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Patrimonio cultural vinculado con el agua. Paisaje, urbanismo, arte, ingeniería y turismo.
Patrimonio cultural vinculado con el agua. Paisaje, urbanismo, arte, ingeniería y turismo , Mª del Mar Lozano Bartolozzi y Vicente Méndez Hernán (coordinadores y editores). Editan Editora Regional de Extremadura; Vicerrectorado de Investigación, Transferencia e Innovación de la Universidad de Extremadura; Ministerio de Economía y Competitividad (HAR2011-14107-E) Colaboran Consejería de Empleo, Empresa e Innovación (Dirección General de Modernización e Innovación Tecnológica) del Gobierno de Extremadura Diseño de la edición Control P Fotografía de cubierta Monumento Natural Los Barruecos y Museo Vostell Malpartida (Malpartida de Cáceres) Autor: Pedro Plasencia © Del texto y las fotografías Los autores © De la edición Editora Regional de Extremadura Maquetación e impresión Control P (Cáceres) ISBN 978-84-9852-392-8 Depósito Legal CC-156-2014 Impreso en España Printed in Spain Consejería de Empleo, Empresa e Innovación Dirección General de Modernización e Innovación Tecnológica Vicerrectorado de inVestigación, transferencia e innoVación Consejería de Educación y Cultura DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.10655232
7 Prólogo: El agua como itinErario cultural En ExtrEmadura Pilar MERINo MUñoz 11 Palabras PrEliminarEs Mª del Mar LozANo BARToLozzI y Vicente MéNDEz HERNáN 13 Sección Primera Patrimonio extremeño en torno a la cuenca del río Tajo los barruEcos y granadilla (cácErEs). PaisajEs PatrimonialEs singularizados Para El turismo y El dEsarrollo rural Eduardo ALVARADo CoRRALES 17 arquitEctura y artE En las iglEsias dE colonización dEl VallE dEl tiétar Miguel CENTELLAS SoLER y Moisés BAzáN DE HUERTA 33 El tajo, un PaisajE cultural En El occidEntE EuroPEo Javier CANo RAMoS 61 Patrimonio, naturalEza y agua: crEando Productos turísticos singularEs En El tajo intErnacional Elisa CRUz PAREJo 81 los ErEmitorios En la cuEnca dEl tajo: En busca dE un lugar idónEo Carmen DIEz GoNzáLEz 89 Índice
8 Patrimonio cultural vinculado con el agua. Paisaje, urbanismo, arte, ingeniería y turismo Kairós: El momEnto En la fotografía dEl río tajo Alfonso GoNzáLEz LóPEz 113 fuEgo En El agua. mirando al tajo dE las EnErgías, EntrE almaraz y alcántara César LANzA 125 urbanismo En los PuEblos dE colonización dEl VallE dEl tiétar María del Mar LozANo BARToLozzI y Miguel CENTELLAS SoLER 143 la cuEnca dEl río tajo y sus casas dE camPo En la alta ExtrEmadura José MALDoNADo ESCRIBANo 167 aProximación al Estudio dE la rEPrEsEntación dEl tErritorio: maPas y Planos históricos En torno a los PuEntEs dE la cuEnca dEl tajo a su Paso Por ExtrEmadura Vicente MéNDEz HERNáN 185 la intErVEnción En la riVEra dE gata, En moralEja, como EjEmPlo dE un nuEVo PaisajE urbano y fluVial Pedro PLASENCIA LozANo 219 lo PintorEsco En las dEscriPcionEs dEl Patrimonio y PaisajE ExtrEmEños dE richard ford Javier SáNCHEz CLEMENTE 235 salud, Patrimonio y agua En la cuEnca cacErEña dEl tajo Francisco Manuel SáNCHEz LoMBA 243 Sección Segunda Patrimonio vinculado con el agua tolEdo y madrid: sistEmas dE caPtación y uso dEl agua Para sErVicio doméstico En la Edad modErna Beatriz BLASCo ESqUIVIAS 263 En torno a la cortE. sobrE PuEntEs y canalEs En El siglo xViii Miguel ángel CASTILLo oREJA 277
9 Patrimonio cultural vinculado con el agua. Paisaje, urbanismo, arte, ingeniería y turismo «cultiVando El agua». Valoración y ProtEcción dE los sistEmas históricos dE riEgo: El caso dE la VEga dE granada José CASTILLo RUIz 297 tutEla juridica y fiscalidad dEl PaisajE En italia Alejo HERNáNDEz LAVADo 317 PaisajEs En Vías dE Extinción: los glaciarEs En Picos dE EuroPa y PirinEos Luis Mariano DEL Río PéREz y Enrique SERRANo CAñADAS 333 fontanE E acquEdotti nElla sicilia tra xV E xVii sEcolo Marco Rosario NoBILE 353 a água nas cidadEs PortuguEsas EntrE os séculos xiV E xVi: a mudança dE Paradigma Luísa TRINDADE 363 a coruña. historia E imagEn dE un PuErto atlántico (s. i - 1936) Alfredo VIGo TRASANCoS 377 LoS auToreS apuntes biográficos 393
11 Existe una iniciativa de los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa cuyo objetivo es establecer vínculos entre los ciudadanos de Europa y su patrimonio cultural. El eje sobre el que gira esta iniciativa son los caminos de interés patrimonial. Se trata de potenciar las vías históricas más allá de su razón turística ya que hablamos de un patrimonio vivo, que se basa en el enriquecimiento mutuo del intercambio y facilita la conciencia de una identidad europea común. Los ríos son un buen ejemplo de estos cruces de caminos. Cada itinerario cultural que se pone en pie fomenta la participación ciudadana en un patrimonio cultural democráticamente definido, que no es tan solo interesante por su belleza y su antigüedad, sino sobre todo por su valor inmaterial inherente a ese acervo, necesario a la hora de abordar la gestión de los bienes. Así pues, los corredores reflejan la diversidad cultural no sólo de la Península Ibérica, sino también de todo el continente europeo. Al definirlos o estudiarlos no se pretende nada más que invitar a los ciudadanos a descubrir la riqueza plural de su continente por rutas alternativas, fuera los tópicos de sol y playa: el turismo se plantea pues como una forma de conocimiento y de crecimiento económico sostenible para las regiones del interior español. Más allá de ese objetivo turístico, se persigue la cohesión social y el respeto al medio ambiente, por medio de la integración adecuada de los patrimonios cultural y natural. Una convicción que el estudio internacional, dentro de esa excelencia que Extremadura acaricia y bajo el título sugerente de Patrimonio cultural vinculado con el agua: Paisaje, urbanismo, arte, ingeniería y turismo, parece proponerse como meta. Los resultados están en esta publicación que hoy contemplamos. Extremadura no es, pues, ajena a este sentimiento, sobre todo si pensamos que su geografía es un gran corredor que une el norte y el sur peninsular, así como el este y el oeste. Su territorio es un cruce de camino que existe desde las rutas del estaño prerromana hasta la actual autovía Ruta de las Plata. Así en nuestro territorio se condensa la memoria colectiva del occidente europeo. Y al igual que otros bienes patrimoniales necesita de un tratamiento similar. A través de estas páginas que siguen a esta introducción nos adentramos en temas tan relevantes como los que se expusieron en un foro anterior, donde el análisis y debate público fueron ejemplares. Una labor de investigación llevada a cabo por el grupo de la Universidad de Extremadura ARTE, Urbanismo y Patrimonio Cultural Moderno y Contemporáneo, dentro del proyecto de investigación nacional «Entre Toledo y Portugal: miradas y reflexiones contemporáneas en torno a un paisaje el agua como itinerario cultural en extremadura Prólogo
12 Patrimonio cultural vinculado con el agua. Paisaje, urbanismo, arte, ingeniería y turismo modelado por el Tajo». En sus conclusiones se desglosan aquellos nexos existentes ente el agua y la arquitectura, las obras de ingeniería, las artes plásticas y, sobre todo, el paisaje. Un ejercicio que recorre nuestro patrimonio de manera trasversal con especialistas, reunidos por la Doctora Lozano Bartolozzi y con la participación plena de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Extremadura, y nos adentra de lleno en diferentes ámbitos del conocimiento que tocan de una forma u otra el agua. Desde el Gobierno de Extremadura somos conscientes de todo este acervo valioso. De hecho, nuestros corredores, fluviales o terrestres, son el mejor botón de muestra. Incluso siendo imaginativos también nuestros corredores aéreos tiene el grado de excelencia, como la Starlight de los cielos ribereños del Tajo. Pero ahí están el Camino Mozárabe, la Trashumancia, la Ruta del Emperador Carlos V, el ramal medieval de Guadalupe, la conexión entre bienes desatacados (la unión de Medellín con la Villa de la Majona); elementos que van entrelazándose para constituir verdaderos parques culturales, que en un futuro próximo nos servirán de canal de comunicación y entendimiento, como lo han hecho hasta hoy los ríos. Pilar merino muñoz Directora General de Patrimonio Cultural Consejería de Educación y Cultura
19 Los Barruecos y GranadiLLa (cáceres). Paisajes PatrimoniaLes sinGuLarizados Para eL turismo y eL desarroLLo ruraL su modelado. Será el agua la que permita construir y generar en tiempos históricos referentes culturales y económicos que configuran su fisonomía. Será también ese agua la que permita mantener usos tradicionales junto a nuevos referentes y expectativas. figura 1. Granadilla y Los Barruecos. Paisajes vinculados al agua. Fuente: Elaboración propia. SIG.Gobex. Se trata, en ambos casos, de espacios singularizados en el ámbito rural en la provincia de Cáceres, ubicados en la cuenca media del Tajo, en su margen derecha e izquierda, y a unos 128 km de distancia entre ambos. Son espacios rurales pero diferenciados por su entidad, características, magnitud y bordes que los definen. En el caso de Granadilla, nos encontramos ante un conjunto urbano y construido, de bordes perfectamente delimitados por la muralla y con una superficie reducida, de unas 7´18 has; un núcleo de población que atesora tiempo e historia vivida. Es un espacio urbano deshabitado, desalojado y vacío, ubicado a 11 km de zarza de Granadilla (1.850 habitantes3) y a 25 km de Hervás (4.190 habitantes). En la referencia de los Barruecos integramos un espacio natural definido por la trama geológica y la actividad humana, con bordes más difusos y una serie de referentes y construcciones culturales y patrimoniales existentes en su interior; si se quiere definir el borde de los Barruecos hay que dudar entre el conjunto del afloramiento perdiendo el topónimo y el del límite del espacio protegido y reconocido como tal (319 has). Los Barruecos se ubican en el término municipal de Malpartida de Cáceres (4.456 habitantes), de donde dista tan solo 6 km, situándose a 16 km de Cáceres (95.668 habitantes) el principal núcleo poblacional de su entorno. En uno y otro caso son espacios y paisajes con una intensa, dilatada y desigual presencia humana, permanente a lo largo del tiempo, pero que en la actualidad ya no se produce del mismo modo o bien tiene un carácter más intenso, con un marcado referente temporal/estacional y con una importante singularidad. Son, en uno y otro caso, paisajes y espacios que nos hacen vibrar en nuestros sentimientos. Por razones bien diversas, no dejan impertérritos a quien los conoce por primera vez o a quien vuelve a ellos, porque generan una extraña atracción y una singular y personal fidelización. Espacios con una fuerte carga emocional, son capaces de generar sensaciones intensas, impresiones muy diversas, contrastadas y miradas reflexivas y perdidas en el tiempo y la memoria. Se trata de dos ejemplos paradigmáticos del paisaje, de un paisaje cultural (término en sí redundante) en el que la interacción de los componentes del medio físico (abiótico y biótico) se combina de un modo modélicamente dinámico y permanente entre sí y con la actividad y la presencia humana. Los espacios en los que se ubican siempre estuvieron vinculados al agua por la existencia de cursos de muy desigual caudal, importancia y permanencia. Fue el agua el elemento fundamental del paisaje que explicó su posición y conformación paisajística. En el caso de Granadilla, aprovechando el borde de un encajado meandro que encastilla el terreno en cuya cima se ubicó Granadilla y en las aguas ahora remansadas del Embalse de 3 Datos de población de diferentes localidades referida a 2012. www.ine.es (consultado: 29/12/2013).
20 Eduardo alvarado CorralEs Gabriel y Galán. En el caso de los Barruecos, porque ha sido la denudación del granito y el embalsamiento del agua (Presas de Barruecos de arriba, de abajo, de El Molinillo y Charca de Frasco Díaz) lo que ha ayudado a conformar un paisaje singular. En momentos muy diferentes y también por razones muy diferentes –pero ambas de índole productiva– será precisamente la existencia de esos cursos de agua la que propicie cambios transcendentales y genere paisajes diferenciados y con masas de agua de muy distinta magnitud. También serán esas aguas las que conformen definitivamente su pasado más inmediato, el de las últimas décadas, su imagen actual y, con toda seguridad, las que alienten su futuro. Y posiblemente ese futuro ahora se antoja más claro y definido en el caso de los Barruecos, más abierto e impreciso en el caso de Granadilla y en ambos casos cargados de incertidumbres y retos para su conservación, gestión, mantenimiento y uso sostenible. figura 2. Los Barruecos y Granadilla. Paisaje, patrimonio natural y cultural. Fuente: Elaboración propia. eSPacioS y PaiSajeS deconSTruidoS obras de la acción humana, en sus referentes paisajísticos, patrimoniales y culturales, la existencia y situación de Los Barruecos y Granadilla están sometidas a diversos, múltiples y cambiantes avatares con acontecimientos que tienen su origen y referencia a lo largo del tiempo y en decisiones más próximas o lejanas. Se trata de un verdadero y auténtico proceso de deconstrucción que nos habla y muestra el proceso dinámico e interdependiente en la construcción y definitiva conformación del paisaje que actualmente conocemos en cada una de estas ubicaciones. granadilla Tiene unos referentes más cercanos en el tiempo, posiblemente construido y habitado de un modo cierto a partir del siglo IX y teniendo como referencia la cerca musulmana que lo singulariza y diferencia claramente de su entorno. Se trata de un núcleo de población con una notable relevancia histórica y territorial en todo el norte de Extremadura en el período tardo-medieval, moderno y hasta el siglo XIX, extendiéndose su poder e influencia por las tierras de las Hurdes, la Tierra de Granadilla y el Alagón, hasta el Valle del Ambroz. Es
21 Los Barruecos y GranadiLLa (cáceres). Paisajes PatrimoniaLes sinGuLarizados Para eL turismo y eL desarroLLo ruraL un espacio en el que la presencia de la Casa de Alba es tan notoria como significada patrimonialmente en la construcción (s. XV) del propio castillo de la localidad de Granadilla o en el Palacio de Sotofermoso, ubicado en la próxima localidad de Abadía4. Un núcleo urbano expropiado y desalojado entre 1955 y 1965, en plena Dictadura del General Franco, como consecuencia de la construcción5 y llenado del embalse de Gabriel y Galán (923 hm3 ocupando 4.683 has) que lo rodea y que lo ha convertido en una península patrimonial. Sin lugar a dudas es el hecho más determinante y traumático sufrido por Granadilla desde un punto de vista territorial y sobre todo humano y social. Resulta extremadamente doloroso tratar de entender cómo, una tras otra, las familias de Granadilla debieron abandonar las casas donde vivían y lo hicieron sus padres y abuelos; dejar atrás calles y vivencias, ver ascender las aguas anegando huertas, olivares y pastizales, incluso el cementerio, donde lloraron y recordaron a los suyos, cuyos restos también tendrán que trasladar. Una situación brutal, agónica y traumática. Granadilla sufrió además un profundo abandono y parte de su destrucción entre 1965-1984, cuando se mantuvo bajo la potestad de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). Es un tiempo en el que pasó de ser un espacio habitado a otro desolado, cerrado y abandonado, ocupado tan solo por quienes plantaron los pinares de su entorno quemando parte de las maderas de las viviendas para soportar el invierno. Aquel espacio cercado y cerrado, maltratado en tiempos de la Dictadura fue siempre llorado y querido por sus antiguos habitantes repartidos por Guijo de Granadilla y zarza de Granadilla y otras localidades. En tiempos de la democracia y del nuevo desarrollo del Estado Autonómico, fue redescubierto para la cultura y la educación ya que será declarado como Bien de Interés Cultural el 26 de noviembre de 19806, integrándose en 1984 en el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA) para el desarrollo de actividades educativas y formativas escolares7. Desde aquel momento, con un valioso e ininterrumpido programa educativo, se convierte sin embargo en un espacio de visitas fugaces especialmente inaccesible para el turismo. Se trata de un pueblo con horarios de visita, ya que en él no habita nadie salvo en los periodos en los que se desarrollan las actividades educativas, cerrándose y abriéndose en un horario determinado. No cuenta con información alguna de tipo turístico (oficina de información, señalización o guía), tampoco de material informativo turístico, careciendo además de cualquier establecimiento, por mínimo que sea, de restauración, ocio e incluso máquinas expendedoras de bebida alguna. A pesar de esta situación, o precisamente por ello, es un espacio de identidad no solo para quienes lo visitan o desarrollan allí su inolvidable experiencia educativa, sino especialmente para sus antiguos habitantes y familiares. Los antiguos vecinos de Granadilla una y otra vez volverán, incansablemente y cargados de dolor y nostalgia, a su localidad, especialmente en las fiestas de Todos los Santos y en la Virgen de Agosto. 4 Población de 330 habitantes, situada a 14´4 km. En esta localidad se encuentra el Palacio de Sotofermoso, residencia de los Duques de Alba, en la que existió un magnífico jardín renacentista espléndidamente descrito por Antonio Ponz en su Viaje por España. Del actual jardín queda poco más que los muros externos del recinto. El Palacio con un magnífico claustro de tipo mudéjar y arcos túmidos es prácticamente inaccesible. 5 La construcción del embalse de Gabriel y Galán, cuyos antecedentes se sitúan hacia 1900, sufre múltiples avatares, pero será en plena Dictadura e inmediatamente después de la G. Civil en julio de 1940 cuando se apruebe el anteproyecto y el 17 de julio de 1946 cuando definitivamente se adjudiquen las obras de la presa (BUENo HERNáNDEz, F., «El río Alagón, pasado, presente y futuro de sus obras hidraúlicas», Revista de Obras Públicas. Ciencia y técnica de la ingeniería civil, nº 3356, Julio-agosto 1996, pp. 49-74). 6 Real Decreto 1428/1980, de 26 de septiembre, por el que se declara conjunto histórico-artístico de la villa de Granadilla (Cáceres). BoE núm.270, de 10 de noviembre de 1980. 7 Este Programa de ámbito nacional integra a las localidades de Umbralejos (Guadalajara) en la Sierra del Ayllón y en las márgenes del río Sorbe, y Bubal (Huesca,) ubicado en pleno Pirineo en el valle del Tena y al pie del río Gállego. Localidades deshabitadas y como consecuencia de la construcción del embalse de Bubal (64´6 hm3) expropiadas por la CH del Ebro, mientras en el caso de Umbralejos sería el abandono y las políticas de repoblación forestal lo que propicia su expropiación en 1971 por el ICoNA.
22 Eduardo alvarado CorralEs figura 3. Granadilla. Deconstrucción y educación. Fuente: Elaboración propia. Este espacio, el de Granadilla, ubicado en el medio del Monte de Granadilla que, afectando a las provincias de Salamanca y Cáceres, ocupa una superficie de 6400 has, todas ellas fruto de los procesos expropiatorios que afectaron a los municipios salmantinos de Sotoserrano y Lagunilla y los cacereños de Caminomorisco, Guijo de Granadilla, Mohedas de Granadilla, La Pesga y zarza de Granadilla. Terrenos gestionados inicialmente por la CHT, desde 2007 han pasado a serlo por el organismo Autónomo de Parques Nacionales (oAPN)8. Es este un espacio que a pesar de una intensa transformación ha sido considerado como hábitat del lince (Lynx pardina). En 1988 se declara como zona de Caza Controlada (zCC) por la Junta de Extremadura una superficie de 4.944 has. El 29 de febrero de 2011 se inaugura en uno de los bordes del embalse de G. y Galán más próximos a la localidad de zarza de Granadilla el Centro de recuperación del lince en cautividad, formando parte del «Programa nacional de conservación ex situ» de esta especie gravemente amenazada; en marzo de 2012 nacerán los tres primeros linces en cautividad en este Centro9. Es un territorio de referencias cinematográficas discontinuas con las imágenes finales de la película Átame dirigida por Pedro Almodovar en 199010 o con la magistral filmación La gran familia de Granadilla realizada en 2013 por la productora El Lince con botas en la que Granadilla se muestra a través de quienes en ella gestionan el PRUEPA o de algunos vecinos de Granadilla11. Un espacio aislado y ansiado, de identidad y de olvidos y desde hace décadas deshabitado y de presencia humana difícil y discontinua. 8 http://www.magrama.gob.es/es/parques-nacionales-oapn/centros-fincas/granadilla/zgranadilla_general.aspx (consultado: 30/12/2013). 9 http://www.lynxexsitu.es/index.php?accion=detalle_noticias&id=41#lince (consultado: 30/12/2013). 10 http://todopedroalmodovar.blogspot.com.es/2013/12/localizaciones-granadilla.html (consultado: 30/12/2013). 11 http://www.canalextremadura.es/alacarta/tv/videos/el-lince-30-la-gran-familia-de-granadilla-300613 (consultado: 30/12/2013).
23 Los Barruecos y GranadiLLa (cáceres). Paisajes PatrimoniaLes sinGuLarizados Para eL turismo y eL desarroLLo ruraL Los Barruecos Es éste un espacio que podemos considerar claramente como una obra de la naturaleza y el ser humano. Su sustrato más profundo, la estructura básica del paisaje hay que entenderla como un dilatado proceso en el que la geología, la geomorfología y el agua se combinan pero en el que la intervención humana, también en una amplia secuencia cultural, ha conformado y creado un paisaje en permanente evolución que es igualmente percibido, utilizado y ocupado con muy diferente intensidad. Se trata de un espacio con dilatadas secuencias culturales en la que la presencia humana puede situarse entre finales del Neolítico y el Calcolítico. Un espacio en el que las pinturas en abrigos y bajo rocas se aúnan con petroglifos de la Edad del Cobre como el denominado «Antropomorfo de los Barruecos» nuevamente reinterpretado por el investigador Juan Rosco como un lugar de referencias solares equinocciales. Pinturas y cazoletas, restos de murallas y tumbas antropomorfas conforman un entorno patrimonial especial en el que el agua de sus discontinuos arroyos propició la aparición de molinos y presas que las remansarán generando nuevos paisajes y usos. La escueta referencia en 1790 a la existencia de dos molinos, en el Interrogatorio realizado para la creación de la Real Audiencia en Extremadura, es ampliamente superada por la detallada descripción e información que el Diccionario de Pascual Madoz aporta para 1834, situando la construcción a mediados del siglo XVIII12. En ese momento existirían dos molinos harineros, un encerradero para más de 4000 cabezas, trabajarían en diferentes actividades unas 100 personas y se alcanzaría una producción de 80.000 arrobas de lana al año. Espacio que mantuvo sus referencias productivas de lavadero de lana y de uso para la pesca de la tenca durante el siglo XIX y gran parte del XX, será redescubierto y enaltecido por su patrimonio natural en las últimas décadas de este último siglo. En 1974, se produce el «descubrimiento» de Los Barruecos por el artista alemán W. Vostell que no duda en calificarlo como «obra de arte de la naturaleza» en la que de modo inmediato, en las proximidades de las «Peñas del Tesoro», realizará las únicas esculturas fuera del propio recinto que hoy alberga el entonces inexistente Museo Vostell-Malpartida: Viaje de (h)ormigón por la Alta Extremadura (VOAEX) en 1976 y El muerto que tiene sed en 1978. El reconocimiento cultural de algunos de los referentes claves de los Barruecos tuvo lugar también de un modo expreso con la declaración del Lavadero de lanas como Bien de Interés Cultural, en su categoría de Sitio Histórico en 199113. 12 MADoz, P., Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones en ultramar, Madrid, Imp. del Diccionario, 1846, T.º IV, p. 62: «Este lavadero se construyó por los Sres. Carbajal, de Cáceres a mediados del siglo pasado; pero no ofreció gran importancia hasta que por los años 1808 le compró el Sr. Marqués de Sta. Marta, vec. de la misma, comenzando a ser un rico manantial para su nuevo dueño: la Sra. Petra Golfín, última marquesa de aquel título, lo enageno en 1826 á los señores Calaff, del comercio de aquella cap.». 13 Decreto 62/1991, de 23 de julio, por el que se declara Bien de Interés Cultural, con categoría de Sitio Histórico, Lavadero de los Barruecos, en la localidad de Malpartida de Cáceres. DoE, núm. 58 de 30 de julio de 1991. figura 4. Los Barruecos. Lavadero de lanas. Fuente: De los datos P. Madoz. De la imagen elaboración propia.
24 Eduardo alvarado CorralEs La ejemplaridad, singularidad y monumentalidad de sus formaciones graníticas, a las que se unen sus colonias de cigüeñas (Ciconia ciconia), el paisaje y los referentes culturales harán que, en el marco del desarrollo autonómico de la protección ambiental, tenga el reconocimiento y declaración como Monumento Natural en 199614. Un proceso de declaración no exento de tensiones alimentadas por intereses políticos conservadores contrarios a los espacios protegidos y que movieron los referentes identitarios y de sentido de «propiedad» de los vecinos sobre el espacio de Los Barruecos y el uso de la pesca (Alvarado, E., 2007). Los Barruecos han sido a lo largo del tiempo un lugar de usos locales diversos e intensos, individuales y colectivos, que en las últimas décadas se han ampliado y universalizado. Los Barruecos terminan conformándose como un espacio abierto, de uso colectivo e intenso y de fuerte atracción por sus componentes naturales y culturales, un verdadero paisaje singularizado y patrimonial en el que al agua sigue siendo un hecho fundamental, tanto como la presencia humana. eSPacioS de acToreS múLTiPLeS Entre los elementos que aproximan y diferencian Granadilla y Los Barruecos destaca la diversidad y complejidad de los actores que de uno u otro modo intervienen en su gestión en función de la propiedad existente sobre los mismos, del ámbito y rango de las declaraciones existentes y de las posibilidades de uso que de ello se derivan en el marco de los tiempos presentes. Un hecho del que se deriva una muy diferente intensidad y diversidad de los usos existentes e incluso de la imagen y percepciones que de ellos se tiene. granadilla Como tal, no es solo un espacio deshabitado, sino que en 1965 perdió su entidad territorial en todos los sentidos ya que a su desalojo definitivo le sucedió la división de su término municipal, integrándose fundamentalmente en los términos limítrofes de zarza de Granadilla y Mohedas de Granadilla15. Un proceso que un siglo antes había tenido sus antecedentes cuando en 1873 se trasladó a Hervás el Juzgado de Primera instancia de Granadilla, tal como ocurrió en 1886 con el Registro de la Propiedad. 14 Decreto 29/1996, de 19 de febrero, sobre declaración del monumento natural «Los Barruecos». DoE, núm. 25 de 29 de febrero de 1996. 15 Decreto 2347/1965, de 6 de mayo por el que se acuerda la disolución del Municipio de Granadilla (Cáceres) e incorporación de su término municipal a los limítrofes. BoE, núm.128, de 29 de mayo de 1965 figura 5. Los Barruecos. Peñas del Tesoro. VoAEX. Fuente: Elaboración propia..
25 Los Barruecos y GranadiLLa (cáceres). Paisajes PatrimoniaLes sinGuLarizados Para eL turismo y eL desarroLLo ruraL El proceso de expropiación en todo caso no fue total. Afectó a las tierras de cultivo de su entorno y, definitivamente, también a las viviendas en la propia villa de Granadilla. Sin embargo, en el interior de la misma no se expropiaron la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que siguió bajo la propiedad y potestad del obispado de Coria, y tampoco el viario y calles de Granadilla que, al parecer, se mantienen bajo la propiedad del nuevo municipio en el que se integra, zarza de Granadilla. La principal y única actuación que se realiza en Granadilla, como es el desarrollo del PRUEPA, se lleva a cabo por diferentes instituciones fundamentalmente del Gobierno Central. La propiedad y gestión en su conjunto depende del Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, y de un modo más concreto del oAPN, correspondiendo el desarrollo y convocatoria del programa educativo en sí al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes a través de la Secretaría de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, interviniendo hasta 2012 el Ministerio de Fomento, que aportaba los recursos económicos para las tareas de conservación y restauración desarrolladas en Granadilla. De un modo puntual interviene la Junta de Extremadura a través de la Consejería de Educación y Cultura. En todo lo relacionado con su entorno más inmediato, como es el agua, evidentemente, la CHT asume y desarrolla todas las competencias que le otorga la normativa en materia de aguas. Sin embargo, otros ámbitos de competencia regional en Extremadura, como es el turismo, no han podido desarrollar actividades o actuaciones en el mencionado recinto. Una carencia, o dificultad, que también se produce en el ámbito de los nuevos actores en el Desarrollo Rural, como es el CEDER de CáPARRA, alrededor del que se vinculan emprendedores, innovadores y diferentes actores sociales y económicos. Los Barruecos La diversidad de actores es, sin lugar a dudas, una de las características fundamentales de la gestión de Los Barruecos. La existencia de dos referentes claros, como son el Monumento Natural y el Museo Vostell-Malpartida, explica el tipo de características de sus principales gestores. El Monumento Natural tiene una clara implicación e integración del Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres y la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Energía del Gobierno de Extremadura, a través de la Dirección General de Medio Ambiente (DGMA). La actividad de la pesca, íntimamente imbricada en el uso e identidad de Los Barruecos, hace intervenir no solo a la DGMA del Gobierno de Extremadura, sino también al Ayuntamiento y las Asociaciones de Pescadores16, además de la CHT como organismo competente en materia de aguas. Por otra parte, en el caso del Museo Vostell-Malpartida, la articulación de actores también es diversa ya que en la Fundación del mismo intervienen el Gobierno de Gobierno de Extremadura a través de la Consejería de Educación y Cultura, la Diputación Provincial de Cáceres, el Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres y, hasta hace poco tiempo, la entidad Caja de Ahorros de Extremadura, actualmente LIBERBANK. La dualidad en Los Barruecos de su patrimonio cultural (MVM-Malpartida) y patrimonio cultural (Monumento Natural) y su contigüidad permiten una aproximación entre los diferentes gestores, hecho que será mayor con la definitiva aprobación de la Norma de funcionamiento de Monumento Natural. El carácter abierto en lo territorial y físico, así como desde el punto de vista de las actividades que en cada caso se desarrollan, propicia un uso intenso, diversificado y con una actividad estrechamente ligada al turismo y en colaboración con actores territoriales como son el Grupo de Desarrollo Tagus y la propia Mancomunidad Tajo-Salor. 16 Información de las propias Sociedades de Pesca: La Sociedad Malpartideña de Pesca Deportiva contaba en septiembre de 2013 con 306 socios de los cuales el 85% estaban empadronados en Malpartida de Cáceres y el 15 % de Cáceres y Arroyo de la Luz. La Agrupación de Pesca Peñas del Tesoro, constituida en 2006, tiene más de 80 socios de Malpartida de Cáceres, Arroyo de Luz, Casar de Cáceres, Cáceres, Brozas, Monroy, contando con algunos socios portugueses.
26 Eduardo alvarado CorralEs eSPacioS de PaTrimonio, TuriSmo y deSarroLLo ruraL Las últimas seis décadas han sido absolutamente trascendentales desde una perspectiva social, económica y política en España, en Extremadura y en los espacios rurales. Cambios de una intensidad y magnitud que han afectado profundamente a comportamientos sociales y la propia concepción que sobre los territorios y del mismo territorio se tiene. Algunos de esos cambios han afectado profundamente a espacios como Granadilla, explicando su configuración actual pasando desde territorios habitados y con producciones de secano a paisajes del agua con presencia humana escasa, discontinua y con orientación educativa. otros cambios, como en los Barruecos, tiene que ver con la mutación de espacios agrarios (ganaderos) en espacios rurales protegidos y con una nueva valoración del patrimonio natural y cultural. Uno de esos cambios absolutamente transcendentes y novedosos no solo es la consideración en sí de espacios rurales y de la idea de Desarrollo Rural, sino de la actividad turística en espacios rurales y de interior y el papel que desempeña. Una actividad, la del turismo, fundamental como contribución a la diversificación de la economía rural y el empoderamiento y mantenimiento como espacios vivos y vividos de los espacios rurales (Alvarado, E., 2006). En esos nuevos usos turísticos aparecidos en las últimas décadas (Hernández, J.M. et al, 2012) es necesario conocer del modo más preciso posible no solo la oferta existente, sino el perfil de la demanda, si es que se produce y en qué medida ello ocurre. El acercamiento a la definición de la demanda no resulta fácil cuando se refiere a ámbitos territoriales o localizaciones específicas como los referentes paisajísticos y patrimoniales que consideramos. Más cuando en ocasiones las dificultades no solo radican en la inexistencia de la información, sino en las dificultades encontradas para conseguirlas de las administraciones, instituciones o entidades depositarias de ellas. El conocimiento de la importancia que tienen para el turismo estos paisajes y espacios patrimoniales como son Los Barruecos y Granadilla resulta fundamental para conocer su papel y oportunidades en el Desarrollo Rural, así como la percepción y proyección de los mismos más allá de los ámbitos y territorios más inmediatos. Los Barruecos, un destino turístico plural Tal como hemos indicado, los Barruecos cuentan con una doble y potente referencia patrimonial y de atracción, el Monumento Natural y el MVM. Pese a su proximidad e integración, los visitantes de uno y otro ámbito no tienen el mismo perfil. los barruEcos-mVm La información recogida sobre el MVM17 muestra la importante y creciente atracción de visitantes desde 1994, con algo más de 5000 visitantes, hasta superar los 40.000 en 2007 y 2012. En este crecimiento se aprecia positivamente la declaración del MN y, de forma negativa, las situaciones de sequía de 2007-2010 y de la crisis económica desde 2008, apreciándose una recuperación en 2011 y 2012. La visita al MVM se produce fundamentalmente durante la primavera y el otoño, siendo significativo el mantenimiento 17 Memorias Anuales. MVM. 1998-2012 figura 6. Visitantes del MVM.
27 Los Barruecos y GranadiLLa (cáceres). Paisajes PatrimoniaLes sinGuLarizados Para eL turismo y eL desarroLLo ruraL de un elevado número de visitantes durante el invierno y el verano. Se trata de visitas realizadas predominantemente de forma individual (65-70%) y, en menor medida, por grupos (30-35%), advirtiéndose un paulatino incremento de éstos. La importancia de esta atracción desde el punto de vista turístico es más relevante si tenemos en cuenta la procedencia de los mismos, ya que el 12-14%, con una tendencia lenta de crecimiento, se realiza por visitantes extranjeros (portugueses, estadounidenses, franceses y alemanes, fundamentalmente), mientras que los nacionales se sitúan alrededor del 30-33% y los locales-regionales entre un 30 y 33 %. La edad media de los visitantes al MVM se va incrementando, más que por el progresivo envejecimiento de la población por la mayor afluencia de colectivos socioculturales, grupos de tercera edad y Universidad de los Mayores; de este modo se ha pasado de un 10% aproximadamente en 1998 a un 29% en 2012. La importancia de menores de 30 años se ha mantenido entre el 41 y 45% por la presencia de colectivos educativos de centros de primaria y secundaria. los barruEcos-monumEnto natural El conocimiento de los visitantes al Monumento Natural puede realizarse a través de la información que de ellos se recoge en el C.I. de los Barruecos, debiendo considerarse que no todas las personas que recorren el Monumento Natural pasan por este Centro creado en 1998 por la DGMA de la Junta de Extremadura. Es importante considerar que este Centro ofrece una información detallada del Monumento Natural, con exposiciones y videos y que, en gran medida, actúa como centro de información y referencia de otros espacios naturales de la región. En todo caso, la información que disponemos y se nos ha proporcionado es de un corto espacio temporal, entre 2004 y 2012. De ella podemos sacar como conclusión que desde 2004 se ha mantenido una atracción creciente hasta 2007, produciéndose a partir de ese momento una caída significativa tan solo alterada por el crecimiento de 2011, situándose en 2012 con las cifras más bajas de todo el período. El crecimiento y el número elevado de visitantes están en relación con el creciente conocimiento del M. Natural y con el desarrollo de actividades educativas organizadas por la DGMA y la Consejería de Educación. El descenso a partir de 2007 ha de ponerse en relación inicialmente con la situación de sequía que hace poco atractivo este paraje natural y su recorrido por los berrocales; a este hecho se sumará el recorte en este tipo de actividades educativas y de ocio en colectivos y asociaciones por la situación de crisis. El crecimiento de 2011 ha de relacionarse con actividades vinculadas a colectivos de personas mayores. El perfil del visitante al Centro de Interpretación es de visita individual (alrededor del 64%), estando las visitas en grupo (alrededor del 36%) generalmente relacionadas con estudiantes de secundaria, de asociaciones socio-culturales y de personas mayores. Se registra una fuerte estacionalidad, con máximos de marzo-abril-mayo (primavera y Semana Santa) y otro menor en octubre-noviembre (otoño). En cuanto a la procedencia, los visitantes de otras nacionalidades son alrededor del 15%, los de otras Comunidades Autónomas sobre el 42% y los locales y regionales el 43%. Al número de visitantes del Monumento Natural en sí, pase o no por el CI y/o por el MVM, ha de unirse un colectivo importante de usuarios del mismo, los habitantes de la localidad, para los que los Barruecos es un espacio de identidad y de ocio. De un modo figura 7. Visitantes del C.I. Barruecos - MVM.
28 Eduardo alvarado CorralEs especial, este uso intensivo y frecuentación se produce por los colectivos de pescadores –más de 350, tal y como hemos indicado– y sus familias que desarrollan un uso continuado y mantenido durante la temporada de pesca de la tenca (Tinca tinca). Los Barruecos, en su doble vertiente del MN y MVM, suponen una notable y creciente atracción de personas con un componente tanto educativo como de turismo de naturaleza y cultural. Hay que considerar, además, el referente de difusión, imagen y notoriedad que suponen en diferentes escalas espaciales derivadas no solo de su propia existencia sino también de las actividades que en ellos se desarrollan. De un modo especial la realización de importantes exposiciones en el propio Lavadero de lanas en el que se sitúa el MVM, o de actividades como conciertos, certámenes de cortos, seminarios y otras acciones de índole cultural. Desconocemos –dada la imposibilidad de poder acceder a datos sobre visitantes a la oIT– en qué medida el elevado número de visitantes a Los Barruecos visitan la localidad de Malpartida, sus restantes recursos culturales o el perfil de los turistas. ¿granadilla, un turismo imposible? La obtención de información sobre el perfil del visitante, cuántos, de dónde y por qué visitan Granadilla, sigue siendo tan difícil e incomprensible como puede parecer la situación en la que este enclave se encuentra. Los datos no existen, los que deben existir no son accesibles o, de uno u otro modo, se niegan. Todo parece formar parte de la triste y dolorosa nebulosa que existe sobre Granadilla con la misma sensación que se percibe cuando se visita y se recorren espacios, calles y casas heridas, destruidas y silenciosas. Los principales usuarios de esta localidad silenciosa y silenciada –resulta complejo denominarlos turistas o visitantes– son los alumnos y los profesores tutores que los acompañan relacionados con el PRUEPA. Los únicos datos a los que se ha podido acceder hasta el momento son de carácter genérico de algún informe o muy puntuales y a través de prensa. En el período de 1984 a 2013 podrían haber pasado por Granadilla más de 50.000 alumnos (unos 1850 por año) y unos 4.000 profesores. Durante los períodos de estancia semanal desarrollarán actividades en diferentes áreas (recuperación y mantenimiento; educación ambiental y sostenibilidad; educación para la salud, y educación y convivencia). La procedencia de los estudiantes en grupo es de diferentes centros educativos de secundaria de toda España, mientras que durante el verano serán estudiantes universitarios –españoles o no– quienes lo solicitan y acuden individualmente. Como referencia puntual de la procedencia, en el período entre julio y diciembre de 2013 podrían haber pasado por Granadilla 1050 alumnos y 66 profesores procedentes de 10 Comunidades Autónomas y 33 centros educativos (Extremadura y Andalucía 7, Castilla León 6, Madrid 6 y Murcia 3). VisitantEs y turistas En granadilla Dada la inexistencia de infraestructuras turísticas de información o de dotación para ello en la localidad de Granadilla y el inexistente control sobre quienes visitan Granadilla, resulta prácticamente imposible tener una información precisa sobre el número y perfil del visitante. Es ésta una situación absolutamente incomprensible, porque incluso a pesar de las dificultades para el desarrollo del turismo en Granadilla, ésta genera o podría generar una importante atracción de los mismos. Hemos recurrido a los datos indirectos proporcionados en el Centro de Información del Embalse Gabriel y Galán y la oficina de Información de Turismo de Hervás18 porque no solo nos permitía una aproximación a los visitantes de Granadilla, sino conocer gran parte de la demanda real del territorio Valle del Ambroz-Tierras de Granadilla y que potencialmente podría visitar Granadilla. 18 Es destacable, frente a las dificultades existentes en otros ámbitos para la obtención de información, la ayuda y buena acogida recibida tanto por la responsable del CI del Embalse Gabriel y Galán como de la oIT de Hervás. Si recurrimos a estos lugares es por suplir la carencia de datos, por su proximidad geográfica y por considerar que quien visita Granadilla probablemente haya visitado alguno de estos espacios.
35 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr ejemplo en Vegaviana, situado al final de la calle principal de acceso al pueblo), a veces su escaso programa le hacía perder protagonismo en favor de la iglesia y sus dependencias complementarias: la sacristía, el despacho parroquial, los aseos y el almacén. Los pueblos mayores disponían también de vivienda para el sacerdote y las dependencias de Acción Católica, separadas para hombres y mujeres. El ayuntamiento como edificio administrativo disponía, por lo general de las oficinas de atención al público, el despacho del alcalde y el salón de sesiones. El edificio social sólo se construía en los pueblos de tamaño medio o grande; tenía una sala para cine que debía servir también para salón de baile; en la planta baja se situaba el bar y en la alta la vivienda del cantinero. Las escuelas se preveían separadas para niños y niñas. Los usos comerciales solían ser abacería (equivalente a ultramarinos o comestibles), panadería con horno propio y bar, si no había edificio social. También existían las artesanías dedicadas a herrería, peluquería, carpintería y taller mecánico. En los pueblos medios o grandes se construía además la Hermandad Sindical. Por último, los Hogares Rurales, constituidos por el Frente de Juventudes y la Sección Femenina, servían para realizar las actividades de propaganda del régimen franquista. El INC creó unas «circulares» de régimen interno que definían todo tipo de cuestiones, desde normas a cumplir en la redacción de los Planes Generales de Colonización hasta temas laborales. El programa para las iglesias estaba fijado en la circular nº 246, de 1949, y se determinaba en función del número de habitantes del pueblo. Hasta 50 personas la escuela se utilizaba como capilla. De 50 a 100 se establecía una capilla con sacristía. De 100 a 200, la iglesia, además de sacristía, debía contar con archivo parroquial, aseos, vivienda del sacerdote y locales de Acción Católica. Si la población era mayor se mantenía el mismo programa. A pesar de la minuciosidad con que se definían a veces muchos parámetros de superficies, no hay referencias normativas respecto al tamaño de las iglesias. En el Valle del Tiétar las iglesias más pequeñas son las de Valdeíñigos y Barquilla de Pinares, de unos 200 m2 y el resto mide alrededor de los 400 m2. En los pueblos de colonización solía ser bastante habitual disponer el conjunto parroquial en torno a un patio, ocupando las edificaciones tres lados y el último un porche. Tenemos de ello varios ejemplos en el Valle del Alagón (Vegaviana, La Moheda, El Batán, Puebla de Argeme o Valdencín); sin embargo en el Valle del Tiétar solamente encontramos este esquema en la localidad de Tiétar3. El coro está presente a los pies de la iglesia en todos los pueblos del Valle, excepto en Barquilla de Pinares, que presenta una solución particular y novedosa, como veremos4. Los arquitectos y las fechas de redacción de los proyectos son los siguientes: Rosalejo: José Manuel González Valcárcel, 1956. Pueblonuevo de Miramontes: Agustín Delgado de Robles, 1956. Barquilla de Pinares: Agustín Delgado de Robles, 1957. Tiétar: Pablo Pintado, 1957. Santa María de la Lomas: Rafael Leoz, Joaquín Ruiz Hervás, José Luis íñiguez de onzoño y Antonio Vázquez de Castro, 1957. Valdeíñigos: Manuel Jiménez Varea, 1959. La observación de las fechas en que fueron redactados los proyectos nos permite destacar dos aspectos. El primero, el breve periodo de tiempo en que fueron preparados, apenas tres años, entre 1956 y 1959; y el segundo y más importante, todos ellos se idearon antes de la celebración del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965). Esta circunstancia afectó al trazado de las plantas de los templos. Mientras en las iglesias del Valle del Alagón puede verse una evolución de la planta basilical a la posconciliar, y en particular la iglesia de Valderrosas (Manuel Valdés, 1965) dispone de una planta en forma de L, en el Tiétar vamos a ver que todas las iglesias presentan una planta claramente basilical. 3 Inicialmente denominada Tiétar del Caudillo; un edicto municipal de 2010 la renombró como Tiétar. Un libro sobre la población editado con motivo de su cincuentenario y con abundante material gráfico, revela el modo de vida en estos pueblos: PULIDo VEGA, J. J., Tiétar. Cincuenta años de historia. 1961-2011, Tiétar, Ayuntamiento, 2011. 4 Para conocer los antecedentes de la arquitectura religiosa europea y española en la primera mitad del siglo XX remitimos a CENTELLAS SoLER, M.; BAzáN DE HUERTA, M. y ABUJETA MARTíN, E., op. cit., pp. 277-282.
36 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta figura 1. Plantas de las iglesias de Vegaviana (1954) y Valderrosas (1965) en el Valle del Alagón. otro dato que puede aportarnos información sobre el modo de entender la arquitectura que se desarrolla en estos pueblos es la fecha de titulación de los arquitectos. Podemos considerar dos grupos: los que habían empezado los estudios a mediados de los años treinta y terminaron después de la guerra civil, como es el caso de Manuel Jiménez Varea y José Manuel González Valcárcel, ambos titulados en 1940; y los que iniciaron los estudios en la posguerra y finalizaron en la década de los cincuenta: Agustín Delgado de Robles en 1951 y el resto de arquitectos en 1955. Se da la casualidad que todos ellos sólo realizaron para el INC un único pueblo: Pablo Pintado fue el autor de Tiétar y el equipo formado por Leoz, íñiguez de onzoño, Ruiz y Vázquez de Castro proyectaron Santa María de las Lomas y veremos más adelante que este núcleo representó un salto hacia la modernidad dentro de los tradicionales planteamientos que se manejaban en el INC. otra cuestión a considerar en relación a los técnicos que proyectaron pueblos en el Valle del Alagón es que Agustín Delgado de Robles es el único arquitecto que construye en las dos zonas. En el Alagón proyectó Pradochano en 1965. Fue arquitecto funcionario adscrito a los Servicio Centrales del INC en Madrid desde1956 a 19615, al igual que Manuel Jiménez Varea lo fue desde 1943 hasta la reconversión del INC en IRYDA en 19716. A pesar de que todas las plantas tienen un marcado carácter basilical, se aprecian notables diferencias en sus trazados. Veamos el desarrollo de las mismas, siguiendo no un criterio cronológico sino arquitectónico, en el sentido de empezar por la más convencional y terminar por la que consideramos más moderna. figura 2. Iglesia de Valdeíñigos. Manuel Jiménez Varea, 1959. 5 Más información sobre el arquitecto puede verse en: CENTELLAS SoLER, M., RUIz GARCíA, A. y GARCíA-PELLICER LóPEz, P., Los pueblos de colonización en Almería. Arquitectura y desarrollo para una nueva agricultura, Almería, Colegio de Arquitectos de Almería, Instituto de Estudios Almerienses y Fundación Cajamar, 2009, p. 343. 6 Ibídem, p. 344.
37 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr Iniciamos el recorrido por la iglesia de ValdEíñigos, que fue proyectada por Manuel Jiménez Varea en 1959, la más tardía de los pueblos del Valle del Tiétar. Es un templo muy sencillo, formado por una nave rectangular de cuatro pórticos que aloja en el primero de ellos el acceso central y la escalera de subida al coro en la planta superior. La nave se separa del presbiterio mediante dos pilastras y un arco con dovelas de piedra y presenta forma semicircular a modo de ábside. La iluminación se realiza en la nave a través de unas altas ventanas verticales y sobre el altar se disponen en la parte superior cinco óculos con vidrieras emplomadas. Una de las pilastras aumenta de tamaño para configurar una espadaña que aloja dos campanas. En el interior la nave se cubre con una bóveda de cañón, mientras que el presbiterio presenta un techo plano. Exteriormente la cubierta es a dos aguas con muy poca pendiente. Ha de señalarse que esta iglesia es la única del Valle del Tiétar que muestra una fachada simétrica (también lo es la de Rosalejo pero debe considerarse en el conjunto la asimetría de la torre), y se delimita en su perímetro mediante un muro de sillares que enmarcan un plano más retrasado que contiene la puerta y el óculo que ilumina el coro. Los sillares sirven también para construir la espadaña y las pilastras exteriores, a modo de contrafuertes, a ambos lados de la nave principal. figura 3. Iglesia de Rosalejo. José Manuel González Valcárcel, 1956. La iglesia de rosalEjo fue proyectada por José Manuel González Valcárcel en 1956 y presenta una planta rectangular con acceso por el eje de simetría de la nave y sobre el primer pórtico se sitúa el coro. Un aspecto singular de ésta es la presencia de una pequeña nave transversal constituida por dos capillas laterales situadas ante el presbiterio, que en el cruce con la nave principal origina un reducido tambor y permite la entrada de luz cenital; se remata por una pequeña linterna ofreciendo una imagen muy basilical de una iglesia con planta de cruz latina. La nave principal recibe luz mediante unas vidrieras emplomadas de formato cuadrado. Sobre la puerta principal se sitúa un óculo que ilumina el coro, en la misma disposición que hemos visto en Valdeíñigos, pero a diferencia de ésta los pilares que definen los pórticos estructurales aparecen en el interior de la nave, marcando un acusado ritmo; el efecto resalta aún más cuando en una intervención posterior se decidió destacar los pilares y las jácenas mediante un tratamiento con pintura simulando sillares y dovelas, que alteran el carácter de austeridad de los muros blancos habitual en todas las iglesias de colonización. Igualmente aparecen a lo largo de la nave principal dos bandas de revestimiento de corcho, a la altura del Vía Crucis, que desvirtúan el aspecto original de la iglesia. Asimismo el espléndido mural de Hernández Carpe en el presbiterio está flanqueado a ambos lados por un revestimiento de duelas de madera que desmerece en parte la obra. El arquitecto Pablo Pintado realizó un único proyecto para el INC: el pueblo de tiétar en 1957. La planta de la iglesia es rectangular, con gruesas pilastras de ladrillo cara visto que marcan el ritmo de los pórticos en la nave principal, pero de un modo asimétrico, al ser de mayor tamaño en el lado del evangelio y formalizar unos
38 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta ámbitos que podríamos denominar como capillas laterales. Esta circunstancia se aprecia también en el acceso, que no se efectúa por el centro de la planta sino por un lateral, para recorrer un porche que en su frente presenta un mural cerámico de Arcadio Blasco con el tema de Pentecostés que se comentará más adelante. Este modo de entrar en la iglesia impide la visión directa del interior y evita la necesidad de disponer de una cancela. figura 4. Iglesia de Tiétar. Pablo Pintado, 1957. El coro ocupa la parte superior del primer pórtico de la nave y la escalera de subida. Debido al singular acceso a la iglesia, se sitúa en el segundo tramo y aparece vista desde el interior de la nave, lo que representa una disposición muy particular. El presbiterio se ilumina por uno de los laterales mediante una gran vidriera, solución que ya habían ensayado anteriormente, en 1953, Miguel Fisac en la iglesia de la Escuela de Comercio e Instituto en Málaga y José Luis Fernández del Amo en el pueblo de colonización de San Isidro de Albatera. Pablo Pintado se aleja en esta iglesia de los esquemas convencionales en el tratamiento de los materiales y la singularidad de la torre-campanario. Respecto a los primeros, el arquitecto realiza un sencillo juego de planos verticales con el material cerámico, al disponerlo también en los lados cortos de la nave, correspondientes al presbiterio y al coro. En la fachada sucede algo similar; a pesar de que la iglesia se cubre con los dos habituales faldones inclinados, uno de ellos se prolonga sobre el porche de acceso antes citado, hasta llegar a la torre. La pared del fondo que cierra el patio sobre el que se desarrollan las dependencias parroquiales también se reviste de ladrillo. El otro aspecto a resaltar es la particularidad de la torre. El arquitecto se aleja de proyectar el habitual volumen prismático tan común en las iglesias de estos pueblos para acercarse a la modernidad mostrando una torrecampanario ejecutada con dos elementos diferenciados. Por un lado, una escalera de caracol metálica asciende en varios tramos hasta llegar a un mirador soportado por dos gruesos pilares de hormigón sobre los que se va apoyando la escalera. El modo de unir la iglesia con la torre y su singular aspecto escultórico se apartan de los convencionalismos utilizados en el INC y puede señalarse a Pablo Pintado como un arquitecto que supo aprovechar la oportunidad para ofrecer una fórmula novedosa en un pueblo de colonización. Alguna circunstancia similar puede verse en la unión de iglesia y torre en Pradochano, (A. Delgado de Robles, 1965)7. El desarrollo de las torres a partir de una escalera metálica puede observarse también en El Batán (S. álvarez Pardo, 1957) y Llanos de Sotillo en Jaén (J. A. Corrales, 1956). Como han escrito algunos autores, la actuación del INC supuso un auténtico laboratorio urbanístico y arquitectónico donde los arquitectos más preocupados por la renovación de la arquitectura y el urbanismo pudieron aportar ciertas singularidades8. 7 CENTELLAS SoLER, M.; BAzáN DE HUERTA, M. y ABUJETA MARTíN, E., op. cit., p. 291. 8 PICo VALIMAñA, R., «Los poblados de colonización: una oportunidad para el acuerdo», La habitación y la ciudad modernas: rupturas y continuidades, Actas del Primer Seminario Docomomo Ibérico, zaragoza, Ibercaja, 1998, p. 101.
39 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr figura 5. Iglesia de Pueblonuevo de Miramontes. Agustín Delgado de Robles, 1956. PuEblonuEVo dE miramontEs fue proyectado por Agustín Delgado de Robles en 1956. La iglesia presenta una planta rectangular de acceso central, con la escalera de subida al coro en un lado y el baptisterio en el otro, solución muy frecuente en colonización. La torre-campanario se sitúa junto al muro del lado de la epístola, cerca del presbiterio, y está formada por un esbelto prisma revestido de sillares de piedra de la cercana cantera del Cerro de los Frailes. En esta iglesia es significativo el particular tratamiento que realizó el arquitecto en la fachada principal. En primer lugar destaca el muro de sillares de piedra que sobresale del plano de la fachada blanca, que corresponde al ámbito de la escalera de acceso al coro. En el lado opuesto, sobresale de la pared lateral una especie de contrafuerte del mismo material que avanza hacia el centro de la fachada; en un punto determinado empieza a girar hasta colocarse perpendicular al frente y aparece el canto del muro visto cerca de la puerta principal. Es un elemento extraño y difícil de justificar si no se tienen en cuenta consideraciones estéticas. La entrada al templo está protegida por un grueso dintel que sobresale del plano de la fachada apoyado en sendos muros de sillares. El frente del mismo a modo de friso y los dos paneles verticales que flanquean las jambas de la puerta están revestidos por un mosaico de teselas obra de Hernández Mompó que se explica más adelante. Es una interesante composición plástica el contraste entre el plano blanco de la fachada, los muros de sillares y la nota colorista de Mompó. figura 6. Iglesia de Santa María de la Lomas. 1957. El pueblo de santa maría dE las lomas fue proyectado en 1957 por Rafael Leoz, Joaquín Ruiz Hervás, José Luis íñiguez de onzoño y Antonio Vázquez de Castro. Todos los arquitectos habían terminado sus estudios en 1955, por lo que puede considerarse una de sus primeras obras. No conocemos cómo se formó el equipo, pero sabemos que posteriormente dio lugar a dos estudios que trabajaron profusamente en los años sesenta y setenta. Rafael Leoz estuvo asociado a Joaquín Ruiz Hervás y una de sus aportaciones más importantes a la arquitectura
40 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta fue el desarrollo para el estudio de viviendas sociales del módulo HELE, acrónimo de sus apellidos9. La otra pareja de arquitectos, íñiguez y Vázquez, desarrollaron una intensa actividad profesional en el entorno de Madrid, figurando entre sus obras uno de los poblados dirigidos más importantes realizados en la periferia madrileña a finales de los años cincuenta: Caño Roto10. En Santa María de las Lomas los cuatro arquitectos buscan aires nuevos para la arquitectura española a partir del material con el que se va a construir todo el pueblo: el sencillo y artesanal ladrillo de cara vista. Diseñan una rígida modulación estructural y todos los edificios se enmarcan mediante un ritmo de pilares de hormigón pintados de blanco. Evidentemente el cambio de escala del tamaño de la iglesia les obliga a aumentar el módulo, utilizando el del pórtico de la estructura. Por otro lado quisieron huir de las tópicas soluciones de las iglesias de colonización con faldones a dos aguas y propusieron una cubierta casi plana con estructura metálica, una auténtica primicia en el INC en ese momento. La supervisión del Servicio de Arquitectura se encargó de no permitir esa novedosa cubrición y la iglesia recuperó la imagen tradicional. Es la única iglesia del Valle del Tiétar que tiene en un lateral de la nave principal, el de la epístola, cuatro capillas, mientras que en el del evangelio se marca el ritmo de los pilares, que son vistos tanto desde el exterior como desde dentro. El presbiterio se ilumina mediante un vitral en disposición similar al de Tiétar. El resto del espacio recibe luz a través de unas altas vidrieras horizontales que recorren ambos lados del templo. Se accede a la iglesia por una esquina mediante un porche que comunica con la torre, junto a las capillas laterales. En el eje de simetría de la planta se sitúa el baptisterio, solución muy poco habitual. A su lado la escalera de subida al coro que ocupa el primer pórtico de la nave. figura 7. Iglesia de Barquilla de Pinares. Agustín Delgado de Robles, 1957. En 1957, un año después de haber proyectado Pueblonuevo de Miramontes, Agustín Delgado de Robles recibe el encargo de barquilla dE PinarEs y plantea en una iglesia de reducido tamaño dos cuestiones novedosas: la primera está relacionada con la ordenación urbana. En una manzana sensiblemente cuadrada se ocupa uno de los lados por viviendas de colonos, quedando un amplio solar para ubicar el centro cívico con los equipamientos necesarios: iglesia, ayuntamiento, dispensario, bar y tienda, que queda rodeado por espacios libres a modo de plaza pública. Delgado de Robles en lugar de acceder directamente a la iglesia desde la plaza y disponer el presbiterio al fondo, origina un porche paralelo a una de las calles y la nave principal, para situar el presbiterio de 9 Las dos obras más destacadas de Rafael Leoz fueron la Embajada de España en Brasilia (1973) y 218 viviendas en Torrejón de Ardoz (1975). Falleció prematuramente en Madrid en 1976. En 1969 promovió la «Fundación Rafael Leoz para la investigación y Promoción de la Arquitectura Social». Ver MoYA BLANCo, L., Rafael Leoz, Artistas Españoles Contemporáneos, nº 151, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1978. 10 Poblado dirigido de Caño Roto (Fases I y II). A. Vázquez de Castro y J. L. Íñiguez de Onzoño, Madrid, 1957-63, Andrés Cánovas, Cuadernos de vivienda nº 2, GIVCo, Grupo de Investigación Vivienda Colectiva, DPA ETSAM, Madrid, Universidad Politécnica de Madrid, 2010.
41 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr espaldas a la plaza mediante un recorrido ceremonial de preparación a la liturgia. Al fondo del acceso se dispone el baptisterio y junto a él la escalera de acceso al coro, que no está en una planta superior, sino que se eleva un metro por encima del nivel de la iglesia. Al ser un templo de reducido tamaño no parece tener mucho sentido que el coro esté levantado una planta; es una solución nueva que no aparece en ningún otro pueblo de la provincia de Cáceres y tampoco hay constancia que se produzca en otros lugares de España. figura 8. Interior y plano de sección de Barquilla de Pinares. La otra cuestión a destacar es la sección de la nave. La iglesia se cubre mediante un único plano inclinado en lugar de utilizar la repetida cubierta a dos aguas. Unos pórticos estructurales de sección variable tanto en las jácenas como en los pilares soportan el forjado oblicuo. En el interior, la nave se separa del presbiterio en el lado del evangelio mediante un grueso machón de ladrillo visto que constituye el arranque de la espadaña superior. Junto al presbiterio, en el lado opuesto a la espadaña, se sitúan la sacristía y demás dependencias parroquiales, a las que se accede por un porche que está conectado en forma de L con el citado de la iglesia. En resumen, quizá sea esta pequeña iglesia de Barquilla de Pinares el espacio más interesante de las iglesias del Valle del Tiétar, alejándose del resto de plantas simétricas que hemos visto para desviarse de las plantas puramente basilicales. Al viajar por la geografía española es fácil distinguir en el horizonte las torres campanarios que destacan sobre las viviendas de los pueblos. Es un modo de localizar en el territorio esas poblaciones alejadas generalmente de las principales vías de comunicación y que se convierten en hitos de referencia en el paisaje. En una conversación con Fernández del Amo, en mayo de 1995, comentaba que no había criterios que prefijasen la elección entre torre o espadaña. Aunque parece lógico que las iglesias más pequeñas opten por espadaña y las mayores por la torre. figura 9. Espadañas de Valdeíñigos y Barquilla de Pinares y campanarios de Pueblonuevo, Rosalejo, Santa María de las Lomas y Tiétar.
42 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta De los seis pueblos del Valle del Tiétar todos tienen torre menos Valdeíñigos y Barquilla de Pinares, que disponen de espadaña. La mayoría de las torres son de traza cuadrada, con un lado aproximado de 4,5 m, y desarrollo de cuatro tramos por planta con hueco central, a excepción de la de Tiétar, ya explicada antes, y que casi podría considerarse una gran escultura al aire libre. Una cuestión importante a considerar es la posición de la torre respecto a la iglesia. Encontramos dos posibilidades. En Rosalejo y Pueblonuevo de Miramontes está adosada a la nave principal, en el primer pueblo a los pies de la iglesia y en el segundo junto a un lateral. En el otro caso la torre está separada de la nave principal y se une a ella mediante un porche, solución que también se da en pueblos del Valle del Alagón como El Batán, Valdencín, San Gil, La Moheda, Puebla de Argeme y Alagón del Río. En cuanto a la geometría de las espadañas puede compararse la simetría de Valdeíñigos, con dos huecos para las campanas y un óculo superior, respecto a la asimetría de Barquilla de Pinares que presenta un muro decreciendo a medida que asciende y se remata mediante un hueco para una campana en un lateral. Ambas guardan criterios compositivos similares a los explicados en las iglesias. Los materiales que utilizaron son los comunes en otros pueblos: la piedra, el enfoscado de cemento y el ladrillo visto. El primero puede verse en la espadaña de Valdeíñigos y en la torre de Pueblonuevo de Miramontes; el segundo aparece en la espadaña de Barquilla de Pinares y las torres de Rosalejo y Tiétar; finalmente el ladrillo visto ocupa Santa María de la Lomas, aunque se combina con el enfoscado en una de sus paredes y en el remate de la torre en un sugerente ejercicio neoplástico. figura 10. Interior y planta de la torre de Pueblonuevo de Miramontes. También merecen citarse los remates de las torres, donde los arquitectos buscaron una interesante variedad de soluciones para proteger las campanas. Dejando al margen la singularidad de la torre de Tiétar, las otras tres presentan otras tantas opciones. En Pueblonuevo de Miramontes una celosía de piezas prefabricadas de hormigón se sitúa en dos lados paralelos del campanario. En Santa María de la Lomas son tres huecos verticales dispuestos en cada cara de la torre los que la rematan. En Rosalejo quizá puede verse el caso más peculiar: una esbelta pieza de geometría octogonal de lamas metálicas se retranquea ligeramente de la base cuadrada de la torre para generar un mirador a su alrededor. Puede considerarse que las iglesias de los pueblos del Valle del Tiétar siguen similares criterios arquitectónicos que los del Alagón y los del resto de España. Se utilizan los mismos materiales y recursos compositivos equivalentes, pero cada arquitecto tenía la suficiente libertad para componer los pueblos con los criterios estilísticos que estimase oportuno; por ello algunos estuvieron más influenciados por la arquitectura tradicional, como Manuel Jiménez Varea en Valdeíñigos, y otros más próximos a la modernidad, como Pablo Pintado en Tiétar y el equipo de Santa María de las Lomas.
43 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr figura 11. Mesa de altar de Pueblonuevo de Miramontes y pila bautismal de Rosalejo. Por último, señalar que también los arquitectos diseñaron los elementos pétreos necesarios para la liturgia y el bautismo, consustanciales a todos los templos. Los altares se configuran con bloques macizos de granito gris, como en Pueblonuevo de Miramontes, o con el frente abierto, salvo en Barquilla, que ostenta un frontal musivario. Las pilas bautismales, también en granito, siguen los modelos troncocónicos más sencillos en Barquilla y Pueblonuevo; el resto animan la superficie con franjas o anillos horizontales, y tan sólo la de Valdeíñigos rompe el esquema al incorporar relieves e inscripciones. Las benditeras, muy funcionales, van insertas en la pared y se labran también en un único bloque curvilíneo. En una segunda parte del texto nos centramos en el análisis de las artes plásticas, elemento tan importante como la arquitectura en las iglesias de colonización. Ya hemos comentado el papel clave que tuvo José Luis Fernández del Amo (1914-1995), primer director del Museo Nacional de Arte Contemporáneo (de 1952 a 1958), y principal responsable de la contratación de artistas con un perfil renovador para decorar estas iglesias. Para ello contó con gente joven, que gozó de suficiente margen para introducir propuestas de modernidad, aprovechando la apertura de criterios que ofrecía el INC. En la mayoría de los casos no pudieron desarrollar las opciones más radicales (aquellas más personales, por las que luego serían conocidos, y que en ese momento estaban en distintos niveles de madurez), pero dieron pie a fórmulas innovadoras bastante apartadas de la estética oficial imperante11. Probablemente tampoco se ajustaban mucho al gusto de sus principales receptores, fieles de un ámbito rural sin excesivo nivel de formación; pero debieron de pensar que el tiempo y la costumbre irían haciendo asumibles sus creaciones. Los límites en los que moverse debió ser sin duda un motivo de reflexión, aunque, vistos los resultados, que las obras agradaran más o menos a los feligreses no les condicionó demasiado12. En realidad los márgenes intentó establecerlos el propio organismo, al arbitrar ciertos mecanismos de control, aunque en fechas ya un tanto avanzadas. En noviembre de 1957 se publicaron unas «Normas regulando la construcción de iglesias por el Instituto», destinadas a sistematizar el procedimiento13. Es un documento breve pero 11 Ver ANToLíN, E., «Artistas infiltrados. Rojos, ateos y abstractos en los pueblos de Franco», Cambio 16, nº 592, 4/4/1983, pp. 98-103. 12 Sobre la relación entre artistas y fieles y la comprensión de propuestas de vanguardia en el ámbito religioso reflexiona MoNToYA ALoNSo, C., La pintura mural religiosa en el Madrid del siglo XX, Tesis Doctoral, Madrid, Universidad Complutense, 2005, pp. 101-115. 13 Circular nº 379, Archivo nº 116. Aunque se ha publicado en otros medios, hemos manejado el documento que conserva el Archivo del Centro de Estudios Agrarios. Gobierno de Extremadura, en Mérida.
44 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta muy interesante. La Circular contemplaba entre otras cosas la aprobación de planos; la necesidad de asignar la advocación; los plazos de entrega; la presentación de bocetos a escala 1:10 y detalles a tamaño natural; los materiales a utilizar; y la composición del comité que tenía que aprobar dichos trabajos, a saber: «el Secretario General, el Jefe del Servicio de Arquitectura, el Asesor-Inspector Religioso, el INC y un Arquitecto designado por el Jefe de aquel Servicio, quienes dictaminarán, teniendo en cuenta no sólo el valor artístico intrínseco de las pinturas o imágenes examinadas, sino su destino y la educación y naturaleza de la población que ha de contemplarlas, de modo que fomenten su devoción y piedad y no sean causa de distracción o de interpretaciones arbitrarias». Hubo por tanto filtros, y se conocen casos de desacuerdo y censura14, porque no era un proceso fácil con un entorno tan conservador como el eclesiástico. Por eso siguen sorprendiendo los resultados, en general bastante permisivos, y es que los artistas con los que hemos contactado comentan que no se vieron demasiado afectados por estas normas y trabajaron con bastante libertad. En España este interesante legado está por fin en proceso de revisión15. Las obras están ahí y el trabajo de campo nos permite conocerlas, pues en general se conservan en buen estado. Lo difícil es identificar a sus autores, pues la mayor parte no están firmadas ni hay muchos datos al respecto. Las fichas localizadas en el Ministerio de Agricultura facilitan esta labor en algunos casos, aunque su información a veces se ha revelado imprecisa o errónea. Acudir a la bibliografía sobre sus protagonistas tampoco es muy productivo, ya que es un tipo de actividad que no siempre se refleja en sus curricula. Los que sobreviven pueden en parte confirmar atribuciones, y de hecho hemos contactado con algunos o sus familias, pero con desigual éxito. Con todo, profundizar en el estudio de esta actividad en los últimos años nos ha ido familiarizando con el estilo de determinados artistas. Hay nombres y modelos que se repiten y ello en parte ayuda, aunque al tiempo asistamos a una gran variedad de propuestas. La reconstrucción tenía algo de reto y es un empeño casi inacabable, pues queda aún mucho por analizar16. Gran parte de esta prolífica actividad se gestó materialmente en un lugar concreto. El arquitecto Luis Feduchi, que por falta de presupuesto tenía entonces paradas las obras del edificio que luego sería Museo de América, cede una amplísima nave a Arcadio Blasco y José Luis Sánchez. El local se encontraba casi en bruto, con las paredes por enlucir y el suelo de tierra, pero permitía trabajar sin limitaciones de espacio y poco a poco lo fueron adecentando. Disponía de un horno eléctrico de cocción que ya había estado utilizando el fundidor Eduardo Capa. Allí pues empezaron a trabajar, junto a sus esposas Carmen Perujo y Jacqueline Canivet; pero pronto fueron aprovechando el lugar otros jóvenes artistas cuando tienen que abordar piezas de gran formato o se incorporan a los encargos del INC. Por allí pasaron Canogar, Serrano, Jardiel, Saura, Rivera, Labra, Vento, Hernández Mompó, Farreras, Berrocal, Julio Antonio, Suárez, y este ambiente de convivencia puede considerarse uno de los gérmenes del Grupo El Paso17. 14 RABASCo PozUELo, P., «Censura, colonización y arte: Antonio Fernández Alba y Manolo Millares», Biblio 3W. Revista bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, vol. XIV, nº 826, 2009. 15 Está por publicar la Tesis Doctoral de MARTíNEz SALAzAR, G., El patrimonio artístico de los poblados de colonización en la cuenca del Guadalquivir (1939-1973), Universidad de Sevilla, 2009. Agradecemos al autor su colaboración al facilitarnos material para comparar e identificar algunas piezas. También se ha ocupado del tema en el ámbito aragonés ALAGóN LASTE, J. M., «Las artes plásticas en los pueblos de colonización de la zona de La Violada», AACA Digital, nº 15, junio 2011; y «El medio rural al servicio del régimen de Franco: los pueblos de colonización de la zona de Almudévar (Huesca)», en MíNGUEz, V. (Ed.), Las artes y la arquitectura del poder, Castelló de la Plana, Universitat Jaume I, 2013, pp. 981-995. 16 Refleja estas dificultades el que no hayamos podido identificar la autoría del mural pintado con delicados ángeles femeninos en el presbiterio de Valdeíñigos; ni la del pequeño crucificado metálico que pende del techo en la iglesia de Tiétar; junto a dudas sobre algunas tallas de Rosalejo, Tiétar y Barquilla. 17 GARCíA VIño, M., Arcadio Blasco, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1973, pp. 25-26. El dato sobre el uso del local lo refrenda José Luis Sánchez en TRAPIELLo, A., José Luis Sánchez. El rescate de los signos, Madrid, Rayuela, 1976, p. 181.
51 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr La entrada a la iglesia se enmarca por muros asimétricos de piedra (seña de identidad del pueblo), a partir de sillares graníticos que dialogan además visualmente con el campanario. La disposición es muy original y el trabajo de Mompó ocupa los dos paneles verticales que flaquean la puerta y un friso prolongado a modo de dintel. En el pueblo contactamos con uno de los operarios que participó en el montaje y comenta que las placas venían preparadas e identificadas y en ese orden las fueron colocando. En el dintel se reconoce una Virgen con el Niño, posiblemente la de Guadalupe, ante una sucesión de palomas blancas, círculos y formas fragmentarias imprecisas, cerrándose el tramo final con un angelito desnudo. Similar esquema se repite en los lienzos verticales, donde palomas y elementos vegetales enmarcan la figura del patrono, San Pedro de Alcántara, en actitud orante. El conjunto, muy colorista, se conserva bien (tan sólo en un pequeño fragmento hay alguna leve pérdida de teselas), aunque la intemperie y el paso del tiempo le han hecho perder la intensidad cromática que debió de tener en su origen. En los trabajos para el Valle del Tiétar confluye otro pintor valenciano que también cultiva el mosaico. Nos referimos a josé VEnto ruiz (Valencia, 1925 – Madrid, 2005), formado en Valencia y afincado en Madrid, aunque con una acusada itinerancia vital. Es una figura relevante de la plástica española, especialmente en los años sesenta, cuando alcanzó proyección internacional. Su pintura atraviesa diversas fases, ahondando en claves neofigurativas y expresionistas y lindando a veces con la abstracción, por la que apostaría ya a partir de los ochenta. Como tantos otros artistas, en la etapa que nos ocupa tiene que adecuar su personalidad a los encargos del INC, aunque esta actividad no se refleja en sus principales perfiles biográficos28. En Extremadura se conservan suyas las tablas con los evangelistas del retablo de Entrerríos. Venancio Blanco nos ha indicado además que con él realizó el impactante mosaico que preside la iglesia de Villafranco del Guadiana, con una resolución próxima al opus sectile. Dos nuevas aportaciones traemos ahora a este panorama, en la técnica del opus tessellatum. figura 21. José Vento. Altar y Evangelistas en Barquilla de Pinares. 28 MoN, F., Vento, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1974. Hemos contactado con su hijo Ignacio, aunque no ha podido aportarnos datos sobre su producción en este ámbito. figura 20. Manuel Hernández Mompó. Mosaico en la fachada de Pueblonuevo de Miramontes.
52 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta En Barquilla de Pinares dispuso un original frente de altar, de concepción simétrica, con dos ángeles flanqueando el anagrama de Jesucristo. Predomina una escala de grises, salvo en las aureolas y el disco central dorado. Se sostienen ingrávidos, con pliegues angulosos en las túnicas en contraste con la esfericidad de las cabezas. Portan uvas y espigas en alusión a los principales elementos del culto. Junto al altar había un ambón metálico que delimitaba la zona elevada ante el pilar de ladrillo, y en cuyo frente se dispuso un nuevo mosaico. Esta estructura fue sustituida por un púlpito más convencional, pero el frontal musivario se reinstaló en el presbiterio, donde pervive anclado en la pared. ostenta en forma de cabezas los símbolos de los cuatro evangelistas, nimbados y alados. Su tratamiento es también bastante elemental, pero eficaz. La segunda intervención se registra en Santa María de las Lomas. Aquí el mosaico se inserta en la pared, a modo de retablo, pero con las piezas independientes. Diversos elementos iconográficos flanquean la estilizada imagen de la Virgen con el Niño, trazada con pliegues angulosos. Dos ángeles orantes en la parte superior cierran el conjunto. La simetría de la composición se rompe por la presencia esquinada de San Isidro Labrador, que en pie reza a la Virgen. La gama cromática es aquí más amplia y rica que en Barquilla, aunque se mantiene el carácter esquemático de las figuras. Esta tendencia a la fragmentación y la geometría se justifica por la limitación técnica del material, pero tampoco se aleja demasiado del estilo pictórico de Vento en esta época; así lo reflejan los cuadros expuestos en fechas próximas en el Ateneo de Madrid, y en los que la compartimentación geométrica cobra una acusada presencia29. La iglesia de Tiétar protagoniza uno de los casos más singulares de este conjunto, por cuanto su autoría artística tiene un carácter casi monográfico. Su máximo responsable es arcadio blasco Pastor (Mutxamel, Alicante, 1928 - Majadahonda, Madrid, 2013), figura importante del arte español recientemente fallecido. Aunque cultivó todo tipo de manifestaciones, su faceta más conocida fue la valiosa aportación al campo de la cerámica. Formado en la Escuela de San Fernando en Madrid y en Roma, Blasco consiguió sacar esta técnica del ámbito artesanal y funcional para explorar sus posibilidades plásticas, y lo hizo con un lenguaje abstracto puramente contemporáneo. Nunca renunció a su condición de pintor, aunque la cerámica centró lo fundamental de su producción. Con el tiempo otorgaría además a sus creaciones referencias y simbolismos muy posicionados ideológicamente, y en los setenta sus títulos y temas mostraban una rebeldía irónica contra la situación política30. Esta actitud no resulta incompatible con responder de forma eficaz a los encargos religiosos previos. En torno a 1956, y junto a José Luis Sánchez y otros artistas, se inicia su colaboración con el INC, que abarcó todo tipo de manifestaciones. Tiene entonces que adecuarse a los temas propuestos, y no se aparta de la ortodoxia iconográfica, pero, eso sí, los satisface con un estilo muy personal, perfectamente reconocible. Su trabajo para Tiétar responde a estas características y reúne un gran número de técnicas (cerámica, pintura, vidriera, pirograbado…), dando prueba de su versatilidad, pero además son obras resueltas con un gran nivel y en las que compagina peculiares pautas figurativas con fórmulas casi abstractas en parte de las vidrieras. Su obra cerámica se focaliza en varios enclaves. En el exterior de la iglesia, un primer mural rectangular muestra un ángel en vuelo que sujeta una filacteria con el cántico Alleluia. Sus trazos son sintéticos y lineales, enmarcando un relleno de manchas rápidas que alterna colores cálidos con el azul de las alas; y todo ante un vistoso fondo geométrico que subdivide triangularmente los azulejos. Muestra paralelismos con el mural de Los Guadalperales (Badajoz) y los ángeles y evangelistas creados en torno a 1957 para la iglesia de Santa quiteria (Ciudad Real), si bien en ellos los elementos formales se condicionan a la distribución cuadrangular de las piezas. 29 MoRENo GALVáN, J. M., El pintor José Vento, Madrid, Ateneo, 1958. 30 Basta revisar algunos de los títulos recogidos en el monográfico nº 39 de la Colección Artistas Españoles Contemporáneos: «Asiento inmovilizante para torturas», «Recinto para el asesinato legal», «Respaldo para garrote vil», «Tortura de manos para gente importante»... GARCíA-VIño, M., Arcadio Blasco, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1973. También significativo resulta el nombre de la exposición La cerámica de Arcadio Blasco. Muros y arquitecturas para defenderse del miedo. Restos arqueológicos, celebrada en el Palacio de Cristal de Madrid en 1984 con un amplio e ilustrado catálogo.
53 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr figura 22. Arcadio Blasco. Pentecostés. Iglesia de Tiétar. Tras la reja que cierra el acceso (y que originalmente no existía), en la pared de fondo del pórtico, se despliega la intervención más importante por su calidad y dimensiones. Es un espectacular mural que desarrolla el tema de Pentecostés. Reproduce la escena narrada en los Hechos de los Apóstoles (2, 1-4) según la cual, «al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse». El episodio, que daría origen a la labor predicadora de los apóstoles y cuenta con una amplia tradición iconográfica, permite cierto lucimiento artístico. Se refleja de forma fiel, a modo de friso, con seis personajes de pie y otros tantos arrodillados en torno a María. La Virgen destaca por su centralidad y el color azul de su túnica; reposa entronizada sobre una doble tribuna con la evocación: «Veni creator spiritu mentes tuorum visita». Su rostro es el único diferenciado, ya que los apóstoles acusan una patente isocefalia; son cabezas lineales, sin color e idénticas en su formulación. Esa voluntad unificadora se reitera en las túnicas, que sólo modifican su gama cromática, por lo demás bien integrada. La fragmentación en planos, separados por fuertes líneas negras, otorga un cierto efecto de vidriera, muy acorde con las otras propuestas plásticas de la iglesia31. Un hecho que no podemos obviar es la incorporación reciente de una placa rectangular de mármol en pleno centro del conjunto. Se dispuso en homenaje al párroco del pueblo D. Emilio Sánchez Soto tras su muerte32. Sorprende e indigna por cuanto había en la fachada otros muchos espacios para ubicarla sin perder 31 Presenta ciertos paralelismos con la intervención cerámica del autor en la fachada de Pueblonuevo del Bullaque (Ciudad Real, 1956), aunque en este caso algo más realista y con un intenso fondo negro. 32 El texto de la placa reza: «Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita». «La muerte ha sido devorada en la victoria» (I CoR 15,54). En memoria de D. Emilio Sánchez Soto de su pueblo y parroquia con cariño y agradecimiento por una vida entregada. Tiétar, 2008 (Año Jubilar Paulino).
54 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta protagonismo. La elección es pues reveladora de la falta de sensibilidad de los responsables ante su propio patrimonio artístico, y aun a pesar de que permanecerían las marcas de los 4 anclajes, debería realizarse el traslado de la misma. En el interior de la iglesia, una nueva intervención cerámica de Blasco es el Via Crucis, que a diferencia de lo habitual en la zona (pronto comentaremos el predominio en este sentido del modelo de Carpe), apuesta por una representación anicónica. Tan sólo un texto, acompañado por una o dos cruces, identificaba cada una de las catorce estaciones. Citamos en pasado porque el actual párroco tomó la decisión de cubrirlos, siendo sustituidos por pequeñas imágenes figurativas traídas de Tierra Santa, en aras, según explica, de que los temas fuesen mejor identificados, algo no muy congruente con fechas en que la población sabe leer. Podemos conocer su configuración original por haberse dejado testimonialmente a la vista la Segunda Caída en la escalera de acceso al coro, y porque se conserva un conjunto idéntico en la iglesia de Puebloblanco (Almería). figura 23. Arcadio Blasco. Iglesia de Tiétar. Evangelistas en pirograbado. En el presbiterio encontramos cuatro relieves cerámicos con los símbolos de los evangelistas, que, aunque sin confirmación documental, cabría también atribuir a Blasco. Se disponen apaisados bajo las imágenes personificadas de sus homólogos en tablas verticales de más de 2 metros. Estos nuevos paneles, de mejor nivel, destacan por la originalidad de su técnica, ya que están realizados en pirograbado. No son muy comunes en los pueblos de colonización, y aún menos en Extremadura, aunque los encontramos al menos en el presbiterio de la iglesia de San Fulgencio en Los Guadalperales (Badajoz). Entrevistado Arcadio Blasco por Miguel Centellas en febrero de 2009 en su casa de Bonabal (Mutxamel, Alicante), indicó que surgieron en colaboración con su esposa, la pintora y ceramista Carmen Perujo (Sevilla, 1930). El procedimiento consiste en dibujar sobre la madera con un punzón caliente regulado por un transformador y con un juego de puntas metálicas que permite distintos acabados. De este modo se aprecia alrededor de cada imagen un fondo decorativo con finos motivos geométricos y animales, mientras la figura en sí tiene como base el color y veta natural de la madera (donde no se han ocultado algunos pentimenti y líneas a lápiz iniciales). La subdivisión de las túnicas con profundos pliegues sigue una estética similar a los apóstoles cerámicos de la entrada, si bien ahora los rostros aparecen suficientemente diferenciados. Notas peculiares son la frontalidad dominante, el sombreado de los nimbos y los signos ininteligibles (más propios en algún caso de la escritura china) en la filacteria que ostenta San Mateo, confiando, suponemos, en que por su distancia no serían percibidos.
55 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr Las vidrieras de Tiétar fueron también diseñadas por Blasco y muestran un repertorio muy amplio de soluciones. En el lado de la epístola de la nave principal se abren tres horizontales de gran tamaño, compartimentadas en cuadrados y con engarces de plomo. Próximas a la abstracción, alternan cruces rojas con un motivo difícil de identificar, entre insecto, ave o ángel, que parece desplegar sus alas. En su configuración se perciben mínimas variaciones que originan un atractivo ritmo visual. Una gran vidriera emplomada ilumina el presbiterio y recupera los modos habituales en el artista. La protagoniza la Sagrada Familia bajo la protección de un ángel y su resolución es interesante. Una fina trama de rectángulos cromados y texturados articula la composición, pero a ella se imponen gruesas líneas que configuran las imágenes principales con un claro predominio de trazos curvos. Los colores son primarios y llamativos, y sólo cabe lamentar la pérdida del segmento inferior, aunque no altera sustancialmente la percepción del conjunto. Similares planteamientos desarrolla Blasco en el ángel músico que ilumina la capilla bautismal. Usa de nuevo la gama primaria, aunque con un canon más sintético, estilizado y elegante. Lástima que también en este caso hayan sufrido daños los cristales inferiores, pues sí se ve truncada la exquisita concepción de la obra. Un último vitral de Blasco cierra el grupo con un estilo bien distinto. Se encuentra a los pies de la iglesia y revela la advocación del templo a San José obrero. En este caso la unión de las dallas es de cemento y la fragmentación mucho más palpable. La figura nimbada de San José se sitúa tras la mesa de trabajo, y Jesús Niño está sentado sobre la misma. Su morfología la hace muy próxima al Cristo entronizado y los evangelistas diseñados por el artista para El Chaparral (Granada). Pero aún falta otro ejemplo. Blasco asumió también la gran vidriera vertical emplomada que iluminaba el coro de la iglesia, y que ha corrido peor suerte. Fue sustituida a mediados o finales de los años noventa, en paralelo a la de Pueblonuevo de Miramontes. Gran parte de los fragmentos vítreos se conservan hoy amontonados y muy deteriorados en un rincón del coro. Permiten apreciar la textura rugosa de los cristales y el predominio de tonos cálidos, aunque desconocemos el tema que representaba. figura 24. Arcadio Blasco. Vidrieras en Tiétar. figura 25. Arcadio Blasco. Iglesia de Tiétar. Vidriera de San José obrero.
56 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta Este proceso de sustitución nos permite romper el esquema de nuestro estudio para insertar que la vidriera actual de Tiétar responde a unos parámetros bien diferentes. La base es el cemento, con piezas de vidrio pequeñas y muy fragmentadas, de gran intensidad y con aparición de colores poco habituales, como el naranja. En torno a un crismón circular hay seis escenas muy variadas: la paloma junto a una cruz y el globo terráqueo, cascadas y paisajes con soles y estrellas, alfa y omega, un candil luminoso, un zurrón de pastor y alusiones a los panes y los peces, las espigas y la vid. En las mismas fechas un rosetón de cemento con siete secciones en torno a un círculo, reemplazó al original en Pueblonuevo de Miramontes, de nuevo con sugerentes cambios iconográficos. La estructura original en hierro se conserva ahora en el patio de la iglesia con la pretensión de convertirla en mesa. Ambos vitrales fueron sin duda encargados al mismo taller, sin que se nos haya facilitado su identificación. Su estilo muestra cierta similitud con algunos trabajos de la empresa Artistas Vidrieros de Irún, como la Capilla del Centro Nazaret de San Sebastián, aunque no han confirmado su autoría. Estos dos ejemplos son una muestra de que el tiempo pasa y los cambios se producen. Junto a ellos cabría citar la remodelación interior de la propia iglesia de Tiétar, pintada en parte de un color salmón distinto al blanco original, o los paneles de corcho insertados en las naves de Pueblonuevo y Rosalejo. También las diversas incorporaciones de esculturas, como la réplica en 2002 del Cristo de la Victoria de Serradilla para la iglesia de Tiétar, realizada por el escultor de Malpartida de Plasencia Juan Miguel oliva Mateos33; o las convencionales y menos afortunadas imágenes recientes de Rosalejo, Barquilla o Valdeíñigos. Tras este paréntesis, regresamos al estudio por autores para ocuparnos ahora de antonio hErnándEz carPE (Espinardo, Murcia, 1923 – Madrid, 1977). Se forma inicialmente en la Escuela de Artes y oficios gestionada por José Planes y Luis Garay en Murcia, para completar estudios en la Escuela de San Fernando en Madrid, y pasar año y medio en Italia. En el Madrid de mediados de los años cincuenta comienza una trayectoria pródiga en trabajos, con un estilo ya personalizado, bajo la influencia de Vázquez Díaz y su voluntad geometrizante, aprendida también de los principios cubistas. Su especialización en el mural es una de sus notas distintivas, con importantes encargos en edificios civiles de Madrid, Murcia y otras zonas34. Y en ese contexto llegan los encargos para el INC, donde abordará todo tipo de técnicas, pero en especial la cerámica y la vidriera. Su actividad para el Instituto fue muy intensa y por ello sus piezas se distribuyen por un amplio espacio geográfico. En Extremadura es sin duda el autor más prolífico, pero también está muy presente en las iglesias andaluzas, donde su aportación ha sido ya en buena parte estudiada35. Su protagonismo en nuestra zona se debe sobre todo a la difusión en cerámica de dos temas, imprescindibles en todas las iglesias de colonización: el Via Crucis y el Bautismo. El primero lo encontramos en cuatro de las seis iglesias, descontando el de Arcadio Blasco en Tiétar y el caso infrecuente de Valdeíñigos, donde tan sólo hay catorce cruces de hierro forjado ancladas a la nave. El modelo de Carpe lo hemos glosado ya en alguna ocasión. Está exento de violencia, y sigue un criterio más ilustrativo que dramático. Se rige por una cierta economía de medios, ya que salvo en una escena, Jesús aparece siempre solo o a lo sumo con otro acompañante. La cruz es el otro elemento clave, utilizado de forma inteligente para ordenar la composición con ejes rectos o diagonales. El resto del espacio apenas se apunta, y son los marcos asimétricos los que sirven para introducir cambios. De los modelos que conocemos en Extremadura, el desplegado en la zona del Tiétar está en la línea más rica y detallada, con al menos tres colores, aunque mantiene el carácter 33 PULIDo VEGA, J. J., op. cit., p. 122. 34 Ver GóMEz DE LA SERNA, G., Carpe, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1974. 35 Del artista nos ocupamos ya en BAzáN DE HUERTA, M. y CENTELAS SoLER, M., op. cit., pp. 408-411. Ver también CENTELLAS SoLER, M., RUIz GARCíA, A. y GARCíA-PELLICER LóPEz, P., op. cit.; y FUENTES DEL oLMo, M.; MARTíNEz SALAzAR, G. y RoDRíGUEz RUIz, P., «La obra de Hernández Carpe (1923-1977) en los templos de colonización en la ruta del Guadalquivir. Mural cerámico y vitrales emplomados», IX Congreso Internacional (CICOP) de Rehabilitación del Patrimonio Arquitectónico y Edificación, Sevilla, Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, 2008.
57 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr sintético que marcó su concepción36. Realmente Carpe pudo sacar un gran partido a su diseño, que ya con variaciones daría lugar todavía a una versión de gran formato en mosaico realizada en 1973 para la iglesia de la Asunción en Alcantarilla (Murcia). otro tema que prodigó fue el Bautismo de Cristo, que Carpe realizaba en monocromía o en color. En Pueblonuevo de Miramontes la pila bautismal está colocada justo delante y perjudica su visión, aunque es innegable que como fondo para el sacramento el mural resulta de lo más oportuno. El bautismo de Santa María de las Lomas es prácticamente igual, aunque al tener en altura mayor número de azulejos muestra un esquema más estilizado. La fisonomía de las figuras es inconfundible, con un patente alargamiento de brazos y cuellos. El entorno natural está muy presente, con una factura ingenuista; un árbol cierra la composición a la derecha y las plantas se dispersan de forma un tanto aleatoria, ocupando los espacios vacíos. Lo más llamativo es cómo incorpora sectores luminosos y un despiece en planos a partir de segmentos curvilíneos, recurso que Carpe explota y que Arcadio Blasco introdujo también. La frialdad de los azules y grises que domina estos ejemplos se torna cromatismo y calidez en el Bautismo de Rosalejo, enriquecido incluso en los detalles. Carpe apuesta por el dibujo y el color más que por el sombreado, y como es habitual rehúye el tenebrismo. Con un formato más cuadrangular, ahora un segundo árbol cierra la composición y aporta una cierta simetría, pero todo es un compendio de líneas, volúmenes y colores en un espacio fragmentado por campos impuestos por el artista. Ello origina ritmos internos cambiantes que le permiten articular grandes superficies, como veremos a continuación. El mural del presbiterio de Rosalejo es realmente espectacular e impresiona en su visión directa. Desprende un aire optimista y casi lúdico, con una gama de colores exaltada pero no estridente. Se vertebra en una proyección vertical muy acusada y añade la dificultad de un frente ligeramente cóncavo. Su iconografía en lo terrenal busca el arraigo con el entorno: una familia de campesinos oferentes ocupa la zona baja, en un paisaje de plantas 36 En las iglesias de los Llanos del Sotillo (Jaén) y Novelda (Badajoz) llega a introducir el color por completo. figura 26. Antonio Hernández Carpe. Estación del Vía Crucis y Bautismo de Cristo en Rosalejo. figura 27. Antonio Hernández Carpe. Mural del presbiterio de Rosalejo.
58 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta y árboles cuyas copas se fragmentan por curvas secantes. A partir de ahí la escena sube hacia un cielo amarillo compartimentado por luces y planos autónomos; este espacio lo ocupan un nutrido grupo de ángeles, cuyas túnicas y alas encadenan complejos juegos rítmicos de gran dinamismo. También el artista realizó un vistoso mural cerámico para la fachada exterior, enmarcando la puerta, de manera similar al que se conserva en Rincón del obispo. Lamentablemente ha sido retirado por considerarse que los colores estaban ya algo desvaídos. Lo hemos podido comprobar por fotografías antiguas, aunque sin suficiente definición para apreciar el tema y los detalles. Si tenemos en cuenta que Hernández Carpe asumió también las vidrieras de Rosalejo, puede entenderse esta iglesia casi como una creación propia, similar a Tiétar en relación con Arcadio Blasco. figura 28. Antonio Hernández Carpe. Vidrieras de Rosalejo. Los vitrales, emplomados, presentan además diseños de calidad. Carpe solía firmar sus obras para el INC, salvo las vidrieras, pero conocemos su autoría. En las naves laterales se suceden composiciones abstractas entre las que se adivinan elementos vegetales casi camuflados. La subdivisión lineal domina el esquema; esas diagonales y curvas cambiantes segmentan planos con diversas tonalidades del mismo color, en concreto violeta37. La gama cambia al amarillo en la zona del crucero, donde a cada lado se disponen tres recuadros. Ahora los elementos figurativos sí son perceptibles: peces y espigas flanquean sendos cálices, pero entre una trama geométrica de gran complejidad que diluye los motivos. La abstracción plena regresa en los vitrales que iluminan el presbiterio, con una auténtica explosión de color que de forma valiente alterna gamas cálidas y frías; son franjas verticales con pequeños rectángulos que enmarcan nuevos juegos geométricos segmentados con diseños muy dinámicos. Cierra el conjunto el rosetón que ilumina el coro, cuya percepción desde la nave se ve algo perjudicada por las cadenas que sostienen las grandes lámparas. En él, un círculo radial y un fondo reticular enmarcan la figura de Jesús bendiciendo, ante una mesa con el pan y el cáliz de vino, tan compartimentados como la propia figura. En Pueblonuevo de Miramontes Carpe muestra la versatilidad de su estilo, pues las vidrieras cambian sustancialmente. Siguen siendo emplomadas, pero presentan una superficie texturada en relieve, además de cromatismo más amplio y original. En las naves, las estructuras verticales combinan la fragmentación abstracta con objetos, vegetales y animales muy sintéticos; flores, espigas, arboles, hojas, peces, aves, cálices e incluso pequeñas arquitecturas, se interrelacionan en diversos planos y escalas. Carpe rompe deliberadamente los ejes compositivos con recursos cambiantes, que tienen su correlato andaluz en La Barca de la Florida (Cádiz). En el muro de fondo del presbiterio aún se suceden en altura algunas ventanas muy estrechas con tallos de rosal. Pero destaca el conjunto situado en la epístola, donde sobre el cuadro de Mompó de despliegan quince vanos verticales, que recuperan motivos similares con una mayor simetría y rigurosidad geométrica. 37 Similares ejemplos vemos en Llanos del Sotillo (Jaén).
59 ArquitecturA y Arte en lAs iglesiAs de colonizAción del VAlle del tiétAr figura 29. Antonio Hernández Carpe. Vitrales en Pueblonuevo de Miramontes. Mucho más modestas son las vidrieras de Barquilla de Pinares. En las naves hay ventanas horizontales con diseños abstractos de color violeta. La figuración ocupa los pequeños vanos que iluminan el baptisterio, pues ante un fondo reticular amarillo destacan sendas palomas azules. Son abiertas y dinámicas, muy del estilo del autor; la cabeza circular, el ojo central y la geometría del cuerpo y alas son notas identificativas, que repite en el terreno mural en la fachada de la iglesia cacereña de Valdesalor. ángEl atiEnza (Madrid, 1931) es el responsable de la iluminación en Santa María de las Lomas. Junto a su hermano Adolfo montó una empresa, Vidrieras de Arte, que en los años sesenta y setenta acometió numerosos encargos en vidrio, forja, mosaico, cerámica, o incluso proyectos integrales, además de abastecer de vidrio a muchos otros artistas. La especialización en el vitral de cemento trajo consigo numerosas obras en edificios civiles y religiosos. Ya hemos recuperado en un estudio anterior sus diversos trabajos para las iglesias del Valle del Alagón; pero en el del Tiétar su presencia se reduce a un solo templo38. En la iglesia alterna varios formatos y estilos, en un amplio despliegue que bordea casi todo el 38 Nos hemos ocupado del autor en BAzáN, M. y CENTELLAS, M., op. cit., pp. 418-421. Ver también NoRIEGA MoNTIEL, L., Ángel Atienza, Lleida, Lleid´Art, 2009. Disponible en http://www.youblisher.com/p/253506-ANToLoGIA-ANGEL-ATIENzA/. Y ver www.aatienza.com. figura 30. ángel Atienza. Vidrieras de Santa María de las Lomas.
60 Miguel Centellas soler y Moisés Bazán de Huerta perímetro. En la nave y los pies los vanos son horizontales, a modo de friso. En ellos vemos zonas plenamente abstractas con otras en las que se reconocen diversos motivos (cruces, paloma, vela…) apenas sugeridos entre las numerosas dallas. Incluye también los evangelistas, con un planteamiento similar a la iglesia cacereña de San Gil, aunque las zonas de cemento tienen aquí mayor grosor. Son figuras verticales de cuerpo entero, muy geometrizadas y fragmentarias y con sus nombres en latín; pero falta la de San Mateo, que probablemente por algún daño o remodelación fue sustituida o eliminada. El conjunto se completa con un espectacular vitral de gran formato en el presbiterio, probablemente el más compartimentado y barroco del artista en el ámbito extremeño. Es una auténtica maraña lineal, apenas organizada por las tres cruces del calvario y otros elementos no fáciles de identificar en una trama tan compleja. figura 31. Valdeíñigos. Vidrieras circulares del ábside. Sólo falta reseñar las vidrieras de Valdeíñigos, cuyo autor no hemos podido identificar. Por su estilo coinciden con las de Guadalén del Caudillo (Jaén), aunque tampoco en aquel caso conocemos su autoría. Van emplomadas, con varillas muy finas y diseño sencillo. Destacan los cinco vanos circulares situados a gran altura sobre el mural pintado del ábside. En el centro preside Cristo crucificado, con cierto sentido por la ausencia de talla del mismo en el presbiterio. A los lados se desarrolla un peculiar programa iconográfico, que incluye la estrella que guía a los magos, azucenas y una gran pluma, junto a las imágenes de la Anunciación y la Virgen con el Niño. Avanzando en estas investigaciones sobre los pueblos de colonización, la vidriera se nos ha revelado como uno de los campos más interesantes, por la variedad de recursos aplicados a un medio con bastantes limitaciones, pero al tiempo pleno de posibilidades. Realmente los artistas del INC supieron sacarle mucho partido. Es uno de los diversos ámbitos que, en el marco de una arquitectura sencilla, participa de este proceso de integración de las artes, recuperado con intensidad en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo.
67 El Tajo, un paisajE culTural En El occidEnTE EuropEo preocupa más por analizar los aspectos tangibles del paisaje que por la mirada de quien lo analiza. Y es una práctica, no generalizada pero si muy extendida, entre los ecologistas y geomorfólogos. Y lo es debido a que existe una pérdida epistemológica importante desde el punto de vista del historiador del arte o el arquitecto paisajista: la objetividad se ve sobrepasada por el propio sujeto y se aleja de aquel concepto de paisaje que se formuló en el siglo XVI. Hoy se llega hablar del «no-lugar» o del «antipaisaje», apuntado por Carmen Pena en sus numerosas investigaciones, de la reducción y muerte del paisaje si escuchamos a Alain Roger. El artificio, el simulacro, la apariencia, la idealización y la mediocridad –también– hacen acto de presencia y remodelan este término: «Si un lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional e histórico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional ni como histórico, definirá un no lugar. La hipótesis aquí defendida es que la sobremodernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son en sí lugares antropológicos y que, contrariamente a la modernidad baudeleriana, no integran los lugares antiguos: éstos, catalogados, clasificados y promovidos a la categoría de “lugares de memoria”, ocupan allí un lugar circunscripto y específico»17. Sin embargo, por otra parte, hemos de señalar que el concepto se ha ido ampliado. Y al igual que ocurrió con el mar, con las playas, las dunas, los acantilados, los puertos, el altamar, las tempestades otros paisajes se arterializaron de formas muy diferentes. Se pasó de un mar en calma a otro encrespado que atendió a la maldición del Diluvio Universal, a un castigo, a una catástrofe. Las montañas ganaron en altitud, el mar amplió sus horizontes y gracias a Emile Jean Horace Vernet se nos educó en una nueva mirada que no obtuvo sus frutos hasta el siglo siguiente con los llamados escritores del mar que vieron en él algo salvaje y alegórico, algo así como una especie de inmenso baúl en el que cabe todo el mundo: François-René Chateaubriand, Victor Hugo, Herman Melville18… entre otros. Pero hubo que esperar hasta el siglo XX para incorporar nuevos paisajes. En esta centuria se fue hacia la elaboración de nuevos valores. El desierto, las ciénagas o los baldíos –que también fueron rechazados por el hombre por representar el destierro– no se hicieron patentes hasta que el progreso, los yacimientos petrolíferos, el turismo ascético… no revalorizarán, por ejemplo, el Sáhara, hasta ahora reservado a nómadas y aventureros. La idea europea se amplió e incluso se sobrepuso al espacio salvaje (wilderness) americano que se vio desbordado, sin lugar a dudas, por la mirada cinematográfica de Holliwood. Después los fondos abisales abrieron un vasto campo de investigación en un mundo que hasta ahora había estado envuelto en leyendas y fantasías. Finalmente, se sumaron los estudios microscópicos 17 AUGé, M., Los «no lugares» espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad, Barcelona, Gedisa, 1993, p. 83. 18 HARLAN, C., Romanticismo en la literatura, en http://literatura.about.com/od/romanticismoyrealismo/p/que-Es-El-Romanticismo.htm (consultado: enero, 2014). figura 9. Bénédict de Saussure1 Voyages dans les Alpes, 1779. figura 10. Dunas de Erg Chebbi en el Sahara.
68 Javier Cano ramos con nuevas vidas, las zonas prohibidas a nuestra mirada, los agujeros negros, Marte, otros planetas… Todo un desafío en el que hoy estamos inmersos puesto que nos hallamos ante retos que aún no se han asimilado. Se habla de la quinta dimensión, del espacio fibrado, de la teoría de las cuerdas cósmica o de la basura espacial. Por último, cabe reseñar que no todas las civilizaciones contaron con el término de paisaje19. El ayurveda hindú que integra simultáneamente el cuerpo, la mente y el alma con el entorno, es un ejemplo clarificador. En mundo antiguo occidental está el prospectus donde «lo que uno puede ver delante de sí, no es lo que nosotros entendemos por paisaje, le faltan las connotaciones estéticas», o la amoenia que hace referencia a un lugar placentero exclusivamente. Estos modelos que carecen de este término podemos verlo en Las Talisias de Teócrito de Siracusa, en La Odisea, en la «topia» de Marco Vitruvio o Plinio, en Las Confesiones de San Agustín o la mirada a ras de suelo de los viajeros medievales. figura 11. Via Graziosa. Paisaje con una escena de la odisea de época republicana. Este breve recorrido hace posible que entendamos la relación que se da entre la naturaleza y la cultura dentro de un «paisaje» o de un territorio, analizado este vínculo como una contraposición de dos formas de «relato»20, como un lugar cuya entramado es complejo, y como una manifestación que puede ser percibida e interpretada y posee dos dimensiones, la temporal y la espacial. Ello determina una realidad dinámica, un proceso que se producen a lo largo del tiempo en un territorio, con una serie de variantes que van desde las naturales y culturales a las materiales e inmateriales. Esta complejidad precisa de un arbitrio para que los mecanismos de identificación, protección y gestión tengan valor con el fin de mantener el equilibrio entre el pasado y el presente. Esto es, la relación del hombre con el territorio en el tiempo determina un proceso que concluye con una identidad paisajística bastante concreta. Lo importante, consecuentemente, no es el paisaje en sí mismo. Los nexos de un grupo humano y el habitarlo hacen que el territorio cambie, se «colonice» al brindarnos una visión plural, multifuncional y cultural del paisaje21. La lectura que debemos hacer desde nuestra mirada y desde nuestra perspectiva de historiadores ha de ir enfocada a ver cómo cada época renueva el interés por el territorio. Los cambios determinan diferencias y éstas expresan otros paisajes que dan forma y significado a los territorios. Y dentro de esos territorios hemos de fijarnos en los ríos. Julio Caro Baroja identifica diferentes tipos a tenor de las acciones que en ellos se desarrollan, señalando que: «no hay acción humana sin respaldo del paisaje y casi no hay tampoco paisajes donde se prescinda de la acción del hombre… [y] cada acción en un paisaje ocurre en un tiempo determinado y se ajusta a las condiciones técnicas y culturales del momento»22. 19 BERqUE, A., «En el origen del paisaje», en Revista de Occidente, núm. 189, 1997, pp. 7-21. 20 LLoBERA SERRA, P., «Somos paisaje: narraciones y relatos para habitar el territorio», en CENEAM, Centro Nacional de Educación Ambiental, abril, 2009. 21 ASINS VELIS, S., El paisaje agrario aterrazado: Diálogo entre el hombre y el medio en Petrer, Estudio y Documento V, Valencia, PUV, 2009. 22 CARo BARoJA, J., Ciudades y paisajes, Madrid, Taurus, 1984, pp. 21-23.
69 El Tajo, un paisajE culTural En El occidEnTE EuropEo Así, los ríos configuran áreas estructuradas por el agua dando cabida a un escenario que enmarca casi toda vida humana que allí se desenvuelve: «las relaciones entre sociedad y agua han creado un conjunto de paisajes de elevado valor ecológico, económico, cultural y simbólico, cada vez más apreciados y utilizados como bien público. es importante superar la separación entre los dos conceptos (agua por una parte y sociedad por la otra) y optar por una nueva integración de ambos, una integración socioambiental que pueda ser útil para construir una nueva actitud social hacia los paisajes del agua... la preocupación por los paisajes del agua también debe impregnar cualquier reflexión o propuesta de desarrollo territorial de un municipio, una región o un país.»23. Así, los paisajes del agua son vistos, siguiendo el razonamiento del doctor David Saurí Pujol, como una especie de malla compuesta por «asociaciones heterogéneas de elementos humanos y no humanos, como realidades híbridas» que ayudan a la gestión y salvaguarda la diversidad en cualquier medio fluvial. En este sentido, y a tenor del análisis del propio doctor Saurí Pujol, la realidad de los paisajes del agua no se ciñe a lo estrictamente natural ni tampoco a lo que concierne a lo social. Se va más allá al unir las dos cuestiones: lo híbrido hace que no se priorice a la hora de investigar uno de las dos características –la natural y la humana– de estos entornos.24. Desde los primeros tiempos y así consta históricamente, los cauces de agua y ríos han servido para definir las fronteras entre grupos culturales. A lo largo del proceso de «construcción» del Tajo, las diferentes estrategias de ocupación y uso que realizan las distintas sociedades que lo habitan, han generado cambios en la configuración física del territorio. En estas transformaciones el río cumple muy diferentes papeles. Es posible identificar momentos en que la relación del hombre con su entorno asigna al río roles diferentes. Sobre todo si tenemos presente que el agua estaba íntimamente relacionada con la organización social y las rutas comerciales25. El Tajo es una marca divisoria que determina modos de producción, establece estructuras y da lugar 23 RIBAS PALoM, A., «Los paisajes del agua como paisajes culturales. Conceptos, métodos y experiencias prácticas para su interpretación y valorización». Este artículo es una versión adaptada de la ponencia «Naturaleza y cultura en la creación y valorización de los paisajes del agua» que impartió durante el VII Coloquio Ibérico sobre Planificación y Gestión del Agua celebrado en Faro del 4 al 8 de diciembre de 2006. 24 SAURí, D., «Natura, cultura i geografia des del món de les rieres mediterránies», en Seminari interdisciplinar sobre l’aigua, Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 2001. 25 Véase SUSAN MCINTYRE-TAMWoY, S., «El Patrimonio Cultural del Agua», Australia ICoMoS/James Cook University, en http://www.icomos.org/18thapril/2011/18April_2011_STamwoy_essay_ESP_final_20110329.pdf (consultado: agosto, 2013). figura 12. Latifundios de España por J. del Cañizo, Geografía agrícola de España, 1960.
70 Javier Cano ramos a conflictos derivados de la posesión territorial. La gestión del agua, una idea más arraigada en las sociedades orientales, ha determinado el que los ríos suelan servir de nexo para conectarlas culturas entre sí. Ellos son los que sin duda han hecho posible que las civilizaciones progresen al servir herramienta a la hora de intercambiar los avances. A orillas de sus cauces, la cultura, las tecnologías y las costumbres han originado un espacio que comenzó a organizarse mediante construcciones y tramas urbanas muy elementales que han ido haciendo complejas al entrecruzarse temas agrarios, legislativos o de planeamiento: «Las relaciones entre agua y paisaje han estado ausentes hasta ahora en las políticas públicas que de modo específico o indirectamente se han venido ocupando de la gestión de los recursos hídricos. Así ha ocurrido con la legislación de aguas, pero también, como veremos, con la de agricultura, regadíos y desarrollo rural, y, en buena medida, con la de conservación de la naturaleza, que pese a contar con figuras concretas para la conservación del paisaje, rara vez las ha aplicado a los paisajes culturales del agua. Contrasta esta situación con el interés reciente por la cuestión paisajística en ordenación del territorio y urbanismo, un ámbito, como se verá, con importante capacidad de decisión en materia de planificación y mejora de determinados paisajes del agua»26. 26 MATA oLMo, R. Y FERNáNDEz MUñoz, S., «Paisajes y patrimonios culturales del agua. La salvaguarda del valor patrimonial de los regadíos tradicionales», en Scripta Nova, Vol. XIV, núm. 337, 1 de octubre de 2010. figura 13. Julio López-Davadillo Larrea (UNED, Dpto. Geografía) a partir del Atlas de los Paisajes de España (Ministerio de Medio Ambiente), 2003.
71 El Tajo, un paisajE culTural En El occidEnTE EuropEo Este espacio, sujeto a todo tipo de avatares, se ha ido transformando en un paisaje cultural. El resultado de todas y cada una de las acciones humanas en un lugar concreto ha hecho posible que se yuxtapongan el sustrato natural y las actividades desarrolladas para crear una realidad compleja: «Los lugares y paisajes, de esta forma, están constantemente reinventándose a sí mismos. Son como “palimpsestos”, porque en cada época, cultura y generación su valor, su uso y su significado puede ir reescribiéndose. Esta idea de palimpsesto en el que se puede escribir y reescribir, borrar y volver a redibujar, nos sitúa ante el hecho vivencial de caducidad finita donde los restos del pasado son paulatinamente difuminados, reinterpretados y/o reinventados en el presente, como pronóstico de una temporalidad lineal y continua que se prolongará irremediable y constantemente hacia el inmediato futuro»27. Una realidad que debe abordarse desde diferentes perspectivas ya que a partir de ellas se dan varios tipos de paisajes culturales que generan unos componentes identificativos que atienden a criterios arqueológicos, rurales, urbanos e industriales: «…[la] interpretación del paisaje está propiciando la creación de una nueva cultura del territorio. En efecto, éste empieza a ser concebido y vivido en términos de paisaje: como fondo escénico en el que se desarrolla la vida de las personas. Ello supone una nueva visión del medio socio-físico en el que vive la gente. Territorio y paisaje han devenido conceptos correlativos y la cultura territorial de una población se mide por la valoración que hace de sus paisajes. Implica un modelo de interpretación del territorio que incita a la protección y gestión sostenible de los espacios…»28. En nuestro caso, el río Tajo cuenta con una propuesta metodológica desde 2005. Los profesores Rafael Mata y Concepción Sanz realizaron una aplicación del Atlas de los Paisajes de España a la cuenca hidrográfica del Tajo identificando políticas y planificación hidrológicas. Además se han hecho estudios sobre la protección de los paisajes que se suceden en serie a lo largo de su curso en la candidatura a patrimonio mundial de Plasencia-Monfragüe-Trujillo o en los estudios recientes del Tajo Internacional, por poner sólo dos modelos. Más adelante fijaremos la mirada en el ejemplo de Monfragüe. En todos estos estudios se ha tenido siempre presente que existe en el curso del río una variedad de paisajes fluviales que conforman una unidad de valores tanto naturales como culturales, tanto históricos como sociológicos, tanto artísticos como aquellos que determinan una identidad29. La dimenSión TerriToriaL deL PaTrimonio En 1992 la Convención de Patrimonio de la Humanidad se transformó en el primer instrumento legal internacional para el reconocimiento y la protección de los paisajes culturales. El Comité de esta Convención reconoció que representan las «obras combinadas de la naturaleza y el hombre», abarcando con ello una diversidad de manifestaciones que hablan de la interacción entre el ser humano y su medio ambiente natural: las técnicas modernas de uso sostenible de la tierra, la existencia de formas tradicionales, la diversidad biológica…30 A partir de esta fecha se ha ido profundizando en estos nexos a través de encuentros y de trabajos en el seno de grupos de especialistas. Cabe mencionar, entre otros y abarcando los años que van de 1992 a 2005 por no extendernos y poner de manifiesto este interés, los Encuentros en Paisajes Culturales de Expertos en Temática Regional del Patrimonio de la Humanidad, entre 1992 y 2005, el Encuentro de Expertos en Paisajes Culturales en el Caribe para definir las estrategias de identificación y salvaguarda, en Cuba, en 2005, el Encuentro Temático de Expertos en Patrimonio de la Humanidad en Paisajes Culturales de Viñedos, en Hungría durante 2001, el Encuentro de Expertos en Paisajes Desérticos y Sistemas de Oasis, en el oasis de 27 CANo SUñéN, N., «Definiendo el paisaje en base a la tensión», en Zainak., núm. 35, 2012, pp. 117-138. 28 áLVAREz MUñáRRIz. L., «La categoría de paisaje cultural categoría de paisaje cultural», en AIBR, vol. 6, núm. 1, enero-abril, 2011, pp. 57-80. 29 http://ipce.mcu.es/conservacion/planesnacionales/paisajes.html (consultado: diciembre, 2013). 30 http://whc.unesco.org/archive/opguide05-es.pdf (consultado: diciembre, 2013).
72 Javier Cano ramos Carga, en Egipto también en 2001, el Encuentro Temático de Expertos en Patrimonio de la Humanidad en Potencial Natural en los Alpes, en Austria, en 2000, la reunión sobre Paisajes Culturales: concepto e implementación, en Italia, en el año 2000, el Encuentro de Expertos en Directrices para la Administración de Paisajes Culturales, en Eslovaquia, en 1999, el Encuentro de Expertos sobre Rutas como parte del Patrimonio Cultural, celebrado en nuestro país en 1994, el Encuentro Internacional de expertos sobre Paisajes Culturales de Valor Universal Sobresaliente, en Alemania a lo largo del mes de octubre de 1993, o la reunión del Grupo de Expertos en Paisajes Culturales, en Francia, en 199231: Toda esta labor de análisis propone en todas sus conclusiones el salvaguardar, interrelacionar y normalizar un concepto, el paisaje. Y con ello la patrimonialización del territorio, ayudada, sin que quepa la menor duda, por otras disciplinas, como la geografía, la antropología, la arquitectura, el paisajismo… Un hecho que ha desbancado al monumentalismo, a la ciudad histórica, diversificando la idea de patrimonio dentro de un marco más amplio que incorpora la noción de «bien cultural»; noción defendida ya en la Comisión Franceschini, de 1964, y seguida en los años setenta y ochenta en las Cartas de Amsterdam, Nairobi o Washington o en la propia Ley de Patrimonio española. Y, además, ha provocado una profunda renovación del competo del legado histórico que lleva consigo la incorporación de nuevos bienes y una forma de gestionarlos mucho más compleja al sumarse masas patrimoniales y masas naturales. Ya en la Convención de París, en 1972, por ejemplo, se atendió a reforzar la complementariedad recíproca que presenta el patrimonio cultural y el patrimonio natural o en Nairobi en 1976 se insistió en la revalorización de los conjuntos habitacionales tradicionales: «…uno de los más importantes cambios operados en la historia de la protección fue el introducido por la Comisión Franceschini al instituir el valor cultural como definidor de los bienes a proteger, valor éste que suponía trasladar la atención del objeto al sujeto, produciéndose así “…un reencuentro entre sujetos y objetos que va a cuestionar el valor en sí mismo de los testimonios considerados relevantes (obras de arte, monumentos) para reafirmar que su principal activo es precisamente la intangibilidad de unos valores que refieren a su condición de testimonios de la cambiante evolución de una determinada colectividad”. Olvidan o desconocen que la propia existencia del Patrimonio Histórico se basa en el sujeto, pero no en los objetos o hechos realizados por el hombre, sino en el significado que esos objetos o actividades realizados por el hombre en su devenir histórico disponen para el sujeto, para los ciudadanos, en el presente… La actividad humana como propiciadora y justificante de esa acción integral y, por extensión, como venimos argumentando, el propio hombre, el cual, tanto en el pasado como en el presente, puede acabar convirtiéndose en objeto de protección. ».32 Esta tarea de ampliar horizonte en el patrimonio cultural nos conduce a profundizar en la relevancia que los bienes han tenido en nuestro territorio. Si nos ceñimos al caso extremeño, su complicada orografía, desde las estribaciones del Sistema Central hasta los Llanos de Llerena, ha hecho que se hayan diseñado vías que podemos contemplar a lo largo y ancho de Extremadura. Se han ido planificando toda una estrategia que en algunos caso sigue siendo válida para humanizar la geografía, pero en otros casos ha caído en desuso y, consecuentemente, en el olvido pero guardan su esencia patrimonial. Además, nuestra región cuenta con un problema añadido a este olvido: la existencia con dos cuencas importantes en la hidrografía peninsular –la del Tajo y la del Guadiana–, dos ríos que han requerido de grandes viaductos y calzadas para enlazar puntos diversos entre el norte y el sur, constituyendo dos importantes corredores por los que han discurrido la historia. 31 Ibídem, Véase: http://ipce.mcu.es/conservacion/planesnacionales/paisajes.html (consultado: diciembre, 2013). 32 CASTILo RUIz, J., «Introducción: deficiencias y carencias en la conceptualización del Patrimonio Histórico», en http://www. revistadepatrimonio.es/revistas/numero1/concepto/estudios/articulo2.php (consultado: diciembre, 2013). figura 14. Vista del Valle del Jerte desde El Torno.
73 El Tajo, un paisajE culTural En El occidEnTE EuropEo Con todo este legado a las espaldas debe hacerse una reflexión sobre todo este acervo disperso en el territorio pero conectado por el tiempo; un patrimonio comparable con el musical o el literario que articula toda la geografía y del que se desconoce una parte significativa. Por ello hemos de articular su razón de ser en Extremadura en varios apartados. Esta división será acertada y servirá para gestionar en un futuro este patrimonio singular si partimos de lo ya hecho tanto en materia legislativa como en inversiones. Atendiendo a tres tenores, el de los materiales, el de las épocas, incluyéndose también el patrimonio contemporáneo del siglo XX, y el del ámbito donde se sitúan, podremos interrelacionar y sobreponer todo los bienes culturales, los paisajísticos, los ambientales, los recursos económicos…, que hace que la mirada al territorio sea transversal, atendiendo a la etnología, la geografía, la historia, la arqueología o la arquitectura. El paisaje, por lo tanto, no debe «descomponerse» ya que todos los elementos vertebran a la vez ese espacio. Y la responsabilidad nuestra, como historiadores, es proteger, investigar, difundir y ordenar ese paisaje que se ha visto afectado por regulaciones sectoriales. Así, inicialmente, el urbanismo hizo referencia al paisaje en algunos supuestos, previendo la posibilidad de dictar Planes especiales dirigidos a su protección. También podrían encontrarse alusiones al paisaje en los Planes generales y Normas subsidiarias, que contienen regulaciones clasificadoras del suelo, limitando los usos que en determinados casos es posible llevar a cabo. Esto indica que existen problemas a la hora de abordar la idea de paisaje y cultura puesto que existen desequilibrios territoriales, desigualdades sociales, «deseconomías de escala», degradación medioambiental, banalización del paisaje, despilfarro de recursos, superposición desordenada de usos, déficit de infraestructuras y equipamientos, y competencias entre sectores, dificultad de movilidad y transportes… Todo ello nos lleva a pensar en una ordenación del territorio, un instrumento con apoyo jurídico e institucional que conlleva medidas y acciones para cumplir un objetivo socioeconómico. Alemania fue la pionera con su Planificación Física, después L’aménagement du territoire en France con el fin de «planifier et coordonner l’utilisation du sol, l’organisation du bâti, ainsi que la répartition des équipements et des activités dans l’espace géographique. Il existe une distinction fondamentale entre les zones à bâtir et le reste du territoire»33. Las Leyes del Suelo españolas (desde 1956 a 2007 donde los responsables son también las Comunidades Autónomas) y, finalmente La Carta Europea de ordenación del Territorio que ya buscó en su día un equilibrio interterritorial y en cuyo preámbulo se especifica su finalidad: «Las profundas modificaciones acaecidas en las estructuras económicas y sociales de los países europeos y sus relaciones con otras partes del mundo exigen una revisión de los principios que rigen la organización del espacio con el fin de evitar que se hallen enteramente determinados en virtud de objetivos económicos a corto plazo, sin tener en cuenta de forma adecuada los aspectos sociales, culturales y los de medio ambiente»34. Al margen de todas estas disposiciones, además, se requiere una política de desarrollo rural dentro un marco europeo al entenderse que el territorio es un todo que une diferentes recursos, establece estrategias de calidad e innovación y articula todo el potencial espacial. Sobre todo si tenernos en cuenta que la demarcación paisajística es la suma de muchos ámbitos donde ha de tenerse presente los usos del suelo y la incidencia cultural. Así la concentración de entidades patrimoniales, clasificadas en razón de tipologías funcionales, permite obtener una serie de claves territoriales que han de ayudarnos a establecer un conjunto de 33 MERLIN, P., L’aménagement du territoire, París, Presses universitaires de France, coll. «Premier cycle», 2002. 34 https://www5.uva.es/guia_docente/uploads/2013/474/46059/1/Documento37.pdf (consultado: diciembre, 2013). figura 15. ordenación del territorio en La Serena (Badajoz).
74 Javier Cano ramos características que distinguen estas demarcaciones: identificación y localización, medio físico, socioeconómico, articulación territorial, procesos y actividades a lo largo de la historia, recursos patrimoniales, paisajes y valoraciones y recomendaciones. Ha de realizarse un proyecto que impulse una nueva línea de gestión para regular el abuso que pueda hacerse del patrimonio y frenar las amenazas. Los catálogos de paisajes extremeños, sobre los que se trabajan en la actualidad partiendo el Atlas elaborado por la Asamblea de Extremadura en 2009, reajustarán las categorías de los espacios a demarcaciones patrimoniales, Y esta labor debería desembocar en un observatorio o laboratorio del paisaje cultural en Extremadura: un organismo que debe aportar criterio, metodologías, que debe velar por la conservación y el fomento de los paisajes y debe contar con equipos interdisciplinares y unir departamentos de obras públicas, transportes, agricultura, desarrollo rural, medio ambiente… Para entender este entramado podemos poner un ejemplo en el río Tajo. PaiSajeS y PaTrimonio cuLTuraL en La riBera deL Tajo. un ejemPLo en un corTe VerTicaL deL rÍo: PLaSencia-TrujiLLo, un PaiSaje Seriado Como se ha apuntado más arriba, el paisaje lleva aparejado elementos culturales que le dan unidad. La ordenación del territorio, la prevención y realce del paisaje cultural que se ha generado y gestado en torno al eje del Tajo están determinados por todos sus elementos, ligados estrechamente a un recorrido histórico, plasmándose en lo físico y en lo cronológico, desde la Prehistoria y la Antigüedad hasta el mundo contemporáneo. Así la Ruta del Estaño, que establecía los contactos comerciales entre las Islas británicas y Galicia y la zona tartesa determinó que los pobladores que surcaron las zonas ribereñas del Tajo dejaran sus huellas en el conjunto de grabados hurdanos, en las pinturas rupestres de Monfragüe y Las Villuercas o, con anterioridad, en la Cueva de Maltravieso en Cáceres35. Pero fue la Vía de la Plata la que articuló por primera vez el territorio del oeste peninsular, y la ciudad de Cáparra, Augostobriga y las mansio, como Castris Caecilis (Cáceres), Turmulus (Garrovillas de Alconétar), Rusticiana (Galisteo), Capara (oliva de Plasencia) y Caelionicco (Baños de Montemayor, fueron las encargadas de vertebrar el eje transversal que forma el Tajo. Un camino que estuvo transitable durante toda la Edad Media y que valió para la entrada de los musulmanes en la Península. Aunque entre los ríos Duero y Tajo se creó un terreno apenas habitado y apto para las conquistas de estas épocas. De hecho durante el mandato de califa Abderramán III se decidió proteger la orilla izquierda del río Tajo en el vado de Romangordo. Se erige una ciudadela fortificada, Makjada Al-Balat o Medina Al-Balat, que hace mención a la antigua vía romana que unía Augusta Emerita con Toletum, con el fin de comunicarse con la Cora de Mérida. Junto a este trazado urbano aparecieron torres de vigía, como la de Monfragüe o las fortificaciones de Miravete, Jaraicejo, Montánchez o Santa Cruz: «La frontera con los musulmanes no es un línea rígida. Las acciones militares recogidas en las fuentes, marcan el continuo desplzamiento de las fronteras norte-sur con el eje en el río Tajo. Es a partir de la segunda mitad del siglo XII cuando los acontecimientos militares adquieren mayor importancia… de esta forma, y sin grandes esfuerzos, se establecía la línea de frontera en el río inamovible hasta 1212»36. La Trasierra cobró protagonismo a partir del siglo XI, con el inicio de la definitiva reconquista y repoblación de la zona. Pero ello no desecha el que se constate un poblamiento antiguo en la Sierra, y no debe olvidarse que la propia condición física del Sistema Central fue la de servir de frontera entre las dos mesetas. Así se fueron diseminando puestos de vigilancia y sitios estratégicos en el río Tajo y en lo que hoy conocemos como Monfragüe, pertenecientes a la tierra placentina, en el camino sur de Trujillo y norte de Salamanca; un corredor que se 35 CoLLADo GIRALDo, H. y GARCíA ARRANz, J. J., «Arte rupestre en el Parque Natural de Monfragüe: el sector oriental», en Corpus de arte rupestre en Extremadura. Vol. 1, Mérida, Junta de Extremadura, 2005. 36 MoNTAñA CoNCHIñA, J. L. de la, «La Extremadura cristiana1142-1230, el poblamiento», en Norba. Revista de Historia, núm 11-12, 1991-1992, pp. 223-232.
75 El Tajo, un paisajE culTural En El occidEnTE EuropEo hizo una realidad con el uso de la antigua Vía de la Plata y vino a consolidar un medio geofísico dedicado a las actividades ganaderas y explotados por bereberes, de los que se tienen noticias durante el reinado de Alfonso VI37. Es en este momento es cuando la Trasierra constituyó el punto de partida de la defensa musulmana y el avance cristiano. En 1082 el rey ocupó la cuenca del Tormes organizándose la repoblación, pero el Sistema Central siguió sirviendo de barrera defensiva. Cinco años después se fundaron los núcleos de Segovia, ávila y Salamanca; tres claros precedentes de lo que luego fue la ciudad de Plasencia. Con toda probabilidad la fundación de Plasencia no fue ex novo. Los restos materiales existentes en la propia ciudad y en su entorno más próximo así lo constatan. Pero de lo que no cabe duda es que el rey dotó con presteza este enclave musulmán con un corpus jurídico y religioso para garantizar una estabilidad funcional que le permitiera traspasar la frontera del río Tajo: la Diócesis y el Fuero explican la amplitud de su alfoz en detrimento del de ávila, que tras arrebatar a los musulmanes por segunda vez la ciudad en 1197 se fortificó con una muralla y la construcción de un alcázar (derribado en 1937). A partir de este momento, la ciudad se creó como tal alcanzando su periodo de esplendor entre los siglo XV y XVI debido a la presencia nobiliar y señorial; ésta dejó su huella en una importante cerca que reforzó las defensas naturales del río, obras de ingeniería en puentes y acueductos, arquitectura civil. Plasencia fue la encargada de reorganizar todo el territorio hasta el río Tajo. De esta forma, la ciudad se convirtió en un concejo de frontera con el ánimo de repoblar una zona deshabitada, las tierras de Tajo, y de atajar el proceso de señorialización y de usurpaciones concejiles a las que estaba sometido todo el territorio. Es esta la época, 1188, en la que el cabildo se lanzó a la conquista definitiva de la marca del Tajo y de cuantos bienes hubiese tras su paso38. 37 BARRIoS, A., Estructuras agrarias y de poder de Castilla. El ejemplo de Ávila, Salamanca, Universidad de Salamanca-Institución Gran Duque de Alba, 1983, pp. 87-88. 38 Véase GóNzALEz, J., Reinado y Diplomas de Fernando III, Córdoba, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1986. figura 16. Paso de Alconétar con barcas a principios del siglo XX.
76 Javier Cano ramos figura 17. Muralla alfonsí de la ciudad de Plasencia. Paralelamente, desde la creación en 1273 del Honrado Concejo de la Mesta hasta su decadencia en el XVIII y extinción decimonónica, esta zona se convirtió en corredor neurálgico de la trashumancia (práctica tradicional en el manejo y movimiento del ganado a través de vías pecuarias en busca de pastos de invierno (defessas) y de verano (serranías) entre Andalucía y Castilla, atestiguando con ello su importancia al estar atravesado este territorio por la Cañada Real Trujillana, sobre la cual en trazos generales se montará la antigua carretera C-524, actual EX-208 de Trujillo a Plasencia. La relevancia de este hecho se constata en el levantamiento del puente del Cardenal, uno de los primeros que se construyeron en el Tajo desde época romana para evitar la utilización de las peligrosas barcas, agilizando el comercio de mercancías y ganados a través de la Cañada Real, pero propiciando a la vez el bandolerismo. La significación estratégica de este corredor de Monfragüe en la comunicación SurNorte, entre Trujillo y Plasencia, se puso de manifiesto en el siglo XVIII. Así, la despoblación, el bandolerismo y el bandidaje convirtieron estos parajes en muy peligrosos para el tránsito de personas, ganados y mercancías entre la Sierra de las Corchuelas y el puerto de la Serrana, en el camino de herradura entre Andalucía y Castilla. Al sur del Tajo, en la otra parte del corredor y unido a este mismo paisaje seriado, se encuentra Trujillo, que no fue hasta la dominación musulmana un enclave significativo en el territorio. La ciudad definió su ámbito, estableciéndose los límites naturales de los ríos Almonte, Guadiana y Tamuja. El alfoz de de la ciudad integró núcleos sobre las que aquel ejerció el señorío. Pero la repoblación prefirió asentarse en tierras meridionales y productivas o en poblaciones del propio alfoz, como Garciaz, Berzocana, Cañamero o Logrosán, alejadas de Trujillo. Ante esta situación, las tierras del alfoz trujillano quedaron en poder del propio concejo, convirtiéndose en una oligarquía urbana que marcó uno de los factores socioeconómicos fundamentales para entender el paisaje arquitectónico-urbanístico con el que Trujillo y su entorno ha llegado hoy. Por otra parte, la importancia de este hecho trajo consecuencias que se vieron en los siglos XIX y XX, como los procesos desamortizadores y su determinación en la renovación de todo el paisaje39. 39 SANz FERNáNDEz, F., Paisaje, percepciones y miradas urbanas de una ciudad del Renacimiento, Badajoz, Junta de Extremadura, 2009.
83 Patrimonio, naturaleza y agua: creando Productos turísticos singulares en el tajo internacional Existen otros espacios protegidos que conforman también el destino Tajo Internacional, como la zona de Especial Protección para las Aves de los Canchos de Ramiro y Ladronera, que se encuentra a lo largo de varias cadenas montañosas y de varios cursos fluviales como los ríos árrago, Alagón o la Rivera Fresnedosa. Aquí conviven especies protegidas asociadas al medio acuático y a ecosistemas de dehesa y bosques de galerías como el águila imperial ibérica, águila real, buitres negros y leonados, alimoches y cigüeñas negras. Los Llanos de Alcántara y Brozas, son una zona de Especial Protección para las Aves y Lugar de Importancia Comunitaria en la que el paisaje característico es el pastizal pseudoestepario, en éste se pueden ver alcaravanes, alondras pero, sobretodo, la avutarda y el aguilucho cenizo. otra de las zonas protegidas y una de las de mayor extensión es la zona de Especial Protección para las Aves, Lugar de Interés Comunitario y zona de Interés Regional Sierra de San Pedro, de gran importancia por ser ejemplo de bosque y matorral mediterráneo, y donde habitan águilas imperiales, reales, perdiceras, buitres negros, leonados y cigüeñas negras. megaLiTiSmo A lo largo de la historia el asentamiento de diversos pueblos y culturas ha contribuido a la conservación del actual y valioso patrimonio histórico-artístico. Cuevas y abrigos con pinturas rupestres, restos megalíticos, dólmenes y numerosas construcciones con influencias romanas, árabes, judías o cristianas, como puentes, castillos, iglesias, sinagogas; aparecen dispersos por el territorio. Algunos ejemplos son considerados como los mejores existentes de sus épocas, como el magnífico puente romano de Alcántara o el conjunto dolménico de Valencia de Alcántara, considerado como uno de los más valiosos de Europa. El conjunto megalítico del Tajo Internacional es uno de los más relevantes y en mejor estado de conservación de toda Europa, motivo más que suficiente para la visita obligada de la zona. Por ello, disponemos de un Centro de Interpretación del Megalitismo en Santiago de Alcántara, cuya construcción recrea el interior de un dolmen. En el Tajo Internacional son varias poblaciones las que gozan de un dilatado número de estas construcciones funerarias. Valencia de Alcántara cuenta con el mayor número de ellos y en mejor estado, tanto es así que en 1992 el conjunto dolménico fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de «zona Arqueológica». Son muchas las rutas diseñadas para visitar los más de 40 dólmenes, la mayoría de granito. Los más destacados son los de la zafra, las Lanchuelas, el Mellizo o la Tapada del Anta. En Santiago de Alcántara nos encontramos con un conjunto de 29 dólmenes, 12 abrigos con pinturas rupestres y 4 con grabados. Destaca aquí la cueva del Buraco, que pese a no contar con grandes dimensiones, alberga unas pinturas de arte esquemático levantino que han sido calificadas como las de mayor importancia de esta época en todo el suroeste peninsular. En el resto de las poblaciones la mayoría de los dólmenes son de pizarra. Cedillo cuenta con al menos 33, en Herrera de Alcántara se han encontrado cinco y hay estudios que demuestran que podría haber más y destaca el gran número de dólmenes en el término de Alcántara con al menos 50 diseminados por el territorio. En Alcántara, además, destaca el menhir del Cabezo. figura 2. Cigüeña negra.
84 Elisa Cruz ParEjo conjunToS monumenTaLeS Dentro de este magnífico enclave tenemos cuatro conjuntos históricos de gran interés y cuya visita es obligada por la importante carga de patrimonio histórico y artístico que concentran: Alcántara por su pasado romano, árabe y judío, así como por su conexión con la orden de Alcántara; los puentes romanos del siglo II de Segura y Alcántara; la alcazaba árabe y el conventual de San Benito del S XIV. El conjunto dolménico más importante de Europa y el barrio gótico judío de Valencia de Alcántara están declarados bien de Interés Cultural. También sobresale el castillo fortaleza árabe; la iglesia de Rocamador del Siglo XVIII, con verdaderas joyas como el retablo de Churriguera; y los lienzos de Luis de Morales. Brozas es otro conjunto monumental, en el que destaca el castillo de la Encomienda Mayor de la orden de Alcántara del Siglo XIV y la Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción Siglo XV-XVIII, así como iglesias, conventos, casas solariegas y palacios. zarza de la Mayor es conocido por los castillos árabes de Peñafiel y de Bernardo, la iglesia parroquial de San Andrés y, sobre todo, por la Real Fábrica de seda del siglo XVIII, que dotó a la población de una intensa actividad industrial. El Tajo Internacional es un espacio donde disfrutar de numerosas actividades en la naturaleza que se transformarán en verdaderas experiencias como senderismo, ciclismo, paseos fluviales, la caza, la pesca de la tenca o el disfrute de la gastronomía de los pueblos. La gastronomía del Tajo es una mezcla de los exquisitos productos extremeños, la influencia del cercano Portugal y del recetario del convento de la orden de San Benito Alcántara. Un total de 11 municipios, caminos naturales e históricos, especies protegidas, un gran patrimonio cultural, artesanía y una cuidada gastronomía ofrecen lo mejor de sí para que la visita sea un grato recuerdo que repetir en sucesivas ocasiones. Los centros de recepción de visitantes de este destino turístico como el Centro de Interpretación del Parque Natural Tajo Internacional de Alcántara, el Centro de Visitantes «El Casón» de Cedillo, el Centro de Interpretación El Péndere y el Centro del Megalitismo, ambos de Santiago de Alcántara o las oficinas de Turismo de Alcántara, Valencia de Alcántara y Brozas son muy recomendables como punto de partida para planificar la visita a este excepcional paraje. figura 3. Puente romano de Alcántara.
85 Patrimonio, naturaleza y agua: creando Productos turísticos singulares en el tajo internacional ProyecToS euroPeoS de deSarroLLo Las regiones portuguesas de Alentejo y Centro y la española de Extremadura, se han unido formado el EURoACE, que trabaja con proyectos turísticos compartidos comunes a las tres regiones. En concreto, se trata del Programa operativo de Cooperación Transfronteriza España Portugal (PoCTEP), a través del que ha surgido el proyecto del Tajo Internacional. El Programa de Cooperación Transfronteriza España-Portugal 2007-2013 promueve el desarrollo de las zonas fronterizas entre España y Portugal, reforzando las relaciones económicas y las redes de cooperación existentes entre las cinco áreas definidas en el programa. Los proyectos Taejo Internacional I y II se enmarcan dentro de este programa de cooperación internacional. Tajo i En la primera fase, Taejo I, el esfuerzo se volcó en visualizar el territorio, ya que no era muy conocido. Por ello, la labor consistió en una intensa campaña de promoción, en anuncios, prensa, viajes de periodistas y acciones promocionales de calle. Además, fue necesario señalizar los recursos y carreteras para darlos a conocer in situ. También se realizó el diagnóstico de partida para la realización del estudio de productos y posterior plan de marketing. Los objetivos fundamentales de este estudio han sido: definir los productos adecuados para los distintos segmentos del mercado, generar actividades singulares en el territorio, crear conciencia de pertenencia al mismo, posicionar el destino generando notoriedad en los productos turísticos que se creen y finalmente lograr un incremento cualitativo y cuantitativo en el número de visitantes. Cuando se realizó el estudio de partida o diagnóstico, el Tajo Internacional contaba con un tejido empresarial de marcado carácter familiar, con poca iniciativa empresarial, con necesidades de renovación en algunos casos y con desconocimiento de la oferta y la demanda de la zona. Sobre todo, no existían empresas de actividades complementarias y los establecimientos estaban poco especializados. En lo que respecta a la comercialización, la mayoría optaba por la comercialización directa. Pero se contaba con establecimientos preparados para acoger al público familiar y se detectó la oportunidad de que empresas productoras pudieran realizar visitas a sus establecimientos como complemento turístico o actividad complementaria. Se contaba con un total de 79 alojamientos, de los cuales la mayoría eran rurales y el resto hoteleros y extrahoteleros. La gran mayoría se concentraba en las poblaciones de Valencia de alcántara, Alcántara y Brozas. En lo que respecta a la oferta de plazas de restauración, en conjunto, se disponía de 4.565 plazas. Los municipios que albergan el mayor número son, de nuevo, Valencia de Alcántara, con 1742; Brozas, 1243; y Alcántara, 596. Del resto de municipios, cada uno disponía de al menos un establecimiento de restauración. Según las oficinas de turismo de Alcántara y Valencia de Alcántara en 2010, el visitante que llega al Tajo Internacional lo hace en primavera y en verano, fundamentalmente el mes de agosto. La mayor parte procede de la propia comunidad autónoma, ocupando un 75% del total, el resto se reparte entre turismo nacional, el 26%, y del extranjero, tan solo un 2%. El turista regional lo hace en los meses de primavera, mientras que el resto viaja en verano. Los principales mercados de origen son, a nivel nacional, Madrid, Cataluña y País Vasco, mientras que a nivel internacional destacan Portugal, Francia y Alemania. La motivaciones más destacadas son la ornitología, la naturaleza, la caza, la pesca y la cultura. figura 4. observación de aves.
86 Elisa Cruz ParEjo En cuanto a recursos de los que dispone, el Tajo Internacional cuenta con una gran cantidad de recursos naturales y culturales pero sobre todo son los naturales los que tienen el mayor atractivo, ya que además del Parque Natural Tajo Internacional, este territorio cuenta con seis zonas de especial protección para las aves, siete lugares de interés comunitario, una gran red de miradores y senderos señalizados, gran cantidad de charcas para la pesca, actividades en la naturaleza como la berrea, embarcaderos para la realización de visitas en barco, actividades cinegéticas, ornitológicas y micológicas. El Tajo Internacional cuenta con un rico y variado patrimonio cultural. Son los conjuntos monumentales de Alcántara, Brozas, zarza la Mayor y Valencia de Alcántara con su barrio gótico judío, los que con mayor carga patrimonial cuentan. Es posible disfrutar, como comentábamos, de uno de los enclaves megalíticos más importantes de Europa, además de cuevas con pinturas rupestres y grabados de uno de los puentes romanos mejor conservados del mundo como el de Alcántara del siglo II y el de Segura. De carácter religioso sobresalen las iglesias patronales de Valencia de Alcántara, Alcántara, zarza la Mayor y Brozas y el Conventual de San Benito de Alcántara. La Boda Regia, la Romería de San Isidro, el Festival Magusto, el Festival de Teatro Clásico de Alcántara, eventos y acontecimientos de gran importancia y que atraen grandes flujos de turistas. Para poder informarse en el destino se dispone de cuatro centros de interpretación y varios museos como el Municipal de Valencia de Alcántara y el Etnográfico de Cedillo. Además, la zona cuenta con una gran riqueza gastronómica influida por la cocina portuguesa, la cocina conventual y la tradicional. Tras analizar los tipos de productos turísticos que se ofrecen en la zona y el número de establecimientos que los desarrollan, se ha podido comprobar que las tipologías con un mayor grado de desarrollo son el turismo de naturaleza y el cultural, mientras que los que presentan mayor potencial son el turismo gastronómico y el familiar ya que hay bastantes establecimientos que prestan estos servicios y de gran calidad. Tras la realización del diagnóstico se procedió a la realización del estudio de productos turísticos y posterior plan de marketing de los que se han creado cuatro productos turísticos a desarrollar-potenciar en el territorio: naturaleza y aventura, cultural, gastronómico y familiar. figura 5. La berrea. figura 6. Festival Magusto. figuras 7. Boda Regia.
87 Patrimonio, naturaleza y agua: creando Productos turísticos singulares en el tajo internacional Tajo ii En la segunda fase, Taejo II, en la que estamos inmersos, se están desarrollando acciones promocionales, como son la producción de un vídeo documental y un corto publicitario, el diseño de una línea creativa para la futura campaña de promoción (online), una página web promocional del Tajo Internacional y un nuevo folleto turístico. La Dirección General de Turismo ha apoyado la realización y promoción de eventos que desde hace algunos años han logrado convertirse en focos de atracción turística como el Festival de Teatro Clásico de Alcántara, la Boda Regia, las Jornadas Gastronómicas Transfronterizas en Valencia de Alcántara o el Festival del Magusto. Desde el Gobierno de Extremadura se ha querido trabajar, sentando las bases del desarrollo turístico, para que vaya más allá del proyecto y perdure en el tiempo, por eso ha abordado el trabajo desde la creación de productos turísticos. Los empresarios de la zona han creado una serie de experiencias en las que el objetivo principal ha sido diseñar y hacer más atractiva la oferta de turismo experiencial, creando actividades turísticas singulares e innovadoras capaces de ofrecer al visitante la oportunidad de desarrollo de su creatividad y la participación activa. Algunas de las actividades son Navega por agua dulce internacional, Descubre la magia de volar en globo, La leyenda de los Caballeros Alcantarinos, El sonido de la berrea, Astroturismo, Ruta contrabandista de café, Vámonos de tencas. Las empresas participantes en las experiencias fueron un total de 17, de ellas cinco fueron alojamientos turísticos, un alojamiento con restauración, un restaurante, nueve empresas de actividades turísticas y una empresa productora. Este modo de colaboración público-privada ha tenido mucha aceptación entre el sector empresarial, de tal modo que los establecimientos participantes han manifestado su confianza en que a través de los diferentes canales de promoción tenga continuidad y resulte exitoso. TuriSmo gaSTronómico El desarrollo del turismo gastronómico a través del proyecto Tajo Internacional Destino Gastronómico, también se está trabajando en el marco de la colaboración público privada. Cuando se comenzó a trabajar en el destino Tajo Internacional y se estudiaron los posibles productos diferenciadores del territorio, entre ellos la gastronomía, se identificó ésta como uno de los que presentaba un escaso desarrollo y que por su calidad tenía un gran potencial. Por ello empezamos a trabajar con las empresas del territorio el concepto de club de producto, en el que se establecen unas pautas e índices de calidad para quienes quieren pertenecer a la marca. figura 9. Astroturismo.figura 8. Barco del Tajo.
88 Elisa Cruz ParEjo Como resultado, se ha creado el Club de Producto Tajo Internacional Destino Gastronómico, que en la actualidad está integrado por 34 empresas de los tres sectores, primario, productor y servicios. De manera que la estructura creada ofrece una experiencia que obedece al concepto de turismo gastronómico del siglo XXI. Sin duda, la gastronomía de Tajo Internacional está basada en productos de calidad como el cerdo ibérico, la ternera, la carne de caza, los peces de río como la tenca, que puede considerarse manjar de emperadores, como demuestra que Carlos V hizo de este plato uno de sus favoritos. Además, destaca la tradicional elaboración de las recetas de esta zona, que le ha otorgado fama mundial. Hay que señalar que fue un general del ejército de Napoleón, el General Junot, quien, en la invasión de España, arrebató al Conventual de San Benito el recetario que contiene fórmulas magistrales de la cocina, que han hecho de la cocina francesa una de las mejores del mundo. Es por ello que existen platos de gran renombre internacional con el apellido «al modo Alcántara», y fue el gran cocinero francés Auguste Escoffier, de mediados del siglo XIX, quien dijo que «El recetario de Alcántara fue el mejor trofeo de guerra traído de España». El objetivo ha sido crear un club de producto turístico gastronómico, que implique a empresarios del sector primario, secundario y terciario, con el fin de sumergir al turista en todo el proceso «de la tierra a la mesa» y de este modo crear un producto con suficiente identidad, que no sólo sirva como complemento en la visita, sino que sea un motivo y una experiencia para un viaje a Extremadura. Con estos dos productos, Experiencias y el Club de producto gastronómico, se pretende crear conciencia de territorio en el empresariado, creando un destino sostenible, de tal forma que estos productos perduren en el tiempo más allá de los proyectos. BiBLiografia VV.AA., Creación de Productos Turísticos en el Parque Natural Tajo Internacional, Mérida, Dirección General de Turismo del Gobierno de Extremadura, 2011. www.turismotajointernacional.com, Dirección General de Turismo del Gobierno de Extremadura, 2013. figura 10. Perdiz al modo de Alcántara.
89 Resumen: Este estudio es un análisis del paisaje religioso originado por los eremitorios en la cuenca del río Tajo a través de la documentación escrita y las huellas que perduran. Se ha efectuado un recuento de los que surgieron en el Antiguo Régimen, y se constata además el estado en que se encuentran. Así mismo se valora la posibilidad de incluir las ruinas y el bello paisaje heredado en rutas de carácter turístico. PalabRas clave: Paisaje; Religión; Patrimonio; Conventos; Antiguo Régimen; Siglos XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX y XXI. isolaTed convenTs in basin Tajo: in seaRch foR a suiTable Place absTRacT: This study analyzes the religious scenery originated by the eremitorios (small convents located in uninhabited places) in river Tajo Basin through the written documentation and the traces that still exist. A recount of the ones emerged during the Ancient Regime has been carried out, and we also verify their condition nowdays. Moreover, we contemplate the possibility of including the ruins and the lovely inherited countriside in tourist routes. Key woRds: Scenery/countryside/landscape; Religion; Heritage; Convent/monastery; Ancient Regime; 13th, 14th, 15th, 16th, 17th, 18th, 19th, 20th and 21st centuries. carmen diez gonzáLez Universidad de Extremadura Los eremitorios en la cuenca del Tajo: en busca de un lugar idóneo1 1 El presente trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación Nacional del Ministerio de Economía y Competitividad (Gobierno de España), Plan Nacional de I+D+I 2008-2011, titulado: Entre Toledo y Portugal: Miradas y reflexiones contemporáneas en torno a un paisaje modelado por el Tajo (HAR2010-21835) dirigido por la profesora y catedrática María del Mar Lozano Bartolozzi.
90 Carmen Diez González inTroducción oBjeTiVoS, fuenTeS y meTodoLogÍa Extremadura es tierra abonada para la vida eremítica y regular. Existen huellas desde la muy Alta Edad Media que dan fe de ello, así Santa María del Trampal en Alcuéscar o los abundantes morabitos lo corroboran. Las órdenes militares: Temple, Alcántara y Santiago, que poblaron de castillos el paisaje, consolidaron las conquistas y aseguraron el aprovechamiento económico del terreno. A su lado, bajo su protección en muchos casos, siguieron los asentamientos de carácter eremítico y monacal. La sierra de Guadalupe, hoy nos resultaría extraña sin el perfil del monasterio, y lo mismo cabe decir del frondoso abrigo de Yuste que enamoró a un Emperador. Topónimos como el de Abadía remiten a la huella del Císter. El Palancar o los Majarretes evocan el ascetismo más profundo en medio de un paraje sin igual. La religiosidad se vive hacia dentro y se expresa hacia fuera; crece en forma de hábito, en forma de oración o de morada. Se busca y se vive en un lugar específico, en medio del campo o de la gente. Este es el punto de arranque del presente estudio: cómo se originó el paisaje religioso extremeño en la cuenca del Tajo, a qué obedecía, cómo se conciliaron las consignas religiosas y el paisaje, cómo el paisaje fue transformado aprovechando los recursos hídricos y qué parte del mismo perdura en la actualidad. El paisaje religioso extremeño se encuentra actualmente en peligro entre otras cosas porque sólo es una joya parcialmente conocida. Además de la catalogación, nos interesa en este estudio constatar el estado de conservación de los bienes patrimoniales para una posible revalorización a través de recorridos turísticos a pie, donde se aprecien los valores paisajísticos que los hicieron surgir. Nos referiremos tan sólo a una parte, la más humilde y quizás por ello menos aludida en las publicaciones, la de la vida consagrada mendicante en lugares apartados2; en concreto a: franciscanos (oFM), dominicos (oP), carmelitas (oCD) y agustinos recoletos (oSA / oAR). No englobamos a los trinitarios (oSST) ni a los jesuitas (IHS), también mendicantes, puesto que no hemos hallado huellas de asentamientos en desiertos construidos por estas órdenes. Para el estudio de los franciscanos en Extremadura son claves los trabajos de carácter histórico realizados por el padre Hipólito Amez Prieto sobre los conventos masculinos de la rama descalza3 y observante4. Desde el plano de la Historia del Arte la publicación de mi tesis doctoral, referida a los conventos observantes en la provincia de Cáceres5, constituyó el primer acercamiento al análisis de la arquitectura de las órdenes regulares realizado por la Universidad de Extremadura. A ello cabe añadir estudios parciales sobre conventos de otros miembros de la misma Universidad6, pero falta todavía un análisis pormenorizado de conjunto que desvele toda la valía del resto de los institutos en el panorama extremeño. 2 En un primer momento habíamos estructurado el análisis en tres grandes bloques: eremitorios, conventos periurbanos y conventos urbanos. Pero los límites impuestos al estudio motivaron el que se hayan desgajado los dos últimos, que pensamos no obstante abordar en un trabajo próximo. 3 AMEz PRIETo, H. oFM, La provincia de San Gabriel de la Descalcez franciscana extremeña, Madrid, Ediciones Guadalupe, 1999. 4 AMEz PRIETo, H. oFM., Conventos franciscanos observantes en Extremadura, Cáceres, Ediciones Guadalupe, 2002. 5 DIEz GoNzáLEz, C., Arquitectura de los conventos franciscanos observantes en la provincia de Cáceres (siglos XVI-XVII), Cáceres, CoADE, UEx, 2003. 6 Citamos entre otros: LozANo BARToLozzI, Mª. M., El desarrollo urbanístico de Cáceres, (S. XVI –XIX), Cáceres, Universidad de Extremadura, Caja de Ahorros de Cáceres, 1980; LozANo BARToLozzI, Mª. M., «Instituciones franciscanas, imanes periféricos de desarrollo urbano y periurbano en Extremadura», Os franciscanos no Mundo Portugués III. O Legado Franciscano, Porto, CEPESE, 2013, p. 727-755. DIEz GoNzáLEz, C., Brozas y el Convento de la Luz, Madrid, Agefir, 2004. RAMoS RUBIo, J., y MéNDEz HERNáN, V., «Aportaciones inéditas al monasterio de San Francisco el Real de Cáceres, planos», Alcántara, 64, 2006, p. 55-93. DIEz GoNzáLEz, C., «Reformas arquitectónicas en los conventos franciscanos descalzos de Extremadura durante el siglo XVIII», Os franciscanos no Mundo Portugués III. O Legado Franciscano, Porto, CEPESE, 2013, p. 257-279.
91 Los eremitorios en La cuenca deL tajo: en busca de un Lugar idóneo La metodología que hemos seguido se fundamenta en el análisis de las crónicas, entre las que destacan las franciscanas, tanto las de carácter general, así la que elaboró fray Francisco Gonzaga7, como las de las diversas provincias que se extendieron por la región extremeña. Sobre los descalzos hemos consultado el Memorial de la Provincia de San Gabriel, publicado por fray Juan Bautista Moles en 1592, si bien se ha realizado sobre la reciente edición facsímil que coordinó el padre Juan Meseguer Fernández8 en 1984. A la de Moles le siguieron otras 7 GoNzAGA, F., De origine seraphicae religionis franciscanae eiusque progressibus, Romae, 1587. 8 MoLES, J. B., Memorial de la Provincia de San Gabriel, Madrid, Editorial Cisneros, 1984. figura 1. Tomás López. Mapa Geográfico del Partido de Alcántara, BN, MPD, Nº Catalogo 1098_001.
92 Carmen Diez González como como las de fray Juan de la Trinidad9 y fray Andrés de San Francisco Membrío10. Respeto a la Provincia de San José, que permutó casas con la de San Gabriel, hemos acudido a las redactadas por fray José de Santa María11 y la de fray Marcos de Alcalá12. Para los franciscanos observantes se han tenido en cuenta las dos referentes a la Provincia de San Miguel: la del padre fray José de Santa Cruz, nuevamente editada en facsímil por el padre Antolín Abad García13, siguiendo la única edición madrileña de 1671, y la segunda parte: obra de fray Francisco de Soto y Marne14. También se ha revisado el Bullarium franciscano15, los Annales de Lucas Waddingo16 y diversos documentos del Archivo Histórico Nacional, del Histórico Provincial de Cáceres, y del Archivo de la Diócesis de Coria-Cáceres. De gran interés son así mismo los datos aportados en el siglo XIX a través de las respuestas que se dieron en el interrogatorio cursado para la implantación de la Real Audiencia de Extremadura (1790)17, o las del geógrafo Tomás López18 y el Diccionario Madoz19, todo ello sin olvidar la cartografía, especialmente la que ofrecen el mencionado Tomás López20, y el Atlas de Coello21, consulados en la Biblioteca Nacional. conVenToS en deSPoBLadoS y/o de carácTer eremÍTico «Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo». Fray Luis de León, Vida Retirada22. 9 TRINIDAD, J. de, Crónica de la Provincia de San Gabriel de frailes descalzos de la apostólica orden de los menores de N.S.P.S. Francisco, Sevilla, Juan de osuna, 1652. 10 MEMBRío, A. de S. F., Chronica de la Provincia de San Gabriel, de franciscanos descalzos. Tercera Parte, Salamanca, Imprenta de la Cofradía de la Santa Cruz, 1753. 11 SANTA MARíA, J. de, Chronica de la Provincia de San Joseph de la Orden de los menores de San Francisco y provincias y custodias descalzas que de ella han salido y sus hijas. Parte Primera, Madrid, 1615-1618. 12 ALCALá, M., Chronica de la Santa Provincia de San Joseph, de N. P. S. Francisco, Madrid, Manuel Fernández, 1736-1738. 13 SANTA CRUz, J. de, Crónica de la Provincia Franciscana de San Miguel. Parte Primera, Madrid, Editorial Cisneros, 1989 14 SoTo y MARNE, F. de, Cronica de la Santa Provincia de San Miguel de la orden, y regular observancia de N.P.S. Francisco, Parte II, Salamanca, Eugenio García Honorato, 1743. 15 Bullarium Franciscanum, Nova Serie, HUNTEMANN, U. (preparador), tomo I, Roma, 1451-1455. 16 WADINGo, L., Annales Minorum seu Trium Ordinum a S. Francisco Institutorum, Florencia, Ad Claras Aquas, 1931. 17 RoDRIGUEz CANCHo, M., y BARRIENToS ALFAGEME, G. (eds.), Interrogatorio de la Real Audiencia. Extremadura a finales de los tiempos modernos. Partidos de: Alcántara, Badajoz, Cáceres, Coria, La Serena, Llerena, Mérida, Plasencia, Trujillo, y Poblaciones disgregadas, Mérida, Asamblea de Extremadura, 1993-1996. 18 LóPEz, T., Estremadura por López, año de 1798, Estudio y recopilación a cargo de Gonzalo Barrientos Alfageme, Mérida, Asamblea de Extremadura, 1991. 19 MADoz, P., Diccionario histórico-geográfico de Extremadura, Cáceres, Publicaciones del Departamento de Seminarios de la Jefatura Provincial del Movimiento, tomos I, II, III y IV, 1953. 20 LóPEz, T., Atlas geográfico de España, que comprende el mapa general de la península, todos los particulares de nuestras provincias, y el del reyno de Portugal Por Don Tomas Lopez, geógrafo que fué de los dominios de S.M. é individuo de varias academias y sociedades, 1810, 21 CoELLo, F. Atlas de España y sus posesiones de Ultramar. Cuarta hoja del suplemento: León y Extremadura, 1840-1870. 22 http://www.ciudadseva.com/textos/poesia/esp/leon/oda01.htm (consultado: 8/12/2013).
99 Los eremitorios en La cuenca deL tajo: en busca de un Lugar idóneo Inicialmente era una antigua vicaría erigida en 1488 por los conventuales. Pero entre 1506 y 1513 formó parte de la custodia del Santo Evangelio, de padres reformados, germen de la Descalcez en Extremadura. Más adelante, en 1514, junto con la casa de San Francisco de los Majarretes, se incluyó en la denominada Custodia de Extremadura41 que poco después dio lugar a la provincia descalza de San Gabriel (1519). La comunidad poseyó un monte próximo y las aguas de una fuente «muy fría»42, pudiendo construir la huerta y en ella una ermita. También destacaba entre la vegetación «un cedro robustísimo y otras plantas exóticas»43 guiadas por los frailes. Como estaba próxima a Santa Cruz de las Cebollas, Cámara de los obispos de Coria, los prelados visitaron y favorecieron esta casa, especialmente don Diego Enríquez, quien construyó en el convento una habitación para pasar junto a los religiosos largas estancias en el verano, y en repetidas ocasiones le acompañó San Pedro de Alcántara con el que se retiraba a orar en la espesura del bosque. Tras desamortizarse los vecinos de las localidades vecinas extrajeron gran parte de los materiales como puertas, ventanas, sillares, etc. Y, según consta en las diligencias de tasación44, ya se encontraba muy deteriorado en 1847. Cuando Madoz redacta su Diccionario se señala del inmueble que «apenas existen los cimientos»45. Actualmente la vegetación se ha apoderado del enclave envolviendo las ruinas. San Bartolomé ofm, 1493. alcántara Surgió a instancias de Bartolomé de oviedo, un vecino de Alcántara que poseía un peñascal en la orilla derecha de un arroyuelo deudor del Tajo, a unos quinientos metros de la villa por la zona de levante. Por deseo expreso del fundador se dedicó a la recolección. Pero tras las guerras con Portugal tuvo que ser reedificado en el siglo XVIII, asumiendo este cargo el marqués de Buscayolo, heredero del piadoso oviedo que lo amplió. El nuevo edificio se alzó en una terraza a mayor altura, para lo que hubo que allanar el terreno, y se abrió también una explanada ante la fachada principal de la iglesia y el convento. Después, las tropas napoleónicas lo dañaron a comienzos del XIX, y en la consiguiente restauración se volaron unas rocas para dar cabida a la sacristía. A sus espaldas, en bancales, se labró la huerta, regada gracias a un gran estanque que recoge las aguas de los manantíos situados en la parte más alta, desde donde por medio de canales se distribuía al sembradío46. Incluía dos ermitas junto a la cerca de las que se conserva una de ellas. Ya en el plano de Coello aparece como exclaustrado y, a comienzos del XX, se transformó en fábrica harinera y despacho de pan, negocio que se mantuvo hasta el último cuarto de dicho siglo. 41 Además de las dos casas señaladas formaban parte de la misma Santa Margarita de Jerez de los Caballeros y Nuestra Señora de Rocamador, próxima a Almendral. 42 MoLES, J. B., op. cit., p. 146 v. 43 MADoz, P., op. cit., p. 154. 44 Archivo Histórico provincial de Cáceres (AHPCC), Clero, caja 177, legajo 30. 45 MADoz, P., op. cit., p. 154. 46 AMEz PRIETo, H., Conventos franciscanos observantes… op. cit., p. 334. figura 6. San Bartolomé de Alcántara. Actual Hospedería Conventual de Alcántara. Alcántara.
100 Carmen Diez González En la actualidad ha sido reaprovechado para Hospedería de Turismo con el nombre de Hospedería: Conventual de Alcántara, siguiendo el proyecto del arquitecto Justo García Rubio, actuación que ha recuperado las dependencias del convento, así como las antiguas canalizaciones, la alberca y parte del huerto. También se ha vuelto a montar la maquinaria industrial, que se conservaba intacta en la nave del templo. Purísima Concepción de El Palancar ofm, a. 155747. Pedroso de acim Se alza en la vertiente septentrional de la sierra de Cañaveral. Construido por San Pedro de Alcántara es un auténtico lugar para huir lejos del «mundanal ruido». A espaldas del inmueble se abre la extensa llanura regada por los ríos Alagón y Jerte, pero el convento se orienta hacia la ladera del monte, la parte más abrupta48, ocupando una pequeña meseta apartada «de todas las rutas ordinarias de comunicación»49. Fray Pedro recibió la heredad de manos de don Rodrigo Chaves y su esposa que le admiraban profundamente. No era más que una pequeña finca con una fuente y una casita en la que el Santo hizo dos pequeñas habitaciones y le añadió una capilla bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción. Los trabajos duraron poco más de un año (1559-1561)50. Pero lo que inicialmente era una casa de retiro particular, se trasformó ya en vida del Santo en un pequeño convento, llegando a vivir en el mismo entre ocho y diez frailes. Estos primeros moradores fueron los promotores de la reforma alcantarina. Los conventos que se adhirieron a ella se organizaron en la Custodia de San José (1559), elevada a rango de Provincia en 1561 con el mismo nombre. En la pérmuta de casas que se hizo con la de San Gabriel, El Palancar pasó a esta última en 1593. Es proverbial no obstante la pequeñez del inmueble tanto en extensión como en volumen, considerándose el más reducido convento del mundo. Marcos de Alcalá indica al respecto «que más parecía diseño de embrión, o bosquejo de la clausura más estrecha… embutido diamante, y abreviada miniatura»51. Representa por sí mismo el culmen de la austeridad a la que puede llegar la vida regular. No ocupa más de 72 metros cuadrados en los que se incluyen, iglesia, claustro, celdas, refectorio y oficinas. Todas las puertas, muy estrechas y bajas debieron ser en origen recercados de madera «tosca y no labrada a cepillo», como así recomienda en las ordenaciones que redacta para la Provincia de San José (1562)52 el Santo alcantarino. 47 Así se desprende de la fecha de la escritura de cesión. Cfr. TRINIDAD, J. de, op. cit., p. 451. ALCALá, M., op. cit., p. 265. 48 «Está situado El Palancar en un desierto bien áspero de la sierra del Cañaveral y harto apartado de un lugarejo que llaman Pedroso, diócesis de Plasencia». SANTA MARíA, J. de, op. cit., vol I, p. 46. 49 AMEz PRIETo, H., La provincia de San Gabriel …, op. cit., p. 405. 50 Ibídem, p. 407. 51 ALCALá, M., op. cit., vol. IV, pp. 263-264. 52 BARRADo MANzANo, A., San Pedro de Alcántara (1499-1562). Estudio documentado y crítico de su vida, Cáceres, 2ª ed. revisada por AREVALo SáNCHEz, A., Editorial San Antonio, 1995, p. 175. figura 7. San Bartolomé de Alcántara. Actual Hospedería Conventual de Alcántara. Alcántara. Antiguas canalizaciones. figura 8. Purísma Concepción. El Palancar (Pedroso de Acim).
101 Los eremitorios en La cuenca deL tajo: en busca de un Lugar idóneo Tras la canonización de fray Pedro, El Palancar se convirtió en un lugar de peregrinaje. En el siglo XVII acogió el Teologado provincial y se añadieron al inmueble dos cuerpos por la espalda, en la dirección este-oeste y norte-sur, de los que quedan restos. También se edificó una iglesia algo mayor y fue decorada con pinturas alusivas a los milagros del Santo. Con posterioridad en el XVIII, se englobó al conventito en otro de mayor extensión. Todo ello supuso allanar el terreno en dirección norte sur, y acomodar lo construido en diferentes niveles. Esta es la construcción que actualmente es visible desde el exterior. Por lo aislado del lugar los frailes construyeron en el vecino pueblo de Torrejoncillo una enfermería. La huerta, de una hectárea, se encuentra en pronunciado descenso y por ello se dividió en bancales. En ella una fuente rodeada de rocas graníticas, desagua en un estanque en el que según la tradición se bañaba incluso en invierno el santo. Próxima hay también una piedra –se dice que servía de asiento al fraile–, y junto a ella crece una higuera plantada por el propio fray Pedro entre 1557 y 1562, que la piedad atribuía al báculo que el alcantarino trajo a la vuelta de su peregrinaje a Roma. quedan también en la huerta vestigios de ermitas penitenciales construidas por los frailes. En 1835 los frailes fueron expulsados y se enajenó el convento y la huerta. Sin embargo, la devoción de los obispos caurienses por el lugar y memoria de San Pedro –elegido patrón de la Diócesis– consiguió, entre 1848 y 1876, recuperar el inmueble, la hospedería y la finca53. A finales del XIX, don Ramón Peris Mencheta, obispo de Coria, lo entrega a los franciscanos y se reintegra a la Provincia Bética en 1895. El Palancar se convierte, entonces, en casa de estudios de teología (1895) y filosofía (1899), hasta que en 1909 se trasladan los frailes al Monasterio de Guadalupe –del que se hizo cargo la misma orden–, pero se mantuvo en La Purísima Concepción una comunidad. Esta recupera la imagen de San Pedro de Alcántara de la parroquia de Pedroso de Acim y continúa la labor evangelizadora por la zona. En 1935, dada la inestabilidad política del país, la comunidad se redujo a residencia y casa dependiente del Convento de San Antonio de Padua, en la ciudad de Cáceres, que lo utilizaba para prácticas espirituales. Después de varios intentos fallidos por asentar a una comunidad estable y diversos estudios en el inmueble, que detalladamente documenta Amez Prieto54, en 1983 se acomete una restauración, que ha dejado fuerte huella en todo El Palancar. Se transforma desde entonces en casa de oración y espiritualidad abierta a los fieles que lo soliciten. El interés por recuperar y dignificar El Palancar ha llevado a varios artistas a realizar trabajos en él como el mosaico de Magdalena Leroux (1962) en la capilla del convento inicial de San Pedro de Alcántara, o la imagen del Santo, que realizó su esposo: Enríquez Pérez Comendador (1959) y se venera en la capilla de siglo XVII. 53 AMEz PRIETo, H., La provincia de San Gabriel…, op. cit., p. 421. 54 Ibídem, pp. 409-425. figura 9. Purísma Concepción. El Palancar (Pedroso de Acim). Fachada principal.
102 Carmen Diez González En la actualidad, son numerosos los actos religiosos que dirige el obispado en su entorno, para lo cual se ha mejorado el camino que sale de la carretera de El Pedroso hacia el monasterio y se ha restaurado un Viacrucis en el mismo camino. Entre la portada principal del convento, la iglesia y el ángulo que forma la hospedería se abre una amplia explanada, que sirve aún de marco a diversas funciones religiosas y de aparcamiento. Mantiene además un horario restringido de servicios religiosos: misas, etc., y lo habitan dos o tres frailes que se turnan en la estancia. San Pablo oar, 1561. ceclavín En las inmediaciones de la ermita de San Pablo, a unos dos kilómetros y medio de Ceclavín y en un paraje agreste, denominado «Peñas de Ramiro»55, construyeron diversas cabañas los que se denominan así mismo Ermitaños de San Pablo (1561), una pequeña fraternidad masculina que se redujo en 1568 como comunidad de agustinos descalzos dependientes de la Provincia de Castilla. Tomás López señala «que no prosperó en los tiempos posteriores», aun así, cuando redacta su obra, comenta que en este lugar se refugiaban en cabañas muy toscas «algunos hombres retirados del siglo». A su vez, Madoz, lo denomina como «desierto de San Pablo» y señala que rodeaba al templecillo «un monte de jara, madroño, brezo y romero»56. El lugar se abandonó a mediados del siglo XIX y fueron retiradas las imágenes del santuario, pero pervive el templo. SuaVeS LaderaS y VaLLeS aBierToS A fines de la Edad Media las casas religiosas de carácter eremítico optan también por paisajes más suaves: laderas de montañas, valles abiertos o amplias llanuras. Parece que la elevación espiritual en consonancia con la naturaleza circundante eligiera espacios más tranquilos y sosegados. Santa Catalina de Siena oP, 1445. aldeanueva de la Vera Para hacer vida de oración y penitencia, en 1445, un sacerdote y diez caballeros ocuparon una ermita dedicada a Santa Catalina de Siena, situada a unos dos kilómetros de Aldeanueva de la Vera. La comunidad conservó la advocación del templecillo y se hizo famosa, pasando a ser dirigida por los padres dominicos. Con ellos alcanzó mayor renombre como importante centro de cultura y de espiritualidad, pues según las fuentes era un nexo entre la Universidad de Salamanca –dominada entonces por la orden de los Predicadores– y la zona. Actualmente se encuentra en ruinas. Según la tradición en el convento se hospedó el Cardenal Carranza cuando fue a Yuste para asistir a los funerales del Emperador Carlos V57. Tomás López lo refleja en la página 263 de su obra sobre Estremadura, que recoge el plano de la localidad de Jarandilla San Miguel ofm, 1452. San martín de Trevejo, Cerca de la Sierra y pico de Jálama, aprovechando la falda de una colina y la proximidad al municipio de San Martín de Trevejo, se alzó el convento franciscano de San Miguel. La fachada principal se dirige a un precioso valle abierto, tapizado de vegetación y tierras de cultivo. Sancionó la fundación el papa Nicolás V en 145258. No se sabe si la comunidad franciscana masculina que erigió la primera vivienda tomó una ermita como templo inicial o este fue alzado por aquella. En los inicios estaba rodeado de viñas y olivares que se han perpetuado hasta la actualidad. Próximo a la casa discurría el arroyo de «Rochafortes», canalizado por los religiosos para riego de su amplio huerto. Fue convento recoleto desde los inicios, y mantuvo este estatuto cuando fue absorbido por la Provincia observante de San Miguel en 1547. 55 LóPEz, T., op. cit, p. 153. 56 MADoz, P., op. cit., t. III, p. 270. 57 MARTIN MARTíN, T., «El convento de Santa Catalina de la Vera», Archivo Dominicano, nº 22, 2001, p. 49-56. 58 GoNzAGA, F., op. cit., p. 1042.
103 Los eremitorios en La cuenca deL tajo: en busca de un Lugar idóneo En el siglo XVII se añadió un noviciado que amplió el perímetro del inmueble, extendiéndose aún más en el XVIII. Tras la desarmortización pasó a manos de particulares y por su situación albergó un asilo y una fábrica de alpargatas. Más adelante detentó la propiedad el obispado de Ciudad Rodrigo que cedió el edificio a otras órdenes, entre ellas los capuchinos y los jesuitas que completaron la extensa huerta de frutales con nuevas canalizaciones. Estos últimos trazaron todo un sistema hidráulico de captación de aguas, construyeron fuentes y ampliaron la alberca. Albergó más tarde un sanatorio infantil antituberculoso. Hacia 1962 fue abandonado, hasta que la reciente rehabilitación, según el diseño del arquitecto extremeño Luis Acevedo Bruno, lo ha transformado en Hospedería de Turismo y bajo este uso se sigue recortando en la loma. El huerto, donde abundan los olivos, es propiedad particular y sólo una porción sigue unida a la Hospedería que también posee la cisterna y ha abierto una piscina para uso de los alberguistas. La Moheda Torf masculina, a. 1492; 1587 ofm. grimaldo Fue erigido por tres frailes de la Tercera orden Regular franciscana, en la falda de la sierra de Mirabel, junto a una ermita dedicada a Nuestra Señora de la Moheda. Dicha advocación alude al paraje frondoso y apartado59 que le circunda, entre los términos de Cañaveral y Grimaldo. Precisamente los señores de Grimaldo fueron sus más destacados bienhechores. En el momento de la fundación estaba rodeado de cultivos vinícolas y debió constituir un paraje «para cudiciar a lo religioso»60, pues a los terciarios se lo disputaron los conventuales reformados de la Provincia de Santiago, hasta que en 1587 pasa a los observantes que lo adaptan y recrecen. En este empeño se distinguió el Provincial 59 «Moheda: monte alto con jarales y maleza». http://buscon.rae.es/drae/?type=3&val=cultura&val_aux=&origen=REDRAE (consultado: 9/1/2014). 60 SANTA CRUz, J. de, op. cit., p. 472. figura 10. San Miguel (1980), actual Hospedería Conventual Sierra de Gata. San Martín de Trevejo. Foto cedida por Esther Abujeta Martín. figura 11. San Miguel. Actual Hospedería Conventual Sierra de Gata. San Martín de Trevejo. Fachada oriental. Antigua huerta del convento y su recuperación. figura 12. San Miguel. Actual Hospedería Conventual Sierra de Gata. San Martín de Trevejo. Antiguo estanque del convento.
104 Carmen Diez González fray Diego de ovando61, quien alargó la iglesia, alzó dormitorios, un nuevo claustro y cercó la huerta. También fray Francisco de Godoy, como fraile particular y Guardián, dotó de reliquias al templo y construyó para albergarlas una capilla colateral. Bajo la observancia se renombró como Nuestra Señora de los ángeles. Fue convento recoleto entre 1618 y 1626, y aunque tuvo que abandonar este instituto62 por su extremado aislamiento y la pobreza del terreno, siguió considerándose casa idónea para la meditación y retiro63. Junto al convento los frailes poseyeron una huerta, «con otros dos huertitos unidos a ella y un pedazo de terreno de tres fanegas con once olivos y un pradito con el derecho de exclusivo disfrute del agua del manantío de la sierra inmediato a este a la parte superior de dicha tierra»64. Por sus cualidades ambientales se le añadió un Seminario de Misiones65 entre 1726 y 1761, recuperando este uso en 1816. Todavía en el pilar izquierdo que sostiene el porche de la portada principal del templo puede leerse la palabra «MISSIoNERoS». El Seminario de Misiones formaba a los religiosos que actuaban en ultramar y ello amplió aún más el perímetro del convento. En ese tiempo (a. 1751) se construyó a sus espaldas un estanque, que aún se conserva, para riego de la huerta y se nutre de la fuente señalada más arriba. Exclaustrados los frailes, hubo dificultades para enajenar el inmueble. Cuando Madoz publica el diccionario lo declara «en completa ruina». Sirve en la actualidad de cobijo a una explotación ganadera. Pero pese a lo señalado perdura todavía la iglesia conventual, el claustro y parte de las dependencias y la cerca, aunque se han degradado notablemente al perder la mayor parte de las cubiertas. Santo Domingo ofm, 1494. jarandilla Fue fundado por don Fernando álvarez de Toledo, conde de oropesa y Señor de Jarandilla, quien contactó con fray Juan de la Puebla, sobrino de su esposa doña Leonor de zúñiga. Este fraile había fundado en Extremadura la Estricta observancia franciscana, germen de la Descalcez. Aunque quiso el noble asentar a los religiosos en la villa no lo consintió el franciscano, quien prefirió una pequeña ermita dedicada a Santo Domingo de Guzmán, en el llamado «Camino Real» entre Jarandilla y Guijo de Santa Bárbara, lejos de la población. Además fray Juan insistió en que la vivienda de la comunidad se construyera muy estrecha y austera e impidió que los condes hicieran en ella su enterramiento. El convento fue adscrito a la Provincia de los ángeles, que era del instituto observante pero con la particularidad de que todos los conventos inscritos en ella practicaban la recolección. En esta casa se formó el gran pilar de la descalcez franciscana extremeña: fray Juan de Guadalupe, discípulo de fray Juan de la Puebla. 61 Ibídem, p. 475-476. 62 Solo perduró en este estado ocho años, debido a su aislamiento y a la esterilidad de la tierra. Cfr. SANCHEz LoRo, D., Historias placentinas inéditas, Cáceres, vol C, Institución Cultural «El Brocense», 1983, p. 161. 63 SANTA CRUz, J. de, op. cit., p. 476. 64 AHPCC, Hacienda, Clero, caja 13, exp. 6, 28-IV-1839. 65 AHN, Clero, libro 1588, f. 124. Archivo del Real Monasterio de Sta. Mª de Guadalupe (ARMSMG), Legado Arcángel Barrado, «Provincia de San Miguel». figura 13. Fachada de Nuestra Señoras de los ángeles de la Moheda. Grimaldo.
105 Los eremitorios en La cuenca deL tajo: en busca de un Lugar idóneo El lugar escogido a orillas del río Jaranda, por sus cualidades ambientales, se adecuaba a la recolección franciscana. Así señala el padre Gonzaga: «Tiene un amenísimo huerto y gélidas y claras aguas, oratorios en los cuales los frailes se dedican al Dios óptimo Máximo con ayunos y constante oración, se adorna de forma muy elegante y cualquiera puede comprender la salud y el silencio de este lugar alejado de seglares. También tiene fuertes árboles que alegran la contemplación del monte situado entre ellos. Lo cual fue edificado para que engendrara muchos padres insignes en piedad, costumbres y santidad de vida en la Provincia»66. Tomás López refleja el emplazamiento del convento de Santo Domingo en su obra sobre Extremadura67 distante de la población por la parte noroeste. Sin embargo Coello parece reflejar un convento periurbano. También Madoz se refiere a él como «sitio sano, delicioso y fresco en el verano»68 y añade que el inmueble se complementó en entre 1760 y 1770 con la construcción de una enfermería y varias ermitas en la amplia huerta. En el siglo XIX este paraje estaba poblado «de castaños, álamos y fresnos»69 y poseía un noviciado. Pero actualmente sólo quedan ruinas en las que es difícil entrever las diferentes dependencias que lo formaron, ya que la vegetación invade toda la edificación. San Francisco ofm, 1509. Belvís de monroy Se alzó en la comarca de Campo Arañuelo, a algo más de un kilómetro de Belvís de Monroy. Sirvió de base una suave colina enfrentada a la que sustenta la ermita de Nuestra Señora del Berrocal. Un monte de encinas resguardaba de los vientos del norte al convento por la espalda y en él los frailes roturaron la huerta y construyeron ermitas para sus prácticas penitenciales70, de las que aún se conservan algunos restos. En este convento se formaron los primeros misioneros que evangelizarían América, conocidos como «los doce apóstoles de Belvís». Estos humildes frailes fueron recibidos con honores por Hernán Cortés al otro lado del Atlántico. 66 GoNzAGA, F., op.cit, p. 933. Tomamos la traducción realizada por el padre Hipólito Amez Prieto en Conventos franciscanos observantes …, op. cit., p. 578. 67 LóPEz, T., op. cit., p. 264. 68 MADoz, P., op. cit, tomo III, p. 209. 69 AzEDo DE LA BERREzUETA, G., Amenidades, florestas y recreos de la provincia, de la Vera Alta y Baja, en Extremadura, Sevilla, 1891, p. 30, 84 y 85 70 TRINIDAD, J. de, op. cit., p. 147. figura 14. LóPEz, T., Plano de Jarandilla.
106 Carmen Diez González La fachada principal se abre al norte y la precede un atrio cercado, al que se llega a través de una alameda que se interrumpe poco antes de alcanzar el convento. Tal como puede verse en el plano topográfico del inmueble, los frailes practicaron diversas acometidas a la corriente del arroyo Chico y a otros manantiales, como Fuente Nueva, a través de una canalización de cerámica apoyada en cajones de piedra berroqueña. La canalización aún visible, cruza la verja por la parte de nordeste y llega hasta una arqueta de distribución. Desde ésta cruza a espaldas del ábside del templo, surtiendo de agua a la pileta en la sacristía, y a un pozo en el interior de la misma estancia. Parece que estaba comunicado este pozo con el aljibe del claustro donde se alza otro brocal. Por la pared externa la tubería llega a otra arqueta y de ella se nutre la gran alberca rectangular situada en la huerta, a la que se adosó una fuente. Por la zona de poniente se abrieron también varios pozos. Al oeste, otra fuente, que brotaba a más bajo nivel que la plataforma donde se desarrolla el convento, se cubrió con una pequeña caseta a dos aguas y se rodeó ésta de un muro rectangular y un poyete en su interior, lo que hace suponer que pudo estar cubierta. La pequeña construcción protege la boca del manantial y se adornó con esgrafiados de hojas carnosas que recuerdan motivos barrocos de finales del siglo XVII o del XVIII. figura 15. Levantamiento topográfico del Convento de San Francisco en Belvis de Monroy (Cáceres). Trabajos de Ingeniería y Topografía, revisado por Pedro Plasencia Lozano.
107 Los eremitorios en La cuenca deL tajo: en busca de un Lugar idóneo Incluso el mismo perfil del tejado remata en un pequeño alero de obra y nos remite a construcciones populares, dieciochescas, de Extremadura y Portugal. Es posible que este mimo con que se le protege se debiera a que el aporte de agua que suministraba fuera más apreciado. Todo este complejo hidráulico aseguraba a la comunidad el abastecimiento anual y ha servido para el reaprovechamiento agrícola en etapas posteriores hasta la actualidad. En 1990 dentro de la programación conmemorativa sobre el descubrimiento de América, el Ayuntamiento de Belvís de Monroy inició la rehabilitación del inmueble a través de una Escuela Taller. De este modo se procedió a la reconstrucción de las zonas principales: iglesia y claustro, además de efectuar un desescombrado, picado y saneamiento de muros y bóvedas y reconstrucción de paños de muros con material original seleccionado. Se cerró el inmueble y los muros de la verja. Igualmente se procedió al embellecimiento del entorno, creando una senda peatonal, entre la ermita y el convento, flanqueada con mojones en los que se leen los nombre de «los doce apóstoles». Por otra parte se practicaron así mismo excavaciones en la iglesia, localizando varias tumbas. Ahora el inmueble sirve como marco para la realización de algunas actividades culturales, pero con poco movimiento. figura 16. San Francisco. Belvís de Monroy. Fachada principal. figura 17. San Francisco. Belvís de Monroy. Canalón de piedra berroqueña. Situación del pozo cubierto con una caseta de obra. Estanque de la huerta. figura 18. San Francisco. Belvís de Monroy. Calzada actual que une el convento con la ermita. Mojón conmemorativo de uno de «Los Doce Apóstoles». Lapida de cerámica vidriada conmemorando la hazaña de «Los Doce Apóstoles». Imagen de Fray Martín de Valencia.
108 Carmen Diez González Santa Cruz de Tabladilla ofm, 1540. navaconcejo A menos de media legua de Navaconcejo y cinco de Plasencia, «en un verde y silvestre valle»71 fue edificado este convento por Lope de la Cadena y Mencía de Carvajal en 1540. Según el padre Trinidad, el nombre de «Tabladilla» deriva de una construcción en tablas que realizó en aquel lugar un vecino de Piornal. Sobre lo acertado de su emplazamiento señala la crónica del padre Moles: «Es uno de los apazibles sitios, y apropiados para los religiosos de vida perfecta, de los que hay en la orden, porque este dicho valle alegra la vista y levanta el espíritu a ver las grandezas que Dios en el crío… Tienen de verano [los pueblos del valle del Jerte] aguas frigidísimas de aquellas gargantas y en particular ay una junto al convento llamada la fuente de Barbaldo, que es tan fría como la nieve… y nadie por el mes de Julio, y Agosto podrá sustentar la mano en ella donde sale con grueso caño por espacio de dos credos»72. Por delante del convento un emparrado le unía a las casas del fundador y patrón. Don Lópe de la Cadena, cedió una importante biblioteca heredada del Cardenal Bernardino de Carvajal, familiar de doña Mencía. Moles indica cómo era este cenobio: «Edificose esta casa de la suerte que los frayles quisieron, pequeña, pero muy cumplida de todo lo necesario y de iglesia, claustro, dormitorio, oficinas y aposentos para casa de desierto. Las celdas aunque son muy pequeñas, todas tienen de mas de la pequeña piecezita en que está la cama, otra adentro aun mas pequeña con un escritorio, y mas adentro un bastante corredorzito al sol, cubierto de jazmines, y con el olor suave de las flores, y frutas de la huerta, y en medio del claustrito una fuente de agua fresca y buena»73. En el interrogatorio de la Real Audiencia se censan hasta 23 frailes, lo que suponía todo un alarde para un convento situado en despoblado y en una zona de escasos recursos económicos en aquella época Aparte del convento los frailes poseyeron una casa en el pueblo donde establecieron una fábrica de sayales. En la actualidad sólo una ínfima parte del convento se mantiene adosada a la casa de la finca «Los Caceríos», de propiedad particular. Perdura sin embargo la belleza del lugar donde se asentó. San Juan de la Penitencia oar, 1580. deleitosa Una vez abandonado el convento de San Juan por los franciscanos descalzos74 el conde de Deleitosa entregó el inmueble a los agustinos recoletos descalzos y les construyó otro tal como habían solicitado los menores, más alejado del arroyo a unos trescientos metros, sobre una pequeña loma hacia el norte. En el plano que Tomás López realiza sobre la población aparece alejado del casco urbano, tras la dehesa común y el hospital. Pese a que se trata de un dibujo somero, puede apreciarse inscripciones que nominan a la iglesia, el claustro y una construcción adosada, tal vez la «enfermería»75 que añoraran los menores. La Real Audiencia lo nomina como convento de «San Juan de la Penitencia»76. Pascual Madoz lo describe en su Diccionario ya en ruinas pues fue «destrozado por los franceses en 1808»77. Según este autor tras el asalto estuvo habitado por dos frailes pero no se pudo reparar más que una pequeña parte. 71 MAYANS JoFRE, F. (Dir.), Gran Enciclopedia Extremeña, Mérida, Ediciones Extremeñas, 1992, Tomo VII, p. 25. 72 MoLES, J. B., op. cit., p. 182. 73 Ibídem, p. 183. 74 Remitimos a la descripción en el apartado de los conventos situados en valles entre montaña, p. 94 y 95. 75 LóPEz, T., Estremadura…, op. cit., p. 359. 76 RoDRíGUEz CANCHo, M., y BARRIENToS ALFAGEME, G., op. cit., vol. 2, p. 539 y 550. 77 MADoz, P., op. cit, t. II, p. 334.
115 Kairós: El momEnto En la fotografía dEl río tajo En el proceso de catalogación del corpus de fotografías que componen este estudio se distinguen varios grupos. En primer lugar nos encontramos ante una ciudad que evoca al proyecto de investigación que alberga este libro; «Entre Toledo y Portugal: miradas y reflexiones contemporáneas en torno a un paisaje modelado por el agua». Así, Toledo acogerá el primer grupo de imágenes. Una de las primeras aplicaciones de la fotografía es plasmar sobre un soporte físico el paisaje. De esta manera la pintoresca ciudad castellano manchega se presta tanto a la visita como al trabajo de numerosos artistas que se fijan en sus monumentos y en su río. James Jackson nace en Inglaterra en 1843. Gracias a su formación como químico, muy pronto descubre el mundo de la fotografía. Pese a ser inglés,es en Francia donde su carrera toma un cariz más importante. Aunque no es hasta 1888 cuando obtiene el empleo de bibliotecario. En este puesto emprende el proyecto de uno de los mejores acervos fotográficos del mundo, en el archivo de la Sociedad Geográfica Francesa4. De Jackson nos interesa su visión del mundo desde el punto de vista de un viajero. De Toledo deja cinco fotografías que indican su paso por la ciudad los días 26 y 27 de abril de 1889. En una de sus fotografías titulada L’Alcazar et le pont d’Alcantará, firmada de su puño y letra y fechada el 27 de abril de 1889, presenta el espíritu común en el extranjero que marcha por la Península durante este periodo. En el fondo, el Alcázar de Toledo se yergue admirando el curso del río, el cual es atravesado por el puente de Alcántara de dicha ciudad. Todo alrededor parece un campo yermo. Así mismo el 27 de abril de 1889 también realiza una fotografía de otro de los puentes de la ciudad; el de San Martín. En la fotografía Le pont de Sant Martin et l’église de San Juan de los Reyes se observa en el marco de dichos positivos la información de las tomas, elemento intrínseco al oficio en los primeros fotógrafos. En ambas obras se observa que Jackson es un magnífico técnico que domina las emulsiones. Por un lado, en el aspecto compositivo se aprecia la riqueza de líneas y puntos de fuga. En la primera fotografía tomada, utiliza un zigzag ascendente colocándose en 4 VV. AA., Bulletin de liason nº. 15, París, ed. Societé Geographique Française, 2011, pp. 5-6. figura 2. DELIé, H. y BECHARD, E., Retrato de James Jackson, París, Societé Geographique Française, 1872. figura 3. Jackson, J. L’Alcazar et le pont d’Alcantará, Toledo, 1889, Bilioteca Nacional de Francia. figura 4. Jackson, J. Le pont de Sant Martin et l’eglise de San Juan de los Reyes, Toledo, 1889, Bilioteca Nacional de Francia.
116 Alfonso González lópez un punto bajo para así dar ascensionalidad a la imagen. Sin embargo, en la segunda fotografía, la que correspondería al puente de San Martín, el punto de fuga se aleja para, de este modo, dar profundidad y longitud a dicho puente, que es el elemento que más llama la atención en esta estampa. De Francia también llega a Toledo una serie de técnicos especializados con un sentido menos romántico que los viajeros, geógrafos o artistas, pero no por ello menos interesante. Los fotógrafos estereoscopistas se dedican a viajar por ciudades con patrimonio histórico y cultural. Una vez que conocen el terreno sobre el cual van a trabajar comienza el proceso de captación. El resultado es una técnica capaz de recoger información visual tridimensional y crear la ilusión de profundidad mediante una imagen estereográfica. Esta se crea presentando una imagen ligeramente diferente para cada ojo, como ocurre en el ojo humano5. La mayoría de los fotógrafos de la década de los 60 del s. XIX son extranjeros y llegan a España bien sea llamados por la aventura de un país que queda destruido tras una guerra, que además tiene una particular idiosincrasia, o bien por que la reina Isabel II, que gobierna España en ese momento, los llama con fines propagandísticos para su reinado. En el caso de Luis Leon Masson, quien realiza un trabajo excepcional en la ciudad castellano manchega ya en la década de los 50, se trata del primer fotógrafo que realiza tomas de la ciudad para venderlas en otros países. Sobre Jean Andrieu todo es una hipótesis, ya que ni siquiera se puede afirmar que su nombre sea Jean6. La firma del artista siempre se ve plasmada como J. Andrieu o con las iniciales J.A. De este modo, sólo podemos suponer que su nombre sea el anteriormente referido, se sabe quenació en Montaigu, Francia, en el 1816. 5 CoLABoRADoRES DE WIKIPEDIA, Estereoscopía. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2013 (consultado: 4/12/2013). 6 FERNáNDEz RIVERo, J. A., Una imagen de España: fotógrafos estereoscopistas franceses (1856-1867), Madrid, Fundación Mapfre, 2012. figura 5. Masson, L. Vista de Toledo con el artificio de Juanelo, Toledo, circa 1850. figura 6. Andrieu, J. A. Toledo, ed. BK, ampliación posterior a 1872. figura 7. Andrieu, J. A., Le pont d’Alcantara, imagen nº. 2651, Toledo, 1868, col. Madridantiguo.
117 Kairós: El momEnto En la fotografía dEl río tajo Entre sus obras más destacadas de viajes destaca su álbum Voyage aux Pirénées7,que recoge la visita al sur de Francia, norte de España, Suiza y Saboya además de Gibraltar que incluye como anexo. En 1862 publica para el Ministerio de la Marina de Francia un curioso portulano fotográfico Villes et ports maritimes de l’ Océan et de la Méditerranée8. Pero el conjunto de piezas que ahora importan se recogen en un álbum tituladoCatalogue des vues stereoscopiques des Pyrénées ... Nouvelle collection de l’Espagne photographiées etédités par J.Andrieu9. Aquí el artista busca el momento en el que la estereografía muestra un río en el que el reflejo del agua crea una ilusoria simetría en constante relación con el sentido irreal que la fotografía lleva implícito no tanto en su resultado final, sino en su significado. Pero si hay un artista e incansable viajero, ese es Francis Frith. Este inglés nacido en Chesterfield en 1822 es uno de los grandes pioneros de la fotografía mundial. Para llevar a cabo el desarrollo de su tarea, vende sus empresas e intereses para invertir todo el capital en la compra y desarrollo de material fotográfico. En 1853 funda la Sociedad Fotográfica de Londres y de 1856 a 1860 realiza viajes a Egipto y Palestina, hasta el punto en que se puede observar cualquier lugar de estos países mediante los fondos de su archivo. LLama la atención en este fotógrafo su capacidad emprendedora. En 1869 funda la Francis Frith & Co. sin duda el siguiente paso en el asentamiento de la fotografía en la sociedad tras la implantación intelectual que realizan las sociedades geográficas tanto inglesas como francesas10. Esta empresa radicada en Surrey, contrata a técnicosy artistas de la fotografía que ilustran con sus cámaras aquellos viajes que realizaban. Uno de ellos es Robert Peters Napper que nace en 1819 y compila un magnífico álbum de fotografías de España merced a un solo viaje que realizó entre 1862 y 186311. Visita varias ciudades y regiones entre las que destacan Toledo, Málaga, Córdoba o Sevilla. Sus fotografías tienen gran aceptación entre las grandes colecciones fotográficas de nuestro país. Así, en la Colección Fernández Rivero hay un gran registro de obras de este artista, entorno a setenta estampas sobretodo del sur de la Península. En el caso de Toledo se observa como Napper trata de introducir el realismo que es intrínseco a la fotografía de la época dentro del cuadro de costumbres que capta en las zonas por las que se viaja. En Ferry in the Tagus, 7 PELLERIN, D., La photographie stereoscopique sous le second empire, París, BNF, 1995, p. 103. 8 HERVáS LEóN, M., La serie de vistas estereoscópicas de España de J. Andrieu y un paseo por el Madrid de 1867, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2005, pp. 381-386. 9 ANDRIEU, J., Catalogue des vues stereoscopiques des Pyrénées ... Nouvelle collection de l’Espagne photographiées etédités par J.Andrieu, Paris, 1868. 10 McKENzIE, R., From Grove Art Online, oxford, oxford University Press, 2009, pp. 72-77. 11 VV. AA., Napper and Frith. A Photographic Journey Through the Iberian Peninsula of the 19th Century, Barcelona, Museo Nacional de Arte de Cataluña, 2007. figura 8. Frith, F., Selfportrait in middle eastern costume, Francis Frith Collection, 1857. figura 9. Napper, R. P., Ferry in the Tagus, Toledo. Victoria & Albert Collection, 1862.
118 Alfonso González lópez la figura humana da escala y centra una composición en la que el río y la llamada «Casa del diamantista» son los verdaderos protagonistas12. De este modo, el tiempo se detiene en un hecho inverosímil; el artista ha ordenado el mundo como si un de un Demiurgo se tratara, para componer un momento en el que la belleza se desnuda ante su cámara. Precisamente, este hecho estético, en el que el fotógrafo, determinado por la técnica, encuentra una solución visiva ordenando el mundo mediante la transformación e interacción con el tiempo, constituye uno de los factores que los artistas nacionales toman de sus homólogos que traspasan nuestras fronteras. Un claro ejemplo, a la par que bello, es el que nos presenta Casiano Alguacil. Nace en Mazambroz y en 1862 se traslada a Toledo, donde proyecta una colección de fotografías de los sitios más significativos de Castilla y León. También inicia la creación de un museo de fotografía de Toledo donde introduce reproducciones de lienzos de la ciudad, retratos de personajes ilustres y vistas de la urbe que circunscribe la ribera del Tajo. Es uno de los fotógrafos cuya obra está custodiada en la Hispanic Society13. En 1933 el Marqués de la Vega Inclán incluye las fotografías de este autor en un lote de 16000 estampas que regala a Archer Huntington14. Entre ellas se observan vistas de Toledo, pero también una serie de fotografías costumbristas encuadradas en estilo pictorialista internacional. Llaman la atención por retratar al río Tajo sin aparecer este mismo explícitamente. Así, la obra de Alguacil supera la frontera de lo visual para acercarse al concepto de la metarrepresentación. No es preciso enfocar algo para que sea representado en una retrato fotográfico. En la estampa titulada Aguador, el río no aparece físicamente en la fotografía pero todo sugiere su presencia. En primer lugar aparece un oficio típico de ciudades o poblaciones donde el agua se encuentra en un curso cercano. Por otra parte, este oficio genera una clase laboral muy determinada por su ocupación, que en fotografía se traduce en tipos o retratados muy definidos. En el caso de la fotografía antes citada, el burro cargado con la parafernalia de botijos y cántaros acerca al espectador al concepto del agua. Pero también el niño que está subido en el burro y que viste con el traje de faena de los mayores recuerda a la creación de una clase social entorno al agua del río y su trabajo. Así, pese a que no aparece el Tajo como elemento captado, surge in absentia pues está evocado mediante el trabajo de los seres humanos que lo habitan. 12 PEREA, A. (ed.), El tesoro Visigodo de Guarrazar, Madrid, CSIC, 2001, pp. 68. Las fotografías tomadas en 1862 por Francis Frith muestran la vivienda en la época en que estaba habitada por el diamantista José Navarro. Nació en San Sebastián el día 24 de enero de 1808. Fue sin duda uno de los mejores orfebres de España en el siglo XIX. Con 42 años ya se encontraba felizmente retirado del oficio pues debía haber ganado suficiente dinero como para vivir de las rentas. Pero poco después de retirarse en 1850 un emisario real le propuso fabricar la corona de la Reina Isabel II, algo que nadie había hecho en España desde cuatro siglos atrás. Según palabras del propio Navarro «a pesar de mi resolución de no volver a ocuparme del trabajo no supe resistir a los deseos de S. M. y desocupando un invernadero que tenía en medio del jardín, improvisé en él un obrador donde me puse a construir la corona». 13 SáNCHEz ToRRIJA, B., Casiano Alguacil, los inicios de la fotografía en Toledo, Ciudad Real, Universidad de Castilla-La Mancha, 2006 (Almud fotografía, 02). 14 LóPEz MoNDEJAR, P., Crónica de la luz, Madrid, Fundación Cultural de Castilla-La Mancha, Ediciones El Viso, 1984, p. 67. figura 10. Alguacil, C., Aguador, Toledo, circa. 1867.
119 Kairós: El momEnto En la fotografía dEl río tajo Pero es en Niño aguador donde Casiano Alguacil confirma su maestría en el arte de la fotografía. Rememorando a grandes fotógrafos de la Escuela Sevillana que también trabajan con niños, como son Nandín y Paúl o Alcázar, incide en la realidad del hecho ordenando mediante la estética el suceso a retratar y, por tanto, insistiendo en el tiempo y precisamente en el arte de la inmediatez. Técnicamente esta última afirmación en cuanto a la rapidez de la fotografía no es del todo cierta. Si bien los avances técnicos que se dan en este arte en la década de los 60 del siglo XIX permiten una mayor celeridad en el proceso de obturación, aun así los tiempos de exposición eran elevados, llegando en muchos casos a superar los 8 minutos. Es por ello que siempre se busca una postura ventajosa para la quietud, en la que realmente el tiempo se detenga delante de la cámara del fotógrafo. En este caso, el pequeño cántaro sobre el que se apoya el niño, no es más que una ayuda para este fin. El niño no se mueve y así la fotografía tiene la nitidez y enfoque necesarios para ser una obra maestra. Si alguien busca la plasticidad en una fotografía ese es el maestro Jean Laurent. Nace en Francia, en el pueblo borgoñón de Garchizy, en el año 1816. Llega a Madrid en 1843 para realizar lujosas cajas para pastelerías de la capital. En la época se denominaba cartonero a este oficio. En 1855 descubre la fotografía y en 1856 ya tiene su propio estudio en la Carrera de San Jerónimo número 3915. En 1861 adopta el título de fotógrafo de la reina16. El ambiente en el que se mueve el artista corresponde al Segundo Periodo Moderado (1856-68); o’Donell disuelve las cortes en julio de 1856 y restablece la Constitución de 184517. Esta es a su vez la expresión legislativa del Doctrinarismo, una corriente que proviene de la Francia Revolucionaria y que trataba de compaginar la Revolución de 1789 con el poder de la monarquía borbónica. Esta puntualización histórica es definitoria para el estilo y uso de la obra de Laurent, quien se convierte en el brazo propagandístico de la Reina Isabel II en un tiempo convulso. Aunque realiza catálogos para la reina desde el año 1861 bajo el patrocinio del marqués de Salamanca, no es hasta 1867 cuando presenta el que estudio en esta ocasión. Este álbum tiene algunas peculiaridades, pues en primer lugar llama la atención lo lujoso de la presentación, que habla del estrato social que compra estos catálogos. Por otra, parte todas las cartelas de las fotografías dentro del catálogo están escritas en francés, 15 LACAN, E., «Revue photographique», en Le moniteur de la photographie (consultado: 1/12/1866). 16 LóPEz MoNDéJAR, P., Historia de la fotografía en España, Barcelona, Lunberg, 1999, p. 45. 17 TEIXIDoR, C., Jean Laurent. Textos. Un tal Laurent: Datos comprobados y errores publicados, The University of Arizona, College of Fine Arts, junio de 2001. figura 11. Alguacil, C., Niño aguador, Toledo, circa. 1867. figura 12. Laurent, J.,Toledo, entrada de Toledo por el puente de Alcántara, 1867.
120 Alfonso González lópez aunque la edición está realizada e impresa en Madrid. Esto indica la vocación internacional que tenía el artista. Lo muestran las estampas que se presentan, las quepertenecen al catálogo de la Biblioteca Nacional de Brasil, nación a la que llegaron gracias a que en muchas ocasiones los diplomáticos españoles llevaban como obsequio estos álbumes fotográficos. De este modo, la sociedad y cultura del país al que se le ha obsequiado con este presente puede conocer y apreciar la belleza de un territorio hermoso como es el nuestro. Es quizás una de las herramientas más importantes con las que cuentan los embajadores, en una época por desgracia en la que España se ve inmersa en un periodo de aislamiento internacional por la situación interior de las Guerras Carlistas y los vaivenes políticos en Madrid. Pese a ello, el carácter propagandístico y de modernidad de estas obras ayuda a los integrantes del magnífico cuerpo de exteriores español. En este punto se debe resaltar el precedente de Juan Valera, el autor de Pepita Jiménez, quien es destinado entre 1851 y 1853 a la legación española en Río de Janeiro y el cual es considerado como uno de los primeros «brasileñistas» del país18. De otro lado Laurent es humano y no una deidad, es decir, carece del don de la ubicuidad. En los años 60 del s. XIX realiza álbumes fuera de su estudio en la mayoría de provincias y ciudades grandes de España, algo que debido al escaso desarrollo de las vías de comunicación, aparte de tedioso, debía ser imposible. Por ello, contrata a un magnífico técnico que realiza estampas para su colección. José Martínez Sánchez, quien ayuda al francés no solo en las tomas sino también en lo que a avances técnicos se refiere. El papel leptográfico es un desarrollo realizado al alimón entre los dos fotógrafos. En el caso de Toledo destaca una pieza que rememora el diálogo que entablan los artistas cuando plasman un determinado tema. En esta punto hablo del paroxismo existente entre la pieza Niño aguador de Casiano Alguacil y Las cantareras del estudio radicado en la Carrera de San Jerónimo. Alguacil es un fotógrafo muy artístico y estético pero muy determinado técnicamente, algo que suple con uno de los procesos básicos para realizar una fotografía, la pose. Ambas estampas están realizadas entorno al 1867, pero hay un abismo en cuanto a técnica se refiere. Si Alguacil utiliza el cántaro como soporte para detener el tiempo en el cuerpo del niño y lograr así el instante en el que la nitidez es perfecta, Martínez Sánchez por su parte utiliza ese mismo elemento como concepto compositivo y no técnico. En Las Cantareras,por ejemplo, la vasija da naturalidad al gesto de la muchacha que la porta. Esto significa que no se necesita una rigurosa quietud para conseguir nitidez. El tiempo de obturación,por tanto,es más corto que en la fotografía de Alguacil, hecho que transforma radicalmente la sintaxis estética de las piezas de Laurent. Hasta 1871, año en el que los procesos industriales dan cierta hegemonía técnica al proceso de captura,la fijación de la imagen respondía a un proceso totalmente artesanal en el que las recetas y soluciones de cada artista marcaban la diferencia. Asimismo el fondo de la imagen muestra un perfecto dominio de la apertura en la cámara fotográfica, dando como resultado un sutil bokeh que recuerda la perspectiva aérea del Renacimiento. Sin duda, esta pieza es un alarde en el que se aprecia el contraste de las sombras y los juegos de líneas diagonales del primer plano, donde material fotosensible se ha quemado en un mayor grado. Ello sucede gracias a la incisión mecánica de una mayor 18 VALVERDE, María C., Juan Valera y Brasil: un encuentro pionero, Madrid, qüásyeditorial, 1995. figura 13. Laurent, J. y Martínez Sánchez, J., Las Cantareras, Toledo, circa 1857.
121 Kairós: El momEnto En la fotografía dEl río tajo cantidad de revelador mediante el uso de brochas y pinceles que ayudan a aportar más producto e intensidad a la zona seleccionada. Por tanto, también muestra la capacidad de la pareja hispanofrancesa en el trabajo de cubeta y más en un proceso como el colodión húmedo, para el cual se necesitaba tener el estudio justo al lado del lugar de la toma19. otro caso es el del famoso fotógrafo galés Charles Clifford (1820-1863). Si bien la historiografía lo trata como un afamado paisajista, cosa que es cierta, su faceta de retratista es digna de mencionarse aunque en este caso no se profundice en ella. Las primeras noticias de Clifford en España se remontan a la década de 1850, cuando viene a la Península en calidad de fotógrafo viajero. Es predecesor del ya comentado J. Laurent, siendo el primer fotógrafo de la reina Isabel II. Llega a España en la Década Moderada ya bajo el gobierno de Isabel II, quien es declarada mayor de edad a los 13 años en 1843, y trasla Regencia de Espartero (1841-43). Es un momento en el que muchos de los arquetipos político-culturales de España surgen. Una reina joven necesita realizar movimientos estratégicos en pro de una marca de gobierno. Un ejemplo es la creación de la Guardia Civil en 1844 bajo la tutela del Duque de Ahumada o la firma de una nueva Constitución, de la que ya hemos apuntado algún dato como es la de 1845. En uno de los apartados de esta Carta Magna se suprime el control de la cámara del Congreso sobre las cuentas del estado, de modo que la reina podía realizar gastos sin necesitar la aprobación del parlamento. No es difícil atisbar que un de los gastos aprobados iría destinado a la contratación de Clifford, quien consigue el éxito en Inglaterra al haber retratado a la Reina Victoria y a su marido Alberto de Sajonia en 1861, un mes escaso antes del fallecimiento de este último. Se conocen reseñas hemerográficas de los distintos estudios que Clifford tuvo en Madrid. Destacan dos; el primero en la Plaza Mayor, en la C/ Montera 45 y 47 de la capital, y el que quizás fuese más notorio, el de la Carrera de San Jerónimo. De nuevo es esta calle, una de las más «gatas», el centro artístico de la fotografía del reino. Es un docto en cuanto a la técnica se refiere, pues conoce y practica varias. Desarrolla sobretodo el daguerrotipo, hasta 1852, cuando realiza estampas en calotipo. En 1856 19 Es conocido el hecho de que Laurent transportaba su carro fotográfico portátil en el tren. Era de unas proporciones contenidas, ya que un hombre no cabía de pie. TEIXIDoR, C., Jean Laurent. Textos. Un tal Laurent: Datos comprobados y errores publicados, The University of Arizona, College of Fine Arts, junio de 2001. figura 14. Clifford, C., Isabel II con su corona obra del Diamantista José Navarro, Madrid, 1850. figura 15. Digitalización de Eduardo Sánchez Butragueño del diario liberal «Clamor Público» del 23 de enero de 1852.
122 Alfonso González lópez comienza con la mejor praxis de su época: el colodión húmedo20. Realiza numerosos álbumes a lo largo de su vida, destacando el primero sobre España, en el cual muestra una obra rica en piezas únicas de ciudades y sitios como Madrid, la Alameda de osuna de Sevilla, Guadalajara, Toledo, Yuste, Extremadura, Talavera, Castilla, Asturias, Baleares, Cataluña, Aragón, Andalucía y Murcia. Como representante de nuestra Comunidad Autónoma de Extremadura, he seleccionado un bellísimo ejemplo datado en 1859. Con el nombre de Puente de Alcántara, Vista general del frente aguas arriba, tomada desde la margen izqda. del río, nos encontramos con una imagen que ya se ha convertido en un icono. Con casi total seguridad es la primera imagen del Puente Romano de Alcántara que se realiza. Además marca un hito estético, ya que la mayoría de las tomas que se realizan del puente adoptan la composición que hizo Clifford hace ya un siglo y medio. Incluso uno de los grandes estudiosos y fotógrafos de Extremadura como es Carlos Callejo reproduce la imagen en los años 50 del s. XX. Y no es de extrañar, ya que todo buen fotógrafo imita las composiciones de los maestros como método de aprendizaje. Unas veces las composiciones pictóricas enseñan el arte y otras, los mismos técnicos comparten los secretos del film, de ojo de fotógrafo a ojo de fotógrafo. Tanto se repiten las estampas que se adentran en la visión autóctona de un monumento, que al final se convierten en tópicos estéticos de dominio popular. quizás el trabajo más difundido de Clifford, y considerado por la mayoría de la crítica como su obra maestra, es el que reproduce la visita a Andalucía de la Reina Isabel II en 186221. Si bien en esta ocasión no habrá un estudio detenido de este trabajo, sí que me centraré en las estampas que tienen relación con el tema propuesto por el libro: el agua y el patrimonio vinculado al mismo y en concreto el álbum que data de los años 1856 y 1857, que retrata una de las obras más importantes de la ciudad desde el gobierno de su «mejor alcalde», Carlos III. Así la obra del Canal de Isabel II, que abastece, de agua a la capital, se consideró en su tiempo una de las más importantes de su época y digna de su muestra como propaganda, al más puro estilo de lo realizado con anterioridad 20 FoNTANELLA, L. y KURTz, G., Charles Clifford, fotógrafo de la España de Isabel II, Madrid, El Viso-Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, 1996, p. 47. 21 FoNTANELLA, L., Clifford en España. Un fotógrafo en la corte de Isabel II, Madrid, El Viso, 1999, p. 107. figura 16. Clifford, C., Puente de Alcántara, Vista general del frente aguas arriba, tomada desde la margen izqda. del río, Alcántara, 1859
123 Kairós: El momEnto En la fotografía dEl río tajo en el Canal de Castilla. Así, la reina, que ve un nicho de popularidad tal y como los romanos hicieron 1500 años antes, manda a su fotógrafo decorps para ilustrar tamaña empresa. El Canal de Isabel II comienza a construirse tras la aprobación del gobierno del extremeño Juan Bravo Murillo el 18 de junio de 1858. Francisco de Asís, consorte de la Reina, coloca la primera piedra en el conocido por Pontón de la oliva el 11 de agosto de 1851, para ser inaugurada la obra el 24 de junio de 1858 a manos del Ministro de Fomento y creador del Código Civil, Manuel Alonso Martínez. En este conjunto de piezas se aprecia cómo se trabaja en la época en la construcción de arcos, movimientos de tierras con acémilas, cambios de cursos de aguas o creación de presas y pantanos. Clifford ilustra como testigo excepcional un progreso en el país, que a todas luces se queda en el mero hecho del arte fotográfico ya que la inestabilidad política reinante y el disparate social del momento dejan en agua de borrajas un proyecto magnífico para la capital de España. En el plano estético Clifford trata a las obras hidráulicas como si de dibujos arquitectónicos se tratase. No es difícil que nuestra mente vaya a los bocetos o planos que, por ejemplo, los hermanos Laurana hacen en el s. XV para la «puerta triunfal» del Maschio Angioino de Nápoles. Desde el punto de vista fotográfico, el galés es el fotógrafo que abre el género de estampas de arquitectura o al menos lo desarrolla con mayor maestría. La incursión de la figura humana en el Acueducto de la Retuerta por su parte dota de escala a las obras además de colocar un hito en la línea del tiempo, ya que los trajes ubican a los personajes en la línea espacio-temporal. Parafraseando al magnífico fotógrafo contemporáneo francés afincado en Barcelona, Pierre Gonnord, sin elementos ajenos al rostro, los personajes no pertenecen a ninguna época22. 22 VV. AA., Exit Express (Revista), núm. 37, pp. 44 y 48; entrevista a Pierre Gonnord. figura 17. Clifford, Ch.,Presa del Pontón de la Oliva, Madrid, 1858. figura 18. Clifford, Ch. Acueducto de la Retuerta, 1858.
124 Alfonso González lópez Desemboca el Tajo en Lisboa y de este modo despido este trabajo, con la calma de uno de los fotógrafos portugueses más importantes de todos los tiempos, Eduardo Gageiro, el fotógrafo de la Revolución de los Claveles de 1974. En su trabajo al alimón con David Mourão-Ferreira; Lisboa Operáriadel 2003, se observa cómo el humanismo y la espera del instante decisivo desvelan al puente 25 de octubre en todo su esplendor. Sin duda, la estampa es un guiño al trabajo de sus maestros y de sus ancestros fotográficos, quienes 150 años antes habían fotografiado al Tajo o Tejo aguas arriba. figura 19. Cageiro, E.,Cais das colunas, Lisboa, 2003.
131 Fuego en el agua. Mirando al Tajo de las energías, enTre alMaraz y alcánTara personal de la técnica hidráulica, en unas coordenadas influidas por la estética de la Sezession vienesa de otto Wagner y Emil Hoppe. En su Manifesto dell’architettura futurista vindicaba Sant’Elia la arquitectura del cálculo, de la audacia temeraria y la simplicidad de la línea oblicua. El visionario arquitecto murió joven en la Gran guerra antes de haber podido construir nada y dejó un mundo dibujado pero inédito; por lo que se ve en sus láminas debía ser vocacionalmente un cripto-ingeniero más que un arquitecto al uso. El conglomerado construido por Hidroeléctrica Española en Alcántara durante los años Sesenta fue en su momento el salto más importante de toda España por potencia instalada (915 MW) y capacidad de embalse. Recoge las aguas del Tajo y del Alagón a las cuales añade algunos tributarios de importancia menor como el Coria y el Almonte. El embalse es gigantesco, alcanzando en la cola una longitud de 91 Km. Las construcciones a la vista más significativas son la propia presa y el aliviadero lateral de superficie, que parte del collado en la margen izquierda de la coronación; sobre cada una de ellas se comentarán algunos detalles. Ambas estructuras hidráulicas poseen una fuerte presencia visual, aparte como es lógico de la capacidad necesaria para cumplir sus funciones al servicio del aprovechamiento y sus inapelables requisitos. Unos pocos centenares de metros aguas abajo de la presa se encuentra el célebre y valioso puente de Alcántara, el más logrado de los que se construyeron en la Hispania romana, en este caso coincidiendo con el mandato del emperador Trajano, Optimus Princeps. En las proximidades del embalse se encuentra también el monasterio de San Benito de Alcántara, monumento de origen medieval que fue adquirido y salvado de la ruina por la compañía eléctrica para usarlo como residencia. Todos estos hechos y enclaves son bastante conocidos y no precisan mayor consideración en estas notas La principal estructura hidráulica del complejo de Alcántara es la propia presa, proyectada según la tipología de contrafuertes por los ingenieros Rubio y Navalón, técnicamente una presa de gravedad aligerada. Es la más notable por dimensión de todas las españolas de esa clase y también de las europeas. Su altura máxima sobre el cauce es de 130 m. y tiene una longitud de coronación que mide 570 m. El cuerpo de la presa de Alcántara se organiza en 19 contrafuertes huecos de hormigón, del tipo Marcello, con sección triangular y una altura de la cavidad interna que llega casi al centenar de metros en los contrafuertes más altos. Puede decirse que, en comparación con otros países europeos, España se incorporó tarde a la construcción de presas de hormigón con contrafuertes y además abandonó pronto esta tipología, debido a la mayor complejidad y coste del proceso constructivo. También es posible que la rotura de la presa de Vega de Tera (Ribadelago), ocurrida en el año 1959, influyese en una cierta aversión hacia los contrafuertes por parte los ingenieros presistas de nuestro país, gremio que une en curiosa amalgama personajes audaces y otros más conservadores. En cualquier caso y como curiosidad histórica puede mencionarse que la presa de contrafuertes más antigua de España, aunque no de hormigón sino de mampostería, también se encuentra en Extremadura si bien en la cuenca del Guadiana. Está situada en Albuera de Feria, entró en funcionamiento en el año 1747 y aún da servicio hidráulico a la ciudad de Almendralejo. Aparte de la presa de Alcántara existen ejemplos interesantes en España de esta tipología, pero lo cierto es que hace años que las bóvedas de doble curvatura en cerradas estrechas, o en secciones más abiertas del cauce y valles amplios las presas de materiales sueltos o de hormigón compactado con rodillo, han desplazado a las de contrafuertes fuera del panorama de las grandes obras hidráulicas. Dejando los factores técnicos de lado, diremos que la obra de Alcántara transmite como consecuencia de su particular morfología y emplazamiento una serena majestuosidad, con impresiones que recuerdan a la vista imágenes de algún templo a orillas del Nilo u otras grandes construcciones del antiguo medio oriente. El uso de contrafuertes imprime un carácter singular a su paramento a yuso, otorgando un indudable atractivo visual, calidad plástica y ritmo a una obra que en otras condiciones podría haber pasado formalmente desapercibida. Ni la presa es muy alta ni su cerrada se caracteriza por la espectacularidad, en términos fisiográficos o topografía. Sin embargo Alcántara embalsa más de tres mil millones de metros cúbicos de agua, en su momento el mayor lago artificial por volumen de Europa y actualmente segundo en esa jerarquía dentro de España. Las magnitudes del efecto de Alcántara sobre el medio, las dimensiones hidráulicas, son mucho más observables como bien se comprende que las características de la propia presa.
132 César Lanza La obra de ingeniería posee en general unas dimensiones superiores en orden de magnitud a las edificaciones y monumentos que forman parte de la arquitectura. En el caso de las obras lineales, esta diferencia de envergadura es aún mucho más considerable. De ahí la importancia que tiene la ingeniería en la ordenación del territorio y no sólo por razones de implantación física. La ingeniería piensa, proyecta y construye en la gran escala, y este hecho debe entenderse más allá de la pura dimensionalidad física de los objetos. El escultor Anish Kapoor precisa, con mucho juicio, que la escala no es sólo una cuestión de tamaño sino especialmente de contenido9. En lo que se refiere a las grandes obras de la energía, y en particular las hidroeléctricas, puede afirmarse que esta flecha lanzada desde las Bellas Artes es tan aguda como certera. Es indudable que la escala separa casi diríamos ontológicamente a la ingeniería de la arquitectura. Entendida aquella, por supuesto, en el doble sentido de la dimensionalidad y el contenido. De hecho la división disciplinar entre una y otra que normalmente se sitúa en el siglo de las Luces, es probablemente tan anterior en la historia como la época clásica de Grecia, unos cinco siglos AC. El notable historiador y arquitecto Bruno zevi10 al menos eso sugiere al situar alrededor del templo griego el origen de las edades de la arquitectura. Lo hace debido precisamente a la incorporación de la escala humana en las construcciones simbólicas, que Grecia estableció como norma. Aunque tal vez podría objetarse que ese tipo de edificio paradigmático, el templo griego, no se diseñaba pensando precisamente en los seres humanos sino en los dioses de la copiosa e inquieta plantilla olímpica. Grecia fue ciertamente una singularidad, y en cierto sentido una involución, en cuanto al tamaño de sus monumentos en comparación con las culturas mesopotámicas y del oriente medio que precedieron históricamente a la civilización occidental. La monumentalidad sumeria y también la egipcia, más propicias al recurso a lo colosal que la de los artistas griegos, ofrecen facetas interesantes para saltar en el tiempo y establecer ciertas comparaciones con la gran obra hidráulica. Las construcciones monumentales del antiguo medio oriente manifiestan con su voluntad de rotundidad, orden dispositivo y encaje en el territorio, el esmero y la paciencia con que fueron realizadas, con un sentido de lo resistente y estable que persigue la permanencia y en buena medida concuerda con el espíritu de la ingeniería. Sus formas buscaban la solidez del equilibrio isostático mediante combinaciones de elementos geométricos que aún siendo simples no cabría calificar de triviales. En un impulso intuitivo y no analítico, como impresión vaga más que analogía factual contrastada, permítasenos la cabriola de hallar en Alcántara ciertas trazas formales del zigurat que se conserva en Ur, construido durante la Tercera Dinastía de la antigua Sumeria, veintitrés siglos 9 KAPooR, A., Past, Present, Future, Cambridge, MIT Press, 2008. 10 zEVI, B., Saber ver la arquitectura, Barcelona, Apóstrofe, 1998. figura 4. Restos del zigurat de Ur (Iraq).
133 Fuego en el agua. Mirando al Tajo de las energías, enTre alMaraz y alcánTara AC. Y también de los monumentos de Deir el Behari, al oeste de Tebas, donde se encuentran los templos funerarios de los faraones Mentuhotep y Tutmosis III, o el de la reina Hatshepsut. Monumentos abiertamente visibles y al mismo tiempo con un sentido inequívoco de sacralidad, pues sus cámaras secretas llevan a la ocultación de su contenido a la mirada profana. Esas edificaciones, concebidas para dejarse ver y al tiempo creadoras de límites opacos para el público, no son sino guardianas de los procesos que encierran11. Pero el interés formal del salto de Alcántara no se limita al cuerpo de la presa, pues quien contemple esa obra no dejará pasar inadvertido su aliviadero lateral, notorio y decididamente expresivo, especialmente en momentos de descarga hidráulica. Su capacidad le permite desaguar más de 8.000 metros cúbicos por segundo con un efecto visual del que nada es preciso decir; el espléndido aliviadero de Alcántara se autoexhibe cuando está en funcionamiento. Este desagüe, con forma de gran aparato pseudo-prismático, marca su huella en el paisaje natural donde está situada la obra. El aliviadero es una escultura ciclópea, un object trouvé que no se desgasta con la mirada, no tiene homónimo ni tampoco se le conoce ningún alter ego hidráulico. Se dice que no es la fría superficie del hormigón sino la lógica lineal del aliviadero la que entra en el cuerpo del agua descargada, porque expresa la dualidad geometría-energía de un confinamiento pensado para educar el genio desbordante del líquido. Es una pieza proyectada para producir dos cambios consecutivos y rápidos en el régimen hidráulico del agua evacuada: primero le hace alternar de subcrítico a supercrítico, prácticamente a partir del labio de la toma, y unas decenas de metros más abajo lo vuelve a pasar de rápido a lento antes de reintegrarlo de nuevo al cauce del río. No procesa flujos sino patrones rítmicos. En Alcántara, sin intervención expresa de artista alguno, podemos darnos cuenta del acierto inteligente de la conocida reflexión de don Eduardo Torroja cuando reclamaba para las buenas formas de la ingeniería la condición de síntesis ejemplar: «fusión de técnica con arte, de ingenio con estudio y de imaginación con sensibilidad, para escapar del puro dominio de la lógica y entrar en las secretas fronteras de la inspiración»12. 11 Incluso se ha llegado a comparar las presas, en su monumentalidad, con las grandes pirámides del antiguo Egipto. Véase SCHNITTER, N. J., A History of Dams: The Useful Pyramids, Rotterdam, Aa Balkerna, 1994. 12 ToRRoJA, E., Razón y ser de los tipos estructurales, Madrid, ITCC-CSIC, 1957. figura 5. Construcciones en Dehir el-Bahari (Egipto).
134 César Lanza aLmaraz: fuego en eL agua Puede parecer atrevido, incluso para determinados grupos de activistas una provocación, pero no está en absoluto de más escribir y argumentar a favor de la influencia de la generación nuclear de electricidad en la formación del paisaje del Tajo inferior, tomando la central de Almaraz como pretexto. Porque la imaginería nuclear es también rica y proclive a dejarse encontrar, si se busca con más interés que prejuicios. Aunque por otra parte no puede negarse que la efusividad de las formas hidráulicas asociadas a la vis viva en el salto de Alcántara pasa a convertirse en Almaraz en expresión abstracta, una estricta geometría de la contención. Como todas las instalaciones de esta clase, Almaraz es un compendio de formas grandes y misteriosas, diseñadas para ocultar y contener el fuego más peligroso que el hombre conoce, el de las radiaciones ionizantes, el fuego radioactivo. Las instalaciones nucleares son indisociables de un contexto interpretativo que frisa algún tipo de horror, más o menos atemperado por la costumbre. El simple icono del trébol radiante sobre un fondo con el color yellow cake del uranio enriquecido, crea un estado de prevención y alarma que remite a la sensación de peligro y permea todo lo que tiene que ver con este tipo de tecnología, sea para uso pacífico o militar13. En lo que se refiere a las plantas nucleares destinadas a la generación de electricidad, la historia muestra un número muy pequeño de accidentes graves. Sin embargo, aunque la ocurrencia de tales episodios se va distanciando en el tiempo (Three Mile Island en 1979, Chernobyl en 1986 y Fukushima Daiichi en 2011), lo cierto es que la gravedad de las consecuencias y el número de víctimas ha ido creciendo de manera alarmante en cada uno de ellos. Los ingenieros al frente del diseño de este tipo de instalaciones se ciñen a requisitos de seguridad severísimos pero de nombres también inquietantes: SSE (Safe Shutdown Earthquake), LoCA (Loss of Coolant Accident) y otros términos cuya simple mención causa en el hombre ordinario subidas de adrenalina. Sin embargo la fisión nuclear es una fuente de energía extremadamente fiable, tiene un coste asumible y con la reserva que cabe ejercer en función de los accidentes mencionados, es segura en condiciones normales de funcionamiento. Desde que en 1956 se conectó a la red la central de Calder Hall en Sellafield (Reino Unido), los únicos accidentes con víctimas se han debido a circunstancias extremadamente excepcionales: la degradación del antiguo Estado Soviético y el tsunami que barrió la costa norte de la isla de Honsu, la más grande de las del Japón. Excepcionales aunque reales como la vida misma. El entorno nuclear resulta inquietante pero puede considerarse que posee un cierto atractivo formal, aunque no encaje fácilmente en los presupuestos habituales de los estudios sobre arquitectura industrial, centrados en las formas inertes de plantas decomisionadas y con una orientación generalmente arqueológica. La interpretación perceptiva del paisaje nuclear requiere un marco específico, de manera análoga a lo que sucede en el caso hidroeléctrico, pero en este caso aún con foco más particular. La seclusión, la separación estricta y el control de acceso al que este tipo de plantas se encuentran sometidas, imposibilita su exposición a los ojos del público de una manera más o menos natural. Pocos críticos de arte o historiadores de la arquitectura deben haber visitado por curiosidad profesional alguna instalación de este tipo, y sin embargo puede entenderse que las instalaciones nucleares poseen relevancia formal y una potencia expresiva innegable. Decía don Vicente Roglá, experto nuclear y catedrático que fue de la Escuela de Caminos, que «... la ciencia, con su escalpelo inquisitivo, quita poesía a la Naturaleza al mostrarnos su verdadero ser; pero al tiempo que destruye las fantasías sin fundamento, nutre la imaginación con mayor abundancia de sueños posibles»14. Aunque estas manifestaciones se referían a un contexto energético algo diferente de lo que es la realidad de Almaraz, hay algo proclive a la ensoñación en la materialidad de esa central que puede tomarse como referencia. La central nuclear de Almaraz está constituida por un complejo de construcciones altamente especializadas que tienen por misión albergar los sistemas afectos al proceso técnico de generación eléctrica, que tiene su origen en la fisión de núcleos de uranio enriquecido. Los equipos más importantes son los que se encuentran en el edificio del reactor 13 STEPHENS, L. D., y BARRET, R., «A Brief History of a 20th Century Danger Sign», Health Physics, Vol 36-May., 1979, pp. 565-571. 14 RoGLá ALTET, V., «Fusión nuclear controlada», Revista de Obras Públicas, nº 3123, julio de 1975, pp. 463-480.
135 Fuego en el agua. Mirando al Tajo de las energías, enTre alMaraz y alcánTara (en este caso dos), que encapsula la llamada isla nuclear. ésta se encuentra formada por la correspondiente vasija que contiene el núcleo del reactor nuclear, los generadores de vapor y el presurizador, más la parte correspondiente de los circuitos termo-hidráulicos. El edificio de turbinas aloja por su parte los sistemas de transformación de la entalpía del vapor en energía cinética de rotación (turbinas) y de ésta en electricidad (alternadores). La organización de lo que los arquitectos suelen denominar «el espacio» es aquí puramente funcional y con escasas concesiones al ornamento. Frente a una descripción tan técnica como prosaica podría pensarse que no hay posibilidad de contraponer un relato con significación más amplia. Sin embargo la aparente y rígida aridez del paisaje nuclear esconde oportunidades que van más allá de la caracterización de sus unidades técnicas, o de las especulaciones que juegan con la meta-poética del riesgo que gravita sobre las instalaciones de esta naturaleza. Se intentarán aportar en estas líneas dos o tres elementos de reflexión que sirvan para abrir lo nuclear a interpretaciones externas a su reducto disciplinar críptico y especializado, aunque ello obligue a practicar cierto juego con la semiótica. Tratando de no desfigurar en lo esencial la realidad descrita, y simplemente con la intención de contribuir al enriquecimiento perceptivo de la realidad que nos ocupa en el tramo inferior del Tajo. Lo más llamativo de una planta como la de Almaraz son sin duda sus reactores, no sólo por su singularidad formal sino por el halo de secretismo e impenetrabilidad que los acompaña. Estas enormes piezas monolíticas pueden contemplarse y ser interpretadas de dos maneras distintas, aunque cosidas indisociablemente la una a figura 6. La central nuclear de Almaraz, durante su construcción (años Setenta). Cortesía del Foro Nuclear Español.
136 César Lanza la otra por el hecho nuclear. Desde el punto de vista estructural o si se quiere como construcción, el edificio del reactor es una fortaleza con una misión protectora dual. Por un lado aísla físicamente los delicados equipos de la isla nuclear de perturbaciones o amenazas exteriores, defendiendo su integridad incluso en circunstancias extremas. De esa manera el edificio del reactor juega el papel de una especie de castillo inasequible y de hecho recuerda, en su forma de torre cilíndrica, algunas construcciones memorables de origen medieval. Por otra parte, la compleja estructura que da cuerpo al reactor, con sus múltiples capas de hormigón postesado y blindaje de acero, sus armaduras, anclajes y tendones, ejerce una misión protectora a la inversa, es decir evita que fluya hacia el exterior del edificio ningún producto no deseado de la sopa venenosa que bulle a 2.000 ºC en sus entrañas, dentro de la propia vasija del reactor. Ni isótopos ni radiaciones deberían traspasar los límites de la contención en circunstancias normales de funcionamiento ni en cualquier supuesto extraordinario de accidente o fallo interno de los sistemas asociados al combustible nuclear. El proceso de fisión del uranio genera una reacción acusadamente exotérmica y de gran intensidad radioactiva, y está condenado a originarse y extinguirse (al menos hasta el límite de su uso energético) en el seno de tan singular recipiente como es el reactor. Desde esta perspectiva este edificio constituye la prisión de una especie de Laocoonte termo-hidráulico y radiante que se retuerce en los ardores de su propia combustión nuclear, confinado dentro de esa estructura al margen del mundo ordinario. La coraza hermética del reactor aisla estrictamente los efectos dañinos de lo nuclear de la madre Naturaleza, inerte en términos radioactivos y amable desde ese punto de vista con la biología del ser humano. Es posible que la consideración de lo nuclear como categoría singular o si se quiere frontera del paisaje hidráulico del Tajo sea vista como una aberración que desentona con los lenguajes y discursos que normalmente ensamblan geógrafos e historiadores sobre estos temas. Paisaje y territorio suelen dar lugar a descripciones que tienen como motivación exaltar sus cualidades artísticas o narrar las peculiaridades cartográficas o históricas del lugar correspondiente. También se aborda el paisaje con la intencionalidad explicativa que anima a las ciencias del medio terrestre, geología y botánica esencialmente, pero raramente desde la nucleónica o la termodinámica de los ciclos. Sin embargo, la inserción en el paisaje de elementos de gran artificialidad y potencialmente peligrosos como pueden ser las centrales nucleares u otras instalaciones de generación de energía, ya no puede tomarse por una anécdota aislada en la vasta espacialidad del territorio. Desde luego no lo es en un contexto como el actual modelo energético, proclive a la extensión desordenada de elementos tan notorios y perturbadores como los incontables «parques» eólicos, implantados sin preocupación alguna hacia su integración paisajística y menos aún corrección de su calamitoso impacto visual. figura 7. Imagen de la central de Almaraz al atardecer, tras el embalse de Arrocampo. Cortesía del Foro Nuclear Español.
137 Fuego en el agua. Mirando al Tajo de las energías, enTre alMaraz y alcánTara El paisaje es un bien público natural y cultural, fruto de la sabiduría azarosa de la madre Naturaleza y de la acción constructora del hombre, no siempre educada en este tipo de valores. El amor hacia ese bien colectivo dice mucho acerca de lo que es un país, la propia etimología pone el hecho de manifiesto. Los paisajes, entendidos al modo que preconiza el geógrafo Nicolás ortega, «... ofrecen una representación simbólica, y colectivamente reconocida, de los valores de la historia y de la identidad de los grupos humanos relacionados con ellos»15. La mirada inTermedia: ¿cómo mirar, qué Ver en La oBra de ingenierÍa? Si mirar la obra de ingeniería exclusivamente desde la técnica significa segregarla de un contexto más amplio y necesario para su comprensión, tampoco la pura visualidad formal constituye una alternativa. Yerran quienes pretenden contemplar la obra de ingeniería a través de sus atributos visibles, por encima o incluso al margen de un significado que es su propia razón de ser. El formalismo radical al estilo de Fry, el sensismo, es una falsa atalaya desde la cual contemplar este tipo de construcciones, una especie de pseudo-visión que en ocasiones se alienta desde posiciones influenciadas por el discurso arquitectónico. Este, cuyo sesgo hacia lo formal es comprensible ya que encuentra su fundamento en la percepción visual de las artes edilicias, suele quedarse en lo superficial cuando trata de ver de igual modo la ingeniería o lo que es peor, lleva directamente a un juicio erróneo. Frente a la irrealidad del formalismo puro como manera de verla, pensamos que la obra pública se adapta mucho mejor al concepto de «forma significante» acuñado por Cassirer, ya que sólo a través de la comprensión de su significado o motivación y un cierto estudio de su contexto pueden desarrollarse líneas penetrantes y precisas de análisis formal. Es así porque los complejos artefactos que diseña y construye la ingeniería no tienen por misión fundamental estimular sensorialmente la emoción humana, sino que son en síntesis una respuesta de la inventiva del hombre, de su conocimiento de la técnica, frente a necesidades o problemas concretos. Y eso se nota a simple vista. «La piel desnuda nos fuerza a la invención»16, decía Bloch, y resolver a través del ingenio el desamparo original de la especie ha sido desde sus orígenes la gran misión humanizadora de la técnica. En la concepción de sus formas visibles, tanto como en lo que refiere a su estructura interna, el fin primario de la ingeniería no es agradar los sentidos sino dar cumplimiento eficaz a alguna función que relaciona sociedad y Naturaleza. Esa misión finalista se debe en ocasiones a una necesidad social y en otras es consecuencia de la propia imaginación o inventiva del ingeniero, de su creatividad técnica. Aún así no se debe olvidar que entre forma y funcionalidad se da una íntima trabazón y ambas se influyen recíprocamente. El sentido de amalgama entre lo funcional y lo estético que caracteriza a las buenas obras de ingeniería también lo aprecian los amantes del arte, si encuentran el hilo que ata los valores de uno y otro tipo. Nadie menos inclinado al arte que el «esteta» por antonomasia, oscar Wilde, al ver las obras hidráulicas de Chicago en su visita a esa ciudad a principios del siglo pasado, reaccionaba exclamando: «I have always wished to believe that the line of strength and the line of beauty are one»17. La noble y sustantiva obra pública no es un bulto inerte ni un mero apunte contable en el presupuesto del gobierno de turno. Es por contra un ente con significación propia que vivifica y transforma el medio, no sólo en sentido físico sino especialmente en lo que se refiere al contexto relacional del ser humano. Ya ortega, en su Meditación de la técnica, hablaba de la ingeniería como una forma especial de humanismo, quizá una de las más humanas de todas ellas, ya que permite a la especie vencer muchas de las limitaciones inherentes a su propia naturaleza, la tan traída y llevada circunstancia. En sus propias palabras, «técnica y deseo para hacer de la vida la fabricación de sí misma»18. 15 oRTEGA CANTERo, N. et alia, Lenguajes y visiones del paisaje y del territorio, Madrid, Ediciones de Universidad Autónoma de Madrid, 2010. 16 BLoCH, E., El principio esperanza, vol. 2, Madrid, Editorial Trotta, 2006. 17 WILSoN, R. G. et al, Citado en The Machine Age in America, 1918-1941, New York, Brooklyn Museum - Abrams, 1986. 18 oRTEGA Y GASSET, J., Meditación de la técnica y otros ensayos sobre ciencia y filosofía, Madrid, Revista de occidente - Alianza Editorial, 1982.
138 César Lanza La ingeniería posee un inequívoco sentido finalista y transformador del mundo; sus obras no se perciben únicamente a través de la retina sino por apreciación de sus efectos sobre el medio, las relaciones sociales y en el propio ser humano. Las obras de ingeniería forman parte del sustrato cultural de la sociedad en un sentido amplio y desde luego crean las condiciones para modelar el ideario de la modernidad en las distintas etapas históricas. Hablamos aquí de una cultura entendida no estrictamente en su acepción tradicional ceñida a las Humanidades, sino más bien en el sentido sintético con que se definiría grosso modo el acervo de valores de una sociedad o civilización determinada. Por eso la ingeniería, una forma de creación que hunde sus raíces en el ars de Roma y en la tekné de los griegos, debería también verse como una fuerza productora de artefactos con significado cultural, en unos casos explícitamente aunque en otros quizá de manera no tan discernible. De la obra de ingeniería puede decirse, prestado de octavio Paz, que tiene consistencia, figura y presencia. Con intención de encontrar esas tres cualidades es como debería tratar de mirarse. Abogando por esa posición escópica, intermedia pero amplia e indagadora, quisiéramos poner punto final a estas notas energéticas sobre el Tajo, su agua y su fuego, entre Almaraz y Alcántara.19 A Regueira, alto Miño. Agosto de 2013 19 Adicionalmente se incluye, en las páginas que siguen, un pequeño apéndice de carácter histórico. Se ha escrito pensando en aquellos lectores que pudieran estar interesados en tal perspectiva, necesaria generalmente para mejor entender. figura 8. Un cierto halo de misterio acompaña siempre el mundo de la energía nuclear. Fotografía tomada en la C.N. de Almaraz. Cortesía del Foro Nuclear Español.
139 Fuego en el agua. Mirando al Tajo de las energías, enTre alMaraz y alcánTara aPéndice eL Tajo de LaS energÍaS: diScurSo y conTexTuaLización HiSTórica El aprovechamiento sistemático de los ríos españoles para producir energía eléctrica se produjo entre los años Cuarenta y ochenta del siglo pasado y no tiene, en contra de lo que a veces se piensa, su origen en el célebre Plan de obras Hidráulicas que concibió durante la época de Primo de Rivera el ilustre ingeniero don Manuel Lorenzo Pardo. Como es sabido, ese Plan fue puesto en práctica más tarde, en gran medida durante los años del franquismo, aunque su contenido energético era poco relevante. Lorenzo Pardo, de origen madrileño aunque hecho profesionalmente en el Ebro y con una visión hidráulica que comprendía un alcance nacional, había planeado el desarrollo hidráulico de España de acuerdo con un enfoque muy sesgado hacia el regadío. El Plan de Lorenzo Pardo se presentó en las Cortes en el año 1933 aunque se había elaborado con anterioridad, y pretendía ser una respuesta a la estructura económica de la España de aquella época. A pesar de sus muchos méritos, el planteamiento sobre los usos del agua poco tenía que ver con las exigencias que ya entonces deberían haberse previsto, derivadas de la extensión a nuestro país de la segunda revolución industrial basada en la electricidad. En el campo hidroeléctrico la central de Niagara Falls de Westinghouse y Tesla había señalado ya en 1895 el camino a seguir, pero lo cierto es que en la primera planificación hidrológica de España este hecho no se tuvo muy en cuenta. El Plan Nacional de obras Hidráulicas de 1933 nació en un contexto condicionado por la persistencia que entonces aún arrastraba en el medio profesional el discurso regeneracionista de Joaquín Costa, Santiago Alba y otros políticos del Diecinueve aglutinados en la Unión Nacional. Personajes influyentes y de mentalidad agraria, con escasa o nula preocupación industrial y aún menor visión acerca de la importancia que tendría para España el sector secundario al cabo de unos años. En ese sentido hay quien piensa que el notario Costa hubiera merecido compartir destino con el Cid en cuanto a su propia invectiva sobre las siete llaves que deberían cerrar metafóricamente el sepulcro del mítico Campeador (en el caso del de Monzón y en el plano eidético, pues su ideario hidráulico estaba ya trasnochado en los años Veinte). Aunque repasando algunas declaraciones públicas de los intelectuales de la época, uno deja de extrañarse de esa falta de perspicacia pues una considerable reacción anti-progreso entreveraba junto con angustias metafísicas y otras preocupaciones más terrenas el inconcluyente y autocompasivo noventayochismo ideológico. Nadie menos que don Miguel de Unamuno, que como bien se recuerda ejerció de Rector en Salamanca, «soltaba» exabruptos hoy incomprensibles como el siguiente: «¡Me cago en el vapor, la electricidad y en los sueros inyectados!». La hidroelectricidad en España se desarrolló a lo largo del siglo Veinte no como consecuencia del impulso público hidráulico sino siendo en gran medida obra de la iniciativa industrial privada, lo cual constituye un hecho diferenciador significativo de nuestro país en relación con nuestros vecinos europeos. Esta relevante circunstancia marcaba desde sus orígenes la evolución a futuro del sector eléctrico en nuestro país y aún no ha sido estudiada por los historiadores con la profundidad que merecería. Un buen número de nombres de los pioneros de la industria eléctrica nacional eran ingenieros hidráulicos, como Rafael Benjumea (conde de Guadalhorce), Juan Urrutia, Carlos Mendoza, Antonio González-Echarte, Eugenio Grasset, Alfredo Moreno y muchos otros que les acompañaron en el meritorio proceso de convertir en una realidad económica de primera magnitud lo que en su origen fue voluntad de progreso social y económico, unida como es natural al legítimo ánimo de lucro de los emprendedores. En el caso del Tajo, el aprovechamiento hidroeléctrico a escala industrial de agua, desnivel y cerradas, se inició con las concesiones adquiridas a principios de siglo por Hidroeléctrica Ibérica (antecesora de Iberduero, más tarde Iberdrola) con el fin de suministrar energía a Madrid. Estos derechos fueron cedidos en el año 1907 por la mercantil bilbaína a la empresa Hidroeléctrica Española, creada en esa fecha, a cambio de una sustanciosa participación de la eléctrica vascongada en su capital social. La explotación energética del tramo inferior del Tajo es sin embargo relativamente tardía, ya que no se inicia hasta mediada la década de los Cincuenta.
140 César Lanza En Abril de 1956 la Administración concedió a Hidroeléctrica Española la explotación del Tajo inferior, en el tramo comprendido entre el río Alberche en Talavera de la Reina (Toledo) y el río Erjas en la frontera portuguesa. En Julio de 1968 se uniría a esta primera concesión el aprovechamiento del tramo internacional del río Tajo, otorgado al firmarse el Convenio de ríos fronterizos entre España y Portugal. En veinticinco años (19571982) se construyeron y pusieron en funcionamiento ocho saltos: Valdecañas (1964), Valdeobispo y Torrejón (1966), Azután (1969), Alcántara (1970), Gabriel y Galán, Guijo de Granadilla (1972), y finalmente Cedillo (1976). El aprovechamiento integral del Tajo permitió también realizar intercambios de energía eléctrica entre las distintas zonas españolas, posibilidad que se contemplaba desde que en 1953 se inició la interconexión de la red nacional de alta tensión, hasta entonces formada por islas regionales. En la década de los años 70, la crisis del petróleo movilizó la decisión de construir centrales nucleares. En 1958 Hidroeléctrica Española había constituido con Unión Eléctrica Madrileña y Sevillana de Electricidad la agrupación denominada Centrales Nucleares (CENUSA), con objeto de analizar los problemas técnicos y económicos que planteaba el uso de la energía nuclear y acometer un programa conjunto. Hidroeléctrica Española, dentro de su programa nuclear, emprendió tres proyectos de gran envergadura: la central nuclear de Almaraz, la de Cofrentes y la de Valdecaballeros, si bien la construcción de la última central (dos grupos) se paralizó en 1984. Merece la pena, puesto que constituye parte sustancial de la motivación de este artículo, detenerse brevemente en las circunstancias que rodearon la génesis y la construcción de las centrales hidroeléctrica de Alcántara (salto José María de oriol) y nuclear de Almaraz, aunque no sea más que para satisfacer con cuatro apuntes anecdóticos la pequeña curiosidad que pueda sentir el lector sobre el tema. A pesar de que la entrada en funcionamiento de esas dos instalaciones se encuentra separada apenas una década (Alcántara en 1970 y el primer grupo de Almaraz en 1981) y la razón de ser de ambas era atender a una demanda creciente de electricidad derivada del desarrollo económico del país, cada una de ellas admite una lectura específicamente propia. No sólo por corresponder a tecnologías de generación muy diferentes, hidráulica y nuclear, sino porque se sitúan en épocas ya distintas de la política energética de nuestro país y sobre todo en modelos en cierto sentido disímiles. El salto José Mª de oriol, proyectado por los ingenieros Manuel Castillo y Nicolás Navalón, es una de las últimas grandes obras energéticas pensadas teniendo en cuenta una distribución territorial de la generación eléctrica en régimen de cuasi-monopolios regionales. En este caso se trataba del área de influencia que en la era de Franco (zonificación de 1944) se le había asignado a Hidroeléctrica Española, siguiendo una pauta basada en extender territorialmente el modelo concesional original de la industria hidroeléctrica. La Central Nuclear de Almaraz aparece sin embargo en un contexto diferente, enmarcado en una planificación del sector eléctrico que ya empieza a considerar la dimensión nacional como su escala natural de referencia y con una titularidad consorciada del activo, en su origen por parte de Hidroeléctrica Española junto con Unión Eléctrica y Sevillana. Pero este es un detalle que a pesar de su interés para los estudiosos del sector, posiblemente dirá poco a otros personas. La historia del sector eléctrico ha sido hasta muy recientemente la de las empresas de UNESA, asociación, trust o lobby, según se prefiera, que tuvo su origen en el año 1944 con el fin de dar cumplimiento a un mandato del Ministerio de Industria que aprobaba «... el plan de conjugación de sistemas regionales de producción de energía eléctrica»20. Esa fue una manera hiperbólica de denominar a la interconexión de las redes de transporte en alta tensión desplegadas en cada una de las zonas eléctricas y facilitar progresivamente la deslocalización territorial de demanda y generación aprovechando el factor escala en la segunda. o dicho de otra manera, equilibrar a través de la red de transporte la producción y el consumo de energía eléctrica, armonizando los balances a un nivel por encima de los límites geográficos que la zonificación reservaba a cada empresa. La central autorizada con la denominación de Alcántara, renombrada más tarde en honor del presidente de Hidroeléctrica Española (su propietaria) con ocasión de su puesta en servicio y conexión a la red en 1970, corresponde a los años finales de esa primera época de UNESA que va desde el año 1944 hasta 1973. El salto José María de oriol constituye precisamente la mayor de las últimas grandes obras hidroeléctricas que se realizaron en España durante ese período. 20 orden del Ministerio de Industria de 2 de Diciembre de 1944.
147 Urbanismo en los pUeblos de colonización del Valle del TiéTar Los habitantes o colonos procedían por lo general de pueblos que bien desaparecieron por la construcción de los citados embalses como Talavera la Vieja al construirse el embalse de Valdecañas (cuyos vecinos emigraron a Rosalejo y a Santa María de las Lomas), bien porque sus tierras de cultivo fueran anegadas, como Granadilla al construirse el embalse de Gabriel y Galán, o porque al menos la cota máxima de inundación estuviera muy cerca del pueblo y las tierras, aunque no los llegara a cubrir12. La ordenación territorial de los pueblos, cuyo tamaño medio era de unas 160 viviendas13, estaba en relación con las citadas parcelas que serían explotadas por los colonos que los habitasen, situadas en sus alrededores. Los mencionados pueblos estaban en el centro de una circunferencia, trazada en relación a dicha distancia, de 2,5 km del núcleo de población (distancia aproximada para el recorrido en carro del colono hasta la parcela de cultivo, el denominado por Tamés «módulo carro»). Puede apreciarse el cumplimiento del mismo en todos los pueblos excepto Valdeíñigos que está separado del resto. figura 3. Esquema de la relación de los pueblos con el módulo carro (Miguel Centellas Soler). Además en sus bordes siempre nos encontramos las acequias, caminos de acceso y la cercanía a ríos o arroyos (en los que mencionamos ahora el río Tiétar o sus afluentes) y embalses. 12 Ibídem, p. 16: «otras zonas de procedencia de los habitantes de los nuevos pueblos fueron las Hurdes, las Villuercas y villas de los Montes de Toledo cuyos términos lindaban con Extremadura.» 13 Es difícil precisar el número de viviendas en los pueblos y en general se han sumado las viviendas de colonos y las de obreros, sin considerar otras como maestros, funcionario, médico, cura, artesanos, pues entendemos que no forman parte de la razón de ser del pueblo. En los pequeños, no suelen proyectarse éstas que, podríamos llamar complementarias.
148 María del Mar lozano Bartolozzi y Miguel Centellas soler Los pueblos comprendían los edificios necesarios para que los colonos pudieran disfrutar de los servicios que les permitieran desarrollar una vida digna en todos los aspectos: administrativo, religioso, educativo, social, sanitario, etc. Aunque se intentaba ubicar el ayuntamiento (en su origen estos pueblos fueron pedanías con un alcalde de Barrio14) en un lugar predominante del trazado urbano, a veces su limitado programa le hacía perder protagonismo en favor de la iglesia y sus dependencias parroquiales. Los pueblos mayores disponían también de vivienda para el sacerdote y los espacios de Acción Católica, separados para hombres y mujeres. El ayuntamiento como edificio administrativo estaba formado, por lo general, de las oficinas de atención al público, el despacho del alcalde y el salón de sesiones (en la planta baja se sitúa a veces el juzgado, correos, archivos, calabozo; como por ejemplo en Pueblonuevo de Miramontes). El edificio social sólo se construía en los pueblos de tamaño medio o grande; tenía una sala para cine (no olvidemos el papel que jugó en la cultura popular este medio de ocio en los pueblos españoles de la posguerra y la proyección en primer lugar del NoDo, documental de difusión del franquismo) que debía servir también como salón de baile; en la planta baja se situaba el bar y en la alta la vivienda del cantinero (cabe señalar los proyectos de cines dentro del salón social de Rosalejo –hoy convertido en discoteca y restaurante– y de Pueblonuevo de Miramontes). Las escuelas se preveían separadas para niños y niñas. Los usos comerciales solían ser abacería (equivalente a ultramarinos o comestibles), panadería con horno propio y bar, si no había edificio social. También existían las artesanías dedicadas a herrería, peluquería, carpintería y taller mecánico. En los pueblos medios o grandes se construía además la Hermandad Sindical. Por último, los Hogares Rurales, constituidos por el Frente de Juventudes y la Sección Femenina, donde se desarrollaban las actividades de propaganda del régimen franquista. Además se efectuaban plantaciones de diversas especies arbóreas en las calles, plazas y bosquetes, éstos últimos en zonas para futuras ampliaciones dentro y colindantes al casco urbano de la población15. 14 Posteriormente han conseguido ayuntamiento propio Tiétar y Rosalejo. 15 Siguiendo la normativa aprobada en el Plan General de Colonización en la zona regable por los Canales derivados del Pantano del Rosarito (B.o.E. nº 314 de 10 de noviembre de 1954) Y del Plan Coordinado de obras de la misma zona (B.o.E. nº 76 de 16 de marzo de 1956). figura 4. Edificio Administrativo de Pueblonuevo de Miramontes. Proyecto y edificio actual.
149 Urbanismo en los pUeblos de colonización del Valle del TiéTar figura 5. Proyecto del cinematógrafo de Pueblonuevo de Miramontes. LoS PueBLoS de coLonización deL VaLLe deL TiéTar A continuación relacionamos los seis pueblos del Valle del Tiétar. Se indica la situación, el arquitecto autor del Proyecto, el año de su redacción (si bien se entiende que la realización de las obras y traslado de los colonos tardaron unos años en efectuarse) y el número de viviendas que contempla, lo que da idea del tamaño de los pueblos16, así como los edificios proyectados según su función. Todos pertenecían al término municipal de Talayuela. Se encuentran en la margen izquierda del río Tiétar, a excepción de Valdeíñigos que está en la margen derecha. La producción más abundante de estos pueblos era tabaco, pimiento para pimentón y algunos frutales. Rosalejo: José Manuel González Valcárcel, 1956, 400 viviendas. Fue ampliado en 1967 con planificación de Isaac Castaño, Ingeniero Agrónomo. El pueblo se encuentra a 18 km de Talayuela, en el sector IX de la zona regable. En el cruce de los caminos de San Marcos y Torbiscos, en las inmediaciones del arroyo Rosalejo (Fig.7). Según la memoria el conjunto de edificaciones públicas lo configuran la Iglesia con casa rectoral, ocho escuelas, nueve viviendas para maestros, dispensario médico y vivienda, Ayuntamiento con vivienda, cementerio, Hogar Rural de la Sección Femenina, Hogar Rural con campo de deportes para el Frente de Juventudes, Centro Corporativo y 13 artesanías indiscriminadas, en las que se daba acogida a los industriales de Talavera la Vieja, pues ya hemos comentado anteriormente que aquí fueron trasladados los habitantes de la desaparecida población. Además de una panadería, una carpintería mecánica dedicada fundamentalmente a la construcción de muebles, un taller mecánico dedicado a 16 Hemos consultado las memorias y planos de todos los proyectos en el Archivo del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), en su depósito del Centro Nacional de Capacitación Agraria de San Fernando de Henares, y en el Archivo del Centro de Estudios Agrarios. Archivo Histórico de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Energía, Fondo INC/IRYDA en Mérida. También aparecen sintetizadas en la publicación: CALzADA PéREz, M. et Alter, Itinerarios de Arquitectura 04. Pueblos de Colonización II: Guadiana y Tajo, Córdoba, Fundación Arquitectura Contemporánea, 2007. Se añade el álbum impreso para conmemorar el XXV Aniversario de la creación del Instituto Nacional de Colonización. Ministerio de Agricultura. Instituto Nacional de Colonización, Realizaciones en la Provincia de Cáceres, octubre de 1964 (MAGRAMA).
150 María del Mar lozano Bartolozzi y Miguel Centellas soler la reparación de aperos de labor y el citado cinematógrafo. Se realizan 320 viviendas de colonos y 64 de obreros, no habiendo viviendas diseminadas. Después se completan hasta 400. Como testimonio del origen de sus habitantes se encuentra en una plaza posterior a la iglesia el rollo jurisdiccional de piedra trasladado de Talavera la Vieja, un hito descontextualizado convertido en monumento de la memoria. figura 6. Rosalejo. Fotografía aérea. Paisajes españoles. Año 1995. figura 7. Rosalejo. Plano de situación. 1956.
151 Urbanismo en los pUeblos de colonización del Valle del TiéTar Pueblonuevo de Miramontes: Agustín Delgado de Robles, 1956, 182 viviendas. Se sitúa en la margen derecha del arroyo de Cardenilla, y el arroyo Alcañizo de mayor caudal, en el que afluye el primero, lindando por el norte con el camino que conduce a Barquilla de Pinares. Se proyecta para 132 viviendas de colonos y 50 viviendas de obreros en el núcleo urbano. Estas previsiones se reflejan asimismo en los edificios institucionales: Iglesia con casa rectoral, cuatro escuelas, cuatro viviendas para maestros, dos Hogares rurales con campo de deportes, Centro Cooperativo, Ayuntamiento con vivienda para el secretario, dispensario médico con vivienda, cuatro locales para artesanías, y local destinado a cinematógrafo, más el cementerio. El arquitecto manifiesta en la memoria del proyecto que ha optado por un trazado ortogonal y la supremacía de la dirección E-o para que gran parte de las construcciones y las viviendas disfruten de la orientación del Mediodía, que es la mejor de estas zonas. Barquilla de Pinares: Agustín Delgado de Robles, 1957, 65 viviendas. El pueblo se ubica en el sector VIII de la zona regable, a 20 km de Talayuela. Se proyectan 51 viviendas de colonos y 20 viviendas de obreros en el núcleo urbano. Se trata por lo tanto de un pueblo pequeño. Los edificios oficiales son la Iglesia, dos escuelas, dos viviendas para maestros, dispensario médico, edificio para administración, Centro Cooperativo y cementerio. Se añade un local para artesanía. Limita al norte con el río Tiétar y arroyo Alcañizo (Fig.9). Tiétar17: Pablo Pintado, 1957, 205 viviendas. Se encuentra a 14 km de Talayuela, ubicado en el sector VIII de la zona regable, al oeste del canal del Rosarito, sobre el camino derivado de Las Carretas a San Marcos inmediatamente al Sur del cruce de este camino con el de Ventas de San Julián. Se planifica con 143 viviendas de colonos 17 Tiétar inicialmente se denominaba Tiétar del Caudillo; un edicto municipal de 2010 lo renombró como Tiétar. figura 8. Pueblonuevo de Miramontes. Fotografía aérea. Paisajes Españoles. Año 1981.
152 María del Mar lozano Bartolozzi y Miguel Centellas soler figura 9. Barquilla de Pinares. Fotografía aérea. Paisajes Españoles. Año 1964. figura 10. Tiétar del Caudillo. Fotografía aérea. Paisajes Españoles. Año 1995.
153 Urbanismo en los pUeblos de colonización del Valle del TiéTar figura 11. Santa María de las Lomas. Fotografía aérea. Paisajes Españoles. Año 1995. figura 12. Valdeíñigos. Fotografía aérea. Paisajes Españoles. Año 1982.
154 María del Mar lozano Bartolozzi y Miguel Centellas soler y 60 viviendas de obreros. Iglesia y casa rectoral; dispensario médico con vivienda; ayuntamiento con vivienda para secretario; cinco escuelas con cinco viviendas para maestros; hogares rurales, masculino y femenino, con campo de deportes, cooperativa, centro y cementerio. Y tres locales para artesanías. Santa María de la Lomas: Rafael Leoz, Joaquín Ruiz Hervás, José Luis íñiguez de onzoño y Antonio Vázquez de Castro, 1957, 85 viviendas. A 4 km de Talayuela, se construye en el sector X y a unos 350 metros de la margen derecha del arroyo de Santa María. Su zona de influencia está delimitada al norte por el río Tiétar, al este con camino de Navalmoral de la Mata a la Barca, al sur con el arroyo de Santa María y quebrada de Valdeobispo y al oeste con arroyo de Santa María y río Tiétar. En el núcleo hay 60 viviendas de colonos y 25 viviendas de obreros. Se instalan 25 huertos familiares. No existen viviendas diseminadas. Los edificios oficiales construidos son: Iglesia, Ayuntamiento, dos escuelas, dos viviendas para maestros, dos viviendas para funcionarios, hogares rurales para la Sección Femenina y Frente de Juventudes, Centro Cooperativo y cementerio. Además una artesanía que al mismo tiempo es bar. También en la memoria se especifica que se han instalado 30 colonos procedentes de Talayuela y el resto procedentes de Talavera la Vieja, por tanto que los primeros corresponden a una instalación normal de colonos y los segundos a parte del pueblo trasladado (se especifican las circunstancias de estos traslados). Valdeíñigos: Manuel Jiménez Varea, 1959, 68 viviendas y con el proyecto de ampliación de Joaquín Pastor, 1970, para diez viviendas más. La ordenación deL PLano. eL eSPacio y La circuLación. HiToS, nodoS y BordeS. La PLaza como eLemenTo eSTrucTuranTe Los pueblos se asientan en terrenos amesetados y llanos. El trazado puede clasificarse en primer lugar según la situación respecto a las vías de comunicación como pueblos tangentes (caso de Valdeíñigos y Pueblonuevo de Miramontes aunque se levanta en «la zona de confluencia de los caminos del Seminejo, Huertos de En Medio y Huertas Arriba), pueblos de cruce (Rosalejo y Barquilla de Pinares en el que además observamos la forma del trazado concebido a ambos lados de la carretera, al haberse construido sobre un antiguo camino, lo que nos remite a un pueblo camino, tipología habitual desde la Edad Media). Y pueblos terminales18 como Tiétar. Es necesario destacar que el INC desarrolló, para su correcto funcionamiento, numerosas «Circulares» en las que se establecían desde los contenidos de los Planes Generales de Colonización hasta, por ejemplo, normas de mecanografiado, pero nunca se indicaron criterios de diseño de ningún tipo, ni urbanísticos ni arquitectónicos. Fueron los arquitectos los que según su modo personal de entender los proyectos aplicaron unos esquemas u otros. Por esta circunstancia puede afirmarse que los pueblos de colonización fueron un gran laboratorio urbanístico y arquitectónico. En el organigrama del INC era el Servicio de Arquitectura el encargado de supervisar los proyectos. Estuvo dirigido desde su creación, en 1939, por el citado arquitecto José Tamés hasta su jubilación en 1975. No había recomendaciones o sugerencias de cómo debían realizarse los trazados urbanísticos. Los Informes emanados desde el citado Servicio son una fuente de información importante para saber cuáles eran los criterios para aprobar los proyectos. En el de San Isidro de Albatera (Alicante, Fernández del Amo, 1953) firmado por el propio Tamés se indica: «Su trazado de ordenación se aparta totalmente de los que hasta ahora han sido norma de este instituto, calles largas y rectas sin cerrar perspectivas, tipos de viviendas repetidas en ambas fachadas y disposición rígida de las filas edificadas» 18 CENTELLAS SoLER, M., RUIz GARCíA, A., y GARCíA-PELLICER LóPEz, P., Los pueblos de colonización en Almería. Arquitectura y desarrollo para una nueva agricultura, Almería, Colegio de Arquitectos de Almería, Instituto de Estudios Almerienses y Fundación Cajamar, 2009, p. 142.
155 Urbanismo en los pUeblos de colonización del Valle del TiéTar De todos modos, algunos textos influyeron notablemente en el desarrollo de los proyectos, entre los que deben destacarse dos artículos del propio Tamés de finales de los años cuarenta: «Disposición de la vivienda en los nuevos regadíos» 19 y «Proceso urbanístico de nuestra colonización interior»20. Contemporáneo a éste último, el arquitecto Alejandro Herrero había publicado un artículo fundamental para los arquitectos que trabajaban en el INC: «Independencia de circulaciones y trazado de poblados» en el que a partir de un detallado análisis de las ventajas de separación del tráfico rodado del peatonal, proponía unos esquemas teóricos de trazados fundamentados en los fondos de saco, con claras referencias a las ciudades-jardín inglesas y a las greenbelts americanas21. Sin lugar a dudas fue este arquitecto, Herrero, el más influyente en el diseño de los pueblos de colonización al escribir en 1955 (en pleno apogeo y actividad colonizadora del INC) el texto: «15 normas para la composición de conjuntos en barriadas de vivienda unifamiliar» entre las que puede resaltarse la primera: «quitemos de las calles, siempre que podamos, el tráfico rodado –inhóspitas calzadas y aceras–, llevándolo por circuitos exteriores» Como consecuencia de ésta, en la segunda y tercera afirma: «Estas calles, ya de peatones, tratémoslas como lugares de estar, de reposo, de paseo, (…) ¿Cómo componer las calles para que sean espacios acogedores, para que sugieran el reposo y la estancia apacible? Por de pronto, huyamos de la calle estrecha formada por dos alineaciones paralelas indefinidas. La calle recta es apropiada para el tránsito, pero no para estar en ella ni para presentarla como modelo de arquitectura. Por el contrario, proyectemos plazoletas, rincones, finales de perspectiva»22. De estos comentarios se deduce uno de los principales criterios con los que fueron proyectados la mayoría de los pueblos: evitar el trazado excesivamente rectilíneo de las calles, lo que se conseguía principalmente de dos modos. Uno consistía en interrumpir la calle con un muro telón de fondo –podía ser fachada de edificio público o vivienda, medianera o pared de cierre de parcela– y el otro realizar un pequeño giro en el vial. Un ejemplo muy evidente lo encontramos en Tiétar donde el trazado se organiza sobre dos mallas ortogonales giradas unos cuantos grados para evitar largos fondos de perspectiva. Para soslayar la prolongación excesiva de las calles se utilizó a veces el recurso de una plaza en la que desembocan cuatro calles sin continuidad, que Sitte denominó «forma de turbina». Era una manera sencilla y elemental de provocar la ruptura de las perspectivas y fue un recurso utilizado parcialmente en Barquilla de Pinares y Tiétar23. El pueblo más característico de este modelo de proyectar es Sacramento (Sevilla, Fernando de Terán, 1965) compuesto a partir de dos grandes espacios peatonales y dos más pequeños con el mismo esquema. En una primera aproximación al trazado de los pueblos puede considerarse que muchos de ellos están formados por una malla de manzanas rectangulares dispuestas de un modo aleatorio. Es el caso de todos los pueblos del Valle del Tiétar, excepto Valdeíñigos donde, sin aparente justificación, emergen una serie de parcelas giradas unos 30º que se prolongan hacia el norte. Es la situación límite de otra forma de componer los trazados: la superposición de dos tramas ortogonales que se encuentran en un amplio espacio público, la denominada plaza del pueblo. Ejemplo de ello puede verse en el Valle del Alagón en La Moheda, Pradochano y Valrío. 19 TAMéS, J., «Disposición de la vivienda en los nuevos regadíos», Revista Agropecuaria, suplemento de Colonización, nº 6, 1947, pp. 18-24. 20 IDEM, «Proceso urbanístico de nuestra colonización interior», Revista Nacional de Arquitectura, nº 83, 1948, pp. 413-424. 21 HERRERo, A., «Independencia de circulaciones y trazado de poblados», Revista Nacional de Arquitectura, nº 81, 1948, pp. 348-358. 22 IDEM, «15 normas para la composición de conjuntos en barriadas de vivienda unifamiliar», Revista Nacional de Arquitectura, nº 168, 1955, pp. 17-28. 23 SITTE, C., «Construcción de ciudades según principios artísticos» recogido por CoLLINS, R. y CoLLINS, C. en Camillo Sitte y el nacimiento del urbanismo moderno, Barcelona, Gustavo Gili, 1980, p. 318.
156 María del Mar lozano Bartolozzi y Miguel Centellas soler figura 13. Esquema de las plantas de los pueblos de colonización del Valle del Tiétar en la provincia de Cáceres (Miguel Centellas Soler).
259 Salud, patrimonio y agua en la cuenca cacereña del tajo El nuEVo balnEario La génesis del nuevo balneario es del año 2001, cuando se presenta ante el Ayuntamiento de Valdastillas un anteproyecto para solicitar la declaración de utilidad pública e interés social, que se concede. En el año 2002 la Comisión de Urbanismo y ordenación del Territorio de Extremadura autoriza la instalación del Balneario. Del año 2003 es la declaración de las aguas como minero medicinales, ya mencionada. Debió comenzar la construcción en la primera mitad del año 2004, pues el proyecto, redactado por el arquitecto José Manuel Sevilla Alonso, está visado en marzo de dicho año y la licencia municipal de obras es del mes de abril siguiente. A pesar de la envergadura del proyecto, el ritmo de edificación debió ser muy elevado, ya que el arquitecto certifica que las obras están concluidas en el mes de octubre del 2005 y el Ayuntamiento expide el Certificado de que el complejo está en condiciones de utilización en el mes de noviembre. La inauguración oficial tuvo lugar en el mes de julio del año 2006. El edificio principal se configura como un solo bloque, aunque con diferenciación clara entre el Balneario, la zona de cocinas, restaurantes y salones y el hotel. El balneario se sitúa sobre el manantial, en el lugar que ocupaban las viejas instalaciones termales. El hotel en el extremo opuesto, ambos con recepciones diferenciadas. La distribución de los 4.600 m² construidos se formulan con un sótano común para balneario, instalaciones varias y hotel, una planta baja similar, una primera para balneario y hotel y una segunda y otra bajo cubierta exclusiva del hotel, con 76 habitaciones. El resto del terreno lo ocupan aparcamientos, carpa de eventos, piscinas de adultos y niños, instalaciones deportivas (petanca, pádel, juegos infantiles) y una laguna, además de jardines y un atractivo encauzamiento de agua. Aunque los cálculos iniciales hablaban de un coste inferior a los 3 millones de euros, en la Resolución de 2005 otorgando la concesión de aprovechamiento del agua minero-medicinal, se indica que el proyecto global balneoterápico más la instalación hotelera, tiene un presupuesto total de 4.861.198 euros32. 32 DoE Nº 101, 30-8-2005.- Resolución de la Dirección General de ordenación Industrial, Energía y Minas de 28 de julio de 2005 por la que se otorga la concesión de aprovechamiento del agua minero-medicinal «Los Baños de la Guarrapa», del término municipal de Valdastillas. figura 14. Valdastillas, Balneario Valle del Jerte. Distribución de las instalaciones termales, hoteleras y de recreo. figura 15. Valdastillas, Balneario Valle del Jerte. zona de paseo, con arboleda y agua.
260 Francisco Manuel sánchez loMba a modo de concLuSioneS Si en el título habíamos incluido los términos salud, patrimonio y agua, justo es que hagamos algunas reflexiones finales. Sobre salud sobran nuevos comentarios, pues ya me he extendido sobre ello, sobre todo al hablar de los cuatro balnearios estudiados, todos en la actualidad con tecnologías punteras para tratamientos terapéuticos, además de los relacionados con la belleza, la relajación o la cosmética. Hemos hablado de las cualidades de las aguas y mencionado muchos otros lugares con baños o manantiales de aguas mineromedicinales. Cierto es que algunos están totalmente abandonados o destruidos, pero en otros muchos casos se sigue trabajando para recuperar la actividad que tuvieron en otros tiempos. Si ahora tenemos siete balnearios a pleno rendimiento, en el horizonte de una década es muy probable que la oferta termal extremeña pueda incluir tres o cuatro instalaciones más. La palabra patrimonio apenas la he utilizado, pero es muy fácil incluirla, si consideramos que los propios balnearios son un importante patrimonio, tanto por sus arquitecturas como por sus aguas. La abundancia de aguas mineromedicinales supone un impresionante patrimonio con grandes posibilidades de explotación. Y no podemos olvidar que la ubicación de estos centros termales se vincula con entornos patrimoniales de primer orden, tanto de carácter monumental, como Hervás, Brozas y Baños de Montemayor, como de carácter natural, en el que se inscriben los anteriores y el de Valdastillas, en una de las comarcas más bellas de Extremadura. El cuadro de inversiones, extraído del libro «Turismo y Cultura» ya citado, permite hacerse una idea de las grandísimas inversiones que se han tenido que afrontar, por parte de la administración y por parte de los particulares. Pero están dando sus frutos y lo que era una actividad casi marginal hace 20 años es ahora uno de los referentes turísticos más atractivos de la región. figura 16. Cuadro económico de Inversiones en Balnearios. De SáNCHEz LoMBA, F., RoBADo qUIRóS, A., Cultura y Turismo, Col. «Extremadura. Más de 20 años de progreso con Europa», Junta de Extremadura, Mérida, 2010, Vol. 3, p. 59.
Patrimonio vinculado con el agua Sección segunda:
263 Resumen: Desde la Antigüedad, los dos criterios primordiales para fundar una ciudad fueron la bondad del aire y la cantidad y calidad de agua potable disponible en el sitio, pues de ambos factores dependía la subsistencia de la población, su abastecimiento y, en última instancia, su prosperidad y desarrollo. Durante la Edad Moderna las ciudades de Toledo y Madrid adquirieron un fuerte protagonismo por el asentamiento de la corte, que terminó fijando su residencia en Madrid en 1561. La captación, distribución y uso correcto del agua potable se convirtió, en ambas urbes, en un asunto de Estado. En el texto se presentan las circunstancias de cada caso y se analizan las singularidades de Toledo, circundada por el caudaloso río Tajo, y de Madrid, bañada por el «menguado» Manzanares. PalabRas clave: Madrid; Toledo; Tajo; Manzanares; Ingeniería hidráulica; Viaje de agua; Abastecimiento de agua; Vida cotidiana; Aljibe; Aguador; Saneamiento urbano; Edad Moderna. Toledo and madRid: sysTems of caPTaTion and use of waTeR foR The domesTic seRvice in The modeRn aGe absTRacT: Since Antiquity, the two main criteria that were taken into account at the foundation of a city were the goodness of the air and the quantity and quality of drinking water available on site, since the subsistence of the population depended on these two factors: its supply and, finally, its prosperity and development. During Modern Age, the cities of Toledo and Madrid acquired a strong protagonism, as a consequence of the Court's settlement, when it finally determined his residence in Madrid in 1561. The captation, distribution and correct use of drinking water became, in both cities, a matter of State. The circumstances of each case are presented in the text while there is an extensive analysis of Toledo's particularities: a city surrounded by the mighty Tajo river vs. Madrid, bathed by the "shrink" Manzanares. Key woRds: Madrid; Toledo; Tajo; Manzanares; Hydraulic engineering; Water travel; Water supply; Domestic life; Water tank; Water-carrier; Urban sanitation; Modern Age. Beatriz BLaSco eSquiViaS Universidad Complutense de Madrid Toledo y madrid: Sistemas de captación y uso del agua para servicio doméstico en la edad moderna
264 Beatriz Blasco esquivias El Tajo ha configurado el paisaje de la ciudad de Toledo y ha determinado también su devenir histórico, siendo uno de los elementos decisivos para el establecimiento o fundación de la ciudad y para su moderna «refundación» en época de Carlos V, cuando alojó a la corte y se convirtió de facto en ciudad imperial por excelencia. El río Tajo a su paso por Toledo abraza la ciudad formando un amplio meandro –conocido con el nombre de «Torno del Tajo»–, que convierte a la ciudad en una península rodeada de agua por todos sus flancos excepto por el norte. No concebimos la imagen de Toledo sin el abrazo del Tajo, que inspiró a grandes pintores como El Greco. Sin embargo, sus aguas no siempre fueron cristalinas y su caudal no fue siempre regular, alternándose grandes crecidas con pertinaces sequías, que dejaban una imagen desolada del río y que continuaron produciéndose hasta su canalización en el siglo XIX. figura 1. El Greco, Vista de Toledo, ca. 1604-1614. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.
265 Toledo y Madrid: SiSTeMaS de capTación y uSo del agua para Servicio doMéSTico en la edad Moderna A todo ello hay que añadir las dificultades que imponía la topografía para el aprovechamiento del agua fluvial en la ciudad, debiendo salvar el desnivel de casi cien metros que separaba el río de la urbe. Para lograrlo, en 1568 el Ayuntamiento de Toledo encargó al ingeniero Juanelo Turriano una máquina hidráulica, que conseguiría llevar el agua del Tajo hasta el Alcázar. Basado en el uso de la propia energía hidráulica del río, la máquina de Juanelo constaba de gran cantidad de «cucharas» o «brazos de madera», engranados de modo ingenioso, que se iban pasando el agua los unos a los otros, en altura creciente, de tal manera que podía elevar gran cantidad de agua salvando el desnivel. La primera de las máquinas abastecía únicamente de agua potable al Alcázar, así que en 1581 el Ayuntamiento hizo construir a Turriano otro mecanismo nuevo, adosado al anterior, para suministrar agua a la población. Durante 70 años, el ingenio abasteció de agua la ciudad y caracterizó su fisonomía, hasta su desmantelamiento en 1639 y su definitiva demolición en 18681. eL aBaSTecimienTo de agua PoTaBLe en ToLedo duranTe La edad moderna Hasta bien entrado el siglo XIX, en muchas ciudades españolas el agua necesaria para la vida diaria se captaba en el río. De acuerdo con su procedencia, había varios tipos de este líquido esencial que tenía también diversos usos dentro de la casa: el más perentorio y necesario para la vida del ser humano es el consumo directo, que exige una determinada pureza y calidad; por esta razón se desechaban para beber las aguas pluviales (debido a su composición química), las salobres y todas las que resultaban demasiado pesadas para el organismo y para el gusto, así como las insalubres, aunque fuesen de río. Las ciudades fueron grandes consumidoras de agua, necesaria no sólo para beber sino también para guisar, para lavar o para determinadas tareas como la construcción, que exigía enormes cantidades de este líquido elemento. Algunas urbes afortunadas disponían de un río caudaloso, aunque no siempre resultaba posible utilizar sus aguas para abastecer a la población. Así sucedió en Valladolid, donde las crecidas aguas del Pisuerga demostraron en varias ocasiones ser nocivas para la salud y exigieron a la ciudad una importante obra de ingeniería para traer el agua desde unos manantiales alejados y seguros. otro ejemplo característico lo proporciona el Tajo a su paso por Toledo, ya que la tremenda hoz del río dificultó hasta lo imposible la canalización del agua hasta las casas de la ciudad, ubicada en lo alto; durante la Edad Moderna, la captación directa de agua desde el Tajo quedó restringida a los pobres (que no tenían otro remedio) y a los aguadores, que la tomaban en lugares señalados y acotados, cerca de donde las lavanderas hacían su trabajo. Simultáneamente al acarreo desde el río o desde los manantiales próximos a la ciudad, el abastecimiento de agua potable en Toledo desde la Edad Media hasta el siglo XIX se hizo mediante la recogida de agua en aljibes. Estos solían ubicarse debajo del patio común y se rellenaban con agua pluvial, con una corriente de agua subterránea o bien con agua acarreada a mano desde el río, desde una fuente cercana o desde un manantial. Si el acuífero no era potable, como sucedía a menudo en Toledo, el agua de pozo que abastecía estos surtidores se destinaba a usos secundarios como la limpieza doméstica o urbana, mientras que el agua acarreada desde el río o desde acuíferos potables, se depuraba para su consumo directo en la cocina y en la mesa. En cualquier caso, el almacenamiento durante varios meses en estos depósitos facilitaba un consumo regular de agua potable o higiénica (según su procedencia), que se extraía mediante pozos ubicados en la cocina, cuando la había, o más frecuentemente en los patios comunitarios2. Prácticamente, todas las casas toledanas disponían de uno o incluso dos aljibes: uno para conservación de agua potable y otro para agua sanitaria de uso doméstico y, aunque su aumento se resintió desde el traslado de la Corte a Madrid, en 1561, siguieron utilizándose con normalidad hasta bien entrado el siglo XIX. 1 Proyecto de Investigación UCM-MCI Los lugares del Arte. Del taller del artista al espacio expandido en la sala de exposición (Reg. HAR2010-19406). BERMEJo HERRERo, M.; GoNzáLEz CoNDE, L.; DEL Río CIDoNCHA, M. G.; y MARTíNEz PALACIoS, J., «Torriani’s mechanical device for carrying water to Toledo», Ingeniería Hidráulica en México 23 (2), APR-JUN, 2008, pp. 33-44. Texto en castellano, «Reconstrucción virtual del artificio de Juanelo Turriano para elevar el agua del río Tajo a Toledo», en Fundación Juanelo Turriano, http://www.juaneloturriano.com/actividades/index.php?e=61 (consultado: 08/12/2013). 2 MACíAS, J. M. y SEGURA, R. (coord.), Historia del abastecimiento y usos del agua en la ciudad de Toledo, Madrid, Confederación Hidrográfica del Tajo, 1999, pp. 73-76.
266 Beatriz Blasco esquivias De su extraordinaria popularidad en Toledo nos da buena cuenta don Luis Hurtado de Toledo en las Relaciones de Felipe II, donde dice: «Pero hay por artificio humano, muchas cisternas de aguas de las lluvias, que por ser tan bien tejadas las casas y los patios ladrillados es limpísima, y no hay casa de patio sin un pozo o cisterna que recoja la dicha agua, ya hay muy pocas casas sin aljibes muy capaces, que en tiempos saludables son henchidos del agua del Tajo, las quales en verano por ser profundos sobre piedra son frijidísimos»3. Mucho tiempo después, y refiriéndose a la ciudad de Cádiz y a los problemas que padecían aquí sus habitantes para abastecerse de agua potable, el geógrafo, humanista y explorador alemán Alexander von Humboldt describía así las ventajas de los aljibes o cisternas, que podemos extrapolar al caso de Toledo: «Todas las provisiones llegan de afuera, incluso el agua dulce. Pero casi todas las casas tienen sus cisternas. En los tejados se recoge el agua de lluvia que va a parar a un depósito que se ha practicado debajo del patio, normalmente cubierto con azulejos. El agua se saca de los pozos que se han dispuesto a este efecto. En la mayoría de los casos, la cisterna contiene agua para todo el año y el agua sigue siendo buena. Para filtrarla se le hace pasar por una especie de piedra porosa, la mejor de la cual viene de las Canarias»4. quienes no disponían en sus casas de aljibes y de pozos o quienes querían evitarse el esfuerzo de acarrear el agua desde el río para llenar los depósitos domésticos, debían recurrir para su abastecimiento a la venta ambulante de agua, que estaba a cargo de los aguadores o azacanes. Su oficio, muy difundido en todas las ciudades y regulado estrictamente mediante ordenanzas, consistía en coger agua de las fuentes o en sacarla del río –en lugares señalados por las autoridades, previamente depurada y filtrada con arenas– y proceder a su venta a domicilio o por la calle, ya sea voceando su paso en la ciudad o bien concertando con el usuario un servicio permanente de suministro, respetando siempre los precios oficiales para garantizar el abastecimiento y evitar abusos. Así, en las ordenanzas de Toledo de 1590 se fijaron la calidad y la cabida de los cántaros de los aguadores, que debían sujetarse claramente a una capacidad y unas marcas fijadas por el concejo5. De la modestia del oficio nos advierte el significado de la voz «azacán» en el Diccionario de la Real Academia Española, cuya primera acepción es un adjetivo con el que se califica al «Que se ocupa en trabajos humildes y penosos», mientras que la segunda es propiamente un sustantivo con el significado de «Aguador (hombre que transporta o vende agua)». La imagen más universal del aguador la fijó en nuestras retinas el genial Diego Velázquez con su famoso cuadro «El aguador de Sevilla», que nos advierte al mismo tiempo sobre la popularidad de este oficio en las ciudades españolas y la forma en que se proveían de agua nuestros antepasados para consumo doméstico. Los pobres, como ya se ha dicho, no podían permitirse este servicio y debían ir ellos mismos hasta el río para sacar directamente el agua, aunque sin las precauciones legales que protegían a los aguadores, sino venciendo las dificultades y riesgos que entrañaba bajar hasta la orilla, sortear la fuerza del caudal y acarrear el agua hasta la vivienda. Aún siendo ésta de gran calidad, su consumo era síntoma de pobreza, tal y como confirma Lázaro de Tormes cuando admite que en su casa se bebía agua del río6. Todavía en 1849 Pascual Madoz declaraba en su famoso Diccionario lo siguiente: 3 VIñAS, C. y PAz, R., Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España hechas por iniciativa de Felipe II. Reino de Toledo, Madrid, vol. 3, 1951-1963, p. 498. Citado por DíEz DEL CoRRAL GARNICA, R., Arquitectura y mecenazgo. La imagen de Toledo en el Renacimiento, Madrid, Alianza, 1987, p. 104. 4 HUMBoLDT, W. V., Diario del viaje a España, 1799-1800, edición y traducción de M. A. Vega, Madrid, Cátedra, 1998, p. 178. Citado en SAAVEDRA, P. y SoBRADo, H., El Siglo de las Luces. Cultura y vida cotidiana, Madrid, Síntesis, 1998, p. 281. 5 MACíAS y SEGURA, op. cit., 1999, p. 99. 6 Ibídem, p. 103. Según nos informan los autores, los aguadores desaparecieron de Toledo en 1947, con la construcción del embalse de Torcón, p. 104.
267 Toledo y Madrid: SiSTeMaS de capTación y uSo del agua para Servicio doMéSTico en la edad Moderna «La mayor parte del vecindario [de Toledo] hace uso del agua del río Tajo, que es saludable y de buen beber, depositándola en los aljibes que tienen las casas, los cuales se llenan en febrero o marzo, y permanece todo el año incorrupta y cristalina… varios vecinos llenan sus aljibes de estas fuentes, con preferencia a las aguas del río: hay también dentro de la ciudad tres pozos en las plazuelas de Barrionuevo, San Salvador y Pozo Amargo, todos salobres, cuyas aguas sirven para los usos domésticos»7. agua Para uSo Higiénico o SaniTario en ToLedo duranTe La edad moderna Uno de estos usos, de enorme trascendencia para el ornato de la ciudad y la salud de sus habitantes, era el higiénico o sanitario: Las aguas procedentes de acuíferos no potables o las pluviales recogidas en aljibes o albercas se usaban no sólo para realizar la limpieza doméstica sino también para facilitar el licuado y arrastre de las inmundicias corporales que se evacuaban del exterior de la vivienda mediante caños y se arrojaban a las alcantarillas. Así como el emplazamiento de Toledo y su topografía entorpecieron su abastecimiento hídrico para consumo (por la dificultad de subir el agua desde el cauce del río hasta la ciudad), las acusadas pendientes de sus calles y el efecto que la gravedad ejercía sobre ellas facilitó la existencia de un buen sistema de eliminación de residuos. Desde la época romana, Toledo contó con una eficaz red de alcantarillado, organizada en torno a unas alcantarillas o conducciones principales, denominadas «madres», que desaguaban en el río y en las que desembocaban a su vez los «caños» o conducciones menores procedentes de las casas; las que disponían de letrina o necesaria podían arrojar sus residuos orgánicos directamente por los caños, impulsándolos con chorros de agua no potable para facilitar su tránsito por las tuberías. Los que no disponían de letrinas en sus casas podían usar las que estaban disponibles en los baños comunes y las alcaicerías y todos, unos y otros, tenían obligación de prevenir los atrancos de las cañerías arrojando agua en los conductos, cuyo mantenimiento y reparación era competencia del Ayuntamiento. El sistema, renovado en diversas ocasiones y perfeccionado mediante la sucesiva instalación de letrinas o «necesarias» en las casas particulares, siguió vigente en Toledo durante toda la Edad Moderna8. Además de facilitar el arrastre de las inmundicias corporales y los residuos orgánicos que se producían a diario dentro de las casas y en la vía pública, el Tajo procuró también a sus vecinos agua para lavar sus ropas sucias, ofreciendo sus orillas un lugar adecuado para que las lavanderas realizasen su trabajo, muy cerca (río abajo) de los lugares acotados para uso de los aguadores. ocasionalmente, Toledo contó con lavaderos dentro del recinto urbano, siendo uno de los más notorios el de la fuente de la Plaza del Colegio de Infantes, sobre el antiguo emplazamiento de los Baños árabes del Cenizal. Acerca de la denominación de estos baños y su etimología, el cronista Francisco de Pisa explicaba lo siguiente en 1605: «se lavaban los paños con el agua de la fuente: y de los fuegos que se encendían para hacer colada, dejaban hecho un cenizar, de donde se tomó la fuente y barrio»9. Durante la Edad Moderna las cenizas fueron de gran utilidad en las casas, hasta el punto que se comerciaba con ellas. En Toledo, como en otras ciudades españolas, se producía ceniza en el interior de las viviendas para alimentar los braseros, un sistema eficaz y económico de calefacción, que era muy apreciado entre los usuarios ya que procuraba un calor más suave y uniforme que las costosas y potentes chimeneas. éstas utilizaban como materia de combustión la leña seca o el carbón, que durante su proceso de incineración producían consecutivamente brasas y cenizas, imprescindibles ambas para alimentar los braseros o recipientes redondos, metálicos y poco profundos donde se tenía la lumbre o brasa, es decir, el carbón o la madera «cuando está toda calada de fuego y roja», en feliz definición de Sebastián de Covarrubias para expresar el estado de incandescencia que alcanza la 7 Ibídem, p. 96. 8 Ibídem, pp. 87-89. 9 DE PISA, F., Descripción de la Imperial ciudad de Toledo, Toledo, 2 vols., 1605 (edición facsimilar, Toledo, 1974), fol. 15r. Citado por MACíAS y SEGURA, op. cit., 1999, p. 113.
268 Beatriz Blasco esquivias materia combustible calentada al fuego. Una vez consumidas, las brasas se convertían en ceniza, un polvo fino de color gris que servía para tapar la lumbre del brasero a fin de ralentizar su combustión, evitar la difusión de gases tóxicos del carbón y prolongar la emisión de calor. Además, la ceniza tenía un papel fundamental en la higiene doméstica ya que se utilizaba, entre otras cosas, para hacer la colada: una operación destinada a blanquear la ropa ya lavada mediante la lejía que se obtenía cociendo y colando la ceniza con agua, operación que le otorgaba unas propiedades blanqueadoras similares a la lejía y, por ello mismo, muy apreciadas en el mantenimiento de la ropa blanca10. eL rÍo manzanareS, emBLema de madrid duranTe La edad moderna Antítesis del caudaloso río Tajo, el Manzanares no resiste a primera vista una comparación con su hermano mayor, del que es tributario a través del río Jarama. Así como el Tajo abraza la ciudad de Toledo y configura su paisaje, también el Manzanares dibuja y caracteriza el perfil de la Villa de Madrid, aunque sólo discurre tangencialmente a la ciudad por su occidente, generando una profunda vaguada que hizo posible el origen defensivo de Madrid en el siglo IX y condicionó también la decisión de Felipe II de asentar aquí la Corte en 1561. Desde entonces, el río se convirtió en un emblema de la ciudad y su imagen (agrandada por los pintores del rey) caracterizó la iconografía oficial de la Villa y Corte, que siempre prefirió retratarse desde su entrada por el camino de Segovia, con el puente homónimo en primer término y el imponente Alcázar Real como telón de fondo, en una posición dominante y ventajosa sobre el ameno balcón del Manzanares11. figura 2. Anónimo, Vista de Madrid desde la salida del puente de Segovia con toros desmandados, 1550-1560. Madrid, Museo de Historia de Madrid. 10 BLASCo ESqUIVIAS, B., «Los espacios de la necesidad: alimentación, higiene y descanso nocturno», en BLASCo ESqUIVIAS, B. (dir.), La casa. Evolución del espacio doméstico en España (2 tomos), Madrid, t. I, 2006, p. 69. 11 La cuenca del exiguo Manzanares nunca fue suficiente para la navegación, pese al proyecto de Felipe II de incrementar su caudal y hacerlo navegable hasta Lisboa, a través del Tajo. FERNáNDEz TALAYA, M. T., «El canal del Manzanares. Un canal de navegación en el Madrid de Carlos III», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XLVI (2006), pp. 521-546.
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