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Revista de Medicina Clínica 2026;09(04):e01012610001 El Papel de la Microbiota Intestinal en la Ansiedad, la Depresión y Otros Trastornos Mentales Artículo Original Lucía García Bugallo1, Cayetana Pena Vidal1y María Castro Penalonga1 1D-Nutricionista de la Unidad de apoyo nutricional del Servicio gallego de salud (Sistema Público de Salud de Galicia ( España)) Fecha de recepción del manuscrito: 05/Septiembre/2025 Fecha de aceptación del manuscrito: 21/Noviembre/2025 Fecha de publicación: 01/Enero/2026 DOI: 10.5281/zenodo.18022697 Creative Commons: Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Derivadas 4.0 Internacional. Resumen—Introducción: La microbiota intestinal influye directamente en la función cerebral y el estado emocional a través del eje intestino-cerebro. Su desequilibrio se asocia con trastornos mentales, mientras que bacterias como Lactobacillus y Bifidobacterium podrían tener efectos neuroprotectores. El objetivo de esta investigacion fue analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre la microbiota intestinal y los trastornos mentales, así como evaluar el impacto de los componentes dietéticos naturales en la modulación de dicha microbiota como estrategia preventiva y terapéutica. Métodos: Se realizo una revisión sistemática de estudios que analizaron cómo la microbiota intestinal influye en trastornos mentales como ansiedad y depresión, destacando el papel del eje intestino-cerebro en la regulación emocional. Mediante una busqueda minuciosa y el apoyo metodológico de la estrategia PRISMA se seleccionaron estudios que evaluaban el impacto de componentes dietéticos naturales como estrategia preventiva y terapéutica. Resultados: En la revision realizada en la etapa inicial, se identificaron 1419 registros provenientes de tres bases de datos científicas ampliamente reconocidas en el ámbito de la salud y la nutrición: PubMed, Web of Science y ScienceDirect. y tras aplicar criterios de inclusión centrados en el tema, se seleccionaron 12 ensayos clínicos aleatorizados los cuales aportan evidencia clave sobre la contribución de la Microbiota a la salud. Conclusión: La disbiosis intestinal aparece como un factor relevante en la fisiopatología de estos cuadros, mediando procesos neuroinflamatorios, alteraciones en el eje intestino-cerebro y desequilibrios en neurotransmisores clave. En este contexto, los componentes dietéticos naturales —como probióticos, prebióticos e intervenciones nutricionales específicas— emergen como estrategias prometedoras para modular la microbiota intestinal y, con ello, contribuir a la prevención y tratamiento de los trastornos mentales. Rev Med Clin 2026;10(4):e01012610001 Palabras clave—Microbiota intestinal, Depresión, Trastornos de ansiedad, Psicobióticos, Prebióticos, Probióticos, Intervención dietética Abstract—Interactions Between Nutrition and GLP-1 Therapy: The Risk of Sarcopenia in Weight Management Background: The gut microbiota directly influences brain function and emotional state through the gut-brain axis. Its imbalance is associated with mental disorders, while bacteria such as Lactobacillus and Bifidobacterium could have neuroprotective effects. The aim of this research was to analyze the available scientific evidence on the relationship between the gut microbiota and mental disorders, as well as to evaluate the impact of natural dietary components on the modulation of this microbiota as a preventive and therapeutic strategy. Methods: A systematic review of studies that analyzed how the gut microbiota influences mental disorders such as anxiety and depression was conducted, highlighting the role of the gut-brain axis in emotional regulation. Through a thorough search and methodological support of the PRISMA strategy, studies were selected that evaluated the impact of natural dietary components as a preventive and therapeutic strategy. Results: In the initial stage review, 1419 records were identified from three widely recognized scientific databases in the field of health and nutrition: PubMed, Web of Science and ScienceDirect. and after applying inclusion criteria focused on the topic, 15 randomized clinical trials were selected, which provide key evidence on the contribution of the Microbiota to health. Conclusions: Intestinal dysbiosis appears as a relevant factor in the pathophysiology of these conditions, mediating neuroinflammatory processes, alterations in the gut-brain axis and imbalances in key neurotransmitters. In this context, natural dietary components – such as probiotics, prebiotics and specific nutritional interventions – emerge as promising strategies to modulate the gut microbiota and, thereby, contribute to the prevention and treatment of mental disorders. Rev Med Clin 2026;10(4):e01012610001 Keywords—Gut microbiota, Depression, Anxiety disorders, Psychobiotics, Prebiotics, Probiotics, Dietary intervention 1
INTERACCIONES ENTRE NUTRICIÓN Y TERAPIA CON GLP-1 CASTRO PENALONGA, M. et al. INTRODUCCIÓN Los trastornos mentales, como la ansiedad, la depresión, el trastorno bipolar, el espectro autista y la esquizofrenia, representan una carga creciente para la salud pública mundial, afectando a más de 970 millones de personas en 2019 y generando consecuencias significativas en la vida personal, social y económica de los afectados. La pandemia por COVID-19 exacerbó esta problemática, intensificando los niveles de estrés, aislamiento y vulnerabilidad emocional, con efectos persistentes en la salud mental global.1,2Algunos de estos trastornos se manifiestan cuando los síntomas depresivos se prolongan en el tiempo y alcanzan una intensidad moderada o alta, la condición adquiere un carácter clínico serio, conocida como trastorno depresivo mayor (TDM), también llamado depresión clínica.3En quienes lo padecen, los episodios tienden a repetirse con mayor intensidad y muestran una menor respuesta a los tratamientos tradicionales. Esta afección impacta de forma significativa en el desempeño cotidiano, afectando el ámbito escolar, laboral y familiar, lo que repercute directamente en la calidad de vida. En muchos casos, el TDM se asocia con conductas suicidas. Se estima que cerca de 800 mil personas fallecen por suicidio cada año, siendo esta la segunda causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años.4,5 En paralelo, la investigación científica ha comenzado a explorar el papel de la microbiota intestinal como un modulador clave del eje intestino-cerebro, revelando su influencia en procesos neuroinmunológicos, endocrinos y metabólicos que impactan directamente en la función cerebral y el estado emocional.6,7Se ha observado que la disbiosis intestinal puede contribuir al desarrollo y progresión de diversos trastornos mentales, mientras que ciertas bacterias beneficiosas, como Lactobacillus y Bifidobacterium, podrían ejercer efectos protectores mediante la producción de neurotransmisores y metabolitos neuroactivos.7,8El conjunto de microorganismos que reside en el intestino humano —conocido como microbioma intestinal— forma un ecosistema complejo que ha sido vinculado con diversos aspectos de la salud, incluyendo condiciones mentales. Estos microbios realizan múltiples funciones metabólicas que pueden influir en el funcionamiento cerebral.9,10 Un ejemplo de ello son los ácidos grasos de cadena corta, generados por ciertas bacterias intestinales, que estimulan a las células enteroendocrinas a liberar hormonas digestivas, las cuales actúan como mensajeras hacia el cerebro.11 Diversos estudios han demostrado que los probióticos pueden ser efectivos en el abordaje de distintas condiciones psicológicas, tales como la ansiedad,12 la fatiga, los trastornos del estado de ánimo y del sueño, el estrés, los déficits de memoria,13 la irritabilidad,14 la depresión postparto,15 así como en la reducción de síntomas ansiosos y depresivos en personas con esquizofrenia.12 En años recientes, se ha planteado Datos de contacto: Cayetana Pena Vidal, Lugar A Lanza 2, Betanzos, A Coruña, España., Tel: (+34) 635969652, [email protected] una posible conexión entre la microbiota intestinal y el funcionamiento cerebral.13 Este vínculo se establece a través de una ruta de señalización bioquímica que une el tracto gastrointestinal (TGI) con el sistema nervioso central (SNC), y que regula la disponibilidad de compuestos como la serotonina, la quinurenina, el triptófano y los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Además, la microbiota intestinal tiene incidencia sobre la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, la activación de células inmunitarias periféricas y el desempeño de la microglía cerebral.14 Se ha documentado que desequilibrios en la composición microbiana intestinal —conocidos como disbiosis— son frecuentes en personas con enfermedades crónicas, incluyendo el síndrome metabólico (SM) y los trastornos depresivos.15–18 Ante la limitada eficacia de los tratamientos convencionales y sus posibles efectos adversos,19,20 surge la necesidad de investigar estrategias complementarias basadas en componentes dietéticos naturales que modulen la microbiota intestinal y promuevan la salud mental. En este contexto, alimentos funcionales como probióticos, prebióticos, postbióticos, frutas, verduras, especias y hierbas medicinales han mostrado potencial terapéutico en estudios recientes.22–24 El objetivo principal de esta revisión sistemática es analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre la microbiota intestinal y los trastornos mentales, así como evaluar el impacto de los componentes dietéticos naturales en la modulación de dicha microbiota como estrategia preventiva y terapéutica. METODOLOGÍA Esta revisión sistemática se fundamenta en un análisis exhaustivo de la literatura científica contemporánea, con el objetivo de explorar la relación entre la microbiota intestinal y los trastornos mentales —especialmente la ansiedad y la depresión—, así como evaluar el impacto de los componentes dietéticos naturales en la modulación de dicha microbiota como estrategia preventiva y terapéutica. El creciente cuerpo de evidencia sobre el eje intestino-cerebro sugiere que el equilibrio microbiano intestinal influye de manera significativa en la regulación emocional, la respuesta al estrés y la neuroinflamación, factores clave en el desarrollo de patologías psiquiátricas. Se parte del reconocimiento de que la salud mental no depende exclusivamente de intervenciones farmacológicas ni de predisposiciones genéticas, sino que está profundamente influida por la calidad de la alimentación, el estilo de vida y el estado nutricional de base. En este contexto, la restauración y el mantenimiento de una microbiota intestinal saludable emergen como objetivos clínicos prioritarios, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores, personas con trastornos afectivos recurrentes o individuos con comorbilidades metabólicas. La pregunta que orienta esta revisión es: ¿Qué impacto tiene la composición y funcionalidad de la microbiota intestinal sobre los trastornos mentales, y cómo pueden los componentes dietéticos —como probióticos, prebióticos y alimentos funcionales— contribuir a su modulación para mejorar el 2
Revista de Medicina Clínica 2026;09(04):e01012610001 Figura 1: Diagrama PRISMA de selección de estudios. bienestar emocional? Para responderla, se establecieron criterios de inclusión y exclusión precisos, se realizó una búsqueda sistemática en bases como PubMed, ScienceDirect y Web of Science, y se aplicaron herramientas metodológicas reconocidas como PRISMA25 y CASP26 para evaluar la calidad de los estudios seleccionados. Este enfoque permite consolidar evidencia confiable sobre las interacciones entre nutrición, microbiota y salud mental, aportando insumos técnicos para el diseño de estrategias clínicas integrales. En particular, se destaca la necesidad de acompañar los tratamientos convencionales con intervenciones nutricionales que incluyan una dieta rica en fibra fermentable, una adecuada ingesta de micronutrientes y el uso de psicobióticos específicos, con el fin de reducir la inflamación neurointestinal, mejorar la producción de neurotransmisores y promover la resiliencia emocional. Fuentes de información y estrategia de búsqueda Con el propósito de realizar una recuperación sistemática, exhaustiva y pertinente de literatura científica sobre las interacciones entre la microbiota intestinal y los trastornos mentales —especialmente la ansiedad y la depresión—, se diseñó una estrategia de búsqueda estructurada que abarcó bases de datos especializadas como PubMed, ScienceDirect, Web of Science. Se priorizó la identificación de estudios empíricos y revisiones sistemáticas que evaluaran el impacto de la composición microbiana intestinal sobre la salud mental, así como el papel modulador de los componentes dietéticos naturales —como probióticos, prebióticos y alimentos funcionales— en la prevención y tratamiento de dichos trastornos. La estrategia se organizó bajo el modelo PICO, definiendo como población (P): individuos adultos con síntomas de ansiedad, depresión u otros trastornos mentales; intervención (I): administración de probióticos, prebióticos o dietas específicas orientadas a la modulación de la microbiota intestinal; comparador (C): ausencia de intervención nutricional, uso exclusivo de psicofármacos o tratamientos convencionales sin enfoque microbiológico; y resultados (O): indicadores como cambios en el estado emocional, niveles de neurotrans3
INTERACCIONES ENTRE NUTRICIÓN Y TERAPIA CON GLP-1 CASTRO PENALONGA, M. et al. misores, marcadores inflamatorios, calidad de vida y composición microbiana intestinal. Para optimizar la precisión y cobertura de la búsqueda, se emplearon términos MeSH relacionados con microbiota, salud mental y nutrición (“Gut Microbiota”, “Depression”, “Anxiety Disorders”, “Psychobiotics”, “Prebiotics”, “Probiotics”, “Dietary Intervention”), restringiendo los resultados a publicaciones en inglés y español comprendidas entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de enero de 2025. El proceso fue documentado rigurosamente, incluyendo fechas de búsqueda, bases consultadas, número de registros recuperados y revisión manual de referencias bibliográficas relevantes. Esta sistematización metodológica garantiza la transparencia del proceso y la replicabilidad del estudio, fortaleciendo la validez de los hallazgos sobre el papel de la microbiota intestinal como mediadora clave en la salud emocional, y sobre el potencial terapéutico de la nutrición consciente en el abordaje integral de los trastornos mentales. Criterios de elegibilidad y selección de estudios Criterios de inclusión Tipo de estudio: Ensayos clínicos aleatorizados (RCT), estudios observacionales, revisiones sistemáticas y meta-análisis. Población: Adultos (18 años) con diagnóstico clínico de ansiedad, depresión, trastornos afectivos, esquizofrenia, trastornos del sueño o estrés crónico. Intervención: Suplementación con probióticos, prebióticos, psicobióticos, metabiotas o dietas específicas que modulen la microbiota intestinal. Comparador: Placebo, tratamiento convencional sin intervención nutricional, o ausencia de intervención. Resultados: Cambios en síntomas mentales (medidos con escalas validadas como BDI, HAMD, GAD-7, STAI), composición de microbiota (16S rRNA, metagenómica), marcadores inflamatorios, neurotransmisores, calidad de vida. Idioma: Publicaciones en inglés o español. Fecha de publicación: Entre enero de 2015 y enero de 2025. Acceso: Texto completo disponible. Criterios de exclusión Estudios en animales o modelos in vitro (salvo si se usan como referencia contextual). Poblaciones pediátricas o geriátricas con comorbilidades graves no relacionadas con salud mental. Intervenciones que no incluyan componentes dietéticos o microbiota (ej. solo psicoterapia o farmacoterapia sin análisis de microbiota). Estudios sin grupo control o sin evaluación pre/post intervención. Artículos sin revisión por pares, editoriales, cartas al editor o resúmenes de congresos. Publicaciones duplicadas o con datos insuficientes para extraer resultados relevantes. Selección de estudios Primera fase: Los documentos recuperados fueron gestionados mediante la plataforma colaborativa Rayyan (CRQI301922),27 que permitió la detección automática y eliminación de duplicados, facilitando la organización inicial del corpus bibliográfico y agilizando el flujo de trabajo para su análisis posterior. Esta herramienta también favoreció la categorización preliminar de los estudios según tipo de intervención (probióticos, prebióticos, psicobióticos), población (adultos con trastornos mentales diagnosticados) y resultados clínicos reportados (síntomas depresivos, ansiedad, calidad de vida, composición de microbiota). Segunda fase: Una vez depurada la base de datos, se aplicó un primer filtro de selección centrado en la revisión detallada de títulos y resúmenes, con el fin de verificar la relevancia temática de cada publicación y su correspondencia con los criterios de inclusión previamente definidos. Se priorizaron aquellos estudios que abordaran explícitamente la interacción entre el eje microbiota-intestino-cerebro y la sintomatología de trastornos mentales, así como aquellos que incluyeran intervenciones nutricionales orientadas a modular la microbiota intestinal con fines terapéuticos. Los estudios que superaron la primera fase fueron sometidos a una revisión exhaustiva, lo que permitió analizar con mayor profundidad su calidad metodológica, la coherencia interna de sus planteamientos y su pertinencia en relación con los objetivos de esta revisión. En esta etapa se valoraron aspectos clave como: El tipo de diseño empleado (ensayos clínicos aleatorizados, estudios longitudinales, revisiones sistemáticas). La claridad con que se describieron las intervenciones con probióticos, prebióticos o psicobióticos, incluyendo dosis, duración y cepas utilizadas. La fiabilidad de los instrumentos utilizados para medir variables relevantes como síntomas depresivos, ansiedad, composición de microbiota, marcadores inflamatorios y calidad de vida. Proceso de recopilación de datos y evaluación de calidad de los estudios Evaluación de la calidad de la literatura Gracias a la aplicación rigurosa de la herramienta CASpe, fue posible seleccionar únicamente aquellos trabajos que demostraban una alta validez interna y externa, aportando evidencia sólida y contextualizada para el análisis final. Esta etapa metodológica no solo fortaleció la credibilidad de los resultados, sino que también permitió construir una base argumentativa robusta para el diseño de estrategias clínicas y educativas que integren psicobióticos, nutrición consciente y abordajes multidimensionales del bienestar emocional. 4
Revista de Medicina Clínica 2026;09(04):e01012610001 Base de datos Total de registros Inglés o Español Humanos 2020/2025 Acceso libre ECA Pubmed 53 50 48 32 22 10 WOS 532 532 532 532 327 21 Scient Direct 834 834 834 694 294 106 TOTAL 1419 1416 1414 1258 643 137 Tabla 1: Estrategia de búsqueda aplicada La Tabla 1 muestra una recuperación total de 1419 registros distribuidos en tres bases de datos, con una alta proporción de estudios en inglés o español (1416) y realizados en humanos (1414). Al aplicar filtros de temporalidad (2015–2025), el número se reduce a 1258, lo que indica una buena actualización de la evidencia. Sin embargo, el acceso libre solo está disponible en 453 documentos, lo que podría limitar la consulta directa Finalmente, se identificaron 131 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), siendo ScienceDirect la fuente más abundante pero también la más exigente en depuración. Esta combinación de fuentes permitió un análisis equilibrado entre amplitud temática y profundidad metodológica Tabla 2,Tabla 3. RESULTADOS DE LA INVESTIGACIÓN Selección y características de los estudios La selección de estudios que conforman esta revisión se realizó siguiendo los principios metodológicos establecidos por la declaración PRISMA, lo que permitió asegurar un proceso riguroso, transparente y sistemático en cada una de sus fases. En la etapa inicial, se identificaron 1419 registros provenientes de cuatro bases de datos científicas ampliamente reconocidas en el ámbito de la salud y la nutrición: PubMed, Web of Science y ScienceDirect. Esto se muestra en la Figura 1. DISCUSIÓN Los estudios evaluados pueden agruparse en dos grandes enfoques: por un lado, los observacionales y genéticos que buscan describir la relación entre microbiota y salud mental en distintas poblaciones, como los trabajos de Tsai et al. (2024, adultos mayores),28 Misera et al. (2025, pacientes hospitalizados con MDD y esquizofrenia),29 Zhen Ma et al. (2025, análisis genético en cohortes europeas)30 y Nikolova et al. (2021, revisión transdiagnóstica en múltiples trastornos psiquiátricos).39 Por otro lado, se encuentran los ensayos clínicos e intervenciones que evalúan probióticos o prebióticos en pacientes con depresión mayor o síntomas subclínicos, como los de Chen et al. (2021, PS128 en MDD),31 Vaghef-Mehrabani et al. (2023, inulina en mujeres con obesidad y depresión),32 Schneider et al. (2023, probióticos multicepa en pacientes hospitalizados),33 Godzien et al. (2025, LP299v junto a ISRS),34 Lee et al. (2021, NVP-1704 en adultos sanos),35 y Tian et al. (2022, Bifidobacterium breve en MDD)37. Finalmente, las revisiones narrativas de Liu et al. (2023)36 y Yong et al. (2020)38 integran evidencia preclínica y clínica para discutir mecanismos y potencial terapéutico de la modulación de la microbiota en depresión. Así pues la investigación de Tsai et al 202428, revela una interacción significativa entre la composición de la microbiota intestinal y la conectividad funcional cerebral en adultos mayores con depresión tardía (LLD), sugiriendo que el eje microbiota–intestino–cerebro podría desempeñar un papel clave en la fisiopatología del trastorno. Se observó que géneros bacterianos como Enterobacter y Burkholderia, más abundantes en pacientes con LLD, se correlacionan positivamente con síntomas depresivos y patrones de conectividad cerebral alterados en regiones vinculadas a la regulación emocional, como el giro fusiforme, el caudado y la corteza prefrontal. En contraste, microbios como Odoribacter y Sanguibacteroides, predominantes en controles sanos, mostraron asociaciones inversas. Estos hallazgos sugieren que ciertas bacterias podrían modular redes cerebrales implicadas en la percepción emocional y la toma de decisiones, abriendo nuevas vías para intervenciones terapéuticas basadas en la modulación de la microbiota en la depresión geriátrica. En este contexto, Zhen Ma et al 202530 ofrece evidencia robusta sobre la relación causal entre la microbiota intestinal y diversos trastornos mentales, revelando que ciertas cepas bacterianas pueden actuar como factores de riesgo o protección según el tipo de trastorno. Mediante análisis de randomización mendeliana, se identificó que bacterias como Escherichia Shigella están asociadas con mayor riesgo de ansiedad, mientras que otras como Ruminococcaceae NK4A214 se vinculan con menor incidencia de bipolaridad. Además, se demostró que los factores inflamatorios median esta relación, sugiriendo que la microbiota influye en la salud mental a través de mecanismos inmunológicos. Estos hallazgos refuerzan la hipótesis del eje intestino-cerebro como vía clave en la etiología de los trastornos mentales y abren posibilidades terapéuticas centradas en la modulación de la microbiota. Por su parte, Misera et al 202529 aporta evidencia sólida sobre las diferencias en la composición de la microbiota intestinal entre pacientes hospitalizados con depresión mayor (MDD), esquizofrenia (SCZ) y controles sanos, revelando patrones microbianos específicos que podrían estar implicados en la fisiopatología de estos trastornos. Se observó que los pacientes con MDD presentaban una mayor abundancia de Anaerostipes, una bacteria productora de butirato con potencial efecto antiinflamatorio, mientras que los pacientes con SCZ mostraron un aumento de Sutterella, asociada a procesos proinflamatorios, y una disminución de Clostridium sensu stricto 1. Lo que sugiere que los perfiles microbianos podrían estar modulando rutas neuroinflamatorias y metabólicas diferenciadas según el diagnóstico, lo que refuerza la hipótesis del eje intestino-cerebro como vía relevante en la expresión clínica de los trastornos mentales. 5
INTERACCIONES ENTRE NUTRICIÓN Y TERAPIA CON GLP-1 CASTRO PENALONGA, M. et al. Autor, año, país Objetivo Población Muestra Intervención Xiang et al, 2023 China (16) Evaluar los efectos de liraglutida y semaglutida sobre la atrofia muscular inducida por obesidad y explorar el papel del eje SIRT1 como mecanismo protector Modelo animal: ratones C57BL/6J machos, 8 semanas de edad 36 ratones divididos en 6 grupos (Control, LIRA, SEMA, HFD, HFD+LIRA, HFD+SEMA) Dieta alta en grasa por 18 semanas + tratamiento subcutáneo con liraglutida (400 µg/kg/día) o semaglutida (60 µg/kg/día) durante 4 semanas Stefanakis et al, 2024 Grecia (17) Analizar el impacto de la pérdida de peso sobre la masa libre de grasa (FFM), músculo, hueso y hematopoyesis, y discutir implicaciones para terapias emergentes que buscan preservar masa magra durante la reducción de grasa Adultos con obesidad, incluyendo subgrupos con riesgo de sarcopenia, fragilidad y comorbilidades cardiometabólicas Revisión narrativa basada en estudios clínicos y preclínicos (no ensayo original) Pérdida de peso inducida por cirugía bariátrica o agonistas de receptores incretínicos (GLP-1, GIP, glucagón); discusión sobre inhibidores de activina/myostatina como estrategia complementaria Scott et al, 2025 USA (18) Evaluar la incidencia de deficiencias nutricionales y pérdida muscular en adultos tratados con agonistas GLP-1, y explorar el papel del acompañamiento nutricional Adultos (18–89 años) con sobrepeso u obesidad, mayoritariamente con diabetes tipo 2 461,382 pacientes con prescripción reciente de GLP-1RA entre 2017 y 2021 Tratamiento con GLP-1RA (semaglutida, liraglutida, dulaglutida) ± metformina; análisis comparativo con cohortes sin GLP-1RA Kanai et al, 2024 Japón (19) Evaluar los efectos de semaglutida semanal tras gastrectomía en pacientes japoneses con obesidad y diabetes tipo 2, incluyendo métricas nutricionales y composición corporal Adultos japoneses con diabetes tipo 2 y obesidad, tratados previamente con gastrectomía en manga laparoscópica (LSG) 29 pacientes (17 hombres, 12 mujeres; edad media: 47.2 años) Semaglutida semanal durante 12 meses, divididos en dos grupos: dieta convencional (CD) y dieta con fórmula proteica (FD) Sattar et al, 2025 Varios (20) Evaluar el efecto de tirzepatida sobre la composición muscular (volumen, infiltración grasa) en personas con diabetes tipo 2 Adultos 18 años con diabetes tipo 2, BMI 25 kg/m², índice de hígado graso 60, tratados con metformina ± iSGLT2 246 participantes con resonancia válida a las 52 semanas (tirzepatida n=190, insulina degludec n=56) Tirzepatida semanal (5, 10, 15 mg) vs insulina degludec diaria durante 52 semanas Faria et al, 2024 USA (21) Explorar la etiología de la pérdida de masa muscular en pérdida de peso inducida por cirugía bariátrica y agonistas GLP-1, e identificar contramedidas nutricionales y conductuales Revisión que analiza estudios en adultos con obesidad sometidos a cirugía bariátrica o tratamiento con GLP-1 No registrados Tratamiento farmacológico con agonistas GLP-1 (ej. semaglutida, tirzepatida). Evaluación de estrategias nutricionales (proteína, aminoácidos, suplementos) y ejercicio físico (resistencia, multicomponente). Wilding et al, 2021 Varios (22) Evaluar la eficacia y seguridad de semaglutida 2.4mg semanal como complemento a intervención en estilo de vida para reducir peso corporal en adultos con sobrepeso u obesidad sin diabetes Adultos 18 años con IMC 30 o 27 con comorbilidades (sin diabetes) 1961 participantes (1306 semaglutida, 655 placebo) Semaglutida subcutánea semanal (2.4mg) + intervención en estilo de vida durante 68 semanas vs placebo + estilo de vida Jastreboff et al, 2022 Varios (23) Evaluar la eficacia y seguridad de tirzepatida semanal en adultos con obesidad o sobrepeso sin diabetes Adultos 18 años con IMC 30 o 27 con comorbilidades (sin diabetes) 2539 participantes (asignados a tirzepatida 5mg, 10mg, 15mg o placebo) Tirzepatida subcutánea semanal durante 72 semanas + intervención en estilo de vida vs placebo + estilo de vida Tabla 2: Características de los estudios 6
Revista de Medicina Clínica 2026;09(04):e01012610001 La investigacion preliminar de Chen et al, 202131 sugiere que el probiótico Lactobacillus plantarum PS128 podría tener un efecto beneficioso sobre los síntomas depresivos en pacientes con MDD, evidenciado por la disminución significativa en las escalas HAMD-17 y DSSS tras 8 semanas de intervención. Sin embargo, no se observaron cambios relevantes en los marcadores de inflamación ni en la composición de la microbiota intestinal, lo que limita la comprensión del mecanismo subyacente. La ausencia de grupo control, el tamaño muestral reducido y la corta duración del estudio impiden establecer conclusiones firmes, aunque los resultados abren una vía prometedora para futuras investigaciones controladas que exploren el papel de los psicobióticos en la modulación del eje intestino-cerebro. Asi mismo Vaghef-Mehrabani et al, 202332 su estudio aporta evidencia relevante sobre los límites de la suplementación con inulina en mujeres con obesidad y depresión. A pesar de su diseño riguroso, los resultados no mostraron efectos significativos sobre los síntomas depresivos ni sobre los biomarcadores inflamatorios o de permeabilidad intestinal. La ausencia de cambios podría explicarse por varios factores: la duración relativamente corta del estudio, la normalidad de los biomarcadores al inicio (lo que reduce el margen de mejora), y la falta de análisis directo de microbiota intestinal, clave para entender el impacto de los prebióticos. Además, el efecto Hawthorne —la mejora por el simple hecho de participar en un estudio— podría haber influido en ambos grupos. Lo que muestra que la inulina, en este contexto, no ofrece beneficios adicionales sobre una dieta hipocalórica, y refuerzan la necesidad de estudios más prolongados, con análisis microbiológicos y poblaciones con mayor disbiosis basal Por su parte Schneider et al, 202333 aporta evidencia sólida sobre el potencial de los probióticos como terapia complementaria en la depresión, especialmente en el abordaje de síntomas cognitivos. La mejora significativa en la memoria episódica verbal y la normalización de la activación hipocampal durante tareas de memoria de trabajo sugieren que los probióticos pueden modular circuitos cerebrales alterados en el MDD. Aunque los niveles de BDNF no mostraron cambios significativos, la tendencia positiva refuerza la hipótesis de que la microbiota intestinal influye en la neuroplasticidad. La intervención corta (4 semanas) y de alta dosis logró efectos comparables a estudios con mayor duración, lo que plantea interrogantes sobre la dosis óptima y la duración necesaria para beneficios sostenidos. La ausencia de efectos en otras funciones ejecutivas podría deberse a la especificidad de los probióticos sobre dominios hipocampales. En conjunto, los hallazgos respaldan el uso de probióticos como estrategia accesible y no estigmatizante para mejorar síntomas afectivos y cognitivos en la depresión. Para Godzin et al 202334 refuerza la hipótesis de que los probióticos pueden modular procesos bioquímicos implicados en la depresión mayor. La suplementación con LP299v junto a ISRS produjo cambios significativos en metabolitos relacionados con la función mitocondrial, el estrés oxidativo y la inflamación, como la reducción de acilcarnitinas y Nacil taurinas, y el aumento de esfingomielinas y aminoácidos clave como D-valina. Aunque los efectos sobre los síntomas clínicos fueron sutiles, los hallazgos metabolómicos sugieren una mejora en la homeostasis bioquímica, especialmente en rutas vinculadas al eje intestino-cerebro. La ausencia de análisis de microbiota limita la interpretación causal, pero el diseño robusto y el enfoque multiplataforma aportan evidencia valiosa sobre los mecanismos subyacentes. El estudio de Lee et al, 202135 demuestra que el probiótico NVP-1704 puede mejorar significativamente los síntomas subclínicos de depresión, ansiedad e insomnio en adultos sanos, con efectos observables desde la cuarta semana de intervención. La reducción de IL-6 y el aumento de cepas beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus sugieren un mecanismo antiinflamatorio vinculado al eje intestinocerebro. Aunque no se observaron cambios significativos en BDNF ni en los marcadores del eje HPA, la disminución en la proporción de Enterobacteriaceae frente a cepas comensales refuerza la hipótesis de que la modulación de la microbiota puede influir en la salud mental. La mejora en la calidad del sueño y la baja incidencia de efectos adversos consolidan la seguridad y tolerabilidad del tratamiento. Sin embargo, la ausencia de análisis preintervención de microbiota y el uso de análisis por protocolo limitan la generalización de los resultados. Aun así, este estudio aporta evidencia valiosa sobre el potencial de los psicobióticos como estrategia preventiva en salud mental. En síntesis, los estudios con intervención (ya sea probiótica o prebiótica) tienden a mostrar mejoras en síntomas depresivos, ansiedad, estrés, insomnio y funciones cognitivas, mientras que los estudios observacionales refuerzan la asociación entre disbiosis intestinal y trastornos mentales. Esta evidencia sugiere que la modulación de la microbiota, tanto a través de suplementos como de dieta, podría ser una vía complementaria en el tratamiento de la salud mental, especialmente en casos de depresión mayor y condiciones comórbidas como la obesidad. La revisión de Liu y colaboradores (2023)36 aporta evidencia creciente sobre el papel de la microbiota intestinal en la depresión. La disbiosis se asocia con un aumento de bacterias proinflamatorias y una reducción de especies beneficiosas, lo que favorece procesos inflamatorios sistémicos y alteraciones en el eje intestino-cerebro. En este contexto, los probióticos emergen como una intervención prometedora: cepas como Lactobacillus y Bifidobacterium han demostrado efectos positivos en la modulación de neurotransmisores y en la reducción de síntomas depresivos. Sin embargo, los resultados son heterogéneos y dependen de la cepa utilizada, la duración del tratamiento y las características de la población. La evidencia clínica aún es insuficiente para establecer recomendaciones universales, aunque los hallazgos sugieren que los probióticos podrían ser un coadyuvante en el tratamiento de la depresión, especialmente en combinación con terapias farmacológicas y dietéticas. Asi mismo, Tian y colaboradores (2022)37 constituye una de las primeras evidencias clínicas que vincula 7
INTERACCIONES ENTRE NUTRICIÓN Y TERAPIA CON GLP-1 CASTRO PENALONGA, M. et al. Uso de probióticos Síntomas mentales Puntaje CASPe Autor, año, país Cepa Otros hallazgos Evaluación de microbiota Ansiedad Depresión Otros Chia-Fen Tsai et al., 2024 (Taiwán) Enterobacter (asociada a depresión); Odoribacter (protección) No evaluado ADN de microbiota fecal No evaluada directamente Correlación positiva Enterobacter–HAMD No evaluada directamente 7/10 (buena calidad, sin intervención longitudinal) Misera et al., 2025 (Polonia) Más Sutterella (proinflamatoria), menos Clostridium sensu stricto 1 (antiinflamatoria) No evaluado ADN de microbiota fecal No evaluada directamente MDD: más Anaerostipes (butirógena) HAMD, Beck, CGI-S, PANSS 7/10 (buena calidad, sin intervención) Zhen Ma et al., 2025 (China) Ruminococcaceae NK4A214 (protección), Escherichia Shigella (riesgo), Butyricicoccus (riesgo), Coprococcus3 (protección) Citoquinas: IL-18, IL-12, IL-8, FGF19, IL-10, MCP-2 Mayor abundancia de Escherichia Shigella + CCL25 No evaluado No evaluado Asociaciones inmuno–microbiota– psiquiatría 8/10 (excelente inferencia causal, limitada aplicabilidad clínica) Chen et al., 2021 (Taiwán) PS128 (dos cápsulas/día × 8 semanas) 3 × 1010UFC/cpsula No evaluado No cambios específicos ↓HAMD-17, ↓ DSSS Sin cambios en inflamación ni permeabilidad 5/10 (piloto, baja calidad metodológica) VaghefMehrabani et al., 2023 (Irán) Inulina (10 g/día, 8 semanas) No evaluado No evaluado Mejoría sin diferencias significativas HDRS p=0.500 (sin diferencia) Sin cambios en BDNF, LPS, zonulina 8/10 (ECA doble ciego; sin análisis de microbiota) Schneider et al., 2023 (Suiza) Multicepa (Streptococcus thermophilus, Bifidobacterium breve, longum, infantis; Lactobacillus acidophilus, plantarum, paracasei, delbrueckii) 900 mil millones UFC/día, 4 semanas Ninguno No evaluado Mejora afectiva significativa Mejor memoria episódica, activación hipocampal, ↑ BDNF (no sig.) 9/10 (ECA doble ciego, neuroimagen; muestra pequeña) 8
Revista de Medicina Clínica 2026;09(04):e01012610001 Uso de probióticos Síntomas mentales Puntaje CASPe Autor, año, país Cepa Otros hallazgos Evaluación de microbiota Ansiedad Depresión Otros Godzien et al., 2025 (Polonia) Lactobacillus plantarum 299v (10 mil millones UFC/día, 8 semanas) Ninguno No evaluado Mejora afectiva y cognitiva Mejoría emocional Cambios metabolómicos amplios (esfingomielinas, acilcarnitinas) 9/10 (ECA doble ciego; falta análisis de microbiota) Lee et al., 2021 (Corea del Sur) L. reuteri NK33 + B. adolescentis NK98 (5×109UFC/da) 8 semanas Aumento Bifidobacteriaceae, Lactobacillaceae; ↓ Enterobacteriaceae ↓BAI a 4 semanas (p=0.014) ↓BDI-II a 4 y 8 semanas Mejor sueño (PSQI/ISI), ↓IL-6 8/10 (ECA doble ciego; alta deserción) Liu et al., 2028 (China) L. helveticus, L. rhamnosus, B. longum, C. butyricum Dosis variadas ↑Faecalibacterium y Roseburia; ↓ bacterias proinflamatorias Reducción síntomas ansiosos (consistencia variable) Mejoría depresiva en múltiples ensayos ↑AGCC (butirato), ↑ diversidad Calidad moderada (revisión narrativa; CASPe limitado) Tian et al., 2022 (China) Bifidobacterium breve CCFM1025 Dosis estándar (4 semanas) No evaluado Mejoría emocional ↓HDRS-24 y ↓ MADRS Mejoría GI y emocional 8/10 (alta validez interna; n pequeño) Yong et al., 2020 (Malasia) L. rhamnosus, L. helveticus, L. casei, L. plantarum, B. longum, C. butyricum, F. prausnitzii ↑AGCC; mejora de permeabilidad intestinal ↑Faecalibacterium, Roseburia; ↓ Clostridium, Streptococcus Reducción de ansiedad en algunos estudios ↓HAMD y ↓ BDI en estudios incluidos Mejor sueño, vida y cognición CASPe moderado (revisión narrativa) Nikolova et al., 2021 (Reino Unido) Lactobacillus, Bifidobacterium Depleción de butiratoproductores; ↑ Eggerthella Diversidad alfa/beta; análisis taxonómico Patrones similares a depresión Alteraciones inflamatorias consistentes Perfiles similares en esquizofrenia/bipolaridad 8/10 (alta calidad, heterogeneidad limita conclusiones) Tabla 3: Resultados de los estudios 9