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En defensa de la ambigüedad lingüística, la octava maravilla del mundo

Stetie, Noelia Ayelén

Abstract

La ambigüedad lingüística es una propiedad esencial y transversal del lenguaje humano. Mi propósito en estas pocaslíneas será introducirles en su mundo, que se conozcan y se hagan mejores amigues. Para ello, recorreremos diversos ejemplos de ambigüedades en distintos niveles de análisis e indagaremos acerca de las causas y las ventajas de este fenómeno. Para cuando terminemos, espero haberles ayudado a descubrir su esencia y haberles convencido de que se conviertan en detectores de ambigüedades.

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ISSN: 2591-541X DOI: 10.5281/zenodo.17753704 Quintú Quimün. Revista de lingüística. Nº 9 (2) 2025: Q128 Lingüística que no muerde: ensayos divulgativos En defensa de la ambigüedad lingüística, la octava maravilla del mundo Epuzuam zugun tañi igkan, wajonmapu ñi purageci afmatufalu In Defense of Linguistic Ambiguity, the Eight Wonder of the World Noelia Ayelén Stetie Universidad de Buenos Aires / CONICET Email [email protected] ORCID https://orcid.org/0000-0001-7602-6942 RESUMEN. La ambigüedad lingüística es una propiedad esencial y transversal del lenguaje humano. Mi propósito en estas pocas líneas será introducirles en su mundo, que se conozcan y se hagan mejores amigues. Para ello, recorreremos diversos ejemplos de ambigüedades en distintos niveles de análisis e indagaremos acerca de las causas y las ventajas de este fenómeno. Para cuando terminemos, espero haberles ayudado a descubrir su esencia y haberles convencido de que se conviertan en detectores de ambigüedades. Palabras clave: ambigüedad, procesamiento del lenguaje, eficacia comunicativa. PICIWIRIKVNUN. Epuzuam zugupeel fey ta cezugun tañi rvf fvxa zugu kom nvwgekelu. Koneluwayiñ eymvn tati zugu mew fey kvpa zitun iñce, fey piley ñi rakizuam tvfaci pici wirintukun mew, kimuwaymvn, zoy wehvyuwaymvn kay. Feymew, pegelkvnuafiyiñ kakerume ti epuzuam zugun kalen inazuamkvlekelu kay, ka inaramtuafiyiñ tañi cem am ci xipa zugu rume ka tañi kvmegeken ci. Afalu iñciñ tvfaci zugu, fey, kejuntukuwiyiñ zew iñce tamvn pepi nentutakuael epuzuan zugun ñi rvftu zugu , fey ka rulpazugukvnuwaymvn jiwatucefe epuzuamke zugun zugu mew, felepe may. Rvftu nemvl: epuzuam zugun, zugumeken, abv zituzugun Corría el año 1975 y Herbert P. Grice, reconocido filósofo del lenguaje, dijo “evitarás la ambigüedad” y marcó el rumbo de la investigación lingüística de las próximas décadas. Más precisamente, Grice postuló la máxima de modo o de modalidad, que sostenía que aquellas personas que estuvieran participando de buen grado en una conversación deberían ser claras y evitar la ambigüedad. Esta idea caló hondo en el sentido común y transformó a la ambigüedad casi en enemiga pública. Sin embargo, desde los estudios del lenguaje, su estudio es central y entenderla es algo que a les lingüistas nos desvela. Mi misión en estas pocas líneas será convencerles de que ustedes también –si aún no lo son– se conviertan en detectores de ambigüedades: dícese de aficionades de la lingüística que perturban a amigues, parejas y familia buscando doble sentidos y ambigüedades en todo lo que escuchan y leen. No obstante, para ello, primero tenemos que ir a las bases: ¿qué es una ambigüedad lingüística? Una ambigüedad ocurre cuando un elemento lingüístico –un fonema, o sonido, no nos pongamos tan técniques, una palabra o una frase– es susceptible de dos o más interpretaciones posibles. Al contrario de lo que podríamos suponer, las ambigüedades constituyen más la norma que la excepción en cualquier lengua: las lenguas naturales exhiben ambigüedades en sus distintos niveles de análisis. Antes de adentrarnos en los diversos tipos de ambigüedades lingüísticas –y por qué las amamos– quisiera Recibido: 19 octubre 2025 | Aceptado: 2 noviembre 2025 1 2En defensa de la ambigüedad lingüística, la octava maravilla del mundo advertir que, aunque son muy frecuentes en el lenguaje, en muchas ocasiones –¿por no decir siempre?– las ambigüedades no son percibidas conscientemente y, por lo general, se encuentran restringidas por el contexto oracional y situacional, pero ya volveremos luego sobre esta idea. Dicho esto, la ambigüedad existe en todos los niveles lingüísticos y su estudio nos ha permitido entender muchos aspectos del lenguaje, aunque aún nos deja muchos otros interrogantes pendientes de respuesta. En las próximas líneas me acompañarán en un recorrido por distintos casos de ambigüedad lingüística con el fin de ilustrar la riqueza y belleza de este fenómeno y, también, para convencerles de que no hay nada más divertido que andar identificando ambigüedades. Nos centraremos en los tres mosqueteros del conocimiento lingüístico: la fonología, la semántica y la sintaxis. ¡A la carga! 1 |ENTRE EL CLAVEL BLANCO Y LA ROSA ROJA, SU MAJESTAD ESCOJA En el plano fonológico, es decir, de los sonidos, quiero que nos detengamos en dos ambigüedades que nos brindan mucha información no solo acerca de cómo procesamos el lenguaje, sino también de cómo lo adquirimos. El primero de estos fenómenos se vincula con la segmentación fonológica. Si analizamos una secuencia de habla espontánea mediante un espectrograma 1 , la cadena de sonidos aparece como un flujo continuo en el tiempo: los llamados “segmentos”, y en particular sus límites exactos, no son fácilmente identificables. ¿Qué significa esto en criollo? Que en realidad escuchamos una cadena continua de sonido y no una frase “dividida” en palabras. Esto permite, justamente, explicar qué es lo que ocurre en el siguiente ejemplo que se le atribuye a Quevedo: “entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja”. Según cuenta la leyenda, el célebre escritor español le dijo esto a la Reina Isabel de Borbón quien, de hecho, era coja. La gracia en este chiste, que solo funciona en la oralidad, radica en la segmentación de la cadena oral: ¿escoja oes coja? Esos límites, de dónde empieza y termina una palabra, los ponemos nosotres, siempre y cuando tengamos ese conocimiento. Es decir que, a partir de nuestro conocimiento lingüístico, normalizamos e integramos la señal que recibimos: interpretamos cada sonido en relación con los que lo rodean e influenciades por nuestros conocimientos lingüísticos. Y qué mejor prueba queremos de que el sentido y la segmentación en palabras sobre la cadena de sonidos que escuchamos los ponemos nosotres que el famoso caso de esas son Reebok o son Nike , confundido con la canción This is the rhythm of the night 2 . Para un ejemplo local, creo que todes recordamos a la pequeña de Mi-cumán . En ese caso pasa algo más: primero segmenta de forma inadecuada –“se llama Tu-cumán” (en vez de Tucumán)– y, luego, lo que hace es reajustar el pronombre según quien enuncia 3 , en este caso ella, entonces reemplaza el “tu” por “mi”. ¿Y por qué nos importa esto? Más allá de que porque es adorable, este simple ejemplo nos brinda un montón de información acerca de cómo les niñes adquieren el lenguaje y ponen a prueba, constantemente, distintas hipótesis lingüísticas (Brandani 2021). El segundo caso de ambigüedad fonológica se vincula con lo que se conoce como el efecto Ganong, bautizado así por el investigador que lo describió. Esta es la tendencia a percibir un sonido ambiguo como un fonema 1 Un espectrograma es una representación visual que se utiliza, entre otras cosas, para el análisis de sonidos, ya que permite ver cómo las frecuencias de una señal cambian con el tiempo en intensidad o amplitud. Y acá es donde viene mi primera recomendación: entren a https://musiclab.chromeexperiments.com/spectrogram/ y conviértanse por un rato en lingüistas amateurs. 2Otro de mis ejemplos favoritos es baby, quiero queso roñoso. 3 Esto es propio de los deícticos, que son palabras que solo se pueden interpretar adecuadamente en una situación comunicativa específica y que cambian según el punto de referencia. Además de los pronombres personales, otro ejemplo son algunos adverbios de tiempo, como mañana. Si nos encontramos un papel en la calle que dice “te veo mañana allá a esa hora” no vamos a poder identificar ni quiénes se ven, ni cuándo, ni dónde y definitivamente nos perderemos la cita. NOELIA AYELÉN STETIE 3 que completaría una palabra que conocemos 4 . Si escuchamos que une hablante dice “en el lago hay un vato”, probablemente les hablantes de español rioplatense reinterpretemos ese sonido dudoso como pato. ¿Y esto ocurre siempre? No exactamente, sino sobre todo con los que denominamos pares mínimos o parejas mínimas, que son sonidos que tienen características acústicas muy similares y solo difieren en su nivel de sonoridad (como /p/ y /b/, /t/ y /d/, entre otros). Esto nos lleva a otro fenómeno de ambigüedad: ¿es posible discriminar efectivamente estos pares mínimos en todas las situaciones? Puede suceder que sonidos con características acústicas idénticas sean interpretados como fonemas distintos dependiendo del contexto fonológico en el que aparecen, es decir, los otros sonidos que tengan cerca. A este fenómeno se lo conoce con el nombre de coarticulación y se vincula con la influencia mutua que ejercen los sonidos al articularse uno después de otro, lo cual introduce ambigüedad adicional en la percepción, que se resuelve a partir de la demás información presente en la frase. Tal vez, frente al mismo sonido, interpretamos paso si alguien dice “Juan tiró un paso de salsa increíble”, pero vaso si escuchamos “Juan tiró un vaso con agua al piso”. Creo que ya se empieza a vislumbrar por qué la ambigüedad lingüística es eludida por muches y adorada por otres. Y acá es donde me surge un interrogante: ¿es acaso la ortografía un intento de controlar o abolir la ambigüedad? Muchos sistemas ortográficos introducen distintas reglas o mecanismos para tratar de mantener a raya la ambigüedad constante a la que nos enfrentamos 5 . Esto lo podemos ilustrar con uno de mis memes favoritos, que recurre a los homófonos heterógrafos, palabras que suenan igual, pero se escriben de forma distinta. Fuente: microrrelato anónimo. La gracia acá recae en los homófonos heterógrafos abrazar (estrechar entre los brazos) y abrasar (quemar). Pero no todes son víctimas de sistemas alfabéticos, y pirómanas entusiastas, sino que algunes se aprovechan y usan este recurso para su ventaja. Tal es el caso de algunos poemas chinos, como El poeta come-leones en la guarida de piedras, que tiene más de 90 caracteres en chino mandarín y todos se leen con el sonido shi en diferentes tonos. 4Sí, ya sé que les fanátiques de “Lingüística que no muerde” me dirán “eso ya lo explicaron acá”, pero bueno, hay que captar también a nueves fans. 5Si es la primera vez que vienen por acá, también les recomiendo este otro ensayo. 4En defensa de la ambigüedad lingüística, la octava maravilla del mundo Fuente: figura extraída de Hao (2013). 2|UNA SOLA VOZ, MÚLTIPLES ECOS Dejemos por un lado la ambigüedad fonológica y pasemos al plano léxico, más específicamente a la semántica léxica, es decir, el significado de las palabras. Acá es donde necesito referenciar a mi heroína favorita –sí, la ambigüedad realmente está en todos lados–: Éowyn. La profecía decía que “ningún hombre podía matar al Señor de los Nazgûl”, pero Éowyn recordó que ella “no era ningún hombre”, era una mujer. Perdón, tuvimos un momento El señor de los anillos6sin una adecuada advertencia. En este ejemplo vemos que la ambigüedad recae en identificar el referente de hombre: ¿alude específicamente a varones o tiene un significado genérico que abarca a todes les seres humanes? En el uso que le damos a este término, ambas interpretaciones son posibles y acá radica justamente la gracia. Y esto no pasa solo con esta palabra, sino con varias y hasta, incluso, con algunos morfemas. Tal es el caso del masculino genérico, ejemplo análogo al de nuestra heroína. Cuando decimos “los alumnos faltaron a clase”, ¿nos estamos refiriendo solamente a los varones o a todes les alumnes? El género gramatical masculino, debido a su uso como masculino genérico, presenta ambigüedad en su referencia, ya que no sabemos si está haciendo alusión a un conjunto de personas o a un grupo compuesto exclusivamente por varones. ¿Y será que nunca sabemos? No exactamente. Como ya hemos adelantado respecto de los fenómenos de coarticulación, la interpretación de un estímulo ambiguo muchas veces se resuelve o desambigua gracias a información del contexto y de nuestro conocimiento de mundo. Según hemos 7 investigado, la interpretación del masculino depende de la estereotipicidad de los nombres de rol, es decir de qué tan vinculados a un género estén esos roles o profesiones (Zunino & Stetie 2022). Tal vez alumnos lo interpretemos como que refiere a un grupo de personas sin importar su identidad de 6 Aunque recomiendo fervientemente leer los libros y mirar las películas, para quienes quieran ir directo al grano, esta es la escena en cuestión: https://youtu.be/dQ_-rmuPZC4?si=Xol8XQHyhpgB9yVa. 7 Les lectores ávides habrán notado que identificar la referencia de la primera persona del plural también es relativamente desafiante. En este “hemos investigado” estoy incluyéndome a mí y a otra lingüista, mientras que en el “nuestro conocimiento de mundo” de la oración anterior les estaba incluyendo también a ustedes. Como ven, detectar ambigüedades es solo para valientes, ya que pueden terminar con el corazón roto al descubrir que un nosotres no les incluía realmente. NOELIA AYELÉN STETIE 5 género 8 , en cambio, si leemos los camioneros, seguro pensamos que está haciendo referencia a un grupo de varones. De hecho, en nuestro estudio identificamos que esa ambigüedad del masculino genera que las personas tarden más en responder si está refiriendo a un grupo de personas o exclusivamente a un conjunto de varones. En cambio, en esa misma investigación encontramos que esto no ocurre con el lenguaje inclusivo de género, es decir, con formas como les alumnes olxs alumnxs. En estos casos pareciera que las personas no registran la ambigüedad. ¿Cómo? ¿Acá también hay ambigüedad? Sí, la ambigüedad lingüística realmente se filtra por todos los recovecos. De forma análoga al masculino, al usar el lenguaje inclusivo de género se produce una ambigüedad entre si aludimos a un grupo de personas sin importar su género o si estamos haciendo referencia a un grupo de personas con identidades no binarias. Sin embargo, parece que no sería tan frecuente designar exclusivamente a un grupo de personas con identidades no binarias y que, al menos por ahora, las formas de lenguaje inclusivo de género en español se habrían especializado en una interpretación genérica, sobre todo en su uso en plural. Acá se entrelaza un complejo debate entre cómo se da la relación entre lenguaje, género y pensamiento9. Otro tipo de ambigüedad, que también ha prestado a grandes confusiones, es la que se conoce como ambigüedad de alcance o scope ambiguity, por su nombre en inglés. El alcance de un operador semántico es el o los objetos sobre los que aplica. ¿Qué significa esto? Si tenemos una frase como “Una persona regó cada planta”, ¿cuál es el alcance de cada? ¿Modifica solo a planta o también a persona? ¿Cómo se interrelaciona con una? Un grupo de lingüistas de la Universidad de Michigan encontró que les hispanohablantes tenemos una fuerte preferencia por la interpretación de que una sola persona regó las plantas (como se ve en la imagen a), en vez de que varias personas regaron las plantas (imagen b), y esto presenta diferencias respecto del inglés. Estudiar este tipo de fenómenos nos permite entender cómo operan los distintos mecanismos de procesamiento de lenguaje y cómo varían entre lenguas, entre hablantes y según el contexto. Fuente: estímulo extraído de Solís-Barroso et al. (2025). De hecho, el contexto, a veces, puede ser el mismísimo reino del revés. Mientras que hace más de una década Érica García cantaba “ positiva, todo muy bien ”, la pandemia nos puso patas de cabeza. Supongo que, en el fondo, ella ya lo veía venir; recordemos que la canción terminaba con “¿está todo muy bien o todo como el orto?”. Y he aquí este gran meme que nos recuerda que la peor respuesta a un test de covid era positivo. 8 Aunque esto también podría no ser así. Tosi (2020: 170) relata lo siguiente: “Hace un tiempo una editora [...] envió un pedido de ilustración. En una de las páginas, que remitía a una escena en un salón de clase, indicaba: “Dibujar a los chicos con cara de aburrimiento”. La ilustradora enseguida le hizo esta consulta: “¿A las chicas también?”. Lo que era evidente para una, no lo era para la otra”. 9 Recomiendo la revisión que hacen Scotto y Pérez (2020) para leer más sobre lenguaje, pensamiento, representaciones mentales, género y lenguaje inclusivo. 6En defensa de la ambigüedad lingüística, la octava maravilla del mundo Fuente: probablemente algún twittere y la bella edición de Sofi. A estos usos se los conoce como sentido figurado o significado connotativo –seguro alguna vez escucharon algo como “eso es metafórico”, pues a eso me refiero–, que se contraponen a la denotación, el significado literal de una palabra. Esto implica que, sumado a todas las ambigüedades que ya fuimos revisando, a veces también puede ocurrir que, en un determinado contexto, usemos una palabra por su significado figurativo en lugar del literal. Por último, otra ambigüedad propia del plano léxico, probablemente conocida por todes, es la polisemia: palabras con dos –o más– significados distintos. No es lo mismo decir “compré dos sierras” que “me fui a las sierras”. Acá entramos en el famoso universo de los doble sentidos, ya que este recurso es muy utilizado para realizar diversos chistes y bromas, que se conocen con el nombre de calambur. Un calambur es un recurso lingüístico que explota, por ejemplo, la polisemia de ciertas palabras 10 , es decir que juega con sus distintas acepciones. Fuente: Inges Bizama Toledo, ilustrador y diseñador chileno experto en calambures. Y esto nos lleva a otro terreno de grandes disputas: las traducciones y el famoso lost in translation (perdido en la traducción). Aunque el calambur de jugo concentrado pueda funcionar en otras lenguas, esto no ocurre siempre. Por ejemplo, otro de mis memes favoritos es el de “you rock; you rule” que, lamentablemente, solo tiene sentido en inglés y al intentar traducirlo al español se pierde la gracia 11 . ¿Acaso esto significa que la ambigüedad solo existe en inglés? Claro que no, mi ciela. La ambigüedad existe en todas las lenguas naturales, 10 Los calambures también pueden emplear otros recursos como agrupar sílabas de modo que alteren el significado de las palabras, sí, al estilo de Quevedo. 11 En inglés rock yrule significan piedra y regla, respectivamente, pero ambas palabras también pueden significar un equivalente a “la rompés”. De ahí que les dos amigues de la imagen probablemente no se estén mencionando, sino halagando. Aunque, si quisiéramos interpretar que se están nombrando entre sí, nos haría falta una coma luego del you, conocida como la coma de vocativo, pero ya hablaremos luego de las comas abolicionistas de ambigüedad. NOELIA AYELÉN STETIE 7 es decir, las lenguas humanas, solo que se manifiesta en distintas palabras, sonidos, frases o estructuras. Fuente: Todd Goldman, ilustrador estadounidense, también experto en calambures. 3|LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN Acá llegamos, finalmente, a mis ambigüedades favoritas, tanto así que hasta les dediqué mi tesis de doctorado 12 . Las ambigüedades sintácticas, también llamadas estructurales, surgen cuando la misma distribución lineal de una oración puede proyectarse en dos, o hasta más, estructuras gramaticales distintas. Por ejemplo, en El espía vio al policía con los binoculares, podríamos interpretar que el espía tenía los binoculares y los utilizó para ver al policía o que el policía tenía los binoculares. En este ejemplo puntual, ambas interpretaciones son posibles y, en principio, el resto del contenido de la oración no nos permite restringir la interpretación. Este tipo de oraciones han sido muy usadas en la investigación en psicolingüística y permitieron identificar que, generalmente, tendemos a identificar que el sintagma preposicional o el circunstancial, como le decíamos en clase de Lengua, modifica al verbo, en vez de al objeto. Esta preferencia, de adjuntar al sintagma verbal, parecería ser universal y estaría vinculada con priorizar la economía estructural, ya que, en términos sintácticos, sería una interpretación más simple y estas serían preferidas por las presiones de tiempo que impone el sistema capitalista. ¿A que se quedaron pensando? En realidad esto es debido a los recursos limitados que tenemos vinculados tanto al tiempo –piensen que interpretamos oraciones en cuestión de segundos– como a la memoria –¡no podemos sostener infinita información en nuestra mente!–, pero por qué no culpar también al capitalismo. Hay otros ejemplos, no obstante, en donde, a partir de información semántica vinculada con nuestro conocimiento sobre el mundo, podemos inferir que una de las interpretaciones no es la adecuada. Así ocurre con una vieja publicidad de Goicoechea que rezaba “línea de cremas para piernas de uso diario”. Aunque acá también hay ambigüedad estructural, podemos identificar que la interpretación posible de “piernas de uso diario” no tendría ningún sentido, al menos en el mundo que habitamos actualmente. Así como antes acusé a las normas ortográficas de tener espíritu abolicionista, en el plano sintáctico las que se ponen la gorra son las comas, al punto de que hay comas famosas. Sí, leyeron bien. Una de mis comas favoritas –¿acaso ustedes no tienen signos de puntuación preferidos?– es la llamada oxford comma o coma de Oxford, en español. Otra vez me veo obligada a recurrir a un meme en inglés, pero porque en español tienen su propio club de detractores, que incluso pretenden prohibirla13 . Pero siempre descriptivistas, nunca prescriptivistas 14 , 12 Para les curioses, acá pueden encontrar mi tesis doctoral Incidencia de efectos semánticos en el procesamiento sintáctico: un abordaje desde las ambigüedades de adjunción. 13 Tampoco voy a ser tan necia y decir que su uso en español está tan extendido, pero sí que existe. De hecho, ¿acaso notaron que esta coma aparece siempre en las producciones de chatGPT, claramente por influencias anglosajonas? Para les docentes, esta es una buena forma de identificar plagiadores seriales o nerds gramaticales. 14 Les traductores y correctores no se tomen esto a pecho, las lenguas, sus sistemas de escritura y sus reglas ortográficas están en constante cambio y, tal vez, lleguemos a ser testigues de un uso extendido de la coma de Oxford en español. 8En defensa de la ambigüedad lingüística, la octava maravilla del mundo Fuente: folleto publicitario. así que prosigamos. Esta coma se coloca antes del último elemento de una enumeración y sirve, por ejemplo, para evitar posibles confusiones entre si los dos últimos elementos de una enumeración son efectivamente dos elementos separados o uno solo. Fuente: gran meme de internet. En este ejemplo, la –realmente improbable– confusión radica en si la persona desayunó tres elementos –huevos, tostadas y jugo de naranja, como se ve en la parte de arriba de la imagen– o dos –huevos y tostadas con jugo de naranja, como se ilustra en la parte de abajo–. Ustedes podrán decirme que esto no genera efectivamente ambigüedad estructural porque quién en su sano juicio untaría sus tostadas con jugo de naranja. No obstante hay otros ejemplos que les harán dudar. ¿Qué se entiende si yo digo “invitamos a los bailarines, Borges y Cortázar”? Sin la coma de Oxford antes de la “y”, algune despistade podría pensar que Borges y Cortázar no solo fueron famosos escritores, sino también bailarines. Es decir, una interpretación posible –y probablemente la preferida– es que estamos frente a una enumeración, mientras que la otra sería que “Borges y Cortázar” es una aposición del núcleo “bailarines”. Mientras imaginan a Borges y Cortázar bailando, voy a aprovechar para ponerme más técnica y presentarles las ambigüedades temporales, también conocidas como ambigüedades locales u oraciones de vía muerta. Estas son estructuras que hasta un punto específico permiten dos o más interpretaciones distintas pero, luego, uno de los caminos termina en un callejón sin salida. Veamos el siguiente ejemplo: “Mientras los niños estudiaban el mapa permanecía en la vitrina”. Inicialmente creemos que “el mapa” es objeto del verbo “estudiaban”, hasta que aparece el segundo verbo –“permanecía”– y nos damos cuenta de que en realidad es el sujeto de la segunda cláusula 15 . Es decir, la ambigüedad en este ejemplo radica en qué posición sintáctica está ocupando “el mapa” y 15 Aunque también podría ser que haya un pervertido mirando desde la vitrina sin que se dieran cuenta. La belleza de la ambigüedad radica en que, por suerte, nos permite vivir en la ignorancia. NOELIA AYELÉN STETIE 9 es consecuencia del devenir lineal y temporal de la lectura16 –y de la oralidad–. Este tipo de estructuras, por su complejidad, permite dar cuenta de los procesos que subyacen a la comprensión de oraciones. Por ejemplo, las oraciones temporalmente ambiguas han permitido evidenciar que el procesamiento del lenguaje se realiza de manera incremental 17 , lo que significa que hay un análisis online permanente de la información: a medida que ingresa cada palabra de una serie, ya sea de manera visual u oral, se va construyendo una representación parcial de la oración que se modifica de manera continua y sucesiva. Esta característica del procesamiento sintáctico se hizo evidente, en parte, gracias al efecto de vía muerta que producían las oraciones temporalmente ambiguas: construimos inicialmente una representación jerárquica que luego nos conduce a un callejón sin salida, esto fuerza a reanalizar la oración y construir una estructura e interpretación distintas. La gran mayoría de ambigüedades estudiadas a nivel sintáctico suelen ser ambigüedades de adjunción, es decir ambigüedades respecto de cómo armar la estructura oracional, qué partes adjuntar o vincular a qué otras partes. Este fue puntualmente el tema de mi tesis doctoral, sobre todo vinculado a cuáles son las estrategias que usamos para tomar esas decisiones y de qué depende su variación porque, sí, varían. Contrario a lo que postularon los primeros modelos teóricos sobre cómo procesamos el lenguaje, estas varían entre lenguas y también dentro de cada lengua, ya sea dependiendo de otra información lingüística de la oración, del contexto, de nuestro conocimiento de mundo y hasta de la capacidad de memoria de quien la está leyendo o escuchando. 4|UN FENÓMENO IMPERCEPTIBLE Y OMNIPRESENTE Aquelles lingüistas amateurs, o lectores entusiastas, quizás hayan advertido que, cuando al comienzo mencioné que íbamos a analizar ambigüedades considerando a los tres mosqueteros de la lingüística –la fonología, la semántica y la sintaxis–, me estaba faltando D’Artagnan, el cuarto mosquetero: la pragmática. ¿Qué ocurre con las ambigüedades en este nivel? La pragmática, que considera el uso del lenguaje en situaciones comunicativas concretas, fue una omisión consciente y esto se debe a que, en nuestros intercambios diarios, no encontramos, o al menos no tan frecuentemente, todas estas ambigüedades. Pero eso no significa que no estén, sino que lo que ocurre es que, en general, no somos conscientes de ellas. En la interacción con otras personas, entran en juego otros factores, que no están disponibles cuando leemos una oración aislada. Eso incluye contenido dicho previamente, información prosódica –ritmos, pausas y entonación– y nuestro conocimiento de mundo, que abarca información general y también específica de las personas con las que estamos interactuando y el intercambio comunicativo en el que estamos participando. Toda esta información confluye cuando procesamos lenguaje y, por lo general, resuelve rápidamente cualquier ambigüedad. Pero... ¿se resuelven realmente? Podríamos decir que se enconden de nuestro registro consciente, pero siguen estando ahí. Recordemos que lo esencial es invisible a los ojos. Es más, en la mayoría de los casos no somos conscientes de la ambigüedad. Aunque antes mencioné que tomamos decisiones de qué interpretación otorgar a un estímulo ambiguo, esto no fue del todo preciso, ya que el hecho de que haya dos interpretaciones posibles no implica que necesariamente computemos ambas. De hecho, algunos modelos sobre cómo procesamos el lenguaje argumentan que nuestro procesador lingüístico ni siquiera reconoce esa ambigüedad ya que, como un caballo con anteojeras, recorre un único sendero interpretativo posible 16 De hecho, no habría tal ambigüedad si incluyéramos a la coma abolicionista: “Mientras los niños estudiaban, el mapa permanecía en la vitrina”. 17 Les recomiendo este artículo sobre predicción en el lenguaje, tema que está actualmente muy en boga en los modelos psicolingüísticos y también en relación con las Inteligencias Artificiales.