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El mecenazgo artístico en las Catedrales de Coria y Plasencia

García Mogollón, Florencio Javier; Mendez Hernan, Vicente

Abstract

El texto analiza el mecenazgo artístico en las catedrales de Coria y Plasencia entre los siglos XVI y XVIII, destacando la importancia de obispos, cabildos y nobleza en la financiación y promoción de obras arquitectónicas y suntuarias. En la catedral de Coria, el mecenazgo se centró en la ampliación, consolidación y embellecimiento del edificio, con la intervención de numerosos maestros canteros y escultores. Se subraya el papel decisivo de los prelados en la sillería, rejas, retablos, el muro de contención hacia el Alagón, y la culminación de la torre y el retablo mayor, así como en la donación de piezas litúrgicas, platería y textiles. En Plasencia, el estudio muestra cómo la nueva catedral, aunque inacabada, se convirtió en un espacio privilegiado para el barroco, donde los obispos —a menudo de familias influyentes— actuaron como principales comitentes. La riqueza económica de la diócesis permitió atraer a arquitectos y artistas de relevancia y desplegar un ambicioso programa decorativo. En conjunto, el texto destaca la estrecha relación entre poder eclesiástico, identidad institucional y promoción artística.

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Las CATED RALES ES PAÑ O LAS Del BARROCO a los HISTORICISMOS Germán Ramallo Asensio (Ed.) UNIVERSIDAD DE MURCIA GARCÍA MOGOLLÓN, F.J. y MÉNDEZ HERNÁN, Vicente (2003): “El mecenazgo artístico en las Catedrales de Coria y Plasencia”, en RAMALLO ASENSIO, Germán (Ed.): Las Catedrales Españolas. Del Barroco a los Historicismos. Murcia: Universidad de Murcia, pp. 675-717. DOI: 10.5281/zenodo.17477998 EL MECEI,{AZGO ARTISTICO EN IAS CATFNN¿LNS DE CORIAY PIASENAA * Florencio.|avier Garcia Mogollón y Vicente Méndez Hernán Universidad de Extremadura Trataremos de resumir en esta ponencia algunas cuestiones puntuales referidas al mecenzvgo artístico en las catedrales de Coria y Plasencia durante el espacio temporal marcado en el presente Congreso. Estimamos se trata de un trab{o absolutamente novedoso, pues, al margen de la imprescindible utilización de bibliografía, tanto el enfoque como las aportaciones documentales de primera mano son inéditos. I. I.A, CATEDRAL DE CORIA a. Lrtroducción En lo que se refiere a la catedral de Coria contamos ya con amplios trab{os que se refieren a los diversos aspectos de la misma en su conjunto: arquitectura, rejas, retablos, sillería coral, platería l, pero nunca hasta ahora se había abordado de manera monográfica la cuestión del patrocinio artístico, llevado a cabo fundamentalmente por los obispos, pero también por aþnos miembros del cabildo, por el duque de Alba, marqués de Coria, e incluso por personas anónimas. El actual edificio catedralicio cauriense, góticorenacentista con añadidos barrocos, se construþ desde el año 1496 sobre el primitivo, iniciado en el siglo (1) Consúltese GARCIA MOC'OLLON, Florencio-Javier. La orfebrería d¿ la dióc¿sis d¿ Coria (Siglas XIil-nX) (Cáceres, Uex, 1987); íDEM, Mrutt o d¿ þtntiría, , onmmentos d¿ tn catedral d¿ C-urif, (Cáceres, Diputación Provincial, 198Ð; ÍDEM, La þortnda princiþat dc Iø cat¿dral d¿ C-oria. him¿ra aþucimncian a su estudio iconagnif.cq en "Cuadernos de Arte e lconografía" (Madrid, Fundación Universitaria Española, 1989), pags. 31&331; ÍDEM, La Cat¿dratd¿ C,orin. Historia itzFey Cul.Íura. Patrimønio Artísticol dncumznnt(Coia,Adesvat, 1996) ; ÍDEM, La ü,tedral d¿ hria. Arún dc Historia y Fe (León, Edilesa 1999); ÍDEM y FTJENTES CABALLERO, JA., III Mu¿stra d¿ ln cat¿drøl d¿ Corin Esculluras, þnhnas, dibujos, docummtos y libros (Cáceres, Diputación Provincial, 1988). ÍDEM y pfÉNnnZ HERNÁN, YrcerrTe, Fral José d¿ In Santísimn Tänid.ad: los retabln ful antigun conamto d¿ kx trinitarios d¿ Heruás (Afueres) y su relacì.ón con el d¿ lø capilla dz los Malùnndø it¿ In cated,ral d¿ Coria, en 1.{orba-Arte", XVII (Cáceres, UEX, L997). Vid., ør¿¿z¿, ESCOBAR PRIETO, Eugenio, La catedral d¿ C.øria, en T.evista de Extremadura", Tn V nn XLII (f903), págs. 19&203; MEI-DA ALINARI,José Ramón, Cató.bgo Murummtat d¿ Bþenn hwincin it¿ Ctfuzres (Madrid, 1924),ll; MARTÑ GIL, Tomás, Hi¿rros artísticos d¿ln, catedrald¿ hrin,en "Arte Español", XV (Madrid, 194445), pp. 134148; ORTÍ BELMONTE, Mþel Ángel, Episcoþotngio cøurízræe (Cáceres, Diputación Provincial, 1959); MARTÍNEZ VÁúQUEZ, Faustino, EI tsnsr¡tþto dz Lisboa y la cat¿drat d¿ C,aria Alicisitud¿s d¿t CebiØn). 17551759 (Cona,7999). 675 El ¡¡rc¡ru¡zeo ¡nrísrrco EN LAs cATEDRAIes oE ContR v Pnserucl¡ XIII, y aprovechando parte de sus muros. Intervinieron en él destacados maes. tros, como Martín y Bartolnmé d,e Solfuzano, Bartobmé de Pelayos, Sebastiã'n dc Lasarte, su homónimo hljo, Martín d¿ Lø,ss,rte (hermano de Sebastián padre), Mich¿l d¿ Villaneal, Esteban dt Lazcano, Pedro d¿ Ybana -maestro mayor que sustituþ a Lazcano, tras su fallecimiento, desde finales del año 1647-, Francisco Hemán'dez, Juan dc Vi.llaneal, Juan Braao, Juan dnl Ri,bero Rndø, Dizgo Gonzâln y Juo'rt Balbãs, entre otros. Destaquemos también la intervención de Manuel d¿ Lørva y Chuniguna en el remate de la torre entre los años 7733 y 1740. Incluso informaron sobre las obras de la catedral, con problemas de estabilidad desde sus inicios, otros importantes arquitectos, como es el caso de Francisco Gonzã,|¿z (1506), Pedro d¿ La;rvea (7ú06),Juan d¿ A\naa (1530), Martín d¿ lø Ordieta (1534), fray Martín de Santiago (1536), Rodrig GiI d¿ Hontañún, Hemá,n Ruiz (16ÚI) y Andrés García d'e Quiñ,ones, éste tras el tremendo terremoto de 1755. Por supuesto que el impulso fundamental de las obras lo llevaron adelante los canónigos presididos por el deán, pero también los obispos destacaron por su amor a la catedral colaborando de diversas formas en sus obras, según veremos, b. Antecedentes La intención de este congreso es analizar el complejo devenir artístico de las catedrales españolas desde los años finales del siglo XVI, haciendo fundamental hincapié en el barroco. Pero no se entenderían determinadas cuestiones si no partiéramos de unos precedentes. Desde la Baja Edad Media tenemos noticias documentales de la intervención de los obispos en las obras de enriquecimiento artístico del edificio catedralicio cauriense. En ese sentido conocemos que el prelado fray Garcia de Castronuño, en 1412, aplicó determinados derechos de portazgos que el cabildo tenía para construir el altar d¿ San Pedro Martiren la capilla "dorada", que estaba junto al claustro primitivo y que también utilizaba el cabildo para sus reuniones. Y otra obra importante en la que participaron los prelados a comienzos de la Edad Modernafue el gótico claustroacital, distinto del anteriormente citado y construido en la segunda mitad del siglo )Õ/ por el impulso de los obispos Alonso Enríquez de Mendoza 2 (744+7455) ¡ sobre todo, Íñigo Manrique de Lara (I4Ú7147ú). Certifican esas actuaciones los escudos de ambos prelados inscritos en las claves de las bóvedas de sus crujías. En este caso se contó también con la colabo ración de la Orden Militar de Alcántara y de su Maestre Gutierre de Sotomayo¡ (2) Enríquez de Mendoza también amplió el palacio episcopal de Cáceres, como indica la gótica portada lateral, abierta a la calle del Arco de la Estrella y timbrada con su escudo. 676 Florencio Javier García Mogollón - Vicente Méndez Hern,ín quien el 20 de febrero de 1453, cuando las obras del citado claustro estaban sin duda en todo su apogeo, autorizó a que determinadas limosnas recogidas en los pueblos de sujurisdicción se destinaran a suftagar los gastos de las obras catedralicias g, ya que el cabildo tenía problemas económicos para poderlas pagar por sí mismo. Impulsaron ømbién los obispos las obras de la catedral inyectando importantes sumas de dinero a las casi siempre depauperadas arcas del cabildo. Así, el obispo electo Carlos de Lalaing (7ú2U7627), de noble cuna flamenca, aplicó en el año 7ú24 noøbles sumas de dinero procedentes de sus rentas (más de 200.000 maravedises), recogidas en diversos lugares de la diócesis para continuar las obras del edificio catedralicio +. Y don Íñigo López de Mendoza y Zitiúga (1528) entregó al cabildo para obras otros 1.000 ducados según su testamento de 1535 5. Desde luego los obispos caurienses contribuyeron asimismo muy generosamente al enriquecimiento artístico de la catedral. Buen ejemplo de lo que deci. mos es la espléndida sillcría cmal sibien impulsó sus obras inicialmente el obispo Vasco Rodríguez de Rivera (1487-1488), se terminó el núcleo fundamental de la sillería en el año 1489 bajo el pontificado de don Pedro Ximénez de Préxamo (1439-1495), que dejó ømbién a la catedral lajoya de su sepulcro (1495), obra del escultor Copín fu Holnnda, de los arquitectos Gonzala Ariasy Martín d¿ Sol.nrzano y del rejero Juan Franús autor de un relicario hoy desaparecido 0. Q"o^ por la razón de haberse iniciado y terminado, en lo esencial, la ciøda sillería durante el pontificado de dos prelados diferentes, está sin labrar el escudo que hay en el res" paldo del sillón episcopal, seguramente dispuesto inicialmente para recibir las armas de Rodríguez de Rivera. Pero lo cierto es que la sillería del coro no se terminó hasta el año 1514, cuando el enøllador de Ledesma, Martín dc þala', aña' dió más sitiales con la colaboración personal del obispoJuan de Ortega Bravo de Laguna 7. Precisamente este mismo prelado hizo posible larealuaciôn de la sober- (3) Yello a pesar de las continuas disputås que hubo entre el obispado de Coria y la Orden de Alcánta¡a, a causa de la teórica doble jurisdicción a que estaban sometidas muchas localidades del obispado. Vld., AC.C., leg. 77. (4) ORTÍ BELMONTE, Miguel Ángel, Eþßcoþotngro..., o. c., pâg. 87. (5) ORTÍ BELMONTE, MþelÁngel, Eþi,scoþolngio..., o.a, pág.89. (6) También donó Préxamo a la catedral un rico báculo, perdido, ornado con topacios, zafiros, amatistas y aljófares, un portapaz grande con un Cahario (también perdido, AC.C., leg. 75 inventario de 1553, fols. 47) y su interesante edición abreviada del iFlorehrmo de "El Tostado", comentarios del citado obispo de Ávila sobre el Evangelio de San Mateo. La edición de Préxamo, en dos volúmenes, fue compuesta en Sevilla en 1491 por los impresores alemanes Pedro de Colonia yJuan Pegniezer de Nuremberg: actualmente los valiosos volúmenes -al primero le faltan las páginas inicialer se conserv¿n en el museo de la catedral. (7)AC.C., leg. 171 (4),enelcontratode30dejuliodelSl4firmadoporMartíndcAyalnparaterminar la sillería se afirma que el Obispo donJuan de Ortega "le da e fa de dar la madera que es menester Para las dichas sillas...". 677 EL ¡vrc¡¡t¡zco Rnrislco EN LAs cATEDRALes or Cont¡ v Pns¡t'lcln bia reja que cierra'el espacio coral, obra concertada en 1508 con el maestro rejero de Burgo de Osma (Soria), después residente en Ágreda, Hugon d¿ Santa Útsula o Hugo d¿ RnÂ, alias Unón, que la terminó en 1514. Debido a esa circunstancia preside la reja el escudo del obispo Ortega, que era natural de Berlanga (Soria), razón por la que quizá contratô atal artista. También el obispo Ortega contribuyó al enriquecimiento del tesoro catedralicio, mediante la donación en el año 1512 de plata para que el orive de Plasencia Gonzalo Manzano hiciese una lámpara, con sus armas y letrero, que en 1553 aún lucía en la capilla mayor; además este prelado regaló otros objetos el 8 de diciembre de 1516, como dos grandes bandejas de plata con su escudo 8. Ytambién debieron de impulsar extraordinariamente los obispos de Coria la construcción de la reja dc la caþlla mq)or, obra trazada en 1528 por el maestro Hilario Franaîs, realizada hasta su muerte en 1534 por el ciødo Hugón d¿ Santa, Ûtsula o Hugo d¿ Ras, øIiøs (In6n,y terminada en 1538 -tras la tasación de la obra de hierro por el maestro Lirnosín (1ú37) y de la policromía (1538) por los "maes. tros de faser rexas" Lormzo d¿ Auiln y Juøn García y el pintor Francisco d¿ ln, Hmnosæ, por el taller de Børtolnn'¿é d" JoÁn, el excelso rejero de nuestro renacimiento que hizo las rejas de la Capilla Real de Granada. Nos consta la colaboración económica en tan gigantesca obra (de cuarenta y cinco pies de altura) del Duque de Alba, Marqués de Coria, ya que el cabildo consintió que sus armas campearan en ella y además hay algunos datos al respecto en la documentación examinadas. Incluso cuando la reja, por su excesiva altura y también por el desplome del edificio, se encontraba en sinración peligrosa en la década de 1640, el duque envió al ingeniero militar pad,reJua,n Carlns Falla desde Ciudad Rodrigo, para repararla con el presupuesto que fuere necesario lo. También el Duque de Alba impulsó con su mecenazgo la construcción de la torre nueva catedralicia desde el año 153411. Yno podemos olvidar aquí las intervenciones de los canónþs en importantes obras o dependencias de la catedral. Es el caso del capitular Hernando Alonso de Amusco (t 1493), canónigo y bachiller en decretos y miembro de la ilustre familia de los Manrique de Lara, que fundó afinales del siglo K/la actual capilla de San Pedro de Alcántara y cuyo escudo preside la reja de entrada; dicha capi. (8) ORTÍ BELMONTE, Miguel Ángel, Efucoþologr.o..., 0.c., pág..82. Vi¿, AC.C., cuentas de fábrica de 1512, y leg. 75, Libro d¿ uisir¿s... fols. ¡t7. (9) AC.C., legajolT2 (3), cabildo del 2 de junio de 1529: se habla de unos maravedís (no se cita la cifra) que el Duque de Alba mandó pagar "..,para en ayuda de haçer larexa parala capilla mayor...".Asimismo en el contrato otorgado por el maestro Ursón el 27 de julio de 1528 para la ejecución de la reja se menciona la ayuda del Duque de Alba. (10) A"C.C., leg. 361, carta del Duque de Alba sobre el estado de la reja de la capilla mayor y ofreciendo su a¡rda, firmada en Ciudad Rodrigo el 25 de junio de 1642. (11) AC.C., leg. 172 (5), cabildo del l2 de marzo de 1534: manifiestan los canónigos que el duque estaba de acuerdo en a¡rdar para "acabar de faser la torre nueua". 678 Florencio Javier García Mogollón - Vicente Ménd,ez Hem,ín lla, modificada después, tras el hundimiento de 1563, con proyectosde Rad'rigo Gil d¿ Hontañ,óny Ped,ro deYbarra, contiene el sepulcro de dicho personaje, exquisita obra, desgraciadamente muy deteriorada, de los tiempos finales del gótico rt. El también canónigo Rodrigo de Valencia colocó un retablo en su capilla para mayor ornato de la catedral: estaba en el muro de la epístola, por debajo de la capilla de San Pedro de Alcántara, en una hornacina aún presidida por su escudo; la pieza fundamental del retablo era un tríptico -conservado actualmente en el museo catedraliciocon La Anunciación, acompañada de la figura orante del canónþ, y las efigies laterales de San Francisco de Asís y SanJerónimo: lo realizó el pintor At *o Cañetel3. Incluso personas particulares impulsaron la realizaciôn de otras destacadas capillas. Por ejemplo,la capilla de los Maldonado, dispuesta b{o la torre nueva, se fundó en 1348 por el escribano mayor Alonso Fernández Maldonado y se ultimó en 1408 a costa de Arias Rodríguez Maldonado: desde el año 1563 fue engrandecida y cubierta con la actual bóveda de crucería a costa de doña Inés, la esposa de Gutierre Maldonado la. c. Del Barroco a Ios Historicis¡rros En cuanto a la época que nos ocupa, las intervenciones de los obispos y de otros personajes en diversas obras de la catedral de Coria fueron muy numerosas y destacadas y contibuyeron decisivamente al ornato y engrandecimiento del edificio y de sus diversas dependencias. Es complicada la clasificación de las intervenciones, al tener que considerar los diversos tipos de obras o piezas y los person4jes que hicieron donativos en metálico o en especie, a veces para cosas muy diversas. Por eso seguiremos siempre un orden cronológico en el que en primer lugar se considerarán los aspectos arquitectónicos, aunque a veces mezclados con otras donaciones del mismo personaje. Después se comenta.rEn otras intervenciones: retablos y esculturas, *j^. Al final se incluye, en la medida de lo posible, todo lo relacionado con la música -órganor y artes suntuarias: tejidos y platería. Pero ello no quiere decir que en párrafos anteriores también haya noticias sobre estos últimos aspectos, dada la naílr:aleza de nuestro trab{o, ya que lo contrario daría lugar a repeticiones de nombres de personajes, de situaciones o de cronologías. (12) Creemos que Amusco también regaló dos cálices a la catedral con sus armas (las calderas de los Manrique) y una cruz de plata, todo ello perdido; no obstante, constan en el inventario de 1553, Vid.,, ^dC.C., leg. 75, fols. 47. (13) AC.C., el contrato data del 17 de mayo de 1528 y se incluye en las actas capinrlares del citado año. También regaló el canónigo Rodrigo de Valencia a la catedral dos vin4jerzs "labradas al romano" y un câllr "corn tres serafines". Vid., 1rC.C.,leg.75, Libro d¿Vútas d¿ 1553,.,, fols. 47. (14) AC.C., leg. 173 (16), cabildo del viernes 22 de enero de 1563. 679 EL ¡¡eceruRzeo nnrÍsrco EN LAS cATEDRALes oe CoRIR v Pr¡seructR Notable prócer, inteligente teólogo y fino humanista fue el obispo don Pedro García d¿ Galúrzn (157&1603), gran benefactor de la catedral, pero que también impulsó la ampliación del palacio episcopal de Cáceres --en 1587 se terminó la fachada trentina frontera a la iglesia de Santa María, que timbra su heráldicay fundó y construyó desde 1579 -por mano del maestro cantero Franci,sco Martín Paniaguøel gr* Colegio-Seminario de Cáceres, desgraciadamente derribado en 1963 y en el que también la heráldica pregonaba ampliamente la intervención episcopal tr. En la catedral de Coria permanece st sepulcro, notable obra terminada en 1596 con la intervención de Juan Bravo, en la parte arquitectónica, y del escultor Lucas Mitata, autor del bulto funerario del prelado: según rezalainscrip ción del sepulcro, Garcia de Galarza fundó, además, la capilla de las reliquias en el presbiterio de la catedral,la dotó con 6.000 ducados para su fibnca,lámpara, cantores, capellanes y sacristán, amén de los 7.000 ducados que dejó al Cabildo para misas con canto de órgano. Dicha capilla, realnada también según las trazas de los citados artistas, fue derribada a finales del año 1746, con motivo de la construcción del nuevo retablo mayor. Además Galarza regaló a la catedral numero sos objetos de plata timbrados con sus armas, que figuran en el inventario del año 1604, pinturas y ropas litúrgicas 16, piezas todas ellas que lamenøblemente no se conservan en nuestros días. Durante el siglo )ilIII también fueron pródigos los obispos y otros personajes relevantes para con la catedral. Así el deán don Gaspar C'or'zâÃez de Bardales (11603) es seguro que participó económicamente en el remate de las obras del trascoro, puesto que su escudo lo preside. Una de las grandes empresas durante mucho tiempo acariciadas por el Cabildo tuvo su finalización durante la expresada centuria. Nos referimos al gran (15) Muchas de las piezas que enjoyaban la aryuitecn-rra del colegio+eminario (portadas interiores, escudos del prelado...) adornan hoy las fachadas de la Diputación Provincial de Cáceres y del edificio de Obras Públicas en la cacereña plaz¿ de Santa María. La portada principal del edificio, con la inscripción conmemorativa en el friso, se adosó a las traseras del palacio episcopal cacereño y da frente a la torre del Bujaco. (16) ORTÍBELMONTE,Mþel ingel,Epàtarþlngio...,o.c.,pág.ll2:"dosfuentesdeplataconsusarmas, un plato con sus armas, un cílu de plata con sus armas, un portapaz de plata con sus armas, una cnv grande de plata con sus uìrmas, dos vin{eras de plata, un ostiario de plata con sus aÍnas, una palrnatoria de plata, un jarro de plata, dos candeleros grandes de plata, una campanilla de plata, una cruz de cristal guarnecida de plata, un calderillo e hisopo de plata, un incensario de plaø, una naveta con sus armas, un báculo pastoral de plata, otro cátiz de plata con sus armas, unas crismeras de plata, una escudilla de plata para el bálsamo, un anillo de oro con esmeraldas, un platillo de vin4jeras de plata, un marco de plata con el rezo de la consagración, cinco øblas grandes pintadas en lienzo con sus marcos reproduciendo el Salv¿dor, San Pedro, San Pablo, la Magdalena y Santa Catalina, que se colocaron en la Sala Capitular, dos sitiales de terciopelo con almohadas uno negro y otro carmesí, tres capas de coro, siete casullas de gran valot un gremial, un frontal, un misal y un pontifical forrado de terciopelo, cuatro mitras, guantes de sed4 dos misales, varios corporales y palios, roquetas, albas, amitos, toallas y sobrepellizes'. Era el rico ajuar de un príncipe del Renacimiento. Muchas de estas piezas figuran en los inventarios posteriores, como el de 1633 (,{.C.C., leg. 75, ff. f4Fl4S vta). 680 Florencio Javier García Mogollón - Vicente Méndez Hemán cuadro con marco de madera dorada, adornado con una rejilla de plata, que contiene diversas reliquias donadas por el ciødo García de Galarza a fines del siglo XVI. Asimismo el sucesor de Galarza, el obispo don Pedro de Carv4jal, enterrado en la iglesia placentina de San Nicolás en un suntuoso sepulcro que estudiamos hace años ae, regaló a la catedral diversos objetos de plata y ropas litúrgicas que constan en el inventario catedralicio del año 1633 y que no permanecen en nuee tros días50. Como tampoco se conserva el legado de piezas de plaø que dejó a la catedral el obispoJuan Roco Campofrío (163&1635), de noble cuna alcantarina5l. Yla misma suerte corrieron los objetos artísticos que donaron los prelados don Antonio Gonzâlez de Azevedo (163&1642) -unjarro de plaø, un báculo, un cáliz, dos candelabros un cuad¡o de la Concepción de Nuestra Señora y diverso vestuario litúrgico-rz, y don Diego l,ópez de la Vega (165&1659), que entregó varias fuentes de plata, un cuadro con el Crucificado y la Magdalenayvarias ropas litúrgicas aa. En el año 1678 el obispo fray Francisco Sarmiento de Luna Enríquez (167ú1683), que antes de serlo de Coria lo fue de Mechoacán (México), entregó a la catedral una riquísima arqueta barroca, que porta sus armas y sirve para guardar la reliquia más preciada, que es el mantel de la Santa Cena: tiene la impronta del destacado platero madrileño RnfaclGonzá,ln Soberq autor, entre otras obras importantes, de la custodia de asiento de la catedral de Segovia y de la urna de San Diego de Alcalá, conservada en la Magistral de Alcalá de Henaress4; fue marcada la arqueta cauriense, como la de Alcalá, por el contraste Pedrera hijo. Además, entregó el obispo Sarmiento dos incensarios y unos atriles no conservados, un cuadro-relicario de ébano y platz, con una hoja original de la Summa de Santo Tomás de Aquino, y una caja octogonal de plata que lleva grabado en la tapa un escudo episcopal con.el corazôn agustiniano y contiene una reliquia de SanJuan de Sahagún procedente del convento salmantino de San Agustín, estas dos últimas piezas actualmente en el Museo catedralicio. (49) GARCIA MOGOLLON, FlorencioJavier, El sepul.cro dzl obisþo dc Cmia dnn Ped,ro il¿ üwajal Girôn m Ia plaønti.na iglzsin de Son Nicoù1s. Utø obra d¿l escultor þortuguâ Arúrés Frøncisco, en "Norba-Arte", V (1984), prágs. 141-162. (50) ORTÍ BELMONTE, Miguel Angel, Eþcoþolagio..., o.c., pág. 121. Entre otros objetos, citemos un cáliz puústa de plata dorada con esmaltes azules timbrado con srß armas y un perfumador a modo de poma (Vid., LC.C.,leg. 75, inventario de 1633, fols. 141149. (51) Seis candeleros, un câùu, wa c¡tn de buen tamaño, dos fuentes con sus armas, un atril y un báculo. Vid, OKn BELMONTE, Miguel Ángel, Eþiscoþolagin. .., o.c., pâg.125. Alguna de estas piezas consta en el inventario de 1633. Vià, LC.C.,leg.75, Libro dz aisitas..., fols. l4ll49. (52) ORTÍ BELMONTE, Miguel Ángel, Eþiscoþolagio..., o. c., pâqo. 127. (ß) IUnm" Episcoþologio.,., o.c., pâg. 136. (54) MUÑOZ SANTOS, Maúa Evangelina, fuis art¿s d¿cora,tù¡as m Ahaùi d¿ Hmø¡es: la þlatería l rejería m In caþllø dc San lldcfonso y MagistrøL. Siglns XVI-)flII-XWI (Alcalá de Henares, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Alcalá, 2001), págs. 2lG2l\ y 282-286. Gutuílez, Sobera t:lnbién fue autor de un cáliz de la Magistral. 687 El u¡crru¡zeo RRrisrco EN LAS cATEDRAteS o¡ Cont¡ v P¡¡seuclR En el año 1677 don Antonio Tostado, Gobernador de Montemayor, regaló una preciosa arquetade madera lacada adornada con diversos motivos vegetales y animalísticos (leones, aves) en colores rojo, verde, azrúy oro sobre fondo negro brillante; además, tiene aplicaciones de platz y posiblemente es de procedencia mexicana: contiene el sudario de San Diego de Alcalá y el solideo de San Pío V. Un magnífico reli'cario mfmma d¿ bamoco ostensorio, con su escudo y con una reliquia de San Juan de Dios, regaló a la catedral el obispo don Juan de Porras y Ãtienza65 (16841704). Sancho Antonio de Velunza y Corcuera (171G1731) dejó para el servicio de la catedral cuatro candeleros de platar0. Por su Parte, Mþel Vicente Cebrián yAgustín (173I-7742) envió a la catedral cauriense cuando fue nombrado obispo de Córdoba en7742 seis blandones, una cruz de altar, una cruz grande de plata, dos atriles, un câln, un platillo, dos vinajeras y un arca también de plata para el monumento de la Semana Santa: ninguna de estas piezas se conservarz. Además de lo que ya diiimos más arriba sobre el obispo don José Francisco Magdaleno, también dejó a la catedral a su fallecimiento dos pectorales de oro, uno con diecinueve esmeraldas, un jarro y su báculo pastoral 58. El obis. po García Álv*o, que tan espléndido fue, como vimos, en otros aspectos, dejó objetos de plata para el tesoro catedralicio desgraciadamente no conservados: dos jarras sobredoradas y cinceladas con sus armas y su báculo pastoral se. El báculo del prelado don Diego Martín Rodríguez (17841789) también figotó en el tesoro catedralicio desde el año 1791 60. Otros person{es también regalaron piezas de plata a la catedral durante el siglo XVIIL Es el caso de don Francisco de Morales, quien en ma.rzo de 1714 entregó una conservada cajitz de filþana de plata que contiene una reliquia de San Felipe Neri. Durante el siglo XIX también siguieron los obispos aportando piezas al teso ro de la catedral, bastante disminuido con motivo de la Guerra de la Independencia y del saqueo de la ciudad por las tropas francesas al mando de Soult. Magnífico es el juego romántico-neobarroco de câla, salvilla, vinajeras y campanilla regalado en el año 1858 -según indica una inscripciónpor el obispo don Antonio María Sánchez Cid y Carrascal, quien también ordenó disponer su escudo en las piezas, fabricadas en talleres barceloneses por mano del platero (55) No se conser n las tres fuentes de plata y un pectoral con un reloj que Porras y Atienza donó también a la catedral. Vin^, I^:C.C,,,leg. 37I, Libro il¿ Intßntario d¿ 1757, diversas fechas entre junio de 1757 y mayo de 1805, fols. 1 y ss. (56) AC.C., leg. 371, Libro d¿ Inamtario d¿ 1757, diversas fechas entre junio de 1757 y mayo de 1805, fols. 1 y ss. (57) A.C.C., leg. 371, Libro d¿ inumtario d¿ 1757, diversas fechas entre junio de 1757 y mayo de 1805, fols. I y ss. (58) Ibíd¿nL (59) Ibíd¿n (60) IbídmL 688 Florencio tøvier García Mogollón - Vi.cente Ménd.ez Hemâ,n Dorni.ngo Galtesït. Su sucesor, donJuan Nepomuceno García Gómez (185&18&), ømbién donó a la catedral un soberbio juego de câla, vinajeras con su salvilla y campanilla: en este caso se trata de piezas de estilo neogótico, adornadas con ricos esmaltes y fabricadas en talleres parisinos 62. El obispo fray Pedro Núñez Pernia entregó a la catedral un câlu (perdido) y unas vinajeras con su salvilla que posiblemente sean unas muy eclécticas, adornadas con filigranas y esmaltes, que muestran la marca parisina "DE MARQUET FRERES" inscrita en un rombo63. Don Ramón Peris Mencheta (18941920) probablemente regaló a la catedral una neobarroca bandeja circular de plata fabricada en Córdoba a comienzos del siglo XX por Røfael Leon Tergaw. Por otra parte, del año 1861 data la romántica custo. dia donada a la catedral por el arcipreste y labrada por el platero itinerante Feruq,ndo dc Rosa. I.Jgurnos años después, en 1879, don Cirilo Mateos Atienza, capellán de la cofradía de Sancti þiritu, donó un ostensorio purista del siglo X\III con reliquias de San B.José Oriol. Yaún en la década de 1940 el obispo don Francisco Cavero Tormo (19451949) promovió una importante remodelación de presbiterio catedralicio, renovándose también las barandillas del mismo que, por eso, muestran sus escudos. tr. IA. CATEDRAL DE PIASENCIA a. Introducción. Ias Catedrales de Plasencia, rm espacio para el ornato barroco No habían transcurrido cincuenta años desde que los obispos de Plasencia don Gonzalo de Santa María (74231446) y su sucesor, el c¿rdenal donJuan de Carv4jal (74461469), ultimaran la conclusión de la catedral vieja, cuando los miembros del cabildo ya esgrimían razones de espacio para proceder a la remo delación de una ñbrica de arcaico estilo gótico, oyo inicio se remontaba a la segunda mitad del siglo XIII. En la etapa que ahora se iniciaba debió jugar un papel primordial el obispo don Gutierr. Ábate, de Toledo (149e1506), hljo del primer duque de Alba y responsable del vi4je que emprendió el arquitecto Enrique Egas a Plasencia, donde ya se encontraba el 7 de junio de 7497 . Empero, sería su sucesor en el solio placentino, don Gómez de Solís y Toledo (150&752I), quien, tras promover nuevos sistemas de financiación y reorganizar los ingresos, (61) C"ARCIA MOGOLLON FlorencioJaviet La arfebrería rekgiosa d¿ Iø dióc¿sis d¿ Corin (Sigþs XIil-KÐ (Cáceres, UEX, 1987), f, pãqs. 493..494 y 1031504. Estas piezas serían las que enviaron desde Sevilla en 186l u-as el fallecimiento del prelado el 14 de febrero de 1858 en la capital hispalense. (62) IbØem"l,pâg.494. (63) IbídÊtÌt, I, pág.503. (64) Ibíd¿m" I, pag.489. 689 EL vece¡r¡zco RRrÍsrco EN LAS cATEDRAteS or Conln v PnseruclR impulsó la empresa en 1513. Varios fueron los maest¡os que se sucedieron desde entonces, y aunque en un principio compartieron maestría Francisco dc Cokmiay Juøn dz Álooo, fue este arquitecto el responsable de la definitiva adopción de la planta de salón, así como del diseño de las bóvedas y del trazado de la fachada Norte; no en vano está documentado en la fábrica desde 1517 hasta su muerte en 1537. l,as posteriores intervenciones de Al,onso d¿ C,oua.rrubias, Raùrigo G¿I dß Hontøñhno Di*g d" Si,l.oércspetzron en esencia el espíritu del proyecto ideado por Juøn fu Álnuaøs. Tras la muerte de Gi,l d¿ Hontañón en lÚ77,Ia falta de maestros expertos que pudieran materializar sus planes, la crisis económica que suffía el país y la irregularidad a la que había estado sometida la prosecución de los trabajos ante el progresivo cansancio de las arcas de la fábrica, fueron los factores que indujeron al obispo don Fray.Martín de Córdoba (I57+Iú78) a tomar la histórica decisión de poner fin a la empresa. La inauguración oficial de la catedral tuvo lugar la víspera del Corpus del año 1578, con el traslado del Santísimo Sacramento. De nada sirvió la intención que manifestó el cabildo reunido años después, en 1597, de reanudar los trabajos y terminar el edificio; quedó éste unido por los pies a los cuatro últimos tramos de la vieja catedral, que Progresivamente se habría terminado de demoler a medida que hubieran ido concluyendo los trabajos. 'Ycomo no hubo recursos ó voluntades para hacer más que la cabecera -según Lampêrezy Romea-, así se quedó, ofreciéndose el interesante empalme de dos monumentos øn distintos en líneas, aspecto y dimensio' nes" 66. Sin embargo, y aunque hoy no tengamos la que, en palabras de Torres Balbás, "pudo ser, de haberse concluido, la obra maestra de la arquitectura medieval tardía en España, el gran santuario en que el gótico nacionalizado del siglo K/I alcanzase su máxima y más elocuente expresiín" 67,1o cierto es que desde entonces tanto los obispos como los miembros del cabildo dispusieron de un espacio en el que dejar constancia de su nombre y buen hacer a tenor de las obras de ornamentación en las que se empeñaron con especial celo y aplicación, haciendo de la catedral, por medio de su mecenægoy las onerosas rentas de una de las diócesis con mayores ingresos entre las españolas <ra la que tenía mayor número de comunidades colacionales a finales del siglo XVI (en total,142) entre las extremeñas, lo que a su vez revertía en una mayor disponibilidad económica; la renta diocesana de Plasencia ascendía en torno a 1630 al medio millón de ducados anuales, por lo que figura como la cuarta diócesis con más poder económico (65) Sobre la construcción de la catedral nueva véase la monografia de CASTRO SANTAMARIA, Ana, Juan dz Átata. ArquitzcÍo il¿t Rma¿imizr¿to (Salamanca, 2002), pp. ?9L-ïI7 . (66) I-AMPÉREZ YROMEA, Vicente, Historia ite In Arquitzctwø Crístiann Esþuñnln en la Ednt Med,ia,"Î.a ll (Madrid, 1909. Valladolid, Ed. facsímil, 1999), p. 265. (67) TORRES BALBAS, Leopoldo, Arqui.tzctura góti.ca,T.eYll de Ars Hispaniac (Madrid, 1952), p. 378. 690 Florencio Javier Garcíø Mogollón - Vicente Ménd.ez Hernán de las 36 iglesias episcopales castellanas censadas por Quintín Aldea-, un verdadero núcleo promotor del barroco españolæ. b. Los Prelados Placentinos, los más importantes comitentes La entrada en Plasencia de don Fernando V de Aragón el día 20 de octubre de 1488, tomando posesión oficial de la misma y prometiendo no volver a en{enarla de la jurisdicción real6e, cerraba un período señorial en el que Plasencia había pertenecido a la familia de los Estúñiga, condes de la ciudad desde que el reyJuan II (140G1454) cediera a don Pedro el dominio sobre la plaza y éste tomara posesión de la misma el 15 de enero de 744270, como reflejo del proceso de fortalecimiento que logró culminar la nobleza contra la monarquía durante el reinado de Enrique \r Q46+1474).}ìasø 1488, el nombramiento de los obispos de la diócesis había recaído en varones pertenecientes a familias cercanas o afines al conde de Plasencia, del mismo modo que después de la precitada fecha la elección favoreció a los linajes adeptos a los Reyes Católicos. Como afirmaba el corres. ponsal de Ponz, "no se le puede negar á Plasencia, y á su Obispado haber sido madre de varones de esclarecida fama, y no pocos han salido de las ilustres familias de Monroyes, Zítfiigas, Nietos, Paniaguas, Carv4jales, Chaves y otras muchas"Tt. Es evidente que lamayoría fueron prelados de noble prosapia, con caudales suficientes para hacer valer sus ánimos en una u otra materia de su misión pastoral o su vida privada. Si a esto unimos una renta de 60.000 ducados por año en 1630 72, tendremos a un importante comitente de obras de arte, con sufi.ciente formación para elegir a los mejores artistas y, sobre todo, con la disponibilidad de un amplio caudal para sufragar empresas con las que perpetuar su memoria. La importancia de este mecenazgo ejercido por los obispos placentinos durante la etapa del Barroco hunde sus raíces en el siglo )(\/I y se remonta a figu- (68) MARIIN GONZALEZ, 'La catedral como núcleo promotor del barroco español", erl Actes d¿l I Congreso Intenncional dp Ba,noco (Oporto, 1991), T.s I, pp. 4.15. Los datos sobre la renta diocesana proceden de la obra de RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, Ángel, 'Extremadura: la tierra y los poderes", en ÍDEM (Coor.) Histnria d¿ Extretnadure, T.s [I, ¿or Tizmpos Modzmar (Bad4joz, 1985), pp. 425 y 429 ss. (69) MAIÍAS GIL, Alejandro , Las Si¿t¿ C-entwias d¿ ta Ciudad dz Alfotxo Wn 0877) (Plasencia, 1984), p. 752. (70) PAREDES GUILIÍN, 'r¡icente, Zos Zúñigas, Vtwres itc Plasmcia. (Cârceres,1909) , p. 44, n.I. (7f) PONZ, Antonio,Viøge ileEsþuñø,'l.eVfl (Madrid, MDCCLXXXry-Segunda Ed.-), pp. 127 ss. (72) FERNÁNDEZ NIEVA,Julio, La, socizttad, en nOonÍGUEZ SÁNCHEZ, ,A- (Coor.), oþ. cit, p.570, en p. 569 nos informan acerca de la escasez de fuentes para cifrar estos datos. La cifra aportada no se corresponde con los datos que Domínguez Ortiz publicó en 1970, quien cifraba para Plasencia, en 1630, la cantidad de 47.791 ducados, la más alta durante las cenûrrias del XVII y el X\IItr: DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio, "I¿s rentas de los prelados de Castilla en el siglo XVII", et Arutario d¿ Historin Econónica y Socinl N.o 3 (Madrid, 1970),p.454. 691 EL rr¡¡cerunzeo ¡Rrísrco EN uAs cATEDRAT-¡s or ContR v Pnserucn ras tan señeras como la de don Gutiene dc Vargas Camajal (15241559), auténtico mecenas del Renacimiento cuya omisión en el presente trabajo no hubiera tenido justificación alguna. Fue quizás el prelado que más comprometido estuvo con el arte de cuantos rigieron los designios de la diócesis, faceta que avivó y renovó con su asistencia a la celebración del Concilio de Trento. Fray Alonso Fernández, uno de sus primeros biógrafos, comenta que "fué muy inteligente en el arte de arquitectura, a que los grandes señores comunmente son aficionados, ¡ así, hay en el obispado de Plasencia de su tiempo edi{icados grandes templos, aún en lugares pequeños, con las armas del obispo" 73, entr€ los que destacan las iglesias de Malpartida de Plasencia, Berzocana, Garciaz, Guareña, Jaraicejo o Zorita. Durante su mandato también se elevaron en Plasencia las fachadas Norte -iniciada hacia 7522 por Juan d,e Ála,aay terminada en 1558 por Rndrigo GiIy Sur -atribuida a Diego de Siloe, elevada entre 1538 y Iú43de la catedral. En los últimos años de su vida nuestro obispo se empeñó especialmente en el ornato de la llamada Capilla del Obispo de la iglesia madrileña de San Andrés, que habían fundado sus padres, don Francisco de Vargas y doña Inés de Carvajal, hacia 1520. Como es bien conocido, en ella dispuso la construcción del retablo mayor y los sepulcros laterales de sus padres y el suyo propio. Hacia 1547 el pintor.luan d¿Villnld,o debió contratarla ejecución de mencionado conjunto lignario y los enterramientos de los padres del prelado, traspasando posteriormente la escultura a su amigo y colaborador Francisco Giralte, escultor de origen palentino que precisamente iniciaba su etapa madrileña con este trab{o. El reøblo estaría terminado, o a punto de concluir, el 27 de julio de 1551, fecha en la que Gõraltey Francisco dc Villnlpando salieron como fiadores de la policromía y del dorado de la obra. En 1552 el escultor concluiría los sepulcros de don Francisco y doña Inés, y, enûe 1550 y 1559, labraría el de su hijo z+, donde fue enterrado ras morir el 27 de abril enJaraicejo. Es imporønte tener en cuenta la relación que ahora se entabla con el precitado Girake, pues fue este trabajo el que sin duda le abrió las puertas para su posterior intervención en la catedral de Plasencia, de forma muy parecida a como lo había hecho en San Andrés. Después de don Gutierre, fue el obispo don Ped,ro Ponce dc Leon, (156G1573) uno de los más importantes mecenas de las letras y las artes. Fruto de su interés por el eshrdio fue la gran biblioteca que llegó a reunir, y por la que vi{ó hasta Plasencia Ambrosio de Morales con el propósito de recabar obras antiguas para aumentar el fondo bibliotecario del monasterio de El Escorial, según expreso deseo de Felipe II. Consciente el monarca del ingente número de volúmenes reu- (73) FERNÁNDEZ, Fray Alonso , Histmia 1 analzs dz ta ciud,ad y ObisþadÐ d¿ Pkßerxcia (1627) (Cáceres, 1952) , p. 313. (74) Todos los datos de la capilla esr.in recogidos en la monografía de AZCÁRATT, RISTORI,J.M., La caþilkt, dzl Obßþo m ln Iglcsiø d¿ San Andrôs (Madrid, 1971) , pp. 9 y ss. 692 Florencio Javier Gørcía Mogollón - Vicente Méndez Herná,n nidos por don Pedro Ponce de León zr, 'Tnquisidor General y diligentísimo en buscar manuscritos antiguos", dispuso el vi4je de su cronista cuando tuvo noticias del fallecimiento del prelado, acaecido el 17 de enero de 1573, según expresa el propio escritor en el tomo segundo de sus Antigüedalcs (1577) 70. No obstante, sus contactos con Ponce de León los había establecido antes de 1571, momento en que ya se encontraba formando los escolios y notas del códice que dicho don Pedro le había entregado sobre las obras del mártir San Eulogio para que las ilus trase, y que en última instancia Morales se encargó de publicar en 7674t2. Prueba lo dicho el interés que siempre manifestó don Pedro por la culnrra, y justifica el que Ambrosio de Morales se encargara de disponer todo cuanto fue necesario para cumplir los deseos que manifestó nuestro prelado de ser enterrado en un sepulcro de bulto. Ponce de kón otorgó testamento el mismo día que se vio sorprendido por la muerte en la villa deJaraicejo, el 17 de enero de 1573. Ordenó que en la capilla donde recibiera sepultura se hiciera "un retablo e reja de hierro y se ponga un bulto, laude, escudo o letrero según y de la manera y del coste que a mis testamentarios les paresciere" Ts; entre éstos, don Pedro nombró al cronista de Felipe II, a quien debía unirle para esa fecha una amistad que se remontaba años atrás, y a tenor de la cual cabe imaginar que en alguna ocasión habrían conversado en uno de sus varios encuentros sobre el proyecto que tenía Ponce de León para su enterramiento. No se entiende de otro modo que Morales aprovechara el viaje que le ordenó emprender el rey a Plasencia el 4 de marzo de 1573 -con el objeto de revisar y adquirir para El Escorial los libros que el obispo no había incluido en la serie de manuscritos que destinó en su testamento a la regia fundaciónpara comparecer ante el cabildo y solicitar la licencia que le permitiera, como ejecutor que era del testamento +n nombre del sobrino del prelado-, ubicar el sepulcro en el lado del Evangelio de la cabecera de la catedral, con las sþientes condiciones: "tenga por bien dar un lugar de enterramiento para el Sr. Obispo Don Pa Ponce de León en la Capilla Mayor de la Iglesia Catedral, en la pared de la mano derecha del Altar Mayor para poner en él su (75) El conjunto de su biblioteca fue publicado por ANTOLÑ, P. Guillermo O.S-A-, "La librería de D. Ponce de León. Obispo de Plasencia", en Ranista dz Archiuos, Bibliotzcas y Museoq T.a XX, n.os 5 y 6 (mayo jnnio de 1909), pp. 371400. (76) MORALES, Ambrosio de, La^s Anti.gudad¿s d¿ Ins ciada,il¿s d¿ Españn (Alcalá de Henares, en casa de Juan lñþez de Lequeúa, año M.D.LXXVII.), fol. 12 del prólogo. (77) FLORI.;Z, Padre Enrique, Noticias d¿ In vida d¿I chronista Ambrosin il¿ Mmal¿s, søcadns, an Ia ma2m partz, dz sns obras, prólogo introductorio inserto por el autor agustino cuando publicó la obra manuscrita de MORALES, A de, Vi.age dc Ambrosin de Moralcs pm mdøn d¿l RE D. Pluliþe II. a Ins RErns dc Leon y Galicia" y þrinciþadn d¿ Asturias. Para recotncer Iøs Reliquias dc Santos, &pulnos Realzs, 1 Libros manuscvitas d¿ las Cathzdralcs, 1 Monast¿rios. Døl¿ à hn can notû.s, can la vid,a d¿l auto6 y con w, retrato, El Rtrc. P, IvIro. Fx Hmrique Fbrer d¿l Ord¿n d¿I &an Palre S. Agustin (Madrid, por Antonio Marín, 1765. Madrid, Ed. facsímil, 1985) , pp. XIV-XV. (78) LÓPEZ SÁ¡¡CHEZUORAv Manuel, Eþiscoþttgio. Los Obisþs d¿ Plnsmcin. Sus biografias (Los Santos de Maimona, 1986), p.37. 693 EL tr¡Ec¡t'l¡zco ¡nrísrtco EN LAS cATEDRAt-¡s oe CoRl¡ v Pt-RseruclR cuerpo y bulto e un sitial de pontifical, la cual pared se ha de romper para hacer un arco de ocho pies de largo y tres pies y medio de alto y cuatro pies de cabo, y en la vuelta del por cima del ornato se ha de poner un escudo de cantería de las armas del dicho Sr. Obispo, el cual arco ha de comenzar dejando de la dicha pared cinco pies dél hasta el suelo y dos pies y medio desde el hueco dél hasta el pilar en que está una figura de Adán, en el cual dicho enterramiento se ha de poner una media reja dorada y bien obrada y un escudo de armas en medio della que no salga ni vuele coxa aþna fuera de la pared, todo lo cual ha de ser muy bien obrado y labrado a costa de la hacienda del dicho Sr. Obispo"zs. En su intención de cumplir los dictados de su buen amþ, Morales, que debía conocer los enterramientos que ordenara don Gutierre de Vargas Carv{al en la Capilla del Obispo de la iglesia de San Andrés, unido a la admiración que sin duda tuvo hacia esta joya artística quien había sido sucesor de aquél en la silla episcopal, procedió a contratar al mismo escultor que años antes se había encargado de esculpir los citados sepulcros, Franci,sco Gira,ke. Según la documentación que en su día publicó Garcia Chico, sabemos que el contrato se estableció en Madrid el día 30 de octubre de 1573, entre el cronista, que actuaba en nombre del licenciado Laguna y Francisco de Arsuaga, testamentarios de don Pedro, y el escultor, que estipuló su trab{o en 400 ducados 80. En la obra está efigiado el obis po de rodillas y en actitud orante, y su busto se enmarca en el sepulcro de arco' solio que Morales debió contratar con el arquitecto Mateo Sá,nchez d¿ Villaniciosa. La escultura asienta sobre un estrado o tarima de dos gradas, decoradas con casetones ovalados y el escudo del prelado sostenido por dos figuras tenantes. En el zôcalo o basamento, protegida con la media reja de la que hablaba Morales, una inscripción latina resume la vida del que allí descansa para la eternidad: "Esta pequeña urna guarda los restos de don Pedro Ponce de León, piadosísimo y muy benemérito obispo de esta Santa lglesia, ilustre Por su nobleza y por toda clase de virtudes, Inquisidor General, que llevó una vida santa. Tras haber institnido aniversarios y una capellanía,y dejar en su testamento como herederos a los pobres y después de haber dotado a perpetuidad con una honesfsima dote a las doncellas huérfanas, falleció el 17 de enero de 1573"81. La obra no se instaló definitivamente en la catedral hasta que el cabildo de 12 de febrero de 1574 dio permiso a los testamentarios de don Pedro para "abrir el arco, colocar el sarcófago y estatua orante del Prelado, estando presentes el Sr. (79) Ibínøn. (80) GARCÍA CHICO, Esteban, Nu,euos ilocummtos þara eI estudin d¿l art¿ m C,astitln. Escultøres d¿l sigln WI (Vatladolid, 1959), pp. 30 s.; AZCÁRAfE RISTORI,J.Mô., Esa.tliura dzt si,gln )lW, T.s XIII de Ars Hi:paninz (Madrid, 1958), p. 191; PARRADO DEL OLMO, J.Ma., Los escultures seguidmes dc Bemtguete m. Pal¿ncia (Valladolid, 1981), p. 178. (81) Tomamos la traducción de la obra de C,ONZÁLEZ CUESTA F., Los Obkþos dzPln"smcia. Aþoximaci.ón al Eþcoþolngio Plncentfun I (Plasencia,2002), p. 162, n. 9. 694 Florencio tavier Gørcía Mogollón - Vicente Ménd.ez Hem,in Obrero y Visitadores, conformándose éstos en la forma de abrir el arco" 82. Y se entiende que a expensas de don Pedro pudiera llevarse a cabo obra tan bella con sólo considerar la importante suma de 6.000 ducados que pagaron sus testamentarios a la catedral por el sitio que ocupa su mausoleo, una cantidad exigua si la comparamos con los más de 100.000 ducados en que fueron valoradas su recámara, capilla yjoyur tu. A tal caudal hay que unir, como factor clave para la ejecución de la obra, la buenavolunød de Ambrosio de Morales, quien es posible que también hubiera actuado por expreso deseo de Felipe II si consideramos el aprecio que tenía por don Pedro, a quien distinguía "en tanto grado, por sus méritos literarios y personales, no menos que por su virtud, erudición y ciencia, que casi siempre, y por lo regular, le consultaba en los casos más arduos y de más difícil solución, pidiéndole su dictamen"84. Tenemos buena prueba de esta relación en el nombramiento que recibió don Pedro para ser testamentario de don Carlos 85, el tristemente llamado príncipe de la noche. Además del busto orante del prelado, los testamentarios de Ponce de León también encargaron la ejecución de un bello relicario de plata, de estilo manierista, donde aún hoy se custodian los sagrados despojos que nuestro obispo había solicitado a Roma para paliar la escasez de reliquias que padecía la catedral de Plasencia. Dicho relicario, de plata en su color (con 68 cm de altura y 27,5 x23 cm en el pie) , responde estilísticamente a las caracteústicas del primer manieris mo b{orrenacentista. Por la tasación qtuLe BernalFrancohizo del mismo en fecha que desconocemos, sabemos que su ejecución estuvo a cargo del orive, placentino al igual que aquéI, Lmmzo Mesurad,o, quien debió ajustar el contrato con los responsables de la Buena Memoria de don Pedro después de su muerte, hacia 757386. Para su ejecución el platero contó con modelos grabados, creados por Corn¿lis Fkvis (1514167ú) y grabados por Camelis Bos (c. 150Gc. 7564) y Harn Vredemnnn de Vríes (152G1604) ; Meswad.o conocería las estampas a tenor del esøblecimiento en Plasencia del azuþero real, procedente de FlandesaT, HønsFlmis -Juan F\arer hacia Iú67 , hermano del citado Comeli,s Fkvis. (82) BENAVIDES CHECdJosé, helalns þlncørtbns. Notas þara sus bingrartas y þørø la Hisøriø dncummtal iþ la Santa lglzsi.ø Catzdral y Ciudad de Plnsmaø (Plasencia, 1907 -hay edición de 1999-), p. 115. (83) CORREAS ROLDÁN, Jtnn, Annalcs d¿ tn Sta, Yglzsia Ca,thztlral dz Plasmcia, tlzsdz su funtlacion; manuscrito de comienzos del último cuarto del siglo K/I, fols. l9 vt.q-20. De esta obra hay copia en el Archivo catedralicio, leg. 129, exp, I l. Ha sido transcrita y publicada por GONZÁJ,EZ CUESTA, F., op. cit., pp.249 s. (S4) REUNIÓN DE ECLESIÁSTICOS YLITERAIOS. BiøgrøÍn Ecl¿sàástica comþlcta, T.o XVItr (Madrid, Imprentade D.Alejandro GómezFuentenebro, 1863), p. 1.119. Citado poTGONZ1iLEZCUESIA F., op. cit., p. 166,n.48. (85) LÓPEZ SÁNCHEZMORA M., Las catedral¿s d¿ Pbsmcia 1 tatlistas d¿l coro. Guía Hßtñco-Artßtica (Plasencia, 1976 -22 Ed.-), p. a8. (86) Archivo de la Catedral de Plasencia (desde ahora, AC.P.), Leg. 91, Exp. 2. (8Ð CEÁN BERMÚDEZ,J A-, Diccitnario histffico d¿ los nøs ilustræ proþores d¿ tas Beltns Artes m Españn (Madrid, Imprenta de laViuda de lbarra, Año de 1800), T.e II, p. 128. 695 Er ¡¡rcE¡mzco nRrÍsrco EN LAS cArEDRAles oe CoRIR v Puserucn Según lo dispuesto en el Sínodo que celebró el obispo don. Andrés d¿ Nmoña (1581-1586) durante los últimos días del mes de mayo de 1581, toda obra construida b{o el patrocinio de un prelado debía llevar sus armas 88. Por este motivo, aparte de por hacer prevalecer la buena memoria del obispo, acordó el cabildo de Plasencia insertar la heráldica de dan Pedro Gonzá,l"ez il,e Acnedo (15941609) en el ático del retablo mayor de la catedral, a ambos lados de las tres Virtudes cardinales que culminan el frontón que sirve de remate. Con la finalidad de disfrutar en el nuevo templo catedralicio de una obra plenamente ultimada, tz;r: insigne varón había donado, según escritura otorgada ante el escribano de Plasencia Gómez Gatcîa el 17 de noviembre de 1608, la importante suma de 27.225 ù:rcados y 67 maravedís "para la obra del retablo y rexa del coro de la dicha santa yglesia"; la cantidad procedía de la renta de 61.000 ducados de principal que don Pedro dejó durante siete años para la catedral sg. La escritura de donación no la hemos localizado, pero de ella tenemos noticias a través de los protocolos que en fechas sucesivas otorgó el cabildo para obtener el máximo beneficio de tan extraordinaria cantidad, que decidió invertir en censos para así costear la obra con los réditos; todo ello una vez que hubo soliciødo licencia, el 31 de agosto de 1619, al patrono de la Buena Memoria que González de Acevedo había fundado, el entonces prelado don fray Enrique Enríquez, quien accedió a dicha petición el 27 de septiembre de aquel año; y con fecha de 15 de noviembre lo aceptó el cabildo, a través del cual sabemos que: "...don Pedro Gonzíiez de Acebedo, obispo que fue deste obispado de Plasencia, difunto que esté en gloria, por vna escritura de donazion fecha entre bibos ynrrebocable que hrizo y otorgó ante Gómez Garzîa, escribano que fue del número desta civdad, en diez y siete días del mes de nobienbre de mil y seiscientos y ocho años, por vna cláusula della hizo donazión ala fâbrica de la dicha santa yglesia de ve inte y un mil y duçientos y veinte I çinco ducados y sesenta y siete maravedís para la obra del retablo y rexa de la dicha santa yglesia y en la manera y forma contenida en las cláusulas de la dicha escritura de donazión a que en todo se refeúan y se refirieron. Ypor el cavildo de la dicha santa yglesia se hizo escritura en que se obligaron que dándose a çenso los dichos veinte y un mil y duçientos yveinte / çinco ducados y sesenta y siete maravedís que el dicho señor obispo don Pedro Gonzâlez de Acevedo mandó para la obra de dicha rexa y retablo, arazôn de veinte mil maravedís el millar, se gastaría el rédito de la dicha suma en el dicho retablo y reja para que se dejó la dicha cantidad por el dicho señor obispo don Pedro Gonzíiez de Acevedo, y si fuese necesario gastarse más en cada un año de lo que montasen los dichos réditos para que se haga la dicha obra dentro del término determinado contenido en la dicha escritura de donazión gastarían lo necesario supliendo lo que faltase de los otros (88) LOPEZ SANCHEZMORA" M., Plnsmcit þiglns ){VI y XVn) (Plasencia, 7974), p. a9. (89) FERNÁNDEZ,Fray A., oþ. cit.,p.476. 696 Florencio Jøvier García Mogollón - Vicente Ménd.ez Hemá.n abadesa del monasterio burgalés, de la cual debió hacerse eco don Sancho en la carta que envió al cabildo desde Béjar tts "en razón de la beatificación del Santo Rey Don Alfonso Octavo, fundador de la ciudad". No obstante, y pese a que Urbano VIII ordenó la apertura del proceso, éste se fue alargando sin que se llegaraaninguna decisión debido al mayor impulso que recibió el de Fernando III -abierto por esas fechasdesde Sevilla y del propio Felipe IV tt+. Si dilatado había sido el período durante el cual se gestionó y construþ el conjunto --el traslado del Santísimo Sacramento no tuvo lugar hasta lavíspera del Corpus Christi de 1634-, no duraron menos en el tiempo los preparativos necesarios para proceder al dorado y policromía del mismo. Estos dieron comienzo el 7 de octubre de 1644, fecha en la que nombró el cabildo una comisión para gestionar lo que al respecto fuera necesario, y para que se diera notificación al obis. po don Dfugo dc Arce y Reinoso (164G1652) de lo que habían dispuesto. La respues ta se hizo esperar, ya que la participación llevaba implícita la solicitud de su mecerrazgo para esta nueva empresa. Transcurridos ocho años, el 28 de junio de 1652 se leþ en cabildo una carta que Arce y Reinoso había firmado en Madrid, ante el escribano Marcos Martínez León, el día 20 de dichos mes y año 115. Hacía donación a la catedral de 12.400 ducados: 9.000 ducados para dorar el retablo mayor y 3.400 ducados para dotar la fiesta de San Epitacio y de San Basileo, aunque posteriormente todo se destinaría a la obra retablística. De estos obispos apócrifos había mandado fabricar don Diego dos tallas para que estuvieran perpetuamente situadas en el retablo mayor (donde pudo contemplarlos Antonio Ponz 16), dada la gran devoción que tenía hacia estos santos. En estos términos se expresaba el prelado: "(...) y tiene grande y particular deboçión a los gloriosos Santos Epitaçio, natural de la çiudad de Plasençia, primer obispo que fue de la çiudad de Tuy y después primero prelado de la dicha çiudad en la qual reçivió la corona de martirio juntamente con San Basileo, obispo de Porto y arçobispo de Braga, disçípulo del glorioso Apóstol Santiago, Parón de España, por lo qual y a fin de que los fieles se exçitasen y ferboriçasen en dicha deboçión dispuso se escriviese su bida y martirio ttz y suplicó juntamente con los señores deán y cabildo de su Santa Iglesia a nuestro muy santo padre Inocencio Déçimo en la Santa Congregación (ll3) LOPEZ SANCHEZMORA"M., Episcoþologlo.,., oþ. cit.,pp.49 s. (114) MARTÍNEZDßZ,Gorøzlo, Alfon"soWII, þ dz Ca^stilk2 Tblcitn (Burgos,1995), p. 301. (115) A.C.P., Libro de Acuerdos del Cabildo (desde ahora, L.A-C.), N.s 23 (164G1654), Viernes 28 de junio de 1652 (el presente libro de Actas está estropeado por la humedad, y es totalmente ilegible. La única fuente que poseemos para conocer su contenido es la obra de Benavides); BENAVIDES CHEC.A, J., oþ. ,it., pp. 262 s. (l16) PONZ, A.,oþ. ,it., T.a VII, CartaV apdo. 47, p. 100. (117) Esta tarea se la encomendó a su secretario TAMAYO Y SALAZA& Juan de, San Eþtacin Apostøl y Pastor dz Tui., Ciadail.ano, Obispo y Martir dz Arùraci,a o1 Plnsmci.a. Su Vi.dn ) su Mertirío (Madrid, Diego de la C,arrera,1646). 703 El ¡¡ecrruRzeo RnrÍsrco EN LAs cATEDRALes o¡ CoRln v Pns¡NclR de ritus se les diese ofrçio propio, el qual se conçedió con rito doble de primera clase y lecçión propia para dicho obispado de Plasençia, como consta del testimonio que para esto se expidió en Roma, a ocho de otubre de mil y seisçientos y çinquenta, que se publicó con gran solemnidad el año pasado de mil y seisçientos y çinquenta y uno en la dicha çiudad y su obispado. Ypara que fuese más çélebre y los fieles tubiesen a lavista las efigies de sus gloriosos mártires, prelados y Patronos, que con su dotrina y sangre fundaron dicha Sanø lglesia, dispuso su Ilustrísima se hiçiesen de talla dos imágenes de los dichos gloriosos santos, que están colocados en el retablo del altar mayor de la dicha santa iglesia ... Y considerando el grande afecto y deboçión que a la dicha Sanø Iglesia y obispado se les a recreçido a fin de que no desfallezca, antes baya en aumento ...,Y à fin y efecto de que se dore el retablo del altar mayor de la dicha SantaYglesia, que es de grande y perfecø esculturay aunque a muchos años que se acabó no está dorado, en lamejorvíayforma... haçíayhiçodonaçión... dedoçemilyquatroçientosducados que su Ilustrísima se oblþ a pagarle dentro de quatro años, los tres mil y quatroçientos ducados para el día de SanJuan de junio del año que biene de mil y seisçientos y çinquenta y tres, y los nuebe mil ducados restantes en tres pagas de a tres mil ducados cada una para el día de SanJuan de los años de seisçientos y çinquenta y quatro, seisçientos y Çinquenta Y çinco y seisçientos y çinquenø y seis... Entre las condiciones también se especifica que las dichas imágenes de los dichos gloriosos santos an de estar perpetuamente en el lugar que oy tienen en el retablo (...)D118. La correspondiente escritura de compromiso se firmó entrambas partes el 29 de agosto de 165211e: perpetuamente se debía decir en la catedral una misa solemne, con procesión y sermón, durante todos los años el día de la fiesta de San Epitacio y San Basileo, que es el 23 de mayo, además de otra serie de actos litúrgicos, algunos de ellos referidos a las misas que se habrían de celebrar después de la muerte de don Diego (un réquiem cada año el día de su fallecimiento). A partir de entonces debieron gestionar, tanto el obispo como el cabildo, el contrato para dorar el retablo. Todo estaba preparado a comienzos del año siguiente. El27 de marzo de 1653 se firmó en Madrid, ante el escribano Marcos Martínez León, el concierto de la obra. Otorgaron esta escritura los pintores Luis Fnná,ndez, Mateo Gallardo y el dorador Simón L6þa, acompañados de sus mujeres, María de Morales, Isabel de Valenciaga e Isabel Muñoz, respectivamente. En las condiciones figuraba el nombre de un tercer pintor, Franci,sco Rizi, al que se encomendó la factura de los dos lienzos situados en el primer cuerPo, (118) AIIPCC. Protocolos Notariales de Plasencia. Escribano Martín Rayo, leg, 2140, s.f. Traslado de la escritura otorgada el 20 de junio de 1652 ante Marcos Marúnez León, escribano de la villa de Madrid. Dicho protocolo va inserto en otro fechado el 29 de agosto de 1652, en virnrd del cual ambas partes, obispo y cabildo, se comprometieron a cumplir las condiciones dispuestas para lo expresado. (L79) IbídêrL Escribano Martín Rayo, leg. 2140,29 de agosto de 1652, s.f. 704 El uec¡ruRzeo Rnrísrco EN LAs cATEDRALes oe Contn v PnseruclR de ritus se les diese ofiçio propio, el qual se conçedió con rito doble de primera clase y lecçión propia para dicho obispado de Plasençia, como consta del testimonio que para esto se expidió en Roma, a ocho de otubre de mil y seisçientos y çinquenta, que se publicó con gran solemnidad el año pasado de mil y seisçientos y çinquenta y uno en la dicha çiudad y su obispado. Ypara que fuese más çélebre y los fieles tubiesen a la visø las efigies de sus gloriosos mártires, prelados y Patro nos, que con su dotrina y sangre fundaron dicha Santa Iglesia, dispuso su Ilustrísima se hiçiesen de ølla dos imágenes de los dichos gloriosos santos, que están colocados en el retablo del altar mayor de la dicha santa iglesia ... Y considerando el grande afecto y deboçión que a la dicha Santa Iglesiay obispado se les a recreçido a fin de que no desfallezca, antes baya en aumento...,Y afin y efecto de que se dore el retablo del altar mayor de la dicha SantaYglesia, que es de grande y perfecta escultura y aunque a muchos años que se acabó no está dorado, en lamejorvíayforma...haçíayhiçodonaçión...dedoçemilyquatroçientosducados que su Ilustrísima se obliga a pagarle dentro de quatro años, los tres mil y quatroçientos ducados para el día de SanJuan de junio del año que biene de mil y seisçientos y Çinquenta y tres, y los nuebe mil ducados restantes en tres pagas de a tres mil ducados cada una para el día de SanJuan de los años de seisçientos y çinquenta y quatro, seisçientos y çinquenta y çinco y seisçientos y çinquenta y seis... Entre las condiciones también se especifica que las dichas imágenes de los dichos gloriosos santos an de estar perpetuamente en el lugar que oy tienen en el retablo (...)D118. La correspondiente escritura de compromiso se firmó entrambas partes el 29 de agosto de 1652 tte: perpetuamente se debía decir en la catedral una misa solemne, con procesión y sermón, durante todos los años el día de la fiesta de San Epitacio y San Basileo, que es el 23 de mayo, además de otra serie de actos litúrgicos, algunos de ellos referidos a las misas que se habrían de celebrar des. pués de la muerte de don Diego (un réquiem cada año el día de su fallecimiento). A partir de entonces debieron gestionar, tanto el obispo como el cabildo, el contrato para dorar el retablo. Todo estaba preparado a comienzos del año siguiente. El27 de marzo de 1653 se firmó en Madrid, ante el escribano Marcos Martínez León, el concierto de la obra. Otorgaron esta escritura los pintores Luis Ferná,nd,a,, Mateo Gallard,o y el dorador Simón Lóþez, acompañados de sus mujeres, María de Morales, Isabel de Valenciaga e Isabel Muñoz, respectivamente. En las condiciones figuraba el nombre de un tercer pintor, Francisco Rizi, al que se encomendó la factura de los dos lienzos situados en el primer cuelPo, (118) AHPCC. Protocolos Notariales de Plasencia, Escribano Martín Rayo, leg. 2140, s.f. Traslado de la escritura otorgada el 20 de junio de 1652 ante Marcos Martínez León, escribano de la villa de Madrid. Dicho protocolo va inserto en otro fechado el 29 de agosto de 1652, en virn¡d del cual ambas partes, obispo y cabildo, se comprometieron a cumplir las condiciones dispuestas para lo expresado. (Il9) Ibídntu Escribano Martín Rayo, leg. 2140, 29 de agosto de 1652, s.f. 704 Florencio Jøvier García Mogollón - Vicente Ménd.ez Hern,ín con los temas de la Anunciación y el Nacimi,entorzo. Los cuadros del segundo nivel, dedicados a la Eþifuníayla Ci,rcuncisió2, se reservaron a los dichos Luis Fnnã,nday Mateo Gallardo. El contrato se estipuló en la nada despreciable cantidad de 14.700 ducados; y con la finalidad de tomar a su cargo todos los pagos, en el protocolo se especificó que don Diego de Arce aportaría los 2.300 ducados que faltaban -aparte de los 72.400 ducados que había donadohasø llegar a la cuantía estipulada con los pintores, en favor de los cuales se habrían de obligar el prelado o la fábrica catedralicia. A todo ello se comprometió gustoso el obisPo tzt' La brillante carrera jurídico-política de don Diego, que culminó con su nombramiento como Inquisidor General del Reino de España el 21 de junio de 1643, y las buenas relaciones que este cargo le permitió establecer con la Corte, justifica que varón tan preclaro no sólo hiciera posible que el retablo mayor de la catedral se ultimara definitivamente, sino también que los trabajos de dorado y pintura se contrataran con artistas madrileños (también es cierto que existía el precedente de una taza -la que hizo Alonso de Balbâ,v en la que era patente la influencia del retablo madrileño a tenor de las pinturas incluidas en el mismo). A través de la biografia que Juan Manuel Giraldo, secretario del Santo Oficio, escribió sobre nuestro prelado sabemos que fue él quien se encargó de contratar personalmente la pintura de los lienzos con Francisco Riziy Mateo Gall.ardotzz, quien debió tomar a su cargo el tema de la Circuncisión mientras que la Admación de los Pastmes, con la que hace pareja en el segundo nivel, se encomendaría, en última instancia, a Juan Carreñ,o de Mirendútz3. Teniendo en cuenta laconftanzaque Felipe [V tenía depositada en Arce y Reinoso, patente por el nombramiento que recibió como testamentario de la reina doña Isabel de Borbón poco antes de su fallecimiento el 6 de octubre de 7644,y por el hecho de haber participado en las conversaciones donde se discutió acerca del matrimonio del malogrado príncipe Baltasar Carlos, no se hace dificil imaginar que don Diego debía conocer bastante bien a Francisco Rizi. como para hacer que se encargara de los cuadros, que, además, ejecutó después de haber accedido al título de pintor del rey en 1653 -pelra la Corte estaba trabajando desde 1639y en un momento en el que su prestigio entre (120) ,{"C.P., Leg.9r, Exp. 1l; BENAVIDES CHECA,J., op. cit.,pp.264269; MARIÑ GONZittEZ, Nueuas ttnticins..., oþ. cit, p.313. Del contrato, laLa. y 32. condiciones. (72I) Iñi¿tn, l3a. condición. (122) GIRALDO,Juan Manuel, Vid,a y laroicos luchos d¿l excelentísimn am¿rablc señ.m ifum Dicgo dc Aræ Reirøso, Obispo dc Tu2, dz Avilø y dc Plasmcia, Iryisídor General l dcl {hrsejo d¿ F,sta.do. Iltntrados con mdximas reflexù> rus dz þolítira uistiar¿ú ) con sentsncias y autmid,alzs d¿ uariø mtd.iciut, (En Madrid. PorJuan García Infanzón. Año de M.CM.LXCV), p.204. (123) yrd. ANGIILO, "Francisco Rizi. Su vida. Cuadros religiosos fechados anteriores a1670", en AE.A., T.o XXXI (1958), pp. 101 s.; MARTÍN GONáLEZ, Nu¿aas røticias..., oþ. cit, pp.307 s.; ANGULO Y pÉnnZ SANCUEZ, Hnttøa mndritzñn del segundo tercio dcl sigln )(YII (Madrid, 1983), pp. 67 s. 705 Er u¡c¡lrr¡zeo nRrísrtco EN LAS cATEDRAIes oE CoRIR v Pl¡seructR los medios eclesiásticos madrileños iba en aumento. La intervenciôn de Juøn Carreño de Mirand,avendríajustificada por la hermandad de actividad que mantuvo con Rizidwrante muchos años, unido también a los trabajos que desarrolló para la Corte desde la decoración de la bóveda del Salón de los Espejos del Alcânar que le encomendara Velá,zquez. Yen lo que resPecta a Mateo Gallard,o, a quien se menciona en la biografía de don Diego, mediaría la fama de buen profesor con la que Ceán Bermúdez, siguiendo a Liu;aro Díaz del Valle, se refiere a nuestro artista 124, quien, si no era natural de Madrid, sí que se había trasladado muy pronto a la Corte, donde está documentado desde 1628125. Y lo mismo que los anteriores, Si,món Loþez ejercia el oficio de dorador del rey desde al menos 1624126. De esta forma daba por concluida la obra osya realnación había tenido embargada a la catedral desde hacía más de cincuenta años. Por haber costeado a sus expensas el dorado del retablo, junto al pedestal y antepecho de la capilla mayor tzz, el cabildo decidió insertar la heráldica de Arce y Reinoso en el conjunto; sus escudos campean en el banco del tercer nivel, en línea con las dosVirnrdes teologales que apoyan sobre los arbotantes del ático. Con la finalizaciôn del retablo mayor terminó una de las etapas más importantes para la ornamentación de la catedral. Mas pronto surgió la necesidad de renovar las obras que a diario se utilizaban para el culto, e incluso de sustituir aquellas otras que se habían construido durante la centuria que ahora concluía, de modo que a finales de mil seiscientos la catedral de Plasenciavolvió a retomar su pulso en materia artística. Para pâliar el deterioro que sufrían los órganos de la catedral, que malamente servían al oficio divino, el obispo don fray José Jimênez Samiego (16831692), General de la Orden franciscana, mandó construir uno nuevo a su correligion ario, y entonces ya afamado organero, fray Domingo de Aguirre. Pata ello fue necesario acudir al Ministro General de la Orden dados los muchos encargos qtue Aguirre tenía comprometidos, como era la construcción de un órgano para el convento vallisoletano de San Francisco y otro parala capilla de los sepulcros de los reyes de Aragón. Logrado el propósito, Agui'ne trabajó en Plasencia con dos oficiales que trajo de Salamanca, y en la ejecución de la caja interior y exterior estuvo ayudado por los maestros carpinteros Antoni,o Moriøno, Juan Lidmendi y Tbmás Audmend,i. No habían terminado la tercera parte de la obra cuando el obispo falleció el 14 de junio de 1692. Y aunque Agui.rre trató de marcharse receloso de que el pago del órgano recayera en (124) CEAN BERMUDEZ,J A., oþ. cit.,'[.n I, oþ. cit., p. 155. (125) ANGULO YPÉREZ SÑCHEZ, op. cit.,p.63. (126) TOVAR N,ÍARTÍN, V., "El arquitecto ensamblador Pedro de la Torre", et A.E.A., T.a XLVI (1973), p.270. (127) BENAVIDES CHECA,J., oþ. ci,t.,pp.275 ss. 706 Florencio Javier Gørcía Mogollón - Vicente Ménd.ez Hemâ.n manos de testamentarios, el cabildo logró retenerlo haciéndose cargo de todo lo necesario 128. De forma paralela, don Antonio de Villalobos, mayordomo de los señores deán y cabildo, escrituró contrato para la ejecución de las esculturas -para las que talvez se sþieron las directrices del obispe de dicho órgano con los maestros de Bad{oz C,ristóbølJi.mma Morgad,oy Miguel Sá,ncha Thrama,s. Según el protocolo que pasó ante el notario placentino Mþel de Oliva el 24 de octubre de 1692, ambos escultores quedaban a las órdenes de lo que dispusiera el maestro Aguine; se comprometieron a ir entregando las piezas a medida que el pintor encargado de policromarlas lo fuera requiriendo, y areal:øar toda la obra a cambio de 10.500 reales de vellón, que se abonarían en cuatro pagas. En lo que respecta a las escultura y al programa iconográfico, ambos maestros se obligaron "ahazer y que aremos para el hórgano que se está fabricando en esta ciudad para la santa yglesia Chathedral de ella quinze figuras con quarenø y dos serafines que llebará en el discurso de la obra de dicho hórgano, las quales an de ser y estar de la forma y manera siguiente: - Dos ánjeles vestidos de a dos baras de alto tocando sus trompetas, los quales se an de poner en el segundo cuerpo de dicho hórgano en pie sobre sus repisas, yjunto a estos dos ánjeles se an de poner otros dos chiquillos desnudos de madera tallada con sus guitarras en las manos como demuestra latraza. - Más se a de poner en dicho hórgano wn Sant Franciscoy un San Pablo de a dos baras de alto en el remate. - Más un David con su arpa de a dos baras de alto como demuestra la traza. - Más se an de poner siete chicotes desnudos con sus bandas y alas como demuestra laluiaza, y los tres de ellos an de estar en pie y los quatro sentados. - Más una fama que ba en lo último del remate de la caja de dicho hórgano de siete pies de alto con sus ffonpetas en las manos, la una tocándola y la otra en la mano siniestra" 129. La obra estaba terminada en todo punto el 3 dejulio de 1694, según informó el propio Aguine al cabildo. La labor escultórica de Jimma, Morgado y Sá,ncha, Taramasreine, sobre todo en lo referido a las piezas exentas, las notas de claridad compositiva y movimiento que luego aparecen en las piezas que ejecutaron -a partir de l7I7-para el tabernáculo de la catedral de Badajoz, empleando un tipo de plegado en el que se advierte la suavidad que será característica en los inicios (128) Ibíden, pp. 296 ss.; SANCI{EZ LORO, D., "Los órganos de la catedral placentina", en Trasuntos Extrawños,I (Cáceres, 1956), pp. 201 s. Sobre los posteriores {ustes del órgano y su renovación, u¿d., GARCÍA VIDAL , C,, et at,, Plasmcia (León, 1982), p, 58, No entramos a detalTar \a obra de fray Døningo dz Aguinq para lo que remiti¡nos a las Actas del Simposio Internacional sobre El órgaru Histñco m Castilln y Izón (Zanora,1999), pp. 30, 60 y 88. (129) AIIPCC. Protocolos Notariales de Plasencia. Escribano Manuel de Oliva leg. 1890, s.f., 24 de octubre de 1692. 707 Er u¡crrunzeo RRrÍsrco EN LAS cATEDRAIes or ContR v PnseructR del siglo XVIII, bien redondeados rsO. f¡s5 años después de concluir las tareas escultóricas se remataron las labores de dorado y policromía, a cargo del maestro Al.onso d,e Paredcs, que terminó su trab{o el 16 de noviembre de 1697 r3r. Ya en el siglo )il/III, fueron varios los prelados que se distinguieron por financiar empresas artísticas en la catedral. El primero de ellos fue d,on Bartolom¿ d¿ Ocampo (1699-1703), a quien debemos el arca de plata que acoge la talla de la Dormición de laVirgen María, bella obra barroca realuadapor el orive salmantino Ped,ro Bmítez, en madera lacada en rojo, aplicaciones de plata en su color e incrustaciones de conchu taz. lpussto que la catedral eslá advocada a Nt¡a. Sra. de laAsunción, no es de extrañar que el cabildo pusiera especial celo y aplicación en elevar un nuevo retablo que albergara la Dormición de María, en sustitución de uno de los dos que un siglo antes había costeado el obispo don Sancho Dávila a ambos lados del retablo mayor. Así se dispuso en el cabildo de27 de febrero de 7703,y, aunque entonces se llegó a abrir un concurso de trazas, el hecho cierto es que la falta de caudales oblþ a aplazæ el proyecto. Su impulso definitivo le correspondió al prelado don Francisco de Perea y Puras (77111720), quien aportó 24.000 reales para su construcción con el expreso deseo de acudir a Salamanca para contratar aJoaquín dc Churriguera, maestro al que debía conocer desde que ocupara el cargo de canónþ Penitenciario en la catedral del Tormes. Yaunque nuestro prelado fue promovido al arzobispado de Granada cuatro años antes de iniciarse los trabajos, el cabildo respetó en todo punto sus deseos, como bien lo pone de manifiesto el acta de 4 de marzo de 1724: '"Ieniendo presente el cabildo la acreditada y notoria havilidad de Juachín dc Chuniguera, vezino de Salamanca, y el deseo insinuado por el Ilustrísimo señor Arzobispo de Granada de que por mano de este maestro, por ser de singular satis faziôn, se fabrique el retablo que se ha de hazer a Nuestra Señora de la Asumpción desta Santa Yglesia, se acordó que el señor deán le escriba encargándole que si quisiere tomarle de su quenta venga cuanto antes a hazer la planta y tratar de ajuste. Yaún en el caso de que dicho maestro no quiera tomar a su cargo el referido retablo, a lo menos pase a esta ciudad a dar la dirección nezesaria para que se haga por otros maestros con el azierto y satisfazión que se desea, en cuio caso se le gratificará el trabajo de todo lo que s¡s6s¡¿1's" 133. Como es de sobra conocido, las naturales circunstancias de la vida motivaron que en la dirección de la obra se fueran sucediendo los tres hermanos (130) Sobreambosescultores, lni.GOMELTI.IEDORCANOVAS,Ma.D.,LaCatedraldcBadajoz(Bad4joz, 1958), pp. 129 y l3r; SoLÍs RODRÍGUEZ, C., y TEJADA VIZUETE, F., "I-as artes plásticas en el siglo XVIII", en Historin dz lø Baja Extrena.dura,'l.a II, De la óþoca tÌc las Austrins a 1936 (Bada1oz,1986), pp. 979 ss.; HERNÁNDEZ NIEWS, k, R¿tabl:ística itc ln Baja Extrernnl.wa (stglas )<W-XWil) (Mérida, l99l), v"arias paginas. (131) BENAVIDES CHECA,J., tþ. ciL, p.300; SANCHEZ LORO, D., oþ. cit., P.203. (132) Vid. nuestro tra;baio APortacùws dncummtalzs..., oþ,cit,pp.412,416yss. (133) AC.P., LA.C., N.s 5t (I72+I726),roL22. 708 Florencio Javier Garcíø Mogollón - Vicente Méndez Hemá.n Chuniguera; Albntufue quien se encargó, en última instancia, de continuar los trab{os de sus predecesores y de asentar la obra. Por el buen ejercicio de su profesión recibió 4.000 reales de gratificación y agasajo el martes 17 de diciembre de I726,fecha de su conclusión 134. Transcurridos quince años, se acometió el dorado del conjunto gracias a la generosa donación de 24.000 reales que libró de su hacienda el obispo d,on ManuelDaui.lay Cárdmas (773e7742). Sus armas timbran el ático del retablo, aunque sabemos que el antedicho Perea y Porras también donó, el 5 dejulio de 1730, 12.000 reales para costeil tamaña empresa, razón por la cual el cabildo estuvo en trámites de insertar sus escudos, que nunca llegó a colocar. Todo se tramitó en la reunión celebrada el 4 de marzo de 7741136. Tras haber sido sustituido del costado de la Epístola el relicario de don Sancho Dávila, se procedió a hacer lo propio con el que éste guardaba simetría en el Evangelio; para mantener launiformidad de ambos costados, de forma similar a como habían estado desde el siglo X\III, se dispuso que la nueva obra debía ser simétrica al retablo del Tránsito. Su hechura fue posible gracias al peculio de donFrøy Pltí,cido Baylc y Pad,illa, agustino, y obispo de Huesca cuando fue designado para ocupar la silla episcopal de Plasencia (1742-1747). Tuvo el deseo que el recuerdo de su persona estuviera en la memoria de todos, y por este motivo, además de por la devoción que tenía a las reliquias, construyó un magnífico retablo simétrico al de Ntra. Sra. del Tránsito. El mueble también debía servir de propaganda a la Orden de San Agustín mediante el programa iconográfico que él mismo diseñó con los próceres de dicha congregación. El retablo fue ajustado por donJuan Bautista Zuwaut, procurador, apoderado y tesorero de las rentas del señor obispo, en 33.000 reales de vellón con el øllista placentino Carlns Si.món de Soriael día 9 de febrero de 7746te0. Qi¡1ç6 días después rati{icaba el cabildo la licencia que había concedido el día 7 de febrero. Yel 29 de noviembre de 1748 el mismo Zuviaur, esta vez en calidad de testamentario de su señor, que había muerto sin ver concluida la obra, notjficaba al cabildo la posibilidad de recono. cer el dorado del retablo. Según el acta capitular de 14 de enero de 1746, "confirmóse lajunta capitular celebrada en el coro el día siete, en que por parte del señor don Juan Ubaldo de Rozas, por encargo del Ilustrísimo señor don fray Plácido Bayles y Padilla, obispo actual de esta diózesi, se presentó un manifiesto en que su Ilustrísima propone al cavildo el deseo de hacer fabricar a sus expensas en el altar colateral de la capilla maior de lo nuebo de esta Santa Yglesia, que lla- (134) No v¿mos a insisti¡ más en esta obra, cuya detallada historia documenal hemos publicado en el artículo que dimos a conocer con nuevos aportes documentales: VfÉNOnZ HERNÁN, V., Aþorta.cittt¿s dncummtales..., oþ. dt., pp. 41247 y 47 M95. (135) AC.P., LA.C., N.a 56 Q739-7741), fol. 365 vt"q. (136) AIIPCC. Sección Protocolos Notariales de Plasencia. EscribanoJuan Francisco Garrido, leg. 896, foliado, fols. 5l-52 vre. Vid, etiam, VÎÉ¡{D¡Z HnnNÁN ,V,, Aqortncbn¿s ilnatmmtalzs..., oþ. dt., pp 442475 y 49l.502. 709 EL uecgruRzeo RRrísrrco EN LAs cATEDRALcS oe CoRrR y Pl¡s¡r'rcrR man de las reliquias, un retablo de la misma manera, figura y forma que oy se halla el de Nuestra Señora de la Asumpción, bariando sólo en algunas imágenes de la particular deboción de su Ilustrísima, que se haian de proporcionar en los mismos sitios que están las del otro retablo de Nuestra Señora para que hagan la más uniforme armonía.Yhaviendo determinado el Cavildo que dicho señor don Juan Ubaldo de Rozas diese las más expresibas gracias a su Ilustrísima, manifes tando la resþación del cavildo a que dicho retablo se haga a la maior satisfacción de su Ilustrísima (...), haviendo dado quenta dicho señor donJuan Ubaldo que su Ilustrísima procedía en la maior eficacia en la disposición de que se hiçiese quanto antes dicho retablo, teniendo hecho el diseño: de forma que para las reliquias se havía de hacer una urna como la de Nuestra Señora con sus llabes, acompañándola en el primer cuerpo una imagen de Santo Tomás de Villanueba y otro santo obispo [San Fulgencio], y en el cuerpo principal la imagen de San Agustín fentre San Nicolás de Tolentino y SanJuan de Sahagún] sobre la que se havía de zifrar en el sitio correspondiente el escudo de armas de su Ilusrísima, y por coronación del retablo las armas de esta Santa Yglesia" ts7. De ser del todo cierto el aserto de las fuentes en la coincidencia que este retablo debía comportff respecto de su simétrico, el diseño original de éste dedicado a la Asunción habría venido a ser una simplificación de la traza ideada por Joøquín dc Chuniguera para el conjunto de la iglesia de Santiago, en Medina de Rioseco (1703), o una amplificación del que contrató, junto con Pedro d¿ Garnboa, el 18 de febrero de 1702 para el convento salmantino de Santa Clara, todo ello, claro está, con la introducción de las oportunas modificaciones ante la necesidad de adaptar la obra al espacio concreto de la catedral de Plasencia. Con el retablo de don fray Plácido terminaron las empresas ornamentales de mayor importancia acometidas en la catedral por su prelados titulares. Sólo una última es necesario anotar: el dorado de la reja del coro que costeó don Juan Franci.sco Manrique ( 1 7 60-1 7 65) t38. c. El cabildo y sus miembros El cabildo es el Consejo dcl obispo y el Smado dz Iø igltsia diocesønø. Entre sus miembros solían encontrarse grandes personalidades que habían recibido una buena preparación en ciencias eclesiásticas; también había grandes humanistas, por lo que no debe extrañar que de continuo mantuvieran relaciones con literatos, músicos y, en nuestro caso, con artistas, derivado todo ello de sus inclinaciones culturales. Toda una serie de actividades que podían sufragar merced a las (r3Ð A"C.P., L-A..C., N.s 58 (7745-1747), fols. 172 vt"a-173. (138) BENAVIDES CHEC¿,J., oþ. eit.,p.228. 710 Florencio Jøvier García Mogollón - Vicente Ménd.ez Hem,ín cuantiosas rentas que obtenían del cobro del diezmo de los productos agrícolas y ganaderos, del producto bruto y demás primicias del obispado, junto a lo que reportaba la venta de indulgencias, los derechos de enterramientos y aportaciones de nuevas capillas funerarias, escasísimas en Plasencia, y las ayudas y prestaciones de particulares, laicos y religiosos. Por lo común, y una vez sacados los dos novenos de las tercias reales, el obispo y el cabildo se repartían cada uno un tercio del total de los beneficios 13e. Falta en nuestra diócesis un estudio serio sobre las rentas que percibía y distribuía el cabildo entre la Mesa Capinrlar y la Fábrica propiamente dicha. Para ello, es interesante la imagen que ofîece de la catedral delJerte un manuscrito del siglo XVI, que la describe como una "de las iglesias que en España se sirben con mayor pompa, asi de cantores escojidos y famosos ministriles como de ricos y curiosos ornamentos... La fabrica tiene muchas joyas de oro y plata, y gran quantidad de ornamentos de brocado... Las fiestas de Corpus Christi se celebran aqui con la mayor solemnidad y aplauso que se haçen en lugar de España, porque se gasta mucho en ellas (...)" 140. Tan empeñado estuvo el cabildo placentino en las labores constructivas de la catedral, que en el momento de proyectar la construcción de los grandes retablos que nrvieron que acudir al beneplácito de los obispos, que accedieron gustosos a real:zæ las donaciones necesarias para llevar a buen término todo aquello cuanto se proponía su consejo, que siempre estuvo a pie de obra, eligiendo trazas para el retablo mayor; velando para que Ctregorio Fnnã,ndezúumara las esculturas que había conratzdo realaar; o, enviando cartas a Salamanca solicitando la presencia de los Chu,rriguera. En síntesis, cabe afirmar que nuestro cabildo, al igual, por ejemplo, que el de Burgos 141, no costeó de renta ningún retablo u obra de envergadura. Diferente fue el caso de sus miembros, muy dados a enjoyar sus capillas particulares con bellas piezas artísticas. Así sucedió cuando el Deán don Fernando de Montemayor compró en mayo de 1640 la capilla de San Fuþncio, situada en la pared norte del coro. No reparó en gastos a la hora de ornamentar su última y eterna morada. El 29 de noviembre de 1640 concertó con el cantero Pedro dc Fi,gueroala remodelación de la capi. lla (1.400 reales), la cual se encargó de dorar el pintor placentino Miguel Gonzâ,I.a, a cambio de 1.000 reales, según la escritura que otorgó el 10 de diciembre de (139) DOMÍNGUEZ OFIfJZ,A, "Aspectos sociales de la vida eclesiástica en los siglos X\{II y XVItr", en MESTRE SANCHÍS, Antorio, Histmia dz tn lgtcsia m F-spaña,T.e N, La igþi.a m tn Esþuñn itz lns siglns XVII y XWII (]lf'adnd, 1979), p. 30. (140) Manuscrito publicado por ROUnÍGIJEZMOÑINO, Antonio, lExtremadura en el siglo XVI. Noticias devi4jerosygeógrafos (1391i600) (Conclusión)", en RE.E.,'î.9 X (I-IV) (195a), p.403. Según el autor de esta hnagm d.e Plasmcia,larcntade la catedral ascendía a 12.000 ducados cada año repartidos del siguiente modo: 3.000 ducados el deiín, y 1.600 el resto de las dþidades catedralicias: ibídena p, a03 s. Para el reparto de rentas, FERNÁNDEZ NIEV.\J., La soci¿itad, oþ. cit.,pp.569 s. (141) PAYO HERNANZ, kl., El Retabln m B*got , su conurca durante lns si.glns ){14 y ){WII (B,ttrgos, 1997), T.q I, p. 69. 711 -.¡, .' MINISTERTO ' i$j' DE clErucla :i¡-. Y TËCNOLOGIA rsBN 84-8371-427-2 ,ilüxJru]ilfl[illil I UNIVERSID,A,D DE MURCI,\ Sl:lìVl( lO l)l: I'LlIìl-lCr\CION l:S If:rr*oo'o' cAJAMURctA I ì I, I' I iL I È s'K -93ruFÙr 2;a