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Economía Marxista: una guía de apoyo

Durán, Gonzalo; Staton, Michael

Abstract

En esta guía de lectura del primer volumen de El Capital, seguimos los argumentos centrales que Karl Marx desarrolló para descubrir las leyes de funcionamiento del sistema capitalista. Marx describe cómo los hombres y mujeres de la clase trabajadora venden su fuerza de trabajo —es decir, su capacidad para crear durante el proceso de trabajo— a quienes son dueños o controlan los medios de producción que ellas y ellos ponen en marcha cuando realizan sus tareas, y cómo esto constituye la clave para comprender la desigualdad y la violencia de nuestra sociedad.

Full text

Economía Marxista: Una guía de apoyo Economía Marxista: una guía de apoyo. Gonzalo Durán S. y Michael Stanton Libro de apoyo para el curso Economía Marxista. Primer semestre de 2025, Facultad de Ciencias Sociales. Curso electivo de profundización teórica para la carrera de Sociología. La traducción del texto de Joseph Choonara, así como el material adicional incorporado son de absoluta responsabilidad de Gonzalo Durán S. y Michael Stanton. Agradecemos a Vicente Rojas Murúa, estudiante de Sociología de la Universidad de Chile, su valiosa colaboración en la gestación de este curso y en la revisión general de estilo de esta guía. Santiago de Chile, octubre 2025 Primera edición ISBN: 978-956-6276-68-5 Ariadna Ediciones ariadnaediciones.cl/ https://doi.org/10.26448/ae9789566276685.151 Portada, diseño y diagramación: Matías Villa Juica. Ilustración de portada: Valentina Orozco R. Obra bajo Licencia Creative Commons Ariadna Ediciones postula y/o indexa su producción en Repositorio ANID (solo proyectos con folios FONDECYT u otras agencias de financiamiento chilenas), Book Citation Index (sólo en inglés), ProQuest, OAPEN, ZENODO, HAL Archives Ouvertes, DOAB, Digital Library of the Commons, SSOAR, Open Library (Internet Archive) Catalogue du Système Universitaire de Documentation (SUDOC, Francia); UBL (Universidad de Leipzig). Impreso en Talleres Gráficos LOM. Economía Marxista: Una guía de apoyo Gonzalo Durán S. – Michael Stanton Índice Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 PARTE I: GUÍA DE LECTURA DE EL CAPITAL DE MARX 1. El método de Marx . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 2. Concepto de mercancía, valor de uso, valor y valor de cambio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 2.1. Capítulo 1, Sector 1: Los dos factores de la mercancía . . . 19 2.2. Capítulo 1, Sector 2: Dualidad del trabajo representado en las mercancías . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 2.3. Capítulo 1, Sector 3: La forma-valor o valor de cambio . . 27 2.3.1. La forma simple o singular del valor . . . . . . . . . . . . . . 27 2.3.2. La forma total o desplegada del valor . . . . . . . . . . . . . 27 2.3.3. La forma general del valor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28 2.3.4. La forma monetaria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 3. El fetichismo de la mercancía y su secreto . . . . . . . . . . . . . . 31 3.1. Capítulo 1, Sector 4: El carácter fetichista de la mercancía y su secreto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 3.2. Capítulo 2: El proceso de intercambio . . . . . . . . . . . . . . . . . 38 4. El dinero en la economía capitalista - La transformación del dinero en capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43 4.1. Capítulo 3: Dinero o la circulación de mercancías . . . . . . . 43 4.1.1. Medida de los valores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44 4.1.2. El dinero no es simplemente una medida de valor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47 4.1.3. Funciones del dinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52 4.2. Capítulo 4 (sección 1, ed. español): La fórmula general del capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54 4.3. Capítulo 4 (sección 2, ed. español): Contradicciones en La formula general . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57 5. La fuerza de trabajo como mercancía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59 5.1. Capítulo 4 (sección 3, ed. español): La compraventa de fuerza de trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59 5.2. Capítulo 5 (ed. español): El proceso de trabajo y el proceso de valorización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 5.2.1. El proceso de trabajo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64 5.2.2. El proceso de valorización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 67 6. La tasa de explotación y la masa de plusvalor . . . . . . . . . . . 73 6.1. Capítulo 6 (ed. español): Capital constante y capital variable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 73 6.2. Capítulo 7 (ed. español): La tasa de plusvalía . . . . . . . . . . . . 75 6.3. Capítulo 9 (ed. español): La tasa y masa de plusvalía . . . . . 76 7. El sistema en su totalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83 7.1. Capítulo 11 (ed. español): La Cooperación . . . . . . . . . . . . . 83 7.2. Capítulo 14 (ed. español): La plusvalía absoluta y relativa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 85 7.3. Capítulo 15 (ed. español): Cambios de magnitud en el precio de la fuerza de trabajo y plusvalía . . . . . . . . . . . . . . 90 7.4. Capítulo 17 (ed. español): La transformación del valor de la fuerza de trabajo en sueldo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 7.5. Capítulo 21 (ed. español): Reproducción simple . . . . . . . . 93 7.6. Capítulo 22 (ed. español): La transformación de la plusvalía en capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97 7.6.1. La producción capitalista a escala creciente . . . . . . . . 97 15 1. El método de Marx Antes de examinar el capítulo inicial de El Capital, vale la pena investigar el método que Marx utiliza en la obra. Si la discusión te queda un poco oscura, no te preocupes. Se aclarará a medida que empieces a trabajar el texto de Marx y, si no está claro de al tiro, puedes volver a consultar esta sección a medida que avances. Marx comienza con la proposición de que la apariencia de las cosas es engañosa y caótica. Tenemos que mirar por debajo de esta apariencia superficial para entender cómo está estructurada la realidad y cómo se presenta. Como dice Marx, “toda ciencia sería superflua si la forma de apariencia de las cosas coincidiera directamente con su esencia”1. Si la apariencia superficial del capitalismo era confusa en tiempos de Marx, ¿cuánto más lo es hoy, con, por ejemplo, la explosión de complejos mercados financieros que parecen crear dinero de la nada misma, para luego reventar de forma catastrófica? Sin embargo, entender que hay una diferencia entre la apariencia y la esencia, entre cómo aparecen las cosas bajo el capitalismo y las relaciones reales que impulsan el sistema, no es más que plantear el problema...porque luego tenemos que preguntarnos “¿cuál es ese método?” Fundamentalmente, el método empleado por Marx implica primero la abstracción para luego pasar de lo abstracto a lo concreto. Por abstracción, Marx entiende despojarse de los rasgos complicados de la realidad para captar sus fuerzas motrices en su forma más pura y simple. Esto es precisamente lo que hace Marx en el difícil capítulo inicial de El Capital. Partiendo de la simple mercancía, algo muy evidente en la apariencia del capitalismo, deduce algunos conceptos abstractos - el va1 Karl Marx, Capital, Volume 3 (Penguin, 1991, Inglés), Pág. 956. 16 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . lor es uno de los más interesantes - que desempeñarán un papel clave en la explicación de categorías más complejas que aparecen más adelante en el texto. Pero el hecho de que algo sea abstracto no significa que sea simplemente un producto intelectual, una idea sacada de la nada. Estas categorías desarrolladas por Marx tienen un impacto material en el mundo del capitalismo y él a menudo presenta ejemplos históricos de cómo esto se desarrolla - revelando las tendencias y contra tendencias reales dentro del capitalismo que afectan a la vida de las personas, sus luchas, sus relaciones entre sí, etc. Sin embargo, la abstracción, por poderosa que sea como herramienta, no es suficiente. En cada etapa del análisis en El Capital nos encontramos con rompecabezas que nos obligan a elevarnos a un nivel más concreto, con mayor complejidad y factores de complicación adicionales. De hecho, la mayor parte del libro es este mismo proceso de pasar de lo abstracto a lo concreto. El paso a lo concreto no es un proceso intelectual aislado sino implica incorporar nuevo material a la teoría. Por ejemplo, al final de la sección 2 del Capítulo 4, Marx describe un mundo capitalista en el que todos los productos se valoran en función del trabajo que ha costado producirlos, y todos se intercambian a su valor en el mercado, y se pregunta: ¿cómo puede este sistema generar un beneficio para alguien?...para luego, en el Capítulo siguiente sobre la compraventa de fuerza de trabajo, responder a esta pregunta. Sólo cuando la propia fuerza de trabajo se convierte en mercancía, los productores capitalistas, que emplean mano de obra asalariada, pueden obtener ganancias mediante la explotación de los trabajadores. El detalle de ese argumento no es importante en este momento, pero el método sí lo es, porque hasta ese punto del texto de El Capital, el trabajo asalariado no había aparecido en absoluto. Marx recurre e incorpora este nuevo concepto, tomado del mundo exterior, para resolver un rompecabezas que planteaba llevando el análisis a un nivel más concreto. Esta cuidadosa ordenación del material temático puede hacer que el texto sea bastante difícil de asimilar. Existe una tentación constante de saltar hacia adelante, introduciendo conceptos que todavía no encajan en el análisis que Marx está desarrollando. Pero la gran recompensa de seguir la meticulosa lógica de Marx es que, a medida que nos elevamos a lo concreto, podemos entender el funcionamiento cotidiano del capitalismo no como una “concepción 17 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx caótica del todo”, sino como una “rica totalidad de muchas determinaciones y relaciones”2. Así, cuando llegamos al Volumen 3 de El Capital, llegamos a tratar temas complejos como la renta pagada por la tierra, los mercados de valores, las crisis económicas, la banca, etc. Como alternativa, si empezamos con estas categorías y tratáramos de entenderlas en sus propios términos, las encontraríamos desconcertantes. Sin embargo, después de haber recorrido los tres volúmenes de El Capital, empezando por las abstracciones más simples y reconstruyendo gradualmente el rompecabezas a medida que nos acercamos a lo concreto, podemos, con suerte, entender cómo funcionan estas cosas y cómo se interrelacionan. Hay otro aspecto a tener en cuenta en la organización de El Capital. Marx se centra en la producción en el primer volumen. En el segundo, trata del proceso de circulación, que es la forma en que el capital pasa por sus diversas fases (producción, pero también compra y venta). El tercer volumen integra ambos aspectos del capitalismo y trata así el proceso en su conjunto, lo que permite a Marx explorar algunos de los aspectos más complejos del sistema. La naturaleza interrelacionada del proyecto causa problemas para quienes se limitan a leer el Volumen 1. Esto puede conducir potencialmente a un enfoque demasiado simple hacia la producción, en el que se pasen por alto cuestiones relacionadas con la circulación del capital o cuestiones como las finanzas y el crédito que se discuten principalmente en el Volumen 3. Dicho esto, es útil ver la producción como la base de la circulación, por lo que el orden de Marx tiene sentido. Sin embargo, en Volumen 1, hay muchas referencias a ideas que se desarrollan más plenamente en el Volumen 3 y, con menos frecuencia, en el segundo volumen. Vale la pena entrar en dos temas metodológicos finales En primer lugar, en los primeros borradores de El Capital, Marx elabora un plan para toda una serie de libros que cubren una gama 2 Karl Marx, Grundrisse (Penguin, 1993, en Inglés); Página 100. Los “Grundrisse” son un borrador o pauta inicial para El Capital. 18 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . más amplia de temas que los tres volúmenes que poseemos. Esta primera versión estaba estructurada en parte en torno a una distinción entre lo que Marx llama “capital en general” y “muchos capitales”, este último relacionado con la competencia entre capitalistas. A medida que El Capital fue tomando forma, Marx se vio obligado a romper con algunos aspectos de su plan inicial, por ejemplo, el papel desempeñado de la competencia en el texto. La competencia aparece en el Volumen 1 de El Capital, pero a menudo Marx se resiste a discutirla en profundidad, a veces añadiendo una cláusula que sugiere que la elaboración completa se hace en otro lugar, más adelante en la obra. Sin embargo, la competencia sigue siendo fundamental para entender cómo funciona el capitalismo: la presión de cada unidad de capital sobre las demás es, de hecho, lo que hace cumplir las leyes básicas del movimiento del capitalismo. Por lo tanto, en el guía de lectura, intentaremos destacar el papel de la competencia. En segundo lugar, en varios puntos reaparecen en El Capital las preocupaciones de Marx por conceptos como la alienación y la posibilidad de la libertad humana. Reconocemos en nuestra lectura este hecho, que está en desacuerdo con la interpretación del marxista francés Louis Althusser, todavía hoy muy popular en el mundo académico de izquierdas, que creía que había una “ruptura epistemológica” entre el joven Marx “humanista” y el Marx maduro que escribió El Capital. La edición y traducción de El Capital que ocupamos en este texto es la de Siglo Veintiuno editores, volúmenes 1,2,3 y de la edición 2009, a cargo y traducido por Pedro Scaron. La traducción al castellano está basada en el texto original, en la última versión revisada por Marx, de 1872. También se incluyeron (como notas de pie), todas las variantes introducidas por Engels en ediciones 3 y 4. Pero el lenguaje de las citas debe “traducirse en la imaginación” al lenguaje que ocupamos hoy. Y hemos mejorado la traducción de citas en algunos casos, para dejar más claro el sentido del original. Las referencias a las citas tienen el formato [Lm, nnn], donde m es Volumen 1,2,3 de la edición de siglo XXI, y nnn es el número de página del volumen. 19 2. Concepto de mercancía, valor de uso, valor y valor de cambio 2.1. Capítulo 1, Sector 1: Los dos factores de la mercancía Aplicando su metodología, Marx comienza la obra con una descripción de la apariencia del sistema. Escribe que la riqueza de “las sociedades en las que predomina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías” [L1,43]. Y la mercancía es la expresión más simple del trabajo humano social, que, a su vez, es la base de la civilización humana. La mercancía en el capitalismo es la expresión elemental del trabajo socializado3, su forma celular elemental, y por tanto constituye el punto de partida del análisis. Por lo tanto, Marx comienza al tiro a analizar la mercancía. Primero identifica una característica evidente que todas las mercancías comparten: que son valores de uso. Marx identifica este valor de uso con la forma física de la mercancía, pero también en una definición mucho más útil, que se aplica con mayor precisión en un mundo donde el sector de los servicios hoy está muy mercantilizado sin producir necesariamente objetos tangibles que se venden: “El valor de uso se efectiviza solamente en el uso o en el consumo” [L1, 44] y no importa quién lo use o consuma ni por qué. Es decir, la palabra “útil” no es aquí un tema moral. Una bomba es útil para un gobierno. La segunda característica de las mercancías refleja el hecho de que las mercancías se intercambian: es el valor de cambio. Las mer3 Trabajo socializado es el trabajo que produce mercancías. 20 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . cancías se intercambian y surgen a través de ese proceso de intercambio. Con el valor de cambio Marx se refiere simplemente a la proporción en la que dos mercancías pueden intercambiarse. A primera vista, parece una relación muy arbitraria y que cambia según el lugar y el tiempo. Entonces, se pregunta Marx, ¿podemos, mediante un proceso de abstracción, detectar algo más profundo sobre el valor de cambio que determina la relación entre las mercancías? Si es así, Marx sugiere que el valor de cambio debe ser una “modo de apariencia” de un contenido de ella [L1, 45]. ¿Cuál es ese contenido que permite que una mercancía se intercambie en una proporción definida con otras mercancías? Para que dos mercancías se intercambien de manera confiable, deben ser iguales a una “una tercera” [L1, 46] distinta a las cualidades físicas particulares de las mercancías. Aquellas cualidades son relevantes para el valor de uso de una mercancía, pero estamos haciendo abstracción de las cualidades físicas...y si eliminamos las características concretas de las mercancías, ¿qué queda? “Nada ha quedado de ellos salva una misma objetividad espectral, una mera gelatina de trabajo humano indiferenciado, esto es, de gasto de fuerza de trabajo humana sin consideración a la forma en que se gastó la misma” [L1, 47] Marx habla en ese análisis del trabajo humano “homogéneo”. Es homogéneo en el sentido de que sus características concretas han sido despojadas, lo que permite agruparlo sin distinción entre las diferentes actividades de trabajo. Ese trabajo, por lo tanto, es una abstracción. En las mismas páginas utiliza otra expresión para describir ese trabajo: “trabajo abstractamente humano” [L1, 47]. Y a continuación Marx nombra su “tercera cosa” debajo de la apariencia de la mercancía, y lo describe como: “cristalizaciones de esta sustancia social” [L1, 47]. Nótese que “valor” no es en absoluto lo mismo que “valor de cambio”. Las mercancías tienen un valor porque son productos del trabajo abstracto; pero el valor de cambio no es más que la forma en que se expresa este valor. 21 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx A menudo se salta esta distinción y se habla sólo de “valores de uso” y “valores de cambio”. Pero éste no es el argumento de Marx. En sus términos, las mercancías son a la vez valores de uso y valores (es decir trabajo abstracto humano), y el valor de cambio es la “forma de apariencia” del valor. La “forma de apariencia” del valor A menudo se intenta “probar” o “refutar” la ley del valor de Marx. Y es cierto que se puede crear otra forma de medir el valor, como la “utilidad” de una mercancía, a veces utilizada por la corriente dominante de la economía4. Pero esas medidas suelen ser psicológicas, individualistas y no atributos sociales inherentes a las propias mercancías. Además, la producción y el intercambio son, para Marx, procesos sociales regidos por las relaciones sociales particulares que se desarrollan en un modo de producción dado. Ahora bien, una vez entendido esto, Marx sostiene que el valor de una mercancía tiene una magnitud definida, basada en la duración del trabajo necesario para su creación. Aquí la palabra “necesario” es absolutamente central. La cantidad de valor contenida en una mercancía está regulada por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. Marx escribe: “El tiempo de trabajo socialmente necesario es el requerido para producir cualquier valor de uso, en las condiciones de producción normales para una sociedad y con el grado social medio de destreza e intensidad de trabajo” [L1, 48]. Por tanto, si fabrico una mercancía con una técnica del pasado, o con una misma máquina arcaica, el valor que contiene es aquel según el uso de las técnicas y equipos “promedios” actuales. Marx deja claro que este tiempo de trabajo socialmente necesario puede variar históricamente. 4 Durán/Stanton: Ver nuestra discusión sobre la economía neoclásica y el marxismo. Ver Parte II, sección 3 de esta guía. 22 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Usa como ejemplo práctico los diamantes. Son caros debido al tiempo de trabajo necesario para encontrarlos y extraerlos (en este sentido, la idea que a veces se tiene de que las mercancías adquieren valor debido a su “escasez”, implica que se necesita mucho trabajo para obtener algo). En la actualidad, los láseres nos permiten hacer fabricación industrial del diamante y su precio ha caído. Debemos detenernos en este punto para tomar en cuenta y aclarar un par de cuestiones que plantea la discusión de Marx. En primer lugar, es importante reconocer que no podemos considerar el valor en términos puramente cuantitativos. La corriente dominante en economía, como todos saben, habla sobre todo de estadísticas. No así la economía política marxista. Ciertamente hay una dimensión cuantitativa de la teoría de Marx y, de hecho, es muy importante. Pero el valor no es simplemente una cifra numérica que adjuntamos a las mercancías sino “una expresión objetiva de una relación entre los hombres, una relación social, la relación de los hombres con su actividad productiva recíproca”.5 El valor es una relación social En otras palabras, estamos hablando de trabajo social abstracto como fuente de valor. Tenemos que dar este paso en el argumento antes de empezar a discutir el concepto de tiempo de trabajo socialmente necesario. El trabajo es abstracto cuando lo despojamos de su forma concreta y lo consideramos como trabajo en general, independientemente de la forma en que se realiza o lo que produce. Este trabajo abstracto es el que crea valor. Una vez entendido este hecho, podemos considerar cómo la cantidad de valor producido está regulada por el tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para producir un determinado valor de uso. Si tienes claro este orden de conceptos, vas a tener las cosas mucho más claras a medida que avanzas en el primer capítulo. 5 Karl Marx, Teorías de Plusvalía, Volumen 3 (Lawrence and Wishart, 1972, Inglés), Pág. 147. 23 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx En segundo lugar, Marx habla de mercancías en un contexto específicamente capitalista. Recordemos cómo, al comenzar su obra, Marx habla específicamente de sociedades en las que prevalece el modo de producción capitalista. Es importante subrayar este hecho porque parece que muchos de los pasajes del primer capítulo podrían aplicarse a cualquier sociedad en la que se produzcan mercancías. Sin embargo, Marx escribe en un apéndice a la primera edición de El Capital: “Los productos del trabajo no se convertirían en mercancías, si no fueran productos de trabajos privados separados llevados a cabo independientes entre sí. La interconexión social de estos trabajos privados existe materialmente”. En otras palabras, estamos hablando de una serie de productores de mercancías interconectados. No se trata de una descripción de las sociedades precapitalistas (como las comunidades de los pueblos mapuche y otros), en las que la producción de mercancías era, por lo general, bastante periférica y la mayor parte de la producción se destinaba al consumo y no al intercambio. El capitalismo, por el contrario, es un sistema de producción generalizada de mercancías. Como veremos, la interacción de las diferentes unidades de capital, los diferentes productores privados que compiten entre sí en el mercado, impone la ley del valor. Además, en el capitalismo, no sólo el producto final es una mercancía, sino también los medios de producción adquieren una forma mercantil. Esto incluye, como veremos en capítulos posteriores, la propia fuerza de trabajo, que se compra y se vende. En un mundo precapitalista de subsistencia, un determinado producto puede adquirir un precio uniforme en un mercado local. Pero esto no regula el gasto de tiempo de trabajo necesario para producir mercancías. Para ello es necesario que los insumos de la producción sean también mercancías con un valor regulado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción. Por supuesto, en las sociedades precapitalistas sigue habiendo explotación. El encomendero puede apropiarse de parte de la cosecha que producen los ayllus (comunidades) de sus tierras, pero la cantidad que se lleve dependerá de la voluntad de las comunidades de rebelarse si se lleva demasiado, las condiciones naturales como la fertilidad del suelo, etc. 24 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Es decir, el señor no se ve presionado a extraer más riqueza del campesino para acumular capital en competencia con otros capitalistas. Tampoco intervendrá para reorganizar la producción con el fin de minimizar el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un determinado producto. Aunque, la presión ejercida por la realeza española por conseguir más y más plata de los lavaderos chilenos era un ejemplo que Chile siempre ha sido parte de un sistema y mundo globalizado. Las leyes del movimiento de la sociedad precapitalista son un tema fascinante para los marxistas, pero no son la cuestión que Marx aborda en este libro. 2.2. Capítulo 1, Sector 2: Dualidad del trabajo representado en las mercancías Llegamos ahora a un punto que Marx consideraba uno de los más importantes de su libro: el doble carácter del trabajo. Vimos en el primer sector del capítulo que las mercancías son a la vez un valor de uso y un valor. También que los valores son generados por el trabajo abstracto. A la inversa, Marx dice ahora que los valores de uso son producidos por el trabajo útil o trabajo concreto. El trabajo concreto es la actividad útil que transforma los valores de uso - por ejemplo, el trabajo que convierte el algodón crudo en hilo o el trabajo transforma hilo en tela para la confección de ropa. Por supuesto, esto no significa que haya dos procesos de trabajo distintos, uno de ellos abstracto y otro concreto. La producción de mercancías en el capitalismo implica un proceso de trabajo que combina ambos aspectos, cada proceso laboral que produce una mercancía es trabajo simultáneamente abstracto y concreto. Marx también introduce una nueva idea: trabajo simple y trabajo complejo. El pasaje en el que lo hace es bastante confuso y, junto con un pasaje relacionado en el Capítulo 5, ha creado un problema para resolver: el “problema de la reducción”. Marx escribe que: 31 3. El fetichismo de la mercancía y su secreto 3.1. Capítulo 1, Sector 4: El carácter fetichista de la mercancía y su secreto Los tres primeros sectores del Capítulo 1 son de las más difíciles de toda la obra de Marx. A menudo el lector necesita volver a ellas varias veces antes de comprender plenamente los argumentos que contienen. Afortunadamente, el cuarto sector es mucho más fácil de leer, aunque no menos importante. Aporta ideas esenciales sobre el funcionamiento del capitalismo, las ilusiones creadas por ese funcionamiento y el fracaso de la corriente económica dominante a la hora de comprender el sistema. En primer lugar, ¿qué entiende Marx por fetichismo? Un fetiche es un objeto imbuido por la gente con poderes místicos. El término surgió entre los europeos en África occidental alrededor del siglo XVII y entre los españoles en América en siglos aún más lejanos, para describir ciertas prácticas de la población indígena. Estaba muy en boga en la antropología victoriana que Marx leía con atención. Por supuesto, en manos de antropólogos el término podía utilizarse para ridiculizar a las poblaciones indígenas, pero Marx le da la vuelta a esto. Si bien los fetiches pueden existir en aquellas sociedades, dentro del capitalismo son omnipresentes. El capitalismo sufre del fetichismo de la mercancía. Para explicar lo que quiere decir con esto, Marx comienza señalando que no hay nada misterioso en los valores de uso: “Es de claridad meridiana que el hombre, con su actividad, altera las formas de los materiales naturales de manera que le sean útiles” [L1, 87]. 32 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Además, no es cierto que el misterio surja por el carácter abstracto del trabajo, que no es más que el resultado de la actividad humana ya que esa abstracción se basa en el hecho de que todo trabajo es trabajo humano de algún tipo. Tampoco se trata de la determinación cuantitativa del valor, porque la asignación del trabajo a tareas concretas es una característica de todas las sociedades en las que existe la división del trabajo. Del mismo modo, la naturaleza social del trabajo no es ningún misterio, porque también es una característica de cualquier sociedad humana; el trabajo humano asume típicamente “una forma social” [L1, 88] - que es una de las cosas que define a los humanos como especie distinta. Entonces, ¿cuál es el gran misterio del fetichismo capitalista? Marx sostiene que el “carácter enigmático del producto del trabajo” se basa en la propia forma de la mercancía. Aquí llegamos al argumento clave: “Lo misterioso de la forma mercantil consiste sencillamente, pues, que la misma refleja ante los hombres el carácter social de su propio trabajo como caracteres objetivos inherentes a los productos de trabajo, como propiedades naturales sociales de dichas cosas” [L1, 88]. En otras palabras, la relación entre los trabajos socializados se da vuelta en una relación entre las cosas, entre sus productos. Y que esta forma-mercancía parece convertirse en una característica natural del mundo. Así, “la forma fantasmagórica de una relación entre cosas, es solo la relación social determinada existente entre aquellos.” [L1, 89]. Podemos llamar a este proceso reificación. Por poner un ejemplo de la vida cotidiana, pensemos en viajar en bus. Al hacerlo, pagamos el pasaje con dinero, en forma física o electrónica. Se trata de una relación entre cosas: un viaje en bus a cambio de dinero. Lo que queda totalmente oculto son las relaciones sociales subyacentes. entre tú y el conductor del bus, pero también entre tú y los humanos que construyeron el bus, que obtuvieron las materias primas que entraron en su producción, quienes produjeron los alimen- 33 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx tos que consumieron esos trabajadores y así etc. Hay toda una red de relaciones sociales subyacentes a esta aparente simple relación entre las cosas. Pero cualquier rastro de estas relaciones es completamente borrado del proceso de intercambio de mercancías. Marx sostiene que ésta es una característica específica del capitalismo. En el capitalismo las mercancías se producen como resultado del trabajo privado. “Puesto que los productores no entran en contacto social9 hasta que intercambian los productos de su trabajo, los atributos específicamente sociales de esos trabajos privados no se manifiestan sino en el marco de dicho intercambio” [L1, 89]. Una vez que la producción de mercancías se convierte en omnipresente, la mercancía “sólo puede satisfacer las múltiples necesidades de sus propios productores privados en la medida que toda actividad privada, dotada de utilidad, es posible de intercambio por otra clase de trabajo privado útil” [L1, 90]. La producción ya no está directamente destinada a satisfacer necesidades. Este hecho básico marca el trabajo en el proceso de producción. (Obsérvese que Marx no habla de un obrero -utiliza el término menos específico de “productor”-, porque no tenemos todavía un concepto de la división entre trabajadores y capitalistas que se desarrolla en capítulos posteriores). Los productores no intercambian cosas porque deseen satisfacer las necesidades humanas de los demás, sin embargo, no obstante, participan en un proceso de equiparación del trabajo socializado a través del intercambio...“No lo saben, pero lo hacen” [L1, 90]. Las proporciones en las que intercambian las cosas deben “su origen a la naturaleza de los productos”. [L1, 91]. En otras palabras, el proceso se naturaliza. Así que el capitalismo, si nos fijamos en la apariencia superficial de la sociedad, no está simplemente cosificado, sino que también llega a parecer eterno e inmutable en la vida humana. Como los valores relativos de las mercancías parece que adquieren vida propia “bajo cuyo control se encuentran, en lugar de controlarlas” [L1, 91]. 9 Por ‘contacto social’ se entiende relaciones directas entre personas. 34 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Y de verdad, los políticos o los comentaristas económicos hablan del mercado y los valores como si se tratara de una fuerza de la naturaleza con la que tenemos que vivir y no algo basado en las relaciones sociales entre los seres humanos. Una vez establecidos estos importantes conceptos, Marx pasa a considerar la economía política capitalista y la forma en que el fetichismo de la mercancía afecta al mismo. Es posible, argumenta, detectar por debajo de las fluctuaciones accidentales de las proporciones en que las mercancías, la ley del valor que regula el intercambio. El descubrimiento de este hecho marca una “época en la historia de la evolución humana”. [L1, 91] Aquí Marx está pensando en los pasos tentativos hacia el descubrimiento del trabajo en las obras de Adam Smith y, de forma mucho más desarrollada, en las de David Ricardo. Sin embargo, su economía política no puede emanciparse completamente de la apariencia superficial mistificada de la sociedad: “Las formas que ponen la impronta de mercancías a los productos de trabajo y por tanto están presupuestas a la circulación de mercancías, poseen ya la fijeza propia de formas naturales de la vida propia antes de que los hombres procuren dilucidar no el carácter histórico de esas formas - que, más bien, ya cuentan para ellos como algo inmutable - sino su contenido” [L1, 93]. Así pues, los economistas políticos burgueses parten de la realidad del dinero y van hacia las relaciones sociales, en vez de partir de las relaciones sociales para ver cómo la categoría del dinero emerge de ellas, como hace Marx en el sector anterior del capítulo. Smith y Ricardo ven que las características del capitalismo son eternas, naturales y dadas de antemano; Marx las ve como sociales e históricamente transitorias. Es decir, los economistas burgueses a menudo usan al mito de Robinson Crusoe como una especie de experimento mental para demostrar que la producción capitalista de mercancías es un fenómeno natural. Marx, en cambio, sostiene que la forma mercancía surge en circunstancias históricas específicas. Compara la situación de Crusoe 35 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx con la de la Europa medieval. “En lugar del hombre independiente, nos encontramos con qué aquí, todos están ligados por lazos de dependencia: siervos de la gleba y terratenientes, vasallos y grandes señores, seglares y clérigos” [L1, 94]. Aquí las relaciones sociales de explotación y las formas de intercambio son de intercambio. El siervo sabe que cede al señor un tiempo determinado. Las familias campesinas de la época de Marx producen socialmente, pero los productos no se relacionan “recíprocamente como mercancías” [L1, 95]. En este caso, el tiempo de trabajo no está regulado por la ley del valor sino por las estaciones, las diferencias de género y la división del trabajo en el hogar, las necesidades particulares que hay que satisfacer, etc. Incluso en una sociedad no capitalista de “productores libres”, las relaciones son más transparente que en el capitalismo. Si los miembros deciden regular su sociedad en función del tiempo de trabajo, producen en común, asignando el tiempo de trabajo según un plan social y, una vez reproducidos los medios de producción, el tiempo de trabajo también puede regular su consumo. Aquí Marx llega a su tema central: el análisis de los economistas políticos que lo precedieron sólo ha llegado hasta cierto punto. David Ricardo es el mejor de ellos, porque en Ricardo se encuentran muchos de los elementos que aparecen en la teoría del valor de Marx. Sin embargo, a Ricardo le cuesta aplicarla (por razones que Marx expone en el tercer volumen de El Capital y en sus Teorías de la Plusvalía). En términos más generales, la economía política, incluida la de de Ricardo, nunca ha llegado a abordar las dimensiones históricas y sociales del capitalismo. “Nunca llegó siquiera a plantear la pregunta de por qué ese contenido adopta dicha forma, de por qué pues, el trabajo se representa en el valor, de a qué se debe que la medida del trabajo conforme a su duración se represente en la magnitud del valor alcanzada por el producto del trabajo” [L1, 98]. ¿Por qué? En parte, responde Marx, porque los economistas burgueses están obsesionados con la cantidad del valor - y podemos pensar en la forma en que la corriente principal de la economía ac- 36 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . tual está a menudo obsesionada con cuestiones que tienen que ver con los movimientos de los precios en lugar de comprender realmente el funcionamiento del sistema. Más fundamentalmente, los economistas políticos no ven la forma-valor como algo que “queda caracterizado como tipo de particular de producción social y con esto, a la vez, como algo histórico” [L1, 98-99]. Por cierto, nótese que aquí Marx distingue explícitamente entre Smith y Ricardo, economistas burgueses serios que, a pesar de sus limitaciones, trataban de entender el sistema capitalista, y los “economistas vulgares” que simplemente proclamaban como “verdades eternas” las “ideas más triviales y fatuas que se forman los miembros de la burguesía acerca de su propio mundo” [L1, 99]. Este proceso de degeneración ha ido mucho más lejos hoy en día: la “ciencia económica” dominante durante el siglo XX erradicó todo rastro de lo social o lo histórico. Las limitaciones de la economía política antes de Marx, por lo tanto, no son simplemente el resultado de que los teóricos relevantes no fueran lo suficientemente inteligentes. El fetichismo de la mercancía no es una ilusión producida por la niebla de la estupidez, sino una ilusión con una base objetiva en la sociedad capitalista. Por supuesto, en esta investigación tenemos que responder a la pregunta sobre cómo Marx es capaz de penetrar en el funcionamiento interno del capitalismo. El punto crítico -y está claro en todo el texto de El Capitales que adopta el punto de vista de la clase trabajadora. Consideremos el papel central que desempeña el trabajo en los sectores iniciales del capítulo. La discusión de Marx sobre el trabajo abstracto está informada por la forma en que el capitalismo estaba en su época, cuando creó un mundo de trabajadores asalariados intercambiables y más o menos homogéneos en sus fábricas. Este enfoque central sobre el trabajo -junto con una implacable oposición al capitalismo fue lo que le permitió sacar conclusiones que otros habrían evitadopermitió a Marx ver más allá que los predecesores en cuyos hombros se apoyó. Hay otra cuestión importante a considerar que es relevante para este sector, a saber, la relación entre el concepto de fetichismo de la mercancía y otro mucho más antiguo que aparece en los 37 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx escritos de Marx de mediados de la década de 1840: la alienación (o “enajenamiento”). Volviendo a los pasajes cercanos al comienzo del sector cuatro, donde Marx expone los aspectos “no misteriosos” del trabajo, es sorprendente cómo sus descripciones en El Capital se parecen a una concepción del trabajo humano desarrollada en sus Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844. En ese texto comenzó a desarrollar una visión del trabajo como actividad intencional y colectiva a través de la cual los seres humanos trabajan en la naturaleza para producir con el fin de satisfacer sus necesidades. Marx argumenta que esta actividad comienza a caer bajo el control de una fuerza ajena, el capitalista, y por lo tanto el trabajador está sujeto a la alienación, el despojo de poderes que deberían pertenecer al ser humano y que en su lugar se subordinan a otro fin, a saber, la creación de una mercancía para el capital. Marx no llega discutir la alienación en forma directa en el Capítulo 1 de El Capital. No es de extrañar porque aún no ha empezado a considerar el mundo del trabajo: la fuerza de trabajo aún no se considera una mercancía; no ha pensado en el lugar de trabajo ni siquiera en las divisiones de clase. Es decir, no tiene los conceptos que necesitaría para hablar de alienación. No obstante, el fetichismo de la mercancía está vinculado de diversas maneras a este concepto de alienación. Lo vemos hacia el final del capítulo, cuando Marx empieza a sugerir que el fetichismo de las mercancías es sólo una expresión de un “carácter fetichista” más amplio que se desarrolla dentro de la producción capitalista [L1, 101]. No habla más en ese momento, pero el tema se repite más adelante en El Capital y a partir de aquí podemos empezar a entender las conexiones. El hilo común que une el texto de Marx de 1844 con El Capital es el sentido en el que, bajo el capitalismo, los seres humanos pierden el control frente a fuerzas reificadas que existen independientemente de su voluntad. En lugar de ver una “transición” de un joven Marx humanista que hablaba de alienación, a un Marx maduro preocupado sólo por una comprensión “científica” de las estructuras capitalistas, es mejor 38 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ver el proceso como el de una profundización y refinamiento del concepto de alienación. En 1844, Marx se centró en los efectos deshumanizadores inmediatos de la producción industrial sobre el trabajador. Sin embargo, en ese momento Marx todavía estaba desarrollando sus ideas. Acababa de romper con los seguidores radicales del filósofo alemán Georg Hegel, conocidos como los hegelianos de izquierda, y con los activistas democráticos de clase media de su patria, y apenas estaba empezando a pensar en las implicaciones de su nuevo enfoque sobre el movimiento obrero. Además, la comprensión de Marx de la economía política del capitalismo era extremadamente limitada en esta etapa. A lo largo de las dos décadas siguientes, Marx profundiza sus conocimientos de dos maneras. En primer lugar, “historiza” lo humano. Deja de hablar en términos de una esencia humana o “ser de especie”, el término que utilizó en 1844, y comienza a ver a los humanos como individuos históricamente determinados. En segundo lugar, desarrolla una comprensión mucho más profunda del funcionamiento del capitalismo a través de su economía política. Los resultados son evidentes en esta sección y a lo largo de los tres volúmenes de El Capital en general. Empezamos a ver cómo el capitalismo no es simplemente un sistema que despoja a los trabajadores de su poder en la esfera de la economía, sino que es un sistema basado en toda una serie de relaciones sociales fetichizadas, que adoptan la forma de un conjunto de relaciones aparentemente inmutables entre las cosas. Lo mejor es ver esto este proceso unto de cosificación y de naturalización de las relaciones sociales que llega a dominar a los seres humanos que viven bajo el sistema. Esto puede integrar tanto el antiguo concepto de alienación como el nuevo de fetichismo. 3.2. Capítulo 2: El proceso de intercambio El Capítulo 2 es relativamente breve y consiste en gran parte en una recapitulación de partes del difícil capítulo inicial y en el comienzo de un debate sobre el dinero, que sigue en el capítulo siguiente. Sin embargo, hay algunos puntos distintivos que vale la pena considerar. 39 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx Marx comienza preguntándose cómo llegan las mercancías al mercado. El propietario de una mercancía, para quien esa mercancía no tiene “ningún valor de uso directo”, lleva esa mercancía al mercado con la esperanza de obtener una mercancía diferente que sí tenga un valor de uso para él [L1, 104]. Una vez que dos personas interactúan en el mercado, de acuerdo con la discusión sobre el fetichismo de la mercancía del capítulo anterior, “las personas sólo existen unas para otras como representantes de la mercancía y por ende como poseedores de mercancías” [L1, 103-104]. El intercambio de mercancías entre las dos personas implica una relación “jurídica” (es decir, legal), en la que existe un contrato explícito o implícito entre los individuos. Sin embargo, el contenido de esta relación jurídica “queda dado por la relación económica misma” [L1, 103]. Sobre esta base, en El Capital hace una de las numerosas críticas a Pierre-Joseph Proudhon, una figura cuyas ideas Marx quería desplazar dentro del movimiento socialista. Las teorías de Proudhon trataban de realizar plenamente su idea de “justicia eterna”, que de hecho reflejaba simplemente el concepto jurídico del libre intercambio de mercancías creadas por productores independientes, en lugar de cuestionar las relaciones económicas que, como muestra Marx en El Capital, estaban enraizadas en última instancia en la explotación. Marx también hace hincapié aquí en que tratará a las personas como “personificaciones de las relaciones económicas cuyas portadores...se enfrentan mutuamente” [L1, 104]. Esta frase debe entenderse en el sentido de que las relaciones personales o jurídicas particulares que las personas establecen en el ámbito económico tienden a reflejar la realidad económica subyacente. Esto no significa, por supuesto, que los individuos no sean más que portadores de relaciones económicas. Marx escribe que “los personajes que aparecen en el escenario económico son meras personificaciones de las relaciones económicas”, pero no implica que no haya nada más que un “escenario económico” en el que las personas desempeñan papeles particulares, o incluso que no haya otro escenario en el que las personas puedan aparecer. [L1, 104]. Como escribe Marx en otro lugar, “los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su antojo; no la hacen bajo circuns- 40 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . tancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias ya existentes, dadas y transmitidas desde el pasado”. Es decir, mientras que en otros escritos Marx enfatiza el alcance de la libertad humana, en El Capital se esfuerza por subrayar la forma en que las estructuras desarrolladas por el capitalismo restringen y moldean las acciones de las personas independientemente de su voluntad. Marx describe una vez más la aparición del dinero a partir del intercambio social, que tiene lugar paralelamente a la “transformación de los productos del trabajo en mercancías”. “Pero sólo un acto social, puede convertir a una mercancía determinada en equivalente general. Por eso la acción social de todas las demás mercancías separa de las mismas una mercancía determinada, en las cuales todas ellas representan sus valores. La forma natural de esa mercancía se transforma por tanto en forma de equivalente socialmente vigente. Su carácter de ser equivalente general se convierte, a través del proceso social, en la función social específica de la mercancía separada. Es de este modo en que se convierte en dinero” [L1, 106]. Marx sostiene que hay muchas mercancías diferentes que pueden llegar a funcionar como dinero. Sin embargo, sabemos que el dinero tiene que servir como la “forma de manifestación del valor de las mercancías”, que es, hasta que lleguemos al próximo capítulo, la única función del dinero con la que estamos familiarizados [L1, 109]. El oro y la plata son particularmente adecuados porque puede haber un acuerdo general sobre lo que constituye, por ejemplo, un lingote de oro (a diferencia del ganado o las camisas de algodón, que son mercancías mucho menos uniformes) y porque los metales preciosos también pueden dividirse en unidades más pequeñas o recombinarse en otras más grandes (es decir, por fundición). El uso del oro como dinero es un “valor de uso formal” especial que sirve como dinero, junto con sus otros valores de uso, como la fabricación de joyas [L1, 110]. Marx señala que el intercambio da al oro y a la plata su forma de valor específica. Pero el intercambio no les da su valor; su valor 47 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx que “no tiene valor alguno” [L1, 125]. Sin embargo, la humanidad no puede sobrevivir con la pura consciencia, el honor o la tierra no cultivada...estos precios presuponen un mundo de trabajo socializado que crea valores; es en este terreno donde la forma-precio logra su dominio sobre los seres humanos. Finalmente, en esta sección Marx argumenta que está muy bien que el oro represente el precio en la imaginación. Pero esto sólo puede ocurrir si el oro se ha establecido en la esfera del intercambio. Si intentas utilizar hierro como moneda en una tienda, sobre la base de que sabes que tiene un cierto valor, el casero no te va a tomar en serio: “Oculto en la medida ideal de los valores, acecha pues el dinero y contante y sonante” [L1, 126]. Pasemos ahora al papel del dinero contante y sonante en la esfera de la circulación. 4.1.2. El dinero no es simplemente una medida de valor Tenemos que comprender el papel que desempeña el dinero en la circulación de las mercancías en el mercado. a. La metamorfosis de las mercancías Aquí nos ocupamos del ámbito del intercambio en el que los valores de uso llegan a las manos de las personas a las que son útiles. Marx describe este proceso utilizando una forma de notación que nos resultará conocida a medida que avancemos en la lectura de El Capital. Imagina a un tejedor que vende tela por dinero y utiliza el dinero obtenido para comprar una Biblia. Para el tejedor, en el proceso simplemente cambia un valor de uso por otro. Adopta la forma: Tela-Dinero-Biblia o, de forma más general: Mercancía-Dinero-Mercancía, que Marx representa simbólicamente: M-D-M. Desde el punto de vista del tejedor, considerando el inicio y el final del proceso, parece M-M, como una relación en la que han cambiado directamente la Tela por una Biblia. Sin embargo, el dinero desempeña un papel clave en la mediación de la relación. Veamos con más detalle la primera parte: M-D. Esto resulta ser un tema complicado. Para que una mercancía (en este caso la 48 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . tela) se venda, debe ser útil para alguien. Debe existir una “división social del trabajo” [L1, 129]. Se trata de “un organismo natural de producción, una red cuyos hilos se han urdido y siguen urdiéndose a espaldas de los productores de mercancías.” [L1, 130]. En otras palabras, esta red social (y por ende “a quien vender”), existe independientemente de la voluntad de las personas implicadas y ésta se enfrenta a ellas como una fuerza externa aparentemente natural. Las “necesidades”, como señala Marx, surgen constantemente, se crean y desaparecen, pero supongamos que la tela satisface una necesidad real. Aun siendo así, una necesidad dada que existiera en la sociedad puede ser satisfecha; la cantidad de tela que pueden absorber los consumidores es limitada. Si se produce demasiado tela, éste se devalúa; una parte de la producción total de telas no es útil en un sentido social. El tiempo de trabajo adicional socialmente necesario es simplemente malgastado por quienes producen tela por encima de esta necesidad social. De este modo, la “estructuración cuantitativa del organismo social de producción...es tan espontánea como fortuita...” [L1, 131]; se vinculan los productores privados de toda la sociedad: son independientes unos de otros como productores, pero también dependen unos de otros como consumidores, y el mercado regula estas relaciones. Para simplificar, Marx supone que todo esto funciona sin problemas. Si es así, vemos las dos funciones del dinero en acción. En primer lugar, el dinero imaginario actúa como medida de valor...“la tela tiene un precio”. Luego, el dinero realiza el valor, permitiendo que la tela se cambie por oro. Aquí el dinero actúa como medio de circulación. Ahora llegamos a la segunda parte del intercambio: M-D. El vendedor suele vender una gran cantidad de un artículo, pero utiliza el dinero resultante para comprar una serie de mercancías en una multiplicidad de transacciones que inician nuevos circuitos desde el punto de vista de los vendedores de esas mercancías. Considerando todo el proceso, M-D-M, Marx se refiere a esto como un “circuito”. La forma mercancía se despoja de su aspecto particular, al ser intercambiada por dinero, y luego vuelve a una nueva forma mercancía. Estos diversos circuitos están entrelazados: se 49 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx podría trazar uno para la tela, otro para la Biblia, otro para lo que compre el vendedor de la Biblia, y así ad infinitum. Esto no sólo difiere en la forma del trueque, porque interviene el dinero, sino que también “difiere no solamente formal sino esencialmente” [L1, 136]. El tejedor intercambia efectivamente tela por una Biblia, pero el comerciante de Biblias no recibe tela, sino dinero. No tienen por qué saber cómo obtuvo el dinero el tejedor. Hay toda una “serie de vinculaciones sociales” que existe fuera del control de los individuos [L1, 137]. Otra vez, obsérvese este concepto de pérdida de control en favor de un mercado impersonal, que evoca las nociones de fetichismo y cosificación. Ahora llegamos a otro punto importante. Marx hace una crítica de una de las ideas de la economía política dominante: la “Ley de Say”. Esta ley afirma que una economía debe permanecer en equilibrio porque cada venta es una compra y cada compra una venta. (Es decir, “la oferta crea su propia demanda”). Marx responde: “Nada puede ser más desatinado que el dogma según el cual la circulación de mercancías implica un equilibrio necesario entre las compras y las ventas, puesto que toda compra es una venta y viceversa” [L1, 137]. El dinero se sitúa entre la venta y la compra. El hecho de que yo haya vendido algo no significa que tenga que comprar al tiro: “nadie necesita comprar inmediatamente por el solo hecho que haber vendido” [L1, 138]. Es en este punto donde aparece por primera vez en El Capital la noción de crisis. El intercambio de mercancías se divide en dos actos, la venta y la compra. Tienen una “unidad interna” en la medida en que es cierto que, si vendo algo, alguien también compra esa cosa. Pero también hay una “antítesis externa” en la que vender una cosa no significa necesariamente comprar otra [L1, 138]. (Nótase en este ejemplo, otro aspecto de la “metodología” de Marx: las contradicciones). Esto muestra que la propia naturaleza de la mercancía, el choque entre la producción privada de valores de uso y la naturaleza social del valor, regulado a través del intercambio de mercancías en el mercado, contiene, como dice Marx, “la posibilidad de las crisis” [L1, 139]. 50 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Marx deja claro que tenemos que entender mucho más que simplemente la circulación de mercancías para entender cómo y por qué se desarrollan las crisis y hay mucho más sobre esto en los tres volúmenes de El Capital. Pero ya podemos ver la posibilidad de que el circuito de las mercancías se rompa. b. El curso del dinero A medida que las mercancías cambian de manos, el dinero se mueve en la dirección opuesta permitiendo que las mercancías circulen y salgan de la circulación a medida que son consumidos como valores de uso. Sin embargo, el dinero, al haber adquirido el valor de uso especial y formal de ser un medio de circulación, no se retira de la circulación una vez que ha participado en una transacción, sino que “está instalado permanentemente” [L1, 142]. Este movimiento del dinero crea una ilusión fetichista: en lugar de que la circulación del dinero sea el resultado de la circulación de las mercancías, parece como si el movimiento de las mercancías fuera provocado por la circulación del dinero. Esto lleva a Marx a plantearse un debate, muy destacado en su época, sobre la naturaleza del dinero y, en particular, la cuestión de cuánto dinero circula y cuáles podrían ser los efectos de un cambio en esa cantidad. Así, enfrentaba a los partidarios de la “teoría cuantitativa del dinero” con los de la “escuela de los bancos”. Los teóricos de la “cantidad de dinero” sostenían que el precio de los productos básicos reflejaría la cantidad de dinero en circulación y, por lo tanto, la cantidad de dinero debía regularse estrictamente para estabilizar los precios. Consideraban el dinero simplemente como un medio de circulación sin valor. Marx se pone del lado de la “escuela de los bancos”, que sostenía que circularía más o menos dinero en función de las necesidades de la circulación. Esto encaja con la perspectiva de Marx en la que el dinero es una mercancía con valor propio. El argumento de Marx es que la cantidad de dinero simplemente refleja el precio total que tiene que circular12 y la velocidad con la que circula. El dinero podría 12 El precio total que tiene que circular esta medido en dinero, pero los dos, el precio total y el dinero, son formas de expresión del valor (en abstracto, en trabajo humano). Es 51 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx mantenerse en depósitos o podría volver a entrar en circulación, ayudando a regular la cantidad que circula por el mercado. Este punto se ve fuertemente reforzado una vez que se introducen en escena los bancos y el dinero crediticio. La mayor parte del dinero en circulación hoy en día lo crean los bancos adelantando crédito contra los depósitos que tienen. c. La moneda, el signo del valor Marx desarrolla su punto de vista sobre el papel del Estado en la regulación del dinero en una esfera nacional determinada, a través de un debate sobre la acuñación de moneda. Argumenta que el valor real de una moneda de oro y su valor nominal pueden divergir, por ejemplo, a medida que una moneda de oro se desgasta gradualmente y reduce su peso. Esto “implica la posibilidad latente de sustituir la moneda metálica por fichas de otro metal, o símbolos” [L1, 153]. El valor de dichas fichas “la determina la ley arbitrariamente” [L1, 154]. El carácter simbólico de estas fichas aparece «sin tapujos» en el caso de los billetes de papel inconvertibles que representan dinero. [L1, 155]. En otras palabras, el Estado decide que un símbolo del dinero será aceptado como moneda de curso legal y se compromete a defender el valor de estos símbolos. Marx sugiere que el dinero en esta forma debe estar respaldado por el oro, que podría circular en su lugar. En la práctica, esto ya no es así. Los bancos centrales y los gobiernos no suelen tener suficiente oro en reserva para cubrir el valor de todo el dinero en circulación. Sin embargo, la capacidad del Estado para hacer frente a sus obligaciones es la base de la circulación de las fichas de valor que emite; en pocas palabras, si la gente cree que un Estado está a punto de ser insolvente, es probable que el dinero que emite se deprecie rápidamente (lo que no ocurre si se utilizara oro). Aquí vemos una de las contradicciones entre las funciones del dinero. Como medio de circulación, las simples fichas son suficientes. Pero “el símbolo del dinero no requiere más que su propia vigencia socialmente objetiva” [L1, 158] y el Estado debe apuntalarla decir, un cambio en el valor de la moneda cambiaría, a su vez, la cantidad de dinero que se necesita para medir el precio total que tienen que circular. 52 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . de alguna manera. En otras palabras, la sustitución del verdadero dinero mercancía por símbolos no refuta la teoría de Marx. Simplemente eleva las contradicciones a un nuevo nivel, como veremos. 4.1.3. Funciones del dinero A continuación, Marx reúne las dos funciones del dinero para discutir otros tres aspectos que muestran algunas de sus contradicciones y tensiones inherentes. a. Atesoramiento Debido a la naturaleza del dinero como equivalente universal, el dinero necesariamente se acumula “en todos los puntos del tráfico comercial” [L1, 160]. Como Marx señala más adelante, el atesoramiento también se convierte en esencial para crear un “fondo de reserva” para hacer frente a futuras obligaciones [L1, 173]. Junto a esto hay todo tipo de formas más patológicas de atesoramiento, ya que el ansia de dinero crece insaciablemente en la sociedad capitalista. Los fondos de reserva resultantes desempeñan un papel en la regulación de la cantidad de dinero en circulación. Marx también insinúa otro tema. Mientras que cualitativamente el dinero es riqueza general, cuantitativamente una suma dada de dinero es siempre limitada: siempre se puede buscar más. “Esta contradicción...incita una y otra vez al acaparador a reemprender ese trabajo de Sísifo13 que es la acumulación” [L1, 162]. Más adelante en el texto, Marx hablará del capitalista como un “avaro racional” que corre ansiosamente en busca de más dinero, aunque hasta ahora en la obra de Capital, los capitalistas, como clase, no han entrado en nuestro análisis. El dinero adquiere un enorme poder social. Marx escribe que para, digamos, el acaparador o para alguien endeudado: “La figura de valor característica de la mercancía, el dinero, se convierte ahora, obedeciendo a una necesidad social derivada de las circunstancias del proceso mismo de circulación, el fin último de la venta.” [L1, 166]. 13 El héroe griego condenado a subir una roca enorme a una montaña y dejarla caer desde la cima, para volver a bajar de la cima y volver a subir la roca, y así para siempre. 53 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx Si el propio dinero se convierte en el objeto de la venta de una mercancía, se abre la posibilidad - desarrollada en capítulos posteriores -, de un circuito diferente: D-M-D, comprar para vender. Más exactamente, hace posible D-M-D’, donde D’ representa una suma de dinero diferente (con suerte, desde la perspectiva capitalista, mayor). b. Medios de pago El dinero permite que tenga lugar otro desarrollo novedoso. La venta y la compra pueden ahora separarse en el tiempo. Los bienes pueden entregarse con la promesa de pagar más adelante. Esto crea cadenas de créditos y deudas entre compradores y vendedores, que en algún momento deben saldarse. Cuando se utiliza para saldar deudas, el dinero funciona como medio de pago. Si las cadenas de crédito y deuda se hacen extensas, pueden desarrollarse instituciones especiales, como las cajas de compensación comerciales, para cancelar los créditos y deudas relacionados con una relación comercial concreta, de modo que haya que pagar nada más que el saldo pendiente. Es a partir de estas redes que surge el dinero a crédito, primero como “los propios certificados de deudas correspondientes a las mercancías compradas” que circulan como medio de transferir deudas [L1, 170]. Más tarde, el dinero a crédito es emitido por los bancos como su propio pasivo. La expansión del crédito y la deuda, que es una característica prominente del análisis en el tercer volumen de El Capital, aumenta en gran medida la elasticidad del capitalismo. Sin embargo, las cadenas de crédito y deuda también pueden convertirse en una fuente de disfunciones en momentos de “las crisis de producción y comerciales” [L1, 168]. De repente, en medio del pánico, se recurre a las deudas. Ahora “sólo el dinero es mercancía” y la demanda de “dinero contante y sonante” sustituye a las promesas de pago [L1, 168]. c. El dinero mundial Por último, Marx consideró lo que ocurre a escala internacional. El capitalismo es un sistema global. En la época de Marx, el oro y la plata todavía se utilizaban mucho en los pagos internacionales. Este 54 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . dinero mundial se utiliza tanto para saldar deudas como para hacer circular mercancías. El hecho de que esto ya no sea así hoy en día es otra gran fuente de inestabilidad. En la práctica, una moneda en particular tiende a dominar: la libra esterlina en el apogeo del Imperio Británico o el dólar estadounidense en la actualidad. Pero siempre hay tensiones e inestabilidades debido a la incapacidad de un Estado para garantizar a escala mundial la calidad del dinero utilizado. 4.2. Capítulo 4 (sección 1, ed. español): La fórmula general del capital La Primera parte de El Capital, “Mercancía y dinero”, que hemos terminado, trató de la mercancía como valor de uso y como valor, portador de trabajo socializado abstracto congelado y regulado por el tiempo de trabajo socialmente necesario. Luego, vimos cómo el dinero surge como una mercancía universal particular que expresa una reivindicación general sobre las mercancías y, por tanto, sobre el trabajo socializado abstracto. Hacia el final del Capítulo 3, Marx comienza a apuntar a la forma en que el dinero y la acumulación de dinero pueden convertirse en el objetivo de los que viven bajo el capitalismo. La mayor parte del resto de este volumen de El Capital está dedicada a entender cómo se produce este proceso y sus implicaciones para los que viven y trabajan bajo el sistema. Comienza con la segunda parte de El Capital, titulada “La transformación del dinero en capital”, que es una sección que refleja algo del método que emplea Marx. Comienza, en el Capítulo 4, por resumir lo que ya sabemos sobre el sistema capitalista, incluido el deseo de los capitalistas de obtener de la circulación más dinero del que echaron en ella. A continuación, el Capítulo 4 (sección 2) muestra las contradicciones inherentes a esta concepción, preguntándose de dónde procede este dinero adicional, dado que la circulación, tal como la hemos considerado hasta ahora, implica el intercambio de valores iguales. El Capítulo 4 (sección 3) resuelve esta contradicción recurriendo a otros aspectos del sistema, en particular la posibilidad de la 55 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx compraventa de fuerza de trabajo. Este cambio abre nuevas posibilidades de explotación, de obtención de ganancias y de acumulación de capital, que configuran el resto del libro. Volviendo al Capítulo 4 (sección 1), el texto comienza con una definición del capital. Marx observa que, cuando nos encontramos con el capital, generalmente comienza en forma de dinero. Pero, ¿qué es precisamente lo que convierte una suma de dinero en capital? Todos estamos obligados a utilizar dinero en nuestra vida cotidiana, pero no somos capitalistas; simplemente compramos lo que necesitamos consumir. Marx sostiene que: “El dinero en cuanto dinero y el dinero en cuanto capital solo se distinguen, en un principio, por su distinta forma de circulación” [L1, 180]. Ya hemos hablado de la forma directa de circulación de las mercancías: M-D-M (vender para comprar). También podemos considerar una segunda forma: D-M-D (comprar para vender). ¿Cuáles son las similitudes y las diferencias? Una obvia es que el objetivo del primer proceso es el consumo. Un campesino vende maíz y utiliza el dinero para comprar ropa. La ropa se usa hasta que se desgasta... no hay intención de volver a venderla. Por el contrario, si un comerciante compra una mercancía para volver a venderla, recupera un dinero que normalmente pretende utilizar en otra transacción. Ahora bien, no hay ninguna diferencia cualitativa entre el dinero del principio del D-M-D y el del final. Es sólo dinero. Sólo varía en cantidad. En el mejor de los casos (para el comerciante), se retira de la circulación más dinero del que entra al principio. Entonces tenemos la forma D-M-D’ Donde D’ = D + Δ D (Δ D es el incremento de dinero). Marx escribe: “Este incremento o exceso sobre el valor original lo llamo ‘plusvalía’” [L1, 184]. Este es el primer punto en el que se introduce el concepto central de plusvalía (o plusvalor). La expresión D-M-D’ es la fórmula general del capital a la que se refiere el título del capítulo y Marx llama “valorización” al proceso en el que la magnitud de D crece, lo que significa que tiene un nuevo valor añadido. De manera central, Marx dice del dinero: “Este movimiento lo transforma en Capital” [L1,184]. Aquí tenemos una buena definición práctica de capital: el capital es valor puesto en movimiento 56 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . para expandirse. Además, como el capital empieza y termina como dinero, nada impide que el proceso se repita: “un movimiento renovado sin cesar” [L1, 186]. Para los propios capitalistas, su meta subjetiva se convierte en este proceso objetivo. Su objetivo es...“el movimiento infatigable de la obtención de ganancias” [L1, 187]. Recordemos lo que dijo Marx sobre los acaparadores y los avaros en el capítulo anterior. Ahora escribe: “Este afán absoluto de enriquecimiento, esta apasionada cacería en pos del valor de cambio, es común entre capitalista y acaparador; pero mientras que el acaparador no es más que el capitalista insensato, el capitalista es el acaparador racional” [L1, 187]. Es decir, el capitalista atesora dinero para generar más plusvalor. Aquí, de nuevo, nos encontramos con la idea de que las personas están sujetas a leyes impersonales que las impulsan en determinadas direcciones, de la cosificación y fetichización inherentes al modo de producción capitalista. Este proceso de valorización está impulsado por el movimiento del valor. El valor “pasa constantemente de una forma a la otra, sin perderse en este movimiento; convirtiéndose así en un sujeto automático” [L1, 188]. No se trata de la cosificación de las relaciones sociales, en las que las relaciones entre las personas adoptan la forma de relaciones entre las cosas, sino de la personificación de las cosas: el valor parece haber adquirido vida propia. Así, mientras que el capital puede aparecer en forma de dinero o mercancías, “el valor se convierte aquí en el sujeto de un proceso en el cual, cambiando continuamente las formas de dinero y mercancía, modifica su propia magnitud, en cuanto plusvalor se desprende de sí mismo como valor originario, se auto valoriza” [L1, 188]. Es decir, el capital pasa de ser dinero a mercancía y viceversa y se auto valoriza. Como el valor está sumando plusvalía, más de sí mismo, está comprometido en la “auto valorización”. Marx habla de esto como una “capacidad oculta de agregar valor porque es valor” [L1, 188]. Una vez más, la mistificación del fetichismo es evidente. El dinero desempeña aquí un papel crucial porque, una vez que el valor se convierte en el “sujeto dominante” del proceso, requiere una “forma autónoma” [L1, 188] y esa forma es el dinero. El valor se auto valoriza. 63 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx 5.2. Capítulo 5 (ed. español): El proceso de trabajo y el proceso de valorización17 La Tercera parte de El Capital, que comienza con el Capítulo 5, se titula “La producción de plusvalor (o plusvalía) absoluta”. Recapitulando brevemente, hemos visto cómo en la segunda parte de El Capital Marx plantea un enigma. ¿Cómo puede existir una expansión del capital (valorización) en un mundo en el que las mercancías, por término medio, se intercambian a su valor? Marx encuentra una solución pasando a un nivel de análisis más concreto, reconociendo que en el capitalismo la propia fuerza de trabajo se convierte en una mercancía. El valor de cambio de esa mercancía está determinado por el valor que debe adelantarse para mantener y reproducir al trabajador, más cualquier componente moral e histórico que haya sido arrancado al capitalista por las luchas de los y las trabajadoras. En el curso de la producción -que interrumpe la circulación del capitalla cantidad de nuevo valor creado refleja simplemente el trabajo invertido por el trabajador (o trabajadora) en el curso de la jornada laboral. No hay ninguna razón para que la cantidad de nuevo valor creado no sea superior al valor gastado en contratar fuerza de trabajo. Es esta diferencia la que da lugar a lo que Marx denomina plusvalía. La tercera parte de El Capital comienza con un análisis detallado de la extracción de plusvalía en el proceso de producción. En particular, examina la creación de plusvalía absoluta, es decir, las formas en que el capitalista puede aumentar la cantidad de tiempo de trabajo no remunerado. Comenzamos, por lo tanto, analizando lo que ocurre en el lugar de trabajo, que, como podríamos anticipar, es un proceso doble: un proceso de trabajo concreto que crea valores de uso específicos y un proceso de valorización en el que el trabajo abstracto crea plusvalía. 17 Capítulo 7, ed. inglés Penguin. 64 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5.2.1. El proceso de trabajo Marx comienza su discusión sobre el proceso de trabajo capitalista con un preludio sobre el proceso de trabajo de los seres humanos en general. La producción de valores de uso es una condición de existencia de la humanidad en las sociedades precapitalistas, e incluso en las sociedades preclasistas, y seguiría siéndolo en una futura sociedad socialista que hubiera abolido las divisiones de clase. “El trabajo es, en primer lugar, un proceso entre el hombre y la naturaleza, un proceso en que el hombre media, regula y controla su metabolismo con la naturaleza.” [L1, 215]. “(Es) condición general del metabolismo entre el hombre y la naturaleza, eterna condición natural de la vida humana y por tanto independiente de toda forma de esa vida y común, por el contrario, a todas sus formas de sociedad.” [L1, 223]. Es también un proceso que transforma la naturaleza, pero al hacerlo se transforma a su vez la sociedad humana en la que se hace ese trabajo: “Al operar sobre la naturaleza exterior a él y transformarlo, transforma a la vez su propia naturaleza. Desarrolla las potencias que dormitaban en ella”. [L1, 216]. Marx también contrasta el trabajo humano con la actividad de los animales no humanos: “Una araña ejecuta operaciones que recuerdan las del tejedor, y una abeja avergonzaría por la construcción de sus celdillas de su panal a más que un maestro albañil. Pero lo que distingue ventajosamente al peor maestro albañil de la mejor abeja es que el primero ha modelado la celdilla en su cabeza antes de construirla en cera. Al consumarse el proceso de trabajo, surge un resultado que antes del comienzo de aquél ya existía en la imaginación del trabajador, o sea idealmente” [L1, 216]. En otras palabras, el trabajo es una actividad intencionada, consciente y transformadora del mundo exterior que produce valores de uso. El proceso de trabajo en general reúne la actividad humana con “el objeto y sus medios” [L1, 216]. Los objetos sobre los que se realiza el trabajo pueden ser objetos naturales o pueden ser elaborados por el trabajo previo, lo que Marx llama “materia prima” 65 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx [L1, 217]. Los instrumentos de trabajo son aquellas herramientas que pueden ser puestas a trabajar sobre la naturaleza externa en virtud de sus “propiedades mecánicas, físicas y químicas” [L1, 217]. El estudio de los instrumentos de trabajo revela, según Marx, no sólo el nivel de desarrollo del trabajo humano, sino las “relaciones sociales bajo las cuales se efectúa ese trabajo” [L1, 218]. Obsérvese que Marx no está argumentando que el desarrollo de las fuerzas de producción es independiente del tipo de relaciones de clase existentes, sino simplemente que la producción basada en el trabajo humano es característica de todas las sociedades humanas y que determinados modos de producción son compatibles con determinados niveles de desarrollo de las fuerzas de producción. Es decir, que la nanotecnología o incluso los telares de vapor son inconcebibles sobre la base de las formas de producción basadas en la esclavitud características de la antigua Grecia o Roma. Marx explica a continuación que “tanto los instrumentos de trabajo como el objeto de trabajo son medios de producción”. También es, “el trabajo mismo como trabajo productivo” cuando se combina con los medios de producción para crear un valor de uso [L1, 219]. Sin embargo, añade una importante nota a pie de página en la que afirma que esta noción de “trabajo productivo” no es adecuada para el modo de producción específicamente capitalista. Aquí habla de lo que es “productivo” desde una perspectiva humana; más adelante, en el Capítulo 14, hablará de lo que es “productivo” desde una perspectiva capitalista. Los medios de producción son típicamente aquellos mismos valores de uso, producidos por procesos de trabajo previos. Sin embargo, este hecho se extingue una vez que intervienen en un nuevo proceso de trabajo, una vez que son consumidos por el trabajo activo. “Corresponde al trabajo vivo apoderarse de esas cosas, despertarlas del mundo de los muertos y operantes” [L1, 222]. Se trata de un proceso de consumo, que Marx denomina “consumo productivo” y que debe distinguirse del “consumo individual” porque produce un nuevo producto, en lugar de limitarse a mantener a un consumidor particular [L1, 222]. Ahora bien, dice Marx, todo esto es un análisis bastante general. El proceso de trabajo, tal como lo hemos presentado, podría 66 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . estar “bajo el látigo brutal del capataz de esclavos o bajo la mirada ansiosa del capitalista” [L1, 223]. No hemos dicho nada sobre las relaciones de producción específicas que rigen este proceso. Para hablar en esos términos, tenemos que volver a la situación que empezamos a explorar en la sección anterior de El Capital; es decir tenemos que considerar al capitalista que ha contratado fuerza de trabajo y ha comprado los medios de producción, y que ahora consume la fuerza de trabajo haciendo que, a su vez, consuma esos medios de producción para generar nuevos valores de uso. Marx deja claro que, inicialmente, el capitalista debe tomar el proceso de trabajo tal como lo encuentra, basándose en los métodos artesanales tradicionales que existían en los albores del modo de producción capitalista. Las primeras manufacturas, analizadas con más detalle en el Capítulo 16, a menudo se limitaban a concentrar en un lugar del proceso de trabajo que antes ocurría en los hogares o en los talleres. Sólo más tarde el capitalismo transforma el acto de trabajo en “lo suyo”. Sin embargo, incluso sin tal transformación, ya podemos ver algunos rasgos distintivos del proceso de trabajo capitalista: “El obrero trabaja bajo el control del capitalista a quien pertenece el trabajo de aquél. El capitalista vela por que el trabajo se efectúe de debida manera y de los medios de producción se empleen con arreglo al fin asignado, por tanto, que no se desperdicie materia prima y se economice el instrumento de trabajo” [L1, 224]. Como veremos, en algunas de las primeras formas de producción capitalista, el capitalista se vio obligado a colectivizar el trabajo, a reunirlo en un solo lugar bajo su atenta mirada, precisamente porque necesitaba poder garantizar la calidad y la eficacia del trabajo, y también para impedir la malversación de las materias primas, las herramientas o el producto acabado. En segundo lugar, sigue Marx, “el producto es propiedad del capitalista, no del productor directo, del trabajador” [L1, 224]. En otras palabras, el hecho de que el capitalista haya contratado la fuerza de trabajo del trabajador y sea propietario de los medios de producción, le da derecho a la propiedad de los valores de uso produ- 67 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx cidos. Aquí tenemos otro tema del Marx más joven: la alienación de los productos del trabajo del trabajador.18 5.2.2. El proceso de valorización Ahora pasamos al segundo aspecto de la producción, que es fundamentalmente capitalista: la valorización, que recordemos es el proceso de producción de valor nuevo. El objetivo del capitalista es “no sólo producir un valor de uso, sino un valor; y no sólo valor, sino además plusvalor” [L1, 226]. De hecho, más adelante veremos que esto es lo que define la producción como “productiva” desde una perspectiva capitalista, pero no del ser humano en general. Marx utiliza un ejemplo numérico, basado en el hilado del hilo de algodón, que en el texto se presenta de una manera un poco difícil. En términos simplificados y para que las cosas queden más claras utilizamos pesos y kilogramos en lugar de libras. Antes de pasar a aquello, es importante señalar que el valor del producto terminado no es simplemente la cantidad de “trabajo vivo” gastado por el obrero que lo produce. También incluye, además, una cantidad de “trabajo muerto”, trabajo gastado en el pasado y cristalizado en los medios materiales de producción, que pasa al producto terminado al ser consumido en el proceso de trabajo. Como dice Marx: “Al transformar el dinero en mercancías que sirven como materiales formadores de un nuevo producto o como factores del proceso laboral, al incorporar fuerza viva de trabajo a la objetividad muerta, el capitalista transforma valor, trabajo pretérito, objetivado, muerto, en capital. En valor que se valoriza a sí mismo, a un monstruo animado que comienza a `trabajar’, cual si tuviera dentro del cuerpo el amor” [L1, 236]. 18 Marx escribe en 1844: “el objeto que produce el trabajo, su producto, se enfrenta al trabajo como un ser ajeno, como una fuerza independiente del productor...Esta realización del trabajo aparece...como desrealización del trabajador; la objetivación, como perdida del objeto y como sentimiento servil a él; la apropiación, como alienación, como enajenación” - Karl Marx, Manuscritos Económico-Filosóficos, sector “XXII: El Trabajo Alienado”; https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm 68 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Los supuestos de Marx en sus ejemplos son los siguientes: • En seis horas, 10 kilogramos de algodón pueden hilarse en 10 kilogramos de hilo. • Diez kilogramos de algodón se venden a 10 dólares. • El desgaste de los husos, que aquí representa todo el consumo de los instrumentos de producción, vale 2 dólares por cada 10 kg producidos. • Una hora de trabajo produce oro por valor de medio dólar, dato que podemos utilizar para convertir entre tiempo de trabajo y cantidades monetarias (una hora = medio dólar). • El costo de contratar fuerza de trabajo durante un día es de 3 dólares (o, dicho de otro modo, el capitalista puede contratar a un trabajador durante un día entero por un valor de seis horas). Ejemplo uno, basado en estos supuestos: • El trabajador realiza su trabajo durante seis horas. • En ese tiempo, hila 10 kg de algodón en 10 kg de hilo. • Valor total producido = $10 (algodón) + $3 (creado por el trabajo) + $2 (husos) = $15. (Recordemos aquí que el valor utilizado en los medios de producción, incluido el desgaste de los husos (la depreciación), simplemente pasa al producto final). • Pero si el capitalista recibe 15 dólares tras la jornada de seis horas, y ha tenido que desembolsar 15 dólares para contratar la fuerza de trabajo y obtener los medios de producción, ¿dónde está el negocio? • Sin embargo, en realidad, el trabajador (o trabajadora) labora en una jornada completa por su salario, no sólo seis horas. Ningún capitalista da una palmada en el hombro a su trabajador una vez que ha cubierto el valor de su salario y le dice: “Ahora trabajas única- 69 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx mente para enriquecerme”. Por lo tanto, el trabajador encuentra en el taller algodón y husos suficientes para una jornada completa de trabajo, que en este caso es el doble, de 12 horas. En ese tiempo utilizará 20 kg de algodón y husos por valor de 4 dólares. Segundo ejemplo: • El trabajador realiza su trabajo durante 12 horas. • En ese tiempo hila 20 kg de algodón en 20 kg de hilo. • Valor total producido = $20 (algodón) + $6 (creado por el trabajo) + $4 (husos) = $30. Pero la cantidad adelantada = $20 (algodón) + $3 (fuerza de trabajo) + $4 (husos) = $27. En este ejemplo, se han extraído $3 de plusvalía del trabajador. Marx señala, más bien satíricamente, que hay una serie de justificaciones ideológicas que se ofrecen para la extracción de plusvalía. Una es la noción de “abstinencia”, la idea de que el capitalista disfruta de una recompensa por gastar su dinero productivamente, en lugar de dedicarse simplemente al consumo individual. Marx vuelve sobre este tema en el Capítulo 22. Otra es la idea (central para la economía neoclásica), de que el capitalista ofrece sus medios de producción como “factor de producción”19 y, por tanto, debe ser recompensado igual que el trabajador por aportar su trabajo. Una tercera es que el capitalista ha trabajado de diversas maneras para asegurar que la producción tenga lugar, por ejemplo, en la supervisión, trabajos de manejo de alta tecnología, integración de procesos etc. Curiosamente, estos son los tipos de justificaciones que podemos escuchar hoy en día. Sin embargo, de hecho, la plusvalía es un producto de la explotación. Existe, inherente a la valorización, una brecha entre el valor que el trabajador crea para el capitalista y el valor que él mismo recibe. Marx sostiene que la valorización, la expansión del valor, no 19 Durán/Stanton: Ver nuestra discusión sobre la economía neoclásica y el marxismo. Ver Parte II, sección 3 de esta guía. 70 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . es más que el proceso de creación de valor empujado “más allá de cierto punto”, a saber, el período de tiempo necesario para reproducir la fuerza de trabajo [L1, 236]. Presionar a los trabajadores a trabajar más tiempo para ampliar el tiempo dedicado a la producción de plusvalía es un ejemplo de la producción de “plusvalía (o plusvalor) absoluta”. Por último, hay una serie de matizaciones importantes. En primer lugar, la productividad de los medios de producción, la habilidad y destreza del trabajador, la calidad de la materia prima, etc., variarán de un capitalista a otro capitalista, por lo que siempre estamos tratando con promedios sociales cuando consideramos el proceso de valorización. En segundo lugar, “no debería ocurrir ningún consumo inadecuado de materia prima y medios de trabajo” [L1, 237]. Marx hace aquí una observación interesante en una nota a pie de página. El sistema esclavista de producción es sumamente ineficaz en parte porque el esclavo no tiene ningún interés en preservar la calidad de los medios de producción y, de hecho, puede expresar su humanidad dañándolos. Por ello, el propietario de la plantación tiene pocos incentivos para invertir en medios de producción más avanzados. En tercer lugar, Marx retoma el tema del “trabajo complejo”, que conocimos por primera vez en el primer capítulo. Este último pasaje es algo confuso: “Es por entero indiferente si el trabajo apropiado por el capitalista sea trabajo socializado medio, simple, o trabajo complejo, trabajo de un peso específico superior. El trabajo al que se considera calificado, más complejo con respecto al trabajo socializado promedio, es la exteriorización de la fuerza de trabajo en la que entran costos de formación más altos, cuya producción insume más tiempo de trabajo y que tiene, por tanto, un valor más elevado que el de la fuerza de trabajo simple” [L1, 239]. En este pasaje hay dos “por lo tantos” cuestionables. El primero vincula el tiempo de producción necesario para generar fuerza de trabajo “compleja” con el valor de esa fuerza de trabajo. Si bien es cierto que la mano de obra compleja es más costosa 71 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx de contratar, en general no existe un vínculo automático entre los costos de educación y formación y el costo de contratar mano de obra. Hoy en día, mucha gente se forma a través del sistema universitario o instituto profesional. En promedio, estas personas pueden ganar más que las que no estudiaron después del colegio. Pero no es cierto que el capitalista que contrata a una persona así tenga que pagar retrospectivamente su educación, que en realidad se paga mediante una combinación de impuestos sobre la clase trabajadora y las tasas y deudas que pagan los estudiantes. Del mismo modo, si resulta que tengo entrenamiento en un lugar de trabajo y luego me traslado a otro, el capitalista que ahora me contrata no paga al capitalista anterior que me entrenó. El segundo “por lo tanto” vincula el valor de la fuerza de trabajo al valor producido por la fuerza de trabajo, diciendo que es “proporcionalmente” mayor. Esto es aún más problemático porque el objetivo de esta parte de El Capital y de la anterior es romper la conexión entre el costo de reproducción de la fuerza de trabajo y el valor creado por la fuerza de trabajo para demostrar que el capital explota al trabajador para generar plusvalía más allá del valor necesario para reproducir la fuerza de trabajo. Además, si cada fuerza de trabajo produjera un valor proporcional a su formación, dado que cada trabajador tendrá un grado único de educación y formación, cada trabajador producirá una cantidad de valor completamente diferente, lo que no concuerda en absoluto con la teoría20 esbozada por Marx en el capítulo inicial de El Capital. Resulta que este segundo “por lo tanto” no figuraba en el texto de la primera edición de El Capital. Según el marxista francés Jacques Bidet, originalmente era un “pero”, que tiene poco sentido, pero con la enorme ventaja de ser impreciso. Engels probablemente lo convirtió en un “por lo tanto” en la cuarta edición alemana, convirtiendo lo impreciso en error. En la edición francesa de 1872, supervisada por Marx, lo cambió de nuevo, para hacerlo aún más impreciso. En fin, la cuestión del trabajo complejo es muy discutida en la economía política marxista y deberíamos tratar las formulaciones de Marx aquí con cierta cautela. 20 Donde se habla de cantidades de trabajo “socialmente necesarias”. 79 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx Marx sostiene que ya no se trata de que “ya no es trabajador que emplea los medios de producción, sino que son los medios de producción que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él, como elementos materiales de su actividad productiva, aquellos lo consumen a él, como fermento de su propio proceso vital” [L1, 376]. 6.4. Capítulo 10 (ed. español): el concepto de la plusvalía relativa25 La totalidad de esta parte de El Capital, la cuarta, se refiere al concepto de plusvalía relativa y a los métodos que los capitalistas pueden emplear para aumentarla, y es en este capítulo que nos introduce al concepto por primera vez. Hasta ahora hemos considerado la forma en que el capital puede aumentar la plusvalía absoluta, en particular mediante la prolongación de la jornada laboral. El aumento de la plusvalía relativa implica desplazar el equilibrio entre el trabajo necesario y el trabajo excedente a favor del capital. Marx describe estas dos alternativas mediante ilustraciones: A - - - - - - - - - - - B - - - C Si A-C representa toda la jornada laboral, y A-B representa el tiempo de trabajo necesario, la cantidad de plustrabajo (B-C) puede incrementarse en términos absolutos simplemente aumentando la duración de la jornada laboral: A - - - - - - - - - - - B - - - - - - - - - C Sin embargo, existe otra forma de aumentar el tiempo dedicado al trabajo excedente sin prolongar la jornada laboral, a saber, reduciendo el tiempo dedicado al trabajo necesario: A - - - - - - - B - - - - - - - C 25 Capítulo 12, ed. inglés Penguin. 80 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Esto ocurriría si la cantidad de trabajo necesario requerido para producir el valor equivalente al sueldo del trabajador se redujera de, digamos, cuatro horas de una jornada laboral de 8 horas a tres horas. Una forma de conseguirlo sería simplemente reducir el sueldo por debajo del valor establecido de la fuerza de trabajo. En efecto, esto desempeña un papel en la historia del capitalismo y sigue siendo así. Este método, sin embargo, amenaza en última instancia la reproducción de la fuerza de trabajo y también puede provocar la reacción de los trabajadores, por lo que sólo es posible dentro de ciertos límites. En general, en el primer volumen de El Capital Marx está considerando lo que ocurre cuando las cosas se compran y se venden a su valor, incluida la fuerza de trabajo, por lo que, se pregunta Marx, ¿hay alguna manera de aumentar la plusvalía relativa sin reducir el consumo de los trabajadores? Una forma de aumentar la plusvalía relativa es que haya menos valor incorporado en los bienes de consumo de los trabajadores. En otras palabras, debe haber un cambio técnico que haga que la fuerza de trabajo sea más productiva. Este cambio técnico puede significar la introducción de nuevas tecnologías que permitan producir más bienes de consumo con menos horas de trabajo por artículo. También podría significar un cambio técnico en otros sectores de la economía que abastecen al sector productor de bienes de consumo. Por ejemplo, si los hornos industriales se abaratan, entonces, en igualdad de condiciones, el valor contenido en un pan puede caer porque se utiliza menos capital constante en su producción. Ahora bien, la motivación del capitalista individual no es aumentar la plusvalía relativa para el capital en su conjunto haciendo bajar el costo de la vida, ya que sería un planteamiento demasiado “visionario”. La motivación del capitalista individual es aumentar su propia tasa de ganancia individual. Entonces, ¿por qué y cómo se produce este proceso? Marx escribe: “No hemos de considerar ahora el modo y manera en que las leyes inmanentes de la producción capitalista se manifiestan en el movimiento externo de los capitales, cómo se imponen en cuanto leyes coercitivas de la competencia y cómo, por tanto, aparecen en cuanto motivos impulsores en la conciencia del capitalista individual, pero desde ahora es claro lo siguiente: el análisis científico de la competen- 81 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx cia sólo es posible cuando se ha comprendido la naturaleza intrínseca del capital, así como el movimiento aparente de los cuerpos celestes sólo es comprensible a quien conoce su movimiento real, pero no perceptible por los sentidos” [L2, 384]. Es decir, Marx apela a las leyes de la competencia; explica cómo el aumento de la productividad del trabajo tiende a reducir el valor incorporado en las mercancías individuales por debajo del valor socializado de las mercancías tal como se producen con las técnicas típicas. Esto permite al capitalista innovador ganar la competencia con sus precios reducidos, mientras sigue vendiendo la mercancía por encima de su nuevo valor y absorbiendo una mayor cuota de mercado en el proceso. “Para cada capitalista existe el motivo de abaratar la mercancía por medio de una fuerza productiva más alta del trabajo.” [L2, 386]. Incluso en este caso, para el capitalista individual, lo que se produce es un aumento de la plusvalía relativa. “La producción incrementada de plusvalor original en tiempo de trabajo necesario y en la consiguiente prolongación del plustrabajo” [L2, 386]. El trabajo cuya fuerza productiva es excepcional opera como trabajo potenciado, esto es, crea “en tiempos iguales valores superiores a los que produce el trabajo socializado medio del mismo tipo” [L2, 386-7]. Si el valor de la fuerza de trabajo no cambia, entonces el costo del salario se cubre en un período de tiempo más corto y, una vez restado éste, deja una mayor cantidad de plusvalía para el capital. Por supuesto, “aquel plusvalor extraordinario desaparece una vez que se generaliza el nuevo modo de producción” [L2, 387]. De hecho, los competidores del capitalista innovador se ven obligados a introducir el nuevo método por las leyes de la competencia capitalista. En última instancia, esto se traduce en un aumento de la plusvalía relativa en el conjunto del sistema (siempre que reduzca el costo de los bienes de consumo de los trabajadores). Hay otras consecuencias importantes de esta carrera para aumentar la plusvalía relativa, que se identifican en el Volumen 3 de El Capital; en particular la famosa ley de Marx de la tendencia a la baja de la tasa de ganancia. Por ahora, sin embargo, es importante entender la forma en que este proceso dinámico conduce a la innovación a medida que los capitalistas individuales tratan de superar a sus rivales en una interminable batalla de competencia. 83 7. El sistema en su totalidad 7.1. Capítulo 11 (ed. español): la Cooperación26 Este es el primero de una serie de capítulos en los que Marx analiza cómo el capitalismo reorganiza la producción en el marco de la búsqueda de la plusvalía relativa. En lo concreto, este capítulo describe un fenómeno asociado al socialismo, el de la cooperación. Sin embargo, el capitalismo también impone formas de cooperación a los trabajadores. Al principio, la producción capitalista consiste simplemente en reunir a los artesanos en los primeros lugares de manufactura, utilizando las mismas técnicas que habían desarrollado anteriormente. En este punto, las diferencias entre las formas de producción capitalistas y precapitalistas eran principalmente cuantitativas. Pero incluso en este caso, al reunir a un mayor número de trabajadores, se producen cambios. En primer lugar, la abstracción del trabajo empieza a ser una realidad concreta porque, a medida que cada fuerza de trabajo se sumerge en un conjunto de otras, la fuerza de trabajo puede considerarse cada vez más intercambiable, ya que las diferencias individuales tienden a compensarse. En segundo lugar, algunos de los medios de producción pueden compartirse entre los trabajadores en un gran taller que pueda albergar a muchos trabajadores. Sin embargo, el hecho de que muchos trabajadores trabajen juntos entre sí abre nuevas posibilidades, ya que supone la aparición de “un nuevo poder productivo, que es intrínsecamente colectivo” [L2, 396]. 26 Capítulo 13, ed. inglés Penguin. 84 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . “En la cooperación planificada con otros, el trabajador se despoja de sus trabas individuales y desarrolla su capacidad en cuanto parte de un género (especie)” [L2, 400]. Cualquiera que haya formado parte de una cadena humana para cargar o descargar una camioneta o haya practicado un deporte de equipo puede confirmar lo dicho. Y algunas tareas, como la gestión de una red ferroviaria o de un supermercado, son imposibles para el trabajo individual. Aunque la cooperación en alguna de sus formas es anterior al capitalismo y es una característica inherente de la producción humana desde sus etapas más tempranas, la cooperación capitalista se caracteriza por reunir mano de obra asalariada gratuita en una forma de valorización, elevando así el poder productivo del capital. Por lo tanto, en el capitalismo existe un impulso para nuevas formas de cooperación más productivas. El proceso de cooperación en el capitalismo también impone ciertas funciones a los propios capitalistas. La cooperación requiere que el capitalista movilice una gran cantidad de capital constante. Pero para asegurar la cooperación, se requiere “una dirección” que “medie la armonía de las actividades individuales” [L2, 402]. Este trabajo lo realiza inicialmente el capitalista. Obsérvese que el capitalista desempeña dos papeles diferentes. Por un lado, una función productiva necesaria en toda forma de producción cooperativa a gran escala, la de coordinar el trabajo. Incluso en una sociedad socialista, alguien elegido por medios democráticos tendría que ejercer esa función en la mayoría de las esferas de producción. Por otra parte, el capitalismo se basa en la valorización que requiere “la mayor explotación de la fuerza de trabajo” [L2, 402]. Marx afirma: “Con la masa de los obreros simultáneamente utilizados crece su resistencia y, con ésta, necesariamente, la presión del capital para doblegar esa resistencia” [L2, 402]. Por lo tanto, existe una segunda función coercitiva y despótica, requerida no por la cooperación per se sino porque la cooperación tiene lugar en condiciones capitalistas. A medida que se desarrolla el capitalismo, esta doble función se delega cada vez más en gerentes, supervisores, capataces, etc. El trabajo de dirección y supervisión contiene estos dos aspectos diferentes: una función de coordinación 85 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx porque el capitalismo implica un “proceso de trabajo socializado para la creación del producto” y una función despótica, debido al “proceso de valorización del capital”. Las jerarquías de dirección tienden a combinar estas dos funciones en diferentes grados y coloca a los directivos en una posición intrínsecamente contradictoria en la producción. Las teorías27 más convincentes de lo que a veces se denomina “nueva clase media” se basan en el análisis de este papel contradictorio. En este punto del análisis de Marx, el aumento del poder productivo del capital es limitado. Sin embargo, la cooperación abre la puerta a otros cambios que revolucionan los medios de producción: primero la división del trabajo característica de la industria manufacturera y luego la generalización de la maquinaria característica del capitalismo industrial. 7.2. Capítulo 14 (ed. español): la plusvalía absoluta y relativa28 La quinta parte de El Capital, de la que éste es el capítulo inicial, ofrece una recapitulación de las dos partes anteriores, entrelazándolas y formando una plataforma de lanzamiento para las discusiones más concretas sobre los sueldos y la acumulación que siguen. Recordemos que, en las partes tercera y cuarta, Marx sostiene que los capitalistas pueden perseguir la producción de plusvalía absoluta o relativa, respectivamente. Cada jornada laboral realizada por un trabajador productivo en una empresa capitalista puede dividirse en dos períodos. Hay un período en el que el trabajador está creando el valor equivalente a su propio salario, conocido como tiempo de trabajo necesario. Luego está el período en el que el trabajador está creando plusvalía para el capitalista, tiempo de trabajo excedente. Como hemos visto, los capitalistas pueden intentar, dentro de ciertos límites, ampliar la jornada laboral sin aumentar el salario. 27 Durán/Stanton: Ver también nuestra discusión sobre el Capitalismo de Estado en la sección 1 de la Parte II de esta guía: La economía política marxista después de Marx. 28 Capítulo 16, ed. inglés Penguin. 86 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . En la historia temprana del capitalismo, esto tomó a menudo la forma de prolongar la jornada laboral, como se discutió en el Capítulo 10. Este es un ejemplo del aumento de la plusvalía absoluta. Como alternativa, los capitalistas pueden intentar cambiar el equilibrio entre el tiempo de trabajo necesario y el tiempo de trabajo excedente, por ejemplo, reduciendo el tiempo de trabajo necesario mediante el aumento de la productividad del trabajo. En el Capítulo 13 se analizó el importante papel que desempeña la maquinaria en este proceso. Como vimos en el Capítulo 10, la innovación a corto plazo y así el aumento de la productividad está impulsado por la presión competitiva que cada capitalista de una rama determinada de la economía ejerce sobre los demás. A largo plazo, esto se traduce en una disminución general del valor de la fuerza de trabajo a medida que las innovaciones se generalizan en esa rama. El Capítulo 16, Marx añade una serie de conceptos importantes a nuestro armario teórico. Comienza con un extraordinario relato de la evolución histórica del proceso de trabajo. De nuevo, como en el debate sobre el fetichismo de la mercancía en Capítulo 1 y en otros pasajes del texto mencionados anteriormente, ese relato coincide con el del joven Marx sobre el trabajo y la alienación en los Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844. Comienza reiterando un punto planteado anteriormente en El Capital, a saber, que desde una perspectiva ahistórica pensaríamos que cualquier proceso de trabajo que produzca un valor de uso es productivo. Ya en el Capítulo 4, Marx prometió explicar por qué este criterio no funcionaba como definición del trabajo productivo en el capitalismo. La razón está íntimamente relacionada con las formas de alienación que se desarrollan con la aparición de las divisiones de clase y, en particular, de las sociedades capitalistas. Así, en primer lugar, existe una separación de los aspectos “trabajo de la mente y el de la mano” del proceso de trabajo [L2, 615]. La conexión entre concebir un acto de trabajo y llevarlo a cabo se rompe a menudo en la producción capitalista. Junto a ello, también se forma un “producto colectivo de un personal combinado de trabajo, cuyos miembros están más cerca o más lejos del manejo del objeto de trabajo” [L2, 616]. El impacto de estos desarrollos es contradictorio. Por un lado, se amplía el concepto de trabajo productivo: “Para trabajar productivamente, ya no es necesario que el propio 87 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx individuo ponga la mano en el objeto...basta con que sea un órgano del trabajador colectivo y desempeñe cualquiera de sus funciones subordinadas” [L2, 616 (nota pie)]. Este es un punto esencial. Arroja una luz muy diferente sobre los primeros capítulos de El Capital, en los que se nos animaba a pensar en la producción de mercancías como realizada por hilanderos o tejedores individuales. Por el contrario, cuando pensamos en el trabajador bajo el capitalismo debemos considerar un colectivo de productores que trabajan de forma cooperativa, desempeñando una serie de funciones diferentes. Es este trabajador colectivo el que realmente crea valores de uso y participa en la valorización. Por otro lado, el concepto de trabajo productivo “se vuelve más restringido” [L2, 616], porque, además de valores de uso productivos, la producción capitalista es, “en esencia, producción de plusvalor” [L2, 616]. Un trabajador o trabajadora (o un trabajador colectivo) que no genera plusvalía no es, desde este punto de vista, productivo. Esta es una peculiaridad del modo de producción capitalista, que el trabajo sólo es productivo si expande el capital. Entre los trabajadores improductivos, según esta definición, estarían los empleados en los servicios financieros que simplemente mueven dinero en la esfera de circulación o los empleados en el sector público (suponiendo que no hayan sido subcontratados a una empresa con ánimo de lucro). Debemos intentar equilibrar estas dos nociones diferentes y contradictorias del trabajo productivo. Si hacemos demasiado hincapié en la reducción del concepto, podemos terminar con una visión en la que sólo un sector muy reducido de la clase trabajadora se dedique a producir plusvalía. Si hacemos demasiado hincapié en la ampliación del concepto, podemos terminar difuminando la distinción entre esferas productivas e improductivas. Para evitar estas trampas, deberíamos partir de la idea de que existen procesos laborales determinados, que ocurren directamente bajo las relaciones sociales capitalistas. Estos procesos crean una mercancía, ya sea tangible o intangible, que es a la vez un valor de uso y un valor de cambio y que contiene plusvalía potencialmente realizable. Los procesos laborales suelen ser llevados a cabo por mano de obra colectiva formada por un grupo de trabajadoras y trabajadores, cada uno de los cuales es necesario para que se produzca. 88 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sin embargo, es central que los trabajadores en cuestión hayan sido contratados por el capital29, permitiendo así al capitalista capturar la plusvalía que producen. Esta última es una condición necesaria pero no suficiente para que se produzca el trabajo productivo, ya que el capital industrial también contrata a muchos trabajadores que son improductivos, por ejemplo, contadoras que -aunque necesarios-, se dedican a actividades puramente formales en la esfera de la circulación y no producen plusvalía.30 Por supuesto, habrá, además, muchos otros trabajadores, no empleados por el capitalista en absoluto, que son un requisito previo para que se produzca un determinado proceso de trabajo. La producción requiere infraestructura, educación y formación de los trabajadores, etcétera. Sin embargo, el capitalista cualquiera no obtiene plusvalía de los trabajadores que construyen las carreteras de las que depende su empresa o de los profesores que educan a sus trabajadores (aunque la privatización puede significar que terminan siendo productivos para otro capitalista). Curiosamente, Marx ilustra su concepto de trabajo productivo con un ejemplo de trabajador mental, un maestro de escuela en una escuela de gestión privada: “haya invertido su capital en una fábrica de enseñanza en vez de hacerlo en una fábrica de embutidos, no altera en nada la relación” [L2, 616]. No hay ningún problema en integrar el sector servicios en este análisis. Los trabajadores del sector servicios son productivos cuando son empleados por los capitalistas, como parte de una mano de obra colectiva, para prestar servicios a clientes que pagan para obtener ganancias. Una vez expuestos estos temas importantes, Marx retoma la discusión sobre la plusvalía absoluta y relativa. Reitera su argumento de que la prolongación de la jornada laboral más allá del tiempo de trabajo necesario es un requisito previo para la producción de plusvalía. Esto constituye la base sobre la que puede desarrollarse el capitalismo, pero, una vez que esto sucede, es la producción de 29 Durán/Stanton: Hay que tomar en cuenta el impacto del Capitalismo de Estado. Ver la Parte II, sección 1 en esta guía: La economía política marxista después de Marx. 30 Un tema importante en esta discusión es la centralidad, para el capitalismo en cada época, de tal o cual tipo de trabajo en el proceso productivo. Y tomando en cuenta que el trabajador no labora “solo/sola”, sino parte de un trabajador “colectivo”. 95 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx do [L2, 702]. Implica también la recontratación constante de fuerza de trabajo mediante el avance del capital variable. Si miramos a la clase de los capitalistas y la clase de los trabajadores en su conjunto, veremos que lo único que ocurre es que el capitalista se apropia del valor creado por los trabajadores y luego les da una parte de él, transmutada en dinero que ellos a su vez gastan en bienes de consumo comprados a la clase de los capitalistas. Este proceso está doblemente mistificado. Está “la ilusión generada por la forma dineraria”, en la que el trabajador crea productos que parecen pertenecer al capitalista, y en la “forma dineraria” en la que este valor toma la forma de dinero, incluyendo los salarios pagados a los trabajadores [L2, 697]. De hecho, “el capitalista adelanta al trabajador el propio trabajo objetivado por el mismo” [L2, 697]. Marx vuelve a hacer una comparación entre la forma feudal de explotación, - en la que el trabajo para el señor aparece exactamente como lo que es, trabajo forzado -, y la del capitalismo, en la que el trabajo aparece como remunerado y voluntario. Marx capta muy bien la injusticia manifiesta. Ofrece el ejemplo de un capitalista con 1.000 libras que obtiene 200 libras de plusvalía cada año, que el capitalista consume. Esta plusvalía está por encima de las otras 1.000 libras de valor contenidas en las mercancías creadas por los trabajadores cada año, que simplemente reproducen el capital original. Al terminar los cinco años, el capitalista ha consumido personalmente 1.000 libras esterlinas de valor -la suma total con la que empezóy, sin embargo, sigue disponiendo de 1.000 libras esterlinas. Y “no hay en él un solo átomo de valor por el cual su poseedor haya pagado un equivalente” [L2, 718]. Incluso si obtuvieron las 1.000 libras originales mediante el trabajo duro, y veremos en la parte final de El Capital que la riqueza capitalista tiene un origen mucho más oscuro que ése, una vez que comienza a funcionar como capital, es la plusvalía extraída de los trabajadores, no el trabajo duro del capitalista, lo que permite que estas 1.000 libras se reproduzcan. Hay entonces una poderosa reafirmación del lugar de la alienación en el proceso de producción: 96 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . “…el trabajador sale del proceso de producción, constantemente, tal como entró en él. Como antes de ingresar al proceso su propio trabajo ya se ha convertido en ajeno, ha sido apropiado por el capitalista y se ha incorporado al capital, dicho trabajo se objetiva constantemente, durante el proceso, en producto ajeno... El trabajador mismo, por consiguiente, produce constantemente la riqueza objetiva como capital, como poder que le es ajeno, que lo domina y lo explota” [L2, 701]. Esta alienación también implica la división del consumo del trabajador en “consumo productivo” -cuando consume su propia fuerza de trabajo y los medios de producción para crear mercancíasy “consumo individual” que realiza de forma privada. Marx señala que este consumo individual “del trabajador sigue siendo también un aspecto de la producción y reproducción del capital” [L2, 703-4], aunque el trabajador lo haga en su propio interés, para mantenerse vivo y trabajando. Marx dice poco sobre este consumo individual y los procesos necesarios para reproducir la fuerza de trabajo. Sin embargo, señala que el Estado ha intervenido en este proceso de reproducción, por ejemplo, cuando impide que los maestros mecánicos de oficio emigraran hasta 1815 con el fin de retener la mano de obra cualificada en Gran Bretaña. Hubo demandas similares durante la Guerra Civil estadounidense, cuando la interrupción del suministro de algodón amenazó a impulsar a los trabajadores de Lancashire a emigrar, como Marx analiza ampliamente. Y Marx termina el capítulo con estas palabras: “El proceso capitalista de producción, considerado en su interdependencia o como proceso de reproducción, pues, no sólo produce mercancías, no sólo produce plusvalor, sino que produce y reproduce la relación capitalista misma: por un lado, el capitalista, por la otra el asalariado” [L1, 712]. El capitalismo tiende, con todo su dinamismo y caos, a reproducir y profundizar el antagonismo de clase en su centro. 97 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx 7.6. Capítulo 22 (ed. español): la transformación de la plusvalía en capital34 7.6.1. La producción capitalista a escala creciente Después de haber analizado la reproducción simple, Marx examina ahora cómo el proceso de valorización puede permitir al capitalista a poner en movimiento una cantidad cada vez mayor de capital. Como hemos visto, una vez realizado el proceso de producción y vendido el producto, el valor y la plusvalía resultantes existen en forma de dinero, como D’. Si el capitalista quiere ahora ampliar la producción, debe encontrar en el mercado suficientes medios de producción adicionales, junto con suficientes artículos de consumo que puedan ser consumidos por la fuerza de trabajo adicional, para permitir dicha ampliación. Esto es posible porque, en efecto, debe producirse un producto excedente para que haya plusvalía, pero no sirve de nada si el producto excedente adopta simplemente la forma de bienes de lujo para la clase capitalista. Debe asumir en forma de mercancías que puedan alimentar el siguiente ciclo de producción. La expansión necesaria de la fuerza de trabajo puede abordarse mediante la expansión de la población o, como describe Marx en el capítulo siguiente, mediante la integración creciente de la población en el trabajo asalariado. Si se cumplen estas condiciones, el ciclo de reproducción simple se convierte, como dice Marx, en “una espiral” [L2, 716 (nota pie)]. A medida que la plusvalía extraída de los trabajadores entra de nuevo a la producción como capital, también conduce a la extracción de más plusvalía y así sucesivamente. “Cuanto más haya acumulado el capitalista, tanto más podrá acumular” [L2, 717 (nota pie)]. “La relación de intercambio entre el capitalista y el trabajador, pues, se convierte en nada más que una apariencia correspondiente al proceso de circulación, en una mera forma que es extraña al contenido mismo y que no hace más que mistificarlo. La compra y venta constantes de la fuerza de trabajo es la forma. El contenido consiste en 34 Capítulo 24, ed. inglés Penguin. 98 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . que el capitalista cambia sin cesar una parte del trabajo ajeno que ya ha sido objetivada” [L2, 721]. De nuevo, volvemos al tema de la cosificación y la mistificación impulsada por el mercado de las relaciones sociales reales del capitalismo, relaciones basadas en la explotación. Marx ofrece entonces un resumen maravillosamente claro, a lo largo de unas pocas páginas, de cómo las leyes de la propiedad y del intercambio igualitario dan lugar a las desigualdades del capitalismo. 7.6.2. La concepción errónea de los economistas políticos de la reproducción a escala ampliada El segundo sector del capítulo trata de la confusión introducida por la afirmación de los grandes economistas políticos clásicos Adam Smith y David Ricardo, de que toda la plusvalía implicada en la acumulación es consumida en última instancia por los trabajadores productivos. Las ostentosas muestras de consumo de la vieja nobleza, incluido “el lujo de los criados personales”, indujeron a estos primeros teóricos del capitalismo a “predicar como conditio sine qua la inversión de plusvalor en la adquisición de obreros productivos” [L2: 726]. También tuvieron que cuestionar la idea de que la producción capitalista implicaba acaparamiento, aunque se requiere cierto grado de acaparamiento para habilitar el paso de la circulación de capital. Los economistas políticos clásicos, por tanto, insistieron con razón en que la acumulación implica el consumo productivo del capital acumulado por parte de los trabajadores. Sin embargo, la forma de este consumo no es exclusivamente la contratación de nueva fuerza de trabajo. Marx señala que “Por el contrario se distribuye - al igual que el valor adelantado originariamente - en capital constante y capital variable, en medios de producción y fuerza de trabajo” [L2, 728]. 7.6.3. La división de la plusvalía en capital y renta; La teoría de la abstinencia El tercer sector del capítulo presenta una crítica de la “teoría de la abstinencia” expuesta por el economista Nassau Senior. Dado 99 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx que la plusvalía puede utilizarse para financiar el consumo de los capitalistas o para ampliar el capital, muchos economistas políticos de la época de Marx trataron la acumulación como un acto de voluntad, por el que la capitalista renuncia al consumo. Sin embargo, este enfoque no explica de dónde el capitalista obtiene su riqueza. Tampoco identifica correctamente el impulso que hace que un capitalista sea capitalista. No se trata de consumir valores de uso, sino de participar en la valorización: “...además, las leyes inmanentes del modo capitalista de producción, que imponen a todo capitalista individual la competencia como ley coercitiva externa, lo obligan a expandir continuamente su capital para conservarlo” [L2, 731]. Aquí Marx evoca el concepto de competencia, cuya discusión en general intenta de posponer en el Volumen 1 de El Capital. El resultado de esta competencia es una sed interminable de acumulación, descrita en una frase muy citada de este capítulo: “¡Acumulad, acumulad! ¡He ahí a Moisés y los profetas!” [L2, 735]. Y, sostiene Marx, la economía política primitiva era consciente de ello. La acumulación a costo de las condiciones de los trabajadores se consideraba una necesidad para que el capitalismo se estableciera, y muchos de los argumentos giraban en torno a cuánta riqueza extraerían del capital las clases terratenientes o el Estado. Sólo con la explosión de la lucha de clases en la década de 1830, a ambos lados del Canal de la Mancha, la economía política “vulgar” tuvo que cuestionar sus puntos de vista. 7.6.4. El alcance de la acumulación Marx pasa entonces a considerar el ritmo de la acumulación una vez que el consumo del capitalista se da por cumplido. ¿Qué otros factores afectan a este ritmo? La tasa de plusvalía depende en primer lugar del grado de explotación de la fuerza de trabajo. Su variación puede modificar el ritmo de acumulación al extraer más valor de cada trabajador. Los salarios pueden bajar incluso por debajo del valor necesario para reproducir la fuerza de trabajo, “...una 100 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte del fondo para el consumo necesario del obrero se transforma así en fondo para la acumulación del capital” [L2, 741]. Por supuesto, esto sólo puede ocurrir durante un tiempo porque, en última instancia, los trabajadores dejarán de ser capaces de reproducirse a sí mismos. Incluso si eso no fuera un problema, hay un límite matemático a la reducción de los salarios: no pueden caer por debajo de cero, y esto proporciona un “límite inferior” a su declive. Otro método para aumentar la extracción de plusvalía podría ser contratar a más trabajadores y hacer que los medios de producción trabajen más horas, por ejemplo, haciendo turnos de noche. Otro factor que determina el ritmo de acumulación es lo que Marx llama el “grado de productividad del trabajo socializado” [L2, 747]. Dado que el aumento de la productividad simplemente distribuye el valor producido entre una mayor masa de productos, abaratándolos, la plusvalía puede desplazarse del consumo del capitalista hacia la acumulación, sin reducir el consumo real de valores de uso del capitalista. El mismo efecto puede reducir los salarios nominales, permitiendo movilizar a más trabajadores con el mismo avance de capital y, del mismo modo, el capital constante puede depreciarse, permitiendo al capitalista invertir en él de forma más barata. Este tema se trata con mucha más profundidad en el Volumen 3 de El Capital, pero incluso aquí Marx insinúa que este abaratamiento del capital constante también significa “depreciación parcial de los capitales en funciones” [L2, 749]. Aquí Marx también implica que la carga de esto puede ser sentida por el trabajador que se enfrenta a una mayor explotación cuando el capitalista trata de compensar la depreciación. En un pasaje interesante, Marx contrasta a un hilandero manual chino del siglo 19, con un operario de máquina en una hilandería inglesa del mismo siglo. Señala que “crean los mismos valores si trabajan con el mismo grado de intensidad y las mismas horas, pero existe una diferencia enorme entre el valor del producto semanal del inglés, que dispone de un poderoso máquina automática, y el del chino, que sólo trabaja con una rueca” [L2, 750]. En efecto, una vez que se comparan estos dos productos en el mercado, el producto chino se devalúa35 un metro de hilo hilado 35 Es decir, que la cantidad de trabajo “socialmente necesario” internacional es más 101 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx contiene menos valor porque la técnica utilizada en Inglaterra es mucho más productiva. Otra consecuencia del aumento de la productividad del trabajo es que el avance científico se incorpora a la maquinaria. “Con el acrecentamiento del capital, aumenta la diferencia entre el capital empleado y el consumido” [L2, 753]. En otras palabras, se produce un crecimiento del capital fijo que se utiliza a lo largo de muchos ciclos de producción y que sólo recupera su valor gradualmente. 7.6.5. El llamado fondo de trabajo El último sector trata de otro argumento de la teoría económica, a saber, que la cantidad disponible para el trabajo, la suma que puede adelantarse como capital variable, es de hecho fija. Desde este punto de vista, los trabajadores no pueden ampliar su “parte” del producto total. Esta posición es ridícula, como señala Marx, dado que el capital variable total cambiará rutinariamente con los cambios en el grado de explotación, la productividad del trabajo, etcétera. “Con el dogma benthámiano se vuelven completamente incomprensibles los fenómenos más comunes del proceso de producción, como por ejemplo sus expansiones y contracciones súbitas, e incluso la acumulación” [L2, 755-56]. bajo que esa cantidad nacional en China. 103 8. La superpoblación relativa 8.1. Capítulo 23 (ed. español): la ley general de la acumulación capitalista36 Este capítulo, el último antes de que Marx se ocupe de la cuestión de los orígenes históricos del capitalismo, trata de la forma en que se transforma el capital en el proceso de acumulación y de cómo esto repercute en la clase trabajadora, tomando en cuenta cuestiones como el desempleo. 8.1.1. Marx comienza con un análisis de la composición del capital Aunque no sea tan obvio, hay tres conceptos diferentes de la composición del capital que aparecen en la obra de Marx. El primero es una proporción de trabajo vivo y muerto, de humanos y maquinaria, determinada por las condiciones técnicas en las que tiene lugar la producción. Marx lo denomina composición técnica del capital. Cuando hablamos de un trabajador que maneja una máquina de hilar, o de cinco obreros que manejan una docena de telares mecánicos de hilar, estamos hablando de una composición técnica. También nos interesa la relación entre los valores movilizados como capital constante y variable. Marx llama a esta relación -la cantidad de capital constante dividida por la cantidad de capital variablela composición de valor del capital. Esta relación fluctuará por dos razones diferentes. En primer lugar, cambiará porque cambian las condiciones técnicas de producción que alteran la composición 36 Capítulo 25, ed. inglés Penguin. 104 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . técnica del capital. En segundo lugar, también puede cambiar porque el precio de la maquinaria o el precio de la fuerza de trabajo fluctúan por una serie de razones, incluyendo, centralmente, el aumento de la productividad del trabajo que tiende a reducir los precios de los productos básicos. Marx quiere poder distinguir entre estas diferentes causas, por lo que introduce una tercera composición, la composición orgánica del capital. En otras palabras, “Denomino a la composición del valor de capital, en tanto se determina por la composición técnica del mismo y refleja las variaciones de ésta, composición orgánica del capital” [L3,760 (nota pie)]. Esta composición orgánica no es la composición que medimos; es la composición que hipotéticamente mediríamos si todos los precios se mantuvieran al mismo nivel.37 Ahora bien, la composición orgánica del capital varía entre los capitalistas de una misma rama de producción. Sin embargo, esta variación tiene lugar dentro de unos límites, porque existe una presión competitiva sobre cada capitalista de una rama determinada para que adopte las técnicas más productivas. Existe una variación mucho mayor entre las composiciones medias del capital en las distintas ramas de producción. Dado que estas ramas están produciendo diferentes valores de uso, a través de diferentes procesos de producción, no hay ninguna razón por la que deban tener la misma composición orgánica de capital. Esta es una cuestión importante en el Volumen 3 de El Capital, cuando Marx llega a considerar la tasa de ganancia. Sin embargo, aquí Marx se centra en el capital total de toda la sociedad. Argumenta que el “finalmente, la media global de todas las composiciones medias, de todos los ramos de la producción, arroja la composición del capital social de un país, y en lo sucesivo nos referiremos siempre a su composición orgánica” [L3, 760 (nota pie)]. 37 La composición técnica de capital es la relación entre trabajo humando muerto y el trabajo vivo, definido por las condiciones técnicas de la producción en cada época del capitalismo. La composición de valor del capital es la relación entre el valor del trabajo muerto (capital constante) y el trabajo vivo (capital variable). Y la composición orgánica del capital es la composición de valor de capital si “congelamos” (es decir aplicamos la abstracción) a los precios del capital fijo y variable. El propósito de esta tercera definición es distinguir entre la relación “técnica” y la relación “de valor” entre el trabajo muerto y el trabajo vivo. 111 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx ejército de reserva de la mano de obra es “el trasfondo sobre el que se mueva la ley de oferta y demanda de trabajo” [L2, 795]. Sin embargo, la discusión de Marx no debe tomarse como una teoría completa y definitiva de los niveles sueldos que pueda aplicarse a la sociedad capitalista. Por ejemplo, Marx deja claro que los diferentes niveles de sueldos también ayudan a distribuir a los trabajadores entre ramas de la industria y, en una economía contemporánea, con una enorme variedad de sectores y profesiones, se trata de un proceso complejo. También podemos pensar en factores como el racismo y el sexismo que influyen en los niveles salariales. De hecho, la noción misma de que el mercado laboral puede tratarse como una entidad única es cuestionable. Como sostiene Ben Fine, es mejor pensar en una serie de mercados de trabajo estructurados de diferentes maneras y que interactúan entre sí. Como escribe: “[L]os mercados de trabajo están estructurados tanto vertical como horizontalmente, creando estructuras que son distintas entre sí, que funcionan de manera diferente unas de otras, y dichas estructuras están supeditadas al resultado más complejo de los procesos y estructuras socioeconómicos subyacentes. En otras palabras, las estructuras del mercado laboral se crean activamente a partir de la reproducción económica y social del capitalismo”39 Este es otro ámbito en el que se requiere más investigación y teoría, para lo cual las observaciones de Marx constituyen un punto de partida indispensable, pero sólo un punto de partida. 8.1.4. Diferentes formas de existencia de la población excedente relativa La ley general de la acumulación capitalista Marx no se limita a identificar el ejército de reserva de mano de obra, sino que identifica sus diferentes componentes, a los que se refiere como las formas “fluctuante, latente y estancada” [L2, 798]. La forma flotante del ejército de reserva consiste en aquellos que son expulsados temporalmente del empleo en la industria. “Una parte de esos obreros 39 Ben Fine, Labour Market Theory: A Constructive Reassessment (Routledge, 1998), p 198. 112 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . emigra”, escribe Marx, “en realidad no hace más que seguir los pasos del capital migrante”, un comentario que todavía resuena hoy en los debates sobre la libre circulación de la mano de obra [L2, 798]. Hay muchas contradicciones en esta forma. La escasez de mano de obra puede coexistir con un excedente de población, por ejemplo, si se considera que los trabajadores son demasiado viejos o están demasiado adaptados a determinadas áreas de empleo. La capa flotante constituye el grueso de lo que hoy llamaríamos “demandantes de empleo”. La forma latente del ejército de reserva consiste en poblaciones rurales, liberadas por el aumento de la productividad de la producción agrícola y que pueden ser atraídas hacia la industria urbana. Sin embargo, en China la población urbana ha crecido en 500 millones de personas en las últimas tres décadas. Además, sigue existiendo una gran demanda de los 282 millones de habitantes de este país denominados “trabajadores migrantes”, registrados como residentes en “zonas rurales” -aunque no todos se encuentran realmente en el campoque emigran a zonas de gran demanda de mano de obra. La forma estancada “constituye una parte del ejército laboral activo, pero su ocupación es absolutamente irregular” [L2, 801]. Cuando trabaja, suele estar sujeto a salarios extremadamente bajos y largas jornadas laborales. Puede resultar atractivo asociar a este grupo con algunos de los trabajadores más pobres de la sociedad contemporánea que participan en trabajos muy precarios. Sin embargo, intentar establecer una analogía exacta entre cada forma del ejército de reserva de ahora y de antes entraña ciertos peligros. Mejor centrarse en el método de Marx de localizar diferentes círculos cada vez más amplios de la clase trabajadora desempleada, que pueden ser sucesivamente integrados y expulsados de las industrias a medida que la acumulación se acelera o se relaja. El “sedimento más bajo de la sobrepoblación relativa”, añade Marx, “existe en la esfera del pauperismo” [L2, 802]. Se trata esencialmente de los desmoralizados, los elementos heridos, los huérfanos, etc., que sólo son integrados al trabajo en circunstancias excepcionales. Marx los distingue estos grupos de lo que él llama el “lumpenproletariado real”, un término mal entendido que engloba a vagabundos, criminales, prostitutas, etc. 113 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx Hal Draper argumenta que el lumpenproletariado es mejor visto como un término comodín para aquellas personas, el residuo de todas las clases, incapaces de adaptarse a la estructura social capitalista, que ocupan una existencia parasitaria y por lo tanto recurren a formas de criminalidad. La creación de este ejército de reserva de mano de obra, en sus diversas formas, es lo que Marx denomina “la ley general absoluta de la acumulación capitalista” [L3, 803]. Añade: “En su aplicación, igual que todas las demás leyes, se ve modificada por múltiples circunstancias”, pero no entra al debate [L2, 803]. Combina “la miseria de capas cada vez más amplias del ejército obrero activo, y el peso muerto del pauperismo” [L2, 804]. La paradoja de esta ley es que desarrollos tales como el aumento de la productividad del trabajo, que en un mundo racional deberían beneficiar a la clase trabajadora en su conjunto, de hecho “mutilan al obrero, convirtiéndolo en un hombre fraccionado, lo degradan a la condición de apéndice de maquina”, “lo enajenan -el obrero-, las potencias espirituales del proceso de trabajo distorsionan la situación de la clase trabajadora en su conjunto” [L2, 804]. “La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria... en el polo opuesto” [L2, 805]. 8.1.5. Ejemplos de la ley general de la acumulación capitalista A continuación, hay una serie de ejemplos de la ley general enunciada por Marx. Un aspecto digno de mención es la discusión de Marx sobre la pobreza relativa. “Si los extremos de la pobreza no se han disminuido, han aumentado, ya que lo han hecho los extremos de la riqueza” [L3, 813-14]. Los ingresos absolutos de los trabajadores pueden aumentar, pero no en comparación con la riqueza que crean para el capital, y si el costo de la vida también aumenta, se erosionan los mayores ingresos. Obsérvese también que Marx deja claro que, aunque en El Capital “ocupábamos preferentemente del obrero dentro del proceso de producción mismo”, “para comprender de manera cabal la ley de la acumulación capitalista” requiere que nos fijemos en “la situa- 114 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ción del obrero fuera de ese proceso...sus condiciones de alimento y vivienda” [L3, 815]. Es decir, que los patrones de consumo son un aspecto importante si queremos comprender plenamente la naturaleza de la clase trabajadora bajo el capitalismo. 115 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx 9. La acumulación originaria 9.1. Capítulos 24 (ed. español): El secreto de la acumulación primitiva40 La parte final de El Capital, sobre la “llamada acumulación primitiva”, es fácil leer, pues consta de siete breves capítulos que ilustran los orígenes históricos del trabajo asalariado y del sistema capitalista. De hecho, Marx escribió a Ludwig Kugelmann, cuya esposa estaba intentando leer El Capital: “Por favor, tenga la amabilidad de decirle a su buena esposa que los capítulos sobre la ‘Jornada de Trabajo’, ‘Cooperación, División del Trabajo y Maquinaria’, y finalmente sobre la ‘Acumulación Primitiva’ son los más inmediatamente legibles”.41 Marx comienza el Capítulo 24 exponiendo el problema que pretende abordar en esta parte de El Capital. Ya hemos visto cómo la acumulación de capital toma como punto de partida la producción capitalista y afianza aún más las relaciones sociales capitalistas a medida que se desarrolla. Esto parece “girar en un círculo vicioso” [L2, 891 (nota pie)]. Si queremos entender las condiciones previas para que este ciclo de acumulación tenga lugar, debe haber un proceso de “acumulación originaria”, que no es en sí mismo el resultado del capitalismo. Esta acumulación primitiva es a menudo asumida por los economistas políticos clásicos, sin embargo, la elaboración real de este proceso es tratada como un secreto por culpa de los pensadores capitalistas. En lugar de mostrar cómo surgió realmente el capita40 Capítulos 26-33, ed. inglés Penguin. 41 Letter to Ludwig Kugelmann”, 30 Noviembre 1867, https://www.marxists.org/ espanol/m-e/selecciones/cartas-a-kugelmann-1972.pdf; Pagina 69. 116 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . lismo, se mitifica como una división entre la gente trabajadora por un lado y los flojos por el otro, una especie de versión secularizada del mito del pecado original. “En la historia real”, escribe Marx, “lo desempeñan...la conquista, el sojuzgamiento, el homicidio motivado por el robo, en una palabra, la violencia” [L3, 892]. ¿Cuáles son las condiciones previas del capitalismo? En primer lugar, debe haber propietarios de dinero o de medios de producción que deseen comprar fuerza de trabajo para ampliar su riqueza. En segundo lugar, debe haber “trabajadores libres” [L2, 892], libres en el doble sentido de ser libres para vender su fuerza de trabajo. Y libres de los medios de producción que les permitan producir por sí mismos. Uno de los mecanismos centrales que permiten que esto ocurra es la separación de los productores de la tierra. La tierra era, en el feudalismo, el más importante de los medios de producción. El campesinado de las sociedades feudales trabajaba a menudo la tierra sobre la que tenía algún tipo de derecho tradicional -aunque no fuera su propietario legalo podía utilizar la tierra comunal que se compartía entre ellos. Seguía habiendo explotación, pero adoptaba una forma diferente, en la que el poder político del señor se utilizaba para expropiar la riqueza del campesino. Al separar al campesino de su tierra, este primer medio de producción podía ser aprovechado como capital y, al mismo tiempo, el campesino se convertía en un asalariado potencial sin tierra. La disolución de la servidumbre y el declive de los gremios, que restringían la producción artesanal, fue una forma de emancipación, pero coincidió con la creación de una nueva forma de explotación, la “transformación del modo feudal de explotación en el modo capitalista de explotación” [L2, 893]. Y en el caso chileno, fue la invasión española, la imposición de la encomienda, los cambios impuestos a las comunidades originarias cuando los encomenderos se llevaron muchos de sus hombres a los lavaderos de plata, y finalmente a la integración de los inquilinos mestizos a la agricultura a más grande escala, que creó el “trabajador libre”. Como señala Marx, este proceso adopta diferentes formas y ocurre en diferentes órdenes en diferentes contextos. En El Capital, se centra en Inglaterra, donde tiene “forma clásica” [L2, 895]. Fija la aparición del capitalismo en el siglo XVI, aunque había, como él 117 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte i: guía de lectura de el capital de marx dice, “rastros de producción capitalista” visibles, por ejemplo, en las ciudades-estado italianas de los siglos XIV y XV. Merece la pena elaborar un último punto sobre el capítulo, ya que se ha convertido en polémico en los últimos años. Se trata de la afirmación de Marx de que la acumulación primitiva “configura la prehistoria del capital” [L3, 893]. Autores recientes, en particular David Harvey, han argumentado que existe un proceso continuo - Harvey lo llama “acumulación por desposesión” - que continúa en el capitalismo contemporáneo.42 Sin embargo, también existen enormes problemas si se sigue este enfoque. Lo que Harvey tiende a hacer en sus escritos más recientes es difuminar la distinción entre acumulación primitiva y acumulación en el sentido descrito en el capítulo anterior. Por ejemplo, escribe: “La extracción de plusvalor es, después de todo, una forma específica de acumulación por desposesión, ya que no es ni más ni menos que la alienación, apropiación y desposesión de la capacidad del trabajador de producir valor en el proceso de trabajo”, acumulación que impulsa el sistema capitalista. Tiende a volver al tipo de posición premarxista defendida por figuras como PierreJoseph Proudhon: que el capitalismo es sólo un inmenso proceso de fraude y coerción violenta, en lugar de basarse en la extracción de plusvalía mediante el intercambio entre capital y fuerza de trabajo. Y lo que es aún más importante, resta importancia a la centralidad de la resistencia de la clase trabajadora al capital, basada en el poder potencial que se forja cuando el capital explota el trabajo asalariado y, por tanto, pasa a depender de él.43 Esto parece ampliar el concepto de desposesión hasta el punto de ruptura44. Naturalmente, cualquier socialista honesto querría defender a Fonasa e impedir la privatización de partes del mismo, pero es bastante erróneo considerar dichas instituciones como una especie de espacio no capitalista análogo a los “bienes compartidos” de las sociedades precapitalistas. Es cierto que ofrece beneficios rea42 Por ejemplo, David Harvey, The New Imperialism (Oxford University Press, 2005 Inglés), pp 137-182. 43 David Harvey, “A Companion to Marx’s Capital”, (Verso, 2010), pp 308-313. 44 La diferencia entre desposesión y explotación parece a aquella entre la subsunción formal y real a capital, es decir entre la disciplina capitalista impuesta por la “fuerza bruta” y la disciplina impuesta por aumentos de productividad y altos niveles de trabajo muerto acumulado. 118 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . les a los trabajadores. Pero también beneficia a sectores de la clase dominante, garantizando un suministro fiable de mano de obra relativamente sana y la prestación al por mayor de asistencia sanitaria que, de otro modo, tendría que pagarse mediante costosos planes de seguros. PARTE II: Extensiones 127 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones 1.4. El crecimiento global y el fin del Colonialismo Mientras este proceso contradictorio avanzaba en las economías centrales del sistema, en el “Tercer Mundo”, nuestro Sur, las consecuencias económicas y políticas eran diversas y nació toda una teoría para analizarlas. Comencemos el análisis de esta “dependencia y desigualdad” entre los países del Sur y del Centro, con un hecho indiscutible...que, durante las décadas del crecimiento sostenido, muchos países que formaban parte de las colonias o imperios de los países centrales, se independizaron48. Es decir, durante la década de los 1950 y 1960, una serie de países asiáticos, africanos y latinos, logaron a formar países nuevos e “independientes” de sus amos coloniales. Las nuevas clases dominantes de los países ya independientes, a menudo con el uso del estado nacional, lograron alejarse por un tiempo de sus antiguos conquistadores. Luego, algunos volvieron a acercarse económicamente con esas economías centrales, otros no. Sin embargo, el capitalismo de los países centrales cambiaba durante la época de crecimiento “permanente”. Nuevas industrias y tecnologías químicas lograron crear nuevas “materias primas” no directamente relacionadas con la extracción de recursos de la tierra, por ejemplo. Por ende, algunas de las exportaciones desde “el Sur” hacia “el Centro” eran menos esenciales y el capitalismo central podía crecer sin depender tanto en el control colonial. Una excepción fue el caso del petróleo. Por su parte, las nuevas clases dominantes independistas se autoproclamaban voceros de la independencia de sus poblaciones y por ende gobiernos o fuerzas “democráticos” y “revolucionarios”. Eso, si eran democráticas o autoritarias. Y a veces, su “marxismo” popular se convirtió en una falsa ideología que ha dado fuerza ideológica a políticas económicas de desarrollo nacional, de neoliberalismo o de represión de la población, todo “en nombre” de la misma población. 48 Ver, por ejemplo: “El estado desarrollista: independencia, dependencia y la historia del Sur”, https://www.redalyc.org/journal/3376/337660349003/html/ 128 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Ahora bien, ha pasado más que medio siglo después del fin del colonialismo tradicional, pero igual el mundo todavía está dividido entre los pocos países más desarrollados (el centro) y muchos países subdesarrollados (el Sur). Para entender las razones por esta división del globo entre centros de capitales más (y menos) importantes, hablamos de dos argumentos que usó Marx, sobre la forma en que los capitalistas ven sus negocios, y lo extendemos a nivel mundial. 1.5. Plusvalía y composición orgánica Cada capitalista investiga las mejores formas para ganar la competencia con su negocio. Por ende, actúa para bajar sus costos y vender más barato. Generalmente hace nuevas inversiones con ese propósito, su productividad aumenta como consecuencia de las nuevas inversiones y vende a un precio más barato que su competencia, a un precio menor que el promedio, pero mayor que sus costos que son menores que lo promedio. Por ende, gana más ganancias que lo promedio, sus competidores se fijan de la nueva situación “de mercado”, también invierten, el precio promedio baja porque los niveles de productividad en general aumentan, y, al fin, también aumenta la composición orgánica de capital. Es decir, que cada trabajador -como trabajo vivo-, pone en marcha más trabajo muerto ( C / s ) y la tasa de ganancias baja ( s /(s + v)). En otras palabras, las acciones de un capitalista, al comenzar la carrera de nuevas inversiones, provocan un aumento en la composición orgánica del capital porque los otros capitalistas siguen sus huellas. 1.6. Precio de producción Marx sigue y avanza este argumento en el Capítulo 9 del Volumen 3 de Capital49, donde analiza la situación de la competencia 49 Karl Marx, Capital, Volumen 3, 1894, Lawrence and Wishart (en inglés), Londres, 1984. Texto original en inglés; traducciones nuestras. 129 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones entre sectores distintos de la economía, que tienen composiciones orgánicas distintas y, por ende, tasas de ganancias distintas. “En efecto, debido a la diferente composición orgánica de los capitales invertidos en los distintos ramos de la producción y, por tanto, a la circunstancia de que, según el diferente porcentaje que la parte variable representa en un capital total de una magnitud dada, capitales de igual magnitud ponen en movimiento cantidades muy diferentes de trabajo, se apropian también cantidades muy diferentes de plustrabajo o producen cantidades muy diferentes de plusvalor (plusvalía). Por consiguiente, las tasas de ganancia que prevalecen en las diversas ramas de la producción son, en su origen, muy diferentes. Esas diferentes tasas de ganancia se igualan por la competencia en una única tasa general de ganancia, que es el promedio de todas esas diferentes tasas de ganancia”50 “...Así, los capitalistas de las distintas esferas de la producción, si bien con la venta de sus mercancías recuperan el valor del capital consumido en su producción, no obtienen la plusvalía y, por consiguiente, la ganancia creada en su propia esfera por la producción de esas mercancías. Lo que obtienen es sólo la plusvalía y, por consiguiente, la ganancia que corresponde, cuando se distribuye uniformemente, a cada parte alícuota del capital social global del plusvalor social global o ganancia producida en un tiempo dado por el capital social en todas las esferas de la producción”51 “…En lo que se refiere a las ganancias, los diversos capitalistas son otros tantos accionistas de una sociedad anónima en la que las participaciones en las ganancias se reparten uniformemente (por cien), de modo que las ganancias de los distintos capitalistas sólo difieren en el caso de los mismos en función de la cantidad de capital invertido por cada uno en la empresa global, es decir, en función de su inversión en la producción social en su conjunto, en función del número de sus participaciones. Por consiguiente, la parte del precio de las mercancías que repone los elementos de capital consumidos en la producción de esas mercancías, es decir, la parte que habrá que emplear para recomprar esos valores de capital consumidos, es decir, su precio de 50 Capítulo 9, pág. 157-158. 51 Capítulo 9, pág. 158. 130 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . costo, depende enteramente del desembolso de capital dentro de las respectivas esferas de producción”52 “Pero el otro elemento del precio de las mercancías, la ganancia añadida a ese precio de costo, no depende de la cantidad de ganancia producida en una esfera de producción dada por un capital dado en un período dado, sino de la masa de ganancia que corresponde, como promedio, durante un período dado, a cada capital individual como parte alícuota del capital social total invertido en la producción social”53 “Cuando un capitalista vende sus mercancías a su precio de producción, recupera dinero en proporción al valor del capital consumido en su producción y obtiene una ganancia en proporción a este capital adelantado como parte alícuota del capital social total. Sus precios de costo son específicos, pero la ganancia que se les agrega es independiente de su esfera particular de producción, siendo un promedio simple por cada 100 unidades de capital invertido”54 Así la situación, los capitalistas imaginan que el nivel de sus ganancias depende del total del capital invertido (es decir, capital constante y capital variable), cuando la verdad es que sus ganancias dependen más bien de su fracción del total de la plusvalía extraída de la fuerza de trabajo comprada. 52 Capítulo 9, págs. 158-159. 53 Capítulo 9, pág. 159. 54 Capítulo 9, pág. 159. 131 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones Un ejemplo55 Cuadro 2: Dinámicas del sistema, un ejemplo - parte 1 Categoría Sector 1 Sector 2 Capital constante ( C ) 40 60 Capital variable ( v ) 60 40 Plusvalía (100 %) s60 40 Composición orgánica ( C/v ) 40/60 = 2/3 60/40 = 3/2 Tasa Ganancia (s /(C+v)) 60/100 = 60 % 40/100 = 40 % Valor Producción 160 140 Fuente: Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Bookmarks, Londres, 2017. En el ejemplo, el sector con la composición orgánica más alta (sector 2) tiene la tasa de ganancia más baja, y el capital va a fluir desde ese sector al sector con una tasa de ganancia más alta (sector 1). Así se crea una nueva tasa de ganancia general: Tasa de ganancia general = Plusvalía total / Capital constante y variable total = 100 / (100 + 100) = = 50% Ahora bien, si en ambos sectores, los capitalistas invierten un total de 100, sus ganancias serían 50 (según la tasa de ganancias general de 50%). 55 Basado en los ejemplos de Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Sección “Prices and the General Rate of Profit”, Bookmarks, Londres, 2017. 132 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Cuadro 3: Dinámicas del sistema, un ejemplo - parte 2 Categoría Sector 1 Sector 2 Capital constante ( C ) 40 60 Capital variable ( v ) 60 40 Plusvalía (100 %) s60 40 Composición orgánica ( C/v ) 40/60 = 2/3 60/40 = 3/2 Tasa ganancia General 50 % 50 % Costo Producción ( C + v ) 40 + 60 = 100 60 + 40 = 100 Ganancias 100 * 50 % = 50 100 * 50 % = 50 PRECIO de Producción 100 + 50 = 150 100 + 50 = 150 Fuente: Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Bookmarks, Londres, 2017. El total de la plusvalía en el primer ejemplo (60 + 40), es igual al total de las ganancias en el segundo (50 + 50). Y el total del valor de la producción en el primer ejemplo (160 + 140), es igual al total de los precios en el segundo (150 + 150). Es decir, parte de la plusvalía del sector 1 ha sido transferido al sector 2. Sector 2 gana más que lo que “debería”, porque invierte más capital constante; sus ganancias son mayores que su plusvalía. Las ganancias recibidas por sectores 1 y 2, dependen de la masa total de capital invertida (constante + variable) y no del capital variable contratado. Y otros sectores de capital que no invierten en capital “productivo” (es decir que generan plusvalía), el sector financiero, por ejemplo, podrían recibir parte del total de las ganancias según la masa de capital que invierten. Precios de Producción, Transferencia de valor y Dependencia56 Si ahora aplicamos esta lógica al capitalismo global y relacionamos sector 1 (El Centro) con sector 2 (El Sur), ¿qué vemos? 56 Extendemos los ejemplos usados arriba (que corresponden al análisis de Choonara, 2017). Cualquier error en esta extensión del argumento es nuestra responsabilidad. 133 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones Comencemos con el hecho la mayoría del capital global se invierte dentro (y entre) los países del centro. Y que se pagan sueldos más bajos en el Sur que en el Centro (en general). Un ejemplo Centro/Sur. Cuadro 4: Dinámicas del sistema, un ejemplo - parte 3 Categoría Sector Sur Sector Centro Capital constante ( C ) 40 60 Capital variable ( v ) 40 50 Plusvalía (100 %) s40 50 Composición orgánica ( C/v ) 40/40 = 100 % 60/50 = 120 % Tasa Ganancia ( s/(C+v) ) 40/80 = 50 % 50/110 = 45 % Valor Producción 120 160 Fuente: Los cálculos son una extensión de los ejemplos anteriores en: Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Bookmarks, Londres, 2017. Cuadro 5: Dinámicas del sistema, un ejemplo - parte 4 Categoría Sector Sur Sector Centro Capital constante ( C ) 40 60 Capital variable ( v ) 40 50 Plusvalía (100 %) s40 50 Composición orgánica ( C/v ) 40/40 = 100 % 60/50 = 120 % Tasa ganancia General (90/190) 48 % 48 % Costo Producción ( C+v ) 40 + 40 = 80 60 + 50 = 110 Ganancias 80 * 48 % = 38 110 * 48 % = 53 PRECIO de Producción 80 + 38 = 118 110 + 53 = 163 Fuente: Los cálculos son una extensión de los ejemplos anteriores en: Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Bookmarks, Londres, 2017. Parte de la plusvalía del Sur ha sido transferido al Centro. El Centro gana más que lo que “debería”, porque invierte más capital constante (a pesar de que gasta más en capital variable); sus ganancias son mayores que su plusvalía. 134 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Renta, Ganancias y Plusvalía57 Ahora bien, si tomamos en cuenta que, en el Sur, por condiciones naturales, una inversión de capital genera más valor que en otros países...Notase que los ejemplos que ocupamos en estas discusiones son muy generales. Intentamos ver la dinámica del desarrollo desigual, del impacto de composiciones orgánicas de capital distintas, niveles de sueldos reales (a base internacional) distintos y productividades “naturales” distintas. Un ejemplo Centro/Sur, tomando en cuenta condiciones naturales. Se usa menos capital para generar la misma cantidad de producto. Cuadro 6: Dinámicas del sistema, un ejemplo - parte 5 Categoría Sector Sur Sector Centro Capital constante ( C ) 20 60 Capital variable ( v ) 40 50 Plusvalía (100 %) s40 50 Composición orgánica ( C/v ) 20/40 = 50 % 60/50 = 120 % Tasa Ganancia ( s/(C+v) ) 40/60 = 66 % 50/110 = 45 % Valor Producción 100 160 Fuente: Los cálculos son una extensión de los ejemplos anteriores en: Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Bookmarks, Londres, 2017. Cuadro 7: Dinámicas del sistema, un ejemplo - parte 6 Categoría Sector Sur Sector Centro Capital constante ( C ) 20 60 Capital variable ( v ) 40 50 Plusvalía (100 %) s40 50 Composición orgánica ( C/v ) 20/40 = 50 % 60/50 = 120 % Tasa ganancia General (90/170) 53 % 53 % Costo Producción ( C+v ) 20 + 40 = 60 60 + 50 = 110 Ganancias 60 * 53 % = 32 110 * 53 % = 58 PRECIO de Producción 60 + 32 = 92 110 + 58 = 168 Fuente: Los cálculos son una extensión de los ejemplos anteriores en: Joseph Choonara, “Unravelling Capitalism”, Bookmarks, Londres, 2017. 57 Extendemos los ejemplos usados arriba (que corresponden al análisis de Choonara, 2017). Cualquier error en esta extensión del argumento es nuestra responsabilidad. 135 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones Más de la plusvalía del Sur ha sido transferido al Centro. Las ganancias del Sur, comparadas con su plusvalía, son 32 contra 40 y en el Centro, sus ganancias comparadas con su plusvalía son 58 contra 50. Sin tomar en cuenta las condiciones naturales en el Sur, las ganancias contra plusvalía eran (en el Sur) 38 contra 40 y (en el centro), 53 contra 50. Es decir, mejores condiciones naturales en el Sur generan mayores niveles de ganancias en el Centro, porque la composición orgánica en el Sur baja (se necesita menos capital constante para generar la producción), la tasa de ganancias general aumenta, pero sus ganancias caen porque sus costos de producción son menores. El Centro gana aún más que lo que “debería”, porque la tasa de ganancias general más alto opera sobre sus costos de producción más altos y por ende sus ganancias son aún mayores que su plusvalía. En este ejercicio, hemos aplicado la lógica de precios de producción al capitalismo global y hemos encontrado que la concentración del capital invertido en el Centro, genera ganancias más altas que su plusvalía. Y en el Sur, menores niveles de capital constante generan ganancias menores que su plusvalía. Por ende, no termina la “explotación” (por así decirlo) del Sur por parte del Centro. La conclusión que mejores condiciones naturales de producción en el Sur genera ganancias más altas en el Centro, parece erróneo. En nuestro ejemplo, es así porque se concentra la acumulación de capital en el Centro y, por ende, como dice Marx en la cita abajo: “Lo que obtienen es sólo la plusvalía y, por consiguiente, la ganancia que corresponde, cuando se distribuye uniformemente, a cada parte alícuota del capital social global del plusvalor social global o ganancia producida en un tiempo dado por el capital social en todas las esferas de la producción”.58 58 Karl Marx, Capital, Volumen 3, 1894, Lawrence and Wishart (en inglés), Londres, 1984. Texto original en inglés, traducciones nuestras, Capítulo 9, pág. 158. 136 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La mayoría de ese capital social está ubicada en las economías del Centro. Estos ejemplos esperamos, forman la base de un debate sobre estas ideas planteadas por Marx. 1.7. Una discusión general sobre las teorías de valores y precios Para más profundidad en esta sección ver: “Marx’s ‘transformation’ made easy”59, y “Money and Totality” (Fred Moseley). El análisis que ocupa Marx en el primer volumen de Capital, es a un nivel de abstracción muy alta, es decir, habla de los valores de mercancías (es decir la cantidad de trabajo socialmente necesario integrada en cada mercancía) en vez de sus precios. Al avanzar su análisis, llegando a la realidad concreta, Marx habla de los precios. Algunos Marxistas (y muchos anti-marxistas) han insistido que este “salto” de valores a precios es artificial, es decir que es un paso científicamente falso. Otros han explicado que hablar de precios es un paso en que se integra más complejidad en el análisis de valor. Precios, valores y los Sistemas duales de Bortkievicz Según Bortkiewicz (economista matemático ruso de principios del siglo 20), existen esencialmente dos sistemas separados -valores y precios-, uno que mide el paso del tiempo de trabajo a través del sistema y otro que mide las cantidades de dinero intercambiadas para comprar mercancías en diversas etapas. Bortkiewicz establece una serie de «ecuaciones simultáneas» que relacionan los insumos y los productos de la economía. Pero supone que, en cualquier ciclo de producción, dado el precio de una mercancía al principio -cuando se utiliza como insumo-, es el mismo que al final cuando surge como producto. Pero una de las características centrales de la economía de Marx es que la economía no es de equilibrio: los precios cambian, los capitalistas acumulan y compiten. Para calcular el precio de un insumo en un ciclo de producción, es esencial fijarse en el precio que tiene cuando sale 59 http://isj.org.uk/marxs-transformation-made-easy/ 143 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones y pueblos y más tarde de las empresas extranjeras (principalmente propiedad de Hong Kong) en las zonas costeras poco reguladasse intensificó y amplió geográficamente y así desencadenó una nueva ronda de acumulación. Por otro lado, funcionarios locales (los “alcaldes”), utilizaron su poder para acaparar dinero y enriquecerse como “pequeños capitalistas agrarios”, mientras que la privatización de empresas estatales permitió cada vez más a la antigua clase dirigente capitalista estatal reinventarse como clase capitalista privada. Y la consecuencia a largo plazo de décadas de acumulación de capital ha sido la caída en la tasa de ganancias (“la productividad marginal del capital”). En fin, la acumulación inicial de capital chino fue hecho bajo el control centralizado del estado. Tal acumulación abrió paso a períodos posteriores de acumulación de capital “privado” (a veces con relaciones directas con el capital global, a veces bajo el mando de funcionarios estatales locales) vinculados con la “racionalización” (es decir la “destrucción creativa”) del capital estatal, durante la época neoliberal globalizado. Hemos discutido en este capítulo sobre marxismo y el capital global, varias etapas en la acumulación competitiva del capital. La etapa del capitalismo de estado, en el caso de China, se ha integrado, en sus primeras etapas, con la época de globalización neoliberal (ver la discusión en el próximo capítulo sobre el capital global y la economía chilena). Ha sido esta combinación que creó las condiciones para la expansión tan dramática de un sector poco importante del capital global, en el centro de acumulación más importante del globo. 1.9. Conclusiones Al principio de este capítulo, reconocimos que el sistema pueda desarrollarse en varias maneras, según la interacción de sus pilares elementales. Hemos visto que el despilfarro de plusvalía, integrada con la competencia internacional económica/geopolítica y la intervención estatal generalizada abrieron paso a una época de crecimiento “permanente”, que igual terminó con la caída de la tasa de 144 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ganancias mundial y el comienzo de una nueva era de competencia imperialista entre los nuevos poderes geopolíticas del globo. Otra vez más, cada acumulación de capital intenta alcanzar y sobrepasar - o detener - su competencia. Las acumulaciones de capital de los países centrales del sistema han dejado afuera la mayoría de los países del Sur, con la excepción de China que creció durante la época neoliberal globalizante, bajo el impulso del estado y capital invertido “desde afuera”. 145 2. El capital global y la economía chilena Hemos hablado en capítulos anteriores sobre el capital global y las maneras en que la plusvalía se redistribuye entre las agrupaciones de capitales nacionales y multinacionales. En este capítulo, conversemos sobre las formas en que el capital nacional chileno ha interactuado con el capital global. 2.1. Exportación capital inglés y el salitre La explotación del salitre fue impulsada por la producción de trigo en Chile y del azúcar en Europa. Gran parte del azúcar se cosechaba en Europa, especialmente en Alemania, y la betarraga sacarina necesitaba mucho abono. Entonces, los bancos de Valparaíso, ya repletos con el dinero de la comercialización del cobre, en la segunda parte del siglo 19, formaron empresas en Perú, Chile y Bolivia para explotar el guano y el salitre y exportarlo a Europa.68 Sin embargo, la depresión económica mundial repercutió en 1876 en Chile. Se intensificó la escasez del circulante metálico en Chile a causa de la exportación de la moneda de oro y plata que los 68 Algunas referencias de base para esta sección son: Luis Ortega, “Chile en Ruta Al Capitalismo. Cambio, Euforia y Depresión 1850-1880”, LOM; Carlos Marichal, “La crisis global de 1873: consecuencias a corto y mediano plazo en Chile, Argentina y Perú”, http:// revistascientificas.filo.uba.ar/index.php/boletin/article/view/12970/11443; Ignacio Briones, “Vinculaciones políticas en un régimen e banca libre: el caso de la crisis bancaria de 1878 en Chile” https://www.cambridge.org/core/journals/revista-de-historia-economica-journal-of-iberian-and-latin-american-economic-history/article/abs/vinculaciones-politicas-en-un-regimen-de-banca-libre-el-caso-de-la-crisis-bancaria-de-1878-en-chile/2287585463331101E7BEBB6C499AAFC8? 146 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . empresarios se vieron obligados a hacer para pagar sus compromisos en Europa. Por su lado, los bancos veían depreciar sus acciones, ya que no contaban con reservas metálicas para convertir el papel moneda que habían impreso, y para paliar esta situación, el gobierno decidió emitir vales de tesorería o bonos de deuda interna por hasta 3.000.000 de pesos. Sin embargo, esta decisión obligó al año siguiente, 1877, a que el gobierno contratara un préstamo por 5.000.000 de pesos para poder pagar los bonos emitidos. Esto llevó a que el Estado de Chile decretara la inconvertibilidad de los billetes en oro en 1878, generándose una crisis del peso chileno y como consecuencia, la pérdida de confianza en el país. Mientras tanto, ese mismo año, 1878, al negarse la compañía salitrera chilena CSFA a pagar los impuestos solicitados por el gobierno boliviano, La Paz decretó el embargo y remate de la salitrera, lo que gatilló la Guerra del Pacífico. Esa guerra iba servir para reposicionar a las empresas con capitales chilenos como las primeras en la exportación del salitre tanto en Tarapacá (que era parte de Perú) como en Antofagasta (que era parte de Bolivia) y también de restaurar la confianza internacional en la economía y el país chileno. Pero, en la realidad, fue el capital inglés el que tomó control de los campos del salitre del norte y aumentó la producción para satisfacer las necesidades de la agricultura europea. Sin embargo, la primera guerra mundial imperialista cortó las vías marinas de transporte a Europa, pero por otro lado abrió un nuevo mercado norteamericano para la producción de explosivos. La guerra también impulsó el desarrollo tecnológico del nitrato industrial en Alemania y esta nueva fuente de nitrato tomaría el lugar del salitre y del guano natural extraídos del Norte de Chile. Acto seguido, al terminar la guerra, se provocó una crisis económica en la extracción salitrera chilena y se levantaron discusiones sobre la necesidad y factibilidad de la intervención estatal en las empresas salitreras. 147 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones 2.2. La intervención Estatal La intervención estatal69, en forma de alzas en tarifas, créditos e intervención directa en la producción, ya había cambiado la estructura de la economía antes de la crisis mundial de 1929, y como consecuencia, la caída en la producción manufacturera fue relativamente baja durante la Gran Depresión. Por otro lado, la misma Depresión obligó al Estado a seguir la misma tendencia de intervención. De hecho, entre 1930 y 1935 el peso chileno perdió dos tercios de su poder adquisitivo real; si el Estado no se hubiesen tomado medidas para ahorrar divisas y reducir importaciones, la caída del peso hubiese sido, sin duda, aún mayor. Carlos Ibáñez del Campo subió las tarifas, tal como entre 1928 y 1930 el tarifado subió en 71% promedio, afectando a la mayoría de las importaciones. Y en marzo de 1933, al asumir su segunda presidencia, Arturo Alessandri Palma elevó las tarifas, esta vez en un 50% parejo, la primera en una serie de alzas. En 1932, se inició el repunte y el período hasta 1937-8 manifestó un aumento de la producción industrial de un 5,7% anual, la minería de 5%, la gran minería de 8%. Y la Ley 5.314, por ejemplo, liberó de todos los impuestos - excepto aquellos al pavimento y alcantarillado - a las construcciones que comenzaron después de agosto 1933 y que se terminaron antes de 1936. Mientras tanto, y como consecuencia del incremento de la demanda internacional por productos chilenos, entre 1932 y 1935, las exportaciones crecieron en un 59% de valor. Como prueba de la “efectividad económica” de las medidas adoptadas, la rápida caída de las importaciones de productos manufacturados entre 1929 y 1934 y la rápida recuperación de la producción manufacturera local, dieron como resultado que esta última alcanzó a abastecer el 90% de la oferta interna de dicho período, contra un 60% en 1928-1929. Por su parte, entre 1929 y 1931 el consumo de manufacturas bajó a más de la mitad; pero se recuperó, alcanzando casi el mismo 69 Esta discusión está basada estrechamente en Miguel Silva, “Los partidos, los sindicatos y Clotario Blest y la CUT de 1953”, Editorial Mosquito, 2000; Capítulo “La Formación de los cimientos del Frente Popular”, Pág. 74 en adelante. 148 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . nivel de 1929 al término de la década, de modo que, de 72.000 trabajadores en la manufactura en 1925 encontramos 146.000 en 1937. En fin, la intervención estatal había reestructurado la economía. 2.3. El Frente Popular y la Corfo Durante los gobiernos del Frente Popular, el Estado logró estimular a las empresas industriales, contratando varios empréstitos para la adquisición de maquinaria. La producción manufacturera aumentó de índice 100 en 1938 a 135 en 1943. El proceso de sustitución de importaciones que comenzó durante la primera guerra mundial, seguía adelante y fue más ostensible en el área textil: de 326.300 millones de pesos de tejidos importados en 1929 se bajó a 86.300 en 1942. Las importaciones de tejidos que en 1940 constituían el 25,5% del total de bienes de consumo importados, fueron disminuyendo hasta llegar a 3,5% en 1954. Sin embargo, en el período 1940-54, el 84,5% de la inversión en maquinaria y equipos estuvo integrado por bienes de origen externo. Por su parte, la producción industrial llegó a contribuir en parte decisiva a la creación de riquezas (57%), pero fue la minería (84%) la base de exportaciones. En términos generales, la estrategia económica del Frente Popular (mirando a las cifras para años de 1941 a 1948), tuvo las siguientes consecuencias: primero, las empresas obtuvieron elevadas tasas de ganancias; la empresa textil Yarur, por ejemplo, con un capital de 80 millones de pesos logró ganancias superiores a los 230 millones entre 1941-6. Además, hubo una tendencia a la concentración monopólica; en 1950, más del 65% de la producción textil estaba controlada por Yarur y Caupolicán Chiguayante. Sin embargo, la participación de la clase trabajadora en el ingreso nacional se mantuvo a niveles muy bajos; de un índice de 100 en 1941 se pasó a sólo 103 en 1948, mientras que los empleados subieron 9 puntos y los empresarios 25 puntos. O sea, los capitalistas fueron los principales beneficiarios de la política económica del Frente Popular. 149 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones 2.4. Inflación 1950’ y guerra Corea Sur Con la década de los 1950’70, al colapsar el último gobierno frente populista, exdictador general Carlos Ibáñez del Campo ganó las elecciones presidenciales de 1951 con su campaña electoral de “barrer con los políticos” y se constituyó la CUT en 1953. Pero mientras tanto, en el año de 1950, comenzó la guerra de Corea, la que provocó una alta demanda por productos chilenos, en particular el cobre, y desencadenó una cadena inflacionaria que duró décadas, pero también abrió un ciclo de bonanza para los patrones privados y estatales. Se vendían 355.000 toneladas de cobre a un promedio de 30 centavos de dólares la libra, contra el precio de 11 centavos que regía antes de la guerra, por ejemplo. 2.5. Gobierno de los Gerentes (1958-64) En el año 195971, luego de formar el Gobierno de Alessandri, la tasa anual de inflación era 33%, pero bajó a 5,4% en 1960 y a 9,7% en 1961, como consecuencia de la aplicación de una estrategia económica de congelación de sueldos y gastos. La estrategia elegida por Alessandri para superar la crisis de inflación y de acumulación de capital en el área manufacturera, fue promover el desarrollo de las industrias dinámicas e intermedias, es decir aquellas que producen bienes de consumo durable (línea blanca, televisores, aparatos electrónicos) e insumos para otras empresas. Sin embargo, dado que estas industrias requerían alta tecnología y una fuerte inversión, el equipo de gerentes de Alessandri resolvió acelerar la asociación con el capital internacional, liberando el comercio exterior y sosteniendo el dólar, con el propósito de permitir la industria nacional a competir en los mercados externos en el futuro. Esa decisión estaba estrechamente relacionada con la política de inversiones que ya venía realizando el imperialismo norteamericano en América Latina desde mediados de la década de 1950. 70 Para esta subsección, Ver Miguel Silva, 2000; Pág. 148 en adelante. 71 Para esta subsección, Ver Miguel Silva, 2000; Pág. 148 en adelante. 150 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La trascendencia del capital extranjero se revelaba en las siguientes cifras: en 1957 los activos de las sociedades anónimas nacionales alcanzaron a 826.434.000 Escudos y los activos de las agencias extranjeras llegaron a 430.781.251 Escudos. O sea, capital extranjero ya correspondía a más de la mitad del capital de las sociedades nacionales. Estas cifras resultaban más reveladoras si se atiene a que las entidades extranjeras sólo eran 60 mientras que las nacionales eran 1.300. Los reajustes de salarios por ley, inferiores al alza del costo de la vida, formaron también parte del plan del Gobierno. Durante 1959 hubo un 33% de inflación y un escaso reajuste de 10%. Sin embargo, a pesar del aumento de la producción y del precio de cobre, el plan Alessandri hizo crisis porque la estructura económica del país no estaba en condiciones de resistir su abrupto plan deflacionista. La industria ligera y el comercio rebajaron drásticamente sus ventas por el descenso del poder adquisitivo de los trabajadores. La balanza comercial comenzó a desnivelarse porque las importaciones, especialmente de alimentos, subieron a un ritmo acelerado, ante la incapacidad de los terratenientes de abastecer el mercado interno. A partir de 1961, las frecuentes devaluaciones de la moneda desencadenaron nuevamente el espiral inflacionista. Las elevadas amortizaciones de la deuda externa provocaron serios problemas en la balanza de pagos. Además72, “si tomamos los egresos de divisas por concepto de la renta del capital extranjero (utilidades y dividendos de la inversión directa a intereses de préstamos) observaremos que crecieron de 58 millones de dólares en 1950 a 201 millones en 1967...La renta de capital extranjero más la amortización y depreciación representaban una magnitud de tal importancia, que sus egresos constituyeron en 1963, 64 y 65 más de la mitad del total de ingresos corrientes de Chile. En 1960, la deuda pública equivalía a 20% del PNE, en 1965 el 26%”. Pronto, las empresas privadas comenzaron a sentir una asfixia financiera, falta de liquidez, falta de dinero en caja, falta de capital de exportación; luego, en diciembre de 1961 se agotaron las reservas en dólares debido al exceso de importaciones y viajes al extranjero, a la fuga de capitales y al retardo en recibir los créditos. 72 Luis Vitale, “Interpretación marxista de la historia de Chile”, Volumen VI, Pág. 350-356, Lom ediciones, Santiago. 151 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . parte ii: extensiones 2.6. Otra vez más la intervención estatal - Revolución en Libertad La falta de inversión privada era causa importante del estancamiento, y la solución que apareció fue la inversión por parte del estado73. Entre los años 1964-70, el gasto público como porcentaje del PIB, aumentó de 35,7% a 46,9%. La ODEPLAN planteaba que entre los años 61-69, la inversión pública (directa o indirecta) como porcentaje de inversión bruta en capital fijo, había aumentado de 46,6% a 74,8% y que la inversión indirecta traspasada al sector privado, a través de créditos o traspaso de capital, había aumentado de 12,5% a 50,3% del total de la inversión privada. La CORFO planteó - en un estudio acerca de la industria en 1968 -, que ya se observaba la siguiente distribución del capital existente: Estatal: 13%; Privado: 70%; Extranjero: 17%. El sector público ya inducía en la economía chilena (en 1970), el 46,67% del valor agregado, el 40,62% del empleo y el 43,9% del excedente. 2.7. Una nueva forma de intervención estatal - la UP Como un paso más en la intervención estatal en la economía, la Unidad Popular propuso la creación de un sector o “Área Social” estatal de la economía, la que sería una nueva fuerza motriz de crecimiento. Durante 1971, 70 empresas industriales pasaron al área social, incluyendo la mayor parte de las industrias textiles, metalúrgicas, de cemento, empresas pesqueras, electrodomésticas, la editorial Quimantú, el monopolio de la cerveza. Se nacionalizaron las empresas mineras del cobre, hierro, salitre y carbón y se controló el 90% del crédito a través de la adquisición de acciones de 16 bancos, el 80% de las exportaciones y el 55% de las importaciones. Vale la pena hacer notar que, en 1970, la devolución de ganancias e intereses al extranjero fue del orden del 30% del valor de las exportaciones. 73 Esta discusión está basada en Miguel Silva, “Los Cordones industriales y el Socialismo desde abajo”, pág. 100 en adelante. 152 economía marxista: una guía de apoyo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Sin embargo, las clases capitalistas nacional y norteamericana se opusieron a esta estrategia de intervención social en “su” economía, apoyaron y organizaron el golpe de 1973, y se abrió una nueva fase de acumulación de capital chileno, muy distinta al capital nacional estatizado de las décadas anteriores. 2.8. Integración global neoliberal La re-estructuración del capital nacional comenzó con una fase de “destrucción creativa”, es decir con la eliminación de los centros de capital económicamente ineficiente a nivel mundial. En otras palabras, se eliminó el capital acumulado en las industrias de la “sustitución de importaciones”. En su lugar, se fomentó la integración de unos sectores del capital nacional al capital global, que entraba luego a una nueva fase de la aplicación de medidas de austeridad generalizada para la clase trabajadora, de la creación de nuevos centros de capital tanto dentro como fuera del “centro” económico global y de cadenas de producción globalizadas. Es decir, que los centros de capital chileno “eficientes” formaban parte del nuevo capitalismo neoliberal globalizado. Y que se aplicaron medidas severas de “austeridad” a la clase trabajadora. Ese período de destrucción y globalización con represión terminó con el retorno de la política parlamentaria, pero en muchos sentidos la restructuración del capital sumaba y seguía con más privatizaciones. Sin embargo, durante la década de los 1990’, durante un periodo de gran éxito neoliberal a nivel global, con una tasa de ganancia que aumentaba y con cadenas de exportación e importación nuevas, los sueldos reales aumentaban. Es decir, que el capital chileno entraba en un período en que la economía, tanto las ganancias como los sueldos, aumentaban74. En sus discusiones sobre el precio de la fuerza de trabajo, Marx 74 Ver la discusión en Gonzalo Durán y Miguel Silva, “La economía chilena, un análisis de la dinámica de las ganancias, la inversión y producción: un enfoque Marxista”, 2021. Disponible en https://www.researchgate.net/publication/358118971\_La_economia\_ chilena\_un\_analisis\_de\_la\_dinamica\_de\_las\_ganancias\_la\_inversion\_y\_ produccion\_un\_enfoque\_Marxista. Original en inglés: “The Chilean economy, an analysis of the dynamics of profits, investments and production: A Marxist approach”. Disponible en: https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/03098168211054799.