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r i 1 1 vi ~ fUJ ...J vi < ..,r t.!.l e t.:.: o < u < ...J < UJ !:t: < ...J UJ o './} o o :f < t.!.l o z 'Ü u < u o • t/J, < < ...J UJ o mayo 2000 ■ CARLOS CALLEJO EL H OMBRE DE MALTRAVIESO ■ ESTUDIOS E INVESTIGACIÓN ■ ACTUALIDAD, CREACIÓN LITERARIA Y RESEÑAS
N.º 1 ARSET SAPIENTIA CARLOS CALLEJO SERRANO El hombr e de Maltravieso ASOC IA CI ÓN DE AM IGOS DE LA REAL ACADEMLJ\ DE EXTREMADURA DE ~S LETRAS Y L AS ARTES MAYO 2000
Asociación de Amigos de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes Presidente: Juan Ramón Civantos Mayo Vicepresidentes: Ramón Muñoz Alvarez y Diego Avila Talavera Secretario: Francisco Pérez Homero. Tesorero : Santos Benítez Floriano Vocales: Guadalupe Muñoz Alvarez, Eugenia García Femández, Juan Antonio de la Cruz Moreno, José Luis Mosquera Müller, Pilar Cerezo Guerrero y Cannelo Cascón Merino Domicilio social: Plaza Mayor, 15 Tel. 649 03 02 05 10200 TRUJILLO Correspondencia: Apartado de Correos 971 10080 CÁCERES C.E.: [email protected] Fotomecánica, Impresor: Gráficas Morgado, S.L. Cáceres. ISSN: 1576 - 0588 Depósito legal: CC-263-1999 Redacción: C/. Paso, 2 - 10200 Trujillo (Cáceres ). Telé f.: 927 65 90 39. P.V.P.: 1.500 ptas. Nota : La reVista no se hace responsable de la s op iniones vertidas po r l os autores . MÉNDEZ HERNÁN, Vicente (2000): [Reseña] Solís Rodríguez, Carmelo: Luis de Morales. En: Ars et Sapientia, 1, pp. 205-207. DOI: 10.5281/zenodo.17281120
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS Artes de «San Femando», entidad que prácticamente se considera que fundó él, ya que fue su mentor y protector hasta la fecha de su muerte en 1754. No obstante, donde más destacó este admirable paisano sería en su propio prestigio como persona bondadosa, equilibrada e inteligente, y como diplomático y ministro de estado y del despacho del tercer Borbón que reinó en España. El autor de este notable estudio biográfico sobre D. José de Carvajal, que resume una amplia y bien documentada Tesis Doctoral presentada en la Universidad Complutense de Madrid, destaca el afán de trabajo, la honorabilidad, la dedicación y fidelidad de este servidor del estado que llevó a cabo su programa político basado en la paz exterior y en la recuperación económica del reino. M.C. Q. SOLÍS RODRÍGUEZ, Cannelo. Luis de Morales, Fundación Caja Badajoz, Badajoz, 1999, 427 páginas, 91 figuras, 154 lárninas y varios grabados y esquemas de retablos insertos en el catálogo de obras. Gran formato, encuadernación en tapa dura con sobrecubierta. El Patrimonio de Extremadura ha sido objeto en los últimos años de una intensa labor de investigación, difusión y puesta en valor del amplio y diversificado tesoro artístico regional. Esta labor ha contribuido a definir las señas de identidad de una tierra con nombre propio y entidad, tanto en el ámbito nacional como en el devenir histórico internacional. Esto último ya lo puso de manifiesto el invicto Emperador Carlos V cuando eligió el paradisíaco y hermoso vergel verato como lugar donde aquietar su espíritu y descansar de una larga trayectoria política y militar. En el presente año 2000, no sólo celebramos el V Centenario de su 205 nacimiento en Gante, sino también la plena definición del Estado Moderno y la renovación de la que fue objeto el campo de las Bellas Artes en Europa, que, a partir de entonces, caminó hacia el abandono del estilo moderno del que hablaba Diego de Sagredo en su tratado de 1526, para recibir las nuevas ideas que acompañaron a ese ideal romano procedente de una Italia plena de Renacimiento. Uno de los protagonistas en la renovación pictórica del siglo XVI fue el artista badajocense cuyo nombre da título al libro que aquí presentamos, Luis de Morales. Con este volumen, junto a otras dos monografías dedicadas a la intensa labor de renovación artística que plantea Francisco Antolín con sus estructuras metálicas, y a la obra, plena de energía cromática, de Manuel Santiago Morato, la Fundación Caja de Badajoz conmemora los 110 años de su existencia, al tiempo que se adscribe a una trayectoria para la que tiene como avales los importantes estudios que ha publicado sobre Eugenio Hermoso, Adelardo Covarsí, Juan Barjola, Juan de Avalas, los Zurbaranes de Guadalupe, etc. Esta monografía sobre la vida y obra de Luis de Morales la ha llevado a cabo el doctor Carmelo Solís Rodríguez, uno de los historiadores que más páginas han dedicado al estudio de la trayectoria vital y artística del pintor: Un inédito de Morales en Montijo (1972), El retablo de Puebla de la Calzada (1973), Los Morales de la Catedral de Badajoz (1975), Luis de Morales (Nuevas aportaciones documentales)(l978), Escultura y pintura del siglo XVI en la Baja Extremadura ( 1986 ), Luis de Morales (1996), San Jerónimo en la obra de Luis de Morales (1997), Diócesis y Catedral Pacense. De los orígenes medievales al siglo XVI (1999), etc. El presente volumen se inicia con una visión sobre El marco religioso y cultural de Luis de Morales, seguido de un documentado estudio sobre el ambiente artístico
206 de Badajoz en el siglo XVI: la Catedral, y de una visión sobre La pintura del siglo XVI en la Baja Extremadura y Badajoz. Todo ello con la finalidad de trazar un completo marco histórico-artístico del acervo cultural que envolvió el nacimiento de nuestro artista y lo acompañó a lo largo de su existencia. Obispos como don Juan Rodríguez de Fonseca (1498-1499), su sucesor don Alonso Manrique de Lara (1499-1516), junto a otros Prelados que fueron clientes de Luis de Morales -don Cristóbal de Rojas Sandoval (1556-1562), don Juan de Ribera (1562-1569) o don Diego de Simancas (1569-1578), entre otros-, contribuyeron a dignificar y acrecentar la Catedral de Badajoz, edificio que data de finales del siglo XV y prolonga su construcción hasta los últimos años del siglo XVII. El ornato del que fueron objeto sus múltiples capillas permitió el contrato de obras como el retablo que pintó Morales para la del Sagrario o el relieve de alabastro de la Madonna con el Niño, que atribuye la historiografía artística a Desiderio de Settignano, discípulo de Donatello. Solís Rodríguez hace un amplio recorrido por el interior del edificio catedralicio, deteniéndose en obras tan importantes como la sillería coral, realizada por los entalladores Jerónimo de Valencia y Hans de Bruselas, según los datos que Rodríguez Moñino nos proporcionó en 1943. Junto a la Seo pacense, se alzan en Badajoz multitud de parroquias, conventos y ermitas para los que en alguna ocasión también trabajó Morales, uno de lo s mejores exponentes del espíritu y fervor religiosos que los conciliares de Trento se encargaron de exaltar. Empero, no fue suficiente la producción del taller regentado por Morales para proporcionar a las parroquias los encargos que de continuo demandaban. Por este motivo, artistas como Antón de Madrid, avecindado en la localidad segedana y activo entre finales del siglo XV y el primer tercio de mil quinientos, o el pintor Estacio de Bruselas, documentado en Llerena entre ARS ET SAPIENTIA 1535 y 1571 y representante del clasicismo renaciente nórdico, además de otros artistas procedentes de sus talleres, se encargaron de nutrir a las parroquias bajoextremeñas de las obras requeridas: citemos como ejemplo el retablo mayor de la iglesia de Calzadilla de los Barros, obra del primero de los citados. Completan esta labor los talleres regentados en la propia ciudad de Badajoz por familias de pintores como la de los Hermosa y artistas como Diego Solano, Francisco Flores, etc. Para el estudio de Luis de Morales, Solís Rodríguez hace en primer lugar un recorrido por la Historiografía y el tratamiento que ésta le ha conferido, fundamental para comprender las ironías de Francisco Pacheco y llegar, a través de pinceladas como las que ofrecen Antonio Palomino de Castro y Ve/asco, Antonio Ponz, Juan Agustín Ceán Bermúdez o el Conde de la Viñaza, a la Biografía artística del pintor. Es éste uno de los capítulos más importantes de la obra. El doctor Solís Rodríguez se aparta de la hipótesis más aceptada por la historiografía, que, siguiendo a Palomino, ha pretendido demostrar su aprendizaje en el taller sevillano de Pedro de Campaña y de este modo explicar, entre otras características de estilo, la fuerte carga leonardesca que de inmediato advertimos en la obra del pacense. Carmelo Solís, tras analizar con detenimiento la documentación por él exhumada sobre el pleito entablado en 1549 entre Luis de Morales y el flamenco Estacio de Bruselas sobre el retablo mayor parroquial de Puebla de la Calzada, descarta incluso la hipótesis sobre el viaje de Morales a Italia, adscribiéndose de este modo a la tesis que planteó Ceán Bermúdez en 1800 cuando afirmó, sobre los conocimientos pictóricos del artista, que más bien se debe suponer haberlos aprendido en Valladolid o en Toledo, en contacto con el taller de Juan de Borgoña y artistas como los Coomontes, Juan Correa de Vivar, etc. Será la tesis que defienda don Elías Tormo y Monzó con mo-
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS tivo de la exposición celebrada sobre Morales en el Museo del Prado durante el mes de mayo de 1917. Notas sobre el entorno familiar y social cierran este capítulo. Los Trabajos y los días es el título elegido por el autor del libro para desarrollar un detenido análisis de la producción de Morales, con especial atención a las décadas de 1540 y 1550, poco estudiadas hasta ahora por la falta de documentación. La obra que el artista dejó en la Catedral de Ba - dajoz, los retablos del conventual de Alcántara, Arroyo de la Luz, Higuera la Real, San Martín de Plasencia, la Catedral de Elvas, Santo Domingo de Evora, y la multitud de lienzos que hoy están repartidos por Barcelona, Cádiz, Madrid, Málaga, Pamplona, Salamanca, Sevilla, Osuna, Toledo, Valencia, Berlín, Dresden, Minneápolis, Nueva York, Parí s, Londres, Oxford, Dublín, Catania, Florencia, Nápoles, México, Lisboa y San Petersburgo, fueron obras, con ecos de Italia, Flandes y la tradición hispana, que también sirvieron de base para las producciones que acomete El taller de Morales, capítulo que el autor del libro dedica a delimitar atribuciones. La huella de Morales trata de ver y estudiar el grado de aceptación que tuvo entre sus contemporáneos el magisterio moraliano, tomando como base para tal propósito el trabajo que Rodríguez Moñino publicó en 1955 sobre los pintores badajoceños del siglo XVI. En éstos se hace evidente su interés por La estética de Morales y el complejo mundo espiritual de su pintura, de estilo manierista ítalo-flamenco, capítulo que cierra el desarrollo monográfico dedicado al artista. Carmelo Solís complementa su trabajo con una importantísima cronología sobre Luis de Morales, que se extiende desde la 207 probable fecha de su nacimiento en 1509 hasta su muerte en 1586, según Antonio Palomino. Acompaña un Apéndice Documental que extracta un repertorio hasta ahora inédito o poco conocido. Cierra el volumen un precioso y extremadamente cuidado Catálogo de obras del pintor badajocense. Para su ordenación se adopta el criterio geográfico, iniciando el recorrido por España, seguida de Europa y América. Reserva, con acierto, los conjuntos retablísticos para una segunda parte de este mismo catálogo. Las pinturas van acompañadas con su correspondiente bibliografía y de aquellas estampas grabadas que empleó Morales para su composición: Alberto Durero o Agostino Veneciano. En este repertorio iconográfico no sólo destacan Ecce-Homos, Crucifixiones o Nazarenos, al cobrar especial importancia representaciones tan singulares durante el siglo XVI como La Virgen vestida de gitana que conserva la Colección Conde de Adanero (Madrid). Estamos, en suma, ante la última y más completa monografía escrita sobre el pintor Luis de Morales. Con ella se cierran los importantes trabajos de Daniel Berjano ( c.1907) -el primero en publicar un compendio sobre el artista-, M. Padilla (1924), A. Juez Nieto (1925), José de Hinjos (1926), E. Segura Otaño (1927), A.L. Ma - yer (1931), W. Goldschrnidt (1935), V. de Sambricio ( 1942), R. Robres Lluch y V. Castell Maíques (1945), A.Rodríguez Moñino (1955), E. De Gué Trapier (1953), J.A. Gaya Nuño (1961), l. Backsbacka (1962) y F. Marías (1992). Vicente Méndez Hernán. Universidad de Extremadura