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¿Cantidad es calidad? Los retos del feminismo tras el salto al mainstream

Morán-Neches, Lorena; Rodríguez Suárez, Julio; Herrero, Juan

Abstract

Aunque el feminismo nunca ha mostrado mayor pujanza que en la actualidad, lo hace en un contexto político hostil y ambivalente. Teniendo en cuenta la necesidad de profundizar en el impacto político-social de su mediatización, esta investigación tiene como objetivo reflexionar sobre el presente y el futuro del movimiento. A partir de 12 entrevistas a activistas feministas, los resultados muestran el proceso desde la disputa de espacios hasta la actual popularidad donde ha terminado suponiendo un requisito indispensable para todo movimiento social progresista, a pesar de que la adscripción a un discurso feminista no siempre se traduzca en acciones. Se plantea la idoneidad de esta comercialización del feminismo como camino hacia la igualdad, o si, por el contrario, esto sea una conquista del capitalismo cuya consecuencia es la inoculación y división del movimiento.

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¿Cantidad es calidad? Los retos del feminismo tras el salto al mainstream * Quantity is quality? The challenges of feminism after the leap to the mainstream Lorena Morán-Neches Universidad de Oviedo, España [email protected] Julio Rodríguez Suárez Universidad de Oviedo, España [email protected] Juan Herrero Universidad de Oviedo, España [email protected] Recibido: 13/05/2025 Aceptado: 10/09/2025 Formato de citación: Morán-Neches, L., Rodríguez Suárez, J., Herrero, J. (2026). ¿Cantidad es calidad? Los retos del feminismo tras el salto al mainstream. Aposta. Revista de Ciencias Sociales, 108, 8-24, http://apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/lorenamoran2.pdf Resumen Aunque el feminismo nunca ha mostrado mayor pujanza que en la actualidad, lo hace en un contexto político hostil y ambivalente. Teniendo en cuenta la necesidad de profundizar en el impacto político-social de su mediatización, esta investigación tiene como objetivo reflexionar sobre el presente y el futuro del movimiento. A partir de 12 entrevistas a activistas feministas, los resultados muestran el proceso desde la disputa de espacios hasta la actual popularidad donde ha terminado suponiendo un requisito indispensable para todo movimiento social progresista, a pesar de que la adscripción a un discurso feminista no siempre se traduzca en acciones. Se plantea la idoneidad de esta comercialización del feminismo como camino hacia la igualdad, o si, por el contrario, esto sea una conquista del capitalismo cuya consecuencia es la inoculación y división del movimiento. * Este trabajo fue realizado con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España a través de la Ayuda para Formación del Profesorado Universitario [FPU20/06592]. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 8 aposta revista de ciencias sociales ISSN 1696-7348 Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 Palabras clave Movimientos sociales, activismo, feminismo, feminismo institucional, feminismo mainstream. Abstract Although feminism has never been stronger than it is today, it does so in a hostile and ambivalent political context. Bearing in mind the need to delve deeper into the politicalsocial impact of its mediatisation, this research aims to reflect on the present and future of the movement. Based on 12 interviews with feminist activists, the results show the process from the dispute for space to its current popularity, where it has become an indispensable requirement for any progressive social movement, despite the fact that the ascription to a feminist discourse does not always translate into action. The question arises as to whether this commercialisation of feminism as a path towards equality is appropriate, or whether, on the contrary, it is a conquest of capitalism, the consequence of which is the inoculation and division of the movement. Keywords Social movements, activism, feminism, institutional feminism, mainstream feminism. 1. Introducción El feminismo se configura como una corriente teórica con una indivisible raíz como movimiento social organizado que propone una concepción política transformadora de la estructura social. Dicha dimensión política es un elemento imprescindible para comprender la identidad y la acción del movimiento (Amorós, 1997). Sin embargo, la mirada política crítica que caracteriza al feminismo, entendiendo por política mucho más que lo que ocurre en las instituciones (Millet, 1995), es quizás una de las cuestiones de las que se ha ido desprendiendo a lo largo del camino hacia la popularidad que le ha llevado a convertirse en un “feminismo mainstream” (Santiago, 2023). Este paso en las últimas décadas de los márgenes al centro del debate político y social ha permitido que hoy en día resulte cotidiano escuchar hablar sobre feminismo, las políticas vinculadas a ello y sus consecuencias (Medina-Vicent, 2020a). No obstante, cabe cuestionarse si esta mediatización del movimiento se traduce realmente en un avance en sus reivindicaciones con la igualdad como objetivo último (Gill, 2016), teniendo en cuenta, además, que, como Guerra (2019) plantea, aunque el feminismo nunca ha mostrado mayor pujanza que en la actualidad, lo hace en un contexto político hostil y ambivalente. Desde el marco de los estudios sobre movimientos sociales, y teniendo como base las epistemologías feministas, se hace necesario abordar las implicaciones que este momento histórico tienen para la movilización feminista. Por ello, la presente investigación se plantea el objetivo de profundizar y reflexionar, a través de las trayectorias de activistas feministas, sobre el presente y futuro del feminismo español. 2. Marco teórico 2.1. Feminismo institucional hoy y su establecimiento en lo políticamente correcto como índice de progresismo La confluencia entre los medios de comunicación digitales, el neoliberalismo y el feminismo ha contribuido a la difusión y popularización del movimiento durante las Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 9 últimas décadas hasta nuestros días, con un especial empuje tras 2018 (Banet-Weiser et al., 2019). A pesar de que el feminismo se define como un movimiento horizontal y “alérgico a las jerarquías” (Guerra, 2019), esto ha supuesto su progresiva introducción y consolidación en muy diversas capas del sistema hasta lograr un espacio legitimado y protagónico en el debate político y social. Tras su recomendación por la ONU en 1975, las agencias de igualdad han proliferado paulatinamente en instituciones desde un nivel regional hasta internacional, conformando la actividad política que se ha denominado “feminismo institucional” (Reverter-Bañón, 2011). Se trata de un trabajo que, si bien ha contribuido a sensibilizar y visibilizar la necesidad de introducir la perspectiva de género en el trabajo político de las instituciones, ha sido y es criticado por multitud de feministas al cuestionar la eficacia transformadora de sus iniciativas (Lopreite y Rodríguez, 2021). En este sentido, parece claro que se ha institucionalizado la búsqueda por la igualdad de género en términos formales, sin que ello suponga necesariamente una reflexión profunda sobre las causas de la desigualdad (Gil, 2008). Así, autoras como Valiente (2007) señalan la deriva que ésta situación ha tomado hasta consolidar la introducción de la perspectiva de género como un mandato que responde más a fines burocráticos y meramente figurativos que transformadores. Ello conlleva, de manera más o menos directa, la despolitización del feminismo al consolidarse en lo políticamente correcto para buena parte de la sociedad (algo que también genera fuertes reacciones conservadoras) y establecerse como índice de progresismo, siendo utilizado como etiqueta propagandística y desvinculándose de su origen como movimiento social transformador. Se trata de un fenómeno que se traslada de igual forma a los movimientos sociales, situando al feminismo como indicador de coherencia revolucionaria (Galdón, 2017). Así, se integra de forma artificial el adjetivo “feminista” como aspiración política democrática a la vez que se despoja de cualquier halo reivindicativo a esa supuesta igualdad (Reverter-Bañón, 2020). De acuerdo con Shola Orloff y Shiff (2016), en este contexto tiene lugar un fácil e incluso involuntario paso del feminismo al neoliberalismo, cayendo en un feminismo sin política. En palabras de Gil, “la institucionalización es un dispositivo de control, de desactivación por múltiples métodos de la potencia transformadora de los sujetos, de reapropiación de los discursos y las prácticas generadas desde abajo y de reelaboración de las demandas de las mujeres pero sin las mujeres” (2008: 18). Hoy, no obstante, y a diferencia de lo que sucedía en los años 80, ya no tiene cabida un debate en términos dicotómicos sobre la presencia del feminismo en las instituciones, sino que éste debe dirigirse a pensar las posibilidades que dicha presencia ofrece para el movimiento, más allá de las lógicas de la política institucional (Gil, 2008). León (1994) sugiere, en este sentido, que el movimiento feminista debe considerar al Estado con una doble dimensión: como vehículo de cambio y como forma de control para las mujeres. 2. Sobre purplewashing/femvertising y la mercantilización y despolitización del movimiento En este contexto de popularidad, el carácter inherentemente transformador del movimiento feminista corre el riesgo de diluirse y despolitizarse al configurarse como algo políticamente correcto y en apariencia deseable socialmente. Así, se hace susceptible de ser comercializado por el sistema neoliberal al ser un nicho de mercado más, ya denominado femvertising (Becker-Herby, 2016), así como un valor que las marcas parecen tener que mostrar para validarse (Menéndez, 2019). Esta realidad es constatable en las numerosas campañas surgidas alrededor del día 8 de marzo, dando Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 10 lugar a un nuevo pinkwashing, en este caso de color morado (Yanna et al., 2022), hasta el punto de que grandes multinacionales incluyan en sus productos lemas feministas. Es innegable que la visibilidad es el primer paso para el avance de una lucha social, algo que movimientos emergentes de forma no organizada en redes sociales como el #MeToo, #NiUnaMenos o #YoSíTeCreo han evidenciado (Guerra, 2019). Sin embargo, se corre el riesgo de alcanzar tal visibilidad que ésta nos haga caer en la trampa de la igualdad que autoras como Ana de Miguel (2015) señalan, teniendo la falsa creencia de que la amplia presencia del feminismo en la agenda mediática significa que ya se ha logrado la sensibilización social sobre los objetivos que el movimiento busca y de los que los gobiernos se encargan. De este modo, progresivamente se consolidada la idea de que la igualdad está conseguida, impidiendo avanzar en la problematización de las condiciones de vida de las mujeres (Gil, 2008). El riesgo nace, en este sentido, de la alianza entre capitalismo y patriarcado, que a través de su mercantilización debilita la incidencia política transformadora de la lucha feminista, haciendo que términos como el de género vayan perdiendo su sentido político inicial y sean utilizados por los grandes medios de comunicación sin más consecuencia que su debilitamiento (Reverter-Bañón, 2020). De este modo, si el movimiento feminista es explotable por el sistema, reduciéndolo a una cuestión de consumo individual, está siendo desarmado y perdiendo su potencialidad trasgresora y trasformadora al descontextualizarlo de las estructuras que se aspira a eliminar (Suárez et al., 2024). Despolitizar y desarticular la visión colectiva de las luchas tratando de convertirlas en cuestión de libertades y/o responsabilidades individuales es, como podemos ver, una de las principales armas del neoliberalismo. Así lo refleja Medina-Vicent (2020b) al hablar del peligro de caer en “identidades despolitizadas” donde el feminismo sea una cuestión más a gestionar a título individual. Otro de los riesgos de la popularización del feminismo –un feminismo concreto, el que contribuye al sistema sin cuestionarlo ni hacerlo tambalear– es la simplificación de la enorme complejidad y diversidad que implica, reproduciéndose un feminismo acrítico, cómodo e individualista que no tiene en cuenta múltiples realidades que deben ser abordadas desde el prisma de la interseccionalidad (Gil, 2008). Este contexto coloca al movimiento en un punto de inflexión en el que es necesario pararse a reflexionar sobre el rumbo que éste debe tomar, recuperando o reconfigurando sus objetivos políticos (Reverter-Bañón, 2020) y sobre lo que, naturalmente, es posible encontrar muy diversas opiniones. Así, por ejemplo, mientras algunas corrientes consideran imprescindible dejar clara la línea que define qué es una mujer, otras ven necesario dirigir la lucha contra la precarización y mercantilización de la vida desde un sujeto colectivo. Es de debates como estos de los que el capitalismo neoliberal se aprovecha para debilitar y enfrentar al movimiento feminista, desviando su atención de la estructura global que sostiene el ordenamiento patriarcal de las identidades y su lugar en el mundo. 3. Metodología La situación señalada hasta este punto deja patente la importancia de profundizar en las implicaciones políticas y sociales del actual auge del feminismo en el panorama mainstream, así como sobre los retos que esta situación plantea para el propio movimiento, poniendo sobre la mesa el interrogante de en qué medida este auge se traduce en un compromiso político real con la transformación social. Para ello, la presente investigación tiene como principal finalidad reflexionar, a partir de las trayectorias biográficas dentro de los movimientos sociales de activistas feministas, sobre el presente y futuro del feminismo español. Así, se trata de poner en valor los Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 11 testimonios de las mujeres activistas feministas (Galdón, 2017) como visión privilegiada para conocer de primera mano el desarrollo del feminismo en los últimos años en el ecosistema de la movilización social y cómo esto se conjuga con la actual y futura situación político-social. De este modo, los objetivos específicos del estudio pasan por recoger el proceso a través del cual el feminismo ha ido ganando protagonismo entre los movimientos sociales, así como profundizar en la perspectiva que las activistas tienen sobre la situación actual del movimiento y los retos que se le plantean en el futuro próximo. Para lograr dichos objetivos, este estudio ha partido de la epistemología feminista tanto en su diseño como en su implementación, siendo un criterio imperante y latente en la metodología utilizada. De este modo, el posicionamiento investigador a la hora de desarrollar el trabajo de campo y relacionarse con las colaboradoras del mismo ha sido desde los conocimientos situados (Haraway, 1995), lo que implica poner sobre la mesa las posibles desigualdades y dinámicas de poder que pudieran operar en el proceso. Dado que la finalidad del trabajo es acceder al relato de las vivencias de las activistas desde su subjetividad, el acercamiento al objeto de estudio se ha realizado con un enfoque cualitativo, mediante la realización de entrevistas en profundidad semiestructuradas. Esta técnica, dada su configuración abierta y narrativa, permite explorar reflexiones e ideas a las que no sería posible acceder o que quedarían invisibilizadas con otros enfoques metodológicos tradicionales (Díaz, 2015). Así, la entrevista ha permitido conocer las valoraciones, representaciones y experiencias individuales (Finkel et al., 2008) de las activistas a través del acercamiento a las significaciones y narraciones que crean de sus vivencias (Beiras et al., 2017). Los resultados presentados en el presente artículo forman parte de una investigación más amplia sobre el papel del género en los movimientos sociales del Principado de Asturias. Se ha entrevistado a 12 activistas con participación en diferentes colectivos de acción social del territorio asturiano, tratando de alcanzar la mayor diversidad posible en cuanto a edad, trayectorias y ámbitos de movilización. La composición y características de la muestra se reflejan en la Tabla 1. El muestreo realizado ha sido intencional, a través de la técnica de bola de nieve, tras una fase cuantitativa previa de la investigación (Morán-Neches et al., 2024), seleccionando a mujeres activas en uno o varios movimientos sociales, con concienciación feminista y con cierta trayectoria en espacios de participación. En cuanto al contenido de las entrevistas, el guión se ha estructurado en torno a seis bloques temáticos: los inicios de su trayectoria de participación; su militancia actual; experiencias de sexismo en la participación; conciencia feminista; participación en espacios femeninos; y consideraciones generales y conclusiones. El trabajo de campo se llevó a cabo a lo largo de los meses de marzo y abril de 2024, siguiendo el código ético de la Universidad de Oviedo. Los resultados expuestos a continuación provienen del abordaje de las entrevistas desde el análisis feminista crítico del discurso (Lazar, 2005). Tabla 1. Composición de la muestra Entrevistada Edad Trayectoria de participación anterior Colectivo/s principal/es de participación actual Tiempo de participación en colectivo/s actual/es E.1 44 Asociacionismo juvenil y comunitario Movimiento estudiantil XEGA (LGTBIQ+) 20 años Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 12 E.2 48 Movimiento estudiantil Movimiento pacifista, antimilitarista Extinction Rebellion (Ecologismo) 2 años E.3 70 -Asociación Gitana 24 años E.4 41 Juventudes Socialistas Memoria Histórica Iniciativa pol Asturianu (Oficialidad lingüística) 6 años E.5 63 Corriente Sindical de Izquierdas Reivindicaciones sanidad pública Plataforma Servicio Ayuda a Domicilio - SAD (Laboral) 10 años E.6 67 Teatro Social Tertulia Feminista Les Comadres (Feminismos) 38 años E.7 65 Movimiento estudiantil Partido del Trabajo de España (PTE) Asociación Universitaria para el Estudio de los Problemas de la Mujeres (AUPEM) Educación inclusiva Asociación Feminista de Asturias (Feminismos) Ecologistas en Acción (Ecologismo) 48 años 40 años E.8 38 Movimiento estudiantil Izquierda Unida (Política) Derecho a Morir Dignamente - DMD (Sanidad) 1 año y medio 10 años E.9 22 Movimiento estudiantil Anticapitalistas (Política) Asturies Feminista 8M (Feminismos) Les Rudes D’Avilés (Feminismos) 3 años 6 años 6 años E.10 50 - Partido Comunista de España - PCE (Política) Comisiones Obreras - CCOO (Laboral) 26 años 12 años E.11 25 -XEGA (LGTBIQ+) Llar Trans (LGTBIQ+) 2 años 1 año y medio E.12 29 Movimiento estudiantil Movimiento feminista Asociacionismo juvenil Asturies Feminista 8M (Feminismos) 3 años Fuente. Elaboración propia. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 13 4. Resultados A continuación realizaremos, a través de la experiencia militante de las entrevistadas, un breve repaso por el recorrido de los feminismos dentro de los movimientos sociales españoles, y particularmente asturianos, hasta nuestros días. El objetivo no es, en todo caso, recoger la historia del feminismo asturiano, sino obtener una perspectiva en primera persona del proceso a través del cual se ha ido conjugando e instaurando en el seno de otros movimientos sociales para así poder comprender mejor su situación actual. 4.1. Los inicios: nombrar y disputar/construir espacios Tratando de hacer un repaso cronológico por la introducción y el desarrollo de los feminismos dentro de los movimientos sociales del contexto español, las trayectorias de las activistas de mayor edad (E.3, E.5, E.6, E.7) y, por ende, con mayor recorrido, son un elemento clave. En sus discursos podemos observar cómo, en el momento en que ellas comenzaban su activismo, el feminismo no era ni siquiera un concepto utilizado aunque sus valores pudieran estar en el trasfondo de sus reivindicaciones e integrados en las formas de hacer colectivas. Así, en un primer momento la lucha por la igualdad de las mujeres no se consideraba dentro de los objetivos en su activismo. Lo que sí es verdad que las mujeres que participábamos en ello, aunque fuéramos jóvenes, sí teníamos la conciencia de izquierdas y sabíamos lo que queríamos, pero ni tan siquiera nos definíamos como feministas. […] Lógicamente nosotras allí estábamos en absoluta confianza con los compañeros y compañeras, porque aunque fuera verdad que el feminismo todavía no estaba en nuestro horizonte. (E.6) Posteriormente, lo que hoy denominamos feminismo comenzó a irrumpir bajo el título de “movimiento por la situación de la mujer” que, siguiendo el trabajo clandestino de organizaciones como el Movimiento Democrático de Mujeres (MDM), fue dando lugar a la formación de los primeros espacios de participación femenina como la Asociación Universitaria para el Estudio de los Problemas de la Mujer (AUPEPM) en 1976. Solo dos años más tarde se legaliza la Asociación Feminista de Asturias (AFA) (Suárez, 2016). Progresivamente, espacios como las tertulias servirían para acercar de forma distendida el feminismo a aquellas mujeres que no venían de una trayectoria militante. […] montar un espacio donde llegaran al movimiento feminista mujeres que nunca se hubieran definido como tal. Hacerlo como asequible y como demostrar lo que es el feminismo, sí, para quitar todo aquello ya que tenía encima la palabra feminista de ser lesbianas, con lo que implicaba en aquel tiempo ser lesbiana […]. Y entonces acercarlo a cuantas más mujeres fuera posible. Por eso se escogió la fórmula de tertulia. (E.6) En el caso de los movimientos sociales preexistentes y con reivindicaciones ajenas al feminismo, introducir la perspectiva de género y comenzar a visibilizar la diferente realidad de las mujeres sobre las luchas comunes fue una tarea progresiva y no exenta de conflictos. Como E.1 relata, éste fue un trabajo que las activistas llevaron a cabo dentro de sus colectivos de participación, lo que implicaba para los hombres una disputa del espacio colectivo, requiriendo de profundos debates y aprendizajes para ir reconfigurándolo de forma más igualitaria y consciente. Los conflictos que estos reajustes generaron en algunos grupos llegaron a propiciar el distanciamiento o incluso Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 14 el abandono de algunas participantes, quienes se sentían decepcionadas con un espacio que consideraban seguro o no estaban dispuestas a asumir la hostilidad que el proceso implicaba (E.1, E.2, E.4). Todas las entrevistadas reflejan la importancia del trabajo cotidiano en los colectivos. En este sentido, dar un espacio a las mujeres y al feminismo dentro de movimientos sociales con otra lucha como objetivo prioritario ha generado en muchas ocasiones la reactividad de los compañeros militantes al sentirse cuestionados o atacados, o al considerar que señalar determinadas conductas como negativas iba a perjudicar a su movimiento. Así, a pesar de introducirse y visibilizarse dentro de estos espacios, el feminismo ha seguido siendo una lucha secundaria supeditada al objetivo o lucha principal del colectivo, llegando a vetar a quienes lo defendían por “dinamitar” con ello las dinámicas de trabajo de la organización (E.5). Paralelamente, los espacios de participación no mixtos han ido aumentando, ya sea como subgrupos dentro de colectivos mixtos o como espacios propios para la lucha feminista, surgiendo con ellos diferentes debates como la necesidad de su existencia o el posible radicalismo que implican. Hace 20 años, insisto, no se tenía tan claro y había gente que incluso hasta te lo debatía, ¿no? Yo tengo en Juventudes debatido con gente que decía que por qué tenía que haber, por ejemplo, paridad en las listas electorales. A mí me tocó esa discusión. Unos pollos terribles y muchísima gente opinaba que no, porque no hacía falta el feminismo, ¿no? (E.4) El feminismo era lo rompedor, pero los paisanos todavía no estaban listos. Entonces no se nos tomaba en serio cuando criticábamos cosas o decíamos “a ver, no podemos relacionarnos así” […] viví la reacción nefasta de… “No, aquí pues no, porque siempre ha sido así. Entonces, claro, ahora venís vosotras y nos rompéis la lucha. (E.12) A ver, hubo un poco de conflicto ahí, pero conseguimos tener un grupo propio de mujeres. […] Sí que es verdad que hubo mujeres que se marcharon de XEGA, decían que ya no era su tiempo para tener que volver a enfrentar otra vez a los chicos, que fueran invasivos... Y nosotros dijimos “pues si tenemos que discutir con ellos, pues discutimos”, porque yo entiendo que son mis compañeros. Entonces ellos tuvieron que adaptarse a muchas de las cosas que les exigimos como colectivo y claro, llegó un momento que se lo dijimos así, “si queréis que haya tías en XEGA tiene que ser así”. Pero crecimos, crecimos mucho en esa época. (E.1) 4.2. La expansión: conquistar el poder y la popularidad Con el constante e incansable trabajo de las activistas, el feminismo se ha ido ganando un espacio cada vez más destacable en el terreno de los movimientos sociales, hasta el punto de comenzar a consolidarse como un requisito indispensable. Así, a diferencia de la realidad relatada por las entrevistadas respecto a décadas atrás, todas ellas concuerdan en que en la actualidad tiene lugar una presunción de la asociación de ser ideológicamente de izquierdas con estar sensibilizado con el feminismo. Con ello se evidencia la expansión que el movimiento ha tenido en los últimos años y, especialmente a partir de 2018, hasta consolidarse como algo políticamente correcto y un requerimiento para todo movimiento social progresista. Las activistas relatan cómo la presencia del feminismo se percibe como una obligatoriedad para prácticamente cualquier organización social, ya sea a través de áreas de igualdad en el caso de partidos Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 15 políticos, sindicatos u organizaciones de mayor tamaño y estructura, o de un apoyo explícito o adscripción a la “etiqueta feminista” en el caso de colectivos más pequeños. El sindicato, pues… quería un espacio feminista porque era lo que faltaba, ¿no? Y, como todo el mundo tenía un espacio feminista, pues no iban a ser menos, pero no es que… no es que creyeran en el feminismo ni muchísimo menos. […] Surge como algo que, por políticamente correcto se necesitaba tener. Porque un sindicato que no tuviera… y de clase, de izquierdas, que no tuviera nada de feminismo… Era una necesidad. (E.5) Y cuando llegué aquí, aquí ya todo el mundo era muy feminista. Pero muy feminista de ponerse el pin de muy feminista porque era bueno, ya no era rompedor, sino que ya estaba normalizado y es lo políticamente correcto. Entonces, claro, sin un trabajo de deconstrucción previo ni de puesta en duda de ciertas actitudes, pero ya eran todos muy feministas, y no lo era, y no lo eran. (E.12) Esta cuestión, aparentemente favorable para el movimiento, esconde una trampa: al mismo tiempo que visibiliza la relevancia del feminismo, también oculta dinámicas y conductas machistas que se dan en el seno de la organización y que no son detectadas o analizadas porque se parte de la premisa de que el colectivo ya es feminista. Ejemplo de ello sería el señalar las actitudes sexistas como una cuestión individual sin analizar su dimensión estructural, generando un clima de connivencia o justificación de dichas acciones, ya sea de manera oficial o informal, que impide su verdadera eliminación. Era como “no, estos problemas no existen aquí, todo está bien. Nosotros somos como los que hacen… los que llevamos la bandera de esto”. Y si ocurría algo como muy, muy grosero, ¿no?, es verdad que no se entendía como que fuera algo estructural o algo dentro de la organización, sino que era “bueno, pues fulanito que es así”. (E.4) Y luego el problema que hay es que además hay una connivencia por parte de los hombres en estos… ya digo, en estos espacios que se presupone que son seguros, en los que no rechazan a una persona que ejerce la violencia sobre nosotras, no se rechaza, se justifica en la mayor parte de los casos. […] A lo mejor como organización sí que se puede tomar una… se pueden tomar medidas. Pero que luego las organizaciones las formamos personas. (E.8) Esto permite constatar que un discurso feminista no se traduce necesariamente en acciones feministas, puesto que no siempre se realiza un trabajo de deconstrucción y reflexión al respecto. En este sentido, la trayectoria de las entrevistadas está llena de ejemplos de experiencias de sexismo en el activismo, más o menos enmascarado, mientras se aparentaba una imagen de sensibilización feminista. La paridad estética refleja muy bien esta realidad, pues tanto los organigramas como los actos de determinadas organizaciones aún cuentan con la presencia de mujeres por una mera cuestión de cupos, sin que esto suponga que tengan una verdadera participación y poder en esos espacios. Así, si bien la representación paritaria de los movimientos es uno de los aspectos más visuales y cuidados por muchas organizaciones, sigue siendo una tarea pendiente para muchas otras (E.4, E.8). Un tema recurrente en los relatos de las activistas al respecto de esta cuestión es el uso que se da a las áreas de feminismo o igualdad de las organizaciones. Son numerosas las referencias a experiencias donde la presencia y acción de las mujeres en el colectivo Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 16 Medina-Vicent, M. (2020b). Mujeres y discursos gerenciales. Hacia la autogestión feminista. Editorial Comares. Menéndez Menéndez, M. I. (2019). Entre la cooptación y la resistencia: de la Femvertising a la Publicidad Profem. RECERCA. Revista De Pensament I Anàlisi, 24(2), 15-38. https://doi.org/10.6035/Recerca.2019.24.2.2 Millet, K. (1995). Política sexual. Cátedra. Morán-Neches, L., Rodríguez Suárez, J., & Herrero, J. (2024). La situación del género en los movimientos sociales asturianos (España): ¿Discurso o compromiso? Convergencia. Revista de Ciencias Sociales, 31, 1-25. https://doi.org/10.29101/crcs.v31i0.22892 Reverter-Bañón, S. (2011). Los retos del feminismo institucional. Daimon. Revista Internacional de Filosofía, 4, 223-229. Reverter-Bañón, S. 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Ha dirigido su formación complementaria y desempeño laboral a los estudios de género en la intervención psicosocial. Se encuentra desarrollando su Tesis Doctoral sobre el género en los movimientos sociales como contratada FPU en el Área de Psicología Social de la Universidad de Oviedo. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 23 Julio Rodríguez Suárez es doctor en Psicología, profesor contratado doctor en Psicología Social en la Universidad de Oviedo y profesor-tutor en la UNED. Director de la Escuela Universitaria de Relaciones Laborales de Gijón entre 2007 y 2011, ha sido investigador visitante en la Universidad de Cambridge. Sus principales líneas de investigación son la exclusión social, la precariedad laboral y los movimientos sociales. Juan Herrero es catedrático de Psicología Social en la Universidad de Oviedo. Director del Grupo de Investigación de Psicología Comunitaria, Jurídica y Salud (CJS), es miembro de la Comisión Académica de Doctorado 'Educación y Psicología'. Su actividad científica se ha centrado en el estudio de las relaciones interpersonales y sus efectos en el ajuste psicosocial. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 24