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¿ASTURIAS, COVADONGA, PELAYO?

Chalmeta Gendrón, Pedro

Abstract

Resumen. La trascendencia tradicionalmente atribuida al 'constructo Pelayo-Covadonga' me incitó a examinar la presunta historicidad de dicho evento. Para ello se ha partido del análisis de los datos aportados por las propias crónicas asturianas, contrastándolos con los de la única fuente coetánea (Crónica del 754), y cotejarlos finalmente con la tardía versión de las fuentes árabes, Crónica de San Jan de la Peña, y Libro de San Voto. De paso, obligó a afinar el significado geopolítico de Galicia, resultando que aquel sonado encuentro bien podría no haber tenido lugar en Asturias... Abstract. Transcendence traditionally attributed to the 'construct Pelayo-Covadonga' move me to re-examinate the -supposed- historicity of that event. For this purpose, we started from the analysis of the information’s accuracy given by the Asturian Chronicles, checking them with the only contemporary source (Chronicle of 754), before starting to collate them finally with the much later versions given by the Arabic sources, Chronicle of San Jan de la Peña and Libro de San Voto. Analysis that deals with a more accurate understanding of the geo-political meaning of Galicia, and reaching a new conclusion: it seems that the famous battle could very well had not to be located in Asturias...

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“L'histoire est le produit le plus dangereux que la chimie de l'intellect ait élaboré. Ses propriétés sont bien connues. Il fait rêver, il enivre les peuples, leur engendre de faux souvenirs, exagère leurs réflexes, entretient leurs vieilles plaies, les tourmente dans leur repos, les conduit au délire des grandeurs ou à celui de la persécution et rend les nations amères, superbes, insupportables et vaines.” Paul Valéry ¿ASTURIAS, COVADONGA, PELAYO? * Pedro Chalmeta Gendon Resumen. La trascendencia tradicionalmente atribuida al 'constructo Pelayo-Covadonga' me incitó a examinar la presunta historicidad de dicho evento. Para ello se ha partido del análisis de los datos aportados por las propias crónicas asturianas, contrastándolos con los de la única fuente coetánea (Crónica del 754), y cotejarlos finalmente con la tardía versión de las fuentes árabes, Crónica de San Jan de la Peña, y Libro de San Voto. De paso, obligó a afinar el significado geopolítico de Galicia, resultando que aquel sonado encuentro bien podría no haber tenido lugar en Asturias... Abstract. Transcendence traditionally attributed to the 'construct Pelayo-Covadonga' move me to re-examinate the - supposedhistoricity of that event. For this purpose, we started from the analysis of the information’s accuracy given by the Asturian Chronicles, checking them with the only contemporary source (Chronicle of 754), before starting to collate them finally with the much later versions given by the Arabic sources, Chronicle of San Jan de la Peña and Libro de San Voto. Analysis that deals with a more accurate understanding of the geo-political meaning of Galicia, and reaching a new conclusion: it seems that the famous battle could very well had not to be located in Asturias... Se va a estudiar un episodio de la historia peninsular: los hechos atribuidos a un tal Pelayo que, en el primer tercio del s. VIII, en una cueva del monte Aseuva, habría resistido primero, y exterminado luego, a 187.000 caldeos, victoria iniciadora de la 're-conquista',1 centrando el análisis en dos puntos: 1 ⁎ La transliteración del árabe sigue la norma internacional ISO (R/233/191). Se ha utilizado la forma Alandalús por ser esa la pronunciación andalusí, reservando al-Andalus para transcribir las citas árabes. Dicha vocalización, señalada por el llorado lingüista F. Corriente, está gráficamente confirmada por la wāw de las monedas afṭasíes (Prieto, Monedas, nº 1002, 1004, 1005, 1006, 1007, 1008). Así mismo las glosas marginales de un manuscrito de al-Itqān wa-l-iḥkām... tuḥfat al-ḥukkām llevan reiteradamente: al-aṣl ʽinda-nā bi-l-Andalūs qadīman wa 1 a) Covadonga b) el encuentro pirenaico del 115/733, Covadonga poniendo el foco en la exactitud o, cuando menos, posibilidad de los hechos reseñados por las fuentes latinocristianas. Requisito ineludible ya que, tanto en historia como en derecho procesal, rige el onus probandi / “obligación de acreditar el hecho que se está alegando”. Y su derivada: 'lo normal y habitual se considera probado, mientras lo a-normal, insólito por extra-ordinario, ha de demostrarse'. Pauta que, al incluir también los eventos altomedievales, conlleva la obligación de aplicar la exigencia de comprobación científico-experimental de santo Tomás, cuando se atrevió a poner en duda la resurrección de Cristo "mientras no vea en sus manos la huella de los clavos, ponga el dedo en los agujeros de los clavos y meta la mano en su costado, no creeré". Es de esperar que, a estas alturas del siglo XXI, nadie se espante de que un historiador -antes de aceptar las afirmaciones de una fuentepretenda revisar su presunta veracidad. En consecuencia, se insistirá en comprobar la posibilidad material y cronológica de los datos, considerándola único criterio objetivo (y no ideológico) que garantice su -supuestarealidad. Ello se hará siguiendo la imprescindible asepsia y rigor del quehacer de un premio Nobel. “The essential point about scientific method is that it meets problems as problems and searches for the best solution, irrespective of prejudices and chauvinism. We do not ask who is right but ask what the truth is. Searching for the truth we collect data and analyse them with cool heads, with uncompromising honesty, unbiased by interest or sentiment, fear, or hatred”.2 No hacerlo es tanto como dar la razón a la terrible definición de Paul Valéry3, juicio negativo que no apuntaba tanto a la historia como al mito. “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico”. Hemos pasado de un conocimiento respaldado documentalmente y comprobado, a un acto de fe, de “creencia en algo sin necesidad de que esté avalado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia”. El encuentro pirenaico del 115/733, se centrará en aquilatar la ubicación, data y participantes en el evento. Naturalmente, habrá de señalarse la interconexión, motivos y consecuencias que unen ambos. Fuentes ḥadīṯan. Cfr. Gaspariño S., “Nota morisca”. 1 Un tema que ha hecho correr mucha tinta (especialmente en s. XIX-XX por razones ideológicas) y engendrado, cuando menos, un cómic: Balan/Segade, Covadonga. Historia de España en viñetas. 2 Szent-Györgyi A., The crazy ape, p. 76. Norma ético-científica conscientemente incumplida por los ideólogos. A priori, no siendo por estirpe, nacimiento, o residencia, natural de Asturias ni de Aragón, careciendo así mismo de vínculos laborales ni sentimentales con dichas regiones, parece que estas carencias habrían de facilitar el encaje en dichas normas éticocientíficas. 3 Discours de l'histoire. Paris 1932. “La historia es el más peligroso producto que la química intelectual haya inventado. Sus propiedades son harto conocidas. Hace soñar, embriaga a los pueblos, les genera falsos recuerdos, exagera sus reflejos, mantiene sus viejas llagas, les atormenta durante su descanso, les conduce al delirio de las grandezas o al de la persecución y vuelve amargas a las naciones, soberbias, insoportables y vanas.”. 2 Del temprano enfrentamiento entre conquistadores araboomeyas y autóctonos peninsulares se ocuparon - con extensión diversaCrónica del 754,4 Albeldense (883), Crónica de Alfonso III (± 914-20), ʻĪsā b. Aḥmad al-Rāzī (m. post 977), Ibn Ḥayyān (m. 1.076), Aḫbār mağmūʻa (s. XI), Fatḥ al-Andalus (1102-10), Silense (entre 1109-35), Libro de San Voto y Felix (mitad s. XII), Ibn al-Aṯīr (m. 630/1233), Ximénez de Rada (m. 1247), Lucas de Tuy (m. 1249), Ibn ʻIḏārī (m. 1313), Crónica de San Juan de la Peña (1369-76), al-Maqqarī (m. 1631) y al-Ġassānī (escribe su Riḥla post 1691). De éstas, solo la primera, la Crónica del 754, era contemporánea de los hechos narrados, y situaba en los Pirineos el primer enfrentamiento documentado entre un ejército árabe, dirigido por ‘Abd al-Malik, contra población peninsular. Intentaremos aclarar unos puntos básicos, aunque no por ello menos dudosos y discutidos: ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿quién?, ¿cómo? a) analizando el grado de credibilidad de los textos b) subrayando sus incongruencias e inexactitudes c) procurando determinar la posible causa agente de la creación de este relato. Todo ello partiendo única y exclusivamente de las fuentes, adoptando una posición que, al quererse científicamente aséptica, está en las antípodas de quien se autodefinía manteniendo: “la historia PelayoCovadonga forma un bloque homogéneo que no admite correcciones ni retoques”, “no debería tomarse la mayor o menor exactitud de las precisiones topográficas como prueba de su carácter fidedigno”, “la cronología de la victoria de Pelayo no debería hacerse sobre cronologías obsoletas Albeldense, Rotense ni sobre correspondencias con gobernadores islámicos”.5 Afirmaciones que plantean una grave cuestión metodológica, entonces ¿cuál es el criterio objetivo preconizado? Quede también sentado que, personalmente, al no “considerar el relato medieval como acta fidedigna, reflejo directo del suceso histórico”, y no teniendo sino una limitada “confianza en la fiabilidad de las crónicas [asturianas]”6 se procederá a su contraste sistemático con las otras fuentes existentes. Covadonga Datos: 4 También conocida por: Continuatio Hispana, Continuatio Isidoriana Hispana, Anon yme de Cordoue, Chronica Pacense, Chronica seudo Pacense, Chronica muza rabica, Crónica mozárabe de 754. Redactada por un clérigo cordobés (?), levantino (?) -sus centros de interéses de excepcional importancia para Alandalús. Contemporánea de este período es -con muchola fuente más fiable y mejor informada sobre la época de los gobernadores. A esto se añade que su enfoque corresponde a la visión de los autóctonos, mientras las fuentes árabes reflejan el de los dominadores. Ed. crítica Gil J., Corpus s Scriptorum, pp.15-54; Chronica Hispana, pp. 325 - 82; López Pereira E., Crónica mozárabe de 754. Estudio Tailhan J., L'anonyme de Cordoue; Sánchez Alonso B., Fuentes historia, 101-4; Barceló M., "La primerenca organizacio fiscal..."; López Pereira, Estu dio crítico sobre la Crónica mozárabe del 754, Zaragoza 1980; Gil J., Chronica Hispana, pp. 50-100. Las afirmaciones de I. Olagüe (Les Arabes n'ont jamais envahi l'Espagne/La revolución islámica... Madrid 1974, pp. 428-43, que la denomina Crónica latina anónima) pertenecen, como el resto de la obra, a la más pura historia-ficción. 5 Cfr. García Moreno L., “Covadonga, realidad y leyenda”, pp. 354, 367, 370, 372. 6 A diferencia de quienes, como García de Castro C., “La batalla de Covadonga”, pp. 693, 698, elevan el relato de dichas crónicas al rango de supremo criterio de verdad histórica. En cambio, Collins R., Arab conquest, p. 149 apostillaba “it is regrettable that neither the Arab historians nor the author of the Chronicle of 754 seem to have known about or recorded the Asturian revolt and defeat of the Arab army under ʻAlkama”. 3 Según Crónica de Alfonso III ('madre de Covadonga' y, con mucho, la más extensa de todas las fuentes): Pelayo, huyendo del destacamento enviado para apresarle, se echa al monte / montana petens y, con un grupo de lugareños se refugia en una cueva del Aseuva, siendo elegido caudillo / princeps. Viene el ejército y plantan sus innumerables tiendas frente a la cueva. El obispo Opa, que acompañaba a Alkama, intenta que Pelayo deponga su actitud. Fracasada la negociación, se inician las hostilidades, montándose las catapultas que empiezan a disparar. Pero, cuando bolardos y flechas llegaban a la cueva donde está la casa / domum de la Santa Virgen María,7 en chocando con el campo de fuerza de su aura, rebotaban / revertebant sobre quienes los arrojaban, matando a muchos (20.000 árabes según Rebus). Los pelagianos lanzan un contrataque, exterminando a Alcama junto con 104-124.000 caldeos, y apresando a Opa. Los 63.000 supervivientes fugitivos, tras escalar el Auseva / in vertice montis Aseuva ascenderunt, bajan por el lugar de Amuesa a la Liébana, donde son sepultados por un corrimiento de tierras en el rio Deva. Munnuza, enterado del desastre, huye de la ciudad marítima de Gijón, siendo apresado y muerto con sus hombres. Extremos que analizaremos punto por punto: “Pelagius... dicione Ismahelitarum oppressus cum propia sorore Asturias est ingressus”. Primera incongruencia, mal se entiende que, repugnándole ser oprimido por los Ismaelitas, vaya a una región donde éstos han establecido a uno de los suyos de gobernador / prefectus erat Munnuza, aplicando a los astures las ordenes de los sarracenos. Pelayo ¿practicaba el saltar de la sartén para caer en la lumbre? ¿Quién era ese “Munnuza, apoderado/procurador de las disposiciones sarracenas sobre los astures / Sarracenorum iussa super Astures procurante”? Crónica Alfonso III, nº 8 lo hace “Por aquel entonces era prefecto en aquella región asturiense, en la ciudad de Gijón8, [un hombre] llamado Munnuza, compañero de Ṭāriq”.9 Tras sepultar en la ribera del río Deva a 63.000 caldeos,10 la Silense (post 1109) señala como “Durante aquel cataclismo era gobernador en Gijón, ciudad marítima de Asturias, cierto moro llamado Musa, el que según va dicho, después de Táric había hecho guerra al rey de los godos Rodrigo”11. De Rebus Hispaniae, IV, i de Ximénez de Rada (m. 1243) también hacía de Munnuza “el prefecto de la región de Gijón, cristiano confederado de los árabes”.12 Pero lo cierto y verdad es que -volveremos sobre este puntoninguna fuente menciona a Munnuz alguno fuera del “unus ex Maurorum gente nomine Munnuz... preparat adversos Spanie Saracenos” eliminado, cerca del 731, en Cerretania, por ʻAbd al-Raḥmān al-Ġāfiqī, antes 7 García de Castro C., op. cit, p. 712 rechaza que cova dominica pueda ser etimología de Covadonga, decantándose por cova longa. 8 Nunca los árabes refrendaron la 'capitalidad' de ciudades costeras, el gobierno de Alejandria es substtuido por el de Miṣr, Cartago por Qayrawān. 9 “Per idem ferre tempus in hac regione Asturiensium prefectus erat in civitate Ieione nomine Munnuza compar Tarec”; seguido por Albeldense, xv. García Moreno L., op. cit, p. 368 “cabe sospechar que no sea más que un doblete por el gran Mūsā b. Nuṣayr”. 10 Inclusive suponiendo que cada Caldeo no llevase encima más que una mísera moneda de cobre por barba seguiría implicando un elevadísimo número de feluses. Sorprende que, en la era de los detectores de metal, no conste se haya producido ningún hallazgo de piezas procedentes de semejante volumen de enterramiento monetario localizado en la orilla del Deva. 11 Rebajando al conquistador de Alandalús a mero gobernador de una pequeña ciudad costera. 12 “Erat enim in regione Gegionis, iam Sarracenis subdita, qui et in montanis aliqua loca occuparunt, praefectus quidam Munuza nomine, Christianus quidem, sed Arabibus foederatus...” 4 de iniciar su algara de Poitiers...13 “... Legationis causa Cordova misit” Pelayo, que está en la jurisdicción de Munnuza, es enviado a la capital en comisión de servicio, o como rehén. “Algunos historiadores dicen que el primero que reunió a los fugitivos cristianos de Alandalús después de la victoria árabe, fue un bárbaro, llamado Balāy/Pelayo, [Era uno] de las gentes de Aštūriyaš, en Ǧallīqiya. Estuvo como rehén, respondiendo de la sumisión de la gente de su tierra, pero escapó de Córdoba, en tiempo del [gobernador] al-Ḥurr b. ʻAbd al-Raḥmān alṮaqafī [97-9 / 716-9], segundo de los regidores árabes de Alandalús. Esto fue a los seis años de la conquista, el año 98 / 716-7. [Entonces] los cristianos, unidos a [Pelayo], se sublevaron contra el delegado / nāʼib de al-Ḥurr, al que expulsaron, apoderándose del país”.14 Munnuza aprovecha la ausencia de Pelayo para unirse arteramente con su hermana / ingenium sororem illius sibi in coniungio sociavit, cosa que a su regreso éste no consintió en absoluto, rebelándose animosamente. La rebelión arrancó de un lio de faldas, y el justificarla con de salbationem eclesie es un aducido posterior. Para Crónica Alfonso III (versión Rotense) la causa de la rebeldía radicaba en que los irresistibles encantos de la hermana de Pelayo habrían despertado la incontenible rijosidad de Munnuza, de donde derivase un desacuerdo entre cuñados... Todo encajaría, si antaño la belleza de la hija del conde Don Julián había provocado la 'perdida de España', la pulchritudine de la hermana de Pelayo15 desembocaría en la necesaria liberationem patriae, Spanie salvus. Pelayo se echa al monte / montana petens, sube al monte llamado Auseva y se refugia en su caverna / montem magnum, cui nomen est Aseuva ascendit in latere montis antrum... se contulit. Habiendo reunido a cuantos iban a concejo... todos los astures eligieron príncipe a Pelayo / quantoscumque ad concilium properantes invenit... omnes Astures... in unum colecti sunt et sibi Pelagium principem elegerunt. Y, para magnificar la entronización de Pelayo, en vez del objetivo “ser escogido caudillo por un pueblerino concejo de destripaterrones asturianos”16 de Rotense, “era elegido príncipe suyo por aquellos godos, de estirpe regia que, no habiendo muerto a hierro y hambre, se dirigieron a Francia, aunque la mayor parte se metieron en la patria de los asturianos”17 de Sebastián. El resultado final sigue siendo el mismo, pero hay una notable disparidad de procedimiento. Frente a una pueblerina designación hecha por los villanos locales -sin un mal nobleestaríamos ante una selecta, aristocrática y 'de clase', elección interna realizada por forasteros, con exclusión de los residentes. Una intachable aclamación nobiliaria de un primum inter pares, (en aplicación del derecho electivo de los próceres de sangre real) realizada dentro de la más pura tradición visigótica. Admirable, y perfecta, elección/entronización que lo 13 Crónica 754, nº 79. 14 Nafḥ, IV, 350. 15 Ignorada de la versión Sebastián y de Silense. 16 Sea “in mandatum, concilium, o in unum colecti quet et sibi Pelagium principem eligerunt”. 17 “Goti vero partim gladio, partim fame perierunt. Sed qui ex semine regio remanserunt, quidam ex illis Franciam petierunt, maxima vero pars in patria Asturiensium intraverunt sibi que Pelagium filium quondam Faffilani ducis ex semine regio principem elegerunt”. 5 reúne todo, menos un pequeño detalle: haberse olvidado de establecer la presencia de los votantes/electores y obispos. Así como la participación lugareña recogida por Rotense es admitida por todos, la de tantos linajudos de la versión Sebastián plantea muchas -y razonablesdudas. Pocos miembros de la nobleza visigoda habrían quedado cuando sabemos que la conquista de Hispania se realizó esencialmente mediante acuerdos de paz, de federación18, cosa materialmente avalada por la presencia de los mencionados precintos de plomo. “[El de Córdoba] fue el único de los ‘reyes’ (mulūk al-Andalus) que fuera capturado, pues [todos] los restantes se entregaron por capitulación o huyeron”,19 extremo confirmado por Moro Rasis “et nunca rey ovo en España que prendiesen, sinon este que todos los otros mataron, o se pleytearon, et acogianse a las pleytesias que con ellos ponian”. Y aceptado por Rebus, III, xxiii, “Ninguno de los nobles hispanos fue apresado, por cuanto todos capitularon o se aliaron”.20 Escasísimos serían aquellos “de estirpe regia” que huyeron. “Cuando los Godos oyeron de sus derrotas en Wādī Lakko y Écija, Dios llenó sus corazones de pavor... se dispersaron por los cerros, mientras los más valientes subieron a Toledo”. Ciudad de donde escapó su metropolitano Sinderedo, quien no paró hasta Roma / Romanie patrie sese adventat.21 Ante el avance de los bereberes de Ṭāriq, las gentes corrieron en busca de refugio, lógicamente hacia tierras conocidas y prósperas, la Tarraconense y los Pirineos, con su paso a Septimania. Observación que implica corregir el destino atribuido a los 'supervivientes godos, de estirpe regia' y entenderla como un más sensato: la mayor parte se dirigieron a las Galias, aunque algún que otro se metiera en tierra de los asturianos.22 Confirmado por su refugiarse en tierras de Sobrarbe, Ribagorza, Aragón, Bieroza, Arcide, Ordoya, Bizcaya, Álava y Asturias, el orden descrito en el Libro de San Voto y por la Crónica de San Juan de la Peña23. El grupo, poco homogéneo, de estos refugiados, llamados hispani y también goti, ha sido objeto de estudio por L. García Moreno.24 18 Cf. supra, y Chalmeta P., Invasión e islamización; Chalmeta/Ibrahim, Hª socioeconómica. 19 Aḫbār, 15. 20 “Nec aliquis de senioribus Hispanorum captus dicitur praeter istum. Omnes enim alii deditione aut foedere se dederunt”. 21 Crónica del 754, nº 53. Gil J., Crónicas asturianas, p. 65-71. 22 “Quidam ex illis Franciam petierunt, maxima vero pars in patria Asturiensium” que Gil J., op. cit., p. 67 no vacilaba en calificar “tal huida de magnates a Asturias no es más que un piadoso deseo del cronista, a quien hace soñar despierto su afán por magnificar a toda costa el solio ovetense”. Reiterado en Corpus, p. 131 “fantasea cuando se empeña en trasplantar a Asturias la flor y nata de la aristocracia visigoda”. De hecho, para Mármol L., Descripción general de África “ muchos españoles fueron a Francia y muchos nobles huyeron a las montañas”. 23 Cfr. supra, “[tras la] persecutione sive occupatione predicta, christianis qui evadere potuerunt, dispersi quet, fugientes versus latebras seu fortitudines muntearum Suprabarbii, Rippacurtiae, Aragonum, de Bierroça, de Artide, Ordonya, de Bizcaya, de Alava, et de Asturiis”. 24 “Los Hispani: emigrados y exiliados ibéricos en la Francia carolingia”. Éste, basándose en el praeceptum pro Hispanis de 812, afirmaba que un 30% de los 41 enumerados llevaban nombres góticos, y la concesión (en 795) a Juan de la aprisión de Fontejoncosa, donde erigió una iglesia dedicada a santa Leocadia por su victoria ad Pontem, (coincidencia que no termina de probar la supuesta procedencia toledana de Juan, siendo conocida la existencia de varios edificios, fechados en época visigoda en Septimania, dedicados a dicha santa), mientras sus hombres llevaban nombres oriundos de Castilla y de la zona navarro-aragonesa. Son familias de elevada posición social, reflejada por la importancia de las aprisiones concedidas, ser considerados fideles y no vassi del monarca. Gentes que, además de lograr auparse a puestos de máxima responsabilidad, impusieron parte de su mentalidad y costumbres en el país vecino, antes de tomar parte activa, con Bero princeps Gothorum, en la conquista de Barcelona por Ludovico Pío. Incidentalmente, si la presencia de navarroaragoneses en tierras carolingias era lógica por ser colindantes, la de toledanos y castellanos supondría un escoger donde refugiarse y medrar, descartando la - presuntaopción asturiana (cfr. Sénac Ph., Charlemagne, 175-93). Cronológicamente, es de destacar que la presencia de estos hispani no es secuela directa de la rota del Guadalete del 711, sino del desencanto autóctono derivado del hundimiento de la soñada perspectiva de una alternativa 'cristiana' suscitada por la fracasada expedición del 778, capitaneada por el mismísimo Carlomagno por el valle del Ebro (cfr. Chalmeta P., “Rozaballes & Bernardo”). 6 Hoste innumeravilem ex omni Spania exire precepit et Alcamanem sibi socium super exercitum posuit... CLXXXVII ferre milia armatorum Asturias sunt ingressi / El nefando rey Tarec ordenó saliera de toda Spania una hueste incontable bajo el mando de su camarada Alcama... entrando en Asturias con 187.000 hombres armados. Ejército que va a plantar sus incontables tiendas frente la boca de la cueva / ante ostium cobe innumera fixerunt temporia.25 La participación de tantos milites atacantes refleja unas cifras simbólicas con precedentes bíblicos, (García Castro señalaba los paralelos textuales de Ezequías contra Senaquerib, de Gedeón contra los Madianitas, etc.)26 Un claro afán por magnificar un episodio 'nacional-reconquistador', similar al que llevará las crónicas galas del 1.375 a alinear 375.000 guerreros árabes en la batalla de Poitiers. Magnitudes que tocan a vísperas del estupendo recuento de la turba de curiosos parisinos anegados, recogido por Rabelais en su Gargantúa. Cuando el gigante, “tras abrir su bella bragueta, sacó su pene al aire y meó tan reciamente a los mirones que ahogó a 264.018, estadística que no incluye el número de mujeres y niños”.27 Descendiendo desde la capital gala a nuestras Asturias, es evidente que una cifra de 187.000 sarracenos occisos en Covadonga resulta inverosímil. Compárese estas descomunales magnitudes con las bajas del ejército califal en Simancas (327/939), cifradas en la ridícula cantidad de quasi tria milia vel amplius por Anales Castellanos I28. Aceptar tal cantidad de muertos en Covadonga (más los acompañantes de Munnuza / cum suis homnibus est interfectus) supone admitir que las pérdidas sufridas habrían provocado, en Alandalús, tal reducción de los varones con capacidad militar que, posteriormente, solo pudieron alinear menos del cuarto de lo anterior. Así Fruela, en su victoria del 747 en Pontubio, solo habría occiso a 54.000 / LIIII milia Caldeorum interfecit; las tropas de Carlomagno en Roncesvalles no pasaban de 36.000 caballeros; en Lutos (794), Alfonso II mató a Muġīṯ con 70.000 / LXX milia árabes; en 225/840, son muertos los 50.000 /quinquaginta milia Sarracenorum acompañantes de Maḥmūd b. ʻAbd alǦabbār; en Albelda, Ordoño derrota a Mūsā b. Qasī, con muerte de 10.000 magnates / decem milia magnatorum y de su yerno García. Puesto que se afirmaba que aquella multitud de sarracenos atacantes en Covadonga había salido de Alandalús, parece pertinente compararla con los efectivos posteriores, califato inclusive. “El imam Ibn Muʻāwiya (m. 172/788) ordenó comprar esclavos / mamālik de todas partes. Llegó a tener [alistados] 40.000 beréberes y esclavos en su dīwān, pues hubo de renunciar a seguir apoyándose en los árabes... [Desde entonces] dominó / istaẓhara Alandalús con [tropas] esclavas y su ğund”.29 Ibn Ḥawqal 25 Ocupando un área superior a 15 hectáreas... 26 “La batalla de Covadonga”, p. 703. 27 “Lors en soubriant destacha sa belle braguette, et, tirant sa mentule en l'air compissa si aigrement [les badauds de Paris] qu'il en noya deux cens soixante mille quatre cens dix et huyt, sans les femmes et les petiz enfans. Quelque nombre d'yceult evada ce pissefort a legierete des pieds”. Incidentalmente, obsérvese que toda la “potencia de Dios, las divinas grandezas / Dei potentia, Domini magnalia” no pasaban de exterminar a unos pocos 187.000 caldeos, mientras una simple micción de Gargantúa anega a 260.418 varones. Cifra a la que se han de sumar las victimas femeninas al haber dispensado idéntico trato húmedo a las mujeres y niños, con un total bisexual superior al medio millón. 28 Tanto Sampiro como Ximénez de Rada multiplicaban esa cifra por 26 para dejarla en LXXX milia. 29 Fatḥ, p. 66-7; Aḫbār, p. 108-9; Kāmil, VI, 4; Nafḥ, IV, 36-7. Su nieto al-Ḥakam solo dispuso de 1.000 jinetes acuartelados 7 (m. 977) afirmaba que “Nunca [el califa] ‛Abd al-Raḥmān [al-Nāṣir], ni ninguno de sus antepasados y predecesores, [llegó] a tener más de 5.000 caballeros asalariados inscritos en su rol / dīwān”.30 De hecho, el ejército califal alineado en Simancas-Alhandega (327/939) no rebasaba los 10-12.000 h. y Anales Castellanos I le atribuye “unas 3.000 bajas”.31 Las dolencias sufridas por Almanzor durante su última campaña, le llevaron a exclamar: “¡tengo 20.000 hombres a sueldo / murtaziq inscritos en el rol de mi [ejército] pero ninguno está tan mal como yo!”32 A título comparativo, si dejamos de considerar los recursos militares de una provincia para contabilizar los de todo el imperio omeya: “Cuando el califa Hišām b. ʻAbd al-Malik se enteró del desastre de la Ġazwat al-ašrāf (123/741) juró hacer padecer a los [bereberes el peso de] una cólera árabe. ¡Enviaré en su contra un ejército cuya vanguardia esté en su país mientras la zaga esté todavía aquí!”.33 “Juró que, si vivía [lo suficiente], enviaría contra los [bereberes] 100.000 hombres, todos cobrando soldada. Después 100.000 [más y así sucesivamente] hasta que no quedasen sino el mismo, sus hijos y nietos, sorteando entonces quien habría de ir y, si le tocaba, marcharía en persona”.34 Cifras que obligan a cuestionar pudiera haber algo de verdad en aquellos 187.000 milites porque, tanto en lo cotidiano como en historia35, rige aquello de “lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”. El obispo Oppa, subido en una altura delante de la cueva, inicia la negociación con Pelayo diciendo / episcopus in tumulo ascendens ante coba dominica Pelagium adloquitur. ¿Dónde está esa altura frontera, que sirve de púlpito al obispo para su parlamento? Además, antes de la difusión de la megafonía y omnipresencia del móvil, el ruido de la cascada imposibilita cualquier conversación con alguien situado en un plano inferior al de la boca de la cueva. De donde se desprende que el parlamento Opa-Pelayo fue un diálogo de sordos o, mejor aún, pura invención, pese a que el obispo no vacile en recabar el testimonio confirmatorio del auditorio (los 187.000 árabes allí acampados), pues “vosotros habéis oído como [Pelayo] me ha respondido”, lo cual implicaría una doble hipertrofia: los atacantes gozaban de un oído finísimo y el héroe hablaba con estentórea voz de muchos decibelios. Alcama ordena iniciar el combate, se montan las catapultas... allí es preso el obispo Oppa y muerto Alcama y 124.000 Caldeos /... iubet comitti prelium, ... eriguntur fundivali, ... In eodem namque loco CXXIIII milia ex Caldeis sunt interfecti. cerca del alcázar (Bayān, II, 81); 2.000 jinetes (Aḫbār, p.129); 3.000 jinetes y 2.000 infantes (Ḏikr, p. 104); 5.000 mamelucos (Kāmil, VI, 267; Arabum, xxii) “et servorum quinque millia ad sui custodiam deputavit, tria millia de apostatis Christianis, et duo millia de eunuchis, quorum aliqui secum ibant, alii praesidium observabant”. 30 Ṣūrat al-arḍ, p. 113. 31 Cfr. Chalmeta P., “Simancas y Alhandega”. 32 Ḏaḫīra, VII, 74; Nafḥ, IV, 92 puntualiza que dicho número es el de los componentes de aquella algazúa porque el del ejército andalusí era mucho mayor. 33 Futūḥ, p. 218-20. 34 Aḫbār, p. 36. 35 Braudel F., Les structures du quotidien: le possible et l'impossible. 8 Las catapultas / fundibali emplazadas son voluminosas y pesadas máquinas de asedio (utilizadas para batir las defensas de lugares fortificados). El transporte de esos artefactos de combate es tarea irrealizable mientras no haya mediado el imprescindible desmontado por piezas. Aceptar su presencia y utilización implica que se trajeron, a lo largo de casi 1.000 km, desde Córdoba, cuyo 'rey' habría previsto su necesidad y programado su acarreo, en la impedimenta de los 187.000 soldados que iban a requerir de su empleo. A todas luces, tamaño despliegue de fuerzas y material para reducir a medio puñado de lugareños constituye una burda exageración.36 Muerte de Alcama y 124.000 Caldeos... Durante la Edad Media, nunca tan pocos mataron a tantos, pues cada pelagiano habría acabado personalmente con 4.133 enemigos (6.233 si contabilizamos también los caídos 'indirectos').37 Matanza que engendra un grave problema material, por cuanto 124.000 caldeos muertos son otros tantos cadáveres, el equivalente a 8.100.000 kg de materia orgánica, con un volumen cercano a 8.233,6 m3. ¿Qué se hizo con ellos? Si fueron pasto de gusanos, cuervos y buitres habría que suponer a estos carroñeros altomedievales una desaforada capacidad de ingestión. Si optaron por sepultarlos, cada uno de los victoriosos defensores de Covadonga hubo de cavar a mano 4.133 tumbas individuales. Si se decantaron por arrojar los restos de estos 124.000 caldeos a una fosa común, también tuvieron que hacerla a pico y pala, (al no disponer de retroexcavadora Caterpillar) ... Compárese estas descomunales magnitudes con las bajas del ejército califal en Simancas (327/939), cifradas en la ridícula cantidad de quasi tria milia vel amplius por Anales Castellanos I38. Cuando los 63.000 supervivientes bajaban de la cima del monte, cerca de Cosgaya, un desprendimiento de tierras los sepulta en el rio / per verticem montis pergerent... iuxta villam Causegadia... mons ipse fundamentis se rebolbens LX tria milia virorum in flumine proiecit... immenso montis mole oppressit. Prefatus vero Munnuza dum factum conperiit ex civitate Iegionem maritimam exiluit et fugam arripuit. In vico quoddam Clacliensem comprehensus cum suis hominus est interfectus. Tunc populatur patria, restauratur eclesia et omnes in comune gratias referunt Deo / Al enterarse del fracaso, el dicho Munnuza escapa huyendo de la ciudad marítima de Gijón. Apresado en la aldea Clacliense, es muerto con sus hombres. Entonces se puebla la tierra, restaura la iglesia, y todos juntos dan gracias a Dios. Población y restauración que no pueden ser sincrónicas del encuentro… Contexto: Dado que Crónica de Alfonso III ('madre de Covadonga' y, con mucho, la más extensa de todas las 36 No dejaría de constituir un glorioso precedente de la añeja canción infantil “Napoleón cabeza buque mata chinches con un cañón”. 37 Acertadamente reducido a símbolo, cf. Zabalo Zabalegui J., “El número de musulmanes que atacaron Covadonga”. Adviértase que inclusive se llegaba a cuadruplicar los baremos bíblicos unus et vobis persequetur hostium mille viros de Josué o los mandibulam asini interfecti in ea mille viros. de Sansón. 38 Tanto Sampiro como Ximénez de Rada multiplicaban esa cifra por 26 para dejarla en LXXX milia… 9 verano, otoño? Tras haber tenido a bien precisar que la derrota del Guadalete fue “El 11 de noviembre de la era 752, los árabes, dominada la tierra junto con el reino, mataron a muchos”.79 ¿Cómo es que silencian la revancha y desquite de aquel descalabro, borrado con el exterminio de 187.000 caldeos? ¿Nadie pensó en conservar para la posteridad el recuerdo del victorioso alumbramiento y acto fundacional de la dinastía astur? Si, como buenos cristianos, se acordaban de celebrar el nacimiento de Cristo, ¿por qué ignoraron su efeméride 'nacional'? ¿Cómo omiten datar la milagrosa Covadonga, mientras anotaban el óbito pelagiano “fallecido de muerte natural, en la era 775”? (sin concretar cuando empezaron sus 18 años de reinado), y que Favila fue, “en la era 777, muerto por un oso”.80 Cabe preguntarse si dicho silencio es simple olvido o ¿es que tampoco conocían su data? Todas las -diversasfechas propuestas responden a cálculos regresivos, son hipótesis deducidas, lo cual explica que unos daten en 718, 720 o 722 lo que otros ponían mucho más tarde...81 Esta inconcreción provocaría automáticamente que semejante relato, con tantas incógnitas circunstanciales, no sería de recibo en sede judicial alguna, y tampoco parece concurra causa razonable conocida para admitirla en términos de verdad histórica... Puesto que ningún texto señalaba la data de esta milagrosa victoria de Covadonga, todos los estudiosos han tenido que recurrir a solapamientos cronológicos con los personajes arabomusulmanes citados para asignarle una fecha. Según Albeldense, xv (redactada en 881-3) “Tras la ocupación de Spania por los Sarracenos, este [Pelayo] fue el primero en iniciar la rebelión contra aquellos en Asturias, reinando Yūsuf en Córdoba y aplicando Munnuza, en la ciudad de Gijón,82 las disposiciones sarracenas sobre los astures. Este [Pelayo] mató a los enemigos ismaelitas junto [con su jefe] Alcama”.83 Los nombrados en las fuentes son: Tarec / Ṭāriq, Mūsā (Silense), Alcama / ʻAlqama, Munnuza, Yūsuf. Ṭāriq nunca fue 'rey', pues jamás llegó siquiera a gobernador / wālī, amīr, ni tampoco a ʻāmil, y no pasó de simple mawlā de su señor. Categoría administrativo-política conocida de Albeldense que hace le ignore y encabece correctamente con Muzza iben Nozehir su lista de “los caudillos árabes que reinaron en Hispania”.84 Ítem más, la actividad peninsular de Ṭāriq estuvo limitada al 92/711, aporía cronológica que obligaría a simultanear conquista y rebeldía, amén de escamotear, como mínimo, los 7-8 años pelagianos que mediarían entre la conquista y ese -supuestoprimer levantamiento armado.85. 79 Cron. Alfonso III, nº 8; Al.beldense, xvii, “III Idus Novembris era DCCLII Araves tamen regionem simul regno opresso plures gladio interfecerunt”. 80 “Morte propria Canicas vitam finivit era DCCLXXV... ab urso interfectus esse era DCCLXXVII”. 81 Reputo erróneas las cronologías propuestas por Sánchez Albornoz, García Moreno, Montenegro, García de Castro (aunque no entre ahora a discutirlas pormenizadamente), cfr. infra. 82 García Moreno L. propone leer León, olvidando que la capital de Asturias siempre fue Oviedo. 83 Op. cit, xv “Postquam a Sarracenis Spania in Iegione cibitate Sarracenorum iussa super Astures procurante Munnuzza. Sicque hab eo hostis Ismahelitarum cum Alcamane interficitur”. 84 “Hi quet duces Arabum, qui regnaverunt in Spania”. 85 Resultaría que Pelayo no habría pasado de reanudar la anterior contienda Inter Guti et Sarraceni fortiter per septem annis bellus inter illos discurrit de los oscenses. 16 Mūsā b. Nuṣayr solo estuvo 15 meses en la Península del 93/712 al 95/714, sin llegar nunca a Asturias. De Munnuza ya tratamos supra . El Ismahelita Alcamane /Alcama socius rex Tarec, muerto [por Pelayo] en el encuentro de Covadonga, resultaba todavía más evanescente.86 Como resulta difícil suponerlo simple mala transcripción que oculte al gobernador Ibn Qaṭan (114-6/732-4), más bien parece podría ser reminiscencia del laḫmī ʻAbd al-Raḥmān b. ʻAlqama, señor de Narbona / ṣāḥib Arbūna, tenido por “el caballero de los andalusíes” que mató de un saetazo a Balğ, en 124/74287; aunque tampoco cabe descartar al ṯaqafī Abū Ġālib b. Tammām b. ʻAlqama (m. 822) -cuyo nombre fue considerado como feliz agüero del futuro éxito-, formando parte de los que fueron a 'rescatar' de los bereberes al Inmigrado como paso previo a su desembarco en Almuñécar, y posteriormente, enviado para reducir al rebelde zaragozano al-Ḥusayn, siendo después nombrado gobernador de la Frontera. En ambos casos, volvemos a estar también en tierras aragonesas, tal vez para no dejar solo al cerretano Munnuz. En cualquier caso, al ser Alcama socius rex Tarec remite cronológicamente a Ṭārik... Habida cuenta que el gobierno de Yūsuf b. ʻAbd al-Raḥmān al-Fihrī en Alandalús abarca el periodo 129-38/747-56, resulta que su 'coetáneo' Pelayo (m. 737) habría conseguido obrar el inusual portento de seguir ganando batallas (al estar fuera del tiempo histórico) tras llevar de uno a dos decenios difunto y debidamente sepultado.88 Milagros y minucias cronológicas aparte, se afirmaba que el 'reinado' cordobés de Yūsuf era sincrónico de la actividad de su procurador in Iegione cibitate. Localización que, al implicar una presencia y dominio sarraceno, exige documentar ¿quién? ¿cuándo? ¿cómo se realizó dicho sometimiento? Ṭāriq no fue; certeza evidenciada por no coincidir con el recorrido de su algara del 711.89 Pese al empeño de Sánchez Albornoz90 tampoco pudo ser Mūsā (93-5/712-4), dado que fuente alguna sugiere que sus tropas llegasen a rebasar 86 Sonroja tener que reconocer la supina ignorancia que impide compartir las doctísimas normas gráficas y lingüísticas que avalarían la transformación de “Alcama en una variante del nombre del emir al-Samḥ b. Mālik al-Ḫawlanī”. Cf. “Covadonga”, p. 368. 87 Con lo cual Covadonga habría de fecharse post 742 … 88 (Aunque al-Rāzī le hace norir en 133/750-1). Una marca a la que ni tan siquiera el Cid logró acercarse durante el abandono de Valencia por su esposa Jimena en 1102, cuando el cadáver a caballo del Campeador habría vencido a los Almorávides. 89 Cf. Chalmeta/Ibrahim, mapa 1 de Historia socioeconómica. 90 “Otra vez Guadalete y Covadonga”, “¿Muza en Asturias?”, “Itinerario de la conquista de España por los musulmanes”, “La rebelión astur: Covadonga”. Incidentalmente, (De la invasión islámica al estado continental, p. 81) un sarcasmo de la historia ha perpetrado que “este castellano, nieto de los caballeros villanos abulenses, de los sutiles gallegos, de los fuertes astures, de los libres vascos, de los emprendedores catalanes y nada mudejarizado” -y tan militante arabófobolleve por apellido la castellanización de 'El Bereber' / al-Burnusī (perteneciente al grupo barānis) o el arabismo que designa la típica prenda de vestir 'nacional' norteafricana: la capa con capuchón conocida como al-burnus / “albornoz”. Grave daño colateral, derivado de la ciega aceptación de su irreductible convencimiento de ese -presuntototal dominio sarraceno de la Península, es que siga induciendo a los arqueólogos a minimizar que la erección de las clausurae asturianas (el Homón de Faro, el Muro) debe responder al afán de protegerse contra las campañas visigodas de Sisebuto y de Wamba, pues mal se concibe que se levantasen semejantes defensas ante el rumor de un súbito e improbable avance conquistador árabe. Gutiérrez González A, “Fortificaciones visigodas y conquista islámica del norte hispano”. 17 Pamplona.91 Por tanto habría que imaginar la -supuestaocupación de Gijón como efectuada durante el gobierno de al-Ḥurr (98-100/713-6). Algo que no cuadra con “su trienio de dirigirse a la Galia narbonense y mantenerse en la Iberia Citerior”, y nadie habla de la Ulterior.92 Desacuerdo que conlleva una disyuntiva: a) reconocer que estamos ante algo que nunca se dio b) caso de admitir su realidad, implicaría que fue de tan nimia importancia que fuente alguna consideró digno de interés el señalarlo...93 Recordando que 'de un argumento ex silentio nunca se puede inferir la existencia de lo no-expresado', sorprendía el desconocimiento manifestado por Crónica 754 de ese -presuntolevantamiento asturiano. Y más todavía cuando recogía la muerte de al-Samḥ ante Tolosa, la de al-Ġāfiqī en Poitiers, el enfrentamiento de los Pirinaica inabitantium iuga contra Ibn Qaṭan94. Silencio que resultaba aún más clamoroso -y anómalocomparado con el espacio consagrado a la batalla de Poitiers de 114/732,95 o al desastre de la Ġazwat alašrāf, cuando la gran rebelión norteafricana del 739-40 acabó, en 123/741, con el ejército de Kulṯūm a orillas del Wādī Sabū.96 Pasando a la datación, resulta imposible hacer coincidir cronológicamente las personas nombradas por las crónicas latinas: Tarec, Munnuza, Alcama, Yusuf (escalonados del 711 al 756) por no mencionar los gobernadores al-Ḥurr y ‘Anbasa de las árabes (del 716 al 721). Al ser inservible esta forma de averiguar la fecha de Covadonga carecemos de criterio objetivo para fijarla y hacerla cuadrar con los reinados cristianos, máxime cuando dicho evento vendría seguido por los 18 años de absoluta inactividad pelagiana aprovechando la milagrosa victoria… Al parecer, no solo estariamos ante un evento de localización irreal por no responder a la descripción `asturiana´97 sino también fuera del tiempo histórico por tratarse de un mito... Del balance de las afirmaciones de Crónica Alfonso III resultaba: a) todas las referencias a árabes y cronología derivada son inservibles por erróneas b) la -presuntapresencia física de 187.000 h. (más los acompañantes de Munnuza) en Covadonga rebasa la capacidad topográfica y de reclutamiento. Dislates que terminaron despertando la insidiosa sospecha de que localidad, fecha y autoría de 'Covadonga' bien pudieran ser del mismo jaez e idéntica invención. La verdad es que las afirmaciones vertidas -exceptuando 91 Cf. lo expuesto supra, e Historia socioeconómica, mapa 2. 92 Crónica del 754, nº 62. “per tres annos Galliam Narbonensem petit et... ad Iberiam citeriorem se subrigit”. 93 Totalmente ignorado de Kāmil y Bayān, que si recogían la muerte de al-Samḥ y al-Ġāfiqī. García de Castro C., “La batalla”, p. 692 'justificaba' el mutismo de Crónica 754 (única fuente contemporánea) por “falta de conocimiento, falta de interés o simple precaución al narrar hechos inconvenientes en su entorno andalusí”, silenciando la inexplicada incongruencia de que dicha fuente no tuviera reparo en narrar in extenso la derrota de Poitiers o la falta de éxito de la expedición pirenaica de Ibn Qatān. 94 No recuerdo que nadie haya propuesto explicación alguna justificando que el envío de 187.000 h. sea silenciado por la misma fuente que, a renglón seguido, no dejaba de recoger: “Abdelmelic... e Cordoba exiliens cum omni manu publica subvertere nititur Pirinaica inahibitantium iuga”. Pese al empeño de García Moreno L., “Covadonga”, p. 379 por ver en ello “Eco y prueba de aquellos momentos en la mozarabía andalusí nos la da la Continuatio Hispana. Dejaron testimonio firme los protagonistas cristianos de la gozosa efeméride que puso la primera piedra en el camino que volvía a situar la frontera de Europa en el Estrecho...” 95 Crónica 754 duplica el número de líneas dedicadas a este evento por Crónica de Fredegario, Anales Metzenses, Crónica Moissacense, cf. Sénac Ph., Charlemagne et Mahomet, p. 379. 96 Crónica 754, nº 84. 97 Cf. infra su análisis. 18 la existencia física de la cuevaal encerrar imposibles cronológicos98 o materiales, no resisten un análisis objetivo, mientras las demás99, unidas a los elementos novelescos que componen el resto del relato, constituyen precisamente lo que está por demostrar en este argumento circular. Terca realidad que conlleva la necesidad de intentar averiguar a qué propósito podría responder ese acumular tantos datos irreconciliables. Advertidas las insalvables inconsistencias topográficas y temporales que impiden tener el relato de Crónica Alfonso III como la descripción de un evento real, conviene aclarar la génesis de su creación. Su autor es manifiestamente un monje conocedor del Antiguo Testamento, del que extrae el esquema de la milagrosa salvación de su patria local. El modelo seguido es el del ataque de Senaquerib a Jerusalén cuando “Esa noche el ángel de Dios fue y mató a 185.000 soldados del ejército asirio, y a la mañana siguiente el campo estaba lleno de muertos”,100 o de los 300 seguidores de Gedeón exterminando a 135.000 Madianitas101. El parecido/similitud de las cifras de muertos 187.000 / 185.000, 124.000 / 135.000, unidas a la trasposición de lugares y personas: Asturias = Jerusalén, Pelayo = Gedeón, Caldeos = AsiriosMadianitas, los Dei potentia, Domini magnalia = el ángel de Dios, resultan flagrantes, así como la pasividad de Ezequías / Pelayo que no parecen tomar parte activa personal en la lucha… Y el acicate que impulsó la inventiva creación del 'constructo Pelayo-Covadonga' sería haber oído del encuentro pirenaico, que es manifiestamente anterior. Que la expedición de ʽAbd al-Malik b. Qaṭan ofrezca paralelos notabilísimos con el relato de la batalla de Covadonga de las fuentes norteñas no justifica tenerla por “eco del suceso de Covadonga”. Eco es ‘lo que está notablemente influido por un antecedente o procede de él’. El parecido existente entre padre e hijo nunca proviene del retoño, sino del progenitor. Y aquí se daba por sentada la existencia de un evento, supuestamente ocurrido entre 713 y 733. De momento, con los datos conocidos, parece menos imaginario, pero si más plausible, no aceptar este milagro de Covadonga y tenerlo por un mito, trasposición de un evento documentalmente localizado y fechado en el Pirineo en 733.102 Ya vimos que gran parte del problema Covadonga era su ubicación espaciotemporal. Respecto al primero existe la creencia generalizada de que estuvo localizado en Asturias. Y el asignarle fecha se hizo siempre partiendo de su sincronía con alguno de los gobernadores citados: al-Ḥurr (97-100/716-9), ʻAnbasa (103-7/721-6), ʻUqba (116-23/734-41), Yūsuf (129—38/746-56).103 Este partir de personas ha producido resultados variopintos, lo que ha llevado a explorar basarse en la coetanidad de algún acontecimiento señalado e históricamente demostrado. Aunque dicho método pueda parecer ejercicio de ucronía veamos cual podría ser el resultado. 98 Ocupación árabe de Gijón, Ṭāriq rey de Córdoba, coincidencia con el gobierno cordobés de Yūsuf, el cerretano Munuza estuviera de gobernador de Gijón, envío de Alcama (socius rex Tarec) al mando de 187.000 soldados, con fundíbulos, parlamento de Opa, etc. Escepticismo que también había infectado a Bronisch A., “Ideología y realidad en la fuente principal... el relato de Covadonga”. 99 Existencia de Pelayo, su envío en comisión de servicio a Córdoba, la presencia de tantos próceres visigodos, la sospechosa imprecisión topográfica de 'Covadonga'. Bronisch A., op. cit., llevaba la osadía hasta no creerse lo de la hermana de Pelayo, Tarik, Munnuza, Alkama, Oppa y su parlamento... 100 Isaías VII, 36. 101 Jueces VIII, 10. 102 Cfr. infra 103 Saltándose, intencionadamente o no, el gobierno de ‛Abd al-Malik b. Qaṭan (114-6/732-4). 19 Suceso relevante de aquel entonces es el avance territorial de Alfonso I, avance propiciado por el repliegue árabe. La falta de indicios no permite rechazar taxativamente la remota posibilidad de que pudiera haberse llegado a producir algún encuentro asturiano en época de ʻUqba (734-41). Sabido es que, cuando ʿUbayd Allāh b. al-Ḥabḥāb le dio a escoger qué provincia quería gobernar, ʿUqba eligió Alandalús, "porque me gusta la lucha y es lugar donde [se practica] / mawḍiʿ ğihād"104. Elección que estaba augurando la reanudación de la considerable actividad militar exterior y de la expansión andalusí. Contexto del que se derivarían el ejercer presión árabe sobre la zona asturiana y una escaramuza, no necesaria, pero si posible, que tuviera lugar en Covadonga. Eso sí, tras podarla de las fantásticas exageraciones ya rebatidas, de la presencia de Munnuza (m. 731), del inexistente control arabomusulmán de Gijón y, del supuesto mando de Alcama al frente de los árabes. Un mini enfrentamiento en el que podrían haber participado algo así como la diezmilésima parte de los pretendidos 187.000 atacantes, seguido de una retirada. Crónica Alfonso III recoge que, por dos veces los árabes se desentendieron de Pelayo y seguidores. La primera tras su echarse al monte Quem Sarrazeni persequere cessaberunt... y la segunda tras ser elegido prínceps. Milites qui eum [Pelayo] comprehendere venerant Cordova revesi regi suo omnia retulerunt. Desentendimiento que las fuentes árabes presentan como “los musulmanes no dejaron de combatir a los [pelagianos refugiados en la peña] hasta que se cansaron de aquel asunto, teniéndoles por insignificantes”. Independientemente de cuál fuera la causa (consecuencia de una milagrosa e inesperada victoria o simple repliegue de efectivos) ambos bandos coinciden en señalar la interrupción de la influencia arabomusulmana en la zona, algo que nunca había llegado a incluir Gijón. Y, tal vez, ese -supuestoregreso de los árabes se hiciera siguiendo el trayecto propugnado por Sánchez Albornoz y García Castro. Imperativa retirada de tropas provocada por la apremiante necesidad árabe de recurrir al uso de todos los efectivos posibles, (intervención de las tropas andalusíes y retorno de los contingentes enviados a la conquista de Sicilia) para intentar sofocar la gran rebelión norteafricana del 739. Cuando el gobernador de Ifriqiya ordena a ʿUqba que, todo asunto cesante, acudiese a reprimir y contener a los sublevados. Éste regresa de Zaragoza a Córdoba, sigue hasta el Estrecho y envía fuerzas árabes contra los norteafricanos. No bastando esto, cruza personalmente, pasando a cuchillo a cuantos traidores y -sobre todoherejes puede apresar. Pero, no habiendo logrado sofocar la rebelión, no tiene más remedio que regresar a la Península, cerrando el paso a una posible invasión por los puertos del Estrecho. Situación que habría obligado a desguarnecer las zonas periféricas, tanto aragonesas como asturianas / ne unus quidem Caldeorum intra Pirinei portus remaneret. El autor de Crónica Alfonso III (oiría de la retirada de las tropas de Ibn Qaṭan / multis suis bellatoribus perditis, sese recipit in plana repatriando per devia) aprovechó la inesperada interrupción del ataque a los rebeldes asturianos, sincrónica de la retirada árabe, para achacarla no a la gravedad del norteafricano levantamiento ḫāriğī sino a la milagrosa intervención mariana… El que Crónica Alfonso III aluda a Alcama (post 742) y a Yusuf (74756) podría abonar esta datación del evento en 739-40. Aunque la opción 'Covadonga 739' situaría ese -supuestoencuentro en el tiempo, (prescindiendo de las 104 [Aḫbār, pp. 25-8; Fatḥ, p. 29; Bayān, I, 52-3; II, 29]. 20 ensoñaciones topográficas y desorbitada hipertrofia de las fuerzas enemigas del monje creador), plantea un problema ya que, al fechar dicho evento en esa data, atribuiría su autoría a Alfonso I. ¿Quién fue el protagonista cristiano? Cosa que, de siempre, se ha asignado a Pelayo. Incidentalmente, mucho extraña que Pelayo (que no hizo nada durante 18 años) sea hijo del dux Favila y tuviera un hijo Favila, nombre inusual en la onomástica….105 Así como resultaba indiscutible que el repliegue árabe de entonces permitió la expansión territorial alfonsina, también permite sospechar que la presunta historicidad de Pelayo y Favila habría de relegarse al limbo de la fábula o de la invención literaria… Campaña pirenaica del 115/733 Algunos han querido ver en la aceifa a las cumbres pirenaicas de Ibn Qaṭan el eco de la 'victoria de Covadonga'.106 Crónica del 754, única fuente contemporánea de los hechos narrados, situaba en los Pirineos el primer enfrentamiento documentado entre un ejército árabe, dirigido por ‘Abd al-Malik, contra población peninsular: “ ʻAbd al-Malik, reprendido por una orden del príncipe, [motivada] por no haber logrado cosa alguna de provecho en tierras de los Francos, sale inmediatamente de Córdoba con todo el ejército, con el propósito de aniquilar a los habitantes de las cumbres pirenaicas. Pero, al dirigir su expedición por lugares angostos, nada próspero consigue y, después de perder a muchos de sus soldados, se vuelve por caminos extraviados, convencido del poder de Dios, a quien habían pedido misericordia los pocos cristianos que retenían las cumbres [de los montes]”. 107 La ubicación del evento es clara: contra los habitantes de las cumbres pirenaicas / Pirinaica inabitantium iuga108 y subraya respondía a “una orden del príncipe, [motivada] por no haber logrado cosa alguna de provecho en tierras de los Francos / in terras Francorum”. De donde se desprende que estamos ante: a) una región sin relación directa alguna con el mar b) la expectativa/exigencia califal de reanudar las provechosas aceifas de al-Samḥ, ʻAnbasa, al-Ġāfiqī, Yūsuf b. ʻAbd al-Raḥmān in terras Francorum. 105 En este sentido, Garcia Castro, “La batalla”, 718-9 señalaba que “a inicios de la década del 880 no se sabía a ciencia cierta quien había sido Pelayo”, “los nombres de Favila, Pelagius y Adefonsus no están documentados previamente”. 106 Tailhan, Sánchez Albornoz, Pérez de Urbel, Pereira llegaban a considerar esta última “un eco del suceso de Covadonga”. 107 “Qui et ob hoc monitus predictus Abdelmelic a principalia iussa, quare nil ei in terras Francorum prosperum eveniret de pugne victoria, statim e Cordoba exiliens cum omni manu publica subvertere nititur Pirinaica inabitantium iuga, et expeditionem per loca dirigens angusta nihil prosperum gessit convictus de Dei potentia, a quem Xpiani tandem preparavi, pinnacula retinentes, prestolabant misericordiam. Et depitu amplius hic inde cum manu valida appetens loca, multis suis bellatoribus perditis, sese recipit in plana repatriando per devia”. Ed. J. Gil, Corpus, nº 67. (Texto analizado en 1994, cfr. Chalmeta P, Invasión e islamización, y Chalmeta/Ibrahim en 2021, Historia socioeconómica de Alandalús); seguido por Arabum, xv “Unde cum relationem summi Principis accepisset, ut Francorum insultibus obviaret, volens iuga Pyrenaeica penetrare, multis suorum perditis, in planis Celtiberiae refugus se recepit. Vox enim Christianorum, quae ad aures domini ascendebat, contra tyrannum divini sententiam impetravit”. 108 Ubicación lógica, puesto que estamos en aquella zona donde “los godos habían luchado constantemente durante 7 años / Inter Guti et Sarraceni fortiter per septem annis bellus inter illos discurrit”. Resistencia recogida por Albeldense, xvii; ʽUḏrī, 56-7. Cfr. infra . 21 c) parece apuntar a una reafirmación del dominio andalusí y lo emprendido por Ibn Qaṭan sería, así mismo, una campaña programada para lograr botín / prosperum eveniret. Recordemos que había sido - cuando menos parcialmentedesencadenada por la impaciencia del califa Hišām por disponer de unos ingresos similares a los conseguidos durante las pasadas campañas en Septimania y Provenza. d) lógicamente, habrá de dirigirse a una zona susceptible de generar los ingresos previstos; lo cual apunta hacia una comarca cuyo suelo y clima permitan dicha producción, un somontano de las cumbres / Pirinaica iuga, zona que está fuera del control andalusí e) dicha campaña habrá de fecharse durante el segundo año de gobierno de Ibn Qaṭan, concretamente durante el verano del 115/733. Incidentalmente, es de señalar que, para al-Rāzī: “En el año 133/750-1 murió el mencionado Balāy”. Si restamos de dicha fecha de óbito los 18-9 años de 'reinado' de Pelayo ¡tenemos la de la expedición de Ibn Qaṭan contra los Pirinaica inabitantium iuga! Una prueba más de que el mito de la 'batalla de Covadonga' no pasa de ser un eco del encuentro aragonés trasladado a Asturias... El autor de Crónica del 754, que no dejaría de presenciar el desfile de partida de “todo el ejército”, la dirección de marcha y, a su regreso, de oír la voz pública de “no haber conseguido cosa alguna de provecho, perdido muchos soldados, volviendo por caminos extraviados”, está consignando un evento. Por aquel entonces el gobernador, quizás “convencido del poder de Dios, cuya misericordia habían impetrado los pocos cristianos que retenían las cumbres de los montes”, tal vez ya hubiese logrado reducir a los somontanos pirenaicos, pero sin que la expedición haya sido 'rentable'. Casualmente ¿o no? la única fuente coetánea de los hechos narrados sitúa en dicha cordillera el primer encuentro -posterior al de Mérida y a la resistencia oscenseentre autóctonos y conquistadores, fechándolo durante el gobierno de ʿAbd al-Malik b. Qaṭan (114-6/732-4). Texto en mano, donde estamos es en los Pirineos; entre otras razones porque no es imprescindible pasar por Covadonga para ir de Córdoba a Francia, y no habían trascurrido ni dos años desde que, antes de enfrentarse a Carlos Martel, ʻAbd al-Raḥmān al-Ġāfiqī hubiese “atajado por las montañas de los Vacceos en su cruce de los Pirineos”.109 Sin embargo, ha sido la narración de Crónica de Alfonso III, situando el enfrentamiento en Covadonga, y atribuyendo a Pelayo –con la divina colaboración necesaria / Dei potentia, Domini magnalia–110 haber dado muerte, allá por el primer tercio del s. VIII, a 187.000 caldeos, la que se ha mantenido generalmente hasta hoy.111 Aceptación que no invalida siga siendo 109 “Montana Vacceorum dissecans, per montes Pireneos transiens”. 110 El relato asturiano de Covadonga (copiando Cron. 754) responsabiliza nominalmente de la derrota,y perdida del ejército andalusí, “al poder divino, a quien habían pedido misericordia los pocos cristianos que retenían las cumbres [de los montes]”. 111 La descripción de Crónica del 754 ha sido sistemáticamente ignorada por un grupo de estudiosos, olvidando que Kāmil, V, 181 y Nafḥ, I, 236; III, 19 colocan el enfrentamiento en la tierra de los Vascones / arḍ al-Baškuniš y Moro Rasis afirmaba “...et destruyo la tierra de los Bacazos / Wašqa y la de los Viscares / Baškuniš”. Estamos en el Pirineo occidental, nadie está hablando de una -presunta- 'tierra de los Astures' y si clara y textualmente “in terras Francorum”. En este sentido, todo apunta a que el empeño de García Moreno L., “Covadonga”, 379, tratando de transformar la afirmación de Crónica 754 en “eco y prueba de la victoria de Covadonga” responda a su marcada preocupación 're-conquistadora'. Idéntica motivación parece ser la de García de Castro C., “La batalla de Covadonga”, p. 724, cuando “no considera que haya razones para interpretar que Crónica del 754, 81 recoge un reflejo del acontecimiento bélico de Covadonga como propusieron Chalmeta y 22 posterior en casi dos siglos al evento que supone reflejar. Por excepcional, sorprende lo bien informado que estaba el autor de la inigualable Crónica del 754 del encuentro de Poitiers / al-Balāṭ, un acontecimiento que transcurrió a 1.300 km de Córdoba, y que un hispano se interesase por describir una futura 'salvación de Europa'. Asombro reforzado por cuanto parece que lo esperado hubiese sido pensar en términos de una autóctona liberationem patriae adhuc sperans, en vez de detallar algo ocurrido 455 km más allá de la Península y de los Pirineos... Resumiendo las afirmaciones de Crónica Alfonso III: “Los árabes, tras someter a todas las provincias hispanas, les impusieron recaudadores que cobrasen los tributos, siendo el [encargado] de la región asturiana [y residiendo] en la ciudad de Gijón un hombre llamado Munnuza compañero de Ṭāriq. Estando aquel desempeñando su cargo...” Lo de compar Tarec, equiparándole en rango al conquistador, podría reflejar que el tal Munnuza hubiese sido quien sometiera Asturias112, quedándose luego de administrador de la zona. El caso es que “Pelayo, sintiéndose oprimido por el dominio de los Ismaelitas [en su residencia de Tuy, por tanto, tras el sometimiento de Galicia por ʽAbd al-ʽAzīz] marcha con su hermana a Asturias / oppressus... Asturias ingressus est”.113 Desde allí habría sido despachado en comisión de servicio / legationis causa misit a Córdoba por Munnuza. Ciudad donde Tarec estaba de rex, enviando primero [unos pocos] soldados a Munnuza y después, cuando Pelayo está ya en el monte Aseuva, ordenando salga de todo Alandalús incontable ejército (187.000 h.) bajo el mando de su compañero Alcama. 114 Empezando por el principio: Ṭāriq nunca fue 'rey' pues jamás llegó siquiera a gobernador / wālī, amīr, ni tampoco a ʻāmil, y no pasó de simple mawlā de su señor. Categoría administrativo-política que, al ser conocida de Albeldense le hace ignorar y encabezar correctamente con Muzza iben Nozehir su lista de “los caudillos árabes que reinaron en Hispania”.115 Ítem más, la actividad peninsular de Ṭāriq estuvo limitada al 92/711, aporía cronológica que obligaría a simultanear conquista y rebeldía, amén de escamotear, como mínimo, los 7-8 años pelagianos que habrían mediado entre la conquista y ese -supuestoprimer levantamiento armado116. Pero entremos en materia con el análisis del 'milagro de Covadonga'. Ya vimos que Pelayo, huyendo del destacamento enviado para apresarle, se echa al monte / montana petens y, con un García Moreno”, invirtiendo el sentido de lo mantenido por el 1º (“para quien nunca tuvo lugar la batalla de Covadonga, afirmación ligera, arbitraria y sin justificar”, p. 698) metiendo en el mismo saco a autores con conclusiones opuestas, emparejamiento que, tal vez, no sea precisamente el anhelado por ninguno de los aludidos. 112 Apunta en este sentido la versión Sebastián de Crónica Alfonso III, nº 11 “Qui Munnuza unus ex quattuor ducibus fuit qui prius Yspanias oppresserunt”. 113 Hablando de mujeres, sorprende que sepamos el nombre de la madre de Rodrigo, Ricilone, mientras ignoramos el de la de Pelayo. Éste tuvo, cuando menos, una hija Ermesinda, paternidad que implica tuvo mujer. Si la tenía cuando se metió en Asturias con su hermana ¿porque no se alude a aquella? ¿seguía en compañía de Munnuza? ¿acompañaba a Pelayo cuando se refugió en la cueva, formando parte de “las 10 mujeres que tenían sus seguidores”? ¿hemos de suponer que Pelayo fue casto y no tomó mujer hasta después del encuentro? en ese caso, aquella hija suya desposada por Alfonso, hijo de Pedro el duque de los Cántabros, no habría rebasado más que en unos pocos años la edad núbil. 114 “Milites direxit... hoste innumeravilem ex omni Spania exire precepit et Alcamanem sibi socium/consorte super exercitum posuit... CLXXXVII ferre milia armatorum Asturias quet ingressi”. 115 “Hi quet duces Arabum, qui regnaverunt in Spania”. 116 Resultaría que Pelayo no habría pasado de reanudar la anterior Inter Guti et Sarraceni fortiter per septem annis bellus inter illos discurrit de los oscenses. 23 grupo de lugareños se refugia en una cueva del monte Aseuva117, donde es elegido caudillo / princeps. Viene el ejército y plantan sus innumerables tiendas (con capacidad de albergue para 187.000 h.) frente a la cueva / ante ostium cobe innumera fixerunt temptoria.118 El obispo Opa, que acompañaba a Alcama, intenta que Pelayo deponga su actitud. Fracasada la negociación, se inician las hostilidades, montándose las catapultas que empiezan a disparar. Pero, cuando proyectiles y flechas llegaban a la cueva donde está la casa / domum de la Santa Virgen María,119 en chocando con el campo de fuerza de su aura, rebotaban / revertebant sobre quienes las arrojaban, matando a muchos (20.000 árabes según Rebus). Los pelagianos lanzan un contrataque, exterminando a Alcama junto con 104 - 124.000 caldeos, y apresando a Opa. Los 63.000 supervivientes fugitivos, tras escalar el Auseva / in vertice montis Aseuva ascenderunt, bajan por el lugar de Amuesa a la Liébana, donde son sepultados por un corrimiento de tierras en el rio Deva. Munnuza, enterado del desastre, huye de la ciudad marítima de Gijón, siendo apresado y muerto con sus hombres. Admitir la exactitud de la descripción topográfica del supuesto evento de Covadonga, de las crónicas asturianas, resulta difícil. Comenzando por las características materiales del terreno: Se nos habla de “una gran cueva de donde sale un rio llamado Enna” confundiendo el Deva con el Gueña.120 ¿Dónde está esa altura / tumulo ascendens ante la cueva que sirve de púlpito al obispo para su parlamento? Además, antes de la difusión de la megafonía y omnipresencia del móvil, el ruido de la cascada imposibilita cualquier conversación con alguien situado en un plano inferior al de la boca de la cueva. De donde se desprende que el parlamento Opa-Pelayo fue un diálogo de sordos o, mejor aún, pura invención, pese a que el obispo no vacile en recabar el testimonio confirmatorio del auditorio (los 187.000 árabes allí acampados), pues “vosotros habéis oído como [Pelayo] me ha respondido”, lo cual implicaría una doble hipertrofia: que los atacantes gozaban de un oído finisimo y que el héroe hablaba con estentórea voz de muchos decibelios. Pasemos ahora a la capacidad física de la cueva que Aḫbār cifraba en “300 hombres que se habían metido en la Peña / al-ṣaḫra con Pelayo. Durante los combates y acoso, [parte] de sus seguidores murieron de inanición, mientras otros optaron por someterse. [Con ello] disminuyó [el número de sus seguidores] hasta quedar reducido a 30 hombres que -según se diceno tenían ni 10 mujeres”. La alimentación de los 310 individuos iniciales o de los 40 últimos plantea un evidente problema de logística, y parece harto difícil que la producción mielera de las abejas silvestres de antaño diera para tanto. Incluso reducidos a la séptima parte de su cifra inicial, los pelagianos no andarían sobrados de espacio, circunstancia que subraya lo inverosímil de la capacidad de la cueva, cifrada por Silense y Ximénez de Rada “donde escasamente cabrían 6-7.000 h.”121. 117 “Montem magnum, cui nomen est Aseuva... in latere montis antrum/cobe” 118 En apretada formación, dicha masa humana superaría 29.920 m2, y las tiendas donde pernoctaron bastante más de 119.680 - 130.000 m2 / área superior a 15 hectáreas, que rebasa ampliamente la capacidad de la pequeña explanada frontera a la cueva. 119 García de Castro C., op. cit, p. 712 rechaza que cova dominica pueda ser etimología de Covadonga, decantándose por cova longa. 120 Caso J., “La fuente del episodio de Covadonga”. 121 “Illa cavea vix sit mille hominum receptiva”. En cambio, el Viage de Ambrosio de Morales... para reconocer las reliquias de santos (1572) describía Covadonga: “Como a dos picas del pie [de la peña] está como ventana muy grande, que entrándola la peña adentro, aunque no mucho, hace cueva harto abierta como en arco por lo alto, y suelo llano, donde podían caber, cuando mucho, hasta trescientos hombres, y esto con harto estrechura”. 24 Huelga reiterar aquí el análisis de la imposibilidad física de que en la explanada frontera a la cueva pudieran caber 187.000 h.122 Dislates que, al socavar la credibilidad de lo narrado por Crónica Alfonso III, terminó despertando la insidiosa sospecha de que localidad, fecha y autoría de 'Covadonga' bien pudieran ser del mismo jaez e idéntica invención. Lo cierto y verdad es que las afirmaciones vertidas -exceptuando la existencia de la cueva-, al encerrar imposibles cronológicos123 y materiales, no resisten un análisis objetivo, mientras las demás124, unidas a los elementos novelescos que componen el resto del relato, constituyen precisamente lo que está por demostrar en este argumento circular. Terca realidad que conlleva la necesidad de intentar averiguar a qué propósito podría responder alegar tantos datos irreconciliables. El 'constructo Pelayo-Covadonga' Salta a la vista la desproporcionada extensión otorgada a determinado haz de noticias. PelayoCovadonga ocupa casi la mitad de toda Crónica Alfonso III. Este episodio constituye la base, subyacente en todos los acontecimientos posteriores, cuyo propósito estriba en confirmar, prolongando y justificando la premisa fundamental -y fundacional-.125 La dinastía asturiana sería heredera -y restauradoradel pasado reino de Toledo, de ahí su 'neogoticismo', orgullosamente proclamado / Omnemque Gotorum ordinum sicuti Toleto fuerat, tam in ecclesia quam palatio in Obeto cuncta statuit. Pero es que, además, habría de ser adecuadamente magnificada por constituir cronológicamente la primera en alzarse contra los invasores. Levantamiento armado que no cesaría de acumular victorias y recuperaciones territoriales / Asturum regnum... exoritur, iniciando un proceso ideológico de restauratio, salvación de España y reconstrucción del ejército godo126, mediante la tan traída 're-conquista'. De acuerdo con ese afán por ennoblecer el origen del -presunto- 'fundador' está el afirmar que “Pelayo era hijo del duque Favila de estirpe real / ducis ex semine regio”. Aunque Rotense solo lo conocía como “espatario de los reyes Witiza y Rodrigo”, existió una tradición que convertía aquel duque en hermano de Rodrigo, parentesco que podría justificar fuese llamado “primo / confrater” por el obispo Opa. Por su parte, Albeldense lo hacía “hijo de Vermundo y nieto de Rodrigo”.127 Y, para magnificar la entronización de Pelayo, en vez del objetivo “ser escogido caudillo por un pueblerino concejo de destripaterrones 122 Cfr. supra 123 Ocupación árabe de Gijón, Ṭāriq rey de Córdoba, coincidencia con el gobierno cordobés de Yūsuf, el cerretano Munuza estuviera de gobernador de Gijón, envío de Alcama (socius rex Tarec) al mando de 187.000 soldados, con fundíbulos, parlamento de Opa, etc. Escepticismo que también había infectado a Bronisch A., “Ideología y realidad en la fuente principal... el relato de Covadonga”. 124 Existencia de Pelayo, su envío en comisión de servicio a Córdoba, la presencia de tantos próceres visigodos, la sospechosa imprecisión topográfica de 'Covadonga'. Bronisch A., op. cit., llevaba la osadía hasta no creerse lo de la hermana de Pelayo, Tarik, Munnuza, Alkama, Oppa y su parlamento... 125 García de Castro C., “La batalla”, p. 735 reconocía que “La obra de creación [alfonsina] propiamente dicha empezó con la historia de Pelayo”. 126 “Sit Spaniae salvus et Gothorum gentis exercitus reparatus”. 127 XV a, “Pelagius filius Veremundi nepus Ruderici regis Toletani”. 25 Cronológicamente, es preciso corregir la autoría de dicha orden, conminando a Ibn Qaṭan a moverse, al regi Cordubensi nomine Abderraman Iben Moʻavia... praecepit, decretam regi Cordubensi, mandatum del almançor de Corduba. El a principalia iussa de Crónica 754 no aludía al emir andalusí ʻAbd alRaḥmān I, sino al califa damasceno Hišām b. ʻAbd al-Malik (724-43). Entre otras razones, porque el gobierno de Ibn Qaṭan no abarcó más que los años 732-4, y el emirato de ʻAbd al-Raḥmān no se iniciaba hasta 20 años más tarde, en 755. Aunque no cabe desechar totalmente la posibilidad de que el monje zurcidor de CSJP haya superpuesto, a la campaña del 115 / 733 llevada a cabo por Ibn Qaṭan, la del emir en 781, “cuando corrió la tierra de los politeístas, que sometió, saqueando y cautivando. Las zonas afectadas fueron la de Pamplona, llegó hasta Calahorra y conquistó Viguera, destruyendo las fortalezas de aquella región. Cargó luego contra el país de los Vascones y Cerretanos”.149 Pero, una vez corregida aquella errónea atribución de la orden de marcha, queda un relato (sin intervención de mujeres, elementos legendarios ni milagros) coherente y merecedor de análisis.150 Inclusive una lectura somera de los datos relativos al 'constructo Pelayo-Covadonga’ comparándolo con el relato de aquel periodo en Crónica del 754, Libro de San Voto y Crónica San Juan de la Peña depara una sorpresa. No coinciden autor, lugar, fecha ni desenlace. Resulta que no estamos hablando de lo mismo, por la sencilla razón de que, paradójicamente ¿o no? quizás por referirse a tierras aragonesas, dichas fuentes no concuerdan con los datos contenidos en el haz de crónicas latinas asturiano-castellanas. Empezamos por una diferencia fundamental que -tal vez por no ser llamativasuele pasar desapercibida. Todo el 'constructo Pelayo-Covadonga' es una historia épica, con tintes y reminiscencias bíblicas, montada alrededor de un solo individuo, cuyas hazañas encomia y ensalza. Es Pelayo quien, agobiado por la dominación ismaelita, se mete en Asturias con su hermana, es despachado en comisión de servicio a Córdoba, escapa, sube a la montaña, se refugia en una caverna, es elegido príncipe, parlamenta con Opa, capitanea la lucha, crea el Astororum regnum al que regirá durante 18 años en Cangas. Actuación unipersonal, de un heroico protagonista ejemplar, por lo que todo está redactado en singular.151 En cambio, tanto LSV como CSJP utilizan siempre el plural, un pie forzado impuesto por estar relatando los avatares de un grupo. La acción ya no es la de un caudillo, ahora se ha tornado colectiva, reflejando el devenir de un grupo, pluripersonal. Son gentes que huyen, se refugian, se asientan, inician la construcción de muros, pueblan, soportan un asalto, cuyas mujeres y prole son apresadas. Aquí no hay ningún Pelayo, ex semine regio principem elegerunt y se ignora quien o quienes les capitanean. equitum et peditum versus partes Aragonie currendo, cremando, et igni subponendo omnia loca, fortitudines dirruendo, et christianos occidendo et captivando, absque misericordia aliquali. Qui siquidem dux Abdalmelic, exequendo mandatum dicti regis, cum comitiva equitum et peditum venit celeriter at dictam fortitudinem vocatam Panon, et fixit ibi tentoriis a parte de Bocaroue, expugnavit fortiter dictam fortitudinem et demum ipsem cepit vi armorum, et nullus christianorum inde evasit, quin esset mortuus, aut captivus, et diruit funditus dictam fortitudinem, sicut potest hodie apparere”. 149 Aḫbār, p. 114; Fatḥ, p. 68; Kāmil, VI, 64; ʻUḏrī, p. 26; Bayān, II, 56-7; Ḏikr, p. 96; Nafḥ, I, 333. 150 Tal como lo hiciera inteligentemente hace medio siglo J. Gil, “Para la edición de los textos visigodos”, superando la no utilización de Crónica 754, LSV y CSJP (aunque los conociera y citase) por Sánchez Albornoz y epígonos. 151 Collins R., Arab conquest, p. 142 lo define como “the dynastic foundation legend”. 32 En vez de “unos [lugareños] que iban a concejo / quantoscumque ad concilium properantes o - democráticamenteson todos los asturianos quienes eligen príncipe a Pelayo / omnes Astores... in unum collecti quet et sibi Pelagium principem elegerunt”, ahora son “aquellos que pudieron escapar [de la rota del Guadalete], tanto sometidos a dominio [sarraceno] como fugitivos por escondrijos, encaramados en lugares montañosos y errantes por diversas partes, quienes quieren construir torres y fortificaciones por todas partes. [De éstos], un grupo de más de 200 fueron a un alto monte, llamado Orol / Oroel, en la provincia de Aragón donde, en llegando al lugar llamado Panno / la Peña, empezaron a levantar muros”. Habiendo llegado a oídos del gobierno cordobés dicho esbozo de resistencia, va a provocar una respuesta: la expedición de ʻAbd al-Malik b. Qaṭan, cuyo objetivo asignado era: “recorrer toda la tierra de Aragón incluidos los montes Pirineos, arrasando hasta los cimientos cuantos muros y fortificaciones pudieran acoger y defender aquellos cristianos, que no querían servir al rey de Córdoba”. Campaña y cometido evidentemente no encargados por el emir ʻAbd al-Raḥmān b. Muʻāwiya sino por el califa damasceno Hišām (724-43). Pero el resultado es que, bien sea mandado o motu proprio, el mencionado ʻAbd al-Malik “fue a dicho monte [Orol / Oroel] cuyo flanco es llamado Rubeo152 y, habiendo plantado sus tiendas en el llano de Panno / la Peña, asaltó [el reducto], arrasando sus cimientos, tal como se puede ver actualmente, llevando en cautividad a sus mujeres, hijas y niños”. Aquí, no habiendo mediado milagro similar al -supuestode Covadonga, el resultado fue el lógico “Vinieron los sarracenos / y nos molieron a palos, / que Dios ayuda a los malos / cuando son más que los buenos”. En cualquier caso, el botín humano no pasaría de escaso cuando al-Rāzī e Ibn Ḥayyān afirmaban que “[los cristianos] no tenían ni 10 mujeres”. Lo reducido de las presas se traslucía también en el escueto “El año 115 / 733 Ibn Qaṭan corrió la tierra de los vascones, retirándose salvo / ġazā arḍ al-Baškuns wa ‛āda sāliman”, con el que Ibn al-Aṯīr condensaba aquella campaña.153 De hecho, la única fuente coetánea apostillaba “[las tropas andalusíes] se retiraron a las llanuras, regresando a su patria por caminos apartados / sese recipit in plana repatriando per dubia”. Cabe una reconstrucción del probable trayecto de esta expedición de ʻAbd al-Malik b. Qaṭan. Seguiría la calzada romana que enlazaba Caesaraugusta con Beneharnum, pasaría -igual que Wamba en su campaña para reducir al duque Pauloante Pennam Rubeam / Peña Rueba (Murillo de Gállego), cruzando la sierra de la Peña por el puerto de Santa Barbara, remontando y asolando luego el fértil valle del Aragón y la canal de Berdún. Esto, si no se decantó por ir directamente desde Peña Rueba a su objetivo de [San Juan de] la Peña por el difícil (pero más corto) trayecto / per loca dirigens angusta de Yeste, Anzanigo, Bernués, Botaya. De acuerdo con LSV, estableció su campamento, preliminar al asalto, en el llano de la Peña / fixere tentoria in planitie Panni. Si había venido en directo, el lugar escogido sería la explanada de San Indalecio (Botaya), en una posición dominante y cercana a su objetivo. En cambio, caso de haber 152 La división de Wamba, pp. 101,114 “Legio teneat per Pirineos montes per Pennam Rubeam un cum media levana cervera”. 153 Kāmil, V, 181 se limitaba a decir que “tras correr la tierra de los vascos, [las tropas de] Ibn Qaṭan retornaron salvas”. En cambio, para Nafḥ, I, 236 y III, 19 “[Ibn Qaṭan] corrió la tierra de los vascos, año ciento quince / 733, atacándoles y cobrando botín / fa-ʾawwqaʻ bi-him wa ġanima”. 33 remontado el Aragón, fixit ibi tentoriis a parte de Boçarove de CSJP. Nombre que podría corresponder a Bozarruego (en la unión del Estarrún -que nace en aquel barrancocon el Aragón) siendo fonéticamente posible que el topónimo Ascara refleje el lugar donde plantaron sus tiendas. Inclusive partiendo de Santa Cruz de la Seros, (más próxima por estar al pie de San Juan), la subida hasta el objetivo sigue siendo harto empinada y ardua. Tras la expugnación de [San Juan de] la Peña, cabe suponer pasarían por Jaca154, retirándose / sese recipit in plana repatriando per dubia por un hipotético -y difícilpuerto de Monrepós para desembocar en la hoya de Huesca. Última parte de cuya exactitud no hay indicio de que deba ser preferido a un retorno, desandando el camino de ida, para terminar, aterrizando in planis Celtiberiae. La defensa de los cristianos, en posición ventajosa, causó numerosas bajas en las filas enemigas asaltantes / multis suis bellatoribus perditis. Y el indeterminado, e inconcreto, Xpiani tandem preparavi pinnacula retinentes de Crónica 754 parece aludir a cierto statu quo en el que los andalusíes no consiguieron controlar las cumbres. En concreto, dado que el encuentro de la Peña revistió cierta dureza, su impacto no dejaría de imprimir huella en el recuerdo local. Los gobernantes cuidaron de enfatizar su vinculación con la heroica memoria de aquel lugar; de hecho, tanto los primeros condes aragoneses como los monarcas Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I lo habrían escogido como lugar de sepultura.155 Compárese con el nulo aprecio manifestado hacia el -supuestoemplazamiento del milagroso 'triunfo de Covadonga', donde los Astures, pese a haber aniquilado manualmente a 120.000 ismaelitas, no levantaron monumento conmemorativo alguno, monasterio ni capilla, y tampoco quisieron ser enterrados a su sombra...156 Empecemos destacando que CSJP dejaba claro que lo del monte Oroel no tiene que ver con la - presuntaCovadonga asturiana.157 Se advierte en seguida que tenemos cifrada la cuantía de los refugiados cristianos (punto ignorado de las crónicas asturianas y derivadas): 200-300 / amplius quam ducentos, trecenti itaque christiani vel circa, quienes en vez de refugiarse ad montem magnum, cui nomen est Aseuva, lo hacen “en un alto 154 En 1076, se calcula que, cuando Sancho Ramírez concedió fuero a la villa de Jaca, dicha localidad tendría unos 500 habitantes. Tres siglos antes, el lugar no pasaba de ser “un reducido castro, sucesor de la ciudad romana y tardo imperial, cuyo dominio de un rico territorio agrícola y ganadero rodeado de montañas, unido a su posición geoestratégica por la necesidad de mantener libre el paso del Somport, le permitió conservar una población de cierta entidad, gracias al asentamiento de un destacamento militar de foederati integrados por visigodos, posiblemente vinculados o relacionados con el reino de Tolosa”. Cfr. Justes J./Royo I., “Las recientes aportaciones de la arqueología urbana a la historia de Jaca”. Es dudosísimo que, cuando la expedición de Ibn Qaṭan del 733, quedase fuerza militar alguna en una población que no pasaría de albergar unos 20 fuegos. 155 Aunque, arqueológicamente, no se hayan conservado restos materiales anteriores al s. X. 156 Empezando por Pelayo que falleció (737) en Cangas. Sorprende la poca devoción mariana de un héroe que no corresponde al decisivo auxilio antaño prestado por sancte virginis Marie, recabando su amparo post mortem. Su hijo Favila lo sepultó en Sª Eulalia de Abamia, ni siquiera en la iglesia de la Santa Cruz de la Victoria que acababa de fundar (sobre un dolmen milenario) ni “en esta milagrosa cueva comenzó la restauración de España”. La tradición hace a Alfonso ¿I?, ¿II? ¿III? ¿X? trasladar sus restos a Covadonga, donde la lápida señalando su tumba, “le acompañan su mujer y hermana” es una falsificación del s. XVII, no habiendo sido vista en 1572 por A. de Morales. 157 “Aquellos cristianos que huyeron a Asturias, eligieron rey a Pelayo, tal como se contiene en las crónicas castellanas, mientras solo trataremos aquí de los reyes de Aragón y Navarra... Unos 300 cristianos que habían escapado de las manos sarracenas se retiraron en tierra de Aragón”. 34 monte llamado Uruel/Oroel, (cerca de la ciudad de Jaca), en Aragón y después poblando una tierra vecina llamada Peña, actual San Juan de la Peña”.158 No recurrieron al amparo de una pequeña caverna / coba, antrum, spelunca sino que se resguardaron en el espacioso abrigo / latebra que, posteriormente, cobijará al monasterio de San Juan de la Peña. En vez de hacer constar que “Pelayo estaba en el monte Aseuva [al frente de] sus compañeros”, aquí se desconoce quién pudiera ser el caudillo cristiano. Quien mandaba la numerosa caballería e infantería atacantes de toda Hispania, (sin precisar fuesen 187.000 soldados),159 es un duce nomine Abdalmelik Iben Qatan, en lugar del Alkama de las crónicas asturianas. Así como dichas fuentes ignoraban cual fuese el nombre del lugar donde los sarracenos plantaron sus tiendas, aquí se concreta exactamente: in supradicto monte, ex latere quod vocitatur Rubeo/Boçarove.160 Pero lo más destacable es que los cristianos, faltos de la divina intervención / Domini magnalia, sufrieron una toma por asalto, rematada por el arrasado de la construcción hasta sus cimientos, seguido del cautiverio de los supervivientes,161 condensado por CSJP en un “no escapó cristiano alguno, siendo todos muertos o cautivos”.162 Está claro que nos encontramos ante una crónica que refleja una tradición local, conservadora de una visión desde la capital andalusí. Empezando por contabilizar en “más de 200 / amplius quam ducentos” el tamaño de las fuerzas cristianas, (cifra que desde al-Rāzī va a constar en todas las fuentes árabes, pero desconocida de las crónicas asturianas y derivadas). LSV es la única en dar, con inaudita exactitud de transcripción, la filiación completa de ʻAbd al-Malik [b. Qaṭan] / Abdelmelik Iben Qatan. También era excepcional por localizar nominalmente donde y como se inicia la reorganización de los fugitivos, precisando inclusive el lugar donde acamparon los atacantes. El resultado final del encuentro, nada favorable para los cristianos, apunta también a una fuente árabe. Alude a un encuentro de cierta importancia, fechable con el reducido margen de error de unos pocos meses, localizado en un punto preciso de la geografía peninsular. También es obvio que no concuerda con la data, ubicación y trascendencia que las crónicas asturianas atribuyen al 'encuentro de Covadonga'. Dado que, tanto éstas como las aragonesas parecen estar aludiendo al mismo evento -aunque no coincidan más que en los bandos enfrentadosparece obligado tratar de resolver dichas discrepancias. Fuentes árabes Al exponer los datos de las fuentes árabes, nos llevamos la sorpresa de encontrarnos no ante una visión propia, sino un claro reflejo, por contaminación, del bloque asturiano. Ello parece ser consecuencia del 158 “In excelso quodam monte, nomine Oroli in Aragona provincia, in Terra Aragonum, qui venientes at spatiorum et delectabilem locum qui vocitatur Panno fabricare conati quet muros”. 159 “Exercitus validum, ex omni terra Yspanie, magna comitiva equitum et peditum,CLXXXVII ferre milia armatorum”. 160 Mi amigo prof. dr. C. Laliena tuvo la gentileza de indicarme que ese fragmento de CSJP procede del Libro de San Voto donde dice “monte rubeo”. En el s. XVII, alguien añadió al margen “voçaruebo”, interpretándolo como correspondiente al Barranco de Bozarruego (valle de Aisa). Al margen de suministrarme fotografía del manuscrito, me recordó había sido transcrito por España sagrada, XXX, p. 409. 161 “Ab ipsis fundamentis diruerunt muros, duxerunt uxores suas, et filias filiosque eorum in captivitatem”. 162 Éste será también el regio proceder de Ordoño, tras su toma de Coria y Talamanca, cuando bellatores omnibus interfecit, relicum vero vulgus cum huxores et filiis sub corona vendidit de Crónica Alfonso III, 27. 35 horror vacui de la historiografía andalusí ante el silencio de sus crónicas que, al no conceder relevancia a un presunto enfrentamiento, horquillable en 718-22, dejaban indocumentado la génesis del estado asturleonés, adversario de la formación cordobesa. Al no disponer de versión propia del nacimiento de aquel reino, adoptaron el relato fundador de las crónicas asturianas, creado a principios del s. X. De siempre, el emirato-califato andalusí había procurado estar informado de lo que ocurría más allá de su frontera septentrional. Buenas pruebas son: “las noticias del reino godo” y lo detallado de “la noticia de la entronización del tirano Ramiro hijo de Ordoño sobre los leoneses”.163 Ignoramos cuanto tiempo tardaría al-Rāzī en tener conocimiento del 'constructo Pelayo-Covadonga'. En cualquier caso, no parece se pueda retrasar más allá del 941, cuando los 7 meses de estancia de Ḥasdāy en la corte leonesa, invertidos en intentar conseguir la liberación de Muḥammad b. Hāšim al-Tuğībī, cautivo desde Simancas,164 pusieron a aquel en contacto con la versión 'oficial', la de la Crónica de Alfonso III que corría por la capital leonesa desde ca. 920. “ ʻĪsā b. Aḥmad al-Rāzī (m. 379/989) dice: durante los días de ʻAnbasa b. Suḥaym al-Kalbī165 se sublevó, en tierra de Ǧallīqiya, un malvado bárbaro, al que le decían Balāy, quien reprochó [su apatía] a los cristianos de Alandalús, animando a los francos a defender, de los [ataques] musulmanes, [aquellas tierras] que todavía conservaban, cosa que no habían anhelado [anteriormente]. En Alandalús, los musulmanes ya se habían impuesto a los cristianos, expulsándolos, pues habían conquistado su país hasta llegar a Narbona en tierra de Francia, tomando Pamplona en Ǧallīqiya166, no quedando [nada en manos cristianas] excepto la Peña / al-Ṣaḫra, donde se había refugiado un 'rey' al que le decían Balāy. Allí se metió con 300 hombres, que los musulmanes no dejaron de combatir hasta que sus seguidores murieron de hambre, quedando reducidos a 30 hombres y 10 mujeres, sin más alimento que la miel que recogían en las hendiduras de la peña. Con esta [miel] se sustentaron hasta que los musulmanes se cansaron de aquel asunto, teniéndoles por insignificantes y diciéndose 30 bárbaros ¿qué [daño] puede derivarse de ellos?167 Pero, con el tiempo. aquel asunto suyo se agravó y creció [de tal forma] que no se puede disimular.168 163 Muqtabas, V, 182-4, 233-4. 164 Loc. cit. 165 Gobernó del 103 al 107 / 721-6. 166 El que “Balāy anima a los Francos a defender sus tierras” apunta a que dicha resistencia se produce fuera de Galicia, tierra que jamás llegó a estar bajo dominio galo. Habida cuenta que, tampoco “Pamplona [estuvo nunca] en Ǧallīqiya” y atendiendo al sentido de la progresión de ʽUqba hacia Narbona, parece obvio que está aludiendo a las tierras del Gállego / Galicia cerretana, donde está ubicada la Peña [de San Juan]. Tocante a esta -supuestaṢaḫrat Balāy es de señalar el escasísimo número de topónimos en Peña / Ṣaḫra peninsulares conocidos. No recuerdo ninguno fuera de la Ṣaḫrat Qays (a escasos km al SW de Pamplona), objeto de los ataques andalusíes del 803, 842 y 924; así como [San Juan] de la Peña. Aunque la exacta localización del primero sea cosa muy discutida, todos coinciden en ubicarla lejos de la zona astur-gallega (a 370 km de Cangas), en las inmediaciones del Pirineo. Cfr. Etxegaray M., “La fortaleza pamplonesa de Sajrat Qays”. Será picara casualidad, pero resulta que tanto la de Qays como La Peña están en el Prepirineo (navarro y aragonés), no en los montes Cantábricos, distando respectivamente 370 y 500 km de Covadonga... 167 Obsérvese el paralelo de Crónica Alfonso III que habla de una doble retirada: no una sino dos veces los árabes se desentendieron de Pelayo y seguidores. La primera tras su echarse al monte Quem Sarrazeni persequere cessaberunt... y la segunda tras ser elegido prínceps. Milites qui eum [Pelayo] comprehendere venerant Cordova revesi regi suo omnia retulerunt. 168 Apud Nafḥ, IV, 350-1. Datos reproducidos casi textualmente por Ibn Ḥayyān y Aḫbār mağmūʻa. 36 En el año 133/750-1 murió el mencionado Balāy, sucediéndole su hijo Favila, habiendo reinado Balāy 19 años y su hijo dos. Tras ellos reinó Alfonso hijo de Pedro, abuelo de estos alfonsíes cuyo reinado llega hasta hoy, tomando aquellas [partes] de su territorio que los musulmanes [antaño] les habían tomado”.169 “Ibn Ḥayyān (m. 469/1076) menciona que: en época de ʻAnbasa b. Suḥaym se sublevó en Ǧallīqiya un malvado bárbaro llamado Balāy, quien reprochó a los bárbaros su larga huida, atizando sus ánimos hasta incitarles a la rebelión y a defender su tierra. Desde entonces los cristianos empezaron a rechazar a los musulmanes de aquellas tierras que seguían [estando] en sus manos y a proteger a sus mujeres, [cosa] que anteriormente no habían deseado. Hay quien dice que no había quedado en tierra de Ǧallīqiya, ni en aquellas que están más arriba,170 aldea que no hubiesen conquistado, excepto la peña donde se refugió ese bárbaro... sus compañeros fueron muriendo de hambre hasta no quedar más que unos 30 hombres y cerca de 10 mujeres, sin otro alimento que la miel de los panales de las colmenas que tenían en la peña. En cuya escabrosidad no dejaron de resistir hasta que los musulmanes se cansaron de aquel asunto, teniendo la actitud de aquellos [cristianos] por intrascendente y diciéndose 30 bárbaros ¿qué [daño] puede derivarse de ellos? Pero, con el tiempo. aquel asunto suyo se agravó, propagó y adquirió tal importancia que no se puede disimular. Después suya reinó Alfonso, abuelo de los famosos grandes reyes de su estirpe”.171 Ya vimos supra que “Tras iniciar [en 116 / 734] su gobierno andalusí, ʻUqba conquistó todo el país hasta [llegar a] Narbona, [campaña durante la cual] conquistó Ǧallīqiya, Álava y Pamplona.172 En Ǧallīqiya no quedó caserío / qarya alguno por conquistar, excepto la Peña / al-Ṣaḫra donde se había metido un 'rey' / malik al que le decían Pelayo / Balāy, con 300 hombres. [Los árabes] no dejaron de combatirles y acosar hasta que [parte] de sus seguidores / aṣḥāb murieron de inanición, mientras otros optaron por someterse. [Con ello] disminuyó [su número] hasta quedar reducido a 30 hombres que -según se diceno tenían ni 10 mujeres. [Estos seguidores de Balāy] habrían subsistido comiendo miel silvestre y guareciéndose en la peña, hasta que los musulmanes, al no terminar de reducirles, los dejaron diciendo: “30 bárbaros / ʻilğ no pueden hacer nada”. Les tuvieron en poco, pero, con el tiempo, aquel asunto terminó por convertirse en grave problema”.173 Es de señalar que el mismo Ibn ʻIḏārī (m. 1ª mitad s. XIV), Bayān, II, 14 recogía que el autor de la Bahğat al-nafs (1184) afirmaba “haber leído en cierto libro de los no-árabes / fī baʻḍ kutub al-ʻağam, que los musulmanes llegaron hasta Lawṭūn (¿Autun?) capital de los francos, apoderándose de cuanto está 169 Loc. cit. El último párrafo está tomado textualmente de Crónica Alfonso III, 11-3. 170 Hasta donde se sepa, Galicia es geográficamente lo último, el finis terrae, más allá nos adentramos en las aguas profundas del Océano, donde todavía se ha de navegar varios días antes de avistar la primera tierra firme, Irlanda. Descartada la patria de San Patricio, nunca conquistada por los árabes, no queda otra opción que decantarse por aceptar que tal sublevación tuvo lugar en la Cerretania pirenaica, la que engloba las cabeceras del Aragón y Gállego. 171 Apud Nafḥ, III, 17. 172 Dado que ʻUqba, en su avance hacia Narbona, ocupa Pamplona, a la que puebla, la Ǧallīqiya tomada (antes de llegar a Narbona) sería la Cerretania-Galicia pirenaica, la que había sido objetivo de la expedición de Ibn Qaṭan. 173 Aḫbār mağmūʻa, p. 28, seguido casi textualmente por Bayān, II, 29. 37 antes, excepto los montes de Carcasona, los de Pamplona y la peña / ṣaḫrat Ǧallīqiya,174 peña donde no quedaron con el 'rey' de Ǧallīqiya más que 300 hombres, diezmados por la muerte, el hambre y el asedio.175 Cuando no quedaron más que treinta176, los soldados que les asediaban los tuvieron por no merecedores de cuidado, y los dejaron. Pero su número no dejó de crecer hasta llegar a ser causa de la expulsión de los musulmanes de Ǧallīqiya, que es Qaštīla”. ¿Dónde estaba esa ṣaḫrat Balāy / Peña de Pelayo que alguno colocaba en Ǧallīqiya? La fuente (quizás al-Ḥiğārī (m. 1.195) de Ibn al-Aṯīr y al-Maqqarī177 hace a Mūsā, “tras 'rebotar' contra el ídolo, dirigirse a país enemigo, matando, cautivando, derribando iglesias y quebrando campanas hasta llegar a la Peña de Pelayo sobre el Mar Verde / al-baḥr al-aḫḍar”. Con lo cual el montem magnum, cui nomen est Aseuva se habría encogido hasta reducirse a una simple peña / ṣaḫra (cuyo propietario resulta ahora ser Balāy); eso sí, reclasificada como finca con vistas al mar, en primera línea de playa del Océano.178 Descartada aquella localización, examinemos el contexto. Tras conquistar Zaragoza, Mūsā penetra en el país de los francos, queriendo llegar a Constantinopla por tierra, pero desiste (desandando lo recorrido) tras leer la inscripción del ídolo encontrado en una llanura desierta. Vuelve a dirigirse a territorio enemigo por otro lado, conquistando la fortaleza de Bārū / Vero, desde donde envía destacamentos [por la zona, uno de los cuales] alcanzó la Peña de Pelayo. Estamos en Aragón, con una primera acometida en dirección noreste (Tarraconense o Narbonense). La segunda sería norteña, partiendo del rio Vero, cruzando la sierra de Guara, en el somontano de Barbastro. No hace falta hacerla progresar hacia el oeste, pues antes de llegar a Gallaecia habría de atravesar zonas cuya densidad de población, prosperidad y cristianización no daba entonces para tanta muerte, saqueo y destrucción de iglesias, por tanto, limitándose a la zona cerretanonavarra. Estaríamos ante una contaminación más del 'constructo Pelayo-Covadonga', montado por la propaganda alfonsí y adoptado por la historiografía árabe posterior al s. X.179 “En tiempo de ʻAnbasa, un malvado bárbaro, llamado Balāy b. Fāvila, que gozaba de prestigio entre los suyos, se sublevó en tierra de Ǧalīqa contra los árabes que gobernaban los confines de aquella región, expulsándolos de allí y reinando dos años”.180 “Algunos historiadores dicen que el primero que reunió a los fugitivos cristianos de Alandalús después de la victoria árabefue un bárbaro, llamado Balāy, [Era uno] de las gentes de Aštūriyaš, en Ǧallīqiya. 174 Enumeración que parece situar la Peña en el camino a Francia y cercana a Pamplona. 175 Obsérvese como el número de seguidores de Pelayo reproduce exactamente el de aquellos “CCC xpistianos que fueron receptarse en la tierra Daragon”. 176 Hemos restituido la cifra original, corrigiendo el error del copista que repitió la cifra de la línea anterior. 177 Kāmil, IV, 566; Nafḥ, I, 276. 178 Obsérvese lo singular (por anómala y excepcional) que resultaba esta mención de una localización 'marítima' para un topónimo que no es costero (las crónicas árabes son marcadamente 'terrícolas'), al margen del hecho que el Mar Verde no es nombre 'habitual' del Atlántico, normalmente llamado “el Mar Circundante / al-baḥr al-muḥīṭ”, tal como lleva Ibn Ḥawqal cuando describe Alandalús. A título meramente hipotético, cabe aventurar una -posibleexplicación: estaríamos ante una asociación de ideas derivada del nombre de Pelayo/pelagius. Piélago que implica océano, cuyas profundas aguas son glaucas, es decir de color verde, 'justificando' así aquel anómalo “el Mar Verde” ... 179 Cf. infra, 180 Fatḥ, p. 26. Atribuyendo erróneamente al breve reinado del hijo el protagonismo rebelde del padre. 38 Estuvo como rehén, respondiendo de la sumisión de la gente de su tierra, pero escapó de Córdoba, en tiempo del [gobernador] al-Ḥurr b. ʻAbd al-Raḥmān al-Ṯaqafī [97-9 / 716-9], segundo de los regidores árabes de Alandalús. Esto fue a los seis años de la conquista, el año 98 / 716-7. [Entonces] los cristianos, unidos a [Pelayo], se sublevaron contra el delegado / nāʼib de al-Ḥurr, al que expulsaron, apoderándose del país, donde siguieron reinando hasta ahora, habiéndose sucedido 22 reyes suyos hasta finales [del califato] de al-Nāṣir”.181 Resulta que lo narrado por estos textos procede de las crónicas asturianas. También es de señalar que ninguno es anterior al 'relato madre' de al-Rāzī, de la segunda mitad del s. X; un relato que no es sino traslado de lo que le han contado. Obsérvese también la discordancia de las datas, deducidas de su atribución al gobernador -supuestamente coetáneoal-Ḥurr (97-100/716-9), ʻAnbasa (103-7/721-6), ʻUqba (116-23/734-41), Yūsuf (129—38/746-56),182 con propuestas que irían del 716 al 756. No dan fecha alguna, datando (igual que las crónicas asturianas) por gobernadores. Cuando los textos árabes anteriores al s. XI (que no habían oído hablar del encuentro de Covadonga) lo incorporaron, lo hacen reproduciendo su fuente, (protagonismo de Pelayo incluido y ‘calculando’ la posible fecha de la rebelión): la providencialista versión cristiana recién acuñada en Asturias. Dicha copia (prácticamente textual) del 'constructo Pelayo-Covadonga' no infirma ni confirma su validez, pero si documenta que, en el s. X, los cronistas árabes no disponían de un relato propio y desconocían el texto de Crónica del 754.183 En una fecha indeterminada (entre 775 y 850) el relato de la aceifa pirenaica de Ibn Qaṭan por Crónica 754 es ampliado y llevado a Asturias por Albeldense, desarrollado y localizado en Covadonga a las pocas décadas por Crónica Alfonso III, de donde pasará traducido a al-Rāzī. Las concordancias/paralelismos son manifiestas: montana petens / se echa al monte, in latere montis antrum se contulit / la Peña / alṢaḫra, donde se había refugiado un 'rey', llegada de [las tropas] musulmanas / exercitu CLXXXVII ferre milia armatorum, hay una doble retirada / Quem Sarrazeni persequere cessaberunt... Milites qui eum [Pelayo] comprehendere venerant Cordova revesi regi suo omnia retulerunt / los musulmanes se cansaron de aquel asunto, quitándole importancia. Y no cabe olvidar que “el autor de la Bahğat al-nafs (1184) afirmaba “haber leído en cierto libro de los no-árabes / fī baʻḍ kutub al-ʻağam” su versión del evento de la Peña... Ǧallīqiya La adecuada localización de un evento está subordinada al correcto entendimiento de los topónimos aludidos. Habiendo anteriormente tratado de concretar el significado, y ámbito geográfico, del regnum 181 Nafḥ, IV, 350; Aḫbār mağmūʻa, p. 28; Bayān, II, 29; 182 Saltándose, intencionadamente o no, el gobierno de ‛Abd al-Malik b. Qaṭan (114-6/732-4). 183 Pese a García de Castro C., “La batalla”, pp. 708, 710, la epistemología impide admitir que “los cronistas cordobeses sirvan de contraste respecto a su fuente, y atestiguan sobre la visión alternativa a la latina/cristiana del mismo suceso o proceso”. “El significado de las crónicas árabes peninsulares está en su confirmación de la rebelión de Pelayo. La información procede de relatos latinos, que se reinterpretan, pero no se niega su contenido, de ahí su valor confirmatorio... la imagen de conjunto es válida”. Alguien se ha olvidado que “contrastar” implica 'mostrar notable diferencia o condiciones opuestas cuando se comparan una con otra' y aquí el problema radica, precisa y concretamente, en nuestra carencia de una visión y relato 'árabe' alternativo con el que comparar la copia de la asturiana. 39 Gothorum, totam/omnem Spaniam se impone hacer otro tanto con Ǧallīqiya, Ǧallīqa, Ǧalaq. El significado que se suele dar a Ǧallīqiya es el de Galicia, y -subsidiariamenteel de formación asturleonesa. Pero, aparte de dicho significado, en otros casos alude a un 'insumiso y montaraz territorio norteño de la Península', no expresamente vinculado con Asturias. Circunstancia que obliga a replantearse dónde han de ubicarse todos y cada uno de los eventos mencionados como teniendo lugar en / biǦallīqiya.184 Ya apuntamos que, aunque el término Ǧallīqiya se refiere -las más de las vecesal territorio y formación galaico-asturleonesa, no siempre fue así, pues otras esconden una realidad geopolítica muy distinta, sita en los Pirineos. Conviene recordar que, en esa zona, la Cerretania (con sus belicosos habitantes, que no depusieron las armas hasta el 718) es comarca montañosa, abarcando las cabeceras de los ríos Aragón y Gállego, colindando con el este de Pamplona. Del nombre Ǧal.q de esta última corriente de agua deriva el apelativo de Ǧalliqī, homónimo del Ǧallīqī gallego, similitud fonética y gráfica generadora de confusiones -tanto entre los autores latinos185 como árabes-. Confusiones que han motivado atribuciones erróneas, de cierta trascendencia al trastocar protagonistas y localización de determinados eventos.186 Empezando por el principio. “Cuando toda la región [de Zaragoza] se fue sosegando y serenaron los ánimos de los [indígenas] que habían capitulado, Mūsā envió a los musulmanes a Ifranğa”.187 Por tanto en dirección Norte y no Oeste. “Mūsā se lanzó en algara, conquistando las ciudades, hasta que se le sometió [todo] Alandalús. Entonces le vinieron las gentes de Ğallīqiya pidiendo capitular. [Tras acceder a lo] solicitado por dichas gentes, Mūsā conquistó/sometió la región de los Vascones / bilād al-Baškuniš, penetrando en sus tierras hasta llegar a unas gentes / qawm [tan pobres] que iban desnudas como las bestias”.188 Un testigo afirmaba: “Fui uno de los que algarearon en Alandalús con Mūsā, hasta llegar a Zaragoza, [punto] más lejano que alcanzamos con él, pues no la rebasamos sino un poco”. En cambio, Crónica 754 parecía indicar una penetración más profunda: “Spaniam citeriorem usque ultra Caesaraugustam... depopulat”. Para Moro Rasis, habrían ocupado la cuenca del Rio de las Olivas / wādī l-zaytūn (Cinca) y Fraga189, Alcolea... “et quando los moros entraron en Espania, las gentes que moravan 184 Replanteamiento suscitado por el excelente estudio liminar “Hacia una interpretación más precisa del término S.r.ṭāniyah” de profª D. Bramón. 185 Annales Petaviani, en 778, hace a Carlomagno iniciar su campaña contra Zaragoza venit in terram Galliciam et adquisivit civitatem Pampalona. Según ʻĪsā b. Aḥmad al-Rāzī, y antes del gobierno de ʻAnbasa b. Suḥaym al-Kalbī los musulmanes habían conquistado hasta llegar a Narbona en tierra de Francia, tomando Pamplona en Ǧallīqiya. 186 Los grandes conocimientos geo históricos de L. Molina, editor/traductor del Ḏikr, le impidieron sorprenderse ante el alumbramiento tectónico de una nueva orografía de la Península: “la cadena montañosa que separa al-Andalus de Ifranŷa y Ŷillīqiya”, “el Ebro nace en el país de Ŷillīqiya, pasa por Zaragoza”, “la ciudad de Lérida, bañada por el rio Segre, que nace en el país de Ŷillīqiya”, sin una mala nota aclaratoria señalando que esa Ŷillīqiya no es exactamente la misma que aquella otra constituyente del segundo vértice del triángulo peninsular, que alberga el faro coruñés Torre de Hércules, fue el objetivo de la famosa expedición de ʻAbd al-Raḥmān II, de la primera algara de Almanzor, ni la que, durante la 47ª, recibió la demanda de capitulación del monarca asturiano. En cambio, la Ŷalliqiya / Cerretania habría sido la castigada por la expedición de Badr del 150/767, y ésta sería también la dirección de los ataques de al-Munḏir en 249-51 pues parecen estar ligando Ŷallīqiya e Ifranğa; las aceifas del 1003 y 1006 de al-Muẓaffar se encaminan claramente hacia el Este. 187 Nafḥ, I, 273, pasaje que parece tomado de Ibn Ḥayyān. 188 Ibn Ḥabīb, nº 408; Bayān, II, 18. 189 Ocupación refrendada por la afirmación de Ḏikr, p. 63 “en la ciudad de Fraga / madīnat Ifrāġa, al principio de la conquista / fī awāl al-fatḥ se asentaron unas tribus yemeníes”. 40 en estos castillos fizieron pleytesia con los moros et fincaron en sus castillos et los moros con ellos sin contienda”. De Boltaña/Barbitania190 (la Bretania de Moro Rasis) “Et quando los moros entraron en Espania, allegaron mucho de su fazienda, segun el que la suelen allegar; que despues que la ovieron fiçieron della escudo contra los christianos... Et Bretania ha villas y castillos mui fuertes en su termino, de los quales el uno es el castillo de Bubester / Barbastro et yaze sobre la fuente que naze sobre el rio [Vero]... Barbastro, metrópoli destacada, donde el Islam había florecido desde las primeras conquistas de Mūsā b. Nuṣayr”. Datos que implican que el ‘Alandalús de Mūsā' terminaba en el Sobrarbe, en una zona limitada por las cuencas de los ríos Ara y Vero-Cinca.191 Seguimos estando en una dirección claramente enfocada hacia el Norte y no al Oeste. Esta homonimia, que no sinonimia, de la Galicia atlántica con la Galicia pirenaica se daba ya en Moro Rasis “Et Zaragoza yaze sobre el rio de Ebro, ... et ha y un rio con que riegan muchas huertas en Galicia, que ha nombre Galiton, et es de tierra de Zaragoza”. “Saragosse se trouve sur l'Èbre: ce fleuve reçoit à Saragosse un affluent, le rio Gállego / nahr Ǧalliq, qui vient des montagnes de Vasconie/Cerdagne / ğabal al-Sirṭāniyyīn; il permet l'irrigation de nombreux jardins potagers”.192 Annales Petaviani recogen que, durante su campaña del 778, en su intento de apoderarse de Zaragoza, “aquel año, nuestro señor el rey Carlos, con gran ejército fue a tierra de Gallicia, adquiriendo la ciudad de Pamplona”.193 En 827, moros y sarracenos [pirenaicos] colaboran con Aizon para devastar la Cerretania.194 En 164/781, durante su campaña contra Zaragoza, “ʻAbd al-Raḥmān I corrió la tierra de los politeístas que sometió, saqueando y cautivando. Las zonas afectadas fueron las de Pamplona, llegando hasta Calahorra y tomando Viguera, destruyendo las fortalezas de aquella región. Cargó luego contra el país de los Vascones / bilād al-Baškuns y el de los Cerretanos / bilād al-Sirṭānīs”.195 En 186/802, los Banū Qasī persistieron en la disidencia, acogiéndose al politeísmo y congregando a los habitantes de Pamplona, Álava y al-Qilāʼ, Amaya, sus vecinos de Cerretania y otros.196 En 228/843, durante la segunda campaña contra Pamplona del emir ʿAbd al-Raḥmān II... Mūsā b. Mūsā y su aliado García Iñiguez, príncipe de los vascones, salieron al paso de su caballería junto a los pamploneses, cerretanos, gallegos / al-sirṭāniyyīn wa-l-ğallīqiyyīn, gentes de Álava y al-Qilāʼ y otros que 190 Profª R. Pliego me recuerda que Volotania tuvo ceca visigoda. 191 Cfr. supra, 192 Lévi-Provençal E., “La description d'al-Rāzī”, nº 31, 78. 193 “Eodem anno domnus rex Karolus cum magno exercitu venit in terram Galliciam et adquisivit civitatem Pampalona”. 194 Vita Hludowici Imperatoris, Praetera Aizone infestante eos qui in nostris finibus consistebant, et praecipue Ceritaniam Vallensemque regionem usquequaque vastante, eo usque immanitas illius processit, adninentibus Maurorum atque Sarracenorum auxilis, ut aliqui nostrorum castella atque municipia quae actenus tenuerant relinquere cogerentur plurimique etiam a nobis deficerent et eorum se societati conferrent. 195 Aḫbār, p. 114; Fatḥ, p. 68; Kāmil, VI, 64; ʻUḏrī, p. 26; Bayān, II, 56-7; Ḏikr, p. 96. Nafḥ, I, 333, lo daba como “corrió el país de Francia, de los Vascones y lo que está detrás suya / wa man warāʼi-him”. 196 Muqtabas, II, 96 v. 41 Invasión e islamización. La sumisión de Hispania y la formación de al-Andalus. Jaén 2004. 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