Los retos en la nueva creación de conocimiento y en la docencia
Abstract
La educación superior está viviendo en los últimos años una revolución que exige a todos sus participantes la adaptación a los nuevos retos que aparecen. Es necesario lograr cada vez una mayor democratización tecnológica y para ello, la solidaridad de la tecnología ha de lograr facilitar el desarrollo del 80 por ciento de los habitantes del planeta excluidos de los avances tecnológicos.
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97 Los retos en la nueva creación de conocimiento y en la docencia The challenges of creating new knowledge and teaching Fernando CHECA GARCÍA (Universidad Europea de Madrid) fernandomanuel.c[email protected] Resumen La educación superior está viviendo en los últimos años una revolución que exige a todos sus participantes la adaptación a los nuevos retos que aparecen. Es necesario lograr cada vez una mayor democratización tecnológica y para ello, la solidaridad de la tecnología ha de lograr facilitar el desarrollo del 80 por ciento de los habitantes del planeta excluidos de los avances tecnológicos. Palabras clave Educación, docencia, aprendizaje, tecnología, Web 2.0. Abstract Higher education is living in the last years a revolution that requires all participants to adapt to the new challenges that it appear. It is necessary to create technological democratization and for it, the solidarity about technology need to help the development to the 80 percent of the world’s population excluded from technological advances. Key Words Education, teaching, learning, technology, Web 2.0. SOCIEDAD Y UTOPÍA. Revista de Ciencias Sociales, n.º 36. Noviembre de 2010 (pp. 95-108) Fechas: Aceptado: 31-05-2010; Evaluado: 03-11-2010; Imprenta: 26-11-2010
98 Los retos en la nueva creación de conocimiento y en la docencia SyU 1. INTRODUCCIÓN Los cambios en la educación están siendo impulsados por fuerzas analizadas por Levine (2006) que concluye la existencia de cinco vectores de cambio que se observan en el paso de una sociedad de bases industriales a una sociedad con bases asentadas en la información. En esta coyuntura la población necesita más educación y para desenvolverse correctamente la educación ha de acompañar al individuo a lo largo de toda su vida. La propia demografía estudiantil está incorporando un nuevo perfil de estudiante universitario que compagina sus estudios con la vida laboral o que vuelve a la Universidad a continuar con su formación, incrementándola y buscando que ésta pueda adecuarse a su ritmo de trabajo. Las tecnologías se convierten así en un elemento integrador y facilitador que permite a las facultades y universidades a lograr la ansiada ubicuidad, la ruptura del espacio de los muros del centro educativo, para alcanzar a todos sus posibles estudiantes, independientemente del tiempo y el espacio. Y en esta tesitura el sector privado pone cada día más su mirada en los avances logrados en la universidad, empujando a la convergencia entre las distintas organizaciones productoras de conocimiento. El centro de atención de la educación superior se está desplazando desde el plano de la enseñanza transmitida por el docente y su recepción por el alumno a los objetivos de aprendizaje, como eje del sistema. La vida media del ciclo de conocimiento se muestra cada vez más corta y es por ello por lo que se requiere ofrecer a los estudiantes una educación que les enseñe a llevar adelante un pensamiento creativo y crítico, aprendiendo continuadamente a lo largo de sus vidas. Las actividades universitarias tradicionales, descritas en los planos de la enseñanza, la investigación y el servicio han generado en la práctica universidades especializadas ante todo en una de esas actividades, que va acompañada con una mayor generación de ingresos, la docencia o la transmisión de conocimientos. Los entornos tecnológicos incluyen funcionalidades que pueden tener límites de capacidad y condicionar la metodología docente. Los profesores utilizarán las herramientas que les ofrezca la institución y las herramientas colaborativas no están todavía demasiado extendidas en las organizaciones universitarias. El ámbito tecnológico de las universidades debe ser definido y estar de acuerdo con los perfiles de sus estudiantes así como con las especificidades de los ámbitos de conocimiento en los que se da el proceso de aprendizaje.
Fernando Checa García SyU 99 En una sociedad red la universidad no puede conformarse solo con formar parte de ella, sino que ha de actuar dentro de la red. (Duart, 2008) La universidad debe estar en todos los nodos de la red, aportando y difundiendo su valor. Una actuación en red aporta beneficios a todas las instituciones educativas participantes de ella. 2. LA TECNOLOGÍA COMO ELEMENTO FACILITADOR EN LA EDUCACIÓN Las Tecnologías de la Información han ido evolucionando hasta convertirse en un componente estratégico de cualquier programa de las universidades (Spicer, 2006). Para que la enseñanza y el aprendizaje evolucionen hacia nuevos modos es el profesorado uno de los actores fundamentales que ha de indicar el camino a seguir. Cualquier adopción por parte del profesorado exige un complejo proceso que ayude a clarificar las prioridades y el apoyo por parte de la organización, tanto desde los departamentos de sistemas de información como desde el mismo liderazgo institucional. Las nuevas tecnologías han de entenderse como medios que potencian la información y la comunicación, de ahí la importancia de la figura del profesorado como hacedor, no como sujeto pasivo (Amar, 2006). Durante muchos años el modelo clásico de enseñanza-aprendizaje suponía que el docente mostrara a los alumnos los contenidos que debía memorizar para lograr los objetivos de aprendizaje. La mayoría de los sistemas de transmisión del conocimiento incorporaron a partir de finales del siglo XX la tecnología pero repitiendo los esquemas tradicionales, con el añadido de que los profesores no necesitaban encontrarse siempre en el mismo lugar y al mismo momento que sus alumnos. De ahí que durante la primera década del siglo XXI se han desarrollado elementos interactivos y contenidos multimedia para ayudar a la docencia, aunque el aspecto fundamental y básico del aprendizaje, el sujeto discente, ha seguido en un segundo término, agravado porque en los entornos virtuales de aprendizaje las personas seguían sin estar situadas en el centro y en muchas ocasiones sin que las plataformas les dieran la importancia requerida. Mientras la formación tradicional se ha visto apoyada por cursos on line, sesiones de trabajo en grupo y las tradicionales clases magistrales, los alumnos han comenzado a aprender de otras formas: leyendo por su cuenta, escuchando a otros, observando vídeos y, sobre todo, hablando e inte-
100 Los retos en la nueva creación de conocimiento y en la docencia SyU ractuando con otros. El aprendizaje informal, siempre existente, se ha convertido en un aspecto fundamental en el desarrollo de las competencias de las personas, si bien desde la Academia la cuestión de cómo llevarlo a cabo de manera efectiva no ha dejado de ser una cuestión central en la última década. Los grupos de alumnos pueden utilizar estas nuevas herramientas para autoorganizarse, colaborar entre sí y crear conjuntamente, así como para trabajar con un objetivo común: el aprendizaje compartido. El alumno frente a la actitud reactiva adquiere una actitud proactiva. De una relativa o escasa implicación en el aprendizaje se avanza a un elevado compromiso y de tener como única meta la superación de la materia o asignatura, se crean metas propias. El alumno tradicional reflexionaba poco sobre sus propias actitudes o destrezas. Hoy los nuevos estudiantes tienen consciencia sobre las mismas y desean aplicarlas en su aprendizaje. El mismo entorno educativo pasa de una situación basada en la competitividad a entornos colaborativos donde las destrezas enfocadas en la memoria y la repetición son sustituidas por las enfocadas en la comunicación, así como en la búsqueda, selección, producción y difusión del conocimiento (Bautista, 2006). Los denominados «Nativos Digitales» (Prensky, 2004) son una generación que ha crecido con la tecnología, capaces de llevar adelante múltiples labores de forma simultánea. Prensky considera que esta generación, que a veces muestran menores habilidades relacionadas con la atención tradicional, pueden concentrarse simultáneamente en varios medios y tienen una gran habilidad para detectar cambios en el entorno. Estos alumnos están accediendo a la universidad con un diferente nivel de conocimientos y habilidades que sus compañeros precedentes. Muy familiarizados con Internet y conectados a través de redes sociales y muy sociables, «ser amigo de un amigo es aceptable» (Franklin, 2007) prefieren el trabajo en grupo y el aprendizaje experimental. La cuestión final si estas habilidades y preferencias están siendo afrontadas por los nuevos medios de enseñanza. Podemos plantearnos que el hecho de haber visto incorporada la tecnología desde la infancia no significa obligatoriamente que los estudiantes tengan ya todas las habilidades y actitudes para usar por sí solos las tecnologías colaborativas (Anderson, 2007). Frente a las tradicionales formas de enseñanza las nuevas herramientas están siendo utilizadas por los profesores, educadores o formadores para lograr que el aprendizaje formal se convierta en un entorno más participa-
Fernando Checa García SyU 101 tivo, social y colaborativo. Según Cabero (2000), en el aprendizaje colaborativo lo importante no es sólo la interacción y los intercambios de información entre los participantes sino la naturaleza y el proceso de la actividad, teniendo presente que el individuo logra alcanzar sus objetivos si el resto de los miembros del grupo también lo hacen. Ningún instrumento en sí mismo se convierte por sí solo en educador o motivador, sino que este carácter le es otorgado cuando la persona hace que se utilice con sentido crítico y por posibilitar los entornos de enseñanza-aprendizaje. Hoy la nueva brecha digital se puede producir entre los usuarios de Internet que aprovechan las nuevas posibilidades, creativas y transformadoras, frente a aquellos con un uso más pasivo. Y esto es aplicable cuando son aplicadas a la docencia colaborativa. El colectivo de usuarios más participativos está mejor preparado para aprovechar las ventajas que la red ofrece. De ahí la necesidad de reforzar la formación en los usos más creativos de la red, en la transformación de las actitudes, especialmente de los docentes que no han crecido con el uso cotidiano de Internet (Duart, 2008). Ciertamente hay un importante número de profesores que no está interesado en las formas de creación participativa de la web y un exceso enfoque «tecnocentrista» puede llevar a errar en el concepto de que tanto todos los profesores como todos los alumnos pueden ser fácilmente partícipes de las nuevas metodologías. Incluso los pasos que pueden iniciar algunas universidades en la incorporación de los Entornos Virtuales de Aprendizaje como espacios de desarrollo y trabajo on line de sus alumnos podrían ser poco utilizados prefiriendo los espacios propios (Anderson, 2007). Actualmente existen plataformas que pueden ayudar a integrar las herramientas sociales y colaborativas y que proveen un espacio seguro para los participantes en la acción educativa. Todas ellas necesitan que los individuos puedan adquirir habilidades para gestionar su propio aprendizaje y que ayuden a los grupos participantes a resolver sus problemas, así como incorporar el concepto de la participación activa, el paradigma de «aprender haciendo, participando y colaborando». En los entornos colaborativos se están conformando nuevas comunidades de aprendizaje siguiendo las teorías avanzadas por Wenger (1999) y las comunidades de prácticas, aunque también puede existir algunas veces cierta sospecha de que no todo el trabajo colaborativo cumpla un aprovechamiento pedagógico (Barberà, 2008). Para lograrlo es necesario que en la incorporación de las tecnologías colaborativas se haga hincapié en los procesos de análisis y proyección, no exclusivamente en la búsqueda, el almacenamiento y la consulta de la información.
102 Los retos en la nueva creación de conocimiento y en la docencia SyU 3. EL APRENDIZAJE 2.0 El término «Learning 2.0» está íntimamente relacionado con la Web 2.0 y al igual que esta ha cambiado la forma con la que los usuarios se relacionan en Internet el «Learning 2.0» supone una filosofía pedagógica que hace hincapié en entornos de aprendizaje flexibles, prácticos y en muchos casos informales. Los estudiantes adquieren protagonismo al convertirse en creadores de contenido y colaborar con sus compañeros, accediendo a nuevas fuentes de contenido y utilizando las herramientas on line para trabajar conjuntamente y gestionar su propio aprendizaje (Urrutia, 2007) mientras que el profesor ayuda en el aprendizaje proporcionando los apoyos para seguir progresando en todo momento (Coll y Engel, 2008). Las comunidades educativas ya se han visto afectadas por la irrupción de la tecnología que ha permitido que las modalidades de formación a distancia se hayan desarrollado desde el año 2000 haciendo crecer la teleformación o el «e-learning». Este tipo de formación ha ido introduciéndose en los centros educativos ya sea mediante la incorporación de programas de «e-learning» puros o mediante estrategias que lo sumen a la formación tradicional y que apoyen a la «presencialidad», todavía generalizada en los estudios universitarios españoles (García Aretio, 2006). Pero el campus físico de las universidades no sólo se está expandiendo hacia la virtualidad sino que Internet y la web colaborativa están generando una mezcla permanente, con escenarios de aprendizaje, físicos o no, y el docente pasa a tener el reto de convertirse en un guía en el acceso a la información, más que en transmisor de la misma. El aprendizaje ha de contar con un desarrollo previo de un plan de formación, así como un diseño completo de los instrumentos y las herramientas que llevarán a su obtención, tanto de los contenidos como al entrenamiento en las competencias profesionales consideradas fundamentales para el mejor desempeño del alumno. En la orientación del nuevo sistema de enseñanza-aprendizaje son también claves las acciones que ofrezcan al alumno la posibilidad de realizar un trabajo independiente y autónomo, que le permita la asunción de responsabilidades y el control de su propio aprendizaje. El trabajo colaborativo ha de ser el segundo aspecto crítico del modelo, de forma que los alumnos puedan compartir su aprendizaje con el resto de los compañeros del grupo así con el entorno representado por la comuni-
Fernando Checa García SyU 103 dad de internautas, de forma que la sensación de pertenencia a una comunidad se vea reforzada. En tercer lugar es necesario no olvidar el escenario en el que el aprendizaje se produce. En la formación presencial este escenario suele ser el aula, las salas de trabajo, los espacios para las tutorías o los laboratorios. Pero también los entornos de esparcimiento, como las cafeterías de los centros educativos o todos aquellos lugares en los que se produzca interacción entre los alumnos y entre los alumnos y los profesores. Además de los escenarios de «presencialidad» se ha de incorporar las plataformas de teleformación y los Entornos Virtuales de Aprendizaje, uniéndoles espacios de comunicación en entornos abiertos, como blogs, microblogs, Wikis y redes sociales, de forma que el alumno pueda conformar su propio espacio personal de aprendizaje o PLE (Personal Learning Environment). Las aplicaciones de la Web 2.0 aplicadas a la docencia permiten la creación y generación de contenidos individuales o colectivos, usar los formatos audiovisuales, incorporar con sencillez material fotográfico y debido a los avances en los desarrollos con Ajax y Flash las respuestas de los interfaces de usuario son similares a las aplicaciones de escritorio. En ellas se pone un esfuerzo especial en la usabilidad y en la simplificación de las interacciones (Ulrich, 2008). Margalef y Alvarez proponen en «La formación del profesorado universitario para la innovación en el marco de la integración del Espacio Europeo de Educación Superior» (Margalef y Alvarez, 2005) que las nuevas tecnologías han de integrarse plenamente en la docencia universitaria, en la mejora de los procesos, en la incorporación de recursos y servicios de la Universidad, así como en los intercambios y la colaboración a distancia. Las nuevas herramientas pueden actuar como facilitadores de la creación de redes de trabajo, comunicación e investigación. Hoy no podemos justificar la carencia de conocimiento por una falta de información sino más bien el desconocimiento puede venir por un exceso de la misma. La gran cantidad de información puede llevar a navegar entre ella sin rumbo (Cabero, 2000). No tiene sentido competir con la memoria que supone Internet sino que resulta mucho más interesante aliarse con ella. El profesorado ha de ser capaz de enseñar a buscar, a seleccionar y evaluar la información disponible en Internet. No se debe caer en el error de realizar un paralelismo entre información y conocimiento ni pensar estrictamente que por estar expuesto a la información el individuo va a estar necesariamente más informado. Los nuevos problemas de la educación no
104 Los retos en la nueva creación de conocimiento y en la docencia SyU van a ser tanto la localización y búsqueda de información sino más bien la selección, la interpretación y la evaluación (Cabero y Prendes, 2007). El problema no es tanto el acceso a la información como su búsqueda inteligente, el análisis crítico de la misma y su aplicación para la resolución de problemas. Para evitar que las tecnologías se conviertan en un mero añadido hay que modificar también el rol del estudiante y la concepción misma del aprendizaje. El alumno debe lograr competencias que le capaciten para el análisis y la síntesis, la aplicación de los conocimientos y la resolución de problemas, el trabajo en equipo, el dominio de habilidades interpersonales, la capacidad de planificar y gestionar el tiempo, de adaptarse y de ser creativo e imaginativo. Por otro lado, la formación del profesorado debe incluir la capacitación en Tecnologías de la Información y la Comunicación en el entorno no sólo instrumental, sino también estético y curricular, pragmático y psicológico, como productor y diseñador, evaluador, crítico, organizativo e investigador (Cabero y Llorente, 2007:35). 4. EL NUEVO ROL DEL PROFESOR EN EL ESPACIO EUROPEO DE EDUCACIÓN SUPERIOR Con la puesta en funcionamiento del Espacio Europeo de Educación Superior los estudios universitarios pasan a dividirse en estudios de grado y postgrado (Real Decreto 55/2005 y 1393/2007 ). La unidad de medida es el crédito «ECTS» centrado en el volumen de trabajo que realiza el estudiante y el sistema de calificación numérico (Real Decreto 1125/2003 ). Además de preocupar de forma institucional la certificación y acreditación de las titulaciones universitarias como garantía de calidad, debe replantearse la disponibilidad de recursos humanos y materiales, adecuando espacios para el trabajo autónomo, en grupos o individual, para las tutorías, dotando de aulas de informática e Internet de acceso público para el alumnado. A nivel didáctico las propuestas realizadas en el marco del EEES exigen reorganizar las prácticas docentes y los modelos formativos, con una nueva planificación de la docencia que favorezca el aprendizaje autónomo y considerando actividades no presenciales, revisando las metodologías y las estrategias de enseñanza, las actividades de aprendizaje, las tutorías y la investigación. La construcción del EEES es una gran oportunidad para replantear las metodologías educativas en la universidad española. Siguiendo
Fernando Checa García SyU 105 las Propuestas para la renovación de las metodologías educativas en la universidad (MEC, 2006), la renovación debe tender a la mejora del aprendizaje y a lograr obtener en las mejores condiciones los objetivos y las competencias deseadas, aumentando la motivación en los profesores y los estudiantes. A la clásica metodología centrada en el aula se le ofrecen ahora distintas alternativas: clases, tutorías, talleres, casos prácticos, trabajo con tecnologías, etc. Y las renovaciones metodológicas deben llevarse a cabo impulsadas por el liderazgo institucional, no coyuntural ni vinculado en exclusiva a personas concretas. En ese sentido la Comisión para la Renovación de las Metodologías Educativas en la Universidad propone que las estrategias de cambio metodológico promuevan la implicación activa de todos los agentes, siendo crítica la participación del profesorado, ya que sin su implicación están condenadas al fracaso. Para llevar adelante el compromiso institucional el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC, 2006) propone la puesta en marcha de una serie de iniciativas entre las que el eje conductor se sitúa en la definición, planificación y dinamización de un modelo propio para la universidad, el establecimiento de programas de innovación metodológica dirigidos a obtener metas institucionales en plazos previamente fijados y el establecimiento de observatorios permanentes sobre la evolución de las innovaciones metodológicas en la universidad. Una de las claves del EEES es la búsqueda de la conversión del alumno en protagonista de su propio aprendizaje, potenciando las capacidades para aprender a aprender y motivándole a seguir aprendiendo durante toda su vida. El profesor al no ser el único transmisor del conocimiento ha de ser consciente de que el alumno debe lograr identificarlo, cuestionarlo, explicarlo y comprenderlo, construirlo y desafiarlo a través de las situaciones de enseñanza y aprendizaje (González y Raposo, 2007). Antes de iniciar la formación con la ayuda e incorporación de Internet el profesor debería plantearse unas cuestiones para lograr que la acción sea lo más provechosa posible (Cabero y Román, 2006) y (Pallof y Pratt, 2001), entre ellas quiénes son los estudiantes y qué es los que se quiere lograr en el curso, qué es lo que el profesor quiere que los profesores sepan o sean capaces de hacer; cuáles son las mejoras que incorporan los recursos on line y qué normas o reglas se van a establecer para su uso.