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El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura Aspectos sobre la obra pública y la representación del paisaje en el siglo xviii Vicente Méndez Hernán
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura Aspectos sobre la obra pública y la representación del paisaje en el siglo xviii Vicente Méndez Hernán DOI: 10.5281/zenodo.10621132
Cáceres, 2021 Consejería de Economía, Ciencia y Agenda Digital EL VIAJE DE PEDRO RODRÍGUEZ CAMPOMANES A EXTREMADURA. ASPECTOS SOBRE LA OBRA PÚBLICA Y LA REPRESENTACIÓN DEL PAISAJE EN EL SIGLO XVIII Vicente Méndez Hernán
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura. Aspectos sobre la obra pública y la representación del paisaje en el siglo XVIII. Vicente Méndez Hernán. Editan: Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España, Agencia Estatal de Investigación y Fondo Europeo de Desarrollo Regional. Junta de Extremadura. Consejería de Economía, Ciencia y Agenda Digital. Este libro se enmarca en el Proyecto de Investigación titulado: Paisajes Culturales en la Extremadura Meridional: una visión desde el Patrimonio (Proyecto HAR2017-87225-P), coordinado por Vicente Méndez Hernán y Moisés Bazán de Huerta. – Financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional / Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades - Agencia Estatal de Investigación (Proyecto HAR2017-87225-P). – Financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional / Junta de Extremadura (Consejería de Economía, Ciencia y Agenda Digital), mediante la ayuda GR18101. © de la edición, texto y fotografías: Vicente Méndez Hernán. Imagen de cubierta y contracubierta: Isidoro López de la Fuente, Entrada de Felipe V en Madrid, 1701. Dibujo sobre papel amarillento verjurado, realizado a lápiz negro, pluma y tinta china. 291 x 666 mm (irreg.). Biblioteca Nacional de España, DIB/14/48/35. Maquetación e impresión: Control P ISBN: 978-84-949836-8-9 Depósito Legal: CC-000171-2021 Impreso en España ~ Printed in Spain Consejería de Economía, Ciencia y Agenda Digital
A mi hijo David, con todo mi amor.
~ 8 ~ ABREVIATURAS UTILIZADAS AGP: Archivo General de Palacio. AGS: Archivo General de Simancas. AHN: Archivo Histórico Nacional. BNE: Biblioteca Nacional de España. CEHOPU: Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas y Urbanismo. CICCP: Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. FUE/AC: Fundación Universitaria Española/Archivo Campomanes. IPCE: Instituto del Patrimonio Cultural de España. JAE: Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. Centro de Estudios Históricos. MSS: manuscrito. RAH: Real Academia de la Historia. RABASF: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. SEdHC: Sociedad Española de Historia de la Construcción.
~ 9 ~ Preámbulo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 I. CAMPOMANES Y EXTREMADURA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13 1. Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Campomanes, hombre de Estado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15 Una espacial vinculación con Extremadura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16 2. El viaje de Campomanes a Extremadura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27 Campomanes y el viaje ilustrado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27 Los manuscritos conservados del Viaje a Extremadura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34 Objetivo y estructura del viaje de Campomanes a Extremadura . . . . . . . . . . 36 El Coto de Campomanes, un destino en la tierra extremeña . . . . . . . . . . . . . . 39 II. LOS CAMINOS DE EXTREMADURA EN LA ÓRBITA DE CAMPOMANES. APROXIMACIÓN AL PAISAJE DEL SIGLO XVIII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47 3. El creciente interés por los caminos durante el siglo XVIII . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 Una aproximación a la evolución legislativa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 Los itinerarios en las guías de viaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60 Las nuevas poblaciones, y el mantenimiento de los caminos . . . . . . . . . . . . . . 81 4. El Informe de Campomanes de 1778 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 83 La solicitud de Campomanes al Consejo Real de Castilla . . . . . . . . . . . . . . . . . 83 El trazado general del camino Madrid-Caya . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 84 Las obras auxiliares emprendidas a lo largo del camino. El paisaje extremeño del siglo XVIII a través de su representación . . . . . . . 90 Un nuevo plan para la despoblación en Extremadura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 Puerto de Miravete, camino de Torrejón el Rubio y arroyo de la Vid . . . 102 El tramo de Jaraicejo a Trujillo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 114 El tramo de Miajadas a Badajoz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125 Una mirada hacia los caminos y el paisaje pacense . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 133 ÍNDICE
Vicente Méndez Hernán ~ 16 ~ (1767-1783), Caballero de la Orden de Carlos III (1772), Superintendente de Gracias (1774), Presidente del Concejo de la Mesta (1779-1782), Ministro (1783) y Gobernador del Consejo de Castilla (1783-1791) y Consejero de Estado (1791-1802)2. A esta amplia serie de cargos públicos hay que sumar su pertenencia a diversas instituciones culturales, tanto españolas como extranjeras; en veintisiete de ellas llegó a desempeñar el cargo de director3; fue honorario ‒entre otras‒ de la Academia de Agricultura de Galicia (1765); y destaca especialmente su ingreso en la Real Academia de la Historia en calidad de académico honorario (1747), supernumerario (1751) y numerario (1754), además de haber dirigido la Corporación entre 1764 y 1792 y, por segunda vez, entre 1798 y 18014. Además de estos cargos, es interesante recoger la idea que el bibliógrafo y crítico literario Justo García Morales (1914-1998) expresaba en 1972 al afirmar que lo admirable de Campomanes, como en la mayoría de los hombres de la Ilustración, era el equilibrio que siempre mantuvo entre su actuación de estadista y “una gustosa entrega a las Humanidades”5, una vocación de la que es deudora la amplia obra escrita que Sempere y Guarinos (1754-1830) glosaba en 1785 del tenor siguiente: “Con dificultad podrá darse una noticia exacta de todas las obras del Señor Conde Campomanes. Su zelo, y su talento se han exercitado y dado á conocer, no solamente en las materias mas graves é importantes, que ha tenido que tratar como Fiscal del Consejo, y Cámara de Castilla; sino en otros muchos ramos de Erudición, Lenguas, Historia, Política Económica &c.”6 Y en relación a sus textos legales, el político y jurista José Alonso Ruiz de Conejares (1781-1855) aducía en 1842 que los “escritos del Señor Conde de Campomanes reúnen el mérito de todos, y tienen la ventaja de haber sido muchísimos de ellos iniciativa y proyecto de leyes sábias, y de resultados precisos, inmediatos y de ventajas positivas para el país y para el Estado.”7 UNA ESPACIAL VINCULACIÓN CON EXTREMADURA Campomanes estuvo vinculado a Extremadura desde muy joven. En 1744 contrajo matrimonio con la extremeña Manuela Amarilla y Amaya Sotomayor y Alvarado, natural de Alburquerque e hija de Nicolás Amarilla y Sotomayor, regidor de la villa, 2 FUE/AC, 11-11 a 11-34. ÁLVAREZ REQUEJO, 1954: 20-49, passim. GIL FERNÁNDEZ, 1976: 196198. CORONAS GONZÁLEZ, 1996: XI-LXIII. 3 VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1996: 99. 4 VELASCO MORENO, 2003: 47. 5 GARCÍA MORALES, 1968-1972: 94. 6 SEMPERE Y GUARINOS, 1785-1789: II, 43. 7 ALONSO, 1841-1843: I, p. III.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 17 ~ y de Josefa Martínez Amaya8, “personas de primera distinción de aquel pueblo”, según recogió el propio Fiscal en su testamento de 28 de junio de 17919. Los Amarilla eran oriundos de la Merindad de Trasmiera y se habían asentado en Alburquerque a comienzos del siglo XVIII, mientras que la familia de los Amaya procedían de Burgos, y su linaje en la villa extremeña se remontaba a la centuria anterior10. En la unión de la joven pareja jugó un papel determinante el parentesco que Dña. Manuela tenía con el prestigioso abogado de la Corte D. Juan José Ortiz de Amaya (1690-1765), jurista al que Campomanes reconoció como uno de sus maestros después de haber asistido a su bufete como “pasante de pluma” (1741-1745)11. Asimismo, Dña. Manuela era sobrina carnal de D. Gaspar de Amaya, miembro del Consejo de Hacienda, Capellán de Honor de su Majestad y Deán, Prior y Arcediano titular de la Santa Iglesia de Astorga12, y, probablemente, intermediario en la celebración del enlace al estar emparentado también con el citado Ortiz de Amaya13. A este vínculo con Extremadura no fue ajena la concesión del “término y coto redondo denominado Coto de Campomanes en el Partido de Mérida”, que Carlos III le concedió por Real Cédula de 30 de diciembre de 177114 en respuesta a la solicitud que el propio Fiscal elevara a finales del año anterior; seguía con ello la estela de otras concesiones similares que el Monarca había firmado, también en territorios extremeños, en favor de Juan Gregorio Muniain Panigo (1699-1772), Secretario de Estado de Guerra del Rey ilustrado, y de José Gutiérrez Maraver15, linaje este último con casas en Jerez de los Caballeros y Salvatierra de los Barros16. La finca estaba situada en tierras montuosas y baldías del término de San Pedro de Mérida, en los sitios de la Navilla, Borbollón y Valle de la Viña, terrenos pertenecientes a la Orden Militar de Santiago y, por 8 CORONAS GONZÁLEZ, 2002: 157-158, Documento 6. 9 CORONAS GONZÁLEZ, 2002: 233, Documento 36. 10 BARREDO DE VALENZUELA Y ARROJO/DE CADENAS Y LÓPEZ, 1996-2003: I, 86 y 88. 11 GIL FERNÁNDEZ, 1976: 198. Ortiz de Amaya también fue Censor de la Academia de la Historia y, aunque en menor medida que su discípulo, autor de diversas obras legales; citemos el manuscrito titulado Memorial sobre el Regio Patronato, fechado en Madrid el 14 de diciembre de 1735 (París, Archivos Nacionales, AB-XIX-594), o el impreso con la Memoria al Rey sobre regalías del Patronato Real (s.l.s.i.s.a. [1735]). 12 Así consta en el testamento de Campomanes: CORONAS GONZÁLEZ, 2002: 235, Documento 36. 13 GARCÍA DOMENECH, 1803: 66-67. VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1996: 122, y n. 100. VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1997b: 36. MENÉNDEZ PIDAL, 2003: 25-26. 14 ÁLVAREZ REQUEJO, 1954: 260; el autor cita que esta Real Cédula estaba depositada en 1954 en el Archivo del Marqués de Villanueva de la Sagra, título que Francisco Dorado de la Riva heredó en 1965 según la carta de sucesión que se expidió a su favor en dicho año. Tomo esta información del Portal de los Archivos Españoles, PARES [fecha de consulta: 05/11/2020]. La relación entre el vínculo con la familia alburquerqueña de su esposa y la concesión del coto, CASTRO MONSALVE, 1996a: 292. VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1997a: 433, y n. 1. MENÉNDEZ PIDAL, 2003: 26. 15 CASTRO MONSALVE, 1996a: 402. 16 BARREDO DE VALENZUELA Y ARROJO/DE CADENAS Y LÓPEZ, 1996-2003: IV, 181.
Vicente Méndez Hernán ~ 18 ~ consiguiente, propiedad de la Corona17 ‒al igual que las cesiones citadas‒. Nueve años después, el nombre del Coto derivó en el homónimo título de Castilla que Carlos III le otorgó en 1780, nombrándole I Conde de Campomanes el 7 de julio de 178018. Campomanes había sido el apellido aportado a la familia por la abuela paterna del Fiscal, de modo que este topónimo asturiano se trasladó a Extremadura junto a la voz coto, ahora empleada con el significado de jurisdicción señorial19. La finca así nombrada ya aparece recogida en el Mapa Geográfico del Partido de Mérida (1783) de Tomás López20 (Fig. 1), al igual que en los mapas actuales, donde se mantiene dicho topónimo21. Figura 1. Tomás López, Mapa Geográfico del Partido de Mérida, 1783. Madrid, RAH, Departamento de Cartografía y Artes Gráficas, sign. C-011-003-03. Detalle del Coto de Campomanes. En muy pocas ocasiones visitó Campomanes su propiedad emeritense: el viaje que hizo en la primavera de 1778 a Extremadura, objeto del presente trabajo, fue la primera; otras dos más siguieron en mayo de 1780 y el mismo mes de 178222; también en 1796, cuando la Familia Real se hospedó en la finca; y es posible que a partir de 17 VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1996: 139. 18 Gaceta de Madrid, núm. 54, 7 de julio de 1780, p. 508. CORONAS GONZÁLEZ, 2002: 194-197, Documento 22: Real Carta de Intitulación como Conde de Campomanes, fechada el 20 de junio de 1780. FUE/AC, 71-34 y 71-35. 19 MENÉNDEZ PIDAL, 2003: 31 y 33. 20 RAH, Departamento de Cartografía y Artes Gráficas, sign. C-011-003-03. LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 388 (núm. 145). 21 Mapa Topográfico Nacional, Hoja 777, Mérida, donde, asimismo, se hace alusión expresa al Cortijo de Campomanes. 22 CEJUDO LÓPEZ, 1984: 84, 94 (FUE/AC, 69-52) y 105 (FUE/AC, 70-86).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 19 ~ 1792 pasara en ella algunas temporadas estando ya más liberado de sus cargos 23. Campomanes también aprovechó su viaje de 1780 para ir a la Puebla de Guadalupe, sacar copia de un plano antiguo y mandar delinear y grabar el que Tomás López publicó al año siguiente24. En la actualidad, la finca es propiedad de los descendientes del Conde, que la han sabido conservar en muy buen estado25. A estos vínculos tan especiales con Extremadura hay que sumar otros más de tipo intelectual, habida cuenta de su faceta como “anticuario vocacional”26. En septiembre de 1752 había presentado a la Real Academia de la Historia una inscripción árabe hallada en Mérida, acompañada de su versión castellana y el análisis crítico e histórico de su contenido27. No olvidemos que era historiador y epigrafista, conocedor del latín, árabe y griego28, junto al francés e italiano, algo de hebrero, y capacitado para identificar los caracteres góticos y longobardos paleográficos29. Su conocimiento de la lengua árabe le llevaría a tomar a su cargo la edición del Diccionario Español-Latino-Arábigo (1787), obra del reconocido arabista fray Francisco Cañes (1730-1795), y a escribir el Discurso preliminar sobre la utilidad de lengua arábiga con el que principia el primer volumen de la obra30. Recordemos que en su biblioteca también tenía el Diccionario numismático general para la perfecta inteligencia de las medallas antiguas, impreso por Ibarra en seis volúmenes entre 1773 y 177731. En suma, un amplio bagaje que le llevó a madurar el proyecto de Inscripciones y Medallas Árabes que presentó a la Academia de la Historia el 23 de noviembre de 176432. Campomanes debía sentir una inclinación especial hacia la que fuera capital de la Lusitania. Los libros de historia antigua o clásica eran los más numerosos de la 23 CANTO, 2001: 77, n. 197. 24 LÍTER MAYAYO/SANCHIS BALLESTER, 1998: 46, núm. 220. 25 MALDONADO ESCRIBANO, 2008-2009: 113-125. 26 CANTO, 2003: 4-11; la cita textual corresponde al título del primer capítulo de este trabajo. GIL FERNÁNDEZ, 1976. ALMAGRO-GORBEA, 2003. VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 69, n. 250. 27 GONZÁLEZ ARNAO, 1803: 24. RAH, sign. 9/6050-2: Interpretación de una Inscripción arábiga hallada en Mérida, con una explicación crítica e histórica sobre su contenido. Hecha de orden de esta Real Academia de la Historia, por D.__, abogado de los Consejos y Académico supernumerario (22 de septiembre de 1752). Campomanes trabajó sobre la copia que José Alsinet de Cortada, médico titular de Mérida (1750-1755), le había enviado de la inscripción, la cual Velázquez volvió a copiar en 1753 debido al mal estado del original. VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 48, n. 132. Campomanes había estudiado árabe bajo el magisterio del arabista Miguel Casiri de Gartia (1710-1791), en cuyas clases fue condiscípulo del helenista José Carbonel y Fogassa (1707-1801), quien, a su vez, le enseñó griego y fue también maestro del fiscal. VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1996: 154, n. 197. VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: II, 778-779, núm. 49. 28 GONZÁLEZ ARNAO, 1803: 23. 29 VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1996: 146-147. 30 CAÑES, 1787: I, V-VI; el Discurso, pp. VII-XXXV. 31 BNE, MSS/17974: Varios catálogos de libros, 1801-1900?, f. 203r. 32 MARTÍN ESCUDERO, 2010: 149.
Vicente Méndez Hernán ~ 20 ~ sección histórica de su bien nutrida biblioteca33. Él mismo publicó en 1756 una obra sobre la Antigüedad Marítima de la República de Cartago, donde recogía una anotación sobre una inscripción griega hallada en Mérida de la que dio una breve explicación34; y volvió a hacer alusión a la Mérida medieval en los trabajos que dedicó a la concepción regalista35. En sus Disertaciones históricas sobre la Orden del Temple también había abordado otros aspectos históricos de la región, como los relativos a “las Ordenes Militares de Monfrag, y Truxillo”36. Recordemos su intervención en el litigio suscitado por las tierras de labor entre el Concejo de la Mesta y la Diputación General del Reino y la Provincia de Extremadura, para cuya resolución fue de capital importancia el nombramiento de Campomanes como Presidente del Concejo de la Mesta en 1779, así como la intervención de Vicente Paino y Hurtado, abogado y apoderado de la provincia extremeña en el litigio y Diputado con voto en Cortes por Extremadura. La firme voluntad del Fiscal por darle una solución al problema (1764)37 terminó con la publicación del Memorial ajustado del Expediente de Concordia (1783)38, que el citado jurista José Alonso Ruiz de Conejares ponderaba en 1843 como el “famoso espediente de la provincia de Estremadura”39. Empero, el incumplimiento, por parte de la Mesta, de los puntos concordados hizo que el asunto se dilatara hasta 1793, reinando ya Carlos IV40. Recordemos que Vicente Paino llegó a ser abogado de los Reales Consejos, Alcalde mayor de Mérida y Badajoz, Auditor de Guerra y gran entusiasta con la empresa del Coto, cuya solicitud estudió junto al Marqués de Ustáriz, Intendente de Extremadura (1770-1793)41. 33 SOUBEYROUX, 1982: 1003-1004. 34 CAMPOMANES, 1756: 33. Sobre la inscripción griega, vid. GIL FERNÁNDEZ, 1976: 151-161. VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 74, notas 280 y 281. 35 CAMPOMANES, 1768: 44, §83. 36 CAMPOMANES, 1747: 225-228. 37 CAMPOMANES, et alii [1764] 1771. SEMPERE Y GUARINOS, 1785-1789: II, 67-75. A este litigio aludía el viajero Jean François Peyron (n. 1748) en su Nuevo viaje en España hecho en 1772 y 1773: “Para la conservación y el gobierno de la Mesta existe un código especial, cuyo objeto es asignarles los barrancos en los límites de las ciudades y de los pueblos por donde los rebaños deben pasar, la posesión de los pastos de Extremadura y de la provincia que llaman la Montaña. Sirve también para regular las diferencias que puedan alzarse entre los cofrades de la Mesta. El más odioso de todos los privilegios de esa corporación era poder conservar a perpetuidad los pastos que habían arrendado, sin que el propietario pudiese disponer de ellos ni para otros, ni para él mismo, en tanto fueran exactos en pagar lo convenido; lo que ocurría siempre, porque esos ganaderos son riquísimos. Tenían de ese modo pastos arrendados desde hacía más de dos siglos, cuyo valor había cuadriplicado, sin que pudiesen exigir de ellos un sueldo más. Acaban de quitarles recientemente ese privilegio dictado por la tiranía y la usurpación. El Consejo de Castilla ha devuelto a los propietarios los pastos; la libertad de arrendarlos todos los años al que más ofrezca.” Tomo la referencia del viaje a partir del texto de GARCÍA MERCADAL, 1999: V, 431, De la Mesta y los rebaños. Añadamos que García-Romeral pone en interrogantes las fechas de este citado Nuevo viaje. GARCÍA-ROMERAL, 2010: 316. 38 CAMPOMANES, 1783: 2 vols. SEMPERE Y GUARINOS, 1785-1789: II, 75-77. 39 ALONSO, 1841-1843: I, p. VI. 40 MARTÍNEZ-CARANDE CORRAL, 2019: especialmente, 451-454. PÉREZ MARTÍN, 2000. 41 CASTRO MONSALVE, 1996a: 404.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 21 ~ Paino llegaría a nombrar a Campomanes como su albacea testamentario el 12 de julio de 178642, de lo que se desprende la profunda amistad que ambos llegaron a entablar. Una de las consecuencias más importantes que se derivaron de este litigio para Extremadura fue la propuesta que el Fiscal elevó al Consejo para crear una Real Audiencia en la región; alegaba para ello que ante la falta de “una administracion de justicia cercana y continuada, no pueden prosperar los Pueblos y Provincias; siendo uno de los arbitrios mas seguros para acelerar su felicidad política […]”43. La materialización del proyecto no se hizo efectiva hasta el reinado de Carlos IV, siendo aún Campomanes Gobernador del Consejo. La Real Audiencia de Extremadura, con sede en Cáceres, se creó en virtud de la Pragmática Sanción que dictó el Monarca en Aranjuez el 30 de mayo de 1790, la cual también firmó el propio Fiscal44. Las infraestructuras necesarias para poner en marcha la nueva Audiencia comenzaron a gestionarse durante el mes de julio de ese mismo año, conducentes, primero, a rehabilitar el antiguo edificio del hospital de la Piedad para albergar el nuevo tribunal, proyecto que se encargó al arquitecto Manuel Martín Rodríguez (1751-1823), sobrino y discípulo de Ventura Rodríguez (1717-1785), Director General de Arquitectura de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (Fig. 2)45. Y, en segunda instancia, a proyectar el camino real para unir Cáceres con Trujillo, haciendo así posible que la entonces villa cacereña quedara conectada con Madrid; el arquitecto leonés Fernando Sánchez Pertejo fue el encargado de llevar a cabo este proyecto en 179246, habida cuenta de su formación con Ventura Rodríguez y también con su sobrino, y de haberse hecho cargo de concluir los diseños que este último había dado para la Real Audiencia extremeña47. El 27 de abril de 1791 se inauguraba el nuevo Tribunal Superior con el discurso de apertura que ofreció el poeta, jurista y político rivereño Juan Meléndez Valdés (1754-1817)48. Unos meses antes de su inauguración, Campomanes le había encargado al pintor y dibujante valenciano José Camarón y Bonanat (1731-1803) la ejecución de nueve cuadros destinados a la Real Audiencia, algunos de los cuales realizó a partir de los originales que el Fiscal poseía en su colección particular, como el titulado la Santísima Trinidad juzgando al ángel rebelde, realizado a partir de un original de Claudio Coello para el Oratorio49. 42 PÉREZ MARTÍN, 2000: 39. MARTÍNEZ-CARANDE CORRAL, 2019: 439. 43 CAMPOMANES, et alii [1764] 1771: 79, §519 y §521. Fue la conclusión a la que el Fiscal llegó después de sus “siete proposiciones, sobre las cuales debe formarse la decision de esta célebre controversia”, según recogía SEMPERE Y GUARINOS, 1785-1789: II, 71-72 (cita textual) y 74-75. 44 PRAGMÁTICA SANCIÓN, 1790: s/p. 45 CADIÑANOS BARDECI, 1990: 448-449. 46 MÉNDEZ HERNÁN, 2016: 247-257. 47 AHN, Diversos, Bellas Artes, leg. 360, fichas sobre Fernando Sánchez Pertejo, s/p, donde se aportan datos sobre su trayectoria como arquitecto e ingeniero CADIÑANOS BARDECI, 1990: 448-449. Sobre la actividad de Sánchez Pertejo, MARTÍNEZ MONTERO, 2018: 435-448. 48 MELÉNDEZ VALDÉS, 1791 [1991]. 49 Tomo la referencia del trabajo de CARRETE PARRONDO, 2009: entrada CAMARÓN Y BONANAT, José.
Vicente Méndez Hernán ~ 22 ~ Figura 2. Manuel Martín Rodríguez, Planta del piso bajo y del principal del hospital de la Piedad de la villa de Cáceres, “elegido por obra para el establecimiento de la nueva Real Audiencia”, 17 de agosto de 1790. Dibujo realizado a tinta negra con sutiles toques de aguada de colores sobre papel, con explicación manuscrita. Escala en pies castellanos. 485 x 630 mm. AHN, Consejos, MPD, 349. Fruto de su amplio bagaje cultural, Campomanes también asistió a lo largo de su vida a diversas tertulias en las que entró en contacto con intelectuales que abrazaban las ideas ilustradas, algunos de ellos extremeños o atraídos hacia esta región y unos restos arqueológicos susceptibles de ser estudiados por la entonces naciente Real Academia de la Historia. Fue miembro activo de la Academia del Buen Gusto (1749-1751), una tertulia determinante en la instauración del clasicismo en España desde que Ana María Josefa de Zúñiga (1718-1771) la empezara a celebrar en su casa de la madrileña calle del Turco. En ella destacaron personalidades como Agustín de Montiano y Luyando (1697-1764), poeta, dramaturgo y director de la Academia de la Historia; Alonso Ignacio de Verdugo de Castilla, III Conde de Torrepalma (1706-1767), miembro fundador de aquella Institución y traductor de obras italianas desde muy joven; el literato Ignacio Luzán (1702-1754), quien se había formado en Italia durante dieciocho años; el político y escritor ilustrado Eugenio Llaguno y Amírola (1724-1799); o el historiador Ignacio de Hermosilla (1718-1794), natural de Llerena50. 50 BERBEL RODRÍGUEZ, 2003. VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 31-34.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 23 ~ Campomanes también asistió al principio, aunque “pocas veces”, a las tertulias que el citado Montiano empezó a organizar en su casa de Madrid tras la muerte de Blas Nasarre (1689-1751), Bibliotecario Mayor de la Real Biblioteca. En esta nueva velada, a la que se considera una continuación de la Academia del Buen Gusto, se daban cita los literatos Juan de Iriarte (1702-1771) y el citado Luzán, los historiadores Luis José Velázquez, Marqués de Valdeflores (1722-1772), e Ignacio de Hermosilla, además del escultor gallego Felipe de Castro (1704-1775) y Eugenio Llaguno, “inmediato y perenne asistente, como que vivía en la propia casa de Montiano”51. Recordemos que Campomanes sucedería a Montiano como director de la Academia de la Historia a su muerte en 1764, y hasta 1792 en un primer mandato. En relación con la personalidades que se daban cita en aquella velada, citemos el Viaje de las Antigüedades de España que hizo del Marqués de Valdeflores entre 1752 y 1765 bajo el patrocinio de Fernando VI y auspicio de la Academia de la Historia; el dibujante Esteban Rodríguez Tizón (c.1723-1754) se encargó de realizar la mayoría de los dibujos de Extremadura, región por la que principió el viaje: Mérida, Alcántara, Coria, Plasencia, Cáparra, Garrovillas de Alconétar, Cáceres, Zalamea de la Serena, Alange y Usagre52. Campomanes formó parte del equipo de especialistas que colaboraron con Velázquez en la lectura de las inscripciones53, lo que le permitió una visión muy cercana y directa de lo que se conservaba en la provincia. Y todo ello a pesar de los recelos que tenía hacia el Marqués de Valdeflores por su nombramiento, dos años antes que él, como académico numerario de la Real de la Historia54; y aun así, Velázquez propuso a Campomanes como uno de los revisores de su obra55, la cual, pese a todo, no vería la luz bajo los auspicios de la Academia56. A su vez, Ignacio de Hermosilla se había encargado de recoger la Noticia de las ruinas de Talavera la Vieja, que expuso en 1762 y que había realizado en el marco del proyecto que el historiador, epigrafista y numismático Tomás Andrés de Gusseme (1712-1774) había presentado a la Academia de la Historia en 1755 para la colección general de inscripciones de España que le había encargado el propio Campomanes57. El escultor gallego Felipe de Castro no solo había coincidido con el Fiscal en la tertulia de Montiano, pues nos consta que asistió a la que se celebraba todas las tardes en casa de Campomanes, según el testimonio que recogió Jovellanos (1744-1811), quien también 51 CUETO, 1868-1875: I, 110. BERBEL RODRÍGUEZ, 2003: 315, y 68 para incidir en otros aspectos como las ideas ilustradas de Campomanes sobre el teatro, donde se aporta la correspondiente bibliografía. 52 VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: II, 741-795. MORÁN SÁNCHEZ, 2009: 91-95. 53 VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: II, 668. 54 VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 40, n. 100. 55 VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 62, 91 (n. 416), 93 56 VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 102. 57 GIMENO PASCUAL, 2012: 150.
Vicente Méndez Hernán ~ 24 ~ había empezado a asistir a la velada tras su llegada a Madrid entre finales de 1766 e inicios del año siguiente. En esa tertulia vespertina y nocturna se daban cita, entre otros maestros de las Bellas Artes, Anton Raphael Mengs (1728-1779) y los citados Castro y Ventura Rodríguez, quienes “se viéron asiduamente en aquel pequeño círculo donde […] hacían de la conversación ordinaria un teatro de erudición”58. La colaboración que el Fiscal mantuvo con el escultor y el arquitecto más allá de la tertulia nos permite incidir en dos aspectos más. El primero se corresponde con la amplia serie de obras que Ventura Rodríguez acometerá para el Consejo, así como su participación expresa en parte del diseño de la carretera entre Madrid y Badajoz59. Y el segundo nos permite hablar de una nueva relación, aunque indirecta, del Fiscal con Extremadura. Junto a sus amigos Felipe de Castro y Ventura Rodríguez60, además del académico y dramaturgo segedano ‒de tan desafortunada trayectoria posterior‒ Vicente García de la Huerta (1734-1787), Campomanes se encargó de diseñar las decoraciones e inscripciones con las que la villa de Madrid engalanó sus calles para festejar la entrada de Carlos III el 13 de julio de 1760 a su regreso de Nápoles61. El encargado de ejecutar dichos bocetos fue Lorenzo Quirós (1717-1789), pintor extremeño natural de Los Santos de Maimona, que se había trasladado a Madrid en 1756 para “perfeccionarse en el dibuxo” en la Academia de Bellas Artes de San Fernando62. Se conservan cinco óleos propiedad de esta Institución, hoy depositados en el Museo Municipal de Madrid; citemos el titulado Arco de Triunfo de Santa María en la calle Mayor, donde se representa la entrada del Rey en una de las carrozas que era frecuente ver recorriendo los caminos de nuestro país (Fig. 3). 58 JOVELLANOS, 1790 [1788]: 59. 59 ORTEGA VIDAL/SANCHO GASPAR/MARÍN PERELLÓN, 2018: 446-447, cat. 108. 60 Los tres eran miembros de la Real Sociedad Económica Matritense, cuya primera sesión tuvo lugar el 24 de junio de 1775, en la que Jovellanos había leído su discurso con el Elogio a Ventura Rodríguez. Claude Bédat incide en la amistad entre el escultor gallego y Campomanes; de hecho, Felipe de Castro nombró entre sus testamentarios al Fiscal y al arquitecto Ventura Rodríguez cuando otorgó sus últimas voluntades el 17 de agosto de 1775. BÉDAT, 1971: 11 (sobre la Sociedad Matritense) y 139 (testamentarios). En relación con Ventura Rodríguez, señalemos también la obra de Canella y Secades de 1918, en cuyo título reza el Conde de Campomanes junto al arquitecto a raíz de la restauración del Santuario de Covadonga tras el incendio de 1777: CANELLA Y SECADES, 1918: 105 y ss. CAMPOMANES/MORALES, 1777. 61 Sobre la distribución de los distintos cometidos, vid. IBARRA, 1760: 39-40, donde consta que Ventura Rodríguez se encargó de diseñar la “Arquitectura de los Arcos triunfales, Galería, y demás adornos”; Felipe de Castro tomó a su cargo “el historiado de los Baxos-relieves, tropheos, y demás ornatos de Escultura, que acompañan los Arcos”; a Campomanes se le confió la “invencion de los assuntos históricos, su distribucion, y las Inscripciones”; y a Vicente García de la Huerta “los assuntos pertenecientes à la Galerìa, formada entre la Puerta del Angel, y la del Zaguanete.” En el epistolario de Campomanes también se conserva una misiva en la que se da cuenta del asunto, fechada en Nápoles el 19 de agosto de 1760: CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 81-82, núm. 31. 62 CEÁN BERMÚDEZ, 1800: IV, 138-139. Sobre este pintor, vid., etiam, TERRÓN REYNODLS, 2000: 200-201. VALDIVIESO, 2002: 352. SÁNCHEZ GARCÍA, 2012: 171-188, donde se aporta bastante bibliografía. A pesar de la cita de Ceán sobre el ingreso del artista en la Academia de San Fernando, nada se recoge al respecto en los libros de matrícula. PARDO CANALÍS, 1967: pp. 3-121, donde se desarrollan las matrículas del Libro I, correspondiente a los años 1752-1778. Sobre la autoría de las obras, PÉREZ SÁNCHEZ/TOVAR MARTÍN, 1992. Los cuadros se habían venido a tribuyendo a Luis Paret y Alcázar (1746-1799). PÉREZ SÁNCHEZ, 1964: 75-76, núms. 841-845.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 25 ~ Figura 3. Lorenzo de Quirós, Arco de Triunfo de Santa María en la calle Mayor de Madrid, c.1763. Óleo sobre lienzo. Madrid, RABASF, depositado en el Museo Municipal de Madrid (inv.0841). La buena relación que el Fiscal tenía con Mengs y Jovellanos facultó a éste para pedirle, a través de la carta que le remitió desde Sevilla el 1 de agosto de 1776, su intermediación para colocar al futuro historiador del arte J. A. Ceán Bermúdez (1749-1829) con el pintor neoclásico en calidad de “discípulo o aprendiz, o ya en la de aficionado”63. Destaquemos el interés de Campomanes hacia el arte como uno de los muchos aspectos que conformaron su rica personalidad. Citemos, a título de ejemplo, el retrato que Mengs le dedicó e hizo entre 1774 y 1776 (Madrid, colección particular); o el que Goya estaba ejecutando a comienzos de la década de 1780, según consta en la carta que el Fiscal le envío al pintor (c.1780-1784) y S.C. publicó en 195464. Otros muchos aspectos relacionan a Campomanes con Extremadura por razón de sus cargos, como el Memorial que Gabriel Francisco Arias de Saavedra, oidor de Barcelona y Cáceres, le hizo llegar el 19 de enero de 1768 sobre [la] reforma de [la] enseñanza en Cáceres65. 63 SANTIAGO PÁEZ, 2016: 174 y 176 (cat. 1.9). 64 S.C., 1954: 329. 65 París, Archivos Nacionales, Col. Tirán, sign. AB-XIX-566 B.
Vicente Méndez Hernán ~ 32 ~ que poseyó una copia realizada, probablemente, a finales de aquella centuria93; la obra está considerada como “una de las creaciones más atractivas” del Siglo de Oro94. También tenemos constancia del proyecto que la Academia de la Historia había emprendido para llevar a cabo la edición de la Geografía de España del geógrafo árabe al-Šarīf Idrīsī (1100-1165/1166) ‒conocido por el Nubiense‒, que Campomanes y Casiri habían traducido; y así consta en el Acta de la Sesión celebrada el 16 de abril de 176495. Y también prestó interés a todo cuanto ocurría en los viajes reales, como los sucesos que tuvieron lugar en la carrera por donde pasó Carlos III y la Familia Real en marzo de 178596; o el informe que encargó para asistir al Infante D. Pedro (1786-1812) en su viaje a Portugal de 1789 tras la muerte de sus padres97. Como bibliófilo empedernido, Campomanes aprovechó sus propios viajes para incrementar los fondos de su cuidada biblioteca. Así lo hizo cuando acompañó a la comitiva de Carlos III en 1759 durante el trayecto de Barcelona a Madrid a su regreso de Nápoles. El Fiscal se sirvió de su estancia en Zaragoza para gestionar la adquisición de una parte importante de los manuscritos que habían pertenecido a Pedro Valero Díaz (c. 1630-1700), Justicia de Aragón desde 1687, y antes al historiador aragonés Jerónimo Zurita (1512-1580)98. No olvidemos su conocimiento sobre las bibliotecas existentes durante la Ilustración, de las que hizo una prolija enumeración ‒de cincuenta‒, privadas la mayoría de ellas, en su informe titulado Noticia abreviada de las bibliotecas y monetarios de España (1788)99. Junto a su pasión por la bibliofilia, destaquemos también su opinión sobre la imprenta, “un maravilloso descubrimiento del siglo XV”, gracias al cual fue posible “facilitar la copia de libros y las traducciones de los que se escribían fuera del Reino”, así como la formación de bibliotecas desde el siglo XVI100. De hecho, fue un miembro asiduo a la tertulia que el impresor Antonio de Sancha (1720-1790) organizaba en la trastienda de su taller, a la que también acudían, entre otros, el citado Vicente García de la Huerta101. Recordemos que era un momento en el que se asistía a un 93 ORTOLA (Ed.), 2000: 82. 94 SEVILLA ARROYO, 1997: 69. 95 VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: I, 96, y n. 445. 96 Así se desprende del manuscrito conservado en el British Museum que fue de su propiedad, titulado Descripción de varias cosas notavles (sic) que se vieron en la carrera por donde pasó el Rey nuestro Señor y su Real familia el dia 29 de marzo del año de 1785. GAYANGOS, 1875-1893: I, 39, Eg. 555, 4. 97 CRUZ VILLALÓN, 2014b: 168, n. 3, donde recoge el citado expediente custodiado en el AGP, leg. 240. 98 GALLARDO, 1863-1889: III, col. 1102 (núm. 3358); BAUTISTA, 2020: 22-23. 99 GARCÍA MORALES, 1968-1972: 98, 103 y 107-126. 100 GARCÍA MORALES, 1968-1972: 102, 113-114. Sobre La política editorial de Campomanes, GIL FERNÁNDEZ, 1976: 73-84. 101 RODRÍGUEZ RUIZ, 2013: 275.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 33 ~ verdadero renacer de la imprenta hispana, en un panorama que estaba dominado por las figuras de Joaquín Ibarra (1725-1785), Benito Monfort (1716-1785) y el citado Sancha102. La afición de Campomanes por los libros de geografía nos permite hablar también de su faceta como geógrafo. Según Manso Porto103 ‒de quien tomo las siguientes notas‒, cuando asumió la dirección de la Academia de la Historia tras la muerte de Montiano (†1764), le dio un nuevo impulso al primer proyecto científico que emprendiera la Institución en la ya entonces lejana fecha de 1737, para confeccionar el que sería el Diccionario geográfico-histórico de España104. En 1772 el Fiscal entregó dos tomos manuscritos con los pueblos de España que él mismo había ordenado alfabéticamente entre 1761 y 1762105; y en 1766 ya había expuesto el método de escribir las “cédulas” o entradas en el Diccionario106. Las dimensiones del proyecto se deducen de las solicitudes que se hicieron a la Real Hacienda para contar con los libros y documentos formados en 1753 a fin de establecer la Única Contribución tocante a Castilla; y de la copia que se sacó en 1773 para la Academia107 de las Relaciones topográficas de los pueblos de España hechas de orden de Felipe II de 1576 (1575-1581)108, así como del Memorial que el historiador y literato Luis Hurtado de Toledo (c.1523-1590) redactó sobre la imperial ciudad de Toledo en 1576 para dar respuesta al citado Interrogatorio de Felipe II sobre los pueblos de España109. Campomanes también mantuvo una buena relación con el geógrafo real (desde 1770), cartógrafo, editor y grabador de mapas Tomás López (1730-1802)110, quien ingresó en la Real Academia de la Historia en 1776 a propuesta del propio Fiscal, entonces Director de la Corporación111. Recordemos que López había delineado el 102 MACIÁ GÓMEZ, 1990: 161. 103 Tomo las siguientes notas del trabajo de esta investigadora, a cuyo cargo estuvo el catálogo de dibujos y mapas de VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: II, 714. Con mayor amplitud, Manso Porto había desarrollado estos aspectos en el capítulo dedicado al Diccionario geográfico-histórico de España en LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 155-214, passim. 104 LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 155. 105 Se trata del manuscrito titulado Guía de cartas para todas las ciudades, villas y lugares del Reino de España, encuadernado en dos volúmenes, de la RAH, sign. 9/4759-4760. MANSO PORTO, 2005b: 104. LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 159. VELÁZQUEZ DE VELASCO, 2015: II, 714, n. 317. 106 MANSO PORTO, 2005a: 299. LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 158. 107 RAH, sign. 9/3954 a 3960. 108 ZARCO CUEVAS, 1924-1929: II, 66-84 (sign. mss. J-I-12 a J-I-18). El arco cronológico que aporto lo tomo del trabajo de CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, 2003: 446. 109 El manuscrito se conserva en la Biblioteca del monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial. ZARCO CUEVAS, 1924-1929: II, 243 (sign. ms. L-II-4). Hay copia del siglo XVIII en la RAH, sign. 9-5514. LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 159-166 (passim), y 202. 110 Sobre el geógrafo, remitimos al trabajo de LÍTER MAYAYO, 2002: 9-18, donde se aporta una amplia bibliografía. 111 LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 248.
Vicente Méndez Hernán ~ 34 ~ Mapa de las Carreras de Posta en España (1760), que hizo Ricardo Wall para ilustrar el libro de Campomanes con el Itinerario de las carreras de posta de dentro, y fuera del Reyno (1761), y en él había esbozado la red radial que se extendía a partir de Madrid (ver Fig. 11)112. El Fiscal estaba al día de los mapas que Tomás López publicaba113, y a través de su obra cartográfica nos consta que en 1780 Campomanes “estuvo en la puebla de Guadalupe y mandó sacar copia de un plano antiguo” de la serranía y despoblados, y proporcionó una serie de “observaciones” que hizo llegar al geógrafo, ordenando sacar el Mapa geográfico de las sierras de Guadalupe (1781) y grabarlo114. Es posible que en el marco de aquella estancia surgiera el Viaje a Extremadura y Andalucía que se conserva manuscrito y sin fecha en el Archivo Campomanes, y que principió “Caminando desde Guadalupe […]”115. LOS MANUSCRITOS CONSERVADOS DEL VIAJE A EXTREMADURA Campomanes describió minuciosamente el viaje que hizo en la primavera de 1778 al Coto de su propiedad, y de aquella detallada descripción que presentó al Consejo nos han llegado varias copias. Una de ellas aún estaba en propiedad de la familia cuando el sacerdote Esteban Rodríguez Amaya (1895-1956) publicó la relación del viaje en 1948116 a partir de “una copia con todas las garantías de autenticidad”117 que había llegado a sus manos, propiedad de los descendientes de Campomanes118. El Viaje a Extremadura no fue la única obra que Rodríguez Amaya tuvo en su poder procedente de la biblioteca del Fiscal; a este fondo también había pertenecido el manuscrito titulado Diversas Curiosidades (1601), que el sacerdote adquirió, y regaló a su amigo Rodríguez-Moñino en marzo de 1951119. La copia manuscrita que conserva la Real Academia de la Historia es, tal vez, la que más se ha reproducido. Se trata de un volumen en folio con los Viajes del Sr. Pedro Rodríguez Campomanes, siendo presidente del Honrado Consejo de la Mesta en 112 CAMPOMANES, 1761: el mapa se incluye a continuación de la página 311, antes de analizar los precios de las postas. 113 CAMPOMANES, [1778-1802] 2004: I, 260. 114 Mapa geográfico de las sierras de Guadalupe, con los terrenos inmediatos, Comprehendidos entre los Ríos Tajo y Guadiana. RAH, Departamento de Cartografía y Artes Gráficas, sign. C-011-001-11. LÓPEZ GÓMEZ/ MANSO PORTO, 2006: 287 (núm. 11). La referencia sobre la estancia en Guadalupe la tomo de LÍTER MAYAYO/SANCHIS BALLESTER, 1998: 46, núm. 220. 115 FUE/AC, 22-31, s.l., s.f. 116 RODRÍGUEZ AMAYA, 1948: 199-246. 117 RODRÍGUEZ AMAYA, 1948: 200. 118 CANTO, 2000: 77, n. 199. CANTO, 2003: 14, n. 30. 119 RODRÍGUEZ-MOÑINO, 1954: 353 y 355; GALLARDO, 1863-1889: IV, col. 1243 (núm. 4436). La obra forma parte del legado Rodríguez-Moñino a la Biblioteca de la Real Academia Española, sign. RM-6925. El dato sobre el ingreso del ejemplar en los anaqueles del filólogo lo tomo del catálogo automatizado de la Biblioteca de la Academia.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 35 ~ los años 1778, y 1779120. Según describe Alicia Mª Canto, se trata de la memoria, encuadernada en piel y con una letra muy cuidada, del Viaje de Extremadura, firmado ‒al final‒ en Madrid el 4 de mayo de 1778; y de la Minuta de la relación del viaje a las Sierras y Castilla La Vieja, con motivo de mi salida a presidir el Consejo de Jadraque (Guadalajara), fechado el 30 de octubre de 1779121. Los dos manuscritos fueron depositados en la Corporación por el propio Campomanes el 27 de enero de 1780, y ambos se encuadernaron en un único volumen en 1786 por un importe de 14 reales abonados al librero Antonio de Sancha122. Del viaje a las tierras extremeñas existen ediciones de 2006123, 2009124 y 2011125, además del análisis que la profesora Cruz Villalón hizo del mismo en 2014 bajo el título Campomanes, Extremadura y Portugal126. Con respecto a la de 2009, Morán Sánchez solo recogió las descripciones sobre Mérida y sus restos arqueológicos, que detallaba el Conde, y para los cuales éste había contado con las notas que Antonio Ponz le enviara en la carta que firmó en Cáceres el 2 de agosto de 1772, dándole también noticias de Castra Caecilia127. Se conservan dos manuscritos más del Viaje extremeño. Uno de ellos en la Sección Consejos del Archivo Histórico Nacional128. Y el cuarto en la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional de España129, también fechado en Madrid el 4 de mayo de 1778; procede de la colección del historiador, arabista y bibliógrafo sevillano Pascual de Gayangos y Arce (1809-1897), adquirida por el Estado en 1899130. Esta copia debió ser encargada a un amanuense, ya que la caligrafía es distinta a la del ejemplar de la Academia de la Historia. Asimismo, en el Archivo del Conde de Campomanes se conservan dos expedientes relacionados con la región extremeña. El primero lleva por título en la ficha catalográfica Itinerario de un viaje por etapas desde Madrid al Coto (de Campomanes) y otros 120 RAH, MSS/9-5539. 121 SÁNCHEZ MOLLEDO/NIETO CALLÉN, 2006: 35, n. 23. 122 LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 166. Por el trabajo de la copia que se hizo al presentar los manuscritos en la Junta Académica celebrada el 27 de enero de 1780, se abonaron 54 reales a Pedro de la Peña. CAMPOMANES, [1778] 2006: 20, n. 8 (edición de Sáchez Molledo y Nieto Callén, de quienes tomo el dato aportado). 123 SÁNCHEZ MOLLEDO/NIETO CALLÉN, 2006: 175-223. 124 MORÁN SÁNCHEZ, 2009: 101-102, y Apéndice 28, 270-274. 125 CAMPOMANES, [1778] 2011: 11-70. 126 CRUZ VILLALÓN, 2014b: 167-192. 127 CARRETE PARRONDO, 1978: 179-180. CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 381-382, núm. 237. FUE/AC, 48-102, pp. 1-5. 128 AHN, Consejos, leg. 675, núm. 18, 2ª parte (que cita SÁNCHEZ MOLLEDO/NIETO CALLÉN, 2006: 19); y Consejos, leg. 1644, Observaciones hechas en un viaje a Extremadura. 129 BNE, MSS/17728, que citamos como CAMPOMANES, 1778 (según recogemos en la bibliografía). 130 ROCA, 1904: 10, núm. 21; y la Advertencia, donde consta la fecha de adquisición de la colección, s/p.
Vicente Méndez Hernán ~ 36 ~ datos descriptivos de viajes hacia Extremadura, sin constar lugar ni fecha131. Es una especie de borrador o, mejor aún, de apuntes que el Fiscal fuera anotando en alguno de los viajes que hizo a la región, en los que se advierten párrafos coincidentes con los manuscritos antes citados y otros, en peor caligrafía, que vienen a complementarlos. Al inicio del expediente tenemos un resumen de las jornadas que habría de cubrir desde Madrid hasta llegar a la finca un lunes ya por la noche, después de un viaje desarrollado en cinco etapas132. El segundo de los documentos se titula Viaje a Extremadura y Andalucía, según el Catálogo del Archivo, y tampoco consta ni lugar ni fecha133. Se dedica en gran parte a la descripción de los Ibores, Guadalupe, etc., por lo que se podría relacionar con el viaje que el Fiscal hizo a esta última localidad en 1780, según hemos visto y sabemos a través de Tomás López134. OBJETIVO Y ESTRUCTURA DEL VIAJE DE CAMPOMANES A EXTREMADURA135 Campomanes fue un viajero de la Ilustración, y su propósito al acometer el viaje a Extremadura en abril de 1778 no fue otro que intentar mejorar la situación socioeconómica de la zona por la que atravesaba el camino que unía Madrid con Badajoz. Las descripciones de los terrenos, cursos de agua, puentes, acueductos, áreas agrícolas, fábricas o despoblados, se acompañan de una serie de ideas para mejorar las infraestructuras o repoblar los parajes adyacentes al camino, que él mismo denominó como desiertos. Y todo ello con el firme propósito de elevar su memoria al Consejo de Castilla en aras de mejorar las vías de comunicación con Lisboa aprovechando que era su Primer Fiscal. El momento era propicio para ello, pues se acababa de establecer con Portugal el conocido Tratado del Pardo, firmado el 11 de marzo de 1778 entre Carlos III y su hermana la Reina Viuda de Portugal Dña. María Ana Victoria (1718-1781), que actuó en nombre de su hija María I de Portugal (1734-1816), quien había ceñido la corona portuguesa el año anterior. Carlos III firmó la Real Cédula preceptiva una vez “visto [el asunto] en el mi Consejo con lo expuesto por mis Fiscales”136, por lo que Campomanes fue testigo directo del proceso; y de hecho, lo tuvo en cuenta en su viaje, pues en alguna ocasión se refirió a ese camino como 131 FUE/AC, 14-15. CEJUDO LÓPEZ, 1975: 66. 132 FUE/AC, 14-15, s.f., p. 5 (paginación del autor). 133 FUE/AC, 22-31. CEJUDO LÓPEZ, 1975: 129. 134 LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 287 (núm. 11). LÍTER MAYAYO/SANCHIS BALLESTER, 1998: 46, núm. 220. 135 El análisis del viaje lo vamos a desarrollar a partir de la copia conservada en la Biblioteca Nacional: CAMPOMANES, 1778. 136 REAL CÉDULA, [1778] 1779: s/p.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 37 ~ “transito preciso de todos los embajadores” que vengan de Lisboa. Y estaba al día del viaje de la Reina Madre portuguesa a Madrid para firmar el Tratado, pues describe la jornada en la que “se eligió la ruta de Cebolla teniendo la comodidad aquel Pueblo de la casa del Conde de Oropesa”137; o las mejoras que se habían hecho en el camino: desde “el viage de la Reyna fidelísima se ha suavizado la cuesta que sube á Oropesa”138. Sin embargo, y a pesar de todo, el interés que tuvo Campomanes en su viaje fue estrictamente personal, para “negocios propios”, según consta en el permiso que el Rey le concedió139 y él mismo refirió en el memorial de su viaje: “Con motivo de mi viaje a Extremadura a negocios propios juzgué ser de mi obligacion examinar lo que al mismo tiempo encontrase digno de la noticia del Consejo, cuyos desvelos estan siempre fixos en promover la vtilidad publica, y el servicio de S.M. Vno de los principales objetos del gobierno es facilitar los transitos y comunicaciones de las gentes. Con la amistad y buena correspondencia que el R.N.S. acaba de establecer por el tratado de 11 de marzo de este año [1778] con la Corte de Lisboa es regular se haga comun el transito de Madrid a Badajoz, y es otra causa que obliga a mejorar en todo lo preciso aquel transito. Yo he andado este camino hasta Cubillana [en Mérida140] distante 7 leguas de aquella ciudad [de Badajoz], y como lo consideré atentamente he advertido 137 CAMPOMANES, 1778: 27-28. 138 CAMPOMANES, 1778: 40. 139 CAMPOMANES [1778-1802] 2004: 24, núm. 8. 140 Se trata del cortijo de Cubillana, situado a unos 12 km al oeste de Mérida, junto al río Guadiana, para cuya construcción se aprovecharon las ruinas del monasterio visigodo de Cauliana, construido en el emplazamiento de una villa romana. CRUZ VILLALÓN, 1985: 417. ÁLVAREZ MARTÍNEZ/BARRERA ANTÓN/VELÁZQUEZ JIMÉNEZ, 1985: 122. Figura 4. Moreno [Juan Moreno Díez (?)], Modo de formar el Pleno del Consejo. Grabado calcográfico a toda plana, incluido en la obra de Antonio Martínez Salazar titulada Colección de memorias y noticias del Gobierno General y Político del Consejo… Madrid: Oficina de Antonio Sanz, 1764 [1].
Vicente Méndez Hernán ~ 38 ~ que se halla muy mejorado en cumplimiento de las ordenes de S.M. y de las del Consejo expedidas con motivo de la venida de la Reyna Fidelisima de Portugal, de suerte que es en el estado actual transitable para todo genero de Carruages, y creo se puede poner en solida perfeccion con menos costo que la mayor parte de la carreteras generales del Reyno con solo hacer algunas obras de que voy á dar individualización instructiva.”141 Campomanes emprendió su viaje el jueves 9 de abril, a las cinco de la mañana142; el día 25 de dicho mes ya estaba de vuelta en Casarrubios del Monte (Toledo)143, y el “domingo 26 de abril” llegó a Madrid144. El camino lo había dividido “en quatro trozos”: 1. El “primero desde Madrid a la venta y Puente del Rio Alberche. 2. El segundo pasado el Rio hasta el Tajo y Puente de Almaraz. 3. El tercero hasta Guadiana y puente de Merida. 4. El quarto y ultimo hasta el arroyo de Caya mas allá de Badajoz en que está la raya y frontera de Portugal.”145 Sin embargo, el periplo en sí mismo debió durar alguna jornada más considerando las leguas que separan Madrid de Badajoz. Según los apuntes de sus viajes a la tierra extremeña, el trayecto de Madrid al Coto emeritense se desarrollaba en 58 leguas y cinco jornadas146, a las que hay que unir las 7 leguas que distan de Cubillana (Mérida) a Badajoz; un total de 65 leguas de camino. En el viaje que el francés Etienne de Silhouette (1709-1767) hizo por España a partir de su entrada en el país el 31 de agosto de 1729, dejó constancia que las “jornadas ordinarias son de cerca de diez leguas, a una legua por hora […]”147, trayecto diario que también se recogía en el Diccionario de Autoridades (1726-1739) de la Real Academia Española (1713)148. De lo expuesto se deduce que el viaje de Campomanes a Extremadura tuvo una duración aproximada de 6 días y medio de ida y otros tantos de vuelta, desarrollado entre los días 9 y 26 de abril. Y si descontamos de este intervalo los días que duró el viaje propiamente dicho, podemos argüir que el Fiscal pasó alrededor de cuatro días en su finca emeritense, un espacio temporal en el que se interrumpe su correspondencia149. 141 CAMPOMANES, 1778: 1-3. 142 VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1997a: 434. 143 CAMPOMANES, 1778: 11. 144 CAMPOMANES, 1778: 99. La cita textual sobre el día de la semana en que regresó a la Corte procede de ÁLVAREZ SÁENZ DE BURUAGA, 1994: 181. 145 CAMPOMANES, 1778: 3. 146 FUE/AC: 14-15. 147 GARCÍA MERCADAL, 1999: IV, 615. 148 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 1726-1739: IV (año 1734), 380. 149 CAMPOMANES, [1778-1802] 2004: I, 24-26, núms. 9 (6 de abril de 1778) y 10 (25 de abril de 1778).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 39 ~ El proyecto que tenía Campomanes de remitir el memorial de su viaje al Consejo se constata a través de las continuas alusiones que hace al mismo, a sus providencias y a los expedientes que obraban en su seno. Así sucedía con la obra de “un puente de piedra en Navalcarnero” para vadear el río Guadarrama y sustituir al que se había hecho de madera “para el paso de la Reyna de Portugal”; o el relativo a la construcción de otro puente sobre el río Alberche. También elevó al Consejo todo tipo de propuestas, como las canalizaciones que estimó necesario hacer en Casarrubios del Monte150. Campomanes entregó su memorial al escribano de gobierno del Consejo de Castilla después de firmar el manuscrito con la relación de su viaje el día 4 de mayo de 1778151. Y las primeras resoluciones no se hicieron esperar, como veremos en el capítulo siguiente. EL COTO DE CAMPOMANES, UN DESTINO EN LA TIERRA EXTREMEÑA Aquellos “negocios propios” a los que aludía Campomanes en la memoria de su viaje a Extremadura debían estar relacionados con el Coto que Carlos III le había concedido en 1771. Jerónimo de Ustáriz y Tovar (1735-1809), II Marqués de Ustáriz e Intendente de la provincia extremeña, había sido el encargado de reconocer la finca, sus límites, dirigir el amojonamiento y entregar al Fiscal su nueva propiedad152, de la que tomó posesión Diego de Vargas Carvajal, amigo y apoderado de Campomanes153, y administrador del Coto tras la entrevista que mantuvo con él Francisco Torrejón en mayo de 1770, y una vez “que en nada de lo sustancial le hallé discorde”, según afirmaba el que fuera Receptor General de Penas de Cámara y Gastos de la Justicia del Reino154. Madoz ubicaba el Coto en el término de Trujillanos155, aunque la propiedad se extendía entre los de Mirandilla156 y San Pedro de Mérida, donde lo describió en 1849 del tenor siguiente: “Y comprende una dehesa con casa, coto, olivar y molino de aceite, del conde de Campomanes, en donde hay una ermita destruida con el titulo de Nuestra 150 CAMPOMANES, 1778: 4, 9, 11 y 28-29. 151 VALLEJO GARCÍA-HEVIA, 1997a: 437. 152 CASTRO MONSALVE, 1996a: 405. 153 Se conserva el recibo de poder que le envió Campomanes desde Madrid el 17 de enero de 1772 para la toma de posesión del terreno (CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 273, núm. 164), y el acuse de recibo que Vargas Carvajal le remitió desde Mérida con fecha de 21 de enero de 1772 (CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 274-275, núm. 166). 154 CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 248-252, núm. 143 (la cita textual en pág. 248). 155 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: II, 171. 156 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: III, 348.
Vicente Méndez Hernán ~ 40 ~ Señora de la Cañada; muchos montes de encina y jarales por todos lados; mil fanegas de tierra de labor, y como 12 fanegas de viñas.”157 Antonio Ponz ya advirtió las posibilidades de la finca en la citada carta que firmó en Cáceres y le envió a Campomanes el 2 de agosto de 1772, fruto del viaje que el abate hizo a Extremadura durante ese año158. En la misiva se hacía eco de la finca y, una vez descritos los restos arqueológicos emeritenses, añadía lo siguiente sobre el cultivo del Coto: “Bien se ve que los Romanos conocieron mejor este importante país, y por eso causa maior lastima el verlo ahora tan despoblado y de tan poco util para sus naturales. Espero que V.Y. dara a todos ellos un exemplo grande de cultivo en su territorio que posee junto á Merida, el qual segun io entiendo tiene disposición admirable para qualquier cosa […]”159. El Coto se ubica en un paraje privilegiado; en su seno nace el arroyuelo de Albarregas160, y la finca limita hacia levante con el embalse romano de Cornalvo, al que se identifica en la documentación como la charca grande o charca de Cornalvo. En la carta que el coronel e ingeniero Pedro Ruiz de Olano (1706-?) le envió al Fiscal desde Badajoz el 5 de junio de 1772, donde se encontraba elaborando el plano de esta plaza y sus contornos161, se conserva una sucinta descripción de la dehesa, sus charcas, y una alusión al molino de papel que el Fiscal tenía pensado construir: “Por el plano reconocerá V.I. que entre el Coto y la charcha de Cornalvo no hay distancia alguna, pues ésta es límite de aquél; y en cuanto a la construcción de molino, digo que existe uno al poniente de la charca (inmediato a otra pequeña charca [ubicada en las faldas de la sierra de Trujillanos162]), que muele con el agua que sale por un conducto subterráneo de la charca de Cornalvo y vierte sus aguas en la pequeña, de que resulta quedarse en seco algunos veranos; y, en cuanto a riego, no es posible, porque está más baja el agua que el terreno del Coto.”163 El plano al que Ruiz de Olano hace referencia es posible que se relacione con el conservado en el Archivo Histórico Nacional, donde está catalogado un dibujo de parte del coto de Campomanes, cerca de Mérida, junto al lugar de Mirandilla, fechado en 1771 (Fig. 5)164; el ingeniero se habría hecho cargo de su ejecución por mediación 157 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: IV: 29. 158 SÁNCHEZ CANTÓN, 1925: 313. 159 CARRETE PARRONDO, 1978: 179-180. CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 381-382, núm. 237. FUE/AC, 48-102, p. 4 (citamos la referencia documental de esta carta dada su relación con la región extremeña). 160 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 37. 161 CAPEL SÁEZ, 1983: 414. 162 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: II, 5. 163 CAMPOMANES, [1778-1802] 2004: II, 669-670, núm. 655. 164 AHN, Consejos, MPD, 2802. En el dibujo no consta el legajo y expediente de procedencia.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 41 ~ del citado Ustáriz, quien se refería a este proyecto en una carta fechada en Badajoz en enero de 1772165. La charca grande figura en el dibujo con el núm. 15, y la pequeña que cita Ruiz de Olano con el núm. 16, todo lo cual se corresponde con una finca dotada de abundantes recursos de agua; de hecho, los valles del Borbollón (núm. 13 en el dibujo) y de la Navilla (debe ser el núm. 8) contaban con sus propios manantiales y, por tanto, con la posibilidad de restablecer la explotación de antiguas huertas abandonadas, según recoge en su trabajo Concepción de Castro166. El que no hubiera distancia “entre el Coto y la charca de Cornalvo […], pues ésta es límite de aquél”167, unido a la inclinación del Fiscal hacia las antigüedades168 y el potencial de los recursos hídricos de la finca, le llevaron a reparar las obras romanas y a construir un molino de papel, para cuyo funcionamiento se aprovecharían las 165 CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 272-277, núms. 163, 164 y 167. 166 CASTRO MONSALVE, 1996a: 406. 167 CAMPOMANES, [1778-1802] 2004: II, 669-670, núm. 655; la cita textual en la P.D. 168 ALMAGRO-GORBEA, 2003: 117-159. En un informe que había elevado el 6 de agosto de 1760 a Ricardo Wall, Campomanes había hecho un análisis de los puentes y calzadas que era necesario construir de nuevo, haciendo hincapié en la solidez y en la conveniencia de conocer la estructura y fundamentos de la obra pública romana. FUE/AC, 14-18. CRUZ VILLALÓN, 2014b: 190. Figura 5. Dibujo de parte del Coto de Campomanes, cerca de Mérida, junto al lugar de Mirandilla, 1771. Dibujo a tinta y aguada de colores sobre papel, con explicación manuscrita. Sin escala. 210 x 300 mm. AHN, Consejos, MPD, 2802.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 49 ~ 3 EL CRECIENTE INTERÉS POR LOS CAMINOS DURANTE EL SIGLO XVIII UNA APROXIMACIÓN A LA EVOLUCIÓN LEGISLATIVA El interés sostenido que existió en España durante los siglos XVI y XVII por las obras públicas no cristalizó hasta la centuria siguiente, momento en el que se sentaron las bases para consolidar las modernas infraestructuras190. Sin embargo, en los caminos apenas se había invertido esfuerzo alguno por el trazado y mejora de los mismos desde tiempos de los romanos, a excepción ‒por ejemplo‒ de los trazados militares del siglo XVI que se hicieron precisos para el transporte de armamentos y ejércitos. Sin embargo, los caminos existían, pero fruto muchas veces del trazo “espontáneo […] que se hace al andar”, de modo que “todo estaba por hacer” a comienzos del siglo XVIII191. Gómez de la Serna señala la incorporación del Servicio de los Correos Mayores a la Corona en 1706 como uno de los primeros pasos encaminados a la renovación de nuestra red viaria, de cuyo estado tenían que informar al Consejo los Intendentes de cada provincia, según la Instrucción que para ello se dio en 1718192. En su artículo núm. 47 recogía que será “continuo su cuidado à la recomposicion de los caminos, puentes, y calçadas”193, con la obligación de introducir las señales necesarias cuando “huviere mas de un camino” (art. 49)194, y, asimismo, de cuidar por su seguridad (art. 51)195. 190 Un análisis de estos aspectos en CORELLA SUÁREZ, 1997: 457. 191 GÓMEZ DE LA SERNA, 1974: 22 y 27; las ideas que plasmo en este apartado las tomo de este trabajo, del capítulo titulado Los caminos que se abren en el siglo XVIII, pp. 22-29. 192 GÓMEZ DE LA SERNA, 1974: 27. Se trata de la Ordenanza de 4 de Julio de 1718 para el establecimiento é instruccion de Intendentes para Tesorero General, Pagadores y Contadores de los Ejercitos y Provincias. ORDENANZA, 1718 (1720). 193 ORDENANZA, 1718 (1720): art. 47, pp. 49-50. 194 ORDENANZA, 1718 (1720): art. 49, pp. 51-52. 195 ORDENANZA, 1718 (1720): art. 51, p. 55.
Vicente Méndez Hernán ~ 50 ~ La Instrucción de 1718 y el Reglamento de 1720196 tuvieron su reflejo en el primer mapa que se conserva con los itinerarios de postas en España, publicado en París en 1721 a cargo del cartógrafo francés Alexis-Hubert Jaillot (1632-1712) y a instancias de José Martínez de Grimaldo, Marqués de Grimaldo (1660-1733) y Primer Secretario del Despacho de Estado durante el reinado de Felipe V197. Según recoge la Biblioteca Nacional de España, depositaria del mapa desde su adquisición por el Estado español en 2019, en él se aprecian los itinerarios trazados de una forma radial a partir del centro situado en Madrid: el de Levante, Nordeste, Norte, Galicia, Extremadura y Andalucía, además ‒entre otros‒ del itinerario transversal de Burgos a Lisboa por Salamanca198 (Fig. 9). Figura 9. Alexis-Hubert Jaillot, L’Espagne divisée en tous ses Royaumes et Principautés oú sont exactement recueillies et observées toutes les Routes de Postes d`Espagne... Par ordre de Son Excellence Monseigneur le Marquis de Grimaldo Ministre et Secretaire d’Etat de sa Majesté Catholique. París, Chez H. Iaillot, 1721. Biblioteca Nacional de España, MR/9/51. Según continúa afirmando Gómez de la Serna ‒a quien sigo en la exposición de estas ideas‒, a pesar de haber organizado las postas para los viajes en caballería, porque en carruaje no sería posible hasta el reinado de Carlos III, la Instrucción de 1718 no dio 196 RELAMENTO, 1720. 197 BNE, MR/9/51. 198 http://www.bne.gob.es/es/AreaPrensa/noticias2019/0517-compra-del-mapa-de-espana-1721.html, de donde tomo la descripción de los itinerarios citados [fecha de consulta: 19/11/2020].
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 51 ~ sus frutos hasta el reinado de Fernando VI gracias a la creación de la Superintendencia General de Postas, Correos y Estafetas de 1749, y a la Ordenanza de 13 de octubre de este mismo año199 por la que se restablecía y actualizaba la de 1718200. La única diferencia fue el mapa de cada provincia que se debía acometer, “en que se distingan, y señalen los Terminos que son Realengos, de los de Señorìo, y Abadengos, sus Bosques, y Rios, ò Lagos […]”201. Zenón de Somodevilla y Bengoechea, más conocido como Marqués de la Ensenada (1702-1781), fue el encargado de la nueva Ordenanza de 1749, relacionada, a su vez, con la Real Junta de Única Contribución y el Catastro que lleva su nombre y que ese mismo año se iniciaba (1749-1756), fruto de la política centralista borbónica; en adelante, las obras serían sufragadas por el Tesoro Público. En lo que a nosotros respecta, la Ordenanza de 1749 fue el arranque de la construcción de la red de carreras españolas, puesto que antes de ser promulgada “no existían en España carreteras propiamente dichas”202. En la nueva legislación se planeó un criterio científico para el trazado de los nuevos caminos, lo que hizo posible sentar las bases para superar la descentralizada red de los Austrias que aún se mantenía a mediados del siglo XVIII203. En relación con la Ordenanza de 1749, el jurista valenciano Tomás Manuel Fernández de Mesa (c.1715-1772) publicaba el Tratado legal y político de caminos públicos y posadas entre 1755 y 1756, en el que aportaba, entre otros aspectos, el modelo de “Representación de un camino español á la Romana de Madrid á Alicante, y otros caminos, y puentes” (Fig. 10) para ilustrar el capítulo XII dedicado a la formación de los caminos romanos204. El autor planteaba la creación de una carretera recta a la cual se unirían otras vías subsidiarias también de forma perpendicular. Señalemos que en dicho grabado se incluyen aspectos como las “Columnas que distinguen las leguas“ (F) o “Las piedras de montar á caballo” (G), dispuestas a lo largo de todo el trazado, al igual que los “Árboles para sombra” (H), las “Sendas enlozadas para los de a pie” (I) y las “Zanjas para desaguar el camino” (K). Añade un diseño de vía de madera para salvar la orografía del terreno al ir “por montes” (L), y que incluía cubiertas (M) y barandas “para evitar el peligro” (N). El encargo a Fernández de Mesa del Tratado de caminos había partido de la iniciativa del Conde de Aranda (1719-1798), ocupado entonces en distintos proyectos de ingeniería205; pero no debió quedar satisfecho y al año siguiente le encomendó un informe al polígrafo benedictino fray Martín Sarmiento (1695-1772), quien firmó 199 ORDENANZA, 1749. 200 GÓMEZ DE LA SERNA, 1974: 27. 201 ORDENANZA, 1749: 8-9. 202 ALZOLA Y MINONDO, 1899: 306. 203 MENÉNDEZ PIDAL, 1951: 120. GÓMEZ DE LA SERNA, 1974: 28. 204 FERNÁNDEZ DE MESA, 1755-1756: 134-145. 205 FERRER BENIMELLI, 2009: 312.
Vicente Méndez Hernán ~ 52 ~ en Madrid, el 21 de julio de 1757206, un extenso dictamen manifestando la necesidad que hay en España de unos buenos Caminos Reales, y de su pública utilidad. Principiaba su dictamen hablando “de los malos, y descompuestos caminos, por donde […] ha sido preciso transitar, en varias Provincias de España”207, y de cómo su construcción y cuidado “en el mundo es tan antigua como la sociedad humana”208. Y hace una descripción de las circunstancias en las que entonces se desarrollaban las “prolijas jornadas” e incomodidades que tenía que asumir el viajero, incluidos los peligros de la ruta así como la falta de una normativa que regulara las ventas y mesones: “Montes, cuestas, precipicios, barrancos, pantanos, torrentes falsos, vados falaces, puentes peligrosos, barcas rotas ó mal seguras, despoblados de todo viviente y vegetable, sin poderse guarecer, ni del sol, ni de las tempestades, ni de la lluvia; incertidumbre de los caminos en la encrucixadas, de la distancia de los lugares, y de sus nombres, del rumbo, de la hora &c. todo esto es un complexo de incomodidades que ha de padecer un caminante, aún quando viene á la Corte. Aún falta mas: fieras, salteadores […], ladrones, rateros avecindados, conocidos y tolerados, mesoneros, venteros, que son de la misma clase, escasez ó 206 REGUERA RODRÍGUEZ, 2006: 44. 207 SARMIENTO, [1757] 1789: 13, §5. 208 SARMIENTO, [1757] 1789: 14, §7. Figura 10. Hipólito Ricarte (?), Representación de un camino español á la Romana de Madrid á Alicante, y otros caminos, y puentes. Grabado calcográfico incluido en la obra de Tomás Manuel Fernández de Mesa titulada Tratado legal y político de caminos públicos y posadas…, Valencia, Joseph Tomás de Lucas, 1755-1756.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 53 ~ falta de alimentos para las caballerías y personas, y la tiranía de los precios, quando los hay, y esos muy malos; falta de camas, y quando las hay, ó siempre muy indignas, ó tal vez apestadas, y que siempre se han de pagar por buenas a falta de establo. […] Finalmente, por no ser infinito, digo que es insufrible la falta de hospitalidad en los lugares de algunos países; quienes para sacudirse de pagar de sus haberes los debidos tributos al Rey, los cargan á los pasageros para que los paguen en los mesones &c. haciendo propios del lugar, lo que es un infame, vergonzoso y notorio latrocinio.”209 La construcción de caminos Reales sería el medio para solventar esa serie de problemas, facilitando “… la comunicacion de unos Españoles con otros; á lo que seguirá el reciproco comercio de sus géneros, frutos y manufacturas. Habiendo seguridad, comodidad y abundancia en los proyectados caminos Reales; y estando estos bien construidos y allanados, será mas fácil y mas pronto el porteo de los géneros en carros, ó en caballerías. […] Esos mismos caminos causarán la utilidad de que las flotas que se conduxeren á Madrid desde el Oceano, vengan con toda seguridad y mas prontitud. […] Tambien las postas Reales sacarán mucha utilidad de los premeditados caminos. En estos se les podrán disponer á trechos fixos, las paradas de los caballos. Y si se permitiere á los particulares el uso de las postas, podrán éstas estar repartidas á trechos semejantes. Del mismo modo se podrán apostar á mayores distancias calesas y coches, en caso que se introduzca ese género de postas en ruedas. Y á la verdad siendo eso práctica en otras naciones, no hallo inconveniente en que eso se introduzca en España. Cueste mas, ó cueste menos, seguramente se podrá compensar el coste, reduciéndose el número de dias de camino á la quinta parte, y con la prontitud de llegar al término de la jornada, que á veces no tiene precio. Las estafetas y correos se entablaron á los principios muy á bulto. Sé que se ha trabajado, y al presente se trabaja en arreglar ese utilísimo invento. Si se hacen los caminos Reales, será muy fácil distribuir las caxas, y arreglar a tales distancias los correos; de modo, que con presteza se comuniquen las cartas á todos los lugares de España, sin los interminables rodeos y demoras que aún hoy subsisten […]”210. El Padre Sarmiento también planteaba que todos los “caminos Reales han de salir desde Madrid á todos los extremos de España”, y que a éstos podría unirse una red secundaria de caminos particulares ‒o provinciales‒ “que los Romanos llamaban vicinal”, así como a las antiguas vías militares romanas. Sarmiento proponía una red radial: “Tirense desde Madrid á las extremidades de España algunas líneas rectas”, 209 SARMIENTO, [1757] 1789: 25-26, §36 y §37. 210 SARMIENTO, [1757] 1789: 27-29, §39 a §43. El subrayado es nuestro.
Vicente Méndez Hernán ~ 54 ~ que serán los nuevos caminos. Su construcción también podría abrir el “campo para restaurar la población de España” lo que, a la postre, disminuiría los despoblados y con ello la posibilidad de tener “tantos sobresaltos y temores de ladrones”, desterrando “la inveterada aversion que en algunos países hay á todo género de plantíos, y aún de vegetables”211. Expone que los caminos reales también podrán servir de “límites mas fixos y ciertos” que los ríos para “deslindar los territorios”212; y que permitirían un mayor conocimiento de la geografía española, de sus lugares y su historia213. Para materializar toda esta obra pública, Sarmiento se refirió a la entonces recién creada Academia de Bellas Artes de San Fernando (1752) y a sus alumnos como los potenciales artífices. La reflexión que hace es muy interesante, y llega a poner en parangón la obra del Palacio Real Nuevo de Madrid con la “Real obra de los caminos”: “En ningun tiempo mejor que en este se podrá esperar lo dicho. La utilísima Academia Real, que ya está establecida, de Arquitectura, Estatuaria y Pintura proveerá de bastantes sujetos. Tengo entendido que en ella hay muchísimos jóvenes que con gusto se aplican, y aprovechan el tiempo. Si esto prosigue, es preciso discurrir obras Reales y públicas en que poderlos emplear, y en las quales sobre adelantar siempre en su facultad respectiva tenga de que alimentarse. Al modo que el nuevo Palacio Real ha sido y es obra en que tantos facultativos se han perfeccionado, y en la que tantos á costa de su trabajo han tenido de que alimentarse; digo lo propio de la magnifica y Real obra de los caminos si se construyen.”214 La construcción de un camino llevaba aparejada la fábrica de “obras muy utiles: v. gr. Puentes, Puentecillos, Calzadas, Vados sólidos y Conductos”215. Y añade el peligro que tenían las barcas existentes para cruzar un río en sustitución de un puente, debido a las “desgracias y muertes que cada dia suceden” y que “se deben contar por centenares”, de modo que este “asunto de barcas peligrosas y excusables pide especial atención en los superiores que han de entender en la construcción de los nuevos caminos Reales”216; y afirma que un “Puente bueno es la mitad de un buen camino; y una buena calzada en terreno pantanoso es Puente y camino bueno. Tambien es precisa especial atencion á los vados, que á veces se mudan, y son tan falsos y peligrosos como las barcas […]”217. 211 SARMIENTO, [1757] 1789: 30-31, §46-§48. La idea de las líneas rectas desde Madrid, en pp. 36-37, §62. El tema de “los caminos de las Provincias” lo desarrolla más adelante, pp. 165 y ss., §370 y ss. 212 SARMIENTO, [1757] 1789: 32-34, §51 a §55 213 SARMIENTO, [1757] 1789: 34-36, §57 a §60. 214 SARMIENTO, [1757] 1789: 72-73, §150. 215 SARMIENTO, [1757] 1789: 73, §151. 216 SARMIENTO, [1757] 1789: 75-76, §157 y §158. 217 SARMIENTO, [1757] 1789: 78-79, §164.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 55 ~ Sarmiento también hace referencia a los caminos de a pie, carros, coches y calesas; a la necesidad de hacer conductos para desviar el agua de lluvia y nieve, o de construir “un paredón muy ancho de piedra, cascajo, broza y tierra, todo bien apaisado” a fin de preservar el trayecto si “es algun barranco ú hondadiza”, que “naturalmente tendrá agua corriente”; e incluso de hacer un “corto rodeo” al objeto de salvar el obstáculo que presente la orografía del terreno218. Y habla de “las columnitas” en las que “se ha de gravar el número de millas que ella dista de Madrid”219. En cuanto a los adornos que debe llevar una carretera, Sarmiento se refiere tanto al trazado de la misma como a los distintos servicios que habría de tener: “El principal adorno de un camino es el que esté bien compuesto, firme, espacioso y sin tropiezos, ni se pueda errar; con los puentes, calzadas, puentecillos, vados necesarios, sin el peligroso embarazo de barcas. Además de lo dicho hay otros adornos diferentes, que son indispensables en un camino. Tales son: habitaciones decentes para hacer mediodía y noche con comodidad; Iglesia para oir misa: casas para Cirujano y Herrador, por lo que puede suceder á un hombre y á una caballería: sombra para defenderse del sol, y cubierto para ampararse de la lluvia y tempestades: señales para saber en qué hora y á qué plaga está el caminante quando está en despoblado: casas en que estén venales y á mediano precio los alimentos para todo género de viajeros y animales: fuentes de trecho en trecho, ó traídas, ó nacidas en el camino; y tabernas de quando en quando.”220 Fray Martín Sarmiento termina su exposición hablando de la conservación de los caminos, a cargo del “primer Ministro de Estado, como Superintendente General de las Postas, Correos y caminos Reales”, quien habrá “de tener en cada Provincia un Juez subalterno, que tenga á su cuidado todos los ramos de caminos Reales que hubiere en la Provincia. Y ese se llamará el Viocuro Provincial”, un término que utiliza a partir del latino “Curator viarum, ó el que cuidaba de los caminos”221. El Padre Sarmiento le remitió su informe al Conde de Aranda el 25 de julio de 1757, cuatro días después de haberlo terminado222. Recordemos que fray Martín era amigo personal de Quer, del citado Aranda y también de Campomanes, quienes acostumbraban a visitarle en su celda del convento benedictino de San Martín en Madrid, donde fray Martín pasó toda su vida desde que tomara los hábitos en 1708223. La estrecha 218 SARMIENTO, [1757] 1789: 81-83, §170 a §176. 219 SARMIENTO, [1757] 1789: 126, §276 y §277. 220 SARMIENTO, [1757] 1789: 135-136, §298. 221 SARMIENTO, [1757] 1789: 200, §453 y §454. 222 REGUERA RODRÍGUEZ, 2006: 43. 223 YEVES ANDRÉS, 1998: II, 560 (núm. 395). En alguna ocasión, Jovellanos hizo referencia a las visitas de Campomanes a su amigo Sarmiento en su celda. Así se recoge en sus Apuntes o pliegos autógrafos con notas biográficas de Campomanes, publicados por GÓMEZ ARTECHE, 1892: 486-487.
Vicente Méndez Hernán ~ 56 ~ amistad que tuvo con el Fiscal justifica el que se refiriera a él como su “dueño, amigo y señor” en la carta que le remitió el 19 de septiembre de 1761224, y que el propio Campomanes llegara a tener un estrecho conocimiento de su biblioteca para situarla entre las más importantes del país225, y a ponderar su atrayente personalidad e importantes escritos, aunque Sarmiento nunca tuviera el ánimo de darlos a conocer a la luz pública226. Frente al criterio del Padre Sarmiento también se alzó el contrario que expuso Jovellanos, partidario de potenciar los caminos dentro de cada provincia a fin de lograr el desarrollo del comercio de cada región227. Sin embargo, la red radial fue la que terminó prevaleciendo, y así se puso de manifiesto en el segundo año de reinado de Carlos III y en el Real Decreto que expidió en Aranjuez el 10 de junio de 1761, para Hacer caminos rectos y sólidos en España, que faciliten el comercio de unas provincias a otras, dando principio por los de Andalucía, Cataluña, Galicia y Valencia228. Esta normativa se considera el germen para los Caminos Reales, dando lugar a nuevos trazados que estuvieron en uso hasta la década de 1970229. Ese mismo año Campomanes publicaba su Itinerario de las carreras de posta de dentro, y fuera del Reyno (1761), donde incluía el mapa que Ricardo Wall había diseñado y Tomás López se había encargado de delinear con las Carreras de Posta en España (1760) (Fig. 11), y el diseño de una red radial de caminos con centro en Madrid. Al año siguiente, el economista irlandés Bernardo Ward (f.s. XVII/p.s. XVIII-c.1779) redactaba su Proyecto económico, una vez que había conocido la realidad española en los viajes que terminó en 1754230. Y fue Campomanes quien “sacó del olvido” dicho proyecto y “formó el prólogo”231; de hecho, en la cubierta de la primera edición de 1779 figura como obra póstuma escrita en 1762232. En esta línea, citemos la idea que Soubeyroux recogió de Reeder sobre los tratados económicos europeos cuya traducción al español favoreció Campomanes, añadiendo que también comentó en sus Discursos muchos proyectos de Medina, Pérez de Herrera, Gutiérrez de los Ríos, etc.233 224 CAMPOMANES, [1778-1802] 2004: II, 618. 225 GARCÍA MORALES, 1968-1972: 121. Sobre la biblioteca de Sarmiento, ENCISO RECIO, 2002: 128132. AMENEIROS RODRÍGUEZ, 2015. 226 GARCÍA MORALES, 1968-1972: 104. Recordemos también la Nota necrológica del P. Martín Sarmiento (s.a.) que hizo Campomanes. FUE/AC, 35-20. 227 REDONDO CASTRO, 1973: 151. 228 REAL DECRETO de 10 de junio de 1761, s/p. 229 ALZOLA Y MINONDO, 1899: 322-323, donde incluye el reglamento de dicho Real Decreto. MENÉNDEZ PIDAL, 1951: 123. NÁRDIZ ORTIZ, 1996: 375. 230 WARD, 1779: III. 231 SEMPERE Y GUARINOS, 1785-1789: II, 106. 232 WARD, 1779: IV. A esta primera edición de la obra siguió otra ese mismo año de 1779 (segunda impresión, Joachin Ibarra), 1782 (tercera impresión, Joachin Ibarra) y 1787 (cuarta impresión, por la viuda de Ibarra, Hijos y Compañía). 233 SOUBEYROUX, 1982: 1004, y nota 7, donde cita la edición de los Discursos sobre el fomento de la industria y educación populares a cargo de J. Reeder, RODRÍGUEZ CAMPOMANES, 1975.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 57 ~ El Proyecto de Ward, miembro del Consejo de Castilla y del Tribunal de la Contaduría Mayor, era el de estimular los intereses de España en materia económica234. Una de las cuestiones fundamentales en las que se centró para ello fue la Comunicación por tierra: “Como no pueda haber ríos navegables, ni canales en todas partes, se ha de suplir esta falta con buenos caminos, cuya utilidad y necesidad se hace patente, viéndose que seis caballerías tiran en un carro mas peso que llevan doce al lomo, y en un camino bueno, é igual bastan quatro caballerías, quando en el que va por tierra quebrada, en que menudean los malos pasos, se necesitan seis; y así vemos que se puede reducir á la tercera parte el coste de transportar nuestros frutos por tierra […]”235. Interesa poner el acento en la necesidad que Ward sentaba para mejorar los caminos que ya existían, además de renovar las vías de comunicación haciendo otras nuevas. 234 URIOL SALCEDO, 1990: I, 250 y ss. 235 WARD, 1779: 54. Figura 11. Tomás López, Mapa de las Carreras de Posta en España, por Ricardo Wall, 1760. Incluido en el libro que Campomanes publicó en 1761 bajo el título Itinerario de las carreras de posta de dentro, y fuera del Reyno, Madrid, Imprenta de Antonio Pérez de Soto. El mapa está dedicado a Carlos III.
Vicente Méndez Hernán ~ 64 ~ [2] Toledo para la Peña de Francia262 [Por Navalmoral hacia Plasencia] “• Talavera, vna. • Oropesa, seis. • La Calçada, dos. • Valparayso, tres. • Naval-Moral, vna. • Almara[z], dos. • Las Barcas de Barazaona, tres. • Malpartida, dos. • Plasencia, vna. • Villar, dos y media. • La Guarilla, dos y media. • La Granja, dos. • El Abadia, dos. • El Aldea, dos. • Soto-Serrano, dos. [Salamanca] • El Alberca, dos. • La Peña de Francia, vna.” [3] Toledo para Guadalupe263 “• Talavera, vna. • La venta de Cierva, tres y med. • La Puente del Arzobispo, dos y m. • El Villar del Pedroso, dos. • La venta de los Nogales, vna y m. • La ve[n]ta de la Magdalena, vna y m. • La venta del Hospital, med. • La venta de la Hermandad, dos. • Guadalupe, legua y media.” Son veinte y siete leguas. 262 PONTÓN, [1705, 1721] 1727: 78-79. 263 PONTÓN, [1705, 1721] 1727: 79.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 65 ~ [4] Valladolid para Lisboa264 [Baños de Montemayor-Alburquerque] “• La Calçada [de Béjar], quatro. • Baños, dos. • Aldea Nueva, tres. • La Venta Malabriga, tres. • La Venta de Caparra, tres. • Carcasones, quatro. • Galisteo, tres. • Gorgera, dos. • Cañaveral, dos. • Las Barcas de Alconete, tres. • Casal de Cazeres, dos. • Arroyo del Puerco, quatro. • La Venta, tres. • Alburquerque, tres. […]” [5] Plasencia para Salamanca265 “• El Villar, tres. • La Xarilla, med. • Aldea Nueva, tres y media. • Baños, dos. • La Calzada [de Béjar], dos. […]” [6] Plasencia para Alburquerque266 “• Grimaldo, cinco. • Cañaveral, dos. • Las Barcas de Alconeta, dos. • La venta del Camarero, tres. • Arroyo del Puerco, dos. • La venta del Texarejo, quatro. • El oro de Juan Davila, media. • Alburquerque, tres y media.” Son veinte y dos leguas. 264 PONTÓN, [1705, 1721] 1727: 52-54. 265 PONTÓN, [1705, 1721] 1727: 85. 266 PONTÓN, [1705, 1721] 1727: 84.
Vicente Méndez Hernán ~ 66 ~ [7] Valladolid para Sevilla267 “• La Calzada [de Béjar], tres. • Baños, dos. • Aldea Nueva, dos. • La Venta de Caparra, tres. • Carcaboso, tres. • Aldeguela, vna. • Galisteo, vna. • La Venta la Barranca, vna. • Holguera, vna. • Cañaveral, dos. • Las Barcas Dalconeta, dos. • El Casar de Caceres, dos. • Caceres, dos. • Aldea del Cano, quatro. • Ventas de las Herrerias, tres. • Alluzen, dos y media. • Merida, dos y media. • La Torre de Mexia, dos y med. • Almendralejo, dos. • Fuente del Maestro, dos. • Los Santos, dos. • Calzadilla, tres. • Fuente de Cantos, vna. • Monesterio, tres. […]” Después de la obra de Pontón, un autor anónimo publicaba en 1735 la quinta edición268 de otra guía con las rutas a través de las cuales enviar las cartas para cuyo estilo y formulario también daba instrucciones. Si se constata que la obra había comenzado a publicarse ya en 1674269, tendríamos una explicación plausible para 267 PONTÓN, [1705, 1721] 1727: 55-57. 268 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756. La guía de caminos incluida en esta obra lleva su propia paginación. 269 La dificultad para concretar las distintas ediciones de esta obra derivan del anonimato de su autor. Solo he podido consultar las ediciones de 1740 y 1756; al carecer de las restantes no es posible afirmar de forma categórica, aunque pienso que sí, que sea la misma que Aguilar Piñal recoge en varias ediciones: la quinta y sexta ediciones de 1735 y 1740, respectivamente (Madrid: a costa de D. Pedro Joseph Alonso y Padilla); 1748 (Pamplona: Herederos de Martínez); 1756 (Barcelona: Rafael Figueró); 1758 (Pamplona: Herederos de Martínez); y 1763 (Barcelona: M. Ángela Martí viuda). Aguilar Piñal, 1981-2001: X, 95 (núm. 652), 96 (núm. 657), 112 (núm. 778), 140 (núm. 1002), 169 (núm. 1244), 175 (núm. 1286), y 200 (núm. 1497), donde consta, cuando se ocupa de la edición de 1763, que la primera impresión del siglo es la de Orihuela (1701), si bien es cierto que la obra había comenzado a publicarse en 1674; también se recoge la cifra de 22 ediciones que aporta Palau para el siglo XVIII, aunque la de 1763, afirma Aguilar Piñal, fue la más completa y difundida.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 67 ~ justificar que su autor no aporte nada nuevo a lo que ya conocíamos a partir de la guía de Pedro Pontón y de Villuga. En la edición de 1756 aparecen los mismos itinerarios con mínimas diferencias: [1] Zaragoza para Lisboa: se repite el mismo trayecto270, y también el que cubría el camino desde Toledo para Évora271. La única diferencia la tenemos en este último, donde la venta de la Vadera figura como de la Vereda, y la venta Varagena como de Barchina. [2] Toledo para la Peña de Francia: la ruta y el trayecto son los mismos272, salvo el nombre de las “Barcas de Barazaona” [Bazagona], que figura como las barcas de Barchina. [3] Toledo para Guadalupe: igual que en la guía de Pontón273. [4] Valladolid para Lisboa: el único cambio lo tenemos en el nombre de la venta Malabriga, que figura como de Mal Abrigo274. [5] Plasencia para Salamanca: se repite la ruta que trazó Pontón275. [6] Plasencia para Alburquerque: no hay cambios en las jornadas276. [7] Valladolid para Sevilla: este itinerario también es similar277. La renovación de las guías de viaje vendría de manos del libero José Matías Escribano, quien tenía su establecimiento abierto en la madrileña Puerta del Sol, entre las calles Mayor y Arenal, en 1758278, año de la publicación de su Itinerario español o Guía de caminos para ir desde Madrid a todas las ciudades de España. La importancia de esta obra reside, en palabras de Menéndez-Pidal, en que su autor recurrió a información directa para establecer las distintas rutas, desterrando los muchos errores que tenían las guías de caminos que circulaban a mediados de la centuria279. Las distintas ediciones de la obra son prueba de la importancia que tuvo en su momento280. Escribano ya diseñaba una red radial de caminos con centro en Madrid (Fig. 16), similar a la que ya se había recogido en el mapa de las carreras de postas de 1721. 270 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 51-53. 271 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 42. 272 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 43-43. 273 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 43. 274 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 47-48. 275 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 28-29. 276 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 28. 277 ANÓNIMO [17355, 17406] 1756: 49-50. 278 VINDEL, 1958: 28. 279 MENÉNDEZ PIDAL, 1951: 122-123. 280 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796].
Vicente Méndez Hernán ~ 68 ~ Figura 16. Gonzalo Méndez Pidal, Itinerario español o guía de caminos para ir desde Madrid a todas las ciudades de España (Caminos de rueda), a partir de la obra de José Matías Escribano (1757), 1951. Escala 200 km [= 11 cm]. Madrid, RAH, Departamento de Cartografía y Artes Gráficas, sign. C-V-n 31.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 69 ~ Uno de los atractivos de este repertorio reside en la agrupación que hizo su autor de los distintos caminos de ruedas en función de las áreas geográficas por las que discurrían, de modo que los itinerarios de Extremadura figuran agrupados en un mismo capítulo junto a los de Portugal. El primero que señala es el que unía Madrid, Badajoz y Lisboa, pasando por las ciudades de Trujillo y Mérida, “y sirve de guía al margen para otras Ciudades, y Villas grandes”281. Esta ruta se inicia en la región por Navalmoral de la Mata, y es interesante por el hecho de incluir los ríos y puentes que segmentaban el iter. Las rutas que Escribano planteaba abarcaban toda la región: [1] “Madrid para Badajoz y Lisboa: pasa por las Ciudades de Trugillo, y Merida; y sirve de guía al margen para otras Ciudades, y Villas grandes”282 “Comienza Estremadura • Navalmoral, 4 • Espadañal, I • Almaraz, I Rio Tajo, y Puente • La Venta Nueva, I • Las Casas del Puerto, I • Jaraicejo, 2 Rio del Monte, Puente • Trugillo, 2 • El Puerto de Sta. Cruz, 3 Arroyo de Perales • Miajadas, 3 Rio Burdalo, Puente • Venta del Aguia, 2283 • San Pedro, 3 • Trugillanos, 2 • Merida, I Rio Guadiana, Puente • Lobòn, 5 Rio Guadajira • Talavera la Real. ó Talaveruela, 2 R. Lentrin, y Rivillas • Badajoz R. Guadiana, Puente Reyno de Portugal […]”. “De Navalmoral á Monroi, I […] Para Coria, Plasencia y Alcantara. Camino de ruedas / Hasta llegar á • Navalmoral, 3I • Casa Tejada, 2 • Toril, 2 • Venta Bazagona, 2 • Malpartida de Plasencia, 3 • Galisteo, 5 • 48 Coria, 3 • Moraleja, 2 • Zarza la Mayor, 4 • Piedras Alvas, 2 R. Tajo, Puente. • 57 Alcantara, I Desde Malpartida á • 41 Plasencia, I” 281 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 44. 282 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 44-46. 283 No figuraba en la edición de 1760. ESCRIBANO, [17581] 17602 [17673, 17753, 17884, 1793, 1796]: ed. de 1760, p. 36.
Vicente Méndez Hernán ~ 70 ~ [2] “Madrid para Xerez de los Caballeros”284 “Se ha de ir por el camino de Estremadura • hasta Mérida, 54 • Torremegía, 2 58 Almendralejo, 2 • Feria, 4 • Barca-Roa, 3 • 69 Xer. de Caba., 4 Cam de Herrad. En llegando á • Almendralejo, 58 • La Parra, 4 • 66 Xer. de Cab., 4” [3] Madrid para Llerena285 “Camino de Ruedas. Se irá por el camino de Estremadura que está fol. 44 hasta llegar á Mérida, leguas, 54 R. Guadiana, Puente. • Torremegía, 2 58 Almendralejo, 2 • Villafranca, 2 • Al Margen, y los Santos, 2 • Usagre, 2 • Villagarcía, 2 67 LLERENA, i Para Zafra, Fregenal, y Aracena286 Los mismos caminos hasta llegar á Almendralejo, leguas 58 • Fuentes del Maestre, 3 63 Zafra, 2 • Valv. De Burgillos, 2 Reyno de Sevilla […]”. “Camino de Herradura. Por el camino de Estremadura hasta Miajadas, 46 50 Medellin, 4 • Rena, 3 • Guareña, I • Palomas, 2 m • Hornachos, 3 • Valencia de las Torres, 3 m • 66 LLERENA, 3 • 70 Guadalcanál, 4 Para Monaster, y Segura de León287 • Hasta Zafra, 63 • Luego á Fuente de Cantos, 5 71 Monaster., 3 • Montemolin, I Y desde Zafra á Segura de Leon, 4” 284 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 46. 285 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 47. 286 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 47. 287 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 47.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 71 ~ [4] “Madrid para Guadalupe y Trugillo”288 “Camino de Ruedas. Seguir el camino de Estremadura fol. 44 hasta llegar a Talavera de la Reina, leg. 19 […] 35 Guadalupe, 3 Rio del Monte. • La Venta Real, 3 • Naval Villar, 2 • Avellaneda, 3 46 TRUGILLO, 3 Por otro camino hasta Guadalupe, 35 • Castañar de Ibor, 3 • Fresnedoso, 3 • Delitosa, 2 • Torrecillas, 3 48 Trugillo, 3” “Para Guadalupe y Merida. Camino de Herradura. • Desde Puente del Arzobisp. Leg. 25 • á el Villar del Pedroso, 3 • La Venta de la Magdalena, 3 • El Hospital del Obispo, I 35 Guadalupe, 3 • Cañamero, 2 • Logrosan, 3 • Zorita, 3 m • Alcollarin, I • Abertura, m • Villar de Rena, 4 Rio Guadiana, Puente • La Venta de la Guia, 2 • San Pedro, 3 58 MERIDA, 4” [5] “Madrid para Badajoz y sirve para otras Ciudades, y Villas de Estremadura” 289 “Camino de Herradura. Se sigue por el camino antecedente hasta llegar a Jaraicejo, 37 41 Trugillo, 4 Rio del Monte, Puente • La Cumbre, 2 Rios Tamuja, y Salor • Benquerencia, 3 • Valdefuentes, I • Casas de D. Anton., 2 • Cordovilla, 3 • La Roja, 4 60 Badajoz, 4 Para Cáceres, y Alburquerque hasta Jaraicejo, leguas, 37 • Aldéa del Obispo, 3 • Venta de la Matilla, 4 48 Cáceres, 4 50 Malpartida, 2 51 Arroyo del Puerco, I • Aliseda, Rio Salór, P., 2 • Venta Barrachina, 3 • Alburquerque, 2 De Valdefuentes á Montanches, I Desde Cordovilla a Montijo, 2 m Desde Cordovilla á la Roca, 4 • Villar del Rey, 2 60 Alburquerque, 3 Para Alcantara hasta Arroyo del Puerco, 51 • 35 Brozas, 4 • 58 Alcantara, 3 Para Valencia de Alcantara hasta Brozas, 55 • Villa del Rey, 3 • Salorino, 4 • Valencia de Alcantara, 3” 288 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 48. 289 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 49.
Vicente Méndez Hernán ~ 72 ~ [6] “Madrid para Cohimbra” 290 “Camino de Herradura. Se ha de ir por el camino de Estremadura hasta Navalmoral, leguas 31 • Casatejada, 2 • Vta Bazagona, 4 • Malpartida, 3 44 Rio Lobos, 4 46 Torrejoncillo, 2 • Cañaveral, 4 • Zarza de Alcantara, 4 55 Salvatierra, I […] Para Alcantara hasta Torrejoncillo, leg. 46 • Aceuche, 3 52 Ceclavin, 3 Rio Tajo, Barca. • La Mata, 2 55 Alcantara I Para Coria, y Gata. • hasta Rio Lobos, leguas, 44 • 48 Coria, 4 • Moraleja, 2 • Villas Buenas, 2 54 Gata, 2” [7] Madrid para El Escorial, Avila y Plasencia291 “• Barco de Avila, 2 • Casas de Tornabacas, 2 • Jerte, y Cabezuela, 2 • Navalconcejo, I • Asperilla, 2 41 Plasencia, 3” 290 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 50. 291 ESCRIBANO, [17581, 17602, 17673, 17753] 17884 [1793, 1796]: 51.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 73 ~ Las carreras de postas, 1720-1807 El establecimiento del Correo como un servicio público a comienzos del siglo XVIII dio lugar a la concreción de las carreras de postas en el Reglamento de 1720, donde se recogen tres itinerarios para Extremadura: de Madrid a Badajoz, pasando por Talavera de la Reina, Trujillo y Mérida; la carrera desde Badajoz hasta Alcántara y Ciudad Rodrigo, y la tercera hasta Sevilla292. La primera de las rutas aparece en el mapa de 1721293, donde se recogen los principales itinerarios de postas trazados de forma radial a partir del centro establecido en Madrid. El itinerario de Extremadura se dirigía a Badajoz pasando por Móstoles y Talavera de la Reina, desde donde partía hasta Almaraz y discurría en paralelo al curso del Tajo para encaminarse después a Jaraicejo, Trujillo, Medellín y Mérida, y continuar hasta Lobón para llegar a Badajoz (Fig. 17). Figura 17. Alexis-Hubert Jaillot, L’Espagne divisée en tous ses Royaumes et Principautés oú sont exactement recueillies et observées toutes les Routes de Postes d`Espagne... Par ordre de Son Excellence Monseigneur le Marquis de Grimaldo Ministre et Secretaire d’Etat de sa Majesté Catholique. París, Chez H. Iaillot, 1721. Biblioteca Nacional de España, MR/9/51. Detalle del Itinerario de Extremadura. 292 REGLAMENTO, 1720: fols. 11v-12r. 293 BNE, MR/9/51.
Vicente Méndez Hernán ~ 80 ~ Figura 21. Cipriano Maré y Reverter (grabador), Mapa de la Provincia de Extremadura, 29 de junio de 1803. Grabado calcográfico, publicado en la obra de Francisco Pedro de Soto titulada Dirección de correspondencia… en la Provincia de Extremadura, Madrid, Imprenta Real, 1807.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 81 ~ cauces de agua que surcan la región, con los ríos principales y sus afluentes y en función de la distinción que el propio autor hacía entre ciudades, villas mayores y villas pequeñas y lugares. La organización que se desprende de la obra es resultado de la sistematización que el servicio de correos había alcanzado a comienzos del siglo XIX, y del desarrollo adquirido por las vías de comunicación tras la evolución experimentada durante la centuria anterior. A grandes rasgos, podemos apreciar los mismos caminos, y sus múltiples ramificaciones desde los núcleos urbanos y villas mayores hasta llegar a los núcleos más pequeños y a los lugares. Una vez más, la carrera de Madrid a Badajoz es uno de los ejes principales de la región, al que se unen, como había descrito José Matías Escribano, otra serie de vías secundarias315. LAS NUEVAS POBLACIONES, Y EL MANTENIMIENTO DE LOS CAMINOS Un capítulo importante de la Ilustración fue la colonización interior, política que se inició en nuestro país al poco de la llegada de Carlos III al trono español. El interés por transformar el territorio al objeto de potenciar la riqueza económica fue un programa cuya finalidad primordial se sustanció en los despoblados de Sierra Morena y Andalucía, y cuyo fin último era la custodia del camino real de Andalucía que se había trazado en 1761, y que había permitido comunicar Madrid y Cádiz para el tránsito de viajeros y mercancías procedentes de Sevilla e Indias. La fundación de las colonias permitiría el aprovechamiento de la tierra y desterrar el bandolerismo de la zona316. El Conde de Aranda, Campomanes y Pablo de Olavide (1725-1803) tuvieron una activa participación en este proceso, para el que se aprobaba en 1767 el Fuero de Nuevas Poblaciones con la Real Cédula que el Fiscal se encargó de redactar en colaboración de Olavide, y Aranda de rubricar, entre otros317. El Intendente General de las Nuevas Poblaciones de Andalucía, Miguel de Ondeano (c.1729-1794), se remitía por carta al Fiscal el 20 de agosto de 1778, desde La Carolina, para participarle aspectos relativos a las Nuevas Poblaciones318, prueba de este otro aspecto en el que también participó Campomanes activamente. Los ejemplos de Sierra Morena y Andalucía fueron el punto de partida para las nuevas propuestas del Consejo de Castilla de hacer extensible la repoblación a los pueblos de Extremadura y salmantinos próximos a Ciudad Rodrigo, haciéndose eco de las preocupaciones de Campomanes319, quien dejaría constancia en su viaje de estas 315 SOTO, 1807: 25. 316 SAMBRICIO, 1991: I, 121. 317 HAMER-FLORES, 2019: 142. REAL CÉDULA, 1767: s/p. 318 FUE/AC, 40-6. 319 SAMBRICIO, 1991: I, 178.
Vicente Méndez Hernán ~ 82 ~ circunstancias, como veremos. En este contexto se sitúan los proyectos de las nuevas poblaciones de Encinas del Príncipe (1768) y Villarreal de San Carlos, fundada esta última en el marco de la Reglas para la repoblación de Extremadura, contenidas en la Real Provisión de 1777, donde se mandaba crear un nuevo enclave poblacional junto al puente construido320, del Cardenal, en el camino de Plasencia a Trujillo. El Padre Sarmiento ya había planteado que los despoblados no eran garantes de la seguridad de los caminos; a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII también se habían alzado otros autores para reflexionar sobre la despoblación en España y sus causas. Citemos la obra manuscrita del clérigo secularizado Lorenzo Hermoso de Mendoza, sin fecha pero dedicada a Fernando VI (1746-1759)321; o el texto que un autor anónimo publicaba en Madrid en 1787322. 320 SAMBRICIO, 1991: I, 179. PITA GONZÁLEZ, 2007: 101-106. 321 HERMOSO DE MENDOZA, s.a. 322 ANÓNIMO, 1787.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 83 ~ 4 EL INFORME DE CAMPOMANES DE 1778 LA SOLICITUD DE CAMPOMANES AL CONSEJO REAL DE CASTILLA Pedro Rodríguez Campomanes firmaba en Madrid el memorial de su viaje a Extremadura con fecha de 4 de mayo de 1778. Al objeto de mejorar en lo posible cuantos aspectos había encontrado necesario reparar, lo entregó el siguiente día 10 a D. Antonio Martínez de Salazar (c.1705-1783), jurista y escribano de Cámara y Gobierno en el Consejo Real de Castilla323, entonces presidido por D. Manuel Ventura Figueroa y Barreiro (1708-1783). El Fiscal incluyó un rápido repaso a los problemas que había detectado en su viaje, enumerados brevemente en el colofón de su manuscrito. El primero que cita es “la falta de puentes y desamparo del camino” a raíz de la despoblación. Advertía también la carencia de “piedras miliarias, que señalen las distancias, y tengan escritas las direcciones transversales del camino”, además de ser necesarias las inscripciones en los puentes y “tomar providencia general para impedir imposiciones indebidas de pasos y pontazgos”. Señala la necesidad de reparar los puentes y las obras públicas que así lo necesiten, evitando el coste que provoca su ruina; mientras que “no se establezcan más poblaciones” en la región será necesario que el Gobierno se haga cargo del coste de las obras “aplicando algo del arbitrio de la sal a lo menos lo que contribuye la provincia misma y por repartimiento el sobrante de propios”. Toda una serie de mejoras que “atraherá [a] muchos estrangeros desde Lisboa, que preferirán el viaje por tierra, ocuparan nuestros carruajes, y dejaran mucho dinero en las posadas del transito”, si bien habría que equipararlas a las existentes en España, al parecerle que “son mas baratas, y susceptibles de una buena policía”. Incluso señalaba la posibilidad de “establecer un coche de diligencia con el tiempo”. 323 AHN, Consejos, leg. 861, p. 520 (paginación del autor), donde consta la fecha de presentación, incorporada al “Ymbentario de los expedientes y papeles de composicion del Camino, poblacion, y riesgo desde Madrid a la rivera de Caya, por la Provincia de Estremadura”.
Vicente Méndez Hernán ~ 84 ~ Al remitir su informe al Consejo, Campomanes proponía que fuera Marcos de Vierna y Pellón (fl. 1732-1773), arquitecto, comisario de guerra y director general de caminos, el encargado de reconocer, tasar las obras y levantar los planos necesarios, “indicando las mas urgentes, y haciéndose ante todas cosas los reparos que necesiten las existentes, llevando consigo dos ó tres maestros que le ayudasen a abrebiar las operaciones”324. La respuesta del Consejo no se hizo esperar, y en su sesión de 12 de mayo se presentó la solicitud del Fiscal, y el siguiente día 21 se elevaron consultas a Carlos III para determinar las obras a llevar a cabo a efectos de proceder a la composición del camino a Extremadura. Según ya dejó constancia el propio Campomanes en lo que respecta a la procedencia de los fondos, el Rey resolvió asignar 50.000 reales desde el mes de junio, 40.000 procedentes del arbitrio de la sal y los restantes de Correos325. Según el inventario de documentos que se conserva en la sección Consejos del Archivo Histórico Nacional, podemos afirmar que se programó una amplia serie de obras conducentes a materializar las muchas propuestas que había hecho Campomanes. El Consejo comisionó para tal fin a D. Jerónimo de Ustáriz y Tovar, Intendente de Extremadura (17701793) que ya se había encargado de reconocer el Coto emeritense, y al citado Marcos de Vierna. El propio Campomanes fue designado, en calidad de su cargo como Primer Fiscal del Consejo y Cámara, para hacer el seguimiento “de esta comision” y “la formación de una Instrucción para la conservación de Caminos: Otra sobre Posadas, y el cuidado del reconocimiento y composicion del camino de Andalucia”326. EL TRAZADO GENERAL DEL CAMINO MADRID-CAYA No era la primera vez que el Fiscal dictaminaba sobre la viabilidad de un camino; ya lo había hecho en febrero de 1766 con motivo del informe que presentó el Marqués de la Alameda, Diputado General de la provincia de Álava, sobre la construcción de la carretera a Francia327. El viaje que la Reina Madre de Portugal emprendió a España en marzo de 1778, poco antes del que hizo Campomanes, había deparado mejoras en algunos tramos del camino, pero era necesario consolidar las obras y buscar con ello su permanencia. Así lo pudo observar el Fiscal en la parte de la ruta conducente hasta llegar al término de Peraleda de la Mata; la altura que presentaba, y la consecuente incomodidad para los carruajes, se había reducido con un terraplén provisional, si bien no se había dotado con una alcantarilla, ocasionando que estuviera “robado de las aguas”328. 324 CAMPOMANES, 1778: 187-196. 325 CAMPOMANES, [1778] 2006: 23 (notas de Sánchez Molledo y Nieto Callén). 326 AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, pp. 520-522 (paginación del autor). 327 FUE/AC, 64-6. CEJUDO LÓPEZ, 1980: 170. 328 CAMPOMANES, 1778: 45.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 85 ~ Algo similar advirtió en la subida al Puerto de Miravete, cuya pendiente se había “suavizado mucho en la compostura hecha para el viaje de la Reyna” portuguesa, aunque podría mejorarse más. La entrada a Jaraicejo adolecía de la misma pendiente, haciendo que los carruajes tuvieran que “atar la rueda”329; sin embargo, la calzada que unía esta población con Trujillo ya estaba alineada: “Para el viage de la Reyna se alineó el camino que es terreno de arena gruesa y firme, cortando los arboles y ramas que impedían su dirección arreglada, tambien se desbrozó el monte á ambos lados que por su espesura y despoblación era abrigo de ladrones”330. Campomanes también proporcionó datos sobre la posible procedencia de los materiales con los que construir la serie obras que propuso elevar a lo largo de la ruta. Por ejemplo, al llegar a Navalmoral y plantear las alcantarillas con las que dar salida a las aguas, anota que “el material de piedra se halla a la mano, y la cal se puede traher de Almaraz que surte a todos los contornos y se halla a dos leguas de distancia siguiendo el Camino Real de Extremadura hacia el poniente.”331 Hay infraestructuras que aprecia en muy buen estado, como el puente de Almaraz, del que dice lo siguiente: “La elevación del Puente es grande y como está empotrada la obra entre los dos peñascos ofrece mucha permanencia, y dá una idea grandiosa del buen gusto de la arquitectura de aquel tiempo […]”. Sin embargo, por “la vanda oriental del Puente que es la superior han nacido vnas higueras cerca del machon principal, y si no se cortan y extinguen prontamente con sus raíces vendrán a arruinar el Puente.”332 Las observaciones de Campomanes pronto se tradujeron en las obras conducentes a la mejora de la vía. Así lo pone de manifiesto el Plano demostrativo que el arquitecto Ventura Rodríguez (1710-1785) firmó en Madrid el 27 de mayo de 1779 y presentó al Consejo de Castilla (Fig. 22)333. Se trata de un informe y un diseño parcial de la carrera, donde el arquitecto plantea la posibilidad de trazar el “camino Real de Estremadura, desde Madrid hasta la villa de Santa Olalla, por las dos rutas de Arroyo Molinos y 329 CAMPOMANES, 1778: 86. 330 CAMPOMANES, 1778: 103. 331 CAMPOMANES, 1778: 51-52. 332 CAMPOMANES, 1778: 68-69. Sobre el puente de Almaraz, cuya construcción estuvo a cargo del arquitecto Juan de Álava y del aparejador Martín de la Ordieta entre 1530 y 1536, vid. los trabajos de CASTRO SANTAMARÍA, 2007: 289-306. CASTRO SANTAMARÍA, 2008: 25-48. 333 AHN, Consejos, MPD, 375, procedente del legajo 24.283, 9. Sobre el plano y la obra de esta parte del camino, ORTEGA VIDAL/SANCHO GASPAR/MARÍN PERELLÓN, 2018: 446-447, cat. 108.
Vicente Méndez Hernán ~ 86 ~ Figura 22. Ventura Rodríguez, Informe sobre el Camino Real de Extremadura, hasta Santa Olalla, Madrid, 27 de agosto de 1779. Dibujo sobre papel realizado a tinta con sutiles toques de aguada de color, con explicación manuscrita e informe al que compaña. AHN, Consejos, MPD, 375.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 87 ~ Navalcarnero”, y concluía “que desde el punto de separacion de las dos rutas” la distancia era mayor por Navalcarnero (73.074 varas y 1 pie frente a 73.733 varas y 1 pie). El informe se encuadra en un proceso más dilatado en el tiempo, cuyo asunto principal era el cruce del río Guadarrama que, finalmente, se acometerá según el proyecto del arquitecto Juan Pedro Arnal (1735-1805). Rodríguez Campomanes ya había advertido en su viaje de 1778 que el tramo era el que estaba en peores condiciones de todo el trazado334. Junto al croquis citado se conserva un segundo dibujo con el “Camino de Móstoles por Navalcarnero a Santa Olalla“, y el “Camino de Móstoles por Arroyo Molinos a Santa Olalla”, realizado para indicar de forma precisa la distancia entre las distintas localidades por las que habría de pasar la carretera (Fig. 23)335. El tramo formaba parte de un proyecto mucho más amplio que se irá realizando a medida que avance la segunda centuria del siglo XVIII336. Se conserva un Plan General del Camino Real de Madrid a Badajoz (Fig. 24) firmado el 3 de junio de 1782 por los 334 ORTEGA VIDAL/SANCHO GASPAR/MARÍN PERELLÓN, 2018: 446. 335 AHN, Consejos, MPD, 376. 336 REDONDO CASTRO, 1973: 149-171. Figura 23. Ventura Rodríguez?, Informe detallado sobre los caminos de Móstoles a Santa Olalla por Navalcarnero y Arroyomolinos, s.f., c.1779. Dibujo sobre papel realizado a tinta con sutiles toques de aguada de color, con explicación manuscrita e informe al que compaña. AHN, Consejos, MPD, 376.
Vicente Méndez Hernán ~ 88 ~ arquitectos e ingenieros Manuel de Carranza y Manuel Serrano (1741-1787)337. En el proyecto se retoma el puente sobre el Guadarrama y se pone especial acento en trazar el camino más inmediato a la Corte por el uso que tenía y también porque era la ruta que el Rey empleaba para llegar a la Casa de Campo; esta carrera se prolongaba hasta el Álamo y Navalcarnero, “donde se unen los traficantes de tierras de Toledo, sierras, Vera de Plasencia y Provincia de Estremadura”. Y una vez concluidas estas obras, se debía continuar con lo proyectado para “las del Puerto de Miravete, río del Monte, Puerto de Santa Cruz, Puente del Río Vúrdalo y suvida y bajada de Lovon, que son de segunda necesidad”. En el plano también constan las malas consecuencias que deparaban para los transeúntes los “varios montes” que se encuentran entre Madrid y Almaraz, por lo que se aconsejó hacer a cada lado una “roza o descuaje” de “cuarenta pasos”. Sin embargo, “en los que ay desde Almaraz á Badajoz que su espesura da terror a los viajantes y sus desiertos abrigo á los facinerosos, deven ampliarse las rozas a ochenta pasos a cada lado, para que los traginantes caminen con mas seguridad, y si se mandase que estas rozas se cultivasen, se lograría dar alguna compañía al camino, y que se fomentase la Agricultura que esta bastante avandonada en Estremadura.” Asimismo, entre “Meajadas y Merida, que ai vna jornada de camino solitario i mucha parte de monte espeso a uno y otro lado, no se encuentra mas poblacion que el infeliz lugar de San Pedro peor que una venta, y en una distancia que nos proporciona el 337 Sobre este arquitecto vid., p. ej., LLAGUNO Y AMÍROLA, 1829: IV, 313. Figura 24. Manuel de Carranza y Manuel Serrano, Plan General del Camino Real de Madrid a Badajoz, 1782. Dibujo sobre papel realizado a tinta con aguada coloreada y explicación manuscrita. 162 x 370 mm. AHN, Consejos, MPD, 482.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 89 ~ tránsito Regular de media jornada”, por lo que se aconsejaba proyectar un “pueblo de cien vecinos, lo menos, para que la tropa y viajantes se encuentren en este despoblado el alibio y descanso que necesitan”; todo ello en línea con lo que había propuesto Campomanes en el marco de las ideas ilustradas. Como quiera que sea, Madoz recoge la existencia, entre Miajadas y San Pedro, de la venta de la Guía338. Uno de los viajeros más ilustres que recorrieron este camino de Madrid a Badajoz y en una fecha no muy lejana a las obras que se habían acometido en la segundad mitad del siglo XVIII fue Mariano José de Larra (1809-1837). El viaje que emprendió a Lisboa en la primavera de 1835 tuvo su reflejo en los dos artículos que publicó sobre Mérida en el mes de mayo de ese mismo año bajo el pseudónimo de Fígaro339, y también en el que dio a conocer en julio bajo el título Impresiones de un viaje. Última ojeada sobre Estremadura. Despedida a la Patria340. Según indica en el propio artículo, Extremadura era “acaso la provincia mas atrasada de España” y, sin embargo, “de las que mas interés ofrecen al pasagero”341. Su usual toque irónico lo empleó en este último ensayo para describirnos la carrera de Madrid a Badajoz como la principal de la región y, a pesar de todos los esfuerzos acometidos en la segunda mitad del siglo XVIII, “una de las mas descuidadas é inseguras de España. En primer lugar no hay carruajes; una pequeña empresa sostiene la comunicacion por medio de 338 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: II, 371. 339 LARRA, 1845: I, 495-502. Los dos artículos citados son: “Las antigüedades de Mérida. Primer artículo”, Revista Mensajero, nº 82, 22 de mayo de 1835 [LARRA, 1845: I, 495-497]; y “Las antigüedades de Mérida. Segundo y último artículo”, Revista Mensajero, nº 91, 30 de mayo de 1835 [LARRA, 1845: I, 497-502]. Las referencias de la Revista Mensajero las tomo de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [fecha de consulta: 01/10/2020]. 340 LARRA, 1845: II, 23-26; el artículo fue publicado en la Revista Mensajero, nº 141, 19 de julio de 1835. 341 LARRA, 1845: II, 24 [del artículo Impresiones de un viaje, 1835].
Vicente Méndez Hernán ~ 96 ~ Figura 29. Nicolás de Morales, Plano y perfil de una pequeña casa de labradores, 10 de marzo de 1779. Dibujo a tinta y aguada gris sobre papel con índice alfanumérico. Escala en pies castellanos. 240 x 410 mm. AHN, Consejos, MPD, 977. Figura 28. Nicolás de Morales, Plano y perfil de una pequeña iglesia para la villa de Encinas del Príncipe, 19 de agosto de 1779. Dibujo a tinta y aguada coloreada sobre papel con índice alfanumérico. ¿Escala en pies castellanos? 270 x 270 mm. AHN, Consejos, MPD, 967.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 97 ~ Interesa destacar este modelo de vivienda, junto al de la posada que estudiamos en el siguiente capítulo, al estar destinada su construcción en los lugares que el Consejo había previsto repoblar según lo dispuesto en la Real Cédula firmada en 1778: Jaraicejo, Arroyo de la Vid, Puerto de Miravete, las Casas del Puerto, Lugar Nuevo, Puente de Almaraz, Almaraz, Encinas del Príncipe, el Pozo de la Venta y Puerto de la Serrana362. Asimismo, Campomanes había propuesto repoblar Almaraz al entender que las cuatro leguas que separaban esta localidad de la villa de Jaraicejo eran “de despoblado”, y veía necesario un lugar adecuado donde “tomar bagajes las tropas que van a Badajoz y demas plazas de Extremadura, y las que vienen”. Para ello cita los 85 vecinos que entonces vivían en Almaraz frente a los 800 que había tenido. El Consejo admitió la propuesta y abrió un primer expediente “sobre repoblación” del citado lugar, “propio del Conde de Oropesa”; y otro relativo a la dehesa boyal, para “que cada vecino tenga diez cabras, y las guarden por veceria”, al objeto de alcanzar un disfrute “mas equitativo y beneficioso [de] este aprovechamiento363. De todo ello había dejado constancia Campomanes en su memorial364. Sin embargo, nada de lo que propuso el Fiscal y dio curso el Consejo se llevó a cabo. Blas Ramón Santos, el párroco de Navalmoral de la Mata al que ya hacíamos referencia, incidía en 1792 sobre el despoblado que años atrás observara Campomanes, citando los enclaves que habían formado parte del Concejo de Santa María de la Mata y que ya entonces estaban destruidos o abandonados; recogía la citada villa de Santa María de la Mata junto a Malhincada y Valparaíso365, núcleo este último que Pedro Pontón recogía en su Guía de caminos de 1727 en las rutas de Zaragoza a Lisboa, y de Toledo a la Peña de Francia. Los tres despoblados están citados en el croquis de Tomás López sobre el “Diseño del Concejo de Mata” (Fig. 30)366, con el río Tajo delineado al sur junto a la granja de Santa Cruz de Alarza, propiedad entonces de los monjes bernardos del monasterio de San Martín de Valdeiglesias (Pelayos de la Sierra, Madrid), luego desamortizada y adquirida por el empresario madrileño José Sanfont Casarramona (1765-1841)367. Y alusión expresa al abandono de los núcleos citados se hace en otro de los croquis de López, con orientación, indicación de los límites provinciales y episcopales del Concejo de la 362 RODRÍGUEZ GARCÍA, 1990: 285. 363 AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, pp. 524-525 (paginación del autor), de donde tomo las dos referencias citadas. Además, sobre la dehesa, AHN, Consejos, leg. 861, pp. 1064-1070. 364 CAMPOMANES, 1778: 62-63. 365 LÓPEZ, [1798] 1991: 326. MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: III, 286 (Malhincada), 305 (Concejo de la Mata); IV, 241 (Valparaíso). 366 BNE, MSS/20241/89(H.1R.), “Diseño del Concejo de la Mata”. 367 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 33. De la granja de Santa Cruz de Alarza conservamos cuatro dibujos del siglo XVII en la Biblioteca Nacional de España. MÉNDEZ HERNÁN, 2017: 154-157, figs. 10-13.
Vicente Méndez Hernán ~ 98 ~ Figura 30. Tomás López, “Diseño del Concejo de la Mata”, c. 1792. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:208.000]; 3 leg. [= 8 cm]. 185 x 115 mm. BNE, MSS/20241/89 (H.1R.).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 99 ~ Mata, cuya línea limítrofe permite comprobar, una vez más, el particular que observara Campomanes sobre el amplio despoblado en el que quedaba sumido dicho Concejo (Fig. 31)368. 368 BNE, MSS/20241/89(H.2R.), “Jurisdición del Concejo de la Mata”. Figura 31. [Tomás López], “Jurisdición del Concejo de la Mata”, c. 1792. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala indeterminada. 435 x 315 mm. BNE, MSS/20241/89 (H.2R.).
Vicente Méndez Hernán ~ 100 ~ En su periplo, y después de describir el puente de Almaraz sobre el río Tajo y la casa del portazguero369 ‒encargado de cobrar el portazgo o derecho por el paso, que percibía la ciudad de Plasencia‒, Campomanes llegó al Lugar Nuevo, un enclave que Espinalt y García recogía por primera vez en la edición de 1804 de su Guía general de Postas y situaba a una legua de Almaraz370. Pascual Madoz citaba este enclave en 1849 entre los lugares que habían desaparecido del Partido Judicial de Navalmoral de la Mata y término de Romangordo371. El Fiscal recogió en sus apuntes que a la salida “del desembarque de la calzada meridional del Puente [de Almaraz] se encuentra con el lugar nuevo en que ay un meson con excelentes caballerizas, y otras tres casas, las dos sin concluir e inhavitadas. En este meson que llaman nuevo hacen su mansion la mayor parte de los viajantes, y es otra de las causas porque ha decaydo Almaraz que aunque tiene dos mesones bastante buenos, los mas se quedan en este meson nuevo al otro lado del Tajo. Las casas inhavitadas son de mampostería, y se podrian formar a poca costa en ellas quarteles para alojamiento de la tropa, y se libraría de este gravamen al lugar de Almaraz que no esta para sufrirle según el actual estado. Estas casas y meson son propios de don Lorenzo Fernandez de Munilla con el señorio que llaman de la Campana, en que parece se comprehenden los lugares de Romangordo y Casas del Puerto que está situado sobre la abertura o valle que forma la cumbre del Puerto de Miravete.”372 El Consejo siguió la propuesta de Campomanes y abrió expediente relativo a “que se construyan quarteles para el alojamiento de las tropas en el Lugar Nuevo, y Señorio de la Campana”373; no se trataba de repoblar la zona, pero sí de dotarla con los efectivos necesarios para la seguridad del camino y refresco de dichas tropas. No obstante, en 1791 el Lugar Nuevo no había tenido un crecimiento como el que se podría haber esperado, “pues aunque el dueño hizo en las inmediaciones cuatro casas que es lo que se titula Lugar Nuevo pocas veces se hallan todas pobladas de vecinos”374. Y nada de ello se refleja en el croquis de Almaraz y alrededores que se conserva entre los manuscritos de Tomás López375; destacar solamente el dibujo del río Tajo, el puente y también las barcas por la que se atravesaba el cauce en la localidad de Valdecañas (Fig. 32). Pascual Madoz recogía este tramo del río del siguiente modo: 369 CAMPOMANES, 1778: 65-69. 370 ESPINALT Y GARCÍA, [1783, 1785, 1794] 1804: 48. 371 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: III, 398; IV, 108. 372 CAMPOMANES, 1778: 71-73. 373 AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 525; el expediente en pp. 1107-1113 (paginación del autor). 374 MAESTRE, [19901] 19952: 208, n. 17. 375 BNE, MSS/20241/49(H.1R.), Almaraz. LÓPEZ, [1798] 1991: 72, donde se recoge la descripción de Almaraz que Vicente León, párroco de la localidad, envió a Tomás López y fechó en la propia localidad de Almaraz el 5 de septiembre de 1786.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 101 ~ Figura 32. Tomás López, Almaraz y alrededores, c. 1786. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:208.300]; 3 leg. [= 8 cm]. 190 x 120 mm. BNE, MSS/20241/49 (H.1R.).
Vicente Méndez Hernán ~ 102 ~ “Continúa a la granja, aceñas y molinos de Alarza, donde tiene otra barca y se le une por la izquierda, algo más abajo, el rio Ibor, junto a la villa de Bohonal, provincia de Cáceres. Sigue luego el estrecho llamado el Salto del Macho, la barca de la Mesa de Ibor, las aceñas de Belvis de Monroy, el batán y barcas de Valdecañas, la aceña de Almaraz y el gran puente de este nombre […]376”. También interesa destacar la población de Romangordo que figura citada en el croquis, ya que el Fiscal tuvo en cuenta este enclave para desviar el trazado del camino y evitar así el Puerto de Miravete, según veremos a continuación. Puerto de Miravete, camino de Torrejón el Rubio y arroyo de la Vid Uno de los segmentos más complicados del camino por los que el Fiscal se vio obligado a transitar fue el Puerto de Miravete, hacia el que se dirigía y pasaba la carretera tras abandonar el mesón del Lugar Nuevo. Los 841 m que alcanza el Pico de la homónima sierra le permitió reflexionar sobre la posibilidad de suavizar el trayecto y aportar unas notas sobre el camino que unía Trujillo con Plasencia una vez que pudo contemplarlo desde la cumbre. El Consejo asumió las dos propuestas que hacía el Fiscal además de la construcción de un puente sobre el arroyo de la Vid, situado “en el medio del camino entre la cumbre del Puerto y Jaraicejo”377, de modo que abrió un expediente que abarcaba “la vajada del Puerto de Mirabete, camino de Torrejon el Rubio, y Arroyo de la Vid”378. Campomanes había anotado “que el paso del Puerto es lo mas incomodo del camino de Madrid á Lisboa”, con especial dificultad al aumentar la pendiente “á medida que se acerca el caminante a la cumbre”, si bien se había “suavizado mucho en la compostura hecha para el viaje de la Reyna de Portugal, y podría mejorarse si en la altura se escabasen 20 pies y se fuesen ganando en el desnivel ó pendiente del camino actual”. La cima la describe con especial dificultad a la hora de afrontar su tránsito: “es agria como vn espizano ô lomo que no hace mesa ni llanura”. La solución que proponía era desviar el camino por Romangordo y Deleitosa hasta la ciudad de Trujillo sin pasar por Jaraicejo, lo que hubiera implicado la necesidad de construir otro puente para atravesar el Almonte. Y esto a pesar de las reformas que se habían hecho en el paso de Miravete y bajada hasta el citado afluente del Tajo entre 1764 y 1765379. Si acudimos a la cartografía de Tomás López y al mapa del Obispado de Plasencia (1797)380, podemos hacernos una idea de la propuesta que hacía Campomanes de reconducir el camino por la villa de Deleitosa hasta Trujillo sin pasar por Jaraicejo (Fig. 33). 376 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: IV, 149. 377 CAMPOMANES, 1778: 83 (la cita textual); para todo lo descrito, 73-85. 378 AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 525; y pp. 1193-1209 (paginación del autor). 379 MÉNDEZ HERNÁN, 2012: 129 y ss. 380 RAH, Departamento de Cartografía y Artes Gráficas, sign. C-009-086. LÓPEZ GÓMEZ/MANSO PORTO, 2006: 511 (núm. 279).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 103 ~ Una representación muy gráfica de las anotaciones que hizo Campomanes sobre la orografía del enclave de las Casas del Puerto la tenemos en el croquis que posiblemente Antonio Notario, cura de la localidad, envió a Tomás López junto a las respuestas para el Diccionario Geográfico381 (Fig. 34). El núcleo poblacional figura situado en el cruce de los caminos conducentes a Serrejón, Romangordo e Higuera, junto al procedente del puente de Almaraz que se dirigía hacia Jaraicejo a través de una orografía en la que se hace mención expresa a las sierras de la Moheda y del Frontal; “ambas vienen de Guadalupe” y “solo la del Frontal tiene tránsito por medio del camino que pasa por el puerto de ésta, que es una entre quebradas”382. El castillo de Miravete ‒que también aparece en el croquis‒ es ilustrativo de las anotaciones del Fiscal, por haberse buscado para su ubicación una zona escarpada que permitiera el fácil dominio del horizonte por su altura. Así lo recogía Publio Hurtado (185-1929) en 1912: “El castillo así llamado, coronaba uno de los picachos de la elevada sierra de la Moheda que se alza a la orilla izquierda del Tajo, en términos de Casas del Puerto y Jaraicejo, en la carretera de Trujillo a Madrid. […] 381 BNE, MSS/20241/67(H.1R.), “Jaraicejo. Casas del Puerto”. En el croquis se recoge el número de vecinos que integraban las Casas del Puerto de Miravete, cifrado en 120. 382 LÓPEZ, [1798] 1991: 143. Figura 33. Tomás López, Mapa Geográfico del Obispado de Plasencia, 1797. Madrid, RAH, Departamento de Cartografía y Artes Gráficas, sign. C-009-086. Reconstrucción ideal del desvío que había aconsejado Campomanes hacer desde Romangordo hacia Deleitosa y Trujillo para salvar el Puerto de Miravete.
Vicente Méndez Hernán ~ 104 ~ Figura 34. Tomás López, Casas de Miravete y alrededores, c. 1786. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:238.100]; 3 leg. [= 7 cm]. 192 x 130 mm. BNE, MSS/20241/67 (H.1R.).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 105 ~ Es tal la altura de esta sierra, coronada por el castillo, y tan extenso el horizonte que desde ella abarca la mirada, que hay pocos puntos de mira más recreativos, descubriéndose desde él, entre otros accidentes topográficos, la Sierra de Mosca, en que blanquea el santuario de la Virgen de la Montaña, Patrona de Cáceres. Desde aquella cúspide lanzaba el viajero cacereño su mirada de despedida a la venerada ermita, en cuya excelsa morada ponía toda su fe y esperanza, porque al trasmontar aquella cúspide, ya no había de volver a verla.”383 La bajada del Puerto no implicaba dificultad por tener “menos pendiente, y no necesita particular composicion”384. El problema surgía al llegar al arroyo de la Vid, “que carece de puente, y le necesita porque lleva bastante agua, y como está á la parte meridional en que termina el Puerto son muchas las aguas que recibe en las avenidas”. Añade que “el arroyo de la Vid viene á estar en el medio del camino entre la cumbre del Puerto y Jaraicejo, y en un parage solano y abrigado que descubre un valle ameno sobre la izquierda capaz de ser regado en parte con este arroyo: entiendo que alli se podría fundar un pueblecito que seria muy sano, y de buenos frutos […]”385. Es de imaginar que el puente de madera que se proyectó en 1764 no existía cuando Campomanes pasó por la zona; de su existencia tenemos constancia a partir del que planificó construir en mampostería el ingeniero Dionisio Sánchez Aguilera ese mismo año de 1764, dada la necesidad de hacerlo permanente porque el arroyo de la Vid se caracterizaba por la “rapidez de sus corrientes”386. Es posible que el actual, normalmente anegado por las aguas del embalse de Cantalgallo, se hiciera después del viaje del Fiscal siguiendo el proyecto de Sánchez Aguilera. El arroyo de la Vid cortaba otro de los viejos caminos a los que el Fiscal se refirió tras describir la bajada del Puerto de Miravete: “Por aquel lado que mira al Poniente no se descubre lugar alguno, y está como á 4 leguas la villa de Torrejon el Rubio, que es de señorio del conde de este titulo y por ella vá el camino que desde Plasencia pasando el puente del Cardenal sobre el rio Tajo, se dirige a Truxillo.”387 Campomanes hizo estas anotaciones el mismo año que Ponz publicaba la primera edición del tomo VII con el que se iniciaba su viaje a Extremadura. En la descripción que ofreció del camino conducente desde Plasencia hasta Trujillo señaló los 383 HURTADO, [19121] 1927: 161-162. 384 CAMPOMANES, 1778: 73-80, passim. 385 CAMPOMANES, 1778: 83-84. 386 MÉNDEZ HERNÁN, 2012: 135-136. JIMÉNEZ VALDÓS, 2017: II, 301-306. 387 CAMPOMANES, 1778: 80-81.
Vicente Méndez Hernán ~ 112 ~ primero de ellos el 4 de mayo de 1781 (Fig. 39)405. Diseñó la obra con nueve ojos de luz heterogénea en función de la orografía, y perfil ligeramente alomado. Acompañaba el dibujo de una nueva venta, de la que aportaba planta y dos alzados. El proyecto se retomó a finales de siglo, con otras dos propuestas. La primera del arquitecto emeritense Fernando Rodríguez (Fig. 40)406, que ampliaba hasta un total de 17 los arcos sobre los que habría de discurrir el puente; proporcionaba también un proyecto para la alcantarilla destinada al arroyo Calzones, junto a Malpartida; y la planta, corte y alzado de una venta para la Bazagona. Por último, el arquitecto Juan Rigueros trazó un tercer proyecto con fecha de 13 de noviembre de 1798 (Fig. 41)407; el dibujo del puente llevaba catorce arcos de medio punto y sus correspondientes tajamares, acompañado, como en los casos anteriores, de la planta, alzado y sección de la venta. 405 AHN, Consejos, MPD, 1596. 406 MORÁN SÁNCHEZ/PIZZO 2015: 170-171. AHN, Consejos, MPD, 1597. 407 AHN, Consejos, MPD, 1598. Figura 39. Patricio Núñez, Descripción geométrica del puente que se intenta fundar sobre el río Tiétar en el sitio de la Bazagona, planta y alzado; y descripción geométrica de la casa-venta que de nuevo se solicita fundar cercana al puente, planta y alzados, 4 de mayo de 1781. Dibujo a tinta negra y aguada de colores sobre papel con índice alfanumérico. Escala en pies castellanos. 332 x 476 mm. AHN, Consejos, MPD, 1596.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 113 ~ Figura 41. Juan Rigueros, Plano, elevación y perfil del puente que se intenta ejecutar sobre el río Tiétar, y plano superficial de la casa venta, Plasencia, 13 de noviembre de 1798. Dibujo a tinta negra y aguada de colores sobre papel con índice alfanumérico. Escala en pies castellanos. 607 x 922 mm. AHN, Consejos, MPD, 1598. Figura 40. Fernando Rodríguez, Planta y alzado del puente sobre el río Tiétar, de la alcantarilla en el arroyo Calzones junto a Malpartida, y de la distribución de la casa-mesón o venta, Mérida, 26 de septiembre de 1798. Dibujo a tinta negra con aguada de colores sobre papel con índice alfanumérico. Escala en pies castellanos. 507 x 730 mm. AHN, Consejos, MPD, 1597.
Vicente Méndez Hernán ~ 114 ~ El tramo de Jaraicejo a Trujillo Al llegar a Jaraicejo, Campomanes advirtió la importancia de establecer un “quartel para el descanso y transito de las tropas”, sobre todo en tiempos de guerra. Y señaló también la conveniencia de hacer diferentes reparos en la villa; el palacio episcopal estaba arruinado, pero formaba, junto a la iglesia y el convento de monjas clarisas, “una plaza agradable, quadrada de bastante capacidad” situada en la salida meridional “mirando a Truxillo”; y de ahí el expediente que se abrió en el Consejo para proceder a “la reparación de la villa”408. También llamó la atención sobre la escasez de agua, y la propuesta que sus vecinos habían cursado al Consejo para hacer una charca. Interesa destacar la opinión de Campomanes sobre este recurso económico, del cual señaló su importancia habida cuenta que “La charcas en Extremadura sirven de abrevaderos a los ganados, y producen carpas, tencas y pardillas, de que se abastecen los Pueblos en los dias de vigilia y quadragesimales. Las carpas destruyen la propagación de las tencas, y los naturales cuidan mucho de no juntarlas en un propio estanque. Las pardillas aunque del tamaño de vna sardina tienen un sabor delicioso. Los extremeños aprendieron de los romanos la construccion de estas charchas que los Arabes llaman Albueras y es una industria que se debe favorecer [y] no solo sirve para abrevadero y cria de la pesca sino tambien para construir molinos arineros aprovechando los naturales los barrancos y quebradas de las montañas para recoger las aguas llovedizas que vajan de ellas con un paredón que forman en la angostura que consideran mas a propposito con declive suficiente para detenerlas y mover los rodaznos, y regar con el sobrante huertas.”409 Esta pequeña disertación de Campomanes se puede ilustrar con el plano de la charca que en 1784 se proyectó para la localidad de Villar de Plasencia (Fig. 42). Se trata de un dibujo realizado a tinta y aguada gris con rotulaciones, en el que se representan los estribos que habría de llevar el dique de contención, además de uno de sus alzados y las dos orillas. También aparece dibujado el “arroyo que entra en la charca” y “la abertura para poner en ella un rastrillo o compuerta” a fin de evitar que “en tiempo de avenidas no entre[n] inmundicias en la charca pues bajase una sierra que tiene mucho monte y la tal sierra está mirando del norte”410. 408 CAMPOMANES, 1778: 88-91. AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, pp. 525-526; y pp. 1114-1124 (paginación del autor). 409 CAMPOMANES, 1778: 92-93. 410 AHN, Consejos, MPD, 1982; la cita textual procede del rótulo inserto en la representación del arroyo que entra en la charca para abastecerla de agua. El legajo de procedencia, AHN, Consejos, leg. 6947, exp. 2. MÉNDEZ HERNÁN, 2017: 159. Volviendo al tema del camino, también consta en otro expediente, sin número, que éste se había “formado a representacion de la villa de Jaraicejo, sobre que se reparta ente los pueblos de 30 leguas en contorno el coste del Puente del Rio, y Riveros de su jurisdiccion. Se declaró estar estas obras comprendidas en la composicion del Camino General de Estremadura […]”. AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, pp. 532-533 (paginación del autor).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 115 ~ Una aproximación al Jaraicejo que el Fiscal pudo contemplar la tenemos en los croquis conservados entre la documentación de Tomás López. El primero es una representación muy sencilla, que el corresponsal del geógrafo utilizó para dar a conocer la ubicación del lugar. Sitúa Jaraicejo entre el Tajo y el Almonte, unidos por una línea de puntos que representa el camino real a través de Miravete411. El segundo mapa es mucho más interesante, si bien no deja de ser sencillo en su trazado y algo ingenuo cuando su autor se atreve a dibujar algún inmueble412 (Fig. 43). 411 BNE, MSS/20241/79(H.1R.), reproducido en LÓPEZ, [1798] 1991: 254. 412 BNE, MSS/20241/79(H.2R.), reproducido en LÓPEZ, [1798] 1991: 255. Figura 42. Plano de una charca para Villar de Plasencia, 1784. Dibujo a tinta y aguada gris sobre papel con rotulaciones. Escala en toesas. 604 x 595 mm. AHN, Consejos, MPD, 1982.
Vicente Méndez Hernán ~ 116 ~ A diferencia de los que hemos visto, el dibujo está enmarcado y orientado. Una línea divisoria trazada entre los castillos de Monfragüe y Miravete “sirve de coto” y separación entre el término y territorio de la villa, “un bosque impenetrable y abrigo de golfines”413, y el núcleo de población propiamente dicho, al que llega el camino real desde levante, atraviesa el enclave y se dirige hacia Trujillo a través del puente sobre el río Almonte414. Es interesante la descripción que hace de los pasos construidos para atravesar este afluente del Tajo, en cuyo curso también dibuja el autor el puente de Alconétar: “se halla el río Almonte dividiendo la jurisdición entre ésta [Jaraicejo] y la ciudad de Truxillo, a distancia de un quarto de legua de este pueblo a la parte del mediodía, cuias aguas nacen por levante de las sierras de Guadalupe y siguen por mediodía hasta que desembocan en el río Taxo, en donde llaman los puentes de Alconeta (sic), que antiguamente llamaban de Mantible, y hoi permanecen sus ruinas con claros vestigios donde están las referidas barcas de Alconeta […]”415. 413 LÓPEZ, [1798] 1991: 256. 414 Sobre el puente del Almonte, MÉNDEZ HERNÁN/PLASENCIA LOZANO, 2016: e183. 415 LÓPEZ, [1798] 1991: 253. Figura 43. [Tomás López], Jaraicejo y alrededores [1770-1800]. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Orientado. Escala indeterminada. 310 x 420 mm. BNE, MSS/20241/79(H.2R.).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 117 ~ Otras dos líneas diagonales atraviesan esta parte del dibujo para representar el arroyo de la Vid y la “garganta que llaman Riofrío”416. La misma ingenuidad con la que el autor delineó los castillos se advierte también en la silueta de la villa y la ermita de Ntra. Sra. de los Hitos, la cual recogía fray Alonso Fernández (1573-1633) en 1627 como uno de los templos de mayor devoción en el Obispado de Plasencia417. El empleo de barcas para atravesar los ríos, como las citadas de Alconétar, fue un sistema cuyo desarrollo a comienzos del siglo XVIII hizo necesaria la inclusión de esta acepción en el Diccionario de autoridades, donde se define como la embarcación “sin quilla, que ordinariamente sirve en los ríos caudalosos que no tienen puentes, para pasar de un lado à otro los passageros y otras cosas […]”418. Un ejemplo en la provincia de Cáceres lo hemos visto en la Barca de la Bazagona, localizada “sobre el río Tiétar, en el camino desde Almaraz a Plasencia […], que comunica a los partidos judiciales de Plasencia y Navalmoral de la Mata, en cuyo punto hay una venta para descanso de los viajeros.”419 Junto a la Bazagona, recordemos la barca de Acehuche, que permitía pasar el Tajo a media legua del pueblo420; las dos que existían en Serradilla “para el uso de los labradores”421; la de Hinojal posibilitaba “pasar al [término de] Cañaveral”422; en Garrovillas de Alconétar había varias barcas para cruzar el paso, “principalmente en el sitio llamado la Luria, camino de Portezuelo, y en el de Alconétar [antes citado], en el paso de Cáceres al Cañaveral”423; o las dos de Talavera la Vieja, de las cuales hemos conservado la imagen que tomó el fotógrafo alemán Otto Wunderlich (1886-1975) entre 1940 y 1963424. En la provincia de Badajoz citemos, a título de ejemplo, la barca que existía en la Vega de San Andrés para cruzar el Guadiana, despoblado del partido judicial de Puebla de Alcocer425; en la villa de Casas de Don Pedro, el Guadiana “se pasa en verano por los vados llamados Matahijos y Magdalena, y en el invierno por la barca de este último punto, propiedad de la casa de Osuna, o por la de Talarrubias que lo es de este pueblo”; otra existía para atravesar el Guadiana al bajar del Puerto de la Consolación, en el término de Herrera del Duque; en Don Benito; Esparragosa de Lares426; o las varias que recoge Madoz al describir el curso del río Guadiana: Castilblanco, la aldea 416 LÓPEZ, [1798] 1991: 253. 417 FERNÁNDEZ, 1627: 17. 418 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 1726-1739: I, 559. 419 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 336. 420 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 10. 421 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: IV, 134. 422 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: III, 156. 423 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: III, 34. 424 Fototeca del IPCE, sign. WUN-13432. 425 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 162. 426 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: II, 216, 270, 343 y 364, respectivamente.
Vicente Méndez Hernán ~ 118 ~ de Peloche, dehesa de la Redondilla, la “situada en el charco de Mojarrabos, término de Villagonzalo”, en el “sitio de Cascajares” ‒término de Lobón‒, Talavera la Real427, y un largo etcétera. La importancia que tuvieron estos sistemas para cruzar los vados de los ríos hizo que siempre se señalaran en los mapas o croquis de la localidad. Un ejemplo contumaz nos lo ofrece el que hizo Juan de Cáceres Villalobos de Cañaveral, villa de la que era capellán, y le remitió a Tomás López a finales de 1794. En la zona inferior del dibujo se siluetea el río Tajo, enmarcado entre la barca de Talaván, que estaba situada en las inmediaciones de la ermita de Ntra. Sra. del Río, y las barcas de Alconétar, tantas veces recogidas en los itinerarios que hemos visto junto a la propia villa de Cañaveral, paso obligado en el camino real para Castilla y Galicia, que también se representa (Fig. 44). El mismo protagonismo, y casi exclusivo, le concedió el corresponsal de López en Talaván, el cura Rector Francisco Rodríguez Aguilar, a la barca del lugar en el único croquis que remitió con el trazado de la villa428 (Fig. 45). El protagonismo del Tajo lo describía del tenor siguiente: “le prevengo cómo por la parte que mira al norte le zircunda, a esta susodicha villa, el caudaloso río del Taxo, el quál está tan próximo a esta referida villa que solamente hai la corta distancia de media legua, advirtiendo como a su orilla del mismo desembarcadero, de la otra parte del río, se halla situada cierta hermita de Nuestra Señora con la advocación del Río […]”429. En la carrera de Madrid a Badajoz, y una vez que se abandonaba Jaraicejo, los viajeros podían tomar uno de los dos caminos que principiaban a continuación. El situado a la derecha conducía hasta la villa de Cáceres, en la ruta que partía desde Navalmoral y recogió en su guía Matías Escribano. El problema de esta carrera estaba en que “solo se encuentra la villa de Monroy” y el consecuente peligro de su despoblación, por lo que “merece bien la atencion del Consejo examinar los medios de establecer por aquella parte algunas poblaciones en que según me informó se podría coger mucho lino, vino, aceyte, y frutas porque es tierra delgada y especie de serranía más dispuesta a estas producciones que á cosecha de granos.”430 El Consejo atendió de nuevo las demandas de su Fiscal y abrió expediente para “restablecer alguna poblacion desde Monroy a Caceres, y auxiliar los vezinos de aquella”431. De forma indirecta, pero relacionado también con las obras que el 427 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: III, 84-85, 87-88, 92. 428 BNE, MSS/20241/60 (H.1R.), Cañaveral y alrededores; y MSS/20241/113(H.1R.), Talaván. 429 LÓPEZ, [1798] 1991: 405. 430 CAMPOMANES, 1778: 95-96. 431 AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 526 (paginación del autor).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 119 ~ Figura 44. Tomás López, Cañaveral y alrededores, c. 1794. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:213.675]; 4 leg. [= 10,4 cm]. 215 x 155 mm. BNE, MSS/20241/60(H.1R.). Figura 45. Tomás López, Talaván, c. 1786. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:222.200]; 3 leg. [= 7,5 cm]. 200 x 120 mm. BNE, MSS/20241/113(H.1R.).
Vicente Méndez Hernán ~ 120 ~ Consejo valoraba, el Procurador-Sexmero de la villa de Montánchez causó otro expediente en relación a “la necesidad de construir un Puente en el Rio Tamuja”432, propenso a unas avenidas tan crecidas que en más de una ocasión habían arruinado la construcción que salvaba el cauce433. En el mapa que le envió a Tomás López su corresponsal en Trujillo, fechado hacia 1763, figuraba el dibujo de un puente sobre el Tamuja, “en el camino que sale de Truxillo a Cáceres” (núm. 11) (ver Fig. 47). El segundo de los caminos que partía de Jaraicejo se encaminaba hacia Trujillo previo paso del puente sobre el río Almonte, “que corre á tres quartos de legua […] de Oriente a Poniente para entrar en el Tajo junto a las barcas de Alconetar”, según va dicho. Con motivo del viaje de la Reina Madre portuguesa se había suavizado la bajada, pero “algo mas se podría suavizar todavía tomándolo muy despacio”, sobre todo porque el puente sobre el Almonte “era muy necesario para facilitar el transito y comercio con Portugal […], ademas de ser paso preciso entre Castilla y Extremadura”. A diferencia de la bajada, la subida desde el río hacia Trujillo era mucho más suave después del trabajo que en ella se hizo “en el año de 1761 con motivo de la guerra de Portugal”. Y, una vez más, el Fiscal señala la posibilidad de fundar una nueva población en esta zona: “Luego que se acaba de subir se reconoce una planicie agradable en que estaría bien situado uno de los [dos] pueblos indicados”.434 Antes de alcanzar la ciudad de Trujillo, Campomanes abordó el riesgo que suponía cruzar los arroyos Pizarrosillo y Tozo, e indicó la conveniencia de hacer dos puentes e incluso de asentar dos pueblos nuevos a fin de evitar robos como el que se produjo en 1776 a los mercaderes que regresaban de la feria de Trujillo435 (Fig. 46). El problema se solventó desviando el camino para evitar la construcción del primer puente y haciendo sobre el río Tozo, ya en el último cuarto del siglo XVIII, el que había recomendado construir el Fiscal. Se hizo a base de mampostería de pizarra y grauvacas, siguiendo un diseño similar al citado sobre el arroyo de la Vid cuando corta el camino real hacia Trujillo436. Y para el problema que suponían las aguas de los arroyos Merlinejo y de La Mimbrera (actual arroyo Caballo), cuyo paso era 432 AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, pp. 534-535 (paginación del autor). 433 JIMÉNEZ VALDÓS, 2017: II, 436-453. 434 CAMPOMANES, 1778: 96-102, passim. El Consejo contempló abordar los problemas que entrañaba la bajada al “Rio del Monte” (AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 526; y pp. 1093-1099 ‒paginación del autor‒), así como también se propuso “hacer una poblacion en la planicie que se descubre luego que se acava la subida del Rio del Monte” (AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 527; y pp. 1044-1049 ‒paginación del autor‒). 435 CAMPOMANES, 1778: 103-105. Ambos arroyos también se contemplaron en la serie de obras que el Consejo se propuso llevar a cabo. AHN, Consejos, leg. 861, pp. 47-155. 436 JIMÉNEZ VALDÓS, 2017: II, 335-347.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 121 ~ Figura 46. Tomás López, Trujillo y alrededores, c. 1763. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:277.700]; 4 leg. [= 8 cm]. 195 x 120 mm. BNE, MSS/20241/125(H.3R.).
Vicente Méndez Hernán ~ 128 ~ documentación de Tomás López (Fig. 50)458. Se representan los caminos con Don Benito, Mengabril, Valdetorres, Guareña, Cristina, Manchita, además de Miajadas y Villar de Rena. Cuando llega a Mérida, previene al lector que no se detendrá en “describir muchas particularidades de esta ciudad, [porque] seria necesario un volumen y mas tiempo para examinarlas con la debida reflexión”, pese a lo cual hizo un recorrido por sus vestigios. Señala la conveniencia de suprimir las presas que se habían construido en el Guadiana para poner en funcionamiento dos molinos. Y reparó en los campos de Mérida “por la parte del norte del lado de acá de Guadiana”, que observó “muy bien cultivados, y son fertilísimos”, de ahí el expediente que se abrió en el Consejo relativo a sus posibilidades, lo mismo que la Albuera de la ciudad459. El camino que seguía hasta Lobón y Talavera la Real volvía a tener como obstáculo “dos riberas ó arroyos considerables sin puente”, Guadajira y Lantrín. A tenor de la necesidad de lograr que estos dos pasos fueran más consistentes, Campomanes hizo una reflexión sobre la repoblación para el cuidado de los caminos: “Guadajira es ribera de mas agua; tiene puente en Solana que es una villa situada a la izquierda del camino a distancia de una legua, y corresponde al Partido de Badajoz […] La otra ribera es el Antrin-verde que el vulgo llama Lantrin á poca distancia de Guadajira, y a menos de una legua de Talavera la Real. En este arroyo se ahogó el inbierno pasado un oficial de milicias del Regimiento Provincial de Logroño con su muger y familia yendo en una calesa […]”. Asimismo, continúa afirmando que los “puentes en despoblado nadie los cuida y era justo tratar de situar dos Aldeas para que acompañasen el camino, y cuidasen del puente, supliendo el defecto actual de poblacion, y aumentando los auxilios de los caminantes en una carrera tan publica y general del Reyno; asi como se debería restablecer la antigua poblacion de Cubillana que esta entre Merida y Lobon. Estas poblaciones necesitan al principio pocas casas, y basta asignarles termino y tierras que cultivar con suertes proporcionadas, y facultad de avecindarse otros porque el aumento de la población vendrá de si mismo […]460. 458 BNE, MSS/20241/24(H.3R.), mapa de Medellín y alrededores. 459 CAMPOMANES, 1778: 139-158. AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, pp. 529-530 (paginación del autor). Las dos entradas archivadas tratan, la primera de ellas, “de las utilidades que podrian sacar los vezinos de Merida, de los Campos por la parte Norte del lado acá del Guadiana”, lo que se encomendó al Gobernador de la zona; la segunda de las entradas referidas trata “de establecer una poblacion en los campos de Merida del lado acá de Guadiana”. Sobre la Albuera, AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 530. Las obras que se proyectaron estaban encaminadas a la “recomposicion de la Albuera” para facilitar el riego, y el informe se encargó al gobernador de Mérida. 460 CAMPOMANES, 1778: 160-164. Al Consejo había llegado la noticia sobre “haverse aogado zinco personas en la rivera de Lantin distante una legua de Talavera la Real”, lo que dio lugar al informe que se solicitó a Marcos de Vierna. AHN, Consejos, leg. 861, Ymbentario…, p. 535 (paginación del autor).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 129 ~ Figura 50. Tomás López, Medellín y alrededores, [1786?]. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:277.800]; 3 leg. [= 6 cm]. 193 x 120 mm. BNE, MSS/20241/24(H.3R.).
Vicente Méndez Hernán ~ 130 ~ El arquitecto Nicolás de Morales había levantado en febrero de 1778 dos diseños sobre los puentes a construir en las riberas señaladas (Figs. 51 y 52), más un tercero en la que pasaba justo al lado de la población de Talavera la Real (Fig. 53)461. El diseño para el arroyo Lantrín era un puente de dos ojos con un tajamar y la representación del camino que desembocaba en el mismo (Fig. 51)462, similar al que se ideó para el arroyo Guadajira, si bien en este caso la obra iba dotada de tres ojos (Fig. 52)463. Aún no se había iniciado la materialización de estos puentes cuando pasó el Fiscal en su viaje. En relación con el despoblado del que habla Campomanes, es interesante la narración que nos ofrecía Giuseppe Baretti en 1760 al describir el trayecto situado entre Talavera la Real y Mérida, cuando su comitiva tuvo que sentarse en la ribera del Guadiana al no haber posadas en las que descansar: “al medio día, nos sentamos Batiste [su asistente], los ¨Calesseros¨ y yo en la ribera del Guadiana para tomar los alimentos que llevábamos, ya que no hay ninguna clase de alojamiento entre ¨Talaverola¨ [Talavera la Real] y Mérida, aunque hay seis leguas entre ambas, excepto una en Lobón que he olvidado si es una ¨Venta¨ o un lugar.”464 A partir del mapa de Mérida conservado entre la documentación que Tomás López manejó para su Diccionario, muy probablemente remitido por el sacerdote emeritense García de Córdoba Lasso de la Vega con su misiva de 15 de enero de 1764465, tenemos una aproximación al territorio que vio Campomanes a lo largo de su viaje (Fig. 54)466. Es un croquis muy completo y bastante bien dibujado, en el que se ha dado primacía a la representación de los ríos, con el Tajo al norte y el Guadiana al sur, además de la serie de afluentes que configuran las cuencas hidrográficas. Al protagonismo del agua se unen los núcleos de población diseminados por todo el territorio, con “la situación de las villas, lugares y aldeas de este partido, teniendo por punto séntrico esta ciudad de Mérida, y siguiendo según geografía los quatro puntos cardinales”467. Campomanes incluyó al final de la memoria de su viaje la serie de caminos que salían de la ciudad emeritense “sin pasar el Guadiana”, cuyo puente está claramente representado en el croquis a partir del corte practicado en 461 AHN, Consejos, MPD, 2529. 462 AHN, Consejos, MPD, 2530. 463 AHN, Consejos, MPD, 2531. 464 MAESTRE, [19901] 19922: 58, n.19, carta XLI, Mérida, 26 de septiembre de 1760; otros viajeros hablarán de la posada de Lobón, como Clarke, Beckford o Southey. 465 LÓPEZ, [1798] 1991: 299. 466 BNE, MSS/20263/31(H.11R.), mapa de Mérida y alrededores. El mapa también está publicado en LÓPEZ, [1798] 1991: 300. 467 LÓPEZ, [1798] 1991: 302.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 131 ~ Figura 53. Nicolás de Morales, Plano y perfil geométrico de un puente sobre la ribera llamada de Talavera la Real la que pasa inmediata a la población de dicha villa, Badajoz, 6 de febrero de 1778. Dibujo a tinta y aguada de colores sobre papel. Escala en pies castellanos. 253 x 719 mm. AHN, Consejos, MPD, 2529. Figura 52. Nicolás de Morales, Plano y perfil geométrico de un puente sobre la ribera llamada Guadajira, Badajoz, 12 de febrero de 1778. Dibujo a tinta y aguada de colores sobre papel. Escala en pies castellanos. 223 x 712 mm. AHN, Consejos, MPD, 2531. Figura 51. Nicolás de Morales, Plano y perfil geométrico de un puente sobre el arroyo del Lantrín Verde, Badajoz, 12 de febrero de 1778. Dibujo a tinta y aguada de colores sobre papel. Escala en pies castellanos. 259 x 718 mm. AHN, Consejos, MPD, 2530.
Vicente Méndez Hernán ~ 132 ~ Figura 54. Tomás López, Mérida y alrededores, [1764?]. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:355.500]; 8 leguas comunes [= 12,5 cm]. 300 x 205 mm. BNE, MSS/20263/31(H.11R.).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 133 ~ el trazo del cauce del río. A través de ellos puso también su mirada en la provincia pacense al objeto de señalar la amplia red viaria que se proyectaba desde Mérida, tanto al sur como al norte, territorio este último que en parte ya había recorrido468. De Talavera la Real “sigue el camino Real á Badajoz” y desde allí a una legua “la ribera de Caya en que termina Estremadura”, que contaba con un puente antiguo de piedra, y sería conveniente reconducir el río hacia su primer curso a fin de evitar la construcción de un nuevo puente. UNA MIRADA HACIA LOS CAMINOS Y EL PAISAJE PACENSE Campomanes también recogió en su viaje otros caminos que venían a enlazar con la arteria principal que le condujo desde Madrid hasta la frontera con Portugal, integrantes de la red caminera de Extremadura. Así lo hizo a la altura de Talavera la Real, donde citó La Albuera como aldea de Badajoz y uno de los núcleos de población situados en la carrera que llevaba hasta Sevilla. Esta arteria, junto a la que partía de Mérida para unirse en Calzadilla de los Barros con la que llegaba de Badajoz, figuran en el mapa que Joaquín de Iturbide cartografió en 1793 con las comunicaciones de la provincia de Badajoz (Fig. 55)469. La Albuera se representa en el croquis de Tomás López (Fig. 56)470 como un auténtico nudo de comunicaciones. Descuella la línea de puntos representada para unir la villa con Badajoz y Santa Marta, configurando la “carretera para Andalucía” conducente a Zafra. También figura el camino procedente de Talavera la Real, el que se dirige hacia Almendral y Jerez de los Caballeros, y el que llevaba hasta Valverde de Leganés. Madoz recogía una descripción de este paisaje: “La rivera de Albuera se compone […] de los dos afluentes llamados Nogales y Chicapierna, que se unen por cima del Puente Nuevo, construído en el camino real de Sevilla, a corta distancia del pueblo, y marcha de suroeste a nordeste formando una deliciosa campiña poblada de cortijos, hasta desaguar en Guadiana, cerca de Talavera la Real, a 3 leguas de distancia; a la espalda del pueblo y camino de Badajoz, principia una cadena de montecitos de corta elevación, la que siguiendo el curso de la rivera, formando varias sinuosidades, va a terminar en un sitio que llaman los Riscos, camino de Almendral; a una legua de ambos pueblos, entre esta cadena y la rivera, hay una vega llana y hermosa como de medio cuarto de legua de latitud y una de longitud.”471 468 CAMPOMANES, 1778: 171 y ss. 469 RABASF, MP-63. 470 BNE, MSS/20263/1(H.6R.), mapa de La Albuera y alrededores. 471 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 41-42.
Vicente Méndez Hernán ~ 134 ~ Santa Marta y Feria eran los núcleos de población hacia los que se dirigía el camino que Joaquín de Iturbide representó. En el croquis de Feria de Tomás López (Fig. 57)472 podemos apreciar, al igual que en La Albuera, la serie de caminos que confluían en la localidad, con referencia expresa al sitio de la “Alameda” o a “la rivera de Zafra”, que figuran en la descripción que le envió a López su corresponsal en la localidad: 472 BNE, MSS/20241/19(H.1R.), mapa de Feria y alrededores. Figura 55. Joaquín de Iturbide, Mapa de los caminos que desde Badajoz y Mérida se dirigen hacia Sevilla por las diferentes rutas que se han conocido, y medido, y en el se representan, Sevilla, 27 de marzo de 1793. Dibujo a tinta negra y sepia y aguada de colores azules y grises, con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:195.360]; 6 leguas [= 19,5 cm]. 405 x 104 mm. RABASF, MP-63.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 135 ~ “Le circula, la mayor parte de su término, una rivera llamada Guadagira, que ésta tiene su nacimiento hacia el mediodía, en término de la villa de Salbatierra, a poca distancia del mismo pueblo se juntan estas aguas, en un sitio llamado la Alameda, con otras vertientes llamadas la rivera de Zafra y sigue su propio nombre de Guadagira hasta entrar el Guadianato. Tiene dos puentes, el 1º distante 3 quartos de legua de su nacimiento, llamado el puente de Don Blasco, con dos ojos de cal, piedra y ladrillo, y el otro a distancia de otra legua del 1º, con cinco ojos, llamado el de la Peraleda de la misma fabricación.”473 473 LÓPEZ, [1798] 1991: 191.
Vicente Méndez Hernán ~ 136 ~ Figura 56. Tomás López, La Albuera y alrededores, [1793?]. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:222.200]; 4 leguas [= 10 cm]. 210 x 150 mm. BNE, MSS/20263/1(H.6R.).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 137 ~ Figura 57. Tomás López, Feria y alrededores, c.1793. Dibujo a tinta con explicación manuscrita. Escala [Ca. 1:222.222]; 4 leguas [= 10 cm]. 207 x 150 mm. BNE, MSS/20241/19(H.1R.).
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 145 ~ 5 INTRODUCCIÓN Sebastián de Covarrubias ya recogía en el Tesoro de la Lengua Castellana de 1611 las definiciones de venta, posada y mesón. En la primera se precisaba que era “vna casa en el campo, cerca del camino Real a donde los pasajeros suelen parar el medio día, y a nezesidad hacer noche”479; la posada era “la casa donde reciben huéspedes; porque descargan su hato, y el cansancio de sus personas”480; mientras que mesón “significa el diuersorio, o casa pública y posada, adonde concurren forasteros de diuersas partes, y se les da albergue para sí, y para sus cabalgaduras”, y el vocablo procede del francés481. Similares significados recogía el Diccionario de Autoridades (1726-1739) de la Real Academia Española, donde se incidía en la venta como “la casa establecida en los caminos, y despoblados para hospedage de los passageros. Dixose así, porque en ella se les vende lo que han menester”482; la posada era “la casa donde por su dinéro se recibe y hospeda la gente” 483; mientras que el mesón se entiende como otra “casa donde concurren los forastéros de diversas partes, y pagando se les dá albergue para sí y sus cabalgaduras”484. A diferencia de las ventas, las posadas y mesones se ubicaban en los núcleos poblacionales, y en ellos se preparaba y guisaba lo que traían los huéspedes, o bien podían acudir para ello a los figones y bodegones485. Por tal motivo, las ventas se convirtieron en lugares de refugio y descanso en los caminos, donde era posible el refresco 479 COVARRUBIAS OROZCO, 1611: 68 [el núm. de página corresponde a la segunda paginación de la obra: [10], 602, 79, [1] h.; tomo la referencia del catálogo automatizado de la BNE]. 480 COVARRUBIAS OROZCO, 1611: 593. 481 COVARRUBIAS OROZCO, 1611: 548. 482 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 1726-1739: VI, 449. 483 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 1726-1739: V, 333. 484 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 1726-1739: IV, 555. 485 GONZÁLEZ CAÑAL, 2020: §3 [cito por la edición electrónica de la revista]. A su vez, recoge la cita de la obra de DELEITO Y PIÑUELA, 1953: 167-178.
Vicente Méndez Hernán ~ 146 ~ o cambio de las caballerías y también el reposo de los pasajeros; para su mantenimiento era de capital importancia el paso de la “gente para el consumo de los comestibles”, es decir, que hubiera caminos que fueran transitables486. Las estrecheces e incomodidades, amén de la inseguridad, los peligros y la mala comida estaban a la orden del día, junto a la mala fama de los venteros y las mozas, siempre traviesas, ligeras y casquivanas487. Y todas tenían como denominador común el aspecto siniestro que recogió el Duque de Rivas en su cuadro El Ventero (1851)488. El francés Etienne de Silhouette (1709-1767), quien entró en España el 31 de agosto de 1729, recogió las siguientes impresiones de esta serie de establecimientos en los que tuvo que pernoctar en nuestro país: “Las hospederías se llaman posadas; si están en medio del campo, se llaman ventas. No se encuentra en las posadas ni pan, ni vino, ni carne; se dirige uno al dueño de la posada y responde que se encontrarán. Si está de buen humor, se le compromete a que vayan a buscarlos, o bien es preciso enviar al criado o ir uno mismo. El precio de cada cosa está regulado y no se puede ser engañado. Rara vez se encuentran los cubiertos y las servilletas. Es seguro que considerando las cosas de esta manera, nada es más triste que un viaje por España y nada es más capaz de poner de mal humor; pero también nada es más fácil que prevenir todas estas incomodidades, hablo de las personas que viajan con buena posición. […] Los colchones que se encuentra en las posadas son muy malos, no son otra cosa que un gran saco lleno de lana, tal como la toman del cuerpo del cordero. Una pareja de tales colchones y su colchón encima formarán una buena cama para un viajero. […] Cuando no se tiene cocinero, es preciso que el criado que uno lleva sea capaz de hacer la sopa y de arreglar un pollo. De esa manera, no se echan en falta las posadas de Francia; como no se cuenta con nada, nunca encuentra uno que le falte nada. El gasto no es muy considerable. El dueño de la posada se contenta con uno o dos reales de plata por el uso que habéis hecho de su casa […]”489. Azorín glosó en 1912 que las “ventas tienen su significación en la literatura española y son inseparables del paisaje de España”490. Cervantes siempre hizo de la venta un lugar de paso y encuentro de sus personajes novelescos; ventas que el más ingenioso de nuestros hidalgos manchegos veía como castillos en la primera parte de su novelada trayectoria (1605), y como ventas reales, o mesones, en la segunda entrega que Miguel de Cervantes le dedicó en 1615491. 486 WARD, 1779: 56. 487 GONZÁLEZ CAÑAL, 2020: §4-§6. 488 AZORÍN, [1912] 1991: 119. 489 GARCÍA MERCADAL, 1999: IV, 614-615. 490 AZORÍN, [1912] 1991: 121. 491 BARBAGALLO, 2004: 193.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 147 ~ Algo similar sucede en otros campos de la creación, como en la ópera, donde la posada se convierte también en un punto de encuentro de distintos personajes. Así sucede en Manón, obra de Jules Massenet (1842-1912) estrenada en 1884 en la Ópera Cómica de París y basada en la exitosa novela titulada Las aventuras del caballero Des Grieux y Manon Lescaut, de la que el abate Antoine François Prévost (1697-1763) publicó una nueva edición revisada y corregida en 1753. La ópera se iniciaba precisamente en una posada de Amiens, donde la joven y casquivana Manón pudo conocer a Des Grieux, un estudiante incauto y soñador que cae prendado a sus pies.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 149 ~ 6 LAS VENTAS, POSADAS Y MESONES A LO LARGO DEL SIGLO XVIII La Instrucción emitida en 1718 para los Intendentes de cada provincia no solo contemplaba la obligación de cuidar los caminos y participar al Consejo todo lo relativo a su estado, sino que también recogía instrucciones precisas sobre las posadas, ventas y mesones, ordenando que “se corrija la falta, y descomodidad” de estos establecimientos (art. 49): “que en las Posadas, Ventas, y Mesones, se enquentre toda la posible providencia, abundancia, buen trato, y servicio haziendo que los tengan de los que inclinaren à este exercicio, los mas habiles, […] a fin de resolver lo mas conveniente para el alivio de los pasageros, y traficantes […]”492. A ello se añadía que “ay pocas Posadas en las Ciudades, Villas, y Lugares, y no bastantes Ventas en los despoblados, pues à vezes es preciso andar quatro, cinco, ò mas leguas para encontrar vna […]”. E incluso nos proporciona una descripción muy sustantiva del estado en el que normalmente se encontraban dichos establecimientos a la llegada de los viajeros, aspectos todos que se trataron de mejorar ya a comienzos del siglo XVIII: “que las vnas, ni las otras, no tienen la limpieza, y capacidad suficiente, ni se enquentran en ellas las camas, y demas muebles, en la cantidad, ni con la decencia que se requiere para el descanso, y comodidad de los caminantes, y particularmente de los Cavalleros, y sobre todo se padece la gran descomodidad de no hallar en ellas que comer, y beber, de modo que quando el pasagero llega necesitado de alimento, y descanso, es preciso que por sì, ò por su criado, busque en las Tiendas lo que necesita, y à vezes no se enquentra en ellas, particularmente la carne, por estar cerrada la Carniceria, ò por otros motivos, en cuyas diligencias suelen emplear parte de la noche, ò del dia, desconcertandoseles y atrasandoles las jornadas, además de la molestia presente […]”493. 492 ORDENANZA, 1718 (1720): art. 49, pp. 51-52. 493 ORDENANZA, 1718 (1720): art. 50, pp. 52-54; la cita textual en p. 53.
Vicente Méndez Hernán ~ 150 ~ Se ordenaba también la colaboración de los mesones, facultándoles para el abastecimiento de los pasajeros. Y se disponía “que por quenta de los Lugares, y distritos, se fabriquen Ventas, y Posadas buenas donde se necesitaren, y aya en ellas todo lo necesario […]”494. Recordemos que la Instrucción de 1718 se restableció y se puso al día con la de 1749, punto de arranque para la construcción de la red de carreteras de España. Muy poco después, mediada la década de 1750, Fernández de Mesa publicaba su Tratado legal y político de Caminos públicos y possadas (1755-1756). La segunda parte de la obra se dedica por entero a estos establecimientos, de los que el autor recuerda que no hay “Passagero que no busque Possada”, si bien en España éstas eran peores incluso que los caminos, a los que califica de “imponderablemente trabajosos”. Define la venta como aquella que “està puesta en el campo, regularmente en los Caminos”, y la posada como el lugar “donde reposamos: pero llamamos Possadas à los Mesones, especialmente à los mas particulares, y mejores”, y entiende como “forzoso en los Pueblos” contar con tales establecimientos destinados a “qualesquiera passageros”, para cuya comodidad deben estar abastecidas de todo lo necesario495. No deben faltar a “una proporción conveniente”, y en su ubicación no serán un obstáculo la incomodidad ni el peligro del lugar, “pues antes bien quanto mas incomodo sea, y menos seguro, es mas necesario suplir uno, y otro con un alvergue” donde se “alivien estos daños, y peligros” del mejor modo que se pueda496. Fernández de Mesa considera que deben situarse cada cinco leguas aproximadamente. Sobre su fábrica y disposición, el autor señala que una posada no es otra cosa que una “casa donde se ha de dar comoda habitación”, por tiempo limitado, para “muchos separadamente”. En la construcción se ha de tener en cuenta el emplazamiento, si bien es necesario que prime “la fortaleza”, como en cualquier obra497. Para ejemplificar su teoría incluye el grabado calcográfico de una posada, obra del dibujante Pascual Miguel y del grabador Hipólito Ricarte (Fig. 62). La posada debe estar dividida “en dos partes, ò claustros” para alojar separadamente a las “personas distinguidas” de la “gente ordinaria”, mozos de mulas y sirvientes498. Por tal motivo, se dispondrá de dos puertas de acceso, y se duplicarán los servicios en función del rango social de los huéspedes. Interesa destacar que Fernández de Mesa organiza la posada en función de la unidad constructiva que resulta del patio o claustro en torno al cual asoman las estancias y corredores de acceso; y vuelve de este modo a la tradición española que el Renacimiento puso en boga para la distribución de edificios 494 ORDENANZA, 1718 (1720): art. 50, p. 54. 495 FERNÁNDEZ DE MESA, 1755-1756: 1-3, 9, 34 y ss. 496 FERNÁNDEZ DE MESA, 1755-1756: 64-65. 497 FERNÁNDEZ DE MESA, 1755-1756: 74 y ss. 498 FERNÁNDEZ DE MESA, 1755-1756: 78 y ss.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 151 ~ que habrían de albergar a un amplio número de usuarios, como los hospitales. Y al igual que en los puertos, el autor estima muy conveniente “que sobre cada Possada se ponga alguna torrecilla alta, y en ella un fanal para guiar à los caminantes”499, esto es, un farol grande que sirviera de referencia para los viajeros durante la noche. Al libro de Fernández de Mesa le siguieron en el siglo XVIII las instrucciones de 1778,500 las reglas y providencias de 1783 que habrían de observar los posaderos501, o las instrucciones y reglamento de 1795502. 499 FERNÁNDEZ DE MESA, 1755-1756: 95. 500 INSTRUCCIONES, 1778-1791. 501 REGLAS Y PROVIDENCIAS, 1783. 502 INSTRUCCIÓN, 1795. Figura 62. Pascual Miguel (dibujante) e Hipólito Ricarte (grabador), Fachada y vista interior de un quarto de posada, grabado calcográfico incluido en la obra de Tomás Manuel Fernández de Mesa titulada Tratado legal y político de caminos públicos y posadas…, Valencia, Joseph Tomás de Lucas, 1755-1756.
El viaje de Pedro Rodríguez Campomanes a Extremadura ~ 153 ~ 7 APUNTES SOBRE LAS POSADAS EN LA EXTREMADURA DEL SIGLO XVIIII Antonio Ponz, en la carta que le envió a Campomanes desde Cáceres el 2 de agosto de 1772 para participarle, sobre todo, los restos arqueológicos que había visto en Mérida, afirmaba que lo iba “observando todo, aunque á costa de mucho trabajo por los calores, gastos y malas posadas”503, circunstancia que no difería de lo que era usual en el resto de España, según había recogido Fernández de Mesa en los comedios de la centuria. Muchos son los ejemplos de ventas y posadas que tenemos documentados en Extremadura504. En la provincia de Badajoz, Madoz cita la venta del Cuerno, en la villa de Alange y junto al arroyo Matachel, donde se vendía aguardiente y vino, y aún perdura como establecimiento de hostelería; la Venta de la Guía, entre Miajadas y San Pedro; la venta de Culebrín, en el partido de Fuente de Cantos y en el “arrecife de Badajoz a Sevilla”; o la de Ruecas505. En la provincia de Cáceres citemos las Ventas de Alconétar; la venta de la Barquilla, en el camino de Trujillo a Plasencia, junto al puente sobre el río Almonte; otra se situaba junto a la barca de la Bazagona para atravesar el río Tiétar en el camino de Almaraz a Plasencia; la venta de la Matilla del Rollar, a la salida de Trujillo para Cáceres; las Herrerías, en el término de Alcuéscar; la Jarilla, en el partido de Montánchez; la venta o posada del Losar, en la villa del mismo nombre; la venta del Moral, en Navalmoral de la Mata506, y un largo etcétera. 503 CARRETE PARRONDO, 1978: 179-180. CAMPOMANES, [1747-1777] 1983: 381-382, núm. 237. FUE/AC, 48-102, p. 4. 504 MAESTRE, [19901] 19922: 551-565. 505 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 28 (venta del Cuerno); II, 320 y 367 (venta del Cuerno), 370 (Matilla del Rollar), 371 (La Guía), 401 (Culebrín); III, 115 (Culebrín), 243 (Ruecas), 309 (Matilla del Rollar); IV, 111 (Ruecas). 506 MADOZ, [1845-1850] 1953-1955: I, 97-98 (Alconétar), 152 y 329-330 (la Barquilla), 336 (Bazagona); II, 371 (Bazagona); III, 140 (Herrerías), 214 (la Jarilla), 253 (Losar), 283 (Bazagona) y 405 (Moral).