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La violencia simbólica hacia las personas con Covid persistente a través de sus narraciones * Symbolic violence towards people with long Covid through their narratives Oscar Martínez-Rivera Universidad Ramon Llull, España [email protected] Enric Benavent-Vallès Universidad Ramon Llull, España [email protected] Recibido: 13/05/2025 Aceptado: 10/09/2025 Formato de citación: Martínez-Rivera, O., Benavent-Vallès, E. (2026). La violencia simbólica hacia las personas con Covid persistente a través de sus narraciones. Aposta. Revista de Ciencias Sociales, 108, 74-96, http://apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/ebenavent.pdf Resumen Las personas con COVID persistente (CP) son unas de las más afectadas por la pandemia del COVID-19. Aunque este fenómeno es un problema de salud a nivel internacional las personas enfermas a menudo son invisibilizadas y desligitimizadas. El objetivo de esta investigación es visibilizar las situaciones de violencia simbólica a las que se enfrentan las personas con CP. Se ha utilizado una metodología de metasíntesis cualitativa, integrando narraciones literales de personas con CP publicadas en artículos científicos de Scopus, Web of Science y Discovery. Constatamos que, aunque en las conclusiones de los investigadores no se menciona explícitamente el concepto de violencia simbólica, muchos de los testimonios recopilados coinciden con algunas de las diez dimensiones que definen dicho concepto. Concluimos que la vivencia individual de cada una de estas dimensiones provoca situaciones de injusticia epistémica y de indefensión. * Agradecimientos de Oscar Martínez-Rivera: Al grupo de pacientes del Hospital Guttmann que me acompañaron en mi rehabilitación y que continúan siendo un punto de apoyo. A mi doctora de atención primaria, al equipo de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital de Vall d’Hebrón y a las rehabilitadoras del hospital. Al equipo del Hospital Guttmann por cuidarnos y creernos desde el inicio. A todos los sanitarios que me han atendido todos estos años. A las personas que me han acompañado en este proceso vital. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 74 aposta revista de ciencias sociales ISSN 1696-7348 Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026
Palabras clave COVID persistente, violencia simbólica, salud, narrativas. Abstract People with Long COVID (LC) are among the most affected by the COVID-19 pandemic. Although this phenomenon is a global health issue, those affected are often rendered invisible and delegitimized. The aim of this research is to make visible the situations of symbolic violence faced by individuals with LC. A qualitative metasynthesis methodology has been employed, integrating literal narratives from people with LC published in scientific articles from Scopus, Web of Science, and Discovery. We find that, although the concept of symbolic violence is not explicitly mentioned in the researchers' conclusions, many of the collected testimonies align with some of the ten dimensions that define this concept. We conclude that the individual experience of each of these dimensions results in situations of epistemic injustice and helplessness. Keywords Long COVID, symbolic violence, health, narratives. 1. Introducción La pandemia originada en marzo de 2020 por el virus SARS-CoV-2 hasta ahora ha sido el acontecimiento global más importante del siglo XXI. Pese a la repercusión que tuvo a todos los niveles, en la actualidad no existe apenas rastro visible de su impacto. Los estados tomaron decisiones para iniciar la vida post pandémica y, de esa manera, dejar atrás los indicios de una situación excepcional que pudiera frenar la “nueva normalidad”. Aunque se continúan recabando datos sobre la prevalencia del COVID-19, el sistema sociopolítico establece que el impacto de las infecciones actuales son un mal menor y que, por lo tanto, debemos continuar con las actividades socioeconómicas o de atención a la salud de forma muy similar a las de antes del inicio de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en la actualidad, las tasas de infección reportadas no son fiables debido a la reducción de pruebas a nivel mundial. A pesar de ello, la pandemia acumula, en mayo de 2024, más de 7 millones de muertes en todo el mundo y 775 millones de notificaciones de infección desde su inicio. En concreto, solo durante el mes de mayo de 2024 se registraron 2000 muertes entre los 39 países que informan a la OMS (OMS, 2024). Desde el inicio de la pandemia, la mayoría de los pacientes infectados por COVID19 se recuperan por completo en unas pocas semanas. Algunos experimentan síntomas que apenas afectan sus actividades diarias, y hay un número significativo de personas que ni siquiera notan la infección (He et al., 2021). Sin embargo, entre un 10% y un 20% de las personas no se recuperan con la misma rapidez y continúan presentando síntomas persistentes que, en algunos casos, han perdurado desde el inicio de 2020 (Lledó et al., 2021; OMS, 2023). Esta condición se conoce como COVID Persistente (CP) (Soriano et al., 2022) o Long COVID (Callard y Perego, 2021). Este fenómeno ha dado lugar a un colectivo de personas damnificadas que, en la actualidad, siguen enfrentando situaciones de pandemia permanente (Morales y Crespo, 2022). Las publicaciones científicas se han centrado en los aspectos biológicos del COVID Persistente (CP) y su impacto en la salud, dejando de lado la narración de las experiencias de las personas afectadas y el impacto social que conlleva mantener Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 75
síntomas de forma permanente. Los pocos artículos de carácter psicosocial que utilizan metodología cualitativa e incluyen testimonios de personas con CP investigan sus vivencias y coinciden en reconocer cierta tensión entre su entorno y su nueva condición discapacitante. Sin embargo, no existe investigación que analice un denominador común en gran parte de sus relatos: la violencia simbólica (Bourdieu, 1999; Gimeno, 2021). Esta violencia se manifiesta a través de la experiencia de maltrato por parte del sistema de salud y la incomprensión social que rodea a esta enfermedad emergente. Aunque la OMS reconociera el Covid Persistente como enfermedad desde octubre del 2021 (OMS, 2021), esto no ha evitado multitud de situaciones en las que los afectados se han sentido juzgadas y agredidas por la incredulidad ante los más de 200 síntomas que han sido identificados (López-Leon et al., 2021). Esta es una situación que se da en otras enfermedades con sintomatologías parecidas como son el Síndrome de Fatiga Crónica (SFC)/Encefalomielitis Miàlgica (EM) (Carruthers et al., 2011; Wong et al., 2021) o la Fibromialgia (FM) (Carel y Kidd, 2014; Lesley et al., 2019). 2. Covid persistente Para referirse a esta condición la mayor parte de investigaciones han optado por el uso del concepto de Covid Persistente ya que es el adoptado mayoritariamente por las personas afectadas. Este término proviene la expresión en inglés Long Covid que se usa también a propuesta de personas afectadas (Callard et al., 2020). La definición inicial de la OMS (2021) describe que “la afección post-COVID-19 afecta a personas con un historial de infección presunta o confirmada por el SARS-CoV2, generalmente tres meses después de contraer la COVID-19, con síntomas que duran al menos dos meses y que no pueden explicarse por un diagnóstico alternativo”. Esta definición tuvo en cuenta a muchas de las personas con Covid Persistente que no pudieron hacerse pruebas los primeros meses de pandemia y no podían demostrar su infección. Por otro lado, esta descripción inicial también remarcó la fluctuación inexplicable de los síntomas y su gravedad. Estos matices protegían a las personas afectadas de las situaciones de incredulidad de algunos profesionales. Aunque se han descrito centenares de síntomas persistentes, los más habituales son: fatiga, disnea, problemas de memoria, concentración o sueño, tos persistente, dolor torácico, dificultad para hablar, dolor muscular, pérdida del gusto o del olfato, depresión o ansiedad y/o fiebre. Hoy todavía se desconocen los mecanismos que provocan estos síntomas y se manejan diferentes hipótesis (Busquets et al., 2024; Couzin-Frankel, 2022). Todas estas manifestaciones pueden suponer dificultades significativas en la vida cotidiana y laboral (López-Leon et al., 2021; Sykes, 2021; OMS, 2023b). Además, cabe destacar que la situación se da especialmente en mujeres, suponiendo un 80% de las afectadas y en personas mayoritariamente entre 30 y 50 años (Rodríguez et al., 2021). Se estima que 65 millones de personas en el mundo tienen síntomas persistentes (Davis et al., 2023) En Estados Unidos, la prevalencia es del 3.4% en adultos y del 0.5% en menores (National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, 2024). Estas cifras y el impacto en la vida diaria que supone el Covid Persistente, justifican la importancia de implementar medidas que mejoren la calidad de vida de estas personas, así como la necesidad de llevar a cabo investigaciones que recojan sus vivencias en primera persona (Ortega‐Martin y Alvarez‐Galvez, 2025). 3. Violencia simbólica El concepto de violencia simbólica, desarrollado por Pierre Bourdieu, se refiere a una forma de imposición ejercida por agentes o instituciones con poder sobre los Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 76
dominados. Esta relación de poder asimétrico se establece a través de la legitimación del discurso de los poderosos sobre los vulnerables, lo que resulta en situaciones de discriminación y exclusión (Bourdieu, 1999). Las personas o colectivos sobre los que se ejerce esta violencia simbólica pueden acabar reconociendo el discurso y validándolo sin ser conscientes de la asimetría y el poder simbólico que se da en la relación (Bourdieu y Wacquant, 1995). Este fenómeno implica una construcción de la realidad y de los diferentes significados siempre en beneficio del que ejerce el poder. Gimeno (2021) ha investigado este fenómeno aplicándolo en entornos de salud y, siguiendo el pensamiento de Bourdieu (2001), identifica diferentes situaciones de discriminación, incredulidad y menosprecio que sufren las personas afectadas por enfermedades con sintomatología cercana al CP. Su propuesta del concepto de violencia simbólica contiene diez dimensiones interrelacionadas que, además, podrían entenderse como diferentes fases por las que pasan las personas enfermas. La experiencia podría iniciarse con el no reconocimiento de la enfermedad y la consiguiente desatención, finalizando con una autoculpabilización de la persona enferma. La violencia experimentada genera un sufrimiento social que tiene que ver con unas pautas culturales establecidas, que en este caso sustentan que el sistema médico pueda diagnosticar en cualquier momento incluso sin conocer la enfermedad por novedosa (Antón, 2018). Siguiendo a Gimeno (2021), las diferentes dimensiones de la violencia simbólica son las siguientes: i) No-reconocimiento, la desatención institucionalizada y la condescendencia La situación ocurre cuando la enfermedad no está claramente definida, y tanto el personal sanitario como el entorno social no reconocen ni validan el relato de quienes la padecen. Esto se conoce como “injusticia epistémica”, un término acuñado por Miranda Fricker (2007) para describir situaciones de injusticia que afectan la credibilidad de una persona. Puede concretarse en una injusticia testimonial, que se manifiesta cuando el testimonio de los afectados es ignorado o subestimado, o una injusticia hermenéutica, que se produce cuando no existen los recursos necesarios para comprender las experiencias de los demás, negándoles así la posibilidad de ser entendidos. La falta de una definición consensuada, como ocurrió durante el primer año y medio de la pandemia, ha llevado a que el sistema sanitario no atienda adecuadamente la situación, ya que, al no contar con un término específico, parece que esta no existe. Las experiencias de personas enfermas reflejan dificultades para recibir atención, altas médicas forzadas e incluso la negación de ingreso en centros sanitarios debido a la incredulidad generada por la falta de una definición (Samper-Pardo et al., 2023). En esta misma dimensión se incluyen situaciones de condescendencia hacia la persona enferma. Lejos de la virtud de la compasión, surgen actitudes de infantilización, paternalismo o menosprecio hacia su relato. Esta problemática ha sido descrita en publicaciones sobre ética y antropología médica, que advierten sobre el impacto negativo de esta relación médico-paciente, especialmente observado durante la pandemia (De los Ríos et al., 2022). ii) Imposición autorizada de veredictos ilegítimos Se trata de situaciones en las que el personal sanitario proporciona diagnósticos alternativos a las personas enfermas. Esto ocurre por diversos motivos; la falta de Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 77
definición del CP ha sido una causa importante, así como el desconocimiento médico sobre el fenómeno a nivel mundial. Esta situación también puede darse cuando el personal sanitario no cree al paciente o no considera que la enfermedad exista, atribuyendo la visita médica a problemas de salud mental, como sucede con otras enfermedades sin biomarcadores específicos que demuestren su existencia (Samper-Pardo et al., 2023). Estos mensajes estigmatizadores son los causantes de situaciones de ansiedad, estrés y síntomas depresivos (Scholz et al., 2023; Ortega-Martín y Alvarez-Gálvez, 2025). En los casos de desconocimiento, las posibilidades de diagnóstico pueden ser muy variadas y puede suponer en el paciente un tránsito entre atención básica de salud y especializada durante mucho tiempo. La persona enferma se ve sometida al poder del sistema vehiculizado por la figura del profesional sanitario que es el único que puede certificar un diagnóstico. iii) Deslegitimación La tercera dimensión se basa en el ritmo social establecido por personas que no están enfermas. Aunque oficialmente existe la intención de adaptarse al ritmo que necesita una persona con CP, en la práctica, este ritmo rara vez se modifica. Se ha impuesto una velocidad social que dificulta la inclusión real de las necesidades de las personas enfermas. Esta situación lleva a la persona enferma a experimentar incomprensión, ya que, aunque su entorno afirme tener en cuenta sus necesidades, esa voluntad rara vez se traduce en una adaptación real. Esto genera una deslegitimación de la experiencia de la persona con CP, ya que las personas sanas suelen justificar el ritmo normativo con mensajes que atribuyen a la persona enferma la capacidad de adaptarse, negando implícitamente la gravedad de la patología. En el caso de CP, esta dinámica es frecuente, considerando que la mayoría de las personas con esta condición experimentan fatiga constante y dificultades cognitivas que ralentizan sus actividades. iv) Desintegración Esta dimensión, consecuencia de las anteriores, conlleva en muchos casos rupturas en el ámbito familiar, de amistades e incluso de pareja. Esto ocurre porque la persona afectada se da cuenta de que no puede adaptarse a los ritmos establecidos y se siente incapaz de convivir en un entorno que opera a una velocidad social inalcanzable para ella. En muchos casos, esta presión sobrepasa sus posibilidades y desemboca en una ruptura laboral, ya sea en forma de baja o pérdida del empleo, afectando también su relación con compañeros de trabajo (León et al., 2023; Guerrero et al., 2023). v) Imposición del discurso Después de haber pasado por todas las dimensiones anteriores, la persona contempla diariamente como genera incomodidad en el resto de las personas al hacer referencia habitual al ritmo que necesita tener para poder hacer las actividades de la vida diaria. Esto provoca finalmente una imposición del discurso, puesto que el enfermo opta por no hacer mención a las situaciones más angustiosas o negativas. Es un aspecto muy importante, ya que la persona acaba utilizando una estrategia de ocultación o modificación de lo que realmente le Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 78
sucede. A la vez, esta circunstancia generará la confirmación de la incomprensión porque a partir de ese momento su narración ya ni tan solo es la real. vi) Eufemización La persona enferma toma la decisión de relativizar el impacto que está teniendo e incluso puede llegar a centrar su discurso en la idea de que lo que le está sucediendo es un aprendizaje de vida. Está íntimamente relacionada con la anterior dimensión porque también lo hace como respuesta a la incomodidad que puedan tener las personas no enfermas. En este punto, evita manifestar abiertamente o insinuar que las otras personas no están respondiendo ante su demanda de adaptar los ritmos sociales. Torralba (2010) señala que suavizar o evitar el dolor de la experiencia humana conlleva una desconexión profunda con la vida y con la realidad humana más trágica, creando una incapacidad evidente para responder a una existencia que puede ser dramática. vii) Silenciamiento e invisibilización Esta es una de las fases más importantes, ya que la persona enferma decidirá no hablar y evitar cualquier conversación que tenga que ver con su afectación. Tratará de invisibilizar para no crear ninguna situación de conflicto y esto provocará de nuevo un aumento de la incomprensión que llegará incluso a la desaparición de esa área personal tan importante. El silencio es una respuesta que se da ante la pérdida de salud. Éste va más allá de la ausencia de palabras y se constituye como metáfora del sufrimiento incierto e intangible además de estar relacionado con un hecho tan abrumador como el padecimiento ante una enfermedad (Taylor et al., 2020). viii) Aislamiento Conectado con la anterior dimensión, el paciente decide aislarse porque se siente continuamente juzgado. En muchos momentos, aunque no se den situaciones con mala voluntad por parte de los no-enfermos, la persona con CP siempre siente la necesidad de justificarse. Ante esta situación, el aislamiento se ve como alternativa más eficaz para defenderse. Sobre este punto de vista, las personas con CP han tenido que justificarse continuamente incluso para conseguir ser atendidos por los servicios de salud. ix) Incomunicación Mientras el aislamiento es una decisión como mal menor, la incomunicación es el efecto de la fase anterior y producirá una soledad no deseada y supondrá la inexistencia social definitiva. Esta situación supone el máximo exponente del noreconocimiento ya que éste viene dado por la no existencia. Esta fase supone la ruptura definitiva del apoyo social que, durante la pandemia, ha sido una de las herramientas más importantes de resiliencia para superar las adversidades (Long et al., 2022). x) Autoculpabilización Esta décima dimensión se define por la colaboración del enfermo con los agentes que generan violencia simbólica, ya que asume el relato de culpabilidad que se le insinúa. La persona internaliza este discurso y, al hacerlo, valida el contexto violento, o incluso se culpabiliza a sí mismo, ya que esto le evita enfrentamientos. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 79
Teniendo en cuenta el vacío científico que existe al respecto, así como el impacto internacional del Covid Persistente, el objetivo de la presente investigación es visualizar la existencia de violencia simbólica en los entornos próximos a las personas afectadas por CP. 4. Método Esta investigación se ha realizado analizando las declaraciones de personas enfermas de CP en publicaciones científicas que abordan aspectos psicosociales. A partir de estos textos, extraídos de los resultados de los artículos, se ha llevado a cabo un análisis desde la perspectiva de las diez dimensiones de violencia simbólica propuestas por Gimeno (2021). Esta metodología pertenece a las referidas como metasíntesis cualitativa (Carrillo, et al., 2008) y nos permite ampliar y fortalecer las interpretaciones de las publicaciones existentes. Aunque en este caso las investigaciones seleccionadas no compartían el mismo objetivo de investigación, el análisis desde el punto de vista de la violencia simbólica consigue alcanzar mayores hallazgos de los que pretendían los autores y autoras (Jensen y Alien, 1996). Para llevar a cabo la búsqueda de los artículos se han utilizado las plataformas con contenido científico de Web of Science (WOS), Scopus y Discovery utilizando los términos de “Long Covid”, “Covid Persistente” y “interviews” y “Entrevistas” respectivamente. Teniendo en cuenta el calendario de la pandemia por COVID-19, los documentos son únicamente de los años entre 2020 y 2023. En total se han encontrado 113 documentos en WOS, 335 en Scopus y 35 en Discovery. A partir de los 483 documentos obtenidos, se han llevado a cabo un cribado destinado a descartar los que no responden al objetivo de la investigación. Para ello, se tuvieron en cuenta los siguientes criterios: • Que fueran artículos científicos y no otro tipo de documentos. • Arbitrados por peer-review. • De acceso abierto. • Escritos en inglés o español. • Que no fueran artículos de revisión para no duplicar información. • Que no fueran fundamentalmente de contenido con cuestiones médicas y/o biológicas. • Que tuvieran entrevistas a personas con CP y no solo a profesionales. • Que no fueran artículos basados en entrevistas a personas fundamentalmente supervivientes después de hospitalización. • Que el tema principal del artículo fuera el CP. • Que el artículo no se centrara fundamentalmente en infancia y juventud. • Que contuviera narraciones en primera persona y textuales de personas con CP. En la tabla 1 se detallan los datos relativos a estos criterios de selección de los artículos en las diferentes plataformas y bases de datos empleadas para la investigación, especificándose las causas de exclusión de acuerdo con los criterios indicados. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 80
Tabla 1. Criterios de selección de los artículos en las diferentes plataformas Web of Science (WOS) Scopus Discovery Causa de exclusión Artículos excluidos Artículos seleccionados Artículos excluidos Artículos seleccionados Artículos excluidos Artículos seleccionados No son artículos 0 113 102 233 6 29 No peer-reviewed 0 113 0 233 5 24 No acceso abierto 13 100 88 145 7 17 Otros idiomas (no inglés o español) 0 100 0 145 1 16 Artículos de revisión 3 97 44 101 0 16 Solo contenido médico/biológico 54 43 52 49 4 12 Solo entrevistas a profesionales 2 41 0 49 0 12 Solo sobre supervivientes de Hospitalización o enfermedad aguda 9 30 6 43 2 10 El tema principal no era Long Covid 3 27 32 11 2 8 Solo contenido sobre infancia o jóvenes 1 26 6 5 0 8 No contiene relato textual de personas con CP 3 23 1 4 6 29 Fuente: Elaboración propia. 5. Resultados Presentamos una selección de las narraciones literales extraídas de los artículos seleccionados agrupadas según las diez dimensiones que Gimeno (2021) propone para detectar situaciones de violencia simbólica. Hay tres dimensiones que suman más de la mitad de los ejemplos de narrativas: el no-reconocimiento, la desatención institucionalizada y la condescendencia (21,4%); la imposición autorizada de veredictos ilegítimos (15,3%), y la eufemización (16,3%). Un segundo grupo de dimensiones tiene un 34,4% de las narrativas: la deslegitimación (10,2%), la desintegración (12,2%) y el aislamiento (12,2%). Finalmente, las dimensiones restantes obtienen entre un 2 y un 3% de ejemplos cada una. En la tabla 2 se recogen algunos de los fragmentos identificados en los artículos científicos organizados por las diferentes dimensiones/categorías. Tabla 2. Ejemplos de fragmentos de textos analizados Dimensión / Categoría Fragmento 1 Fragmento 2 Fragmento 3 Fragmento 4 Fragmento 5 Si vas a hacerte una prueba, dices 'Espero que nada esté mal'. He llegado al punto en el que estoy pensando Lo que me molesta en este momento es que no estoy en ningún plan o régimen. Entonces, no estoy tomando Los médicos no tienen respuestas y dicen: '¡Solo espera y verás!'. (Pearson et al., 2022, p. 6) Mi última interacción con mi médico de cabecera fue en junio. Le pregunté por mis pulmones y me dijo: '¿Qué Pues sí, estoy enfadada, no solo con el sistema sanitario sino también con los profesionales porque les he dicho: “la Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 81
Noreconocimiento, la desatención institucionalizada y la condescendencia 'Espero que algo esté mal' porque en los últimos dos años me han hecho demasiadas pruebas y es como 'oh, todo es normal, tu corazón está bien'. … está bien, tengo todos estos síntomas que se ajustan a todo lo que sea, pero los resultados de las pruebas son normales, lo que se supone que es algo bueno, pero después de un par de años de eso y todavía me siento así… Es deprimente… al menos quiero algo que sea tratable. (O'Brien et al., 2023, p. 8) ningún medicamento farmacológico. No estoy en ninguna rehabilitación física. Entonces, no estoy en ningún programa. Siento que estoy deambulando, solo estoy en el éter…Ha pasado un año de mi vida. No puedo seguir. (Burton et al., 2022, p. 5) quieres que haga al respecto? Dígame usted. No tengo ni idea.' Me sentí muy despreciada y sentí que sé que los médicos de cabecera no quieren que los pacientes busquen cosas en Internet y vengan y digan que esto es lo que creo que está mal conmigo porque en el mundo normal eso definitivamente no es lo que quieres, pero eso es a lo que toda persona con COVID-19 ha sido conducida. (Ladds et al., 2021, p. 61) situación os está estresando pero estamos enfermos y aislados en casa, y no estáis haciendo ni un carajo. ” La forma en que están actuando es una vergüenza. (Samper-Pardo et al., 2023, p.8) Imposición autorizada de veredictos ilegítimos Mi médico de cabecera volvió a llamar y me dijo 'bueno, probablemente sea ansiedad'. No parecía tener idea de qué podía ser. Me sentí engañado. Le dije que estoy preocupado, que hay artículos y medios de comunicación que he estado leyendo y quiero saber qué me está pasando, la gente está teniendo derrames cerebrales, coágulos de sangre. No he estado en el hospital, pero me preocupa que todavía tenga estos Todos en mi casa, oigo que dicen: 'No te pasa nada, te ves bien, te ves bien'. 'Hombre, de ninguna manera hombre. No hay forma de que siga siendo COVID19'. Me estaba mirando a mí mismo pensando, ¿me estoy molestando? (Bergmans et al., 2023, p. 11) Los profesionales no te creen y te plantean otro problema para explicar los síntomas, o te dicen directamente que no saben lo que realmente es mejor para ti. Normalmente lo que hacen es tratarlo como un estado mental. (Samper-Pardo et al., 2023, p. 8) Eso es lo que me ha parecido más duro últimamente porque me dieron de alta completamente sin mirarme y sin saber cómo estás realmente, a pesar de que has dado mil informes detallados, entonces eso te abruma porque si no puedes con vida diaria normal, ¿cómo vas a volver al trabajo? ... Piensan que estás bien y que puedes llevar la vida a la que estás acostumbrado, y por eso no te ayudan. (Samper-Pardo et al., 2023, p. 8) Me dijeron que tenía que dejar que los síntomas aparecieran de forma natural o tomar paracetamol para mis dolores de cabeza.… relajarse ...no había nada más. (Baz et al., 2023, p.546) Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 82
(Callard y Perego, 2001). Pese a la existencia de organizaciones para personas con CP, las entrevistas aún revelan numerosas dificultades para romper la asimetría en muchos entornos donde se subestima y se ignora el relato de estas personas, creando así una situación de injusticia epistémica. Este fenómeno también conduce a relaciones de condescendencia, evidenciadas en las entrevistas, que reflejan la incapacidad de muchos profesionales sanitarios para comprender adecuadamente a los enfermos, lo que resulta en una desatención institucionalizada. Todo esto contribuye a generar situaciones de injusticia hermenéutica en torno a las personas enfermas (Fricker, 2017). La desacreditación continua del contexto puede llevar a las personas enfermas a experimentar una imposición del discurso del grupo dominante de forma que duden sobre sus propias experiencias si es que no tienen la oportunidad de encontrar entornos simétricos. De ahí la conveniencia no tener en cuenta únicamente el estado de salud biológico sino también el impacto social y psicológico que pueda tener (Busquets et al., 2024). Las instituciones sanitarias y políticas deben implementar mecanismos de prevención de la violencia simbólica, considerando el impacto social y psicológico que tiene en las personas. Esto es especialmente importante en el contexto del CP, donde los propios enfermos han desempeñado un importante papel en la detección del fenómeno y en la generación de conocimiento sobre el mismo (Callard y Perego, 2001). Las narrativas de las publicaciones confirman que las diez dimensiones de la violencia simbólica siguen un orden secuencial. Las personas que sufren de CP pueden llegar a las etapas finales de este proceso, experimentando aislamiento, incomunicación y autoculpabilización por no poder adaptarse al ritmo impuesto por la sociedad. En este contexto, el hecho de que las últimas dimensiones presenten menos ejemplos narrativos sugiere que la reciente aparición del CP ha limitado el tiempo para que las personas compartan experiencias significativas relacionadas con estas dimensiones. Dado que estas fases finales tienen un impacto significativamente más negativo, la evidencia de la investigación nos alerta sobre la necesidad de establecer mecanismos de prevención que impidan que los afectados lleguen a estas etapas críticas. Por ello, es fundamental proporcionar formación específica a los profesionales que faciliten la comprensión del CP y eviten prácticas de violencia simbólica, y activar propuestas políticas en salud pública orientadas a evitar que las personas enfermas alcancen estas fases finales del proceso, ya que esto puede resultar en graves consecuencias psicosociales, como discriminación, autoculpabilización y aislamiento social (Busquets et al., 2024). Para finalizar las conclusiones, destacamos que el propio proceso de investigación y de análisis de relatos en primera persona ha conllevado, por parte de los investigadores, un aumento de la empatía hacia las personas con CP, así como un incremento del compromiso social, a través de la investigación, con las personas que viven una situación de enfermedad crónica, tal y como apunta Masana (2013) en su recomendación de diálogo entre la antropología, el sistema de salud y las narraciones en primera persona. Además, este efecto es especialmente destacable teniendo en cuenta que uno de los dos investigadores es una persona afectada por CP que a lo largo de estos años ha compartido su vivencia personal con el otro autor de este trabajo. 7. Bibliografía Aghaei, A., Aggarwal, A., Zhang, R., Li, X., & Qiao, S. (2022). Resilience resources and coping strategies of COVID-19 female long haulers: A qualitative study. Frontiers in Public Health, 10, 970378. https://doi.org/10.3389/fpubh.2022.970378 Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 89
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symptoms among Coronavirus disease survivors in Bahir Dar City, Northwest Ethiopia: phenomenological study Burton, A. et al. Factors shaping the mental health and well-being of people experiencing persistent COVID19 symptoms or 'long COVID': qualitative study EI N=21 Entre 26-70 años. Media de 47 años 67% mujeres UK Chasco, EE. et al. Brain Fog and Fatigue following COVID-19 Infection: An Exploratory Study of Patient Experiences of Long COVID EI N=15 Entre 4068. Media de 49.3 66.7% mujeres EEUU Cooper, E. et al. Awareness and perceptions of Long COVID among people in the REACT programme: Early insights from a pilot interview study EI N=13 Edad media 31 6 mujeres UK Day, HLS Exploring Online Peer Support Groups for Adults Experiencing Long COVID in the United Kingdom: Qualitative Interview Study EI N=11 Entre 20-59 años. Mayoritariamente 30-39 años. 8 mujeres UK Humphreys , H. et al. Long COVID and the role of physical activity: a qualitative study EI N=18 Distribuída entre 18 y más de 65. 50% mujeres UK Ladds, E. et al. Developing services for long COVID: lessons from a study of wounded healers 11 EI y 32 personas GF N=43 Media de 40. Entre 32-58 años 81% mujeres UK Ladds, E. et al. Persistent symptoms after Covid-19: qualitative study of 114 long Covid patients and draft quality principles for services 55 EI y 8 personas GF N=114 Entre 2773 años 80 mujeres UK O'Brien, KK. et al. Conceptualising the episodic nature of disability among adults living with Long COVID: a qualitative study EI N=40 Edad media 39 63% mujeres Canadá, EEUU, UK, Irlanda. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 94
O'Brien, KK. et al. Long COVID and episodic disability: advancing the conceptualisation, measurement and knowledge of episodic disability among people living with Long COVID - protocol for a mixedmethods study EI y métodos cuantitativos Entrevistas N=40 Métodos cuantitativo s N=680 Diversidad de edad y sexo Diversida d de edad y sexo Canadá, EEUU, UK, Irlanda. Pearson, M. et al. Creative Long Covid: A qualitative exploration of the experience of Long Covid through the medium of creative narratives Escritura creativa N=28 Adultos Diversida d de edad y sexo UK Ramasawm y, M. et al. STIMULATEICPCAREINEQUAL (Symptoms, Trajectory, Inequalities and Management: Understanding Long-COVID to Address and Transform Existing Integrated Care Pathways) study protocol: Defining usual care and examining inequalities in Long Covid support EI y GF N=49/74 Adultos Diversida d de edad y sexo UK SamperPardo, M. et al. The emotional well-being of Long COVID patients in relation to their symptoms, social support and stigmatization in social and health services: a qualitative study EI y GF Entrevistas N=17 y grupos de discusión N=18 Entre 20 y más de 60 años. Mayoritariamente 41-60. 71.4% Mujeres España SantiagoRodriguez, EI. et al. Characterizing the COVID-19 Illness Experience to Inform the Study of Post-acute Sequelae and Recovery EI N=24 Edad media 49 años 37.5% mujeres EEUU Schaap, G. et al. It Really Is an Elusive IllnessPost-COVID-19 Illness Perceptions and Recovery Strategies: A Thematic Analysis EI N=24 Edad media 61.8 años 7 mujeres Paises Bajos Schiavi, M. et al. Like before, but not exactly: the EI N=56 Edad media: 62,8 años 39.9% Mujeres Italia Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 95
Qualy-REACT qualitative inquiry into the lived experience of long COVID Schmachten berg, T. et al. How do long COVID patients perceive their current life situation and occupational perspective? Results of a qualitative interview study in Germany EI N=25 Edad media 44.5 Entre 21 y 63 años. 18 mujeres Alemania Shelley, J. et al. I Live a Kind of Shadow Life': Individual Experiences of COVID-19 Recovery and the Impact on Physical Activity Levels EI N=48 47 años de media 41 mujeres UK y Dinamarca ThomasPurcell, K. et al. Chronic Disease Self-Management of Post-Acute Sequelae of COVID-19 Among Older Adults: A MixedMethods Analysis EI y métodos cuantitativos N=19 Mayores de 40 años EEUU Fuente: Elaboración propia. * * * Oscar Martínez-Rivera (https://orcid.org/0000-0003-1256-8288) es doctor en Educación y Sociedad (Universidad de Barcelona) y profesor contratado doctor por la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés de la Universidad Ramon Llull. Actualmente investiga sobre temas relacionados con la diversidad humana y la discapacidad, así como el impacto psicosocial del covid persistente. También investiga sobre aspectos relacionados con la espiritualidad en entornos socioeducativos. Es miembro del grupo de investigación GIAS de la Universidad Ramon Llull. Enric Benavent-Vallès (https://orcid.org/0000-0002-2812-1707) es doctor en Filosofía (Universidad Ramon Llull) y profesor contratado doctor por la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés de la Universidad Ramon Llull. Actualmente investiga sobre temas relacionados con la espiritualidad en entornos socioeducativos. Es miembro del grupo de investigación GIAS de la Universidad Ramon Llull. Aposta. Revista de Ciencias Sociales · ISSN 1696-7348 · Nº 108, Enero, Febrero y Marzo 2026 _______________________________________________________________________________________________ 96