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Exposición del pintor Adelardo Covarsí en el Museo de Bellas Artes de Badajoz; y Exposición de Emilio González, «Objetos e instalaciones»

Mendez Hernan, Vicente

Abstract

El trabajo recoge la crítica de dos exposiciones significativas en Extremadura a comienzos de 2001: por un lado, la dedicada a Adelardo Covarsí en el Museo de Bellas Artes de Badajoz, una amplia retrospectiva con más de cien obras distribuidas en cinco bloques temáticos, donde destacaron especialmente las escenas de caza, junto a paisajes, retratos, tipos humanos y escenas costumbristas; una muestra que no solo reunió lo mejor de su producción, sino que también reforzó el compromiso de la ciudad con uno de sus artistas más representativos, subrayando el vínculo entre tradición pictórica y regeneracionismo cultural; por otro lado, la exposición celebrada en Cáceres bajo el título Objetos e instalaciones, que presentó la obra conceptual y objetual de Emilio González, articulada mediante assemblages y ready-mades con los que el artista reflexionó sobre el significado social y simbólico de los objetos cotidianos, abordando temas como la justicia, la paz, el trabajo o la crítica política, y situando su propuesta dentro del arte contemporáneo internacional, aunque con un claro compromiso local y social. En conjunto, el trabajo subraya cómo ambas exposiciones ofrecen una visión complementaria del panorama artístico extremeño: por un lado, la recuperación crítica de la tradición, y por otro, la apertura a lenguajes innovadores que amplían la identidad cultural de la región.

Full text

'.ll L!. abril 2001 ~ < >- '.ll < e:: ' [; J '.ll 5 o :..:J o z {) u < u o ½ < < ...J t.:.J o ;< r '.ll ■ ESTEBÁN SÁNCHEZ , SIMBOLO MUSICAL DE EXTREMADURA ■ ESPECIAL ATENEO ■ ESTUDIOS CIENTÍFICOS ■ PATRIMONIO ■ ACTUALIDAD N.04 ARSET SAPIENTIA ESTEBÁN SÁNCHEZ Símbolo musical de Extremadura ASOC IACI ÓN DE AM I GOS DE LA REAL ACAD E MIA DE EXT RE MADURA DE LAS LETRAS Y LAS ARTES ABRIL 2001 ' Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes Presidente: Juan Ramón Civantos Mayo Vicepresidentes: Ramón Muñoz Alvarez y Diego Avila Talavera Secretario: Francisco Pérez Homero. Tesorero : Santos Benítez Floriano Vocales: Guadalupe Muñoz Alvarez, Eugenia García Femández, Jo sé Luis Mosquera Müller, Pilar Cerezo Guerrero y Carrnelo Cascón Merino Domicilio social: Plaza Mayor, 15 Tel. 649 03 02 05 10200 TRUJILLO Correspondencia: Apartado de Correos 971 10080 CÁCERES C.E.: [email protected] Fotomecáni ca, Impr esor: Gráficas Morgado, S.L. Cáceres. ISSN: 1576 - 0588 Depó sito le gal : CC-263-1999 Reda cción: C/. Paso, 2 - 10200 Trujillo (C áceres ). Teléf.: 666 886 050. Esta Revista se vende en las siguientes librerias extremeñas: En Cáceres: "ÁLVARO", "BOXOYO", " BUJACO ", "CEREZO", " EGUILUZ ", "RAQUEL" y "VI CENTE". En Trujillo: "LOBO ROJO" y "SAN MIGUEL ". En Hervás: " INVIC ". En Badajoz: "LA ALIANZA" y "UNIVERSITAS". En Almendralejo: "C ASTILLA". En Zafra: "CHAM IZO" . P.V.P.: 1.500 ptas. Nota: La revi sta no se h ac e responsable de las opiniones vertidas por los autores. MÉNDEZ HERNÁN, Vicente (2001): “Exposición del pintor Adelardo Covarsí en el Museo de Bellas Artes de Badajoz; y Exposición de Emilio González, «Objetos e instalaciones»”. En: Ars et Sapientia, 4, pp. 183-186. DOI: 10.5281/zenodo.17288762 NOTICIAS DE ACTUALIDAD 183 Exposición del pintor Adelardo Covarsí en el Museo de Bellas Artes de Badajoz El Museo de Bellas Artes de Badajoz inauguró el día 15 de febrero de 2001 una exposición dedicada al pintor badajoceño Adelardo Covarsí Yustas, que tendremos oportunidad de visitar hasta el próximo 15 de abril. La muestra se in sc ribe dentro del ciclo de exposiciones que inició a partir de 1997 el Dr. D. Román Hernández Nieves, actual Director del Museo, con la finalidad de reunir en cada una de las retrospectivas lo mejor de los artistas más representativos de la plástica extremeña, y dar lugar a una serie de estudios críticos sobre la obra y la trayectoria de los mismos. Todo ello con la pretensión, muy bien lograda, de aportar un excelente catálogo que sirve de complemento a las distintas exposiciones, y que supone al mismo tiempo un avance en la investigación de pintores como Eugenio Hermoso, Rogelio García Vázquez o el mismo Adelardo Covarsí, 1 que ahora no s ocupa. Transcurridos 50 años desde el fallecimiento del pintor, el Museo que el mismo Adelardo Covarsí dirigió hasta su muerte en 1951, ha reunido en más de cien obras lo más representativo de su producción. Las telas están colgadas en las 23 salas de las plantas baja y primera del edificio que miran a la calle Meléndez Valdés, y han sido agrupadas en cinco bloques temáticos con la finalidad de mostrar una amplia panorámica de la versatilidad temática de su pincel: Escenas venatorias o de caza, paisajes, tipos, retratos y escenas costumbristas, éstas junto a otros asuntos de más difícil clasificación. Quizás sean las escenas de caza las más representativas del artista y por las que siempre será recordado. Son cuadros que tratan de plasmar, cual si de un cronista se tratara, las costumbres regionalistas extremeñas relacionadas sobre todo con la caza, bien conocidas por Adelardo a partir de las aficiones cinegéticas de su padre D. Antonio Covarsí Vicentell, el montero genial de Enrique Segura Otaño, para cuyos escritos sobre el arte venatorio vienen a ser los cuadros de su hijo excelentes ilustraciones: Cazadores en Extremadura, Los aguiluchos, En los riscos de Alpotreque, Paisaje con cazadores, El montero de Alpotreque (obra por la que obtuvo Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1948), Montaraces de Gredas, Final de la Montería en Malanda, Batida de lobos en Extremadura, El cobro ... , son obras en las que el pintor se recrea en describir la práctica cinegética de nuestra región, combinada en algunas telas con una especial concesión a la co ntemplación del paisaje. Un paisaje donde la figura humana cede protagonismo a la inmensidad de la naturaleza. Un paisaje a través del cual se propusieron los artistas y literatos de la Generación del 98 recuperar lo más característico de nuestra ra- 184 za, de nuestra «españolidad», y con ello proceder al regeneracionismo de una España entonces aletargada. Un paisaje que está constituido, para Laín Entralgo, por tres elementos fundamentales: la tierra misma, el hombre habitante de esa tierra, captado en su cotidianeidad, y el espectador del paisaje.2 Un paisaje, en definitiva, que tiene en los pinceles de Covarsí a uno de sus mejores poetas. Los tipos humanos también centraron la atención del pintor. Constituyen éstos el tercer bloque temático de la exposición, donde podemos contemplar obras como El guarda del coto, varias efigies de campesinos y, sobre todo, las telas que dedica a las gentes de Portugal, ese país que para Covarsí, al igual que para Unamuno, terminó convirtiéndose en un verdadero hermano: Lobo de mar; Las ovarinas, Bebedores portugueses, Portugueses en Badajoz, Un hidalgo del Alentejo . .. El retrato centra el cuarto bloque temático de la exposición, y está formado por obras dedicadas a su familia y por otras que hizo de encargo. A través de estas últimas, el pintor nos brinda la oportunidad de conocer a los personajes más destacados de la sociedad badaARS ET SAPIENTIA joceña de su tiempo: José López Prudencia, académico, escritor y cronista de Badajoz; José Rebollo, pintor; el arquitecto Francisco Vaca; el escritor Enrique Segura Otaño, etc. La exposición se cierra con escenas costumbristas y otra serie de temas que no son clasificables en los bloque anteriores. Son parcelas temáticas a las que Covarsí dedicó una menor atención: escenas de costumbres (Gente alegre, La romería de Carrión, Las vendimiadoras, Lección de catecismo o Santidad), de historia ( Concesión de los baldíos al pueblo de Alburquerque ), cuadros con tema religioso (El padre prior), etc. Una exposición, en definitiva, muy acertada en sú montaje y organización, ya que a través de sus cinco bloques temáticos el visitante logra tener una visión completa de la amplia producción del artista; completa, porque ha reunido, siempre que ha sido posible, lo mejor de Covarsí; y definitiva, pues con ella se cierra el compromiso que la ciudad de Badajoz tenía con el artista. VICENT E MÉNDEZ HER N ÁN Exposición de Emilio González: «Objetos e Instalaciones» Entre los días 2 y 13 de febrero de 2001 hemos podido contemplar en el Centro Cultural «Capitol», de Cáceres, la exposición titulada Objetos e Instalaciones, del artista, natural de Tejeda, Emilio González. La muestra, celebrada gracias al inestimable compromiso que Caja Du ero tiene contraído con la cultura cacereña, reunió un conjunto de catorce obras r ea lizadas entre 1993 NOTICIAS DE ACTUALIDAD y el pasado año 2000, con manifestaciones concretas como assenblages, ready-mades, instalaciones .. . , etc. Creaciones ejecutadas dentro de las coordenadas del arte objetual y conceptual, que Simón Marchán Fiz definió en su jugoso ensayo titulado Del arte objetual al arte del concepto (1960-1974)3, y que en los últimos años del pasado milenio ( caracterizados por una coexistencia pacífica de tendencias artísticas de todo tipo) se han visto traducidos en el apropiacionismo de artistas como Jeff Koons, Louise Lawler, Sherrie Levine, etc. La finalidad que Emilio González persigue con su obra es la de «demostrar que el arte es fácil, que estamos rodeados de arte, [que] cualquier objeto de uso cotidiano lo podemos convertir en una obra de arte», según afirmaba en 1995. Con esta voluntad, el artista retoma la experiencia que en 1913 llevó a Marcel Duchamp a «elegir» su Rueda de bicicleta (Galería Sidney J anis, Nueva York) y a elevarla a categoría artística, convirtiéndola en un ready-made. Recreaciones ésta s, las de los readymades, con las que pretendía «lograr algo de una indiferencia tal que no provoque ninguna emoción estética. La elección de los ready-mades está basada siempre en la indiferencia visual, al mismo tiempo que en la ausencia total de buen o de mal gusto».4 La desmitificación del fenómeno artístico que implica este gesto lleva a Emilio González a trabajar so br e el significado, el contenido y la repercusión de su obra. Elige para ella materiales del entorno de una sociedad industrial como la nuestra, 185 que, tras perder su utilidad, adquieren un nuevo significado una vez seleccionados y ubicados en el nuevo contexto que el artista les otorga. Para ello, se plantea la «necesidad de reivindicar temas sociales y laborales, gritos de exaltación, deseos de libertad y justicia, un compromiso con el arte de nuestro tiempo». Así lo comprobamos en títulos como Todos tenemos que tragar (Embudo de hojalata y lápices de colores; 1997), Oprimidos (Horca de hierro y periódicos nacionales y extranjeros; 1997), Caja sorpresa (Caja de cartón y tubos de polietileno, teñidos de colores; 2000), o Santa Co ca-Cola (Capilla de madera, flores y una botella de CocaCola; 1995), una de las piezas protagonistas de la exposición según Francisco Javier Flores Casillero, a cuya pluma corresponde la presentación del catálogo de la exposición,5 y con la que el artista pretende reflexionar sobre el proceso de universalización y mitificación que nuestra sociedad ha hecho de esta bebida, a la que Andy Warhol prestó especial atención en su iconografía múltiple de 1962. La imaginación del autor no encuentra límites, y así, en su deseo de justicia, propone piezas como la titulada Chorizos embotellados (Botellas de vidrio y recortes de periódicos; 1994), donde critica la ambición y el delito de prevaricación de hombres como Conde, Roldán o Rubio. Alegatos en favor de la paz, de la convivencia pacífica y de la conciencia universal, encontramos en instalaciones como la que lleva por título Pistolas felices (Una silla y dos pistolas; 1995). Otras, 186 como La vida misma (Un palo, una mierda de plástico, cuaderno y rotuladores; 1997) o La vida y la muerte (Un brasero, un cuchillo, platos, cucharas, sal y cenizas; 2000), invitan a reflexionar sobre el sentido de nuestra existencia y la posibilidad, o no, de cambiarla, lo que se pone especialmente de manifiesto en títulos como Autorretrato (Caja de madera y bombillas; 1999): el propio Emilio González, o cualquier espectador, se vería reflejado en las bombillas depositadas en el fondo de la caja, de forma que su imagen vendría a ser uno de los ejemplos mejor logrados de la teoría que Charles Sanders Peirce elaboró sobre la imagen inicial o de referencia, y que Roland Barthes o Philippe Dubois terminaron de definir dentro de lo que podríamos dar en llamar un «nivel existencial». En otras ocasiones González aboga en favor de la Abolición del trabajo maARS ET SAPIENTIA nual (Tierra y 20 hoces de hierro; 2000), y es que, «en las instalaciones que presento, creo que he logrado un mayor acierto, han sido más meditadas, arriesgando mi mayor capacidad creativa, estrujando el más sentido estricto de la razón, consiguiendo una reflexión más profunda; para que el espectador pueda meditarlas y saque sus propias consecuencias». Esta nueva exposición de Emilio González viene a confirmar una vez más que el objeto y la materia son signos de un tiempo, que el artista reúne y el espectador interpreta. Signos de una época con los que González escribe o construye un nuevo capítulo con el que se nos propone una continuación, o no, de aquella muestra celebrada en 1996 en el MEIAC de Badajoz, titulada Ecos de la Materia. 6 VICENTE MÉNDEZ HERNÁN 1 HERNÁNDEZ NIEVES, Román (Comisario), Adelardo Covarsí. Catálogo de Exposición (Badajoz, 2001). 2LAÍN ENTRALGO, Pedro, La Generación del Noventa y Ocho (Madrid, 1947) (Madrid, 1997), p. 89. 3MARCHÁN FIZ, Simón, Del arte objetual al arte del concepto (19601974) (Madrid, Comunicación, 1974 ), pp. 335 y ss., donde define las tres orientaciones artísticas que, en la línea descrita, se desarrollaron a partir de la década de los años setenta. 4RAMÍREZ, Juan Antonio, Duchamp. El amor y la muerte, incluso (Madrid, Siruela, 1993), p. 26. 5GONZÁLEZ, Emilio. Objetos e instalaciones (Cáceres, Caja Duero, 2001). 6DANVILA, José Ramón (Comisario), Ecos de la Materia. Catálogo de exposición (Badajoz, MEIAC, 1996 ). Al respecto, es interesante el capítulo que el comisario de la muestra dedica a estudiar El objeto y la materia, signos de un tiempo, pp. 15 ss.