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Educación para la sostenibilidad: una reconstrucción de subjetividades políticas en la era del cambio climático

Yeremieieva, Irina; Margulov, Artur; Chebakova, Yuliia; Holovii, Liudmyla; Pyurko, Vladyslav

Abstract

A priori, resulta evidente que la interacción entre sostenibilidad, subjetividades políticas y ética ecocéntrica no es sencilla ni está exenta de conflictos; más bien, está marcada por una serie de tensiones productivas que ponen de manifiesto las complejidades propias de cualquier cambio de mentalidad socioecológia en el siglo XXI. Ante este panorama el objetivo de la presente investigación consiste en reflexionar críticamente sobre cómo las subjetividades políticas de líderes mundiales como (Donald Trump y Emmanuel Macron), representan el cambio climático y, simultáneamente, explorar el potencial de la educación para la sostenibilidad en la transformación de los imaginarios colectivos y de las élites de poder. Mediante una metodología hermenéutica basada en un ejercicio mayéutico, la interpretación de las fuentes consultadas permite concluir que, la educación para la sostenibilidad se presenta como una apuesta ética y, simultáneamente, política por la vida, capaz de articular la resistencia frente a la devastación ecológica y la creación de alternativas viables para el futuro común. No basta con reformar los contenidos curriculares; ahora, es necesario transformar las prácticas, los vínculos y las estructuras que perpetúan la desigualdad especista y la destrucción ambiental.

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Educación para la sostenibilidad: una reconstrucción de subjetividades políticas en la era del cambio climático Irina Yeremieieva1, Artur Margulov2, Yuliia Chebakova3, Liudmyla Holovii4, Vladyslav Pyurko5 1University of Customs and Finance, Dnipro, Ukraine. E-mail: [email protected]; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-9056-6512 2University of Customs and Finance, Dnipro, Ukraine. E-mail: margulo[email protected]; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9543-540X 3National Technical University “Kharkiv Polytechnic Institute”, Kharkiv, Ukraine. E-mail: chebako[email protected]; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9317-8585 4National University of Life and Environmental Sciences of Ukraine, Kyiv, Ukraine. E-mail: lyudmyla_Holo[email protected]; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0002-5537-0944 5Bohdan Khmelnytsky Melitopol State Pedagogical University, Zaporizhzhia, Ukraine. E-mail: [email protected]; ORCID ID: https://orcid.org/0000-0001-9296-6619 Resumen. A priori, resulta evidente que la interacción entre sostenibilidad, subjetividades políticas y ética ecocéntrica no es sencilla ni está exenta de conflictos; más bien, está marcada por una serie de tensiones productivas que ponen de manifiesto las complejidades propias de cualquier cambio de mentalidad socioecológia en el siglo XXI. Ante este panorama el objetivo de la presente investigación consiste en reflexionar críticamente sobre cómo las subjetividades políticas de líderes mundiales como (Donald Trump y Emmanuel Macron), representan el cambio climático y, simultáneamente, explorar el potencial de la educación para la sostenibilidad en la transformación de los imaginarios colectivos y de las élites de poder. Mediante una metodología hermenéutica basada en un ejercicio mayéutico, la interpretación de las fuentes consultadas permite concluir que, la educación para la sostenibilidad se presenta como una apuesta ética y, simultáneamente, política por la vida, capaz de articular la resistencia frente a la devastación ecológica y la creación de alternativas viables para el futuro común. No basta con reformar los contenidos curriculares; ahora, es necesario transformar las prácticas, los vínculos y las estructuras que perpetúan la desigualdad especista y la destrucción ambiental. Palabras clave: educación para la sostenibilidad, subjetividades políticas, cambio climático, ética ecocéntrica. Recibido: 10/05/2025 ~ Aceptado: 15/10/2025 INTERACCIÓN Y PERSPECTIVA Revista de Trabajo Social ISSN 2244-808X ~ Dep. Legal pp 201002Z43506 DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.17642044 Vol. 16 (1): 214 - 226 pp, 2026 Educación para la sostenibilidad: una reconstrucción de subjetividades políticas en la era del cambio climático 215 Vol. 16(1) enero - abril 2026/ 214 - 226 Education for sustainability: a reconstruction of political subjectivities in the era of climate change Abstract. A priori, it is evident that the interaction between sustainability, political subjectivities and ecocentric ethics is neither simple nor free of conflicts; rather, it is marked by a series of productive tensions that highlight the complexities inherent to any change of socioecological mentality in the 21st century. Against this backdrop, the objective of this research is to critically reflect on how the political subjectivities of world leaders such as (Donald Trump and Emmanuel Macron), represent climate change and, simultaneously, to explore the potential of education for sustainability in the transformation of collective imaginaries and power elites. Through a hermeneutic methodology based on a mayeutic exercise, the interpretation of the sources consulted allows us to conclude that education for sustainability is presented as an ethical and, simultaneously, political commitment to life, capable of articulating resistance to ecological devastation and the creation of viable alternatives for the common future. It is not enough to reform curricular content; it is now necessary to transform the practices, links and structures that perpetuate speciesist inequality and environmental destruction. Keywords: education for sustainability; political subjectivities; climate change; ecocentric ethics. INTRODUCCIÓN Sin ninguna duda, el cambio climático se ha convertido en el fenómeno más inquietante y disruptivo de la era contemporánea, alterando no solo las dinámicas ecológicas, sino también las estructuras sociales y económicas a escala global. Según la National Aeronautics and Space Administration NASA (S/D) los registros científicos evidencian un aumento sostenido de las temperaturas medias, el retroceso acelerado de glaciares y capas de hielo, así como la intensificación de eventos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías y precipitaciones torrenciales. En su conjunto, estos y otros cambios, lejos de ser meras fluctuaciones naturales, representan una transformación sistémica del planeta, cuyas consecuencias ya son palpables en fenómenos como la pérdida de la biodiversidad, la degradación de los hábitats y el desplazamiento forzado de poblaciones humanas. Por lo tanto, la comunidad científica internacional advierte que muchos de estos efectos serán irreversibles durante siglos, lo que exige una revisión profunda de las prácticas y valores que han guiado el desarrollo humano hasta ahora (Diamond, 2007). Según Manos Unidas (2024), entre los aspectos más alarmantes del cambio climático destaca la aceleración del aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos y la frecuencia creciente de desastres naturales, que afectan de manera desproporcionada a las regiones más vulnerables del Sur Global. En este contexto, las proyecciones indican que, de no modificarse radicalmente el actual modelo de producción y consumo, los daños económicos y sociales serán de una magnitud sin precedentes, comprometiendo la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la estabilidad política de numerosos países. Al mismo tiempo, el impacto ambiental se manifiesta también en la alteración de los ciclos hidrológicos, la desaparición de especies y la multiplicación de conflictos por recursos naturales 216 Yeremieieva, Margulov, Chebakova, Holovii, Pyurko Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 16(1): 2026 cada vez más escasos, configurando un escenario de crisis multidimensional que trasciende fronteras y desafía la gobernanza internacional, como ya ha sucedido en el pasado en menor magnitud (Diamond, 2007), Frente a este panorama complejo y desalentador, la educación para la sostenibilidad se presenta como una vía transformadora capaz de revertir tendencias destructivas y propiciar la regeneración planetaria. No se trata solo de transmitir conocimientos técnicos, sino más bien de cultivar una conciencia crítica que cuestione los supuestos antropocéntricos y fomente una ética ecocéntrica, donde la dignidad de todas las formas de vida sea reconocida en igualdad de condiciones con la dignidad humana, tal como sostiene el filósofo Peter Singer (2023). De modo que, la “reconstrucción de subjetividades políticas” implica repensar entonces los procesos de aprendizaje, producción y consumo, promoviendo prácticas y discursos que privilegien el equilibrio ecológico sobre los intereses inmediatos de las élites y los discursos hegemónicos que perpetúan la explotación de la naturaleza. Mas concretamente, la educación para la sostenibilidad, cuando es concebida como un proceso dialógico e inclusivo, posibilita la emergencia de nuevas subjetividades capaces de resistir la lógica extractivista y, más aún, de diseñar alternativas viables para la convivencia planetaria (Osorno, 2023). Experiencias recientes demuestran que la integración de saberes ancestrales y científicos, así como la participación de comunidades diversas, contribuyen a la formación de ciudadanos comprometidos con el cuidado del planeta y la justicia intergeneracional (Manos Unidas, 2024). En consecuencia, solo una mentalidad ecocéntrica, arraigada en la empatía y el respeto por la vida en todas sus manifestaciones, puede garantizar la continuidad de los sistemas naturales y sociales más allá de los intereses particulares de las élites de poder en el siglo XXI. En este orden de ideas, el objetivo general de esta investigación es reflexionar críticamente sobre cómo las subjetividades políticas de líderes mundiales como (Donald Trump y Emmanuel Macron), representan el cambio climático y, simultáneamente, explorar el potencial de la educación para la sostenibilidad en la transformación de los imaginarios colectivos y de las élites de poder. Tres preguntas guían este análisis: ¿De qué manera las narrativas políticas de estos líderes configuran la percepción social del cambio climático? ¿Qué posibilidades concretas ofrece la educación para la sostenibilidad para incidir en la toma de decisiones a nivel global y local? Y ¿Cómo puede el proceso de reconstrucción de subjetividades políticas contribuir a la consolidación de una ética planetaria orientada al cuidado de la vida y la resiliencia? Obviamente, no hay respuestas fáciles a estas legítimas interrogantes. La estructura de este artículo en el que se conjugan la reflexión crítica con la investigación científica se organiza en cuatro secciones principales. En primer lugar, el marco teórico explora los conceptos clave de sostenibilidad, subjetividad política y ética ecocéntrica, articulando los debates más recientes en la literatura científica. La segunda sección, dedicada a la metodología, describe el enfoque cualitativo adoptado para el análisis crítico de discursos y prácticas educativas, así como la selección de casos, personajes y fuentes. En tercer lugar, se analizan y discuten los resultados obtenidos. Finalmente, se presentan las conclusiones y recomendaciones, que sintetizan los hallazgos y proponen líneas de acción para la educación y la política pública en la era del cambio climático. Educación para la sostenibilidad: una reconstrucción de subjetividades políticas en la era del cambio climático 217 Vol. 16(1) enero - abril 2026/ 214 - 226 MARCO TEÓRICO Sostenibilidad y desarrollo sostenible: perspectivas conceptuales La sostenibilidad y el desarrollo sostenible constituyen paradigmas teóricos complejos que han evolucionado considerablemente desde su conceptualización inicial en el Informe Brundtland de 1987 (Naciones Unidas, 1987). Más allá de la definición clásica que plantea satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, para satisfacer las propias, los debates académicos contemporáneos revelan una multiplicidad de interpretaciones que oscilan entre perspectivas tecnocráticas y aproximaciones ontológicas más amplias. En este sentido, al decir de Forh y Ezegwu (2025), la sostenibilidad no se limita a un concepto solo ambiental, sino que articula dimensiones económicas, sociales y ecológicas en una matriz relacional que desafía los modelos lineales de desarrollo, tales como el capitalismo o la planificación central. Siguiendo con los aportes de Dovers y Handmer (1993), desde hace tres décadas las investigaciones demuestran que esta noción (sostenibilidad) trasciende la conservación de recursos para constituirse en un marco ético-político que interpela las bases mismas del crecimiento económico capitalista y propone alternativas de organización social fundamentadas en la regeneración ecosistémica. Sin embargo, al decir de Qasim y Grimes (2022), persisten tensiones teóricas irresueltas entre las concepciones de sostenibilidad débil y fuerte, particularmente en lo que respecta a la sustituibilidad entre diferentes formas de capital natural y social. Esta complejidad epistemológica evidencia que la sostenibilidad funciona menos como una categoría unívoca y más como un campo de disputa hermenéutica donde convergen visiones antagónicas sobre el futuro planetario. Subjetividades políticas: entre hegemonía antropocéntrica y resistencia ecocéntrica En líneas generales, las subjetividades políticas representan procesos complejos de constitución identitaria que median entre las estructuras de poder (materiales y simbólicas) y las capacidades de agencia transformadora de los sujetos sociales (Duque et al., 2013). Mas específicamente, en el contexto de la crisis climática, estas subjetividades se configuran en torno a dos vectores principales: por un lado, las formas hegemónicas de pensamiento antropocéntrico que naturalizan la dominación sobre la naturaleza, y; por el otro, las emergencias contrahegemónicas que articulan perspectivas ecocéntricas de relacionalidad planetaria. En este contexto, pensamos que los líderes políticos como Donald Trump ejemplifican la primera tendencia, construyendo narrativas que subordinan las preocupaciones ambientales a imperativos económicos inmediatos, reforzando, al mismo tiempo, discursos que conceptualizan la naturaleza exclusivamente como recurso disponible para el crecimiento económico. Estas subjetividades antropocéntricas se caracterizan por su capacidad de desacoplar discursivamente el cambio climático de las estrategias de crecimiento económico, manteniendo así la viabilidad política de modelos extractivistas, como bien lo argumenta Ausserladscheider (2024). Por el contrario, la “reconstrucción de subjetividades políticas” implica procesos de des-identificación con los marcos dominantes y la emergencia de nuevas formas de subjetivación que privilegian la reflexividad ecológica y la construcción de relaciones de reciprocidad con el mundo másque-humano (Singer, 2023; Nussbaum, 2007). Dicha reconstrucción filosófica del pensamiento no opera únicamente en el plano individual, sino que se articula a través de movimientos sociales, 218 Yeremieieva, Margulov, Chebakova, Holovii, Pyurko Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 16(1): 2026 prácticas educativas y formas de organización comunitaria que prefiguran órdenes alternativos al esquema dominante de tipo especista y antropocéntrico. Ética ecocéntrica: superación del antropocentrismo moderno La ética ecocéntrica emerge como una propuesta filosófica radical que busca trascender las limitaciones del pensamiento antropocéntrico occidental mediante el reconocimiento del valor intrínseco de todos los componentes del ecosistema planetario. A diferencia del antropocentrismo, que otorga valor moral exclusivamente a los seres humanos, o del biocentrismo, que se concentra en los organismos vivos en general, el ecocentrismo, en palabras de Rendón (2024), extiende la consideración ética a los sistemas ecológicos completos, incluyendo elementos no vivos como ríos, montañas y paisajes. Esta perspectiva ético-filosófica se fundamenta en una ontología relacional que comprende la naturaleza no como un conjunto de objetos discretos, sino como una red compleja de interdependencias donde la integridad del todo prevalece sobre los intereses particulares de las partes (Rendón, 2024). En consecuencia, la superación definitiva del antropocentrismo moderno que propone la ética ecocéntrica, no implica una negación de la dignidad humana, sino su reubicación dentro de una comunidad biótica más amplia y compleja donde la responsabilidad hacia las generaciones futuras se extiende también hacia las especies no humanas. Por todas estas razones, los principios ecocéntricos desafían las bases epistémicas de la modernidad occidental, al cuestionar la separación ontológica entre naturaleza y cultura, proponiendo en su lugar modalidades de conocimiento y acción que reconocen la agencia de los sistemas naturales. De modo que, esta reformulación ética tiene implicaciones políticas directas, pues demanda transformaciones estructurales en los sistemas de producción, consumo y organización social que trasciendan los marcos regulatorios convencionales. Articulaciones relacionales: tensiones y complementariedades Queda claro que, la relación dialéctica entre sostenibilidad, subjetividades políticas y ética ecocéntrica no es armónica ni está libre de contradicciones, sino que se caracteriza por la existencia de un conjunto de tensiones productivas que revelan las complejidades inherentes a cualquier transformación socioecológica. Por un lado, la sostenibilidad puede ser instrumentalizada por subjetividades políticas hegemónicas que la reducen, en la práctica, a estrategias de “capitalismo verde” o “crecimiento sostenible”, vaciándola de su potencial transformador y subordinándola a imperativos de acumulación económica. Por otro lado, cuando la sostenibilidad se articula con procesos de reconstrucción de subjetividades políticas ecocéntricas, puede convertirse en un vector de cambio sistémico que cuestiona las bases mismas del modelo civilizatorio actual. En este orden de ideas, en palabras de Castillo-Ávalos y Ceberio-de-León (2017), la ética ecocéntrica funciona como un horizonte normativo que orienta tanto las prácticas de sostenibilidad como los procesos de subjetivación política en general, pero su realización práctica enfrenta resistencias estructurales provenientes de sistemas económicos, políticos y culturales profundamente antropocéntricos. Estas tensiones y contradicciones no constituyen obstáculos a superar, sino dimensiones constitutivas de un proceso dialéctico donde la transformación social y la regeneración ecológica se configuran mutuamente a través de luchas políticas concretas. Por estas razones, la complejidad de estas Educación para la sostenibilidad: una reconstrucción de subjetividades políticas en la era del cambio climático 219 Vol. 16(1) enero - abril 2026/ 214 - 226 relaciones exige aproximaciones teóricas y metodológicas, que no simplifiquen las contradicciones, sino que las comprendan como expresiones de un momento histórico de transición civilizatoria. La articulación hermenéutica de sostenibilidad, subjetividades políticas y ética ecocéntrica revela un campo de investigación emergente donde convergen debates ontológicos, epistemológicos y políticos de primera importancia para el futuro planetario. Los desarrollos teóricos más recientes sugieren, en criterio de Dereniowska y Matzke (2014), que la sostenibilidad no puede ser conceptualizada como un objetivo técnico a alcanzar, sino como un proceso permanente de recomposición de las relaciones entre sociedad y naturaleza que exige transformaciones profundas en las formas dominantes de subjetivación política. Aquí, la ética ecocéntrica aporta marcos normativos que trascienden el utilitarismo antropocéntrico y proponen criterios de evaluación moral basados en la integridad ecosistémica y la justicia intergeneracional e interespecies. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, la traducción de estos principios éticos en prácticas sociales efectivas requiere procesos de reconstrucción de subjetividades políticas que operen simultáneamente en múltiples escalas, desde la transformación de los imaginarios culturales hasta la reorganización de estructuras institucionales. Esta convergencia no resuelve las tensiones conceptuales identificadas, sino que las reconoce como expresiones necesarias de un momento histórico caracterizado por la urgencia de respuestas innovadoras ante la crisis civilizatoria contemporánea, que fácilmente puede terminar en el declive de la civilización humana por razones de colapso medioambiental (Diamond, 2007). METODOLOGÍA La investigación se inscribe en una visión epistemológica constructivista y hermenéutica, donde el conocimiento científico es entendido como una construcción social emergente de la interacción entre sujetos, contextos y redes internacionales de saber. En palabras de Hernández (2008), el constructivismo reconoce que los significados no son dados, sino que se configuran a través de procesos interpretativos, mientras que la hermenéutica permite desentrañar el sentido profundo de los símbolos y discursos que circulan en torno a la sostenibilidad y la subjetividad política. En este sentido, la interpretación se convierte, al decir de Foucault (2002), en la vía privilegiada para comprender la complejidad de los fenómenos educativos y políticos, permitiendo captar en cada momento matices y sentidos que trascienden la sola descripción factual. Al mismo tiempo, la investigación se apoyó en la recopilación selectiva de fuentes documentales publicadas en inglés y español, priorizando en artículos de revistas científicas revisadas por pares ciegos y documentos oficiales de organismos reconocidos, por su rigor y confiabilidad en el manejo de la información. Todo indicó que, este proceso de selección garantizó el acceso a información actualizada, relevante y validada, permitiendo una aproximación crítica y comprehensiva al objeto de estudio. Así, se evitó la dispersión informativa y se aseguró la calidad de los datos analizados, siguiendo las recomendaciones metodológicas de Cheong et al. (2023) sobre el uso de fuentes secundarias en investigaciones cualitativas en ciencias sociales. Además, se utilizó una versión reelaborada de la mayéutica socrática, consistente en la formulación de preguntas clave a las fuentes interpretadas, con el fin de estimular el pensamiento crítico y la emergencia de nuevas comprensiones. Las preguntas centrales fueron: ¿De qué manera las 220 Yeremieieva, Margulov, Chebakova, Holovii, Pyurko Interacción y Perspectiva. Revista de Trabajo Social Vol. 16(1): 2026 narrativas políticas de ciertos líderes configuran la percepción social del cambio climático? ¿Qué posibilidades concretas ofrece la educación para la sostenibilidad para incidir en la toma de decisiones a nivel global y local? Y ¿Cómo puede el proceso de reconstrucción de subjetividades políticas contribuir a la consolidación de una ética planetaria orientada al cuidado de la vida y la resiliencia? Esta metodología dialógica promovió la reflexión profunda y la problematización de los discursos analizados, en sintonía con los principios de la mayéutica socrática contemporánea, tal como la entienden González y López (2016). A continuación, se presenta un esquema gráfico (Cuadro 1) que sintetiza la estructura metodológica de la investigación, visualizando sus diferentes etapas y momentos clave, desde la visión epistemológica hasta la síntesis de los resultados: CUADRO 1. Estructura Metodológica de la Investigación. Fuente: Elaborado por los autores (2025). El análisis del gráfico-cuadro 1 revela una metodología articulada en fases secuenciales y complementarias: la definición epistemológica, la selección rigurosa de fuentes, la aplicación de la mayéutica socrática y la interpretación hermenéutica de los datos. Cada etapa se retroalimenta de las anteriores, permitiendo una construcción progresiva y reflexiva del conocimiento. En este orden de ideas, esta estructura favorece la integración de perspectivas diversas y la generación de interpretaciones críticas, superando la fragmentación disciplinar y promoviendo una visión holística de la educación para la sostenibilidad y la reconstrucción de subjetividades políticas. La metodología, así concebida, no solo garantiza rigor y profundidad analítica, sino que también, y esto es lo fundamental, habilita la emergencia de nuevas preguntas y horizontes de sentido para la investigación educativa contemporánea. Visión epistemológica constructivista y hermenéutica Selección rigurosa de fuentes documentales Aplicación de la mayéutica socrática Interpretación hermenéutica de la información Síntesis y generación de nuevas preguntas Educación para la sostenibilidad: una reconstrucción de subjetividades políticas en la era del cambio climático 221 Vol. 16(1) enero - abril 2026/ 214 - 226 ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS Las subjetividades políticas de Donald Trump han configurado una narrativa climática marcada por el escepticismo y la minimización del fenómeno del calentamiento global. En sus discursos, Trump ha calificado el cambio climático como una invención, llegando a afirmar: “Cuando la gente habla de calentamiento global, yo digo que el océano va a bajar una centésima de pulgada en los próximos 400 años. Ese no es nuestro problema” (Citado por: The Times of India, 2024). Este tipo de declaraciones, repetidas durante su campaña y su primera presidencia, refuerzan una visión antropocéntrica en la que el cambio climático no merece prioridad política ni económica, y donde, además, la preocupación ambiental es vista como una amenaza para la competitividad y los empleos estadounidenses. La retórica de Trump, cargada de desdén hacia la ciencia climática y de apelaciones al nacionalismo económico, ha influido en la percepción social, legitimando el negacionismo y la desregulación ambiental. En otro plano, al decir de Pandey (2024), Trump ha utilizado marcos discursivos negativos, presentando la acción climática como un peligro para la economía nacional. En su discurso de salida del Acuerdo de París, argumentó que la adhesión al pacto costaría millones de empleos y perjudicaría la soberanía estadounidense: “El Acuerdo de París es muy injusto para los Estados Unidos” (Pandey, 2024). Esta postura se tradujo en la reversión de políticas ambientales y en la promoción activa de los combustibles fósiles, enviando un mensaje claro de que el crecimiento económico inmediato prevalece sobre cualquier consideración ecológica. Así, la subjetividad política que encarna Trump no solo niega la urgencia climática, sino que refuerza un imaginario colectivo centrado en el corto plazo y la autosuficiencia nacional, con profundas repercusiones globales negativas para la biosfera, obstruyendo Nikitenko et al., (2023), definen como la perspectiva del desarrollo político civilizatorio. En este hilo conductor, Emmanuel Macron, por su parte, ha construido una narrativa que sitúa la lucha contra el cambio climático en el centro de la identidad francesa y europea. De hecho, según la investigación de Dadural y Reznikov (2018), tras la salida de Trump del Acuerdo de París, Macron lanzó la iniciativa “Make Our Planet Great Again”, invitando a científicos de todo el mundo a trabajar en Francia y posicionando al país como líder de la diplomacia climática. En 2020, tras visitar el glaciar Mer de Glace, este conspicuo personaje declaró: “Creo profundamente que esta lucha, que es a largo plazo, puede tener resultados concretos, tangibles y visibles. Será la lucha del siglo” (Citado por: Associated Press, 2020). Y es que, definitivamente, Macron ha buscado articular el discurso climático con la innovación y la justicia social, aunque enfrenta críticas por la lentitud en la reducción de emisiones y el retraso en la transición energética de Francia. Sin embargo y como es lógico suponer, el discurso de Macron no está exenta de contradicciones. Aunque ha promovido el debate sobre la “sobriedad” y la necesidad de transformar todos los sectores productivos, también ha pospuesto la reducción del uso de energía nuclear y ha enfrentado protestas sociales, como las de los “chalecos amarillos”, por medidas percibidas como injustas para los sectores populares (Associated Press, 2020). En su discurso de Año Nuevo de 2023, una frase suya destaca por su significación concreta: —“¿Quién podría haber predicho la crisis climática y sus efectos espectaculares?”— la cual fue duramente criticada por minimizar la previsibilidad del fenómeno (Citado por: Goar, 2023, parr., 5). Así, queda claro que, la subjetividad política de Macron oscila entre el liderazgo simbólico y las limitaciones prácticas de la gobernanza nacional y europea.