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.r U';ø4U4P"f'le tî-rTl \,*j I -i I MEMORIA HISTÓRICA DE PLASENCIAY SU COMARCA 2O06 f4tAfa* Fø*.þ ÞLee:4 tr çsiilido n¡ng¡o¡ ld pûcblq ' f¡milies ' t dc olir ffi Portada del primer periódico editado er Plasencia en 1.821 6 ABRIL-Zí MAYO 2006 Universidad Popular de Plasencia Concejalia de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Plasencia
LA cruDAD DE pr-ASENCIA coMo cENTRo ARTÍstco nn LA AU|A EXTREMADTJRA: LA EVOTUCIÓX DEL RETABLO DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII Vicente Méndez Hernán Universidad cle Exttemadura INTRODUCCIÓN Con este trabajo nos pfoponemos como objetivo trazàt una evolución clel retablo durante los siglos XVI y XVII, en la ciudad de Plasencia ). su ârea de influencia, considerando p^ra ello la gran importancia que tu\¡o la urbe como centro artístico. El nrodelo con el que principia el clasicismo en España, derivado clel retablo mayor del Monasterio de Ei Escoriai, tiene su réplica, a pequeña escala, en el conjunto que también Juan de Herrera diseñó para el Monasterio de San Jerónimo de Yuste; un mode1o, el escuriaiense, que se impone en Ia provincia caceteña inaugurando el retablo conuarceformista o purista. Si a fìnales de1 siglo XVI las nuevâs estructurâs conviven con un ornato de raigambre manierista, de 1o que es buen ejemplo e1 retablo mayor de Higuera (fines del s.XVI), decorado con cartelas de cueros tecortados, óvalos y mâscârones fantásticos, la defìnición del estilo se produce con artistas como Valenrin kontero, que contrata en 1600, junto al pintor Pedro de I-oqo1a,la custodia de la iglesia parroquial de Berzocana. Romero, Francisco RaQ de Wlasco (t1ó10), Bøltasør Cørcía y Alanso Hernándeq, entalladores vecinos de la ciudad de Plasencia, se dan cita en Monroy ^p^rtff de 1608 pârâ construir el retablo mayor de esta viila, en el que se retoma la superposición cle los órdenes clásicos que Francisco RuQde Velasco puclo haber ttabajado previamente en Ia obra del convento placentino de Santo Domingo. Desde Trujillo, el entallado r Baltø.çar Díaqdtfunde el estilo a través de los retablos mayores de Escurial y,talvez, cie Cañamero y Santa Cruz de la Sierra, que lleva a calso en las primens décadas de la nueva centuria. El oficial Sebastián KodrígaeqtrabEa en Guadalupe, centro artístico donde debió tallar el desaparecido tetablo de las reliquias de Garciaz (16241626), aún con elementos decorativos de estitpe manierista. Desde Salamanca acuden el escultor Diego de S abedo y el entallad or Antonio GonTikTRaniro para constrt:jr a pattir de 1612 el retablo de la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción de Baños de Montemayor, doncle también perviven elementos de estirpe manierista. Con mâestros foráneos se coûftataron aquellos retablos en los que el relieve sustituye al cuadro de pincel. Fueton obras de especial importanci^, parzlas que el comitente acudió a ios talleres situados en ios entornos del Pisuerga y del Tormes. Desde las primeras décadas del siglo XYII eierció Valladolid su influencia en la provincia de Cáceres z través de retablos con los que se abrió una vía de acceso que pertritió a la postre la presencia de Gregorio Ferru,índeqen la Catedral. Antes de 1620 contratâron el escr;Jtor AgøsÍín Castaño )'el ensamblador Diego de Basoco el retablo mayor de Guijo de Coria. Estos attistas ptocedentes de Valladolid no arribaton solos a la ciudad 61 Méndez Hernán, V. (2007). La ciudad de Plasencia como centro artístico de la Alta Extremadura: La evolución del retablo durante los siglos XVI y XVII. En Memoria histórica de Plasencia y su comarca 2006 (pp. 61–70). Plasencia: Universidad Popular y Ayuntamiento de Plasencia. https://doi.org/10.5281/zenodo.18009530
de Aonso VIII. Es lógico penszìr qr-re algunos cle estos autores buscaran clientela en otros ámbitos españoles. Iln los casos de Castøño 5, Ba.roco el trasÌado fue sólo temporal. Otros artistas sin embargo se conrrittieron con e1 paso del tiempo en r.'ecinos cle Plasencia. r\sí sucedió con el escultor Pedro de .lohreruonte, tal vez oficial de Gregorio Fernándel.si tenemos en cuenta las dos ocasir¡nes que testificó en âsuntos relativos al retablo cle las Huelgas Reales en 161,4. En la definición de las ttansformaciones que concl-rjeron hacia e1 estilo batloco tur.ieron especial protaÉìonismo los arquitectos madrileños Peú"0 de /a T'orre, ,\'elta.rti¿ín Herrera Barntteuo y Seþasfi¿ín de Benøuenle, con la serie de innovaciones que intrclciujeron en el retablo: la resurrección de la orn¿imentación, cle gran bulto; el empleo cle la columna salomónica ). clel orden gigante, aclemás de los juegos cle ciaroscuro que surgen de proyectar las líneas arquitectónicas, quebradas. Columnas salomírnicas se utiiizan pot primera vez en la Diócesrs en el retablo-baldaquino del Santo Cristo clel Perclón que se venera en el antippro con\¡ento trinitario de Hervás, J/ en el ma1.or c{e Calsentela clei Vaile y su gemelo de Totnavacas, ^mbas obras del arasta Juan de Arenas, quien, procedente de Barco de Ávila, conttibuyó a la introducción clel nuevo estilo en Plasencia con el contrato clue firmó, el 16 de agosto de 1681, parala construcción cle 1a primera obra señalacia. En nuestro trabajo taml¡ién âportamos datos de otros artistas del siglo XVIII, como 1os entalladores José N{anuel \¡ Venturâ de 1a lncera Velasco, 1' de un artífìce del que hasta abora conocíamos más bien poco: el entallaclor cacereño Vicente Barbaclillo. LOS PRECEDENTES. EL SIGLO XVI. EPÍLOGOS GOTICISTAS Y EL RETABLO DEL PRTMER RENACTMTENTO (C.1540-1580) No en vano ha siclo clefìnida en más cle una ocasión Extremaclurâ como u.lâ región de renovado goticismo, clada su lenta y tatdía incorporación a las fórmuias renacentistas que, en el mejor de los câsos) encoritramos plasmadas gracias a la intervención de artistas foráneos cll)/as obfas no llegan ^ ctear, sobre toclo en los primeros años de la centuria, un nutrido grupo 1o suficientemente c^p^z comc) para desarollar el nuevo planteamiento estético que, en nuestfo ámbito de estuclio en pârticular, fue introducido desde la escuela toleclana de Juan de l)orgoìa a nír. de ias pinturas que en su día formaron parte dei retablo de la ermita placentina de San L6"zaro. Tal apego a al pasado explica la presencia de tablas pictóricas de tradición goticista en la parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, cle Valdetorres, debiclas sin clucla alguna a un maestro aún apegado a viejas fórmulas. De las primeras décadas de esta centuria de profunda renovación conceptual conocemos los nombres de algunos de los entallaclores que esturrieron trabaiando en el tetdtorio diocesano: Bartolomé Botello (c.1,51,4), Diego BeJørano (c.151,5), Guìllenztín de Cante (1524), Diego JiménrT y su oficial Cústóbal de Gata (c.1536), Antonio de Beluer, vectno de la villa de Olmeclo en 1540, Álroro de la Puerta (c.1541),Pedro Martín (c.1549), Francisco :Wl,ílqueq (c.1550) o el entalladot francés Diega Guillén Fenant, que, procedente cle Sevillzr,dejxâ obras en Cáceres, Btozas, Plasencia o San Benito de.¡\icántara. I'a cr;laboraciírn quc mântu\¡o con el imaginero holandés Ror¡ue rle Balduqua en ei retablo caceretio dc Santa t\[aría la Ma1,s¡ (1547 -1550)66, fuc prirnorcliai para la pro¡re6çi$¡ ¡]sl foco andaluz en la escuitura ¿rltoextremeña, entenclido dentro del auge y clesarrollo del retablo cle irnasinería cscultórica rcl aclitamento clc un amplio tepertorio decoratirro ,¿ /o rortana, junto a una tcnclcncia particular alt catacÍenzactón cxprcsiva francoflamenca en 1as tallas. En cl tcrriroriti placentino será el entallador A/onso yþólilr el receptor cle esta tcnclencia, no sóÌo plasmacla en el amaneramieûto v expresir.ic'lad de sus tallas, sìno también en lo clue se reilere a 1a clistribución y orclenación estructural clel írnico retablo clue clel mismo conocelros: e1 clue realizó entre l54B y 1552 pz:r.ztla parroquia cauriense cle ,Lrro1'o de la Lvz67. Se trata cie r-Ln artista clr\'r versatilidad en e1 manejo cle los materiales plrso de manifìesto cuanclo contrató el 10 de jr-rnio de 1561la labra de Lli-râ cruz 1, Quirita Àngr-rstia para el humilladero que la villa cle Jaraicejo estaba construl,endo('8. Y asimismo, pudo haber siclo su pprbia la clue diera forma a 1âs estructuras, coinciclentes con 1a obra arrot¡ana, clel retablo irrâyor cle la parroquia cle À,IacÌrigalcjo, cier.ada gracias a 1a pecunia cleÌ gran mecenas clel arte placentino de estos moûìentos: elplelado clon Gutierre de Vargas Canajal (1523-1559). No obstante estâ atribr-rcicin, no perclamos de vista el hecho de clue centros como Ttuji11o, l)on Benito o Villanr-reva cle la Serena *caï:,eza de1 Priorato alcantarino cle i\Iagacela* se nos reveIan a ttar.és de 1os documentos como r.erclacleros crinclaves a ttar¡és cle los cuales se abastecen c1e obra artística Ios arciprestazgos placentinos sitnaclos más al sur de sll demarcacicin: elocuente ejcmpio de k; clue clecimos es ei contrato suscrjto el 18 de ma¡n cìe 1559 entre el entallador villanovense Þruncisco rJe Fjsutbar y la parrocluia cle Carìamero pzra <<hazr': r, clar hecha una ymalen cle Lrulto cle Nuestra Señota con el n1'frç¡ Jesús en braços en Ia forma que cie )'uso sc conficne, v rsimismo un retablo>69. l)cntro c1e la etapa en la que los importantes mecenas y prelaclos Vargas Carvajal y clon Pedro Poncc cle León patrocinan directamente cle su pecunia multjtucl de empresas para el Obispado, se ubican tres importantcs conjnntos de arquifectura ügnaria a partir clc los cuales collocemos la labor cle otros artífices con tailer en la ciuclacl cie Plascncia, compartienclo clientela con cl \,a l'eseñado ,4/ot¡o \þó/ito:1os lctablos mâ\'ores de Casas cle Millhn, Tejeda c1e Tiétar v San Nlartín de Plasencia. i lasta el momento, la historiografia ¿rrtlstica clc Extremaclura ha relacionado e1 retabl<r cle la parrocluia casita con el impottante entallaclor placentino Þi"ancisco Carcia, 6óR.C. fLOnl¡NO, Et Rttttblo tle Santtt ùlorírt la Mat:or cle Cítct:res, cn <B.S.A.A.>r. T.'VIt, firscs. XXV-XXVll (Cìu'so 1940-41), p. 8-s. 67t.:. GARCIIA MOOOLLÓN, En t¡¡rno til rctablo cle Icr iglesia purrotluiul tle.1r¡'o.t:o clc la Lu: (CLit:ercs), en <Estudios tleclicados a Carlos Callejo Selrano>> (Cácelcs, 1 979), p. 303 68AI-lPCC. Protocolos Notaliales de Plascncia. Escribano Alonso García. Leg. 7ó6, s.f. 69Alch ivo M unicipal ctc 'lì u jilìo. Illotocolos Notarialcs. Escribano Carc ía dc Sanabria. Lcg. I , fìtl. 85 vt." 63 62 l-
en r.irtucl cle ios asientos recogiclos en los Libros de Cuentas de FábricaTl). Sin embarSO, ), a pesar c1e que el conjunto se debe includablemente â su gubia, por el testamento que otorgó el23 ðe octubre de 1541 lùancisco de Anguk, al que la documentación cita indistintamerìte conro carpiltero v entallador vecino de Plasencia, sabemos que en principio la obra cìcl retablo fue contratacla con éJ; no obstante, la enfermedaci que padecía le obligó a trâspâsada a su yeïno Francisco García, que induclablemente habría aprenclido el ofìcio en su taller: <Iten digo que por c'lu2rllto \ro tengo para faser un retablo de la vglesia cle las Casas cle l\4illán )'unas anclas en Valvercle, que yo trâspâso estas obras a mi yetno Frantisco Gørcia entailador, según e como vo las tenÉìo, (...) e le traspaso el dinero clue a ello tengo e cobre para sí lo que dello se debe>7l. El ciatc¡ no deja cle ser significativt), pues contribr-rye no sólo a ñjar la cronología cle la obra, 1541 y 1545 -el mes de enero de dicho ¿rño va estaban terrrinadas las labc¡res de talla I' escnlturâ-, sino también â tene r en cuenta el nombre de otro artsfice de sconociclo hasta la fecha. C)rganizado en banco, tres cuerpos cle cinco callcs t, ático, la soluciírn empleacla en su rematc -nicho con frontón rectcl flanqueadc¡ de aletones triangulares en lcls que se inscriÌ:en los bustos de Âdán ). Eva en toncloses coincidente con otra obra en la clue también corloccmos la intervcnción cle þrurcìrco García: el retablo mayor de la parroquia de Tejeda de Tiétar (acabaclo en 1568), p^ta cvra organización se empleó la clelicadeza de talìa que siempre llelz consigo la fragilidad clel balar-rstre. Compartió gubia en esta pìeza Fmncisco García con su hetmano Ba/ta.raí2, an-rplia familia de entalladotes placentinos a los c¡ue también hay que unir el nombre de Pedro García, tío de 1os anteriotes 1, ço1n6orac1or de un extenso taller con e1 clue se hace necesario vincular piezas como el retablo cìc la parroquia cle Robledillo de 'Irulillo73 o el desapareciclo cle la iglesia metelline¡se cie SantiagoT4. Estrechas relaciones attísticas con ei círculo de los Carcía mantuvo el entallad<:r I;ranci.rco Rodú..que7, responsable c{e la tasación clel retablo ile'Iejeda de 'Iiérar v autor cle la magnífica obrzr conservada en el presbiterio de la parroquia placentina rìe San À'{artín (1558-1565)75; tetablo en el que también se documenta la intervención cle lla/ta.rar Oarclø i' cle un nutrido grupo de pintores cuyos pinceles se responsabllizaton cle Ìas tablas pictólicas, así como cìe la poücrc;mía, de las obras que ller.amos comentadas. I)e entre este cc-injunto sobresale, naturalmente, el badajr>ceñ<> Luis de ùIotuhs, lìl Divino, autor cle las pinturas cle los retablos cle Arroyo cle Ia l,ttz y San h{artín de 70f. H¡eRfíN CIL, Ill ctrte ctt þi-rLrctn¿t¿luru. L.ln retablo del .tixlo Xl4 (Casus de lvlilliLn), en <Revista tlel Centr.o de Estudios lÌxlrenerìos>, T-'Vtl (1933), pp 48--53. f..]. GARCÍA MOGOLLÓN, Prut.i,sittnc.s¡rl,rc el retol¡lo ntct.vu.de la ¡:tanrst¡uiul tle Casos dc ùlilkin, en <Norba-Alte>,'l'.' Xll (1992), pp. 103-i20. 71eUpCC. Prolocolos Notaliales cle Plasencia. Ilsclib¿no Anclrés Rodriguez. Leg. 2183, s.L 72o.x¿oN'tgt¡o APARtcto. op cit., p.294. 73N,l. tilnRtno SANTfAGo, /?¿ tablo del siglo X14 en llobtedillo de Ttr jitto, en <Norba-Arre>¡, 1'." V ( 1984), pp. 309-3 I L 74S. e¡¡nRÉS ORDAX el ul¡.. Tesîinr¡nios ürtisticos cle luledeltin (lixttemoclurct) (Salanranca, Ì9,35), pp. 3il-39. 75V pRn¡nE,S GUILLÉN. Pittntrus eu tublu tlel Di,-ittr¡ lvÍoralc.s, extrcmeiío, exislente.\ ett el tetal;lo cle la lglesio rle Snn Martírt, ¡tarroquia /ìliul dc h CitLdud ttc Plusencia. en cl uño cla 1903, en <Revista cle Ertlemadura>, T." V n." 52 (1903), p. 473. plasencia )¡ el máximo representânte de la aceptación en nue strâ región cie las fórmulzs rcnacientes, con tintes italianos y flamencos bajo fórmulas manieristas. En la pro- ¿ncia cle Cáceres, y con taller abierto en e1 placentino barrio de San Salvado4 l)ìego pére< de Cerueru se convie te en el más acérrimo seguidor cle la labor que colrrenzârâ t stacio de Bntrela.r, encaminada a ir liberando la mentaiidad tatdogótica cle las fórmulas píctórìcas; no en \rAno su factuta )¡ modo de hacer se enclrentran cercanos a los planter,rrient.,s de fudtt (,orreø de Viuar relación con ei círculo toledano establecida a p^îtir de la tasación clue de sus tablas en el rctablo de Casas de Nlillán |Åzo Cøsþør de f¡orgotiø. A pesar de toclo, bien es ciert<-r que la asimilación de Pereq rle Ceruera nunca alca:nzó âltâs cotâs de ejecución, 1, ello a pesâr cle que constantemente se está sirviendo cle modelos manieristâs italianos, presentes en las tablas de Casas cle À,Iillán (15491556) o Tejeda cle Tiétar (1575).Junto a su hermano Antonio, también rcaIizó labores cle policromía y doraclo, entre las cuales clestacan ias desempeñadas en el mayor de San Nlartín de Plasencia (1560-1577) o en la Catedral de la ciudad del Jerte (1564,1565 r 1573). Sobre 1a labor de otra serie de artistâs poseemos abundante documentación; sin embargo, creemos es sufìciente con 1os citados pâfâ tene{ una aproximación al clesarrollo de la retablística diocesana placentina clurante la primera etapa del Renacimiento Español, que utilizâ colTro r.ías cle influencia, fundamentalmente, los talleres castellânos, serrillanos )¡ toledanos. En 1os Carcía76, profunclos conocedores de las labores llevadas a cabo en la Catedral de su ciudad, Alonso Yþólitl o Pedro de Pøq*no mencionack> hasta ahr:ta por adscnbirse sobte toclo al limítrofe obispado cauriense-, son er.idenles las influencias sevillanâs )i, por extensitin, francoflamencas, cle estética a \reces ârcaizânte y zlejaða cle su entronclue primigenio, conf ugándose igualmente con las castellanas, pues no en \¡ano se ha hecho tefercncia en multitud cle ocasiones ai prototipo manierista que A/0ns0 Berrngaetc, o su talier fundamentalmente, dejó en la iglesia cle Santiago, de Cáceres. En lo cìLle a pintura se refìere, 1os ecos de -luan Conea de I.'iuar son preclaros síntomas clel arte de ¡lntonio Pére7de Cen,era, que igualmente bebe deÌ arte de L[orales. EL RETABLO CU.STCTSTA (C.1s80-1660) Fll destierro cle los abigartados exorlros decorativos extraíclos dei grutesc() pzra decorar la arquitectura de los retablos se produce en torno a 1580 en la Dicicesis cle Plasencia, clue en este sentido r.iene a coincìdir con ia trayectoria de la Baja FlxremaduraTT.):,a sucesión de Felipe II en el Trono, la conclusión del Conciiio de Trento v el triunfo de la Contre.treformz', suponen tres justificaciones de tipo político, teligioso )¡ socìológico, que expLican la severidacl directiva impuesta clescie 1a monar16þ-rnn"ir"u Gurcío evdtucìana cn virtud dc sus contâctos: cn 1 55 I actuó corno tasâdor: pol pafie de la iglcsia, clol retablo dc Sa¡ta María l¿r Mayor'. D. tsERJANO, El arle en Caceres dut'tmle el .siglo Xltl (Dalos para h historia de una atltura exh'emeña). L Retal¡!o cle Santa ùluria, en <Revista de ExtremadLr¡ar, T."Vl, n.os 62 y 64 (1904), p. 451. 77R. ltgRNÁNoEZ NIEVES. o¡t. t:it., p.362. 65 64 ]-
quía y magníficâmente eiemplificada a ttar¡és del retablo rTue .luan de Herrem diseñ(r para el monasterio cle San Lorenzo el Real, cle El Escorial, conttatado el 3 de enero de 1579. Con sr-rs mandas testâmentârias, según codicilo otorgado el 9 cle septiembre cle 1558, el emperador Carlos I clispuso pata el cenobio verâto en el que había reposaclo c{urante las postrimerías cle su existencia, la elevación de un retablo que clebía llevar inserto elJuicio Final de Tizitno. Tuvieron que trânscurir2l aåos parn que Felipe Il cliera orden de que se cr-rmpliera 1o dispuesto, recayendo en slr atcluitecto teal Juar da Herreru la tarca cle accrmeten la ft^za del hermoso conjunto que el pintor y arqllitecto riojano Antonio de.\'egara se encargó de acometer, siguiendo para ello la escritura firmada con NIartín de Gaztelu, secretario del monarca,ellg cle junio c1e 158078. Con sus cltâtro columnas pareadas cìe orclen corìntio, retropilastras renacientes, entablamcnto decorado con carnosos roleos ), frontón partido para acoplar el escudo imperial -flanqtreaclo por la FortaTeza i, Justicia (costado del Evangeli.) ,t la Fe y Esperanza (lrpístola)-, supone el retablo mayor del monasterio cle Yuste una ditectísima vía de penetración de la línea clasicista en nuestrâ Diócesis, clue viene cle esta forma â conectar los modelos regionales con 1o qlle se estaba llevando a cabo en el entorno madrileño, sin olvidar', clalo está, la clifusión a la que contribuyeron los grabaclos de Perret sc¡bre el monasterio y el retablo mayor. Uno de los meiores ejemplos cie la tendencia purista en el ámbito diocesano está representaclo a trar,'és de1 retablo û]avor de la iglesia cle Santo Domingo, en el convento clominico cle San Vicente l-etrer, cle Plasencia, corresponcliente a los últimos años clel siglo X\¡L Se estructura en bancr), tres cuerpos v ático, recorridos a su vez por cinco calles i' cuâtro entrecalles en 1as que se hace gala de la superposición en altura cle los órclenes ciásicos: toscano, jónico y corintio, empleando en el ático columnas complrestas. I-a búsclueda de una mâyor claridad estructurâl lleva consigo e1 acluietnmiento v sereniclad de la ttaza, que en esta ocasión pre senfâ planta ochavada al adzp tar su cliseño al testero presbiteriaJ. Combina el conjunto c{e la obra las técnicas cle talla -las esculturas viìn insertas en las entrecalles, donde se opera la desaparición de las hornacinas ]- en slr lugzrr Ìas imágenes se clisponen aisladas y emergentes en 1os intercolumnios, l-raciéncÌose eco cle algr-rna cie las fótmulas ptomoviclas por Caspar l3eærra en z\storga, que pâra estas fechas habían tomado clrerpo de televancia en el ambiente ârtístico- ¡r piatura -en las calles*: esta combinación de técnicas será lo más frecuente en 1os modelos placentinos clurante la primera mitacl clel sigkr XVII, en lógica evolr¡ción hacia el dominio de la escultura y la reducción del ampìio progrâmâ iccinográfico empleaclo en estas ntáEittas, junto â un progre sivo, aunque tímido, abultamiento cle los motivos vegetales clecolativos, reclucidos fr¡nclanlentalmente a 1os frisos cle los entablamentos. J.a cronología del conjuntcl c1e arquitectur?ì \¡ talla debe estat situacla en Ia seguncla mitad cle 1a década de 1580, pues sabemos clue tras el facellirniento del pintor encârgado cle los lienzos, A,[lgue/ lartíne4 en L591 ,Ios tt:es restaÍ]tes que quedaban 78L. CAnVgne YÍ:IIA,.luan de Herrern diseiía el retu!¡lo cle Yusle. en <Norba-Altc>),'l'.'V (1984), pp.266-2(t7 66 por lracer fueron traspasaclos por su esposâ Luisa de Qrintana al pintor Juan Nieto de *[urado con fecha cìe 3 de noviembre cle 1591. Posteric¡rmente, e1 clía21cìe jnlio cle 16()4 otorgo la antes mencionacla Lrisa de Quìntdlld c^rt^ clc pago v fìniquito por la conclusión cle las labores de dorado )¡ estofaclo de la obra, que ella misnla se enc'lrgó de acometerT9, o más bien cle contrataï. Los planteamientos estéticos clel retabio clasicista contlnúrân r.igentes a lo largo de la prìn-rera mitad cle la centuria clel seiscìentos, en cuvos inicios la estétic¿r esculttirica¡t-tn se manticne apegada a la severiclacl V sobrio estâtismo lìnisecular, como así lcr porlen cle manifìesto 1as escurlturras realizadas pot I,/o/entín Iloltera, entallaclor placentiûo,pafa 1a custodia cllre en la actualiclacl presicle el presbiterio de 1a iglesia partoquial de Berzocana (1600)80: la planta cuaclracla del discño es ura fìel trasposici(rn clel tipo cle tabernáculo impuesto descle lll llscorial. A¡lsencia de morrimiento en planta presentan los retablos ma\¡oreq c1e las iglesizrs parroc¡-riales cle Escurial o Cañamero, cLl\¡a linealiilacl es tlcfinitoria clel momento al que nsistimos, acìenás del clocumentadísimo relablo mayor cle 1a parroquia de Santa Cata[11a, en À'Ionroy', en cu\¡â ejecución ]' actividacles c{erivaclas tenen'ìos concentrada en las prineras clécacìas clel siglo XVII a un irrportante srupo cle artistas placentinos y caceLeñc-¡s Irrancì.çco llaiTde I./e/asco, Bah¡tsar C,arcíø, Vohntíu Rortero, þ'ranci.çco .linéne4 Pedro de J'ohretuonle, lJarlo/orté l-oba, Pedro de ÃLala, Aktnlo de Paredes, Perlro Ynigo, Pcdro de Córdaha, etc. Sin embargo, el desarrollo artístico de nuestra zona cle nr-revo encuentra una clara r.inculación estética cor] los n-rodcÌos r.allisoletanos, cllre r.ienen a confìt:mar, tatilìcar 1, extencler aírn más el moclelo clasìcista cle Fll F,scorial, tan cliftrndiclo en la ciudad del Ptsuerga â consecuencia de la estancia de la Corte entre 1601 v 1ó0(r, tocl<; más que las nlle\'as soluciones clel rcalismo escult<irico van adquitiendo carta protagonist2ì en lcrs tallistas dela zona, como así 1o pone clc manificsto el estilo tle Pedro de \'obreutotte 1' la obra clel retablci rlravor cle la iglesia pan:oquiai de Àcebo, cLlyz. ttziz^, clebida a1 mirobrigense ¡1/onso dc Ba/l)á.ç, igr-ralmente supone una vía de influencia clasicista cn nucstra zunog| . Dos son las cibras clc proccclencia vallisolctatlz, aclcmás clc las nrichas qr-re reflejan los contratos v en la zrctualiclacl no se conser\¡an, a trâvés <je las cuales nuestra l)iócesis quccla tan clatamente relacic¡nacla con \¡allaclolicl: lc¡s retablos îìâ1,¡¡- res clc la iglcsia cle San.Juan Bautista, en Malparticla cle Plasencia, )i el cle la Cateclral cle ìa ciudacl del Jerte. Fll eiemplo de ì\[alpartida, a trar'és c{el cual se intrcidujo e1 tablero escultórico en sustitución dc los lienzos -aunque sin mr-rcho éxito clacla la tradición pictórica v prolífica actir.idad dc artistas corno Pedro de ('órc/olta-, fue ejcctitacÌo, frinclarnentalmente, por A,ystfu (,astaìo-y Diago de })u.rrtco, además de la intelvención clel cántabro l>edro ALartíwlHontatión, ^ pzrtir del contratc) cllle con la iglesia sr-rsctibiría autes 791¿."C. pnSC¡DOR Y N. DE DIECO. l:l rctoltlo de San Vicente cle Plusetr:iú. slt.\ (iltto|cs.\'ilotit'ia ¿e otrctS pitllorcs e.\\rcnteños de! siglo X 14, en <Rcvista de EstLrdios Extrcmeños), T." XVll I, n.' 1 ( I 962 ). pp. I .15i 5 I . 80.1.: CARCí¡ARRANZ y J.N4", ivl;\RTíNgZOittZ. El esct.tltot'),entnlÌnclor l,hlentin IÌ.onrcro. cn <Bolctíu dc la Rcal Aca<lernia de Extrernaclura, cl,r las Lctras y las Artcsr, -f." VII ( 1996), pp. 187-214. 81¡..1. C¡RCÍe IVÍOCOLLÓN, Ill rctablo tna.t'c¡r t{c lo iglesiu parroqLtial de Acelto,en <Alcántara>. n." 195 (Cìáceres, 1979). pp. G8. 67
de 1(r19 el primero cle el1os82. La vinculación que sin duda alguna debieron teneï estos artistâs con la S.l.Cateclral de la ciuciaci cie Plasencia fue una de las causas para que el Cabilclo se planteara 11amar a Gregoño Fu'nandeV, ntaeslro de esulhnra encargado de realir zar las tallas v supervisar la arcluitectura lignaria cle 1os L'e/á7que{3, de una obra que luego enconraría excelentes contrâpuntos en las rtáquina.r de Sauceclilla o Navalmoral de 1a Nlata, además de otrcrs ejemplos ubicados en el limítrofe obispado de Coria; 1a parrocluia de À,fontehermoso. Àclemás cle lo comentado, señalemos pan el ámbito caceteño en general la vía cle inflr-rencia que tuvo el foco rrradrileño a trar¡és clel retablo ma¡ror del monasterio de Ntra. Sra. cle Guadalupe, clrlra escritura, junto a \a traza, fue fìtmada en Madrid, en 20 de cliciembre de 1614 por Juan Góarc7.de Morø. Son muchos los ejemplos que dejamos sin citar, en espera de una completa monografía de la que este trabajo no deja cle ser una introducción. Esperemos que a lo largo de la investigación pueda quedar esclarecido el largo proceso que sin ducla alguna meclió en la ejecución cle la portentosa obra c1e 1a parroquia cìe Santa Nfaría, en Béja4 cul'a historia documental se remontazL623,1, que sin dr-rda alguna es un br-ren exponente de ias clirectrices que toma la retablística placentina, ttn vez más conectada con modelos salmantinos,hacia mediacìos cle }a centuria que nos ocupa. LOS PROLEGÓMENOS Y EL RETABLO BARROCO (C.1670-1750) La ciudad de Plasenciâ, clue clurante el siglo XVI I'primera mitad del seiscientos confó con amplio foco artístico localizaclo sobre toclo en el sector occiclental de la urbe, rre tremenclanente reclucic{a su labor escultórica clurante la segunda mitad del siglo XVII ]¡, en general, 1'5¿]1.6 casos aislados, durante el siglo XVI]I, adscr-ibiéndose cle este modo a la tendencia que prima en la,{lta Ext¡emadura. Los encârgos tenclrán clos puntos de mira fundamentales: N{adricl v Salamanca. Desde medi¿dos del siglo XVII, la escuela Nlacìrileña r.enía introduciendo una serie cìe innovaciones en el retablo operacias por e1 arquitecto-ensamblaclor Pedro de /ø Torre 5, .\'ebasfiti.n Herrera l3ørtuten, tenclentes a la uniflcación cle un conjunto concebido en orden gigante y salomónico, de lujr-rriosa decoración84, q,-,e en nuestro ámbito cle estudio operó la introducción clel retablo de tipo baldaquino a partir cle la obra que el sobrino clel primero, Þrøncisco de /a Torre, rcaIizó para el coilrento del Cdsto de la Victoria, en Serradilla (1699-1701)85. Hasta este momento la retablística barrocahabía comenzaclo su ciesarrollo a partir cle la lntroducción de1 orclen salomónico, la carnosi82:.lt¿.'ltt,Anf iNpZ Oi¡2, Nuet,us uportaciones sobte e! retohlo nrt,-or tÌe lu iglesiu ptu'rot¡tiul cle lvtttlpurtidu de Pkt.scncitt (Cáceres). en (Nolba-AÍe)), T." XII (1992), p. 154. 83snb." el retablo de la Catedral r.éanse las notas l5 y 16. 84¡..1. tr¿¡.RfiN GONZÁLEZ, Escultura Brtnocu Cttstelluttu,7." I, o1t. ciz., pp. 58, 63 y 6tl. IDEM, Est:ulttnrt Brtrrocrt et¡ E,:poña. 1660-1770, op. c:iî.. pp.268-269. Vid., etiant, del mis¡no aLttor, Tþologkt del retablo modrilct'io en la épot:o de Velázquez, en <Velázquez y eì aúe de su tiempo>, V Jomadas de Arte del Dpt" de fl." del Arte Diego Velázquez (Madrit1. lL)91), p.322. 85g. Cr\Nt'E¡ìA., llistoría tle! Santísimo Criskt tle lu I/ictoria (Plasencia, I970). p. 65. Vitl., etiT¡n, F..1. GARCÍA MOCOLLÓN, þ'rancis¿'o tle lu Tbnu )' el Retablo nrt'or clel t'ont,enîo del Cristo tle !ø l/itforía, de Serudillu, en <l Congleso del C.E.ll.A.> ('Iir"rjillo, 1977) (Actas lnéditas). 6B dad de la decoración vegetalista y la reducción iconogtáfìcâ en eiemplares que aun ¡¡antienen la ünealiclacl en planta: retablos de Cabezuela del Valle (1681-1683) y fotnzvacas, el primero de ellos documentado como obra del entâllâdor de Barco de flvila -otro de los centros artísticos â tener en cuenta en la retablística placentinaJaan ¡le Arenas, con cuyo taller también se vincula el segundoS(t, o los colaterales del convento del Cristo de la Victotia, clocumentados como obra de los entalladores vecinos de Cuerva @wgos), Jaan de la Rosal José Véle7.de Pomar. Respecto al ámbito salmantino, las relaciones se establecen fundamentalmente corì ei taller cle los Charciguerø )'el retablo mâyor del convento cle San Esteban, con cuyo plânteâmiento estilístico mântienen tantos débitos numerosâs obras y ârtistâs cle nuestrâ zona. Su incidencia se hace sobre todo evidente a pzrtir clel retablo de la Virgen del Tránsito, de la Catedral c{e Plasencir, ct}yz traza ðiseñó en 1724 Joaqain de Charrigaera y eiecutó, ante el fallecimiento de éste (1724) y ðe José Benitl (1725), Albefto de Churrigaerd, que 1o dio por terminado en 172687 . Viene esto a poner de manifiesto la escasa relevancia cle la ciudad de Plasencìa en materia arústicà, en la que sin embargo destacan autores åe la tallz de Carlos .liraón, Gutinir¡o Ltípq o Ftancisco Góneq de AgaiÌar. De forma panlela,Ia comatcaveratâ mantiene, igualmente, una nutrida plantilla cle ârtistâs entre los que reseñamos la familia de los lu7eru Wlasca: José, su hermafio Vefttilra v Tiancisco Antonio, probable hermano o hijo menor de los anteriores, que coÍrparten actividad artística con maestros como Pedro de la Ro1a, vecino dela Calzaða de Oropesa, responsable clel retabio mayor de r\ldeanueva de laYera, contrataclo el 5 de julio åe 1.723; esta obra sería clorada posteriormente por Bernarda RodngaeT, mâestro de dorador )¡ estofador de la ciudad cle Plasenciâ, que ajustó la policromía del retablo por la cantidad de 7.200 reales vellón el día 27 åe mano de 1'72788. No menos importante es la actividad desempañada en la provincia de Cáceres por el tallista y maestro de arquitectura Bartolomé Jereq, que durante la pdmera mitad del siglo XVIII cuenta con taller abierto en la ciuclad de Trujillo. A su gubia se deben obras tân bellas como los retablos de las parroqr"riales de Santa Maria, de Brozas, o Ntra. Sra. de la Asunción, en Setradilla (1734-1,735)89. pl retablo mayor de la iglesia parroquial c{e San Juan Bautista, en Hervás, con profusión en el empleo clel estípite ,r' paroxismo decorativo, constituye un extraordinaúo ejemplar barroco de Ia primera mitacl del s.XVIII. Y junto a Baúolorné JereX desde Cáceres se encargârá de defìnir el nuevo estilo Vicente Barbadi//o, procedente cle Saiamanca, y nominado en la clocumentación como "profesor en el arte de arquitectura";y en la Vera de Plasencia, los hermanos I:randsco y L'entøra de /a Incera Ve/asco, quienes ya enlazarân con el estikr Rococó. 86f. pLORCS DEL MANZAN O, Arte religioso en el Valle tlet Jertq en <Vlll Centenario cle la Diócesis de Plasencia (1 1 891989). Jornadas de Estudios Históricos> (Plasencia, 1900), pp. 587-588. 87 L. sENevloES CHECA, op. cit., pp.305-307. 88 AHPCC. Protocolos Notarialos clc Plasencia. Escribano Jr¡an Francisco Canido. Leg. 883, fols. I 6(rI 67. 89 V.À¿ÉNOSZ IìERNÁN, El retrthlo maltor de la iglesia pcrrroquial cle Serraclilla (Cí¿cercs). Una obrø del ktllista ¡t nmestro tle arquilectura Bartolomé Jere, en <Norba-Ar1e>, T.'XVI (1996) (En prensa). 69
Plasencia. Convento de Santo Domingo, retablo mayor. Plasencia. Iglesia de San J\fartín, retablo mayor. Monroy. Iglesia de Santa Catalina, retablo mayor. 70