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Historia bancaria y monetaria de América Latina (siglos XIX y XX). Nuevas perspectivas

Author: Marichal, Carlos; Gambi, Thiago; de Haro Romero, Dionisio; Guimaräes, Carlos Gabriel; Márquez Colín, Graciela; Nodari, Gianandrea; Lara Sáez, Hernán Enrique; Regalsky, Andrés M.; Gómez, Mónica; Meisel Roca, Adolfo
Publisher: Zenodo
DOI: 10.22429/Euc2018.052
Source: https://zenodo.org/records/17672020/files/978-84-8102-839-3.pdf
Historia bancaria y monetaria de
América Latina (siglos XIX y XX )
Nuevas perspectivas
Carlos Marichal
Thiago Gambi
(eds.)

Historia bancaria y monetaria
de América Latina (siglos XIX y XX )
Nuevas perspectivas

Colección Sociales #58
Director de colección: Andrés Hoyo Aparicio
Dñ a . Son i a Ca sta ne do B á rcen a
P resi de nta . Se c reta r ia G en e ral ,
Univ e rsi da d d e Ca nta br i a
D. V itor A bra nte s
Fa cu lta d de I ngeni e rí a ,
Un iversidad de Oporto
D. R a món A g üe ro Ca l vo
E T S de Inge nie r os Ind u st r ia les y
de T ele com uni ca ci ón ,
Univ e rsi da d d e Ca nta br i a
D. Die go F er r eño Bl a nco
E T S de Inge nie r os de C am ino s, C an al es y
P ue r tos , Univ e rsi da d d e Ca nta br i a
Dñ a . Au ror a Ga r r id o Ma r t ín
Fa cu lta d de F il osof í a y Le t ras ,
Univ e rsi da d d e Ca nta br i a
D. José M a nue l Goñ i Pére z
Mod e r n La ng ua ges D ep ar tm e nt ,
Abe r ystw yth Univer sity
D. Sa l va dor Monc a da
Fa cu lt y of B iol og y , Med ic ine a nd He al th,
Th e Uni ve rsi ty o f Ma nch este r
D. Ag u st í n Ot er in o D ur á n
Ne ur olo gí a (H U M V ), i nve stiga do r d el
ID IV AL
D. Lu is Q u i ndó s P once la
R a dio log ía y M edi ci na Fí si ca ,
Univ e rsi da d d e Ca nta br i a
Dñ a . Cla ud ia S a ga st i z ába l
I M PA ( In sti tu to Na ci ona l de M ate má ti ca
P ura e Ap lic ad a)
Dñ a . Bel m a r Gá n da r a Sa nc ho
Director a Ed itorial ,
Univ e rsi da d d e Ca nta br i a
co nsejo e di tor i a l
D. Mi g ue l Á n ge l Br in ga s G uti ér re z
Fa cu lta d de C ie nc ia s E con ómi ca s y
Em pre sar i ale s , Univ er sid a d de C an tab r ia
D. Ma rc elo No rb er to R oug i er
Hi sto ri a Ec on ómi ca y S oc ia l Ar gent in a ,
U B A y C ON IC E T (I I E P)
D. Mi g ue l Á . L óp e z Mor rel l
Fa cu lta d de E co nom ía y E mp resa ,
Univ e rsi da d d e Mur ci a
consejo ci e n t í f ico

Historia bancaria y monetaria de
América Latina (siglos XIX y XX )
Nuevas perspectivas
Carlos Marichal
Thiago Gambi
(eds.)

Historia bancaria y monetaria de América Latina (siglos XIX y XX): nuevas perspectivas / Carlos
Marichal, Thiago Gambi (eds.). – Santander : Editorial de la Universidad de Cantabria ; Alfenas
[Brasil] : Universidade Federal de Alfenas, 2017.
50 6 p. : il., gráf. – (Sociales ; 58)
ISBN 978-84-8102-83 9 - 3 (PDF)
1. Bancos – América Latina – S. XIX-XX. 2. Política monetaria – América Latina. I. Marichal, Carlos,
editor de compilación. II. Gambi, Thiago, editor de compilación.
336.71(8=134)"18/19"
336.74(8=134)"18/19"
Esta edición es propiedad de Editorial de la Universid ad de Cant abria ; cualquier forma de re-
producción, distribución, traducción, comunicación pública o transformación solo puede ser realizada
con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley . Diríjase a CEDRO (Centro Es -
pañol de Derechos Reprográficos, www .cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento
de esta obra.
E st a obr a ha sido s omet ida a e v a lua ción ext er na p or pa res c iego s, aprob ad a por el C om ité C ien t íf ico y
r at i f ic ado p or el Con sejo E d itor ia l de a cuerdo con el Regl a men to de la E ditor i a l de la Univer sid a d de
C a nt a b r i a .
Diseño de colección: Gema M. Rodrigo
© Editores: Carlos Marichal (El Colegio de México)
Thiago Gambi (Universidade Federal de Alfenas)
© Autores
© Editorial de la Universidad de Cantabria
Avda. Los Castros, 52. 39005 Santander
T eléf. y Fax: 942 201 087
www .editorialuc.es
© Universidade Federal de Alfenas
Rua Gabriel Monteiro da Silva, 700. Alfenas/MG. 37130-001
ISBN: 978-84-8102-83 9 - 3 ( pdf )
ISBN: 978-84-8102-83 8 - 6 ( rústica )
Santander, 2017
Hecho en España. Made in Spain
IBIC: KFFK, KFFL

SUMARIO
Introducción ..................................................... 9
Carlos Marichal, El Colegio de México
T hiago Gambi, Universidade Federal de Alfenas
I. Banca y Estado en América La tina en el siglo xix
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del
Perú (1822) .................................................. 27
Dionisio de Haro Romero, Universidad Rey Juan Carlos
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853 ................... 63
T hiago Fontelas Rosado Gambi, Universidade Federal de Alfenas
O Estado Imperial e o sistema bancário brasileiro: o Banco do «Brasil
de Mauá» e a Reforma Bancária de 1853 .......................... 101
Carlos Gabriel Guimarães, Universidade Federal Fluminense
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales: la experiencia
latinoamericana, 1870-1890 ..................................... 135
Carlos Marichal, El Colegio de México
Guillermo Barragán, UNAM/El Colegio de México
II. Moned a y b anca en el siglo xix
Dos caras de una misma moneda: legislación monetaria y bancaria en
México, 1867-1905 ............................................ 177
Gra ciela Márquez y Gianandrea Nodari, El Colegio de México
Estado, moeda e partidos políticos: o T onel das Danaídes do
Império Brasileiro ............................................. 219
Hernán Enrique Lara Sáez, Universidade de São Paulo/Fapesp
III. Antecedentes de la b anca central en Améric a La tina
Estado, banca pública y crisis: los créditos del Banco de la Nación
Argentina durante la coyuntura de 1914-15 ....................... 249
Andrés M. Regalsky , Conicet-Univ . Nac. Luján-Univ . Nac. T res de Febrero

El Banco de la Nación Argentina: un banco comercial con funciones
a «medias» de banco central, 1914-1935 .......................... 279
Mónica Gómez, Universidad Nacional de Córdoba
Las políticas del Banco de la República durante un auge entre dos crisis,
1930-1951 .................................................... 307
Adolfo Meisel Roca y Juliana J aramillo Echeverri , Banco de la República,
Colombia
El problema de la creación del Banco Central como organización
autónoma en Uruguay . La discusión en los años 30 y los intentos
de reforma entre 1940 y 1965 ................................... 339
Marcos Ba udean, Universidad OR T Uruguay
Fundación del Banco Central del Ecuador ........................... 397
Cristian P aúl Naranjo N a v as, Universidad Nacional de Chimborazo
IV . Estudios de caso de banca regional y local en Brasil
A Caixa Econômica do Rio de Janeiro, 1831-1859 ..................... 429
Luiz Fernando Saraiv a, Universidade Federal Fluminense
T hiago Al v arenga, Universidade Federal Fluminense/CNPq
A política econômica do final do Império e início da República
e a criação do Banco de Crédito Real de Minas Gerais, 1889 ......... 463
Rita de Cássia d a Sil v a Almico, Universidade Federal Fluminense
A contabilidade bancária e o artifício da letra de câmbio: a trajetória
da Casa Bancária Christiano Osório na economia cafeeira paulista ... 481
Rodrigo Fontanari, Universidade de São Paulo/CNPq
Perfil biográfico de los a utores ................................... 503

INTRODUCCIÓN
Carlos Marichal
El Colegio de México
Thiago Gambi
Universidade Federal de Alfenas
La historia bancaria es, algo sorprendentemente, uno de los grandes ausentes
en buena parte de la historia económica de América Latina, pese a la impor -
tancia que la banca y las finanzas ejercen en los procesos de desarrollo eco -
nómico. En efecto, el estudiar la trayectoria de los bancos y de los mercados
financieros resulta especialmente relevante en los debates teóricos sobre la re -
lación entre desarrollo financiero y crecimiento económico. Estas vinculacio -
nes habitualmente han sido consideradas como positivas en la historia de las
naciones más avanzadas, aunque también es posible plantar que no siempre
lo fueron en países que experimentaron un más lento proceso de expansión
del capitalismo, como fue el caso de la mayoría de los países latinoamerica -
nos durante buena parte del siglo XIX . En trabajos teóricos esa preocupación
despertó el interés de buen número de investigadores en Europa y los Esta -
dos Unidos como lo demostraron las hipótesis avanzadas en obras clásicas so -
bre finanzas y desarrollo como las Gurley y Shaw (1960), Goldsmith (1969) y
McKinnon (1973), así como en las más históricas como las de Goldsmith
(1969) Gerschenkron (1968) o Cameron (1967, 1972), todos los cuales enfa -
tizaron la importancia de la modernización de las estructuras financieras y del
papel clave de los bancos de inversión y los mercados de capitales en la inver -
sión y el crecimiento económico 1 . Mas recientemente fueron los economistas
1 Cameron, Rondo (ed.), Banking in the Early Stages of Industrialization: a Study in Compara-
tive Economic Histor y , Londres, Oxford University Press, 1967; Cameron, Rondo, Banking
and Economic Development: Some Lessons of Histor y , Oxford, Oxford, University Press, 1972;
Gerschenkron, Alexander , El atraso económico en su perspectiva histórica , Barcelona, Ariel,
1968; Goldsmith, Raymond, Financial Structure and Development , New Haven, Y ale University
Press, 1957; Gurley , John y Edward S. Shaw , Money in a Theor y of Finance , W ashington D.C.,

[16] Carlos Marich al y Thiago Gambi
sistema bancario chileno de la época fue altamente concentrado. En Brasil,
el Banco do Brasil siguió siendo también el mayor banco comercial y emisor
desde mediados de siglo hasta 1890: de allí que a pesar de la multiplicación
de bancos en Río de Janeiro y otras ciudades, el sistema bancario brasileño
también siguió siendo altamente concentrado y la estrecha relación entre el
banco y el gobierno imperial se mantuvo hasta la crisis financiera que arrancó
tres años después de a la caída del imperio en 1889.
En la segunda sección de nuestro volumen hemos agrupado una serie de
ensayos que se refieren a la problemática de la moneda, las normativas de la
emisión y los instrumentos de crédito, todos elementos decisivos en el desa -
rrollo bancario y la nueva práctica de emisión de papel moneda por los ban -
cos. En su ensayo, Graciela Márquez y Giandrea Nodari analizan la trayectoria
de las leyes monetarias y bancarias en México entre 1867 y 1905. El México
independiente heredó las características de su sistema monetario en la época
colonial: como país con patrón bimetálico, se definía la unidad monetaria,
el peso, en términos de una cantidad fija de oro y plata. Además, la moneda
fraccionaria se basaba en un sistema octogonal (un peso igual a 8 reales).
La Constitución de 1857 introdujo el sistema decimal en todas las medidas,
incluyendo el peso. V einte años más tarde, el sistema decimal y la dieta bime -
tálica fueron confirmados por la ley monetaria 1867.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que todavía en 1867 México, a di -
ferencia de las más importantes economías latinoamericanas, era un país
monometalista plata en el sentido más completo del término. A causa de la
ausencia de bancos de emisión, la oferta monetaria estaba constituida ex-
clusivamente por monedas metálicas. En cambio, a fines del siglo XIX los bi -
lletes de banco circulaban en mayor cantidad con respecto a las monedas me -
tálicas; el país ya contaba con un sistema de bancos de más de veinte bancos
estatales con derechos limitados de emisión y con dos grandes bancos cuyos
billetes circulaban y se aceptaban a nivel nacional. Si bien este tránsito de la
circulación puramente metálica a un sistema con una importante cantidad
de papel moneda ha sido señalado por la historiografía mexicana, no ha sido
objeto de un estudio detallado y este trabajo constituye un primer esfuerzo
serio y sistemático por llenar este vacío. En la década de 1880 la banca priva -
da fue autorizada a emitir billetes de banco, siendo respaldados con reser vas
metálicas de plata. Este trabajo centra la atención en cómo las autoridades
mexicanas adaptaron nuevas leyes monetarias y bancarias desde 1867 a 1905
con el fin de afrontar los retos del bimetalismo hasta 1905 y el intercambio
institucional que vino con la adhesión de México al patrón oro. En resumen,
el ensayo en cuestión demuestra como México pasó de ser un país con con -

[17]
Intr oducción
diciones realmente excepcionales en materia bancaria y monetaria a uno en
sincronía con un proceso de convergencia monetaria mundial.
El siguiente ensayo, por Hernán Enrique Lara Sáez, lleva el título intrigan -
te de «Estado, moeda e partidos políticos: o tonel das Danaides do Imperio
brasileiro», que referencia al suplicio de las Danaides, condenadas eterna -
mente a echar agua de un jarro sin fondo, como alusión al esfuerzo reiterado
por colocar la moneda brasileña en el patrón oro. Con esta idea de fondo, el
capítulo reconstruye una historia del pensamiento y de los debates políticos
sobre las problemáticas de la moneda y la banca en el Brasil de mediados del
siglo XIX . Por medio de la investigación en fuentes primarias y especialmente
las actas de las asambleas legislativas, el autor procura averiguar el manejo
de dos modelos de explicación que han sido propuestos por la historiografía
acerca de la definición de la política económica y las actitudes y actuaciones
de los partidos políticos con respecto a los temas monetarios y bancarios. En
contraste con una visión comúnmente aceptada de que existía una división
estructural entre grupos políticos que simplemente se alternaban en el ejer -
cicio del ejercicio del poder , el estudio de las prácticas políticas en la Cámara
de diputados y el Senado revelan un cuadro mucho más rico y multifacético
con respecto a las cuestiones económicas en el imperio brasileño.
La actuación parlamentaria evidenció intereses y matices personales capa -
ces de influir en las votaciones más allá de la orientación partidaria, sin que
pueda decirse que la legislación económica fue impuesta por cualquiera de
los dos poderes o partidos políticos existentes en la época. Por el contrario,
las decisiones fueron siempre resultado de una intensa negociación en los
políticos de partidos diversos en busca de una red de apoyo que solía ser ne -
cesario para resolver los pleitos en circunstancias específicas. El análisis echa
nueva luz sobre un período que no fue marcado por el carácter invariable de
las ideas económicas o por el predominio de un partido, sino que experimen -
tó grandes embates que fueron claves en los rumbos de la economía brasileña
de ese tempo.
La tercera sección del presente volumen aborda el complejo tema de los
antecedentes y la temprana historia de la banca central en América Latina
en el siglo XX . Los primeros países en contar con bancos centrales fueron,
curiosamente, los andinos en el decenio de los años veinte, lo cual refleja
una curiosa sintonía subregional, que ha sido explicado por el historiador
Paul Drake en función de una serie de coincidencias políticas y también de
la influencia del más famoso money doctor de la época, el profesor Edwin Kem -
merer , quien visitó todos los países andinos como asesor político y financiero
en esa época. En cambio, fue más tardío el establecimiento de la banca cen -

[18] Carlos Marich al y Thiago Gambi
tral en otros países sudamericanos, como fue el caso de Argentina (1935),
Brasil (1964) o Uruguay (1967), pero en todo caso, cabe obser var que la tra -
yectoria de fundación de la banca central en Latinoamérica siguió un camino
diverso al de Europa.
En muchas naciones de la Europa occidental, de acuerdo con el estudio
clásico Charles Goodhart, The Evolution of Central Banking , existió —al pare -
cer— un proceso que podría calificarse como evolutiva , produciéndose una
transición lenta pero bastante sistemática de un gran banco de gobierno y/o
banco único de emisión a un banco central entre el siglo XIX y el siglo XX 5 .
En contraste, en las Américas, una revisión de diferentes casos históricos su -
giere que el establecimiento de la banca central estuvo caracterizada más por
innovaciones institucionales y políticas coyunturales que por una clara evolución en
la estructura bancaria . Curiosamente, esta experiencia fue compartida no sólo
por todos los países latinoamericanos sino también por los Estados Unidos y
Canadá, que no llegaron a formar bancos centrales hasta entrado el siglo XX ,
concretamente en el caso de la Reser va Federal en 1914 y en Canadá con la
creación de su banco central en 1935.
En el caso argentino, la creación de un banco central había de constituir
un proceso largo y abigarrado, y no sería hasta 1935 —como en el caso ca -
nadiense— que se constituyó el Banco Central de Argentina. En su ensayo el
historiador económico Andrés Regalsky explica aspectos claves que ayudan
a entender la tardanza en este proceso. Su texto argumenta que muchas de
las funciones de banca central fueron cumplidas por el Banco de la Nación
Argentina desde antes de la Primera Guerra Mundial. Durante los primeros
años del siglo XX y sobre todo durante la época de la Gran Guerra, esta institu -
ción —que era ya el mayor banco comercial en tamaño en América Latina—
fue asumiendo cada vez mayor protagonismo por la creciente masa de recur -
sos que movilizaba y por su amplio despliegue territorial. Regalsky examina
la acción crediticia del Banco en los meses que precedieron y sucedieron al
estallido bélico en 1914 para centrar el análisis en torno de aquellos grupos
de grandes deudores que resultaron beneficiarios de esa coyuntura crítica.
Ello esclarece rasgos importantes del papel ejercido por esta entidad oficial
como reguladora y organizadora en el mercado de créditos, lo cual señala el
camino que se estaba emprendiendo desde el gobierno argentino hacia una
mayor inter vención en la vida económica. Se utilizan en profundidad las actas
5 Goodhart (1988); Holtfrerich et al. (1999) tiende a reforzar la propuesta de Goddhart en el
caso europeo.

[19]
Intr oducción
del directorio de la entidad, donde se desahogaban los pedidos de crédito a la
casa matriz. Igualmente abreva de las memorias y balances, así como diversas
fuentes y publicaciones de la época.
A continuación, la profesora Mónica Gómez ofrece un ensayo titulado «El
Banco de la Nación Argentina: un banco comercial con funciones a “medias”
de banco central, 1914-1935». El trabajo analiza cuán importante fue el papel
del Banco de la Nación como prestamista del Estado y de todos los demás
bancos, haciendo hincapié en que desde 1914 los hacedores de política eco -
nómica tuvieron una visión clara de la importancia del Banco de la Nación en
el sistema de Caja de Conversión ortodoxa, que estaba caracterizado por la
ausencia de política monetaria independiente. Precisamente por ello, dota -
ron al Banco de la Nación con algunas de las funciones de un banco central,
las cuales cumplió exitosamente hasta el estallido de la crisis financiera mun -
dial de 1929. El sacrificio que incurrió el Banco de la Nación, en términos
de liquidez, por realizar funciones a «medias» de Banco Central durante la
Gran Depresión fue mayor que en cualquier otro período. La autora explica
que la profundidad de la crisis de los años treinta hizo que bancos y gobierno
enfrentaran graves problemas financieros, arrastrando con ellos al Banco de
la Nación. Ello explicaría por qué el gobierno argentino, que se había man -
tenido en la ortodoxia desde el traumático episodio de la Crisis de Baring en
1890, decidió alejarse de una política monetaria conser vadora, por lo que la
Caja de Conversión se puso al hombro la tarea de salvar a los dos subsistemas
en crisis. Esto marcaría el inicio del fin del sistema de la Caja de Conversión
hacia inicios de los años 1930 y daría pie al nacimiento del Banco Central de
la República Argentina en 1935.
En el siguiente capítulo del libro, Adolfo Meisel y Juliana Jaramillo ana -
lizan la trayectoria del Banco de la República de Colombia, que fue creado
en 1923 con la asesoría del profesor Edwin W . Kemmerer de la Universidad
de Princeton, quien, se ha mencionado, llegó a ser conocido como el money
doctor por su papel en la fundación de bancos centrales en los países andinos
en esta misma época. El banco central colombiano fue establecido en medio
de una época de auge de las exportaciones del café, lo que le permitió al go -
bierno nacional, finalmente, pagar sus deudas externas y renovar un proceso
de inversiones internacionales. En el capítulo de Meisel y Jaramillo, se estudia
la actividad del Banco de la República entre 1931 y 1951, un período de gran -
des cambios y choques económicos diversos, tanto internos como externos,
en el que los efectos de la Gran Depresión dominaron los primeros años. Se
muestra cómo la recuperación de Colombia ante ese choque fue bastante
rápida, pues ya en 1932 el producto interno bruto (PIB) crecía de nuevo. En

[20] Carlos Marich al y Thiago Gambi
sus inicios, el Banco de la República aplicó políticas monetarias muy ortodoxas,
apegadas estrictamente al patrón oro, pero posteriormente se alejó de la orto -
doxia, abandonó dicho patrón, devaluó el peso y expandió el crédito al gobier -
no nacional. No obstante, desde mediados de la década de los treinta el Banco
retornó a políticas monetarias bastante ortodoxas, pero sin restablecer el pa -
trón oro. El ensayo revisa la experiencia del banco central en los dos decenios
siguientes y remarca en particular la política antiinflacionaria drástica que se
aplicó en 1951-1953, con la imposición de un tope al crecimiento de la carte -
ra bancaria: los autores afirman que se trató de un inmenso error de política
con graves consecuencias para el crecimiento económico colombiano.
Otro ensayo de esta sección que analiza la problemática de los antecedentes
y la creación de la banca central en Latinoamérica es el de Marcos Baudean:
«El problema de la creación del Banco Central como organización autónoma
en Uruguay: La discusión en los años de 1930 y los intentos de reforma entre
1940 y 1965». Al respecto, es importante recordar que en Uruguay algunas
de las funciones de banca central estuvieron concentradas en el Banco de
la República Oriental del Uruguay (BROU) desde su fundación en 1896 y
especialmente desde que se establece que tendría el monopolio de la emi -
sión a partir de 1907. Siguió ejerciendo esta función hasta 1966, año en que
se crea el Banco Central del Uruguay . Para conocer los antecedentes y los
debates que comenzaron a aflorar sobre la conveniencia de ampliar las fun -
ciones de banca central del BROU, en el trabajo se analizan los debates en la
época de la Gran Depresión y en años posteriores. En 1935 junto con la Ley
que revalúa el oro se creó el Departamento de Emisión del Banco República,
independizándolo del Departamento de Crédito. Sus cometidos eran emitir
billetes, acuñar monedas y ocuparse de la «super vigilancia y fiscalización» de
las disposiciones sobre el régimen de la banca privada. En 1938 se sancionó
la primera ley de bancos del siglo XX en Uruguay . Pero, aun así, el gobierno
no decidió aún impulsar la creación de un banco central y mantuvo las fun -
ciones correspondientes monetarias y bancarias en forma dispersa entre el
Poder Ejecutivo, BROU y otras instituciones. El autor señala que una faceta
especialmente interesante del proceso es que desde 1935 hasta 1965 se dis -
cutió la posibilidad de crear un Banco Central independiente del BROU o
de reforzar las funciones de banca central del Departamento de Emisión (en
el BROU), registrándose más de 10 proyectos al respecto. Pero la dispersión
de funciones entre diversas organizaciones y las dificultades para fiscalizar y
orientar la política crediticia de la banca privada contribuyeron a retrasar una
reforma más profunda. Pese a la importancia de estas polémicas entre 1935 y
1965 (y los sucesivos intentos de reforma), el problema no ha sido estudiado

[21]
Intr oducción
con profundidad y es por este motivo que se ha realizado este estudio que
destaca la singularidad del caso uruguayo y propone que su estudio puede
enriquecer el conocimiento acerca de las condiciones históricas de aparición
de los bancos centrales en la zona latinoamericana.
El ensayo siguiente es de Cristian Naranjo Navas, quien analiza la historia
de la fundación del Banco Central de Ecuador como resultado de conflictos
y negociaciones entre grupos distintos de bancos, en particular los dominan -
tes de Guayaquil y los que estaban más cerca de las finanzas del gobierno
en Quito. Hasta 1924, el gobierno ecuatoriano acumuló deudas muy consi-
derables con bancos del puerto principal de la república en Guayaquil, entre
los cuales destacaba el Banco Comer cial y Agrícola. Dada la difícil situación eco -
nómica de principios del decenio de 1920, el gobierno recurrió a los bancos
de Guayaquil para obtener créditos y adelantos a corto plazo, para lo cual
dichas firmas emitían billetes bancarios sin que tuvieran mantener reser vas
en oro equivalentes a la nueva emisión. Esta política otorgaba un gran poder
a los bancos privados, razón por la cual entidades como el Banco Comer cial y
Agrícola llegaron a tener suficiente poder como para influir en el nombra -
miento de ministros o en la elección de diputados. Sin embargo, la situación
fiscal empeoró de manera notable en 1925 en buena medida por el peso
creciente de las deudas de gobierno. El 9 de julio, bajo la dirección del Gene -
ral Francisco Gómez de la T orre, estalló una rebelión militar que derrocó al
gobierno. Una de las figuras más importantes detrás de este golpe de estado
fue el banquero Luis Napoleón Dillon, quien dirigía la empresa de la Socie -
dad de Crédito Internacional, institución que tenía conflictos con el Banco
Comercial y Agrícola.
El autor procede a analizar el golpe, conocido como la Revolución Juliana,
como un evento que impactó sobre el gobierno y la economía, pues even -
tualmente llevó a la creación del banco central. Es evidente que las tensiones
políticas y militares se vinculaban con el conflicto regional entre la Costa y la
Sierra, tensión que se reforzó cuando los bancos de la costa se convirtieron
en los principales prestamistas del gobierno central. En contraposición, el
ciudadano más influyente en esta rebelión contra los acreedores del Estado
fue el banquero Dillon quien, de hecho, fue elegido para formar parte de la
Primera Junta de Gobierno Provisional, con el nombramiento de Ministro de
Hacienda. Posteriormente, formó parte de la primera junta directiva del Ban -
co Central del Ecuador . En estas circunstancias el gobierno ordenó el cierre
del Banco Comercial y Agrícola y sus reser vas fueron utilizadas para financiar
la Caja Central de Emisión y Amortización que se convirtió en pieza clave del
flamante del Banco Central del Ecuador .

[22] Carlos Marich al y Thiago Gambi
La cuarta y última sección de este volumen centra su atención en varios es -
tudios de casos de banca local y regional que revelan la diversidad de los mo -
delos bancarios en el caso de Brasil desde fechas temprana del siglo XIX y en
adelante. En contra de las interpretaciones tradicionales que ponen el énfasis
en el despegue de los primeros bancos comerciales en esa época, los historia -
dores económicos Luiz Fernando Saraiva y Thiago Alvarenga nos hacen ver
que es también importante prestar atención a las primeras cajas de ahorro, que
en algunos casos antecedieron a sus rivales mercantiles. Su estudio, «La Caixa
Econômica do Rio de Janeiro, 1831-1859», resulta fascinante no sólo por ha -
berse fundado en Río de Janeiro en fecha tan temprana como la que anuncia
su título. Según estos autores, se trataba de una copia explícita de un modelo
francés de caja de ahorro en París fundado en 1819 pero en el caso de Río
fue impulsado por personas pertenecientes a los estratos más altos de la socie -
dad imperial brasileña. No obstante, debido al carácter popular , moralizador
y paternalista de la institución, los depositantes de esta caja de ahorros repre -
sentaron una gran diversidad social, incluyendo no sólo numerosos artesanos
sino también esclavos, menores y mujeres, con el permiso de sus respectivos
dueños, padres y maridos.
La Caixa Econômica do Rio de Janeiro demostró ser un poderoso instru -
mento de captación de inversiones para el gobierno brasileño ya que por sus
estatutos todo su capital debía convertirse en la adquisición de títulos de deu -
da pública, conocidos como apólices . Estos títulos eran prácticamente la única
opción para la inversión de los recursos de la Caixa, pero con su desvaloriza -
ción en las décadas de 1840 y 1850 la institución comenzó a acumular déficits
constantes en sus balances y acabó siendo liquidada en 1859 por decisión de
sus accionistas. La pérdida de este gran comprador de título de deuda públi -
ca fue resentida por el gobierno imperial, que resolvió crear una nueva caja
económica bajo su propia tutela en 1861.
El capítulo llama la atención sobre la importancia de la caixa econômica en
la economía y la sociedad brasileñas de la época, a pesar de que algunos his -
toriadores previamente habían considerado su existencia efímera como poco
relevante. Al contrario, los autores del texto demuestran que la Caixa Econô -
mica fue fundamental para los mecanismos de financiamiento de la deuda
pública brasileña a mediados del siglo XIX y como polo de atracción de los re -
cursos de los sectores populares de la capital. A su vez, la rápida organización
de una nueva caja de ahorro, después de la quiebra de la anterior , así como su
larga duración, confirman la relevancia de estudiar las prácticas financieras
de amplias parcelas de la población que previamente no habían sido conside-
radas de interés para el análisis de una economía capitalista en expansión.

[23]
Intr oducción
En su ensayo, la historiadora Rita Almico centra la atención en la vincu -
lación entre la política económica de finales del imperio y la fundación del
Banco de Crédito Real de Minas Gerais en 1889 en la ciudad de Juiz de Fora.
Recordemos que en mayo de 1888 fue promulgada la abolición de la escla -
vitud en Brasil, y con la paulatina ampliación del trabajo libre, aumentaron
las necesidades de monetizar la economía. Paralelamente, la ampliación del
acceso al crédito, como auxiliar del trabajo agrícola, sir vió como compensa -
ción para los ex-propietarios de esclavos que no habían sido indemnizados,
sobre todo los del V alle del Paraíba Fluminense, los que vieron una opción
para asegurar sus deudas y préstamos que antes habían sido garantizados con
las hipotecas sobre sus esclavos.
En esta época, más allá del funcionamiento de un banco emisor en la ca -
pital del país, fue autorizado el funcionamiento de nuevos bancos regionales,
algunos de los cuales disfrutaron del privilegio de emitir sus propios billetes.
El Banco de Crédito Real de Minas Gerais, que es el objeto de análisis de este
capítulo, fue creado en ese contexto. El capital del banco era esencialmente
local y entre sus accionistas se contaban hacendados, industriales y comer -
ciantes de Juiz de Fora, región de intensa producción cafetalera. Poco antes,
otra firma similar , el Banco T erritorial Mercantil de Minas fue constituido,
siguiendo el mismo molde. El estudio que resumimos afirma que la presencia
del capital local en las dos instituciones regionales de crédito constituía una
muestra del vigor económico de dicha ciudad y su hinterland entre el final del
imperio y el inicio de la República.
Más allá del desarrollo de las primeras cajas de ahorro y bancos regionales,
en Brasil, conviene obser var que durante buena parte del siglo XIX , y en nu -
merosos espacios regionales, los bancos no fueron necesariamente los agen -
tes dominantes de los sistemas de crédito, que siguieron siendo manejados
por otros actores más tradicionales, en particular los comerciantes banque -
ros, los notarios y los prestamistas locales. Ello no debe sorprendernos en
tanto el crecimiento económico resultó ser bastante lento en la mayor parte
del país antes del último cuarto del siglo, y por ello también lo fue la moder -
nización bancaria y de los mercados financieros. En su ensayo Rodrigo Fon -
tanari analiza las estrategias de acumulación de la Casa Bancaria Christiano
Osório, una firma privada muy dinámica en el período entre 1914 y 1938. El
capítulo resulta interesante por su análisis detallado de la contabilidad del
establecimiento, logrado a través de la recuperación de sus balances conta -
bles. V ale resaltar el valioso esfuerzo del investigador en ubicar una rara y rica
documentación sobre una casa bancaria que trabajaba en el interior del Es -
tado de São Paulo. A partir de ella, el autor esclarece cómo eran las prácticas

[24] Carlos Marich al y Thiago Gambi
bancarias del período, el monto de sus operaciones, el origen de sus capitales
y las articulaciones con el sistema bancario nacional e internacional.
El hecho es que la mayoría de los trabajos publicados sobre el complejo ca -
fetalero paulista acostumbran centrar la atención en la ciudad de São Paulo.
En cambio, el estudio sobre la Casa Bancária Christiano Osório, creada en
1914, en la ciudad más pequeña de São João da Boa Vista, procura mostrar la
importancia del proceso de acumulación y diversificación de capital en el in -
terior paulista. Los negocios de esta entidad bancaria se basaban en contratos
de crédito, especialmente en el uso de letras de cambio, así como otros ser vi -
cios relacionados a las actividades ligadas al sector exportador , especialmen -
te la caficultura. A partir de allí, como representante en Brasil de la banca
francesa e italiana, esta casa bancaria del interior se vinculaba con los bancos
de la capital paulista y los ligaba con circuitos financieros internacionales.
Desde la perspectiva del autor , los bancos extranjeros funcionaban como una
especie de prestamista de última instancia, al cual la casa bancaria recurría
para obtener liquidez.
En resumidas cuentas, en el presente volumen se presentan catorce estu-
dios realizados por un elenco excepcional de la nueva generación de histo -
riadores de la banca y las finanzas en América Latina. Sólo nos queda por
agradecer a todos los ponentes sus trabajos valiosos y originales, presentados
en la quinta reunión del Congreso Latinoamericana de Historia Económica
(CLADHE V), a la comentarista general de nuestra sesión sobre historia ban -
caria, la profesora Gail T riner , y a los organizadores del evento celebrado en
la Universidade de São Paulo (USP) en los días 19, 20 y 21 de julio de 2016,
encabezados por el profesor Alexandre Macchione Saes presidente de la Aso -
ciación Brasileña de Pesquisadores en Historia Económica (ABPHE). T am -
bién externamos nuestro agradecimiento a SANFI, Santander Financial Ins -
titute, por ser fuente del proyecto de financiamiento internacional que hizo
posible la asistencia de los investigadores internacionales al seminario en São
Paulo y que ha permitido otorgar apoyos concretos para la publicación de los
resultados académicos del mismo. Agradecemos el trabajo esmerado de Da -
niel Fernández, quien se ha ocupado de la preparación del manuscrito final
para su entrega a la editorial. Finalmente extendemos nuestro agradecimien -
to a los dictaminadores externos de la obra y a los responsables editoriales de
este volumen, en particular al profesor Andrés Hoyo, de la Universidad de
Cantabria, que se ha encargado de la super visión de la edición de este volu -
men la cual ha sido acogida por la colección editorial que dirige, y el apoyo,
en Brasil, de la Universidade Federal de Alfenas (Unifal-MG).

I.
BANCA Y EST ADO EN
AMÉRICA LA TINA EN
EL SIGLO XIX

[32] Dionisio de Har o R omer o
las fases iniciales, fue una constante en el Perú a lo largo de las últimas déca -
das virreinales, y se agudizó con la independencia. La compleja situación mo -
netaria derivó muy rápidamente, con el inicio de la guerra y la paralización de
facto de la Casa de la Moneda de Lima, en una absoluta parálisis del circuito
interior 23 . En este complejo entorno de estrechez, exportación y atesoramien -
to monetario se gestó el Banco Auxiliar de Papel Moneda del Protectorado de
San Martín 24 .
EL REFERENTE TEÓRICO: EL
ENSA YO ECONÓMICO
SOBRE EL SISTEMA DE LA MONEDA P APEL

DE JOSÉ ALONSO OR TIZ
A finales del siglo XVIII José Alonso Ortiz 25 se convirtió en una figura clave en
el pensamiento económico español al traducir al castellano la obra central
de la ciencia económica, Investigación de la Naturaleza y Causas de la Riqueza de
las Naciones de Adam Smith 26 . Su publicación en 1794 llamó la atención del
titular de la Secretaría del Despacho de Hacienda, Diego María Gardoqui
familiarizado con la bibliografía inglesa mercantilista y smithiana por moti-
vos familiares y profesionales 27 . La relación y colaboración entre ambos fue
23 De Haro, D., «Guerra y moneda durante la Independencia del Perú, 1820-1824», Jahrbuch für
Geschichte Lateinamerikas , nº 48, 2011, pp. 83-105. Al final del ejercicio de 1821 solo acaban por
acuñarse 1.344.788 pesos frente a los 4.129.500 pesos de media resultante entre los años 1802 y
1815 y 4.001.608 correspondiente a 1820. Biblioteca Nacional del Perú, Manuscritos, D1025.
24 Disposiciones de 14 de diciembre de 1821 y 7 de febrero de 1822. CDIP , tomo XIII, Obra de
Gobierno y Epistolario de San Martín, 1971, pp. 93-94 y 102.
25 José Alonso Ortiz (Granada, 1755-Londres 1815). Estudió Filosofía y T eología en el granadi-
no Colegio del Sacro Monte. Obtuvo el grado en Derecho Civil por la Universidad de Gra-
nada en 1778 y en 1784 se incorporó al Supremo Consejo de Castilla. Estrecho colaborador
del Secretario de Hacienda, Diego María Gardoqui, inició una amplia carrera diplomática
que le llevó a T urín como secretario de la Embajada (1797), y a Argel como cónsul general
y encargado de Negocios (1803). En la guerra de la Independencia, la Junta Central Supre-
ma le nombra cónsul general en Londres (1809) y en 1815 se le concede el nombramiento
de intendente honorario del Ejército.
26 Investigación de la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones, V alladolid, Oficina de la
Viuda e Hijos de Santander , 1794. Archivo Histórico Nacional, Legajo 3244. Reimpresión
de la obra en V alladolid, 1805, omitiendo la dedicatoria realizada a Manuel Godoy .
27 Diego María Gardoqui (Bilbao, 1735-T urín, 1798). Comerciante educado en Inglaterra.
Director del Comercio de Indias, cónsul interino en Londres, secretario del despacho de

[33]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
especialmente fructífera para Alonso Ortiz desde el punto de vista de la doc -
trina económica, y muy en especial la monetaria. Por Real Orden de 14 de no -
viembre de 1795 Alonso Ortiz fue comisionado por el Ministerio de Hacienda
para la elaboración de un dictamen y resumen de las «Leyes Comerciales de
Europa» y en 1796 publicó por real cuenta el Ensayo Económico sobr e el sistema
de la moneda-papel y sobr e el crédito público . Sin embargo, a partir de 1797, coin -
cidiendo con el cese de Gardoqui como ministro y su nombramiento como
embajador en T urín, su trayectoria profesional derivó en una, a veces intensa,
en otras errática, carrera diplomática sin nuevas contribuciones significativas
a la actividad teórico-económica.
La traducción de la Riqueza de las Naciones y el Ensayo Económico sobr e el siste -
ma de la moneda-papel pusieron a disposición del hispánico las aportaciones y
el análisis del economista escocés 28 . La última generación de ilustrados incor -
poraron las ideas de Smith a una extensa y larga bibliografía económica que
hundía sus raíces en el arbitrismo español y que tenía como referencia en el
siglo XVIII a los agraristas franceses 29 . Ahora bien, la influencia de Smith en
España, por diversas razones, no fue importante siendo sustituido rápidamen -
te por Say y Bastiat 30 . Smith no logró romper el cuerpo principal del pensa -
miento económico español, y la complejidad de su aparato analítico estruc -
turado sobre modelos abstractos, provocaron la rápida reorientación hacia
obras, que siendo más ligeras, eran a su vez más fácilmente aprehensibles
para los liberales del XIX . En cuanto a los territorios de Ultramar , el pensa -
miento smithiano llegó a través de varios canales 31 . En primer lugar , median -
te la propia ordenanza de 1778 introduciendo la política de libre comercio.
Hacienda (1792-1796) y Embajador en T urín (1796-1798). Merece destacar sus memorias
redactadas como Ministro de Hacienda. Véase: Hernández Andreu, J., «La exposición de
Diego de Gardoqui de 28 de julio de 1792. Un proyecto de fomento de las fuentes de ri-
queza nacionales y de liquidación de la Deuda Pública», Anales de Economía , 3ª época, 18-19,
1973, pp. 154-163; y Canga Argüelles, J., Diccionario de Hacienda Pública…
28 Según R. S. Smith el abanico de economistas españoles que tomaron como referencia par -
cial o total el pensamiento smithiano es relativamente amplio: Alcalá Galiano, V alentín de
Foronda, Gaspar Melchor Jovellanos, Lázaro de Dou, Ramón Campos, José Canga Argüelles
y Álvaro Flórez Estrada, entre otros. Smith, R. S., «La Riqueza de las Naciones en España e
Hispanoamérica», Hacienda Pública Española , nº 19, 1973 [1957], pp. 240-265, pp. 242-253.
29 Para el caso español tendrán una especial relevancia Mirabeau y Herbert.
30 Fuentes Quintana, E. y L. Perdices, «Estudio Preliminar a la edición facsímil de la traduc-
ción de “La Riqueza de las Naciones” realizada por José Alonso Ortiz en 1794», V alladolid,
Consejería de Cultura y Educación de la Junta de Castilla y León, 1997, p. CIII.
31 Smith, R. S., La Riqueza… , pp. 253-256.

[34] Dionisio de Har o R omer o
En segundo lugar , a través de las publicaciones periódicas difusoras de infor -
maciones estadísticas y las ediciones locales de manuales y ensayos de teoría
económica. Y en tercer lugar , por medio de la adquisición de ejemplares de
la obra original por parte de instituciones de carácter gubernativo y corpo -
rativo. Asimismo, por razones similares a la experiencia española, la obra
de Smith chocó con límites en su recepción relacionadas con la dificultad de
comprensión de modelos sumamente abstractos y la obstinada censura por
parte de las autoridades eclesiásticas que obligaba a importantes mutilaciones
en las correspondientes traducciones.
Si Alonso Ortiz a través de la traducción de la Riqueza de las Naciones supu -
so un punto de inflexión en la recepción de Adam Smith para el hispánico
rompiendo los límites impuestos por la lengua, la elaboración del Ensayo Eco -
nómico sobr e el sistema de la moneda-papel enriqueció los debates en torno a las
controversias monetarias en el pensamiento económico español.
El autor trató de recoger los elementos fundamentales en los que se arti -
culaba la teoría monetaria smithiana. La idea fuerza que dominó el estudio
se centró en las ventajas que suponía para la economía nacional la sustitución
de moneda metálica por billetes como medio de abaratar los costes de finan -
ciación y transacción, manteniendo como contrapartida un riguroso marco
de prudencia y contención monetaria 32 . Su obra recibió el apoyo explícito del
gobierno español necesitado de un soporte impreso con el que defender el
sistema de vales reales en un momento crítico. El Estado había realizado abul -
tadas emisiones entre 1794 y 1795 33 y el Banco de San Carlos había procedido
a la circulación de billetes sin interés. El papel acumulaba una fuerte depre -
ciación mientras la guerra del Rosellón que enfrentaba a España y Francia
entre 1793 y 1795 no dejaba de consumir recursos. En este complejo con -
texto vio la luz la obra de Alonso Ortiz intentando reforzar la solidez teórica
del modelo y explicando la fuerte depreciación del papel en base a factores
coyunturales derivados del conflicto. Finalmente, las emisiones masivas de
Godoy en 1799 terminaron por quebrar la experiencia financiera española.
Antes de proceder al análisis del Ensayo es preciso concretar dos aspec -
tos que a modo de debilidades manifestó la obra. Por una parte, su defensa
32 Fernández Marugán, F . y P . Schwartz, «El Ensayo de José Alonso Ortiz. Monetarismo smithia-
no en la España de los V ales Reales», en Otazu, A. (ed.), Dinero y crédito (siglos XVI al XIX ) ,
Madrid, Editorial Moneda y Crédito, 1978, p. 394.
33 Herr , R., «El experimento de los vales reales (1780-1808)», en Otazu, A. (ed.), Dinero y Cré-
dito (siglos XVI al XIX ) , Madrid, Moneda y Crédito, 1977.

[35]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
cerrada del proyecto de vales reales desarrollado por la Hacienda Real obligó
al autor a forzar y obviar aspectos metodológicos relacionados con la teoría
monetaria smithiana. Y por otra, la recepción de las tesis de Smith a modo de
traducción literal y lineal, sin comprender la relevancia del Libro segundo y ,
en particular del capítulo tercero titulado «De la acumulación de capital, o
del trabajo productivo e improductivo» 34 , impidió establecer el nexo entre la
teoría monetaria y el modelo de crecimiento smithiano. T oda la investigación
de Smith giraba en torno al citado capítulo, especialmente los apartados de -
dicados a las controversias monetarias y Alonso Ortiz fue incapaz de percibir
la esencia del pensamiento de Smith, entendido como la teorización de un
modelo de crecimiento basado en el capital circulante, y en el que la división
del trabajo permitía los incrementos de productividad con los que mantener
el proceso de acumulación 35 .
Hechas las prevenciones, y para entender el modo en que se trasladaría el
modelo al Perú, conviene hacer algunas reflexiones sobre el libro de Alonso
Ortiz. El Ensayo se compuso de un Discurso preliminar y dos artículos. Uno
con el título «Sobre la moneda en general, y sobre la de papel en particular:
sus ventajas y desventajas en la pública Negociación», desarrollado en seis
capítulos que trataban los temas de la moneda en general, los inconvenientes
de la moneda papel, y las utilidades y precauciones con que debía estable -
cerse su implantación por parte de una nación. Y otro denominado «Sobre
el Crédito Público», con tres secciones dedicadas a los principios generales y
efectos del crédito público, y al análisis de los diversos sistemas de endeuda -
miento nacional.
En el artículo primero Alonso Ortiz desgranó los elementos fundamen -
tales de la teoría monetaria de Adam Smith con el objeto de defender la
emisión de moneda papel. Estableció el origen de la moneda en la necesidad
de encontrar un r egulante común y nominal que permitiese representar ade -
cuadamente el valor del trabajo incorporado en las mercancías y así facilitar
las correspondientes permutaciones . En este sentido participó de la teoría
objetiva del valor y consideró al dinero como cualquier otra mercancía. Para
34 Smith, A., Investigación sobr e la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones , versión caste-
llana de Gabriel Franco de la edición de E. Cannan (segunda reimpresión), México, FCE,
1981, libro II, capítulo III, pp. 299-317.
35 Como señaló Hicks: «Sin duda Smith pretendía que este capítulo se considerara parte cen-
tral de su libro; los capítulos anteriores nos llevan hacia él, y muchos de los que siguen son
sus aplicaciones». Hicks, J., Métodos de economía dinámica , México, Fondo de Cultura Eco-
nómica, 1989, p. 34.

[36] Dionisio de Har o R omer o
el caso de la moneda el valor central sería el intrínseco, determinante en su
valoración internacional 36 . De esta forma la nación debía establecer un valor
nominal lo más cercano posible al valor real de los metales que cumplían
la función de r egulantes universales 37 . Asimismo, para Alonso Ortiz el análisis
basado en la teoría cuantitativa en el que la regulación de los precios estaba
directamente relacionada con la proporción entre la masa de metales precio -
sos y la de las mercancías, no dejaba de ser un sistema ideal, de aspecto pr ecioso
pero falto de solidez y contrastación. No compartió con los cuantitativistas ni
el análisis de la formación de los precios ni la consideración de la velocidad
de circulación como variable constante 38 ; por el contrario, argumentó que
los precios monetarios dependían de la oferta y demanda de metales precio -
sos y que las fluctuaciones en los precios vendrían dadas por alteraciones en
los precios del oro y la plata y no por variaciones en la cantidad de dinero.
En este aspecto, las autoridades peruanas de la época, en línea con Alonso
Ortiz, reflejaron una mayor preocupación por la desvalorización del papel
moneda que por supuestas tensiones inflacionistas más acordes con los pos -
tulados monetaristas 39 .
Ahora bien, Alonso Ortiz debía sortear la paradoja consistente, por un
lado en la defensa cerrada del concepto de diner o mercancía como r egulador
universal, y por otro en la elección del papel como soporte de un nuevo nume -
rario sin valor intrínseco. En primer lugar , pasó a citar las tipologías de papel
moneda: letras de cambio 40 , billetes de banco 41 , notas pr omisorias 42 , cuentas de caxa 43 ,
36 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico sobr e el sistema de la moneda-papel y sobre el crédito público , Ma-
drid, Imprenta Real, 1796, pp. 33-35. Nota del editor: a continuación « Ensayo Económico… »
salvo que expresamente se mencione la reimpresión póstuma de 1822.
37 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico…, pp. 52-53.
38 «Una sola pieza de metal como Moneda hace circular con la repetición de su cambio el
valor de infinidad de piezas, como si estas existiesen real y separadamente en la circulación,
comparada la gran masa de las mercaderías todas con la gran masa del oro y la plata haría
que la cosa valiese, por ejemplo, diez; y comparada después con los mismos metales en ra-
zón de signos, valdría la misma cosa mil ó más». Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 48.
39 Archivo General de la Nación, en adelante (AGN), Fondo Republicano, Ministerio de Ha-
cienda, Caja 1, O. L. 9-65.
40 Arbitrio para pasar caudales particulares a distintas plazas.
41 Billetes emitidos por Montes de Piedad, Bancos y Compañías de acciones.
42 Billetes emitidos por bancos derivados del descuento de letras de cambio.
43 Préstamo concedido por un banco o compañía en notas pr omisorias a clientes de crédito
reconocido.

[37]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
monedas de banco 44 y vales de tesor ería 45 . Y es en esta última en la que el autor
fijó su máximo interés 46 . Para Alonso Ortiz el verdadero papel moneda era
aquel que incorporaba la facultad gubernativa para pagamento legítimo de toda
deuda , cuyo nominal descansaba sobre la autoridad pública que lo emitía y
que en cualquier circunstancia operaba como moneda efectiva del país. Y en
segundo lugar , presentó las desventajas que se derivaban del papel moneda
relativas a la ausencia de valor intrínseco, la circulación limitada al interior
de las fronteras, la relación inexorable entre emisión fiduciaria y exporta-
ción de metales preciosos, la posibilidad de emisiones sin límites predetermi -
nados, la tensión inflacionista, y la dificultad en la fijación del interés.
Es el capítulo quinto, «Sobre las utilidades y ventajas de la moneda papel»,
probablemente el más interesante desde la perspectiva de la teoría moneta -
ria. Alonso Ortiz en este capítulo central entró a resolver la citada contradic -
ción analizando las ventajas relacionadas con el papel moneda y presentando
el método por el cual eran superadas las debilidades del sistema de emisión
fiduciaria. La aportación más relevante para una nación que optaba por este
tipo de emisión estaba relacionada con la sustitución del oro y la plata como
materias de amonedación de alto coste. Sujeto al marco establecido por Adam
Smith 47 , identificaba la riqueza nacional con el sumatorio de salarios, rentas
y beneficios, distinguiendo entre renta total, compuesta por el producto de
la tierra y el trabajo de los individuos, y renta neta, la que restaba después
de deducidos los gastos precisos para mantener el capital nacional en estado
pr oductivo . Para Alonso Ortiz toda inversión que mejorase, per feccionase y
generase ahorros en el mantenimiento del capital productivo provocaría
aumentos en la renta neta que, a su vez, incrementaría la riqueza de la na -
ción. En este caso, la moneda metálica, siendo capital circulante, se asemejaba
44 Dinero bancario generado por Bancos de depósito. El modelo de referencia es el Banco de
Amsterdam, tratado extensamente por Adam Smith. Véase Smith, A., Investigación… , p. 431;
Kindleberger , C. P ., Historia Financiera de Europa , Barcelona, Crítica, 1988, pp. 68-69; Parker ,
G., «El surgimiento de las finanzas modernas en Europa (1500-1730)», en Cipolla, C. (ed.),
Historia económica de Europa. (2) Siglos XVI y XVII , Barcelona, Ariel, 1979, pp. 426-428.
45 Dinero que circula en papel, autorizado por el gobierno y legitimado por el mercado me-
diante la negociación entre sí simbolizando moneda efectiva y haciendo abstracción del
valor intrínseco. Ejemplos de vales de tesorería son: las cédulas de gir o en la Colonias Ame-
ricanas Inglesas, los asignados franceses, los billetes del Echiquier ingleses, y los vales reales
españoles (V ales, Medios V ales de T esorería emitidos en España desde 1780).
46 «El que en mi sentir debe llamarse propiamente tal». Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… ,
p. 76.
47 Smith, A., Investigación …, libro II, capítulo II, pp. 259-265.

[38] Dionisio de Har o R omer o
al capital fijo ya que al considerarse un instrumento que facilitaba la distri -
bución no podía formar parte de la r enta pura de la nación . Asimismo, en su
equiparación como capital fijo, su mantenimiento como instrumento de
circu lación implicaba necesariamente la dedicación de una parte importante
de la renta que de otro modo pudiera dedicarse a otros fines. De esta forma,
cualquier ahorro conllevaría a la disminución en los gastos de acumulación
y el consiguiente estímulo para el gasto y la inversión en la economía nacio -
nal 48 . De forma complementaria, la salida al exterior de la moneda metáli -
ca supondría un aumento equivalente de las importaciones, resultando un
shock adicional para la renta nacional 49 . Esta idea estuvo muy presente en
la experiencia peruana en el objetivo de impulsar las importaciones con el
objeto de mejorar el nivel técnico y que estas pudieran realizarse con bajos
precios relativos 50 .
Alonso Ortiz recomendaba una emisión fiduciaria limitada mediante la
elección de los vales de tesor ería como moneda papel, que implicase una ex -
tracción metálica moderada 51 y permitiese el afloramiento de oro y plata com-
prometidos en el atesoramiento particular . T odo el proceso, en el que el papel
moneda desempeñaría una función articuladora permitiendo alcanzar ob -
jetivos fiscales en un marco de estabilidad monetaria, estaría guiado por el
Estado a modo de mano oculta 52 . En el caso peruano la preocupación por los
capitales guardados y la forma de hacerlos aflorar constituyó parte de la cen -
tralidad del proyecto bancario 53 .
Sin embargo, quedaba una última pieza por encajar ¿Qué entendía Alonso
Ortiz por emisión fiduciaria apropiada? Su propuesta tenía un componente
de ambigüedad: «Solo es seguro que el número de Billetes ó V ales debe li -
mitarse en quanto sea posible á lo que cómodamente admita la circulación
del país, según las circunstancias de su respectivo tráfico (…) La limitación
48 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico …, pp. 110-111.
49 «La demanda de bienes extranjeros por parte de estos sectores ociosos de la colectividad, la
misma, o casi la misma que era antes». Smith, A., Investigación… , libro II, capítulo II, p. 267.
50 Adición al capítulo II. «De los diferentes valores de moneda». Alonso Ortiz, J., Ensayo Econó-
mico sobre el sistema de la Moneda-Papel y sobr e el Crédito Público. Se escribía contra algunas precau-
ciones vulgares por D. José Alonso Ortiz el año de 1796, y con el mismo fin se reimprime en Lima, con
adiciones sobre el Banco Auxiliar , Lima, Imprenta de los Huér fanos, 1822, p. 167.
51 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 115.
52 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 124.
53 Adición al capítulo V . «Sobre las utilidades y ventajas del papel moneda». Alonso Ortiz, J.,
Ensayo Económico… , reimpresión de 1822, p. 173.

[39]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
del número será en conseqüencia de esto la primera precaución de que de -
berá usarse para la formación de esta Moneda» 54 .
Si en el diner o mer cancía el valor intrínseco actuaba a modo de fianza, en
la moneda papel era el crédito público el que hacía la función de ancla . La
moneda papel tenía como objeto cubrir en la oferta la circulación metálica
drenada pero en ningún caso ensanchar el canal de la cir culación . En caso con -
trario, una abusiva emisión derivaría en una expulsión del exceso en plata o
en moneda papel, perdiendo esta la condición de instrumento circulante y
convirtiéndose en un fondo muerto y oneroso 55 .
Ante la dificultad a priori de un cálculo cuantitativo del nivel apropiado de
emisión, el autor era partidario del seguimiento puntual en el mercado de la
cotización de la moneda papel y la demanda de plata. Una demanda de plata
a la par con la de papel indicaría el punto de equilibrio 56 . Asimismo, señaló
la importancia de tener en cuenta la estructura económica y social de cada
país. Es decir , solo una nación con alto nivel de mercantilización, que dispu -
siese de una balanza comercial favorable y de un Estado con crédito público
saneado, estaría en condiciones de sostener un pleno sistema fiduciario 57 . En
caso contrario, era favorable a proceder de un modo pausado y progresivo
en la emisión, estableciendo fases iniciales de limitado volumen y estrecha
subordinación circulatoria con respecto al efectivo metálico.
Finalmente, como mecanismos de contención el autor consideró útiles la
restricción de la circulación del papel moneda al mercado entre comerciantes
y con alta denominación nominal 58 y la dotación de fondos de amortización.
Con respecto a los fondos, Alonso Ortiz defendió la creación de un fondo de
54 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , pp. 137-138.
55 Como ejemplo histórico, tomado a su vez de Adam Smith, de los efectos no deseados de
una excesiva emisión de moneda papel, cita el proyecto de Law aprobado por la corona
francesa en 1720, compartiendo las críticas de Mr . Du T ot en su obra Réflexions politiques sur
les Finances et le Commer ce, ou lón éxamine quels ont été les r evenus, les denrées, le change étranger et
conséquemment sur notr e commerce, les influences des augmentations et des disminutions des valeurs
numéraires des monnoyes, La Haya, 1745. Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 147.
56 Como así recoge su análisis de la experiencia española de los V ales Reales, en el que las
fluctuaciones en la cotización de los títulos estarían vinculadas más a los shocks bélicos que
a sobreofertas en el mercado. Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , pp. 169-177.
57 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 157.
58 Adam Smith desaconsejaba la circulación de billetes con valor menor a 5 libras esterlinas,
con el objeto de proteger la circulación metálica en esferas sensibles y alejar del sistema po-
sibles perturbaciones motivadas de gestiones ineficientes. Smith, A., Investigación… , libro II,
capítulo II, pp. 291-293.

[40] Dionisio de Har o R omer o
r educción consistente en una quinta parte del fondo principal en efectivo 59
que respondiese a reducciones ocasionales, y un fondo de extinción , materiali -
zado en una parte individualizada del caudal público del Estado. El fondo de
r educción sería establecido por el gobierno o los bancos y compañías de crédi -
to vinculados con este cobrando un moderado interés por descuento. De esta
forma, la demanda de plata quedaría reducida a los tenedores con urgencia
de efectivo que a su vez se verían liberados de agiotajes abusivos del mercado.
En cuanto al fondo de extinción , el gobierno respondía en su condición de
deudor a través de un fondo de seguridad consistente en el blindaje de una
parte del caudal público a modo de hipoteca. La finalidad era recurrente con
respecto al primer fondo, garantizar el valor nominal en el mercado refor -
zando la confianza por parte del público 60 . Por el contrario, en la experiencia
peruana estuvieron ausentes estos tres últimos elementos: progresividad en
función del nivel de mercantilización, restricción de la circulación entre co -
merciantes y la disponibilidad de efectivos fondos de reducción y extinción.
Una fatal trilogía para el funcionamiento estable de la iniciativa monetaria.
El artículo segundo consistió en un detallado análisis en torno al crédito
público. Según Alonso Ortiz, era común que aquellos economistas que argu -
mentaban a favor de la moneda papel fuesen a su vez partidarios de la exten -
sión del crédito público y viceversa 61 . En coherencia con el artículo primero
59 «Un gobierno que necesitase, por ejemplo, despachar sus Billetes hasta en cantidad de
quince millones de pesos, y que estos cupiesen sin pérdida en la circulación del país sin el
auxilio del fondo de reducción, podría hacer correr veinte millones con el mismo aprecio
que los quince, tomando empréstitos hasta la suma de veinte, y reser vando cinco para el
fondo dicho». Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 210.
60 Real Decreto de 29 de mayo de 1792, sobre arbitrio de los sobrantes de Propios; Real De-
creto de 12 de enero de 1794, nuevo arbitrio sustituyendo al anterior; Real Decreto de 29
de agosto de 1794, aumentando el fondo con los 7 millones de subsidio extraordinario del
estado Eclesiástico; y Real Decreto de 5 de agosto de 1795, tratando la misma materia. Alon-
so Ortiz, J., Ensayo Económico…, pp. 216-217.
61 Antonio Genovesi, alejado del ideario mercantilista con relación a las posiciones bullonistas ,
abogaba en su Lezioni di Commercio por la virtualidad del crédito púbico. Más decidido se
manifestaba en su obra Thomas Mortimer , Elements of Commerce, Politics and Finances , con-
siderando los fondos acumulados por el Estado en forma de deuda pública y renovados
mediante el pago en interés, de un nuevo caudal que se sumaba a la circulación con efectos
positivos sobre la actividad productiva. Por el contrario, Richard Price en su libro An Apple to
The Public on the Subject of The National Debt rechazaba el sistema de endeudamiento público
considerando al Estado como mero competidor con el sector privado en la captación de fon-
dos prestables. Por su parte, David Hume recogía en The State of the Public Debt and Finances
in 1783 la consideración de la deuda pública como un mecanismo al ser vicio de agentes
rentistas , abocado a crisis cíclicas, y de difícil acomodo a tasas de crecimiento moderadas.

[41]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
manifestó un entusiasmo comedido en torno a la extensión del endeuda -
miento público afirmándose en posiciones muy moderadas. Prueba de ello
era su idea contraria al encadenamiento de deudas por parte del Estado que
pudieran superar los límites de la renta neta y afectar en el largo plazo al
crecimiento económico 62 . En definitiva, el nivel de deuda debía guardar es -
trecha relación con la cantidad de papel que el país podía mantener en circu -
lación de forma estable.
EL
BANCO AUXILIAR DE P APEL MONEDA

Y LA REIMPRESIÓN DEL
ENSA YO ECONÓMICO
SOBRE EL SISTEMA DE LA MONEDA P APEL
Con el objeto de comprender la decisión de crear un banco de emisión por
parte del primer gobierno del Perú independiente es preciso analizar el mar -
co económico y financiero general del virreinato en sus últimos lustros. A par -
tir de 1808 el sistema económico colonial fue sumando sucesivos desajustes
y dislocaciones que lo conducirán en 1820 a un punto de irresoluble conti -
nuidad. El panorama económico del virreinato desde principios del siglo XIX
venía caracterizado por el estancamiento y la atonía, dejando atrás el último
ciclo de expansión de fines del XVIII asentando sobre la floreciente minería
del Bajo Perú 63 y la expansión demográfica 64 . A pesar de la fragmentación y
la errática disponibilidad de datos cuantitativos durante este período, pode -
mos constatar la tendencia decreciente en la práctica totalidad de los sectores
económicos a través de los datos que nos suministran las fuentes del comercio
registrado y la recaudación de impuestos 65 . El resultado de esta dinámica te -
nía una doble vertiente. Por un lado, un acusado déficit comercial superado
62 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , p. 287.
63 Fisher , J., Minas y mineros en el Perú colonial, 1776-1824 , Lima, Pontificia Universidad Católica
del Perú, 1977.
64 T epaske, J., «General T endencies and Secular T rends in the Economies of Mexico and Peru:
The View from the Cajas of Mexico and Lima», en Jacobsen, Nils y Hans-Jürgen Puhle
(eds.), The Economies of Mexico and Peru During the Late Colonial Period, 1760-1810 , Berlín,
Colloquium, 1986, pp. 327-332.
65 Chocano, M., «Población, producción agraria y mercado interno, 1700-1824», en Contre-
ras, C. (ed.), Compendio de Historia Económica del Perú. T omo III, Economía del período colonial
tardío , Lima, Banco Central de Reserva del Perú e Instituto de Estudios Peruanos, 2010,
pp. 19-101.

[48] Dionisio de Har o R omer o
nueva entidad 98 . El Banco Auxiliar de Papel Moneda disponía de un tiempo es -
caso que desde el primer instante corrió en su contra.
Hasta el momento, las interpretaciones en torno al fracaso del Banco se han
centrado en aspectos relacionados con la falsificación, la falta de condiciones
objetivas, el excesivo volumen de emisión, los sistemáticos incumplimientos
por parte del Estado y los particulares, y la ausencia de cultura financiera. El
sistema de emisión y rescate de billetes 99 aparecía como una estructura ori -
ginal, atribuyendo su pronto fracaso a la concatenación de diversos factores
exógenos que acabaron por arrumbar un proyecto desafiante frente a la rea -
lidad local y la experiencia monetaria, pero teóricamente per fecto e impeca -
blemente diseñado 100 . El presente trabajo plantea la explicación del fracaso
en base a un deficiente diseño teórico, del cual se derivarían a posteriori los
supuestos factores explicativos.
Esta propuesta defiende que el modelo teórico de referencia fue la obra
de Alonso Ortiz, mandada reimprimir en Lima en paralelo a la publicación de
los decretos de creación de la nueva institución y de la puesta en marcha del
sistema de emisión. La reimpresión se realizó en la Imprenta de los Huér fa -
nos en el año de 1822, con el título Ensayo Económico sobr e el sistema de la Mo -
neda-Papel y sobr e el Crédito Público. Se escribía contra algunas pr ecauciones vulgares
por D. José Alonso Or tiz el año de 1796, y con el mismo fin se r eimprime en Lima, con
adiciones sobr e el Banco Auxiliar 101 . La obra tenía dos partes claramente diferen -
ciadas, una primera, correspondía a una fiel reproducción de la obra original
de 1796; y una segunda de elaboración original bajo el título Adiciones al En -
sayo sobr e el Papel-moneda escrito por D. José Alonso Or tiz impr eso en Madrid en 1796 .
Esta última, aparecía sin firma y estaba compuesta por una introducción y
98 El acta de la sesión celebrada por el A yuntamiento el 24 de diciembre de 1821 en la sala Ca -
pitular de la municipalidad, presidida por José de la Riva Agüero junto con representantes
del Ayuntamiento y los priores del T ribunal del Consulado, con el objeto de formalizar la
hipoteca de 500.000 pesos para asegurar al banco emisor queda de hecho en suspenso sin
formalizarse en el futuro. Libro de Cabildos, acta, extendida a fojas 103 vuelta y 104. Gamio,
F ., La municipalidad de Lima… , pp. 314-315.
99 CDIP , tomo XIII, Obra de Gobierno y Epistolario de San Martín, vol. I, pp. 248-265.
100 Es la línea de explicación dada por la historiografía tradicional peruana desde el propio
Unanue en la Memoria que presentara ante el Congreso en 1823 hasta la obra central ya
citada de Camprubí.
101 Orden de reimpresión, 26 de febrero de 1822. AGN, Fondo Republicano, Ministerio de
Hacienda, Caja 1, O.L. 48-5. Ejemplar disponible en la Biblioteca Nacional del Perú, Colec-
ción Zegarra, Código XZ-v . 160-f. 2. En la orden de reimpresión se reclama esta obra como
el primer ensayo económico publicado en el Perú independiente.

[49]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
siete breves capítulos dedicados a especificidades de la realidad económica y
financiera peruana.
Para sustentar el argumento de esta propuesta considero pertinente en -
trar en el análisis de la segunda parte, con el objeto de detectar similitudes y
desviaciones desde un punto de vista teórico y metodológico con respecto al
modelo original.
La presentación remarcaba la pretendida armonía entre el proyecto del
Banco Auxiliar del Perú y el Ensayo 102 , y reconocía su función como instrumen -
to, a corto plazo, de auxilio para los fondos públicos y privados y , a largo
plazo, de fomento del crecimiento económico. Las sucesivas adiciones a los
capítulos correspondientes a la obra original incorporaban datos relaciona -
dos con la realidad monetaria del Perú y defienden los cambios realizados
sobre el original en base a la singularidad de la realidad peruana.
El informe insistía en el principal problema monetario a superar , la esca -
sez de numerario en circulación. Se describía la situación de absoluta des -
monetización de la economía peruana con gran parte del país recurriendo
al trueque y en la capital a los signos de plomo de las pulperías con el ob -
jetivo de suplir la falta de piezas inferiores a medio real. La razón, según
el documento, estribaba en la desaparición de la circulación interior de los
cuartillos de plata acuñados desde 1790 por medio de la extracción al ex -
terior . Para lograr la paralización de las sacas se instaba a la acuñación de
nuevos cuartillos de baja ley o de cobre y la emisión de papel moneda. En
paralelo, se defendía la acuñación de moneda fuer te , con el objeto de estimular
la importación de artículos a bajo precio. En este punto se manifestaba una
doble preocupación por el atesoramiento de macr omoneda y la extracción sin
contrapartidas de monedas inferiores de ocho reales 103 . La alternativa pro -
puesta tenía tres niveles: primero, la acuñación de moneda superior a ocho
reales con destino al comercio internacional, con alta ley y peso; segundo,
la emisión de billetes inferiores a ocho reales y superiores a un real; y terce -
ro, la introducción de moneda provincial de un real, medio y cuartillos de
baja ley y peso. El primer nivel estaba dedicado a cubrir las necesidades del
comercio internacional y evitar su inútil atesoramiento en el interior; el
segundo y tercer nivel iban dirigidos a suplir la demanda interior , y en este
102 «Si el proyecto del Banco hubiera sido concebido por el autor del ensayo, no hubiera guar -
dado más conformidad con sus doctrinas». Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , reimpre-
sión de 1822, p. 165.
103 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , reimpresión de 1822 , p. 167.

[50] Dionisio de Har o R omer o
caso las sustanciales reducciones en sus valores intrínsecos debían desincen -
tivar la exportación.
En la parte descriptiva, de forma genérica, el texto aludía a las ventajas
del arbitrio al proporcionar recursos en un breve espacio de tiempo sin la
necesidad de gravar al público con nuevas contribuciones. Esta idea rescata -
ba reflexiones realizadas por Alonso Ortiz en el capítulo dedicado al crédi -
to público, pero haciendo abstracción de las limitaciones relacionadas con
este recurso en una situación de ausencia de paz y estabilidad. En la línea
de reforzar la defensa del modelo en base a la teoría monetaria del Ensayo ,
el informe justificaba el sistema para un país que, por razones geográficas,
sufría altos costes e inseguridad en la conducción de caudales entre distintos
puntos. Para ello se planificó la extensión del giro del papel por las provincias
interiores mediante la creación por parte del Banco de cajas subalternas en
las principales ciudades. Sin embargo, el objetivo de reemplazar a largo plazo
con papel el histórico drenaje de 17 millones de pesos en moneda macuqui -
na, ponía de manifiesto que el sistema nacía sin previos límites de emisión ni
la consideración de la falta de una estructura económica moderna.
Con relación a las definiciones del proyecto bancario de emisión, la sepa -
ración con el texto original comienza a ser patente. En primer lugar , entre
las diversas definiciones de moneda-papel que redactó Alonso Ortiz no había
referencias al tipo de billetes que emitió el Banco Auxiliar . Los billetes fueron
efectivamente papel-moneda, lo que se alejaba del concepto utilizado por
Alonso Ortiz de vales de tesorería.
En segundo lugar , la estabilidad del valor del papel moneda quedaba con -
fiada, por una parte a la garantía ofrecida por el propio Banco a través de sus
disponibilidades líquidas, aseguradas mediante amortizaciones trimestrales
y un fondo estatal procedente de las Cajas Nacionales, y por otra al apoyo
propuesto por el Estado permitiendo su aceptación en los pagos a razón del
50 % del importe en transacciones y contribuciones 104 . En tercer lugar , a las
ventajas señaladas por Alonso Ortiz se sumaban otras tantas de carácter local
relacionadas con la idiosincrasia peruana 105 . Por una parte, se reforzaba la
idea del papel moneda como único suplente para el giro en un país como el
Perú, sujeto a una intensa extracción de metálico casi directa de la mina a los
puertos de embarque. De esta forma, el Banco Auxiliar , mediante el complejo
104 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , reimpresión de 1822 , pp. 168-169.
105 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , reimpresión de 1822 , pp. 171-176.

[51]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
sistema de amortizaciones trimestrales, al menos, dilataría la exportación del
metal, y la introducción del papel estimularía el afloramiento de metal ateso -
rado. Asimismo, la fijeza y frecuencia de estos plazos mantendría activos los
caudales destinados al giro y estimularía la entrada en el circuito interior de
cantidades monetarias de baja definición.
Y por otra, presentaba al Banco del Perú como una institución bancaria
de carácter nacional capaz de poder estimular el crecimiento económico a
través de la expansión monetaria y el crédito, respondiendo así a ciertos lími-
tes de expansión sectorial relacionados con la falta de liquidez o la ausencia
de adecuados instrumentos de intermediación financiera 106 . En cambio, en
este punto la descripción super ficial de potenciales beneficios, junto con el
peregrino ejemplo que se acompañaba del Banco de Potosí alejaba al ensayo
de la necesaria rigurosidad teórica. Esta impresión quedaba corroborada en
el párrafo en el que se confunde la tasa de interés con el premio del papel
moneda: «Idea de un Banco auxiliar: dispuesto en primer lugar con el ob -
jeto de que el ingreso anual de las rentas en dinero se duplique, creando
igual cantidad en billetes para hacer pagamentos: en segundo, para rescatar
y amortizar aquellos billetes con mitad en metálico y mitad en vales de pre -
mio, a saber:
Cuadro 1. Sistema de emisión y redención
Fondos para pagamentos a razón de 200 mil pesos mensuales,
mitad en billetes, y mitad en dinero
Creación anual
en billetes
y vales, pesos
Acopio en dinero
durante el año,
pesos
400.000 billetes de á 8 reales para pagar cantidades menores 400.000 400.000
40.000 billetes de á 10 pesos para cantidades
Mayores
400.000 400.000
8.000 billetes de á 50 pesos para id. Y reducir á estos los an -
teriores
400.000 400.000
Fondo primitivo en billetes. Fondo primitivo en Dinero 1.200.000 1.200.000
Se crearán 6.000 vales de á 100 pesos, que ganarán el 4 por
100; y con igual cantidad en dinero se amortizará la mitad
de los billetes
600.000 600.000
Se crearán 600 vales de á 500 pesos, que ganarán el 5 por
100; y con igual cantidad de dinero se amortizará la mitad
de los vales anteriores
300.000 300.000
106 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , reimpresión de 1822 , pp. 174-175.

[52] Dionisio de Har o R omer o
Cuadro 1. Sistema de emisión y redención (cont.)
Fondo para rescatar los billetes anterior es creando vales de pr emio,
y amor tizando la mitad con diner o
Creación anual
en billetes y
vales, pesos
Acopio en dinero
durante el año
pesos
Se crearán 150 pólizas ó vales de á 1.000 pesos, que ganarán
el 6 por 100; y con igual cantidad en dinero se amortizará la
mitad de los vales anteriores
150.000 150.000
En 30 de diciembre se entregarán en dinero para amortizar
dichas pólizas
150.000
T otal fondo en papel, T otal fondo en dinero 2.250.000 2.400.000
Fuente : Circular de 27 de agosto de 1821, CDIP , tomo XIII, Obra de Gobierno y Epistolario de San Martín,
vol. I,: 248-265.
Y en cuarto lugar , las discrepancias con el Ensayo son absolutas en el punto
en el que se recogen las precauciones para el establecimiento del papel mo -
neda 107 . La primera establecía una relación de cuatro a uno entre el papel y
el metálico, forzando el objetivo, a todas luces desmesurado, de cubrir en el
primer año de emisión el déficit de acuñación entre 1822 y 1820 cifrado en
torno a 2.500.000 de pesos. En cuanto a la segunda precaución, eliminaba
la advertencia de circunscribir la circulación de billetes a operaciones entre
comerciantes. Señalaba que el giro peruano no se acomodaba al patrón euro -
peo, de tal forma que el sistema necesariamente tenía que atender la deman -
da minorista mediante billetes de baja definición, como mínimo de un peso,
que era la moneda común en América, y la que sufría mayores presiones de
extracción. De esta forma, la circulación del dinero no se regularía a tres
niveles, negociantes entre sí, negociantes y consumidores, y consumidores
entre sí; sino en un único nivel en el que, desde una amplia base conformada
mediante pequeñas porciones de consumos con origen en el comercio, las
minas y la agricultura del interior , se irían formando masas de capitales pro -
gresivamente definidas en nominales superiores, vales y pólizas, en las prin -
cipales plazas de negociación. Es decir , el sistema del Banco , consistente en la
emisión de suplementos, amortización y emisión de vales con mayor nivel de
denominación, acomodaría la circulación fiduciaria al ciclo natural del giro
en la economía peruana. En definitiva, una relevante precaución desatendida
alegando especificidades locales.
Con relación a la tercera precaución, el premio, se realizaba una adición
ausente en el modelo de Alonso Ortiz, el cobro de una tasa de interés del 2 %
107 Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… , reimpresión de 1822 , pp. 176-181.

[53]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
a cargo de la emisión de suplementos en papel. Es decir , no se estudiaba ni
analizaba la tasa de interés impuesta a los vales, sino al contrario, se explica -
ba la tasa que se cobraría a posteriori , a los particulares, por la aceptación de
los billetes de baja denominación. De esta forma el Banco se convertía en
un gran prestamista que concedía créditos a particulares y administraciones
públicas que de forma voluntaria aceptan un papel moneda con la obligación
de reintegrarlo a partes iguales en metálico y papel en plazos trimestrales a un
tipo de interés del 2 %. Una propuesta con el objetivo de aflorar metal ateso -
rado a todas luces voluntarista. Este interés permitiría al Banco ir supliendo
sus gastos administrativos y atender progresivamente a los siguientes tomado -
res de vales y pólizas de alta denominación (100 y 500 pesos) con intereses del
4, 5 y 6 %. Como puede obser varse en el siguiente gráfico el modelo nunca
logró pasar del primer nivel de emisión primaria ya que al fallar las sucesivas
amortizaciones trimestrales, la circulación de vales de tesorería quedó en un
hecho marginal.
Gráfico 1. Estructura del papel moneda en circulación (8 de agosto de 1822)
120.000
Emisione s en pa pe l mo ne da
100.000

80.000
60.000
40.000
20.000
0
500 pesos 100 pesos 50 pesos 10 peso s1 peso 4 reales 2 reales

Fuente : AGNP , Ministerio de Hacienda. O.L. 48-29.
Por último, la cuarta y quinta precaución, sobre los fondos de reducción y
extinción, confirmaban el divorcio total con respecto al modelo de referencia
al no contemplar ninguna medida al respecto 108 .
108 «El Banco en su giro ordinario de suplementos y reintegros, no necesita fondo de reduc-
ción; pues en ninguno de sus plazos se obliga á amortizar más cantidad de la que están obli-

[54] Dionisio de Har o R omer o
Los diques de contención fueron más imaginarios que reales. En cuanto
a los particulares, no se articularon garantías especiales por su posible doble
condición de deudores, tomadores de suplementos en billetes, y acreedores,
titulares de vales y pólizas. Este hecho hizo pensar que los mismos individuos
estarían interesados en el cumplimiento de los plazos y condiciones de los
reintegros. Por otra parte, y a modo de cautela para el caso en que el Estado
precisase contraer nuevas deudas, se constituyó un aval en forma de hipo-
teca, que como ya he señalado, nunca fue satisfecho por parte de la Munici -
palidad y el T ribunal del Consulado, por valor de medio millón de pesos. Para
agravar aún más la vulnerabilidad del modelo, el Estado a su vez nunca hizo
efectivo su compromiso de dotación de un fondo de 500.000 pesos basado
en la reforma de las Cajas Nacionales. Sin fondos de reducción y extinción la
nueva institución quedaba reducida a una simple oficina fiscal de un Estado
aún por definir .
En definitiva, un diseño bancario basado en una recepción parcial del En -
sayo Económico de Alonso Ortiz, junto a la ausencia de una base económica
que garantizase las reser vas metálicas sobre las que sostener la expansión fi -
duciaria, condujeron al modelo a una rápida crisis de difícil reorientación. La
operación bancaria y fiduciaria surgió en medio de la guerra y las urgencias
por obtener fondos y liquidez con los que mantener el esfuerzo bélico confi -
rieron al modelo un per fil unilateralmente fiscal, convirtiendo los pretendi -
dos aspectos de modernización monetaria en elementos puramente retóricos.
Desde el decreto de 13 de agosto de 1822, en que fue declarada la extin -
ción del papel moneda, hasta la pérdida de rastro documental a partir de di -
ciembre de 1823, el Banco sostuvo una agónica existencia dedicada a la amor -
tización del papel moneda por diversas vías 109 . A pesar del fracaso sus ecos
todavía resonarían en el proyecto de establecimiento de un nuevo banco,
en este caso como entidad particular de emisión y descuento, a iniciativa del
T ribunal del Consulado a mediados de 1825 110 y tomando como referencia el
Banco de Descuentos de Buenos Aires. Sin embargo, la iniciativa no prosperó
y la historia de la banca moderna en el Perú habría de esperar cuatro décadas
después de declarada la independencia.
gados á reintegrarle los que recibieron el suplemento; y siendo estos plazos tan frecuentes,
no deben causar demérito a la estimación del papel». Alonso Ortiz, J., Ensayo Económico… ,
reimpresión de 1822 , p. 179.
109 Ley de 19 de noviembre de 1822 y Decretos de 21 de marzo y 7 de mayo de 1823.
110 Camprubí, C., El Banco de la emancipación… , pp. 114-116.

[55]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
LA CUESTIÓN POLÍTICA: LA RUPTURA
ENTRE EL GOBIERNO Y EL TRIBUNAL DEL CONSULADO
Al análisis centrado en torno a las deficiencias técnicas y de planificación
económica de la operación, es preciso añadir los obstáculos que supuso la
ruptura de la red institucional que confeccionó la nueva entidad bancaria.
Para una completa comprensión del proceso analizado, no es posible dejar
de lado, el estudio de la red institucional conformada por grupos y sectores
pertenecientes al principal grupo comercial de la ciudad de Lima (el T ribu -
nal del Consulado) y los sectores vinculados al poder político y administrativo
que forjaron la alianza precisa para que el proyecto bancario viese la luz. En
este sentido cobra especial relevancia los descuadres ocasionados por la inter -
vención política que acabaron por arrumbar el acuerdo institucional.
Una parte estratégica del gobierno no compartió la visión de una com -
pleta transición acordada, actuando con el propósito de dejar de lado a la
tradicional élite comercial limeña. La eliminación económica del grupo de
peninsulares y criollos denominados españoles no tuvo como orientación la
transformación de las estructuras sociales y económicas, sino más bien el re -
fuerzo de lealtades políticas y la vivificación de nuevos grupos de influencia
en el país. Bernardo Monteagudo, ministro de Guerra y Marina y verdadero
hombre fuerte del gabinete endureció la política de expoliación contra los
españoles que derivó en un duro y abierto enfrentamiento entre el gobierno
y el T ribunal del Consulado con efectos directos en la dirección y gestión del
Banco. El Juzgado de Secuestros, constituido el 16 de octubre de 1821, llevó a
cabo una intensa política de confiscación de propiedades a los comerciantes
españoles que se prolongó hasta su extinción por orden del Soberano Con -
greso el 27 de diciembre de 1823. El juez nombrado fue Francisco V aldivieso,
futuro ministro de Hacienda, y el proceso de confiscación se efectuó con
determinación y rapidez como así quedó recogido en el artículo cuarto del
reglamento para el Juzgado de Secuestros. La política de secuestros se acen -
tuó con el decreto de 1 de febrero de 1822 que dispuso la apropiación por
parte del Estado de la mitad de los bienes de los españoles forzados a emigrar
del país. Las finanzas del Perú independiente tuvieron en las confiscaciones
un soporte básico, y la política de secuestros permitió un rápido y fácil acceso
a bienes de muy diversa índole y naturaleza. Haciendas, caudales en efec-
tivo, y bienes inmuebles urbanos conformaron un amplio abanico de activos
a disposición del nuevo Estado, y la expulsión de peninsulares despejó a su
favor a una buena parte de antiguos acreedores. El T ribunal del Consulado

[56] Dionisio de Har o R omer o
pasó a denominarse Cámara de Comercio 111 y el conde del Villar de Fuente,
prior del T ribunal del Consulado y director del Banco, fue obligado a aban -
donar ambos cargos en marzo de 1822 debido al procesamiento abierto ante
la Alta Cámara 112 . El decreto de 16 de marzo concretó los ceses fulminantes
en la dirección del Banco y la Cámara de Comercio:
«Habiendo tenido a bien este Supremo gobierno suspender de sus empleos, por
justas causas que han dado, el conde del Villar de Fuente, Don Manuel de San -
tiago, y Don Manuel Gaspar de Rozas, presidente, vocal y tesorero de la cámara
de comercio, ha venido S.E. el Supremo Delegado en nombrar por decreto de
16 del presente mes en lugar del primero, al coronel Don Ignacio Palacios, en el
del segundo, a Don Santiago Campos, y en el del tercero, a Don Fernando Due -
ñas. Separado por justos motivos el conde de Villar de Fuente del destino de direc -
tor del banco de papel moneda, ha nombrado el Excmo. Sr . Supremo Delegado
en su lugar al conde de San Isidro, por decreto de 16 de este mes» 113 .
La principal institución crediticia de Lima, viéndose inter venida y sin in -
terlocución, manifestó un completo desinterés por el futuro del Banco y una
creciente oposición frente al gobierno. El papel moneda, en concatenación
con factores de otra índole ya analizados en capítulos anteriores, entró en
una rápida depreciación y obligó a las autoridades económicas a buscar in -
fructuosamente un grupo económico que pudiera llenar el vacío dejado por
el Consulado 114 . Pero el empeño fue en vano. La política de expoliación y
confiscaciones, que por una parte había ensanchado temporalmente las ba -
ses fiscales del régimen, por otra conllevó la retirada del apoyo financiero de
la élite mercantil española. Eran políticas con líneas incompatibles. Cuanto
más se avanzaba en la confiscación más cerca se estaba del colapso del «Ban -
co Auxiliar de Papel Moneda», que terminó por hundirse en el verano de
1822 115 , aunque todavía tendría una larga agonía hasta finales de 1824. El
final del régimen del Protectorado también significó la abrupta salida de
111 AGN, Fondo Republicano, Ministerio de Hacienda, Caja 7, O.L. 42-22.
112 AGN, Fondo Republicano, Ministerio de Hacienda, Caja 8, O.L. 10.
113 CDIP , tomo XIII, Obra de Gobier no y Epistolario de San Mar tín , vol. 1, 1974, p. 105.
114 Según Mazzeo los comerciantes extranjeros llegaron a controlar el mercado de cabotaje y
ofrecieron empréstitos al gobierno republicano, pero en volúmenes más discretos que en
el pasado. El T ribunal del Consulado manifestó un alto nivel de resistencia económica y
política llevándolo a recuperar gran parte de su preeminencia institucional en 1825, y de
forma definitiva a partir de 1829. Mazzeo, C., Los comerciantes, el Consulado… , p. 215.
115 «Extinción del papel moneda», Gaceta del Gobierno de Lima Independiente , tomo III (número
extraordinario), 13 de agosto de 1822.

[57]
La independencia sobre caminos de papel: el Banco Auxiliar del P er ú (1822)
Unanue del Ministerio de Hacienda en medio de un tenso debate público
que tuvo largo recorrido 116 .
ANOT ACIONES FINALES
La guerra de independencia en el Perú abrió la posibilidad del debate en
torno a las controversias monetarias y el modo de hacer frente al colapso del
sistema monetario imperial. El Protectorado se enfrentó a la resolución de un
difícil punto de partida, máquinas sin plata , y a la necesidad imperiosa de po -
ner en marcha iniciativas de nuevo cuño. El Banco Auxiliar de Papel Moneda
se erigió en el esperado proyecto monetario que permitía al nuevo Estado
sortear las dificultades del presente y crear las bases de un sistema monetario
moderno. En febrero de 1822 la nueva institución comenzó su andadura,
alentada de forma decisiva por el ministro de Hacienda Hipólito Unanue y
diseñada por una pequeña comisión formada por representantes del T ribu -
nal del Consulado, pero falta de una sólida base económica que resultaría
relevante para explicar su prematuro fracaso.
El modelo proyectado adoptó como referencia teórica el Ensayo Económico
sobr e el sistema de moneda papel , obra de José Alonso Ortiz publicado en Madrid
en 1796. Sin embargo, el análisis comparativo con la obra impresa en Lima en
1822 y que incluía una serie de adiciones, revelaba diferencias fundamentales
con el modelo teóricamente asumido. Los billetes que emitió el Banco Auxiliar
no guardan relación con los vales de tesorería del Ensayo Económico , y nume -
rosas precauciones contempladas en la obra de Alonso Ortiz para el estable -
cimiento del papel moneda, incluyendo la disponibilidad de un fondo de
redención y extinción, fueron desatendidas en el proyecto peruano. Asimis -
mo, no se tuvo en cuenta la precisa relación entre emisión y endeudamiento
moderado, ni la restricción del proyecto a la esfera comercial. Desde una
perspectiva de política monetaria, el objetivo forzado de cubrir mediante pa -
pel moneda un déficit monetario anual de dos millones y medio de pesos se
antojó ilusorio y temerario. Y la puesta en marcha de un proyecto fiduciario
sin base metálica ni mecanismos autorreguladores se manifestó aventurero.
Por último, las turbulentas relaciones que desde el primer semestre de 1822
mantuvieron el gobierno y el T ribunal del Consulado, acabaron por desarmar
las redes institucionales establecidas para la puesta en marcha del proyecto.
116 La Abeja Republicana , tomo II (13 y 14), 15 y 22 de marzo de 1823.

[64] Thiago F ontelas Rosado Gambi
ao banco central administrar a moeda e o câmbio, e regular , super visionar e
proteger o sistema bancário do país. Goodhart 2 classificou a primeira como
macrofunção e as últimas como microfunção de um banco central.
Outra característica de um banco central apontada tanto por Goodhart 3 ,
quanto por Rist 4 , ambos apoiados em autores do século XIX como Thornton
e Bagehot 5 , seria seu caráter não competitivo e não maximizador de lucro,
condição fundamental para que se tornasse o centralizador da reser va metáli -
ca do país e, consequentemente, assumisse o papel de emprestador de última
instância. Retirá-lo da concorrência seria importante ainda tanto para preser -
var sua função de administrador da moeda, quanto de regulador e super visor
do sistema bancário. Por isso, para Capie 6 , as funções de banco central seriam
incompatíveis com a atuação de um banco comercial.
Se há certo consenso quanto às funções de um banco central, o mesmo
não se pode dizer de seus objetivos, dadas as contradições entre a moeda, o
crédito e a segurança do sistema bancário, ou mesmo da necessidade de sua
existência, como expressam os debates sobre os bancos livres. A definição dos
objetivos do banco central deve passar , portanto, por escolhas de natureza
política relacionadas a projetos políticos determinados. Políticos porque os
bancos centrais atuais são, geralmente, instituições de propriedade estatal e
diretamente vinculadas ao Estado, assumindo integralmente sua função pú -
blica e a execução dos programas dos governos. Mesmo que atuem com di -
ferentes níveis de independência, na prática, não perdem o vínculo com sua
função pública e, por extensão, com os governos 7 .
Do século XVII a meados do XIX , as funções e objetivos das instituições
bancárias em que são buscadas as raízes dos bancos centrais atuais não cor -
respondiam em extensão e qualidade a dos bancos centrais do século XX .
De maneira geral, elas se caracterizavam, primeiro, pelo vínculo direto com
2 Goodhart, C. A. E., The Evolution of Central Banks , Cambridge, MIT Press, 1991.
3 Goodhart, C. A. E., The Evolution…
4 Rist, C., Histor y of Monetar y and Credit Theor y , Nova Y ork, Augustus Kelley , 1966.
5 Thornton, H., An Enquir y into the Natur e and Ef fects of the Paper Cr edit of Gr eat Britain , Londres,
J. Hatchard, 1802; Bagehot, W ., Lombard Str eet , Londres, Kegan Paul, T rench, T rübner & Co.
Ltd., 1896.
6 Capie, F ., «Central Banking», in Mokyr , Joel, The Oxford Encyclopedia of Economic Histor y ,
vol. 2, Oxford, Oxford University Press, 2003, p. 372.
7 W ood, J., A histor y of central banking in Great Britain and the United States , Nova Y ork, Cam-
bridge University Press, 2005.

[65]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
o Estado e o âmbito nacional, embora sua propriedade pudesse ser priva -
da. A questão nacional era central na discussão política da época e, segundo
Hautcoeur 8 , o que nela havia de mais comum. Segundo, suas operações esta -
vam relacionadas à emissão de moeda e ao crédito. T erceiro, eram maiores
em relação aos outros bancos, ao concentrar operações e recursos, sobretudo
as reser vas em metal do país. Para Thornton e Bagehot 9 essa seria sua princi -
pal característica. Quarto, costumavam se localizar nas cidades onde estavam
os principais mercados do país. Quinto, como bancos privados, assumiam
uma função ambígua, de caráter privado e público simultaneamente. Ou seja,
atuavam também como banco comercial com objetivo de maximizar lucro.
Sexto, como bancos com função pública, eventualmente atuavam em crises
bancárias. T ambém naquela época não havia consenso quanto aos objetivos
dessas instituições que costumavam se equilibrar entre a moeda e o crédito,
fazendo a balança pender ora para um lado ora para outro dependendo das
circunstâncias e dos projetos políticos levados a cabo pelos governos.
Não considerar a especificidade dessas instituições bancárias no tempo pode
levar ao anacronismo ou à teleologia. Bancos ligados ao Estado que se torna-
riam bancos centrais não devem ser vistos assim, como bancos centrais, desde
o início. Há controvérsias quanto aos critérios que definiriam a emergência
de um banco central historicamente. Rist 10 afirmou que antes de meados do
século XIX , apenas o Banco da Inglaterra atuaria como banco central. Já para
Goodhart 11 , a emergência desses bancos somente se verificaria com a supressão
da atividade comercial dos bancos nacionais, ou seja, com a eliminação de seu
caráter competitivo e maximizador de lucro, a partir de meados do século XIX .
Na mesma linha, Hautcoeur 12 a identifica na passagem do século XIX para o XX
e, para Capie 13 , o banco central seria uma invenção apenas do século XX 14 .
8 Hautcouer , P .-C., Les banques centrales et la nation: le dix-neuvième siècle [mimeo], s/d. Dispo-
nível em: <http:/ /docplayer .fr/1663227-Les-banques-centrales-et-la-nation-le-dix-neuvieme-
siecle-1.html> [acesso em 10/4/2016].
9 Thornton, H., An Enquir y… ; Bagehot, W ., Lombard Str eet…
10 Rist, C., Histor y of Monetar y…, p. 380.
11 Goodhart, C. A. E., The Evolution… , pp. 9 e 206.
12 Hautcouer , P .-C., Les banques centrales …
13 Levy-Leboyer , M. (org.), Les banques en Europe de l’Ouest de 1920 à nos jours , Paris, Comité
pour l’histoire économique et financière de la France, 1995, p. 297.
14 É preciso ressalvar , porém, que o mesmo autor marca a emergência de um banco central com
a assunção da responsabilidade pela estabilidade do sistema financeiro, localizada pela pri -
meira vez no Banco da Inglaterra na década de 1870, ainda no século XIX , portanto. Cf. Capie,
F ., «Central Banking», in Cassis, Y ., R. Grossman y C. Schenk, The Oxford Handbook…, p. 346.

[66] Thiago F ontelas Rosado Gambi
Embora as funções e objetivos dos bancos ligados ao Estado antes do sécu -
lo XIX não correspondessem em extensão e qualidade aos dos bancos centrais
modernos, é possível perceber certa semelhança entre eles e aí está o fio que
conduz a história dessas instituições até o presente, ou melhor , que leva os
historiadores econômicos a se perguntarem sobre os antecedentes dos ban -
cos centrais.
Há uma vasta literatura sobre a origem dos bancos centrais na Europa,
especialmente os casos inglês e francês, e nos Estados Unidos 15 . Hautcouer 16
relaciona o surgimento dos bancos ligados ao Estado na Europa aos projetos
políticos de unificação nacional do final do século XVIII . Helleiner 17 , também
enfatizando o aspecto político, vincula esses bancos ao processo de constru -
ção das moedas nacionais. Independente da razão de seu surgimento, estu -
dos abrangentes, como o de Goodhart ou W ood 18 , sugerem que haveria uma
evolução entre as instituições bancárias originárias e os bancos centrais atuais,
num movimento de continuidade e aprendizado. Os bancos com monopólio
de emissão de moeda e vinculados ao Estado, fossem públicos ou privados,
teriam passado por uma lenta, mas contínua, evolução até se tornarem ban -
cos centrais. Essa avaliação não desconsidera as transformações decorrentes
do desenvolvimento comercial, industrial e financeiro dessas economias, mas
afirma uma trajetória de permanência institucional que se iniciaria no sécu -
lo XVII e se completaria na passagem do XIX para XX .
Entretanto, não parece ter sido esse o movimento nos países da periferia do
capitalismo, onde a criação desses bancos esteve frequentemente associada a
circunstâncias específicas e a projetos políticos promovidos por lideranças po -
líticas e sustentados por frações da classe dirigente dos países. O percurso his -
tórico que levaria dos bancos nacionais ligados ao Estado aos bancos centrais
seria marcado nesses lugares mais por uma sucessão de descontinuidades do
que propriamente por uma evolução 19 . Este parece ter sido o caso do Brasil.
15 Clapham, J., The Bank of England , Cambridge, Cambridge University Press, 1966; Plessis, A.,
Histoires de la Banque de France , Paris, Editions Albin Michel, 1998; W ood, J., A histor y of central
banking…
16 Hautcouer , P .-C., Les banques centrales …
17 Helleiner , E., The Making of National Money , Ithaca, Cornell University Press, 2003.
18 Goodhart, C. A. E., The Evolution… ; W ood, J., A histor y of central banking…
19 Marichal, C., «The Political Economy of Early Banking in Latin America (1850-1873): Re -
flections on the Dominant Role of Domestic Banks linked to the State», paper prepared
for the World Histor y Congress, Latin American Banking Histor y Session , Frankfurt, March 17,
2014.

[67]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
Em termos estritos, o banco central brasileiro foi criado somente em 1964,
no contexto da reforma financeira do primeiro governo da ditadura militar .
Seria difícil encontrar suas raízes nas instituições bancárias ligadas ao Estado
criadas no país no século XIX . Entretanto, o país possuiu instituições bancá -
rias vinculadas ao Estado que, em maior ou menor grau, desempenharam
funções de banco central.
T endo em vista o conjunto de questões acima, este artigo tratará das duas
experiências de criação de um banco nacional vinculado ao Estado no Brasil
do século XIX . Por circunstâncias da história, a Corte portuguesa e o governo do
império luso-brasileiro foram empurrados da Europa para o Brasil no início
do oitocentos. Aquele que seria idealmente o primeiro banco português, for -
matado sob a pena de Domingos V andelli e D. Rodrigo de Souza Coutinho,
acabou se tornando concretamente o primeiro Banco do Brasil criado por de -
creto em 1808. Assim como aconteceu com os bancos nacionais criados na Eu -
ropa entre o fim do século XVIII e início do XIX , sua principal finalidade seria
financiar as despesas da Corte e do governo que se instalariam no Rio de Janei -
ro, nova capital do império. Era um banco nacional e, portanto, o banco de um
soberano preocupado com seus gastos. A história deste banco, apesar da neces -
sidade de novas pesquisas, é bem conhecida. Estudos apontam que a má admi -
nistração e o excesso de emissão monetária decorrente da pressão política pelo
financiamento das despesas imperiais levaram o banco à liquidação em 1829 20 .
Desde então o Brasil viveu um período sem um banco nacional que pudes -
se administrar a moeda e o crédito no império. Apenas em meados do século,
mais precisamente em 1853, surgiu o segundo Banco do Brasil, criado num
contexto bem diferente daquele de seu antecessor . Primeiro, porque já avan -
çava no tempo a experiência da independência política e a construção de um
Estado nacional no Brasil. Segundo, porque a estabilidade do valor da moeda
passou a ser uma questão importante a partir da lei de 1846 que estabelecia o
padrão-ouro no país. T erceiro, porque nas décadas de 1840 e 1850 foram cria -
dos bancos privados emissores de moeda em diversas províncias do império,
suscitando debates sobre a questão monetária e bancária.
Este trabalho procura compreender as experiências brasileiras de 1808 e
1853 à luz da formação de bancos nacionais na Europa e nos Estados Unidos
20 Freire, F ., Historia do Banco do Brazil , Rio de Janeiro, T yp. D’O Economista Brazileiro, 1907;
Viana, V ., O Banco do Brasil. Sua for mação. Seu engrandecimento. Sua missão nacional , Rio de
Janeiro, T yp. do Jornal do Commercio, 1926; Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do
Brasil , Brasília, Banco do Brasil, 1979.

[68] Thiago F ontelas Rosado Gambi
nos séculos XVII a XIX . A seguir , analisa separadamente os casos de 1808 e 1853
para discutir duas questões: primeira, a atuação desses bancos como bancos
centrais e a pertinência de trata-los como tais; segunda, a peculiaridade brasi -
leira expressa no movimento de criação e recriação de instituições bancárias
ligadas ao Estado ao longo do tempo. Embora tenham exercido claramente
funções de banco central, talvez seja mais preciso considera-las em seu con -
texto específico como bancos nacionais vinculados ao Estado, a fim de evitar
os problemas do anacronismo e da teleologia.
Na busca pela reconstituição dos antecedentes de um banco central no
Brasil, não é possível obser var continuidade e sim uma trajetória de ruptura
institucional, embora se possa perceber certo aprendizado ao longo do tem -
po. A dinâmica dos bancos nacionais do Brasil tratados neste trabalho, recor -
tada por diferentes contextos e projetos políticos, aproximou-se da América
do Norte, mas afastou-se significativamente de seus congêneres europeus,
em que pese a influência de suas experiências monetárias e bancárias sobre
a concepção dos bancos brasileiros. O estudo reforça, portanto, a hipótese
de que o processo de formação de bancos centrais na América Latina não
seguiu a mesma trajetória dos países centrais e esteve intimamente ligado a
circunstâncias e projetos políticos conduzidos por frações da elite dirigente
dos países da região.
ANOT AÇÕES SOBRE A FORMAÇÃO DE BANCOS
CENTRAIS NA EUROP A E NOS EST ADOS UNIDOS
(SÉCULOS XVII A XIX)
Como já mencionado, há uma extensa literatura sobre a formação de bancos
centrais na Europa e nos Estados Unidos. Portanto, não se trata aqui de fazer
uma revisão dessa literatura, apenas anotar aspectos dessas experiências que
possibilitem a comparação com o caso brasileiro, a fim de detectar semelhan -
ças e diferenças quanto a funções, objetivos e trajetórias históricas. Notada -
mente distinguir o processo evolutivo enfatizado na explicação da origem
dos bancos centrais europeus e dos Estados Unidos do processo descontínuo
experimentado pelos bancos brasileiros ligados ao Estado.
Uma característica marcante nos estudos que buscaram identificar as ori -
gens dos bancos centrais europeus é a indicação de que surgiram a partir de
instituições bancárias criadas desde o século XVII em países monárquicos, no
contexto da formação e consolidação dos Estados nacionais. Surgem, princi -

[69]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
palmente, para suplementar a receita tributária e financiar , sobretudo, gastos
militares. O financiamento era feito, geralmente, por meio de empréstimos
aos governos via emissão de moeda. Ainda que pudessem ser bancos privados,
tinham ligação formal ou informal com o Estado e, como contrapartida, go -
zavam de certos privilégios, sendo o monopólio de emissão de moeda no país
um dos mais importantes.
Embora desde o século XV houvesse bancos municipais ligados aos poderes
públicos e com função pública, por exemplo, a Casa de San Giorgio , em Gêno -
va, responsável pela gestão da dívida e do orçamento públicos, ou a T aula de
Cambi y de Comuns Deposits , de Barcelona, o Banco da Suécia 21 , fundado em
1668, seria o primeiro exemplo de banco nacional ligado ao Estado com fun -
ção de suplementar a receita pública 22 . O banco era dividido em duas seções,
uma de câmbio e outra de empréstimos, e atendia tanto o público em geral,
quanto o governo.
Sinteticamente, o problema do banco, típico nesses casos, era manter a
conversibilidade de suas notas em metal. Ao lado de empréstimos arriscados
feitos ao governo, em 1726, o Banco da Suécia já enfrentava problemas por
conta do excesso de emissão. Contudo, a conversibilidade de suas notas só
seria suspensa posteriormente, em dois períodos, de 1745 a 1776 e de 1810
a 1834. A partir de 1834, o banco seria obrigado a realizar o troco em prata
de suas notas, que obtiveram curso legal. A partir de 1873, quando a Suécia
aderiu ao padrão-ouro, a conversibilidade deveria ser feita nesse metal.
O excesso de emissão do banco verificado no século XVIII não se devia à
demanda de atividades comerciais e manufatureiras particulares, pois o ban -
co não conseguiu centralizar na capital o atendimento dessas necessidades 23 .
T anto que um decreto de 1824 autorizou a criação de bancos privados para
atendê-la e esses bancos surgiram nas décadas de 1830 e 1840. Como o desen -
volvimento do sistema bancário sueco e, por extensão, da concorrência com
outros bancos, o Banco da Suécia concentrou suas atividades no financiamen -
to do Estado 24 e, em 1897, iniciou-se o processo que lhe daria o monopólio
de emissão em 1903.
21 Derivado do Banco de Estocolmo, de John Palmstruch, criado em 1656 e interrompido
em 1664. Foi retomado como banco público em 1668. Olszak fala em «nacionalização» do
banco. Cf. Olszak, N., Histoire des Banques Centrales , Paris, PUF , 1998, p. 18.
22 Goodhart, C. A. E., The Evolution… ; Olszak, N., Histoir e…
23 Goodhart, C. A. E., The Evolution…
24 Olszak, N., Histoir e…

[70] Thiago F ontelas Rosado Gambi
Para Goodhart 25 , embora seja considerado o primeiro banco central esta -
belecido, não se poderia dizer que o Banco da Suécia desempenhava as prin -
cipais funções de um «verdadeiro» banco central até o início do século XX .
Ele não estabeleceu regulação e super visão de outros bancos, nem adotou
medidas para protegê-los, uma vez que foi o único banco do país até 1830.
Além disso, só assumiu a responsabilidade pela conversibilidade de suas notas
a partir de 1834. No entanto, a análise do autor leva a crer que, no caso do
Banco da Suécia, houve uma permanência institucional que, a princípio, o te -
ria levado de banco nacional ligado ao Estado no século XVII a banco central
no século XX .
O Banco da Inglaterra foi criado em 1694, mais de duas décadas depois
do banco sueco. Contudo, a razão de sua criação foi semelhante, ou seja,
era preciso resolver o problema do financiamento do Estado. As alternativas
apresentadas ao governo para solucioná-lo iam da criação de loterias à consti -
tuição de companhias de comércio, bem ao sabor mercantilista, mas a escolha
recaiu sobre a formação de um banco, de acordo com o projeto apresenta -
do pelo escocês William Patterson 26 . Apesar de sua finalidade pública, era
um banco privado, organizado como sociedade por ações. O lançamento das
ações, majoritariamente compradas por nobres e burgueses, foi bem sucedi -
do não por razões políticas —auxiliar no financiamento do conflito contra a
França—, mas também pelo bônus de ser um grande banco nacional. E assim
o banco iniciou suas operações baseado em títulos da dívida pública 27 .
Além da ligação com o Estado, o banco atendia também à demanda priva -
da ao operar desconto de letras de câmbio e receber depósitos de particu lares.
Funcionava, portanto, como banco emissor e comercial simultaneamente. O
fato de ser banco do governo e administrador da dívida pública favoreceu a
circulação de suas notas 28 . Entretanto, o Banco da Inglaterra era eminente -
mente londrino. Em meados do século XVIII , no alvorecer da revolução indus -
trial, surgiram os bancos provinciais geralmente fundados por comerciantes
e industriais. Esses bancos se ligavam, porém, ao Banco da Inglaterra e for -
mavam uma espécie de sistema nacional com o banco da capital no centro,
procurando manter sua estabilidade 29 .
25 Goodhart, C. A. E., The Evolution…
26 Clapham, J., The Bank of England…
27 Olszak, N., Histoir e…
28 Olszak, N., Histoir e…
29 Olszak, N., Histoir e…, p. 25; W ood, J., A histor y of central banking…, p. 44.

[71]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
No entanto, as crises de conversibilidade enfrentadas pelo banco se torna -
ram mais frequentes no século XVIII . Clapham 30 aponta quatro momentos de
dificuldades para o banco entre sua criação e 1745. Já entre 1753 e 1793,
o autor indica cinco momentos com inter valos regulares de dez anos entre
eles. O banco tinha que se equilibrar entre a estabilidade do valor da moeda
e as pressões por emissão advindas de acionistas, crises econômicas e guerras.
Esse contexto suscitou os debates monetários ingleses do início do século XIX
em que se buscava também regras para o comportamento dos bancos. T ra -
tava-se do debate, primeiro, entre bullionistas e anti-bullionistas 31 e depois
entre as chamadas escola bancária e monetária. No caso das regras, vale res -
saltar a regra Palmer 32 , em vigor desde 1827, mas assim denominada a partir
de 1832 33 , e a conhecida lei de Peel, de 1844. Esta lei, além de centralizar a
oferta de moeda no Banco da Inglaterra, separou seus departamentos comer -
cial e de emissão.
Mais tarde, em 1873, a publicação de Lombar d Street , de W alter Bagehot, re -
forçou o debate sobre a função de emprestador de última instância do Banco
da Inglaterra. Bagehot defendia que esse deveria ser um dever explícito do
banco, ao passo que Thomson Hankey , presidente da instituição entre 1851 e
1853, sustentava que era dever dos próprios bancos do sistema ter posições se -
guras, quer dizer , reser vas em caixa para enfrentar momentos de instabilidade.
Assim como o caso sueco, é possível perceber que o Banco da Inglaterra
foi concebido primeiramente para responder à questão do financiamento do
Estado. Posteriormente, por sua posição no sistema bancário inglês, a ques -
tão monetária tornou-se sua principal preocupação e assim o banco chegou
ao final do século XIX envolvido na discussão sobre a função de proteger o
sistema bancário nacional. As ideias de permanência institucional e evolução
apareceriam nesse caso da maneira mais acabada.
Na França do século XVIII , assim como nos dois casos brevemente apresen -
tados acima, também havia a necessidade de financiamento do Estado para
além da arrecadação fiscal. Nesse quadro, John Law , conterrâneo de Patter -
son, conseguiu convencer o duque de Orleans, tutor de Luís XV , a criar um
banco privado de emissão em 1716. O banco cumpriria dois objetivos: adqui -
30 Clapham, J., The Bank of England…, cap. 7.
31 Referência ao Bullion Committe de 1810.
32 Limitava a emissão de notas bancárias e as atrelava às variações das reservas de ouro.
33 W ood, J., A histor y of central banking…, p. 69.

[72] Thiago F ontelas Rosado Gambi
rir títulos da dívida pública e fornecer moeda suficiente para acompanhar o
desenvolvimento do comércio, especialmente, o colonial. Para isso, o banco
obteve o privilégio da emissão por vinte anos e suas notas eram aceitas no
pagamento de impostos, o que ampliou sua área de circulação para além de
Paris, onde ficava seu único estabelecimento 34 .
A fé nos negócios coloniais levou Law a criar , em 1717, a Companhia de
Comércio do Ocidente, que detinha o monopólio do comércio com Canadá
e Louisiana, intimamente ligada ao banco recém-criado, pois era um grande
acionista da companhia, e ao Estado, uma vez que seu capital poderia ser inte -
gralizado com títulos da dívida pública. Em 1719, o banco se tornou estatal 35 .
O sistema de Law consistia em usar o banco e a companhia de comércio
para absor ver títulos da dívida pública, favorecendo assim o crédito privado
e do Estado. Em 1720, o banco e a companhia se fundem num movimento
de centralização econômica e do poder político no banco 36 . Entretanto, se o
sistema funcionava em relação ao crédito, as emissões contínuas provocavam
a desvalorização das notas do banco em relação aos metais. O fracasso de
mais uma das empreitadas de Law , a South Sea Company , que deveria explorar
pedras preciosas na região do Mississipi, provocou pânico entre os acionis -
tas e contribuiu para aumentar a inflação e a desconfiança em relação ao
banco. Diferentemente das experiências anteriores, o banco francês foi fe -
chado em 1720.
Um novo banco ligado ao Estado só seria criado no apagar do século XVIII
por Napoleão. O Banco da França era também um emissor privado originado
a partir da incorporação da Caisse des Comptes Courants de Paris. De acordo
com Goodhart 37 , embora não houvesse motivo explícito para sua criação, Na -
poleão desejava uma instituição que pudesse satisfazer a necessidade de re -
cursos do T esouro caso fosse preciso. Já Olszak 38 é mais direto ao afirmar que
a missão do banco estava voltada para a emissão fiduciária. Entretanto, uma
instituição como essa, criada no país que viveu as experiências de Law e dos
assignats , precisava conquistar a confiança do público.
34 Olszak, N., Histoir e…
35 Primeiro, o banco se chamava Banque Générale . Com a estatização, passa a se chamar Banque
Royale . A companhia é criada como Compagnie de Commerce d’Occident e, posteriormente,
passa a se chamar Compagnie des Indes .
36 Olszak, N., Histoir e…
37 Goodhart, C. A. E., The Evolution… , p. 114.
38 Olszak, N., Histoir e…

[73]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
O capital do banco foi dividido em ações e a família Bonaparte e seus
apoiadores foram seus primeiros subscritores. Esperava-se que o gesto desse
a credibilidade necessária ao banco e reforçasse seu compromisso com os
acionistas e não com o interesse do Estado 39 . De fato, nos primeiros anos de
funcionamento do banco, sua direção foi indicada pelos acionistas. Dizia-se
que o banco só faria negócios com o governo se fosse do próprio interes -
se e estivesse cercado por sólidas garantias. Inicialmente, sua direção pare -
ce ter seguido essa orientação e foi conser vadora em seus movimentos. A
pressão do Estado era sentida pelos outros bancos emissores de Paris, que
acabaram por isso fechando ou se fundindo ao Banco da França, de modo
que, em 1803, esse banco detinha o monopólio de emissão na capital. Com
isso o banco agia para manter estável a taxa de desconto no principal mer -
cado financeiro do país, preocupando-se simultaneamente com a moeda
e o crédito.
No entanto, com o monopólio de emissão na capital, Napoleão decidiu
inter vir no banco, pois criticava sua administração conser vadora. Queria fazer
uma ampla inter venção, mas foi demovido da ideia por Cretet, que se torna -
ria seu presidente mais tarde, a amenizar sua intenção sob pena de atentar
contra a independência da instituição e despertar a desconfiança pública.
Assim, em 1803, houve apenas mudanças no seu conselho de direção, redu -
zindo o espaço de financistas e aumentando o de mercadores e industriais,
e a decisão de remeter ao Estado parte das reser vas do banco. A partir daí
aumentaram os descontos e empréstimos feitos ao T esouro 40 .
Pouco tempo depois, em 1805, já no contexto das guerras napoleônicas,
uma crise de confiança se abateu sobre o banco. Foi o momento oportuno
para que Napoleão fizesse a inter venção que desejava. A partir de 1806, sua
direção passou a ser indicada pelo Estado. Nas palavras de Liesse: «o Banco
da França se transformou, na verdade, num banco de Estado cujo capital era
fornecido por particulares» 41 . Não obstante, esses particulares gozavam dos
altos dividendos pagos pelo banco.
Apesar de ter o monopólio de emissão em Paris, o Banco da França não
era o único emissor do país. Ele resistiu a abrir agências e não estendeu sua
influência para o interior , onde predominavam bancos emissores locais. O
39 Cf. Olszak, N., Histoir e… ; Liessie apud Goodhart, C. A. E., The Evolution… , p. 114.
40 Olszak, N., Histoir e…
41 Liessie apud Goodhart, C. A. E., The Evolution… , p. 115.

[80] Thiago F ontelas Rosado Gambi
foram criadas na Bahia, São Paulo e Minas Gerais 71 , mas não chegaram a cons -
tituir um sistema, como na Inglaterra.
Embora o alvará falasse em banco público, o primeiro Banco do Brasil era,
na verdade, uma instituição privada de desconto, depósito e emissão, organi -
zada como sociedade anônima e da qual o Estado detinha pequeno número
de ações. Contudo, havia espaço nos estatutos para a inter venção estatal em
sua administração. Sua direção era formada pela junta dos dez maiores acio -
nistas e por uma diretoria composta por outros quatro. Os primeiros mem -
bros da Junta e da diretoria foram nomeados pelo príncipe-regente. Poste -
riormente, passaram a ser escolhidos pela assembleia geral do banco, porém,
teriam que ser confirmados por diploma régio.
Por sua ligação com o Estado, o banco recebeu monopólios de comércio, de
operações de empréstimo a particulares e da custódia dos fundos públicos. Ti -
nha ainda o privilégio de ter suas notas aceitas no pagamento de tributos, seus
administradores percebiam remuneração de ministros de Estado e seus acio -
71 As agências de Minas sequer chegaram a entrar em operação. Cf. Franco, A. e C. Pacheco,
História do Banco do Brasil…, pp. 63-64.
Gráfico 1. Resultado fiscal (1808-1811 e 1823-1829)
-4.500
-4.000
-3.500
-3.000
-2.500
-2.000
-1.500
-1.000
-0.500
-
0.500
1.000
1808 1809 1810 1811 1823 1824 1825 1826 1827 1828 1829
Em contos de réis

Fonte : De 1808 a 1811, Rios, T . C., Thesouro Nacional (1808-1908). Resumo histórico , Rio de Janeiro, Imprensa
Nacional, 1908. De 1823 a 1829, Carreira, L. C., História financeira e orçamentária do Império do Brazil desde a
sua fundação , Rio de Janeiro, Imprensa Nacional, 1889. Em 1808, há um superávit em razão de um emprés -
timo tomado na Inglaterra.

[81]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
nistas tinham suas ações protegidas de execuções judiciais. Foram monopó -
lios e privilégios fundamentais para viabilizar a subscrição das ações do banco.
A princípio, o Estado não deveria inter ferir nas operações da instituição.
O banco descontava letras de câmbio, executava cobranças, recebia depósitos
em metais, diamante ou dinheiro e depósitos a prêmio, comercializava metais
e outros produtos exclusivos e, finalmente, emitia notas. Mas o mais impor -
tante era que os estatutos se calavam sobre o limite dessa emissão. O Estado,
os administradores e os acionistas do banco aproveitaram essa brecha para
atender , simultaneamente, o pagamento de dividendos e o financiamento da
despesa pública (gráfico 2).
Gráfico 2. Emissões do primeiro Banco do Brasil
25.000

20.000
Em contos de réis

1810
1811
1812
1813
1814
1815
1816
1817
1818
1819
1820
1821
1822
1823
1824
1825
1826
1827
1828
1829
15.000
10.000
5.000
Emissão Emissão em circulação

-
Fonte : Franco, A. y C. Pacheco, História do Banco do Brasil…
Ao pensar a montagem do banco, o que logo chama a atenção é o fato de
uma instituição organizada como sociedade anônima, formalmente privada,
apesar de dita pública, ser concebida pelo Estado e ter seus estatutos elabora -
dos por ele. Isso se justificaria, em boa medida, por duas razões: primeira, a
necessidade de financiamento da despesa pública; segunda, a faculdade emis -
sora, que dava ao banco certo poder sobre o controle da moeda e do crédito
pelo menos na principal praça de comércio do Brasil. E esse controle deveria
ser prerrogativa do Estado. Como obser vou Souza Franco 72 :
72 Franco, B. S., Os bancos do Brasil , Brasília, Ed. UnB, 1984, p. 65.

[82] Thiago F ontelas Rosado Gambi
«no exame das relações entre bancos e Estado, cujos planos eles podem auxiliar
ou contrariar , convém lembrar que essas associações, especialmente as emisso -
ras, tomam caráter público. A influência que adquirem no suprimento do mer -
cado monetário e os riscos de abusos têm chamado a atenção dos governos para
sua organização».
Depois que entrou em operação, o banco manteve uma relação ambígua
com o Estado, que ao mesmo tempo o protegia e explorava. A proteção se
expressava nos monopólios e privilégios concedidos, a exploração se refletia
na pressão por recursos que levava ao aumento da emissão de suas notas e da
disparidade entre o que o banco emitia e seu lastro em metais. Paralelamente,
o banco era praticamente obrigado, com a ajuda do Estado, a garantir divi -
dendos para atrair subscritores para suas ações. Até 1811, somente dez por
cento do capital do banco havia sido integralizado 73 .
Novos privilégios foram concedidos à instituição e promoveram uma ver -
dadeira socialização da capitalização do banco, pois boa parte deles dizia
respeito ao direcionamento de receitas de impostos para seus cofres e daí,
multiplicados os recursos, corriam para os cofres do Estado. Se de um lado
os privilégios aparentemente protegiam as operações do banco e sinalizavam
para potenciais acionistas e depositantes que seus recursos estariam seguros,
por outro, a magnitude dos privilégios lançava dúvidas quanto à sustentabili -
dade do negócio e, ao mesmo tempo, induzia seus administradores a afrou -
xar garantias e facilitar operações, envolvendo-se em negócios arriscados.
Aliás, eles mesmos tomavam empréstimos em condições que poderiam ser
prejudiciais ao banco 74 . Do mesmo modo, como indicado na tabela 1, os acio -
nistas tinham dividendos garantidos por pior que fosse a situação financeira
da instituição 75 .
Entre 1813 e 1817, o Banco do Brasil cumpria o seu duplo objetivo, isto é,
primeiro fornecer recursos para financiar a despesa pública e, depois, regular
o meio circulante que, nessa altura, era constituído predominantemente por
suas notas. Entretanto, a pressão do governo para que o banco lhe forneces -
se recursos e também seus compromissos com os acionistas comprometiam
seu papel regulador do valor da moeda. Os recursos que entravam no banco
73 O capital foi totalmente integralizado entre 1817 e 1818. Cf. Franco, B. S., Os bancos…,
p. 16; Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do Brasil…, p. 59.
74 Lisboa, J. A., Reflexões sobr e o Banco do Brasil oferecidas aos seus acionistas , Rio de Janeiro, Tip.
Nacional, 1821.
75 Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do Brasil…, p. 58.

[83]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
ser viam de lastro para a emissão de notas que, por sua vez, ser viam para finan -
ciar as despesas públicas e os dividendos.
Como mencionado, os estatutos não previam limite para a emissão, deixan -
do espaço livre para o aumento do gasto público. Nesse período, não havia
condição econômica nem política para se pensar em alternativas de financia -
mento do gasto via criação de impostos ou empréstimos externos 76 . Restava
ao governo recorrer ao Banco do Brasil. O resultado do aumento da oferta
das notas do banco e da insuficiência de lastro foi sua desvalorização, que se
fez sentir entre 1818 e 1820 77 . Essa desvalorização foi significativa. Segundo
76 Viana, V ., O Banco do Brasil… ; Carreira, L. C., História financeira…
77 Freire, F ., Historia do Banco do Brazil … , p. 34.
T abela 1. Dividendos do primeiro Banco do Brasil (1808-1829)
Ano Dividendos (em mil-réis)
1810 1.254,579
1811 3.743,023
1812 5.011,224
1813 18.048,542
1814 43.267,700
1815 74.113,900
1816 120.297,961
1817 153.409,074
1818 202.027,018
1819 208.072,868
1820 227.139,274
1821 353.223,578
1822 281.891,819
1823 391.778,128
1824 424.003,755
1825 451.204,150
1826 640.029,087
1827 669.401,616
1828 716.206,206
1829 686.493,395
Fonte : Franco, A. y C. Pacheco, História do Banco do Brasil…

[84] Thiago F ontelas Rosado Gambi
Franco 78 , as notas do banco «abarrotavam as caixas das casas de comércio e as
algibeiras dos particulares, como papel quase sem valor».
As notas desvalorizadas do banco expulsavam o ouro de circulação. Além
disso, havia drenagem de moeda metálica da Corte tanto para as províncias,
quanto para o exterior . T al movimentação pressionava ainda mais a situação
da instituição. O excesso de emissão em relação ao estoque metálico do ban -
co colocava em dúvida a conversibilidade de suas notas.
A partir de 1818, o banco enfrentou uma crise de confiança. De acordo
com Amaro Cavalcanti 79 , nessa altura, o banco havia se tornado mero cana -
lizador de recursos para o governo. A desconfiança do público aumentava
com boatos de que o governo sacava à vontade moeda metálica dos cofres
da instituição. Sua desmoralização repercutia na imprensa. Houve então um
pânico e uma corrida bancária. Para contornar a situação, o governo mandou
prender os boateiros e decidiu duplicar o capital original do banco 80 .
Com a credibilidade abalada, o banco sofreu outro duro golpe em 1821
com o retorno de D. João para Portugal. A expectativa da partida da Corte
precipitou mais uma corrida ao banco. Para remediar o problema, o gover -
no lançou o decreto de 23 de março de 1821, que declarava «como dívidas
nacionais os desembolsos do Banco do Brasil» 81 . No limite, se o Estado não
tivesse condição de saldar sua dívida com o banco, esse decreto implicava a
possibilidade de curso forçado de suas notas e a inauguração formal do meio
circulante inconversível no país.
D. João partiu para a Europa em abril de 1821 e deixou nos cofres do
banco apenas duzentos contos de réis em moeda metálica para fazer frente
ao troco de suas notas. Muito pouco diante de uma emissão em circulação na
casa de oito mil contos. No entanto, se considerarmos insolvência a incapaci -
dade, por parte do banco, de realizar o troco de suas notas em metal, o banco
estava nessa situação desde antes da partida do regente 82 . Contabilmente, o
banco até apresentava crédito, mas seu principal devedor era o Estado, que
teria dificuldade para honrar sua dívida. De fato, em julho de 1821, o governo
mandou suspender o troco das notas do banco em metal.
78 Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do Brasil…, p. 67.
79 Cavalcanti, A., O meio cir culante…, p. 83.
80 Integralizado entre 1823 e 1824. Cf. Franco, B. S., Os bancos…, p. 16.
81 Brasil, Collecção das leis do Brazil de 1821 , Rio de Janeiro, Imprensa Nacional, 1889.
82 Franco, B. S., Os bancos…, p. 19.

[85]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
O comportamento ambíguo, combinando proteção e exploração, marcava
até aqui a relação entre Estado e banco. Ele se sustentava porque, num pri -
meiro momento, ganhavam o governo, a administração do banco e seus acio -
nistas. Ao longo do tempo, essa contradição acabou cobrando sua conta sob a
forma de uma deterioração da credibilidade do banco e, consequentemente,
da desvalorização de suas notas. Não se resolvia estruturalmente o problema
do déficit fiscal, assim como ficavam sem solução os problemas da qualidade
e escassez do meio circulante, apesar da abundância de notas bancárias des -
valorizadas lançadas na circulação.
A independência, em setembro de 1822, e as campanhas militares da déca -
da de 1820 agravaram a situação do banco. Premido pela realidade, o governo
adotou uma política fiscal expansionista financiada, em boa medida, com a
ajuda do Banco do Brasil. Por outro lado, sem querer abrir mão do lastro
metálico das notas bancárias, o mesmo governo adotava uma política mone -
tária restritiva ao proibir novas emissões do banco a partir de 1822. Era uma
tentativa de salvar a moeda e a credibilidade do banco, mas a proibição não
se efetivou (gráfico 2 acima).
No bojo de um conjunto de medidas para recuperar a confiança do pú -
blico no banco, um novo aumento de capital foi aprovado em 1824. A credi -
bilidade do banco parecia restabelecida uma vez que todas as ações lançadas
foram subscritas até o final do ano seguinte 83 . No entanto, vieram os conflitos
militares no norte e no sul. Nas palavras de Franco 84 , a guerra da Cisplati -
na «iria ferir tragicamente a vida financeira do jovem império, arrastando o
Banco do Brasil na voragem». À crise política fermentada pelo ressentimento
com a outorga da Constituição em 1824 juntou-se a crise financeira que faria
crescer a oposição ao imperador na assembleia legislativa.
O banco vivia pressionado no limite dos recursos para o troco de suas notas.
Finalmente, em novembro de 1827, foi proibido por lei de fazer novas emissões
a partir de janeiro de 1828, de modo a não aumentar a quantidade de notas em
circulação (gráfico 2 acima). Ao contrário da proibição anterior , esta foi efetiva,
mas o troco das notas do banco em metal já estava comprometido e foi restrin-
gido nessa época. A falência era uma questão de tempo e as discussões sobre o
futuro do banco começaram na câmara e, posteriormente, no senado. A extin-
ção do Banco do Brasil foi aprovada em setembro de 1829 e efetivada em dezem-
bro do mesmo ano, quando o banco completou vinte anos de funcionamento.
83 Franco, B. S., Os bancos…, p. 17; Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do Brasil…, p. 115.
84 Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do Brasil…, p. 112.

[86] Thiago F ontelas Rosado Gambi
T al como a experiência dos Estados Unidos, o primeiro Banco do Brasil
durou o tempo exato previsto em sua criação. Sucumbiu, no entanto, dian -
te de seu duplo objetivo: forjado para atender às necessidades de financia -
mento do Estado, excedeu-se em emissões por pressão do governo e pela
atuação de seus administradores e acionistas. A inter ferência do governo no
banco e a ausência de um limite legal para as emissões ajudam a explicar sua
extinção, mas também seria preciso considerar a influência das circunstâncias
políticas na decisão legislativa: a independência do país em 1822 e, sobretu -
do, a outorga da Constituição em 1824. A extinção do banco também estaria
ligada a uma racionalidade política que buscava atingir o imperador . As dis -
cussões sobre a criação de um novo banco nacional no Brasil se iniciaram
com a extinção do Banco do Brasil. Contudo, um novo banco desse tipo só
será efetivamente criado em 1853, já na vigência do segundo reinado.
O BANCO DO BRASIL DE 1853: A INDISCIPLINA DA MOEDA
O contexto de criação do segundo Banco do Brasil foi bastante diferente do
primeiro. Depois de sua extinção em 1829, surgiram no país, no final da dé -
cada de 1830, bancos emissores privados nas províncias. Na década de 1840,
aumentou o número dessas instituições, bem como sua distribuição espacial.
Havia, portanto, no vácuo de um banco nacional ligado ao Estado e de uma
legislação bancária específica, uma série de bancos privados que, em alguma
medida, inter feriam na oferta de moeda e crédito no império.
Em 1846, houve uma reforma monetária que estabelecia a paridade legal
da moeda brasileira em relação ao ouro e colocava o Brasil, pelo menos de
jur e , no padrão-ouro. A pluralidade emissora e a concorrência entre os ban -
cos, entretanto, dificultavam a manutenção do valor da moeda na paridade.
No início da década de 1850, a concorrência entre os dois maiores bancos
emissores da Corte, o Banco do Brasil de Mauá e o Banco Comercial, baixou
temporariamente a taxa de desconto local e levou a uma especulação que
acabaria trazendo problemas de liquidez e confiança à praça.
Por fim, mas não menos importante, o país já independente vivia o processo
de construção do Estado imperial que passava também pela centralização do
poder político na Corte e pela criação e manutenção de uma moeda forte. A
busca pela moeda forte seria o passaporte que traria ao império brasileiro esta -
bilidade econômica, unidade territorial, identidade nacional e, finalmente, in -
serção no mundo civilizado. Foi nesse quadro, em que o financiamento do gas -

[87]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
to público não figura como protagonista, que Joaquim José Rodrigues T orres 85
propôs, em 1852, quando estava no ministério da fazenda, a criação de um
banco nacional, vinculado ao Estado, com monopólio da emissão de notas.
A proposta do ministro pode ser enquadrada dentro de um projeto polí -
tico mais amplo, concretizado pelo núcleo do partido conser vador que ocu -
pava o poder naquela altura 86 . O controle da oferta de moeda no país via
monopólio de emissão num novo banco nacional ligado ao Estado seria uma
das facetas desse projeto, que assim reforçaria o poder político na Corte em
detrimento das províncias. T al projeto estava associado a um ideal civiliza -
tório que prezava a manutenção da ordem social e econômica do império.
No campo macroeconômico, a estabilidade do valor da moeda e do câmbio
estava na base da ordem e da civilização. Mas não só. Essa estabilidade tam -
bém amenizava o risco cambial envolvido no comércio externo, aumentando
a segurança de importadores e exportadores. Do mesmo modo, fortalecia o
crédito do governo brasileiro junto a emprestadores estrangeiros.
O liame entre a estratégia política e econômica envolvida na criação do
segundo Banco do Brasil foi ressaltado por Bárbara Levy . Ela sustentou que
o objetivo fundamental do banco era impor o poder da monarquia na gestão
da moeda, relacionando-o à construção do Estado nacional. Sua criação teria
significado um golpe, por parte do governo, no sistema bancário privado que
estava em expansão, o que provocou a reação de banqueiros que não estavam
dispostos a se submeter à centralização do setor bancário. O monopólio de
emissão e o monopólio da oferta de moeda seriam expressão da vitória do
poder central sobre o fragmentado poder regional. T al vitória teria levado o
governo a se sentir suficientemente forte para inter vir na circulação mone -
tária das províncias. De fato, os bancos emissores privados das províncias se
tornariam caixas filiais do Banco do Brasil. Assim, o banco corresponderia no
plano econômico à centralização que se processava no plano político 87 . Na
linha de Levy , Guimarães 88 lembrou que, no interior do Estado imperial, con -
ser vadores de importantes províncias do império ressaltavam a necessidade
85 Visconde de Itaboraí.
86 Gambi, T . F . R., O banco da Ordem , São Paulo, Alameda, 2015.
87 Levy , M. B. e A. M. R. Andrade, Fundamentos…, pp. 19 e 36; Levy , M. B., A indústria do Rio de
Janeiro através de suas Sociedades Anônimas , Rio de Janeiro, Ed. UFRJ, 1994, p. 61.
88 Guimarã es, C. G., Bancos, Economia e Poder no Segundo Reinado: o caso da sociedade bancária
Mauá, MacGregor & Companhia (1854-1866) , T ese (Doutorado em História Econômica),
Universidade de São Paulo, 1997, pp. 101-134.

[88] Thiago F ontelas Rosado Gambi
de controlar a oferta de moeda para colocar fim à pluralidade emissora no
Brasil, responsável pela indisciplina da moeda nacional.
Outros autores enfatizaram a questão econômica. Amaro Cavalcanti 89 afir -
mou que o propósito sabido do governo com o banco era obter o monopólio
de emissão, a fim de frear a circulação fiduciária e sanear o meio circulan -
te. Calógeras 90 também relacionou a criação do banco à perturbação que a
circu lação fiduciária trazia para o sistema monetário. No entanto, em sentido
oposto ao de Cavalcanti, atacava a pluralidade de emissão e defendia o gover -
no imperial ao argumentar a favor do meio circulante. Na mesma linha, para
Villela 91 , o monopólio de emissão do banco ser viria justamente para ordenar
a oferta monetária, a fim de suprir a crescente demanda por crédito e esta -
belecer uma circulação de notas lastreadas em ouro, coerente com a reforma
de 1846. Já Peláez e Suzigan 92 chamam a atenção para aspectos institucionais
como a ausência de regulamentação bancária e monetária, ao lado da circu -
lação fiduciária, como causa da substituição da pluralidade pelo monopólio
emissor . Finalmente, na historiografia do Banco do Brasil, Viana e Pacheco
relacionaram sua criação ao objetivo mais imediato de acabar com a concor -
rência emissora na Corte 93 .
De fato, Rodrigues T orres, o mentor do banco, considerava a estabilidade
do valor da moeda e do câmbio pré-condição para o aumento da riqueza do
país. No relatório do Ministério da Fazenda de 1849, ele apontou os inconve -
nientes da instabilidade monetária e cambial e defendeu que o governo lan -
çasse mão de todos os recursos disponíveis para estabilizar tais valores, inclu -
sive, se o momento fosse o adequado, criar um banco que pudesse controlar a
oferta de moeda em todo o império. Considerava a manutenção da paridade
definida pela lei de 1846 um compromisso solene entre o Estado e o país, e
um dos atos mais sensatos do legislativo brasileiro 94 . No relatório de 1852, em
89 Cavalcanti, A., O meio cir culante nacional (1836-1866) , Rio de Janeiro, Imprensa Nacional,
1893, p. 197.
90 Calógeras, J. P ., A política monetária…, pp. 99-100.
91 Villela, A. A., The political economy of money and banking in Imperial Brazil 1850-1870 , T ese (Douto -
rado em História econômica), London School of Economics and Political Science, 1999, p. 79.
92 Peláez, C. M. e W . Suzigan, História monetária…, p. 73.
93 Viana, V ., O Banco do Brasil…, pp. 332-333; Franco, A. e C. Pacheco, História do Banco do
Brasil…, p. 130.
94 Brasil, Ministério da Fazenda, Pr oposta e relatorio apr esentados á Assembléa Geral Legislativa na
Primeira Sessão da Oitava Legislatura do anno de 1849 pelo Ministro e Secr etario d’Estado dos Nego-
cios da Fazenda Joaquim José Rodrigues T or res , Rio de Janeiro, T yp. Nacional, 1850, p. 35.

[89]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
que foi apresentada a proposta do banco, ele indicou os seus objetivos: «Pare -
ce pois chegado o prazo de criar -se um Banco de emissão, que não só auxilie
o Governo no resgate do papel-moeda, mas ainda o progressivo aumento do
crédito e da riqueza nacional» 95 .
Em suma, parece claro tanto pela historiografia, quanto pela própria do -
cumentação, que o banco foi concebido para, primordialmente, auxiliar
o governo no resgate da circulação fiduciária e estabilizar o valor do meio
circulante na paridade legal estabelecida em 1846. Secundariamente, contri -
buir para o aumento progressivo do crédito e da riqueza nacional. O mono -
pólio de emissão e o resgate do papel-moeda, núcleo da proposta, indicavam
o privilégio da moeda em detrimento do crédito na concepção do banco.
Seria um banco privado de depósitos, descontos e emissão, organizado
como sociedade anônima. Assim como no primeiro banco e em experiências
estrangeiras, o caráter público e privado do segundo estabelecia um conflito
entre crédito e moeda em sua atuação. De um lado, a obrigação assumida
com o governo de valorizar o meio circulante via controle da emissão; de
outro, a pressão interna de acionistas para ampliar o limite de emissão tanto
para atender a necessidade do comércio, como para aumentar a distribui -
ção de dividendos, uma vez que maior emissão significava maior volume de
negócios e, conseqüentemente, maior lucro para o banco. O pagamento
de dividendos foi garantido durante todo o período de funcionamento do
banco (tabela 2).
Ao lado das operações comerciais, o banco contaria formalmente com o
monopólio da emissão de notas no império. Suas notas seriam aceitas no pa -
gamento de impostos e realizáveis em metal ou papel-moeda emitido pelo
T esouro, recursos que constituíam seu fundo disponível. Uma importante di -
ferença em relação ao banco anterior era que a emissão deveria respeitar o
limite do duplo do fundo disponível, limite conser vador até para o padrão
inglês de administração bancária.
Além disso, o banco teria que resgatar da circulação dois mil contos anuais
em papel-moeda do T esouro. A ligação com o Estado se concretizava na no -
meação, pelo imperador , do presidente e vice-presidente do banco. Em caso
de necessidade, o governo também poderia ser fiador do banco em emprésti -
mos estrangeiros desde que respeitado certo limite.
95 Brasil, Ministério da Fazenda, Pr oposta e relatorio apr esentados á Assembléa Geral Legislativa na
Primeira Sessão da Nona Legislatura do anno de 1852 pelo Ministro e Secr etario d’Estado dos Negocios
da Fazenda Joaquim José Rodrigues T or res , Rio de Janeiro, T yp. Nacional, 1853, p. 14.

[96] Thiago F ontelas Rosado Gambi
partir de 1800 apresentados, nota-se certa permanência institucional, o que
pode ter levado autores como Goodhart e W ood a perceberem uma evolução
na trajetória histórica dos bancos centrais. A experiência dos Estados Unidos
no fim do século XVIII e início do XIX , por outro lado, foi marcada pela cria -
ção de duas instituições distintas e com um inter valo de tempo entre elas. A
semelhança em todos os casos aparece no contexto mais amplo de criação de
bancos que envolve também elementos políticos. T odos foram criados, em
maior ou menor grau, para atender primeiro a necessidade de financiamento
do Estado. Com o tempo, a partir de meados do século XIX , a administração
da moeda tomou o lugar da questão fiscal como protagonista.
Os bancos nacionais do Brasil de 1808 e 1853 conformam uma experiência
semelhante a dos Estados Unidos em que não se nota uma permanência ins -
titucional, pelo contrário, percebe-se uma ruptura entre uma experiência e
outra. Isso não significa que não tenha havido aprendizado com a experiên -
cia, pois a atuação do segundo Banco do Brasil procurou evitar os problemas
obser vados no primeiro. Aparentemente, no caso brasileiro, tratou-se menos
de uma evolução e mais de uma ruptura com aprendizado expressa na cria -
ção e recriação do banco em contextos bastante distintos, primeiro com o
Estado português na colônia e depois num país já independente em busca
de consolidar a construção de um Estado nacional. Entretanto, a experiência
brasileira acompanhou a internacional com surpreendente grau de sincronia
quanto aos objetivos da criação de um banco ligado ao Estado, primeiro com
a preocupação fiscal em 1808 e depois com a monetária em 1853.
Em suma, se não é possível obser var uma permanência institucional em
todos os casos referidos, é possível notar trajetórias que levam os bancos liga -
dos ao Estado da preocupação fiscal à monetária, o que de fato os aproxima
daquilo que viria a ser um banco central já no século XX . Falou-se anterior -
mente num debate na historiografia sobre a definição de banco central. Fo -
ram citados, para ilustrar , os critérios de Thornton e Bagehot, no século XIX ,
e de Goodhart ou Capie mais recentemente. T odos eles enfatizaram o em -
pírico ao avaliar a natureza pública ou privada e as funções da instituição
para defini-la como banco central. Daí a diversidade de definições. No en -
tanto, aparentemente desconsideraram duas questões metodológicas talvez
mais caras a historiadores do que a economistas, quais sejam, o anacronismo
e a teleologia.
Sem dúvida, os bancos nacionais ligados ao Estado referidos neste trabalho
em algum momento exerceram funções hoje consideradas como de banco
central, mas isso não quer dizer que a natureza de sua concepção ou a lógi -
ca de sua atuação significassem o que hoje significa um banco central. Por -

[97]
Bancos nacionais do Brasil: os casos de 1808 e 1853
tanto, chama-los assim sem maiores considerações, poderia ser considerado
um anacronismo.
É verdade também que em alguns momentos a atuação daqueles bancos
se aproximou razoavelmente do que fazem os bancos centrais de hoje e,
por isso, aparentemente caberia classifica-los como «proto-bancos centrais»,
como fez criteriosamente Villela no caso do segundo Banco do Brasil 100 . No
entanto, essa classificação poderia indicar que os bancos nacionais ligados
ao Estado, embora não tivessem sido criados intencionalmente para tal, se
tornariam bancos centrais quase necessariamente, o que levaria ao problema
da teleologia.
O caso dos bancos nacionais do Brasil tratado neste trabalho carrega a
peculiaridade da ruptura e aprendizado. E é evidente que essas experiências
não guardam relação com as instituições criadas posteriormente que fizeram
as funções de banco central no Brasil. Ambos foram bancos privados ligados
ao Estado, sendo que o segundo foi concebido e atuou de modo próximo ao
que se considera hoje como banco central, no entanto, com uma racionali -
dade embutida em sua criação e atuação que o atrelam à especificidade das
circunstâncias brasileiras, ao projeto político conser vador e à economia mer -
cantil, agrária e escravista. Por isso, e para evitar o anacronismo e a teleologia,
talvez seja mais preciso trata-los como bancos nacionais ligados ao Estado do
que como bancos centrais.
BIBLIOGRAFIA
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tor y , vol. 2, Oxford, Oxford University Press, 2003.
100 Cf. especialmente nota 69 em Villela, A. A., The political economy…, p. 259.

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O EST ADO IMPERIAL E O SISTEMA BANCÁRIO
BRASILEIRO: O BANCO DO «BRASIL DE MAUÁ»
E A REFORMA BANCÁRIA DE 1853
Carlos Gabriel Guimarães
Universidade Federal Fluminense
A organização da estrutura bancária, seus ativos, mercados e instituições, está
intimamente ligada à organização do Estado Nacional, e, como ressaltou Ma -
ria Bárbara Levy , «a estrutura financeira destaca-se pela extrema sensibilidade
às manipulações de caráter jurídico-político» 1 .
No caso do Império brasileiro, a consolidação política do projeto do re -
gresso conser vador ao final da década de 1840 significou não só a vitória dos
grandes proprietários de terras e de escravos, negociantes e burocratas (civil e
militar) 2 da região Centro-Sul, como também a consolidação da centralização
política do Estado Imperial em torno da cidade do Rio de Janeiro, o muni -
cípio Neutro da Corte desde 1834 3 . Esta «nova metrópole», ao defender os
1 Levy , M. B . , História da Bolsa de V alores do Rio de Janeir o , Rio de Janeiro, IBMEC, 1977, p. 47.
2 A respeito da relação dos negociantes de grosso trato e a formação do Estado Imperial veri -
ficar os seguintes trabalhos: Dias, M. O. S., «A Interiorização da Metrópole (1808-1853)», in
Mota, C. G. (org.), 1822 Dimensões, 2ª ed., São Paulo, Ed. Perspectiva, 1986; Martinho, L. M.
e R. Gorestein, Negociantes e Caixeiros na Sociedade da Independência , Rio de Janeiro, Sec. Muni -
cipal do Rio de Janeiro, 1993; Oliveira, C. H. L. S., A astúcia liberal: relações de mer cado e projetos
políticos no Rio de Janeiro (1820-1824), Bragança Paulista, EDUSF , 1999; Malerba, J., A Cor te no
exílio; civilização e poder no Brasil às vésperas da Independência , São Paulo, Cia. das Letras, 2000.
3 A respeito da formação do Estado Imperial destacamos os seguintes trabalhos de perspec-
tivas teóricas diferentes: Mattos, I. R . , O T empo Saquarema , São Paulo, HUCITEC, 1987; Car -
valho, J. M., A Construção da Ordem e T eatro das Sombras , Rio de Janeiro, EDUFRJ/Relume
Dumará, 1996. Uma leitura crítica à «historiografia saquarema» desses autores, cf. Mello,
E. C., O Nor te Agrário e o Império, 1871-1889, 2ª ed. revisada, Rio de Janeiro, T opbooks, 1998;
Graham, R., Clientelismo e política no Brasil do século XIX , tradução de Celina Brandt, Rio de
Janeiro, Editora UFRJ, 1997. Uma leitura crítica à centralização em torno do Rio de Janeiro,
ressaltando o federalismo fruto do período regencial, cf. Dolhnikoff, M., O pacto imperial:
origens do federalismo no Brasil , São Paulo, Globo, 2004.

[102] Carlos Gabriel Guimarães
interesses da classe dominante senhorial, que deteve a hegemonia do Estado,
vai estender seus domínios sobre o sistema financeiro, significando um maior
controle sobre o crédito e as instituições financeiras.
Como expressão dessa vitória centralizadora, tivemos a adoção de medi -
das institucionais importantes tais como a Reforma Monetária e a adoção do
Padrão Ouro de 1846, essas duas ainda no quinquênio liberal de 1844-1848,
o fim do T ráfico Negreiro, a criação do Código Comercial e a Lei de T erras,
essas últimas em 1850 com o gabinete conser vador de 1849 4 . Legitimando o
«projeto civilizatório» do Brasil Imperial, tais medidas possibilitaram legal -
mente o surgimento de empresas organizadas sob a forma de sociedades anô -
nimas, sociedades comanditas e outros tipos de sociedades comerciais, princi -
palmente nos setores secundários e terciários da economia 5 .
T endo participado ativamente nessa conjuntura política e econômica, o
negociante 6 e deputado do Partido Liberal Irineu Evangelista de Souza (fu -
turo Barão e, depois, Visconde com grandeza de Mauá), juntamente com
grandes negociantes e capitalistas da Praça do Rio de Janeiro, organizou o
segundo Banco do Brasil em 1851. A organização desse banco levou às se -
guintes questões: Que tipo de banco foi o segundo Banco do Brasil? Qual foi
o motivo do curto período de existência dessa instituição bancária? O Estado
Imperial teve culpa nessa História?
4 Gabinete conser vador de 6 de outubro de 1849 sob a liderança de José da Costa Car valho, o
Visconde de Monte Alegre. Cf. Guimarães, C. G., A presença inglesa nas Finanças e no Comér cio
no Brasil Imperial: os casos da Sociedade Bancária Mauá, MacGregor & Co. (1854-1866) e da firma
inglesa Samuel Phillips & Co. (1808-1840) , São Paulo, Editora Alameda, 2012 (capítulo 1).
5 A respeito do capital e do número das sociedades anônimas e comanditas registradas no
T ribunal de Comércio verificar Brasil, Ministério da Justiça, Relatório do Ministério da Justiça
apresentado á Assembleia Geral na 4ª Sessão da 12ª Legislatura, Rio de Janeiro, Imprensa Nacio-
nal, 1866 (anexo 1: mapa das Sociedades Anônimas) apud Levy , M. B . , A Indústria do Rio de
Janeiro através de suas sociedades anônimas , Rio de Janeiro, EDUFRJ, 1994, pp. 55-56.
6 A palavra negociante vem do termo «negociantes de grosso trato» e foi utilizada durante o
século XIX na distinção entre os comerciantes. Na definição proposta pelo José da Silva Lis -
boa, o Visconde de Cairu, os negociantes «são aqueles que empregam grandes fundos em
tráficos e manufaturas, pondo em rápido movimento e extensão a indústria nacional, sala -
riando e mantendo muitas pessoas, e assim indireta mais eficazmente promovendo a agricul -
tura, original fonte de riquezas nacionais (…). São os que fazem comércio da especulação,
bancos e seguros. Precisam de grande penetração, sagacidade e inteligência teórica e prática,
para bem calcularem as circunstâncias vantajosas aos negócios que projetam». Lisboa, J. S.,
Princípios de Direito Mer cantil e leis de Marinha, Rio de Janeiro, T yp. Acadêmica, 1874, p. 511.
No tocante à palavra capitalista, utilizamos o seu significado na época, ou seja, pessoa «que
tem grandes cabedaes, e dinheiro para suas negociações e meneyo». Silva, A. M., Diccionário
da Lingua Por tugueza, tomo I, A-E. 4ª ed., Rio de Janeiro, Impressão Régia, 1831, p. 336.

[103]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
BANCOS, CRÉDITO E O EST ADO IMPERIAL
A vitória do projeto político conser vador do Estado Imperial escravista possi -
bilitou não só o crescimento e a conser vação do comércio negreiro, mesmo
ilegal após a lei de 1831 7 , como legitimou uma política da escravidão como
ressaltou T amis Parron 8 . T al política foi fundamental para a expansão da
produção cafeeira no V ale do Paraíba fluminense e paulista 9 , e possibili -
tou que o café suplantasse o açúcar como principal produto de exportação
brasileiro após 1830 (tabela 1). Entretanto, na visão de Steven T opic, essa
crescente exportação de café foi resultado muito mais da elasticidade-renda
e elasticidade-preço da demanda por café nos EUA e na Europa Ociden -
tal desde 1820, do que pelo lado da oferta (produção) e de seus custos de -
crescentes no Brasil em virtude da disponibilidade de terra e mão de obra
escrava 10 . Debate à parte, na década de 1830, «o Brasil já era o principal
produtor , com cerca de 650 mil sacas, seguido por Cuba, Java (Ásia/Holan -
da) e Haiti, cada um com níveis de produção variando entre 350 mil e 450
mil sacas» 11 .
7 Sobre a lei de 1831, cf. Mamigonian, B. e K. Grinberg (orgs.), «Dossiê – “Para inglês ver?”
Revisitando a Lei de 1831», Estudos Afro-Asiáticos , ano 29, nº 1/2/3, jan/dez 2007, pp. 87-340;
Peixoto, R. C., O poder e a lei: O jogo político no processo de elaboração da «lei para inglês ver» (1826-
1831) , Dissertação de Mestrado, História, UFF/PPGH, 2013.
8 Parron, T ., A política da escravidão no Império do Brasil, 1826/1865 , Rio de Janeiro, Civilização
Brasileira, 2011, pp. 18 ss.
9 Stein, S., Grandeza e Decadência do Café no V ale do Paraíba , tradução de Edgar Magalhães, São
Paulo , Brasiliense, 1961; Mello, P . C., A economia da escravidão nas fazendas de café: 1850-1888 ,
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10 T opic, S., «The W orld Coffee Market in the Eighteenth and Nineteeth centuries, from Co-
lonial to National Regimes», Working Paper 04, UCLA, 2004, p. 25. Disponível em: <http:/ /
www .lse.ac.uk/economicHistor y/Research/GEHN/GEHNPDF/W orkingPaper04ST .pdf>.
11 Bacha, E., «Política Brasileira do Café. Uma avaliação centenária», em Bacha, E. e R.
Greenhill, Mar celino Mar tins & E. Johsnton. 150 anos de café , 2ª ed., São Paulo, Salamandra
Cons. Editorial, 1992, p. 20. Outra referência sobre a política brasileira do café, cf. Netto,
D. A., O Problema do Café no Brasil , 3ª ed., São Paulo, Ed. UNESP , 2009.

[104] Carlos Gabriel Guimarães
T abela 1. Brasil: Setor Externo, 1820-1889
Datas Café Açúcar Algodão Borracha Couros
e Peles Fumo Cacau Outros* T otal
1821-30 19,2 27,8 21,0 0,0 13,8 2,6 0,5 15,1 100,0
1831-40 43,8 24,4 10,6 0,4 7,9 1,8 0,5 10,6 100,0
1841-50 42,6 26,3 7,4 0,5 8,6 1,9 0,9 11,8 100,0
1851-60 51,7 19,5 5,8 2,3 7,2 2,6 1,0 9,8 100,0
1861-70 44,3 12,7 19,1 3,6 5,9 3,0 0,9 10,5 100,0
1871-80 56,8 11,8 8,4 5,5 5,3 3,4 1,3 7,5 100,0
1881-90 62,2 9,8 4,4 7,8 3,2 2,7 1,6 8,3 100,0
Obs .: * Outros consistiam em produtos como er va-mate, diamantes, ouro, castanhas do Pará, madeiras,
farinha de mandioca, aguardente e outros produtos, sobre os quais não se dispões de informações estatís -
ticas confiáveis.
Fonte : IBGE. Anuário Estatístico 1939/1940. In: Nogueira, D., Raízes de uma Nação , Rio de Janeiro, Forense
Universitária, 1988, p. 342.
O crescimento das transações comerciais tornou necessária a modificação
na estrutura financeira no Brasil que, desde a liquidação do primeiro Banco
do Brasil em 1829 12 , era bastante limitada e girando em torno do T esouro
Nacional. O aparecimento dos bancos comerciais nas décadas 1830 e 1840
fez com que seus vales bancários competissem com a moeda nacional emitida
pelo T esouro. Em face de tal situação, intensificou-se o debate político sobre
a questão da moeda e do crédito 13 .
A política monetária brasileira do século XIX ficou conhecida na historio -
grafia econômica brasileira como a da controvérsia «metalismo versus papelis -
mo» 14 . Na realidade, tratou-se de um debate político e, conforme já destacou
12 A respeito do primeiro Banco do Brasil e dos bancos comerciais verificar os trabalhos de:
Franco, B. S., Os bancos do Brasil: sua história, defeitos de organização atual e reforma do sistema
bancário , 2ª ed., Brasília, UnB, 1984 (a primeira edição é de 1848); Levy , M. B., História dos
Bancos Comerciais no Brasil , Rio de Janeiro, IBMEC, 1972; Peláez, C. M. e W . Suzigan, História
Monetária do Brasil , 2ª ed., Brasília, UnB, 1981; Cardoso, J. L., «Novos elementos para a his-
tória do Banco do Brasil (1808-1829): crónica de um fracasso anunciado», Revista Brasileira
de História , vol. 30, nº 59, São Paulo, junho 2010.
13 Levy , M. B. e A. M. R. Andrade, «Fundamentos do sistema bancário no Brasil 1834-1860»,
Estudos Econômicos , São Paulo, IPE, 1985, pp. 17-48 .
14 «T al controvérsia ficou marcada de diversas formas tais como unidade emissora versus plu-
ralidade de emissão; emissão estatal versus emissão de bancos privados; lastro metálico in-
tegral ou parcial versus lastro por meio de títulos ou moeda fiduciária». Cf. Saes, F . A. M.,
Crédito e Bancos no Desenvolvimento da Economia Paulista 1850-1930 , São Paulo, IPE, 1986.

[105]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
Max W eber , a política econômica estava intimamente ligada aos interesses do
governo 15 . Num artigo em que analisa o controle do sistema financeiro em
períodos de centralização política e organização do Estado, Rondo Came -
ron 16 destacou o seguinte:
«Se bem que o conceito seja elástico e ambíguo, o que se obser va, na maioria das
vezes, é o fato histórico de que a metrópole (como quer que seja definida ou iden -
tificada) procura impor seu domínio ou controle à hinterlândia. Na área financei-
ra, este domínio traduz-se pela posse ou regulamentação das instituições finan -
ceiras da hinterlândia por elementos da metrópole ou, ainda, pela imposição de
uma ortodoxia monetária, por parte desta. As razões para este domínio ou contro -
le variam: no caso mais simples, podem ser apenas uma questão de maximização
dos lucros (ou mais precisamente, de auferirem lucros monopolísticos) de uma
ou de um grupo de instituições financeiras da metrópole. Em casos mais com -
plexos, tais como as leis de navegação e outros controles coloniais dos primeiros
impérios modernos, o motivo pode ser o interesse dos dirigentes da metrópole em
orientar e controlar o desenvolvimento da hinterlândia em seu próprio benefício
ou em benefício de seus subordinados».
Portanto, no interior desse debate, o papel dos bancos para a centralização
e canalização do crédito teve um destaque especial. Para uma determinada
fração da classe senhorial, formada por negociantes do comércio de cabota -
gem e da importação e exportação, e também pelos proprietários de terras e
escravos, filiada do Partido Liberal, os bancos comerciais e emissores tinham
uma função muito importante na economia, na medida em que centraliza -
vam o crédito para as transações comerciais. Dentro desse grupo, destacamos
políticos liberais como Bernardo de Souza Franco 17 e do próprio Barão de
Mauá, que criticavam não só a carência do meio circulante, como os pró -
prios bancos existentes na década de 1840. Defensor da pluralidade bancária,
15 A respeito da relação política e economia, cf. W eber , M., «A política econômica do Gover-
no», em Cohn, Gabriel (coord.), Max W eber , São Paulo, Ática, 1982.
16 Cameron, R., «Metrópole e Hinterlândia na História das Finanças», Revista Brasileira de Eco-
nomia , vol. 26, nº 3, jul./set. 1972, p. 238.
17 Nascido em 1805, em Belém, era filho do negociante Manoel João Francisco. Formado em
Direito, atuou como juiz e desembargador . Representou Belém na Câmara dos Deputados,
em várias legislaturas, e também no Senado. Foi membro do Conselho de Estado, ministro
do Império, Grã-Cruz de Cristo e Dignitário da Rosa. Presidiu as províncias do Pará, Alagoas
e Rio de Janeiro. Presidiu a província do Rio de Janeiro no período de novembro de 1864
a setembro de 1865. Cf. <http:/ /www .pensario.uff.br/texto/1864-1865-bernardo-de-sousa-
franco>.

[112] Carlos Gabriel Guimarães
Quadro 3. Diretoria do Banco do Brasil (1851-1853)
Cargo 1851 1852 1853
Presidente José Antonio Moreira (Barão de Ipane -
ma). Negociante Nacional*
Comércio de navios e gêneros nacionais –
mat. nº 528, 4/10/1852**
Honório Hermeto Carneiro Leão
(Marquês do Paraná). Negociante
Nacional*
Honório Hermeto Carneiro Leão
Ministro da Fazenda do Gabinete
de 6 de setembro de 1853
Secretário Irineu Evangelista de Souza (Visconde de
Mauá). Negociante Nacional* comércio
de fazendas por atacado – mat. nº 279, de
5/05/1851**.
Francisco Casemiro de Cruz T ei -
xeira. Negociante Estrangeiro de
Importação e Exportação*
João José Ribeiro da Silva. Nego -
ciante Nacional*
Francisco Casemiro de Cruz T ei -
xeira
João José Ribeiro Silva
Diretores:
1) Presidente
1) Manoel Machado Coelho 1) Irineu Evangelista de Souza
2) Secretário 2) Irineu Evangelista de Souza 2) Militão Máximo de Souza. De -
putado do T ribunal do Comércio
da Corte (1853)*
3) Membros 3) José Antonio de Figueiredo Jr . Nego -
ciante Nacional – Capitalista e proprietá -
rio de prédios, etc. *– Comércio de im -
portação de carne seca e gêneros do Sul
e do Rio da Prata
Manoel Machado Coelho. Negociante
Nacional*
Militão Máximo de Souza. Negociante
Nacional*– Comércio de Importação de
carne seca e gêneros do Sul e do Rio da
Prata comércio de grosso trato de navios e
de comissões – mat. nº 3, de 2/01/1851**
3) Militão Máximo de Souza
José Antonio de Figueiredo Jr
João Ignácio T avares. Negociante
Nacional*
Manoel Joaquim Ferreiro Netto.
Negociante Nacional*
José Bernardino T eixeira. Nego -
ciante Nacional*
José Antonio de Figueiredo Jr
Antonio Ribeiro Queiroga. Nego -
ciante Nacional* – Armarinho e
loja de Miudezas, etc.
João Ignácio T avares
José Bernardino T eixeira
Manoel Joaquim Ferreira Netto

[113]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
Quadro 3. Diretoria do Banco do Brasil (1851-1853) (cont.)
Cargo 1851 1852 1853
Gerente George Gracie
Cidadão brasileiro, natural da Escócia,
corretor de fundos públicos – mat. nº
804, 2/04/1855**
George Gracie George Gracie
T esoureiro Henrique Benjamim Riedy
Corretor de fundos públicos***
Joaquim Pereira Vianna da Lima
J r.
Joaquim Pereira Vianna da Lima
J r.
Fonte : Guimarães, C. G., A presença inglesa… , pp. 118-119.

[114] Carlos Gabriel Guimarães
T abela 2. Balanço do Banco do Brasil (1851-1853) – V alores nominais
Jun 1852 Dez 1852 Jun 1853
1. Ativo
1.1. Empréstimos* (8.658:834$707) (9.361:497$034) (12.579:127$430)
1.1.1. Letras descontadas 8.658:464$085 9.360:627$019 5.887:483$501
1.1.2. Letras caucionadas - – 6.689:691$057
1.1.3. Descontos a receber 370$622 870$015 1:952$867
1.2. Encaixe
1.2.1. Caixa**: 2.726:160$111 1.443:005$151 1.828:597$730
1.2.1.1. Em dinheiro – – 830:697$730
1.2.1.2. Em letras do tesouro – – 323:500$000
1.2.1.3. Em letras de emissão – – 674:400$000
1.2.2. Caixa filial do Rio Grande – 355$000 104:768$000
1.2.3. Banco de Pernambuco – 66:315$978 20:821$850
1.2.4. Agência em Londres 697$712 697$712 697$712
1.2.5. Metais – 78:437$000 14:499$540
1.3. Acionistas 7.000:000$000 5.000:900$000 2.999:100$000
1.4. Outros:
1.4.1. Casa do Banco 143:523$722** 138:352$332 141:741$202
1.4.2. Mobilia – – –
T otal 18.529:216$252 17.884:096$241 17.665:623$829
2. Passivo
2.1. Capital 10.000:000$000 10.000:000$000 10.000:000$000
2.2. Reser va 11:264$102 23:001$680 42:867$104
2.3. Selo 2:048$260 1:560$720 4:124$800
2.4. Depósitos****: 8.348:256$400 7.675:276$141 7.317:167$475
2.4.1. Letras a pagar 4.956:440$324 5.956:276$141 4.957:427$332
2.4.2. Letras de emissão 782:800$000 1.594:200$000 1.912:600$000
2.4.3. Cautelas de depósito 2.109:600$000 124:800$000 4:000$000
2.4.4. Conta corrente 498:807$178 – 443:140$143
2.4.5. Credores de juros 608$898 – –
2.5. Dividendos:
2.5.1. 1º Dividendo 160:000$000 1:736$000 1:032$000
2.5.2. 2º Dividendo – 180:000$000 1:827$000

[115]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
relação ao caixa do banco, verificamos uma diminuição dessa conta, que caiu
de 2.728:160$111 em junho de 1852, para 1.443:005$151 em dezembro de
1852. Esse declínio de 89 % foi amenizado com o aumento do caixa em junho
de 1853, que passou para 1.829:597$730, uma recuperação de 26 %. Nessa
recuperação, chamou atenção a presença das letras de emissão, letras do te -
souro e os depósitos da filial do banco de Rio Grande. Outras contas interes -
santes no caixa foram as contas do banco de Pernambuco 38 e a do Banco da
Inglaterra. Infelizmente, não temos dados sobre essas; porém, no tocante à
conta do banco de Pernambuco, acreditamos que o Banco do Brasil se cons -
tituiu num dos caixas para recursos do banco de Pernambuco.
Com relação ao Passivo do banco, ou seja, das obrigações do banco, hou -
ve um aumento da reser va, que passou 11:264$102 em junho de 1852, para
42:867$104 em junho de 1853. T al conta, que era exigida por lei, e cuja fun -
ção primordial é controlar a quantidade de depósitos, sinalizava uma dimi -
nuição dos mesmos, o que de fato aconteceu. A conta depósitos diminuiu
de 8.348:256$400 em junho de 1852, para 7.317:167$475 em junho de 1853,
uma diminuição de 14 %. Ainda no Passivo, vale destacar o aumento das
depósito em valores, títulos, como letras do tesouro e da dívida pública, hipotecas de bens
de raiz (…)». No Código Comercial de 1850, a caução é sinônimo da fiança, que por sua
vez, está associada aos corretores, artigos 40 44, 256 a 258, e 784 e 785. Martins, F ., Contratos
e Obrigações comerciais , 14ª ed., Rio de Janeiro, Forense, 1997, pp. 319-329.
38 O banco de Pernambuco foi fundado por negociantes da Praça do Recife, e, muitos deles,
como Francisco Antônio de Oliveira, o Barão do Beberibe, foram traficantes de escravos.
Cf. Dourado, B. M., Comércio de Gr osso T rato e interesses mer cantis no Recife, Pernambuco (c. 1837-
c. 1871): a trajetória do negociante João Pinto de Lemos , Dissertação (Mestrado em História),
Niterói, PPGH, 2015, pp. 31-33.
T abela 2. Balanço do Banco do Brasil (1851-1853) – V alores nominais (cont.)
Jun 1852 Dez 1852 Jun 1853
2.5.3. 3º Dividendo – – 296:000$000
2.5.4. Dividendo de Caução – 180$000 600$000
2.6. Perdas e lucros 7:647$490 2:341$700 2:005$450
T otal 18.529:216$252 17.884:096$241 17.665:623$829
Fonte : Banco do Brasil. Publicações a pedido e Commercio. Jornal do Commercio . 1852, 1853.
Empréstimo = 1.1.1 + 1.1.2 + 1.1.3
** Caixa = 1.2.1.1 + 1.2.1.2 + 1.2.1.3
*** Casa do Banco + mobília
**** Depósitos = 2.4.1 + 2.4.2 + 2.4.3 + 2.4.4 + 2.4.5

[116] Carlos Gabriel Guimarães
emissões de letras, que passaram de 782:800$000 em junho de 1852, para
1.594:200$000 em dezembro do mesmo ano, aumento esse da ordem de
100 %, e próximo do terço do fundo efetivo do banco.
O fundo de reser va, uma conta importante que representa um «colchão»
para o banco, aumentou de 11:264$102 em 1851, para 42:867$104 em 1853.
Esse aumento, de certa forma retratou a situação do banco em 1853, de uma
maior exposição à crise.
Ainda com relação ao passivo, foram distribuídos os dividendos aos acio -
nistas, que aumentaram de 160 contos, em 1851, para 296 contos em 1853.
Os depósitos tiveram uma queda, passando de 8.348:256$400 em 1851, para
7.317:167$475 em 1853, recuo de 13 %, e que pode estar relacionado com
a crise de 1853. Outra conta importante do passivo foi a de perdas e lucros,
e analisando os números, houve uma queda de 7:647$490 em 1851 para
2:005$450, ou seja, de mais de 70 %. Como a conta perdas e lucros, nos dias
atuais, é de fundamental importância, uma «espécie de fotografia do patrimô -
nio da empresa», surgiu uma questão: como foi possível aumentar e distribuir
os dividendos com deterioração do patrimônio? Uma possível resposta veio
da obser vação de James Gilbart acerca da conta lucros e perdas:
«No fim do anno passa-se o balanço final da conta lucros e perdas para outras
contas Se deve ficar no banco como fundo de reser va transfere-se para a respec -
tiva conta. Se deve ser distribuído pelos acionistas, passa-se para a conta dos dividendos »
(grifo nosso) 39 .
No intuito de compreender melhor os balanços, fizemos a análise da re -
lação Ativo/Passivo do banco, através dos coeficientes Caixa/Depósito e Em -
préstimo/Depósito (tabela 3). A prática bancária sugere que, no tocante ao
primeiro coeficiente, comumente chamado de Coeficiente de Encaixe, «um
elevado valor é desaconselhável em termos de rentabilidade, visto que isso
implicaria um excesso de recursos líquidos por aplicar . Em contrapartida, um
valor muito baixo é também reconhecido como indesejável, pois traduz uma
situação em que potencialmente o banco pode ter dificuldade em satisfazer
39 Gilbart, J. W ., T ratado Practico dos Bancos. Manual por James W illiam Gilbar t, ger ente do Banco
de Londres e W estminster traduzido pelo Dr . Luiz Joaquim de Oliveira e Castro , tomo II, Rio de
Janeiro, Livraria de B. L. Garnier , 1859, p. 48. James Gilbart foi o primeiro diretor geral
(general manager) do London and W estminster Bank, um dos primeiros bancos por ações
na Grã-Bretanha, criado em 1834. James Gilbart foi um dos principais pensadores da Escola
Papelista.

[117]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
todos os seus compromissos à vista» 40 . Com um coeficiente de 0,27 em junho
de 1853, podemos constatar que a situação do Banco do Brasil era boa, apre -
sentando rentabilidade e tendo condições de satisfazer os seus compromissos.
Entretanto, é bom ressaltar que no final do ano de 1852, a situação do banco
não era muito tranquila, pois o coeficiente estava baixo, em torno de 0,21. A
situação do banco ao final de 1852, juntamente com o orçamento favorável,
a nosso ver , possibilitou ao governo imperial propor o projeto de reforma
bancária, como ficou claro no Relatório do Ministério da Fazenda de 1852 41 .
Quanto ao segundo coeficiente, Empréstimo/Depósito, os números apre -
sentados permitem concluir que o Banco do Brasil tinha muito mais a receber
do que a pagar . Em outras palavras, o banco apresentava liquidez, já que seus
recursos líquidos não estavam imobilizados, e tinha rentabilidade, o que pos -
sibilitou a distribuição e aumento dos dividendos aos acionistas.
T abela 3. Coeficientes do Banco do Brasil, Caixa/Depósito, Empréstimos/Depósitos
Ano Caixa/Depósito Emprestimo/Depósito
Jun/1852 0,33 1,04
Dez/1852 0,21 1,22
Jun/1853 0,27 1,72
Fonte : Guimarães, C. G., A presença inglesa… , p. 136.
Foi destacado que para o governo imperial, a concorrência entre o Banco
do Brasil e o Banco Comercial do Rio de Janeiro constituiu-se na principal
causa da crise bancária de 1853, e que resultou na fusão de ambos, gerando
o terceiro Banco do Brasil 42 . A razão alegada pelo governo foi de que tal
rivalidade entre os bancos estava gerando uma crise econômica em virtude
da depreciação da moeda e do câmbio. No Retrospecto Mensal de Maio, o
Jornal do Commercio , de 2/06/1853, através do seu editorial, responsabilizava
40 Reis, J., «Os Bancos Portugueses 1850-1913», 1ª Conferência Internacional de Empr esas , Niterói,
ABPHE, 1991, p. 67.
41 Guimarães, C. G., A pr esença inglesa …
42 Peláez, C. M. e W . Suzigan, História Monetária… ; Villela, A., The Political Economy of money
and Banking in Imperial Brazil, 1850-1870 , London, Thesis of Doctor Philosophy (Economic
Histor y), London School of Economics and Political Science, 1999; Gambi, T . F . R., O banco
da Ordem… Importante comparar com outros países e a relação entre crise e a criação de
um banco nacional com o monopólio da emissão de notas. Cf. Buyst, E. e I. Maes, Central
banking in 19th-centur y Belgium: was the NBB a lender of last r esor t? Disponível em: <http:/ /
economix.fr/pdf/seminaires/H2S/Buyst.pdf>.

[118] Carlos Gabriel Guimarães
a concorrência e a política de emissões dos bancos como causadora da crise
que afetava a praça do Rio de Janeiro. Dizia o Jornal o seguinte a respeito das
operações bancárias:
«No mercado monetário, o de desconto foi o que prendeu quasi exclusivamente
a attenção da praça durante todo o mez, e ao qual se subordinarão todas as tran -
sacções. O seu estado tornou-se uma fonte de cuidados e de embaraços para a
maior parte das nossas casas comerceaes, e por assim dizer paralysou as operações
ordinarias da praça. Bem que o actual estado de cousas fosse previsto de ha muito
pelos negociantes mais prudentes, a todos tem feito soffrer , mais ou menos, a su -
bita pressão que se seguio á determinação tomada pelos bancos de suspenderem
suas operações, exceptuando sómente o caso da reforma parcial das letras por
eles descontadas. Esta determinação collocou grande numero de casa em aperto
taes, que se lhes não tivessem valido os recursos ministrados com a mais louvavel
liberalidade por alguns dos nossos primeiros corretores de fundos, teriamos pre -
senciado seguramente uma crise seria.
(…)
Como era de esperar , o juro foi subindo á proporção que apparecia e augmenta -
va a demanda do dinheiro, até que chegou a 9 e 10 % para as primeiras firmas.
Ao passo que assim se elevava o juro e se tomava o dinheiro a 8 % sob caução de
apólices da dívida pública, adherião os bancos, na reforma das suas letras, á taxa
antiga de 7 %, e conser vão o juro a 5 %, desviando assim os capitaes e impossibili -
tando-se de dar a praça o auxilio de que ella car ecia !(grifo nosso).
A posição e o procedimento dos bancos tem sido o assumpto geral da conversa -
ção. A diminuição do capital fluctuante, por motivo da sahida de quantias avulta -
das para as provincias, contribuio muito por sem duvida para o aperto que hoje
se sente; mas estamos que a causa principal desse aper to foi o espirito de especulação e
a demasiada expansão das operações, alimentados, se é que não foram pr ovocaddos, pelas
insolitas facilidades dadas pelos bancos em maio e junho do anno passado. Que a of fer ta
de dinheir o barato e a prazo de um anno levou muita gente a transacções que a prudencia
r epr ovava por excessivas, é cousa que ninguém contesta (grifo nosso). (…)» 43 .
A posição do Jornal do Commercio constituiu-se na própria posição do gover -
no imperial, pois, para a elite dirigente saquarema do Partido Conser vador ,
era cada vez mais forte a ênfase na necessidade do controle monetário para
a estabilidade cambial através da criação de um único banco emissor de no -
tas nacional, o que significava o controle sobre o sistema bancário privado,
particularmente sobre os bancos do Brasil e Comercial do Rio de Janeiro, os
43 Commercio, Retrospecto Mensal, maio de 1853, Jornal do Commercio , Rio de Janeiro,
2/06/1853.

[119]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
principais bancos comerciais da Praça do Comércio do Rio de Janeiro 44 . Para
o governo, particularmente o ministro da fazenda Visconde de Itaboraí, a
adoção de tal política monetária promoveria a redução dos níveis de liquidez
no mercado, com a diminuição da emissão bancária dos bancos comerciais,
que aumentou nos anos de 1852 e 1853, e valorizaria novamente a taxa de
câmbio (tabela 4) 45 .
T abela 4. Papel-moeda circulante e taxa de câmbio (1850-1864)
Anos Papel moeda emitido (contos de réis) T axa de câmbio (pence/mil réis)
T esouro Bancos T otal Máxima Mínima
1850 46.884 1.147 48.031 28 26 ¾
1851 46.684 1.313 47.997 30 ½ 27 ½
1852 46.684 3.631 50.315 30 ¼ 28 ¾
1853 46.693 5.569 52.262 29 ¼ 27 ½
1854 46.693 15.531 62.224 28 5
/ 8 26 ½
1855 46.693 21.063 67.756 28 27
Fonte : Guimarães, C. G., A presença inglesa… , p. 130.
No entanto, na Câmara dos Deputados e em certos setores do grande co -
mércio, tendo como líderes Bernardo de Souza Franco (futuro Visconde de
Souza Franco) e o barão de Mauá, a atividade bancária foi de grande impor -
tância para a atividade econômica como um todo, e o que motivou a crise foi
a própria política do governo imperial. Autores mais contemporâneos refle -
tiram sobre a necessidade ou não do governo imperial ter criado o terceiro
Banco do Brasil, como também da atuação dos bancos privados do período.
Mircea Buescu, através da análise sobre a inflação e a política monetária, che -
gou à conclusão de que «o subperíodo de 1853 a 1857 poderia ser rotulado
como pequeno encilhamento». Para ele, a criação do Banco do Brasil em
1853 justificava-se,
44 Os bancos comerciais são os bancos de depósitos e descontos, organizados como SAs, que
privilegiam os empréstimos de curto prazo. Para o período em tela, os empréstimos varia-
vam de 3, 6 e até um ano, com juros menores de 6 % para os de menor tempo, e de até 12 %
para os de um ano. Esse era o caso dos empréstimos de letras hipotecadas que, em geral,
tinham como garantia os imóveis urbanos. Cf. Guimarães, C. G., A presença inglesa …
45 Não cabe aqui a discussão, porém, como demonstraram Peláez e Suzigan, Levy e outros,
mesmo com a criação do Banco de Brasil de 1853, a emissão dos bancos continuou a cres-
cer , em face da demanda pela mesma por parte da economia.

[120] Carlos Gabriel Guimarães
«pois, antes dessa data os bancos multiplicavam os seus vales, emitindo à vista ou
a curto prazo (entre1846 e 1853 aumentaram de 950 para 5.310 contos de réis)
e estes eram verdadeiros substitutos da moeda. Entretanto, como ele mesmo sa -
lienta, tal criação constituiu-se no ponto de partida de uma forte e desordenada
expansão do crédito, com a constituição de uma série de empresas, em grande
parte de caráter especulativo, desembocando na crise de 1857» 46 .
Analisando esse período, Peláez e Suzigan concordaram com a posição dos
pluralistas, como Bernardo de Souza Franco e do próprio Mauá, que viram
o declínio da taxa de descontos muito mais como fruto da necessidade do
crédito para as atividades econômicas, do que uma simples rivalidade entre
os bancos existentes. Para estes autores, a crise de 1853 foi de responsabili -
dade exclusiva do governo, na medida em que não se criou mecanismos «de
regulamentação dos mercados monetários e de capitais e do sistema bancário
em geral» 47 .
Na realidade, a fusão dos dois bancos comerciais, gerando um grande
banco nacional, de depósitos e descontos, com o monopólio das emissões, já
vinha sendo arquitetada por setores do governo. No seu Relatório de 1852,
apresentado à Assembleia Legislativa, o ministro da fazenda Joaquim José Ro -
drigues T orres chamava atenção para a necessidade de se criar um novo ban -
co de emissão. Segundo o relatório,
«a riqueza publica e, com ella, a somma de transações tem crescido, o espirito
industrial começa a desenvolver -se de uma maneira bem acentuada, e, por fim,
a insuficiência do papel moeda é attestada pela presença de 16.000:000$000 ou
20.000:000$000 metálicos, com que se acha augmentada a massa de meio circu -
lante (…). Parece chegado a hora de crear -se um banco de emissão, que não só
auxilie o governo no resgate do papel moeda, mas, ainda, o progressivo aumento
do crédito e da riqueza nacional» 48 .
Analisando com atenção os vales dos bancos, como ressaltaram Buesco,
Peláez e Suzigan, e Maria Bárbara Levy , esses se tornaram verdadeiro pape -
l-moeda. Mesmo tendo vencimento de cinco dias, eles ficaram circulando
indefinidamente, seja na praça do Rio de Janeiro, seja nas outras praças. O
46 Buescu, M., «A Inflação Brasileira de 1850 a 1870: monetarismo e estruturalismo», Revista
Brasileira de Economia , vol. 26, nº 4, Rio de Janeiro, 1972, pp. 125-147.
47 Peláez, C. M. e W . Suzigan, História Monetária… , p. 78.
48 Brasil, Ministério da Fazenda, Relatório do Ministério da Fazenda de 1852 , Rio de Janeiro, Imp.
Nacional, 1853, pp. 13-16.

[121]
O Estado Imper ial e o sistema bancário brasileir o: o Banco do ‘Brasil de Mauá’…
governo, muitas vezes, para girar sua dívida, nem sempre conseguia descontar
seus títulos na rede bancária privada 49 .
No momento de inter venção do governo imperial, no Relatório do Banco
do Brasil apresentado em julho de 1853, a diretoria informava aos acionis -
tas, os nomes das diretorias das suas duas caixas filiais. Na caixa filial de São
Pedro do Rio Grande, na província do Rio Grande do Sul, com exceção de
Christiano Thompson, na realidade Thomsen, futuro de Barão de Thomsen
e sócio da firma Thomsen & Cia., os demais diretores eram comerciantes
registrados no T ribunal do Comércio na cidade do Rio de Janeiro, com im -
portantes cargos de direção na Associação Comercial do Rio Grande, além de
serem vereadores e juízes de paz na cidade de Rio Grande 50 (quadro 4). Com
relação aos sócios da caixa filial de São Paulo, os cinco nomes escolhidos pela
direção, Antonio da Silva Prado (Barão de Iguape), José Manuel da Silva (Ba -
rão de Tietê), Joaquim José dos Santos Silva (Barão de Itapetininga) e Fran -
cisco Antonio de Souza Queiroz eram negociantes e proprietários de terras,
como também importantes nomes do Partido Conser vador da província de
São Paulo e do próprio Império 51 (quadro 5). A respeito dessas caixas filiais,
o conselho de direção do Banco do Brasil relatou o seguinte:
«T emos também a satisfação de comunicar-vos que em primeiro de março ficou
definitivamente installada a caixa filial do Rio Grande do Sul, sendo sua directoria
composta dos Srs. Por firio Ferreira Nunes, Delfino Lorena de Souza, José de Sou -
za Gomes, Antonio José Ferreira Guimarães, e Christiano Thompson.
Esta prestante directoria tem marchado com a prudencia e tino que era de esperar
de seus membros, nada aventurando, apalpando, por assim dizer , o novo terreno
sobre que pisa. As vantagens que deverá tirar o Banco de semelhante instituição
não são problematicas. Aquella rica provincia não pode deixar de alimentar o
ramal deste Banco que acaba de ali fundar -se.
Procurámos igualmente de levar a effeito a organização da caixa filial de São Paulo,
depois de minuciosas indagações que firmárão nossa convicção sobre a utilidade
de sua installação naquella provincia. O Ex. Sr . Barão de Iguape encarregou-se,
49 Levy , M. B ., A Indústria do Rio de Janeiro…
50 Munhoz, C. S. F ., A Associação Comercial do Rio Grande de 1844 a 1852: inter esses e atuação repr e-
sentativa do setor mercantil , Dissertação de mestrado, Universidade do V ale do Rio dos Sinos,
São Leopoldo, 2003, pp. 94 e 130.
51 A respeito do Partido Conservador e de suas lideranças, cf. Needell, J. D., The par ty of order:
the conser vatives, the state and slaver y in the Brazilian Monarchy , 1831-1871 , Califórnia, Stanford
University Press, 2006; Ribeiro, F . N., Império das incer tezas: Política e par tidos nas décadas finais
da monarquia brasileira (1868-1889) , Dissertação (Mestrado em História Social), São Paulo ,
USP/FFLCH, 2015.

[128] Carlos Gabriel Guimarães
já que seu valor foi o mesmo no período. Com relação à conta do Banco
de Pernambuco no Banco do Brasil, essa estava relacionada ao caixa, fundo,
para a organização do banco pernambucano. No tocante às duas caixas filiais
autorizadas pelo governo, somente a de São Pedro do Rio Grande do Sul
funcionou, mesmo assim não tivemos os dados para analisar suas atividades.
A caixa filial de São Paulo, em face dos desdobramentos da reforma bancária,
não entrou em operação de imediato.
No passivo, diante da não existência dos Relatórios do Banco, ficou difícil ana -
lis á -lo. A conta capital, desde 1851, apareceu com a quantia de 10.000 contos
de réis, e tudo leva a crer que foi integralizada de fato. Os depósitos do banco
caíram e o fundo de reser va aumentou quase quatro vezes, o que demonstra -
va uma vulnerabilidade do banco frente à crise, embora a diretoria do banco
tivesse distribuído dividendos crescentes aos acionistas.
Portanto, a situação do segundo Banco do Brasil e a possibilidade de ga -
nharem a diretoria de um banco emissor de notas e de âmbito nacional cons -
tituíram-se nas principais razões de Mauá e de seu grupo aceitarem a fusão
com o Banco Commercial do Rio de Janeiro. O que eles não esperavam foi a
decisão do governo imperial de nomear um presidente fora do grupo, o que
estava de acordo com a disputa no campo político e com o projeto centraliza -
dor do governo imperial.
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BANCOS NACIONALES Y CONSOLIDACIÓN
DE EST ADOS NACIONALES: LA EXPERIENCIA
LA TINOAMERICANA, 1870-1890 1
Carlos Marichal
El Colegio de México
Guillermo Bar ragán
UNAM/El Colegio de México
«Los Bancos son la expresión más genuina del progreso de los pueblos. Viviendo
de las industrias i del comercio que son sus principales sostenedores, su aumento
es el signo más pronunciado de la prosperidad general».
Pedro Agote, 1886
Afirmar que la política y las finanzas se entrelazan en la historia moderna
de América Latina no es ninguna novedad. Sin embargo, relativamente pocos
estudios han hecho un intento explícito por vincular la modernización del
sistema político con la creación y desarrollo de instituciones bancarias en
América Latina. Ante tal panorama, en este ensayo proponemos que la forja
de incipientes sistemas bancarios en la región en el último cuarto el siglo XIX
acompañó y contribuyó al proceso de consolidación de las estructuras estata -
les nacionales. Más concretamente, hacemos hincapié en la importancia de
examinar las experiencias emanadas de creación de grandes bancos naciona -
les en numerosos países de la región desde una óptica comparativa, con el ob -
jeto de puntualizar tanto elementos comunes como divergentes que puedan
ayudar a explicar este notable fenómeno, delineando las estrechas relaciones
entre la política y las finanzas en clave histórica. En la segunda parte de este
ensayo abordamos con atención especial los casos de la banca en Brasil, Chile
1 Este ensayo ha sido preparado con base en la ponencia presentada en V Congr eso Latinoame-
ricano de Historia Económica , São Paulo (julio, 2016), Simposio 7 titulado «Historia Bancaria
de América Latina: la formación de bancos nacionales y bancos centrales (siglos XIX y XX )».

[136] Carlos Marich al y Guiller mo Barragán
y Argentina, haciendo uso del notable material estadístico compilado por
Pedro Agote en la época, el cual permite plantear comparaciones históricas
novedosas y sugerentes para futura investigaciones más profundas.
Comenzamos por preguntar cuáles fueron los elementos que indujeron
a que, hacía el final del siglo XIX , en la mayoría de las naciones de América
Latina se desarrollaran sistemas bancarios marcados por el predominio de
uno o dos grandes bancos (en general con estrechas conexiones al respectivo
gobierno), lo cual probablemente se debió a varios factores que debieron ser
influyentes o, inclusive, determinantes que enumeramos a continuación en
formato de hipótesis de trabajo. En primer lugar , habría que citar las ventajas
que proporcionaba a un banco el privilegio de emisión de billetes bancarios,
especialmente importantes en economías monetarias poco desarrolladas: el
controlar la mayor parte de la circulación de papel moneda inevitablemente
otorgaba un extraordinario poder económico a la institución que detentaba
este privilegio. En segundo lugar , debe subrayarse la ventaja para un banco
nacional de gestionar las cuentas de la administración pública y de la deuda
pública (doméstica y/o externa) de un gobierno, lo cual era especialmen -
te importante en Latinoamérica, en tanto los Estados solían ser los actores
financieros más importantes en las economías relativamente pequeñas del
siglo XIX . Estrechas alianzas de un banco con una administración pública
ofrecían posibilidades notables para incrementar el volumen potencial de los
negocios, aunque dichos vínculos también podían resultar altamente riesgo -
sos, especialmente en épocas de crisis financieras. Ello se vinculaba, a su vez,
con las diferencias en la estructura de propiedad y las estrategias de los dife -
rentes bancos: al respecto, debe tenerse en cuenta que el Banco de Brasil y
el Banco Nacional de México cumplían las funciones de bancos de gobierno
pero en la práctica eran firmas privadas (con varios centenares de accionis -
tas) y , por tanto, no eran bancos del gobierno. En cambio, el Banco Nacional
en Argentina (1872-1890) fue un banco en el cual el gobierno contaba con
participación accionaria mayoritaria y , por tanto, con una mayor injerencia
en sus políticas.
Al mismo tiempo, y de forma recíproca, proponemos que las políticas e
innovaciones en el sector financiero deben ser identificadas como elementos
que pudieron incrementar la eficiencia de las administraciones estatales. De
hecho, podría postularse que el establecimiento de bancos representó una
de las principales «innovaciones» institucionales en el proceso de desarrollo
financiero y que pudieron contribuir no solo al desarrollo económico, sino
también a la modernización política y administrativa. Al igual que los ferroca -
rriles y los telégrafos, por consiguiente, argumentamos que las innovaciones

[137]
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales…
tecnológicas que aportaron los bancos también contribuyeron de manera for -
midable a la propia modernización administrativa y económica de los Estados.
Es un hecho bien conocido en la historiografía latinoamericana que la
combinación de los ferrocarriles y telégrafos contribuyó a la creciente inte -
gración de los mercados nacionales, los cuales iban de la mano de adminis -
traciones fiscales y militares más integradas. Antes de la década de 1880, las
administraciones nacionales en la mayoría de los países de América Latina
fueron relativamente débiles debido a una gran variedad de factores: la falta
de transporte moderno y las comunicaciones, las tendencias políticas fede -
ralistas (así como rebeliones locales frecuentes), la maquinaria fiscal débil
e inadecuada, déficits crónicos y , por tanto, vacilante lealtades militares por
parte de oficiales y soldados que a menudo percibían salarios raquíticos y
con demora. Estos obstáculos a la modernización política y centralización del
poder estatal nacional comenzaron a ser vencidos en la década de 1880 en los
mayores países de la región, aunque cada uno con un ritmo distinto.
Ferrocarriles, telégrafos y bancos redujeron los costos de la administración
militar y propiciaron una mayor eficiencia de ejércitos federales que podían
doblegar a fuerzas regionales insurgentes, como ocurrió con frecuencia. Esto
se debió en buena medida al hecho de que los ferrocarriles facilitaron el
traslado de soldados y oficiales mucho más rápidamente, al tiempo que la
mejoras en la administración fiscal y financiera permitió mejoras la recau -
dación fiscal y en la gestión de los gastos públicos, por ejemplo en salarios y
armas, con lo cual aumentó la lealtad del ejército y la eficiencia de gestión
del gobierno. Por lo tanto, no fue sorprendente que después de 1880 se pro -
dujera una progresiva reducción en las revoluciones provinciales por grupos
descontentos regionales de políticos o militares, una característica clave de la
inestabilidad política en la primera mitad del siglo diecinueve.
Por su parte, los bancos nacionales contribuyeron al proceso de moderni -
zación administrativa e integración nacional a través del establecimiento de
numerosas oficinas en diversas regiones, lo cual condujo a la introducción
de sistemas más eficientes de recaudación así como de ejercicio del gasto en
todo el territorio y de mejoras contables que permitían un seguimiento más
detallado del presupuesto y de las deudas públicas. Además, si enfocamos la
atención específicamente en la administración fiscal, es claro que la creación
de bancos nacionales con numerosas sucursales implicaba la introducción de
una serie de «innovaciones institucionales» con efectos importantes y positi -
vos sobre las finanzas del Estado. Así, desde la fundación del Banco Nacional
de Argentina en 1873, se gestionó la operación de 15 sucursales a lo largo del
país, mientras que el Banco Nacional de México, después de la fusión que le

[144] Carlos Marich al y Guiller mo Barragán
solamente dos bancos de la capital establecieron verdaderas redes de sucur -
sales 8 . En Argentina la expansión bancaria conoció su momento más álgido
en los años ochenta, estableciéndose 6 bancos provinciales estatales nuevos
y unos 30 bancos privados comerciales, la mayoría en la ciudad de Buenos
Aires; en total, para 1889 ya existían más de 50 bancos comerciales (públicos
y privados) en el país 9 . La grave crisis financiera de 1890/91 llevó a la quiebra
a un número considerable de los bancos estatales argentinos y de algunos
privados, pero entre 1900 y 1914 la recuperación económica permitió una
renovada y cada vez más fuerte actividad bancaria: un solo dato sugiere la
importancia de esta tendencia: en 1914 el Banco de la Nación de Argentina
ya contaba con nada menos que 150 sucursales en todo el territorio nacional,
siendo la mayor institución crediticia latinoamericana en esa época 10 .
En Brasil el desarrollo bancario fue algo menos intenso en este período
pero no por ello despreciable. En 1888 ya existían 27 bancos comerciales, la
mayoría de ellos concentrados en las ciudades de Río de Janeiro, São Paulo
y algunos puertos del Nordeste. Luego se multiplicó con extraordinaria rapi -
dez una amplia gama de firmas financieras a raíz de las reformas impulsadas
por el ministro de finanzas, Rui Barbosa; de acuerdo con Stephen Haber , lle -
garon a alcanzar la increíble cifra de 133 empresas a fines de 1891, aunque la
mayor parte eran especulativas, y habrían de quebrar en la crisis financiera de
1891-1893. Posteriormente vino una época de retracción financiera en Brasil,
seguido por la crisis bancaria de 1900, por lo que no sería hasta después de las
reformas financieras y monetarias en el año de 1906 cuando se produjo una
nueva racha de fundaciones de bancos: para 1914 operaban casi medio cen -
tenar de bancos comerciales relativamente importantes en Brasil 11 . En Chile
8 V er Gómez, M., «El crecimiento de la banca local de emisión en México, 1897-1910», en Ce-
rutti, Mario y Carlos Marichal (eds.), La banca regional en México, 1870-1930 , México, Fondo
de Cultura Económica/El Colegio de México, 2003.
9 Para un resumen de la evolución bancaria argentina a fines de siglo véase Regalsky , A., «La
evolución de la banca privada nacional en Argentina, 1880-1914: una introducción a su es-
tudio», en Marichal, C. y P . T edde, La formación de la banca central en España y América Latina,
Madrid, Banco de España, Estudios de Historia Económica, nº 30, 2 vols., 1994, pp. 35-59.
Para los detalles sobre muchos de estos bancos en los años de 1880 véase el clásico de Agote,
P ., Informe del Presidente del crédito público sobr e la deuda pública, bancos y emisiones de papel mone-
da , Buenos Aires, 1881-1888.
10 Para mayores detalles ver BNA, El Banco de la Nación en su cincuentenario , Buenos Aires, 1941.
11 Lough, W ., Banking Oppor tunities in South America , W ashington, 1915, pp. 67-68. El análisis de
fondo de la historia bancaria brasileña al doblar el siglo es T riner , G., Banking and Economic
Development: Brazil, 1889-1930 , Nueva Y ork, Palgrave, 2000.

[145]
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales…
en el año de 1914 operaban unos 19 bancos en Santiago y V alpa raíso: 2 de
capitales ingleses, 3 alemanes y 14 de capital nacional, mientras que existía un
número adicional de pequeños bancos en ciudades secundarias 12 . En cambio,
en el resto del subcontinente el desarrollo financiero era más limitado: en
1914 solamente había 7 bancos importantes operando en Perú, 5 en Bolivia,
4 en Ecuador y 3 en V enezuela 13 . En Colombia en 1915 operaban quince ban -
cos medianos en cinco ciudades y otros diez bancos locales realmente peque -
ños 14 . Evidentemente, existía una brecha considerable entre los países econó -
micamente más dinámicos en este período Argentina, Brasil, Chile y México
y la mayoría de las demás naciones latinoamericanas que no lograban aún
el establecimiento de sistemas crediticios realmente amplios o consolidados.
El hecho de que desde mediados del siglo XIX buena parte de los bancos
establecidos en Latinoamérica se hubieran especializado en el financiamien -
to del comercio exterior podría explicar que las fuentes de crédito para la
promoción de la producción agrícola, minera y manufacturera fueran relati -
vamente exiguas durante largo tiempo. Sin embargo, desde el último cuarto
del siglo, el incremento del producto en todos estos sectores, aunado a una
progresiva integración de los mercados, provocó una intensificación de la de -
manda por fuentes de crédito. De allí que, aparte de los bancos comerciales
ya existentes, comenzaran a despuntar un creciente número de bancos hipo -
tecarios y agrícolas, mineros y refaccionarios, al tiempo que se fundaron una
serie de grandes bancos con determinados privilegios, algunos nacionales y
otros provinciales.
En el presente ensayo se enfatiza la importancia de discutir el papel des -
tacado de los grandes bancos de gobierno —en muchos casos con privilegios
especiales de emisión— en distintas naciones latinoamericanos, especialmen -
te en los decenios de 1870 y 1880, aunque la cronología varía de país a país.
12 Ross, C., Poder , mercado y Estado: los bancos de Chile en el siglo XIX , Santiago, Lom Ediciones/
Universidad Arturo Prat, 2003.
13 Para algunos datos comparativos ver Lough, W ., Banking Oppor tunities… , pp. 75-82; sobre
bancos en Perú ver Quiroz, A., Banqueros en conflicto: Estructura financiera y economía perua-
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Ecuador , Miño Grijalva, W ., Breve historia bancaria del Ecuador , Quito, Corporación Editorial
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sistema financiero nacional: Banca y Estado en V enezuela, 1830-1940 , Caracas, Fondo Editorial
Buría, 1986.
14 Carolina Sastoque, E., El papel de los banquer os en la constr ucción de estado y soberanía monetaria
en Colombia, 1880-1931 , tesis doctoral, Bogotá, Universidad Javeriana, 2015, pp. 309-311,
anexos 3.4 y 3.5.

[146] Carlos Marich al y Guiller mo Barragán
Aclaremos, desde el principio, que la mayoría de dichos bancos eran de pro -
piedad privada, pero que al mismo tiempo contaban con privilegios oficiales
que podían incluir el derecho de emisión, ser vir como banqueros de las ad -
ministraciones públicas o manejar parte de la deuda pública.
Pero cabe preguntar: ¿por qué hubo tal entusiasmo por la creación de
bancos nacionales en esta época? Una primera hipótesis se refiere la relación
cada vez más estrecha entre Estado y banca, lo que se derivaba de las cre -
cientes necesidades financieras de los gobiernos en el proceso de consolidar
verdaderos Estados nacionales en el último cuarto del siglo XIX . Recordemos
que los años de 1880-1890 marcaron el apogeo de los nuevos hombres fuertes
de la política latinoamericana, caudillos políticos y militares que lograron la
sumisión de oligarquías regionales en proyectos políticos más integrados den -
tro de administraciones estatales de alcance nacional relativamente sólidas.
Era la época del ascenso del general Julio Roca que se convirtió en presidente
de Argentina, del general y presidente Por firio Díaz en México, del políti -
co centralista conser vador Rafael Nuñez en Colombia, y del popular pero
po lémico presidente José Manuel Balmaceda en Chile, por mencionar sola -
mente algunos de los artífices de un nuevo orden político ascendente en los
años ochenta de gobiernos modernizadores pero conser vadores, asentados
en regímenes que eran oligárquicos pero, a la vez, cada vez más capitalistas.
Estas tendencias quedaron rubricadas de manera particularmente contun -
dente en el famoso lema de or den y progr eso , que fue adoptado por el Estado
más estable y fuerte de la región latinoamericana, que era el gobierno impe -
rial de Brasil. El principio del centralismo político quedó bien reflejado en
forma concreta en la transformación de las ciudades capitales en pujantes
metrópolis al estilo europeo que requirieron ambiciosos proyectos de mo -
dernización urbana en Río de Janeiro, Buenos Aires, México y otras ciudades
en esta «belle époque» latinoamericana. Las obras públicas en marcha, el
diseño de grandes avenidas y parques, la construcción de nuevos edificios
para los gobiernos y sus legislaturas, bibliotecas, museos y archivos naciona-
les, los ministerios y cuarteles de los ejércitos profesionales, escuelas e institu -
tos, grandes almacenes de hierro y cristal y grandiosas estaciones de ferroca -
rriles, todos los cuales reflejaban la euforia de progreso y nacionalismo que
caracterizó el período.
Para llevar a cabo estos costosos objetivos políticos y económicos (pero
también militares, administrativos y urbanos) se requería que los gobiernos
contasen con instrumentos de financiamiento a corto y mediano plazo que
pudiesen asegurar fuentes de crédito doméstico más confiables y seguros y si -
multáneamente reducir el precio del dinero. Y para ello ¿qué más apropiado

[147]
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales…
que fortalecer o crear bancos nacionales ? Puede proponerse como hipótesis,
por consiguiente, que los marcos institucionales y operativos de los bancos
mayores en Latinoamérica fueron moldeados por las necesidades de moder -
nización fiscal y financiera de los Estados en esta época de desarrollo y conso -
lidación de administraciones nacionales.
Esta experiencia, sin embargo, no era particular a Latinoamérica sino si -
milar a la que se dio en otras regiones del mundo donde la expansión de las
economías capitalistas se daba a la par con la el proceso de consolidación de
administraciones nacionales, siendo destacables los paralelos con la evolu -
ción de la Europa decimonónica, donde los grandes bancos de gobierno ya
ejercían un peso indiscutible. Conviene subrayar en el caso europeo el papel
de los bancos centrales de Inglaterra y Suecia, que eran los más antiguos,
pero tampoco hay que olvidar el importante proceso de fundación de ban -
cos nacionales a principios del siglo XIX , como el Banque de France (1800),
un coloso financiero privado pero con vínculos especialmente estrechos con
el Estado francés; el Oesterreische Nationalbank de Austria (1818); el Ne -
derlandsche Bank en Holanda (1814); o el Norge Bank de Noruega (1817).
Sin embargo, para las elites latinoamericanos posiblemente fueron de igual
importancia los ejemplos de fundación de bancos de gobierno en varias na -
ciones de Europa y Asia desde el decenio de 1850. Un ejemplo claro fue la
creación del Banque Nationale de Belgique en 1850, que si bien se per filaba
como un futuro banco central, era aún una firma que practicaba operacio-
nes de banca comercial. T odavía más importante fue la fundación del Reichs -
bank de Alemania en 1875, como consecuencia de la unión de los estados
alemanes bajo Bismark y el establecimiento del primer Reich. A su vez, si
miramos más lejos a otras tierras, también es útil recordar el caso del Banco
del Estado de Rusia, fundado en 1860, el Banco Imperial Otomano creado en
1869 o el Banco Nacional de Japón establecido en 1873 15 .
La tendencia hacia el establecimiento de grandes bancos con estrechos
vínculos a los gobiernos puede atribuirse, en general, a las ventajas que ad -
quieren bancos que obtienen privilegios especiales de emisión de billetes
bancarios y/o a que manejan cuentas públicas y la deuda pública 16 . Este fenó -
15 Para información detallada véanse los excelentes resúmenes históricos en Parker Willis, H.
y B. H. Beckhardt (eds.), Foreign Banking Systems , Nueva Y ork, Henr y Holt and Company ,
1929.
16 V er obser vaciones al respecto en el gran trabajo de Feiertag, O. y M. Margairaz (eds.), Poli-
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[148] Carlos Marich al y Guiller mo Barragán
meno se ratifica en muchas investigaciones sobre historia bancaria europea
y de manera especialmente fehaciente en los trabajos publicados reciente -
mente por Pablo Martín Aceña y sus colegas sobre el papel del Banco de
España como banco nacional en el último tercio del siglo XIX . Señalan que,
después de un período cuando había funcionado un sistema de pluralidad
de emisión, la reforma monetaria y bancaria de 1874 otorgó el monopolio de
emisión al Banco de España, lo cual tuvo consecuencias importantes:
«La decisión de 1874 convirtió al Banco de España en una institución muy po-
derosa y dominante dentro del sistema financiero español. Para 1900 su emisión
tenía un valor de 2.706 millones de pesetas, lo que implicaba que fuera responsa -
ble por 68 % de todos los recursos del sistema crediticio nacional. A la vez, ayudó
a que el Banco de España se convirtiera en la institución pública/privada más
importante del país, y la única presente en todas las regiones a través de sucursales
o la circulación de sus billetes. Eran una especie de Estado (financiero) dentro
del Estado» 17 .
Por lo general, en esta época, los dirigentes latinoamericanos interesados
en reformas financieras demostraron ser conocedores de las innovaciones en
la legislación monetaria y bancaria en Europa y los Estados Unidos. Pero tam -
bién es cierto que las experiencias concretas de las distintas naciones lati -
noamericanas revelan fuertes matices que reflejaban circunstancias locales
distintivas y un proceso de cambio constante, lo cual también sugiere que
para entender la conformación de los bancos nacionales de la segunda mitad
del siglo XIX deben contemplarse adicionales enfoques analíticos que pueden
incorporarse a la narrativa histórica.
Para ahondar en esta temática y para captar las características sobresalientes
de los regímenes bancarios y su relación con el poder político, es necesario te -
ner en cuenta la variedad de cambios en los marcos institucionales y legislati -
vos. En la medida que se ampliaron los sistemas financieros latinoamericanos
y se tornaron más complejos, fue inevitable que en los ámbitos de la prensa y
la política se debatieran cuales podían ser los mejores marcos institucionales
en lo referente a los respectivos regímenes monetarios y bancarios. Si bien
los modelos externos (de Europa y los Estados Unidos) fueron importantes
para las elites latinoamericanas que proyectaban la creación de bancos, por
lo general estos actores tendieron a adaptación o r emodelación ajustada a situa -
ciones locales y regionales en cada nación a lo largo del resto del siglo. Como
17 Martín-Aceña, P ., E. Martínez-Ruiz y P . Nogues-Marco, «The Bank of Spain: A National Fi-
nancial Institution», Journal of European Economic Histor y, 13 (1), 2013, pp. 11-45, p. 26.

[149]
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales…
ya se ha sugerido, ello frecuentemente resultó en el establecimiento de una
gama de legislación, normas y bancos de tipo bastante sui generis. En algunos
casos, se adoptó un sistema de banca libre, por ejemplo en Chile y Colombia
en los años de 1860 y 1870, mientras que en otras naciones la pluralidad de
emisión fue permitida pero sujeta al predominio de la circulación de los bi -
lletes de un gran banco con privilegios especiales. En lo que se refiere a los
regímenes monetarios, los gobiernos y los bancos de los países latinoamerica -
nos enfrentaron el dilema de apegarse al patrón oro, al patrón plata o a un
sistema bimetálico. Sin embargo, las diferentes administraciones cambiaban
de patrón con notable celeridad, dependiendo de la coyuntura financiera y
política. En este trabajo no tenemos espacio para ahondar en estas problemá -
ticas más amplias, que debiera ser objeto de investigaciones complementarias
pero si es importante poner sobre la mesa el hecho de que se trataba de una
época rica en la ratificación de nuevas leyes y reglamentos financieros, banca -
rias y monetarias en buena parte de los países latinoamericanos 18 .
En resumidas cuentas, la creación de los bancos nacionales aconteció en
un contexto histórico en el que se asentaban y definían identidades nacio -
nales y proyectos de desarrollo, una encrucijada en la que se engendraban
análogamente la conformación de instituciones nacionales más sólidas, la es -
tabilización política, la integración económica nacional, la consolidación de
regímenes monetarios y la conformación de sistemas financieros. Así, cada
proceso supuso un campo de negociación política y económica propio, aun -
que no independiente, puesto que todos estaban entrelazados en el derrote -
ro de la consolidación nacional.
Sin embargo, cada uno de los llamados bancos nacionales surgió en una
parcela propia y asumió diversas tareas: entre ellas se incluían el respaldar la
política crediticia nacional, promover la armonización del sistema monetario
y/o incrementar la eficiencia administrativa del gobierno y de la economía.
Lo que estas tareas tenían en común es que resultaban imperantes para dotar
al gobierno nacional de herramientas que le valieran para asumirse como el
centro de gravitación de los actores políticos y consolidar el control al interior
de sus fronteras (y su posición fuera de ellas).
18 V er una primera aproximación en Zegarra, L. F ., «Bank laws, economic growth and early
banking in Latin America, 1840-1920», Explorations in Economic Histor y, 53, 2014, pp. 101-119.
Un buen ejemplo sobre esta temática en México son los estudios de Ludlow , L. y Mª. E. Ro-
mero Sotelo (coords.), T emas a debate: moneda y banca en México, 1884-1954 , México, UNAM,
2006, y Ludlow , L. y A. Salmerón, La emisión de papel moneda en México , Secretaría de Hacien-
da, 1997.

[150] Carlos Marich al y Guiller mo Barragán
LA TEMPRANA BANCA BRASILEÑA Y EL BANCO DE BRASIL,
1853-1890
En algunos países de América Latina, la idea de un banco nacional ya ha -
bía dado pie al establecimiento de instituciones importantes antes del último
cuarto del siglo XIX . En Brasil, por ejemplo, donde el desarrollo bancario fue
algo más precoz que en otras naciones de la región, el Banco do Brasil (refun -
dado en 1853) ya estaba en proceso de convertirse en una especie de banco na -
cional desde fechas tempranas. Como ha argumentado Thiago Gambi en un
reciente libro, titulado O Banco da Or dem, esta institución dominó las finanzas
brasileñas desde mediados de los años de 1850 y mantuvo una posición privi -
legiada durante largo tiempo 19 .
El Banco de Brasil se forjó en el fragor del debate sobre dos temas priori -
tarios para la economía del imperio: crédito y moneda. De hecho, antes de
que la legislación favoreciera un proyecto en torno a un banco de emisión
único, el senador Cavalcanti propuso establecer una red de bancos emisores
en las provincias del imperio. Sin embargo, el proyecto no prosperó y en 1853
se autorizó la constitución del Banco de Brasil, por iniciativa del Ministro de
Hacienda, Rodrigues T orres. En los estatutos del Banco se precisó que el em -
perador nombraría al presidente y vicepresidente; emitiría billetes converti -
bles en metal o papel moneda; realizaría operaciones de descuento; recibiría
depósitos; y tendría la obligación de retirar papel moneda en circulación.
Además, a diferencia de los billetes y vales emitidos por los bancos fundados
con antelación, y de las emisiones de los bancos autorizados después, los bille -
tes emitidos por el Banco de Brasil fueron aceptados por el Gobierno para el
pago de impuestos —aunque no era propiamente moneda de curso legal—.
En 1857 se concedió otro privilegio al Banco de Brasil: se acordó que recibiría
de forma exclusiva los recursos públicos en depósito.
Debe precisarse que los privilegios que ejerció el Banco de Brasil acarreaban
deberes. En este sentido, los pánicos bancarios de 1857 y 1864 son episodios
idóneos para esclarecer el papel que desempeñaba el Banco de Brasil en el
entorno financiero, a saber: era el principal responsable de inyectar liquidez
y fungir como prestamista de última instancia. Villela expone que tanto el go -
bierno como el Banco de Brasil inter vinieron en ambos episodios, aunque su
19 Gambi, T ., O Banco da Ordem: política e finanças no império brasileir o (1853-1866) , São Paulo,
Alameda Casa Editorial, 2015.

[151]
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales…
desempeño en el pánico de 1864 fue más oportuno —en el pánico de 1857 el
Banco de Brasil intentó mantener el tipo de cambio estable, pero finalmente
se requirió la inter vención del Banco MacGregor de Mauá—, pues «puede
argumentarse que el gobierno [y el banco] aprendió de sus errores en 1857 y
actuó consecuentemente» 20 .
En el interludio de los dos marasmos financieros tuvieron lugar cambios
súbitos en la dirección del sistema bancario, lo que estaba relación con el
hecho de que los sucesivos episodios de crisis bancarias y comerciales insu -
flaban ánimo al debate teórico y político. Así, después de la crisis de 1857,
el ministro Souza Franco retornó a la pluralidad de emisión, concediendo
por decreto el privilegio de emisión a seis bancos. Esta maniobra fue contro -
vertida porque no se amparó en algún tipo de legislación y supuso un viraje
brusco de política bancaria 21 —apenas cuatro años después de la refundación
del Banco de Brasil y la extensión de sus operaciones por medio de sus caixas
filiais en Ouro Preto, São Paulo y Río Grande del Sur—. En 1859 el nuevo
ministro de Hacienda, Salles T orres Homen, consignó en el Relatorio (Me -
moria anual) que la proliferación de bancos emisores había empeorado la
situación monetaria del país: entre 1853 y 1859 la circulación fiduciaria pasó
de 51.000.000$ —46.000.000$ notas del tesoro— a 90.000.000$; además, el
inventario de metales preciosos en circulación prácticamente desapareció 22 .
Finalmente, esta reacción condujo primero a la ley bancaria de 1860, en la
que se limitó la emisión de los bancos existentes y se acentuó la regulación
bancaria: pero posteriormente a partir de la crisis financiera provocada por
la Guerra del Paraguay se produjo una nueva reforma del Banco de Brasil en
1866, por la que perdió el papel protagónico en la emisión de circulante: «El
banco cesará desde luego de emitir billetes a la vista y al portador , pero podrá
hacer las otras operaciones que le permitan sus estatutos» 23 .
A pesar de que el Banco de Brasil perdió sus privilegios de emisión, se
mantuvo como una institución dominante. Esto se refleja en los indicadores
20 Villela, A., «The Political Economy of Money and Banking in Brazil, 1850-1870», Ph.D. the-
sis, London School of Economics (LSE), 1999.
21 Villela argumenta que Souza Franco se introduce en un área gris, pues el código comercial
de 1850 estableció que las corporaciones requiriesen algún permiso especial, debía ampa-
rarse bajo la aprobación legislativa —como el banco de Brasil—: Villela, A., «The Political
Economy of Money and Banking in Brazil», capítulo 6.
22 Relatório do Ministério da Fazenda, 1859, p. 4.
23 Cavalcanti, Amaro, O meio cir culante nacional: resenha e compilação cr onológica de legislação e de
fatos (de 1836 a 1866) , Río de Janeiro, Imprensa Nacional, 1893, pp. 232-233.

[152] Carlos Marich al y Guiller mo Barragán
bancarios disponibles, pues estos revelan una concentración financiera per -
sistente durante la segunda mitad del siglo XIX ; principalmente en Río de
Janeiro, la principal plaza comercial y financiera del imperio. Según las series
estadísticas publicadas por la gran historiadora financiera brasileña, Mária
Barbara Levy , entre 1854 y 1888, la participación promedio del Banco de Bra -
sil en los empréstitos y depósitos, recibidos y otorgados en Río de Janeiro,
ascendían a 50,6 y 37,1 %, respectivamente (véase gráfico 1).
Gráfico 1. Participación de Empréstitos y Depósitos del Banco de Brasil entre bancos de
Río de Janeiro, 1854-1888 (porcentajes)
0
10
20
30
40
50
60
70
80
1854 1856 1858 1860 1862 1864 1866 1868 1870 1872 1874 1876 1878 1880 1882 1884 1886 1888

Emprésitos Depósitos
Fuente : Levy , María Bárbara, «El sector financiero y el desarrollo bancario en Río de Janeiro, 1850-1888»,
en T edde, Pedro y Carlos Marichal (eds.), La formación de los bancos centrales en España y América Latina:
siglos XIX y XX , 2 vols., Madrid, Banco de España, 1994, II (Cuadro III.1, p. 70).
Después de las reformas monetarias y bancarias del decenio de 1860, la
responsabilidad del circulante pasó durante un tiempo a manos del gobierno
imperial. Sin embargo, ya desde fines el decenio de 1880, se volvió a autorizar
la emisión de billetes bancarios en Río de Janeiro, por parte de tres bancos.
Al mismo tiempo, en el último cuarto del siglo, fueron emergiendo en Brasil
numerosas instituciones a nivel regional, en particular en São Paulo, lo que
provocó cierta desconcentración en el sector bancario (véase gráfico 2). No

[153]
Bancos nacionales y consolidación de estados nacionales…
obstante, el predominio del Banco de Brasil dentro del conjunto del sistema
bancario no se diluyó hasta 1889 24 .
Así, durante la segunda mitad del siglo XIX , los vaivenes ideológicos pro -
movieron el trazo de un marco institucional financiero poco coherente y con -
tradictorio. En 1870 coexistían el Banco de Brasil 25 —que extendió sus opera -
ciones al sector productivo y absorbió múltiples bancos en el período—, con
tres bancos de emisión (fundados en el decenio de 1850), al lado de una serie
de bancos fundados entre los decenios de 1860 y 70 los cuales no contaron
con derechos de emisión 26 . Por otra parte, las casas bancarias eran interme -
diarios fundamentales en los circuitos de crédito comercial y los factorages
aportaban crédito a las actividades agrícolas. Las casas bancarias descontaban
24 Véase Saes, F ., Crédito e Bancos no Desenvolvimento de Economic Paulista, 1850-1930, São Paulo,
Hucitec, 1986.
25 Carreira, Liberato de Castro, História Financeira e Orçamentária de Império no Brasil , Brasília,
Senado Federal; Gambi, T ., O Banco da Ordem…
26 Peláez, C. M. y Suzigan, W ., Historia monetária do Brasil: analise da politica, compor tamento e
instituçoes monetárias , Rio de Janeiro, IPEA/INPES, 1976.
Gráfico 2. Índice de Her findahl-Hirschman aplicado a los empréstitos y depósitos en Río
de Janeiro
0,1
0,0
0,2
0,3
0,4
0,5
0,6
0,7
0,8
0,9
1,0
1849 1852 1855 1858 1861 1864 1867 1870 1873 1876 1879 1882 1885 1888

Emprésitos Depósitos
Fuente : Elaboración propia con información de Levy , M. B., «El sector financiero y el desarrollo bancario
en Río de Janeiro, 1850-1888», en T edde, Pedro y Carlos Marichal (eds.), La formación de los bancos centrales
en España y América Latina: siglos XIX y XX , 2 vols., Madrid, Banco de España, 1994, II (Cuadro III.1, p. 70).

[256] Andrés M. Regalsky
del siglo XX habían disminuido un poco, se ubicaban en torno del 50 %, bien
por arriba de la media general (ver tabla 6). Su participación en el total de
las existencias bancarias se situaba por encima del 30 % y frecuentemente
del 40 %, lo que permite apreciar la influencia que las políticas del Banco
podían tener sobre el grado de liquidez de todo el sistema. Una parte no
desdeñable provenía del Fondo de Conversión constituido al retornarse al
patrón oro, que había sido confiado en custodia del BNA para ser emplea-
do exclusivamente en operaciones de cambio y ayudar a mitigar las fluctua -
ciones que el carácter fuertemente estacional de las exportaciones produ -
cía 10 . Dicho Fondo alcanzaba en 1910 los 30 millones de pesos oro (68 millo -
nes de pesos papel), es decir , más de un tercio de las reser vas de efectivo de
la institución.
T abla 6. Evolución de las existencias bancarias y el encaje (millones de pesos corrientes)
Año
Existencias por categorías de bancos
BNA Encaje
%
Otros Bancos
Nacionales
Encaje
% T otal Encaje
%
Dic. 1907 97,4 48 116,6 33 311,7 40
Dic. 1909 194,3 56 160,4 30 472,4 41
Dic. 1911 177,0 43 190,2 30 486,5 35
Dic. 1913 201,2 41 183,2 31 523,4 37
Jun. 1914 225,8 45 197,2 35 562,5 41
Dic. 1914 206,5 37 107,4 29 465,7 39
Jun. 1915 319,4 52 127,7 31 603,4 45
Dic. 1915 334,9 52 122,3 28 608,6 43
Fuente : BNA (1900-1915), IEB (1937). Nota: el encaje está expresado como porcentaje de las existencias
sobre los depósitos.
La expansión del sis tema bancario llegó a su término hacia 1913, como se
puede apreciar en la tabla 5, pero en realidad venía desacelerándose desde
hacía tiempo, tal vez desde fines de 1911, lo que puede relacionarse con el
agota miento de algunas de las líneas de negocios prevalec ientes, basa dos en
la continua en trada de capitales externos y la consecuente valorización de la
10 De esta manera actuaba como colaborador del organismo de emisión monetaria, la Caja de
Conversión, evitando que dichas fluctuaciones afectaran el volumen del circulante. Ford,
A., El patrón oro, 1880-1914: Gran Br etaña y Argentina , Buenos Aires, Editorial del Instituto,
1966; Salama, E., «El orden monetario argentino en las primeras décadas del siglo XX »,
Económica , La Plata, vol. 44 (4), 1998, pp. 359-401.

[257]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
tierra en las regiones más prósperas 11 . Las tensiones europeas de esos años
(crisis en Marruecos, guerra en los Balcanes), jugaron un papel en este resul -
tado, al acarrear una retracción en el flujo de inversiones de ese origen.
En cualquier caso, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, este
freno a la expansión devino en una severa crisis, la más grave en el ámbito
local desde 1890. Las memorias del BNA constituyen un buen mirador de
este proceso. Luego de haberse referido, en la memoria de 1911, a los pro -
blemas financieros de ese año como un fenómeno pasajero, en la de 1912
ya se comenzaba a hablar de «un movimiento de reacción que ha detenido
los progresos, no siempre sanos, de la especulación». En la de 1913 se carac -
terizaba la situación por la que pasaba la plaza como la de una «verdadera
perturbación de los negocios», aunque «sin revestir “todavía” los caracteres
de una honda crisis», para pasar a referirse a continuación a la sucesión de
quiebras y a la parálisis en el mercado de tierras.
Así se llegaba a 1914, año que según destacaba la propia memoria «que -
dará señalado en la historia económica argentina por las grandes enseñan -
zas que nos deja para el futuro». Ahora ya se hablaba directamente de una
crisis, «iniciada por las exageraciones en que el país había caído durante los
últimos años» y en la que «los desastres comerciales y particulares asumie -
ron proporciones extraordinarias…y… las pérdidas por la desvalorización de
propiedades … “son” inmensas». En un contexto de extrema fragilidad pre -
via, la conflagración vino a determinar la caída «de muchas situaciones com -
prometidas».
El impacto de la crisis sobre el sistema bancario en 1914 fue notable. Hasta
diciembre de ese año la caída de los depósitos alcanzó los 220 millones de
pesos (ver tabla 5), lo que representaba el 15 % del total inicial, pero si se
compara con el mejor mes del año anterior , habría totalizado 300 millones,
lo que implicaba una pérdida del 20 % de los recursos 12 . El BNA fue el único
establecimiento que no experimentó una baja de sus depósitos. Antes bien,
los mismos aumentaron al cabo del año en más del 10 %. Por el contrario, los
bancos privados nacionales, que eran los que más se habían expandido pre -
viamente, fueron los que sufrieron el mayor retiro de fondos, de más del 40 %
respecto de sus niveles máximos anteriores y debieron encarar , consecuente -
11 Sobre este proceso de desaceleración y crisis, véase Prebisch, R., «Anotaciones sobre nues -
tro medio circulante», Revista de Ciencias Económicas , Buenos Aires, 1922 y Ford, A., El
patrón oro…
12 IEB (Instituto de Estudios Bancarios), Estadísticas Bancarias Argentinas , Buenos Aires, 1937, 6.

[258] Andrés M. Regalsky
mente, una fuerte reducción de su cartera. Lo mismo ocurrió, aunque en des -
igual grado, con el conjunto de los bancos extranjeros de capital extranjero.
Esto dejó al Banco de la Nación como el único prestamista de fondos fres -
cos de la plaza. Las tablas 5 y 6 muestran que aumentó sus préstamos durante
1914 en más de 40 millones de pesos (cerca del 10 %), al tiempo que reducía
su encaje al nivel del promedio del sistema, cuando antes se ubicaba muy por
encima. Sin embargo, este moderado incremento crediticio habría de rever -
tirse en 1915, mientras el resto del sistema acentuaba la contracción de su car -
tera. En tanto, sus depósitos continuaron aumentando con significativa inten -
sidad, ubicándose en torno al 46 % de los de todo el sistema, lo que constituyó
su mayor marca histórica. Consecuentemente, sus encajes en 1915 volvieron a
ubicarse en los niveles máximos tradicionales, por encima del 50 %.
El examen de los balances del Banco nos permite una aproximación más
ajustada de algunos de los componentes de esta evolución, tanto de la cartera
como de los depósitos. En este último caso los datos salientes, que presentaron
una cierta continuidad con los años de preguerra, fueron el crecimiento de los
depósitos en cajas de ahorro, sobre la base del aumento del número de cuen -
tas, que superaban desde 1913 al monto de los depósitos en cuenta corriente.
Hacia 1915 alcanzaron el 48 % del total de depósitos (véase la tabla 7).
T abla 7. Depósitos en el Banco de la Nación Argentina, 1911-15 (saldos al 31 de diciembre,
en millones de pesos corrientes)
Años
1 2 3 4 A=1+2+3+4 1/A b b/A
Cajas de
Ahor r o
Plazo Fijo Ctas. ctes. Judiciales T otal
Depósitos
% Dep. en
Sucursales
%
1911 147,74 33,61 192,62 39,46 413,43 36 196,20 47
1912 168,48 36,54 197,23 45,08 447,33 38 227,72 51
1913 215,26 41,86 188,18 43,81 489,11 44 s/d s/d
1914 231,97 49,97 229,38 41,36 552,68 42 264,11 48
1915 311,02 55,11 232,13 43,44 641,70 48 335,84 52
Fuente : BNA (1911-1915).
En forma concordante, también aumentó la participación de las sucursales
y agencias, de donde procedían la mayor parte de las cajas de ahorro, y que
daban cuenta, hacia 1915, de más de la mitad de los depósitos. Esto reflejaba
por un lado la captación de un público más amplio que la clásica clientela
bancaria y que empezaba a ser «bancarizado» por primera vez, atraído por
la mayor seguridad que inspiraba esta institución y también por los intereses
ofrecidos (que se elevaron en 1915).

[259]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
Los cambios en la composición de los préstamos, por su parte, nos remi -
ten al turbulento contexto generado a raíz del estallido de la Primera Guerra
Mundial. La noticia del estallido bélico produjo, según la memoria institucio -
nal, un «movimiento de desorientación en los espíritus». El 2 de agosto, tras
una urgente reunión de gabinete, el gobierno dispuso un feriado cambiario
y bancario por toda la semana, que luego se prorrogó por dos días más por
el fallecimiento del presidente Sáenz Peña. T ambién se ordenó la clausura
de la Caja de Conversión y la convocatoria, a través del BNA, a una reunión de
gerentes de todos los bancos 13 . De esa reunión, que se extendió dos días,
salieron varios acuerdos que se tradujeron en otras tantas leyes, sanciona-
das por el Congreso durante la semana de feria. Por ellas se dispuso el cierre
(o suspensión de operaciones) de la Caja de Conversión, la prohibición de
la exportación de oro y metálico, la moratoria en las operaciones internacio-
nales y también para los pagos locales, y la habilitación del depósito de oro
en las legaciones argentinas en el exterior 14 .
En cuanto concernía al BNA, se lo facultó, por la ley 9479, para el redes -
cuento de letras y pagarés de otras entidades bancarias, movilizando a tal efec -
to el Fondo de Conversión, y pudiendo, llegado el caso, cambiar esos valores
por dinero efectivo en la Caja de Conversión. Este mecanismo, inspirado en el
que regía en diversos bancos centrales europeos, aunque opuesto al modelo
inglés que se había adoptado en la Argentina (que ligaba la emisión a la entre -
ga de oro), venía siendo reclamado desde hacia algunos años por algunos ex -
ponentes del empresariado local. En la práctica, el Banco recurrió a sus fon -
dos propios «para evitar que nuevas emisiones aumentaran el circulante» 15 . Al
31 de diciembre de 1914 el Banco declaraba redescuentos a otras entidades
por unos 43 millones de pesos papel, lo que era casi equivalente a los 20 mi -
llones de pesos oro del Fondo de Conversión que se convirtieron en papel.
La evolución de los créditos en esta coyuntura, y su composición, según los
balances oficiales del BNA, presentó algunos rasgos contradictorios. Global -
mente considerado, el total de créditos aumentó unos 20 millones en 1914
(alrededor de un 4 %), específicamente en el rubro de «documentos descon -
tados y redescuentos». Sin embargo, si se restan los 43 millones a que ascen -
13 La Argentina, 2 de agosto de 1914.
14 Un buen relato de estos eventos en Cuccorese, H., «Historia económica financiera argen-
tina (1862-1930)», en Academia Nacional de la Historia, Historia argentina contemporánea:
1862-1930, Buenos Aires, El Ateneo, 1966, pp. 85-126.
15 BNA , El Banco de la Nación Argentina…

[260] Andrés M. Regalsky
dieron los redescuentos, y aún si se suman los adelantos en cuenta corriente,
el conjunto de la cartera comercial habría experimentado en 1914 una mer -
ma de casi 20 millones de pesos, concentrada sobre todo en las sucursales.
Esto sin embargo debe ser reconsiderado, tomando en cuenta que ese año se
resolvió separar de la cartera activa más de 60 millones de créditos cuyo ser -
vicio se había interrumpido parcial o totalmente. Agregándolos a la cartera,
esta se habría incrementado en cerca de un 10 %, lo que se condice más con
la imagen de una liquidación paulatina, con amplio refinanciamiento, de las
deudas comerciales (tabla 8).
T abla 8. Composición de los préstamos del Banco de la Nación Argentina, 1912-1915
(saldos al 31 de diciembre, en millones de pesos corrientes)
1912 1913 1914 1915
1. «Documentos y Redescuentos» 382,68 419,94 445,49 328,99
1.a Documentos descontados 373,77 412,26 402,31 315,59
1.a1 Sucursales 226,67 245,68 227,70 196,22
2. «Adelantos y cauciones» 36,94 57,75 51,17 115,59
2a Adelantos 36,94 57,75 51,17 57,79
A. Cartera Comercial = 1a+2ª 410,71 470,02 453,47 373,39
1b Redescuentos 8,91 7,68 43,19 13,40
B. Cartera Sector Público =2b Cauciones 0,00 0,00 0,00 57,79
C. T otal créditos = (1+2) = (A+B+1b) 419,62 477,70 496,66 444,58
A/C (%) 97,90 98,40 91,30 84,00
B/C (%) 0,00 0,00 0,00 13,00
1b/C (%) 2,10 1,60 8,70 3,00
D. Cartera comercial morosa 14,13 11,43 64,52 72,57
A+D. Cartera Comercial Activa y Morosa 424,83 481,45 517,99 445,96
C+D. T otal Créditos Activos y Morosos 433,75 489,13 561,18 517,15
Fuente : BNA (1910-1920), passim ; BNA (1928), 10. IEB (1937), BNA (1941); Jascalevich (1917) Redescuen -
tos: solo los de Casa Central.
En 1915 el volumen total de préstamos experimentó un fuerte retroceso, por
alrededor de 50 millones de pesos. El rubro en el que se concentró la caída fue
el de los «Documentos y Redescuentos», por casi 120 millones, mientras que el
de «Adelantos y cauciones» aumentó en casi 60 millones de pesos. Por el lado
del primer rubro, sabemos que los redescuentos bajaron, en alrededor de 30 mi-
llones. T ambién, que el segmento de morosos se incrementó en otros 10 millo-
nes. Aún así la reducción neta habría ascendido a los 70 millones, un 14 % de la
cartera comercial. Una parte (30 millones) correspondió a los préstamos otor -

[261]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
gados por las sucursales, pero la parte mayoritaria de la reducción, a diferencia
de 1914, correspondió a los créditos comerciales efectuados por Casa Central.
En cuanto al aumento del rubro «Adelantos y cauciones», el mismo se de-
bió, en su mayor parte, a la aparición de una nueva línea, las «cauciones», que
en rigor consistían en un crédito indirecto al sector público. En efecto, se tra -
taba de operaciones «combinadas» (según la expresión que se usaría más ade -
lante en las memorias), por las cuales el BNA otorgaba adelantos a un impor -
tante número de bancos privados de la plaza porteña, con caución de Letras
de T esorería que previamente habían sido tomadas («descontadas») por di -
chos bancos al Estado o a diversas reparticiones públicas. El mecanismo, que
otorgaba una suerte de subsidio al sector privado del sistema bancario, que ha-
bía descontado dichas letras al 6 % y recuperaba los fondos a una tasa sen -
siblemente menor , permitía al mismo tiempo eludir los limites estatutarios
que tenía el Banco Nación para prestar directamente al Estado (25 % de su
capital, según la carta orgánica, lo que equivalía por entonces a 32 millones).
En consonancia con la aparición de estos rubros (redescuento a bancos
en 1914, cauciones en 1915) que se otorgaban por casa central, el papel de
las sucursales como receptoras del crédito disminuyó en esos años. Mientras
en 1910-12 absorbían un 55 % de los préstamos, en 1914-15 su participación
había bajado al 45 %. Al mismo tiempo, estaban proveyendo al Banco más del
50 % de los recursos prestables.
Es curioso que este fenómeno ocurriera al mismo tiempo que el Banco
desplegaba toda una serie de nuevas herramientas, diseñadas desde el Minis -
terio de Agricultura y canalizadas precisamente a través de las sucursales, con
el fin de sostener a los productores agropecuarios en tiempos de una «anor -
malidad» tan marcada. Las nuevas modalidades estuvieron en relación con
las leyes 9643 y 9644, sancionadas sobre el fin de las sesiones parlamentarias,
y puestas en vigor en noviembre de 1914, de war rants y de prenda agraria,
respectivamente. Mediante dichos instrumentos legales se procuraba brindar
acceso directo al crédito bancario a los pequeños productores rurales no pro -
pietarios, que de otro modo dependían exclusivamente del crédito «infor -
mal» que le podían ofrecer , a mayor costo, diversos agentes de la cadena de
comercialización de esos productos 16 .
16 Adelman, J., «Agricultural Credit in the Province of Buenos Aires, Argentina, 1890-1914»,
Journal of Latin American Studies , vol. 22, Cambridge University Press, 1990; Adelman, J., «Fi-
nanciamiento y expansión agrícola en la Argentina y el Canadá, 1890-1914», Ciclos , Buenos
Aires, 1992, pp. 3-22.

[262] Andrés M. Regalsky
En las semanas y meses subsiguientes a la promulgación de esas leyes, el
Directorio del BNA emitió sucesivas circulares que fueron autorizando el uso
de la prenda agraria para créditos a pequeños agricultores y ganaderos, de
la región pampeana y de todo el país, así como a obrajeros forestales del
nordeste, agricultores cañeros de la provincia de T ucumán, viñateros y bode -
gueros de la zona cuyana y criadores de ovinos de la Patagonia, entre otros.
A fines de ese año, se daba cuenta de poco más de 8 millones de pesos «des -
tinados al exclusivo objeto del levantamiento de la cosecha». Un año después
el saldo arrojaba 18 millones, aunque ya era superado por el de los préstamos
«con prenda ganadera», también sustentados en la misma ley , que ascendían
a 23,5 millones.
Por entonces ya se habían diferenciado los préstamos para levantamiento
de cosechas (que se otorgaban hacia noviembre para la cosecha fina, y en
marzo para la de maíz) de los prendarios destinados a financiar el almacena -
miento del grano (todos, por un máximo de 180 días) con el fin de evitar su
«ruinosa realización», en un contexto de fuerte variabilidad de los precios y
notoria escasez de bodegas para su transporte. El presidente de la institución
definía entonces al Banco como un
«poderoso regulador del crédito y aún de los negocios, evitando quebrantos co -
merciales y particulares, velando por el productivo y seguro desarrollo de la agri -
cultura, la ganadería y toda industria merecedora de los estímulos del crédito» 17 .
De 1915 data también la decisión de crear una red de 24 agencias rurales,
que se sumarían a las 158 sucursales y agencias que el Banco tenía habili -
tadas en todo el país. Dichas agencias iban a ser abiertas en los siguientes
tres o cuatro años, en su mayor parte en las provincias de Santa Fe, Córdoba
y Entre Ríos.
La distribución de descuentos y adelantos que publicaba la propia oficina
de estadística del Banco muestra sin embargo el lugar limitado que estas ope -
raciones tenían en el conjunto de la actividad del banco (tabla 8). El sector
agrícola apenas evidenciaba un mínimo aumento en su participación entre
1913 y 1915, del 10 al 11 %. El sector industrial, de menor peso en 1913, lo -
graba en 1914 equiparar el volumen de créditos recibidos por la agricultura,
para disminuirlo en 1915. Este comportamiento podría expresar , con toda
probabilidad, la incidencia de los ingenios azucareros del norte, que distaban
del modelo de pequeña empresa que desde lo discursivo se procuraba alentar .
17 BNA (1915), 4.

[263]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
T abla 9. Distribución de los descuentos y adelantos entre los principales sectores de acti -
vidad, 1894-1930 (sumatoria de los créditos anuales – en miles de pesos corrientes)
Año Comercio % Ganadería % Agricultura % Industria % Subtotal
1913 339.110 49,1 219.800 31,9 71.515 10,4 59.659 8,6 690.084
1914 286.044 44,0 218.675 33,6 71.883 11,1 73.773 11,3 650.375
1915 180.337 35,0 227.613 44,2 58.506 11,4 48.621 9,4 515.077
Fuente : BNA, 1929, p. 34.
Los dos grandes rubros seguían siendo, como en el pasado, el comercio
y la ganadería, pero allí sí habían ocurrido cambios. Mientras la participa -
ción (y el valor absoluto) de los créditos destinados a las empresas del sec -
tor comercial bajaron sustantivamente (5 puntos porcentuales en 1914, otros
9 puntos en 1915), la ganadería aumentaba simétricamente la suya (más
de 12 puntos entre 1913 y 1915), quedando como el principal receptor de
créditos del Banco. Esto implicaba por un lado, los préstamos de prenda
«agraria» destinados al sector , pero también aquellos otorgados mediante el
descuento de letras y pagarés convencionales, e incluso los concedidos desde
casa central, generalmente a los actores de mayor fuste. En el próximo apar -
tado se aportarán elementos que pueden ayudar a esclarecer un poco más
este punto.
EL BANCO NACIÓN AL RESCA TE DE LOS DEUDORES
EN CRISIS: BANCOS, GRANDES EMPRESARIOS
Y GRUPOS ECONÓMICOS
El examen del papel desempeñado por el Banco durante la crisis puede ser
examinado desde otro ángulo, el de la evolución de los créditos otorgados a
los grandes deudores en los meses que van desde fines de 1913 hasta bien en -
trado el año 1915, tal como aparecen en los libros de actas del directorio en
ese período. El análisis se realizó mediante el relevamiento de más de 1.800
operaciones de más de 100.000 pesos cada una, asentadas en unas 380 actas a
lo largo de ese período.
De una primera aproximación surge la importancia que asumieron dos
rubros específicos, los establecimientos bancarios (especialmente las grandes
entidades de la Capital) y las compañías azucareras del norte del país, que
comprendían un 20 % de las operaciones relevadas. Por ese motivo y por tra -
tarse de un universo más acotado, incluimos en esos dos rubros operaciones

[264] Andrés M. Regalsky
por debajo del límite puesto para la generalidad de los casos. Cabe señalar
que el número de operaciones azucareras excedía en casi 2 a 1 al de las ope-
raciones con los bancos, pero estas últimas representan montos holgada-
mente superiores a las primeras. El resto del rubro «Otros» que daba cuenta
del otro 80 % de las operaciones, correspondía a empresas y empresarios de
variados sectores, con una fuerte presencia de los exponentes del comercio y
la ganadería (estos últimos, los más grandes propietarios rurales), en conso -
nancia con lo apreciado en la tabla 9.
Una primera perspectiva, sobre la evolución del crédito mensualizado, per -
mite apreciar tres etapas o ciclos. La primera, desde mediados de 1913 hasta
junio de 1914 presentó una fase inicial ascendente hasta noviembre-enero
de 1914 (en que la masa prestable pasa de 15 a 24 millones), y otra descen -
dente que se aprecia en las mediciones de mayo-abril y junio de 1914. La
siguiente etapa, de julio de 1914 a enero de 1915, incluye los más altos valores
de la serie, con un vertical ascenso del monto de los créditos en agosto-sep -
tiembre, hasta alrededor de los 40 millones mensuales, cifra que es superada
en noviembre y diciembre del mismo año, y un fuerte descenso, hasta los
17 millones, en enero. A partir de entonces se identifica una tercera etapa
en que el monto de los prestamos vuelve a oscilar mensualmente en torno a
los 15 a 25 millones, con un movimiento en serrucho más empinado que en
la primera mitad de 1914 y , en los tres últimos meses (junio-julio-agosto de
1915), con una clara tendencia descendente (ver gráfico 1).
Cabe remarcar el brusco incremento de los montos a partir de los prime -
ros datos disponibles después del estallido de la guerra (con la salvedad de
que el libro correspondiente al período del 22 de julio al 21 de agosto, du -
rante el cual se produjo el estallido bélico, y el pánico y feriado bancario, se
encuentra extraviado).
Ahora bien, a partir de agosto de 1914 se obser va también que el movi -
miento general puede ser explicado a partir del comportamiento de las ope -
raciones más grandes (de 500.000 en adelante) que pasan a dar cuenta de
un 60 a 70 % del total (ver gráfico 1). Por otra parte, si consideramos el total
de créditos autorizados por el Directorio para la Casa Central (que se fijaba
semanalmente en torno a los 10-12 millones de pesos) apreciamos que en los
meses de agosto-diciembre de 1914 la suma de créditos por 100.000 pesos
o más estuvo por encima del 80 % del total, bajando a 30-60 % en los meses
previos y posteriores. Esta elevada concentración demostraría el sesgo de la
política crediticia en favor de los grandes empresarios y de los miembros de
la élite económica y social. T al sesgo se habría reforzado cuando la emergen -

[265]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
cia económica, por las perturbaciones de la guerra y las restricciones del resto
del sistema bancario, dejó al BNA como única tabla de salvación para afrontar
los problemas de iliquidez y de insolvencia.
En cuanto al universo de actores beneficiarios del crédito en gran escala,
por encima de 100.000 pesos, los datos mensuales permiten identificar un
promedio de 65 prestatarios, con picos de 90 para algunos pocos meses, y mí -
nimos por debajo de 40 en algunos otros. Es sin duda un número restringido
si se piensa en la plétora de actores económicos, e incluso, solo en aquellos
con acceso al crédito en Casa Central, pero tampoco tan bajo como para
considerar el crédito capturado por un grupo de pertenencia. Sumando los
18 meses considerados, y restando las repeticiones, el listado supera los 660
individuos y razones sociales. A su vez, aquellos beneficiarios de 500.000 pesos
representaron mensualmente un promedio de 8, oscilando entre un mínimo
de 2 y un máximo de 17. El listado total en los 18 meses arroja 87 individuos
y sociedades, que se pueden consolidar en 37 empresas, individuos y grupos
familiares y/o económicos. Este último es sin duda un universo más restrin -
gido, en donde pueden pesar las estrategias de los actores más importantes
(ver gráfico 1).
Gráfico 1. BNA : créditos a grandes deudores de más de 100.000 y 500.000 pesos
0
5.000
10.000
15.000
20.000
25.000
30.000
miles de pesos m/n

35.000
40.000
45.000
50.000
jul.-ago. 1913
oct.-nov. 1913
ene.-feb. 1914
abr.-may. 1914
may.-jun. 1914
jun.-jul. 1914
ago.-sep. 1914

oct. 1914
nov. 1914
dic. 1914
ene. 1915
feb. 1915
mar. 1915
abr. 1915
may. 1915
jun. 1915
jul. 1915
ago. 1915
Más de 500.000 Más de 100.000

Datos mensualizados.

[272] Andrés M. Regalsky
uno por Colombo, involucrado por entonces en la comercialización de vinos
de Mendoza 30 , y el otro integrado por Genoud, Benvenuto y Martelli, con
alrededor de dos millones de pesos cada uno. Por el contrario los T ornquist,
Anchorena, Santamarina, iban a tener a partir de agosto de 1914 su etapa
más activa como tomadores de fondos.
Ahora bien, más allá del peso de T ornquist, que se fundó precisamente en
su triple base, la banca, el sector azucarero y este tercer sector (que en prin -
cipio podría considerarse del agro, el comercio y la industria), así como de
la incidencia particular que este último segmento tuvo en agosto-septiembre
de 1914, el flujo de fondos que recibió fue de una escala bien inferior a la de
los grandes prestamos del BNA hacia el sector bancario, que fueron los que
marcaron, a partir de esta última fecha, la tendencia de todo el conjunto
(véase el gráfico 2).
P ALABRAS FINALES
Las transformaciones que motorizó el impacto de la Primera Guerra Mundial
en la operatoria del BNA son a todas luces muy significativas, y evidencian el
nuevo papel que pasó a desempeñar en el sistema financiero y en la econo -
mía nacional. Es también cierto que ya desde los primeros años del siglo XX
el Banco venía cumpliendo un rol importante papel en el funcionamiento
del sistema regido por la Caja de Conversión, inter viniendo sobre todo como
estabilizador del mercado de cambios, y como instrumento para agilizar la
circulación a escala nacional. Esto se implementó a través de su vasta red de
sucursales, y mediante los variados mecanismos del crédito como de los más
básicos de provisión de giros sobre las distintas plazas del país.
Sin embargo, la conmoción provocada por la Primera Guerra Mundial
en todo el sistema económico y financiero, al igual que en las finanzas públi -
cas, lo llevarían a desempeñar nuevos roles. Por un lado, a sostener mediante
el redescuento a toda una serie de establecimientos bancarios nacionales y
30 Con intereses en la empresa T omba, poco después se integraría al grupo Leng Roberts que
tomó su control. Desde ahí participaría en la Unión Industrial Argentina, de la que fue
presidente en 1925 y por espacio de dos décadas. Schvarzer , J., Empresarios del pasado. La
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despegue de los industriales argentinos», en Ansaldi, W ., A. R. Pucciarelli y J. C. Villarruel
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[273]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
otros de alcance local en los meses más críticos que siguieron a la declaración
de la Guerra.
Por el otro, a atender las demandas de refinanciación de un vasto y hete -
rogéneo conglomerado de empresarios comerciales y rurales, imposibilitado
de recurrir a la banca privada como antes, por las dificultades que esta atrave -
saba. La importancia de los créditos en mora que fueron arreglados sin ejecu -
ciones, a los que deberían sumarse las otras esperas y refinanciaciones que no
entraron en esa categoría, son un fiel reflejo del nuevo papel que cumplió en
los dos o tres años más complicados que siguieron al estallido bélico.
Al mismo tiempo, la extensión del crédito a sectores hasta ese momento
sin acceso al crédito bancario, mostró otra arista novedosa, la de brazo ejecu -
tor de políticas públicas, diseñadas en este caso desde el Ministerio de Agri -
cultura (y no desde la órbita de Hacienda de la que formalmente dependía)
para sostener el desarrollo de la agricultura pampeana, tanto como de diver -
sos cultivos e industrias regionales, y de la ganadería de todo el país.
Sin embargo, el análisis de los grandes deudores, y la ponderación de la
importancia de su participación en el crédito total por la Casa Central, im -
pone relativizar estos últimos asertos. Fueron los mayores bancos de la Ca -
pital, en primer término, y algunos grandes grupos económico-financieros
( T ornquist) y de propietarios territoriales (Anchorena), junto a importan-
tes empresarios azucareros (Nougués) los principales beneficiarios en la de -
licada coyuntura de las semanas que siguieron a la declaración de la guerra
(agosto-septiembre de 1914), en una política crediticia que reconocía así el
lugar que ocupaban en la escala social, a la vez que evidenciaba, en relación a
los establecimientos de crédito, el papel de prestamista de última instancia,
a la vez que de banco comercial, que de facto el BNA estaba ejerciendo y que
le permitiría seguir desempeñando un rol estabilizador en el largo período
que precedería a la constitución de un Banco Central.
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[277]
Estado, banca pública y cr isis: los créditos del Banco de la Nación Ar gentina…
Sánchez Román, J. A., La dulce crisis. Estado, empr esarios e industria azucar era en
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EL BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA:
UN BANCO COMERCIAL CON FUNCIONES
A «MEDIAS» DE BANCO CENTRAL, 1914-1935
Mónica Gómez*
Universidad Nacional de Córdoba
INTRODUCCIÓN
El Banco de la Nación Argentina ocupó un lugar destacado en la Primera
Caja de Conversión Argentina (1890/91-1935). Para 1914 sus depósitos re -
presentaron casi la mitad del total del sistema bancario nacional, y el número
de sus sucursales alcanzó 233 en todo el país (más de la mitad del total) 1 .
Además, desde sus orígenes 2 , el Banco estaba autorizado a prestar a los otros
bancos y al Estado Nacional. Estas funciones resultaban importantísimas para
garantizar la super vivencia del sistema, ya que a la Caja de Conversión le es -
taba prohibido efectuar redescuentos y operaciones de mercado abierto. Es
decir , se trataba de una Caja de Conversión ortodoxa: los movimientos de la
base monetaria debían reflejar estrictamente los movimientos de las reser vas.
De allí que los diseñadores de política económica le otorgaron al Banco de
la Nación funciones a «medias» de Banco Central; esto es: prestar a los otros
bancos y al Estado Nacional.
* Colaboradores: Lucas T ossolini y Gabriel Ratner .
1 Véase Regalsky , A., Empresas, Estado y mer cado en el sector financiero: el Banco de la Nación Argen-
tina, 1891-1930 , Centro de Estudios Económicos de la Empresa y el Desarrollo, Anuario nº 2,
Buenos Aires, UBA, 2010.
2 El Banco de la Nación fue fundado por la ley 2.841 del 16 de octubre de 1891 sobre la base
del antiguo Banco Nacional. La idea original era que el Banco fuera una entidad privada.
Empero, la venta de acciones al público fue un fracaso. De allí que el Poder Ejecutivo dictó
un decreto, con fecha del 30 de junio de 1892, por el cual dejaba sin efecto la suscripción
pública. Ello colocó al Banco en una situación confusa hasta la sanción de la ley 4.507 del
30 de septiembre de 1904, por la cual quedó convertido en una entidad pública.

[280] Mónica Gómez
En relación a la primera de estas funciones, la ley 2.841 de 1891 decía: «El
Banco podrá redescontar documentos de la cartera de otros bancos que fun -
cionen en condiciones regulares, hasta 500.000 pesos a cada Banco (…)». Y
debe agregarse que la ley reformatoria de 1904 mantuvo la facultad de «redes -
contar documentos de la cartera de otros bancos», pero sin fijar un máximo
legal a este tipo de operación 3 .
Respecto a la segunda facultad, la ley 2.841 de 1891 expresaba: «el Banco
no podrá hacer préstamos a ningún gobierno ni a municipalidad, con ex -
cepción del Gobierno Nacional, al cual no se le podrá acordar mayor suma
de dos millones de pesos (…)». Y a manera de contraprestación —decía—
«quedarán a su cargo todas las operaciones encomendadas al (…) Banco
Nacional sobre ser vicios de empréstitos nacionales, se depositarán en sus
cajas las rentas fiscales, depósitos judiciales y depósitos de administraciones
públicas» 4 . En 1902 se amplía por la ley 4054 el límite del crédito a seis millo -
nes. Y , finalmente, la reforma de 1904 expresaba:
«— El Directorio no podrá hacer préstamos a ningún poder público ni municipa -
lidades, con excepción del Gobierno Nacional, cuyo crédito no podrá exceder del
veinte por ciento del capital del Banco.
— Podrá (…) emplear hasta el veinte por ciento de sus fondos en títulos de deu -
da pública nacional adquiridos en el mercado, pero no tomar empréstitos públi -
cos por cuenta propia.
— En las cajas del Banco y sus sucursales se depositará: Las rentas fiscales, los
dineros judiciales, los de todas las administraciones públicas (…).
— El Banco será el agente financiero del Gobierno para las operaciones de cam -
bio y cualquiera otra que realice, toda vez que este lo requiera» 5 .
El objetivo del presente trabajo es determinar la importancia del financia -
miento otorgado por el Banco de la Nación a los dos sub-sectores económicos:
los otros bancos y el Estado. El estudio está dividido en tres períodos: Primera
Guerra Mundial, los años veinte, y la Gran Depresión. En cada sección, se ofre -
3 Ley 2841 del 16/10/1891, art. 12, y ley 4507 del 30/9/1904, art. 14, en BNA, Banco de la
Nación Argentina en su cincuentenario , Buenos Aires, T alleres Gráficos de Guillermo Kraft
Ltda. S.A., 1941, pp. 204 y 233. Debe aclararse que el término «redescuento» es utilizado
aquí para referirse a «un préstamo de un banco a otro, es decir , una operación de crédito
acordada por nuestra institución» (el Banco de la Nación), «con garantía de documentos
de la cartera del banco prestatario». T omado de BNA, Banco de la Nación …, p. 319.
4 Ley 2841 del 16/10/1891, arts. 10 y 22, en BNA, Banco de la Nación… , pp. 204-205.
5 Ley 4507 del 30/9/1904, arts. 12, 14-16, en BNA, Banco de la Nación… , pp. 232-233.

[281]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
ce una rigurosa medición del financiamiento a los dos sub-sectores. Se ofrece
además una medición del sacrificio, en términos de liquidez, que representó
para el Banco de la Nación el ejercicio de estas funciones «bancocentralistas».
Un primer hallazgo de la investigación es que, a diferencia de lo que se
sugiere en la literatura, la mayor presión por financiamiento no provino de
los otros bancos sino del Estado 6 . En efecto:
1. Las demandas del Estado por financiamiento comenzaron en la Primera
Guerra Mundial, mientras que los préstamos a otros bancos comenzaron
a cobrar importancia a partir de 1923, con el salvataje al Banco Español.
2. La magnitud del financiamiento que recibió el Estado fue mucho mayor
que el de los otros bancos.
Un segundo hallazgo importante es que estas funciones a «medias» de
Banco Central que desempeñó el Banco de la Nación, lo condujeron a una
posición financiera insana en la Gran Depresión.
Pasemos a la contrastación empírica de estos enunciados.
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, el público en Argentina mostró
una preferencia por la liquidez. Dicha preferencia se tradujo en un aumento
en el uso de billetes en desmedro de los depósitos. El público entró en pánico
y comenzó una inesperada corrida. En el tercer trimestre (julio-septiembre)
de 1914, la razón circulante a depósitos aumentó un 26 %, al mismo tiempo la
caída total de depósitos fue del 12 %. Esta corrida se dio en todos los bancos,
aunque en distintas magnitudes: los bancos nacionales (excluido el Banco de
la Nación) perdieron un 23,51 % de sus depósitos, los extranjeros un 8,86 % y
el Banco de la Nación solo un 2,01 % 7 .
Simultáneamente, la ley 9.479 del 8 de agosto de 1914 autorizaba al Banco
de la Nación la conversión y movilización del Fondo de Conversión «en la
6 della Paolera, G. y A. M. T aylor , T ensando el ancla. La Caja de Conversión argentina y la búsqueda
de la estabilidad macroeconómica, 1880-1935 , Buenos Aires, FCE, 2003.
7 Esta caída de los bancos extranjeros menor a la de los nacionales (excluido el Banco de la
Nación) resulta novedosa en función de lo que se conocía hasta el momento en la literatura.

[288] Mónica Gómez
Gráfico 5. Banco de la Nación: razón reser vas a depósitos. V alores obser vados; valores
contrafactuales 1 (sin redescuentos a otros bancos); valores contrafactuales 2 (sin
financiamiento al estado). 1914-1918. Porcentaje de depósitos
1914 1915 1916 1917 1918
Valores Observados
Valores Contrafactuales 1
Valores Contrafactuales 2
90 %
80

%
70

%
60

%
50

%
40

%
30

%
20

%
10

%
0 %
Fuente : Gómez (por publicar) y BNA, Banco de la Nación…
LOS AÑOS VEINTE
En los años veinte, los redescuentos del Banco de la Nación a los otros bancos
comenzaron a cobrar una relativa importancia a partir de 1923, cuando tuvo
lugar el salvataje del Banco Español del Río de la Plata 13 . En este año, el mon -
to de los redescuentos alcanzó los 107 millones de pesos moneda nacional,
representando el 15 % de las reser vas de los bancos (excluido el Banco de la
Nación). Luego, dicho monto llegó a un máximo de 147 millones (30 % de
13 Sobre los redescuentos, véase Salama, E., «El orden monetario argentino en las primeras
décadas del siglo XX », Económica , 44 (4), 1998, pp. 365-401; della Paolera, G. y A. M. T aylor ,
T ensando el ancla… ; Regalsky , A., Empresas, Estado y mer cado… Sobre el salvataje al Banco
Español, en particular , véase Regalsky , A. y M. Iglesias, Banca pública, banca privada y crisis… ,
pp. 122-131.

[289]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
las reser vas) en 1926, para luego descender a 91,6 millones (18 % de las reser -
vas) en 1928 (véase tabla 4).
T abla 4. Redescuentos del Banco de la Nación Argentina a otros bancos, 1919-1928. Mi -
llones de m$n
Redescuentos BNA a otros bancos (1) (1)/Reser vas otros bancos
1919 – 0 %
1920 – 0 %
1921 37,90 5 %
1922 12,90 2 %
1923 107,00 15 %
1924 121,60 25 %
1925 123,00 26 %
1926 147,20 30 %
1927 106,40 21 %
1928 91,60 18 %
Fuente : Gómez (por publicar).
El gráfico 6 muestra la razón reser vas a depósitos de los bancos (excluido
el Banco de la Nación). Se obser va que, en 1923, dicha razón alcanzó un
máximo del 36 %; al año siguiente, descendió al 25 % y para 1928 al 22 %.
¿Qué hubiera pasado si el Banco de la Nación no hubiera redescontado los
documentos de estos bancos? El ratio hubiese sido significativamente menor
que el obser vado a partir de 1923. El valor medio hubiese sido del 21 % entre
1923-28, en lugar del 26 % (5 puntos porcentuales menos). Aun así, el sistema
estaba lejos de ser un sistema insano (o podrido) en los años 20 14 .
Respecto a las cuentas públicas, se obser va una posición de equilibrio
en el año 1920: el resultado primario fue de 1,27 % del PBI y el financie -
ro del 0,20 %. Luego la situación se deterioró con un déficit financiero de
1,89 puntos negativos en 1922. Nuevamente, mejoró hasta 1925. En 1927, el
déficit primario fue de 1,65 puntos negativos y el financiero de 3,29 puntos
negativo del PBI. Después de estos vaivenes, se llegó al año 1928 con un equi -
librio primario y un déficit financiero de 1,52 puntos negativos del PBI (véase
gráfico 7).
14 della Paolera, G. y A. M. T aylor , T ensando el ancla…

[290] Mónica Gómez
Gráfico 6. Ratio reser vas a depósitos de los otros bancos, 1919-1928. Porcentaje de depó-
sitos
1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928
Contrafactual
Observado
40 %
35

%
30

%
25

%
20

%
15

%
10

%
5 %
0 %
Fuente : Gómez (por publicar).
Gráfico 7. Resultado primario y resultado financiero de la administración pública nacional,
1919-1928. Como % del PIB
0,0
1,0
2,0
-3,0
-4,0
-2,0
-1,0

1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928
Resultado Primario Resultado Financiero

Fuente : Ferreres, Dos Siglos de Economía Argentina…

[291]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
En estos años, se obser va una decidida inter vención del Estado en la eco -
nomía. El gasto público representó cerca del 8 % del PBI, un porcentaje simi -
lar al período de preguerra. Entre 1920 y 1922, casi duplicó su participación
en el PBI, mientras que de 1924 a 1927 sufrió un incremento de más del 50 %.
En cuanto a los ingresos totales, estos muestran una tendencia creciente a lo
largo del período. Ello está reflejando que su tasa de crecimiento fue mayor
que la del nivel de actividad (véase gráfico 8).
Gráfico 8. Ingresos totales versus gastos totales de la administración pública nacional, 1919-
1928. Como % del PIB
0,0
2,0
4,0
6,0
8,0
10,0

1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928
Ingresos Totales Gastos Totales

Fuente : Ferreres, Dos Siglos de Economía Argentina…
La deuda flotante, por su parte, alcanzó un máximo en 1922/23 del 11 %
del PBI, superando la deuda interna (9 %) y externa consolidada (6 %) res -
pectivamente 15 . El Banco de la Nación continuó financiando parte de esta
deuda de corto plazo. El saldo de la cuenta de la T esorería General siguió
siendo negativo (con excepción de 1922) y excedió el límite legal de manera
interrumpida a partir de 1924. Asimismo, el Redescuento de Letras de T e -
sorería llegó a un máximo de 281,5 millones de pesos moneda nacional en
1924. En promedio, el financiamiento del Banco fue del 41,5 % de la deuda
flotante, con un máximo del 71 % en 1927 (véase tabla 5).
15 Regalsky , A., Empresas, Estado y mer cado… y Cortés Conde, R., La economía política de la Argen-
tina…

[292] Mónica Gómez
T abla 5. Financiamiento «no convencional» del BNA al Estado: cuenta de tesorería
general de la nación y redescuentos de letras de tesorería, 1919-1988. Millones de m$n
Año
Estado de la Cuenta «T esorería General de la Nación» Redescuentos
Letras de
T esorería (2)
(1)+(2)/Deuda
flotante
Saldos deudores
(1) Límite legal Excesos
1919 64,1 36,4 27,7 160,9 39 %
1920 7,8 39,0 169,8 32 %
1921 54,3 41,0 13,3 144,1 33 %
1922 -1,7 42,0 211,3 21 %
1923 41,2 42,0 244,0 27 %
1924 42,8 42,0 0,8 281,5 32 %
1925 67,5 42,0 25,5 269,6 45 %
1926 76,4 42,4 34,0 265,9 46 %
1927 76,4 43,9 32,5 245,6 71 %
1928 76,4 44,3 32,1 268,8 69 %
Fuente : BNA, Banco de la Nación… y Regalsky , Empresas, Estado y mer cado…
Por su parte, los Préstamos Oficiales alcanzaron poca importancia en este
período. Y los Fondos Públicos siguieron manteniéndose en promedio por
encima de los 40 millones de pesos moneda nacional (véase tabla 6).
T abla 6. Otras fuentes de financiamiento del BNA al Estado, 1919-1928. Millones de m$n
Año Préstamos oficiales Fondos públicos Adelantos Reintegro de Fondo
de conversión
1919 361,5 43,0
1920 338,4 47,7
1921 147,8 48,4
1922 150,9 43,4
1923 152,7 46,5
1924 154,6 41,2
1925 84,6 39,8
1926 86,7 39,2 15,9
1927 76,1 38,3 1,5 15,9
1928 70,1 38,4 16,7 15,9
Fuente : BNA, Banco de la Nación…

[293]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
En estos años, se registra una nueva entrada de fondos a las arcas del Es -
tado: 10 millones de pesos oro movilizados del Fondo de Conversión para
atender el pago de los ser vicios de la deuda. En efecto:
«El 1º de enero de 1924 vencía el cupón de la deuda externa por 1.200.000 libras
esterlinas y como la compra de cambios telegráficos sobre Londres, para su pago,
ocasionaría quebrantos, se vio la conveniencia de hacer uso del Fondo de Conver -
sión que la Ley nº 9479 autorizaba.
El Banco otorgó un adelanto equivalente de aquella cantidad, debiendo restituir -
se ese fondo en oro sellado» 16 .
Recién en 1925 el gobierno comenzó con la operatoria de devolver el
oro del Fondo de Conversión. «A principios de 1927 aun se debían al Banco
7.000.000 de pesos oro. En acuerdo del 2 de septiembre, el Gobierno decidió
transformar esa deuda a pesos moneda nacional, abriéndose, con tal fin, un
descubierto por su equivalente, es decir , por 15.909.090,91, al 5 % de interés
anual» 17 . Esta deuda del Gobierno con el Banco se mantuvo hasta 1935.
Por último, otra nueva fuente de financiamiento fueron los adelantos para
la modernización y compra de material naval y militar a partir de 1927. Estos
alcanzaron 1,5 millones de pesos moneda nacional en 1927 y 16,7 millones
en 1928.
El gráfico 9 muestra el resultado financiero de la Administración General
obser vado y el que hubiera existido de no haber contado con el financiamien -
to del Banco de la Nación. La brecha entre ambos resultados (obser vado y
contrafactual) es grande: en 1920, el resultado fue positivo de 21 millones
de pesos moneda nacional y hubiera sido negativo de 543 millones (26 veces
más); para 1928, el déficit fue de 180 millones y hubiera sido de 634 millones
(3,5 veces más).
* * *
V eamos ahora el sacrificio, en términos de liquidez, que realizó el Banco
de la Nación. Su razón reser vas a depósitos obser vada registró algunos altiba -
jos: fue del 29 % en 1919, subió al 35 % en 1921, bajó hasta el 19 % en 1924, y
nuevamente subió hasta alcanzar el 34 % en 1928. En promedio, dicha razón
fue del 27 %.
16 BNA, Banco de la Nación… , pp. 347-348.
17 BNA, Banco de la Nación… , p. 349.

[294] Mónica Gómez
Gráfico 9. Resultado financiero de la administración general (valores obser vados y
contrafactuales), 1919-1928. Millones de m$n
0
100
-100
-200
-300
-400
-500
-600
-700
-800
-900
Observado Contrafactual

1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928
Fuente : Ferreres, Dos Siglos de Economía Argentina… y BNA, Banco de la Nación…
Gráfico 10. Banco de la Nación: razón reser vas a depósitos. V alores obser vados; valores
contrafactuales 1 (sin redescuentos a otros bancos); valores contrafactuales 2 (sin
financiamiento al estado), 1919-1928. Porcentaje de depósitos
1919 1920 1921 1922 1923 1924 1925 1926 1927 1928
90 %
80

%
70

%
60

%
50

%
40

%
30

%
20

%
10

%
0 %
Valores Observados
Valores Contrafactuales 1

Valores Contrafactuales 2
Fuente : Gómez (por publicar) y BNA, Banco de la Nación…

[295]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
Si el Banco de la Nación no hubiera descontado documentos de otros
bancos, la razón promedio hubiese sido del 33 % (o sea 6 puntos porcen-
tuales más). Más importante aún fue el sacrificio incurrido por haber fi -
nanciado al sector público. De no haber existido tal financiamiento, el ratio
reser vas a depósitos promedio hubiera ascendido al 61 % (o sea 34 puntos
porcentuales más).
LA GRAN DEPRESIÓN
En el año 1928, como se vio en el apartado anterior , los redescuentos del
Banco de la Nación a los otros bancos representaron el 18 % de las reser vas
de estos. En la Gran Depresión, este porcentaje creció de manera abismal:
41 % en 1929, 61 % en 1931 y 70 % en 1934 (véase tabla 7).
T abla 7. Redescuentos BNA a otros bancos, 1929-1934. Millones de m$n
Año Redescuentos BNA a otros bancos (1) (1)/Reser vas otros bancos
1929 156,2 41 %
1930 151,5 31 %
1931 284,8 61 %
1932 315,9 53 %
1933 292,6 55 %
1934 295,2 70 %
Nota : Otros bancos incluyen «otros bancos nacionales» y «bancos extranjeros».
Fuente : Gómez (por publicar).
Este agudo deterioro de la situación financiera de los bancos no se dejó
ver en su totalidad en la razón reser vas a depósitos, gracias a los redescuentos
del Banco de la Nación. Este indicador bajó al 17 % en 1929; luego fue cre -
ciendo hasta alcanzar un máximo del 28 % en 1932, y nuevamente bajó hasta
el 22 % en 1934. Pero, de no haber existido los redescuentos, el ratio en cues -
tión hubiera alcanzado cifras más que preocupante: 10 % en 1929, 13 % en
1932 y 6 % en 1934. El valor medio hubiera sido del 11 %, en lugar del 23 %
(véase gráfico 11). Es aquí en la Gran Depresión cuando el sistema bancario
se encontraba bordeando el colapso.
Es de remarcar que, a partir de 1931, se registra un fenómeno similar (no
idéntico) al de la Crisis de 1914. Los fondos para el salvataje a los bancos no

[296] Mónica Gómez
vinieron totalmente del propio Banco de la Nación. Esta vez vinieron, en gran
parte, de la Caja de Conversión. A partir del mes de abril y después de más de
tres décadas, Argentina rompió con la ortodoxia de emitir únicamente con -
tra moneda extranjera. La Caja de Conversión se puso al hombro la política
económica a fin de asistir al sistema bancario, que venía sufriendo corridas 18 .
En efecto, el público (como lo había hecho en 1914) acudió a la ventanilla
de los bancos a retirar sus depósitos. En el año 1929 cuando tuvo lugar el
crac de la Bolsa de Nueva Y ork, el Banco de la Nación fue el que registró la
mayor pérdida total de depósitos (4,9 %), seguida más atrás por los otros ban -
cos nacionales (1,4 %). En 1930, la situación se alivianó. La pérdida total de
depósitos del Banco de la Nación se redujo a un 1,7 % y la de los otros bancos
18 Para el estudio sobre las causas que motivaron los redescuentos de la Caja de Conversión,
véase Ortiz, J., «Finanzas públicas, moneda y bancos (1914-1945)», en Academia Nacional
de Historia (ed.), Nueva historia de la Nación Argentina , tomo 6, Buenos Aires, Editorial Pla-
neta, 2001, pp. 525-549; della Paolera, G. y A. M. T aylor , T ensando el ancla… y Gerchunoff, P .
y J. L. Machinea, «Circulando en el laberinto: la economía política de la salida del patrón
oro en la Argentina (1929-1933)», Revista CEP AL , 117, 2015, pp. 109-126.
Gráfico 11. Razón reser vas a depósitos del resto de los bancos. Ejercicio contrafactual,
1929-1934. Porcentaje de depósitos
1929 1930 1931 1932 1933 1934
Observado Contrafactual
30%
25%
20%
15%
10%

5%
0%
Nota : V alores contrafactuales: se resta de la existencias los redescuentos totales otorgados por el Banco
de la Nación.
Fuente : Gómez (por publicar).

[297]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
nacionales a un 0,9 %. Empero, con el impacto que provocó en los mercados
internacionales la salida de Gran Bretaña del patrón oro en 1931, el público
enfatizó su retiro de depósitos de los bancos. Las pérdidas totales en el año
fueron: 10,2 % para el Banco de la Nación; 10 % para los otros bancos nacio -
nales; y 7,5 % para los extranjeros, que hasta ese momento no habían registra -
do corrida. Bajo estas circunstancias, la Caja de Conversión se vio impelida a
alejarse de la ortodoxia para salvar al sistema. La tabla 8 muestra la proceden -
cia de los fondos dirigidos a redescontar los documentos de la cartera de los
bancos. Como puede apreciarse, dichos fondos provinieron principalmente
de la Caja a partir de 1931.
T abla 8. Orígenes de los fondos destinados a redescuentos a otros bancos, 1929-1934.
Porcentaje del total de redescuentos de cada año
Año Fondos propios del BNA Emisión Caja de Conversión
1929 100,0 % 0,0 %
1930 100,0 % 0,0 %
1931 0,0 % 100,0 %
1932 6,5 % 93,5 %
1933 29,4 % 70,6 %
1934 41,7 % 58,3 %
Fuente: Gómez (por publicar)
En cuanto a las finanzas públicas, es de remarcar que habían descansado
principalmente en la imposición al comercio exterior , especialmente en las
importaciones; pero a partir de la crisis de 1929, estas mostraron un descenso.
T al situación provocó una caída en los ingresos y un déficit financiero en la
Administración Pública Nacional. El mismo representó un 2 % del PBI en
1929 y casi 4 % en 1930 (véanse gráficos 12 y 13).
Ante esta nueva situación, durante los primeros años de la Gran Depresión
el gobierno tuvo la intención de disminuir el déficit fiscal por diferentes me -
dios. Por el lado de los gastos, el Estado persiguió una mejoría en la eficiencia
y en la aplicación de los mismos. En diciembre de 1930, se creó la Comi -
sión de Presupuesto, organismo técnico de consulta, que tenía el objetivo de
introducir eficiencia en la administración y en la prestación de ser vicios pú -
blicos. Además, en junio de 1931, se constituyó una Comisión Reguladora
de Gastos, a los efectos de someter a los mismos a una fiscalización directa
y preventiva por parte del Ministerio de Hacienda. En la misma línea pero
casi dos años después, en mayo de 1933, se creó una nueva Comisión con el

[304] Mónica Gómez
REFLEXIONES FINALES
El presente trabajo tuvo como objetivo determinar cuán importante fue el
papel del Banco de la Nación como prestamistas de los otros bancos y del
Estado. El resultado de la investigación fue contundente: ambos sub-sectores
—aunque en mayor magnitud el segundo— requirieron del financiamiento
del Banco.
Al parecer los diseñadores de política económica tuvieron una visión clara
de la importancia del Banco de la Nación en el sistema de Caja de Conver -
sión ortodoxa (ausencia de política monetaria independiente); de allí que
lo dotaron —desde sus inicios— de funciones a «medias» de Banco Central
(funciones «bancocentralistas»).
Desde la Gran Guerra hasta la Gran Depresión, el Banco de la Nación
desempeñó sus funciones «bancocentralistas» de manera exitosa. La ma -
yor presión por financiamiento provino del Estado. Sus demandas por
fondos —de corto y largo plazo— comenzaron a cobrar significancia en la
guerra, mientras que los préstamos a otros bancos a inicios de los veinte.
Asimismo, la magnitud de los fondos fue mayor en el primer caso que en
el segundo.
Empero, la profundidad de la crisis de los treinta hizo que bancos y Es-
tado entraran en crisis, arrastrando con ellos al Banco de la Nación. Esto
explica por qué Argentina, que se había mantenido en la ortodoxia desde el
traumático episodio de la Crisis de Baring , decidió alejarse. La Caja de Con -
versión se puso al hombro la política monetaria para salvar a los dos subsis -
temas en crisis. Los movimientos de la base monetaria se independizaron de
los movimientos de las reser vas y comenzaron a ser explicados por los re -
descuentos y los adelantos al Gobierno. T odo ello marcó el inicio del fin del
sistema de la Caja de Conversión y el nacimiento del Banco Central de la
República Argentina.
FUENTE
Banco de la N a ción Argentina, Banco de la Nación Argentina en su cincuentena -
rio , Buenos Aires, T alleres Gráficos de Guillermo Kraft Ltda. S.A., 1941.
B olet ín o f iCial De la r epúB liCa a rGe ntina , 1931 y 1932.

[305]
El Banco de la Nación Ar gentina: un banco comercial con funciones…
Gómez, M., «La primera caja de conversión argentina en cifras, 1900-1935», en
Los avatar es de la primera caja de conversión argentina y su transformación final en
Banco Central, 1890-1935 (por publicar).
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[306] Mónica Gómez
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LAS POLÍTICAS
DEL BANCO DE LA REPÚBLICA
DURANTE UN AUGE ENTRE DOS CRISIS,
1930-1951
Adolfo Meisel Roca y Juliana Jaramillo Echever ri 1
Banco de la República, Colombia
En este artículo se estudia la actividad del Banco de la República entre 1931
y 1951, un período de grandes cambios y choques económicos diversos, tanto
internos como externos, en el que los efectos de la Gran Depresión domina -
ron los primeros años. Se muestra cómo la recuperación de Colombia ante
ese choque fue bastante rápida, pues ya en 1932 el producto interno bruto
(PIB) crecía de nuevo. Al inicio, el Banco de la República fue muy ortodoxo
en sus políticas, apegándose estrictamente al patrón oro; luego, se alejó de la
ortodoxia al abandonar dicho patrón, devaluó el peso y expandió el crédito al
Gobierno nacional. No obstante, desde mediados de la década de los treinta
el Banco retornó a políticas monetarias bastante ortodoxas, pero sin restable -
cer el patrón oro. Cabe señalar que entre 1950-1951 se adelantó una política
antiinflacionaria drástica, con la imposición de un tope al crecimiento de la
cartera bancaria; como veremos, se trató de un inmenso error de política con
graves consecuencias para el crecimiento económico.
Además de los temas monetarios, en el artículo se discuten las nuevas fun -
ciones que adquirió en esta época el Banco de la República por solicitud del
Gobierno nacional o por voluntad propia; nos referimos a: la administración
por parte del Banco de las salinas, los bienes incautados a los ciudadanos del
Eje durante la Segunda Guerra Mundial, algunas minas de esmeralda, la aper -
tura de la biblioteca Luis Ángel Arango y el Museo del Oro.
1 Los autores agradecen los comentarios de Carlos Brando, Jaime Bonet, María Modesta
Aguilera y Javier Pérez.

[308] A dolfo Meisel R oca y Juliana J aramillo
DESEMPEÑO ECONÓMICO GLOBAL
El período 1930-1951 transcurrió entre dos crisis económicas, una de origen
externo, la Gran Depresión, y otra generada localmente por una equivoca -
da política monetaria en 1950-1951. Además, cerca de la mitad del período
estudiado se presentó otra crisis de origen externo como consecuencia de
las restricciones a las importaciones que causó la Segunda Guerra Mun -
dial. Sin embargo, la economía colombiana superó rápidamente estas tres
crisis y logró retomar pronto la senda del crecimiento; como resultado, en
términos de crecimiento global el balance de dicho período es positivo,
sobre todo en el contexto de una desaceleración de la economía regional
y mundial.
El PIB real per cápita de Colombia creció a una tasa anual promedio de
2,03 %; esto representó una desaceleración con respecto al período ante-
rior (1906-1929), cuando el PIB per cápita real creció a una tasa anual pro -
medio de 3,38 %, sin embargo, dado que el contexto internacional era de
crisis, fue un resultado bastante positivo. En efecto, durante los años de la
Gran Depresión el PIB per cápita real colombiano solo cayó en 1930 y 1931;
ello se debió, en gran parte, al buen desempeño de las exportaciones reales
per cápita, que se expandieron entre 1930 y 1951 al 1,58 % promedio anual
(gráfico 1).
Si bien entre los años 1932 a 1939 el PIB per cápita real creció a buen
ritmo, entre 1940 y 1943, es decir , durante los primeros años de la guerra,
este cayó en -0,1 %, -0,49 %, -1,93 % y -1,73 %, respectivamente, debido al
choque de oferta negativo que representó para el sector productivo nacional
el desabastecimiento de materias primas en razón de las restricciones del
transporte marítimo que produjo el conflicto mundial. Como resultado de
esas restricciones de oferta, las importaciones colombianas cayeron en térmi -
nos reales.
Aunque el sector exportador ayudó a que el crecimiento económico en el
período que analizamos fuera favorable, un factor adicional relevante fue
el cambio estructural que representó la industrialización por sustitución de
importaciones. En efecto, la industria pasó de representar el 9 % del PIB en
1930 al 21 % en 1951. En contraste, el sector agropecuario se contrajo del
56 % del PIB al 39 %, en el mismo período (gráfico 2).
El desempeño de la industria colombiana durante estos años se destacó
en el contexto latinoamericano. De acuerdo a los índices presentados por los

[309]
Las políticas del Banco de la República durante un auge entre dos cr isis, 1930-1951
historiadores económicos Bértola y Ocampo, entre 1929 y 1945 la industria
colombiana creció más que la de Brasil, México, Argentina, Chile y Perú,
resultados muy favorables, especialmente si se considera que desde media -
dos de los treinta, como consecuencia del auge exportador cafetero, el peso
Gráfico 1. PIB per cápita y exportaciones reales per cápita (pesos de 1975)
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2
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1930 1932 1934 1936 1938 1940 1942 1944 1946 1948 1950
PIB real per cápita (Millones de pesos)
PIB real per cápita Exportaciones reales per cápita
Exportaciones reales per cápita

(Millones de pesos)
Fuente : Greco, El crecimiento económico colombiano en el siglo XX , Bogotá, Banco de la República, 2002.
Gráfico 2. Participación porcentual de los sectores industrial y agrícola en el PIB de
Colombia
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20
30
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70

1925
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1927
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1932
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1935
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1938
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1941
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1943
1944
1945
1946
1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
Porcentaje
Manufacturas + Ind. Artesanal/ PIB Agricultura/PIB

Fuente : CEP AL, El desar rollo económico en Colombia , Bogotá, DANE, 1957, Cuadro 1.

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