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De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta y la internacionalización de la banca en México y España, 1880-1911

Marichal Salinas, Carlos

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155 De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta y la internacionalización de la banca en México y España, 1880-1911 Carlos Marichal Salinas El Colegio de México En un estudio inédito, los historiadores españoles Gabriel Tortella y José Luis García Ruiz afirman que: «La trayectoria de Antonio Basagoiti y Arteta es un paradigma de las carreras de los “indianos” que triunfaron en México»1. El explorar algunos de los secretos de ese triunfo constituye un hilo conductor del presente ensayo, pero además nuestro objetivo consiste en determinar si, a partir de este estudio, podemos delinear la tipología de un personaje clave en la historia económica moderna de México y España –el banquero de fines del siglo XIX y principios del siglo XX– y, más particularmente, la forma en que contribuyó a la internacionalización de la banca española y mexicana en esa época. Basagoiti comenzó su carrera empresarial –como tantos inmigrantes españoles que venían a hacer fortuna en México– dedicándose al comercio. Sin embargo, con el correr del tiempo se transformó en uno de los más dinámicos comerciantes-banqueros dentro de la comunidad mercantil de la república. Posteriormente, se convertiría en uno de los máximos directivos del mayor banco comercial de México de entonces, el Banco Nacional de México (fundado en 1884) y, luego, en el fundador y presidente de uno de los mayores bancos comerciales de España, el Banco Hispano Americano (fundado en 1 Tortella y García Ruiz (1994). Licencia Creative Commons Atribución/ReconocimientoNoComercial-SinDerivados 4.0 Internacional https://doi.org/10.5281/zenodo.15006978 Carlos Marichal Salinas 156 1901). Este tránsito nos parece que vale la pena explorarse ya que revela la mutación y creciente complejidad de las formas modernas que adoptaron los empresarios y las empresas en México y en España hace un siglo. Esta temática se inscribe dentro del gran debate sobre la primera globalización económica de 1870-1914 que actualmente involucra a una multitud de historiadores económicos. Esta literatura es de gran utilidad pero sostenemos aquí que el realizar estudios de caso de algunos de los agentes más activos en dicha internacionalización resulta especialmente revelador de muchas aristas claves de este proceso, particularmente para los casos de España y México. El caso de Basagoiti ilustra no solamente el banquero hispano más globalizado de la época, sino las etapas por las que llegó a impulsar la internacionalización bancaria. Proponemos que puede entenderse su experiencia a la luz varias etapas: en primer lugar, a partir del estudio de su papel como gran comerciante, quien logra articular redes cada vez más amplias de lazos con decenas de casas comerciales de ambos lados del Atlántico. En seguida, analizamos su transformación en comerciante banquero de gran influencia, quien de nuevo utilizó las redes mercantiles para forjar redes financieras y crediticias locales y también trasatlánticas. En tercer lugar, el estudio de Basagoiti como accionista y directivo muy activo del banco mayor de México en la época, el Banco Nacional de México, revela cómo se asociaron capitales españoles, mexicanos, franceses, alemanes y de otros países en una gran empresa financiera que tendría una gran importancia en el largo plazo. Finalmente, prestamos atención a la singularidad del proyecto de Basagoiti en fundar el Banco Hispano Americano, uno de los bancos más internacionalizados de España en el primer tercio del siglo XIX, aunque quizá pueda argumentarse que experimentó su época de oro como temprano banco global en los años previos a 1914. el papel de loS emIgranteS en el comercIo y laS tempranaS fInanzaS gloBaleS Si bien el éxito alcanzado por Basagoiti puede considerarse como consecuencia de su talento empresarial, no debe olvidarse que también era producto de una condición social específica –siendo miembro de la colectividad De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 157 de españoles comerciantes inmigrantes más exitosos del México de fines del siglo pasado– y de una serie de condiciones económicas favorables, derivadas del proceso de veloz transformación y expansión de sectores claves de las economías mexicana y española de la época. En efecto, como nos sugiere un innovador libro de tipo comparativo, Basagoiti era miembro de una inmigración privilegiada, compuesta por un grupo relativamente pequeño de españoles que arribaron a México entre los decenios de 1850 y 1880, logrando hacer fortuna con rapidez y fomentando múltiples nuevas empresas en diversos sectores de la economía mexicana. La expresión, acuñada por Clara Lida, es recogida y comentada por Nicolás Sánchez Albornoz quien se pregunta el porqué del éxito de estos comerciantes (luego transformados en industriales, agricultores y/o banqueros prósperos) haciendo hincapié en las ventajas de la inmigración en cadena de grupos humanos relativamente pequeños y unidos proveniente de las regiones de Cantabria y del País Vasco de España2. Sin embargo, pueden proponerse explicaciones adicionales al interrogante de porqué este grupo de inmigrantes españoles ocupó tan rápidamente una posición económica de considerable influencia y poder en el México de fin de siglo pasado. Stephen Haber, por ejemplo, sugiere que ello se vinculaba con el secular control sobre el comercio exterior que ejercían en el país los inmigrantes, quienes contaban con los contactos hacia afuera que eran indispensables para tener éxito en esta actividad y lograr una rápida acumulación de capitales. Clara Lida y Leonor Ludlow, en cambio, enfatizan la importancia de las redes sociales y de los patrones matrimoniales en el fortalecimiento del grupo. Pilar Pacheco y Antonia Pi Sunyer, por su parte, subrayan la importancia de contactos políticos para obtener concesiones en una época como el Porfiriato cuando múltiples negocios nuevos dependían de una ola de cambios realizados en normas y leyes, vigentes casi desde fines de la colonia. Por último, en múltiples trabajos, Mario Cerutti, enfatiza la capacidad empresarial de los comerciantes españoles para utilizar sus vinculaciones con objeto de entrelazar muy distintas plazas mercantiles al interior y al exterior de país, tejiendo una compleja y dinámica serie de redes de intercam2 Véase prólogo de Sánchez-Albornoz en Lida (1994). Carlos Marichal Salinas 158 bios que constituían la base mercantil de la expansión del capitalismo en el México porfiriano3. Pero no todos los inmigrantes comerciantes lograron un similar desempeño. En efecto, dentro del conjunto de empresarios españoles recién llegados a México en la segunda mitad del siglo XIX, solamente algunos lograron que su presencia se hiciera notar más allá de la esfera del comercio y, más particularmente, en los campos de las finanzas, la industria y la agricultura de gran escala. Ellos no corresponden, por consiguiente, con la imagen tradicional del mercader o abarrotero español local sino que se transformaron en personajes (agentes) económicos de nuevo cuño que reflejaban un proceso de modernidad y de mayor complejidad en la economía mexicana de la época. Stephen Haber define a esta nueva y reducida elite económica como merchant financiers, lo que sugiere que era a partir de la combinación de sus actividades en el comercio y las finanzas que pudieron lograr una acumulación especialmente considerable4. No obstante, vale la pena ahondar en la forma que caracterizamos a estos empresarios en distintos momentos, distinguiendo con mayor precisión diferentes etapas y cambios en su actividad económica y procesos de acumulación. Por ello, aquí retomaremos la discusión abierta por José Ramón García López sobre las funciones del comerciante banquero del siglo pasado, al cual este investigador ha dedicado varios estudios sugerentes acerca del desenvolvimiento de este agente económico absolutamente estratégico en las plazas españolas e hispanoamericanas en la segunda mitad del siglo XIX5. Intentaremos aplicar los conceptos mencionados para analizar la trayectoria de Antonio Basagoiti de comerciante a banquero privado y, luego, a promotor de grandes bancos (en la forma de sociedades anónimas) para determinar en qué medida pueda considerarse su carrera como singular o como prototípica de esta pequeña élite económica de su época. 3 Lida (1994: 18-19), Sánchez-Albornoz en Lida (1994: 9-11), Haber (1989: 79-83), Ludlow (1990), Pacheco (1994), Ludlow y Silva (1993: 267-279), Cerutti (1996). 4 Haber (1989: cap. 3). 5 García López (1987, 1989, 1992). De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 159 el InIcIo mercantIl: laS redeS de parenteSco y de grupo como InStrumentoS de acumulacIón En un principio, al llegar a las playas mexicanas en el decenio de 1870, Antonio Basagoiti resultó ser un miembro nada conspicuo de aquellas nuevas generaciones de inmigrantes españoles que habían comenzado a arribar a México desde mediados del siglo para dedicarse al comercio interno y externo. Existen evidencias de que se había renovado un pequeño flujo de emigrantes españoles (cuasi-clandestino) desde la década de 1840 a México, pero no hay duda de que la ley de 1857 (autorizando la emigración de España a la América continental), facilitó y estimuló nuevas transmigraciones; aunque debemos insistir que en el caso de México el volumen de la inmigración española seguía siendo limitada a pesar de una tendencia a aumentar hacia fines de siglo6. Pero, desde mediados del siglo XIX, y en contraste con la época colonial, ya no eran los españoles los únicos inmigrantes a México pues a partir del tercer y cuarto decenio del siglo XIX también fueron llegando contingentes de franceses, alemanes y norteamericanos, la mayoría dedicándose al comercio de importaciones y exportaciones en distintas ciudades de la república. A pesar de la mayor diversidad de los inmigrantes que llegaron a México desde mediados del siglo pasado, se observa una cierta especialización en cuanto a los distintos rubros mercantiles a los que solían dedicarse, circunstancia que debió reducir el grado de competencia entre grupos de diferentes nacionalidades. Por ejemplo, los comerciantes franceses (en su mayoría conocidos como Barcelonettes) se especializaban en establecer almacenes elegantes de ropa y textiles finos7. Los alemanes, en cambio, tendían a consagrarse a la comercialización de otros tipos de productos importados, con preferencia por los farmacéuticos, los tintes, los sombreros, la ferretería y la 6 «A México llega una corriente estrecha de emigrantes españoles, que no debió superar los 30.000 entre 1875 y 1910», Clara Lida (1981: 109). Sobre el impacto de la ley de 1857 véase Moisés Llórden Miñambres, «Los inicios de la emigración asturiana a América, 1858-1870», en Sánchez Albornoz (1988: 54-55), quien señala un aumento sustancial de la emigración desde 1860. 7 Sobre los franceses inmigrantes a México véase Meyer (1980) y sobre aquellos provenientes de Barcelonette consúltese Gouy (1980). Carlos Marichal Salinas 160 maquinaria8. Los comerciantes españoles, por su parte –afincados mayoritariamente en las ciudades de México y Veracruz, pero con colonias importantes en Puebla, Tabasco y Monterrey– se dedicaban a negocios de abarrotes, combinándolos con inversiones en los ramos de textiles de algodón y lana (de calidad más bien corriente) y tabacos9. En cuanto a los comerciantes británicos, debe subrayarse su escasa presencia en el ámbito mercantil de la ciudad de México después de la caída del Imperio (1867). Por último, los norteamericanos, comenzaban a ganar algunas posiciones desde esa época aunque, lógicamente, su inserción era más pronunciada en los estados fronterizos del norte que en el centro del país donde dominaban los mercaderes de origen europeo. Nada extrañamente, el joven Antonio Basagoiti buscó vincularse de inmediato con sus compatriotas, pero curiosamente no estableció nexos con mercaderes vascos, sino que logró una afinidad inmediata con un pequeño grupo de comerciantes que era básicamente de origen asturiano10. De acuerdo con Tortella, comenzó su carrera trabajando como dependiente en la firma de Antonio Escandón, prestigioso comerciante, pero pronto estableció estrechísimas relaciones con los empresarios de la familia Zaldo, radicada en Veracruz. Estos se especializaban en negocios tabacaleros pero también eran propietarios de una fábrica textil en Jalapa llamada San Bruno (en honor a Don Bruno Zaldo, patriarca de la familia). Posteriormente, Antonio Basagoiti también pondría una fábrica textil en la misma población, aunque poco después se trasladaría a la ciudad de México para fundar el banco particular Basagoiti/Zaldo, el cual se dedicó a financiar y tomar participaciones en numerosas firmas industriales11. El patrón seguido por el joven Basagoiti, por consiguiente, era bien conocido y tenía raíces seculares. Habitualmente, el español inmigrante solía 8 Para información detallada acerca de los comerciantes germanos en México en el sigloXIX véase el directorio muy informativo en apéndice de Von Mentz (1982: 447-505). 9 Cerutti (1996) ofrece una visión de conjunto. 10 Como a fines de la época colonial, la mayoría de los asturianos emigrantes a México provenían de la región oriental de Asturias. Para detalles véase Marichal (1991). 11 Entrevista con José María Basagoiti, México, 9 de abril de 1991. De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 161 incorporarse de inmediato a «un grupo fraternal de parientes y compatriotas que se dedicaban todos al comercio»12. Su aprendizaje consistía en trabajar como «cajero» o «tendero» durante años, atendiendo a las transacciones del almacén que habitualmente operaba con base a una combinación de ventas al mayor y por menor. Allí entablaba relaciones con una amplia gama de comerciantes de la capital y de provincia e iba estableciendo su reputación como buen o mal negociante. Una vez concluido su entrenamiento, y en el caso de mostrar las necesarias aptitudes, podía llegar a establecer su propio almacén, frecuentemente con el apoyo financiero de un tío o socio comercial. Pero es evidente que dentro de la casta mercantil existía una jerarquía, distinguiéndose los grandes comerciantes, que llegaban a acumular suficiente capital como para poder diversificar sus inversiones, de los pequeños comerciantes, que típicamente contaban apenas con un modesto almacén de barrio. Basagoiti se vinculó desde el principio fundamentalmente con los primeros tanto en Veracruz como luego en México, llegando a establecer una serie de alianzas económicas, lazos de amistad e inclusive de parentesco con los ya poderosos comerciantes de las familias de los Zaldo, Ibáñez y Roves, todos en la primera línea de empresarios del norte de España. Antonio Basagoiti no dudó en aplicar otro principio secular de los inmigrantes españoles que consistía en utilizar los lazos de origen común y/o de parentesco para favorecer la acumulación mercantil. En ello siguió el ejemplo de uno de sus principales mentores, Manuel Ibáñez quien llegó a México (proveniente de Colombres) a mediados de siglo para trabajar como dependiente en la casa de su rico paisano, Faustino Sobrino, posteriormente independizándose y forjando un pequeño imperio textil. Basagoiti siguió el mismo camino y una prueba de ello se encuentra en su matrimonio con Francisca Ruiz Ibáñez, hermana del prominente industrial asturiano, al que ya hemos hecho mención. Esta alianza constituyó un punto de apoyo importante para 12 Como señala Brading (1971), el uso de las redes de parentesco y de grupo como instrumentos de acumulación no era una novedad pues había sido una práctica común en la época colonial entre los comerciantes vascos y montañeses. A raíz de las guerras de independencia los grupos mercantiles de origen español habían perdido capitales y espacios de actividad pero con la renovada inmigración de mediados del siglo se dio una renovación de estas estrategias sociales para fomentar la acumulación económica, tema analizado en Marichal (1991). Carlos Marichal Salinas 162 la firma bancaria de Basagoiti ya que a través de ella contó con el respaldo de uno de los principales empresarios españoles del país en los decenios de 1870 y principios de 1880, lo que hizo que otros hombres de negocios confiaran en la solvencia de la casa comercial y banco particular de Basagoiti. Antonio Basagoiti, sin embargo, no operaba solamente con base en alianzas con los Zaldo y los Ibáñez sino que también alentó a un pequeño clan familiar que fue entretejiendo relaciones con otras familias de españoles inmigrantes. Aparte de Antonio, tenemos noticias de los comerciantes Juan Basagoiti, dueño de una fábrica textil en Michoacán y Vicente Basagoiti, vocal/director de la Cámara de Comercio Español de México, y posteriormente de Manuel Basagoiti –apoderado de sus negocios en 1900– lo que hace suponer que se trataba en efecto de una familia de empresarios13. Estos lazos familiares y de grupo fueron fundamentales en la ampliación y consolidación de las redes mercantiles iniciales en las que trabajaba Basagoiti que eran, sobre todo, los textiles y el tabaco (tanto importados como de producción nacional). el comercIante Banquero de cIudad de méxIco en loS decenIoS de 1870 y 1880 El comerciante decimonónico que lograba operar en una escala que transcendía los mercados locales podía llegar a convertirse a comerciante-banquero, para usar la expresión de García López14. Las funciones de esta última figura económica incluían el descuento de letras comerciales, el manejo de giros y remesas y la administración e inversión de caudales propios y ajenos en actividades y empresas diversas. El tránsito de comerciante a comerciantebanquero estaba directamente relacionado con el hecho de que un negociante –como Basagoiti– llegase a controlar un volumen alto y diversificada de transacciones que implicaba una paralela y constante actividad crediticia y financiera. 13 De acuerdo con Pérez Herrero, en C. Lida (1981: 137, 154, 163, 168). 14 García López (1987 y 1989) ha realizado sugerentes estudios empíricos y teóricos en los que explica las funciones de los comerciantes banqueros en la España decimonónica, los cuales son enteramente aplicables al México de la misma época. De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 163 Como señala García López, sin embargo, también existían jerarquías entre los comerciantes-banqueros del siglo XIX15. En primera instancia, estaban aquellos comerciantes que controlaban el crédito a nivel de una serie de pueblos y/o una pequeña ciudad. Estos, a su vez, dependían de comerciantes de mayor peso a nivel de la capital regional los cuales manejaban una gama más amplia de operaciones de descuento. Finalmente, estaban los comerciantes en la mayor ciudad y mercado del país, como era el caso de la ciudad de México. Basagoiti se trasladó desde Veracruz a la capital mexicana precisamente porqué para él y para sus socios los Zaldo era fundamental colocarse entre este último grupo que constituía la cúspide de la pirámide del sistema de crédito contemporáneo en el centro de la república. Pero seamos más específicos. ¿Cuáles eran las operaciones crediticias y financieras que llevaban a cabo los comerciantes-banqueros en la economía mexicana de esta época? En primer lugar, estaba el descuento de letras de cambio de una multitud de comerciantes (en muchos casos formando una red mercantil muy amplia). Estos descuentos ofrecían la ventaja a aquellos comerciantes –que vendían sus letras de cambio– de poder recibir dinero en contante y sonante con meses de anticipación a la venta final de sus mercancías. Por su parte, para el comerciante-banquero la compra/venta de las letras representaba un buen negocio en tanto implicaba un nivel de ganancias relativamente alto sobre los fondos líquidos que tuviese disponibles. Sin embargo, la posterior colocación de las letras (entre otros empresarios) dependía fundamentalmente de la amplitud de las redes y contactos mercantiles que tenía el comerciante-banquero a nivel regional, nacional e inclusive internacional. Asimismo, y de manera fundamental, su éxito era una función de la confianza que despertaba la casa financiera por la solidez económica de sus socios, por su seriedad y por su puntualidad en los pagos. Ningún comerciante llegaba a ser banquero privado reputado sin cumplir con estas condiciones y, evidentemente, Basagoiti, ganó una reputación de primer orden desde fechas tempranas. Una segunda función que llevaba a cabo el comerciante-banquero hispanoamericano consistía en combinar estas operaciones domésticas con numerosos 15 García López (1989). Carlos Marichal Salinas 170 Pero Basagoiti no limitó sus inversiones bancarias en México a BANAMEX sino que participó en la expansión de nuevas firmas como era el caso del Banco Oriental de Puebla y el Banco Mercantil de Veracruz e inclusive tenía un paquete acciones en la firma rival del Banco de Londres y México35. Con esta última firma, sin embargo, existían claras diferencias, especialmente desde 1896 cuando los empresarios Barcelonettes habían tomado control del Banco de Londres, con gran disgusto de la dirección del BANAMEX36. Pero tampoco era tan sorprendente este entrecruzamiento de acciones pues, en efecto, aún en 1905, la cartera del mismo Banco Nacional incluía acciones del Banco de Londres, así como de una docena de otras empresas bancarias mexicanas. Ello era una muestra de la creciente complejidad del capitalismo en el país y del despunte de un mercado de capitales más sofisticado. Por último cabe señalar que la experiencia de Basagoiti en la dirección de la alta banca mexicana también le permitió tejer una red de relaciones financieras internacionales cada vez más amplia ya que no solo mantenía una extensa correspondencia con bancos europeos sino que viajaba por cuenta del Banco Nacional de México a nivel internacional, participando por ejemplo en reuniones de la Junta de París del BANAMEX en 189637. A su vez, los directores de BANAMEX fueron estrechando lazos con el Banco de España, con el cual el banco mexicano mantenía una cuenta importante, y con la oficina madrileña de Crédit Lyonnais con el cual existían múltiples lazos de negocios38. Fue entonces y a partir de esta expansión de sus relaciones finan35 Los Zaldo eran los virtuales dueños del Banco Mercantil de Veracruz. Véase la reciente guía de sus fondos realizada por Ludlow y Pacho (1997). 36 Los directivos de BANAMEX explicaron a la Junta de París que poco podían hacer ya que sus rivales habían resuelto invertir 5 millones de pesos en un aumento de capital del Banco de Londres y habían negociado una nueva concesión con el ministro de Finanzas y con el presidente de la república. Las cartas insinúan que los Barcelonette habían logrado establecer una relación especialmente estrecha con Don Porfirio Díaz. AHBANAMEX, «Telegramas reservados de la Dirección, 1896»; estas son fundamentalmente de Félix Cuevas en México a Edouard Noetzlin en París. 37 Las visitas de Basagoiti a París y la correspondencia con Madrid se registran en AHBANAMEX, Actas del Consejo de Administración, Libro 4, 1891-1896, y Libro 5, 1897-1900. 38 Archivo Histórico del Banco de España, Sección de Operaciones: «Corresponsales Extranjeros, 1897-1904», caja 10, exp. «Banco Nacional de México, 1897-1900», 26 cartas. De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 171 cieras, de acuerdo con Tortella, cuando el financiero hispano-mexicano habría comenzado a explorar la posibilidad de crear una institución bancaria propia en Madrid39. Los viajes de Antonio Basagoiti seguramente fueron de gran importancia, en su posterior carrera como gran banquero español, y ayudan a explicar su futura trayectoria como fundador y presidente del Banco Hispano Americano en Madrid desde 1901 hasta 193340. Pero además, hay que subrayar que la larga experiencia mexicana de Basagoiti también fue fundamental en proporcionar los capitales necesarios para crear esta nueva institución financiera que pronto se convirtió en el mayor banco comercial privado de España. de comercIante/Banquero en méxIco a gran Banquero en eSpaña El hecho de que Antonio Basagoiti Arteta hubiese sido el principal impulsor del Banco Hispano Americano es indicativo de la considerable importancia de los capitales indianos en el financiamiento de la modernización capitalista en la península desde principios de siglo. Se trataba, en efecto, de una fuerte inversión de capitales provenientes de México y Cuba en la economía española después de 1898, lo que sugiere la conveniencia de que la historiografía española tenga más en cuenta aportes significativos de las experiencias recogidas por la historiografía económica latinoamericana. En efecto, la fundación del Banco Hispano Americano al doblar el siglo era el reflejo más fiel y espléndido del éxito económico alcanzado por un amplio grupo de empresarios españoles que habían emigrado a América (en particular a México y Cuba), quienes resolvieron invertir una parte de sus cuantiosas fortunas en un banco español que había de convertirse en una de las instituciones financieras más poderosas de España. Si revisamos el listado de los mayores accionistas y principales directores del Banco Hispano Americano en su primer decenio de actuación (1901-1911) podemos encontrar un buen número de los empresarios españoles emigrados que ya hemos reseñado: los Basagoiti, Zaldo, Ibáñez, De Teresa y Miranda, 39 Tortella (1994: cap. 1). 40 Tortella (1994 y 1995). Carlos Marichal Salinas 172 Noriega y otros aliados se contaban entre los más importantes de los primeros accionistas de la más novel institución bancaria de Madrid en el primer decenio del siglo41 [véase apéndice]. De hecho, si sumamos las acciones controladas directamente por el grupo de consejeros del Banco Hispano Americano que eran aliados estrechos de Basagoiti llegamos a una suma superior a 20.000, equivalente a 10 % del total del capital suscrito originalmente. Con estos fondos –en varios bloques de mil o dos mil acciones– este grupo controlaba al banco, ya que la gran mayoría de las demás acciones eran de pequeños montos de acciones que solían ser de 50 a 200 acciones, habiéndose colocado principalmente entre inversores de Asturias (de Oviedo, Gijón, Avilés, Llanes y Colombres), del País Vasco (especialmente de Bilbao y Algorta) y de Madrid. Nos parece que en el futuro podría ser útil contemplar la posibilidad de aplicar una metodología de análisis que enfatizara las redes familiares para entender la colocación preferencial de las acciones de esta empresa en determinadas localidades de España. Una revisión a vuelo de pájaro, sugiere en primer término, la importancia que tenía para una nueva y gran empresa bancaria de principios de siglo el contar con los apoyos de los mercados o redes de capital regionales que a su vez, se vinculaban con las plazas financieras más importantes de Madrid y Bilbao. Pero, además, indica, que los nexos que unían a los grandes empresarios indianos con parientes y clientes en una multitud de localidades del norte de España fue uno de los grandes secretos del éxito del establecimiento de esta primera gran institución financiera cuya vocación financiera inicial estaba orientada a intensificar los lazos entre España y América. Con el tiempo se haría manifiesto que si bien el comercio con América no era un rubro despreciable para el Banco Hispano Americano, lo fundamental de su actividad estaba determinado por la evolución de la economía española. Pues a pesar de la importancia inicial del capital indiano en la constitución de la empresa, la vasta mayoría de los depósitos que recibía era de clientes españoles y la mayor parte de sus préstamos se destinaban a los propios mercados 41 Para información sobre los accionistas véanse los Informes Anuales del Banco Hispano Americano, 1901-1910. Los Noriega no eran consejeros, inicialmente, pero sí eran fuertes accionistas en el Banco desde sus inicios. De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 173 y redes crediticias en la propia España. De allí que el trasvase de capitales americanos contribuiría al desarrollo del sector financiero español. Antonio Basagoiti, como presidente de un banco cada vez más español y menos americano, se fue convirtiendo, por consiguiente, en un miembro destacado de la élite de los banqueros españoles del primer tercio del siglo XX, con lo cual se fue desdibujando su anterior trayectoria como gran empresario hispano/mexicano. Desde principios de siglo, como ya hemos señalado, dejó gran parte de sus negocios mexicanos en manos de Adolfo Prieto, luego famoso como el director dinámico de la gran empresa acerera de Fundidora de Monterrey, así como de otras compañías en las que su mentor retenía intereses importantes. En resumidas cuentas y, a manera de sintética conclusión, puede sugerirse que las alianzas hispano-mexicanas e hispano-americanas en el terreno financiero que hemos reseñado en este ensayo no fueron fruto de la casualidad sino consecuencia de una larga experiencia adquirida por empresarios españoles que habían buscado horizontes diferentes, distantes y fructíferos para impulsar sus talentos en los campos del comercio, la industria y la banca, encontrándolos en América para regresar una parte sustancial de los frutos monetarios a la economía española de principios del siglo XX. fuenteS y BIBlIografía Banco Hispano Americano (1901-1910): Informes anuales. 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(1982): Los pioneros del imperialismo alemán en México, Ciesas, México. apéndIce Miembros del Consejo de Administración del Banco Hispano Americano, 1901 Antonio Basagoiti Arteta (presidente) Vasco de nacimiento, emigró a México donde se convirtió en uno de los banqueros privados más importantes de la capital con intereses en numerosas empresas comerciales e industriales. Fue miembro del Consejo de Administración del Banco Nacional de México de 1889-1900 y uno de los accionistas principales de las empresas textiles La Victoria y San Antonio Abad, de la Compañía Tabacalera Mexicana (1899) y de Fundidora de Fierro de Monterrey. Fundador del Banco Hispano Americano y su presidente de 1901-1933. Propietario de 2000 acciones del Banco Hispano Americano en 1901. Otros parientes de Basagoiti en Madrid y Bilbao eran dueños de 2.500 acciones adicionales. Bruno Zaldo y Rivera (vicepresidente) Burgalés de origen, nacido en Pradoluengo, fue fundador de la casa comercial y financiera Zaldo de Veracruz (1857). Se trasladó a Madrid cuando había alcanzado una Carlos Marichal Salinas 176 avanzada edad, donde regenteaba una casa de banca privada. En México, los Zaldo eran dueños de haciendas tabacaleras, y tenían intereses en varias fábricas textiles; fueron fundadores de la Compañía Tabacalera Mexicana (1899) y ocupaban los cargos directivos más importantes en el Banco Mercantil de Veracruz, del cual eran los más fuertes accionistas. Bruno Zaldo era propietario de 2.828 acciones en el Banco Hispano Americano. Parientes suyos eran dueños de otras 6.000 acciones, lo que convertía a los Zaldo en el grupo individual con más acciones en este banco. Gervasio Zaldo y Rivera (consejero) Miembro de la misma familia que Bruno Zaldo, residente en Madrid y activo en las mismas empresas mexicanas y españolas. Propietario de 3500 acciones del Banco Hispano Americano. Florencio Rodríguez y Rodríguez (consejero) Asturiano de origen, fundador de una próspera casa mercantil en La Habana, dedicada al comercio de importación de tejidos al por mayor. Retornó a Asturias en 1885 y abrió una casa de banca en Gijón, que cinco años más tarde se transformó en el Banco de Gijón (1890). Propietario de 2.000 acciones del Banco Hispano Americano; a su vez el Banco de Gijón, que él presidía, poseía otras 2.000 acciones adicionales. Julián Aragón y Aragón (consejero) Natural de Vinuesa, emigró a México donde fundó una importante casa mercantil (1876) en el puerto de Veracruz, donde se dedicó a la importación de ropa y de comisiones y giros sobre España y principales plazas de Europa. En 1895 se trasladó a Madrid para continuar trabajando, desde allí, en los negocios de la familia. Su sobrino siguió administrando las empresas familiares en Veracruz. Propietario de 2.000 acciones del Banco Hispano Americano. Luis Ibáñez y Posada (consejero) Socio de la firma Ibáñez, Alvaré de Oviedo y Alvaré de México cuya fortuna se consolidó inicialmente en México. Manuel Ibáñez había emigrado a México en el decenio de 1860 para constituir una de las principales casas comerciales de la ciudad de México, que también se dedicaba al negocio de giros sobre todas las plazas de España. Asimismo, invirtió en fábricas textiles. En 1884 regresó a España, y dejó como apoderado de sus negocios a Antonio Basagoiti. A su vez, se asoció con la importante casa bancaria de J. Alvaré en Oviedo. Las firmas J. Alvaré de Oviedo e Ibáñez y Alvaré de México eran propietarias de 2.150 acciones del Banco Hispano Americano. Celestino Álvarez García (consejero) Asturiano de nacimiento, emigró a Cuba donde fundó una próspera casa comercial. Regresó a residir en Madrid en 1890, desde donde supervisaba sus negocios. Propietario de 500 acciones del Banco Hispano Americano. De la banca privada a la gran banca: Antonio Basagoiti Arteta… 177 Santiago Sáiz de la Calleja (consejero) Propietario, residente en Madrid. Propietario de 1.500 acciones del Banco Hispano Americano. Jenaro Perogordo y López (consejero) Propietario, residente en Madrid. Propietario de 1.000 acciones del Banco Hispano Americano. Javier González Longoria (consejero) Financiero residente en Madrid. De una familia con fuertes intereses en el antiguo Banco de Oviedo. Propietario de 2.000 acciones, a las que hay que agregar otras 1.000 de Manuel González Longoria. Federico Bernaldo de Quirós Propietario, residente en Madrid. Propietario de 1.500 acciones del Banco Hispano Americano. Pedro de Teresa y Miranda (consejero suplente) Hijo de Nicolás de Teresa, asturiano que emigró a México y fundó una importante casa de banca privada en la capital en 1850. Posteriormente, Nicolás fue miembro fundador del Banco Mercantil Mexicano, y luego fuerte accionista y consejero del Banco Nacional de México. Fuentes: Memoria anual del Banco Hispano Americano (1901); Blázquez (1994); Cerutti (1995); García López (1987, 1989 y 1992); Haber (1989); Ludlow (1990); Tortella (1995) y Tortella y García Ruiz (1994).