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https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 1 N.° 16-2025 RJC N.º 16-2025 El concepto de libertad que Marx y Nietzsche cuestionaron(*) Pedro Donaires Sánchez (**) ¿De qué manera Nietzsche y Marx, respectivamente, cuestionan el concepto de libertad que se vino desarrollando a lo largo de la filosofía moderna, especialmente en el movimiento ilustrado? ¿Cuál de estos pensadores propone un cuestionamiento mejor argumentado? Para responder a esta pregunta, tanto en el caso de Carlos Marx (1818-1883) como en el caso de Friedrich Nietzsche (1844-1900), se desarrollará, inicialmente, una exposición sumaria del concepto de libertad planteado por cada uno de ellos; luego, el cuestionamiento de estos conceptos al concepto de libertad que se vino desarrollando a lo largo de la filosofía moderna, especialmente en el movimiento ilustrado. Finalmente, se hará una evaluación sobre cuál de estos autores propone un cuestionamiento mejor argumentado. El concepto marxiano de libertad ¿Qué es para Marx la libertad? Karl Marx entendía la libertad como el control total sobre las fuerzas alienadas del hombre. En este sentido, la libertad tiene dos aspectos: primero, ser capaz de dominar la naturaleza, a través del desarrollo de las fuerzas productivas, y segundo, la eliminación del poder de fuerzas sociales alienadas. De este modo, es el hombre quien controla. El hombre es el único actor y autor de la historia. Así, la libertad determina el propio destino; Libertad es autodeterminación (Walicki, 1989, p. 219). (*) Recibido: 01/10/2025 | Aceptado: 03/11/2025 | Publicación en línea: 13/11/2025 DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.17602920 Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons AtribuciónNoComercial 4.0 Internacional (**) Abogado. Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Lima – Perú. ORCID : 0000-0002-5496-3975 Correo : [email protected] Sitio web : https://www.donaires.org
Pedro Donaires Sánchez https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 2 N.° 16-2025 Un paso previo importante para entender la libertad es comprender qué es el hombre. El hombre es, según Marx, un ser social (1974/1844, p. 31) (1970/184546, p. 19) (2006/1888, Tesis VI y VIII). No es un momento del devenir de la Idea (Hegel), ni conciencia pura (Sartre), ni un objeto como informa Bello, citando a estos últimos autores (1976, p. 286). Es un ser en relación con la naturaleza, con los demás y consigo mismo. El hombre es inmediatamente un «ser de la naturaleza» (Manuscritos de París) (Marx, 2012/1857-58, p. 560 ss.), pero un ser activo que transforma la naturaleza mediante el trabajo, con el fin de satisfacer sus necesidades. Así, la libertad es la expresión conceptual de unas determinadas relaciones que los hombres establecen entre sí, o desean establecer, al nivel básico, es decir al nivel de la producción. Las relaciones libres se caracterizan por dos rasgos fundamentales: a) garantizan la independencia de los sujetos frente a las trabas naturales o sociales de todo tipo, b) como resultado de esa misma independización generan un ámbito general, común a todos ellos y en el que se manifiesta su específica socialidad. Sus características propias hacen de él el ámbito de la racionalidad (Galcerán, 2015/1984, p. 501 ss.). Originariamente la mediación del trabajo permite la realización del hombre al adquirir conciencia de sí mismo como ser dominador de la naturaleza, capaz de satisfacer sus propias necesidades y la de los suyos (hecho éste que da lugar a la conciencia de su dimensión social); el fruto de su trabajo le pertenece totalmente, lleva su sello personal, se reconoce en él. Luego, con la organización del trabajo a gran escala, momento en el que el trabajo es previsto y planificado por unos y realizado por otros, se convierte para éstos en una actividad desrealizante o, en el concepto de Marx, alienante (Manuscritos de París, op. cit.). El trabajador está «alienado» en el producto, en el patrono, y en definitiva en el trabajo mismo o relación social de producción. A partir de aquí, Marx proyecta la libertad como principio de un modelo nuevo de sociedad, sociedad más humana en la que la realización del individuo dependerá de la realización de la sociedad, o la libertad del individuo será resultado de la libertad de la sociedad: El reino de la libertad solo empieza allí donde termina el trabajo impuesto por la necesidad y por la coacción de los fines externos; queda, pues, conforme a la naturaleza de la cosa, más allá de la órbita de la verdadera producción material. Así como el salvaje tiene que luchar con la naturaleza para satisfacer sus necesidades, para encontrar el sustento de su vida y reproducirla, el hombre civilizado tiene que hacer lo mismo, bajo todas las formas sociales y bajo todos los posibles sistemas de producción. (…) La libertad, en este terreno, solo puede consistir en que el hombre socializado, los productores asociados, regulen racionalmente este su intercambio de materias con la naturaleza, lo pongan bajo su control común en vez de dejarse dominar por él como por un poder ciego, y lo lleven a cabo con el menor gasto posible de fuerzas y en las condiciones más adecuadas y más dignas de su naturaleza humana. Pero, con todo ello,
El concepto de libertad que Marx y Nietzche cuestionaron https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 3 N.° 16-2025 siempre seguirá siendo este un reino de la necesidad. Al otro lado de sus fronteras comienza el despliegue de las fuerzas humanas que se considera como fin en sí, el verdadero remo de la libertad, que sin embargo solo puede florecer tomando como base aquel reino de la necesidad. La condición fundamental para ello es la reducción de la jornada de trabajo (2012/1867, p. 401). Esto significa que el ser humano nunca alcanzará una independencia absoluta de la naturaleza ni de las relaciones sociales, pero, esa vinculación con los demás seres humanos y con la naturaleza será armoniosa y dignificante. El concepto de libertad es un concepto histórico En cuanto concepto general su contenido es siempre el de una lucha de liberación determinada por factores socioeconómicos que los individuos concretos realizan en un momento dado. Ese contenido ha sido diferente en las diversas etapas históricas, respondiendo a las necesidades distintas que se planteaban en cada época. En el esquema de la contraposición dialéctica entre fuerzas productivas/relaciones de producción, la realización de la libertad consiste en la implantación de nuevas relaciones de producción, que eliminan las barreras que presentaban las relaciones anteriores ya caducas, y que permitieran sustituirlas por otras más acordes con el grado de desarrollo de las fuerzas productivas. Entonces, históricamente la libertad es determinada por el modo de producción. La crítica a la filosofía clásica alemana y a la de la Ilustración El pensamiento marxiano, a la luz de las ideas troncales expuestas, constituye una profunda crítica de las posiciones en torno de lo que se conoce como la filosofía clásica alemana, representada por algunos de sus más insignes personajes: Kant, Fichte y Hegel; especialmente, y de manera constante, respecto de este último. Un aspecto importante que se debe tener en cuenta al momento de evaluar la crítica de Marx al concepto de libertad elaborado a lo largo de la filosofía moderna es la concepción que él tenía sobre ideología (Galcerán, 2015/1984, p. 534); pues, aquella filosofía moderna es calificada por Marx como ideológica. Principalmente en La ideología alemana (1845-46), aparecen una serie de metáforas (como la de la cámara oscura, los ecos, los reflejos, las sublimaciones, el edificio, etc.) con las que trata de explicar el problema de la ideología. Todas ellas señalan que cualquier ideología es falsa, ya que sus portadores tienen una conciencia falsa, invertida o distorsionada acerca del mundo (social y natural) que los rodea. Que, la ideología dominante sirve para legitimar, ocultar y naturalizar los intereses de la clase dominante (Marx y Engels, 1970/1845-46, p. 18). Esto, sin dejar de hacer referencia, por justicia, que, para el propio Marx la ideología también podía ser entendida en sentido neutro: aquella conciencia verdadera o con contenidos objetivos que sirve para que los agentes que quieren liberarse sepan cuáles son sus intereses de clase (económicos y emancipatorios) y actúe conforme a ellos (AmbrizArévalo, 2015, pp. 127-128). En relación con Kant la crítica de Marx se centraba en la denuncia de su formalismo que impedía un correcto planteamiento de la relación entre ser y deber-
Pedro Donaires Sánchez https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 4 N.° 16-2025 ser, y al que se oponía la exigencia de una Razón material. También se le imputaba una notable falta de crítica frente a sus propios presupuestos, que no eran otros que los postulados de la burguesía revolucionaria francesa (Ilustración), despojados de su contenido concreto y convertidos en abstracciones filosóficas. Respecto de Fichte, para quien la libertad es actividad, actividad no condicionada sino condicionante de su propio desenvolvimiento y de las leyes de su actuación, las mismas que no se limitan al ámbito de la conciencia sino que la incorporan y la subordinan a la acción práctica, rechaza el aspecto individual de esta concepción de la libertad, insertando el Derecho en el desenvolvimiento de una totalidad más amplia, que se desarrolla históricamente como conciencia colectiva, ya que la voluntad de los individuos no basta para producir un determinado resultado que constitutivamente les rebasa. En el caso de Hegel, a quien considera idealista, le opone el criterio de que la libertad no es algo propio o atribuible en principio al hombre-individuo sino constitutivo de la vida social y por tanto rasgo característico de las relaciones sociales, básicamente de las relaciones económicas. Su crítica de Hegel es la más dura de todas, en la que no se ahorran epítetos ni burlas a su misticismo, su unilateralidad, su afán especulativo, su misticismo, sus sustituciones supuestamente fraudulentas, pese a que se sirvió de él en la elaboración de la estructura de su pensamiento propio. Finalmente, Marx no deja de reconocer que la Ilustración impulsó una visión progresista del curso y la meta de la historia en compromiso con las necesidades e impulsos vitales de la sociedad. Sin embargo, el trasfondo ideológico de su discurso en pos de la conquista de la libertad y el avance de las naciones estaba orientado hacia una defensa del sistema capitalista como tal. Además, la proyección de sus ideales parecía quedar satisfechos con solo instalarse en las reglas de una razón abstracta, cuando la verdadera razón transformadora tiene que instalarse en la estructura necesariamente material de los hombres y de su historia. Solo así se puede elaborar una recta teleología desde la reflexión filosófica (Mendoza, 2022a, diapositiva 11). ¿Qué es la libertad para Nietzsche? Para responder a esta pregunta será necesario remitirnos a algunas citas textuales de este autor, en las que aparece su concepto de libertad: La persona realmente libre de espíritu también pensará de manera libre sobre el espíritu y no se ocultará a sí misma cuánto de terrible hay en el manantial y en el curso del espíritu. Acaso por eso los demás lo señalarán como el peor enemigo del librepensamiento, y lo llamarán, con desprecio y espanto, un «pesimista del entendimiento»; acostumbrados como están a calificar a alguien, no según la excelencia de su fuerza o virtud, sino según lo que les resulta más extraño en él. (Nietzsche, 1996/1878, T. II, & 11). Mi concepto de libertad. - A veces el valor de una cosa reside no en lo que con ella se alcanza, sino en lo que por ella se paga, en lo que nos cuesta. (...) Pues ¿qué es la libertad? Tener voluntad de autorresponsabilidad.
El concepto de libertad que Marx y Nietzche cuestionaron https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 5 N.° 16-2025 Mantener la distancia que nos separa. Volverse más indiferente a la fatiga, a la dureza, a la privación, incluso a la vida. Estar dispuesto a sacrificar a la causa propia hombres, incluido uno mismo. La libertad significa que los instintos viriles, los instintos que disfrutan con la guerra y la victoria, dominen a otros instintos, por ejemplo, a los de la «felicidad». El hombre que ha llegado a ser libre, y mucho más el espíritu que ha llegado a ser libre, pisotea la despreciable especie de bienestar con que sueñan los tenderos, los cristianos, las vacas, las mujeres, los ingleses y demás demócratas. El hombre libre es un guerrero. (...) Aquellos grandes invernaderos para cultivar la especie fuerte, la especie más fuerte de hombre habida hasta ahora, las comunidades aristocráticas a la manera de Roma y de Venecia, concibieron la libertad exactamente en el mismo sentido en que yo concibo la palabra libertad: como algo que se tiene y no se tiene, que se quiere, que se conquista ... (Nietzsche, 1998/1889, p. 121-122). De la lectura de estos textos y otros de su profusa obra se tiene que hay lugar a una multiplicidad de aproximaciones sobre el concepto de libertad, porque no existe una única respuesta para decir que, según Nietzsche, la libertad es esto o aquello. La libertad, en su pensamiento, es una manera de vivir que está más allá de la concepción moderna conocida, pues hace parte de las infinitas posibilidades que tiene cada hombre para encontrar una vida distinta a la del rebaño. Sin embargo, aunque en Humano, demasiado humano encontramos algunas definiciones que son similares al concepto de libertad común, por ejemplo, ser hombre del mundo, crítico, destruir reglas, actuar sin ataduras, etc., Nietzsche va más allá de dichas definiciones y propone unas propias como apátrida, imprimir estilo, practicar el arte de la escritura y la lectura, vivir en soledad, alejarse del bien y del mal establecidos, no ser perezoso, entre otras (Rojas, 2017, p. 501 y ss.). Para el pensador alemán son pocos los hombres que tienen espíritu de libertad, pues es difícil que un hombre normal agrupe, en su ser, ese complejo carácter de libertad distinto al del espíritu común contemporáneo. Menciona a algunos personajes de la historia cuyo espíritu de libertad destaca: Goethe, Heráclito, Lichtenberg, Lessing, Montaigne, Napoleón, Voltaire, entre otros, pero al parecer, aunque lograron reunir varias de las características que el filósofo alemán describe, ninguno de ellos cumple plenamente con el requisito de ser espíritu libre. De ahí que, él nos diga que los espíritus libres aún no han llegado, que están por venir, que son los filósofos del futuro, los hombres del mañana. Toda la obra de Nietzsche invita a buscar la libertad, esos caminos de los que muchos huyen. La pretensión es encontrar la distinción y una manera de vivir distinta del común, es arriesgarse a ser diferentes sin importar el fracaso del intento. El tema central y el espíritu de la obra nietzscheana tiene como fundamento la libertad y la lucha por ella: «Valerosos, despreocupados, burlones, violentos, así nos quiere la sabiduría: es mujer y no puede amar sino a un guerrero» (Nietzsche, 1998/1883, p. 65). Las actividades propias del espíritu libre son escudriñar, investigar, socavar, buscar el valor de las verdades establecidas para sacar a flote, finalmente, los engaños. El descubrir dichos engaños ocultos es un trabajo inacabado, pues en todas
Pedro Donaires Sánchez https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 6 N.° 16-2025 las épocas y lugares existirán sistemas que esconden verdades y solo muestran lo que es conveniente. De ahí que, el carácter de la libertad sea una labor inacabada que busca verdades cercanas al hombre y no puestas en un lugar inalcanzable en el más allá; el espíritu libre es un artista-filósofo que desenmascara y a la vez construye e imprime su propio estilo. En Humano, demasiado humano se nos revela bajo la figura del espíritu libre; más tarde es el príncipe Vogelfrei, el Viajero y su sombra, Zaratrusta, Dioniso, el Anticristo, y así, en una inquietante procesión de máscaras hasta su Ecce Homo donde Nietzsche llega al paroxismo de disfrazarse de sí mismo (Castrillo M., 1998, p. 7). Por último, para Zaratustra «la libertad es conciencia de la necesidad». Somos libres cuando comprendemos que todo lo que encontramos en este mundo es necesario, es decir, no puede ni debe ser de otro modo. Quien siente amor fati se comporta como un jugador que celebra cada tirada de dados; gane o pierda, comprende que el resultado de su jugada tenía que ser ese y no otro. Al fin y al cabo, lo que el verdadero jugador ama no es ganar, sino jugar, sentirse él mismo parte del juego. Por eso puede decirse que Nietzsche ha hecho las paces con el azar (Llácer, 2015, p. 97). Sin embargo, no debe perderse de vista que, para él, la libertad es siempre más un modo de vida que presupone generaciones enteras orientadas y educadas en una dirección (la dirección que introduce paradójicamente la voluntad creadora), que un rasgo o cualidad fruto del azar, la condición excepcional del espíritu libre (Mingot M., 2010, p. 85). Cuestionamiento al concepto de libertad de la Modernidad Al respecto resulta oportuno recordar la opinión que Nietzsche tenía sobre los filósofos de esta época: Quiero aclarar que con las palabras «libertad de espíritu» aludo a algo muy concreto: a la capacidad de ser cien veces superior a los filósofos y a otros adeptos de la «verdad», por el rigor contra sí mismo, por pureza y valor, por la voluntad incondicional de decir no, allí donde el no es peligroso. Considero a los actuales filósofos como despreciables «libertinos» protegidos por la capucha de esa mujer a la que conocemos por «verdad». (Nietzsche, 2006/1901, § 460, p. 328) Es un pensamiento contrario a que la razón, la misma que nos lleva a la verdad, nos librará de todos nuestros males. El universo ya no es un todo ordenado y estable, sino un caos dinámico dominado por una fuerza irracional, la Voluntad (Nietzsche la transformará en «voluntad de poder»); la conciencia humana no aparece como una facultad privilegiada sino como un accidente tardío e insignificante sometido a la fuerza de los instintos; la Historia no se rige por el progreso o la evolución, sino por una sucesión de acontecimientos carente de sentido o finalidad; la manifestación suprema del espíritu humano no se encuentra en el conocimiento racional y científico, sino en el arte y, en especial, la música. El núcleo metafísico, cuestionado por Nietzsche, que late bajo la racionalidad ilustrada y científica se manifiesta de forma especialmente nítida en la concepción moderna de la historia. Esta concepción cree que la historia humana posee un motor
El concepto de libertad que Marx y Nietzche cuestionaron https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 7 N.° 16-2025 interno, una ley propia: el progreso. La humanidad se mueve siempre por una línea ascendente, se perfecciona sin cesar, progresa. Cada época no solo sucede a la precedente, sino que la supera. Para Nietzsche el marxismo, el darwinismo o el cientificismo no son más que tres maneras de ordenar el gigantesco caos de la historia de nuestro planeta. Tres mitos que nos ayudan a mitigar el vacío existencial que deja la muerte de Dios, aunque estas concepciones puedan parecer progresistas. Nietzsche considera que no hacen más que alimentar el nihilismo en el que estamos instalados y, con ello, impedir que podamos salir de él. Mientras confiemos en el progreso, mientras sigamos insuflando un sentido externo y trascendente a los asuntos humanos, seguiremos acomodados en el sillón de nuestro presente (Llácer, 2015, pp. 80-82). Así, la libertad no está en la verdad que ofrece la razón, sino en el deleite que ofrece el arte. Nietzsche, en su obra Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el martillo, expone que la filosofía incurre en cuatro grandes errores: i) El error de la confusión de la causa con la consecuencia, ii) el error de una causalidad falsa, iii) el error de las causas imaginarias; y iv) el error de la voluntad libre (1998/1889, p. 67 y ss.). La doctrina de la voluntad libre emerge de la perversa necesidad que tiene el «orden moral del mundo» de querer encontrar culpables. Así, el concepto de libertad justifica la lógica de la aplicación de castigos; explica el origen de toda acción en el querer, y dicho querer reside en la conciencia (Mendoza, 2022b, diapositiva 20). Se pregunta y responde Nietzsche: ¿Cuál puede ser nuestra única doctrina? – Que al ser humano nadie le da sus propiedades, ni Dios, ni la sociedad, ni sus padres y antepasados, ni él mismo (- el sinsentido de esta noción que aquí acabamos de rechazar ha sido enseñado como «libertad inteligible» por Kant, acaso ya también por Platón). Nadie es responsable de existir, de estar hecho de este o de aquel modo, de encontrarse en estas circunstancias, en este ambiente. La fatalidad de su ser no puede ser desligada de la fatalidad de todo lo que fue y será. Él no es la consecuencia de una intención propia, de una voluntad, de una finalidad, con él no se hace el ensayo de alcanzar un «ideal de hombre» o un «ideal de felicidad» o un «ideal de moralidad», es absurdo querer echar a rodar su ser hacia una finalidad cualquiera. Nosotros hemos inventado el concepto «finalidad»: en la realidad falta la finalidad ... Se es necesario, se es un fragmento de fatalidad, se forma parte del todo, se es en el todo, no hay nada que pueda juzgar, medir, comparar, condenar nuestro ser, pues esto significaría juzgar, medir, comparar, condenar el todo ... ¡Pero no hay nada fuera del todo! - Que no se haga ya responsable a nadie, que no sea lícito atribuir el modo de ser a una causa prima, que el mundo no sea una unidad ni como sensorium ni como «espíritu», sólo esto es la gran liberación, - sólo con esto queda restablecida otra vez la inocencia del devenir ... El concepto «Dios» ha sido hasta ahora la gran objeción contra la existencia. …Nosotros negamos a Dios, negamos la responsabilidad en Dios: sólo así redimimos al mundo. (Nietzsche, 1998/1889, p. 75-76).
Pedro Donaires Sánchez https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 8 N.° 16-2025 Un ataque a fondo a la «libertad inteligible» puede verse en el § 39 de Humano, demasiado humano, vol. I, titulado precisamente «La fábula de la libertad inteligible», ataque que además de Kant también comprende a Schopenhauer. Nadie es responsable de sus actos, nadie lo es de su ser; juzgar tiene el mismo valor que ser injusto, y esto es verdad aun cuando el individuo se juzga a sí mismo. Esta proposición es tan clara como la luz del sol, y sin embargo, todos los hombres quieren volver a las tinieblas y al error, por miedo a las consecuencias. (Nietzsche, 1996/1878, Vol. I, § 39). La libertad no es un concepto meramente utópico, es algo que se puede experimentar de manera individual. La libertad, de ninguna manera, es algo que se logre en conjunto o con ayuda de los demás. La crítica a la noción tradicional de libertad sirve para desvirtuar otras nociones tradicionales como las de sujeto, valor, verdad (metafísica), moral, religión, arte, representación, causalidad, racionalidad, logicidad, entre otros conceptos considerados sagrados por el hombre moderno, pues Nietzsche quiso abandonar esos grandes ideales de la modernidad. El objetivo fue situar al hombre en un perspectivismo para el que todo concepto y lenguaje son una mera metáfora y fábula. Los supuestos estados de bienestar de la modernidad son una fachada, una máscara que esconde realmente lo que es el hombre. Pensar erróneamente que es libre, civilizado y moral, lo hace creer que ha llegado a dominar el mundo, pero esos supuestos no son más que la patología de la enfermedad a la que ha llegado. El hombre de espíritu libre tiene un pathos, una actitud y un carácter propios que le permiten abandonar esos prejuicios que son impuestos. El arte es el modelo que se debe seguir para filosofar y pensar de otra manera, es la superación de la filosofía (desconstrucción) (Rojas, 2017, p. 504-510). Evaluación de los cuestionamientos de Marx y Nietzsche al concepto de libertad de la filosofía Moderna En principio, se debe señalar que ambos autores tienen el mérito de haber cuestionado el orden social y la forma de vida individual imperantes en el siglo XIX, vida individual y social sostenidas por una serie de prejuicios asimilados sin tamizaje alguno al amparo de las garantías ofrecidas por la religión tradicional (aún vigente), la filosofía nacida de las vertientes de la modernidad ilustrada y la ciencia positivista tributaria aún de un dogmatismo que sólo había cambiado de forma. Dicho cuestionamiento impulsó alguna forma de cambio social que, aún con sus desaciertos, creó la necesidad (aún no satisfecha) de aspirar a nuevas formas de vida social e individual que sean mejores en relación con las anteriores en términos de justicia y solidaridad dentro de un marco de libertad, entendiéndose a esta última como la acción voluntaria y entusiasta de adecuación a unas normas que propician el desarrollo de las capacidades individuales y sociales. No es fácil evaluar cuál de las posturas, la de Marx o Nietzsche, propone un cuestionamiento mejor argumentado en contra de la modernidad ilustrada. Cada uno tiene un aporte en la línea de observación que ha desarrollado. En el caso de Marx es evidente el sentido social y material de sus preocupaciones, por consiguiente, la puesta en tela de juicio de las concepciones individualistas e idealistas (abstracciones divorciadas de la razón material) de la
El concepto de libertad que Marx y Nietzche cuestionaron https://www.revistajuridicacajamarca.net │ ISSN: 2224-4123 │ D. L.: 2005-5821 9 N.° 16-2025 libertad. En este sentido, el ser humano nunca será absolutamente libre de la necesidad material y la consiguiente atadura a la relación social que implica la satisfacción de dicha necesidad. Sólo se debe aspirar a que esa relación con la naturaleza y con la sociedad, en el ritmo de la transformación que nunca acaba, le permita al hombre, crear todas las premisas materiales y espirituales necesarias para el desarrollo multilateral de la sociedad toda y de cada individuo en particular, es decir, para la realización de la libertad auténtica. En el caso de Nietzsche, se debe resaltar el sentido más individualista de tipo existencial de sus preocupaciones, sin dejar de ser también materialista a su modo. El carácter poético y personal de su retórica es impresionante. Su paso a la libertad consiste en someter a nueva valoración los principios y normas de la ideología burguesa liberal: la filosofía racionalista, la ética tradicional y la religión cristiana. Entre la moral de los esclavos y la moral de los señores, opta por esta última, preconizando un individualismo sin freno en el derecho y la moral. En la distinción entre lo apolíneo y lo dionisíaco en la cultura griega, acentúa su preferencia por lo último, entendiendo esta inclinación como una afirmación de la vida, como una voluntad de vivir. Su nueva valoración comprende la subordinación del conocimiento a la necesidad vital e inclusive biológica, la formación de una lógica para la vida, el establecimiento de un criterio de verdad según la elevación del sentimiento de dominio, la negación de lo universal y necesario, la lucha contra todo lo metafísico y absoluto. En lugar de los valores morales aparecen los valores naturales; en lugar de la sociología, la doctrina de las formas de dominio (o de poder); en lugar de la teoría del conocimiento, una jerarquía de los afectos estructurada de acuerdo con el principio de la voluntad de poder; en lugar de la metafísica y de la religión, la doctrina del eterno retorno, doctrina ésta que tiene una carácter mítico, una filosofía de la salvación; un devenir que no conoce satisfacción, aburrimiento ni fatiga, en realidad metafísica. En todo esto, para Nietzsche, está la libertad. Así, se tiene que Marx y Nietzsche, cada uno a su manera, argumenta con una admirable convicción su cuestionamiento del estado de cosas imperante al mismo tiempo que plantean la necesidad de cambio individual y social. Referencia Bibliográfica: Ambriz-Arévalo, G. (2015). La ideología en Marx. Más allá de la falsa conciencia. En Pensamiento y Cultura Vol. 18-1, pp. 107.131, Universidad de La Sabana, Colombia. ISSN: 0123-0999. DOI: 10.5294/pecu.2015.18.1.4 Bello R., E. (1976). Una aproximación al concepto de libertad en Marx. En Anales de la Universidad de Murcia. Filosofía y Letras, vol. 34, n.º 1, pp. 285-297. ISSN: 0463-9863. Castrillo M., D. (1998). Introducción a Así hablaba Zaratustra de Nietzsche, F. Madrid: EDAF. Galcerán H., M. (2015). El concepto de libertad en la obra de Karl Marx [Tesis de Doctorado, Universidad Complutense de Madrid]. Repositorio Institucional – UCM. (Sustentada el año 1984).