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PLASENCIA
1 100 T ALONSO HIPÓLITO 1559 Madera tallada y policromada 98 x 65 x 55 cm (sin corona) Iglesia parroquial de El Salvador. Plasencia (Cáceres) BIBlllGIWÍA BENA�CESCHECA.1999(1101). p.145. M!NW: IERNÁN, ?lCH003, p,. 61-n. 352 V.M.H. MÉNDEZ HERNÁN, V. (2022): “Piedad (1559). Alonso Hipólito”. En: Transitus. Las Edades del Hombre. Valladolid: Fundación Las Edades del Hombre, pp. 352-353. ISBN: 978-84-88265-07-4. DOI: 10.5281/zenodo.10614061 PIEDAD Alonso Hipólito fue un escultor y entallador activo en Plasencia a mediados del siglo XVI, con taller abierto en la calle Ancha y aledaño a la Puerta de Toledo. A su obrador acudieron los responsables de la iglesia del Salvador para contratar la ejecución de esta Piedad, reclamando una fama a la que habrían contribuido obras como el retablo mayor de Arroyo de la Luz (Cáceres), de cuya arquitectura y escultura se había encargado entre 1548 y 1555. Según se recoge en los libros de cuentas de la citada parroquia del Salvador, el contrato de la "Quinta Angustia" se firmó el 4 de mayo de 1559 ante el escribano de PlasenciaJuan Paniagua; Hipólito presentó como fiador a Alonso Bonilla, artista del libro litúrgico al servicio del Cabildo catedralicio; y como parte del pago de la obra, el escultor recibió seis ducados en el momento de la firma. La iglesia daba cumplimiento de este modo a lo "que mandó hazer Pacheque, que está en Yndias", cuyo encargo entraba en la categoría de las "imágenes de devoción", muy aptas para el rezo y frecuentes entre los indianos. La Quinta Angustia se ha identificado en muchas ocasiones con el tema de la Piedad, por ser éste el Misterio que sucede a aquél, esto es, el momento en que la Virgen recibe a su Hijo exánime después de haber visto, dramáticamente y en su Quinta Angustia, desclavar y descender su cuerpo de la Cruz. María, vestida con toca, túnica roja y manto azul, aparece sedente sobre un sencillo trono, con el cuerpo de Cristo en su regazo y un sentimiento de dolor contenido, que el artista materializa con la boca entreabierta y los ojos entornados. El cuerpo sin vida de Jesús se ha representado como si estuviera colgado de la pierna derecha de la Virgen, con la axila acomodada en la rodilla y las piernas aún cruzadas. La diferencia de tamaño entre Madre e Hijo es plausible, mucho menor éste en proporción, lo que contribuye a reforzar el papel de María como Madre de Cristo, y segunda Eva, que redimió a la humanidad del pecado original al concebir al Hijo del Hombre. Alonso Hipólito ha logrado crear una compacta organización plástica, en la que descuella el estudio anatómico que hace de Cristo, dispuesto en forzado escorzo, magistral juego de curvas y una potente musculatura de claro abolengo miguelangclesco, aunque sin llegar al Romanismo. El corto perizoma, de suaves pliegues dorados al igual que la toca de María, recuerda el gusto manierista de Alonso Berruguete por aplicar panes de oro a todo tipo de detalles, incluidos los acentos naturalistas. Las restantes labores polícromas se resuelven con estofados en las vestiduras de la Virgen, construidas con los pliegues redondeados tan frecuentes en estos momentos; las carnaciones a pulimento responden a un idealismo clasicista de influjo italiano, aunque no se renuncia al dramatismo que se desprende de la sangre que mana de las heridas de la Pasión. La Piedad de Hipólito sigue el modelo que Juan deJuni definió a lo largo de su producción y fijó con la que hizo para la iglesia de la Vera Cruz de Medina del Campo, hoy en la Colegiata de San Antolín de la misma villa. A diferencia de Juni, nuestro escultor no abandona el sistema de composición piramidal, pero se deja influir en lo que respecta a la forzada postura de Cristo que hemos referido, aún sin llegar a incrustarlo plenamente en el regazo de María. La fama que debió reportarle esta obra llevó a su autor a contratar una nueva Quinta Angustia destinada a un humilladero paraJaraicejo, estipulado en julio de 1561 y hoy en paradero desconocido.