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Las arquitecturas de la catedral de Plasencia

Mendez Hernan, Vicente

Abstract

La Catedral de Plasencia constituye un caso singular dentro del panorama arquitectónico español por su condición de arquitectura inacabada, circunstancia que la convierte en un testimonio privilegiado de los procesos constructivos históricos y de las transformaciones estilísticas entre la Edad Media y la Edad Moderna. Este trabajo analiza de forma sistemática la evolución arquitectónica del conjunto catedralicio desde su fundación a finales del siglo XII hasta los proyectos de ampliación desarrollados entre los siglos XVI y XVIII, prestando especial atención a las trazas conservadas, las fases interrumpidas y los proyectos no culminados. El estudio aborda la primera catedral medieval, vinculada a la escuela del Duero, destacando la transición del románico tardío al protogótico y el papel singular del cimborrio, tanto desde el punto de vista técnico como simbólico. Se examinan igualmente las intervenciones de los siglos XIII y XIV, así como los programas iconográficos asociados a la función litúrgica y catequética del edificio. El núcleo del trabajo se centra en los proyectos de ampliación del siglo XVI, contextualizados en el marco del Renacimiento y de las directrices emanadas del Concilio de Trento. El análisis de las plantas y dibujos conservados permite reconstruir las intenciones de los maestros de obras y de los obispos promotores, así como comprender las razones económicas, urbanísticas y funcionales que impidieron la conclusión del templo. El estudio propone, finalmente, una reinterpretación del concepto de “inacabado” como categoría historiográfica de alto valor patrimonial.

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2024 Confederación Nacional de Cabildos Catedrales y Colegiales de España Boletín n.º 23 Junta Directiva de la Confederación de Cabildos Catedrales y Colegiales de España Presidente: D. Manuel Montilla Caballero Canónigo Archivero de la Catedral de Córdoba Secretario: D. José Miguel Lucas Cantabrana Deán de la Catedral de Vitoria Tesorero: D. Juan Pedro Sánchez Gamero Deán de la Catedral de Toledo Vocales: D. Francisco Javier Gay Alcain Deán de la Catedral de Astorga D. Federico Lamberto Caudé Ferrandis Deán de la Catedral de Segorbe D. José Andrés Cabrerizo Manchado Deán de la Catedral de Valladolid Depósito Legal: V. 694-2003 Imprenta KADMOS Salamanca 2025 ÍNDICE Presentación del Boletín 2024 ................................................................. 7 M. I. Sr. D. Manuel Montilla Caballero Crónica de las XXXIX Jornadas Nacionales. Plasencia, 2-5 de Abril de 2024........................................................................................................................ 11 M. I. Sr. D. José Miguel Lucas Cantabrana, Secretario de la Confederación Saludo del Presidente de la Confederación Nacional de Cabildos Catedrales y Colegiales de España ............................................................... 17 M. I. Sr. D. Manuel Montilla Caballero Saludo del Deán de la Catedral de Plasencia ............................................ 23 M. I. Sr. D. Jacinto Núñez Rigodón Saludo del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Plasencia .................................. 27 Mons. Ernesto Jesús Brotons Tena Ilustrísimo Sr. Alcalde de Plasencia ............................................................ 33 Sr. D. Fernando Pizarro Ponencia: Las arquitecturas de la Catedral de Plasencia ...................... 37 Sr. D. Vicente Méndez Hernán, Catedrático Acreditado de Historia del Arte, Universidad de Extremadura Ponencia: Carlos V en Yuste: Memoria del Imperio y de la Iglesia .......... 51 Sr. D. Miguel Anxo Pena González, Universidad Pontificia de Salamanca Ponencia: La liturgia Episcopal en la Catedral ......................................... 77 M. I. Sr. D. Ramón Navarro Gómez, Canónigo de la Catedral de Cartagena, Director del secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia (CEE) Conferencia: Las Arquitecturas de la Catedral de Plasencia Sr. D. Vicente Méndez Hernán Catedrático Acreditado de historia del Arte. Universidad de Extremadura https://doi.org/10.5281/zenodo.18017055 Introducción Las catedrales de Plasencia constituyen un caso singular dentro del panorama catedralicio español, no solo por su estructura inacabada, sino también por su relevancia arquitectónica dentro del desarrollo del gótico tardío en la península ibérica. Antonio Ponz (1778) ya destacaba su importancia al afirmar que, dentro de su estilo gótico moderno, podría haber ocupado un lugar preeminente entre las catedrales de España si hubiese sido concluida. En la misma línea, Leopoldo Torres Balbás (1952) subrayó que el templo de Plasencia representaba una potencial obra maestra de la arquitectura medieval tardía, donde el gótico nacionalizado del siglo XVI habría alcanzado su máxima expresión. Por su parte, John Hoag (1985), citando a Harvey (1957), enfatizó el carácter monumental de la catedral, considerándola una de las creaciones arquitectónicas más grandiosas del mundo, aun en el caso de que solo se conservase en ruinas. Este conjunto de valoraciones pone de manifiesto la trascendencia de la catedral de Plasencia en el contexto arquitectónico español, no solo como testimonio de una transición estilística entre el Gótico y el Renacimiento, sino también como ejemplo de la ambición constructiva de su época, cuyo resultado, pese a su estado inacabado, sigue suscitando admiración entre estudiosos y viajeros. Las raíces del templo catedralicio La historia de la catedral de Plasencia está intrínsecamente vinculada al proceso de repoblación y consolidación territorial impulsado por Alfonso VIII en el último tercio del siglo XII. Su fundación, formalizada en 1186, se desarrolló en un contexto geopolítico definido por la firma del Tratado de Medina de Rioseco en 1181 entre los reinos de Castilla y León. Este acuerdo marcó la delimitación de fronteras, lo que intensificó las campañas castellanas en la región de la Transierra, un área estratégica clave en la pugna con los reinos cristianos y los almohades. En este marco, la fundación de la ciudad de Plasencia no solo se concibe - 40 - como un asentamiento urbano, sino como una intervención estratégica que persigue consolidar el dominio castellano sobre un territorio disputado. Plasencia se erige sobre las ruinas de una antigua medina islámica, Ambroz, cuyas condiciones de despoblación facilitaron la reconfiguración del lugar como una nueva ciudad cristiana. Alfonso VIII optó por desvincular la fundación de la herencia islámica, no solo cambiando el nombre de Ambroz a Plasencia, sino también buscando atraer población cristiana a través de la promesa de un espacio renovado, protegido tanto por la corona como por la Iglesia. Esta fundación se formalizó en 1190 con la concesión de privilegios reales, incluyendo el título de ciudad, una distinción reservada a las sedes episcopales, lo que refuerza la intención del monarca de dotar a Plasencia de un carácter eclesiástico y administrativo central. En 1190, la diócesis de Plasencia fue establecida por el Papa Clemente III, abarcando inicialmente una vasta jurisdicción que incluía importantes localidades como Trujillo, Medellín y Monfragüe. No obstante, la consolidación de esta nueva jurisdicción se vio retrasada por la invasión almohade, que resultó en la ocupación de la ciudad en 1196. La posterior recuperación de Plasencia por Alfonso VIII el 15 de agosto de ese mismo año, tras la derrota sufrida en la batalla de Alarcos (1995) por las tropas cristianas, marcó el inicio de una nueva fase de restauración y fortificación, en la que la ciudad adquirió una nueva estructura defensiva. Durante el episcopado de Don Bricio (1190-1212), primer obispo de la diócesis, se llevó a cabo una reorganización eclesiástica y urbana, con la consagración de nuevas iglesias como las de San Pedro, San Martín y La Magdalena, y el inicio de las obras de la catedral. Es probable que la iglesia de Santa María, situada en el área fortificada de la ciudad, sirviera como catedral provisional tras la destrucción de la antigua iglesia durante la ocupación almohade, adoptando más tarde la dedicación a la Asunción de la Virgen María en alusión a la fecha de la reconquista. La consolidación definitiva de la diócesis y la estabilización territorial de Plasencia no se lograrían hasta la victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), un acontecimiento que marcó el fin de la amenaza almohade y permitió a la ciudad y su catedral asumir su plena función eclesiástica y administrativa en el contexto del reino de Castilla. La primera Catedral de Plasencia y la escuela de la región del Duero La construcción de la catedral medieval de Plasencia comenzó durante los episcopados de Don Bricio (1190-1212) y Don Domingo (1212-1232), abarcando - 41 - una fase inicial en la que se diseñó la estructura básica del templo. Este periodo constructivo incluyó la cabecera, la nave y el hastial occidental, siguiendo la tradición arquitectónica de la escuela del Duero. Tal filiación estilística se justifica tanto por la influencia de modelos arquitectónicos previos en la región como por la participación de colonos que llegaron a Plasencia durante la repoblación, provenientes de áreas como Ávila, Burgos, León y Galicia. La diversidad poblacional de los primeros asentamientos influyó en la configuración cultural y arquitectónica de la ciudad, a pesar de su vinculación con el reino de Castilla. La hipótesis de que Don Bricio fuera descendiente de un linaje noble burgalés y que Don Domingo tuviera orígenes en Béjar refuerza esta influencia, lo que se refleja en la cronología de la fase inicial de la construcción de la catedral. Esta fase se asocia a la torre del Melón y a los cimborrios propios de la escuela del Duero, como los de las catedrales de Zamora, Salamanca y Toro. Es posible trazar un paralelismo con la catedral de Évora, aunque con ciertas diferencias estructurales. El análisis comparativo de los cimborrios de las catedrales de Zamora, Salamanca y Toro, cuya construcción se extendió entre el último tercio del siglo XII y la primera mitad del siglo XIII, ofrece un marco temporal para situar el inicio de la catedral de Plasencia en la primera mitad del siglo XIII. En este contexto, se puede identificar al maestro Remondo, bajo la dirección de Don Bricio, como el encargado de diseñar los planos del templo. La arquitectura de la catedral de Plasencia refleja una transición del románico tardío al protogótico, con la coexistencia de elementos románicos y la renovación que supuso la introducción de arcos apuntados y bóvedas de crucería, características del incipiente estilo gótico. El análisis de los restos conservados de la catedral permite reconstruir parcialmente su configuración original, aunque gran parte de la estructura fue absorbida por la segunda catedral gótica. El investigador Miguel Sobrino González ha formulado una hipótesis sobre la ubicación original del cimborrio, actualmente ubicado en la sala capitular de San Pablo, sugiriendo que formaba parte del diseño original de la catedral. El cimborrio, uno de los elementos más característicos de la escuela del Duero, representa una de las manifestaciones más destacadas del románico en la región. En la Edad Media, la cúpula romana fue gradualmente sustituida por el cimborrio, una torre ubicada sobre el crucero de las iglesias, generalmente de planta circular u octogonal y con bóvedas o cúpulas sostenidas sobre trompas o pechinas. En la catedral de Plasencia, el cimborrio presenta una bóveda semiesférica gallonada con 16 segmentos, aunque, en términos estrictos, no se trata de gallones, sino de plementos curvos entre los nervios que configuran la cúpula. Su tambor es octogonal, con 16 vanos de medio punto dispuestos en pares, a diferencia de los cimborrios de Zamora, Salamanca y Toro, que presentan un tambor circular. La estructura del cimborrio se eleva sobre trompas, lo que lo distingue de otros modelos que emplean pechinas. - 42 - Una de las particularidades más notables del cimborrio de Plasencia es la utilización de nervios, una técnica estructural vinculada a la bóveda gótica. Estos nervios reducen la necesidad de cimbras, simplificando el proceso constructivo y facilitando la edificación de la torre. Este avance técnico refleja la adaptación de los arquitectos de la época a las innovaciones estructurales, consolidando el cimborrio de Plasencia como un ejemplo destacado de la transición entre el románico tardío y el gótico incipiente. De este modo, la catedral de Plasencia no solo sigue los cánones de la escuela del Duero, sino que también introduce innovaciones formales propias del siglo XIII. El Maestre Remondo desempeñó un papel crucial en la construcción de la catedral de Plasencia, siendo responsable de diversos aspectos clave, como los muros perimetrales del cuerpo de la iglesia y la portada principal. En cuanto a los muros, diseñó y ejecutó la estructura del edificio, creando un cierre robusto para el templo. Paralelamente, se encargó de la fachada principal, cuya construcción alcanzó hasta la clave de la puerta. La importancia de esta fachada radica en su iconografía, la cual fue estudiada detalladamente por Francisco Vicente Calle Calle, quien identificó diversos elementos simbólicos en los relieves. La portada, de tipo abocinada, presenta arcos cuya rosca decrece hacia la embocadura, sostenidos por cinco columnas y sus capiteles. En los quicios y jambas se incluyen representaciones figurativas, lo que convierte a la portada en una pieza destacada de la iconografía medieval. A pesar del desgaste de la piedra y la tosquedad de los relieves, Calle Calle logró identificar diversas zonas arquitectónicas con un programa simbólico, que incluye imágenes del inframundo, los pecados y sus tentaciones, junto con demonios y animales torturadores. Los capiteles muestran motivos vegetales, como hojas de vid y de higuera, así como aves como los pavos reales, que simbolizan la vida eterna, la Resurrección de Cristo y la prosperidad. Además de la portada, Remondo intervino en el diseño del arco rebajado que cubría la entrada, sostenido inicialmente por dos atlantes. Este arco, compuesto por 20 dovelas, presenta motivos vegetales, animales y simbólicos, que Calle Calle interpreta como una representación de la fuerza creadora de la naturaleza, entendida como un reflejo de la divinidad. Los atlantes, figuras que sostienen estructuras arquitectónicas, se popularizaron en el arte románico tardío y pueden ser interpretados como una representación del pueblo pagano vencido por Cristo. El Maestre Remondo también jugó un papel destacado en el diseño de la parte meridional y occidental del claustro. La sala capitular, ubicada en el ala occidental y conocida como la capilla de San Pablo, siguió las líneas maestras de Remondo, confirmadas por la similitud con el espacio que originalmente albergaba el cimborrio. La hipótesis de López-Sánchez Mora, quien dató la construcción del claustro en la segunda mitad del siglo XIII, se respalda en el tipo de bóveda de crucería simple utilizada en su cierre. Sin embargo, es importante des- - 49 - LÓPEZ MARTÍN, Jesús Manuel (1993): Paisaje urbano de Plasencia en los siglos XV y XVI. Mérida: Asamblea de Extremadura. LÓPEZ MARTÍN, Jesús Manuel (2022): “Arquitectura y urbanismo de Plasencia en el siglo XVI. Paradigmas de un nuevo tiempo”. En: Transitus. Las Edades del Hombre. Catedral de Plasencia, Valladolid: Fundación Las Edades del Hombre, pp. 97-123. MÉNDEZ HERNÁN, Vicente (2017): “La obra del maestro de cantería Juan Álvarez (1544-1613) y el arte funerario de la ciudad de Plasencia”, en Archivo Español de Arte, vol. 80, núm. 359, pp. 243-260. MÉNDEZ HERNÁN, Vicente y RAMOS BERROCOSO, Juan Manuel (2024): “Trazas para la Catedral de Plasencia”, en Goya. Revista de arte, núm. 385, pp. 25-42. PONZ, Antonio (1778): Viage de España, t.VII, Madrid: Por D. 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