MIGRACIONES EN EL ORDEN HEGEMÓNICO CONTEMPORÁNEO DEL SISTEMA-MUNDO MODERNO ADA CELSA CABRERA GARCÍA•BLANCA LAURA CORDERO DÍAZ•EDUARDO CRIVELLI MINUTTI COORDINADORES INSTITUTO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES “ALFONSO VÉLEZ PLIEGO” BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA UNIVERSIDAD DE CANTABRIA Este libro avanza en la tesis de la existencia de un vínculo entre las migraciones y el actual proceso de reconfiguración hegemónica, que parece delinearse desde los Estados Unidos hacia China, observando la migración en las dinámicas de la acumulación de capital a escala mundial. En este panorama, se estudian estrategias de instrumentalización de los fenómenos del auge y visibilización de las migraciones en tránsito para acceder a territorios estratégicos, como ocurre en la selva del Darién, en Centroamérica; o de la producción de la fronterización de los Estados Unidos y la detención de migrantes en México, en un régimen de movilidad y producción de inmovilidad en Norteamérica. Sobre el Cono Sur y el Caribe, el trabajo aporta estudios de caso sobre la crisis migratoria venezolana, las experiencias de la nueva oleada de migrantes cubanos y la gobernanza de las migraciones como Venezuela y Brasil, en donde soberanía, nacionalismo y desarrollo aparecen como discursos excluyentes en el marco de las relaciones interestatales. También son sujetos de estudio los jóvenes de pandillas transnacionales, los defensores de migrantes en Europa, las trabajadoras del hogar y la generación 1.5 en su retorno a México desde los Estados Unidos. Este es el sexto volumen que ha resultado del trabajo cooperativo de la Red Internacional Académica de Cooperación Internacional (RIACI), en colaboración con el Grupo de Investigación en Cooperación Sur-Sur e integraciones regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo (GICSS-REEDES), la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México) y la Universidad de Cantabria (España). MIGRACIONES EN EL ORDEN HEGEMÓNICO CONTEMPORÁNEO DEL SISTEMA-MUNDO MODERNO “Alfonso Vélez Pliego” C M Y CM MY CY CMY K MIGRACIONES ORDEN HEGEMONICO copia.pdf 1 15/12/22 12:39
MIGRACIONES EN EL ORDEN HEGEMÓNICO CONTEMPORÁNEO DEL SISTEMA-MUNDO MODERNO
BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA Ma. Lilia Cedillo Ramírez Rectora José Manuel Alonso Orozco Secretario General Giuseppe Lo Brutto Director del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” UNIVERSIDAD DE CANTABRIA Ángel Pazos Carro Rector Silvia Tamayo Haya Secretaria General Belmar Gándara Sancho Directora de la Editorial de la UC Andrés Hoyo Aparicio Director de la colección Sociales
MIGRACIONES EN EL ORDEN HEGEMÓNICO CONTEMPORÁNEO DEL SISTEMA-MUNDO MODERNO Ada Celsa Cabrera García Blanca Laura Cordero Díaz Eduardo Crivelli Minutti Coordinadores Carmelo Buscema, Eduardo Crivelli Minutti, Giuseppe Lo Brutto, Ada Celsa Cabrera García, Jesica Carrillo González, Emmanuel Pontones Roldán, Guillermo Yrizar Barbosa, Alejandra García Rodríguez, Angélica Guadalupe Villagrana Casillas, Jonathan Palatz, Dunia Eduvijes Jara Solenzar, Blanca Laura Cordero Díaz, Andressa Beatriz Cardoso Lisboa, Antonio Marinho Dos Santos Neto, Hugo César Moreno Hernández, Paula Alethia González Arellano, Fredi García Alverdín, Carlos Piñeyro Nelson, Ruth de Frutos, Lucía Muñoz Lucena BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA INSTITUTO DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES “ALFONSO VÉLEZ PLIEGO” UNIVERSIDAD DE CANTABRIA
Migraciones en el orden hegemónico contemporáneo del sistema-mundo moderno La obra fue dictaminada por especialistas en la modalidad de pares ciegos, por lo que cumple con estándares de calidad académica. Primera edición, 2022 D.R. © Los autores D.R. © Benemérita Universidad Autónoma de Puebla 4 Sur 104, Col. Centro Histórico, Puebla, Pue. C.P. 72000 Teléfono (222) 2229 55 00 www.buap.mx Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” Av. Juan de Palafox y Mendoza 208, Centro Histórico C.P. 72000, Puebla, Pue. Tel. 229 55 00, ext. 3131 www.icsyh.com D.R. © Editorial de la Universidad de Cantabria Avda. de los Castros, 52, 39005 Santander (España) ISNI: 0000 0005 0686 0180 www.editorial.unican.es [email protected] ISBN BUAP: 978-607-525-929-1 ISBN Editorial Universidad de Cantabria: 978-84-19024-26-8 [RÚSTICA] 978-84-19024-27-5 [PDF] DOI -EUC-: https://doi.org/ 10.22429/Euc2022.037 Este libro es el n. 75 de la colección Sociales de la EUC que obtuvo el certificado CEA/APQ de calidad en edición académica, promovido por UNE y avalado por ANECA y FECYT, con mención de internacionalidad. Coordinación editorial: Margarita Muñoz Loyola Corrección: Edson Guillermo Sales González y Adolfo Duran Sánchez Formación: Abraham Zajid Che Portada: Julio Broca Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio, sin la anuencia por escrito de los titulares de los derechos.
Índice Introducción: Hegemonía, control y resistencia en los procesos migratorios del moderno sistema mundial Primera parte Migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Migración y Estado de excepción. Genealogía de los dispositivos biopolíticos de gobierno del nexo social y espacial dentro del proceso de reestructuración sistémica Carmelo Buscema Hegemonía, migración y acumulación de capital a escala mundial Eduardo Crivelli Minutti Giuseppe Lo Brutto La selva o tapón del Darién en disputa. Instrumentalización de la tensión entre la movilidad y el control migratorio en el actual contexto de caos sistémico Ada Celsa Cabrera García Jesica Carrillo González Segunda parte Mecanismos de control y gestión de la movilidad Migración centroamericana y fr(i)onterización. Protección de fronteras estadounidenses bajo controles biopolíticos, necropolíticos y espectrales Emmanuel Pontones Roldán Contención y contagios: Derechos humanos y condiciones insalubres para personas migrantes detenidas de Asia y África en tránsito por México Guillermo Yrizar Barbosa Alejandra García Rodríguez Angélica Guadalupe Villagrana Casillas Impactos de la diáspora venezolana en el desarrollo de patrones de gobernanzamigratoria en Latinoamérica (2014-2021) Jonathan Palatz 9 19 21 43 89 133 135 167 199 www.editorial.unican.es
Tercera parte Experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad Las experiencias subjetivas de la espera entre posibilidades y restricciones a la movilidad puertas adentro y fuera de Cuba Dunia Eduvijes Jara Solenzar Blanca Laura Cordero Díaz Brasil y Venezuela en la dinámica contemporánea: el papel de Brasil como país receptor de migrantes venezolanos Andressa Beatriz Cardoso Lisboa Antonio Marinho dos Santos Neto Migración, violencia y pandillas transnacionales Hugo César Moreno Hernández Cuarta parte Prácticas y estrategias de resistencia ante los regímenes de control migratorio Disponibilidad, expresiones de resistencia y autonomía de mexicanos Generación 1.5 retornados a México Paula Alethia González Arellano Fredi García Alverdín “Nuestro trabajo hace posible tu trabajo”. Migración, organización sociopolítica y trabajo del hogar remunerado. El Caso de Domestic Workers United. Carlos Piñeyro Nelson Criminalización de la solidaridad con las personas migrantes en Europa. La importancia de comunicar con enfoque en derechos humanos Ruth de Frutos Lucía Muñoz Lucena 239 241 265 289 323 325 345 375
9 Introducción: Hegemonía, control y resistencia en los procesos migratorios del moderno sistema mundial Ada Celsa Cabrera García Blanca Laura Cordero Díaz Eduardo Crivelli Minutti En el ensayo “Comprender la hegemonía” traducido al español y publicado por la New Left Review, Giovanni Arrighi (2005) analiza al proyecto de Nuevo Siglo Americano como una amplia estrategia para sostener la hegemonía mundial norteamericana ante las tensiones que había venido enfrentando desde la crisis económica, política y militar de la década de los setenta del siglo pasado. El lanzamiento de dicho proyecto se asocia a la implementación de medidas de distinta índole posteriores al 9/11 del 2001 y que, entre otras cosas, significó la mayor reestructuración en materia de seguridad y defensa llevada a cabo por los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Esto se tradujo en estrategias de defensa y seguridad promovidas por esa nación en dos sentidos: primero, hacia el exterior, buscando justificar proyectos de ocupación e intervención militar de distintos países en el mundo; y, segundo, en medidas securitarias a nivel interno, con efectos profundos en el tratamiento de la migración indocumentada, tanto para la que ya se encontraba en ese país como para la que estaba por llegar. De tal suerte que uno de los ejes del proyecto de Nuevo Siglo Americano tuvo que ver con un proceso de endurecimiento de las estrategias de control y gestión de las migraciones desplegadas en los Estados Unidos después del 9/11, que se sumaron a las de militarización de la frontera norteamericana iniciadas en los años noventa del siglo XX, para filtrar y seleccionar a los sujetos “deseables”, así como para mantener la disciplina aquellos “indeseables” que ya se encontraban en su territorio. Dadas las dificultades que ese proyecto enfrentó tanto para sostenerse a sí mismo como para mantener un liderazgo norteamericano que fuera incuestionable a www.editorial.unican.es
16 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… disponibilidad que encauza trabajo, trayectorias de vida, capacidades individuales y sociales que son valorizadas por una gran cantidad de actores del estado, el mercado y la sociedad; empero, los migrantes con sus acciones y organización cotidianas crean formas de vida, que se oponen a su condición de “nuda vida” y “estado de excepción” en los lugares de tránsito, de espera y destino, burlando los cercos y jalando las bridas que sujetan su movilidad (Cabrera y Cordero, 2018). Al mismo tiempo, la resistencia de las personas que por diversos motivos cambian sus lugares de residencia, como en toda relación de poder y como parte de la misma, producen contradiscursos que van mutando los mecanismos discursivos siempre cambiantes de la dominación. Las “Prácticas y estrategias de resistencia ante los regímenes de control migratorio” son retomadas en la cuarta y última parte del libro, que comienza con el décimo capítulo de Paula Alethia González Arellano de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Fredi García Alverdín del Colegio de la Frontera Norte, México, en el que se analiza el retorno de migrantes mexicanos como respuesta a un régimen migratorio asfixiante y limitante para su desarrollo educativo y laboral en los Estados Unidos. Los autores consideran que dicho régimen coloca a los migrantes retornados en una condición de “disponibilidad” en la que se produce la ilegalización sobre la vida cotidiana de los migrantes y que los lleva a frenar sus proyectos de vida o bien los sitúa en posiciones de riesgo y vulnerabilidad en el país receptor. El capítulo parte de la premisa de que la generación 1.5 al retornar a México construye un espacio de resistencia y autonomía ante las políticas migratorias que frenaron sus proyectos de vida en Estados Unidos. El capítulo número once es de Carlos Piñeyro Nelson de la Universidad Iberoamericana-Puebla, México, y se enfoca en entender las características básicas del trabajo del hogar remunerado en general, sobre todo en los Estados Unidos, enfatizando la movilización de las trabajadoras del hogar en el estado y en la ciudad de Nueva York, donde resurgió dicho movimiento en la primera década del siglo XXI. El capítulo describe la lucha protagonizada en ese lugar por la organización multirracial Domestic Workers United, que logró se aprobara la primera legislación en materia de derechos laborales para las trabajadoras del hogar en la historia de los Estados Unidos. De este modo, se problematiza, la importancia de reconocer las condiciones históricas, contextuales y coyunturales que rodearan las luchas de las trabajadoras del hogar en los Estados Unidos, además de entender las formas asociativas en ese contexto. El doceavo y último capítulo fue escrito por Ruth de Frutos, de la Universidad de Málaga, y Lucía Muñoz Lucena de la Universidad Internacional de Andalucía, España,
17 introducción que presentan una investigación sobre los patrones de criminalización de las personas defensoras de los derechos de la población en movimiento que llega a Europa. El trabajo hipotiza el hecho de que, desde 2015 hasta la actualidad, se han arraigado tres patrones de la persecución de la solidaridad con la población migrante en la Unión Europea: (i) un ambiente tóxico hacia personas y colectivos que defienden a las personas en movimiento, (ii) un aumento de las trabas burocráticas para el desarrollo de sus funciones humanitarias y (iii) un endurecimiento de la persecución criminal hacia estas personas defensoras de derechos humanos. De esta manera, se pone a foco a las personas defensoras cuestionando las políticas migratorias que hacen que las personas migrantes se jueguen la vida a falta de vías seguras y legales. En suma, este sexto volumen de la Red Académica de Cooperación Internacional (RIACI), convocado por el Grupo de Investigación en Cooperación Sur-Sur e integraciones regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo (GICSS-REEDES) y el seminario “Fronteras, Migraciones y Subjetividades en el Capitalismo Contemporáneo” del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, en colaboración con la Universidad de Cantabria, España, posee el objetivo de abordar las dinámicas migratorias y sus resistencias en la reestructuración del orden hegemónico mundial en curso, desde el marco analítico del sistema-mundo moderno. Se trata de un trabajo que da cuenta del estado de las migraciones y desplazamientos contemporáneos y de sus resistencias, a partir de estudios y análisis concretos que son parte de las problemáticas que dan forma al actual contexto de tensión entre el control y la movilidad de personas. www.editorial.unican.es
18 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Referencias Arrighi, Giovanni (2018 [1994]). El largo Siglo XX, Dinero y poder en los orígenes de nuestra época. Madrid: Akal. _____ (2005). Comprender la hegemonía. New left review, 32, 20-74. Arrighi, Giovanni y Silver Beverly J. (2001 [1999]). Caos y orden sistémico en el sistemamundo moderno, Madrid: Akal. Cabrera García, Ada Celsa y Cordero Díaz, Blanca Laura (2018). Luchando contra la ‘disponibilidad’. La política cotidiana de comunidades migrantes en Arizona. Odisea. Revista de Estudios Migratorios, 5: 82-107. Campesi, Giuseppe (25, jul, 2022). Geografía jurídica de los confines en el mundo contemporáneo [conferencia virtual], canal de Youtube del seminario “Fronteras, Migraciones y Subjetividades en el Capitalismo Contemporáneo”. https://www.youtube.com/watch?v=Fr69ZtCKQyM Cordero Díaz, Blanca Laura y Cabrera García, Ada Celsa (25, ago, 2022). Contrageografías migrantes en centros urbanos de América Latina [conferencia], Experimentar la Ciudad: Teorías Críticas y Métodos Visuales [Taller/Puebla 2022] Focault, Michel (2019[1976]). Vigilar y castigar, nacimiento de la prisión. México: Siglo XXI. Mbembe, Achille (2011 [1999]). El gobierno privado Indirecto. En Mbembé, Achille [compilación], Necropolítica seguido de Sobre el gobierno privado indirecto. España: Melusina, 77-120. Mezzadra, Sandro (2005). Derecho de fuga, migraciones, ciudadanía, globalización. Madrid: Traficantes de Sueños. Mezzadra, Sandro y Neilson, Brett (2017 [2013]). La frontera como método o la multiplicación del trabajo. Madrid: Traficantes de Sueños. Wallerstein, Immanuel (2016 [1988]). El capitalismo histórico. México: Siglo XXI.
PRIMERA PARTE MIGRACIONES EN EL ACTUAL PROCESO DE RECONFIGURACIÓN HEGEMÓNICA MUNDIAL www.editorial.unican.es
21 Migración y Estado de excepción Genealogía de los dispositivos biopolíticos de gobierno del nexo social y espacial dentro del proceso de reestructuración sistémica Carmelo Buscema1 Introducción El nexo dinámico que se da y se disputa continuamente entre los distintos segmentos de la población y los diferentes ámbitos en los cuales se articula el espacio del sistema mundo, es elemento fundamental para la definición de toda condición de equilibrio o desequilibrio tanto de la estructura general como de las particulares fracciones del sistema mismo. Es más: todo proceso de radical transformación estructural, y el gobierno de sus trayectos, históricamente se juega dentro de esta dimensión propiamente espacial de las relaciones de poder, animada por actores muy heterogéneos –como los migrantes, sus comunidades de origen y diáspora, las empresas y sus filieras productivas, los Estados, las entidades supranacionales, los think-tanks–, y articulada a través de dimensiones no solamente geográficas del espacio, sino también políticas, económicas, sociales y ahora hasta electrónico-digitales. A este respecto, no representa ninguna excepción tampoco la fase histórica que estamos viviendo, la cual se caracteriza por una intensa, extensa y contendida reestructuración de algunos pilares esenciales del sistema mundo. Las élites occidentales 1 Senior Assistant Professor de la Università della Calabria, Italia. Miembro del Grupo de investigación en cooperación Sur-Sur e integraciones regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo. E-mail:
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22 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… cercanas al círculo del Foro Económico Mundial (WEF) tratan de empujar esa dinámica transformativa en el sentido indicado por los términos programáticos del así llamado Gran reinicio –título de la obra escrita por dos de sus más influyentes actores y promotores globales, Klaus Schwab y Thierry Malleret (2020). Efectivamente, dentro del marco de la reestructuración en acto ha vuelto a retomar una importancia trascendental la cuestión del control de la movilidad (y de la inmovilidad) de los sujetos y de sus cuerpos no sólo respecto a los flujos de migrantes y refugiados, sino de las poblaciones en su conjunto, obviamente inscritas dentro de las distintas categorías operativas asumidas como política y geopolíticamente relevantes. Atención: control aquí va entendido en el doble sentido de la realización de un aparato de visibilización y registración que haga políticamente relevante cada más pequeño descarte producido por los sujetos dentro del espacio; y, al mismo tiempo, de un aparato de implementación y legitimación de disposiciones efectivamente capaces de condicionar los movimientos de aquellos mismos. 1. Transformación sistémica y Estado de excepción permanente Desde este doble punto de vista, crucial, en particular, parece haber sido la aportación de las extraordinarias series de decretos, a menudo excepcionales, tomados por los principales actores internacionales a lo largo de los últimos años: antes en nombre de la lucha a la “pandemia del nuevo coronavirus”, y sucesivamente, y sin solución de continuidad, para fomentar y hacer frente a las contingencias internacionales de pseudo o protoguerra que, objetivamente, los vértigos políticos, financieros y militares de Occidente han decidido mover contra Rusia –véase el trágico sacrificio buscado e inducido del pueblo ucraniano– y, en perspectiva, contra China. Efectivamente, por un lado, la lucha contra el virus se ha resuelto, en algunos contextos estratégicos, en una metafórica guerra social “contra el pueblo” –parafraseando la iluminante categoría forjada por Halper (2015) en referencia al conflicto de baja intensidad israelí-palestino, que se ha vuelto el modelo de gestión de las relaciones de poder más conflictivas entre el Estado y los sectores más pobres de sus mismas poblaciones–, a través de la cual se ha llevado adelante parte del programa de “destrucción creativa” (Schumpeter) funcional a cumplir con los requisitos de la reestructuración sistémica pensada por las élites occidentales. Por otro lado, la gestión política de las circunstancias determinadas por la guerra efectiva estallada en las orillas de la Unión Europea, entre Ucrania y Rusia,
23 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial por parte de los países euro-occidentales consiste en toda una serie de decisiones (de la conminación de las sanciones, envío de armas y ayudas financieras) que constituyen actos más o menos directamente ofensivos, que instigan una ulterior escalada bélica y que se traducen también dentro de sus propias comunidades nacionales en expresiones de una guerra social movida de arriba hacia abajo, y en la prosecución de aquel programa –otra vez– de destrucción creativa útil a la reestructuración del sistema. Pues, ambos casos –tanto la lucha contra el fantasma del virus como el conflicto contra el fantasma del “autócrata” ruso– han representado dos formidables ocasiones para las élites occidentales para imprimir una poderosa función aceleradora a los procesos de transformación política y estructural que en realidad eran ya en acto. Pues ambos casos han representado la ocasión para recurrir a la adopción, “justificada” por las emergencias, de dispositivos y políticas extraordinarias de redefinición del nexo social, espacial y funcional aquí en cuestión. Ejemplos de estas medidas excepcionales de control de la movilidad e inmovilidad de los sujetos, en Europa y en Italia sobre todo, han sido y son: el confinamiento en masa de enteras naciones; la clausura forzosa de pequeñas actividades y el toque de queda; la prohibición de practicar deportes y dar paseos, inclusive individuales, ni siquiera en espacios abiertos y en el vecindario; la imposición del aislamiento para los enfermos y los más ancianos, y su condena a una muerte solitaria y sin celebración de ritos; el requisito de posesión y exhibición del certificado (Green Pass) de suministración de una “vacuna” experimental, no obligatoria y sobre todo incapaz de parar o limitar los contagios, para poder seguir trabajando, viajando y gozando de algunos servicios y derechos esenciales de la vida civil, formalmente garantizados por la Constituciones; la suspensión sin sueldo y la conminación de proveimientos punitivos y regresivos para los trabajadores de aquellas categorías para las cuales la “vacunación” ha sido temporáneamente decretada como obligatoria, y que no hubiesen cumplido con ese requisito ejecutivo por las más variadas y legítimas razones; el envío de armas y ayudas financieras a Ucrania en contraste con el repudio constitucional –en el caso italiano– de la solución bélica a las controversias internacionales; la definición de criterios de acogida e inserción para los refugiados ucranianos diferentes y preferenciales con respeto al caso de otro solicitantes; etc. Porque, en definitiva, la pandemia y la guerra, y los mismos modos de gobierno de una y de otra, consisten en nexos relacionales, espaciales y funcionales que a veces se rompen o se interrumpen, y de otros nexos que a veces se activan y se articulan según nuevos criterios y modalidades. www.editorial.unican.es
24 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Algunos comentadores críticos se han sorprendido de la facilidad con la cual, en algunos contextos estratégicos –y en Italia sobre todo, que es el caso sobre el cual aquí concentramos nuestra atención–, un sinfín de disposiciones tomadas a través de instrumentos de emergencia –a pesar de ser patentemente en contraste, en la forma como en la sustancia, con los principios del ordenamiento constitucional liberal-democrático, y de representar un grado de suspensión de los fundamentos del derecho moderno, y a veces hasta del pensamiento simplemente racional y lógico– se hayan afirmado a nivel público, sin suscitar el clamor y la resistencia esperados en los órganos de autogobierno de las instituciones sanitarias, jurídicas, escolásticas, universitarias, eclesiásticas. Giorgio Agamben (2020) ha sido entre los pocos intelectuales capaces de reconocer y denunciar la naturaleza de este fenómeno desde sus verdaderos inicios y de diagnosticar cómo la epidemia del nuevo coronavirus haya revelado el adquirido carácter paradójicamente permanente y normal del estado de excepción vigente dentro del sistema de poderes occidental. En su visión, en realidad, todo esto no ha sido improvisado, sino que los gobiernos habían estado familiarizando a las poblaciones crisis tras crisis, emergencia tras emergencia, ya durante todas las últimas dos turbulentas décadas de la historia global y de la posición de Occidente dentro del sistema mundo. Ahora bien: este ensayo es animado por el intento de esbozar un análisis “radical” de los orígenes de aquellos dispositivos biopolíticos excepcionales de gobierno del nexo de movilidad y fijación, visibilidad y control, entre los segmentos de población y los distintos ámbitos funcionales y espaciales en los cuales se estructura el sistema mundo, recurriendo al principio y al método genealógico. En particular, la tesis que aquí defendemos es que lo que las “ocasiones” pandémica y bélica han exaltado y han permitido que se extendiese a toda la población sin distinciones, no nace, sin lugar a duda, de la nada e improvisamente, sino que es el fruto de un ejercicio extraordinario y excepcional del poder originariamente madurado dentro de relaciones mucho más específicas que los Estados, y sus agentes y aliados estratégicos, han ido fundando y “entretejiendo” a lo largo de las últimas décadas. En particular, nos referimos a figuras sociales, y del imaginario, peculiares como las del extranjero pobre y su doble negativo icónico, que es el terrorista “islamizado” o “islamista”. Éstas son figuras escogidas y construidas política y públicamente en continuidad, alrededor del hilo de un espectro común, representante una condición de irreducible alteridad y extranjería, que, aun cuando integrada y asimilada, es portadora de una amenaza y de un potencial destructivo que puede activarse y manifestarse a lo largo de las generaciones.
25 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Ese imaginario esencial inoculado dentro del ánimo público (Giglioli, 2007) ha sido la quinta pared determinante de las vicisitudes del escenario político y geopolítico occidental por lo menos a partir del fatídico 11 de septiembre del 2001, y, de forma aún más productiva de efectos simbólicos y materiales, legislativos y policiales, durante la temporada de atentados y ataques que ha atravesado Europa continental, y sobre todo Francia, en la década pasada (Buscema 2019). Desde este punto de vista, es evidente cómo el virus, con su capacidad de circular de manera invisible, utilizando subrepticiamente el cuerpo y la respiración de cualquier individuo –y de esta forma, entonces, haciendo de todos, al mismo tiempo y siempre, sujetos sospechosos–, no ha hecho que profundizar y reforzar aún más una percepción que ya el paradójico concepto mediático de radicalización relámpago había preparado y difundido: la de una enemistad difusa hacia cualquier persona, vista como portadora de alteridad asociada al mal radical y a su contagio, a la enfermedad y hasta a la muerte. El resultado ha sido la universalización de aquella percepción y su transformación en “sentido común” orientado hacia la legitimación material y psicológica de las políticas y prácticas de la así llamada distanciación social, que –mirándola bien– es la continuación extremada de la lógica securitaria y de la cero tolerancia típica de las políticas neoliberales orientadas a la hiper-clausuración (Wacquant, 2013) de la sociedad y de sus capas más bajas, sobre todo, que se han vuelto omnipresentes y absolutas. Pero, dentro de nuestra búsqueda genealógica, para comprender el verdadero origen, fragua y laboratorio de experimentación y formación concreta, de perfeccionamiento y justificación pública, de aquellos dispositivos de poder excepcionales a los cuales estamos interesados, debemos concentrar el foco de nuestra atención –sobre todo en referencia al caso italiano– sobre el fenómeno de hiper-politización del cuerpo, material y simbólico, de los migrantes por un lado, y sobre el dispositivo de poder fundamental consistente en la producción de confines por otro. Eso porque, de hecho, como ya habíamos avisado en el pasado, la piel de los migrantes ha representado durante varios lustros la tabla de inscripción e implementación, de ideación y articulación, para toda una serie de concepciones, protocolos y prácticas de ejercicio del poder que se han vuelto gradualmente más y más desancoradas del ordenamiento jurídico y político formalmente vigente. La “comunidad” migrante ha representado – avisábamos– la sinécdoque del entero cuerpo social: la parte que, justamente por su carácter a un tiempo marginal y central, ínfimo y crucial, externo y estratégico, ya estaba experimentando y sufriendo la violencia de las líneas de demarcación y abuso que habrían constituido el destino de la totalidad a la cual aquélla pertenece. www.editorial.unican.es
32 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… diados de los años noventa del siglo pasado, consecuencia de los acuerdos de Schengen (1995) sobre la definición de una gestión coordinada a nivel comunitario de las fronteras de los Estados europeos y de sus políticas migratorias. Ellos corresponden seguramente a la necesidad de creación de estructuras para el ejercicio de disciplina y control funcional al fin de adecuar las características subjetivas de la gran masa de los portadores de fuerza de trabajo en entrada, de los requisitos de la particular demanda autóctona de trabajadores mismos y de “regular”, en términos más generales, los tiempos y los volúmenes de sus flujos respecto a las exigencias del mercado. El efecto difuso ha sido la yuxtaposición frecuente y sistemática, dentro de los mismos contextos laborales, de condiciones formales y sustanciales de vulnerabilidad incomparablemente diversas entre trabajadores caracterizados por las mismas mansiones, pero con estatus migratorios y de ciudadanía fuertemente diferenciados. Pero además y al lado de esta función más evidentemente instrumental de los ejercicios del poder, se ha dado también toda una serie de actividades de invención e ingeniería de dispositivos de estigmatización, inferiorización y control de los sujetos migrantes, en realidad orientados a implementar y justificar la necesidad de desplegar redes de monitoreo y escrutinio que, con la excusa de detectar y sancionar a los irregulares, se extiende por todos los sectores del cuerpo social, generalizando de esta forma el funcionamiento omnipresente de los instrumentos de afirmación y ejecución de la nueva lógica securitaria (García y Ávila, 2016). La figura neoliberal del migrante –prototipo, según la ideología neoliberal, del sujeto social tout court– ha sido construida por una multiplicidad especialmente heterogénea de agencias y actores, ciertamente no monolítica, sino más bien atravesada por líneas de contradicciones muy marcadas. Es dentro de esta categoría social –aquí sostenemos– que durante las décadas de los años noventa y Zero??? se han llevado adelante la experimentación y la formación, el perfeccionamiento y la justificación, de aquellos dispositivos biopolíticos esenciales de gobierno excepcional y extraordinario –por estatus jurídico y eficacia– del nexo dinámico entre los diferentes segmentos de población y los distintos ámbitos espaciales y funcionales, que luego, aprovechando las circunstancias pandémicas y bélicas, han sido extendidos al entero cuerpo social. Más en detalle, nos referimos a aquellos complejos dispositivos de modulación diferencial de las pautas de inclusión y exclusión social, así como de vinculación de la distribución de los recursos materiales y simbólicos, y hasta de los fundamentales derechos constitutivos de la vida civil, según criterios temporales e inestables, y sujetos a arbitrio político y capricho de los agentes económicos. Lo que se ha experimentado
33 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial en aquellos años, especialmente en los países de la orilla sur de Europa, ha sido el desmembramiento de la dimensión efectiva de la ciudadanía y de sus elementos formales y materiales constitutivos: ésta, mientras de hecho se ampliaba como un abanico, volviéndose capaz de abarcar nuevas y más desteñidas expresiones de sí misma, adquiría un estado mucho más precario e inapto a garantizar la universalidad de ciertas protecciones y condiciones civiles y laborales, mínimas y compartidas. Un importante aporte a este proceso lo han dado no solamente los instrumentos políticos y legislativos internos de aquellos países y propios de los ministerios de los Interiores respectivos, sino también la serie de acuerdos establecidos con países terceros, cruciales en los trayectos de tránsito de los flujos migratorios, a los cuales, y a cuyos métodos más autoritarios, se delegaba una parte importante de la gestión y del control de las fronteras europeas. Éste es el caso pionero de la Libia del acuerdo entre Berlusconi y Gheddafi (2008), pero también aquel, mucho más reciente y vasto, estipulado entre la Unión Europea y Turquía (2016). En definitiva, conjuntamente y al lado de las representaciones más progresistas del migrante neoliberal, de las cuales son responsables los sectores más avanzados y globalistas de la burguesía occidental, no podemos no destacar la coexistencia de otra significación determinante de la experiencia migratoria, impulsada por los sectores más regresivos de las burguesías nacionales, que se hace dominante justamente cuando aquel mismo migrante se encuentra en proximidad de la frontera. Esta segunda representación tiende entonces a revestir el sujeto de todos los estigmas de la extranjería, en razón, principalmente, de propiciar su inclusión subordinada, flexible y precaria dentro de las capas inferiores del mercado laboral de la sociedad de inmigración. Este resultado –dependiente también de otros factores concernientes a lo que algunos autores llamarían, con una expresión comprometida, la específica dotación de “capital” social y cultural de cada concreto grupo de migrantes–, por lo que aquí nos interesa destacar, es conseguido principalmente a través del diseño de formas jurídicas y administrativas que incluyen estos sujetos dentro de la vida socioeconómica y política nacional, de facto excluyéndolos en buena medida de las condiciones de existencia compartidas por los sujetos plenamente incluidos. En razón de esta contradicción, el discurso universalista neoliberal sobre la movilidad laboral transnacional y su más oportuna valorización sistémica ha producido, a lo largo de las últimas tres décadas al menos, un cortocircuito que ha atrapado al migrante entre los dos polos contrarios del neosujeto de la nueva razón del mundo, por un lado, y de la non-persona (Dal Lago, 1999), por el otro. Como Alessandro Dal Lago www.editorial.unican.es
34 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… ya entonces subrayaba atentamente, la creación efectiva de este ideal-tipo negativo de la subjetividad social y económica que los intereses de algunos sectores productivos más desprejuiciados han impulsado grandemente dentro del laboratorio político italiano, era ya entonces el resultado de la dramática sinergia entre los poderes mediático y legislativo, económico y policiaco. Un último elemento que resulta crucial subrayar es que el estudio crítico de las migraciones, durante las últimas décadas, es de fáciles entusiasmos para los efectos de reducción de las funciones del Estado y de su capacidad de influir minuciosamente dentro de las cuestiones sociales y culturales –ampliamente desmentida por los acontecimientos de los últimos años–. La fase rampante de la globalización neoliberal nos había engañado acerca de las tareas del Estado dentro del nuevo equilibrio sistémico. Efectivamente en aquellos años hemos asistido a la retirada del Estado y de los poderes públicos de muchos campos y ámbitos de la vida social, económica y política, en favor del desarrollo y de la imposición de mayores capacidades decisionales por parte de los poderes ejercitados dentro y a través de los mercados financieros y comerciales. Mientras todo esto efectivamente se daba y observaba con mucha coherencia entre las diversas actuaciones de las estructuras institucionales de las cuales se componen lo Estados, como el resultado no solamente de acuerdos políticos y convenciones fundadas sobre la persuasión ideológica y teórica, sino sobre todo a raíz de programas internacionales y supranacionales basados en condicionamientos y verdaderos chantajes orientados hacia la realización de ciertas posturas y actitudes; pues mientras todo esto ocurría, el campo del estudio crítico de las migraciones en cambio observaba no solamente la simple persistencia de fuertes políticas públicas, a veces hasta aparentemente en contraste con las efectivas necesidades de los mercados laborales de ser aprovisionados de fuerza de trabajo, sino la verdadera ostentación de actuaciones orientadas a producir un efecto de representación antes que nada simbólica de las relaciones de fuerza, y de producir sumisión y dominio hacia ciertas categorías (pero en realidad, hacia toda la población). La cuestión de las costumbres islámicas dentro de sociedades laicas, o de modalidades de vivencia colectiva de algunos espacios públicos, para no hablar del presidio simbólico de las líneas fronterizas, son todos ejemplos de cómo el poder público que parecía retirarse de la sociedad en realidad, concentrándose en algunos de sus sectores estratégicos, como en el caso de las comunidades extranjeras, continuaban o experimentaban o afinaban los mecanismos de justificación pública de nuevas formas de dispositivos de intervención y sanción y control en la vida íntima de las
35 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial personas, que luego –cuando era oportuno para las exigencias de gobierno y control del cuerpo social, y aprovechando de ocurrencias y excusas– se habrían generalizado al resto de la población en su conjunto, que siempre es el objetivo efectivo y real de cada sistema de poder. Esto confirma que, más allá de las más ingenuas ilusiones, hay que reconocer cómo detrás de todos los esfuerzos retóricamente animados por la emancipación de los pobres (a través de instrumentos indefectiblemente congeniados para alimentar los capitales, y que tienen el efecto de ensanchar las odiosas formas específicamente capitalistas de la pobreza) y el desarrollo de las comunidades periféricas del sistema mundo (a través del conseguimiento de su inserción, o mayor arraigo, dentro de la estructura extremadamente jerárquica del mercado global, en posición siempre altamente subordinada, y a costa de la determinación de condiciones de vulnerabilidad colectiva especialmente arriesgadas) no reside ni siquiera una equivocada idea de generoso altruismo. Más bien, detrás de las últimas versiones del camuflaje humanitarista –que se ha vuelto la compañía inmancable de las mayores tragedias sociales, políticas, culturales y económicas de nuestro tiempo– se encuentra, disfrazado, el sólito discurso de carácter marcadamente colonial, e intrínsecamente violento, que las élites intelectuales de Europa y Occidente se obstinan en escribir agresivamente sobre la piel de las poblaciones del mundo y de sus clases más pobres. Detrás de los programas para la democratización de los servicios financieros, y para llevar el desarrollo y el mercado en las regiones que aún lo desconocerían, no hay más que la voluntad y los intereses para la continuación de las relaciones coloniales por otros medios, y bajo nuevas y más efectivas formas. 5. El dispositivo del confín Hay que subrayar que el principal dispositivo político responsable de la gestión de estos nexos sociales, espaciales y funcionales que se activan y se desactivan dentro del tejido de la población global, y hasta de su fundamental definición y cualificación, es el confín. En términos generales, podemos afirmar que una de las funciones basilares y primordiales del poder es trazar líneas que separan y distribuyen los elementos de los cuales consiste la realidad –entre lo que está fuera y lo que está adentro, lo que es bueno y justo y lo que es malo e ilegítimo, lo que es propio y lo que ajeno, lo que es público www.editorial.unican.es
36 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… y lo que privado, etc.–, y que marcan, distinguen y definen espacios y ámbitos discretos, actores diputados y funciones reconocidas. En este sentido, entonces, se puede decir que todo poder es productivo de confines y, al mismo tiempo, por otro lado, que toda creación de confines es productora de nuevas o renovadas relaciones de poder. Más en detalle, según la visión elaborada por Étienne Balibar (1997), los confines son institutos polisémicos y heterogéneos que desempeñan la tarea de configuración de la estructura estable, aunque plástica, del mundo. Aunque representen construcciones, y hasta ficciones, de naturaleza político-sociales, los confines ejercen funciones de demarcación y territorialización muy efectivas y concretas, capaces de filtrar y regular volúmenes y velocidad de una gran variedad de flujos sociales y materiales, produciendo efectos diferenciados sobre los distintos grupos sociales con los cuales interfieren (Balibar, 1997). Sobre la base de estos elementos asumidos, Sandro Mezzadra y Brett Neilson (2013), aplicando el principio del confín como método epistémico –útil para orientar la investigación, el conocimiento y la interpretación de las dinámicas sociales, económicas y políticas transformativas de los poderes del Estado y del capital– nos invitan a observar cuánto los confines, durante los últimos lustros, a pesar del pleno despliegue vivido por el proceso de globalización, caracterizado por su retórica o ideología estilo Borderless World (Ohmae, 1999), han aumentado enormemente al mismo tiempo su importancia y transformado grandemente sus facciones. De hecho, ellos se han mantenido entre los principales instrumentos a través de los cuales concretamente se fabrica el mundo, así como esto es y funciona, pues concurren a la definición de los perfiles de sus arquitecturas y dinámicas; los vacíos y los trayectos forzados o posibles; las condiciones y ritmos de estasis y movimiento, de conexión y aislamiento. Efectivamente, como insisten Mezzadra y Neilson, los confines no sirven simplemente para bloquear u obstruir los flujos territoriales de personas, objetos y dinero, sino más bien funcionan como dispositivos cruciales para su modulación, regulación y articulación. Los confines son dispositivos que producen temporalidades y espacialidades diferenciadas dentro del sistema capitalista, funcionales a la regulación de sus dinámicas y segmentos internos. Ellos son fundamentales, en especial modo, para la gestión articulada de lo que Karl Marx llamaba “composición del trabajo vivo”, activando dentro del cuerpo social y entre sus segmentos artificialmente obtenidos, prácticas de movilidad e inmovilidad diferenciadas según las exigencias de la estructura de valorización y acumulación organizada por la burguesía global y nacional.
37 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Hoy que la fase rampante de la globalización está a nuestras espaldas, y que la historia del último lustro por lo menos se ha encargado de revocar algunos de sus efectos que habíamos pensado estaban establemente adquiridos, el ejercicio del poder basado en la producción de nuevos espacios a través de la definición de nuevos confines está viviendo un momento de renovado auge. Es el caso, por ejemplo, de los fenómenos de re-shoring y sobre todo de friend-shoring. Con el primer término los economistas internacionales suelen referirse a aquellos movimientos de capitales que vuelven a invertir y desplazar sus empresas de manufacturas y servicios del este y del sur del mundo hacia los países y regiones de origen, de los cuales habían partido las deslocalizaciones de los años ochenta y noventa, dada la sustancial información o compensación madurada de los costes de producción. Mientras que con el segundo término, recientemente lanzado por el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, se está haciendo referencia a la nueva necesidad estratégica propia de los capitales norteamericanos y europeos, de reorganizar las cadenas de suministro globales salvaguardándolas y aislándolas de las líneas de fracturas geopolíticas que la renovada actitud occidental de agresión hacia Rusia y China, y las denominadas “autocracias” internacionales, está produciendo, agudizando y difundiendo. Dentro de este nuevo marco, entonces, las empresas occidentales son invitadas a reorientar sus inversiones comerciales e industriales según los criterios marcadamente políticos-militares –como nos ha ensañado Carl Schmitt (1932)– de amistad y enemistad, y entonces dentro de los espacios de movimiento friendly para los flujos, producidos por los Estados dentro del nuevo contexto de agudización de las relaciones competición y hostilidad entre los grandes sujetos geopolíticos y las luchas violentas para definir los términos y los mapas de la división internacional del trabajo. La tendencia actual al friend-shoring es muy emblemática del hecho que la resaca de las dinámicas de las cuales ha consistido la globalización neoliberal no puede resolverse simplemente en un retorno a los confines nacionales anteriores, sino que está ya propiciando la creación de nuevas y parcialmente inéditas dimensiones territoriales postnacionales, basadas sobre el concepto de los grandes espacios (Schmitt 1941). Aún más en general es cierto que la fase de progresión de la globalización, así como ahora su retroceso, ha tenido el efecto principal de desplazar el acento que la modernidad había puesto sobre los confines de los Estados-naciones –que, durante las décadas del así llamado régimen fordista-keynesiano en particular, sumaban el conjunto de las líneas de demarcaciones más relevantes para la gestión de la relación capital-trabajo, así como del nexo entre los elementos de la ciudadanía formal y los elementos www.editorial.unican.es
38 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… del estatuto material dependiente de las condiciones político-laborales– hacia todo un conjunto más esparcido y menos coherente de líneas y umbrales de naturaleza étnico-geográfica, cultural, censual, sexual, etc., resultante del desmembramiento de las relaciones de poder internacionales e internas de los países del centro, que habían determinado aquella particular situación de equilibrio. En definitiva, los confines que concurren a la definición jurídica, política y material de las subjetividades y de sus relaciones con los recursos y con los sectores y ámbitos entre los cuales éstos se encuentran distribuidos, ya desde hace algunas décadas, y más aún en la actualidad, se han desprendido y desvinculado de la estricta correspondencia que en la reciente historia de las relaciones entre capital y trabajo habían entretenido con las líneas de demarcación de los Estados-naciones, para multiplicarse y proliferar en toda una serie muy heterogénea de ámbitos y consistencias. La carga de violencia implícita en todo gesto que traza y defiende el confín es simbolizada por toda una serie de mitos en la historia de la cultura occidental. Pero, ella es trágicamente recordada, sobre todo, por las decenas de miles de muertos que cada año caen víctimas del innecesario rigor con el cual son regimentados los confines sur de las economías más ricas del mundo. El hecho según el cual hoy los nuevos confines no ejerzan sus efectos políticos y simbólicos productivos de subjetividades, en un plan meramente, o incluso prevalentemente, geográfico de tipo tradicional, sino también y sobre todo dentro de este nuevo esquema de proliferación y heterogeneización (Mezzadra y Nielsen, 2013) de las líneas y umbrales que definen los diferentes y múltiples ámbitos de desenvolvimiento de nuestras relaciones y funciones sociales –caracterizados más y más por las dimensiones electrónico-digitales–, no reduce para nada esa carga de violencia ínsita en su existencia e implementación, sino que más bien la multiplica y, difuminándola, la invisibiliza. Como demuestran de forma paulatina los casos extremados, en este sentido, de la creación de monedas digitales, de sistemas de pasaportes electrónicos de créditos y habilitaciones para regular el acceso a ciertos ámbitos, servicios y derechos –como en el caso del Green Pass–, etc., el poder que traza las líneas y las sendas, y que gestiona y calibra los tránsitos y los obstáculos, es el mismo poder que funciona discriminadamente incluyendo y excluyendo, filtrando y desviando, ralentizando y acelerando, los flujos materiales y subjetivos contra los cuales se ejerce. En definitiva, si la relación entre subjetividad y confines (nacionales) ha sido crucial durante todo el siglo XX –vinculando la forma fundamental de la primera, la ciudadanía y el conjunto de derechos laborales a ella conectado, al criterio residual del haber nacido más allá o más acá
39 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial de una línea de aquellas líneas de demarcación–, los confines postnacionales, y a veces hasta post-territoriales, siguen siendo elementos de regulación cruciales de la subjetividades, y de las relaciones de fuerza y poder de las cuales éstas consisten, pero sobre un plan de demarcaciones mucho más amplio y complejo. Ellos siguen siendo instrumentos minuciosamente registrados por un conjunto muy heterogéneo de actores y agentes, para gestionar, calibrar y gobernar flujos globales de mercaderías especiales como los de la fuerza de trabajo, así como de dinero y de cosas, así guardando la función clave en los procesos de estratificación y jerarquización, y en la producción de los tiempos y espacios de desenvolvimiento de las dinámicas esenciales del capitalismo global y del sistema mundo. Conclusiones Finalmente, el sistema ejerce sobre los migrantes una carga de violencia que es excepcional, y cuya consistencia no es solamente metafórica, sino también muy concreta, dramática y muy a menudo hasta letal. De esto son ejemplificación las decenas de miles de personas que mueren tratando de cruzar aquellas barreras de arenas, rocas, muros o aguas del mar que los Estados ricos que necesitan del trabajo pobre, colocan en sus fronteras sur, y hacia donde empujan y fuerzan los flujos de la mano de obra provechosa, barata y sumisa “justamente” para beneficiarse de ella en forma aún más provechosa, abaratada y sumisa. Pero de tanta violencia no son responsables solamente los Estados con sus leyes. Como nos ha enseñado Sayad, también las actividades de estudio, las teorías y los discursos sobre las migraciones, al desenvolverse dentro, y sin cuestionar los pilares del pensamiento de Estado sobre las mismas, participan y son cómplices de estas prácticas de violencia. Más aún, aquellas, a veces, inclusive contribuyen a que estas prácticas se optimicen y avancen, produciendo institucionalmente, desde su propio ámbito y ejerciendo su propia carga, non-personas al lado de las personas, non-ciudadanos al lado de los ciudadanos. www.editorial.unican.es
40 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Referencias Agamben Giorgio (2020). A che punto siamo? L’epidemia come politica, Macerata: Quodlibet. Balibar Étienne (1997). “Che cos’è una frontiera”, in Balibar É. (1997), La paura delle masse: politica e filosofia prima e dopo Marx, Milano: Mimesis. Buscema Carmelo (2019). Contro il suicidio, contro il terrore. Saggio sul neoliberalismo letale, Milano: Mimesis. Buscema Carmelo (2013). “Le Migrazioni nel Processo di Finanziarizzazione della Società Globale”, in Elia A. e Fantozzi P. (a cura di), Tra globale e locale. Esperienze e percorsi di ricerca sulle migrazioni. Soveria Mannelli: Rubbettino. Buscema Carmelo (2009). “La sineddoche migratoria. Braccia, non-persone, uomini e modello win-win”. In Buscema C., Corrado A. e D’agostino M. (a cura di), Frontiere migratorie, Roma: Aracne. Dal Lago Alessandro (1999). Non-persone. L’esclusione dei migranti in una società globale, Roma: Feltrinelli. Dardot Pierre y Christian Laval (2013). La nuova ragione del mondo. Critica della razionalità neoliberista, Roma: DeriveApprodi. Fraser Nancy (2017). “Progressive Neoliberalism versus Reactionary Populism: A Hobson’s Choice”, in Geiselberger H. (ed.), The Great Regression, Frankfurt/London: Suhrkamp/Polity Press. Gallino Luciano (2012). La lotta di classe dopo la lotta di classe, Bari: Laterza. García García Sergio y Débora Ávila Cantos (2016), “La prevención securitaria como modo de gobierno: el caso de Madrid”, in Athenea Digital. Revista de Pensamiento e Investigación Social, 1 (16), 43-82. Giglioli Daniele (2007). All’ordine del giorno è il terrore. I cattivi pensieri della democrazia, Milano: il Saggiatore. Halper Jeff (2015). La guerra contro il popolo. Israele, i palestinesi e la pacificazione globale, Novi Ligure: Edizioni Epoké. Harvey David (2005). Breve storia del neoliberismo, Milano: il Saggiatore. Luxemburg Rosa (1913). L’accumulazione di capitale, Torino: Einaudi. Marx Karl (1867). Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Hamburg: Verlag von Otto Meissner. Mezzadra Sandro y Brett Nielson (2013). Confini e frontiere. La moltiplicazione del lavoro nel mondo globale, Bologna: il Mulino.
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48 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… muy sencillo: una notable superioridad eficiencia productiva agroindustrial lleva al dominio de las esferas de distribución comercial del mercado mundial, lo que desemboca en el control financiero de la banca (intercambio, depósito y crédito) y a la inversión directa y de cartera (Wallerstein, 2016 [1980]: 51). En la fase financiera de cada ciclo de acumulación se incrementa la competencia de las unidades políticas y económicas por el capital en busca de inversión. Aquí, Arrighi (1994) notó que cuando el conflicto aumenta más allá del umbral de las tendencias correctoras es porque: (i) un nuevo conjunto de pautas y normas de comportamiento se impone sobre un conjunto más antiguo, sin desplazarlo totalmente o (ii) crece en el interior de éste, o bien (iii) por una combinación de estas dos circunstancias, se desarrolla una situación de “caos sistémico” y el Estado o al grupo de Estados que se hallen en condiciones de satisfacer esta demanda sistémica de orden se les presenta la oportunidad de convertirse en potencias hegemónicas mundiales (Arrighi, 2017 [1994]: 45). En ese caso, los contendientes a la hegemonía ganan fuerza y asertividad mientras que el poder hegemónico vigente enfrenta una fase de lenta decadencia, siendo durante largo tiempo el país más fuerte, aunque relativamente menos rico y prestigioso que antes. En este panorama, Wallerstein (1983) advirtió que en el periodo de su declive la potencia hegemónica sigue teniendo un inmenso poder militar, que en periodo de hegemonía verdadera pocas veces necesitó usarlo7. El uso del poder militar se hace más frecuente en la medida en la que surgen contendientes por la sucesión hegemónica8 (Wallerstein, 1983: 103). En efecto, cada hegemonía fue sellada por una guerra mundial prolongada e intersticial de unos treinta años, o bien en palabras de Gilpin (1988) una guerra hegemónica de la que resulta un nuevo orden o estructura internacional. La primera de estas guerras hegemónicas habría sido la Guerra de Treinta Años que concluyó con la Paz de Westfalia de 1648, donde se establecieron los principios de la 7 Paul Kennedy (1987) observó que la mala correlación entre las capacidades productivas y los importantes gastos en defensa terminarían determinando el ascenso y el descenso de esas grandes potencias a lo largo de la historia (Kennedy, 1998 [1987]: 387). 8 Para Arrighi (1994) la existencia de equilibrio de poder fue siempre esencial para el desarrollo del capitalismo como modo de dominio, porque en realidad se trata de un mecanismo en virtud del cual los Estados capitalistas pueden, independiente o colectivamente, reducir los costes de protección del capital frente a sus competidores y rivales. Pero para que esto funcione así, los Estados deben ser capaces de manipular dicho equilibrio a su favor y no ser el mero engranaje de algún mecanismo que algún otro controla (Arrighi, 2018 [1994]: 54).
49 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial soberanía del Estado-nación moderno con el liderazgo de las Provincias Unidas de los Países Bajos. La segunda guerra hegemónica puede rastrearse desde la Revolución Francesa hasta las guerras napoleónicas, selladas por el Congreso de Viena de 1815, que reconstruyó el sistema interestatal bajo el liderazgo británico, asentado en el equilibrio de poder basado en un complejo sistema de alianzas favorable a Gran Bretaña. El tercero de estos periodos comprende el lapso entre las dos guerras mundiales del que resultó el gobierno mundial de organizaciones internacionales supranacionales, bajo los principios de la Carta de San Francisco de 1945 con el sistema de Naciones Unidas, liderado por los Estados Unidos. La evolución de las estructuras de la hegemonía mundial también ha significado la reestructuración de la fuerza de trabajo y de su movilidad, que es una pieza clave en el funcionamiento del capitalismo y el principio de toda estrategia de acumulación de capital a escala mundial. De hecho, Marx (1867) observaba que la fuerza de trabajo disponible se habría desarrollado por las mismas causas que la fuerza expansiva del capital, haciendo crecer la magnitud del ejército industrial a la par de la riqueza (Marx, 2014 [1867]: 560). Asimismo, Lenin (1908), también notó que el desarrollo paralelo del capitalismo en la agricultura y en la industria hace que la migración acentúe la descomposición del campesinado de donde salen, llevando la descomposición a nuevos sitios. La movilidad de los trabajadores, por tanto, corresponde al desarrollo estructural del capitalismo, destruyendo el campesinado y artesanado tradicionales obligándolos a desplazarse y a vender su fuerza de trabajo liberada, al no poseer medios de producción, pero también a nivel individual el atractivo de un mejor salario desempeña un papel esencial en la motivación de la migración (Lenin, 1978 [1908]: 259-260). No obstante, Luxemburgo (1913) también notó que ante la necesidad capitalista de contar con una nueva afluencia de trabajo, no pudiendo aumentar extensiva o intensivamente la explotación de los obreros que ya trabajan, resulta forzoso incorporar a la producción fuerzas de trabajo adicionales que vienen permanentemente de capas y lugares no capitalistas (Luxemburgo, 1978 [1913]: 277). De esta manera, existe siempre fuerza de trabajo disponible y cuando es necesaria se puede movilizar el trabajo sin la necesidad de que aumente el número de obreros empleados o la masa de la fuerza de trabajo en acción, pues la población obrera excedente es un producto necesario de la acumulación y del desarrollo de la riqueza sobre bases capitalistas, convirtiéndose a su vez en condición de existencia del modo de producción capitalista (Marx, 2014[1867]: 562). Por eso se puede rastrear una compleja relación entre los ciclos sistémicos de acumulación y la necesidad de distribuir dicha población de www.editorial.unican.es
50 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… fuerza de trabajo excedente, tal y como ha sucedido históricamente con los procesos migratorios a escala mundial. 2. Migración en los ciclos sistémicos de acumulación Al observar el proceso de formación histórica del capitalismo en Europa, Marx (1953) se interesó por los procesos de disolución de las relaciones de servidumbre que fijaban al trabajador al suelo y al señor de la tierra, que presuponen fácticamente propiedad de medios de subsistencia, por parte del siervo (Marx, 2019 [1953]: 462463). Esto no es otra cosa que la separación del productor de sus medios de subsistencia, cuya forma fundamental es la expropiación de la propiedad campesina, que Marx (1867) describe con detalle en el caso del campesinado inglés del siglo XV que prosigue hasta el siglo XVIII, caracterizada por los métodos idílicos de la acumulación originaria, que son la depredación de los bienes de la Iglesia, la enajenación fraudulenta de las tierras del dominio público, el saqueo de terrenos comunales y, en suma, la violenta metamorfosis de la propiedad feudal a la propiedad privada. Esto genera un ejército de expropiados que se pone en movimiento, vaciando los campos, que rebosan de mendigos y bandoleros, llenando a su vez las ciudades de desarraigados en busca de subsistencia (Marx, 2014 [1867]: 644, 654 655). Después de ser violentamente expropiados y expulsados de sus tierras, en muchos casos convertidos en vagabundos, se encajaba a los antiguos campesinos en leyes represivas que condenaban el vagabundaje para disciplinar a esas personas al trabajo asalariado (Marx, 1867 [2014]: 658]. Este proceso es acompañado por toda una serie de disposiciones legales que fijan una tasa máxima al salario, prohibiendo las coaliciones obreras capaces de oponerse a esas leyes. Quizá los ejemplos más significativos de ello sean el Statute of Labourrers que instauró Eduardo III en Inglaterra en 1349, que establecía un tope al salario, o la ordenanza real de Juan II en Francia en 1350, que congelaba los salarios para evitar su incremento, ambas pretendiendo mantener a raya a las clases trabajadoras que habían aumentado su poder de negociación, ante la escasez de fuerza de trabajo producto de los numerosos decesos provocados por la peste negra. Esto llevó a la contracción de la producción feudal que se había expandido en sentido geográfico, comercial y demográfico desde 1150 a 1300, causando una profunda crisis, para 1350 y 1450, visible no sólo en la esfera económica, sino también en la es-
51 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial fera política, con grandes guerras entre la nobleza y numerosas revueltas campesinas9. Lo que terminó resolviendo esa crisis feudal fue la expansión geográfica, principalmente por ser una opción más atractiva para las clases dominantes que librar la guerra en casa, además de ser una alternativa a la respuesta señorial de convertir la tierra de labrantía en pastizales, que había desembocado en una confrontación directa y, sobre todo, costosa, con el campesinado (Moore, 2003: 126). Así que descubridores, conquistadores, misioneros, burócratas y aventureros de todo pelo, trotamundos y desarraigados atravesaron el Atlántico entre Europa y América en busca de fortuna o de una nueva vida. Se estima que entre 1508 y 1600, unos 250,000 emigrantes habrían pasado de la península ibérica al nuevo mundo y cerca de otras 200,000 personas más emigraron en los próximos 50 años. La mayoría de ellos no volverá a ver su tierra natal, al igual que los 250 a 300,000 esclavos africanos llegados a América de manera forzada principalmente desde Senegambia, el Congo y Angola. No obstante, tanto para españoles como para portugueses que se lanzaron a esas regiones para encontrar de qué vivir, sus desplazamientos no se limitaron a viajes entre Europa y América, sino que las flotas castellanas y portuguesas surcaron la redondez del mundo, en la que un horizonte descubre otro todavía más basto. Así, por ejemplo, Hernán Cortés que apenas y ponía sus manos en el centro de México, ya estaba pensando en atravesar el mar del sur o encontrar el paso del norte hacia las islas de las especies en el Asia oriental (Gruzinsky, 2020 [2004]: 54-55). En el siglo XVI, la península ibérica se fue convirtiendo en el centro de una gran telaraña de relaciones de todo tipo, que tuvo consecuencias importantes para la evolución progresiva del capitalismo ya que, junto con esta expansión ultramarina, también se fue acrecentando el déficit de presupuesto de las coronas española y portuguesa, haciendo de Sicilia, Nápoles, Milán y los Países Bajos remolques económicos para los centros metropolitanos ibéricos en expansión (Braudel, 2018 [1949]: 58). Al requerir de la inversión de grandes capitales10 para activar la economía colonial de 9 La crisis del feudalismo europeo se explica por el límite del punto óptimo de expansión de la tecnología existente para la producción, que vino acompañado por una contracción de la producción. Esto precipitó una disminución de las ganancias, por el agotamiento del suelo y la ausencia de motivaciones para el avance tecnológico, que aumentó los gastos de las clases dominantes. Todo ello se combinó con el cambio en las condiciones meteorológicas europeas que redujeron considerablemente la productividad del suelo incrementando simultáneamente las epidemias (Wallerstein, 2014 [1974]: 52-53). 10 Max Weber (1923) decía que, para los europeos, una cosa había sido su expansión comercial en regiones con una economía monetaria desarrollada, como era el caso de las Indias Orientales, y otra muy distinta fue www.editorial.unican.es
52 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… las tierras conquistadas, los genoveses sacaron provecho de ello al ser especialmente privilegiados, obteniendo licencias de exportación de la plata española y préstamos con más facilidad y más frecuencia que cualquier otro operador, pero ese privilegio no era consecuencia de una actitud benevolente por parte de los soberanos ibéricos, sino que la capacidad financiera del capital genovés obligaba a los reyes a hacer lo que les reclamaban sus acreedores11 (Cipolla, 1996: 59). En estas condiciones se dio la expansión y pleno ascenso del ciclo de acumulación genovés de la mano de la expansión e incorporación manu militari, en un principio por parte de los imperios ibéricos, de los recursos naturales y sociales de las distintas regiones de América, así como ciertas zonas de África y Asia, a la economía-mundo capitalista centrada en Europa. Aquí Braudel (1985) apunta que es primordial considerar que en la economía de aquel momento coexistían las rigideces, inercias y torpezas de una economía elemental, con movimientos limitados y minoritarios, aunque vivos y poderosos de un crecimiento moderno. Los campesinos y sus pueblos vivían de forma casi autónoma, prácticamente anárquica, pero la economía de mercado y el capitalismo en expansión ya se extendían como una mancha de aceite forjando este mismo mundo en el que vivimos (Braudel, 1985: 13-14). De ahí que no se pueda dar por sentado que, desde ese momento, los jugadores europeos constituían las metrópolis mientras que los latinoamericanos y caribeños eran periféricos o semiperiféricos, ya que las cadenas de valor en ese tiempo eran, más bien, dinámicas y cambiantes. De hecho, los mineros mexicanos y peruanos, los cultivadores brasileños y caribeños comenzaron a aplicar las tecnologías más avanzadas de la época para crear algunas de las unidades productivas de mayor tamaño y mejor integradas al mercado mundial en ese periodo, produciendo algunas de las mercancías más valiosas en el mundo de aquellas épocas (Topik, Marichal y Frank, 2017: 10). No obstante, Aníbal Quijano (2000), advierte que, a partir de ese momento, en el mundo se construyó un patrón global de poder en el que se articularon todos los “modos de producción” en una única estructura productiva capitalista y donde la idea de “raza” fue el fundamento de todo sistema de dominación social posterior. En la acometer tal empresa en tierras escasamente pobladas, con una incipiente economía monetaria, como era el caso de las Américas (Weber, 2017 [1923]: 221-222). 11 De acuerdo con Marini (1973), América fue conectada al capital internacional, como colonias productoras de metales preciosos y otras mercancías, aumentando los flujos y la expansión de los medios de pago para desarrollar el capital comercial y bancario europeo (Marini, 2015 [1973]: 110).
53 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial medida en la que se fue racionalizando el trabajo en las colonias y que la mano de obra indígena y de los migrantes europeos resultó insuficiente, durante los siglos XVI y XVII, las élites coloniales aumentaron la importación de esclavos africanos (Weber: 2017 [1923]: 116). En la siguiente tabla se muestran las estimaciones del tráfico trasatlántico de esclavos desde comienzos del siglo XVI, hasta su abolición a finales del siglo XIX. Eric Williams (1964) notó que la esclavitud tuvo motivos estrictamente económicos y por los mismos motivos desapareció cuando el capitalismo industrial y el trabajo asalariado comenzaron a expandirse y eliminar la competencia de la esclavitud se volvió económicamente ventajoso para los capitalistas. De hecho, el mundo dominado por los europeos comenzó a cambiar cuando las Provincias Unidas de los Países Bajos, encabezadas por Holanda, lograron una organización híbrida y compleja, que combinaba las características de las declinantes ciudades-Estado italianas con algunas otras de los nuevos Estados-nacionales, y tuvieron suficiente poder como para ganar la independencia del imperio español, luego de la Guerra de Treinta Años, librada de 1618 a 1648 en el auge de su ciclo de acumulación que duró desde finales del siglo XVI hasta finales del siglo XVIII. En este periodo, los holandeses arrancaron de los imperios marítimos territoriales ibéricos un imperio altamente rentable de bases comerciales, que pudo mantener a raya la competencia por mar de Inglaterra y por tierra de Francia (Arrighi, 2017 [1994]: 36-37). De acuerdo con John Eliott (2009), la Paz de Westfalia, que selló la Guerra de Treinta años, también marcó el inicio de un nuevo orden internacional en el que el poderío militar y la diplomacia holandesa lograron hacer que el nuevo sistema de Estados fuera regulado, en lo sucesivo, según una serie de acuerdos políticos forjados a mediados del siglo XVII y aceptados por las principales potencias europeas en los siglos sucesivos (Eliott, 2017 [2009]: 139)12. Básicamente, el mayor poder y complejidad organizativa de las Provincias Unidas de los Países Bajos también les permitió convertir la competencia interestatal por el capital en busca de inversión en 12 Un siglo después de los acuerdos de Westfalia, España y Portugal firmaron el Tratado de Madrid de 1750, en el que acordaron delimitar buena parte de las fronteras coloniales en América del sur, con base al criterio del dominio y de la presencia efectiva en el territorio, transfiriendo así a las regiones americanas, aún en el periodo colonial, los atributos de una proto-soberanía en lo que se refiere a la no intervención, igualdad jurídica, autodeterminación y respeto por los tratados y las fronteras de las administraciones imperiales, que acabaron siendo confirmados y asumidos por los nuevos Estados latinoamericanos y caribeños independientes en los siglos sucesivos (Guedes y Domínguez: 2013: 22-23). www.editorial.unican.es
54 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Tabla 1. Tráfico trasatlántico de esclavos 1501-1575 España / Uruguay Portugal / Brasil Gran Bretaña Holanda Estados Unidos Francia Dinamarca / Báltico Total Periodo 1501-1525 6,363 7,000 0 0 0 0 0 13,363 1526-1550 25,375 25,387 0 0 0 0 0 50,762 1551-1575 28,167 31,089 1,685 0 0 66 0 61,007 1576-1600 60,056 90,715 237 1,365 0 0 0 152,373 1601-1625 83,496 267,519 0 1,829 0 0 0 352,844 1626-1650 44,313 201,609 33,695 31,729 824 1,827 1,053 315,050 1651-1675 12,601 244,793 122,367 100,526 0 7,125 653 488,065 1676-1700 5,860 297,272 272,200 85,847 3,327 29,484 25,685 719,675 1701-1725 0 474,447 410,597 73,816 3,277 120,939 5,833 1,088,909 1726-1750 0 536,696 554,042 83,095 34,004 259,095 4,793 1,471,725 1751-1775 4,239 528,693 832,047 132,330 84,580 325,918 17,508 1,925,315 1776-1800 6,415 673,167 748,612 40,773 67,443 433,061 39,199 2,008,670 1801-1825 168,087 1,160,601 283,959 2,669 109,545 135,815 16,316 1,876,992 1826-1850 400,728 1,299,969 0 357 1,850 68,074 0 1,770,978 1851-1875 215,824 9,309 0 0 476 0 0 225,609 Total 1,061,524 5,848,266 3,259,441 554,336 305,326 1,381,404 111,040 1,2521,337 Fuente: Con base en Slavery Voyages (2021)
55 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial motor de auto expansión de su propio capital, pero a diferencia de los genoveses, no tuvieron que comprar protección de los Estados territoriales mediante intercambios políticos tejidos con los gobiernos ibéricos. En otras palabras, el régimen del capital holandés al nuclearse en el Estado-nación de las Provincias Unidas de los Países Bajos, internalizó la protección de capital que los genoveses habían exteriorizado tejiendo vínculos con las coronas y las cortes ibéricas (Arrighi, 2017[1994]:127-151). Las Provincias Unidas de los Países Bajos no sólo se convirtieron en el mayor productor agrícola de ese tiempo, sino que al mismo tiempo eran el mayor productor industrial, lo cual favoreció su increíble expansión comercial por las Indias Orientales, el Mediterráneo, África, El Caribe, al mismo tiempo que dominaban el comercio del Báltico y aumentaban el comercio en la Europa del noreste, adueñándose del comercio fluvial del continente (Boxer, 1977 [1965]: 22). Para lograr tal competitividad, el descenso en los ingresos reales de los trabajadores en los centros industriales de las Provincias Unidas de los Países Bajos fue contrarrestado por prestaciones sociales, que eran muy superiores a las de otros Estados del centro. Esto hizo que trabajadores, no sólo de las Provincias Unidas de los Países Bajos, sino de todas partes de Europa emigraran a esos centros industriales, lo que empeoró la situación de los obreros de esas ciudades, aquellos que tenían migajas se aferraban a ellas, y que los emigrantes se deslumbraran por las posibilidades de la promoción individual (Wallerstein, 2016 [1980]: 88). Cuando los holandeses comenzaron a saturar los mercados europeos pensaron en la periferización de las Indias Orientales, es decir enganchar a esta región a la división del trabajo de la economía-mundo centrada en Europa. Para ello se requería de una política de colonización en dos sentidos: en el establecimiento de un control político a fin de contener a los potentados asiáticos, relativamente fuertes, y reorganizar el sistema de producción y exportación de una clase de colonos blancos, tanto para supervisar el cultivo de productos agrícolas como para proporcionar un mercado inicial seguro para los productos europeos (Wallerstein, 2016, [1980]: 65). Aquí puede verse el origen primigenio de lo que se podría llamar como un régimen de control de las migraciones internacionales. La Vereenigde Oostindische Compagnie (Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales), la empresa colonial de los Países Bajos, con potestad para declarar la guerra, negociar tratados, acuñar moneda y establecer colonias, instituyó varios circuitos de migración libre y forzada que llevaron a múltiples formas de circulación de personas dentro de su dominio, como el circuito de estancia temporal, la trata de esclavos y la migración permanente voluntaria en los territorios ocupawww.editorial.unican.es
56 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… dos (Ward, 2009: 149). Esto aumentó considerablemente el área de asentamientos europeos en el mundo, tal y como se muestra en la siguiente tabla. Tabla 2. Tasas promedio anuales de aumento en la población estimada del mundo y el área de asentamientos europeos, 1650-1950 Incremento anual por miles Total Mundial Europa, Asia, Unión Soviética, América y Oceanía Periodo Series de Willcox-ONU a Series de Carr-SaundersONU b Series de Willcox-ONU a Series de Carr-SaundersONU b 1650-1950 5 5 7 7 1650-1750 4 3 3 3 1750-1800 6 4 7 7 1800-1850 3 5 8 9 1850-1900 7 6 11 11 1900-1950 9 8 10 10 1900-1920 8 7 10 10 1920-1930 9 9 11 11 1930-1940 10 10 10 10 1940-1950 8 8 8 8 a Computado desde estimaciones de 1650-1900 en Willcox, en Studies in American demography (1940: 45) y estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (1920-1950) en Demographic yearbook 1949-1950 (1950:10). b Computado desde estimaciones de 1650-1900 en Carr-Sanders, en World Population (1936: 42) y estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas Organización de las Naciones Unidas (1920-1950) en Demographic yearbook 1949-1950 (1950: 10). Fuente: con base en UN (1953: 12).
57 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Los asentamientos europeos en ultramar trajeron consigo un aumento en la especulación financiera que otorgaba grandes beneficios a corto plazo para los capitalistas que fueron dejando de lado las inversiones en los sectores productivos, que son la única base sólida para mantenerse a la cabeza de la economía mundo capitalista. Durante este periodo, las Provincias Unidas de los Países Bajos vieron un amplio proceso de desindustrialización, sobre todo en las pesquerías y los textiles con la consecuente contracción de los ingresos de la clase trabajadora, pero que resultó en la prosperidad de los banqueros mercaderes y los rentistas adinerados, a los que se les culpaba por narcisismo y miopía, ya que preferían invertir en el extranjero, donde obtenían mayores beneficios, en vez de fomentar la industria y la navegación de su país (Boxer; 1973, 201, 214). La situación se agravó cuando las industrias de ingleses y franceses fueron capaces de competir con los capitales holandeses y los comenzaron a expulsar por la fuerza del centro de la economía-mundo capitalista13. William McNeill (1982) advierte que la fusión histórica entre el espíritu comercial y militar fue lo que en realidad llevó a la división de estructuras políticas divergentes constantemente enfrentadas entre sí por las reclamaciones territoriales y jurisdicciones supuestas, lo cual hace que los Estados inviertan en estructuras militares que mantienen ociosas la mayor parte del tiempo y cuando las tienen que usar resulta tan costoso que desvía sus finanzas de las inversiones económicas (McNeill, 1989 [1982]: 301). Finalmente, la chispa liberal encendió el caos sistémico que desembocó en la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas, como otra guerra mundial prolongada de treinta años entre 1792 y 1815 de la que resultó hegemónica Gran Bretaña, cuyo ciclo de acumulación abarcó la segunda mitad del siglo XVIII, todo el siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Para ese momento, Gran Bretaña no era tan solo un Estado nacional totalmente desarrollado, sino que se hallaba en curso de conquistar un imperio territorial y comercial de alcance mundial. En estas condiciones, los británicos también pudieron hacer lo que los holandeses ya habían sido capaces de hacer, es decir, convertir en su propia ventaja la competencia interestatal por el capital en busca de inversión y producir toda la protección necesaria para su autoexpansión, pero esta 13 Una de las razones por las que los países extranjeros habían podido mejorar sus industrias a expensas de las de los holandeses era que habían atraído a trabajadores calificados de los Países Bajos en las primeras etapas del desarrollo de sus industrias. De hecho, la emigración de trabajadores calificados continuó incluso después de que las industrias extranjeras funcionaran satisfactoriamente, porque el desempleo industrial en el norte de los Países Bajos durante el siglo XVIII indujo a muchos trabajadores a emigrar (Boxer, 1977 [1965] 288). www.editorial.unican.es
64 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Estos movimientos se dieron en medio de la escalada de conflictos interimperialistas que sellaron la transición hegemónica de Gran Bretaña a los Estados Unidos. La Primera Guerra Mundial es considerada el punto de inflexión del mundo organizado por los británicos a merced de su potencia económica, militar y política. A pesar de que el derecho internacional había logrado afianzarse en los últimos años del siglo XIX, los Estados capitalistas, siguiendo la tesis de Luxemburgo (2013), no dejaron de disputarse los últimos restos del medio no capitalista de la tierra en una feroz competencia imperialista. Así que en los dos decenios que sucedieron a la Primera Guerra Mundial, los británicos tuvieron cada vez más dificultades para ejercer su liderazgo15. en la escena internacional y empezaron a aparecer los signos evidentes de su inevitable declive como potencia hegemónica, la cual fue sellada con la Segunda Guerra Mundial. Desde ese momento el mundo estaba a punto de sufrir una transformación estructural que habría de impactar en las dinámicas de movilidad de la fuerza de trabajo a escala mundial. 3. Crisis de acumulación, de hegemonía y control de la migración Después de la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos eran tan fuertes que parecían disponer sin demasiada dificultad y con un mínimo de fuerza que los gobiernos inamistosos fueran neutralizados o contenidos y en el caso de gobiernos más débiles derrocados por fuerzas militares apoyadas por las tropas estadounidenses (Wallerstein, 2012 [2004]: 456). A pesar de que la Revolución Rusa había incrementado las aspiraciones de las clases trabajadoras del mundo extraeuropeo, las reivindicaciones para las personas de estas regiones fueron rápidamente institucionalizadas bajo la idea de un gobierno mundial, como el instrumento primario mediante el cual el New Deal estadounidense se extendería a todo el mundo, sentando con ello las bases del ciclo de acumulación y de la hegemonía de los Estados Unidos, que de acuerdo con Aristide Zolberg (1995) habría inaugurado un régimen beneficioso para la clase trabajadora a escala mundial. 15 Arrighi (1993) explica que cuando el Estado hegemónico deja de dirigir el sistema interestatal en la dirección deseada, atrayendo más bien a otros a su senda de desarrollo, retomando una expresión de Joseph Schumpeter (1963), sería un “liderazgo contra la propia voluntad”, porque eso tiende a reforzar la competencia por el poder y no el poder del Estado hegemónico. Además, si el poder incrementa solo para un grupo particular de Estados a expensas de todos los restantes la hegemonía del líder de ese grupo sería, a lo mucho, “regional” o “civilizacional” sin ser una verdadera hegemonía mundial (Arrighi, 1993: 150).
65 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Este régimen se habría sustentado en los términos liberales de la autodeterminación de los pueblos y del desarrollo nacional, acompañado con la traducción soviética, a la jerga marxista de los términos de ese mismo orden, bajo la idea del imperialismo y el socialismo, de tal modo que ambas perspectivas coincidían a su modo en la idea de reducir la brecha entre países ricos y pobres (Wallerstein, 1998 [1995]: 35, 149-150). No obstante, pronto quedaría en claro que para los pobres coloniales y el poder hegemónico emergente la expansión de derechos a los trabajadores sería muy costosa. En consecuencia, el régimen de Estado de bienestar que surgió en los países ricos luego de la Segunda Guerra Mundial quedó fuera del alcance de las economías subdesarrolladas. Los países del tercer mundo se tuvieron que conformar con la promesa de “desarrollo” y con la autodeterminación nacional, que como bien explica Robert Jackson (1990), no fue más que un reconocimiento jurídico para vincular a esos países a un sistema interestatal en expansión que permanece estable, a pesar de los múltiples y crónicos conflictos y problemas internos en esos territorios. El contexto de Guerra Fría impulsó al capital occidental a colaborar y actuar en contra sus instintos competitivos y así, lejos del supuesto de la teoría económica clásica, que argumentaba el estado natural del capitalismo en el equilibro de las fuerzas del mercado, los gobiernos creyeron superar las crisis del capitalismo siguiendo las recomendaciones de John M. Keynes asegurando el empleo y el crecimiento a largo plazo para estabilizar a la sociedad, cercando a las actividades empresariales y corporativas por una red de constreñimientos sociales y políticos que en ocasiones restringían y en otras señalaban la estrategia económica e industrial. Estas políticas keynesianas fueron ampliamente aplicadas en los centros del sistema-mundo para amortiguar los ciclos económicos y asegurar el pleno empleo de sus trabajadores, lo que permitía un compromiso de clase, entre el capital y la fuerza de trabajo, que garantizaba la paz y la tranquilidad doméstica (Harvey, 2015 [2005]:17). Las periferias también desarrollaron variantes regionales del capitalismo keynesiano con mecanismos de regulación y de redistribución, centrados en una acumulación orientada nacionalmente. En este panorama, desde 1960, la mayoría de los países fueron liberalizando sus políticas de inmigración, permitiendo la admisión legal de inmigrantes que antes no habían sido bienvenidos. El crecimiento general de los flujos migratorios en todo el mundo se debió a la intensificación del comercio y el desarrollo en las tecnologías de transporte, lo que hizo que las personas se pudieran mover de un rincón del mundo a otro de forma más rápida y barata. En la siguiente tabla se muestran los principales flujos migratorios por región entre la década de 1960 y 1990. www.editorial.unican.es
66 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Tabla 5. Migrantes por región y como porcentaje del total de población regional, con taza de cambio anual (1965-1990) Estimación de población nacida en el extranjero Miles Como porcentaje del total de la población de la región Tasa de cambio anual (en porcentaje) Región 1965 1975 1985 1990 1965 1975 1985 1990 1965-1975 1975-1985 1985-1990 Total mundial 75,214 84,494 105,194 119,761 2.3 2.1 2.2 2.3 1.2 2.2 2.6 África: 7,952 11,178 12,527 15,631 2.5 2.7 2.3 2.8 3.4 1.1 4.4 Septentrional 1,016 1,080 2,219 1,982 1.4 1.1 1.8 1.4 0.6 7.2 -2.3 Subsahariana 6,936 10,099 10,308 13,649 2.9 3.2 2.5 2.8 3.8 0.2 5.6 Asia: 31,429 29,662 38,731 43,018 1.7 1.3 1.4 1.4 -0.6 2.7 2.1 Oriental y Sudoriental 8,136 7,723 7,678 7,931 0.7 0.5 0.5 0.4 -0.5 -0.1 -0.6 China 266 305 331 346 0.0 0.0 0.0 0.0 1.4 0.8 0.9 Centralmeridional a18,610 15,565 19,243 20,782 2.8 1.9 1.8 1.8 -1.8 2.1 1.5 Occidental 4,683 6,374 11,810 14,304 7.4 7.6 10.4 10.9 3.1 6.2 3.8 América Latina y el Caribe : 5,907 5,788 6,410 7,475 2.4 1.8 1.6 1.7 -0.2 1.0 3.1 Caribe 532 664 832 959 2.4 2.5 2.7 2.9 2.2 2.2 2.8 Centroamérica b445 427 948 2,047 0.8 0.6 1.0 1.8 -0.4 8.0 15.4 Sudamérica 4,930 4,695 4,629 4,469 3.0 2.2 1.8 1.5 -0.5 -0.1 -0.7 Norteamérica 12,695 15,042 20,460 23,895 6.0 6.3 7.8 8.6 1.7 3.1 3.1 Europa y antigua Unión Soviética: 14,728 19,504 22,959 25,068 2.2 2.7 3.0 3.2 2.8 1.6 1.8 Occidental 11.753 16,961 20,590 22,853 3.6 4.9 5.8 6.1 3.7 1.9 2.1 Oriental c2,835 2,394 2,213 2,055 2.4 1.9 1.6 1.7 -1.7 -0.8 -1.5 Antigua Unión Soviética 140 148 156 159 0.1 0.1 0.1 0.1 0.6 0.5 0.5 Oceanía: 2,502 3,319 4,106 4,675 14.4 15.6 16.9 17.8 2.8 2.1 2.6 a Excluye Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. b Incluye México c Albania, Bulgaria, la antigua Checoslovaquia, la antigua República Democrática de Alemania, Hungría, Polonia, Rumania y la antigua Yugoslavia. Fuente: elaboración propia con base en UN (1996). Tabla 5. Migrantes por región y como porcentaje del total de población regional, con taza de cambio anual (1965-1990) Estimación de población nacida en el extranjero Miles Como porcentaje del total de la población de la región Tasa de cambio anual (en porcentaje) Región 1965 1975 1985 1990 1965 1975 1985 1990 1965-1975 1975-1985 1985-1990 Total mundial 75,214 84,494 105,194 119,761 2.3 2.1 2.2 2.3 1.2 2.2 2.6 África: 7,952 11,178 12,527 15,631 2.5 2.7 2.3 2.8 3.4 1.1 4.4 Septentrional 1,016 1,080 2,219 1,982 1.4 1.1 1.8 1.4 0.6 7.2 -2.3 Subsahariana 6,936 10,099 10,308 13,649 2.9 3.2 2.5 2.8 3.8 0.2 5.6 Asia: 31,429 29,662 38,731 43,018 1.7 1.3 1.4 1.4 -0.6 2.7 2.1 Oriental y Sudoriental 8,136 7,723 7,678 7,931 0.7 0.5 0.5 0.4 -0.5 -0.1 -0.6 China 266 305 331 346 0.0 0.0 0.0 0.0 1.4 0.8 0.9 Centralmeridional a18,610 15,565 19,243 20,782 2.8 1.9 1.8 1.8 -1.8 2.1 1.5 Occidental 4,683 6,374 11,810 14,304 7.4 7.6 10.4 10.9 3.1 6.2 3.8 América Latina y el Caribe : 5,907 5,788 6,410 7,475 2.4 1.8 1.6 1.7 -0.2 1.0 3.1 Caribe 532 664 832 959 2.4 2.5 2.7 2.9 2.2 2.2 2.8 Centroamérica b445 427 948 2,047 0.8 0.6 1.0 1.8 -0.4 8.0 15.4 Sudamérica 4,930 4,695 4,629 4,469 3.0 2.2 1.8 1.5 -0.5 -0.1 -0.7 Norteamérica 12,695 15,042 20,460 23,895 6.0 6.3 7.8 8.6 1.7 3.1 3.1 Europa y antigua Unión Soviética: 14,728 19,504 22,959 25,068 2.2 2.7 3.0 3.2 2.8 1.6 1.8 Occidental 11.753 16,961 20,590 22,853 3.6 4.9 5.8 6.1 3.7 1.9 2.1 Oriental c2,835 2,394 2,213 2,055 2.4 1.9 1.6 1.7 -1.7 -0.8 -1.5 Antigua Unión Soviética 140 148 156 159 0.1 0.1 0.1 0.1 0.6 0.5 0.5 Oceanía: 2,502 3,319 4,106 4,675 14.4 15.6 16.9 17.8 2.8 2.1 2.6 a Excluye Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. b Incluye México c Albania, Bulgaria, la antigua Checoslovaquia, la antigua República Democrática de Alemania, Hungría, Polonia, Rumania y la antigua Yugoslavia. Fuente: elaboración propia con base en UN (1996).
67 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Tabla 5. Migrantes por región y como porcentaje del total de población regional, con taza de cambio anual (1965-1990) Estimación de población nacida en el extranjero Miles Como porcentaje del total de la población de la región Tasa de cambio anual (en porcentaje) Región 1965 1975 1985 1990 1965 1975 1985 1990 1965-1975 1975-1985 1985-1990 Total mundial 75,214 84,494 105,194 119,761 2.3 2.1 2.2 2.3 1.2 2.2 2.6 África: 7,952 11,178 12,527 15,631 2.5 2.7 2.3 2.8 3.4 1.1 4.4 Septentrional 1,016 1,080 2,219 1,982 1.4 1.1 1.8 1.4 0.6 7.2 -2.3 Subsahariana 6,936 10,099 10,308 13,649 2.9 3.2 2.5 2.8 3.8 0.2 5.6 Asia: 31,429 29,662 38,731 43,018 1.7 1.3 1.4 1.4 -0.6 2.7 2.1 Oriental y Sudoriental 8,136 7,723 7,678 7,931 0.7 0.5 0.5 0.4 -0.5 -0.1 -0.6 China 266 305 331 346 0.0 0.0 0.0 0.0 1.4 0.8 0.9 Centralmeridional a18,610 15,565 19,243 20,782 2.8 1.9 1.8 1.8 -1.8 2.1 1.5 Occidental 4,683 6,374 11,810 14,304 7.4 7.6 10.4 10.9 3.1 6.2 3.8 América Latina y el Caribe : 5,907 5,788 6,410 7,475 2.4 1.8 1.6 1.7 -0.2 1.0 3.1 Caribe 532 664 832 959 2.4 2.5 2.7 2.9 2.2 2.2 2.8 Centroamérica b445 427 948 2,047 0.8 0.6 1.0 1.8 -0.4 8.0 15.4 Sudamérica 4,930 4,695 4,629 4,469 3.0 2.2 1.8 1.5 -0.5 -0.1 -0.7 Norteamérica 12,695 15,042 20,460 23,895 6.0 6.3 7.8 8.6 1.7 3.1 3.1 Europa y antigua Unión Soviética: 14,728 19,504 22,959 25,068 2.2 2.7 3.0 3.2 2.8 1.6 1.8 Occidental 11.753 16,961 20,590 22,853 3.6 4.9 5.8 6.1 3.7 1.9 2.1 Oriental c2,835 2,394 2,213 2,055 2.4 1.9 1.6 1.7 -1.7 -0.8 -1.5 Antigua Unión Soviética 140 148 156 159 0.1 0.1 0.1 0.1 0.6 0.5 0.5 Oceanía: 2,502 3,319 4,106 4,675 14.4 15.6 16.9 17.8 2.8 2.1 2.6 a Excluye Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. b Incluye México c Albania, Bulgaria, la antigua Checoslovaquia, la antigua República Democrática de Alemania, Hungría, Polonia, Rumania y la antigua Yugoslavia. Fuente: elaboración propia con base en UN (1996). Tabla 5. Migrantes por región y como porcentaje del total de población regional, con taza de cambio anual (1965-1990) Estimación de población nacida en el extranjero Miles Como porcentaje del total de la población de la región Tasa de cambio anual (en porcentaje) Región 1965 1975 1985 1990 1965 1975 1985 1990 1965-1975 1975-1985 1985-1990 Total mundial 75,214 84,494 105,194 119,761 2.3 2.1 2.2 2.3 1.2 2.2 2.6 África: 7,952 11,178 12,527 15,631 2.5 2.7 2.3 2.8 3.4 1.1 4.4 Septentrional 1,016 1,080 2,219 1,982 1.4 1.1 1.8 1.4 0.6 7.2 -2.3 Subsahariana 6,936 10,099 10,308 13,649 2.9 3.2 2.5 2.8 3.8 0.2 5.6 Asia: 31,429 29,662 38,731 43,018 1.7 1.3 1.4 1.4 -0.6 2.7 2.1 Oriental y Sudoriental 8,136 7,723 7,678 7,931 0.7 0.5 0.5 0.4 -0.5 -0.1 -0.6 China 266 305 331 346 0.0 0.0 0.0 0.0 1.4 0.8 0.9 Centralmeridional a18,610 15,565 19,243 20,782 2.8 1.9 1.8 1.8 -1.8 2.1 1.5 Occidental 4,683 6,374 11,810 14,304 7.4 7.6 10.4 10.9 3.1 6.2 3.8 América Latina y el Caribe : 5,907 5,788 6,410 7,475 2.4 1.8 1.6 1.7 -0.2 1.0 3.1 Caribe 532 664 832 959 2.4 2.5 2.7 2.9 2.2 2.2 2.8 Centroamérica b445 427 948 2,047 0.8 0.6 1.0 1.8 -0.4 8.0 15.4 Sudamérica 4,930 4,695 4,629 4,469 3.0 2.2 1.8 1.5 -0.5 -0.1 -0.7 Norteamérica 12,695 15,042 20,460 23,895 6.0 6.3 7.8 8.6 1.7 3.1 3.1 Europa y antigua Unión Soviética: 14,728 19,504 22,959 25,068 2.2 2.7 3.0 3.2 2.8 1.6 1.8 Occidental 11.753 16,961 20,590 22,853 3.6 4.9 5.8 6.1 3.7 1.9 2.1 Oriental c2,835 2,394 2,213 2,055 2.4 1.9 1.6 1.7 -1.7 -0.8 -1.5 Antigua Unión Soviética 140 148 156 159 0.1 0.1 0.1 0.1 0.6 0.5 0.5 Oceanía: 2,502 3,319 4,106 4,675 14.4 15.6 16.9 17.8 2.8 2.1 2.6 a Excluye Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazakstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. b Incluye México c Albania, Bulgaria, la antigua Checoslovaquia, la antigua República Democrática de Alemania, Hungría, Polonia, Rumania y la antigua Yugoslavia. Fuente: elaboración propia con base en UN (1996). www.editorial.unican.es
68 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Así que ese régimen favorable para los trabajadores del centro y la promesa de desarrollo para las periferias que se estableció bajo la hegemonía estadounidense logró apalear las múltiples crisis que habían desestabilizado el capitalismo desde finales del siglo XIX y con ello también aumentaron los flujos migratorios internacionales. Durante el periodo conocido como la época dorada del capitalismo, entre la década de 1950 y 1960, la agitación de los trabajadores en los países centrales y la revolución comunista en los países periféricos fue contenida, pero a finales de la década de 1960 y principios de 1970, la explosión de conflictos sociales jugó un papel detonante de la crisis económica y política mundial en mayor medida que la intensificación de la competencia intercapitalista. En este panorama, se agudizan los regímenes de explotación y control social con cambios culturales y económicos de la sociedad, con nuevas formas de racismo, identidad y redes de poder que permiten el predominio de formas postindustriales de trabajo. Esto llevó a un reordenamiento del mundo, en el que, según Zygmunt Bauman (2000), la tragedia de la clase trabajadora es que ahora ya no sufre por su explotación en el puesto de trabajo, sino por la flexibilidad laboral y la falta de empleo. Braudel (1984) observó que, así como en el siglo XVI, XVIII y XIX, la gran expansión del comercio y la producción de la década de 1950 y 1970, anunciaba la madurez del régimen de acumulación centrado en los Estados Unidos, desembocando en la expansión financiera de la década de 1970 y 1980, como el comienzo de su etapa otoñal, que inaugura el declive de la hegemonía estadounidense. El fin de la Guerra Fría abrió lo que Huntington (1991) definió como la tercera ola de democratización, aumentando el flujo de personas que buscaban acceder a las democracias occidentales. En este panorama, los refugiados comenzaron a convertirse en una subsección cada vez más visible y a pesar de los esfuerzos activos de los Estados occidentales para disuadir a los solicitantes de asilo, el fenómeno de la búsqueda de refugio ya no pudo contenerse dentro del mundo en desarrollo, en la medida en que lo fue durante los días de las restricciones de viaje comunistas y los viajes globales prohibitivamente costosos (Hamlin, 2014: 7). En la siguiente gráfica se muestra el aumento de los refugiados internacionales, los desplazamientos internos y las solicitudes de asilo, destacando su crecimiento desde la década de 199016. 16 Las causas del aumento de los refugiados obedecen a las consecuencias de revoluciones políticas, como sucedió en Hungría y la Europa oriental, en la década de 1950 o la descolonización de África, desde la década de 1960, que dio lugar a la primera de muchas crisis de refugiados en ese continente. En las dos décadas
69 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Gráfica 1. Aumento de refugiados solicitantes de asilo y desplazamientos internos en el mundo (1951-2021) Fuente: Elaboración propia con base en UNHCR (2022). Las causas del aumento de los refugiados obedecen a las consecuencias de revoluciones políticas como sucedió desde la década de 1950 en Hungría y la Europa oriental, o la descolonización de África, a partir de la década de 1960, que dio lugar a la primera de muchas crisis de refugiados en ese continente, pero en las dos décadas siguientes otros procesos políticos y económicos originaron el aumento en el desplazamiento de personas de manera forzada en Asia y América Latina y el Caribe. En las periferias, no sólo se malogró una política de desarrollo destinada a crear un capitalismo nacional, sino que también se frustró una política de interdependencia y de desarrollo asociado a los países centrales, occidentales. Un rasgo esencial para entender esta dinámica es la perversa combinación entre la libertad para emigrar y las restricciones para inmigrar. La progresiva construcción de muros u otro tipo de barreras basadas en políticas migratorias restrictivas o persecutorias contra migrantes, refugiados o personas clasificadas como indeseables para ciertos grupos avanza en la misma medida en que se desestructuran países, expropian sus recursos, controlan sus territorios y hace inviable la vida humana (Lo Brutto y Marroni, 2019: 100-101). siguientes, otros procesos políticos y económicos originaron el desplazamiento de personas desplazadas de manera forzada en Asia y América Latina y el Caribe. www.editorial.unican.es
70 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… De acuerdo con Huntington (1996) esto habría creado el ambiente propicio para la generalización de la revuelta contra Occidente, que llevaría al inevitable y fatídico “choque de civilizaciones”. Para Arrighi (1983) este fenómeno se traduce en la ingobernabilidad de las periferias, que hace extremadamente costosa la expansión transnacional del capital central que ya no puede hacer una redivisión del mundo de acuerdo con sus intereses, por lo que la crisis del ciclo de acumulación estadounidense quizá no sea por la competencia de imperios rivales, sino por el desarrollo de fuerzas nacionalistas dentro de su seno. De hecho, los Estados Unidos dejaron de imponer arrogantemente sus preferencias a otros gobiernos, lo que da lugar a ese cambio es el fin de su dominio económico combinado con su derrota militar en Vietnam, por lo que desde entonces los estadounidenses se concentran en mantener y no en expandir su poder (Wallerstein, 2012 [2004]: 456). Quizá sea difícil que en los próximos años la hegemonía estadounidense se selle con un conflicto bélico prolongado de unos treinta años como sucedió en las transiciones hegemónicas anteriores. Esto tampoco exenta al mundo de conflictos, ya que los Estados Unidos buscarán reproducir su dominación por medios políticos y militares y eso aumentará los sentimientos nacionalistas de los países de las periferias, incluyendo a sus ciudadanos emigrados y esparcidos por el mundo, lo cual es una de las principales fuentes de tensiones geopolíticas y biopolíticas. Actualmente, se estima que con casi 18 millones de personas viviendo en el extranjero, India tiene la población de emigrantes más grande del mundo, lo que la convierte en el principal país de origen de migrantes a nivel mundial. El segundo país de origen más importante es México con alrededor de 11 millones, que supera por poco a Rusia con alrededor de 10,8 millones, al que le sigue de cerca China, con unos 10 millones, y luego Siria, con más de 8 millones de personas viviendo en el extranjero, principalmente como refugiados debido al desplazamiento a gran escala por su guerra civil durante la última década (McAuliffe y Triandafyllidou, 2021: 24). En la siguiente tabla se puede ver cuáles son las regiones que han expulsado más migrantes desde la última década del siglo XX.
71 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Tabla 6. Expulsión de migrantes internacionales por región de origen, 1990-2020 (en miles) Año 1990 2000 2010 2020 Región África: 20,621,464 22,080,003 29,193,852 40,567,163 Oriental 7,784,743 6,079,992 7,524,192 12,027,289 Central 1,922,243 2,439,360 3,007,543 4,420,662 Septentrional 5,286,657 6,441,989 9,251,128 12,282,625 Meridional 576,752 ,732,312 1,199,813 1,278,435 Occidental 5,051,069 6,386,350 8,211,176 10,558,152 Asia: 56,957,000 65,333,613 88,122,177 114,911,484 Central 5,719,892 6,462,345 7,232,295 7,835,504 Oriental 7,049,024 9,352,688 12,863,294 14,820,004 Sudeste asiático 7,725,395 12,088,166 18,113,912 23,580,736 Meridional 25,384,128 24,435,349 33,850,093 43,394,045 Occidental 11,078,561 12,995,065 16,062,583 25,281,195 Europa: 47,730,278 49,727,784 54,711,301 63,273,663 Oriental a24,779,673 23,820,659 27,578,142 32,194,352 Septentrional 6,227,251 6,422,540 7,178,780 7,884,780 Meridional 10,622,826 12,651,345 11,728,125 14,017,111 Occidental 6,100,528 6,833,240 8,226,254 9,177,420 América Latina y el Caribe: 15,273,399 24,628,700 34,637,650 42,890,481 Caribe 4,139,775 5,966,487 7,273,502 9,078,772 Centroamérica b6,823,036 12,228,703 16,204,451 16,198,974 Sudamérica 4,310,588 6,433,510 11,159,697 17,612,735 Norteamérica: 2,802,135 3,149,919 3,969,803 4,327,958 Oceanía: 961,547 1,246,836 1,591,168 1,970,205 Australia y Nueva Zelanda 689,030 871,660 1,149,265 1,404,924 Melanesia 104,497 150,371 204,278 256,021 Micronesia 21,460 39,034 39,030 50,998 Polinesia 146,560 185,771 198,595 258,262 a Incluye Rusia b incluye México Fuente: Elaboración propia con base en UN (2020) www.editorial.unican.es
72 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Cuando se examinan las poblaciones de migrantes internacionales por región, Europa es actualmente el principal destino de migrantes internacionales, con casi 87 millones (30,9 % de la población migrante internacional), seguida de cerca por los 86 millones de personas emigradas que viven en Asia (30,5 %), mientras que América del Norte es el destino de unos 59 millones de migrantes internacionales (20,9%), seguido de África con poco más de 25 millones (9%)17, tal y como se muestra en la siguiente tabla donde se observan los principales países receptores de migrantes desde la década de 1990. 17 En los últimos 15 años, el número de migrantes internacionales en América Latina y el Caribe se ha más que duplicado de alrededor de 7 millones a 15 millones, lo que la convierte en la región con la tasa de crecimiento más alta de migrantes internacionales y el destino del 5,3 % de todos. migrantes internacionales. Alrededor de 9 millones de migrantes internacionales viven en Oceanía, o alrededor del 3,3% de todos los migrantes (McAuliffe y Triandafyllidou, 2021: 24).
73 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Tabla 7. Recepción de migrantes internacionales por región de destino, 1990-2020 (en miles) Año 1990 2000 2010 2020 Región África: 15,689,666 15,051,677 17,806,677 25,389,464 Oriental 5,959,183 4,847,119 4,743,657 7,682,801 Central 1,461,155 1,775,284 2,436,802 3,861,568 Septentrional 2,403,325 1,900,448 1,952,040 3,167,926 Meridional 1,395,265 1,267,695 2,352,541 3,125,072 Occidental 4,470,738 5,261,131 6,321,637 7,552,097 Asia: 48,209,949 49,066,986 66,123,640 85,618,502 Central 6,630,683 5,189,082 5,264,938 5,564,042 Oriental 3,959,266 5,393,004 7,062,527 8,975,729 Sudeste asiático 2,876,616 5,113,208 8,697,936 10,615,377 Meridional 19,537,940 14,950,743 14,411,845 13,863,534 Occidental 15,205,444 18,420,949 30,686,394 46,599,820 Europa: 49,608,225 56,858,793 70,627,160 86,706,068 Oriental a21,995,312 20,435,785 19,110,686 20,835,402 Septentrional 6,645,605 7,900,973 11,294,937 14,973,861 Meridional 4,340,433 7,681,658 16,206,273 17,665,688 Occidental 16,626,875 20,840,377 24,015,264 33,231,117 América Latina y el Caribe: 7,135,971 6,539,738 8,326,588 14,794,623 Caribe 1,031,083 1,216,872 1,338,893 1,605,148 Centroamérica b1,829,911 1,107,577 1,751,028 2,302,001 Sudamérica 4,274,977 4,215,289 5,236,667 10,887,474 Norteamérica: 27,610,408 40,351,710 50,970,524 58,708,795 Oceanía: 4,731,938 5,361,681 7,128,598 9,380,653 Australia y Nueva Zelanda 4,473,260 5,065,063 6,830,423 9,067,584 Melanesia 91,200 95,281 110,691 124,073 Micronesia 108,969 130,186 114,743 118,860 Polinesia 58,509 71,151 72,741 70,136 a Incluye Rusia b incluye México Fuente: Elaboración propia con base en UN (2020) www.editorial.unican.es
80 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Tabla 9. Los 10 principales países receptores/envidadores de remesas internacionales (2005-2020) (miles de millones de dólares actuales) Países que reciben más remesas 2005 2010 2015 2020 China 23.63 India 53.48 India 68.91 India 83.15 México 22.74 China 52.46 China 63.94 China 59.51 India 22.13 México 22.08 Filipinas 29.80 México 42.88 Nigeria 14.64 Filipinas 21.56 México 26.23 Filipinas 34.91 Francia 14.21 Francia 19.90 Francia 24.07 Egipto 29.60 Filipinas 13.73 Nigeria 19.74 Nigeria 20.63 Pakistán 26.11 Bélgica 6.88 Alemania 12.79 Pakistán 19.31 Francia 24.75 Alemania 6.86 Egipto 12.45 Egipto 18.33 Bangladesh 21.75 España 6.66 Bélgica 10.99 Alemania 15.58 Alemania 17.90 Polonia 6.47 Bangladesh 10.85 Bangladesh 15.30 Nigeria 17.21 Países que envían más remesas Estados Unidos 47.75 Estados Unidos 50.53 Estados Unidos 60.72 Estados Unidos 68.00 Arabia Saudita 14.30 Arabia Saudita 27.07 Emiratos Árabes 40.70 Emiratos Árabes 43.24 Alemania 12.71 Rusia 21.45 Arabia Saudita 38.79 Arabia Saudita 34.60 Suiza 10.86 Suiza 18.51 Suiza 26.03 Suiza 27.96 Reino Unido 9.64 Alemania 14.68 Rusia 19.69 Alemania 22.02 Francia 9.47 Italia 12.88 Alemania 18.25 China 18.12 Corea 6.90 Francia 12.03 Kuwait 15.20 Rusia 16.89 Rusia 9.83 Kuwait 11.86 Francia 12.79 Francia 15.04 Luxemburgo 6.74 Luxemburgo 10.66 Qatar 12.19 Luxemburgo 14.20 Malasia 5.68 Emiratos Árabes 10.57 Luxemburgo 11.19 Holanda 13.92 Fuente con base en Banco Mundial, (2021) (citado en McAuliffe y Triandafyllidou, 2021: 41)
81 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial La amplificación de la estructura logística china la construye una red de comercio sinocéntrica, que permite a este país asiático desarrollar las regiones en el interior de su territorio, haciendo frente a los conflictos sociales y a las migraciones internas. Mientras tanto, China espera crear más estabilidad en las regiones conflictivas a lo largo de la ruta y consolidar una red de transporte segura que le permita seguir comerciando con la Unión Europea, destino final y socio comercial más importante para ese país asiático. De hecho, el enfoque de “destino común” que subyace en The Belt and Road Initiative coincide con la idea de que las crisis migratorias sólo pueden resolverse invirtiendo en los países de los que huyen los migrantes, porque generar empleos, oportunidades y beneficios económicos y desarrollo en todos los países permitirá a las personas permanecer y desarrollarse en su propio país, sin tener que arriesgar sus vidas viajando a otros lugares. En la medida en que las inversiones en infraestructura y los flujos de capital avanzan, en el marco de esta iniciativa también lo hace la movilidad de personas asociadas a ello. Sin duda, el modelo de acumulación de China se verá afectado por los cambios en la composición de la fuerza de trabajo, lo cual llevará al cambio de las políticas y de leyes migratorias, que lejos de ser estables, están en continuo proceso de cambio. Históricamente, China demostró ser capaz de implementar políticas demográficas difíciles e impopulares una vez convencida de su necesidad, incluso cuando significó revertir totalmente las posiciones previamente mantenidas, como en el caso de la política del hijo único, con el fin de reducir el crecimiento excesivo de la población. Éste podría ser el nuevo e inesperado escenario demográfico del nuevo orden mundial al que apunta China, en los límites del moderno sistema mundial cada vez más en crisis. Conclusiones La crisis del mundo feudal encontró solución cuando las élites europeas comprendieron que la mejor manera de expandir el pastel económico sin compartirlo era mediante la expansión geográfica para consolidar una nueva división trasatlántica del trabajo entre la ciudad y el campo, así como la “brecha global” que surgía para que las regiones centrales explotaran los recursos naturales y sociales de las periferias (Moore, 2003: 127). Sin embargo, aquí Marx (1867) notó como esa “extensión geográfica” del capitalismo desde Europa, en un principio hacia América y luego al resto del mundo, puso a disposición de los recién llegados unas tierras inmensas en las cuales podían instawww.editorial.unican.es
82 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… larse como productores agrícolas independientes, por lo que estas personas desaparecían para el capital emigrado como potencial fuerza de trabajo. El mismo problema se detecta a la inversa con la migración interna o externa durante los multitudinarios procesos de proletarización y urbanización de las regiones periféricas. Por eso, Immanuel Wallerstein sostuvo que el correlato de exclusión de la mayoría de la población mundial de la ampliación de los derechos de los trabajadores en los centros industriales de la economía-mundo capitalista, tuvo como consecuencia el fracaso de la promesa de satisfacer las demandas combinadas de los países ricos y de las periferias, más pobres y subdesarrolladas de la economía mundial después de la Segunda Guerra Mundial. El resultado fue la interrupción a la tendencia hacia la redistribución igualitaria a escala mundial, lo cual implicó un realce adicional del papel de los centros como receptores de población migrante, en una situación en la que la estratificación social dibujó nuevas fronteras de clase en las que además se solapan diferencias raciales. Actualmente, en Europa y Norteamérica, la clase trabajadora está cada vez más compuesta por trabajadores migrantes no blancos, fuera de todo tipo de derechos laborales, pero que compiten con los trabajadores locales, lo que ahora otorga a la nueva estructura de la lucha de clase un sentido racializado (Wallerstein, 1995: 24-27). Como bien se apuntó en este capítulo, para ajustar o para equilibrar la movilidad del trabajo abundan ejemplos en los que se ha desarrollado la concepción normativa que busca regular el éxodo rural, la prohibición de las migraciones de las regiones o sectores subdesarrollados, con salarios flexibles, baja productividad del trabajo y bienes, hacia sectores o regiones desarrolladas, con salarios rígidos y fuerte intensidad capitalista, que constituyen un flujo de equilibrio óptimo, para las economías del centro. Los flujos contrarios, del centro a la periferia, pueden ser desequilibrantes, en particular si vienen acompañados por la deslocalización de la producción central. Por eso las políticas estatales convergen en estimular y desarrollar la movilidad, dominándola, pues al capital sólo le interesan aquellos flujos que le aseguran su valorización si aquel corresponde a una intensificación o productivización incrementadas del trabajo, máxime si se dirigen a los espacios de polarización capaces de absorberlo (Gaudemar, 1979 [1976]: 15-16). De ahí que las crisis estructurales alteren los acuerdos existentes y abran oportunidades para que el capital se restructure, aunque también vuelve problemática la legitimación de su expansión, lo que se traduce en una crisis de hegemonía, por lo que debe mutar la dimensión económica, política, social, ecológica, militar y cultural con la que
83 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial se despliega un nuevo orden hegemónico. Por eso se comprende que actualmente, más allá de las diferencias políticas, el desarrollo económico de China, y en general del Asia oriental, va siguiendo un patrón intrarregional de “toma de control”, “escalera” y “cadena” de relaciones económicas, mercado y comercio e inversión intrarregionales” que marca sus diferencias con el orden mundial liderado por los estadounidenses desde la segunda mitad del siglo XX (Li, 2016: 2). El cambio en el patrón de desarrollo económico de esta región advierte también una mutación para los procesos de movilidad de trabajo, composición demográfica de la fuerza de trabajo y su migración con consecuencias en los procesos de acumulación de capital a escala mundial. Parte de la crisis actual del capitalismo es que ya no puede reclutar trabajo de esferas no capitalistas, lo cual es indispensable para mantener encendido el motor de la acumulación incesante de capital, de acuerdo con las tesis de Luxemburgo (2013). En otras palabras, en la medida en la que se intensifica la competencia intercapitalista e imperialista, junto con el efecto de las luchas populares en resistencia, el sistema parece ser cada vez más incapaz de reproducirse desde sus propias bases, tal y como sucedió en la Europa feudal del siglo XV, pero hoy ya no existe otra “América” hacia dónde migrar capital y trabajo para dar solución a esa crisis. Además, la huella ecológica estaría imponiendo serios límites a un capitalismo desbocado incapaz de reproducirse en un planeta en el que se están agotando sus recursos naturales y por eso el moderno sistema mundial podría comenzar a implosionar, víctima de sus propias contradicciones internas. www.editorial.unican.es
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89 La selva o tapón del Darién en disputa Instrumentalización de la tensión entre la movilidad y el control migratorio en el actual contexto de caos sistémico Ada Celsa Cabrera García1 Jesica Carrillo González2 Introducción La historia de Darién como un territorio estratégico puede rastrearse hasta el propio periodo de conquista. En 1501 los españoles Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa, conscientes de la posición estratégica que representaba el istmo, fundan San Sebastián de Urabá en el golfo de Urabá (golfo de Darién), el primer asentamiento en tierra firme continental, un poblado que luego de la resistencia de los nativos kuna y la falta de oro, fue trasladado a Santa María de la Antigua del Darién en 1510 y posteriormente a ciudad de Panamá en 1519. Darién es una región que se extiende por Panamá (provincia de Darién, comarca Emberá Wounaan y comarca Kuna Yala) y Colombia (Chocó y Antioquia). Hoy es conocido como Tapón de Darién, por tratarse de una 1 Profesora-investigadora de la Facultad de Economía y del Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Coordinadora del Seminario Fronteras, Migraciones y Subjetividades en el Capitalismo del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH) de la-BUAP. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México (Nivel 1). Miembro del Grupo de Investigación en Cooperación Sur-Sur e Integraciones Regionales de la Red Española de Estudios del Desarrollo. E-mail:
[email protected] 2 Estudiante de la maestría en Desarrollo Económico y Cooperación Internacional del Centro de Estudios del Desarrollo Económico y Social de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Integrante del Seminario Fronteras, Migraciones y Subjetividades en el Capitalismo del ICSyH-BUAP. E-mail: jesicacarrillo96@ gmail.com. www.editorial.unican.es
96 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… nacionales en el mundo, a nivel general, y con las denominadas economías del sur, de manera muy especial. De tal suerte que el denominado esquema de cooperación sur-sur, en su connotación tanto política como económica, le han otorgado a China, entre otras cosas: acceso a un conjunto de recursos materiales y humanos para la producción de mercancías; ascendencia sobre rutas y centros estratégicos de distribución y comercialización de mercancías; profundización de relaciones diplomáticas que permiten desarrollar sus estrategias de penetración económica; la posibilidad de insertarse y promover el desarrollo de aquellos espacios estratégicos que se pronuncian con autonomía respecto de la influencia norteamericana. Todo esto considerado claramente dentro de la amplitud del proyecto The Belt and Road Initiative, que en general, lleva a ambos autores a proponer que esta emulación ha sido uno de los puntos nodales para que hoy China sea considerada un potencial nuevo líder hegemónico de la economía mundial. La disputa por mantener la influencia o comenzar a incidir sobre las economías que lindan con el Darién se evidencia al observar que dos países como Panamá y Colombia, que han mantenido una postura de cercanía histórica tanto en términos discursivos como de vínculos materiales con los Estados Unidos, han intensificado sus relaciones con el gigante asiático y las han mantenido aún en aquellos momentos en los que el propio Estados Unidos ha señalado a China como una amenaza para el mundo. Por ejemplo, Panamá fue el primer país latinoamericano que se incorporó a The Belt and Road Initiative, y después se han ido sumando Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Perú. Mientras que Colombia, por su parte, no obstante, se ha asumido al menos hasta el último periodo presidencial4 como el mejor aliado de los Estados Unidos en la región latinoamericana y caribeña, ha dinamizado las relaciones comerciales, económicas y políticas con China, y seguirá a la expectativa de solidez ante los resultados de las últimas elecciones presidenciales5. Este último se ha convertido en el segundo socio comercial de ese país y han concretado un gran número de acuerdos de cooperación internacional entre sí, bajo el esquema de cooperación sur-sur promovido por China, dando preferencia al desarrollo agroindustrial, la construcción, infraestructura, producción, cultura y educación (Lo Brutto y Rodríguez, 2021). 4 Ivan Duque, periodo presidencial 2018-2022. 5 Donde resultaron electos Gustavo Petro como presidente y Francia Márquez como vicepresidenta, dos representantes de izquierda.
97 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial 2. “Controlando” las migraciones en tránsito por el Darién6 Entre 2011 y 2016, Panamá logró registrar el paso de 92,780 personas migrantes en tránsito irregularizado por Darién sin que se contara con el control fronterizo que tiene hoy ese territorio. En 2015 y 2016 se registró un aumento del flujo migratorio, con una oleada de migrantes extracontinentales que quedan varados en la frontera de Panamá ante el cierre de fronteras de Costa Rica y Nicaragua (OIM, 2018: 10-14). Ante la intensificación y visibilización de los procesos de tránsito migratorio por el Darién, el Ministerio de Seguridad Pública panameño realizó un acuerdo de cooperación con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para la instalación y gestión de alojamientos temporales. A ello se sumó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) donando carpas que luego fueron reemplazadas por cabañas de polietileno con ocho ventanas pequeñas y piso de lona. La presencia de estas organizaciones y el flujo de recursos para la financiación de proyectos se extendió hasta las comunidades de acogida y se ha materializado como entrega de ayuda humanitaria. Imagen 1: Cabañas donadas por ACNUR Fuente: Crítica Impreso (2020). 6 Este apartado fue construido a partir de información recabada durante trabajo de campo realizado en los confines de la selva del Darién, tanto en territorio colombiano como panameño, entre los meses diciembre de 2021 y marzo del año 2022. Las vistas de campo fueron desarrolladas por la Lic. Jesica Carrillo González, estudiante de la maestría en Desarrollo Económico y Cooperación Internacional de la BUAP, para la elaboración de su tesis de maestría bajo la dirección de la Dra. Ada Celsa Cabrera García. www.editorial.unican.es
98 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… En Colombia, la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia tiene el objetivo de “ejercer las funciones de autoridad de vigilancia y control migratorio y de extranjería del Estado colombiano, dentro del marco de la soberanía nacional y de conformidad con las leyes y la política que en la materia defina el Gobierno Nacional” (Decreto 4062 de 2011, artículo 3°). Colombia cuenta con tres puestos de control migratorio en la zona aledaña a la frontera con Panamá: el puesto de control marítimo de Bahía Solano (Chocó), el puesto de control marítimo de Juradó (Chocó) y el puesto de control marítimo de Capurganá (Chocó) (Migración Colombia, 2022). La Policía Nacional de Colombia, el Ejército Nacional de Colombia y la Armada de la República de Colombia son los organismos de fuerza pública que colaboran con Migración Colombia para el monitoreo y control de las fronteras en Colombia, cuya presencia se fundamenta en la “finalidad primordial” de “defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional” (Constitución Política de la República de Colombia, 1991, artículo 217, inciso 2°). Imagen 2: Sapzurro, Colombia Fuente: Archivo fotográfico personal de campo, diciembre 2021
99 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial En el municipio de Acandí (Caribe chocoano, Urabá), en Capurganá (Caribe chocoano, Urabá) y en general por la frontera colombo panameña, el Comando General de las Fuerzas Militares realiza monitoreo y control de frontera; también lo hacen en el Pacífico chocoano. Bahía Solano (Pacífico chocoano) y Juradó (Pacífico chocoano) cuenta con estación de policía (Ministerio de Defensa, 2022), así como Necoclí (Caribe antioqueño, Urabá) y Turbo (Caribe antioqueño, Urabá); mientras que Capurganá cuenta con una subestación de policía. Por su parte, migración Colombia puede desempeñar funciones de policía judicial, por lo que realizan verificaciones migratorias y, a su vez, actividades de investigación, sustanciación, intercambio de información y coordinación interinstitucional (Resolución 1184 de 2012, considerando, inciso 3°), según corresponda, bajo la coordinación de la Fiscalía General de la Nación y en colaboración con la fuerza pública. Respecto a organismos internacionales con oficina o presencia permanente7 en el Darién colombiano, sólo se encontró de forma visible –durante la visita en diciembre de 2021–, al Comité Internacional de la Cruz Roja, que a través de una carpa de la Cruz Roja colombiana en la bahía principal de Necoclí, brinda información a personas migrantes en idiomas como francés, inglés, español y creole. La seccional de la Cruz Roja colombiana se ubica en Quibdó, capital del Chocó, a unos 563 km de Necoclí8. Imagen 3: Cruz Roja colombiana Necoclí, Colombia Fuente: Archivo fotográfico personal de campo, diciembre 2021. 7 Recientemente HIAS instaló una oficina permanente en Necoclí. 8 Según Google maps www.editorial.unican.es
100 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… En 2019, durante la emergencia sanitaria declarada por el gobierno de Colombia, Necoclí fue sede de la llegada y represamiento de más de 19,000 personas migrantes (Defensoría del Pueblo Colombia, 2021), por lo tanto, personal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las migraciones, y UNICEF estuvieron presentes en Necoclí –aunque no se encuentran oficinas de estas organizaciones en el Darién colombiano9–. Cáritas Colombia también trabajó junto a la diócesis de Apartadó, habilitando un albergue temporal para migrantes irregularizados, sus actividades estuvieron encaminadas a brindar ayuda humanitaria (World Vision, 2021). Los actores mencionados de la parte colombiana de la frontera parecieran organizados y en función coordinada con el plan de “flujo controlado”, sin embargo, la realidad es que en estos territorios que componen el Darién colombiano y el Urabá antioqueño, las dinámicas y las relaciones de poder son profundamente marcadas, de manera tal que la presencia ausencia del gobierno colombiano trae como consecuencia un territorio inestable y manejado por los poderes locales. Esto es así a tal punto que los esfuerzos de Panamá por tener un control sobre la frontera, o al menos un registro que permita llevar estadísticas sobre los tránsitos por la selva o la recuperación de los cuerpos que quedan desahuciados en el tránsito, se ven truncados porque pese a que Colombia se presenta como país garante de derechos de personas migrantes y ha manifestado que brinda salvoconductos para la salida del país –lo que fue efectivo sólo durante el show mediático por el represamiento en 2019–, actualmente, el país no lleva ningún registro en la frontera que permita o promueva un trabajo colaborativo para la protección de migrantes con Panamá. En cuanto a Panamá, el país no cuenta con ejército a causa del régimen internacional especial que se atribuyó Estados Unidos por el canal de Panamá y las disposiciones de abolición que se aprobaron en 1904 (Méndez, 1976: 12). Por lo tanto, su cuerpo de seguridad es la policía que, en el caso del Servicio Nacional de Fronteras, es policía militar, pues cuenta con entrenamiento de inteligencia y contraguerrilla para llevar a cabo una especie de securitización dispersa por la frontera colombo-panameña. 9 Por ejemplo, para el Chocó las oficinas de ACNUR se encuentran en Quibdó, y para el Urabá en Apartadó (ACNUR, 2022); mientras que la oficina de la Organización Internacional para las Migraciones OIM, se encuentra en Bogotá (Organización Internacional para las Migraciones, 2022).
101 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial La brigada oriental de SENAFRONT se encuentra en Metetí, muy cerca de la Estación de Recepción Migratoria de San Vicente –donde se encarga de la vigilancia del lugar–, también tiene presencia en Canaán y en Bajo Chiquito, visten con uniforme de camuflado, aunque, desde estos lugares no llegan a las zonas más cercanas a la frontera como Espavé, el río Tuira o el cerro Chucurtí. La brigada de fuerzas especiales es la más cercana en cuanto a monitoreo en la frontera, aunque su función va más encaminada al combate de guerrillas y bandas criminales (SENAFRONT, 2020). Imagen 4: SENAFORT en Canán, Panamá. Fuente: Archivo fotográfico personal de campo, enero 2022. La presencia de actores estatales en la zona de Darién es mayor y más sólida del lado panameño que del lado colombiano y, en específico, se encuentran las siguientes dependencias atendiendo los tránsitos irregularizados: www.editorial.unican.es
102 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Tabla 1. Actores gubernamentales de Panamá en materia de tránsitos irregularizados en Darién Actores estatales Actividades Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) Cuerpo de seguridad para la región, cuentan con un batallón en Metetí y bases operativas en puntos estratégicos de la zona. Coordinan la operación desde la comunidad de Bajo Chiquito, CEW a las ERM Lajas Blancas y San Vicente. Servicio Nacional de Migración Panamá Realiza el registro de datos e identificación biométrica a las personas migrantes en coordinación con SENAFRONT, revisan documentación, se realiza la identificación, se constata a través del registro de antecedentes y pruebas biométricas. También coordina el traslado de las personas migrantes hacia el albergue Los planes en Gualaca, Chiriquí. Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENNIAF) A su cargo se encuentra la protección infantil, brindan alojamiento en la ciudad de Panamá a menores no acompañados, cuentan con un punto focal en la provincia de Darién para la atención de casos. Ministerio Público Presencia permanente en la comunidad de Bajo Chiquito y Canaán, cuentan con un Fiscal de Crimen Organizado, un traductor de Asuntos Internacionales y el Asistente Operativo. Instalaron además una valla informativa escrita en español, inglés, portugués y francés, para de esta forma captar posibles denuncias de delitos cometidos a estas personas migrantes en el recorrido de la trocha de Darién. Defensoría del Pueblo Organismo independiente del gobierno, creado mediante Ley 7° de 1997 con los objetivos principales de control no jurisdiccional de la administración pública y defensa de los Derechos Humanos frente al Estado (Asamblea Legislativa de la República de Panamá, 1997). La oficina regional se encuentra en Metetí, realiza monitoreos constantes a las ERM San Vicente y Lajas Blancas en pro de la protección de Derechos como agua, alimentación, atención en salud e higiene de las personas migrantes. Da seguimiento a las peticiones de comunidades locales y personas extranjeras, en relación con Derechos Humanos y la función de autoridades de gobierno y tradicionales de las comunidades indígenas. Fuente: Tabla de creación propia con base en lo trabajado durante la estancia junto a la Defensoría del Pueblo (regional Darién en Darién) entre enero y febrero de 2022.
103 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Los organismos internacionales, principalmente ligados a los Estados Unidos y a la Unión Europea, tienen una presencia indirecta, fuerte y permanente en el Darién panameño, especialmente en el área de Metetí y sus alrededores, donde se encuentran las ERM o –como han sido denominados por organismos de Cooperación Internacional como la Organización Internacional para las Migraciones– y los “albergues temporales” que, a solicitud del Ministerio de Seguridad Pública y en el marco del programa Mesoamérica, se desarrolló como “estrategia nacional con herramientas y protocolos para abordar mejor las crisis migratorias” desde 2016 (OIM, 2018). En este sentido, los organismos internacionales asentados en Darién, son los siguientes: www.editorial.unican.es
104 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Tabla 2. Organismos internacionales en Panamá en materia de tránsitos irregularizados en Darién Actores internacionales Actividades Consejo Noruego para los Refugiados (NCR) Realiza monitoreo de fronteras en comunidades de acogida para identificar vulnerabilidades de la persona en necesidad de protección internacional, colabora estratégicamente con otras agencias en terreno para mejoramiento de espacios y entrega de kits de higiene para beneficio de la PNPI. Participa en la mesa de coordinación Operativa de Movilidad Humana en Darién, integrada por instituciones públicas y ONG en terreno. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) Colaboran estratégicamente en temas de WASH (Agua, Saneamiento e Higiene) y Salud. Tiene presencia de una oficial de protección que trabaja con temas de Protección a la Niñez y Educación en emergencias. Proyecto de la Casa de Acogida en Metetí. Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) Cruz Roja Panameña Colaboran con atenciones básicas de salud, asistencia psicosocial, agua y saneamiento, cuentan con personas voluntarias y un oficial de Protección, Género e Inclusión. Brindan Wifi y llamadas internacionales gratuitas, así como puntos de carga en la ERM San Vicente, en el marco del plan de «Restablecimiento del contacto entre familiares». Organización Internacional para las Migraciones (OIM) Coordinan con actores claves e instituciones en terreno, dan seguimiento de cerca a la situación de las personas migrantes en las ERM, a través del monitoreo permanente que realizan sus promotores locales, además, continúa apoyando los protocolos para la identificación de perfiles vulnerables y de alto riesgo, así como el seguimiento de las condiciones de salud en prevención del COVID-19. Fundación RET internacional Como socios estratégicos de UNICEF se encargan de la dinamización infantil, actividades lúdicas, seguimiento de infancia en las diferentes ERM. Se encargan de la zona amigable con las infancias en la ERM San Vicente, donde se realizan actividades de juego, arte y música con niñas, niños y adolescentes. HIAS Protección a la mujer e infancia, con presencia en todas las estaciones de recepción migratoria y monitoreo semanal en la comunidad de acogida de Canaán. Enfocada principalmente a temas de salud menstrual. Aldeas infantiles S.O.S Gestionada en Metetí, es una casa de acogida para brindar hogar transitorio a Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) no acompañados o separados que ingresan a Darién, mientras se define su situación. Médicos Sin Fronteras (DWB) Centrados principalmente a la atención sanitaria en centro de salud de Bajo Chiquito, traslado de pacientes con lancha de evacuaciones desde Bajo Chiquito, atención en salud física y mental en las ERM, brindan información en idiomas como español, inglés, francés, portugués y creole. Fuente: Tabla de creación propia con base en lo trabajado durante la estancia junto a la Defensoría del Pueblo (regional Darién en Darién) entre enero y febrero de 2022.
105 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Tanto el Darién colombiano como el Darién panameño están habitados por población indígena transfronteriza Emberá Dobidá, Emberá Katío, Guanadule - Tuna - Cuna y Wounaan, asentada mayoritariamente en la zona del Chocó –especialmente en el Pacífico, en pueblos fronterizos como Juradó y minoritariamente en Acandí y otras zonas del Urabá chocoano como Unguía– (ONIC, 2022), así como en las comarcas Emberá - Wounaan y Guna Yala de Panamá. Asimismo, en esta parte del territorio y en el Urabá antioqueño viven comunidades afrodescendientes, población negra afrocolombiana y afropanameña, respectivamente; por ejemplo, en el municipio de Acandí habitaban para 2018, 12,418 personas pertenecientes a dichas comunidades10 (DANE, 2018), en Turbo se registraron 83,151 personas y 22,251 en Necoclí, mientras que en la provincia de Darién en 2017 cerca del 24.3% correspondía a población afropanameña. De manera reciente, en enero de 2021, el Ministerio de Seguridad Pública de Panamá informó que transitaron “irregularmente” por el Darién 1,009 migrantes durante ese mes, pese al cierre de fronteras ordenado por Colombia y Panamá ante la pandemia. Ahora, en agosto de 2021 la misma entidad registró 25,361 personas migrantes que ingresaron irregularmente al país (Departamento de Estadística del Gobierno de Panamá, 2021). A partir de la visibilización del auge migratorio por el Darién se observa un importante despliegue de actores estatales locales e internacionales en la zona cercana a la entrada y salida de la zona de la selva. Por otro lado y para el caso de las estrategias de gestión migratoria en el Darién, observamos que su relación con los mecanismos desarrollados en el actual régimen global de fronteras, si bien no pueden plantearse como unas que directamente criminalizan y persiguen a la migración irregularizada que llega a suelo panameño por la vía del Darién, sí poseen fuertes elementos de control y gestión al registrar datos personales, datos biométricos y al encauzar los flujos migratorios hacia zonas específicas. Esto último ha hecho que las propias rutas de tránsito al interior del Darién se vayan modificando en la medida que se instalan nuevos puntos de control migratorio. 10 El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en Colombia realizó un censo para analizar la percepción de autorreconocimiento en estas comunidades, éste puede ser encontrado en https:// www.dane.gov.co/files/investigaciones/boletines/grupos-etnicos/presentacion-grupos-etnicos-poblacionNARP-2019.pdf www.editorial.unican.es
112 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… nominado la “gobernabilidad migratoria” a través de la presión ejercida por los organismos supranacionales. Este enfoque puede entenderse como una articulación entre la perspectiva de derechos humanos y la perspectiva de seguridad y securitización, estos últimos potenciados a nivel mundial después de los sucesos del 9/11 en los Estados Unidos, para el análisis y control de las migraciones promovidos principalmente por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) (Doménech, 2012). Desde ese enfoque, la migración que las agencias internacionales como la OIM denominan “irregular” se vuelve tema central para las agencias nacionales de control migratorio, en las que se da un desplazamiento de la idea de migración como problema a la concepción de migración como oportunidad para, bajo los enfoques de costo-beneficio y de ventajas-desventajas, tratar de administrar y controlar los flujos migratorios. Tal intencionalidad intenta ser legitimada más en términos discursivos que prácticos bajo el argumento de los derechos humanos. En ese contexto, puede observarse la manera en que los derechos humanos colocan un velo que busca dar la impresión humanitaria a las políticas centradas en la promoción de la seguridad y la selectividad migratoria (Mezzadra y Nielsen, 2005). Proponemos que el despliegue de organismos estatales e internacionales vinculados a la atención de las migraciones y centrados en la defensa de los derechos humanos, como algunos de los mencionados en el segundo apartado de este trabajo, juegan un rol funcional en el proceso de instrumentalización de la migración en tránsito por parte de las estructuras y organismos de cooperación, como sucede en el caso del istmo que comprende la selva del Darién. Lo anterior, se observa a partir de que la zona del Darién no ha sido ajena a los intereses históricos de los Estados Unidos, en el ejercicio de su rol como país hegemónico, y su búsqueda por tener influencia en la zona a través de proyectos gran alcance vinculados como algunos de los mencionados en el tercer apartado de este trabajo. Sin embargo, la crisis de liderazgo que actualmente experimenta ese país se expresa a partir de sufrir los efectos de la reproducción de las estrategias que fraguaron su propio éxito, pues éstos se han vuelto objeto de emulación por parte de otros actores internacionales al competir en la dinámica de atracción de las inversiones capitalistas. Esta emulación consistirá en un liderazgo realizado contra la voluntad del mismo hegemón, concentrado en mantener ciertas ventajas competitivas y controlar la difusión de sus soluciones a problemas y métodos de actuación (Buscema, 2020: 49). Ello se observa en la estrategia seguida por China, el principal competidor de los Estados Unidos en el actual contexto de “caos sistémico”. La principal característica de
113 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial este contexto es la manera en que el gigante asiático es un actor que desarrolla y promueve nuevas dinámicas de interacción con los países con los que coopera y posee relaciones económicas a través de un entramado de instituciones interestatales bajo su liderazgo, sin por ello renunciar a las dinámicas establecidas por el orden interestatal de la segunda posguerra. En lo que a la intervención sobre el territorio respecta, China se muestra con cara amable y un fuerte respeto por la soberanía nacional, intentando desplazar el centro del poder del Atlántico al Pacífico para la configuración de un nuevo orden mundial sobre la base de su economía, poder militar, cultural, y, sobre todo, su credibilidad estratégica objetivamente verificada por la multiplicación de países aliados. En este sentido, ya hay aproximaciones al istmo en el que se encuentra la selva del Darién. Dicho territorio se ha presentado para la migración en tránsito como una zona desgobernada, carente de infraestructura que conecte a la zona fronteriza con el centro, falta de instituciones estatales, corrupción y predominio de economías ilícitas, resistencia social y cultural, grupos armados y falta de controles fronterizos (Angulo, et al, 2019: 11), por lo que las condiciones se prestan para que personas migrantes irregularizadas atraviesen por vía terrestre la selva, pese a que no cumplan las formalidades jurídicas que en caso de acceder por otros puestos de control (como puertos o aeropuertos), serían una limitante. A pesar de la ausencia de una vía oficial que comunique por vía terrestre a Colombia y Panamá, las personas migrantes en tránsito se han abierto paso por la selva del Darién, a partir de diferentes rutas no oficiales o “trochas” abiertas para el paso de estupefacientes y armas por grupos al margen de la ley, así como a través de caminos compartidos entre generaciones de poblaciones indígenas y afrodescendientes, quienes históricamente han habitado en la zona. En lo que respecta al acercamiento entre Panamá y China son de particular relevancia los diecinueve acuerdos que se firmaron entre junio y noviembre de 2017 (ver anexo I), un año después de que Panamá y Colombia pactaran el mantener un “flujo migratorio controlado”. Estos acuerdos son ampliamente significativos en el sentido de que formalizan la cooperación de ambos países en el marco de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, convirtiendo a Panamá en el primer país latinoamericano en adherirse a dicha iniciativa. Dentro de los diferentes acuerdos entre China y Panamá, está el Memorándum de Entendimiento para la Cooperación en el marco de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, donde los países adquieren entre otros compromisos, el de potenciar el rol de Panamá como la gran conexión del canal www.editorial.unican.es
114 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… de Panamá (Calderón y Aguilar, 2020: 7). Ello se hace concretamente en el párrafo II, numeral II sobre la conexión de las infraestructuras como áreas de cooperación, entre lo cual se menciona la conectividad de infraestructura de interés mutuo en carreteras, ferrocarriles, puentes, aviación civil, puertos, canales y energía, etc. (gobierno de Panamá y China, 2017). The Belt and Road Initiative incorpora también una dimensión marítima de la cual América Latina es el tercer brazo (Vargas, 2018) y Panamá, una pieza fundamental por el canal y la posibilidad de que China movilice recursos para la construcción de una vía interoceánica por el Pacífico. Para el caso de la relación entre China y Colombia son significativos los acuerdos que existen entre ambos países con la particularidad de que Colombia no se ha adherido a la iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda del Siglo XXI. De acuerdo con Lo Brutto y Rodríguez (2021), es posible observar el aumento sostenido de la actividad económico y político de China en Colombia, especialmente a partir del año 2016, convirtiendo a China en el segundo socio comercial y económico más importante de Colombia, aun cuando el país latinoamericano mantiene la postura de ser el principal aliado de los Estados Unidos en la región. De acuerdo con ambos autores, las relaciones entre ambos países cuentan con un poco más de cuatro décadas de existencia (ver anexo II) y han tenido un impulso importante en los últimos años al grado de que el anterior gobierno de Colombia ha caracterizado a este proceso como un “relanzamiento” de las relaciones con China, aunque con relaciones preferentes con los Estados Unidos. En este momento la ejecución de proyectos encaminados a la materialización de los intereses económicos de China en el istmo, siguen en desarrollo. En el Darién panameño se está construyendo un puente vehicular entre Yaviza y Pinogana el diseño y construcción de dos puentes vehiculares nuevos (puente sobre el río Chucunaque y puente sobre el río Tuira); además de la construcción de un ramal al centro de salud de aproximadamente 700 m de longitud; también se está llevando a cabo el Programa de Electrificación Rural II en la comunidad de vista alegre en Darién, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo - fondo chino, y el segundo eje del plan “Panamá Coopera” que tiene como población objetivo a personas migrantes, indígenas, afrodescendientes, entre otras, fomentado por China mediante cooperación no reembolsable. En la misma línea, sobre el Darién colombiano se están llevando a cabo proyectos de crecimiento económico que buscan reducir la brecha de comunicación para la mercantilización a través del istmo, actualmente en el golfo de Urabá (golfo de Da-
115 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial rién) se está desarrollando un proyecto de “Puerto Internacional de Darién” y zona franca, para lo cual se firmó un acuerdo de cooperación entre la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas de China y la sociedad Sol de Oriente. Dicho proyecto se extenderá por Necoclí y Arboletes, contemplando la construcción de un centro comercial, ciudadela y un aeropuerto (Arias Jiménez, 2019). Conclusiones Tal como hemos señalado a lo largo de este capítulo, el auge del fenómeno migratorio en la zona ha sido una “ventana de oportunidad” traducida en la posibilidad de penetrar el territorio del Darién mediante el despliegue de estrategias de cooperación internacional centradas en el desarrollo de infraestructura por parte de actores vinculados a los intereses que hoy se disputan el rol de centro hegemónico global. Esto concuerda con las formas en que, desde sus orígenes, la cooperación al desarrollo ha sido un instrumento para obtener influencia e incluso el control de espacios estratégicos para la interconectividad de las actividades vinculadas a la acumulación de capital en favor de las agencias estatales y empresariales que la promueven. La selva o Tapón del Darién puede considerarse, en términos históricos, como un espacio estratégico que se encuentra en disputa desde los orígenes del sistema mundo capitalista, adquiriendo particular importancia durante los contextos de auge y consolidación de la hegemonía estadounidense, así como en el actual momento de caos sistémico. En este último caso, es clara la manera en la que los Estados Unidos buscan mantener su ascendencia y proteger sus intereses en la zona, de manera contrapuesta con la forma en que China busca seguir penetrando en ella a partir de una cooperación con cara amable disputando espacios al poder hegemónico. Lo anterior se nos presenta como parte de la crisis de liderazgo que actualmente experimentan los Estados Unidos y de la manera en que sufre los efectos de la reproducción de parte de las estrategias que fraguaron su propio éxito. Nos referimos a las distintas modalidades de cooperación al desarrollo que, aunque con características que pueden ser diferenciables como en el caso de la cooperación sur-sur promovida por China, son objeto de emulación por parte este actor a la hora competir en la dinámica de colocación de inversiones de distinto tipo, entre ellas las de gran infraestructura. En ese contexto de disputa, observamos que el despliegue de organismos estatales e internacionales vinculados a la atención de las migraciones y centrados en la defensa www.editorial.unican.es
116 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… de los derechos humanos han tenido un papel fundamental en lo que consideramos un proceso de instrumentalización del auge y la visibilización de la migración en tránsito por la selva del Darién por parte de actores vinculados a la cooperación internacional. Así, los procesos que en ese territorio que se ha presentado materialmente para la migración en tránsito como los de una zona desgobernada, carente de infraestructura, falta de instituciones estatales, corrupción y predominio de economías ilícitas, resistencia social y cultural, grupos armados y falta de controles fronterizos, etc., son ahora exaltados de manera mediática para justificar las iniciativas que reabren el debate sobre la necesidad de “conquistarlo”.
117 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Referencias Álvarez, Soledad (2021). Tránsitos irregularizados. En Ceja, Iréri; Álvarez Velasco, Soledad; y Berg, Ulla D. (coordinadoras), Migraciones (págs. 31 - 37). Buenos Aires: Universidad Autónoma de Buenos Aires. Arrighi, Giovanni y Silver Beverly J. (2001 [1999]). Caos y orden sistémico en el sistemamundo moderno, Madrid: Akal. Arrighi, Giovanni y Silver Beverly J. (2011). The End of the Long Twentieth Century. En Calhoun Craig y Derluguian, Gregory (eds.), Business as Usual. The Roots of the Global Financial Meltdown, New York: New York University Press, 53-68. Baquero-Melo, Jairo (2015). Entanglements, Nature, and Inequalities in the Darien: Analyzing Interoceanity in Panama and Colombia. Forum for Inter-American Research, 3(8), 44-67. Buscema, Camelo (2020). La cooperación internacional: entre caos y el gobierno del mundo. En Caria, Sara y Giunta, Isabella (coords.) Pasado y presente de la cooperación internacional: una perspectiva crítica desde las teorías del sistema mundo, Quito: IAEN, 29-58. Cabrera, Ada C. y Lo Brutto, Giuseppe (2022). “China and the Road to an Alternative Interstate Consensus”, In Parlar Dal, Emel (editor). G20 Rising Powers in the Changing International Development Landscape. Palgrave-Macmillan: Switzerland, 139-168. Cárdenas Benítez, W. (2021). Los olvidados deseantes del Darién en busca del norte. Quaestiones Disputatae, 14(28), 180-193. Redacción / Crítica Impreso (18, ago, 2020). Aquí trasladarán a los migrantes en Darién. Crítica Impreso, https://www.critica.com.pa/sucesos/aqui-trasladaran-losmigrantes-en-darien-585801 Decreto 4062, 31 de octubre 2011. “Por el cual se crea la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia, se establece su objetivo y estructura”. Artículo 3°. Diario Oficial No. 48.239 de 31 de octubre de 2011. Bogotá: Senado de la República. Estévez, A. (2021). Prólogo. En A. Estévez, M. Mejía Cáceres, D. Cordero Villareal, L. Mancera, G. Portanda Jordán, R. Palacios Zárate, A. Lara Merchán, M. Moreno Jaramillo, A. Molina Mosquera, J. Cuaspa Ropaín, A. León Rojas, A. Antolínez Uribe, J. Abella Osorio, D. A. Villarraga González, Y. R. Cifuentes Hernández, & J. Alves, Necropolítica en América Latina: Algunos debates alrededor de las políticas de control y muerte en la región, Bogotá: PIPEC UniAndes. www.editorial.unican.es
118 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Gobierno de la República de Panamá (2017). Resumen de acuerdos suscritos entre la República de Panamá y la República Popular China: https://www.mire.gob.pa/ images/PDF/resumen_de_aceurdos.pdf León Ríos, A., & Antolínez Uribe, A. (2021). Necropolítica y migración. Colombia y sus dos caras en la gestión de flujos migratorios transnacionales y transcontinentales. En A. Estévez, M. A. Mejía Cáceres, D. Cordero Villareal, L. Mancera, G. G. Portanda Jordán, R. R. Palacios Zárate, A. Lara Merchán, M. A. Moreno Jaramillo, A. M. Molina Mosquera, & C, Necropolítica en América Latina: Algunos debates alrededor de las políticas de control y muerte en la región. Bogotá: PIPEC UniAndes. León Rojas, Alejandra; Antolínez Uribe, Alejandro (2021). Necropolítica y migración. Colombia y sus dos caras en la gestión de flujos migratorios transnacionales y transcontinentales. Necropolítica en América Latina, 87-97, https:// migrationresearch.com/item/necropolitics-and-migration-colombia-and-itstwo-faces-in-the-management-of-transnational-and-transcontinental-migratoryflows/691014 Lo Brutto, Giuseppe; Rodríguez Albor, Gustavo (2021). Análisis de las relaciones China-Colombia en el actual contexto geopolítico latinoamericano. En Benzi, Daniele; Domínguez Martin, Rafael; Lo Brutto, Giuseppe y Rodríguez Albor, Gustavo (editores). Geopolítica y Geoeconomía de la cooperación entre China y América Latina y el Caribe, México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Editorial Universidad de la Cantabria, 145-183. Mezzadra, Sandro (2021). Fronteras, migración y capitalismo en el marco de una nueva crisis pandémica. Una mirada desde Europa. En Cordero Díaz, Blanca Laura y Cabrera García, Ada Celsa (coords.). Seminario Fronteras, Migraciones y Subjetividades en el Capitalismo Contemporáneo, del ICSyH-BUAP, https:// issuu.com/seminariofmscc/docs/dossierprimavera2021?fbclid=IwAR2v_g_8g hzcdkQJcIKGjAdLevZDbamGEhjDyvXdvQI5R44_0cLI3sJ18_s Miranda, Bruno (2021). Corredores migratorios en América Latina: nuevos flujos migratorios, nuevas territorialidades, nuevas restricciones. Périplos, 05(01), 236. _____ (2021). Movilidades haitianas en el corredor Brasil-México: Efectos del control migratorio y de la securitización fronteriza, PERIPLOS, Revista de Investigación sobre Migraciones, 5(1), 108-130. Parsons, J. (1974). El poblamiento de Urabá. En J. Parsons, El poblamiento de Urabá durante la época colonial. El escenario físico. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 103-126.
119 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Resolución 1184 de 2012. “Por la cual se crean unos grupos internos de trabajo, se modifican las Resoluciones 297, 485 y 748 de 2012, se deroga la Resolución 430 de 2012 y se dictan otras disposiciones”. Considerando, inciso 3°. Migración Colombia. Bogotá: Senado de la República. www.editorial.unican.es
120 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Anexo I. Acuerdos suscritos entre la República de Panamá y la República Popular China Tipo de tratado entre la República de Colombia y la República Popular de China ECONOMÍA Y COMERCIO MEMORANDO DE ENTENDIMIENTO PARA LA PROMOCIÓN DEL COMERCIO E INVERSIONES Memorando de entendimiento entre el gobierno de la República de Panamá y el gobierno de la República Popular China, sobre la cooperación en el marco de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI. Formaliza la política de asistencia bilateral para la atracción de la inversión de China a Panamá y facilita la apertura del mercado de China para las exportaciones panameñas, haciendo realidad las alianzas estratégicas entre empresas exportadoras panameñas y empresarios chinos, alcanzadas durante la primera misión comercial de empresarios chinos a Panamá. Se espera generar un gran potencial de ventas en producción panameña exportables. MEF Y CHINA DEVELOPMENT BANK El acuerdo crea una plataforma de colaboración en materia económica, comercial, de productividad, inversión y de los asuntos financieros entre China y Panamá; estableciendo un mecanismo eficaz de comunicación e intercambio de información. El mismo establece además las bases para la promoción y financiación de grandes proyectos de infraestructura del gobierno de Panamá, incluyendo autopistas, puentes, centrales eléctricas, aeropuertos, puerto, parques logísticos, entre otros. De igual forma, sienta las bases para el próximo establecimiento de una sede del Banco de Desarrollo de China en Panamá
121 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial MOU DE COOPERACIÓN ENTRE EXIM BANK Y EL MEF Acuerdo que formaliza el mecanismo de cooperación entre Panamá y el Banco de Importaciones y Exportaciones de China (Exim Bank), con quien ya Panamá ha manejado proyectos que generaron importantes beneficios sociales y económicos a en diversos sectores. Así, se abre el espacio para el apoyo de Exim Bank a largo plazo en el financiamiento de proyectos nacionales en infraestructura, energía y proyectos sociales. MOU DE FACTIBILIDAD DE TLC Memorando de Entendimiento por el cual Panamá y China inician estudios para evaluar la factibilidad de un Tratado de Libre Comercio entre ambos países, reconociendo la importancia de profundizar y dinamizar el intercambio comercial, y las oportunidades y complementariedades económicas que abren las puertas a una relación comercial y económica más estrecha. MOU DE COOPERACIÓN EN CAPACIDAD PRODUCTIVA E INVERSIÓN Acuerdo marco por el cual Panamá y China promoverán la capacidad de producción y la cooperación en áreas de interés común, especialmente: construcción y operación de infraestructura, industria de servicios, incluida la navegación de buques; zonas industriales y de cooperación económica; fabricación; agricultura y procesamiento de alimentos; entre otros. Para ello, ambos países conforman un comité directivo liderado por el Ministerio de Economía y Finanzas, por la parte panameña, y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC), por la parte China. MEMORANDO DE ENTENDIMIENTO SOBRE EL DESARROLLO DE MEDIDAS SANITARIAS Y FITOSANITARIAS Se trata de un Memorando de Entendimiento entre autoridades competentes para la facilitación del cumplimiento de las medidas fitosanitarias según convenios firmados por ambos países en el marco de la Organización Mundial del Comercio. www.editorial.unican.es
128 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… ACUERDO PARA LA SUPRESIÓN MUTUA DE VISAS EN PASAPORTES DIPLOMÁTICOS, SERVCIOS OFICIALES Y CONSULARES Instrumento jurídico que permite estrechar aún más relaciones bilaterales existentes entre ambos países, facilitando aún más el intercambio visitas oficiales de ambas partes. Fuente: Tomado parcialmente de Gobierno de la República de Panamá (2017).
129 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Anexo II. Tratados entre Colombia y China (1981-2019) Tipo del tratado entre la Republica de Colombia y la República Popular de China Lugar de adopción Fecha de adopción Vigente* Tratado sobre el traslado de personas condenadas Beijín 31/07/2019 No Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 26/11/2013 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Beijing 09/05/2012 Sí Convenio en materia de prevención del hurto excavación clandestina e importación y exportación ilícitas de bienes culturales Beijing 09/05/2012 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 23/04/2012 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 26/12/2011 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 28/12/2010 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 19/11/2010 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 16/02/2009 Sí Acuerdo bilateral para la promoción y protección de inversiones Lima 22/11/2008 Sí Convenio de cooperación económica y técnica Bogotá 01/06/2007 Sí Convenio sobre cooperación en sanidad animal y cuarentena Beijing 06/04/2005 No Convenio de cooperación económica y técnica (línea de crédito de 30.000.000 de yuanes de renmimbi) Beijing 06/04/2005 Sí Convenio sobre cooperación fitosanitaria Beijín 06/04/2005 Sí Convenio de cooperación económica y técnica (línea de crédito de 20.000.000 de yuanes de renmimbi) Beijing 06/04/2005 Sí Canje de notas sobre donación de instrumentos musicales y equipos de cómputo (China a Colombia) Bogotá 10/05/2004 Sí Convenio de cooperación económica y técnica sobre una donación otorgada (China a Colombia) Bogotá 27/04/2004 Sí Canje de notas que constituyen un acuerdo por el cual china envía al municipio de Valledupar (Colombia) una misión de cooperación técnica de cultivo de bambú y de tejido de bambú Bogotá 14/07/2003 Sí www.editorial.unican.es
130 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Canje de notas que constituyen un acuerdo relacionado con una donación de equipos de computación (China a Colombia) Bogotá 21/10/2002 Sí Canje de notas que constituyen un acuerdo sobre la “donación de 10 millones de yuanes de renminbi destinada al suministro de bienes en general o a la ejecución de proyecto” Beijing 05/06/2001 Sí Canje de notas que constituye un acuerdo sobre las “funciones consulares en la región administrativa en macao” Bogotá 17/12/1999 Sí Acuerdo mediante canje de notas relacionado con una donación de 10.000.000.00 de yuanes de renminbi (China a Colombia) Bogotá 14/05/1999 Sí Tratado sobre asistencia judicial en materia penal Beijing 14/05/1999 Sí canje de notas que constituye un acuerdo sobre donación de 5 millones de yuanes de renminbi destinada a proporcionar módulos y computadoras para las zonas afectadas por el terremoto Beijing 14/05/1999 Sí Canje de notas que constituye un acuerdo sobre la “donación de 5 millones de yuanes de renminbi destinada al suministro de bienes en general o a la ejecución de proyectos acordados por ambos gobiernos" Bogotá 17/09/1998 Sí Memorando de entendimiento sobre cooperación en la lucha contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas y delitos conexos. Bogotá 17/09/1998 Sí Canje de notas que constituye un acuerdo sobre el proyecto “bambú cerámica y porcelana” Bogotá 31/08/1998 Sí Canje de notas que constituyen un acuerdo sobre el proyecto “plan de prevención y protección contra incendios forestales de Colombia” Bogotá 21/10/1997 Sí Canje de notas que constituye un acuerdo sobre la "donación de 5 millones de yuanes de renminbi destinada al suministro de bienes en general o a la ejecución de proyecto” Bogotá 14/05/1997 Sí canje de notas que constituye un acuerdo relacionado con la donación de 10.000.000 de yuanes renminbi Bogotá 09/11/1995 Sí
131 migraciones en el actual proceso de reconfiguración hegemónica mundial Canje de notas que constituyen un acuerdo sobre las complementaciones al acuerdo binacional sobre exención de visado a los titulares de pasaportes diplomáticos Beijing 14/10/1991 Sí Convenio entre sobre una línea de crédito facilitada por el gobierno de china al gobierno de Colombia Bogotá 20/09/1990 Sí Canje de notas que constituyen un acuerdo sobre cancelación de una donación de 1 millón de yuanes de renminbi (China a Colombia) Bogotá 20/09/1990 Sí Acuerdo complementario al convenio de cooperación científica y técnica entre relativo al estudio de factibilidad para producir briquetas de carbón en Colombia Beijín 16/09/1987 Sí Canje de notas que constituye un acuerdo referente a la exención de visas a los titulares de pasaportes diplomáticos Beijing 16/09/1987 Sí Convenio de cooperación económica Bogotá 29/10/1985 Sí Convenio de cooperación científica y técnica Beijín 23/12/1981 Sí Convenio cultural Beijín 01/10/1981 Sí Convenio comercial Beijing 17/07/1981 Sí *Vigente a 2021 Fuente: Tomado de Lo Brutto y Rodríguez (2021: 158-161). www.editorial.unican.es
SEGUNDA PARTE MECANISMOS DE CONTROL Y GESTIÓN DE LA MOVILIDAD www.editorial.unican.es
135 Migración centroamericana y fr(i)onterización Protección de fronteras estadounidenses bajo controles biopolíticos, necropolíticos y espectrales Emmanuel Pontones Roldán1 Introducción La migración en nuestro momento histórico es producto de una distribución de la riqueza desigual entre el primer y el tercer mundo, la riqueza no sólo refiere a cuestiones económicas también a condiciones de humanidad (Fanon, 2009; Grosfoguel, 2012). La riqueza occidental es producción de dinero y de humanidad, acuñada desde sus potencias y utopías, pero también desde estructuras de acumulación (que explotan y despojan territorios y sujetos) instaladas en países tercermundistas (Cabrera, 2019; Pontones, 2021). Las estructuras de acumulación producen “zonas de ausencia de riqueza primermundista” (Pontones, 2021), son zonas en la marginación y etnicidad del tercer mundo que precarizan las condiciones de vida e inhiben las posibilidades de prosperar (Mbembe, 2016; Cabrera, 2019). Estas zonas están diseñadas para la pura ganancia, restringen los beneficios, llámese educación, seguridad, trabajo e inclusive condiciones de humanidad, debido a que el “capitalismo busca, de modo sistemático, inducir la posibilidad de disminuir el costo de la fuerza de trabajo, así como su disciplinamien1 Doctorante en ciencias sociales en el área de psicología social de grupos e instituciones de la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco, México. Psicólogo voluntario en Casa de Acogida, Formación y Empoderamiento para Mujeres y Familias Migrantes y Refugiadas (CAFEMIN). E-mail: pontones@ gmail.com www.editorial.unican.es
136 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… to con la finalidad de favorecer y garantizar la acumulación de capital en las mejores condiciones posibles” (Cabrera, 2019), en caso de haber un reparto de estos beneficios en el tercer mundo no quedaría nada para la acumulación del capital (Arrighi y Silver, 2001). Estas zonas producen y sostienen la riqueza primermundista mediante el aprisionamiento de sujetos en ellas, convirtiéndolos en materia prima viva hiperexplotable mientras produzcan y desechable cuando dejan de hacerlo (Varela, 2017). Además, parte de este sistema de acumulación por despojo y explotación está vinculado con la delincuencia, ya que el crimen organizado se ha apropiado de las zonas de ausencia de riqueza primermundista, esto muestra que la delincuencia se encuentra aliada con los gobiernos y el mercado (Varela, 2017). De esta manera, nuestras sociedades latinoamericanas no sólo se construyen a partir del vínculo entre política y vida sino entre política y muerte (Mbembe, 2011), lo que conlleva la atrocidad, la sangre, el miedo y la impunidad como parte de nuestras condiciones de existencia y de nuestra cotidianidad. La migración se ha intensificado en las zonas de ausencia de riqueza primermundista como agenciamiento ante las condiciones de existencia que producen. En términos de Cabrera (2019) cuando expone el disciplinamiento de la fuerza de trabajo por el capitalismo, esta intensificación de la migración surge “ante el despojo tanto material como de derechos y en detrimento de su acceso a los servicios de bienestar básicos” (Cabrera, 2019: 200). Los sujetos latinoamericanos (específicamente los centroamericanos) se fugan de estos espacios en busca de la riqueza (dinero y humanidad) que les ha sido negada, inician un trayecto, principalmente, hacia el primer mundo, el cual funge como una apuesta que se juega con la vida. En la migración centroamericana irregularizada se despliegan una serie de dispositivos políticos de protección de fronteras, que espectralizan a los migrantes, lo cual implica que éstos sean mantenidos indeterminadamente por cuestiones políticas, en una transición, un intervalo o una zona liminal. Dicha espectralidad entraña una experiencia en una condición de indistinción “entre” la vida y la muerte (Pontones, 2021). La experiencia en la vida-muerte se da al ser sobrevivientes en un tránsito migratorio gestionado para la muerte, los migrantes están en la vida y en la muerte al mismo tiempo, y con ello forman algo más, ese algo más es la espectralidad. Están en la vida, porque se encuentran vivos, pero no pertenecen a la vida considerada vida, la del primer mundismo que se caracteriza por contar con recursos económicos suficientes, así como por contar con condiciones de humanidad, por otro lado, los migrantes están en la muerte, ya que se encuentran expuestos a ella bajo el asedio del crimen organi-
137 mecanismos de control y gestión de la movilidad zado y bajo sus condiciones de precariedad, sin embargo, al ser sobrevivientes eluden la muerte (Pontones, 2021). De esta manera, se denomina espectros a los migrantes sobrevivientes que generan un punto de indistinción “entre” la vida y la muerte. Si los migrantes se vuelven “espectros” es debido al dispositivo político de protección de fronteras que busca mantenerlos en dicha condición, ese dispositivo adquiere la denominación de fronterización, sin embargo, éste invisibiliza la espectralización que produce. Así, el objetivo del presente capítulo es analizar la racionalidad política que opera en el régimen global de las fronteras (Varela, 2019) de manera general, y en la política securitaria fronteriza estadounidense de manera singular. Con este análisis se busca mostrar abiertamente las producciones de la fronterización, y enfocarse de forma significativa en las violencias silenciadas que genera, dejando de lado (pero no por ello sin enunciar) las violencias que ejerce la sociedad civil sobre los migrantes y las luchas migrantes ante estos dispositivos, los migrantes no son sujetos pasivos, ya que desafían y transforman las políticas fronterizas2. El análisis muestra que la fronterización opera bajo dos modalidades que trabajan en conjunto, la biopolítica y la necropolítica. El diseño biopolítico se centra en dos prácticas, la securitaria y la de derechos humanos, la primera endurece la seguridad de las fronteras mediante elementos policiales, militares y retenes, generando la externalización de las fronteras físicas (Cuttitta, 2014; Campesi, 2012, Varela, 2015); mientras que la segunda inscribe en un proceso legal en el territorio de tránsito (obtener la condición de refugiado) y con ello fuerza a los migrantes a detener su viaje para realizar dicho proceso, el cual tiene tiempos de resolución indefinidos (Scheel y Ratfisch, 2014). Por su parte, el diseño necropolítico se configura en dos elementos; la criminalización de los migrantes quienes al ser categorizados por los gobiernos como un peligro se tornan permisibles de violencia para la sociedad (Cabrera y Crivelli, 2019; Cordero y Garibo, 2019), y los vínculos entre crimen organizado y autoridades, ya sea por acción, omisión o silenciamiento (Varela, 2017; Treviño, 2020). Los migrantes que deciden no someterse al proceso de condición de refugiado están expuestos a la muerte por su carácter irregularizado que los posiciona en la desprotección a lo largo del territorio de tránsito, y con ello, facilita su secuestro, extorsión y asesinato a manos del crimen organizado. 2 Se pueden consultar algunas luchas migrantes en el texto América en movimiento. Migraciones, límites a la movilidad y sus desbordamientos (Cordero, Mezzadra y Varela, 2019). www.editorial.unican.es
144 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… La relevancia de estos organismos radica en su mirada de derechos humanos, se trata de la transformación de los derechos que pasan de contener al poder a ser instrumentos de éste, con lo cual se vuelven un componente fundamental en el régimen global de las migraciones (Mezzadra y Neilson, 2017). Son organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) los que van constituyendo la cara humana de la fronterización, al confeccionar el diseño biopolítico que reduce el número de migrantes irregularizados en los territorios primermundistas (Cabrera, Rodríguez y Blanco, 2019: 11; Vázquez, 2019: 190; Scheel y Ratfisch, 2014). De esta forma, los gobiernos primermundistas tienen a su disposición a organismos altamente legitimados en materia de derechos humanos y los ponen a producir en el sentido de la erradicación o disminución de entrada de migrantes a territorios del primer mundo mediante la disolución de las fronteras (Nyberg y Gammeltoft, 2014: 19). Por ejemplo, los Estados Unidos inciden en las políticas migratorias de distintos países mediante su Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), a través del financiamiento de agencias regionales e internacionales con un corte de derechos humanos (Vázquez, 2019: 190-191). Para analizar la disolución de las fronteras desde los organismos internacionales especializados en migración y con mirada humana, se retoma el proceder del ACNUR. Éste genera distintos conceptos que facilitan la gestión de la migración irregularizada, acuña el concepto de “flujos migratorios mixtos” para diferenciar tipos de migrantes. Se concibe que en el flujo migratorio hay dos tipos de migrantes, los que son forzados a migrar por cuestiones de violencia y los que lo hacen por decisión por condiciones económicas, los primeros entran en la categoría de refugiados y los segundos permanecen en la de irregularizados, los primeros son materia de ayuda humanitaria y los segundos no (Scheel y Ratfisch, 2014: 3). Ese primer movimiento realizado por el ACNUR forma parte de un embudo, una diferencia conceptual que permite ir reduciendo el número de sujetos que tienen la posibilidad de arribar al territorio de destino. Otro movimiento se da en el trámite de condición de refugiado. Los migrantes que se enrolan en este trámite tienen que demostrar que han sido forzados a migrar, es decir, tienen que probar que están expuestos a la muerte si quieren que se les proporcione la condición de refugiados, una condición que les permite viajar de forma segura (tomar
145 mecanismos de control y gestión de la movilidad autobuses, por ejemplo)5 y recibir algunos apoyos institucionales. Lo anterior se puede observar en el testimonio de Carlos6, migrante hondureño, quien muestra parte de los procedimientos legales para solicitar y obtener la condición de refugiado en México: Si solicitamos refugio nos piden muchísimas pruebas, son cosas que no podemos conseguir y aleguemos lo que aleguemos a ellos no les importa, si tú vienes y alegas que te quieren matar en una parte del país, ellos al final después de tanto tiempo que te tienen ahí perdiendo el tiempo, lo que te dicen es que te muevas a otro estado del país, ellos no saben que en todo el país está igual, es a nivel nacional la pobreza, la inseguridad, la violencia (conversación informal, Ciudad de México, 2018). Carlos nos permite observar el tiempo perdido como un elemento significativo del trámite de condición de refugiado, la forma de perder el tiempo surge como parte de la realización del trámite, ya que los migrantes tienen que detener o pausar su recorrido y establecerse en algún punto del territorio de tránsito para esperar a que el proceso concluya; sin embargo, este trámite se caracteriza por tener una duración indeterminada que puede ir de meses hasta años en espera. La duración del proceso legal tiende a alargarse principalmente por las confusiones y barreras que suscita, y la exigencia en su especialización. White y Montegary (2015) mencionan: “el asilo y el refugio mantienen una fuerte inconsistencia conceptual que se ve reflejada en la manera en cómo se administra en las instituciones gubernamentales (San Juan, 2004), pues su uso indiscriminado crea confusiones y establece barreras que van complicando el trámite burocrático”, por su parte, Kevin, migrante salvadoreño, durante una sesión de grupo mencionó que se requería de la utilización y conocimiento específico de procesos y conceptos legales para que el trámite pudiera avanzar, bajo la siguiente expresión, “si uno no dice la palabra mágica que quieren escuchar, no dan [la condición de refugiado]”, Kevin hacía referencia a los burócratas de la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (COMAR) que proporcionan la información y realizan el trámite. A continuación, presentamos nuevamente el testimonio de Carlos. 5 Los migrantes centroamericanos irregularizados en tránsito por México, debido al endurecimiento de las fronteras estadounidenses, tienden a no tomar autobuses ya que hay autoridades que detienen estos transportes para corroborar que no viajen ahí, en caso de hacerlo, detenerlos, deportarlos, extorsionarlos o entregarlos al crimen organizado (Treviño, 2020). 6 El nombre de los migrantes ha sido cambiado por cuestiones de confidencialidad. www.editorial.unican.es
146 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Respecto a mi caso, se ha complicado mucho, ya llevo casi dos años aquí en el albergue y todavía no tengo respuesta alguna de si me van a dar o no algún documento […] yo inicié el trámite de refugio con la COMAR pero me lo negaron, y en el tiempo que estuve con la COMAR tampoco me dieron una visa humanitaria, que es por un año, puse la apelación con la clínica jurídica de la IBERO, y se ha complicado mucho más porque de hecho la abogada fue a migración a hacer el trámite de la visa, le dijeron que yo ya tenía una orden de salida del país, y yo ni siquiera he ido nunca a migración, entonces es como que no quieren otorgar ningún permiso ni nada (conversación informal, Ciudad de México, 2018). En la experiencia de Carlos observamos cómo operan las confusiones, barreras y especialización en los procesos y lenguaje legal, para complicar y complejizar los trámites de obtención de condición de refugiado y con ello alargar el tiempo de su resolución. Lo anterior confecciona un dispositivo político que previene, bloquea y sobre todo ralentiza7 las migraciones (Mezzadra y Neilson, 2017: 177). Otros procedimientos llevados a cabo por el ACNUR son la formación y actualización de autoridades que participan en la migración, proporcionándoles conceptos y argumentos humanitarios para la gestión de migrantes, así como técnicas y esquemas de acción; por otro lado, se generan centros de recepción de migrantes irregularizados, todo lo anterior en acuerdo con los gobiernos tercermundistas que fungen como territorios de tránsito. Sin embargo, hay ocasiones donde los gobiernos no están de acuerdo en que el ACNUR participe en la gestión migratoria, lo cual diversifica su arquitectura, y en estos casos realiza talleres y coopera con colectivos u organizaciones no gubernamentales que promueven la protección de los refugiados; de esta manera se genera presión sobre los gobiernos para que produzcan una conducta basada en la línea humanitaria de la fronterización (Scheel y Ratfisch, 2014: 9). Así, las organizaciones no gubernamentales y organismos con este enfoque de derechos humanos forman parte de una serie de entidades que participan en el proceso migratorio facilitando, dificultando y restringiendo el trayecto de los migrantes (Nyberg y Gammeltoft, 2014: 18). En el territorio mexicano predomina la arquitectura montada en talleres y cooperación del ACNUR con las organizaciones no gubernamentales y con albergues, estos últimos fungen como parte de ese mecanismo construido desde la línea de dere7 Regula el tiempo y su velocidad, hace más largo y lento el proceso.
147 mecanismos de control y gestión de la movilidad chos humanos en la fronterización. Es decir, que los albergues quieran o no, lo sepan o no, fungen como parte de la maquinaria de gestión migrante.8 Así se complementa el proceso del ACNUR bajo el acuñamiento de otro concepto, el de “tercer país seguro”, lo cual funge como seducción de la fronterización para que los migrantes permanezcan en el territorio de tránsito (Scheel y Ratfisch, 2014: 6). Esta arquitectura de los derechos humanos se hizo tangible en México de forma clara, en enero de 2019, con la implementación de los Protocolos de Protección al Migrante (MPP por sus siglas en inglés) que realizaron los Estados Unidos, también conocidos como “Quédate en México” (HRW, 2022). Estos protocolos envían a los migrantes irregularizados en proceso de asilo que se encuentran en territorio estadounidense a México mientras esperan la fecha de una audiencia en una corte migratoria para la resolución de su trámite, de la misma manera los migrantes irregularizados que llegan a Tijuana y quieren aplicar al asilo estadounidense, deben permanecer en territorio mexicano, los procesos son largos e indeterminados y muchos de ellos terminan en la negación del asilo, ejemplo de ello son los nueve de cada diez solicitantes rechazados por no cumplir algún requisito (embajada y consulados de los Estados Unidos en México, 2019). Y, si bien México asegura no fungir como tercer país seguro,9 las prácticas y acciones de los Estados Unidos, así como el propio posicionamiento del gobierno mexicano como país que acoge históricamente a migrantes en momentos de riesgo para sus vidas, lo deja en dicha posición. Este dispositivo político fronterizo se puede observar de manera clara y explícita en la Nueva Política Migratoria del Gobierno de México 2018-2024.10 8 Habría que aclarar que los albergues se erigen desde dos posiciones, una de ellas coopera con la fronterización, ya que concentran refugiados y migrantes irregularizados, pero, por otro lado, al buscar conservar con vida a estos sujetos, subvierten algunos procesos de la fronterización. 9 “En este contexto, se han registrado algunos casos en los que si bien Estados Unidos recibe tales peticiones, las o los titulares de éstas son removidos a México para esperar la resolución correspondiente. Si bien no puede decirse que ello convierte de facto a México en lo que se conoce como Tercer país seguro, dado que no hay hasta ahora un acuerdo regional o bilateral con tales propósitos y México no ha asumido su admisión bajo tal esquema, es cierto que nuestro país está comprometido con la procuración de protección humanitaria internacional, por lo que de manera solidaria ha recibido estos casos mostrando congruencia con su amplia tradición en la acogida de población extranjera solicitante de refugio y protección complementaria, justamente a través del fortalecimiento de la institución del refugio y asilo” (UPMRIP, 2019). 10 Una cita proveniente de la nueva política migratoria que elucida lo expuesto: “La política migratoria del Gobierno de México 2018-2024 se basa en el establecimiento de un nuevo paradigma que privilegia el respeto pleno de los derechos humanos y al desarrollo social y económico como www.editorial.unican.es
148 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… De esta forma, la arquitectura de los derechos humanos diluye las fronteras físicas de los territorios de destino mediante el sometimiento de los migrantes a un proceso largo e indeterminado de obtención de refugio en el territorio de tránsito, lo que implica la permanencia en dicho territorio y, por otro lado, el desenlace al obtener el refugio es la conversión del territorio de tránsito en territorio de destino, tal como expone Carlos, migrante hondureño: En lo personal, cuando decidí salir de Honduras, México era mi destino, yo nunca pensé en ir a Estados Unidos, pero creo que muchísimos, o la gran mayoría, o casi todos, salen de sus países con destino a Estados Unidos, pero luego las consecuencias en el camino los obligan a quedarse en México y hay muchísimos que encuentran en México lo que quieren ir a buscar a Estados Unidos (conversación informal, Ciudad de México, 2018). 2.2. Territorios de espera, lugar de indeterminación La posibilidad de producción de territorios de espera ha surgido de un movimiento político relacionando con la pertenencia. El documento es el instrumento necesario para pertenecer a un territorio y conlleva un atributo de legalidad (Cabrera, 2019: 202). La estancia legal en un país se concentra en el documento; acta de nacimiento, visa, asilo o condición de refugiado. Los derechos se obtienen ya no por ser sujeto (Beuchot, 2008: 29), sino por contar con un papel que avale la pertenencia a determinado territorio, a los sin papeles se les niegan los derechos (Mbembe, 2016: 276). El documento o la falta de éste genera formas de pertenencia, lo que representa una diferencia identitaria significativa que permite que el papel se constituya como condición sociopolítica, modo de ser en el mundo (Willen citado por Aquino, 2015: 95) y, a su vez, como dispositivo político de gestión de migrantes. Lo anterior colabora con la constitución de imaginarios sobre los migrantes, como ilegales o criminales al no contar con papeles, lo cual implica permisibilidad de abuso y violencia (Cabrera, sustento material de la movilidad de las personas. Conforme a los principios de la legislación mexicana y en cumplimiento de los términos del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Su instrumentación es intersectorial, internacional, intergubernamental y con vinculación social, en coherencia con la naturaleza multidimensional de los procesos migratorios. Tendrá operación articulada de manera horizontal en el ámbito del gobierno federal; coordinada con los gobiernos estatales y municipios; además de cooperativa y solidaria con las organizaciones de la sociedad civil” (UPMRIP, 2019).
149 mecanismos de control y gestión de la movilidad 2019). A continuación, presentamos el testimonio de Max, migrante hondureño, que muestra lo planteado anteriormente. [La discriminación] se puede ver de diferentes formas; racismo, orientación sexual, también por documentación, lo podríamos ver de muchos factores. Más sufre una persona indocumentada cuando está en otro país, sin un documento que te acredite que estás legal, ahí sí sufres bastante discriminación y se viene en conjunto, explotación, en fin (Actividad lúdica, Ciudad de México, 2017). De esta manera, los documentos ligados a la pertenencia a un territorio posibilitan construir, en la disolución de las fronteras, zonas de retención temporal que “movilizan procesos de demora, desaceleración y moderación del ritmo” del trayecto (Mezzadra y Neilson, 2017: 178). Esas zonas se tornan en territorios de espera, los cuales son propuestos por Musset (2015: 306) como los que acogen poblaciones en situación de espera; es decir, poblaciones que han sido desplazadas por diversas razones (entre ellas las políticas) y que no cuentan con un documento que avale su pertenencia al territorio en el que se encuentran. Estos territorios se caracterizan por ser un espacio de tránsito entre un punto de salida y uno de llegada, momento que se presenta como estancamiento, inmovilidad y agotamiento. En estos territorios el tiempo se dilata y el espacio se reduce, debido a que no responden a las expectativas ni necesidades migrantes, es un tiempo que se vive como un gran paréntesis en la vida de los sujetos (Musset, 2015). Sin embargo, la característica a destacar es que en ellos se estructura la vida social, es decir, que hay normas y códigos que forjan las interacciones sociales de los sujetos bajo relaciones de poder (Musset, 2015). Lo anterior implica la producción de identificaciones y apropiaciones en dichos territorios, tanto para los migrantes como para la sociedad receptora, desde la experiencia de los migrantes se observa cómo se ponen en juego algunas relaciones “También saben que las personas que vienen de Centroamérica casi nadie sabe sus derechos en otro país, entonces lo primero que hacen es amenazarlo, si vas a la policía, antes ellos te echan a migración, entonces saben que no vas a poder hacer nada” (actividad lúdica con Carlos, Ciudad de México, 2017). Por otro lado, los territorios de espera fuerzan a no establecerse de manera permanente, ya que se conciben como transitorios. Una vez obtenido el documento (condición de refugiado) la mayoría busca continuar el trayecto de forma legal y segura, el objetivo no cambia, se busca llegar al país de destino, tal como menciona Orlando, www.editorial.unican.es
150 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… migrante salvadoreño: “ya me siento bien, porque ya voy a tener mis papeles, ya puedo irme para cualquier lado, donde yo quiera ir, y con un año que me van a dar la visa, pues lo voy a intentar hasta donde se pueda para cruzar del otro lado [Estados Unidos]”, (actividad lúdica con Orlando, Ciudad de México, 2017). Sin embargo, obtener esta condición no garantiza cruzar la frontera debido a la gran cantidad de obstáculos securitarios y legales que la resguardan, por ello con y sin la condición de refugiado (o la visa humanitaria), el país de tránsito tiende a volverse en país de destino. Los territorios de espera propenden: a la permanencia, a pasar de territorios de tránsito a territorios de destino, y a atrapar entre un pasado invasor y un futuro incierto donde lo que predomina es un sentimiento de incertidumbre (Musset, 2015: 316). Los territorios de espera como parte de las producciones de la fronterización inscriben en un proceso, caracterizado por la expectativa de ir avanzado, de arribar a lugares o metas próximas que acercan al territorio primermundista mediante la obtención de condición de refugiado y la cercanía con la frontera del país de destino. Si los migrantes son deportados o se encuentran en espera, su expectativa no cambia, pero en caso de hacerlo se plantea al territorio de tránsito como país de destino, lo que concreta el objetivo de la fronterización. 3. La necropolítica de la fronterización: destrucción y desintegración La fronterización tanto en su línea securitaria como en la de derechos humanos expone a la muerte a los migrantes refugiados e irregularizados, mediante su criminalización y los vínculos entre gobernantes, mercados y crimen organizado. Esto es posible ya que los migrantes se encuentran en territorios de espera, donde están desprotegidos, y los imaginarios que los criminalizan y los posiciona como ausentes de derechos, los torna permisibles de vulneración (Cabrera, y Crivelli, 2019; Cordero y Garibo, 2019; Varela, 2019). Las violencias ejercidas a los migrantes como parte de la necropolítica de la fronterización responden a los objetivos del país primermundista de destino y a los intereses de cada facción de dicho dispositivo: gobernantes, mercado o crimen organizado. El objetivo del país primermundista de destino es, como ya se ha expuesto, “evitar que los migrantes lleguen a su territorio” mediante la fronterización (securitización y derechos humanos), para asegurar: su detención, retención, deportación o eliminación.
151 mecanismos de control y gestión de la movilidad Los intereses que cada elemento de la triada gobernantes-mercado-crimen organizado tienen sobre los migrantes, responden a tres cuestiones; 1) imaginarios que hacen permisible de vulneración a los migrantes (Cabrera, y Crivelli, 2019; Cordero y Garibo, 2019), 2) formas de negocios para organizaciones criminales (Treviño, 2020) y 3) diversificación de formas de asesinar por parte del crimen organizado (Segato, 2006). Estas cuestiones responden al objetivo de capturar, extorsionar, explotar y eliminar a los migrantes. A continuación, se presentan datos que exponen abiertamente las dos primeras cuestiones con el objetivo de analizar a profundidad la tercera de ellas y mostrar algunas de las formas que adquiere la necropolítica de la fronterización. En lo que respecta a los imaginarios que se materializan en los cuerpos migrantes durante su tránsito por el territorio mexicano, se presentan algunos testimonios que lo muestran abiertamente. De los migrantes se dicen muchas cosas, has de cuenta que en el sur hay mucha gente que dice que los migrantes son ladrones, violadores, de todo, se dice mucho, y también hay muchos que dicen que vienen a quitarles las oportunidades a los de aquí, quitarle su trabajo y todo, cada quien tiene derecho de decir lo que quiera decir y calificar a las personas como quiera, cada persona sabe cómo es, y nosotros como migrantes sabemos que no todos somos iguales, muchas veces no venimos a quitarles las oportunidades a nadie, sino muchas veces a hacer lo que otros no hacen (actividad lúdica con Carlos, Ciudad de México, 2017). En Chiapas me hicieron trabajar en un restaurante donde me explotaban con 14 horas de trabajo y sólo me daban $90 […] Cuando uno no sabe nada de su trabajo y es nuevo, se tratan de aprovechar de uno […] (actividad lúdica con Max, Ciudad de México, 2017). Llegamos [a un lugar de la ciudad de México] y queríamos tomar un taxi al metro, pero me daba miedo porque yo me dirijo con gente mayor, no gente con tatuajes ni que no me den confianza. Le pregunté a un taxista que cuánto nos cobraba por llevarnos al metro, era un chavo con tatuajes y musculoso, me dijo que $140, yo no quise, qué tal si nos llevaba más lejos o a un lugar solitario, no. Después le pregunté a otro, un señor grande, tenía tatuajes, pero era buena persona, me preguntó que cuánto nos estaba cobrando, le dije que $140, él comentó que era menos, que hacían eso porque pensaban que nosotros no sabíamos sobre la distancia. Nos llevó y fueron $40, $100 menos (conversación informal con Manel, Ciudad de México, 2019). www.editorial.unican.es
152 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Por otra parte, Treviño (2020) expone la segunda cuestión, los negocios criminales donde ciudadanos, policías locales y agentes del gobierno mexicano se convierten en perpetradores de abusos y facilitadores para la entrega de migrantes al crimen organizado, a sabiendas que la tortura y la muerte son lo que les espera, esto como parte de un negocio de trata. El autor menciona: “Esta industria emergió, se expandió y se robusteció principalmente durante la administración del expresidente Felipe Calderón. Me refiero a la industria de la migración como la conocemos hoy, no al negocio del antiguo ‘pollero’, que era parte de la comunidad y que guiaba migrantes a cambio de una cuota, sino de grupos criminales armados y extraordinariamente sanguinarios que trafican y abusan del cuerpo de los migrantes” (Treviño, 20202: 127). De esta manera el crimen organizado, autoridades, el mercado y hasta la sociedad civil, ya sea que se encuentren coludidos o no, a lo largo del trayecto de los migrantes los extorsionan, vulneran, violentan y asesinan bajo intereses económicos y políticos, y esto responde a, y coopera con, los objetivos de la fronterización.11 Sólo restaría abordar la diversificación de las formas de asesinar del crimen organizado, como tercera cuestión en los intereses de la triada gobernantes-mercado-crimen organizado. Cabe señalar, que cada territorio de tránsito singulariza estas formas de asesinato. Para dar cuenta de estas singularidades nos centraremos en el contexto centroamericano y mexicano. ¿Cuál es la diferencia entre la forma de asesinar de las pandillas centroamericanas y la de los cárteles mexicanos, como ejecutantes de una gubernamentalidad necropolítica? Los discursos de migrantes apuntan a que en Centroamérica los asesinatos implican tirar los cuerpos en alguna localidad o dejarlos en las calles donde fueron perpetrados, mientras que en el territorio mexicano la muerte se caracteriza por buscar pulverizar los cuerpos de los sujetos asesinados. Presentamos un par de testimonios y una cita, que dan cuenta de lo anteriormente expuesto. Han ido a tirar cadáveres muy cerca de la aldea, en la calle que da a la aldea [donde vivo], (conversación con Carlos, Ciudad de México, 2018). 11 Médicos sin Fronteras (2017) en su informe de actividades registró que siete de cada diez migrantes atendidos entre 2015 y 2016 padecieron un evento violento; por otro lado, la Organización Mundial para la Migración (2017), reportó que, hasta julio de 2017, en la frontera México - Estados Unidos, se habían registrado 232 muertes de migrantes, 16% más que el año anterior.
153 mecanismos de control y gestión de la movilidad La baleada es un plato típico de Honduras, es una tortilla de harina. Tiene su historia; los pandilleros extorsionaban a una señora que vendía las tortillas, una ocasión la señora decidió no pagar más y la balacearon, después de eso siguió vendiendo, y la gente decía vamos donde la baleadera, se referían al lugar, pero se quedó como la baleada (taller con José, Ciudad de México, 2019). A raíz de las investigaciones propiciadas por la masacre, para el 1o. de abril de 2011 se habían encontrado 193 cadáveres en 47 fosas clandestinas en el territorio de Tamaulipas y 49 cuerpos desmembrados en Cadereyta, Nuevo León; declaraciones del Instituto Nacional de Migración, en donde refiere la existencia de 825 cadáveres que pertenecen a personas migrantes y están en su mayoría desmembrados (Morales-Vega, 2020: 82). Las constantes noticias sobre hallazgos de cadáveres de migrantes en fosas clandestinas en el territorio mexicano develan algunos procedimientos criminales, primeramente se desaparece a los migrantes mediante su secuestro con el objetivo de extorsionarlos, posteriormente se tiende a asesinarlos y descuartizarlos, buscando mantener su desaparición, ya sea que se tiren los restos en distintos lugares, que se arrojen a fosas o que se busque extinguirlos o desintegrarlos mediante distintos procedimientos (como la incineración). Hay una nueva forma, es el encostalado, te hacen pedazos y te meten en un costal, una parte del cuerpo en distintos costales, después te tiran en el río y a dormir con los peces [...], (taller con José, Ciudad de México, 2019). Si usted lleva dinero... va seguro porque eso es una gran organización. Ahora, si usted no lleva dinero... tiene dos (opciones): llamadas (de extorsión a familiares) ... o la otra alternativa es que lo quieran usar para trabajar para los Zetas, para ellos, para ir a hacer cosas. Si no (acepta) puede perder la vida ahí. No les duele, ¿sabe cómo le hacen ahí? Matan a unos 10 y nunca van a aparecer, les echan gasolina y ahí se quedó y nadie va a ver nada por esa gente. Ésas son las desapariciones que hay. “Ay, yo nunca supe de mi hijo” –dice una señora–. Pues ya no lo va a ver porque allá (en México) hay un crimen tan alto que se manejan muchos intereses que ya matar a alguien es como matar un animal (Treviño, 2020). ¿De qué nos hablan estas formas de asesinar? Tal parece que estas muertes atroces (desmembramientos e incineraciones) hablan de un potencial de destrucción. Para dar cuenta de lo que se juega en este potencial recurrimos a dos autores que posibilitan visibilizar tres dimensiones que configuran las muertes atroces de www.editorial.unican.es
256 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… felicidad de ser papá y sus nuevas condiciones de vida. Es que Juan Carlos llegó a Tapachula, Chiapas, en mayo de 2019, después de ocho días de trayecto desde Cuba vía Nicaragua. En las horas de conversación nos contó cómo desde Cuba iba planificando todo para no pasar trabajo en el camino, incluyendo la gestión de hostales, hoteles, taxistas y abogados a través de conocidos por seguridad. Su estancia en Tapachula se limitó a 3 o 4 días de espera por un amparo federal que les permitió llegar sin dificultad a Ciudad Juárez. Sin embargo, Juan Carlos nos confío que empezó inmediatamente a trabajar de manera informal mientras le llegaba su número de entrada a los Estados Unidos después de anotado en la lista de espera14. No es la espera con connotación pasiva lo que distingue a la población cubana en tránsito, sino más bien las formas de adaptación y creación de nuevas estrategias de permanencia y salida. Sin embargo, estando a la espera Juan Carlos de que lo llamaran por la lista de espera, se activa el programa, también conocido como Quédate en México. Un momento que Juan Carlos describe como lento y desesperante porque “luego para conseguir trabajo teníamos que tener papeles y solamente nos los daban con el Protocolo de Protección a Migrantes”. Por esta razón decidió entregarse a la patrulla fronteriza para que lo regresaran a propósito con un caso de Protocolo de Protección a Migrantes activo y, por ende, con los papeles para poder trabajar. Asimismo, el gobierno mexicano daba la documentación necesaria a las personas sujetas a dicho procedimiento que esperaban en México. El Instituto Nacional de Migración les debía otorgar la Forma Migratoria Múltiple (FMM) por razones humanitarias, para facilitarles el acceso a la educación, asistencia médica y empleos. Pero lo más significativo de esta experiencia es entender cómo el hecho de estar forzados a esperar en territorio mexicano como solicitantes de asilo en los Estados Unidos constituyó un mecanismo de sumisión y de sujeción para su supervivencia. Situación que lo condujo a dos intentos de entrada posteriormente en los que permaneció en centros de detención por más de nueve días y expuesto a prácticas de engaño que lo llevaron a ausentarse a la corte programada para noviembre de 2019. Por tal ausencia, el juez cerró su caso y le puso una deportación en ausencia. Este hecho lo inmovilizó por un tiempo, pero en la última entrevista nos dijo que había contactado nuevamente a Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados tras la 14 En abril de 2018, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (US. Custom and Border ProtectionCBP) emitió una guía que permitió a los oficiales limitar el acceso de los solicitantes de asilo aceptando un número específico de solicitantes de por día en un proceso conocido como “listas”, “medición” o medida.
257 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad política del presidente Biden para dar la oportunidad de que se reabrieran los casos que estaban cerrados. Exactamente, había hecho todo con Conecta, pero al suspenderse el programa él nuevamente quedaba en la indefinición. Él recuerda que su última comunicación con Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados fue en octubre de 2021 y su frase final fue: “no sé de aquí en adelante qué procede. Creo que queda esperar nomás, paciencia y fe”. Juan Carlos, con esa orden de deportación en ausencia, no se había arriesgado más a cruzar de manera ilegal la frontera por miedo a ser deportado a Cuba, pero finalmente lo hizo y hoy espera por su defensa de caso de asilo político en los Estados Unidos. Con Frank nos encontramos en octubre de 2021 a través del grupo en Facebook de cubanos en Juárez, Ayuda mutua15 y un caso de Protocolo de Protección a Migrantes activo en los Estados Unidos. Frank tuvo su primera entrada a los Estados Unidos en julio de 2019 y lo hizo a través de la lista de espera en Ciudad Juárez. Después de cuatro días detenido en las oficinas de Inmigración en El Paso, Texas, terminó retornado a México. Para él, entrar al programa significó no saber si lo deportaban o le aprobaban el asilo. Termina diciéndonos que eso era un juego al azar, eso era un futuro incierto. Sin duda, es un juego dominado por la complicidad de los gobiernos y una práctica que alberga el desprecio y el maltrato. Un juego donde los jugadores ocupan sus posiciones según las jerarquías en las relaciones de poder. Sin duda, la posición de ACNUR como intermediario estaba sujeto a procesos de aceleración y desaceleración propios de los sistemas de asilo y refugio, asumiendo que el “otro” debe esperar como mecanismo de dominación. Frank, entre su primera corte en septiembre del 2019 y su segunda corte en marzo de 2020 depositó su esperanza en una llamada de ACNUR: “No sé cómo ellos trabajarán, pero yo vi que hicieron cosas muy mal. Si somos personas que estamos aquí desde el 2019 en el programa, ya sea que hayan decidido adelantar o atrasar casos, no hicieron las cosas como las tenían que hacer. Eso sí, los llamaba y me contestaban que el caso estaba en proceso. Me llamaron siempre para solicitarme datos, pero al final nunca me llamaron para entrar. Hoy por hoy estamos esperando que ACNUR nos llame, pero ahora todo el proceso está parado. No sé qué va a pasar, yo tengo fe de que sí, de que nos van a llamar y que sí vamos a entrar, porque ese siempre ha sido el objetivo: llegar a los Estados Unidos” (entrevista 22 de octubre de 2021). 15 Disponible en: https://www.facebook.com/groups/461908927957690 www.editorial.unican.es
258 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Las suspensiones y los procesos paralizados por la pandemia sumados a las prácticas de regulación de la espera en la figura de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados fueron la última llamada que Frank no quiso esperar y para noviembre de 2021 cruzó la frontera de manera ilegal con su esposa y su hijo de un año y medio. Sobre su decisión de cruzar después de dos años y medio en México, esperando por una resolución afirmativa de asilo para entrar a los Estados Unidos, Frank me dijo que había tomado la decisión de cruzar por el río porque no le llamaban, ni le daban una explicación de nada, además, él no quería seguir en México. Visto así, Lindón (2014) nos habla de cómo las pausas introducen la espera como una experiencia de lugar mientras las condiciones no permitan continuar viaje y el riesgo no se normalice o, por lo contrario, cuando las condiciones de desplazamiento sean posibles, la espera proyecta una temporalidad donde suele anularse el lugar y el riesgo se normaliza. O sea, entre la espera prolongada por un caso en proceso y la reactivación del Protocolo de Protección a Migrantes decidió moverse. Dejó de esperar la última llamada del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (…) y cruzó. Hoy, sigue esperando para aplicar a un caso de asilo en los Estados Unidos después de ingresar con una forma de I220A16 marcada en segunda casilla. Es un documento que está siendo leído por algunos jueces en las Cortes de Inmigración como una inspección más no admisión al país. Se trata de una espera expuesta a procedimientos de regulación y administración con el antecedente de Protocolos de Protección a Migrantes que puede interpretarse como una forma de castigo. Esta forma básicamente significa entrar en proceso de deportación, pero bajo palabra de ir a las cortes cuando te citen. Aunque recientemente se logró un acuerdo con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS, conocido por sus siglas en inglés) donde se indica que todas las personas cubanas que entraron de forma legal y han sido calificados como Arriving Alien17 entre 12 enero de 2017 y 17 noviembre de 2021 califican para aplicar la residencia bajo la Ley de Ajus16 La forma I220A es el permiso de estar libre bajo supervisión de inmigración 17 [A]n applicant for admission coming or attempting to come into the United States at a port-of-entry, or an alien seeking transit through the United States at a port-of-entry, or an alien interdicted in international or United States waters and brought into the United States by any means, whether or not to a designated portof-entry, and regardless of the means of transport. An arriving alien remains an arriving alien even if paroled pursuant to section 212(d)(5) of the Act, and even after such parole is terminated or revoked. 8 C.F.R. §§ 1.2 and 1001.1(q).
259 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad te Cubano, dicho acuerdo excluye a las personas que entraron ilegales y están forzados a defender sus casos en las Cortes de Inmigración. Llegar a este nuevo espacio como migrante “ilegal” no se encuentra únicamente sujeto a la exclusión, sino que también se transforma en un actor clave para volver a plasmar, confrontar y definir las fronteras de la ciudadanía (Mezzadra y Neilson, 2017: 293). Los migrantes cubanos desafían estos procesos de inclusión y exclusión desde prácticas ciudadanas, independientemente de su estatus legal. Es más, la experiencia de la espera en las sociedades receptoras se percibe y gestiona de manera distinta, haciendo del ejercicio de la ciudadanía su lucha migrante. Conclusiones Las experiencias de la espera narradas por hombres y mujeres que tuvieron a Nicaragua como expectativa de salida de Cuba y país de tránsito para llegar a los Estados Unidos desde el 2019 nos hablan de la producción y gestión de la espera en la dialéctica de los confines. Aquí hemos propuesto entenderla como formas diferenciadas de gestionar la espera, tomando en cuenta sus experiencias en las sociedades de origen, tránsito y destino llevado a cabo por actores heterogéneos en un campo de tensiones entre las estructuras que condicionan la espera y la reinvención de estrategias de salida en el ejercicio de las relaciones de poder. Sin las estrategias adaptativas a las condiciones de vida que activa la espera es difícil entender las experiencias subjetivas de la espera más allá de las situaciones de espera producidas, a riesgo de considerarlas sólo construcción social producida y no como productora de estrategias de reinvención de la vida cotidiana. Por otro lado, la espera como forma de resistencia es inseparable de los capitales sociales y económicos que desafían los dispositivos de inclusión diferencial y las prácticas de ciudadanía. Es por esto último que consideramos pertinente retomar la perspectiva del confín como significación social del espacio y los cambios subjetivos, para comprender las experiencias de la espera en la relación poder, espacio, tiempo y subjetividades. Los testimonios ilustran cómo la espera significa una experiencia subjetiva de expectativas y posibilidades que se cruzan con formas producidas de control y contención a la movilidad. Aunque estas estrategias adaptativas se alimentan de las redes de apoyo que ya se han desplegado y organizado en su lucha migrante, la espera requiere www.editorial.unican.es
260 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… de pausas y aprendizajes para superar los obstáculos en el despliegue de puntos de resistencia en toda la red de relaciones de poder. Aquí, los procesos de planificación y negociación adquieren centralidad en las experiencias diferenciales de personas migrantes cubanas por las formas en que se produce y gestiona la espera.
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265 Brasil y Venezuela en la dinámica contemporánea: el papel de Brasil como país receptor de migrantes venezolanos Andressa Beatriz Cardoso Lisboa1 Antonio Marinho dos Santos Neto2 Introducción En el escenario latinoamericano de nuevas oleadas migratorias, los gobiernos estatales deben enfrentar situaciones que van más allá de la idea simplista del aislamiento político y territorial. Por el contrario, al mismo tiempo que el capitalismo genera la noción de una cierta independencia nacional, algunas consecuencias también intentan hacer más real el sentimiento de región, ya que las migraciones sur-sur son dinámicas ininterrumpidas, demostrando, paradójicamente, la dependencia o interdependencia entre países. El desplazamiento humano se presenta como una de las consecuencias de esta relación de conexión entre fronteras, que implica mirar al migrante y su integración en espacios del sistema-mundo moderno. La intensa salida de venezolanos de la República Bolivariana de Venezuela a raíz de la crisis iniciada en 2013 (Pedroso, 2020), producto de inestabilidades de diversa índole, deriva de una crisis social, política y económica en ese país. El escenario volátil es de gran incertidumbre (Roa, 2018), donde las condiciones sociales se han dete1 Estudiante de la maestría en relaciones internacionales de la Universidade Federal da Bahia, Brasil. Investigadora con apoyo de la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado da Bahia (FAPESB). E-mail: andressa.
[email protected]. 2 Estudiante de la maestría en relaciones internacionales de la Universidade Federal da Bahia, Brasil. Investigador con apoyo de la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES). E-mail: antoniomarinhosant[email protected] www.editorial.unican.es
272 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… tiene como principal interés la estabilidad capitalista en la región y, específicamente en Venezuela, la garantía de abastecimiento de sus necesidades energéticas. Es importante señalar que, durante los regímenes anteriores, Estados Unidos y Venezuela mantuvieron una historia de asociación, tanto en la dimensión económica como militar. La retórica antiimperialista chavista otorga un carácter antagónico a la relación entre ambos países, que se convierte en un referente de polarización en territorio sudamericano y reflexiona sobre las relaciones regionales, como la inflexión entre Venezuela y Colombia, siendo este último el principal aliado de Estados Unidos en la región (De Oliveira, 2013: 25). Además de las presiones externas, también se pueden resaltar las contradicciones presentes en la propia remodelación del Estado venezolano por el proyecto bolivariano. Como señala Gomes (2017), el reordenamiento institucional pensado por el gobierno desafió los postulados de la democracia en la medida en que privilegia ciertos valores políticos, como la igualdad política, sobre otros, como la independencia de los poderes públicos y la garantía de ciertos derechos civiles. y libertades políticas. También se señala la insuficiencia de una planificación económica que concretamente diversifique las fuerzas productivas nacionales, manteniendo a Venezuela en un escenario en el que las políticas sociales se financiaban con la renta petrolera, en la condición de ser dependiente de la renta y vulnerable a las fluctuaciones del precio de esta commodity. Además de las contradicciones internas, la experiencia venezolana revela, a escala internacional, los grandes desafíos de los movimientos antisistémicos dentro de un sistema-mundo integrado. Si en la primera década del siglo XXI el país se vio ampliamente beneficiado por una coyuntura regional favorable a la concertación política, que le permitió impulsar avances sustentados en un discurso explícitamente antiimperialista, el reemplazo de líderes progresistas por gestores de preferencias liberales –tal como Macri en Argentina y Temer en Brasil– le dieron al país un grado de aislamiento que solidificó sus contradicciones y contribuyó a la ruptura social. En este contexto, el visible fracaso del gobierno bolivariano para enfrentar la crisis cristaliza el discurso del liberalismo como única salida, posición defendida tanto por Washington como por las élites internas de los países dependientes. La famosa frase resonada en Brasil, principalmente por adeptos a la ideología de extrema derecha: “Aquí nunca será una Venezuela”, ilustra el uso político de la situación para exponer “los peligros del socialismo”. Además de los factores vinculados a las singularidades involucradas en el tema migratorio venezolano, podemos utilizar los aportes de Giovanni Arrighi (1996; Sil-
273 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad ver, 1999; 2007) para agregar nuevas capas de complejidad al significado de este flujo en términos de hegemonía contemporánea. La teoría del autor sobre los ciclos de acumulación sistémica nos proporciona un prisma en el que el problema del carácter regional se inserta en un contexto más amplio de perturbaciones en el orden social. Dentro de este prisma, la evidencia que brinda el análisis de las relaciones internacionales actuales permite situarnos en una coyuntura histórica de transición hegemónica, proceso en el cual la erosión de ciertos aspectos de la estructura política conduce a una incapacidad de los actores hegemónicos para retener sus bases de poder, lo que provoca una disputa entre los demás actores por la reestructuración y el liderazgo. Los supuestos del autor no fueron trazados sólo como un diagnóstico actual, sino basados en la observación de las tendencias históricas presentes en la larga duración del desarrollo capitalista. Para el autor, la hegemonía constituye una huella del poder estructural de la organización internacional, cuya fuerza es decisiva en la relación entre los agentes. Sin embargo, su carácter efímero se refleja en la constante tensión competitiva por el control de las “reglas del juego”, como podemos referirnos al nuevo orden mundial que se presenta cuando un nuevo líder hegemónico adquiere condiciones para dictar los rumbos del mundo global-organización. La evidencia histórica que nos presenta Arrighi para corroborar su modelo nos permite situar la realidad en un escenario de crisis hegemónica, un momento de gran inestabilidad en el que emergen tres evidencias: aumento de la competencia interestatal e interempresarial, surgimiento de nuevas configuraciones de poder y la escalada de los conflictos sociales. Este último elemento permite circunscribir la intensificación de los flujos migratorios como parte de un proceso macroestructural de desorganización del tejido social y estabilidad. Bajo esta luz, la disputa de discursos en torno a la cuestión venezolana se muestra como una de las dimensiones del juego de supervivencia de la propia hegemonía estadounidense, que, por obvias razones de intereses de grupos nacionales, no puede darse el lujo de mostrar debilidad. Cabe señalar que esta disputa se expresa en territorio venezolano no sólo por la tensión entre grupos bolivarianos y reaccionarios, sino por la presencia de otros países geográficamente distantes, pero geopolíticamente interesados en manejar el problema según sus propios movimientos sistémicos, como China. y Rusia, defensores del actual régimen. A estas alturas de la historia, sin embargo, nos parece bastante complicado ofrecer una solución a las crisis. Si la migración masiva desde Venezuela se utiliza como un fracaso no sólo del proyecto de sociedad chavista-maturista, sino del propio socialismo, www.editorial.unican.es
274 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… las diversas protestas sociales, observadas en todo el mundo en la segunda década del siglo XXI, desde el antisistema –desde las movilizaciones en Chile hasta los Gilets Jaunes en Francia– exponen la corrosión generalizada del tejido social después de la crisis de 2008 y sirven como argumento para la existencia de una demanda global de reforma de las bases del sistema-mundo capitalista, una coyuntura típica de un momento histórico de transición hegemónica (Plata y Payne, 2021). 3. La construcción de la recepción en Brasil El papel de Brasil en la recepción de migrantes y refugiados venezolanos se ha intensificado desde principios del presente siglo. El desplazamiento humano de los venezolanos puede ser visto como consecuencia de un convulso escenario interno de crisis nacional que desencadena la vida en otro espacio geográfico como alternativa de mejores condiciones de vida. Por lo tanto, los países receptores de estos migrantes necesitaban brindar acciones con un enfoque de derechos humanos, la integración de América Latina y políticas públicas para una recepción humanitaria. De esta manera, también es necesario pensar en el contexto regional geográfico y geopolítico, ya que se trata, en el caso de los venezolanos, de una migración fronteriza impulsada por una perturbación local que, por consecuencias económicas, políticas y sociales, afecta a Brasil y todo el sistema-mundo, que está inmerso en las desigualdades no sólo del país en crisis, sino de toda la dinámica globalizada del capitalismo actual, que produce cortes de dominación, como la distinción entre sur y norte global. La región en su conjunto es receptora de migrantes y refugiados venezolanos, pero el foco de las discusiones en relación a Brasil está dado por su proyección como actor global en las relaciones internacionales en materia de movilidad. Como resultado necesita enfrentar desafíos y proponer soluciones para estos flujos recientes (Wermuth, 2020: 2343). Una visión más humanizada de la migración en Brasil se ha construido a través de cambios en el ámbito legislativo. Brasil solía regular esta materia a través de decretos, como el decreto-ley N° 941/1969, que habría definido la situación jurídica de los extranjeros. La primera ley federal que abordó el tema de la migración de manera más profunda fue el Estatuto de los Extranjeros, ley No. del extranjero y creó el Consejo Nacional de Inmigración (CNIg), siendo responsable sólo de tratar con el inmigrante, no cubriendo al brasileño. que emigró. Se desmarcó de los preceptos de
275 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad los derechos humanos al enfocarse en asociar la experiencia de los migrantes con la perturbación de la seguridad pública nacional. El sesgo de securitización atribuido a la migración relacionaba al (i)migrante como un elemento de atención, de peligro, que pondría en riesgo la soberanía y la seguridad nacional, debido a las distinciones entre “útil” o “inútil”, según el mercado laboral (Wermuth, 2020: 2331). En el sistema-mundo moderno, la heterogeneidad de los desplazamientos humanos presenta contradicciones por parte de la gestión de la migración. Una de ellas es que el mismo Estado que instituye políticas públicas para los no nacionales en su territorio, también impone límites, controles, discursos y prácticas en sentido contrario. El discurso libertario neoliberal es incompatible con su práctica e implementación, porque la restricción del flujo de personas por el proteccionismo se da en la democracia liberal del siglo XXI, en un mundo abierto y sin fronteras (Lo Brutto; Marroni, 2019: 100). Estos autores observan un antagonismo en el modelo de sociedad liberal porque, en medio del libre mercado, cada vez se construyen más muros para limitar el movimiento de personas y, así, la apertura de fronteras, en cuanto a la migración, choca contradictoriamente con tendencia a cerrarse a la movilidad humana. Es importante recordar que las barreras a la entrada de no nacionales no siempre son estructuras físicas de contención, las políticas antimigratorias, en general, ya refuerzan y en ocasiones retoman estrategias de restricciones, donde, según estos autores, “los modelos de la securitización de la sociedad y de la migración cumplen la función que les ha sido asignada por el capital.” (Ídem, 2019: 107). Por lo tanto, cualquier mecanismo para diferenciar o crear obstáculos para la recepción humanitaria de los venezolanos que huyen de la crisis se debe, principalmente, a los temores relacionados con la fragilidad interna del capital y el mercado brasileño. Explícitamente, incluso antes del título I, el artículo primero del estatuto quedó notablemente aislado y dispuso: “Art. 1 En tiempos de paz, cualquier extranjero puede, sujeto a las condiciones de esta Ley, entrar y permanecer en Brasil y salir de él, salvaguardando los intereses nacionales.” (Brasil, 1980). En otras palabras, esto revela la discrecionalidad en cuanto a la motivación del ingreso de personas y se pueden sugerir varias causas para la prohibición, siempre que el argumento mencionara supuestos intereses nacionales y, obviamente, que preservara el orden económico. La Constitución Federal vigente en Brasil data de 1988, la primera y la última después de la redemocratización del país. Los principios de las relaciones internacionales se describen en el artículo 4: independencia nacional, prevalencia de los derechos www.editorial.unican.es
276 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… humanos, libre determinación de los pueblos, no intervención, igualdad entre los Estados, defensa de la paz, resolución pacífica de los conflictos, repudio al terrorismo y al racismo, cooperación entre pueblos para el progreso de la humanidad y la concesión del asilo político. En el párrafo único de este artículo, “[...] la integración económica, política, social y cultural de los pueblos de América Latina, con miras a la formación de una comunidad latinoamericana de naciones” (Brasil, 1988). La lista de derechos fundamentales está en el artículo 5, donde el trato de los extranjeros residentes es igual al de los brasileños, en cuanto a vida, libertad, igualdad, seguridad y propiedad. Es decir, históricamente, al mismo tiempo que el Estatuto de Extranjería mostraba esa visión excluyente mencionada anteriormente, la Constitución coexistía, pero con una interpretación muy diferente, protegiendo a todas las personas que se encontraban en territorio brasileño. Esta contradicción en el campo jurídico-legislativo significó inseguridad jurídica tanto en la forma de ver al migrante como en la posibilidad de que sus derechos básicos fueran garantizados por el amparo legal. A pesar de que el Estatuto de Extranjería ha tratado el tema migratorio, vinculándolo a la securitización de las migraciones internacionales, que se perpetuó hasta su reciente derogación, Brasil logró modernizar y propugnar en América Latina la comprensión de los refugiados, en un enfoque amplio, a través de la Ley 9.474/1997, Estatuto de Refugio, que prevé garantías para las personas que tengan fundados temores de ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, grupo social u opiniones políticas, así como para quienes sufran una violación generalizada de los derechos humanos y tener que buscar refugio en otro país que no sea el de su nacionalidad (art. 1). En otras palabras, durante la vigencia del Estatuto de Extranjería, sus contradicciones en relación con la Constitución de 1988 y las normas internacionales eran tan claras que los avances en el campo humanitario y en las garantías universales de las personas debieron implementarse en el sistema nacional. Los cambios ocurrieron incluso en la ortografía del texto legal, ya que el término “extranjero” pasó a ser evitado al referirse a los inmigrantes en Brasil en la legislación vigente; la palabra se usa predominantemente cuando se trata de un adjetivo, como “documento/Estado/funcionario extranjero...”. En un análisis hermenéutico, el estereotipo de “extranjero”, antes designado, con tono discriminatorio, a alguien del exterior y ajeno a ese país, ha sido sustituido por palabras como: (e/i) migrante, visitante, apátrida o residente fronterizo. La expansión también tiene como objetivo tratar a los brasileños como migrantes cuando salen del país. De esta forma, se puede considerar
277 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad que todo ser humano que sea brasileño o que se encuentre en Brasil se enmarcó en las garantías descritas en la nueva legislación brasileña. La presión de la sociedad civil es un factor importante para que cronológica y paulatinamente se produzcan cambios legislativos en cuanto a la percepción de los regímenes de movilidad. Y fue también gracias a esta participación organizada que, después de 37 (treinta y siete) años de vigencia, estos reclamos contribuyeron a que el Estatuto de Extranjería fuera luego derogado por la Nueva Ley de Migración, cumplió con las exigencias de derechos humanos. contenidos en la Declaración Universal de 1948. Además de eso, no sólo los brasileños y/o venezolanos estaban preocupados por el rumbo de la política para los no nacionales. Los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales también fueron conscientes de la lucha por un trato humano que correspondiera a la realidad fáctica del ingreso masivo de personas al territorio y la responsabilidad del Estado ante los problemas mundiales. No por casualidad, la legislación se amplió a ojos de los no nacionales al mismo tiempo que se agudizaba la crisis venezolana y la llegada masiva de venezolanos en busca de mejores oportunidades y calidad de vida. El ingreso de personas provenientes de Venezuela a Brasil con miras a instalarse en el territorio es reciente y, en términos cuantitativos, inédito. De hecho, lo que sucedía mucho en el pasado era el flujo inverso, o sea, brasileños que emigraban al país vecino, principalmente para trabajar en la industria minera (Jarochinski, Baeninger, 2021: 125). Antes de la crisis en Venezuela, las fronteras entre ambos países no presentaban tantas complejidades en desplazamientos masivos, al menos no prestaban mucha atención a la recepción humanitaria en/desde América Latina, que se acentuó principalmente en el año 2017. Cabe mencionar que, en el mismo año, la ley de migración vigente comenzó a otorgar más garantías para el permiso de ingreso de venezolanos, con base en la recepción humanitaria, aún con el arraigo autoritario de sus reglamentos y vetos, así como el pasado de seguridad por el tema de migración. Desde el proyecto de ley hasta su promulgación, hubo 20 vetos al texto. Además, debido a que la Nueva Ley de Migración no contempla en su articulado cómo se implementaría la política migratoria brasileña que había establecido, se publicó el decreto-ley nº 9.199/2017 para reglamentarla, que aún se mantiene vigente, pero que presenta claras contradicciones con el texto legal, siendo bastante restrictivo en cuanto a las garantías a los no nacionales. Con la llegada concreta de venezolanos a Brasil y con la regulación de esta nueva legislación alineada con los derechos humanos, en 2018 surgió la Operação Acolhida www.editorial.unican.es
278 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… como un programa político-social de recepción humanitaria brasileña a venezolanos, para estructurar el panorama de recepción de extranjeros. La Medida Provisional nº 820 da origen a esta política y trae a Brasil (hasta el día de hoy, con la permanencia tanto del flujo migratorio como del programa) el reconocimiento de la situación de Venezuela, de los venezolanos y, también, del papel de Brasil en los tres ejes de la operación: planificación de la frontera norte, albergue e interiorización de migrantes a otras entidades federativas. 4. La recepción de venezolanos y la extrema derecha En el contexto de los flujos migratorios del siglo XXI se vuelve relevante ubicar a Brasil dentro de la estructura geopolítica internacional, con factores históricos, económicos y sociales que aumentan su potencial como país receptor de migrantes. Las relaciones internacionales Brasil-Venezuela serán percibidas en la perspectiva de demostrar cómo la entrada de personas a través de las fronteras que delimitan los estados-nacionales interfiere en la dinámica ideológica: social y también capitalista-de mercado, del Estado receptor, modificando la mirada del migrante de acuerdo con sus posibles relaciones internas. intereses, en cuanto a la soberanía estatal resultante de los posibles beneficios al país con la llegada de los no nacionales. Con base en estadísticas y también en la interpretación de coyunturas de las últimas dos décadas, se puede decir que Brasil, dentro de la estructura del sistema-mundo formulado por Wallerstein, ocupa un papel relevante en la semiperiferia mundial (Ouriques; Vieira, 2017). A modo de mención, vale recordar que esta estructura pretende identificar los roles de los Estados dentro de la organización del sistema capitalista, dividiéndolos en las categorías de países de centro –que concentran poder y riqueza–, de periferia –de economías débiles y dependientes– –y semiperiferia– que no sólo orbitan un lugar de transición entre las dos categorías, sino que tienen roles específicos en la conformación del sistema-mundo, como el relevo de capital de sectores centrales en la economía global que, con el paso del tiempo y el avance de la tecnología, se vuelven menos centrales. Otro ejemplo es la mitigación de la extrema polarización y, en consecuencia, la tensión entre los muy ricos y los muy pobres (Wallerstein, 1979; Lima, 2007). Identificar a Brasil como parte de la semiperiferia mundial implica entenderlo como un territorio con ciertos atractivos, ya sean de carácter económico o social, que
279 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad transmiten cierta idea de estabilidad y oportunidad al migrante. Por otro lado, su pasado como espacio colonizado resulta en varias contradicciones en su estructura estatal. Esta marca se extiende a los migrantes, especialmente a los provenientes de territorios de la periferia global, quienes, junto con las poblaciones internas que están subordinadas, son víctimas de la falta de implementación de políticas por parte del Estado para resolver problemas históricos tales como una mayor lucha contra el trabajo análogo: la esclavitud, la tortura, la violencia policial y el encarcelamiento masivo (Quintanilha; Segurado, 2020). En cuanto al papel del Estado, a pesar de que hemos sido testigos de cambios sustanciales en la legislación brasileña en el campo de la migración en las últimas tres décadas, hay una inconsistencia con el paradigma de seguridad nacional propuesto y retomado por el gobierno de Jair Bolsonaro (Mendes; Bensabath, 2019). Esta contradicción es visible cuando confrontamos, por un lado, la impresión de receptividad de la población brasileña y, por otro, el trato reservado a ciertos grupos de migrantes. Una encuesta realizada por el Instituto Ipsos, en 2021, mostró que, entre 28 naciones utilizadas en el estudio, Brasil aparece en el 3er lugar como el más favorable para la recepción de inmigrantes refugiados, con la mayoría de la población (78%) en acuerdo de que las fronteras deben estar abiertas a los extranjeros que sufren guerras y persecución política (Mantovani, 2021). A pesar de esta aparente receptividad, el análisis de los últimos años revela varios episodios de violencia contra determinados grupos de migrantes, según especificidades que parten de la clasificación en función de su país de origen. Villen (2021: 54) nos da algunos ejemplos, como la agresión física a estudiantes de países pobres, como los del continente africano; las declaraciones xenófobas realizadas por el presidente Jair Bolsonaro a los cubanos del programa Mais Médicos, que llevaron al fin de esta colaboración sanitaria entre Cuba y Brasil; y la destrucción de viviendas para venezolanos en la ciudad de Pacaraima en agosto de 2018. Dada la conexión de personas, culturas, nacionalidades y diferencias, independientemente de la aceptación de los migrantes por parte de los nacionales, la mirada sistémica moderna y globalizada posibilita la elaboración de un análisis que predice e identifica a un país precisamente por su identidad, costumbres, mercado y reconfiguración mecanismos de un espacio plural. La perspectiva histórica también es adoptada por Milton Santos (1978: 122) cuando conceptualiza “espacio” como “un conjunto de funciones y formas que se presentan por procesos del pasado y del futuro”. Entonces, en la actualidad, cada país tiene sus intereses, los cuales van cambiando con el tiempo, y por eso, la idea de soberanía en la modernidad es discutible, pues la www.editorial.unican.es
280 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… atención e importancia que el gobierno ve en unos tiempos se transforman en otros, comodidades o prioridades, en la dinámica de las relaciones internacionales, donde los Estados no tienen conductas estándar, en una visión constructivista, porque son [...] .” (Nogueira, 2011). En la cuestión venezolana, la subalternización del migrante cobra especial protagonismo debido a la instrumentalización del tema por parte de los discursos de extrema derecha que se popularizan en el país desde la congregación ideológica en torno a la figura del presidente Jair Bolsonaro. La popularización del bolsonarismo en Brasil como movimiento social es un fenómeno que se vincula a la coyuntura mundial posterior a la crisis de 2008, responsable del deterioro del tejido social y del deterioro de las condiciones de trabajo, lo que abrió espacio para un amplio cuestionamiento tanto del neoliberalismo, orden hegemónico y gobiernos con sesgos progresistas de la fase anterior de “Onda Rosa”. Para Mogilka (2021: 464), son necesarios cuatro elementos de carácter coyuntural para entender el ascenso de la extrema derecha: “la decadencia del imperio estadounidense, la guerra híbrida, la etapa actual del capitalismo con la industria 4.0 y la crisis estructural”, crisis “del capitalismo que vivimos desde 2008”. Durante su campaña electoral, las intenciones del entonces candidato a presidente Bolsonaro hacia el tema venezolano estaban reñidas con las de los demás candidatos. Frente a la acogida de migrantes vulnerados por el hambre, las condiciones de vida insalubres y la persecución política, el candidato tenía como propuesta resuelta la creación de campos de concentración para refugiados, para segregarlos de la vida social y del uso de los servicios públicos y la derogación de la Ley de Migración, aprobada en 2017 (Estado de Minas, 2018). Cabe señalar que la Ley de Migración, considerada por expertos como una de las más avanzadas del mundo, fue el resultado de un amplio debate sobre derechos humanos que hacen referencia al contexto de redemocratización en el país. En esta ley, el migrante es percibido como titular de derechos, frente a los meros deberes y limitaciones de su vida civil como residente en el territorio nacional, como prevalecía en el antiguo Estatuto de Extranjería que la Ley de 2017 pretendía sustituir. Aprobada bajo Michel Temer, tras el impeachment de Dilma Rousseff (2018), la nueva legislación abrió espacio para el regreso de políticas neoliberales y conservadoras, sufrió varios vetos que reservaron una mayor protección legal a los migrantes, pero siguió siendo, en esencia, una protección importante marco para extranjeros (Claro, 2020). La mirada del migrante venezolano por parte del movimiento bolsonarista vuelve a la mirada del extranjero como enemigo público, “secuestrador” de oportunidades
281 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad laborales locales y vacantes en servicios públicos esenciales. La inserción en el mercado de trabajo brasileño depende de múltiples factores, pero la lógica capitalista del sistema-mundo moderno ciertamente está pasando por una dinámica con nuevas interacciones espacio-temporales basadas no sólo en el comercio de productos y servicios, sino también en la migración de la mano de obra. Esto es lo que Sassen (1990) considera la movilidad internacional del trabajo y el capital en el mundo globalizado. La distinción entre nacionales y migrantes en este contexto económico-laboral remite a la xenofobia y al racismo de Estado como marcas del discurso de extrema derecha que se levanta a nivel mundial. Como argumenta Lisboa (2021), este posicionamiento del migrante como “secuestrador” de oportunidades carece de sustento sociológico, en la medida en que los estudios demuestran que el flujo migratorio se genera cuando existe una demanda real de mano de obra, ya sea elevando el promedio de edad de la población local o por su sobrecualificación, creando un “ejército de trabajo” en el migrante. Aun así, la xenofobia latente se puede ver en el discurso de varios líderes de extrema derecha, como Donald Trump y Mateo Salvini. Una posible explicación de la recurrencia de tales discursos es el fenómeno del “chivo expiatorio”: ante la ausencia de respuestas concretas al deterioro social, se crean “enemigos públicos” para externalizar las causas del deterioro y eximir a las autoridades de actuar sobre la esencia del problema y superar los desequilibrios. Se pueden destacar aquí dos puntos sobre este fenómeno discursivo. El primero es el tamaño del tema migratorio para reforzar la ideología nacionalista. Un Estado-nación se desarrolla sobre la base de la formación histórica de un sentido de unidad cultural e identitaria, por encima de las divisiones internas. Por lo tanto, el discurso nacionalista gana fuerte atractivo entre quienes identifican la “injerenci externa” con el pleno desarrollo de las dinámicas internas, a pesar de sus contradicciones. Entender al migrante como un opositor a la estabilidad nacional, más que como parte integral de su fisiología, refuerza la idea de alteridad dentro de una lógica del Estado-nación como propiedad, perteneciente a los nacionales y con la necesidad de ser defendida de” otros” extranjeros. En un país con una herencia colonial tan marcada por el racismo, esta diferenciación categórica entre “nosotros” –los nacionales– y “ellos” –los inmigrantes– se agudiza aún más (Costa; Vieira, 2019). El segundo punto se refiere a una dimensión más específica de la dicotomía política entre Brasil bajo la administración de Bolsonaro y Venezuela bajo el gobierno de Maduro. Dado que el bolsonarismo, retomando la idea de construir “chivos expiatorios” para justificar la persistencia de situaciones de crisis, identifica la categoría www.editorial.unican.es
289 Migración, violencia y pandillas transnacionales Hugo César Moreno Hernández1 Introducción El fenómeno de las pandillas transnacionales tiene como principal detonante los flujos migratorios y las políticas de los países receptores confeccionadas para controlar a la población que se ha asentado de manera irregular en su territorio, especialmente en los Estados Unidos, con la estrategia de deportación. Las pandillas en los Estados Unidos tienen una fuerte relación con la población migrante, sobre todo en la participación de jóvenes expuestos a ambientes hostiles, tanto por los choques culturales como por la discriminación social de la que son víctimas. La evolución del fenómeno pandillero tiene hoy como forma más compleja la transnacionalización de identidades grupales, como el barrio 18 y la Mara Salvatrucha 13, surgidas en Los Angeles, California y desperdigadas, principalmente, en el Triángulo Norte de Centroamérica, otro caso importante son los Latin Kings, cuyo origen está en Chicago, Illinois, y se han expandido hacia Ecuador y Europa. Con estos antecedentes, el capítulo presentará el momento actual que viven estos grupos respecto a los flujos migratorios que transitan por el territorio mexicano, 1 Profesor-investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México (Nivel 1). Es co-coordinador, junto con Maritza Urteaga, del seminario permanente “Jóvenes, entre la creación y la criminalización” de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, México. E-mail: [email protected] www.editorial.unican.es
290 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… reconstruyendo, con base en trabajo de campo multisituado el círculo iniciado en la década de los ochenta con la migración centroamericana hacia Estados Unidos, motivada por violencia política, las deportaciones masivas de los noventa desde territorio estadounidense hacia Centroamérica y la migración de pandilleros desde esa región hacia Norteamérica, promovida, principalmente, por violencia económica. Los testimonios fueron ofrecidos por pandilleros deportados, asentados y en movimiento en San Salvador, Tijuana y Los Angeles. 1. Breve nota metodológica Este capítulo es resultado de una línea de investigación sobre pandillas transnacionales que se originó desde 2008. Para el argumento central se recurrió a diversos testimonios de pandilleros activos y calmados, recabados con base en trabajo de campo multisituado, a fin de reconstruir el círculo iniciado en la década de los ochenta con la migración centroamericana hacia los Estados Unidos, motivada por violencia política y las deportaciones masivas de los noventa de los Estados Unidos hacia Centroamérica. Para este punto se retomaron los testimonios de personal de la organización Homies Unidos en 2011 y Luis Romero en 2013, en San Salvador y Alex Sánchez en 2018, en Los Angeles. En lo que respecta a la migración de pandilleros desde Centroamérica hacia los Estados Unidos, durante las primeras décadas del siglo XXI, promovida, principalmente, por violencia económica, se retomaron los testimonios de cuatro jóvenes en ruta migratoria (se sitúan en Tijuana con fines de mantener su anonimato): R, quien es un migrante salvadoreño con una relación muy cercana con la Mara Salvatrucha 13, y tres pandilleros-migrantes de la misma pandilla: Sleepy, Dos y Fiero. En este sentido, los testimonios fueron ofrecidos por pandilleros deportados, asentados y en movimiento en San Salvador, Tijuana y Los Angeles. También se recurrió a otras investigaciones en las cuales participamos como director o tutor en el proceso de investigación, se trata de trabajos que tuvieron como resultado tesis para obtener el grado de doctorado de Rosalinda Vázquez Arroyo (2018), Liliana del Carmen Reyes Hernández (2019), Luisa Alquisiras Terrones (2020), Norma Angélica Cuéllar Díaz (2020) y María José Morales Vargas (2022). Asimismo, se revisaron diversos materiales investigativos y periodísticos.
291 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad 2. Triple desterritorialización El fenómeno de las pandillas transnacionales tiene como principal detonante los flujos migratorios y las políticas de los países receptores confeccionadas para controlar a la población que se ha asentado de manera irregular en su territorio, especialmente Estados Unidos, con la estrategia de deportación. Esto posibilita observar tres movimientos: 1) un primer movimiento migratorio acaecido en la década de 1980, cuyo principal factor fue la guerra civil en El Salvador; 2) segundo movimiento de deportación operado por el gobierno estadounidense después de 1992 tras los acuerdos de paz firmados entre la guerrilla y el gobierno salvadoreño; y 3) el crecimiento de las pandillas en El Salvador, la extrema criminalización de estos grupos y el recrudecimiento de políticas económicas neoliberales que amplificó el número de personas expulsadas desde El Salvador. A estos tres movimientos es a lo que llamo triple desterritorialización, retomando el término de la aportación de Gilles Deleuze y Félix Guattari (2008). Desde esa posición, asumimos la desterritorialización en un doble sentido: como devenir y como fuga, comprendiendo que en ambas situaciones operan relaciones desde las cuales se puede considerar la desterritorialización en clave negativa, pero siempre ajustando la observación a lo que Deleuze y Guattari afirman: “la desterritorialización debe ser considerada como una fuerza perfectamente positiva, que posee sus grados y sus umbrales (epistratos), y que siempre es relativa, que tiene un reverso, que tiene una complementariedad en la reterritorialización. Un organismo desterritorializado respecto al exterior se reterritorializa necesariamente en sus medios interiores” (2008: 61). Esto significa que los movimientos migratorios, por más que estén forzados, siempre responden a una fuerza vital de quien se desterritorializa y, en el caso de la búsqueda migrante de un lugar “soñado”, su umbral se condensa en la reterritorialización que invita al movimiento. Esto va más allá de la criminalización o regularización de los movimientos migratorios, responde a la positividad de búsquedas vitales que llevan al devenir de los sujetos. Salir para salvar la vida, volver forzado portando el barrio como territorio desterritorializado, reterritorializarse en el país de origen que es, al mismo tiempo, el nuevo territorio, nuevamente escapar para preservar la vida ahora por razones económicas o por otra violencia donde, el mismo sujeto, es actor: Una acción criminal puede ser desterritorializante respecto al régimen de siglas existente (la tierra grita venganza y se aleja, mi culpa es demasiado grande); pero el signo que exwww.editorial.unican.es
292 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… presa el acto de condenación puede ser a su vez desterritorializante respecto a todas las acciones y reacciones (“serás un fugitivo y un desertor en la tierra”, ni siquiera te podrán matar). En resumen, hay grados de desterritorialización que cuantifican las formas respectivas, y según los cuales los contenidos y las expresiones se conjugan, alternan, se precipitan recíprocamente, o, al contrario, se estabilizan al efectuar una reterritorialización. Lo que llamamos circunstancias o variables son precisamente esos grados. Hay variables de contenido, que son proporciones en las mezclas o agregados de cuerpos, y hay variables de expresión, que son factores internos a la enunciación (ibid: 92). La triple desterritorialización no se refiere a los grados de desterritorialización, pues cada uno de los tres momentos identificados presenta distintos grados de desterritorialización en sí mismos: el joven enviado en solitario hacia los Estados Unidos para no ser reclutado por el ejército o la guerrilla, la familia que migra para evitar los estragos de la guerra, dejando atrás a los hijos pequeños que un par de años después se unirán en California; jóvenes pandilleros deportados sin procesos legales, jóvenes pandilleros retornados azuzados por la supuesta paz; hombres, mujeres y niños migrando en solitario o caravanas; pandilleros huyendo de sus enemigos o sus homeboys. En cada movimiento hay una reterritorialización según el grado de desterritorialización; tíos o tías recibiendo al joven; hijos que vuelven a ver a sus padres después de años; rutas peligrosas, colectivos solidarios; escapes existosos o ausencia de familia o imposibilidad de cruzar más al norte. El siguiente testimonio permite observar este proceso en su complejidad: Nos metimos a las pandillas, empezamos a sobrevivir vendiendo drogas y haciendo todos los ilícitos que se puedan dar, porque un ilegal no tenía muchas oportunidades y para chingarte, para tener feria, tenías que tener dos, tres trabajos, toda una discriminación y todo un problema de violaciones a derechos humanos. En 1992 se firman los acuerdos de paz en Chapultepec, México, y esto, para todos los salvadoreños que estábamos en Estados Unidos, fue un avance importante, porque ya no iba a haber guerra. Lo que no sabíamos es que era una guerra mucho más ideologizada, se acababa la guerra entre la guerrilla y el ejército, pero quedaba una posguerra que iba a plantear otra guerra política, social y económica que es la que tenemos hoy. Estados Unidos en 1992, después de los acuerdos de paz, se agarra de una ley, rara, antimigratoria y comienza a deportar masivamente a los salvadoreños, y se deportan las pandillas hacia El Salvador. Deportan maras salvatruchas, dieciochos, crazy riders, VAlenox, y llegamos a formar una lista alrededor como de 2500
293 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad pandillas, más las pandillas que venimos a encontrar en El Salvador: la Mara Gallo, la Mara Chancleta, la Mara ACDC, desde que nació la Mara Salvatrucha allá, nacieron otras maras aquí en El Salvador. Cuando llegamos al El Salvador, por decir algo, los que vinieron deportados, que trajeron esa iniciativa, que venían con ese estilo diferente de vida, venían vestidos de cholos, con sus aritos, con sus tatuajes, porque el tatuaje también tiene su época. En el 80, si me mirás, yo sólo tengo tres cuatro tatuajes, eran como un chingo, en el sesenta y setenta era como un tatuaje chiquitito, una chingaderita y ya, de ahí en el ochenta un poquito, en el noventa, un poquito más, en el dos mil, ya empezamos a ver tatuajes en la cara, y tatuajes ya de otro nivel y otro realce. La cuestión es que venimos al Salvador hablando inglés, nos gustaba oír música chingona y muy nueva, con un estilo de vestuario diferente del que tenían los jóvenes en ese entonces, y los jóvenes en El Salvador, muchos de ellos estaban solos, unos porque les mataron a sus padres en la guerra, otros porque sus padres habían emigrado hacia los Estados Unidos y los habían dejado en El Salvador con sus abuelos, pero estos abuelos les daban en la madre a cada rato. Entrevistamos a unos pandilleros de esa época y dicen que ellos se metieron a la pandilla porque sus tíos, sus abuelos o sus primos los violaban y se metieron a la pandilla para matarlos. Pero lo que te quiero decir es que estos jóvenes que se quedaron en El Salvador y vieron a estos otros jóvenes deportados, los vieron como un modelo a seguir, un modelo a imitar, pero el problema no solamente era que nos miraban así, sino que mirábamos a la policía de aquel entonces, del 92, 93, 94, eran los cardamomos, era la policía antigua y nos peleábamos con ellos, venía un policía y me decía algo y le rompía su madre. Sacaba pistola y yo también sacaba pistola, no les teníamos miedo a esos güeyes. De ahí reaparece la sombra negra, cuando miran que viene todo este montón de cosas, la sombra negra se había apaciguado después de los acuerdos de paz, pero vuelve a surgir en los noventa, 92, después de esta deportación masiva, para empezar a hacer limpieza social. Aquí le llamábamos así, “no, que la limpieza social nos está chingando”, hasta que comprendimos que no era una limpieza social, sino que eran ejecuciones extrajudiciales lo que estos cabrones habían hecho, o sea, ya estábamos como encontrando que esa palabra estaba chida, que era una limpieza, que nos estaban limpiando como basura, pero no, empezamos a entender la cuestión y empezamos a pelear esa circunstancia, y empezamos a pelear en contra de esas ejecuciones extrajudiciales, mandamos al bote como a cinco o seis sombras negras y por ahí se empezó a calmar la cosa, pero de esos que se calmaron surgieron otras, la mano blanca, la Maximiliano Hernández Martínez, comunidad de no sé qué, eran cinco cabrones que andaban agarrando pandilleros y matándolos, sólo por ser pandilleros (comunicación personal, personal de Homies Unidos, El Salvador, junio de 2011). www.editorial.unican.es
294 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… En el relato se presenta con claridad la segunda desterritorialización tras una breve situación del resultado de la deterritorialización del primer momento. Lo importante del segundo momento está en los grados de reterritorialización que pueden descifrarse así: 1) deportación masiva de jóvenes desterritorializados en los barrios (forma lingüística que en sí misma denota territorio e implica su grado de reterritorialización en un plano más simbólico que físico); 2) los barrios están territorializados en los cuerpos y lenguajes de los jóvenes pandilleros, expresan con estruendo su fuerza desterritorializante, llamando la atención de otros jóvenes; 3) reterritorialización de los barrios en zonas marginadas de San Salvador y alrededores, desterritorialización de miles de jóvenes llamados a habitar los barrios (ingreso masivo a las pandillas durante la segunda mitad de la década de 1990); 4) respuesta criminalizante por parte del gobierno para tratar el fenómeno además de permitir se inflamaran pulsiones violentas por parte de sectores sociales aún conectados afectivamente con la situación de guerra civil (grupos paramilitares); 5) aparición de iniciativas que buscaron otras formas para tratar el fenómeno (Homies Unidos, por ejemplo, ver Moreno y Sánchez, 2018). La tercera desterritorialización se nutre de la complejidad del proceso de reterritorialización del segundo momento (tras la deportación). En muchos sentidos, la tercera desterritorialización inicia ahí, con la pulsión desterritorializante que invita al devenir hacia las pandillas de miles de jóvenes, dejando el territorio habitado por los civiles (como llaman los pandilleros a quienes no son miembros de pandillas) para habitar los barrios. De esta manera, las pandillas transnacionales, las cuales sólo obtienen ese carácter tras la deportación masiva (segundo movimiento), son en sí mismas desterritorializaciones en cuanto “las minorías son estados objetivamente definibles, estados de lengua, de etnia, de sexo, con sus territorialidades de ghetto; pero también deben ser consideradas como gérmenes, cristales de devenir, que sólo son válidos si desencadenan movimientos incontrolados y desterritorializaciones de la media o de la mayoría” (ibid: 108). Es preciso tener en mente a la pandilla transnacional como un motor de desterritorialización-reterritorialización, porque no está colocada en un territorio físico, pero siempre busca ganar territorio, siempre es territorial, impone su nombre en el placazo plasmado en la pared sin remilgos u oculto entre pliegues de saberes cotidianos, “gobierna” sectores y defiende fronteras, pero se expande más allá, en el no-territorio del nombre del barrio. El barrio, en su triple desterritorialización, supone reterritorializaciones, está en Estados Unidos y en Centroamérica, las clicas mantienen el nombre original y logran diseminarse en el territorio de retorno. Si bien, a diferencia de otras culturas pandille-
295 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad ras como, por ejemplo, los Latin Kings, quienes se consideran nación y están jerarquizados piramidalmente, rindiendo respeto a una llamada tierra de origen (Chicago), la cultura ganguera angelina no promueve este respeto a una supuesta tierra madre, pero las clicas que mantienen en su nombre el origen angelino tienen cierto respeto extra, gracias a su originalidad, como lo refiere el siguiente testimonio: Los Parque Vista, que son de allá de un parque de allá de California, ahí pues si ellos, ellos están establecidos allá en El Salvador, en varias partes de El Salvador, en varios departamentos de El Salvador y pues allá ellos como es un programa estadounidense, pues ellos no se rigen al programa de los, digamos, si en el departamento donde ellos están hay unas cinco cliclas más involucradas en ese departamento, no se rigen a las reglas de ese programa, sino que ellos son independientemente libres de hacer y deshacer lo que ellos quieran (comunicación personal con R, Tijuana 2018). La pertenencia a la pandilla trasciende también el territorio. Algo común en este tercer momento, marcado por la migración desde Centroamérica hacia Estados Unidos, donde son recibidos por el mismo barrio, pero en otro territorio: “Sí, pues, ya digamos, llegan a Estados Unidos y ellos se comunican con los de allá abajo y ya tienen un respaldo pues porque... un respaldo en palabra en que la otra pandilla de acá arriba pues los reconozca como miembro y arte y parte de la pandilla” (ibid.). Los pandilleros son una especie de nómadas, en lo simbólico y en los fáctico, siendo el barrio su línea de pertenencia tanto al territorio como al símbolo. Porque “para el nómada […] la desterritorialización constituye su relación con la tierra, por eso se reterritorializa en la propia desterritorialización. La tierra se desterritorializa en la misma, de tal manera que el nómada encuentra en ella un territorio. La tierra deja de ser tierra, y tiende a devenir un simple suelo o soporte. La tierra no se desterritorializa en su movimiento global y relativo, sino en lugares precisos” (ibid.: 386). Por ello, el tercer momento implica la migración hacia Estados Unidos, allá donde se originó la pandilla, entendiendo que no se busca un retorno al lugar mítico, aunque se encuentre, sino que se articula con las características contemporáneas de la migración forzada de los centroamericanos: condiciones económicas, climáticas, de seguridad y abandono. Desde esta postura, observamos la migración como un fenómeno social de desterritorialización en el sentido positivo: de movimiento creativo donde el sujeto busca descomponerse (desestratificarse, ver Moreno y Sánchez, 2018) para recomponerse, recrearse, descubrir en su devenir otra forma de ser y existir. Esto no significa que los www.editorial.unican.es
296 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… senderos practicados sean bondadosos, todo lo contrario. Se trata de comprender al migrante más allá del movimiento, comprenderlo en la configuración-reconfiguración de su subjetividad y calidad de agente capaz de crear social, política y culturalmente. Entender al migrante como sujeto activo, como agente social y no sólo como víctima y número calibrando las estadísticas. Por ello, asumimos en la perspectiva de la Autonomía de las Migraciones una fuente teórico-metodológica para desterritorializar los enfoques clásicos del estudio de la migración, a fin de reterritorializarla en el estudio de la subjetividad y la experiencia de los migrantes. Siguiendo a Blanca Cordero, Sandro Mezzadra y Amarela Varela, aceptamos que “si los migrantes desafían fronteras y con ello desordenan permanente y cotidianamente su régimen de control, nosotros abríamos que desafiar las fronteras cognitivas, los márgenes epistemológicos con los que pensamos las migraciones, el trabajo migrante, las subjetividades en movimiento” (2019: 9), y en ese orden de ideas, comprender el fenómeno de las pandillas transnacionales como la reterritorialización del desafío orquestado por miles de jóvenes desterritorializados en los barrios transnacionales. Esto implica pensar la migración según su ingobernabilidad, privilegiando la voz y la subjetividad migrante. Desde esta perspectiva, se comprende el movimiento migratorio a través de prácticas, deseos, expectativas y comportamientos (Mezzadra, 2005, 2012), en términos de la heterogeneidad, en las que los migrantes se enfrentan, negocian y resisten al poder (De Genova, Mezzadra, Pickles, 2015: 80). El giro analítico de esta perspectiva se encuentra en analizar cómo las migraciones responden, resisten y transforman los dispositivos de control fronterizo destinados a gobernarlos, al visibilizar a los migrantes como sujetos en movimiento con agencia. Se comprende, entonces, a los movimientos migratorios, sobre todo aquellos ilegalizados, como fuerzas transformadoras de los sentidos y significados de las fronteras, la ciudadanía, la fuga y los movimientos sociales. En sí misma, esta perspectiva reflexiona sobre la doble pulsión desterritorialización-reterritorialización, pues, al asumir al migrante como un agente con potencial político y social, por un lado es preciso comprender cómo responden las migraciones a las transformaciones de las prácticas gubernamentales de control fronterizo y, por el otro, cómo operan las desterritorializaciones que logran evadir esas nuevas formas, para encadenar el proceso con la manera en cómo esas desterritorializaciones influyen en las respuestas gubernamentales que buscan gobernarlas (Casas y Cobarrubias, 2019). Esto es así porque la movilidad humana precede y excede a los regímenes de control fronterizos. Una desterritorialización lleva a los dispositivos de poder encargados
297 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad de gobernar las migraciones, diseñan nuevas estrategias de reterritorialización que son habitadas por los migrantes hasta desbordarlas en otro movimiento desterritorializador del régimen de control, prolongando el proceso en diversos conflictos y juegos de tácticas y estrategias. Los migrantes desafían fronteras y desbordan permanente y cotidianamente su régimen de control (Cordero, Mezzadra y Varela, 2018). De esta manera los migrantes dejan de ser percibidos como víctimas ontológicas, los migrantes hablan de sus luchas y despliegan su lenguaje, deviniendo en agentes de transformación política (Bojadžijev y Karakayal, 2010). Finalmente, esta perspectiva está en consonancia con la tensión teórico-metodológica de los procesos de desterritorialización-reterritorialización al analizar el continuo de los conflictos acaecidos por la tensión permanente entre la libertad de movimiento y los poderes que lo obstaculizan (Mezzadra, 2005, 2012). 3. El Barrio 18 como acogida y el origen de la Mara Salvatrucha 13 (primera desterritorialización) Las pandillas en Estados Unidos, como se ha visto, tienen una fuerte relación con la población migrante (Thrasher, 2021 [1927]), sobre todo en la participación de jóvenes expuestos a ambientes hostiles, tanto por los choques culturales como por la discriminación social de la que son víctimas. Para el caso de los jóvenes salvadoreños que llegaron a Los Angeles durante la década de 1980, las pandillas se convirtieron en un lugar social/comunitario (Moreno, 2014, 2018), algunas pandillas les acogieron, como el caso del Barrio 18 y crearon la propia, la Mara Salvatrucha 13. Actualmente la palabra “mara” remite a una supuesta forma específica de pandilla, sin embargo, se trata de una palabra muy usada por los salvadoreños: “En El Salvador hemos tenido una palabra desde hace años: mara, siempre nos hemos llamado mara. En El Salvador mis abuelas, mis abuelos, han tenido la palabra mara, pero lo decían no como se mira hoy, sino que era como ‘mi grupo’, ‘mi mara’. Y Salvatrucha nace de salva de salvadoreño y trucha que significa un bicho avispado” (comunicación personal con Alex Sánchez, Los Angeles, 2018). La discriminación padecida por los jóvenes salvadoreños, mucha de ella por parte de la población mexicoestadounidense, promovió el ingreso a la pandilla o Barrio 18, una de las pocas que les recibió, y el crecimiento de la MS13. El siguiente relato resulta esclarecedor al respecto: www.editorial.unican.es
304 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… Este año me mataron a mi hijo allá en Honduras, no tenemos apoyo del gobierno. Las maras son un escuadrón de la muerte que, si pones un negocio en la calle, ellos te extorsionan, si no les das dinero, te matan, como le paso a mi hijo de 18 años […] Yo soy un hombre luchador que me ha gustado trabajar, pero ya trabajo en Honduras ya no hay, y por eso tengo que migrar, para darle una mejor vida a mi familia. Tengo dos opciones […] huir de aquí o morirnos de hambre y dejarnos matar a manos de las maras (Morales, 2022: 85). En este testimonio se confunden y articulan dos formas de violencia: la directa ejercida por las pandillas transnacionales a través de la extorsión y el asesinato, y la violencia estructural ante la ausencia de oportunidades laborales. Quien habla siente cerca la muerte en todos sus sentidos, ante el filo del cuchillo o el fuego de revólver y ante la inanición. Aquí se logra percibir, en la confusión que no significa incapacidad para discernir entre una y otra, sino, muy al contrario, percibir cómo una y otra promueven un ambiente tétrico y hostil a grado tal que arriesgarse a la migración irregular en un territorio igualmente hostil, quizá más, supone mejor elección que la de quedarse: al menos hay esperanza. Mi vida estaba en riesgo en mi país, yo ya no podía seguir en mi país. Yo en Honduras era pastor de jóvenes, trabajaba dentro de una iglesia, trabajaba con jóvenes que eran pandilleros, drogadictos, sicarios, alcohólicos. A raíz de eso, comencé a recibir amenazas de muerte de la pandilla 18 […] Pese a las amenazas, yo seguía trabajando con los jóvenes y fue cuando las pandillas comenzaron a perseguirme porque, según ellos, ya estaba haciendo demasiado daño. En mi misión, yo recogía jóvenes de las calles, ponía cámaras de seguridad en la colonia donde yo vivía y todo para poder parar, de alguna manera, la delincuencia, el narcotráfico, la venta de drogas, para poder parar el cobro del impuesto de guerra, entonces todo eso me trajo problemas (Morales, 2022: 119). A diferencia del testimonio anterior, aquí se alcanza a ver un conflicto definido por la posición en la que se coloca quien habla. Los términos de pertenencia a la pandilla implican una situación absoluta: se entra a la pandilla, pero no se sale, a menos que sea muerto. Como se mencionó más arriba, para comprender la guerra entre pandillas, para dar la justa dimensión al “impuesto de guerra” del que habla el testimonio, es necesario tener en cuenta las reterritorializaciones subjetivas que fomentan la desterritorialización de los barrios. Es importante destacar que es la Pandilla 18 quien violenta a este pastor al sentirse “dañada”. Qué provoca tal “daño”, pues la misma actividad
305 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad pastoral, la búsqueda por “sacar” de las pandillas a los jóvenes. Ése ha sido uno de los grandes errores al abordar el fenómeno de la violencia generada por las pandillas. La 18 es muy celosa de sus reglas, por ello, asumimos la tesis sobre el porqué del inicio de la guerra entre la 18 y la MS, principalmente por la salida de miembros de la 18 para afiliarse a la MS. En ese sentido, a pesar de que se busque “sacar” a los jóvenes para beneficiarlos, al no comprender mínimamente la vida y cultura pandillera, se generan conflictos que derivan en violencia homicida. Así, en este caso, la huida es claramente forzada por la amenaza. Por otro lado, para comprender “la renta”, la extorsión a la que los pandilleros someten a sus vecinos, la idea de impuesto de guerra es importante, porque define el ambiente violento con gran precisión. La extorsión se amplificó a medida que se arreció la estratega criminalizante para tratar el fenómeno pandillero, a medida que la cárcel se llenó de homeboys, la necesidad de asegurar ingresos impuso el régimen extorsivo, lo que también incluye toques de queda, sospechas sobre vecinos por ser informantes, ajusticiamientos y conversión en blancos para la pandilla contraria. “Es mejor morir en tierra ajena que morir en la mía. Aquí ya ha muerto mucha gente. Cada vez, la guerra entre maras cada vez está más caliente. Yo a mi país no pienso regresar. Teníamos un changarrito, vendíamos fruta. Los mareros llegaban, andaban mirando quién avanzaba un poquito, porque llegaban cobrándote la extorsión” (Morales, 2022: 119). La guerra se calienta según un movimiento acumulativo, “si me matan una, les matamos dos”, y la respuesta provoca una espiral homicida que, necesariamente, involucra a los agentes estatales, sobre todo los policiacos y militares, calentando más la zona, amplificando los efectos de guerra que no paran ni con emergencias globales. Yo tenía un comedor de venta de pupusas y comida rápida, manejé mi negocio durante dos años, por la pandemia me vi muy afectado, y doblemente afectado por las pandillas, porque allá uno pone un negocio y uno tiene que pagar la plaza, así le llaman acá, pero allá le llamamos renta a la extorsión. A mí me extorsionaban las pandillas por 100 dólares semanales, en un principio pues, aunque con dificultades, podía cubrirlos, pero con la pandemia ya no podía cubrir esa cuota que me pedían (Morales, 2022: 120). Por esto, no es difícil comprender por qué al ingreso de jóvenes a las pandillas se le llama reclutamiento, algo que hasta las mismas pandillas han adoptado. Como se verá más adelante, este llamado reclutamiento tiene enorme complejidad, recoge afectos de la guerra civil, cuando tanto guerrilla como ejército reclutaban muchachos para el comwww.editorial.unican.es
306 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… bate, invita a pensar en ciertas formas de sometimiento psicológico sobre los jóvenes que se adscriben a las pandillas, pero tiene elementos afectivos y simbólicos poderosos. Mis papás no quieren que esté en El Salvador, la Mara me quiere a mí. Mis papás me mandaron de 17 años a Estados Unidos, estudié hasta prepa. Me mandaron porque estaba muy dura la delincuencia. Me deportaron en 2016 a El Salvador, traté de regresar y me deportaron desde México. Ya estuve 4 veces aquí. Antes caminaba con mi machetillo, bien, pero de ahí se comenzó a poblar y con las maras se puso bien feo. Cuando la guerra yo me acuerdo. Yo tenía 13 años. Yo me acuerdo de toda la guerra, porque mi jefe le decía a mis hermanas. Son cohetes, les decía. Porque mis hermanas se metían debajo de la cama. Cuando bombardeaban, tatatatata. La guerra de El salvador fue una guerra que no quiero ni recordarla porque en la calle encontrabas muertos. Por todos lados. Unos porque eran guerrilleros, otros porque eran militares. Los mataron los soldados. Encontrabas un sinfín de muertos, era una vida bien fea. Pero ellos piensan que los salvadoreños estamos locos, no estamos locos, estamos traumados. Porque la guerra nos dejó traumados. Mirábamos 100 muertos, así (Cuéllar, 2020: 241). En todo caso, las familias se ven atosigadas por el terror de ver a sus hijos como pandilleros y la pandilla, cuando asume a un sujeto parte de ella, busca totalizar la vida de sus miembros: la pandilla está por encima de todo. [Mi hijo] un día llegó llorando. Me van a matar, me dijo. Le dije, tranquilo, estuvo un rato en casa, hasta que llegaron por él, y desde ese día no lo he vuelto a ver, no he podido encontrarlo. Después de dos meses, ya llegaron amenazándome a mi otro hijo, 13 años ¿qué vida es esa vida qué llevas en tu país donde desde niño ya estás amenazado? A mi hijo le dijeron que se uniera a ellos. Las maras llegan ganándoselos, que les van a dar un celular, ropa, dinero, hasta un arma le iban a dar, todo el apoyo […] (Morales, 2022: 119). En este testimonio se mezcla la amenaza y la seducción, el tractor simbólico y una obligatoriedad territorial que implica incapacidad de elección. Varios pandilleros, activos y calmados, me expresaron que entraron a la pandilla 18, sencillamente porque era la que campeaba en su colonia, pero otros refirieron haber elegido a ésta por desprecio a la otra, lo que incluso los expulsó de las colonias donde habían crecido y donde quedó su familia. La violencia perenne en El Salvador, impregnada por efectos de separación desde la guerra civil, tiene en la elección de bandos una explicación
307 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad para el reclutamiento y la manera en que la guerra entre pandillas se ha desarrollado en el país. Para el investigador Adrian Bergmann, la mortandad en El Salvador dejó hace tiempo a la malaria y los problemas gastrointestinales como principales causas de muerte. Pero: …cuando el número de homicidios aumenta y el número total de muertes se mantiene estable, se refleja así: para el periodo de 1912 a 1978, los homicidios constituirían un promedio de 2.7 por ciento de las muertes que se dieron en el país. En el periodo de 1993 a 2008, entre 9 y 14 por ciento de las muertes se dieron por homicidio. No obstante, las variaciones, una cosa debe quedar clara: la trayectoria de homicidios es muy larga, incluso mucho más de lo que se acostumbra tomar en cuenta. El nivel de homicidios en El Salvador no se dispara a partir de la guerra ni la deportación de migrantes desde Estados Unidos, ni tampoco a partir de los cambios en el escenario de las pandillas, ni por ARENA ni el FMLN, Alfredo Cristiani o Salvador Sánchez Cerén, El Directo o Viejo Lin. Estos niveles de violencia homicida, para El Salvador, son la norma y no la excepción (Bergmann, 2015: 240-245). Reclutamiento, territorializaciones que evitan desterritorializaciones positivas y provocan desterritorializaciones forzadas como la migración, el impuesto de guerra, la violencia homicida, tienen una larga historia en El Salvador, las experiencias de los sujetos cambian, pero parece existir una tensión estructural que, sin embargo, parece reforzar estos fenómenos como efecto del capitalismo neoliberal, que afecta a todo el Triángulo Norte de Centroamérica: “Nos fuimos de Honduras por las maras y la falta de trabajo. Siempre te quieren reclutar... No podíamos andar por la calle y entrar a otros barrios porque nos decían que iríamos de soplones. Decían que los íbamos a delatar” (Cuéllar, 2020: 143). Son comunes estos cruces de violencia en los testimonios de migrantes en tránsito por México. Describen, sin aspavientos y con precisión pasmosa, cómo los efectos económicos desquebrajan las estructuras sociales o, dicho de otro modo, cómo las estructuras sociales se modifican según las decisiones económicas para forzar migraciones, esto es, desterritorializaciones que desestructuran para ser reestructuradas por el régimen de fronteras y de deportabilidad al subjetivar desde dichos desplazamientos. Drama humano, pero con efectos positivos para la economía global: Cuando vengo de regreso estaban dos motos afuera de mi casa, y dos tipos marcados ahí esperando. Ey viejo, me dijo uno, nos llevamos a Leander, así se llama mi hijo el chico. Priwww.editorial.unican.es
308 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… mero muerto que entregarte a otro de mis hijos, les respondí. Ellos me amenazaron al tiro. Me dijeron ¿sabes contar o no viejo? Yo le dije, 10 balazos o cuántos me vas a tirar porque a mi hijo no te vas a llevar. Me dijeron 10, diez son los días que les quedan de vida […] No lo pensé dos veces, entonces comenzamos a huir (Morales, 2022: 119). 6. La guerra pandillera territorializa y evita formas positivas de desterritorialización En estricto sentido ¿puede llamarse reclutamiento a la inserción de jóvenes a las pandillas? Sin duda, el propio lenguaje pandillero le impregna de un ethos bélico, ellos son soldados, los demás son civiles, imponen control territorial y exigen impuesto de guerra, porque así denominan el conflicto con la pandilla contraria: guerra, sin remilgos. El reclutamiento invita a imaginar obligatoriedad, definida por la localidad y en honor del barrio que rifa ahí, pero no es del todo así, no se toma a los muchachos a la fuerza ni se les brinca contra su voluntad, pasan por diversos procesos para ganarse la pertenencia. Esto no significa la ausencia de acercamiento agresivo hacia los jóvenes, pues se atemoriza al presentar las bondades de pertenecer. Por otro lado, sin duda, es una cuestión de cercanía, de vecindad, de territorio mapeado a fuerza de ser y estar ahí: En la colonia había como quince [mareros], todos de la misma edad. Antes todos íbamos a jugar y a divertirnos, pero […] empezaron a la pandilla a meterse cosas en la cabeza, se la pintan bonita que te dicen, vas a tener esto, todo va a tener vos. Mis padres no me han inducido a cosas malas, pero a todos nos obligan a meterse. A mí me decían, ¿cigarro? Mis amigos ya se habían metido, yo no. Yo era un simple civil. Ellos mandaban, controlaban. No se tocan el corazón digo yo […] Todos nos habíamos criado juntos, todos nos conocemos desde chiquitos, yo no, pero me decían, “unite, aquí no está donde vos quiera, aquí está donde nosotros controlamos”. Allá controla la MS, en Coatepeque, y está Santa Ana y San Antonio, pero éste es el más peligroso. Ahí no entraba ni carro, ni una persona podía entrar si no pagaban. “Hey dame una cora para el cigarro. No, no ando, si anduviera te daría”. Hay familias que se meten en eso, un hermano mete a otro hermano. Yo tengo un primo que es pandillero. Y todos están bien informados, te dicen quién es tu familia, de dónde es, con quiénes anda, saben todo (Vázquez, 2019: 302).
309 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad Entre reclutamiento y territorialidad hay una relación estrecha, la clandestinidad forzada por la estrategia criminalizante como única forma de tratamiento al fenómeno, no puede realizarse del todo debido al ethos de la pandilla, la pandilla es visible, habita los espacios a través de su presencia sensible. Ante la criminalización, la forma de habitar se hace más violenta, pues la tensión entre ocultamiento y visibilidad provoca acciones desmedidas y los enfrentamientos con los agentes policiales delinean mejor el boceto para acercarse a un cuadro de guerra: “En ese tiempo había una tregua entre pandillas, el gobierno firma un acuerdo y se rompió y empezaron a matar, asesinar y a extorsionar. Policías y soldados se andan matando con los pandilleros” (Vázquez, 2018: 303). En un ambiente hostil, donde cualquiera puede ser enemigo, la necesidad de secrecía deviene otro elemento desde donde se elabora la violencia: Un día empecé a ir a la iglesia con los expandilleros, pero estaban bien vigilados. Un día en la noche como a las 8, iban todos de la iglesia pa la casa y llamaron a uno [los mareros], le dijeron bastantes cosas, no querían que viera ese grupito, ni que vaya pa la iglesia y fue amenazado [por los mareros]. No vaya a pensar que todos eran viejos, no, eran de mi edad. Las pandillas están estructuradas por jóvenes. Dejó de ir a la iglesia [el expandillero amenazado]. Y todos vivían en la misma colonia. Me decían los mareros, tú eres un civil, pero andas con estos que fueron pandilleros, vos no puede andar porque va a meterse en un gran problema. Mis amigos que andaban metidos allí se salieron de esa pandilla, como diez. Pero hay una regla, que si tú te metes no puede salir. Son como pasos. Hay un corte de entrada y hay un corte de salida (Vázquez, 2018: 303). Ya se ha dicho, lo mencionan todos los pandilleros, se entra a la pandilla para siempre. Pero esto no implica la posibilidad de “calmar la vida loca”, quienes desean calmarse obtienen un permiso y optar por una vida cercana a la religión es respetado, pero esto no implica la ausencia de sospecha, los pandilleros, activos y calmados, deben ser muy cautos a la hora de relacionarse con personas “civiles”. Aun así, la asunción de que las pandillas reclutan es una percepción no sólo sesgada, sino ciega sobre aquello que ofrecen las pandillas a los jóvenes. “Obligan a los jóvenes a meterse, solo buscan jóvenes, hombres y mujeres. La juventud se está perdiendo allá” (Vázquez, 2018: 303), dice un joven no adscrito a pandillas. La juventud se está perdiendo es una sentencia que poco puede desmentirse. Las pandillas aparecen como un hocico de lobo hambriento cuando, en realidad, es una grieta habitada por jóvenes que encuentran en ella algo que la sociedad no les ofrece. Otra vez, la cuestión del reclutamiento es más www.editorial.unican.es
310 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… complicada que la simpleza de una imagen donde la monstruosidad plagia la inocencia infantil, pero el lenguaje encaja, se asemeja a la imagen propia de los pandilleros. El siguiente testimonio de un joven “civil”, pero muy cercano a la MS13, es interesante a este respecto: …hay muchos que tienen sus hijos y quieren ver sus hijos crecer y pues no involucrarlos, porque están involucrados y no se atente contra los niños, contra los hijos de ellos, por esa razón es de que no reclutan niños. Sí reclutan adolescentes de 13, 14, 15, 16, 17 años, pero niños de la edad prematura que son de 5, 6, 7, 8, 9, 10 años, no, porque ellos tienen sus hijos que van creciendo y no quieren que sus hijos vivan lo que ellos han vivido (comunicación personal con R, Tijuana 2018). Lo dicho por R es confirmado por un pandillero-migrante a quien se le cuestionó si reclutaban niños: “De once o de doce años para arriba” (comunicación personal con Sleepy, Tijuana 2018). Lo mismo contestó “Dos”, otro pandillero-migrante: Si reclutan a niños, es a partir de 11 años, nunca reclutan a más pequeños. Exactamente, más pequeños no, porque, no sé la verdad, que los niños más pequeños todavía no tienen conocimiento pues, y ya de 12 para arriba, pues ya están casi en la etapa de 13 para arriba y ya tienen pensamiento más de adulto y piensan mejor las cosas, mientras que los niños de 12 para abajo todavía no saben tomar una decisión correcta, o sea, tener el valor suficiente para hacer algo que los manden a hacer (comunicación personal con Dos, Tijuana 2018). El proceso de entrada a la pandilla ha cambiado a través del recrudecimiento de la criminalización. Wim Savenije (2009) describe cómo se brincaron cientos de jóvenes en el centro de San Salvador durante los noventa, cuando tras la segunda desterritorialización e inicio de lo que hemos llamado tercera desterritorialización. El muchacho o muchacha que quiere ser “arte y parte” de la pandilla debe demostrar cualidades durante cierto tiempo, desde ser postero (vigía) hasta demostrar temple para realizar “misiones”. “No reclutan niños, ellos trabajaban pa’ nosotros porque les gustaba el ambiente. El alucinante de andar armas” (comunicación personal con Fiero, Tijuana 2018), dijo otro pandillero-migrante. Pero, sin duda, para efectos policiacos, cualquiera que esté cerca de las pandillas, conviviendo en el territorio y disfrutando de respeto, poder y cierta pertenencia, es ya un “criminal”.
311 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad Yo antes robaba y les llevaba dinero a ellos, para que vieran que yo quería ser del barrio, pues un día llegaron a mi casa. Me dijeron que el mero me estaba buscando. Y fue cuando me dieron mi bienvenida. 13 segundos. 13 segundos por toda la banda, golpes. Iba a matar a alguien, me dieron una pistola, pero de bolea. Yo no lo maté. Un chinito lo mató. Pum. Sí, pero era del bando contrario, él era 18 y yo representaba a la 13. Así que me sentía maldito, andando con mis amigos. A mí me gustaba pertenecer a la Mara. Desde chico, es lo que le digo, la única opción es la pandilla. Porque trabajo, muy mal pagado y luego la mara cobra las rentas. Puede ser comida, puede ser dinero (Cuéllar, 2020: 229). Pertenecer a la pandilla es una opción porque ofrece pertenencia, respeto y poder, a pesar de los riesgos. El brinco y lo que representa: un poco de dolor ante lo que se vivirá después, como nos explicó un pandillero activo, son procesos un tanto largos, significan el pasaje hacia una vida distinta, como explicamos en otro lado (Moreno, 2010). La pertenencia es absoluta (ibid.) y se establece desde el cuerpo hasta el territorio. Por qué pertenecer, qué ofrece. Pertenencia, afectos, consumos, oportunidad para ser más significativo en la sociedad cuando otras instituciones están muy restringidas. Esos jóvenes se comienzan a meter a las pandillas, no se reclutaban, porque eso es mentira que se reclutan pandilleros para la pandilla, eso es mentira. Algún loco lo podrá hacer, pero no es que la pandilla en sí tenga esa onda de “ey, reclútame cinco y me los traes”, no. A los jóvenes que les gusta la forma en la que se vive dentro de las pandillas y les gusta porque ahí hay libertad, hay hermandad, si este es mi compadre, éste es mi homeboy, digamos, y de repente viene descalzo, y le digo “oye, por qué vienes descalzo”, “bueno pus no tengo para zapatos”, y de lo que hemos vendido en drogas, de lo que hemos ido a robar, le compramos un par de zapatos a este güey, y le empezamos a ayudar para que no viva tan jodido, porque ya es parte de nuestra pandilla, lo mantenemos bien. Entonces éste viene y de corazón dice, “no, pus ustedes son mis hermanos, son mis amigos, me están ayudando, me han dado de comer, me han dado droga, me han dado mujeres, va, hoy quiero pertenecer”. Es esa cuestión (comunicación personal, miembro de Homies Unidos, julio 2011). Algunos pandilleros refieren que entraron a la pandilla por el vacil, pero no son pocos aquellos que afirmaron hacerlo por búsquedas afectivas y de pertenencia: “Me brinqué por falta de amor de mi familia” (comunicación personal con Sleepy, Tijuana 2018); tampoco es inusual que sea la venganza y la pertenencia al territorio una de las razones de mayor peso para integrarse a la pandilla: “Me brinqué porque tengo www.editorial.unican.es
312 migraciones en el orden hegemónico contemporáneo… primos ahí y pa’ vengarme las muertes de mis hermanos” (comunicación personal con Fiero, Tijuana 2018), aumentando las espirales de violencia. La pandilla genera violencia, dicha violencia obliga a familias enteras a salir de sus países, como se vio, en un porcentaje importante. Pero es la violencia estructural la que expulsa, pues tanto la pandilla como la migración pueden ser observadas como efectos de las condiciones económicas en Centroamérica. Sin embargo, a lo largo de las dos décadas que lleva el siglo XXI, las pandillas se han convertido en la coartada perfecta, se amplifica mediáticamente su virulencia para hacerla pasar como principal razón de desplazamiento forzado. Así, se alimenta un discurso antipandillas, el cual no es discutido por las propias pandillas a través de acciones, sino todo lo contrario, lo afirman, aunque no sea del todo generalizado. Por otro lado, al tener una importancia ostensible en lo que se refiere a la expulsión de población, se convierte en herramienta discursiva por parte de los migrantes para describirse como sujetos vulnerables, lo que no significa que no lo sean, pero, los son por causas distintas: “Estoy buscando entrar por buenas vías a México, busco irme al norte, y quiero entrar a los Estados Unidos, pero ya sabemos que si dices que vienes por trabajo te van a rebotar, te dan el asilo sólo si estás perseguido de muerte. Entonces, debes decir que migras porque te quieren matar, si no te van a rebotar” (Morales, 2022: 156). Presentarse como víctimas de la violencia pandillera es una táctica de los migrantes en cuanto, desafortunadamente, la violencia estructural no supone razón para alcanzar la calidad de refugiado. …la COMAR contempla la condición de refugiado a personas que tiene un temor fundado y que no pueden regresar a su país. Por eso muchas personas se van por esta vía del refugio, aunque a veces no necesiten la protección internacional, porque ser refugiado es un mecanismo de protección internacional, y a veces las personas los usan, aunque no vengan huyendo de su país, lo usan como un medio para regularizarse… Lo que les decimos es que, si aspiran a iniciar dicha solicitud, siempre tienen que decir y, sobre todo, argumentar, que hay un temor de regresar a su país de origen, por eso las personas manifiestan todo eso, que las pandillas los extorsionan, les cobran el impuesto de guerra y que por eso mismo no pueden tener dinero para acceder a la salud, para comprar alimentos… Aquí nos hemos encontrado que muchos de ellos ya saben lo que tienen que decir, aunque la causa de su migración no sea por amenaza de muerte (Morales, 2022: 154).
313 experiencias y efectos de los regímenes de control de la movilidad 7. Huida pandillera La violencia ejercida por las pandillas revira, los pandilleros son víctimas y victimarios, el medio ambiente común entre las pandillas es bélico y está abierto a varios frentes: las otras pandillas, la policía, el ejército, los vecinos. Esta atmósfera de guerra los tiene bajo mucho estrés, cuidando sus espaldas en todo momento, sospechando de todos, de ellos mismos. Esta violencia, la que se ha presentado como principal motor para el desplazamiento forzado de miles de familias centroamericanas, sí es la principal razón de los pandilleros para huir de sus países. A veces migran por la razón de que no han hecho bien las cosas dentro de la pandilla y han quebrantado las reglas que la pandilla les pone y pues para que no atenten contra su vida al verse ellos forzados a que el jefe de la pandilla les ha encomendado hacer, a veces ellos deciden –a veces ellos no cumplen con la misión– a veces eso lo que ellos deciden, salir, como se le dice allá en El Salvador, escamoteadamente, sin que algún compañero de la pandilla se dé cuenta: chequeos, postes, datos, se den cuenta que el que ha irrumpido las reglas salga del territorio y para que no atenten contra su vida, porque sí es un atentado contra su vida y eso es lo que les hacen. Una misión que a ellos les ponen y a veces ellos ya, digamos, que ellos ya han analizado la situación y a veces como que tienen una corazonada, pues que les puede ir mal en hacer esa misión que les han encomendado y a veces qué mejor ellos deciden que emigrar (comunicación personal con R, Tijuana 2018). La huida puede ser también por el incumplimiento frente a la pandilla o por los efectos inmediatos del conflicto con la ley, cuando son demasiado notorios fuera del grupo, pues es indudable que todo pandillero es susceptible de ser detenido sólo con la sospecha de su pertenencia a alguna pandilla (por supuesto, esto es más patente con las medidas de estado de excepción impuestas por Nayib Bukele, asunto que excede los objetivos de este capítulo). …también migran por la situación que ellos viven de la guerra que es contra la policía, los militares, el gobierno, tienen muchos asuntos pendientes contra la ley, por eso a veces también esa es otra de las decisiones que ellos toman para migrar y simplemente llegan acá a México, pues y bueno llegan acá a México pero la situación por la que ellos vienen a México ellos, pues prácticamente de allá salen como que ya no son arte ni parte de la pandilla y aquí llegan a México, pues como que se quieren establecer pero, simplemente pues no es algo que está permitido por ellos (comunicación personal con R, Tijuana 2018). www.editorial.unican.es
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