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ISSN 1887-4606 Vol. 19, núm. 2, 2025, 231-261 Sección https://doi.org/10.14198/dissoc.19.2.2 Miscelánea ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa What is speaking incorrectly? María Jesús Montero and the study of linguistic and gender discrimination through the press Amina El-Founti Zizaoui Universidad de Málaga, España Resumen María Jesús Montero, mujer, andaluza y política socialista se ha visto cuestionada en múltiples ocasiones por su manera de hablar e, incluso, se ha puesto en entredicho su desempeño laboral por tal razón. En este trabajo, a través de un corpus de textos periodísticos (2020-2023), analizamos si en dichos cuestionamientos se pueden rastrear muestras de discriminación lingüística. Además, nos interesa averiguar si la glotofobia que la ministra ha denunciado recurrentemente va acompañada de una discriminación racial y de género. Las muestras de nuestro corpus incluyen ejemplos (1) del tratamiento mediático de polémicas lingüísticas en las que se ha visto en vuelto, (2) críticas puntuales a su oralidad, así como los (3) motes con que
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 232 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ algunas personas se han referido a ella. Este análisis se ha realizado desde una perspectiva glotopolítica e interseccional siguiendo los cauces metodológicos del Análisis Crítico del Discurso. Los resultados obtenidos demuestran que Montero ha recibido sendos ataques directos por su forma de hablar. Dicha glotofobia converge, asimismo, con una evidente discriminación patriarcal, puesto que gran parte de las críticas registradas tienen un alto componente sexista. Así pues, la intersección entre el hecho de ser mujer, andaluza y dedicarse a la política ha llevado a diferentes autores –hombres mayoritariamente–, a estigmatizar, ridiculizar y poner en entredicho su desempeño profesional. Todo ello es una prueba más de la discriminación lingüística, racial y sexista que han vivido las profesionales andaluzas en el desempeño de sus funciones laborales (Rodríguez-Iglesias 2022a, 2002b). Palabras clave: análisis del discurso; discriminación lingüística; ideologías lingüísticas; motes; política; prensa; sexismo. Abstract María Jesús Montero, a woman, from Andalusia, and a socialist politician, has been questioned on multiple occasions for the way she speaks, and even her professional performance has been put into doubt because of it. In this paper, through a corpus of journalistic texts (2020-2023), we analyze whether these criticisms can trace signs of linguistic discrimination. Moreover, we are interested in determining whether the glottophobia that the minister has repeatedly denounced is accompanied by racial and gender discrimination. The samples from our corpus include examples (1) of media coverage of the linguistic controversies she has been involved in, (2) specific criticisms of her speech, as well as (3) the nicknames some people have used to refer to her. This analysis has been conducted from a glottopolitical and intersectional perspective, following the methodological pathways of Critical Discourse Analysis. The results show that Montero has been directly attacked for the way she speaks. This glottophobia also converges with evident patriarchal discrimination, as a large part of the recorded criticisms have a strong sexist component. Thus, the intersection of being a woman, from Andalusia, and a politician has led different authors – mostly men – to stigmatize, ridicule, and question her professional performance. All of this further proves the linguistic, racial, and sexist discrimination that Andalusian professionals have experienced in the performance of their work functions (Rodríguez-Iglesias 2022a, 2002b). Keywords: discourse analysis; linguistic discrimination; linguistic ideologies; nicknames; politics; press; sexism. Cómo citar: El-Founti Zizaoui, Amina (2025). ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. Discurso & Sociedad, 19(2), 231-261 https://doi.org/10.14198/dissoc.19.2.2 Fecha de recepción: 10/12/2024 Fecha de aceptación: 22/03/2025 Conflicto de intereses: la autora declara que no hay conflicto de intereses. Financiación: este estudio no ha recibido ninguna financiación.
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 233 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ Este trabajo se comparte bajo la licencia de Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional de Creative Commons (CC BY-NC-SA 4.0): https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0 © 2025 Amina El-Founti Zizaoui. Introducción No son pocos los casos de discriminación lingüística hacia políticas andaluzas que se han documentado en los medios de comunicación. Celia Villalobos, Magdalena Álvarez, Trinidad Jiménez, Susana Díaz o María Jesús Montero han recibido ataques debido a su acento andaluz, por parte de otros políticos y políticas, periodistas y personas anónimas, que han llegado a cuestionar su valor como profesionales dada su manera de expresarse. Sin embargo, es la sevillana María Jesús Montero, actual vicepresidenta y ministra de Hacienda y exportavoz del gobierno, la que más ataques de este tipo ha sufrido desde que abandonó Andalucía para formar parte del gobierno estatal 1 . En este trabajo nos centramos en el tratamiento mediático de los ataques y descalificaciones a la ministra Montero por su forma de hablar, en el periodo comprendido entre 2020 y 2023, intervalo en el que simultaneó las responsabilidades políticas arriba mencionadas. Partimos de la base de que las muestras analizadas en este artículo evidencian una patente discriminación lingüística que sirve a quienes la ejercen para desvalorizar, inferiorizar y desprestigiar a la hablante. Se asume que el lenguaje es un marcador identitario, social, racial, cultural y de género; esta ideología subyacente contribuye a la discriminación (Pujolar 2012; Rodríguez Iglesias 2015). No podemos obviar que la discriminación lingüística suele estar acompañada de actitudes clasistas, racistas y sexistas (Méndez 2024). Además, en el caso de Montero, intentaremos demostrar que esa discriminación no solo se ejerce criticando su habla, sino también con apodos y comentarios sexistas, lo cual no solo conlleva la ridiculización y denigración de su figura, sino la de una comunidad de hablantes, la andaluza, estigmatizada históricamente y convertida en motivo de burla en la
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 234 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ política, la literatura y los medios de comunicación (Carriscondo y El Founti, 2020; Rodríguez-Iglesias 2022b). Por todo lo expuesto, nuestro objetivo en este trabajo es analizar discursos en los que se observa una patente discriminación lingüística a M.ª Jesús Montero, para ver en qué forma se producen y, comprobar, al mismo tiempo, si dicha discriminación va acompañada de otras como la racial y de género. Asimismo, analizaremos la recepción mediática del hostigamiento sufrido por la andaluza. Marco teórico La discriminación lingüística y las ideologías lingüísticas Actualmente, existe un amplio repertorio de herramientas que empleamos los lingüistas para analizar, visibilizar y denunciar actos de discriminación lingüística. Así, los conceptos de acentismo, glotofobia, hablismo, lingüicismo o raciolinguismo, que recopilaron y explicaron extensamente Méndez y Barcia (2024) refieren diferentes tipos de discriminación en base a la lengua. No obstante, en este artículo quizá sea el de glotofobia, acuñado por Blanchet (2016), el más apropiado, en virtud del contenido de los textos analizados. El término se entiende como la discriminación por el acento o variedad lingüística empleada por un hablante o comunidad de hablantes, que puede conllevar otras actitudes racistas, clasistas o sexistas. Son numerosos los trabajos en los que se trata este tipo de discriminación ya sea de manera general, porque afecte a un colectivo de hablantes amplio, ya sea de manera específica, con el fin de profundizar en casos concretos (Moreno Cabrera 2000; Blanchet 2016; Rodríguez-Iglesias 2022a; Méndez 2024, Méndez y Barcia 2024; entre otros). Con respecto a la discriminación de los hablantes andaluces, en los últimos años se han publicado destacados estudios que documentan extensamente los prejuicios lingüísticos a los que estos se han tenido que enfrentar. Como han averiguado investigadores como Cano Aguilar (2009), Rodríguez Illana (2019), Carriscondo y El-Founti (2020), Rodríguez Iglesias (2022a) o Bastardín (2024) es un proceso dilatado en el tiempo desde el siglo XV hasta la actualidad. Méndez García de Paredes (2003, 2019) también lo ha comprobado en los medios de comunicación y en los libros de textos; Cestero y Paredes (2015) demostraron la infravaloración social del andaluz con respecto a las demás variedades; Guerrero Salazar (2020, 2021) publicó sendos trabajos sobre la discriminación en la prensa, entre otros tantos trabajos sobre la glotofobia a los andaluces.
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 235 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ En este artículo constataremos que se cuestiona la forma de hablar de una persona pública y se afirma continuamente que “habla mal”. Ante esta repetida aseveración, nos preguntamos qué significa hablar mal y quién tiene la legitimidad para poder acusar a alguien de ello. Como se verá, estas afirmaciones pertenecen a personas que no se dedican profesionalmente a la lingüística, por lo que sus opiniones no se basan en sus conocimientos lingüísticos, sino en ideologías y prejuicios que han incorporado (in)conscientemente a su argumentario a través del sistema educativo, de discursos de figuras de autoridad 2 o por la representación cómica del habla andaluza en los medios. Como apuntaba Pujolar (2012, p. 5), las prácticas lingüísticas reproducen “les relacions de desigualtat entre grups socials definits per criteris de repertori lingüístic, classe social, gènere, sexualitat, edat, religió, raça o etnicitat”. En efecto, cualquier estudio sobre discriminación lingüística debe pensarse siempre en términos de colectividad, puesto que las personas reproducimos prácticas discursivas sustentadas por ideologías adquiridas a través de la enseñanza, de nuestra relación con el otro o como parte de una sociedad determinada (Irvine y Gal 2000). Van Dijk (2003, p. 48) definió las ideologías como “creencias sociales compartidas por colectivos o grupos sociales específicos” y Boix y Vila (1998, p. 156) como “concepcions de la realitat que reflecteixen o responen als interessos i a les experiencies d'un grup social determinat”. Ya sean creencias o concepciones, ambas definiciones prueban que cualquier ideología no está basada en la ciencia. En esta investigación perseguimos observar cuáles son esas ideologías lingüísticas que subyacen en los textos analizados, entendiendo el concepto en la línea de investigadores como Irvine (1989), Woolard (1992) o Marimón y Santamaría (2019). Del Valle y Meirinho-Guede ofrecen una de las definiciones más acordes a los hechos investigados en este trabajo: Las ideologías lingüísticas responden a los intereses de grupos sociales concretos y tienen un efecto naturalizador —como si de verdades inapelables se tratara— de las imágenes que producen del lenguaje. Estamos ante un concepto teórico que pretende organizar el estudio de la relación entre lenguaje y poder (Del Valle y Meirinho-Guede 2015, p. 622). Es evidente que las únicas prácticas lingüísticas que son legitimadas son las de los dominantes, como argumentaron y Foucault (2003) y Bourdieu (2008), quienes indicaban que la lengua es un instrumento sutilmente empleado para ejercer la dominación, pero eso sí, la lengua de los dominantes, entendida como la variedad diatópica con mayores privilegios por ser la lengua de las élites.
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 236 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ Ya están más que examinadas las relaciones establecidas entre la lengua y la política con el fin de establecer la dominación (Weinrich 1953; Weber 1978; Fairclough 2001; Bourdieu 2008). De ese modo, en la mayoría de ejemplos que se han analizado en este trabajo se aprecia con claridad cómo se desprestigia a una hablante sin apenas argumentos que sostengan las acusaciones proferidas, para desvalorizar también su función como representante de un determinado grupo político. Ello nos lleva a reflexionar sobre las razones que dan legitimidad a unos discursos y no a otros. Martín Rojo (1997) ya señaló que los prejuicios lingüísticos deslegitiman los discursos que no se adaptan a las normas socialmente aceptadas. La prensa como difusora de ideologías lingüísticas Los medios de comunicación juegan un papel fundamental no solo como instrumentos informativos, sino también en la creación, reproducción y difusión de ideologías lingüísticas que, por una parte, reflejan espacios ideológicos comunes, y, por otra, difunden actitudes negativas hacia las lenguas y hacia los hablantes, como han demostrado diferentes investigadores (Marimón y Santamaría 2019; Marimón y Schwarze 2021). Afirmaba Guerrero Salazar (2021, p. 4) que “la prensa es una poderosa herramienta como divulgadora de ideologías lingüísticas, entre ellas las que conciernen a las actitudes, creencias y prejuicios sobre el valor de unas lenguas sobre otras o sobre sus diversas modalidades”. Así pues, la democratización de la opinión en la prensa, desde sus inicios, abrió la puerta a que cualquier persona pudiese difundir opiniones basadas en percepciones, experiencias o en ideologías lingüísticas y/o políticas (Puche 2019). Durante décadas, el acento andaluz se ha demonizado en los medios y ello ha afectado, especialmente, a los presentadores y locutores andaluces, que han sido instados a adoptar un acento supuestamente neutro (Rodríguez Iglesias, 2022a). En estos tiempos, dada la facilidad de acceder a través de los dispositivos electrónicos, la prensa escrita digital y la televisión tienen un gran alcance social. Como bien explica Van Dijk (1997, p. 29-30), “[e]s muy probable que no exista ninguna otra práctica discursiva, aparte de la conversación cotidiana, que se practique con tanta frecuencia y por tanta gente como son el seguimiento de noticias en prensa y televisión”. Sabemos que los discursos son herramientas muy poderosas empleados con el fin de acabar con la heterogeneidad en cualquier ámbito –también el lingüístico– y provocar, incluso, importantes conflictos sociales (Wodak 1989;
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 237 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ Martín Rojo 1997; Fairclough 2001; Foucault 2005). No olvidemos que “el discurso es parte de la vida social, y a la vez un instrumento que crea vida social” (Calsamilgia y Tusón Valls 1999, p. 15). Hay que tener en cuenta que cualquier texto para ser analizado deber ser contextualizado y observarse quién es su autor, qué posición de poder tiene, quiénes lo respaldan y cuáles son sus objetivos (Montañés 2001). En el caso del análisis de textos periodísticos esto es aún más relevante, por las ideologías políticas asociadas a los diferentes medios de comunicación. Metodología Para realizar este trabajo, se configuró un corpus ex profeso de textos periodísticos (noticias y artículos de opinión), extraídos de la hemeroteca virtual lingüística del proyecto Lengua y Prensa (www.lenguayprensa.uma.es). Los criterios empleados para su conformación fueron tres: (1) que el texto girase en torno a la forma de hablar de Montero; (2) un intervalo temporal representativo por el número de referencias al objeto de estudio; (3) la multiplicidad de líneas editoriales de ideologías diversas. En consecuencia, seleccionamos un total de 91 textos, insertos en el periodo 2020-2023 (coincidiendo con su relevancia política al frente de la cartera de Hacienda, la portavocía del gobierno y una vicepresidencia) y procedentes de un total de 35 fuentes de prensa escrita digital (véase Anexo I). Posteriormente, para su análisis realizamos una clasificación en tres bloques: el primero recoge tres polémicas lingüísticas en torno a Montero; el segundo, críticas puntuales; el tercero, los apodos empleados para referirse a la ministra. En el estudio de este material adoptamos las sendas metodológicas marcadas por el Análisis Crítico del Discurso (van Dijk, 1998, 2003; Wodak y Meyer, 2003), en tanto que estudiamos los textos con el fin de observar, extraer y analizar las ideologías lingüísticas subyacentes. Ya van Dijk (2003: 56) alertaba de que cuando “[e]xisten ideologías en el discurso que aparecen de manera explícita, estas son visibles y fáciles de detectar, pero cuando las ideologías se expresan de manera implícita o indirecta, escondida o menos obvia, es cuando ocupa su lugar el ACD”. Asimismo, empleamos una perspectiva glotopolítica (Arnoux y del Valle 2010), entendiéndola como “una posición intelectual que examina la participación del lenguaje en la organización de las redes de poder que caracterizan los procesos sociohistóricos [...] (del Valle 2021, p. 15), así como su interés por “desnaturalizar la constitución de las asociaciones entre formas
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 238 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ lingüísticas y categorías sociales haciendo visibles las condiciones materiales de su producción, reproducción y cuestionamiento, así como su participación en procesos en los que está en juego el acceso a los recursos y, en definitiva, al poder (del Valle, Lauria, Oroño y Rojas 2021, p. 19). Análisis y resultados En este apartado nos centramos en el análisis de nuestro corpus. Para ello, hemos configurado tres subapartados en los que trataremos las cuestiones más relevantes y sistemáticas que aparecen en cada uno. En el primer bloque, estudiaremos polémicas lingüísticas surgidas en torno a María Jesús Montero y el tratamiento mediático que se les dio; en el segundo, textos en los que se critica la manera de hablar de Montero; en el tercero, el empleo de apodos a propósito de su oratoria para aludir a ella. Dada la limitación de espacio, solo expondremos algunos de los ejemplos más representativos de nuestro corpus. 1. Pérez Reverte, Bustos y Cañizares y el habla de la ministra A) La polémica con Arturo Pérez Reverte En abril de 2020, el nombre de María Jesús Montero –por entonces ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno español– se viralizó primero en la red social Twitter (ahora X) y, después, en los medios de comunicación. La razón fue un tuit de una persona anónima en el que se dirigía al escritor y académico Arturo Pérez-Reverte para que le resolviese una duda sobre su actitud hacia el habla de la ministra portavoz, a lo cual accedió el interpelado escritor: Imagen 1: captura de pantalla realizada en la red social Twitter, ahora X.
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 239 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ Como se observa, esta persona cuestionaba si lo suyo era un problema de intolerancia y/o racismo hacia el acento andaluz. Sin embargo, no consideró Pérez-Reverte que quien le interpelaba tuviese un problema de racismo lingüístico, sino que más bien no toleraba la “vulgaridad y bajunería expresiva” de la ministra. No obstante, los ejemplos que ofrece quien interpela al escritor muestran características fonéticas propias de la variedad lingüística andaluza, ante las cuales muestra un absoluto desprecio. Este diálogo en diferido provocó una marea de respuestas contra ambos interlocutores, con más incidencia hacia el escritor dada su faceta profesional y como miembro de la Real Academia Española. Los medios se hicieron eco de la indignación surgida en Twitter sobre este tema y fueron numerosos los textos periodísticos en los que se trató la polémica, aunque también hubo espacio para la reflexión y la opinión, sobre todo, en la prensa escrita. Pérez-Reverte salió al paso aseverando que no se refería al acento andaluz de la ministra, sino a que su forma de expresarse era vulgar. De nuevo, no aclaraba, las supuestas muestras de vulgaridad en las intervenciones de la ministra en los fragmentos de su discurso que molestaban al tuitero que inició la conversación en diferido, pero sí que se evidenciaba el desprecio en sus palabras y hasta cierto clasismo lingüístico: Imagen 2: captura de pantalla realizada en la red social Twitter, ahora X. La mayoría de opiniones en prensa escrita defendían a la ministra de los comentarios de la persona anónima y del afamado escritor: (1) El habla de María Jesús Montero y las críticas: “racismo lingüístico”, “clasismo” y “desconocimiento” (eldiario.es, 28/4/20)
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 246 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ ridiculización de nuestro acento”. Igualmente, hacía alusión a que, en líneas generales, la mayoría de personas que exponen una opinión negativa sobre la forma de hablar de Montero no son andaluzas, como es el caso de Bustos, y de ahí la burla. (4) La derecha y la ultraderecha intentan humillar a María Jesús Montero por su acento andaluz (La Pandereta, 2020) En la misma línea defensora, en La Pandereta fueron un poco más lejos y afirmaron que el discurso glotofóbico de Bustos era una muestra más del desafecto que tienen la derecha y la ultraderecha española por el acento andaluz. Todos los discursos estudiados coinciden en señalar que las palabras de Bustos reflejan una ideología lingüística clasista y racista con respecto a los hablantes andaluces. Además, en algunos casos existe una asociación directa entre la glotofobia y la ideología de la (ultra)derecha española. En nuestro trabajo, si bien la mayoría de ataques a Montero provienen de medios conservadores, también es cierto que ha habido otras polémicas del mundo de la política en la que la glotofobia no solo procedía de la derecha (Carriscondo y ElFounti 2020). C) La polémica con Inés Cañizares El 15 de marzo de 2023 tuvo lugar, durante una sesión de control al gobierno, un enfrentamiento entre Montero y la diputada de Vox Inés Cañizares. Esta última, en una de sus intervenciones, le dijo a la ministra lo siguiente: Lo que todo español espera de un Gobierno decente y de una ministra de Hacienda a los mandos del presupuesto público es, como mínimo, seriedad y rigor. Pero sus declaraciones públicas son más propias de 'producciones el chascarrillo' que de una ministra (Antena3.es, 15/3/23). Como se aprecia, Cañizares acusaba a la ministra de expresarse de manera inapropiada en virtud del cargo público que ostentaba. Según la diputada, los discursos de Montero carecían de “seriedad y rigor” y resultaban tan cómicos que parecen chascarrillos. En su segundo turno de palabra, le espetó a la ministra: “Tiene usted la frente muy alta y la lengua muy larga”. Así pues, se advierte cómo en las dos intervenciones, Cañizares discrimina lingüísticamente Montero mediante una alusión a su forma de hablar injustificada, que también emplea para desvalorizar su trabajo. La ministra, por su parte, entendió el discurso de Cañizares como un ataque glotofóbico.
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 247 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ Esta polémica tuvo una gran trascendencia en los medios conservadores, que cubrieron este intercambio de acusaciones entre ambas parlamentarias siempre favoreciendo el papel de Cañizares: (1) El surrealista argumento que esgrime Chiqui Montero apabullada por el chorreo de Inés Cañizares (VOX) (Periodista Digital, 15/3/23) El periodista Juan Velarde opinaba que la interpretación de Montero era errónea y la calificaba como “surrealista”. Además, aseguraba que la ministra no supo cómo contestar a las acusaciones de Cañizares, de ahí que usara el argumento de la glotofobia: “Montero, apabullada con este chorreo, se parapetó en una supuesta burla de Cañizares al andaluz para no responder a los datos aportados por la diputada de VOX”. (2) Montero acusa en falso a Vox de reírse de su acento andaluz (El Debate, 15/3/23) En el mismo sentido, en El Debate se acusó a Montero de fingir un ataque al andaluz para defenderse de las acusaciones de Cañizares por su gestión de las pensiones. Se denunció que la ministra acusase falsamente a Vox por reírse de su acento y afirmaron: “En su intervención, Cañizares, no hace en ningún momento referencia al acento andaluz de la ministra”. (3) Montero se hace la víctima en el Congreso por la «falta de respeto de la derecha al acento andaluz» (OK Diario,15/3/23) En una línea similar, David Lomana culpó a Montero de victimizarse por el supuesto ataque al acento andaluz. Indicaba que la ministra incluyó a todos los andaluces en un ataque dirigido a ella y que culpó a la derecha por desprestigiar reiteradamente la variedad lingüística andaluza: “La ministra de Hacienda y Función Pública, María Jesús Montero, no ha dudado este miércoles en victimizar a todos los andaluces en el Congreso de los Diputados, acusando a la derecha de caer en una ‘falta de respeto permanente al acento de esta comunidad’”. (4) El acento de María Jesús Montero (ABC, 17/03/2023) Paralelamente, Teodoro León Gross en su espacio de opinión incidía en que “nadie la había atacado por su acento andaluz” y que la ministra solo trataba de “refugiarse en el victimismo del acento”. Por otro lado, ofreció su dictamen negativo sobre la forma de hablar de Montero y caracterizó su retórica como “caótica, llena de subordinadas delirantes, con una sintaxis que parece un
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 248 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ campanario en manos de un loco”. Por tanto, negó un ataque glotofóbico, pero desvalorizó lingüísticamente a Montero en sus comentarios negativos a su expresión verbal. (5) Glotofobia, andalufobia y un poquito de machismo, chiqui (InfoLibre, 19/3/2023) Frente a todo lo anterior, la periodista Patricia Godino sí vio un ataque directo de Cañizares al acento de la ministra. Enfocó su artículo en demostrar cómo los partidos de la oposición han “criticado el acento de la sevillana María Jesús Montero”. Señaló que no era una novedad, sino que “[v]iene de antiguo el señalamiento al acento andaluz para erosionar la credibilidad de los dirigentes políticos”. Indicó que la derecha suele emplear más de este tipo de discriminación para desacreditar a otros políticos y aprovechó para enumerar diferentes ocasiones en las que Montero había tenido que aguantar Montero ataques a su acento. De hecho, afirmó que, en cuanto ataques glotófobos, “María Jesús Montero se lleva la palma en esta legislatura”. Por último, apuntaba que en el caso de los ataques a Montero puede apreciarse, además de glotofobia, “una buena dosis de machismo”. Y concluía: “El trinomio mujer, ministra y andaluza se digiere entre mal y regular”. A la luz de los ejemplos, pese a la falta de referencias explícitas al acento de Montero por parte de Cañizares, la alusión al chascarrillo puede concebirse como una alusión directa a su forma de hablar, sustentada en la perpetuación de la imagen de los andaluces como personajes cómicos, incultos y vulgares. Los medios conservadores, como hemos visto, niegan el ataque lingüístico y, al mismo tiempo, aprovechan la ocasión para acusar a Montero de victimizarse. Ante todo ello, el artículo de Godino (5) agregaba, además, el marcador de género presente en los ataques habituales de la prensa conservadora a Montero. 2. Críticas generales al habla de Montero En este bloque se han escogido diferentes textos periodísticos en los que se hace alguna alusión a la forma de expresarse de Montero, pero que no van unidos a ninguna polémica concreta: (1) María Jesús Montero se estrena como portavoz del Gobierno inventándose un palabro: “Produciera” (OK Diario, 17/1/2020) y Los lapsus de María Jesús Montero: “Personas actuales”, “desde el final del día a la noche” o “situación individual de cada uno” (La Voz de Galicia, 25/4/2020)
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 249 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ En ambos textos se convirtió en hecho noticiable algunos lapsus lingüísticos de la ministra y se dio a entender que no eran puntuales, sino repetidos en el tiempo. En nuestra opinión, en otros contextos estos lapsus no pasarían más allá de constituir una simple anécdota, pero aquí se emplean con el fin de ridiculizar a la ministra y poner en entredicho su labor. (2) ¿Qué imagen ofrece María Jesús Montero? Un debate entre el acento andaluz, lo estrafalario y la experiencia (El Economista, 28/4/20) Yago Gantes revisó la figura de la ministra con relación a su acento y su estilismo en este diario económico. El autor opinaba que Montero “destaca por su estilo pintoresco y su marcado acento” y apuntó a que su “capacidad discursiva” está “llena de recovecos”, y a que su forma de hablar “ha sido motivo de mofa por parte de la oposición”. Además, añadió que “Montero consigue superar ese estilo llamativo y dialéctica próxima con una formación licenciada y experiencia en el ramo”. La crítica a su forma de hablar es patente y resulta curioso que mencione que la oposición –siempre conservadora– se ha reído de ella por tal motivo, cuando aquí mismo, en un diario económico, en vez de repasar su labor al frente del Ministerio de Hacienda se critique su estilismo y su oratoria. (3) Montero, impuestos e idiolectos (El Mundo, 12/12/20) Carlos Mármol destacó que Montero tenía un “singular uso del lenguaje”, aunque no especificó en qué sentido. Sostenía que la ministra, ante los ataques por su forma de hablar, solía recurrir a decir que ella habla en andaluz. El articulista opinaba que “[e]l problema de esta afirmación es que el andaluz, en realidad, no existe ni ha existido nunca”. Y continuaba: “A sus 54 años ha hecho carrera política sin tener ni una dicción clara, ni ideas ordenadas, ni el control escénico necesario para transmitir un mensaje”. Como observamos, se la culpa de nuevo de victimizarse usando el andaluz (cuya existencia es negada por el articulista) y se realiza una alusión improcedente a la edad de la ministra y a su supuesta incapacidad para expresarse verbalmente. (4) Aprende a hablar ya, chiqui (Libertad Digital, 09/02/21) Carmelo Jordá firmó uno de los artículos de opinión más críticos con la forma de hablar de María Jesús Montero. Es un artículo altamente descalificador, donde su autor discrimina lingüísticamente a la ministra y cuestiona su rol como representante política. La acusó de tener una batalla “con la lengua española en su forma oral”. Según expuso, “no se trata de que me moleste el fuerte acento
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 250 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ andaluz que luce la ministra”, “el problema no es el acento ni que le tengamos manía ninguna a Andalucía, españolísima región”, aunque aludió a que hubo otros políticos andaluces con “un acento no menos fuerte y no menos andaluz que el de Montero” y que hablaban “un español preciso y hasta brillante”. Opinaba que Montero “es incapaz de [realizar] las construcciones más básicas del idioma: sujeto, verbo y predicado nunca siguen ese orden ni cualquier otro, jamás concuerdan y, por supuesto, son incapaces de expresar una idea completa”, aunque no aportó ningún ejemplo de esas supuestas carencias. Lo que sí hizo fue indicar que los discursos de la ministra, a veces, eran motivo de mofa por parte de periodistas: “[a los periodistas] si nos pilla el día de buenas nos descojonamos de María Jesús Montero y de su pico de oro… del que cagó el moro”. Estos, para entenderla, debían “ir sorteando los barrancos y las montañas idiomáticas que nos arroja con desparpajo la ministra”. Asimismo, señaló que los ciudadanos “tienen que dedicar un esfuerzo impropio a intentar entender lo que les dice su Gobierno, amén de sufrir martes tras martes al ver a toda una ministra portavoz y de Hacienda patear sin piedad la lengua de Cervantes, que es también la nuestra pero al parecer no la suya”. Finalmente, instó a la ministra a aprender a hablar, para no avergonzar a los españoles: “Aprende a hablar de una puñetera vez, chiqui, que te pagamos para eso y no para que nos avergüences”. (5) Un diputado de Vox, sobre el acento de Montero: «Nadie habla así en Andalucía, ha visto demasiado Chiquito» (OK Diario, 07/07/21) Borja Jiménez recogió el contenido de un tuit del diputado nacional de Vox Francisco José Contreras donde afeaba a Montero su forma de hablar y que se autoproclamase representante del habla de los andaluces porque, en su opinión, “nadie –con mayúsculas– habla así en Andalucía”. Igualmente, pretendía ridiculizar la forma de hablar de Montero comparándola con el conocido humorista malagueño: “Creo que la portavoz del Gobierno ha visto demasiados vídeos del genial Chiquito de la Calzada”. No dudó tampoco en dar ejemplos para apoyar su burla: “hay que transformá la curtura sesuá”. La discriminación y la falta de respeto es evidente, pero llama la atención que ese ataque glotofóbico provenga de un andaluz. Se aprecia, pues, la ya mencionada colonialidad lingüística y la reproducción de prácticas más propias del colonizador (Rodríguez-Iglesias, 2022a). (6) Caos y ridículo en el lenguaje de los gobernantes (Voz Pópuli, 13/10/2022) Fernando García-Romanillos aseveró que Montero tenía “severas deficiencias en la expresión oral” y que destacaba por “acompañarlas de un deslavazado lenguaje corporal”. Igualmente, el autor pronosticó que, en una
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 251 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ posible encuesta sobre los políticos que peor hablan, se “colocaría en cabeza a Mª. Jesús Montero”. La expresión verbal y no verbal de Montero son cuestionadas; ya no solo se secciona su potestad de expresarse libremente, sino también la de mover su cuerpo a su antojo mientras pronuncia sus discursos. (7) Los “agüelos” de Montero dejan desnudo a Sánchez: la economía no tira (esDiario, 06/03/2023) En la noticia se da cuenta de que, durante un mitin la ministra aludió a los pensionistas con la palabra “agüelos”. El periodista Mr. Meme pensaba que ese acto “es probablemente merecedor de cárcel” y “una zafiedad más de una ministra que acostumbra a hablar como si estuviera en el mercado en lugar de en el Gobierno de España. Ese tipo de expresiones, viviendo de personas que representan a nuestro país, deberían estar dentro del Código Penal”. A nuestro modo de ver, el término empleado por Montero no fue el más adecuado, pero hay una cuestión de fondo que nada tiene que ver con la elección léxica de la ministra. Las declaraciones de Mr. Meme son una muestra de clasismo lingüístico, al comparar el habla de Montero como propia de un mercado. Es evidente que la crítica no se centra en la palabra únicamente, sino en su pronunciación, que es propia de hablantes andaluces. En este bloque, hemos apreciado ejemplos en los que, tomando como excusa las prácticas lingüísticas de Montero, se la acusa de victimizarse por los ataques glotofóbicos que recibe; se la discrimina lingüísticamente en múltiples ocasiones; se hace referencia a su edad, para ridiculizarla, y a su estilismo porque resulta “peculiar”; además, se denuncia su supuesta incultura, debido a pequeños lapsus lingüísticos y a las características fonéticas que la identifican como hablante andaluza. Todo ello, en la mayoría de casos, con un tono ofensivo y heteropatriarcal, pues los articulistas son hombres. 3. El empleo de motes para ridiculizar el habla de Montero En apartados anteriores vimos cómo Jorge Bustos empleó un apodo para referirse a la ministra Montero: Marijau. No fue el único. Otros hombres también han utilizado motes para referirse a ella denigratoriamente y aludiendo, de algún modo, a su oratoria. En este apartado haremos un breve recopilatorio de todos ellos: (1) El citado artículo de Bustos encontró apoyo en Federico Jiménez Losantos, quien en “Es La Mañana de Federico” (12/11/20) atacó a Montero por su forma
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 252 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ de hablar y le otorgó otro mote: “[…] doña Gargajesús Montero, porque hace gárgaras”. (2) Manuel Peñalver (Diario de Almería, 23/2/2019) se refería a ella como Marisu I de Triana, tras hacer referencia a su origen, su forma de vestir y su idiosincrasia lingüística. (3) Graciano Palomo (El Confidencial, 25/4/2020) la llamó Farruquita, mote que, supuestamente, empleaban “sus conmilitones para referirse a la ministra de Hacienda”. Aparte, aseguró que es “una persona que difícilmente sabe distinguir el significado de las palabras”, burlándose así de sus capacidades lingüísticas. (4) Carlos Mármol (El Mundo, 12/12/2020) alude a Montero como María Iesu y menciona “que se ha hecho famosa entre otras cosas (no cuesta nada ser piadosos) por su singular uso del lenguaje”. Aunque quizás debería haber dicho que la han hecho “famosa” por ridiculizar su forma de hablar continuamente, como venimos tratando en este trabajo. (5) Carmelo Jordá (Libertad Digital, 09/02/2021) la interpelaba directamente con un “chiqui”, palabra que utilizó una vez la ministra para dirigirse a una periodista cuando le realizó una pregunta: “Aprenda a hablar, chiqui”. Esta actitud es propia del mansplaining, aconsejando a una mujer sin que lo pida y tratándola familiarmente sin conocerla. Usar un apodo para referirse a una persona es negativo y puede, incluso, acarrear graves consecuencias psicológicas (González Lau 2017; Bolaños 2021). En el caso que nos ocupa, como hemos visto, todos los apodos van acompañados de descalificaciones relacionadas con el modo que tiene la ministra de expresarse de forma oral. Igualmente, es reseñable que los motes son creados por hombres, que señalan y descalifican a Montero con un evidente tono patriarcal, con la autoridad que piensan tener de forma innata. Discusión A lo largo de estas páginas se ha podido observar que la capacidad de expresarse correctamente en español de la ministra Montero ha sido puesta en duda en reiteradas ocasiones por parte de personas anónimas, escritores, políticos y periodistas. Asimismo, ha sido acusada de no emplear un registro lo
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 253 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ suficientemente formal, propio de alguien que ostenta un cargo político. Así pues, hemos asistido a una extensa procesión de estereotipos y prejuicios lingüísticos (Tusón 1996) que muestran con claridad unas ideologías lingüísticas que dan pie a la discriminación, la estigmatización y la inferiorización de la hablante en cuestión por no ajustarse al lenguaje supuestamente correcto, formal y ejemplar. Pérez Reverte, Bustos, Cañizares y los demás articulistas han señalado de manera directa a la ministra por ofrecer muestras de vulgaridad lingüística, carencias oratorias, ininteligibilidad en sus discursos o el cariz cómico de sus intervenciones públicas. Como vimos, estas personas no aportaron, sin embargo, argumentos sólidos que apoyasen sus opiniones; por tanto, solo son eso, opiniones carentes de base científica que responden a meras apreciaciones y nos recuerdan a los tres mitos sobre el andaluz que Carbonero (2003) identificó: la ininteligibilidad, la vulgaridad y la gracia. Los comentarios negativos reflejan la influencia de un sistema educativo que privilegia ciertos usos lingüísticos, desvalorizando a quienes no se ajustan a ellos, y legítima otros –los de los dominantes–. En consecuencia, se originan relaciones de desigualdad a través de la lengua, tal y como apuntaban Fairclough (2001), Heller (2006), Bourdieu (2008) y Rodríguez Iglesias (2021). Hacíamos referencia previamente a las relaciones entre la dominación y la lengua, como señalaba Bourdieu (2008). En este caso, los dominantes podemos definirlos en este trabajo como personas con altavoz público, amparados en su profesión, hombres, intelectuales y nativos del centro-norte peninsular –en su mayoría–, características siempre presentes en el historial de actos discriminatorios registrados hacia andaluces. La discriminación lingüística hacia Montero es evidente y coincidimos con los lingüistas consultados por la prensa en señalar que los ataques que ha recibido son discriminantes, clasistas y patriarcales. Montero es mujer, andaluza y su expresión verbal es criticada de manera vehemente, tres características que se repiten en los ataques glotófobos a hablantes andaluces (Rodríguez Iglesias 2022a). No obstante, no estamos en posición de afirmar con rotundidad que la ministra haya sido censurada explícitamente por su acento, al menos, en algunos de los testimonios que hemos analizado en este trabajo. Si bien es cierto que en la mayoría de críticas lingüísticas hacia Montero no hay una mención expresa al acento andaluz, no pasa desapercibido que, con excepción de tres artículos de opinión, los demás autores no son andaluces. Históricamente, se ha establecido una triple asociación carente de rigor, mediante la cual se vincula ser andaluz con tener escasa cultura,
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 254 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ ser gracioso y hablar mal castellano. En los casos que hemos estudiado en este trabajo, esta asociación se evidencia tomando como víctima a Montero. No solo se aprecia glotofobia en los textos analizados, sino también una patente discriminación de género, proveniente de una ideología heteropatriarcal que añade el machismo a otros tipos de marginación, incluida, la lingüística, según se ha apreciado en este trabajo. El empleo reiterado de apodos para referirse a Montero constituye un intento de ridiculizarla, haciendo mención también a su forma de hablar, a su sexo e, incluso, a su origen étnico. Esta actitud deshumanizadora busca estigmatizarla y desacreditar, el mismo tiempo, su labor política. Sin embargo, aunque Montero sea criticada tomando como excusa su modo de expresarse, es evidente que existe en estos ataques un claro trasfondo político: la gran mayoría de quienes la critican representan una ideología política opuesta a la de Montero, tal y como demuestran. La instrumentalización de la lengua y del acento con el fin de denigrar y desvalorizar al contrincante político o bien al representante político que defiende una postura ideológica diferente a la propia no es una novedad (Guerrero Salazar 2021). Por consiguiente, no importa tanto a sus detractores cómo lo dice, sino lo que dice. Porque a Montero, a pesar de lo que muchos puedan decir, se la entiende perfectamente; otra cosa es que lo que diga no sea del agrado de muchos. Entonces, estaríamos en otro punto del juego en el que la lengua se emplea como herramienta para ocultar lo que se dice con la excusa de que no se entiende, desprestigiando a quien lo dice y dañando su imagen ante la ciudadanía a la que se dirige. Por todo ello, en nuestra opinión, no sería de extrañar que la glotofobia al andaluz componga la base ideológica de muchas de las críticas vertidas, pues como indicaba Rodríguez Iglesias con relación a las mujeres andaluzas: Los discursos de deslegitimación las descapitalizan en virtud del marcador andaluz, que, desvalorizado por mor del privilegio castellanocéntrico, refuerza la devaluación de su posicionalidad social y cuestiona la legitimidad de lo que dice por cómo lo dice, con efectos inmediatos sobre si es legítima su competencia al interior del campo simbólico en el que es competente (Rodríguez-Iglesias 2022b, p. 109). Por último, hemos podido detenernos en la defensa a los ataques a Montero, tanto de andaluces como de no andaluces, y la frecuente vinculación de dichos ataques con posturas políticas conservadoras, lo cual nos lleva a darnos cuenta de que la sociedad, a veces, reacciona a las actitudes lingüísticas discriminatorias, frente a actos hablistas y elitistas, cargados de prejuicios lingüísticos.
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 255 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________ Conclusiones En definitiva, creemos demostrado con este trabajo que la política sevillana María Jesús Montero, a través de asertos acientíficos y críticas basadas en opiniones, ha sido víctima de discriminación lingüística, estigmatizada por su forma de hablar, desvalorizada y ridiculizada como política. Además, se ha evidenciado que los ataques recibidos también tienen un componente clasista y sexista, aparte de un trasfondo ideológico de signo político distinto al de Montero. La interseccionalidad es evidente en su condición de mujer, andaluza y política socialista. Montero no es, ni mucho menos, un caso único y particular de la discriminación étnica, clasista y lingüística que los andaluces han venido sufriendo a lo largo de los siglos y que cada vez es más patente en los medios de comunicación; unos medios que, a veces, no contribuyen en absoluto a derribar esos prejuicios lingüísticos. A la glotofobia se le suma también la condición de ser mujer, que da pie, tal y como hemos visto, a comentarios sexistas. Notas 1 No hemos conseguido documentar comentarios o descalificaciones sobre su manera de hablar cuando desempeñó diferentes cargos de relevancia dentro del gobierno andaluz. 2 Sobre la importancia del sistema educativo para la transmisión de ideologías lingüísticas, consúltese el trabajo de Rodríguez Iglesias (2021). 3 El manifiesto puede leerse de forma íntegra en: https://andaluzadelalengua.wordpress.com/manifiesto/texto/ (Última consulta: 02/07/2024) 4 Los sioux eran los nativos americanos que residían en el territorio de la actual Estados Unidos. Esta referencia no es baladí, pues no nos olvidemos la connotación negativa de la expresión hablar como indios. En nuestra opinión, es una metáfora que usa Bustos para desvalorizar a Montero y su discurso. 5 Usamos esta expresión, tomándola prestada de un titular del HuffPost sobre este tema que se titulaba así: “El capote de Echenique a Montero tras ser atacada por su acento andaluz” (https://www.huffingtonpost.es/entry/echenique-montero-acentoandaluz_es_5faceceac5b6ed84597e4512.html?outputType=amp)
Discurso & Sociedad, 19(2), 2025, 231-261 262 Amina El-Founti Zizaoui, ¿Qué es hablar mal? María Jesús Montero y el estudio de la discriminación lingüística y de género a través de la prensa. ______________________________________________________________________