapacidad San Nicolás Público 2021 Presencial 7 Montserrat 24 Niñez y adolescencia Quillón Público 2019 Presencial 8 Maite 22 Comunitaria Chillán Público 2020 Presencial 9 Ricardo - Derechos Humanos Chillán Público 2019 Presencial 10 Rocío 34 Social-Familiar San Nicolás Público 2020 Online 11 Constanza 22 Comunitario Chillán Privado 2020 Presencial 12 Verónica 23 Educación Chillán Público 2019 Presencial 13 Rosa - Familiar Coihueco Público 2019 Presencial 14 Antonella 21 Educación El Carmen Público 2020 Presencial Técnica de producción de datos Se utilizó la entrevista semiestructurada de tipo individual, una herramienta flexible que permite obtener datos profundos y significativos. Según Baeza (2002), esta técnica facilita la comunicación entre entrevistador y sujeto, manteniendo el enfoque en los objetivos de investigación. Se diseñó un guion de entrevista basado en las categorías de análisis y los objetivos de investigación. Este guion fue validado por expertos 273 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras antes de su aplicación. Además, se elaboró un consentimiento informado que garantizó la participación voluntaria y la confidencialidad de los datos recopilados. Tipo de análisis Se utilizó el análisis cualitativo de contenido propuesto por Mayring (2000) y desarrollado por Cáceres (2003). Este enfoque metodológico permite una aproximación empírica y controlada al contenido textual, contextualizando las comunicaciones en sus entornos. El análisis permitió identificar patrones comunes y destacar las particularidades de las experiencias narradas por los participantes. Desarrollo Conocimientos producidos En cuanto a los resultados de la investigación, cabe señalar que Dorociak et al (2017), entiende el autocuidado como “un proceso multidimensional y multifacético de participación decidida en estrategias que promueven el funcionamiento saludable y mejoran el bienestar”. Dentro de las estrategias de autocuidado sugeridas se pueden señalar seis, donde encontramos: Bienestar integral, definido como un proceso multidimensional, permite a los estudiantes y profesionales mantener un equilibrio entre lo físico, mental, emocional y espiritual. Esto promueve el bienestar integral y facilita un desempeño eficiente en sus roles laborales (Dorociak et al., 2017; Mills & Chapman, 2016;). Prevención del desgaste emocional: Los trabajadores sociales son propensos a experimentar trauma indirecto, fatiga por compasión y agotamiento debido a las demandas laborales. El autocuidado ayuda a mitigar estos riesgos, promoviendo una práctica profesional saludable y sostenible (Cuarteto & Campos-Vidal, 2018, en Drolet, 2023, p. 5) Desempeño académico y profesional: En los estudiantes de Trabajo Social, el autocuidado fomenta el bienestar emocional, el rendimiento académico y la capacidad de enfrentar obstáculos futuros, mejorando así su formación integral y preparación para el ejercicio profesional (Macías et al., 2013; Cancio-Bello et al., 2020). Reducción del estrés y manejo de emociones: A través de prácticas como la actividad física, la atención plena y la construcción de redes de apoyo, 274 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . los estudiantes pueden liberar tensiones, manejar el estrés y mejorar su bienestar emocional. Esto les permite responder de manera más efectiva a las exigencias del trabajo con usuarios (Lee & Miller, 2013; McGarrigle & Walsh, 2011) Formación de hábitos responsables: Según la Teoría de déficit de Autocuidado de Orem (citado en Cancio-Bello et al., 2020) estas prácticas fortalecen la autorregulación y fomentan estilos de vida responsables. Esto es crucial para mantener la salud física, emocional y social en el ámbito profesional. Conexión con el entorno: El autocuidado social, a través de interacciones significativas con amigos, familia y compañeros, contribuye a un soporte emocional fundamental durante los desafíos profesionales y académicos (Cancio-Bello et al., 2020; Lee & Miller, 2013) El documento subraya que integrar estrategias de autocuidado desde la formación académica no solo beneficia a los estudiantes, sino que también prepara a los futuros profesionales para enfrentar las complejidades del Trabajo Social con resiliencia y eficacia. Siguiendo la lógica de las tres dimensiones de Cancio Bello et al., (2020) que son física, psicológica y social, la investigación realizada, arrojó que los y las estudiantes de trabajo social identificaron, en el trabajo de campo, las tres estrategias reseñadas anteriormente. En la estrategia física, los estudiantes mencionaron la actividad física (como taekwondo, pádel, baile y manualidades) como formas efectivas para liberar estrés y equilibrar las demandas emocionales y laborales de las prácticas. Sin embargo, algunos estudiantes indicaron que la carga académica dificulta la realización de ejercicio regular. Siguiendo la línea anterior los y las estudiantes refieren lo siguiente: (…) “Hacer deporte me ayuda a desconectarme de todo. Aunque no siempre tengo tiempo, trato de practicar pádel al menos una vez por semana.” (Marta), “El baile me ha servido mucho para liberar tensiones y equilibrar mi estado emocional, sobre todo después de días difíciles en la práctica.” (Montserrat). En la primera cita se observa la organización del tiempo libre por parte de la entrevistada y en la segunda, se destacan las dificultades emocionales que enfrenta en su primer acercamiento al ámbito laboral y que se aplacan realizando una actividad física, dejando en duda la periodicidad 275 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras de la misma, con el objeto de plantear una rutina preventiva respecto al trabajo emocional. Conforme a los resultados en la estrategia del autocuidado psicológico (Cancio Bello et al., 2020) las y los estudiantes destacan la importancia de asistir a sesiones con psicólogos para manejar el estrés y validar emociones. También se mencionaron prácticas autónomas como técnicas de respiración, contacto con la naturaleza y mantener un espacio físico y mental ordenado. Pudiendo evidenciarse lo anterior en las siguientes reflexiones: (…) “Ir al psicólogo me ayudó mucho para entender cómo manejar el estrés de la práctica. Es algo que recomiendo a todos.” (Fabián). Se observa acudir a un tercero imparcial y externo con el objeto de airear sus emociones y establecer claves de manejo de estrés, que permitió al estudiante afrontar mejor su primera práctica profesional. El entrenamiento en técnicas de relajación es deseable para aquellos que se insertan en un medio laboral demandante, permitiendo mantener el equilibrio emocional en la resolución de situaciones de alta complejidad. También se visualizan estrategias de autocuidado autónomas, que no requiere un agente externo, sino que emergen desde el/la estudiante como lo define la siguiente cita: (…) “Me gusta tomarme un tiempo al aire libre, caminar sola en el parque me ayuda a aclarar mi mente y a relajarme.” (Verónica). El despliegue de conductas protectoras de la salud mental y su regularidad, favorecen el estado de bienestar personal, lo que inevitablemente aporta al clima laboral de la institución en la cual se inserta el profesional. Se visualizan técnicas que consideran el ambiente físico que rodea al o la estudiante como lo indica el siguiente extracto (…): “Trato de mantener mi espacio personal ordenado, porque siento que eso también organiza mis pensamientos.” (Rosa). El correlato personal de distintos comportamientos adaptativos que favorecen el bienestar emocional, si bien no son por sí mismos extrapo- 276 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . lables a toda la población, nos permite conocer estrategias que pudiesen aportar a otros profesionales. El autocuidado social, Cancio-Bello et al., 2020 Lee & Miller (2013) indica que se establece a través de interacciones significativas con amigos, familia y compañeros, contribuye a un soporte emocional fundamental durante los desafíos profesionales y académicos. Es en este contexto que los estudiantes identificaron las interacciones con familia, amigos y compañeros como una fuente importante de apoyo emocional. Estas redes sociales son cruciales para procesar las emociones experimentadas durante las prácticas. Se observó en las/los estudiantes, a través de las entrevistas aplicadas, la estrategia social, que se desprende en las citas reseñadas a continuación: “Hablar con mis compañeros de práctica es muy terapéutico; ellos me entienden porque están pasando por lo mismo.” (Antonella) De anterior, se puede establecer la importancia de las redes que los y las estudiantes gestionan en la institución donde realizan sus prácticas, pudiendo externalizar tanto sus sentimientos, agobios y preocupaciones que surgen en su primer acercamiento a la realidad de la intervención en trabajo social. “El apoyo de mi familia ha sido fundamental. Hablar con ellos al final del día me ayuda a sentirme menos sola.” (Agustina). “Salir con mis amigos me da un respiro de la carga emocional. Es un momento para desconectar.” (Constanza). En las dos citas anteriores se explicita el acompañamiento de la red más íntima de las estudiantes, donde el apoyo incondicional de sus cercanos constituye un aporte para su bienestar, donde pueden liberar y expresar las emociones que han experimentado en sus respectivas prácticas. Es importante destacar la participación de un tercer actor, los guías de práctica, del ámbito organizacional, el cual es preponderante en cada práctica profesional, jugando un papel central. Se ha observado que cuando los guías son comprensivos y apoyan activamente, los estudiantes reportan experiencias más positivas y saludables en su desarrollo profesional. Por el contrario, la falta de apoyo de estos guías puede generar estrés y desmotivación. 277 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras Al observar la investigación llevada a cabo, en estudiantes que se encuentran realizando su primera práctica profesional, se releva la brecha en cuanto a las estrategias autónomas y la carencia de una asignatura que promueva estrategias de autocuidado en alumnos y alumnas de trabajo social. Aunque reconocen la importancia del autocuidado, muchos estudiantes mencionan no haber recibido formación explícita sobre cómo y cuándo implementar estas estrategias en contextos laborales complejos. Esto releva la necesidad de integrar el autocuidado como una materia formal en el currículo de Trabajo Social. Más aún cuando la evidencia científica señala que la educación emocional debe ser sistemática y planificada para fortalecer competencias emocionales y promover el desarrollo integral de los estudiantes (Concha Toro et al., 2023). Es necesario incorporar las estrategias de autocuidado desde la formación académica ya que no solo beneficia a los estudiantes, sino que también prepara a los futuros profesionales para enfrentar las complejidades del Trabajo Social con resiliencia y eficacia. Brindar una formación integral, en que el autocuidado se incluya en los programas curriculares como una asignatura o contenido formal para preparar mejor a los estudiantes para sus prácticas profesionales y el ejercicio laboral posterior (Macaya y Navarrete, 2016). Lo anterior resulta urgente y relevante, ya que no es posible depender únicamente de la intuición para el desarrollo de estas prácticas y el ejercicio profesional. Las/los trabajadores sociales se desempeñan en un sistema neoliberal que prioriza el cumplimiento de metas cuantitativas, invisibilizando la complejidad de cada intervención social, la cual requiere empatía, adecuación al contexto, y neutralidad. Estas competencias implican una carga emocional significativa para los profesionales, carga que, lamentablemente, no suele abordarse en la formación de pregrado ni en las culturas organizacionales en las que se desempeñan. Finalmente, es posible establecer que los/as entrevistados/as enfatizan que el autocuidado no solo es clave para manejar las demandas emocionales de la práctica profesional, sino que también debería enseñarse y fomentarse desde los primeros años de formación académica. Esto permitiría a los futuros profesionales del Trabajo Social desarrollar herramientas para afrontar el estrés y mantener un bienestar integral a lo largo de su carrera. Por todo ello es que este capítulo plantea la urgencia de la necesidad de incluir el autocuidado en la malla curricular de Trabajo Social, promoviendo una formación que integre prácticas de bienestar y cuidado personal (Macaya & Navarrete, 2016; Alvarez & Bisquerra, 2012, en Concha Toro et al., 2023). Dado que los relatos muestran que los estudiantes 278 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . utilizan estrategias de autocuidado físicas, psicológicas y sociales durante su primera práctica profesional, aunque la mayoría describe una escasa formación en este aspecto. Ámbitos de aplicación Este capítulo ofrece un enfoque sobre la enseñanza del autocuidado emocional en estudiantes de Trabajo Social y su impacto en el desempeño profesional, lo cual puede aplicarse a diversos ámbitos. En el ámbito de la educación superior, la incorporación de asignaturas dedicadas al autocuidado emocional podría beneficiar a estudiantes en carreras de alta exigencia emocional, como Trabajo Social, Psicología y Medicina. Además, programas de apoyo enfocados en el manejo del estrés fortalecerían el bienestar integral de los estudiantes, promoviendo un equilibrio entre sus demandas académicas y emocionales (Dorociak et al., 2017; Macaya & Navarrete, 2016). En el área de la salud mental, las estrategias de autocuidado pueden integrarse como herramientas preventivas tanto en estudiantes como en profesionales. Talleres y capacitaciones centrados en fortalecer competencias emocionales resultarían clave para prevenir problemas de salud mental como el agotamiento emocional, la ansiedad y la depresión. Estas intervenciones son fundamentales en contextos educativos y laborales, donde la carga emocional puede ser significativa (Mills & Chapman, 2016; Lee & Miller, 2013). El Trabajo Social, como profesión, se beneficiaría particularmente de estas estrategias. Debido al alto riesgo de desgaste emocional y fatiga por compasión, es crucial que las instituciones revisen sus políticas internas para incluir el autocuidado como una práctica esencial. La formación continua en manejo del estrés y equilibrio emocional permitiría a los trabajadores sociales mantener su desempeño y bienestar en escenarios laborales desafiantes (Cuartero & Campos-Vidal, 2019; Hollederer, 2022). En el ámbito del bienestar laboral, integrar estrategias de autocuidado en programas organizacionales puede prevenir el síndrome de burnout y fomentar la salud ocupacional. Profesiones con alta carga emocional se beneficiarían de estas prácticas, ayudando a los trabajadores a gestionar el estrés y a desempeñarse de manera más efectiva en entornos saludables (Kinman & Grant, 2020; Mills & Chapman, 2016). Desde la perspectiva de las políticas públicas, la promoción del autocuidado emocional podría ser incluida en las estrategias nacionales de sa- 279 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iii. entre cuerpos y fronteras lud mental. Esto beneficiaría tanto a los estudiantes y profesionales como a las comunidades que dependen de ellos. Implementar políticas públicas enfocadas en el bienestar integral fortalecería la resiliencia en contextos adversos y garantizaría prácticas sostenibles en sectores vulnerables (Huang et al., 2022; Grootegoed & Smith, 2018). Finalmente, en el ámbito de la investigación social, es posible generar estudios que analicen el impacto del autocuidado en el desempeño laboral en diversas profesiones. Evaluar la efectividad de programas educativos y organizacionales dedicados al bienestar integral permitiría desarrollar mejores prácticas en educación y empleo, contribuyendo a un enfoque más holístico y sostenible (Mayring, 2000; Concha Toro et al., 2023). Aportes al desarrollo de las ciencias sociales El presente capítulo contribuye al desarrollo de las Ciencias Sociales al visibilizar el autocuidado emocional como una dimensión crítica —y muchas veces olvidada— de la formación profesional en contextos de intervención social. Al centrar el análisis en estudiantes de Trabajo Social en práctica profesional, se ofrece una mirada situada sobre los efectos del trabajo emocional en las trayectorias formativas, enmarcada en procesos más amplios de sufrimiento social, sobrecarga institucional y precarización del cuidado. Desde un enfoque cualitativo, la investigación permite comprender cómo las experiencias de autocuidado emergen en condiciones de alta exigencia, y cómo estas prácticas, aún espontáneas o intuitivas, reflejan saberes prácticos fundamentales para el sostenimiento ético de la intervención. Este enfoque aporta una lectura integral de la subjetividad profesional, reconociendo la afectividad como parte constitutiva de las competencias sociales, y no como una dimensión secundaria o personal. Particularmente, las contribuciones al desarrollo del trabajo social son diversas, dirigidas tanto a estudiantes y/o profesionales, que laboran con el dolor de las personas, ya sea una vivencia física, psicológica y/o social. Es en el primer acercamiento de estos profesionales en formación, donde se conocen nuevas experiencias, percibir distintas realidades sociales, que requiere ponerse en el lugar de otro y entender su mundo, para poder implementar modelos de intervención en el cual los/as estudiantes, ya sea de trabajo social, ciencias sociales en general y/o cuidados de la salud, en que aquellos son vulnerables al distrés, el agotamiento y problemas de salud mental (Badura et al., 2018; Hollederer, 2022). En un primer acercamiento profesional, estos síntomas antes aludidos, se podrán percibir como malestares pasajeros, sin embargo, confor- 280 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . me avanzan los años y el/la profesional se somete a condiciones laborales en que se invisibiliza el trabajo emocional, se manifiestan signos ligados al ámbito físico, psicológico, somático, deterioro en el rendimiento o calidad de asistencia, ausentismo, rotación, para finalmente desertar profesionalmente, incluyendo el riesgo de jubilar anticipadamente por problemas de este tipo, donde la prevalencia es mayor que en otras profesiones de ayuda (Rantonen et al., 2017). Por ello, el principal ámbito de aplicación del capítulo presentado es la incorporación en la malla curricular de trabajo social y/o de las ciencias sociales o de salud, una asignatura que permita conocer, reconocer e integrar herramientas preventivas, con el objeto de fortalecer competencias emocionales y mitigar problemas de salud mental, como el agotamiento emocional, ansiedad y/o depresión. La formación continua en técnicas de manejo del estrés y equilibrio emocional permitiría a los trabajadores sociales mantener su desempeño y bienestar en escenarios laborales desafiantes (Cuartero & Campos-Vidal, 2019; Hollederer, 2022). Finalmente es importante señalar que, desde el diseño y ulterior ejecución de la política pública, donde debe predominar la integridad física, psíquica de todas las personas que viven en el territorio, constituye un imperativo categórico llevar a cabo una estrategia nacional que permita elaborar asignaturas de pregrado y posteriormente planes de promoción de autocuidado emocional para profesionales en ejercicio, lo que permitirá sin lugar a dudas la resiliencia en contextos adversos y garantizaría prácticas sostenibles en sectores vulnerables (Grootegoed & Smith, 2018; Huang et al., 2022). Reflexiones finales Síntesis y conclusiones El capítulo aborda la importancia del autocuidado emocional en la formación y desempeño profesional de estudiantes de Trabajo Social, destacando su relevancia para prevenir problemas de salud mental como el estrés, el agotamiento y la fatiga por compasión. A través de un estudio cualitativo realizado con estudiantes de la Universidad del Bío-Bío, se analizan las estrategias de autocuidado implementadas durante sus primeras prácticas profesionales. Estas estrategias se dividen en tres dimensiones (Cancio Bello et al., 2020), ellas son: física, psicológica y social. Si bien los estudiantes identificaron algunas prácticas de autocuidado, el documento destaca la falta de formación explícita en esta área dentro de los programas académicos chilenos. PARTE IV. TERRITORIOS EN DISPUTA: CRISIS, CONFLICTOS Y ESPERANZAS Desde distintos enfoques, esta parte explora los territorios como escenarios de disputa, exclusión y crisis, pero también como lugares de resistencia, agencia y producción de sentido. Los textos problematizan la intervención social en contextos de desastre, desigualdad socioambiental y geografías emergentes. 289 El campo académico de lo espacial en Trabajo Social: reflexiones autoetnográficas sobre una trayectoria incipiente Felipe Saravia Antecedentes El campo académico emergente de lo espacial en Trabajo Social En el Trabajo Social chileno ha habido una preocupación por los asuntos comunitarios a lo largo de su historia, experimentando variaciones en la forma en que se les ha comprendido (López, 2010). En ese contexto, el año 2005, cuando el Trabajo Social cumplía 80 años, yo como estudiante de pregrado fui enseñado acerca de la existencia de niveles de intervención social, desde lo más individual a lo más colectivo: individual-familiar, grupal, y comunitario. Algo no me hacía completamente sentido. Recuerdo que le pregunté a mi profesora si era posible pensar un nivel de intervención que fuera incluso más allá de lo comunitario, que tuviera que ver con la definición de políticas públicas más generales, que incluyera lo comunitario pero que no se limitara a ello. Si mi memoria no falla, creo que su respuesta fue negativa. De lo que si estoy seguro, es que mi sensación fue de desazón. Ese malestar tenía que ver con mis aspiraciones. La sociedad chilena de los 90’s y posterior 2000’s en las que transcurrió mi niñez y adolescencia, si bien había experimentado profundos cambios como la recuperación de la democracia y un crecimiento económico acelerado (asociado a la ampliación y diversificación del consumo facilitado por la relativamente fácil adquisición de tarjetas de crédito, y malls diseminándose a lo largo de nuestras ciudades), estaba configurada por graves desigualdades estructurales que mantenían a amplios sectores de la población sumidos en la 290 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . pobreza y marginalidad. Desde mi punto de vista, entender este fenómeno como una cuestión meramente comunitaria, no era suficiente. Era necesario ir más allá de lo comunitario para transformar la realidad. Sin embargo, no tenía herramientas conceptuales para ponerle nombre a lo que, en ese entonces, más bien era una intuición. Veinte años después, en este capítulo pretendo dar cuenta de lo que he podido ir desarrollando en esta materia, considerando tanto artículos teóricos como investigaciones empíricas. Para ello utilizaré un enfoque de trayectorias, considerando las conceptualizaciones propuestas por Pierre Bourdieu, ya que propongo que parte importante de las características de mi propio recorrido académico, son también características de una trayectoria más general de la investigación en Trabajo Social sobre asuntos espaciales. Los elementos conceptuales que creo permiten superar la limitación que mencioné, se asocian a lo que he denominado como el giro espacial del Trabajo Social. Con este término me refiero al proceso a través del cual la disciplina incorpora de forma cada vez más frecuente, conceptos y enfoques que hacen alusión a la dimensión espacial de la realidad, para entender las dinámicas sociales con las que debe lidiar. Esta es una tendencia global, como demostramos en un artículo publicado recientemente, en el que analizamos a nivel internacional, los artículos de Trabajo Social que hacen referencia a los conceptos espacio, ambiente, territorio y lugar (Saravia, Jeyasingham, Díaz, 2024). En este contexto, mi propia producción científica ha tenido un recorrido que creo puede ser entendido como una expresión específica de una tendencia más general en el campo académico del Trabajo Social chileno durante los últimos años: el incremento de la producción sobre asuntos socioespaciales por parte de académicos/as asociados/as a departamentos o escuelas de Trabajo Social. Propongo, a modo de hipótesis, que esta tendencia ha sido impulsada por la incorporación de académicos/as en programas de doctorado en otras disciplinas en las que la dimensión espacial es enfatizada, pero que si bien la formación doctoral interdisciplinar ha impulsado cambios en la discusión interna del Trabajo Social, ello no ha sido siempre así. De hecho, ha provocado que cierta proporción de la producción académica busque integrarse a los campos investigativos ya existentes de otras disciplinas vinculadas a las cuestiones espaciales, sin mayor diálogo con el Trabajo Social. Eso también puede verse reflejado en mi propio recorrido académico. Para abordar estos asuntos, recurriré a tres fuentes de información: 1) las publicaciones que he realizado desde el año 2012 al 2025; 2) registros 291 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa autoetnográficos; y 3) publicaciones científicas elaboradas por académicas/os de Trabajo Social chilenas/os, sobre asuntos socioespaciales. A continuación, presento una breve descripción de la perspectiva teórica que este trabajo asume a partir de la obra de Pierre Bourdieu. Posteriormente, los resultados se organizan en cuatro secciones: en primer lugar, se presenta de forma sinóptica mi trayectoria investigativa; en segundo lugar, se describe una primera etapa en la que mi propia trayectoria estuvo caracterizada por una aproximación a las cuestiones territoriales de manera ingenua o acrítica, y por una débil conexión con las cuestiones disciplinares específicas del Trabajo Social. En tercer lugar, se describe un conjunto de producciones que se descentran disciplinarmente, abocándose a diálogos interdisciplinarios o en otros campos académicos. En cuarto lugar, se presenta un conjunto de producciones más recientes en las que se produce una mayor conexión tanto con el Trabajo Social en tanto campo disciplinar, como con perspectivas críticas sobre asuntos espaciales. Para concluir, las reflexiones finales buscan responder si la reflexión aquí expuesta provee evidencia que permita corroborar la hipótesis planteada, y se plantean una serie de interrogantes y desafíos en el campo analizado. Una perspectiva Bourdieusiana de la producción académica Asumiré, como ya mencioné, una perspectiva Bourdieusiana en el análisis del campo académico en cuestión. Este parte de mi propia experiencia y recorrido individual, que se inserta en trayectorias más generales de las que puede resultar un ejemplo ilustrativo, a la vez que se diferencia de otras. Bourdieu entiende por trayectorias sociales la “serie de posiciones sucesivamente ocupadas por un mismo agente (o un mismo grupo) en un espacio social en sí mismo en movimiento y sometido a incesantes transformaciones” (Bourdieu, 2011, p.127). Es decir, se critica lo que denomina como la “ilusión biográfica”, la idea de que la biografía personal es el resultado de la voluntad individual sin tener en cuenta las constricciones de la estructura social sobre ella. Desde esta perspectiva, todo recorrido académico individual es parte de una trayectoria más general en la que este se inserta. En este contexto, para entender tanto el recorrido biográfico individual como la trayectoria general, es necesario analizar las características del campo en el que estas tienen lugar. Considerando lo anterior, entendemos que el enfoque de trayectorias puede ser aplicado no tan solo a hechos asociados a individuos o grupos, sino también a ideas. Este permite entender que las ideas no se producen 292 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . en un vacío, sino que son un producto social, resultado de la interacción dinámica entre la estructura social y los agentes sociales que se mueven en los distintos campos que componen la realidad social. Para mostrar aquello necesariamente deberé dar cuenta de alguna evidencia empírica que valide los argumentos desarrollados, haciendo referencia a casos específicos. Al respecto, conviene tener en cuenta lo planteado por Bourdieu: “Si es difícil, sino imposible, evitar que los enunciados que encierran nombres propios o ejemplos singulares adquieran un valor polémico, es porque casi inevitablemente el lector sustituye el sujeto y el objeto epistémicos del discurso por el sujeto y el objeto prácticos, y convierte así la enunciación constativa sobre el agente construido en denuncia performativa contra el individuo empírico o, como se dice, en polémica ad hominem” (Bourdieu, 2008[1984]) Es decir, hago uso de ejemplos concretos específicos solo en la medida que forman parte de un sujeto epistémico de interés para este trabajo. Adicionalmente, uno de los factores que inciden en las trayectorias, es precisamente el espacio, o más específicamente, la posición espacial de los agentes, y su correspondiente valoración social (Bourdieu, 2002), por lo que este es un factor relevante en mi análisis. Desarrollo Recorrido individual y producción científica Me titulé como trabajador social el año 2008 en la Universidad Santo Tomás de Concepción. Ese mismo año comencé a trabajar en una organización no gubernamental con comunidades pehuenches en la comuna de Alto Biobío, en la Cordillera de los Andes. Mi trabajo consistía principalmente en conseguir financiamiento y desarrollar proyectos de fomento productivo, en el rubro apícola y mueblería, además de capacitaciones y organización del trabajo voluntario de iglesias locales. Durante los tres años que estuve dedicado a ello, reforcé la intuición del pregrado: era necesario contar con mayores herramientas conceptuales para abordar el quehacer comunitario. Por ello, gracias a una beca de CONICYT (Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica), el año 2010 ingresé al magíster en desarrollo humano a escala local y regional de la Universidad 293 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa de la Frontera, en Temuco, donde tuve la oportunidad de conocer el ambiente intelectual y político de una universidad estatal. De ahí en adelante no he dejado de estar vinculado a la academia. Por ello, el periodo del cual doy cuenta es desde el año 2012, en que publico mi primer artículo científico, producto de mi tesis de magíster, hasta la actualidad, marzo de 2025. En este periodo, entre los años 2014 y 2018 estudié el doctorado en ciencias sociales en estudios territoriales en la Universidad de Los Lagos (Osorno, Chile), obtuve mi primer trabajo estable como académico en la Universidad Católica del Maule (Curicó, Chile) donde me desempeñé entre 2016 y 2017, para luego ser contratado como académico en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad del Bío-Bío en Concepción, desde Julio del 2017 en adelante. En este contexto, gracias a una beca de postdoctorado de ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo), el año 2023 realicé una estancia postdoctoral en la Universidad de Manchester, Inglaterra, donde trabajé con el colega Dharman Jeyasingham. En todos estos años mi producción intelectual y científica ha tenido la progresión que se detalla a continuación: Figura 1. Evolución de mi producción científica entre 2012 y 2025 Fuente: elaboración propia 294 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Como se aprecia en general, si bien hay producción científica entre 2012 y 2017, es solo desde 2018, ya establecido como académico a tiempo completo en la Universidad del Bío-Bío, que comienzo a desarrollar una productividad sostenida en el tiempo. Esto es una muestra de que las condiciones estructurales, en este caso asociadas al empleo, tienen claras implicaciones en la posibilidad de desarrollar reflexión y ciencia. Por otro lado, se observa un patrón de movilidad espacial asociado al acceso a la formación de postgrado, que a su vez constituye un prerrequisito para la obtención de un trabajo académico permanente. Ahora bien, lo que cambia no es solo la cantidad y permanencia de las publicaciones, sino el tipo de revistas en las que se publica, concentrando los últimos años publicaciones en revistas indexadas en Scopus y una en Web of Science. Esto también demuestra lo necesario que es entender la productividad científica individual como parte de un recorrido que cambia a lo largo del tiempo, y que está condicionado por factores que no son estrictamente individuales. En mi caso particular, la posibilidad de vivir en Inglaterra un año para trabajar con un colega que está haciendo investigación en temáticas vinculadas a la cuestión espacial en Trabajo Social, debe ser entendida también como la expresión individual de una política pública más general de internacionalización de la ciencia en Chile, y por lo que se aprecia en las publicaciones de los últimos años, pareciera estar teniendo un impacto cualitativo en mi recorrido. En efecto, aún más relevante que la aproximación cuantitativa, es el análisis de las diferencias cualitativas respecto del objeto de estudio o enfoques asumidos en las publicaciones. Abordaremos esto en los momentos mencionados previamente. Aproximaciones ingenuas a lo territorial Durante mi formación de maestría participé en un proyecto financiado por la Subsecretaría de Desarrollo Regional (SUBDERE) para el levantamiento de una propuesta de “fortalecimiento del capital humano calificado en territorios subnacionales” (Von Baer, et al., 2012). En ese contexto, asumí terminología como capital humano, capital social, o la idea del desarrollo territorial, sin mayores cuestionamientos (Saravia, 2012). Incluso intenté traer dicha terminología al Trabajo Social (Saravia, 2014). Estos trabajos presentan tres falencias principales: en primer lugar, desconocen el cúmulo de producción intelectual del Trabajo Social que, sin utilizar necesariamente la terminología propuesta, de todas formas, aborda asuntos vinculados. De esta manera, se produce una reflexión que 295 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa supone estar generando avances, sin tener claridad de la producción del pasado. En segundo lugar, como bien plantea Teresa Matus (2018), el campo académico del Trabajo Social latinoamericano ha tendido a sufrir las consecuencias de una insularidad lingüística que ha hecho que la producción intelectual de nuestros países no dialogue suficientemente con lo que ocurre en otras partes del mundo, la mayoría de las veces porque se desconoce el conocimiento generado en estas, o por no estar en condiciones de leerlo o acceder a él. En tercer lugar, no desarrolla una reflexión profunda sobre la terminología que utiliza, sino que la asume acríticamente. Esto puede deberse a una formación en ciencias sociales superficial, que en mi caso se explica en parte porque mis estudios de magíster tuvieron un énfasis profesionalizante. Esta debilidad favorece la fetichización de conceptos descrita por Löic Wacquant cuando intenta traer la obra de Pierre Bourdieu a los estudios urbanos. Plantea que “vastos sectores de la investigación urbana aceptan la terminología, las preguntas y las preocupaciones planteadas por administradores locales, tomadores de decisión, periodistas o la moda académica, cuando deberían en cambio detectar y neutralizar el inconsciente histórico y los sesgos sociales incorporados en ellos mismos al incluir estos actores en su objeto de análisis” (Wacquant, 2017, p.291). En la producción académica reciente del Trabajo Social sobre asuntos territoriales o ambientales, podemos encontrar estas debilidades, en ocasiones separadas, en ocasiones juntas. Por ejemplo, algunos trabajos de colegas argentinas, al abordar la cuestión territorial, no desarrollan reflexiones profundas sobre el concepto territorio, y sus referencias tienden a provenir casi exclusivamente del campo del Trabajo Social (Echavarría, 2017; Canali, 2017). A nivel nacional, algo similar ocurre en los trabajos de Quinteros (2018) y Quinteros y Adasme (2015), que no se vinculan con las ciencias abocadas al análisis social del territorio y, como consecuencia, adoptan posturas acríticas respecto de la terminología utilizadas por organismos estatales o internacionales. En Brasil, Abreu (2018) ha encontrado una situación similar. El concepto de territorio, por ejemplo, que podría renovar las aproximaciones que el Trabajo Social tiene respecto de las intervenciones colectivas, ha sido entendido como el piso de las políticas sociales, es decir, como una realidad preexistente, a priori, y consecuentemente apolítica. Al mismo tiempo, se plantea la perspectiva territorial de las intervenciones sociales como una panacea, es decir, como intrínsecamente crítica y progresista. 296 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sin embargo, la autora plantea que estas aproximaciones, en general, no desarrollan comprensiones profundas sobre los factores que configuran los territorios, y menos aún de las relaciones de poder asociadas, por lo que no necesariamente constituyen un avance teórico. Algo similar ocurre en Chile, si miramos la incorporación del concepto en la formación profesional, como hemos analizado recientemente (Saravia, et al., 2025). En suma, se observa tanto en mi recorrido individual, como en la producción latinoamericana y chilena, que cierta terminología respecto de asuntos territoriales, que podría ser considerada ingenua debido a su aproximación acrítica a estos asuntos, tiende a colonizar también la academia, en tanto esta las adopta sin cuestionamientos. La investigación es influida de esta manera, por parte de terminología que pareciera provenir del campo estatal o de organismos supraestatales. Ingresando a otros campos: ¿dónde está el Trabajo Social? Toda mi formación de postgrado fue realizada en campos interdisciplinarios, en los que las ciencias sociales aglutinan diversas disciplinas específicas al momento de analizar la cuestión espacial. En este contexto, hay una tendencia a que la reflexión y producción científica dialogue con públicos lo más amplios posibles. Por ello, mis publicaciones dentro de este periodo intermedio comprendido entre 2014 y 2019, se centran en análisis generados desde las ciencias sociales en general, abordando las trayectorias socioespaciales de profesionales universitarios (Saravia, 2014b, 2018), y la caracterización de dinámicas territoriales específicas (Saravia 2018b). En estos trabajos tiende a haber colaboración con académicos de otras disciplinas como arquitectura (León, Saravia & Bisbal, 2018), sociología (Riquelme, Saravia & Azocar, 2019; Saravia, Letelier & Micheletti, 2018) y posteriormente con geografía (Prada-Trigo, et al., 2022). Es decir, insertarse en circuitos de publicación asociados a la cuestión espacial implicó, en mi caso particular, descentrar el foco disciplinar, tributando a otros campos disciplinares, en los que, naturalmente, uno se constituye en un recién llegado que debe aprender las reglas del juego del campo al que arriba. Esto es reforzado especialmente si las publicaciones se realizan en revistas interdisciplinarias o de otros campos disciplinares. En mi caso, las publicaciones tuvieron lugar en revistas tales como “Revista Iberoamericana de Estudios Municipales”, “Cuaderno urbano”, “Cadernos Metropole”, “Cultura Hombre y Sociedad”, o “Documents d’Anàlisi Geogràfica”. Frente a este escenario, en el que la posibilidad de una productividad científica creciente está asociada al descentramiento del campo disciplinar, 303 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa mático haciendo aportaciones específicas al Trabajo Social, o con un foco en lo disciplinar con aportaciones específicas a lo temático. Adicionalmente, la presencia de investigadoras/es de disciplinas con énfasis espacial en unidades académicas de Trabajo Social pareciera desarrollarse de distintas formas: en algunos casos sin vinculación con los asuntos propiamente disciplinares, y en otros con intentos explícitos de diálogo. Estas observaciones requieren de mayor profundización en futuras investigaciones. Además, surgen una serie de interrogantes que aquí no han podido ser abordadas. Por ejemplo, ¿en qué medida la emergencia de este campo de producción científica puede ser entendido como una respuesta al recrudecimiento de ciertos fenómenos socioespaciales en el marco del neoliberalismo, como el extractivismo en territorios periféricos? o ¿en qué medida la nueva producción dialoga con el acervo intelectual acumulado de la disciplina (especialmente con la tradición de intervención social comunitaria)? Por último, ¿en qué medida este giro espacial provee perspectivas más efectivas para comprender la realidad contemporánea? Todas estas preguntas constituyen más que potenciales investigaciones específicas: corresponden más bien al horizonte de un programa de investigación, que deberá ser abordado no solo por individuos aisladamente, sino por el colectivo de académicas/os investigadoras/es implicadas/os en estos asuntos. Una cuestión central en este debate deberá ser en qué medida este conjunto de producción científico-intelectual incide en la esfera pública. La información provista anteriormente, da cuenta de que las relaciones entre campos son complejas. Por un lado, en las perspectivas ingenuas sobre lo espacial, se tiende a importar terminología de organismos estatales o supraestatales de manera acrítica, mientras que en los trabajos descentrados disciplinarmente y aquellos que buscan la renovación del Trabajo Social a partir del diálogo interdisciplinar, tiende a haber esfuerzos para incidir desde el campo académico en procesos externos a dicho campo. Esto muestra un horizonte relevante para el quehacer investigativo del Trabajo Social en estos asuntos. Una aproximación crítica a la investigación de lo espacial en Trabajo Social requiere apertura interdisciplinar y a una relación de ida y vuelta con los procesos socioespaciales con los que la investigación se vincula. 304 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Referencias Abreu, M. (2018). Fronteiras, armadilhas e muros: contribuições teórico-metodológicas para o debate sobre território. 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Juan Saavedra Antecedentes Este capítulo muestra parte de la experiencia académica que he desarrollado en las últimas dos décadas. Esta se evidencia en distintos proyectos de investigación, docencia universitaria y algunas publicaciones sobre desastres. Sin embargo, como explicaré durante este capítulo, para estudiar estos fenómenos desde el trabajo social es necesario enlazar con la intervención social, en tanto dicha categoría forma parte de un campo de significación pertinente, histórico e identitario. El abordaje científico de los desastres está abierto a una variedad de saberes y campos disciplinarios, entre los cuales está el trabajo social. En la misma línea, Peek y Guikema (2021), señalan que el estudio de estos fenómenos necesita de enfoques interdisciplinarios para lograr vislumbrar sus causas estructurales, sus consecuencias y los procesos resilientes derivados. Desarrollo mi actividad académica en el campo de la teoría de la intervención social, donde los estudios de desastres se engarzan como una línea derivada que ha ido adquiriendo mayor importancia en los que trabajos publicados en los últimos años. Este macro-tema es el que orientado la contribución realizada desde el campo disciplinario del trabajo social. Varias preguntas han guiado esta trayectoria de investigación: ¿qué significa la intervención social en el campo de significación del trabajo social?, ¿cuáles son los sustratos epistemológicos que le confieren credibilidad teórica?, ¿Qué funciones de la intervención son legitimadas en sociedad?, y, la pregunta que guía mis últimas investigaciones. ¿qué ocurre cuando la intervención aborda crisis de cohesión de las sociedades como, por ejemplo, un desastre mayor? 310 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Respecto al asunto teórico en la intervención social, la colega María Belén Ortega, a propósito de las clases que hemos compartimos en postgrado, distingue entre la teoría “para” y la teoría “de” la intervención social. La primera opción, se forma a partir de un caudal conceptual en constante movimiento de teorías sociales, supuestos e hipótesis variadas, enfoques y epistemes que afirman el carácter fundado de las intervenciones. En este sentido, se usa el “para” como la preposición gramatical que conecta una causa con un fin. En cambio, la segunda opción de significado, la teoría “de” la intervención revela la pertenencia de la categoría conceptual. En este aspecto, es posible abordar las repercusiones de una serie de planteamientos -especialmente en América Latinaque han contribuido elaborar un cuerpo teórico originario para entender que es la intervención desde el trabajo social1. La contribución para este libro se concentra en el sentido de una teoría “de” la intervención social, revisada desde trabajo social, la que, sin embargo, no está clausurada ni es exclusiva de la disciplina (Saavedra, 2017). Esta exploración demandó alejarme de las perspectivas tecnológicas aún persistentes en el trabajo social, pues estas tienden a restringir esta categoría a la mera ejecución de actividades. Resultó ineludible entender que la intervención social envuelve una compleja interacción de elementos prácticos y discursivos. En la actualidad, esta concepción enunciativa cuenta con un mayor reconocimiento en la comunidad académica (Moreno y Molina, 2018), pues expresa una elaboración conceptualmente más densa que el enfoque tecno-reduccionista sobre esta materia. En una retrospectiva, la propuesta de cuatro argumentos sobre el concepto de intervención social (Saavedra, 2015) responde a la pregunta sobre cuál es la naturaleza de este concepto. El primer argumento señala que la intervención es una acción práctica circunscrita en el marco de la implementación de las políticas sociales, las que le confieren su marco ético y conceptual. En segundo lugar, expuse la argumentación interpretativista, en la que intervenir implica una aproximación hermenéutica hacia la complejidad de los fenómenos sociales. El tercero de los argumentos lo planteo desde un enfoque sistémico (versión luhmanniana), donde la intervención es 1 No es el propósito de este capítulo revisar en extenso el asunto teórico de la intervención social, pero creo es justo mencionar las valiosas contribuciones que han realizado en este campo autorías como Teresa Matus, Alfredo Carballeda, María Lorena Molina, Rodrigo Cortés, Belén Ortega, Patricia Castañeda, Ana María Salamé, Gianinna Muñoz, Uva Falla, Nelson Arellano y Borja Castro-Serrano, entre otras. También debo reconocer las compilaciones efectuadas por Víctor Yáñez, Beatriz Aguirre y Sandra Iturrieta, como la edición del libro sobre a las espacialidades en intervención, editado por Felipe Saravia, Antonieta Urquieta y Belén Ortega. Sin duda esta lista es mucho más amplia, excusándome ante las posibles omisiones. 311 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa identificada en la distinción selectiva en las operaciones de los sistemas sociales funcionales. Finalmente, el cuarto argumento ubica la definición de la intervención en dispositivos que condicionan la acción de las estructuras de poder gubernamental, mediante discursos dominantes que modelan -entre otros efectoslos alcances de las políticas sociales. Me interesa profundizar en el argumento de los dispositivos discursivos, pues no solo representa una mejor explicación para el concepto de la intervención social en el contexto actual, sino que también resulta útil para explicar la investigación que he desarrollado en el tema de los desastres. Al respecto, cabe señalar que, sobre este argumento se articulan ideas en torno a cuatro ejes conceptuales fundamentales: discurso, dispositivo, biopolítica y régimen sociopolítico. En el primer eje, el discurso se concibe como una práctica enunciativa que genera efectos sociales, por los cuales, se regula la relación entre conocimiento y el poder. En este marco, propuse definir la intervención social como un dispositivo discursivo que busca transformar, ajustar o normalizar a la población dentro de social deseable histórica y contextualmente determinado (Saavedra, 2017; 2022). Lo anterior se ilustra en la revisión de las cuentas públicas presidenciales en Chile entre 1981 y 2010 (Saavedra, 2015b), donde se examina cómo el discurso gubernamental configuró la intervención social en la continuidad del régimen neoliberal. Esto operó, por ejemplo, mediante la imposición de estrategias de focalización de la población que, como contrapartida, favorecen la privatización de los servicios sociales. El segundo eje aborda el concepto de dispositivo, categoría que especifica una red de relaciones que dispuesta para cumplir funciones estratégicas en el ejercicio del poder (Agamben, 2016). Se trata de estructuras heterogéneas que integran discursos, leyes e instituciones para desplegar control disciplinario sobre las poblaciones (Saavedra, 2018). De acuerdo con Carballeda (2011), los dispositivos configuran de redes eficaces en su adaptación a los diversos contextos sociohistóricos. Nos señala el autor que la intervención en lo social requiere de la producción de dispositivos con capacidades de estabilizar los polos de emancipación y dominación. Cuando la intervención es visualizada como dispositivo, se obtienen respuestas a las necesidades sociales de la población con escasos riesgos para la integridad del poder gubernamental El tercer eje alude a la biopolítica, concepto clave en Foucault (2003, 2021) sobre el poder respecto del poder sobre la vida y aquello que está vivo. Bazzicalupo (2016) indica que la biopolítica se sostiene en las ideas de norma y población. Este representa el sujeto colectivo viviente de las tecnologías de gobierno, atendiendo su doble significado de entidad biológica y categoría económico-estadística. Otros conceptos relevantes 312 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . en este análisis incluyen la tanatopolítica (Agamben, 1998), la inmunopolítica (Esposito, 2009) y la psicopolítica (Han, 2014). Esta última noción expone cómo el neoliberalismo ha transformado los mecanismos de control internalizados en la psiquis de los sujetos, promoviendo novedosas formas de hegemonía sobre los individuos, como ocurre con la autoexploración. El cuarto eje alude a la relación entre la intervención social y el neoliberalismo. En esta dinámica neoliberal, las empresas influyen en las políticas, las instituciones refuerzan su poder y las ideas legitiman este modelo (Madariaga, 2020). Esto facilita que, en el contexto del neoliberalismo, se prioricen los objetivos económicos sobre los sociales (Laruffa, 2022). Respecto de la tensión neoliberal con los principios ético-políticos del trabajo social, Pyles (2011) indica que estas políticas desregularizan las transacciones financieras y privatizan los servicios sociales. Se promueve que las organizaciones privadas, con y sin fines de lucro, participen del mercado de prestaciones en salud, educación y otras áreas del bienestar social. El estudio de la categoría intervención social me llevó a observar con mayor atención las situaciones ocurridas tras catástrofes mayores. Específicamente llamaron mi atención las fracturas sociales ocurridas tras el terremoto-tsunami de 2010. Ciertamente, la cuestión teórica de la intervención social constituye el interés prioritario en mi actividad académica. Sin embargo, la consideración de las crisis relacionadas a los desastres revela preocupaciones conceptuales y metodológicas relevantes. Biográficamente, pude observar en las calles de Concepción una mutación en los días posteriores al sismo de febrero de 2010, las que llevaron a preguntarme ¿qué había ocurrido con aquella normalidad?, ¿cómo se agenciaban las emociones desde las instituciones para recuperar la condición de normalidad?, ¿por qué la población exhortaba por la militarización en este contexto de emergencia? La centenaria historia del trabajo social en Chile cruza por diversas crisis originadas en graves catástrofes geológicas y climáticas. Sin embargo, el desastre de 2010 se desata en un momento particular de la historia de Chile que está marcada por la consolidación del régimen neoliberal instaurado en el país en la década de 1980. Al momento del desastre, las coordenadas enunciativas de la intervención social se encontraban sedimentada en términos expertos como, por ejemplo, subsidio, focalización y gestión social. Por tanto, se abría un interesante ámbito para explorar sobre la relación entre desastres e intervención social. 319 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa Carrasco-Conde (2012), las crisis expresan un tiempo de desencuentro, donde lo inesperado irrumpe, produciendo parálisis a partir de un presente temporal persistente, cuyo impacto potencialmente puede fracturar la continuidad histórica. Las crisis sociales se observan, entre otras situaciones, a partir de las consecuencias de las acciones bélicas, los derrames de combustibles en las costas, los accidentes industriales y especialmente en las situaciones de desastres. En este sentido, las crisis generan emociones de miedo que son procesadas convenientemente por la gestión institucional que afronta estos peligros. En concordancia con Nussbauum (2019), el miedo a las amenazas derivadas de las crisis nutre emociones que los sujetos no son capaces de controlar por sí mismos. Esto, señala la autora, alimenta el surgimiento de la servidumbre voluntaria en la modernidad, donde las personas y las comunidades anhelan del cuidado sin medir el precio que deben pagar por la protección frente a estas circunstancias. Los cambios que sufren las libertades civiles han sido documentadas en Estados Unidos, a propósito de los eventos de septiembre de 2011 en Nueva York (Ley Patriota de los Estados Unidos de 2001). En Chile, el reiterado uso de herramientas constitucionales como el estado de excepción, se ha convertido en una constante a propósito del abordaje institucional en catástrofes recientes. Pienso que las crisis expresan distintas formas de debilitamientos o rupturas que pueden ser exhortadas como preocupaciones teóricas respeto de la profundidad interpretativa del desastre. Una de estas rupturas alude al debilitamiento de lo que Thomas Hobbes denominó el contrato social. Esto, pues la crisis desencadena el quiebre del orden en la sociedad y el potencial de riesgo que el caos encarna para la cohesión. Una segunda vía refiere al debilitamiento/ruptura de las certezas que residen en la regularidad sociopolítica. Esto concierne con el surgimiento de agitaciones en la población, pues ella expresa su malestar frente a las consecuencias de las crisis. Paralelamente, el rápido escalamiento de la incertidumbre gubernamental ante la crisis acarrea mayores controversias por la falta de efectividad para resolver los problemas emergentes. Un tercer desplazamiento que surge de las crisis sociales se conecta con la idea de la ruptura de la continuidad histórica. No intento discutir las evidencias documentadas sobre los cambios que acontecen tras un desastre sino más bien apuntar a pensar estos procesos desde la categoría de la discontinuidad. En la perspectiva de Foucault (2013) la discontinuidad funciona como un método para rebatir la idea de la historia lineal y teleológica. De acuerdo con Choque (2019), la discontinuidad se expresa tanto en las vertientes arqueológica y como genealógica de la obra foucaultiana. La primera despliega epistemes independientes sin evolución progresiva, 320 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . mientras que la genealogía analiza la fragmentación en el poder. Siguiendo a Choque, las vertientes metodológicas antes mencionadas confirman la división en la construcción del saber y la historia. Por ello, para Foucault (2013) la historia es una trayectoria discontinua, en tanto que las cosas no se perciben, describen o comprenden de la misma manera en cada época. Esta idea, en parte, es tomada por Dobry (2025), a propósito de la noción de coyunturas críticas. Esta categoría refiere a lapsos de tiempo relevantes, en los que las trayectorias económicas, políticas, institucionales e incluso biográficas pueden desviarse significativamente por ocurrencia de hitos o eventos complejos. Dobry indica que las coyunturas operan como puntos de inflexión que redirigen procesos históricos hacia desenlaces distintos de los esperados en condiciones supuestas como normales. Desafíos de incidencia en la producción de conocimiento Un aspecto relevante al presentar la trayectoria de investigación tiene relación con la proyección de los próximos años. Para ello es importante reforzar que la teoría de la intervención debería ocupar un lugar importante en el debate disciplinario de las próximas décadas. En torno al asunto emergen nuevas preguntas que contribuyen a una especificación de saberes, con fines de propiciar más diálogo inter y transdisciplinario desde preguntas del trabajo social (Muñoz-Arce, 2011; Ortega, 2015). Problematizar en torno a la intervención en contextos de desastres propicia la deliberación de los resultados de investigación en los intersticios que provocan trasformación en la política pública. Por ello, aspiro a la construcción de mayor incidencia pública desde la intervención social en situaciones de desastres. Mirar el desastre como proceso lleva de disputar la consideración eventistica que es construida desde los medios de comunicación y las agendas de corto plazo en esta materia. Lo anterior invita a pensar que la búsqueda de la incidencia requiere del impulso en el largo plazo en esta tarea. El asunto de la discontinuidad y la crisis es relevante en esta proyección, a partir de los saberes acumulados en la disciplina en materia de intervención social y desastres. Pensando en el hito del centenario del trabajo social, es fundamental internalizar que en los próximos años la sociedad afrontará mayor frecuencia de estos quiebres sociales. Los desastres serán los talantes más representativos de las crisis, a la luz de los procesos de cambio climático que están incrementándose en la medida que avanza el siglo XXI. Lo anterior exige una permanente actualización teórico-metodológica en concordancia con una actitud crítica frente a los trasfondos políticos de los procesos de recuperación de largo plazo. 321 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte iv. territorios en disputa Respecto del ámbito descrito de investigación, existen tareas interesantes el futuro inmediato. A partir de 2025, coordinaré un equipo interdisciplinario de investigación con participación de las Universidades del Bío-Bío y de Valparaíso2, para llevar a cabo el proyecto Fondecyt Regular Nro. 1251794, titulado “Gobierno del desastre en eventos extremos. Estudio de casos de estrategias gubernamentales en desastres de origen geológico e hidrometeorológicos ocurridos en Chile entre los años 2008 y 2024”. El objetivo del estudio es analizar las estrategias del gobierno del desastre desarrolladas tras los eventos extremos geológicos e hidrometeorológicos ocurridos en Chile entre los años 2008 y 2024. Este Fondecyt se acopla a la idea de plantear un programa de investigación que estudie la convergencia entre la intervención, crisis y desastre, especialmente en sus manifestaciones de largo plazo. Alguno de los tópicos de estudio que podrían resultar de interés disciplinario del trabajo social son: 1) atender la disociación entre sociedad y naturaleza en las ciencias sociales, para contribuir en re-epistemologizar lo que se conoce, se concibe, y por ende se transforma en el mundo (Leef, 2004); 2) por ello resulta fundamental entender desde trabajo social cuales son las implicancias del neoliberalismo en contextos de desastre, particularmente en el diseño de estrategias de riesgos, la mercantilización de las catástrofes y los alcances de los procesos de recuperación de largo plazo; 3) lo anterior requiere de un investigaciones que aborden las consecuencias relacionales de la radicalización de la intervención gubernamental en situaciones de desastre, que tiende a la deshumanización y la vulneración de derechos; y 4), finalmente, en una faz más aplicada, propongo remirar los diseño de modelos especializados de intervención social en crisis dirigidos tradicionalmente al ámbito psicosocial, para ampliar sus implicaciones a asuntos socioespaciales y comunitarios. Por todo lo anterior creo que la intersección entre crisis, desastre e intervención social desafiará la creatividad y el compromiso ético-político del trabajo social de las próximas décadas. Referencias Agamben, G. (1998). Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida. Valencia: Pre-textos ------------- (2016). ¿Qué es un dispositivo? Buenos Aires: Hidalgo. 2 Equipo conformado por la Patricia Castañeda (Escuela de Trabajo Social, U. Valparaíso) y Reinier Hollander (Depto. Administración y Auditoría, UBB) y Denisse Schmidt (Depto. Ciencias de la Construcción, UBB). 322 100 años de trabajo social en chile . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Aguirre, B. (Ed.). (2018). Intervención social: dispositivos de continuidad, ruptura y oportunidad en el escenario social contemporáneo del trabajo social y las ciencias sociales. Santiago de Chile: Ediciones Universidad Santo Tomás. Arellano, N. &, Castro-Serrano, B. (2022). Entrelazamientos deseantes. 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