Digitalización: del acceso al empoderamiento personal y comunitario
Abstract
Se explica la evolución de los proyectos y políticas para la inclusión digital en España, una cuestión que no está resuelta y que es una condición necesaria para la inclusión social. El objetivo es que la digitalización social acelerada no perpetúe las desigualdades existentes, sino que sea un factor de empoderamiento, participación y reducción de otros factores de exclusión social.
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DIGITALIZACIÓN: DEL ACCESO AL EMPODERAMIENTO PERSONAL Y COMUNITARIO JOSÉ ANTONIO GÓMEZ-HERNÁNDEZ Universidad de Murcia 1. INTRODUCCIÓN: PRESENTACIÓN Y OBJETIVOS La digitalización es un fenómeno multifactorial en evolución acelerada, que está presente en todas las facetas de la vida y la sociedad: el sistema productivo, la educación, la salud, el ejercicio de derechos de ciudadanía, las relaciones sociales y personales o el ocio. Además, la digitalización es el escenario de la lucha por el poder económico y financiero de las grandes empresas tecnológicas -que intervienen en lo que consumimos y en lo que pensamos o decidimos en la política o la vida diariaasí como de los gobiernos de las potencias interesadas en el control global del ecosistema digital. Por la complejidad e intensidad del proceso de transformación digital, avanzar en el logro de una sociedad digital inclusiva es un reto enorme, que exige de la acción política, la investigación y la intervención coordinada y constante de las organizaciones comprometidas con la superación de las brechas digitales. Contribuir a un conocimiento y una acción más integrada en pro de una digitalización equitativa y empoderadora es el objetivo de la monografía Inclusión digital: investigación, estrategias y respuestas desde la acción, la educación y las políticas públicas coordinada por el profesor Hernández-Pedreño, director del Observatorio de la Exclusión Social de la universidad de Murcia. Es una obra que examina cómo las desigualdades sociales se proyectan y refuerzan en el entorno digital, y qué estrategias políticas, educativas y tecnológicas pueden contribuir a revertirlas. Para ello, sus contenidos afrontan la desigualdad y exclusión digital desde cuatro ejes: la investigación (comprender para transformar), la educación (formar en competencia digital crítica, reflexiva e intencional), la intervención social (actuar con empatía y eficacia) y la propuesta de políticas sociales inclusivas (garantizar los derechos digitales).
16 Destacaría la obra por su enfoque interdisciplinar y holístico, que es coherente con la complejidad del fenómeno que aborda. Siendo una investigación tan coral -pues a ella contribuyen con sus visiones más de un centenar de especialistaslos contenidos se articulan de modo armónico, consiguiendo una mirada complementaria, exhaustiva y multidimensional sobre la exclusión y la desigualdad digital, desde perspectivas académicas, institucionales y de intervención social. Y esta pluralidad, que garantiza una conexión directa entre conocimiento teórico, evidencia empírica y aplicación práctica, se combina una visión holística de presente y futuro. La cuestión de cómo avanzar con equidad en la digitalización está sin resolver desde que a mediados de los años ochenta se iniciaron políticas para el desarrollo de la que se empezó denominando sociedad de la información, y que condujeron a la creación de las primeras redes informáticas, la liberalización de las telecomunicaciones y la introducción progresiva de las tecnologías e Internet en empresas, centros educativos, universidades o administraciones públicas. De la mano de estos avances llegaron también los primeros programas de alfabetización digital y las primeras políticas públicas para facilitar el acceso de la ciudadanía a las tecnologías, como los telecentros o la subvención de dispositivos y conexiones. Podemos hablar por tanto de más de treinta y cinco años de esfuerzos para una digitalización social inclusiva, en un proceso que no se ha podido completar por su carácter complejo, evolutivo y contextual, en el que confluyen los intereses económicos e ideológicos que antes se mencionaban, y que ha sido encarado con medidas ineficientes. En efecto, si hubiera que valorar en perspectiva los programas públicos de inclusión digital deberíamos señalar carencias que han limitado su impacto: - En el sistema educativo español programas pioneros como Atenea, Mercurio o Aldea Digital introdujeron en las escuelas la informática y los medios audiovisuales, pero no produjeron una transformación coherente en los modos de
17 enseñar y aprender, que llegó a evidenciarse durante la pandemia por COVID19 (INTEF, 2017). - Por su parte, los programas locales y autonómicos de alfabetización digital dirigidos a la ciudadanía desde sus inicios a hoy han solido tener poca continuidad, y se han centrado más en lo instrumental -las herramientas ofimáticas, los navegadores o las aplicacionesque en competencias clave como la verificación de los contenidos, la participación digital, el emprendimiento, la comunicación responsable o el pensamiento crítico. Han quedado frecuentemente al margen de los programas personas mayores, colectivos vulnerables y residentes en zonas rurales, dificultando su acceso a servicios y derechos básicos por insuficiente competencia digital. Y casi siempre han quedado al margen las bibliotecas públicas, que habrían sido claves en el entorno local para potenciar una capacitación digital inclusiva (Vera-Baceta & Gómez-Hernández, 2021) (Romero-Sánchez et al., 2021). - En las administraciones públicas, la digitalización de los trámites y servicios públicos se fue realizando sin priorizar la accesibilidad y usabilidad, sin la necesaria simplificación y adaptación a un lenguaje claro, lo que ha venido siendo una barrera para el ejercicio de derechos sociales y digitales no solo de grupos en situación de vulnerabilidad, sino de la ciudadanía en general no experta (Prodigioso Volcán, 2023). En general considero que los planes públicos han ido priorizando aspectos necesarios como la extensión de las infraestructuras y la generalización del acceso a los dispositivos, pero la alfabetización informacional y digital ha sido llevada a cabo de forma insuficientemente contextualizada en función de las realidades sociales, económicas y culturales de la ciudadanía, lo que ha afectado a su relevancia para la mejora de las condiciones de vida. Y estos programas han estado faltos de acompañamiento y continuidad, lo que
18 los ha hecho poco eficaces. De hecho, no se han evaluado sus resultados más allá de aspectos cuantitativos, ni se ha prácticamente acreditado mediante certificaciones la competencia digital según el Marco Europeo DIGCOMP (European Commission’s Joint Research Centre, 2023), que a su vez es demasiado complejo y difícil de aplicar. Además, conforme progresa la digitalización de todos los aspectos de la actividad humana, se va constatando que junto a sus efectos positivos aparecen otros indeseables que no se pueden ignorar, y que amplían el problema de una inclusión digital relevante y significativa para los individuos. Nos referimos a riesgos como la manipulación digital, el abuso de los datos personales, la expansión de los discursos de odio o nuevas adicciones y dependencias digitales (Vera-Baceta et al., 2022). Una digitalización descontrolada estaría perpetuando las desigualdades sociales y polarizando la sociedad, por lo que investigar e intervenir para alcanzar una digitalización que evite los efectos indeseados se hace cada vez más necesaria y compleja. Porque obviamente la digitalización es irrenunciable: genera oportunidades a todas las personas, contribuye al avance científico y sanitario, incrementa la productividad laboral y puede reducir otros factores de exclusión social. La monografía se sitúa en este marco conceptual: avanzar en una digitalización inclusiva y relevante desde una visión interdisciplinar e integradora, en la que se implican especialistas de Sociología, Pedagogía, Ciencias Políticas, Educación Social, Derecho, Economía, Trabajo Social, Comunicación, Documentación, Salud Pública, Lingüística, Ingeniería Informática, Planificación territorial o Diseño de universidades europeas e iberoamericanas. Y junto a ellos, profesionales de entidades sociales como Convive Fundación Cepaim, Accem, Secretariado Gitano, Fundación FOESSA, Fundación Ferrer i Guardia, Fundación Integra, Fundación Jaume Bofill, Fundación Mobile World Capital Barcelona, Cibervoluntarios, Fundación Esplai, Plena Inclusión, Asociación para la promoción de la tecnología social o el Observatorio de la Diversidad Lingüística, que aportan
19 la perspectiva práctica y de acción directa en contextos de exclusión. La obra comienza con una primera parte centrada en las metodologías y estrategias de análisis e investigación de la desigualdad digital, articulada en tres bloques: en el primero se estudian las brechas digitales, sus causas e indicadores, y se documentan múltiples formas de vulnerabilidad digital. Los capítulos cubren desde indicadores estadísticos a estudios de caso extremos: personas sin hogar, asentamientos informales, hogares rurales de la España vaciada o perfiles regionales. Las aportaciones combinan análisis cuantitativo (medición del riesgo, elaboración de índices, encuestas demográficas) y cualitativo (relatos de vida, observación participante), mostrando cómo el acceso y uso desigual de internet amplifica precariedades ya existentes. El segundo apartado de esta primera parte avanza en la investigación de las desigualdades digitales en función de aspectos diferenciales como lengua, género y edad. Se trata de la distribución de las lenguas dominantes y minoritarias en la red, estudios sobre mujeres gamers y o el ciberacoso en la red, así como las desigualdades laborales por género, y las competencias digitales de mayores y jóvenes. Destaca que la "brecha de género digital" se manifiesta no solo en el acceso, sino también en desigual distribución de competencias, oportunidades y experiencias en los entornos virtuales. Esta primera parte concluye con un tercer bloque en el que se investigan los riesgos digitales para la ciudadanía y la convivencia. Se enfoca en los usos problemáticos y hostiles de lo digital: discursos de odio, desinformación, racismo en redes, la ciber violencia de género, o la adicción y dependencia tecnológica en jóvenes. Se combina la mirada sociopolítica (cómo estas prácticas afectan a la participación democrática) con la social (impacto en relaciones, bienestar e integración). La segunda parte está dedicada a la exposición de las distintas formas de intervención para avanzar en inclusión y equidad digital,
20 comenzando con un primer bloque dedicado a las políticas públicas, los derechos digitales y la legislación relacionada, con capítulos de corte jurídico y de análisis de políticas sobre accesibilidad web, comparativas internacionales de la legislación, análisis del impacto digital en el acceso a prestaciones como el Ingreso Mínimo Vital o sobre la planificación estratégica de agendas digitales y las desigualdades territoriales en acceso a servicios públicos en línea. Continúa esta segunda parte con el estudio de otro factor clave de la intervención: los programas educativos y de formación de competencias digitales. Se analizan programas y prácticas en ámbitos muy diversos: educación inclusiva en entornos virtuales, alfabetización digital en colectivos vulnerables (población gitana, mujeres inmigrantes, adolescentes de entornos desfavorecidos), formación de docentes y profesionales del Trabajo Social, experiencias sobre formación de competencias digitales en las universidades y accesibilidad digital para alumnado con discapacidad sensorial. El mensaje transversal es que educar en competencias digitales es condición necesaria pero no suficiente; debe ir acompañada de cambios estructurales. Finaliza la segunda parte con una sección dedicada a la salud y el bienestar digital. Aquí se vincula inclusión digital con calidad de vida: Desde la presentación del concepto de bienestar digital y sus facetas se pasa a tratar sobre e Salud como oportunidad o barrera para colectivos vulnerables, innovación en cuidados para personas mayores en hogares inteligentes, guías accesibles, alfabetización digital para mejorar la autonomía en salud, y estrategias para familias conectadas. La dimensión comunitaria y el desafío de no dejar atrás a quienes carecen de habilidades tecnológicas son centrales. La tercera parte se centra en recoger buenas prácticas, aspectos éticos e innovaciones en las metodologías de inclusión, con un primer bloque que describe experiencias concretas y replicables: actuaciones de trabajo social digital, inclusión comunitaria en zonas
21 vulnerables o rurales, comunicación familia-escuela, y uso estratégico de redes sociales en intervención comunitaria. El énfasis está en la investigación-acción y la adaptación a contextos locales. Y finaliza esta parte con una serie de estudios dedicados a un aspecto de la tecnología de relevancia creciente: la Inteligencia artificial, su rol en el empoderamiento digital y sus riesgos. Se incluyen trabajos sobre los impactos sociales y éticos de la Inteligencia Artificial, las percepciones del alumnado, los riesgos de la Inteligencia Artificial generativa, los dilemas en el diseño algorítmico, el uso de tecnologías inteligentes en salud y educación, y su papel en la configuración de una participación cívica inclusiva. Se subraya que la Inteligencia Artificial puede reproducir sesgos si no se diseñan políticas y procesos participativos. La obra se cierra con las reflexiones finales. En primer lugar, se da cabida a una mirada del alumnado de Sociología al fenómeno de la desigualdad digital, a partir de su experiencia como asistentes al congreso que da origen a la presente monografía. Y se complementa con un decálogo de conclusiones consensuado por el conjunto de participantes en el libro para promover una sociedad digital más inclusiva, que sintetiza principios de acceso universal, formación crítica, respeto a la diversidad cultural y lingüística, y ética en el diseño tecnológico. En conclusión: esta publicación contribuye de forma muy significativa al reto de comprender y afrontar el fenómeno de la desigualdad digital, y es innovador por su pluralidad de enfoques y ámbitos, por su riqueza interdisciplinar y por su combinación de investigación e intervención. En la obra se considera la desigualdad digital como una manifestación de las desigualdades estructurales presentes en nuestra sociedad, como un fenómeno complejo con dimensiones tecnológicas, sociales, culturales, éticas y políticas, y propone avanzar hacia la equidad digital como objetivo crucial para que las personas puedan apoyarse en las tecnologías de forma significativa, segura, productiva y crítica.
22 Además de poner en evidencia la exclusión digital, sus causas y riesgos, el libro sistematiza las buenas prácticas para revertirla, ofreciendo herramientas como políticas basadas en evidencia, metodologías educativas inclusivas, programas de salud digital, y guías operativas para entidades y administraciones. Se trata con todo ello de poner la tecnología al servicio de las personas, como herramienta de empoderamiento y participación (Pimienta, 2009). Esto es justicia social, y contribuir a ella es hacer investigación socialmente relevante, que promueve los cambios sociales necesarios. Nos propone pasar de la brecha a la equidad, con una agenda honesta y factible para política pública, educación, salud, tecnología y comunidad. Al hacerlo, este libro es un ejemplo valiosísimo no solo por lo que recoge, sino por las líneas de trabajo que sugiere y abre a quienes investigan o trabajan para una sociedad digital más inclusiva. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS European Commission’s Joint Research Centre. (2023). DigComp 2.2. Marco de Competencias Digitales para la Ciudadanía . Asociación Somos Digital. https://europa.eu/!cKrmj6 INTEF (2017). Una breve historia de las TIC Educativas en España . Pimienta, D. (2009). Digital Divide, Social Divide, Paradigmatic Divide. International Journal of Information Communication Technologies and Human Development , 1 (1), 33-48. https://doi.org/10.4018/jicthd.2009010103 Prodigioso Volcán (2023). Estudio preliminar sobre la claridad de la digitalización de nuestras administraciones . https://comunicacionclara.com/claridad-tramites-digitales/estudio_claridad_digital_administracion.pdf Romero-Sánchez, E., Hernández-Pedreño, M., & Gómez-Hernández, J.-A. (2021). Función social y digital de las bibliotecas públicas en España tras la crisis económica y sociosanitaria: perspectivas y retos. Profesional de la Información , 30 (5). https://doi.org/10.3145/EPI.2021.SEP.10