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El monasterio de San Francisco El Real de Cáceres, de cenobio franciscano a centro cultural

Méndez Hernán, Vicente; Ramos Rubio, José Antonio

Abstract

El artículo presenta un recorrido exhaustivo por la evolución del Monasterio de San Francisco el Real de Cáceres, desde sus orígenes en el siglo XIII, ligados a la iniciativa de fray Pedro Ferrer y al apoyo de don Diego García de Ulloa, hasta su actual configuración como Complejo Cultural San Francisco. A partir de documentación histórica y administrativa, se analizan la fundación oficial mediante la carta de Sancho IV (1285) y la Bula de Sixto IV (1472), así como los apoyos económicos de los Reyes Católicos, el cardenal Mendoza y familias nobles cacereñas. El estudio describe la arquitectura del monasterio y su iglesia gótica, destacando el atrio, el claustro, las naves, las bóvedas ornamentadas y la participación de maestros canteros, pintores y organeros entre los siglos XVI y XVII. Se revisan episodios clave como los saqueos franceses, el incendio de 1823 durante la acción del Empecinado o los efectos de la Desamortización de 1836, que transformaron el edificio en cuartel, hospicio y colegio provincial. Finalmente, se detallan las restauraciones del siglo XX y el proceso de adaptación que culminó en 1980 con su nuevo uso cultural. El trabajo ofrece una aportación significativa al conocimiento del patrimonio franciscano extremeño y la continuidad histórica del edificio.

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Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 39 El Monasterio de San Francisco El Real de Cáceres, de cenobio franciscano a centro cultural Vicente Méndez Hernán y José Antonio Ramos Rubio. Doctores en Historia del Arte por la Universidad de Extremadura José Antonio Ramos Rubio y Vicente Méndez Hernán RESUMEN El convento de San Francisco de Cáceres, situado en las afueras de la zona monumental cacereña frente al lugar donde se celebraba el Rodeo-, en sus orígenes hemos de citar la decisión de fray Pedro Ferrer y el apoyo del noble don Diego García de Ulloa. Los condicionantes nos los proporciona la misma historia de Cáceres a partir del momento en que pasa definitivamente de manos agarenas a cristianas en el año 1229. En este trabajo hemos realizado un estudio desde su fundación hasta nuestros días. Será don Sancho IV, en una Carta fechada el 25 de febrero de 1285, el que DOI: 10.5281/zenodo.10634774 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 40 conceda a los frailes de la Orden de San Francisco de la Provincia de Santiago, privilegios y exenciones para sus personas y conventos. La Bula de fundación fue otorgada por el Papa Sixto IV el 3 de diciembre de 1472, desde esa fecha hasta nuestros días ha pasado por multitud de avatares. ABSTRACT The convent of San Francisco de Cáceres, located on the outskirts of the monumental area of Cáceres - in front of the place where the Rodeo was celebrated -, in its origins we must mention the decision of Fray Pedro Ferrer and the support of the noble Don Diego García de Ulloa . The conditioners are provided by the same history of Cáceres from the moment it passes definitively from Agarenas to Christians in the year 1229. In this work we have carried out a study from its foundation to the present day. It will be Don Sancho IV, in a Letter dated February 25, 1285, that grants the friars of the Order of San Francisco of the Province of Santiago, privileges and exemptions for their persons and convents. The Bull of foundation was granted by Pope Sixtus IV on December 3, 1472, from that date until today it has gone through a multitude of avatars. PALABRAS CLAVE Historia, Historia del Arte, Monasterios, Monasterio de San Francisco El Real, Cáceres, Patrimonio histórico. KEYWORDS History, Art History, Monasteries, Monastery of San Francisco El Real, Cáceres, Historical Heritage. HISTORIA Para poder conocer con profundidad la fundación del Monasterio de San Francisco de Cáceres, situado en las afueras de la zona monumental cacereña –frente al lugar donde se celebraba el Rodeo-, es importante comprender las vicisitudes históricas por las que pasó. En sus orígenes hemos de citar la decisión de fray Pedro Ferrer y el apoyo del noble don Diego García de Ulloa 1 . Los condicionantes nos los proporciona la misma historia de Cáceres a partir del momento en que pasa definitivamente de manos agarenas a cristianas. 1 SANTA CRUZ, José de: Crónica de la provincia franciscana de San Miguel. Madrid, 1617, pp. 266-267. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 41 El 23 de abril del año 1229, don Alfonso IX de León conquista la entonces villa de Cáceres, sin otra soberanía que la de la Corona Real de León, poder delegado en su Concejo. A pesar de que algunos autores han facilitado otras fechas acerca de la conquista definitiva de Cáceres, en el verso de la tapa primera del Códice de los Fueros conservado en el Archivo Municipal de Cáceres, tiene pegado un papel en el que, con letra del siglo XIX, se indica: “El Fuero Municipal que concedió a esta villa el rey don Alfonso, que la ganó a los moros en el día 23 de abril, San Jorge, en 1267, confirmado por el rey don Fernando, su hijo, en Alba de Tormes, a 12 de marzo de 1269” 2 . En este sentido y sobre estas bases le otorga una primitiva Carta de Población, hace un reparto de tierras entre los pobladores, consigna en la Carta los límites del término y jura ante el Concejo, representado por doce hombres buenos, el respeto a todas las inmunidades contenidas en la repetida Carta y muy principalmente la de no enajenar jamás la villa, manteniéndola siempre unida a su Corona Real. Será don Sancho IV, en una Carta fechada el 25 de febrero de 1285, el que conceda a los frailes de la Orden de San Francisco de la Provincia de Santiago, privilegios y exenciones para sus personas y conventos 3 . No obstante, sin que quepa alguna duda al respecto, tal párrafo del Fuero Latino se esgrimió a la hora de negar la fundación de un Monasterio de frailes franciscanos extramuros de Cáceres, y que sólo tras largo tiempo se pudo conseguir. La documentación más fiable la recogemos de Fray José de Santa Cruz que nos relata: “El insigne Convento de San Francisco de la villa de Cáceres, cuanto sucede a otros en el orden de los años, tanto los precede en su dignidad y excelencias de muchas circunstancias. Tiene la 2 Manuscrito de Cáceres, doc. 7. La primera referencia que encontramos al Fuero de Cáceres la recogemos en ULLOA GOLFIN, P: Los Fueros y Privilegios de Cáceres. Madrid, 1675; UREÑA SMENJAUD, R y A. BONILLA Y SAN MARTÍN: Fuero de Usagre anotado con las variantes del de Cáceres, Madrid, 1907; y en 1929, A. C. Floriano Cumbreño publica Transcripción paleográfica y versión castellana de la Carta de Población o Fuero Latino de Cáceres, Cáceres, 1929. FLORIANO CUMBREÑO, A: Puntualizaciones sobre la Historia de Cáceres, conferencia pronunciada en el salón de honor del Excmo. Ayuntamiento de Cáceres, el 4 de noviembre de 1972, publicada por el Excmo. Ayuntamiento de Cáceres en 1973, pp. 23-29, Documentación histórica del Archivo Municipal de Cáceres (1229-1471). Institución Cultural “El Brocense”, 1987; ORTI BELMONTE, Miguel Ángel: Las conquistas de Cáceres por Fernando II y Alfonso IX de León y su Fuero Latino anotado, Badajoz, 1947; LUMBRERAS VALIENTE, P: Los Fueros Municipales de Cáceres, su derecho privado. Cáceres, 1974 (reed. Institución Cultural “El Brocense”. Diputación Provincial. Cáceres, 1990); . BURRIEL, B: Fuero de Cáceres dado por el rey don Alfonso el IX de León en 1229, y confirmado por don Fernando en 1230, sacado de los originales que están en el Archivo de dicha villa. Biblioteca Nacional, Ms. 18743/19. V.V.A.A.: El Fuero de Cáceres. coord.. Muro Castillo, M. Ed. Facsimilar. Madrid, 1998. 3 Carta abierta del rey Sancho IV concediendo privilegios y exenciones para sus personas y conventos a los frailes franciscanos de la provincia de Santiago. Medina del Campo era de 1329 (22-X-1291). Archivo Municipal de Cáceres; Traslado de la carta plomada de Alfonso XI (21-VII-1326) confirmatoria de los privilegios concedidos a los franciscanos. Documento incluido en la confirmación de Alfonso XI, 10-II-1330. Archivo Municipal de Cáceres; Privilegio rodado de Enrique II, confirmando el de Alfonso XI (10-II-1330) sobre las exenciones tributarias concedidas a los franciscanos de la provincia de Santiago, 20-IX-1371. Archivo Municipal de Cáceres; Carta plomada del rey don Juan I, confirmando el privilegio rodado de Enrique II (20-IX-1371) concediendo privilegios a los franciscanos de la provincia de Santiago. Documento incluido en su confirmación por Enrique III, 20-V-1404. Archivo Municipal de Cáceres;. Carta plomada de Enrique III confirmando la de Juan I (12-VIII-1379) por la que confirma el privilegio de los franciscanos de la provincia de Santiago. Documento incluido en la carta de privilegio de 6-IV-1310. Archivo Municipal de Cáceres. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 42 capacidad y dilatación de edificios necesaria al número de los religiosos que lo habitan, y el número conveniente a la grandeza del pueblo, que ha menester hombres doctos y predicadores para su doctrina, confesores y varones religiosos para las ocurrencias espirituales, y otros ministerios piadosos. Ha sido siempre este Convento célebre en la observancia al Culto divino y mantenencia de la vida regular, que en las comunidades más llenas se conserva con gravedad y se continúa sin quiebras; y debe ser contado entre los primeros por estas razones; mas como el hilo de la historia sigue el orden de los años y tiempo de las fundaciones, es fuerza que tenga aquí su lugar. La fundación fue milagrosa o milagrosamente dispuesta, como se repite en los historiadores de nuestra Orden 4 . En tiempo que la familia de la Observancia se dilataba por el orbe con aplauso común de su reformación, vino a Cáceres con deseo de fundar allí, y con dos compañeros del mismo instituto y celo, el venerable padre Fray Pedro Ferrer, del esclarecido linaje de los Ferreres de Valencia y pariente muy cercano de aquél gran santo y prodigioso predicador del sagrado Orden de Predicadores, San Vicente Ferrer. Mas no acababan de conseguir la fundación que pretendían, habiendo estado allí casi un año en la demanda corno dice nuestro Cronista General. Y este mismo declara que entraron el año de mil cuatrocientos setenta y dos. La villa se excusó con sus ordenanzas que tenían de no admitir Religiosos, ni tener allí Conventos de cualquier Orden que fuesen, y se colige de la detención e instancia del Padre Fray Pedro Ferrer por tantos días, señal de que algunos le daban las esperanzas, que si fuera ley u ordenanza común, no tuviera. El Padre Ferrer, viendo que no se componían las partes que contradecían con sus favorecedores, y que su despacho iba a la larga, determinó dejar el lugar. Al salir de los arrabales se detuvo algo componiendo un jumentillo que llevaba los mantos y algunos pocos libros de su uso y de los compañeros, cuando se encontró con Diego García de Ulloa, noble caballero y llamado por excelencia «El Rico», que a caballo al campo. Rogóle que por amor de Dios pagase por él una herradura, de que la bestezuela necesitaba para el camino; el caballero se excusó diciendo que no llevaba, ni solía llevar dinero consigo. Volvió a decirle el Padre Ferrer que mirase bien si traía algo, y el caballero, enfadado de la réplica del Religioso, con despecho se miró seno y faltiqueras (sic), y buscando por todas partes, al fin vino a hallar una moneda de oro que jamás había visto ni tenido. Pasó súbitamente del enfado a la admiración y reconociendo en el prodigio la virtud del siervo de Dios, se arrojó del caballo a sus pies, pidióle perdón del despego con que había respondido y rogóle desistiese de la determinación de irse de la villa, que él pondría todo esfuerzo en que se quedase a fundar, pues tenía de parte tan declarado el Cielo en suceso tan milagroso, que tales Pho y tan Favorecidos de Dios ni la villa de Cáceres querría ni le convenía apartarlos de sí. Habiendo Diego García obligado con sus ruegos al Santo Religioso y a sus acompañantes a que aguardasen y esperasen su negociación, se fue luego a tratar del caso; y en el primer consistorio propuso a la villa la fundación refiriendo lo que le había sucedido. Ya no había lugar de oposición ni alteración, habiéndoles dado tan concluyente tapaboca la señal de la voluntad de Dios manifiesta. Todos de común consentimiento no sólo consintieron, sino que se empeñaron con todo afecto en disponer y promover obra tan santa, y con razón, pues ya de justicia debían obrar por el precio de la moneda milagrosa con que Dios había pagado a aquella villa por mano de un morador suyo. El venerable E Fray Pedro Ferrer viendo cuánto habla podido su fe y cuánto Dios le favorecía sus intentos, no sólo se quedó a fundar, sino que eligió el Convento fundado por su perpetua mansión, en el que vivió treinta y ocho años edificando con sus admirables virtudes y espiritual doctrina a la villa y lugares circunvecinos. Con tan prodigiosos favores comenzó y adelantó Dios la fundación de Cáceres; y el religiosísimo fundador cumplió el curso de su 4 UVADINGO, Fr Lucas: Anales de la Religión Franciscana. Santiago de Compostela, 1472, p. 3; GONZAGA, Fr: Tratado de la provincia de San Miguel. Madrid, 1600, cap. 3º fol. 1036. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 43 vida bienaventuradamente en el año de mil quinientos diez: el Martirologio Franciscano le pone a primero de febrero. Diósele sepultura en la capilla que ya había fabricado junto a la este Monasterio perteneció hasta el año 1548 a la Provincia de Santiago, fecha en que se creó la de San Miguel, a la que se incardinó San Francisco de Cáceres junto con otros Conventos. Después de cien años y más, estando ya muy adelante el gobierno de la Provincia dividida, movió la fama y la curiosidad piadosa a los Religiosos a saber cómo estaba su cuerpo, y abriendo la sepultura sintieron un olor finísimo que protestaba bien cuán agradable había sido a Dios el alma, cuyos despojos allí se depositaban. El cuerpo estaba entero, y de él se quitaron después algunos pedazos de carne y algunos huesos que pararon en partes, de que no se tiene noticias. Púsose adelante más cuidado en la guarda de tan precioso tesoro, y colocado en una arca de piedra y en la capilla mayor; sólo se dejó aparte la cabeza, que se guarda en la sacristía para acudir a la devoción de muchos enfermos, que tocándola o bebiendo el agua pasada por ella, han alcanzado entera salud. El túmulo o arca del cuerpo está en un arco de la capilla mayor, al lado del Evangelio y tiene un epitafio de letra grande que dice: «Aquí yace el Reverendo Padre de buena memoria Fr Pedro Ferrer, fundador deste notable Monasterio» 5 . La Bula de fundación fue otorgada por el Papa Sixto IV el 3 de diciembre de 1472: «Habiendo deliberado y decretado últimamente el Ayuntamiento de Cáceres de conforme consentimiento y con aplauso de todo el pueblo, que se erigiese un Convento para el siervo de Dios Fr. Pedro Ferrer y sus compañeros y demás religiosos observantes que se agregasen en su comunidad, se dio noticia de lo decretado al Obispo de Coria, en cuya Diócesis cae la villa. Era D. Iñigo Manrique de Lara, Príncipe de grandes virtudes y a quien celebran las historias por santo, justo, y que murió virgen habiendo sido Obispo de Coria y Jaén, y últimamente Arzobispo de Sevilla. Este Prelado tan grande y santo no sólo aprobó el decreto, sino que se hizo parte con la villa y nobleza de Cáceres para solicitar y efectuar con sus limosnas la fundación, tan ilustres y abonados fundadores tuvo el Convento. Luego, el Obispo y Consistorio en su nombre y de todos los moradores enviaron a Roma por facultad del Sumo Pontífice Sixto IV, que siendo levantado de nuestra Religión Seráfica al Pontificado, gobernaba la Iglesia» 6 . Con esta Bula los frailes consiguieron la instalación definitiva del Monasterio y su construcción gracias a las limosnas de los fieles cacereños –destacando a don Diego García de Ulloa y doña María de Ovando7 , la ayuda económica de la propia Orden y de los Reyes Católicos, con la intercesión del Cardenal Mendoza. También colaboraron otros mecenas como el Arzobispo de Toledo, don Pedro González de Mendoza; el obispo de Coria don Iñigo Manrique. En tiempos de los Reyes Católicos se ejecutaron las principales dependencias del cenobio, en la clave de la capilla mayor están las armas 5 Santa Cruz, José de: Crónica de la provincia franciscana de San Miguel. Madrid, 1617; Crónica de la provincia franciscana de San Miguel. Parte primera. Introducción e índices de Hermenegildo Zamora Jambrina. Coordinador de la edición: Antolín Abad Pérez (Publicaciones del Archivo Ibero-Americano. Crónicas franciscanas de España, 19). Madrid, Ed. Cisneros, 1989. XXXII-819 pp., 30-32. También encontramos referencias en GONZAGA, Fr: Tratado de la provincia de San Miguel. Madrid, 1600, cap. 3º fol. 1036; ULLOA GOLFIN, P: Memorial de la Calidad y Servicios de la Casa de Don Alvaro Francisco de Ulloa Golfin y Chaves. Madrid, 1675. 6 UVADINGO, Fr Lucas: Anales de la Religión Franciscana. Santiago de Compostela, 1472, c. 37. SANTA CRUZ, José de: Crónica de la provincia franciscana de San Miguel. Madrid, 1617, pp. 265 y 266. 7 Pleito del convento de San Francisco con doña María de Ovando, 1527. Pergamino. Documentos Pontificios (s.n). Archivo Diocesano de Cáceres. Palacio Episcopal. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 44 reales de los monarcas con una cifra –F, de Fernando; e Y, de IsabelLas mismas armas reales que se ven en unos arcos en el compás y patio antes de pasar al templo conventual. El Arzobispo de Toledo colaboró en la construcción del crucero, esculpiendo su escudo en la bóveda, el resto de capillas del convento se realizaron a expensas de nobles cacereños como los Aldana, Saavedra, Carvajales, Ulloas, Torres y Ovandos. La sacristía se realizó a costa de la ayuda económica de familias ilustres como los Toledos, Vargas, Torres y Golfines, así como las capillas existentes en el claustro 8 . Las obra de ampliación del convento en el segundo tercio del siglo XVI correspondieron a trabajos realizados en el refectorio, enlosado, puertas, ventanas y escaleras, que fueron proyectadas y tasadas por el maestro de cantería Pedro de Marquina, y fueron ejecutadas por Martín Guerra y Lorenzo Martín, valoradas en 37.740 maravedíes 9 . El día 3 de mayo de 1496, se fundó la “Cofradía Penitencial de San Francisco” 10 , a la cual pertenecían nobles, algunos miembros del clero secular y los frailes del Convento, para hacer frente a las cargas del cenobio, que se vería reforzada con la fundación el 1 de noviembre de 1623 de la “Cofradía de San Diego de Alcalá”, patrono de los legos franciscanos 11 . En 1781 existió en el Monasterio un colegio de teología escolástica 12 . El convento sufrió durante la Guerra de la Independencia los saqueos a que se vio sometido por parte de algunos generales franceses como Soult, Foy, Digean o Regnier. Expoliaron el órgano 13 y su retablo mayor destruido en 1809 14 . Entre los días 17, 18 y 19 de octubre de 1823, se convirtieron en jornadas de luto para Cáceres y el Monasterio, pues las tropas que mandaba el general liberal, Juan Martín «El Empecinado» incendiaron el convento quemándose veinticinco celdas, amén de los 8 Véanse los estudios de HURTADO DE SAN ANTONIO, R: “El monasterio de San Francisco el Real de Cáceres”. Alcántara (1º época), 174, Cáceres, 1974, pp. 14-24; “El monasterio de San Francisco de Cáceres”. Institución Cultural “El Brocense”, 1981. El monasterio de San Francisco el Real de Cáceres, Institución Cultural “El Brocense”, 1993. 9 Según escritura de 28 de mayo de 1571(documentos del Convento de San Francisco el Real). Archivo Catedralicio. Palacio Episcopal de Coria-Cáceres. Cit. PULIDO Y PULIDO, T: “Datos para la historia cacereña”. Institución Cultural “El Brocense”, 1980, pp. 209 y 210, 295 y 296. 10 Encontramos referencias en HURTADO, P: La parroquia de San Mateo de Cáceres y sus agregados. Cáceres, 1918, p. 83. 11 En la cabecera de la nave de la epístola. Referencias en HURTADO, P, op. cit., p. 84. 12 BENITO BOXOYO, S: Historia de la Muy Noble y Leal Villa de Cáceres, provincia de Extremadura. Monumentos que conserva de la antigüedad. Manuscrito de 1794-1799, que fue publicado por Sánchez Loro, bajo el título de Historia de Cáceres y su Patrona. Cáceres, 1952, p. 88. 13 Hemos podido investigar la existencia de dos órganos que tuvo el convento. Francisco Criado, organero de Salamanca, firmó escritura de concierto de un órgano en 1578, su fiador fue Juan de Santillana, entallador, vecino de Cáceres. Francisco Criado, organero, escritura y condiciones para hacer un órgano en San Francisco por Francisco Criado ante Pedro de Vergara, mayordomo del monasterio (3 de junio de 1578). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4071, fols. 315 vº ss. En 1579, se contrata a Sebastián de León para la fabricación de un órgano, era vecino de Calzadilla, tierra y jurisdicción de Sevilla. SOLIS RODRÍGUEZ, C: Los órganos en Extremadura. Tesis Doctoral inédita (sin publicar). Universidad de Extremadura. 14 Notas sobre el retablo del Altar Mayor. Juan de Rozas, pintor, suscribe escritura de obligación para dorar y estofar el retablo mayor de San Francisco de Cáceres, siendo su fiador Juan de Pedraza II, platero, quien también suscribe la escritura (8 de noviembre de 1625). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4422, fols. 602-603 vº. Juan de Rozas, pintor, suscribe las condiciones concertadas para dorar y estofar el retablo mayor de San Francisco de Cáceres, según la escritura de obligación suscrita anteriormente (8 de noviembre de 1625). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4422, fols. 604-604 vº. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 45 sacrilegios, impiedades y otros daños perpetrados en el recinto sagrado en castigo por usar el derecho de asilo con algunos absolutistas 15 . Esta última depredación y sacrilegio marcaron la floreciente vida del Monasterio y sus frailes, hasta tal punto que ya no se recuperaría en adelante, llevando una vida lánguida y como presintiendo el lastimoso desenlace que le aguardaba: la desamortización de Mendizábal a partir del año 1836 16 y su éxodo definitivo de Cáceres 17 . Cuando el convento estuvo en poder del Estado se utilizó de cuartel y estabulación de un importante contingente de tropas de caballería -800 infantes y 200 caballoshasta el año 1841, en que se convirtió en Hospital Provincial, Casa de la Misericordia y refugio de pobres transeúntes; instituciones trasladadas allí desde el Convento de Santo Domingo habilitado para tal cometido desde el 27 de junio de 1834. Las obras que se realizaron en el convento transformaron las antiguas dependencias destinadas al clero regular para otros menesteres. Para los enfermos eran el piso bajo, los claustros altos -cerrados al efectoy el dormitorio alto que daba al patio posterior. El resto del cuerpo del edificio estaba ocupado por las habitaciones de los empleados de los establecimientos: botica, dos escuelas, dirección, iglesia cuya capilla de los Torres-Blázquez servía de depósito de cadáveresy otros donde se depositaban los diferentes comestibles y almacenes de tela que se laboraban en el mismo. Los pocos espacios que quedaron libres se destinaron a Hospicio de niños 18 . En 1890, con el traslado del Hospital a su nuevo edificio, el Monasterio quedaba totalmente para Hospicio de niños 19 , compartiéndose a partir de agosto de 1936 con tropas regulares marroquíes y expedicionarios italianos hasta la terminación de la Guerra Civil en 1939, en que pasa a denominarse «Colegio Provincial San Francisco», hasta 1980, fecha de su nuevo cometido cultural, como «Complejo Cultural San Francisco» 20 . El Pleno de la Corporación Provincial, cuyo presidente era don Jaime Velázquez, aprobaron el día 10 de abril de 1981, las obras de adaptación del edificio como Colegio a Centro Cultural Provincial, y la construcción de la nueva Residencia-Hogar Provincial, con los proyectos de don José María López Montenegro. 15 ARTERO HURTADO, A: “El Empecinado en Cáceres”. Los misterios de Cáceres. Cámara Oficial de Industria y Comercio de Cáceres, Cáceres, 1998, pp. 72-73. 16 GARCÍA PEREZ, J: “Las desamortizaciones eclesiásticas civil en la provincia de Cáceres (1836-1870)”. Institución Cultural “El Brocense”, 1994; BUJAN, Juan Manuel, “La desamortización de los franciscanos en el año 1836”, Liceo Franciscano n. 112-114 (1985) 91-126. 17 Lista de los monasterios y conventos suprimidos en España con motivo de la exclaustración, según los estados remitidos por los superiores regulares a la Real Junta Eclesiástica. Sección: Hacienda (Madrid). Leg. 4259, c. 4322. B. N. 18 ORTI BELMONTE, M. A.: Fundaciones benéficas de la provincia de Cáceres anteriores a 1850. Impr. Sanguino. Cáceres, 1949, pp. 34 y 35. Hace referencias a la documentación existente sobre el Hospital Provincial de Cáceres, en unos documentos del archivo de la Junta de Beneficencia y en el Legajo del Hospital Provincial (Memorias de la citada Fundación benéfica). 19 ORTI BELMONTE, M. A.; op. cit., p. 35. 20 HURTADO DE SAN ANTONIO, R: El monasterio “San Francisco el Real” de Cáceres. Institución Cultural “El Brocense”, op. cit., p. 56. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 46 ARTE Visto el conjunto del Monasterio desde la ciudad antigua la impresión predominante es la monumentalidad de la iglesia, debido a la diversidad de alturas que proporcionan la nave central, el crucero, las naves laterales y las capillas; monumentalidad destacable entre los edificios religiosos de Cáceres. A medida que nos acercamos, la robustez de su fachada y la movilidad del templete central y espadañas laterales de su coronamiento, llaman poderosamente la atención y curiosidad del visitante. La moderna restauración y rehabilitación de varios monumentos de Cáceres ha sido posible gracias a la instalación en algunos edificios de la sede de instituciones, como sucede con el centro cultural “El Brocense”, órgano de las actividades culturales promovidas por la Diputación Provincial, instalado en el monasterio de San Francisco. Para ello, se han llevado a cabo diversas reformas en algunas crujías arruinadas por el paso del tiempo, que hoy ocupan el Conservatorio de Música, Salón de Actos, Escuela de Danza, etc., al tiempo que se ha adaptado la iglesia como amplio Auditorio. Contiene también el Archivo y Biblioteca de la Diputación y los fondos documentales y legado de Pedro de Lorenzo y del periodista Juan Fernández Figueroa y su revista “Índice”. Con motivo de la restauración se descubrieron un conjunto de pinturas murales que ilustran el claustro y algunas capillas, donde se desarrollan varios frescos en escudos, motivos vegetales y escenas de santos que proceden de la hagiografía franciscana, etc.., ejecutados en el segundo tercio del siglo XVII. Existe una diversidad importante de estilos, una fachada barroca y un interior gótico. El conjunto es una fábrica gótica del último tercio del siglo XV, con aparejo de sillería granítica y arquitectura ojival. Un atrio cuadrado al que da acceso por una arquería de medio punto, se abre ante la fachada, cuyas torres y coronamientos de bolas herrerianas denotan una importante construcción del siglo XVII. La fachada que da acceso al templo, consta de tres vanos ciegos que se corresponden con las tres naves del interior, separados por cuatro sólidos y enormes contrafuertes seccionados por comisas. Los dos centrales se adelantan de la fachada y se rematan con dos gárgolas y dos pináculos coronados por bolas, formando los cuatro contrafuertes tres arcos de medio punto enlazados en altura por una doble comisa de cantería. Destaca un templete central de bóveda de media naranja y linterna ciega, así como dos espadañas laterales coronadas con frontones, pináculos, bolas de cerámica y veletas de forja; el material es ladrillo recubierto de cemento. La espadaña de la izquierda es doble y en ella estaban dos campanas, detrás que en la de la derecha, un reloj señalaba las horas a frailes y hortelanos. Existe una inscripción en piedra de Salamanca, empotrada en el frontispicio superior sobre el escudo borbónico, que nos ofrece una advocación mariana: Ave María, y una fecha clave: año de 1723, en la que se coronó la remodelación de la fachada. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 47 Planta baja del conventual de San Frncisco Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 54 apellidos de Ulloa y Sande. En la bóveda está esculpida y policromada la estrella con la rosa de los vientos y las claves con el escudo y los nombres de los principales caballeros de la familia allí enterrados: Diego, Gonzalo, Alvaro. Un ventanal, hoy cegado, la iluminaba por el piso alto del claustro gótico. El 27 de julio de 1486 murió, y se enterró en esta capilla, su fundador, Don Diego García de Ulloa, al que acompañó en 1510, su amigo Fray Pedro Ferrer, hasta 1615, en que su cuerpo incorrupto se trasladó, ya incompleto, porque parte del mismo sirvió como reliquias, a la arqueta del presbiterio 25 . Sobre el año de 1615, el cuerpo de Fray Pedro Ferrer se trasladó desde su sepulcro en la capilla de los Ulloa donde se hallaba desde su muerte acaecida el l de febrero de 1510, a la arqueta empotrada en el muro del Evangelio del ábside, en cuyo frontal hay esculpido en caracteres góticos este epitafio: “Aqui& jaze& el& reuerendo& padre& de& buena& memoria& Frey& Pe& dro& Ferrer& fundador&, deste& notable& moneste.” Capilla claustral del siglo XVI con pinturas al fresco 25 HURTADO DE SAN ANTONIO, op. cit., p. 81. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 55 El resto de la iglesia hasta la entrada se realizó bajo el mecenazgo de doña María de Ovando, como reconocen los tres escudos de las bóvedas del tercer tramo. El coro, a juzgar por los escudos de la Orden franciscana, debió ser sufragado por la propia Orden. Dispone el monasterio un importante claustro gótico con capillas claustrales y otro renacentista. El primero es obra de fines del siglo XV y principios del siguiente, se abre con veinte arcos escarzanos, con bóvedas de crucería en los ángulos con los nervios que debían cubrir todo el claustro, inacabados; el resto de las bóvedas es de medio cañón. Tres gárgolas de piedra figurativas de aves nocturnas y rapaces vertían el agua que se estancaba en la azotea superior con antepecho. Alrededor del claustro estaban las capillas, librería, refectorio y otras dependencias del convento. En 1571, los maestros Martín Guerra y Lorenzo Martín construyen una cisterna, según las trazas de Pedro de Marquina 26 . La segunda planta del claustro –posterior al anteriores de ladrillo y adobe, obra del primer tercio del siglo XVI 27 , donde se situarían los servicios monacales: bodegas, horno, sastrería, etc.., sin duda alguna obra de alarifes conocedores de la técnica morisca y mudéjar, y muy en consonancia con los claustros de estilo colonial de las misiones franciscanos de Méjico, Florida o California. A decir verdad, el contraste de las espadañas barrocas, con los arcos altos y la palmera, nos transportan a Hispanoamérica. Las paredes del claustro gótico están adornadas con veintitrés los frescos del claustro gótico, con motivos relacionados con la Orden franciscana; catequesis a indios, reinas protectoras, monjas, hechos milagrosos, nobles terciarios. Los cuadros están enmarcados en un borde vegetal muy barroco que contrasta con el primitivismo de las figuras. Según la Crónica, «en el claustro, con la de los Aldanas hay cuatro capillas: de Golfines, Paredes, Monroyes y Peñas» 28 . La de los Peñas -primera saliendo de la iglesia por el claustroes también de Gutiérrez Valverde, esposa de Juan de la Peña, descendiente de los Espadero, quien la construyó para enterrar allí a su esposo; después pasó la capilla a la casa de los Monroyes, por casamiento de Don Fabián de Monroy, segundo señor de Monroy, con Doña Francisca de la PeñaSaavedra. La contigua perteneció a los Aldanas-Saavedras, como se pregona en la clave de la bóveda - 5 lises y 3 fajas ajedrezadas-. La de los Paredes -hoy vestíbulo de salida al patio posteriorera también de los Sánchez, a juzgar por los dos cuarteles de su escudo -sable atravesado y 7 estrellasque preside el doble arco de medio punto y motivos renacentistas, que servía de entrada. La de los Golfines, en el centro de la galería opuesta al muro de la iglesia, repite sus armas flor de lises y dos castillos en 4 cuartelesen la portada, hoy mutilada, así como en la atrevida bóveda y claves del interior, únicos testimonios de lo que fue oratorio familiar. 26 En la ejecución de algunas de capillas trabajaron los canteros Martín Guerra y Lorenzo Martín, según traza de Pedro Marquina, en 1571. Archivo Histórico Provincial, leg. 4203. Véase PULIDO Y PULIDO, op. cit., p. 382. Pedro de Marquina, maestro de cantería, escritura sobre las condiciones, manera y formas de hacer una cisterna en San Francisco de Cáceres, ante Martín Cabrera y Fray Jerónimo de Ocampo (2 de julio de 1569). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 3633, fols. 72-73 vº. 27 Posiblemente se inició a partir de 1548, con motivo de la división de la Provincia de Santiago y celebrarse aquí el primer capítulo de la nueva Provincia de San Miguel, ya que según Fray José de Santa Cruz, se construyó «otro dormitorio y otros edificios» , op. cit. 28 Fray José de Santa Cruz, op. cit., pp. 270 ss. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 56 Los Monroyes, herederos de la capilla hicieron un lienzo del claustro realizado suertes con los Golfines y Aldanas sobre el sitio que había de caber a cada uno para estas obras. La capilla era conocida como «capilla del Capítulo», por los Capítulos que se celebraban en ella, tanto de la Orden como de las Cofradías Penitenciales cacereñas. La capilla de los Aldanas, ofrece una portada de características parecidas a la de los Peñas: arco apuntado inscrito en un recuadro o arrabáa con única arquivolta apoyada en finas columnas iguales a las que vimos en la capilla antes mencionada. Sobre el vértice del arco campea el escudo con los cinco lises de la familia. El interior es muy armónico, de traza cuadrangular, bóveda gótica estrellada presidida por las armas de los Aldanas-Saavedra y cortejadas por los símbolos de los cuatro evangelistas Ángel (Mateo), León (Marcos), Toro (Lucas), Águila (Juan)-, policromados en las claves secundarias. De frente estaba el retablo y altar, de los cuales no tenemos noticias fidedignas, a la izquierda un espacioso arco de medio punto con doble columna como las de la portada, cobija un sepulcro, posiblemente de Hernando de Aldana, fundador de la capilla y señora. De espaldas a la entrada, un ventanal iluminaba la estancia. El ventanal gótico -ajimezy el escudo de la provincia de Cáceres son actuales. La historia de esta capilla se remonta al año 1494, «porque del año 1494 parece escritura donde consta que Hernando de Aldana y su mujer Leonor de Saavedra pidieron ser Hermanos de la Orden y Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 57 gozar de sus gracias espirituales y ofrecieron hacer una capilla en que nadie sin licencia suya se enterrase. Y el año de 1512, hecha ya la capilla, aceptó la comunidad las condiciones y las aprobó el R. Padre Fray Gilberto Nicolao, Vicario General de esta familia en la Congregación de la Provincia de Santiago, en Benavente a seis de mayo». También conocemos que la familia Aldana construyó un lienzo del claustro sorteando con los Golfines y Monroyes el sitio que había de encomendársela. Las dimensiones del claustro son las siguientes: La galería del muro de la iglesia: 25, 8 m. de larga por 3,5 m. de ancha; la opuesta: 26 m. de larga por 4,5 m. de ancha; las otras dos: 26,5 m. por 3,5. El arco de luz de cada ventanal del claustro es de 2,8 m. por 3,3 29 . El segundo claustro se inició a partir de la ampliación del Monasterio al crearse la Provincia de San Miguel en 1548 y celebrarse aquí el primer Capítulo poco después, pues solamente hacen referencias al claustro gótico. Incluso en la Bula de Fundación se menciona la construcción de varias dependencias, entre ellas un claustro. Su terminación está comprobada en 1569. Su importancia debió ser muy secundaria. Hasta se evitó la decoración en portadas y paredes, ya que la belleza del claustro es obra de la restauración, y cuando llegó la hora de pintura los frescos, tan sólo dos pequeños cuadros 29 HURTADO DE SAN ANTONIO, op. cit., p. 54. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 58 -hoy encaladosmerecieron sus muros. Sótanos, bodegas, lavaderos, panadería, sastrería, acceso a la huerta, etc. estaban en este claustro, abriéndose en sus muros unas pequeñas ventanas que iluminaban capillas y salas que tenían su entrada por la iglesia y claustro gótico. La introducción se hacía a través de un arco escarzano situado entre la capilla de los Aldanas y del doble arco de los Sánchez-Paredes, zaguán con portada de medio punto a la derecha, y cinco escaleras que salvaban el desnivel existente entre los dos claustros. Sus dos plantas presentan más armonía que las del gótico, y se advierte que se trata de una obra unitaria en su proyección y ejecución. El primer piso se compone de dieciséis arcos escarzanos sustentados por otras tantas columnas de una sola pieza con basa, fuste y capitel adornado con el punto o granada, y montadas sobre un plinto corrido de magnífica cantería y bien ejecutado. Ocho contrafuertes sostenían los pobres paramentos -piedra y barro en sillería granítica recientemente. El piso superior, también de 16 arcos escarzanos, casi peraltados, y dieciséis desiguales columnas graníticas de unos dos metros de altura, mostraba bóvedas de aristas -también llamada «extremeña.»-, aunque hoy sea lisa y adornada con artesonado de madera. Un antepecho de mampostería -hoy hierro de forjacerraba el claustro alto, así como una estrecha escalera comunicaba este piso con la zona de la panadería, mientras que en el bajo, cuatro aberturas en el podio permitían el paso al patio. Las dimensiones del claustro son las siguientes: El muro de la capilla de los Peñas y Aldanas, así como el opuesto frontalmente: 20 m. por 3 m. El muro de la sacristía (puerta isabelina) y su frontal: 17 m. por 3,5 m. Arco de luz de cada uno de los existentes en el piso bajo: 2,50 por 2,5 m. Es más pequeño que el gótico 30 . 30 Nos lo proporciona la obra de HURTADO DE SAN ANTONIO, edición de 1993, p. 66. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 59 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 60 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 61 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 62 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 63 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 70 CAPACIDAD: 290 Plazas. MESA PRESIDENCIAL: Capacidad para 7 personas. ESCENARIO. MEDIOS DE SONIDO: 5 Micrófonos en mesa presidencial. 1 Micrófono inalámbrico de corbata. 2 Micrófonos inalámbrico de mano. 1 Pletina. MEDIOS AUDIOVISUALES: Proyector de transparencias. Proyectores de diapositivas con programador y unidad de fundido.Kodak Carousel.. 1 Proyector de vídeo SONY-SUPER BRIGHT. Pantalla de 3m.x 2,5m. Videos sistemas Beta, VHS y Super VHS y U-Matic. 1 Proyector de Cine de 35 mm. EQUIPO DE TRADUCClON SIMULTANEA: 4 Cabinas con capacidad para dos personas cada una, con equipo de traducción completo, receptores de Idiomas incluidos. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 71 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 72 AUDITORIO Sala principal del Centro y antigua Iglesia Gótica del último tercio del siglo XV. Si bien la fachada actual data del año 1723. Espacio donde se desarrollan los principales eventos: -Conciertos. -Teatro. - Conferencias Magnas de Congresos. -Etc... EQUIPAMIENTO: - CAPACIDAD: 700 plazas. - ESCENARIO: 18 x 13 metros (irregular) - SONIDO: 2.000 W. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 73 ILUMINACIÓN: 22 proyectores de 1.000 W con tomas adicionales. SALA GARCIA MATOS Corresponde al piso superior del refectorio. Se denominó con el nombre de García Matos en honor de este ilustre musicólogo y folklorista cacereño nacido en Plasencia. CAPACIDAD: 223 plazas. MESA PRESIDENCIAL: Capacidad para 6 personas. ESCENARIO. EQUIPOS DE SONIDOS 4 Micrófonos en mesa presidencial. 1 Micrófono inalámbrico de mano. 2 Micrófonos de hilo adosados en las paredes para intervención del público asistente. EQUIPOS DE TRADUCCION SIMULTÁNEA: 3 Cabinas con capacidad para dos personas cada una, con equipos completos. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 74 Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 75 LOS CLAUSTROS Los claustros existentes, están preparados para acoger grandes exposiciones de todo tipo, así como los Stand que acompañan a las Organizaciones de Congresos. Dotados con iluminación especial, tomas de corriente y tomas de teléfono, destaca el Claustro Principal o Gótico, donde se pueden observar los Frescos, descubiertos tras la remodelación del Antiguo Convento en la actual Sede de la Institución Cultural El Brocense. Es importante citar que la Institución Cultural “El Brocense” cuenta con un activo Servicio de Publicaciones que periódicamente saca a la luz la Revista “Alcántara”, considerada como una de las publicaciones más importantes a nivel regional y nacional, donde los investigadores pueden presentar y publicar sus trabajos. Además, en los años de su existencia, se ha realizado varias exposiciones importantes iconográficas (escultura, pintura) y gráficas de artistas de renombre nacional e internacional, podemos citar: Cañamero, la colección escultórica de Capa, Costumbristas Extremeños, Chirino, EIAM 90, Ernesto Marcos, Fernando Carvajal, los fondos pictóricos de la Diputación Provincial cacereña, Gustavo, Jaime de Jaraíz, Juan de Ávalos, Lucio Muñoz, Juan Narciso, Mari Luz Antequera, Mocholc, Massa Solís, Muestra de Arte Contemporáneo, Muestra Etnográfica cacereña, Narbón, IX Bienal Extremeña de Pintura, Picasso, Premio Cáceres de Escultura 1980 y 1982, Premio Cáceres de Pintura 1979 y 1981, Realidades. Interior de la iglesia conventual de San Francisco (Callejo Serrano, 1969) Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 76 Interior de la iglesia. Monasterio de San Francisco (M. Gil, 1953) Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 77 Entre las convocatorias que anualmente organiza podemos citar el Premio Dionisio Acedo de Periodismo, creado por la Excma. Diputación Provincial de Cáceres en memoria del ilustre periodista cacereño Dionisio Acedo, que dedicó su vida al periodismo, siendo durante muchos años director del periódico Extremadura, decano de la prensa cacereña. Este premio fue convocado y fallado por primera vez el 18 de octubre de 1.980, con motivo de la festividad de San Pedro de Alcántara, patrón de la Excma. Diputación. Otros, como el Premio Cáceres de Novela Corta, Premio “Flor de Jara” de poesía joven; XIII Premio “Ciudad de Coria”de Cuentos; VII Certamen de las Artes Plásticas, con el fin de promover e incentivar la creación plástica por medio de la adquisición de obras de arte, convoca en su séptima edición el Certamen de Artes Plásticas “Sala El Brocense”. La Excma. Diputación Provincial de Cáceres, a través de la Institución Cultural "El Brocense", con el fin de promover y estimular el arte fotográfico en sus distintos aspectos, ha convocado también entre sus actividades el "I Premio Cáceres de Fotografía”. Alzado. Alfredo Fernández Sánchez. Proyecto de reforma de la fachada accidental Alzado de la fachada occidentañ Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 78 Alzado de la fachada meridional Plano alzado fachada Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 79 EL MONASTERIO DE SAN FRANCISCO EL REAL DE CÁCERES, Y SU EVOLUCIÓN DURANTE LOS SIGLOS XIX Y XX 1. Las sucesivas transformaciones de los siglos XIX y XX (18361965) Desde su fundación en 1471 por fray Pedro Ferrer, y desde que dieran comienzo las obras al año siguiente del que fue uno de los primeros monasterios observantes elevado en tierras extremeñas, el conjunto monástico de San Francisco ha sido testigo de una serie de etapas constructivas que, por los avatares de la historia, se adentran en los siglos XIX y XX hasta configurar la imagen que actualmente podemos contemplar y disfrutar del mismo. Etapas constructivas, o de remodelación, que tuvieron como finalidad adecuar y adaptar el espacio heredado de la Edad Moderna a los nuevos y diferentes usos para los que el inmueble fue destinado después de la expulsión de los franciscanos, una vez promulgado el Decreto de Desamortización de 1836. Monasterio de San Francisco (Viuda de Cilleros, 1920) Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 86 «La construcción de las obras será en la forma siguiente: Los tabiques de distribución de los pabellones serán, como los actuales, de fábrica de ladrillo (…) Las armaduras de suspensión de la cubierta serán de hierro o mixtas.» Sobre la techumbre se insiste en la memoria haciendo constar que, «dado que la cubierta apoya en los tabiques divisorios de los actuales departamentos, hemos procurado resolver la modificación sin el derribo de la cubierta ni techos rasos, cortando los tabiques en arco en la parte de dormitorios y suspendiendo las cubiertas y techos del resto, mediante armaduras que se colocarán a cada lado del tabique que se haya de suprimir. En esta zona sospechamos que haya necesidad de rehacer alguna parte de la cubierta o techo para lo cual incrementamos algo el precio de esta parte de obra.» 56 Con esta intervención quedó organizada, hasta el inicio de la restauración que se acometió a partir de la década de 1970, la planta principal del complejo del siguiente modo: las crujías del claustro gótico, debidamente tabicadas, se utilizaron para situar el área de la escuela (lados sur y este) −la cual entraría en relación con las áreas dedicadas al mismo efecto en la planta baja− y la parte del complejo dedicada a las habitaciones de los rectores del mismo. Como ya hemos visto, los dormitorios se distribuyeron entre la zona elevada del antiguo refectorio, y todo el lienzo sur, destinando el ángulo sur-occidental a la enfermería. Las crujías situadas en torno al claustro renacentista estaban destinadas al área de servicios, incluyendo varios roperos y la zona de costura. Cabe imaginar que en la planta baja de esta parte del edificio se ubicaron los almacenes de alimento y las cocinas, próximas por tanto a la antigua biblioteca del convento −actual Sala Europa−, dedicada a acoger el comedor de los mayores. De las distintas estancias del Colegio se conservan una serie de fotografías en el Archivo de la Diputación Provincial 57 firmadas por el fotógrafo cacereño Javier, quien debió tomarlas hacia mediados de la centuria pasada. En las mismas se recogen aspectos como la Clase y Dormitorio de pequeños, el Dormitorio y Baños de mayores, el estado en que se encontraba la Galería del piso bajo o la escalera de acceso a los pisos superiores. En todas las imágenes se aprecian los resultados de la intervención llevada a cabo durante el siglo XIX para convertir el complejo en Hospital Provincial, cuando se enjalbegaron los muros; asimismo, observamos los sucesivos procesos de tabicado que sufrió el conjunto, sobre todo en la zona de los claustros, para disponer de tal modo de un mayor espacio. Toda una serie de soluciones a tenor de las cuales los volúmenes y fisonomía del primitivo convento sufrieron una notable transformación. Calvo Traspaderme también fue el arquitecto encargado de firmar, en enero de 1953, el «proyecto de talleres en el Colegio Provincial de San Francisco». Iban situados en la zona posterior del patio, esto es, añadidos al volumen arquitectónico del histórico edificio en el área sur-oriental, de modo que constituían una especie de cerramiento de la actual fachada del Complejo Cultural por la zona de la derecha. Estaban constituidos por dos naves edificadas «a base de muros perimetrales de mampostería ordinaria con mortero de cal, asentados en cimientos de hormigón ciclópeos, [y] 56 Ibídem. 57 A.D.P.CC., Caja 57. Algunas de las fotografías que se conservan son anteriores a la fecha indicada y es posible que correspondan a 1928-1929. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 87 cubiertas de “uralita” apoyada en armaduras metálicas o mixtas de madera y hierro» 58 . Con la restauración y rehabilitación que se llevó a cabo en el conjunto durante la década de 1970 y principios de los años de 1980, estos volúmenes fueron suprimidos para lograr de tal modo una lectura completa del perímetro sur del edificio al ser transformado dicho lienzo en fachada principal. Con los PP. Salesianos se cerraba una de las más largas y complicadas etapas del edificio monacal franciscano. Empero, gracias a ella, y a los usos para los que de forma sucesiva fue destinado, el conjunto arquitectónico no se vio sumido en la ruina que asoló a otros muchos inmuebles de nuestra geografía española. En este sentido, hay que valorar de forma muy positiva la intervención de la Diputación Provincial, que siempre ha velado por el mantenimiento del conjunto hasta la actualidad. 2. La recuperación y rehabilitación del edificio a partir de 1965. Las sucesivas etapas de restauración 2.1. Introducción A pesar de las reformas realizadas en el inmueble a comienzos de la década de 1950, éste no llegó a alcanzar su proyección como auténtico Colegio-Residencia hasta la llegada del nuevo equipo docente que sustituyó a la comunidad salesiana desde el mes de octubre de 1964. A partir de esta fecha el internado se convirtió en un auténtico hogar para los niños acogidos a la Beneficencia Provincial, mientras que sus estudios −sobre todo, los cursos más avanzados− los cursaban en los centros oficiales de la ciudad 59 . De forma paralela, el nuevo equipo rector del Colegio planteó a la Corporación Provincial la necesidad de iniciar la reforma del edificio para adecuarlo, en la medida que la estructura monacal del mismo lo permitiera, a las nuevas necesidades docentes y pedagógicas. Sin embargo, y dada la falta de presupuesto, en la serie de obras que a partir de entonces se iniciaron no hubo una planificación de conjunto en función de la unidad y proyección de la más acertada rehabilitación, de modo que los trabajos se prolongaron desde comienzos de la década de 1970 hasta comienzos de los años 80; toda una serie de remodelaciones, a las que hay que unir las acometidas durante la década de 1990. Y pese a todo, el resultado visible en la actualidad permite valorar la armonización que se llegó a alcanzar entre las diferentes etapas en las que hubo que dividir la recuperación del inmueble por las citadas razones presupuestarias, lo que también constituye motivo de loa para la labor desempeñada por la Excma. Diputación Provincial. 58 A.D.P.CC., Caja 3506, Exp. 13. El conjunto de obras descrito y el presupuesto extraordinario que fue necesario disponer para su realización quedó expuesto al público, según consta en el Boletín Oficial de la Provincia de Cáceres, a partir del 31 de enero de 1953 (BOP N.º 25); el plazo de reclamaciones para el proyecto se abrió el 27 de febrero de ese mismo año (BOP N.º 48). 59 HURTADO DE SAN ANTONIO, R., El Monasterio…, op. cit., pp. 33-34 y 120. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 88 A tenor de la solicitud del nuevo equipo rector que tomó bajo su responsabilidad la dirección del Colegio, la Corporación cacereña se hizo cargo de iniciar las obras de restauración y rehabilitación del ex-convento de San Francisco. Una decisión en la que debió tener capital importancia la Ley de 22 de diciembre de 1955, que profundizaba −art. 26− y complementaba a la todavía vigente Ley de Protección del Tesoro Artístico Nacional −aprobada por las Cortes Constituyentes de la II República Española el 13 de mayo de 1933− en lo concerniente a la regularización de los usos de los monumentos, ampliando las sanciones por usos inadecuados y contemplando incluso la posibilidad de la expropiación llegado el caso; y el Decreto de 22 de julio de 1958, en virtud del cual se creó la categoría de los «monumentos provinciales y locales» con el objetivo de ampliar la protección hacia la arquitectura menor y, en lo concerniente al edificio franciscano que nos ocupa, regular con mayor precisión las responsabilidades que tenían las administraciones local y provincial en la custodia de los monumentos, estableciendo importantes medidas de financiación de los trabajos de restauración y conservación de los mismos por parte de los municipios y diputaciones provinciales 60 . En cumplimiento de este último decreto, la Diputación Provincial dio comienzo en 1970 al desarrollo de las obras proyectadas en el conventual de San Francisco en 1970; durante los cinco años en los que se desarrolló esta primera intervención, se acometió la remodelación de toda la zona alta y la construcción de una nueva escalera para solucionar los problemas de acceso al piso superior. Sin embargo, el problema de la financiación que intentó solventar el Decreto de 22 de julio de 1958 fue objeto de una nueva regulación por parte del Estado a través del Decreto 1864 de 1963, que introducía la participación financiera de la administración central en las obras proyectadas sobre los inmuebles pertenecientes a las corporaciones local y provincial. Asimismo, es necesario mencionar las disposiciones que insisten en los mecanismos de control e inspección de éstos por parte de la Dirección General de Bellas Artes, como son las órdenes de 18 de abril de 1967, de 17 de noviembre de 1969 y 16 de marzo de 1972 61 . Un conjunto de disposiciones legales que tuvieron su reflejo en las sucesivas intervenciones que proyectó y llevó a cabo sobre el monasterio de San Francisco la Dirección General de Bellas Artes, bajo la dirección del arquitecto José Manuel González-Valcárcel durante los años 1971, 1972 y 1974 62 . En esta etapa se llevó a cabo la restauración de la iglesia, el claustro gótico y el atrio. A los pocos años de haber concluido −con mayor o menor acierto− las obras auspiciadas por la Dirección General de Bellas Artes, la Diputación Provincial decidió destinar el centenario edificio a la función que desempeña en la actualidad. En el mes de julio de 1980 se instaló la Institución Cultural «El Brocense» en las dependencias de la sacristía conventual; en octubre de ese mismo año, el Archivo y la Biblioteca de la Diputación se trasladaban, aún de forma temporal, a la zona baja del sector 60 GONZÁLEZ-VARAS, Ignacio, Conservación de Bienes Culturales. Teoría, historia, principios y normas, Madrid, Cátedra, 1999, p. 515. 61 Ibídem. 62 La documentación sobre esta fase puede consultarse en el Instituto de Patrimonio Histórico Español y en el Archivo General de la Administración (desde ahora, A.G.A.), de Alcalá de Henares, donde constan, en la sección Cultura, los expedientes de los años citados con las siguientes signaturas: Leg. 26/315 (año 1971); Leg. 26/2 (año 1972) y Leg. 26/69 (año 1974). Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 89 occidental, que originalmente había ocupado el refectorio de los monjes y la esquina sur-occidental con los servicios del mismo 63 ; y el 13 de diciembre de 1980 se inauguraba en el interior del templo la primera exposición del Premio Cáceres de Escultura. Todo un conjunto de eventos culturales en virtud de los cuales el Pleno que celebró el 10 de abril de 1981 la Corporación Provincial, bajo la presidencia de D. Jaime Velázquez García (1979-1980), decidió aprobar las obras conducentes a la adaptación del ex-convento Franciscano a su nuevo cometido como Centro Cultural Provincial, con los siguientes objetivos: «Promover y realizar la investigación científica de los valores históricos, literarios, etnológicos, y de todos cuantos contribuyan a la formación y definición de la identidad cultural de la provincia de Cáceres. Promover y realizar el estudio y la potenciación de los caracteres y rasgos que contribuyan a la integración cultural de Extremadura. Proteger el patrimonio histórico-artístico, velando por una adecuada conservación y revitalización. Conservar, estudiar y promover nuestras tradiciones, música y artes populares, editando libros y procurando rescatar el viejo tesoro bibliográfico provincial y regional, y fomentando las formas populares de cultura. Difundir la cultura dentro del ámbito provincial, en todas sus manifestaciones. Incentivar la creación artística, el estudio y la investigación. Facilitar los medios para la formación cultural, intelectual y artística de los cacereños.» 64 De forma paralela se iniciaron las obras conducentes a la rehabilitación del conjunto, cuya dirección técnica se encomienda al arquitecto D. José María López-Montenegro y García Pelayo y al aparejador D. Fernando Perianes Presumido. El primero se encarga de elaborar en febrero de 1980 el proyecto para rehabilitar el templo en Auditorio del Conservatorio Provincial de Música 65 . Y el 10 de julio del año siguiente de 1981, se aprobaba la ejecución de obras conducentes a la «Adecuación del Complejo Cultural “San Francisco”, en Cáceres» 66 . El desarrollo de esta empresa se realizó durante una serie de etapas que se prolongaron hasta la década de 1990, abarcando no sólo lo que se refiere a las dependencias del antiguo monasterio, sino también la construcción de otra serie de módulos arquitectónicos situados en el recinto del Complejo, y destinados a albergar servicios como la emisora de radio, etc. Sin embargo, en febrero de 1982 el arquitecto provincial Alfredo Fernández Sánchez redactó el «Proyecto Reformado del Complejo Cultural San Francisco» 67 , en virtud del cual podemos conocer las distintas finalidades a las que en un principio se iba a destinar, y la reforma que sufrió un año después. El proyecto inicial contemplaba ubicar las distintas dependencias en las edificaciones que configuran el primer claustro fundamentalmente, con la siguiente distribución: en la planta baja, el 63 HURTADO DE SAN ANTONIO, R., El Monasterio…, op. cit., p. 56; IDEM, El Monasterio «San Francisco El Real» de Cáceres, Salamanca, Institución Cultural «El Brocense», 1993, pp. 85-86. 64 Cuatro años de Cultura. 1979-1983, Cáceres, Diputación Provincial, 1983, p. 199. Tomo la cita del libro de VAZROMERO NIETO, Manuel, La Diputación de Cáceres y sus Presidentes (1898-2003), Cáceres, Excma. Diputación Provincial, 2004, p. 370, nota 335 (desarrollada en pág. 415). 65 A.D.P.CC., Caja 3557, Exp. 3. 66 A.D.P.CC., Caja 3768, Exp.17. 67 Proyecto reformado del Complejo Cultural San Francisco, A.D.P.CC., Caja 3683, Exp. 1. Este mismo arquitecto fue el encargado de dirigir la segunda fase de las obras de reforma, acometidas a partir del 13 de abril de 1982: A.D.P.CC., Caja 3793, Exp. 3. Asimismo, dirigió −desde febrero de 1983− la construcción de las instalaciones anejas al Complejo, y destinadas a albergar la Emisora de Radio (: A.D.P.CC., Caja 3658, Exp. 3); y las obras conducentes a la climatización del Complejo, instalaciones eléctricas, telefónicas y megafonías, etc. (: A.D.P.CC., Caja 3814, Exp. 5). Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 90 Museo Provincial de Arte Moderno, la Institución Cultural «El Brocense» y los servicios generales del Centro Cultural; y en la planta alta, el Conservatorio Provincial de Música (con dos aulas, dirección, oficinas y aseos), y el establecimiento de una comunicación directa entre el auditorio y el coro. Las reformas que se introdujeron en este primer proyecto se cimentaron bajo la perspectiva de las futuras realizaciones que iban a concretar el destino definitivo del edificio: «1.º − La dificultad actual para disponer de espacio donde albergar el archivo de la documentación histórico-administrativa, así como la conveniencia de disponer de una dependencia auxiliar de sala de lectura. 2.º − El haber sido calificado el Conservatorio de Música como de Grado medio, ha obligado a realizar una reconsideración del diseño primitivo para ajustarlo a las particulares necesidades de un centro de tal índole, concretamente en lo que hace referencia a proporción y superficie de las distintas aulas, número de ellas, dependencias de oficinas, despacho y sala de profesores, almacén de instrumentos, y servicios sanitarios, introduciendo en el diseño la eliminación de barreras arquitectónicas, que faculten el acceso y libre circulación no solamente al Conservatorio propiamente dicho, sino al resto de las distintas dependencias del edificio, de los disminuidos físicos. 3.º − El albergar el legado cultural que supone la biblioteca privada de Pedro de Lorenzo, en un sitio idóneo como el Centro Cultural San Francisco. 4.º − La improcedencia de realizar la construcción de la escalera [que se había proyectado en un principio] de conexión interior entre el Auditórium y el coro del mismo, ante el interesante descubrimiento histórico-cultural que ha supuesto el hallazgo, de varias celdas cuaresmales, ignoradas hasta la fecha, en la zona del muro del claustro principal en el que debía excavarse el trazado de la citada escalera. 5.º − El traslado del Museo Provincial de Arte Contemporáneo a la Casa de los Caballos, ante la conveniencia de utilizar tales dependencias para el almacén, archivo y biblioteca (…). 6.º − La realización de derribos de partes estructurales no contempladas en el proyecto inicial a consecuencia del precario estado de muros, forjados, cubiertas y lacenas, que aconsejaban su no conservación. 7.º − La regularización del reparto de los ventanales de la planta primera, en la fachada sur, para lograr una regular composición de la misma en función de las grandes arcadas anteriores, y la conveniencia de demoler las incongruentes y deterioradas arcadas posteriores, soportantes de un forjado de insuficiente resistencia de acuerdo con las normas vigentes. 8.º − El completar las instalaciones con la de aire acondicionado en las aulas y dependencias que así lo exigen. 9.º − La conveniencia de ajustar el diseño de las instalaciones y servicios propios de esta fase a futuros usos del edificio, que se prevén sean entre otros el de la Escuela de Bellas Artes y Radio y T.V.». Teniendo en cuenta esta serie de necesidades, se planteó del siguiente modo la definitiva distribución del Complejo. Según el proyecto reformado, en la planta baja se distribuyeron: Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 91 «…el almacén-archivo de documentación histórica y administrativa, la sala de lectura (Biblioteca) [que terminó ubicándose en la antigua capilla de los Aldana, situada en la crujía oriental del claustro gótico] y despachos propios del personal afecto a tales dependencias, con altillo para clasificación previa de documentos. La precisión del altillo ha venido aconsejada por el mejor aprovechamiento del espacio, a consecuencia de la excesiva altura de la entreplanta. En esta zona se sitúan, también los aseos y el arranque de la escalera de enlace con la Biblioteca Pedro de Lorenzo, en la planta superior. Todo ello tiene lugar a lo largo de las dos fachadas oeste y sur del edificio. Se completa la distribución de la planta baja, con la gran sala recayente al segundo claustro destinado a oficinas generales, con acceso desde el vestíbulo de la entrada sur». La planta principal se destinó a la ubicación del Conservatorio, «compuesto de 11 aulas, almacén de instrumentos, despacho y aseos, diseñados en su conjunto para lograr una mejor proporción de sus aulas en base a un pasillo central y aulas con fachada al exterior y a los patios interiores». También se pensó ubicar en esta zona el Salón de Actos, y la Biblioteca Pedro de Lorenzo, que, «al situarla en la esquina del edificio entre las dos dependencias anteriores, se logra la intimidad adecuada a este tipo de legado». El desarrollo de toda esta empresa se realizó −como ya hemos visto− durante una serie de etapas que se prolongaron hasta la década de 1990, abarcando no sólo lo que se refiere a las dependencias del antiguo monasterio, sino también la construcción de otra serie de módulos arquitectónicos situados en el recinto del Complejo, y destinados a albergar servicios como la emisora de radio (1983), etc. Todo ello teniendo en cuenta que el proyecto dejaba abierta la posibilidad de nuevos usos y funciones, como fue, por ejemplo, la instalación de la Sala Malinche, inaugurada en 1992, en la zona oriental del Complejo. Para valorar los resultados de este importante proceso de intervención llevado a cabo sobre el edificio durante −sobre todo− la década de 1970 e inicios de la siguiente de 1980, debemos ponerlo en relación con la práctica restauradora que existía en nuestro país. Desde el inicio de la Guerra Civil, en España se había experimentado una vuelta a la corriente teórica que el francés Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc (1814-1879) iniciaron a mediados del siglo XIX en materia de intervención en monumentos históricos. El objetivo principal de su planteamiento era la consecución de la «unidad de estilo» de la obra de arte sometida a restauración, persiguiendo su recomposición en el estilo original o más primitivo de la misma, suprimiendo para ello sus transformaciones y añadidos posteriores de diversas épocas y maneras históricas. Se entendía la restauración como adquisición de un «estado ideal» de la obra artística sobre la que se actuaba, completa, perfecta y cerrada, independiente de las variaciones experimentadas a lo largo de su historia 68 . En España, los postulados arquitectónicos 68 GONZÁLEZ-VARAS, I., op. cit., pp. 158 y ss. Sobre la trayectoria de Viollet-le-Duc, es muy interesante la introducción que hace Rafael García a la edición que el Instituto Juan de Herrera ha llevado a cabo de la obra del teórico francés dedicada a la construcción medieval: GARCÍA GARCÍA, Rafael, «Introducción. Viollet-le-Duc: vida, obra, ideas», VIOLLET-LE-DUC, E., La Construcción medieval. El artículo «Construcción» del Dictionnaire raisonné de l´architecture française du XIe auXVIe siècle, Madrid, Edición a cargo de Enrique Rabasa Díaz y Santiago Huerta Fernández, Instituto Juan de Herrera, Escuela Técnica Superior de Arquitectura, 1996, pp. xv-xxxix. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 92 relacionados con la intervención en los edificios históricos habían desechado, desde 1936, las modernas teorías que había recogido en 1933 la Ley de Proyección del Tesoro Artístico Nacional de la II República Española −muy relacionada en esta materia con la recientemente aprobada Carta de Atenas (1931)−, y que habían defendido los restauradores más avanzados en Europa, como los italianos Juseppe Valadier, Camilo Boito o Gustavo Giovannoni, el español Leopoldo Torres Balbás −quien las puso en práctica la intervención que llevó a cabo en la Alhambra de Granada−, el ingeniero civil griego Balanos −que había dirigido los trabajos realizados en el Partenón ateniense− o el francés Paul León. Teorías que se habían rechazado para volver a las prácticas del siglo XIX y comienzos del XX, y que en nuestro país habían defendido Matías Laviña Blasco, Juan de Madrazo y Küntz y Demetrio de los Ríos, en la catedral de León, o Vicente Lampérez y Romea, en obras como la catedral de Burgos 69 . Dentro de este contexto hay que situar la intervención que inició José Manuel GonzálezValcárcel en el antiguo edificio franciscano, cuyas líneas de actuación luego recogerían −en mayor o menor medida, teniendo en cuenta el tiempo que los separan y el hecho de ser personalidades distintas− los arquitectos José María López-Montenegro y Alfredo Fernández Sánchez. Entre 1941 y 1958, González-Valcárcel había dirigido las obras de restauración del Monasterio jerónimo de Yuste, dentro de una línea de actuación que enlazaba con los presupuestos de la Ley de 1933. Para la recuperación del edificio jerónimo y del palacio del Emperador Carlos V, aplicó una metodología basada en el conocimiento exhaustivo del edificio; fue necesario para ello realizar una exhaustiva labor de investigación en los archivos tanto del Estado como de la Orden Jerónima, a lo que se unió el estudio y la selección de los materiales que se hallaban dispersos entre los escombros 70 . Desde estos presupuestos, se pudo llevar a cabo la reconstrucción de las zonas más importantes del Monasterio, sin entrar nunca en la hipótesis histórica y, por tanto, en la falsedad arquitectónica. Con el trabajo realizado en Yuste, la experiencia acumulada a través de las obras de «reparación» que llevó a cabo en otros muchos monumentos sin plantear nunca la alteración del inmueble, junto a la corriente de la denominada «restauración crítica» que había prevalecido en Italia y derivado en la redacción de la Carta de Venecia en 1964, González-Valcárcel se hizo cargo de la intervención en el Monasterio de San Francisco. Para llevarla a cabo aplicó la misma metodología que hemos descrito, desarrollando el conocimiento del tipo o modelo constructivo −el convento franciscano− para interpretar su historia, sus condiciones estructurales y formales, para tratar de mantenerlas siempre sobre la reutilización a la que se había destinado su uso. Y en lo que respecta a los elementos más deteriorados, tanto González-Valcárcel como sus sucesores trataron de conjugar la arquitectura histórica con la contemporaneidad, utilizando la albañilería y métodos constructivos precisos, que respetaban el edificio preexistente y buscaban la armonización entre lo nuevo y lo 69 Sobre este particular es muy interesante el trabajo de MORA ALONSO-MUÑOYERRO, Susana, «La restauración arquitectónica en España (1840-1936): Teoría y práctica», AA.VV., Teoría e historia de la rehabilitación, T.º I, Madrid, Munilla-Lería, 1999, pp. 47-77. 70 GONZÁLEZ-VALCÁRCEL, José Manuel, El Monasterio de Yuste y su restauración, S/L, 1983, pp. 31-41. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 93 antiguo 71 . Una armonización que ha continuado en las últimas intervenciones realizadas durante los primeros años de la década de 1990, si bien es cierto que en estos casos concretos ha prevalecido la contemporaneidad, aunque siempre respetando los preceptos de la Carta de Venecia y el articulado de la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985. *.*.* Antes de pasar a estudiar una fase tan compleja como es la que nos ocupa, y que abarca desde 1970 hasta nuestros días, es necesario hacer dos salvedades. Primero, que el proceso de restauración del conjunto arquitectónico se acometió en una serie de tramos que es necesario distinguir en virtud del organismo que los gestionó, si bien es cierto que el mismo equipo de profesionales de la Corporación Provincial estuvo presente en ambas, logrando así la consabida unidad a la que ya nos hemos referido 72 . Y en segundo lugar, constatar que, aunque es necesario dividir en diferentes etapas el proceso de restauración descrito, en aras de obtener una lectura integral de cada una de las partes del edificio hemos decidido agrupar las distintas fases en función de los volúmenes arquitectónicos que pasamos a analizar a continuación. 2.2. La zona alta y la escalera principal La primera de las intervenciones llevadas a cabo durante este largo período fue la obra de nueva factura que se acometió para acondicionar la zona de dormitorios y servicios de los colegiales, aunque lo más interesante de esta época inicial fue la nueva escalera que se hizo para conectar de un modo más desahogado la planta baja con la superior. La Diputación Provincial fue la encargada de sufragar los trabajos descritos, desarrollados entre 1970 y 1975 73 . El resultado de la intervención conducente a habilitar los nuevos dormitorios fue la reestructuración que sufrieron las fachadas occidental y sur del edificio. Como ya es de imaginar, dichos dormitorios volvieron a ocupar las mismas zonas que a tal efecto se habían destinado durante 71 Métodos sobre los que ya habían trabajado en Extremadura Miguel de Oriol Ybarra y Dionisio Hernández Gil, cuando se encargaron de la restauración del Conventual de San Benito de Alcántara, que la empresa Hidroeléctrica Española había adquirido en 1961: ANDRÉS ORDAX, Salvador, El Sacro Convento de San Benito de Alcántara, de la Orden de Alcántara, S/L, Fundación San Benito de Alcántara, 2004, pp. 78-80. 72 Es interesante recoger los datos que proporciona Hurtado de San Antonio sobre los técnicos y operarios presentes en el proceso de restauración hasta comienzos de la década de 1980: «Si se ha logrado tal sincronización y armonización entre ambas épocas, se debe a la sensibilidad… de… D. Fernando Perianes Presumido, aparejador de la Diputación Provincial cacereña, bien secundado por los encargados de ejecutar sus proyectos, D. Anselmo Márquez Flores, como maestro de obras de la Diputación, D. Gonzalo Gómez Rebollo, maestro cantero, así como sus oficiales en el difícil arte de trabajar el granito, D. Antonio Rodríguez Arroyo, D. Luis Cambero Sánchez, D. Benedicto Rufo Montero y D. Juan María Rodríguez Ayuso»: HURTADO DE SAN ANTONIO, R., El Monasterio…, op. cit. (ed. 1981), p. 120. 73 De las obras descritas no hemos encontrado ningún tipo de documentación, por lo que el trabajo de Hurtado de San Antonio se convierte en el referente más directo para su estudio y, al mismo tiempo, el más veraz y cercano al desarrollo de las obras, puesto que su autor fue testigo presencial de las mismas: ibídem, p. 123. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 94 las etapas anteriores, aunque esta vez el acondicionamiento de las mismas aconsejó la remodelación de las zonas altas de ambas fachadas: en el caso de del lienzo occidental, se rehizo totalmente la azotea porticada de la Ronda, mientras que en lado sur se abrieron ventanas al patio posterior −sobre las que luego se intervendrá de nuevo para lograr la completa unidad y armonía del conjunto− y se dotaron de bóvedas de arista a los pasillos que sirven de corredores y de distribución para dichas estancias; bóvedas de arista que en la actualidad se mantienen. Asimismo, en el piso superior del lado oriental del claustro gótico, situado sobre las capillas de los Peña y Aldana, se reconstruyeron las antiguas celdas de los frailes para convertirlas en ropero general. Sin embargo, la obra más importante acometida durante esta etapa fue la nueva escalera con la que se solucionó el problema que presentaba la anterior, al ser angosta y oscura, al tiempo que se amplió el espacio de tránsito entre los dos claustros. Principia la escalinata actual en un podio de finísimas columnas dispuestas en los ángulos, decorado en la zona superior con los escudos de la Orden de Alcántara, de la provincia cacereña y de Zarza la Mayor 74 ; todo un conjunto de referencias que nos permiten distinguir este nuevo elemento añadido al histórico edificio. La iluminación del hueco de escalera y del espacio de tránsito entre ambos claustros se logró a través de una bóveda semiesférica, elevada sobre pechinas y dotada de una diáfana linterna, cuyo volumen externo no se logró equilibrar con el conjunto. 2.3. El claustro gótico, la iglesia y el atrio de entrada Corresponden las obras llevadas a cabo sobre los volúmenes arquitectónicos del claustro occidental, la iglesia y atrio a la etapa en la que intervino la Dirección General de Bellas Artes, y proyectó el arquitecto José Manuel González-Valcárcel entre 1971 y 1974. 2.3.1. El claustro gótico Debido al mal estado de conservación en el que se encontraba el claustro gótico en 1971, José Manuel González-Valcárcel decidió iniciar la intervención en esta parte del edificio proyectando un conjunto de obras con carácter de urgencia para la conservación de la zona que consideraba «de mayor valor artístico» de todo el inmueble 75 . Sin embargo, y aunque proyectada en 1971, la intervención no se ejecutó hasta el período comprendido entre 1974 y 1976, de forma paralela a las que entonces se estaban desarrollando en la iglesia. 74 La elección de este escudo parece ser que estuvo condicionada por ser natural de este pueblo el aparejador de la obra, Fernando Perianes. 75 A.G.A., Cultura, Leg. 26/315 (año 1971), «Proyecto de obras de restauración en el convento de S. Francisco. Cáceres». Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 95 A raíz del terremoto de Lisboa ocurrido el 1 de noviembre de 1755 76 , el claustro había sufrido graves daños en su estructura; una consecuencia que se intentó reparar con la colocación de unos contrafuertes situados en los alzados de las distintas fachadas, que llegaban incluso a cortar la serie de arquerías en las dos plantas. El seísmo también provocó el desplome de una parte de las alas del claustro, por lo que en su momento se decidió cegar gran parte de las arquerías, optando así por una solución que se mantuvo a lo largo de las distintas etapas por las que atravesó el edificio durante las dos últimas centurias. Teniendo en cuenta esta serie de añadidos, las obras de restauración consistieron en la demolición de los «antiestéticos» añadidos a mediados de la centuria del XVIII y en la apertura de los huecos cegados. Paralelamente, se emprendieron las obras precisas de consolidación. Se recalzaron los cimientos para evitar posibles hundimientos, y se procedió a reforzar las zonas bajas de todo el perímetro del claustro. En la medida de lo posible, se aplomaron los muros y se sustituyeron las dovelas y sillares que habían desaparecido o se encontraban en mal estado de conservación; operación ésta para la que fue necesario la colocación de apeos y cimbras. También se desmontaron las cubiertas que estaban en muy mal estado y que producían fuertes empujes en la coronación de los muros, así como los forjados que estaban sueltos a raíz de tener las entregas de las vigas podridas. En lo que respecta a las bóvedas de crucería, se optó por su consolidación con un cascarón de hormigón armado con mallazo a cuadrícula, colocado sobre el trasdós de las mismas, mientras que las zonas del intradós se limpiaron de revocos. Esta serie de medidas se tradujeron en la recuperación del volumen del podio sobre el que cargan las arcadas, bajando un metro el enrollado del patio −situado a la misma altura que el podio− y forrándolo de mampostería; a tenor de esta solución fue necesario descender los brocales de los pozos. También se cerraron dos de las entradas que tenía el recinto, una de las cuales permitía el acceso desde el claustro a la capilla de D. Diego Álvarez e Inés García, situada en la crujía norte del claustro y recientemente desaparecida −funcionó como oficina durante la etapa en la que el monasterio fue colegio− 77 . La intervención de González-Varcárcel proyectó asimismo la sustitución de los viejos forjados por otros nuevos de hormigón armado aligerado con vigas de hormigón y piezas cerámicas, lo que también contribuyó al atirantado de las fachadas del claustro. La zona de forjado en cubierta se proyectó del mismo modo, «enlazándola con un zuncho de hormigón armado», apoyando los faldones «con doble tablero sobre tabiquillos de ladrillo hueco, cubriéndose con teja curva». En lo que respecta al pavimento, la galería baja se enlosó con granito sobre un mortero de cemento. En la galería alta se elevó el piso por el sistema de «terraza catalana», que se cubrió con losas cuadradas de arcilla cocida. Sin embargo, el resultado de esta solución provocó que las arquerías y antepechos quedaran demasiado bajos. Finalmente, se repusieron las piedras de la cornisa que habían 76 Sobre el terremoto de Lisboa y sus consecuencias en otros monumentos como la catedral de Coria, véase el trabajo de MARTÍNEZ VÁZQUEZ, Faustino, El Terremoto de Lisboa y la Catedral de Coria (Visicitudes del Cabildo). 1755-1759, Coria, 1999, pp. 23 y ss., donde el autor analiza la magnitud del seísmo. 77 DÍEZ GONZÁLEZ, M.ª del C., op. cit., p. 211. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 102 CASTILLO UTRILLA, María José: Tipología de la Arquitectura franciscana española desde la Edad Media al Renacimiento. Tesis Doctoral. Universidad de Granada, 1973. CASTRO, Manuel de, «Supresión de franciscanos conventuales en la España de Felipe II», Archivo Ibero-Americano 42 (1982) 187-265. CASTRO, M. de, La provincia franciscana de Santiago. Ocho siglos de historia. Santiago de Compostela, Liceo Franciscano, 1984, 389-518 pp., 24 cm.; Liceo Franciscano 36, n. 106-108 (1983). 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Libro de profesiones y tomas de hábito de religiosos del Monasterio de San Francisco el Real de Cáceres, 1731 a 1831. Archivo del Real Monasterio de Guadalupe. Pedro de Marquina, maestro de cantería, escritura sobre las condiciones, manera y formas de hacer una cisterna en San Francisco de Cáceres, ante Martín Cabrera y Fray Jerónimo de Ocampo (2 de julio de 1569). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 3633, fols. 72-73 vº. Francisco Criado, organero, escritura y condiciones para hacer un órgano en San Francisco por Francisco Criado ante Pedro de Vergara, mayordomo del monasterio (3 de junio de 1578). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4071, fols. 315 vº ss. Juan de Rozas, pintor, suscribe escritura de obligación para dorar y estofar el retablo mayor de San Francisco de Cáceres, siendo su fiador Juan de Pedraza II, platero, quien también suscribe la escritura (8 de noviembre de 1625). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4422, fols. 602-603 vº. Tabularium Edit| Número 6, vol. 1 110 Juan de Rozas, pintor, suscribe las condiciones concertadas para dorar y estofar el retablo mayor de San Francisco de Cáceres, según la escritura de obligación suscrita anteriormente ( 8 de noviembre de 1625). Archivo Histórico Provincial de Cáceres, leg. 4422, fols. 604-604 vº. Pleito del convento de San Francisco con doña María de Ovando, 1527. Pergamino. Documentos Pontificios (s.n). Archivo Diocesano de Cáceres. Palacio Episcopal. Lista de los monasterios y conventos suprimidos en España con motivo de la exclaustración, según los estados remitidos por los superiores regulares a la Real Junta Eclesiástica. Sección: Hacienda (Madrid). Leg. 4259, c. 4322. B. N.