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El entallador placentino Francisco Gómez de Aguilar y el retablo mayor de El Torno (Cáceres)

Mendez Hernan, Vicente

Abstract

El artículo reconstruye, a partir de una amplia documentación parroquial y notarial, la historia y el análisis formal del retablo mayor de la parroquia de El Torno, obra del entallador y escultor placentino Francisco Gómez de Aguilar. En primer lugar se explica la existencia de un retablo anterior, contratado en 1706 al maestro Melchor González de la Cruz, cuya mala madera de chilla provocó su rápida destrucción por xilófagos y obligó a levantar una nueva máquina. El nuevo retablo, ajustado en 2.800 reales y ejecutado entre 1735 y 1736/39 en el taller placentino del maestro, se describe con detalle: sotobanco de cantería, banco, cuerpo único con columnas de fuste liso y estípites laterales y ático curvo con cornucopia, decoración vegetal menuda y hornacinas para la imaginería. En la calle central se conserva la talla gótica de Nuestra Señora de la Piedad, mientras el ático alberga un lienzo dieciochesco con el Ecce Homo. El estudio analiza también el dorado y policromía realizados desde 1742 por José Redondo y rematados por Fernando Álvarez, así como la adición de un tabernáculo rococó en 1762 dorado por Juan Bautista Mangino. Finalmente, se sitúa esta obra como uno de los primeros trabajos documentados de Gómez de Aguilar y punto de partida de su posterior trayectoria retablística en la diócesis.

Full text

REVISTA DEL SEMINARIO DE ESTUDIOS CACEREÑOS ENfRO• A&ll 1990•0.:-L"'JITAt'O<.A DIPUTACIÓN DE CÁCERES INSTITUCIÓN CULTURAL EL BROCENSE El entallador placentino Francisco Gómez de Aguilar y el retablo mayor parroquial de El Torno (Cáceres) INTRODUCCIÓN Según consta en el archivo parroquial, la existencia de un templo eclesial en El Torno está constatada desde al menos 1320 1: se trata de una anti~_a fábrica reemplazada hacia los comedios del siglo xvr, según estilo impreso en la cabecera, por la actual construcción, muy reformada posteriormente durante los siglos XVIII, x:rx y, sobre todo, en la centuria del novecientos 2. El largo período cronológico anotado justifica los indicios documentales que refieren la existencia de un retablo mayor y anterior a los comedios siglo XVII. Sin embargo, a pesar del extremo cuidado que los parroquianos solían tener con los ornamentos sagrados de su iglesia 3, las obras acometidas en la capilla mayor torniega, para las que en 1679 reda1 Fernando Flores del Manzano, Historia de una comarca altoextremeña: El valle del Jerte (Cáceres, 1985), p. 41 y nota 87. 2 Destaquemos el estudio realizado sobre el templo por el profesor Florencio-Javier García Mogollón, •Viaje artístico por los pueblos del Valle del Jerte. El Torno (XXVIII). (Cáceres, Diario Extremadura, 12-X-87), p. 8, donde asímismo se analiza el retablo que nos ocupa. 3 Las cuentas de fábrica de esta misma parroquia registran en 1752 algunas obras en la iglesia, a consecuencia de las cuales se procedió a cubrir y proteger el retablo mayor: •Pá ansele dos reale que devió pagar a las personas que fueron a cubrir el retablo para quando se hizo la obra de la yglesia •. A. P. de El Torno, L.C.F. y V. de 1727 a 1781 , foliado, fol. 192 vt.0. Asiento de 1753, correspondiente a 1752. Las obras abarcaron diferentes partes de la iglesia. 81 MÉNDEZ HERNÁN, Vicente (1999): “El entallador placentino Francisco Gómez de Aguilar y el retablo mayor de El Torno (Cáceres)”. En: Alcántara, 46, pp. 81-108. DOI: 10.5281/zenodo.17228040 maba el visitador diocesano ayuda econ~~ca al r~sto de ,la ~ongregación l. . 4 debieron propiciar la desapanc1on de dicha maquma y la conre 1gio a , 1 , 1 · , secuente ejecución de la nueva pieza que enga a~o e rec1en reformado presbiterio a partir de 1706. La obra de can~ena y albañilería estaba emprendida desde al menos 1652, fecha a p~~ de la ,cual .e sucederán otra serie de modificaciones y reparos en la fabnca: egun refiere un mandato dictado el día·2 de agosto de 1652 por don Juan de Herrera, canónigo y visitador de la diócesis de Plasencia, a los cofrades reunidos bajo la advocación de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián, la capilla mayor se encontraba al descubierto: ■ Por quanto la ygle ia parrochial deste lugar tiene la obra de la capilla mayor por ynportante, por estar descubierta, y conbiene se adere~e con brevedad= mando que en caso que la dicha ygle ia tenga ne~esidad y le faltasen dineros para la obra, la dicha cofradía le preste de presente los maravedís necesarios en el ynterin que se cobran los maravedís de la yglesia de Esperilla, haciendo el mayordomo obligación de bolverlos cada que los aya menester dicha cofradía. Y para el dicho efeto y execución de lo susodicho dio comisión a el teniente de cura deste dicho lugar con facultad de ~tar, excomulgar y absolver=• 5. Es probable que esta serie de reformas emprendidas en el templo fuera la responsable de la destrucción de un retablo quinientista o, tal vez, inmediatamente posterior, sustituido a partir de 1708 por el que terminó de realizar en esta fecha el maestro procedente de Barco de Ávila, Melcbor González de la Cntz. Aún en 1709 es citada la «custodia vieja» a propó_sito del doselito que dicho entallador había realizado para el Santísimo Cn st0 que la presidía, y en virtud del cual le fueron abonados 6 reales. Dicha cust~a aún se encontraba en la sacri tía del templo en 1734, según refiere la visita entonces realizada a la localidad torniega por el canónigo don Juan Camacho, que reclamó su vuelta al altar como medida transitoria Vl . . ta 4 A. P. dedi~l Tomo, L.C.F . Y V. de 1663 a 1726 foliado fol. 30 a iento de 1679 Y 1 correspon ente. ' , , res ~n ~:;; -~e El zomo, Libro de Cuentas y Visitas de la Cofradía de los Santos Mártltuvo su efec:n; an Selbastián , de 1626 a 1715, foliado, fol . 50 vt. 2 y 51. El mandato en pane de p~gou~ ~n ~s cuentas de 1653 se libra cierta cantidad de maravedís para dicho mayordomo ~ ª 0 ~ que en la iglesia se hace en la capilla mayor: - Más pagó el por mandato del se~en r~~ es para la obra de la capilla mayor de la yglesia de este lugar nor v1s1tador Juan de Herrera•. Asiento de · 1653 . Fol. 53. 82 mientra e solventaba la e pedal circun tanda de la que había sido objeto el retablo terminado 26 año ante : el exiguo caudal de la fábrica no po ibilitó entonce la adquisición de buena madera, de modo que para estas fechas, 1734, la obra había desaparecido en u práctica totalidad como consecuencia del ataque de los agentes xilófago . Por tal motivo, los parroquiano tuvieron de nuevo que empeñarse en la construcción del retablo que actualmente podemo contemplar, ejecutado entre 1735 y 1736/39 por el entallador y e cultor placentino Francisco Gómez de Aguilar. 1. EL DESAPARECIDO RETABLO MAYOR (1706-1707 /08) Análisis descriptivo La fuentes consultadas permiten una aproximación a la iconografía del retablo que precedió al actual durante 26 años. Contaba con •ymájenes de Señor San Pedro y San Juan y la de uestra Señora», además de una probable talla de an Lucas 6. De clara adovación mariana, el conjunto estaría presidido por la e cultura gótica de la Virgen y el iño en brazos con una ubicación similar a la actual; al lado del Evangelio, San Pedro según y como suele er frecuente, haciendo pareja en la Epístola con San Juan, apóstol al que Cristo confió a su madre desde la cruz en el momento de su muerte 7. La pre encía de San Lucas, acaso en el ático, está plenamente justificada desde la tradición que lo hace pintor de María y le atribuye en el iglo VI una imagen de la Virgen que e encontraba en Constantinopla 8. A excepción de la talla titular el resto de las obras ha desaparecido. 6 Recogido en la vi ita a la parroquia del canónigo placentino don Juan Camacho, el día 18 de julio de 173 . Véa e el Apéndice Documental. Documento 1 (1). 7 an Juan , 19, 26-27. 8 Durante el iglo XVII la imagen de an tuca como pintor de María fue muy u ual de de el púlpito. Vid ., al re pecto, Cri tóbal de Avendaño, Sermones para algunas festividades de las más solemenes de los antos ... (Valladolid Impre o por luan de Rueda, 1628), 213 . Miguel de la ierra, Elogios de Santos aplicados en los Evangelios de sus Fiestas ~Zaragoza, lmpre o por luan de Ybar, 1650), p. 384. En oca iones también e le atribuyo un retrato de María Magdalena. Diego de la Vega , Discursos Predicables sobre los Evangelios de todo Jo días de Ja Quare ma (Barcelona, Impre o por Franci co Dotil, l6l2 ), t. Il, p. 233 . Citada dicha referencia en la obra de M.ª del Pilar Dávila González Los . ermones y el Arte (Valladolid, 1980), pp . 154 , 171 y 111 , re pectivamente. Vid., etiam, Loui Réau, Iconografía del arte cristiano. Iconografía de Jo antos (Barcelona 1997. 83 Historia documental El posible retablo seiscentista fue sustituido a co~ienzos de la siguiente centuria por una nueva máqu~a cuya escasa ca~1?ad en ~ª . madera la haría desaparecer 26 años despues de su construcc1on. La v1s1ta pastoral realizada a la parroquia el 12 de octubre de 1698 por el licenciado don Fulgencio del Cerro, abogado de los Reales Consejos y visitador del obispado placentino, determinó la necesidad que tenía la iglesia de un nuevo retablo mayor: para su realización dispuso contribuyeran las cofradías de la Santa Vera Cruz, con 12 arrobas de aceite, y la congregación de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián, que debía aportar 34 fanegas de trigo; a todo ello sumaba las limosnas particulares. Sin embargo, el exiguo caudal de la fábrica no logró paliar la precaria situación en la que sin duda debía encontrarse, tanto más, por cuanto que en la misma visita de 1698 don Fulgencio del Cerro también reclamó donativos para la compra de ornamentos sagrados, a cuya adquisición destinó posteriormente la iglesia parte de lo recaudado. Aún en 1704 no habían dado cumplimiento los parroquianos al sexto mandato de la visita de 1698, razón por la cual en la siguiente de dicho año de 1704, don Juan Cañamero de la Flor canónigo de la SI~ de la ciudad de Plasencia, daba licencia al mayordo~o para abon~r la mitad del coste que tuviere traer maestro para determinar la cuantía del retablo, haciéndose cargo el Concejo de la otra mitad 9_ El período durante el cual se desarrolló el proceso de adjudicación de la obra con las posturas li • . . , ' , cenc1as oportunas y escnturas consecuentes discumo entre 1704 y 170610 e h , . 1 d fi . . , iec a esta ultima en la que obtuvo el remate e trutivo el maestro proc d t d B , la , ' e en e e arco de Avila, Melchor González de Cruz. Contrato el retablo por la cantidad global de 2 900 1 dando a su cargo 1 bo . rea es, que e ª no de una de las partidas de madera (395 reales) 11 y la Traducción del original francés ub . cúmulo de datos sobre Mana ' p hcado en París, 1955-59), t. II , vol. 4 p. 263. El mayor 1 Le que presenta el E ¡· ' ª yenda Dorada al admitir fu vange 10 de San Luca está justificado en gen para escribir las sagradasque _e eS te apóS tol el que especialmen~e recurrió a la Vir- (M drid escnturas s t' d a , 1982), t. II, p. 6 75 _ • an iago e la Vorágine, La Leyenda Dorada 9 A. P. de El Tomo d" ' 10 El , uerentes asientos 1 coste total del proceso se elevó • 1 , dad dl El maestro estaba obligado a 1 ª ª cuanoa de 43 reales y 16 maravedís. onde deb' a •compra de d • 1ª ponerla. Es fácil su ma era y conducirla a Plasencia•, auponer que Melchor González de la Cruz adquiriera 84 traza de la obra , en virtud de la cual se le pasaron al mayordomo de fábrica «cien reales que entregó por cuenta de dicho Melchor Gómez a los maestros de El Barco 12 por la planta de dicho retablo ». En 1707 se sumaron a dicha cantidad los 2.405 reales con los que se terminó de abonar el presupuesto ajustado. Sin embargo, aún en 1708 reclama la parroquia la presencia del entallador , probablemente para proceder a los remates y, asimismo, encargarle «el doselito que hizo para el Santísimo Cristo que está encima de la custodia vieja•. De los asientos conservados deducimos que el retablo, ajustado en 1706, debió realizarse en su mayor parte durante 1707 13 , procediendo en 1708 14 a su cierre y conclusión definitiva. En 1709 el retablo figura en las cuentas como construido, si bien es cierto, por el contrafio, que aún en este año hay un pago documentado por la clavazón de la custodia. el material en los pinares de avarredonda o Piedrahita, famosos en la comarca; sin embargo, la calidad de los tablones y piezas compradas resultó ser bastante ínfirna a la que proporciona el pino por sí mismo, y a la postre, la responsable de la destrucción de la obra: es fácil suponer , a la vista de los mandatos de la visita, que el corto caudal de la parroquia no pudiera abarcar un tipo de material mejor que el de chilla. 12 Este asiento documental, referente a la procedencia de los maestros que dieron la planta del retablo, plantea dudas en cuanto a su correcta transcripción: por un lado, podemos leer Elbas, y por otro, El Barco, que, por lo tanto, estaría abreviado. os hemos decidido por la localidad de Ávila por dos razones: en primer lugar, y aún teniendo en cuenta que no sería inverosímil la presencia de maestros portugueses en Plasencia, lo creemos, sin embargo, más díficil, dado que la ciudad de Alfonso VIII , aunque venida a menos en materia artística, continuaba aglutinando artífices; en segundo lugar, por la procedencia del maestro en quien se remata la hechura, que resulta sintomática para la elección de la segunda posibilidad. 13 En este año están documentadas las reformas acometidas en el altar mayor y gradas del presbiterio por parte de los albañiles Antonio Baroosa, vecino de Cabezabellosa, y Francisco Rodríguez, residente en El Torno, necesarias para proceder al montaje de los primeros cuerpos. El coste global de las obras ascendió a la cantidad de 105 reales. 14 Entre 1707 y 1708 están documentados los descargos por los materiales adquiridos. En concepto de madera y paga al carpintero Pedro González, encargado de viajar a Pla encia en busca de la misma y proceder a su retoque, e libró la cantidad global de 21 reales y 26 maravedís, los cuales, unidos a los abonados por Melchor González de la Cruz en 1706, nos proporcionan un coste total de 416 reales y 26 maravedís: una reducida cantidad para el material destinado a un retablo mayor, justificada, sin embargo, por s:r madera de chilla la empleada en su ejecución. Por la compra de 100 chillones, clavazon, tachuelas, el trabajo del herrero Andrés Hernández y el hierro empleado se descargaron, entre 1707 y 1708, 51 reales y 15 maravedís, a lo que se unen los 3 reales abonados en 1709 para pagar la clavazón comprada para la custodia. 85 Habiendo liquidado la parroquia en 1707 l?s 2.900 reale~ en que . d 1 ma "quina debió emprender pleito contra la fabrica el fue a1usta a a , . . ,, Melchor González de la Cruz , acaso con la mtenc1on de maestro ,. . cobrar los 495 reales que él mismo, o de su cuent~, hab1an sido abonados en 1706 por la traza y una importante partida de madera. Tal vez a este enfrentamiento hagan referencia las seis peticiones elevadas por la parroquia en 1707, que, además, requirieron la p~esencia del procurador placentino Manuel López Carrasco, del notano Francisco fernández Montero y del señor provisor. En última instancia, el fallo en favor de González de la Cruz por parte de los señores provisores, que mandaron se le diesen •quinientos reales ( ... ) de gra~ia, además de los dos mil y nobezientos reales que se le dio por hacer dicho retablo • 15 , motivó, por una parte, el probable traslado de las escrituras de la obra al que hacen referencia los asientos de fábrica correspondientes a 1708 16, además de sus condiciones, suscritas ante el escribano placentino Martín de Elizondo y Berrueta 17, y por otra , la vuelta del maestro desde Barco de Ávila, con sus herramientas incluidas, a El Torno en 1708 a concluir el retablo. El pago de los 500 reales, abonados directamente al entallador o, en su nombre, a su mujer Isabel González de la Cruz, se hizo efectivo entre 1709 y 1711: recibió el montante total de 394 reales, además de otros 9 en concepto de haber puesto una serie de clavos al retablo en 1711. Lo restante hasta alcazar la cifra d~ 500 reale~ pudo ser abonado por el Concejo, algún particular, o bien, la propia parroquia con anterioridad a 1710, fecha en la que se rec~rr~ ante el provisor la decisión de abonar la demasía solicitando, en ult • • ' ima mstancia, no abonar •~ien reales que se le avían dado de ga sto Y averse acordado en él fuesen a quenta de dichos quinientos reales el qual los quería bolver a cobrar otra bez .. i s. 15 La resolución del liti io a f . , . . recibe su mu¡ ·er 26 reales g su avor debio dec1dtrse en 1708 pues en 1709 ya •por quema d I d' , ' - res provisore .. e mero que le esta mandado dar por los seno16 Tal vez formalizadas en esta fecha 17 La cantidad global abonada •. . co Provincial de Cáceres co al escnbano se cifró en 14 reales. El Archivo Histón1705-1706 , aunque no con nserva _de su pluma el legajo n. 582· corresponde al período 18 serva ningún d ' . Este descargo, anotado en 1 ocumento referente a la obra que nos ocupa. s1 el maestro tenía ya cobrados dicho:11 y correspondiente a 1710, no deja del todo ciar~ se trata de lo abonados en 1706 lOO reales a cuenta de los 500 de gracia o bien, 51 ' que creemos improbable dada la distancia' temporal. 86 La práctica conclusión de la obra en 1707 motivó el contrato del anónimo maestro encargado de dorar, estofar y encarnar •las quatro ymájines que están en el retablo y, asimismo, de dorar o pintar la custodia por de dentro». Las pagas libradas en favor de las caballerias responsables de transportar las obras a Plasencia permiten conocer la vecindad del dorador 19, en cuyo taller renovó la serie iconográfica ya comentada, acaso procedente del retablo anterior, en virtud de lo cual le fue abonada la cantidad global de 495 · reales. Durante el proceso de adjudicación de tales labores fue rechazada la postura de un pintor procedente de Tornavacas. Valoración de la obra en su contexto artístico La presencia en El Torno de un maestro de Barco de Ávila viene a confirmar la doble circunstancia que define, durante la segunda mitad del siglo XVII y la siguiente centuria del setecientos, la actividad de los talleres artísticos de la ciudad de Plasencia: por un lado, la situación de crisis generalizada que experimentan respecto de la primera parte del siglo XVII, y por otro, el relevo e importancia que empiezan a cobrar otros centros en torno a las últimas décadas de dicha centuria: la pujanza artística de los nuevos talleres se muestra palpable en la traza que para la obra torniega aportaron maestros procedentes también de El Barco, y, asimismo, en la importante clientela altoextremeña que empiezan a aglutiar, tanto diocesana placentina como de la limítrofe diócesis cauriense 20 . Por otro lado, la proximidad geográfica y accesible comunicación entre El Barco y el Valle del Jerte, junto a su histórica relación de vecin19 Los talleres de Juan Vázquez, Alonso de Paredes y Carranza o Pedro de Córdoba pudieron haber sido los encargados de llevar a cabo esta serie de trabajos. 20 Véase el c aso del entallador Juan de Arenas, documentado en la catedral de Coria, Ca bezuela del Valle y, por conexiones estilísticas con el retablo de esta última localidad, en Tornavacas. Florencio-Javier García Mogollón, El retablo e imagen de San Pedro de Alcántara de la catedral de Caria y sus artífices, el entallador Juan de Arenas Y el escultor Bernardo Pérez de Robles. Su relación con los retablos mayores de Cabezuela del Valle y Tornavacas, en • orba-Arte •, t. XVI (1996) (Madrid, 1998), pp . 213-235. Vid ., eti am ., F. Flores del Manzano, Arte religioso en el Valle del Jerte: Las Iglesias de Cabezuela, jerte, Cabrero y otras aportaciones, en .VIII Centenario de la Diócesis de Plasencia (1189-1989), Jornadas de Estudios Históricos• (Plasencia, 1990), pp . 586 Y ss. 87 l. los compromisos contractuales con la zona d n a exp ICar . dad, nos ayu ª 1 -0 ~ n Además los vencuetos del camino de -de nuestra reg • ' ' más nortena adas pendientes, permiten justificar el traslado difíciles accesos ~ escarp blo de El Torno para la cofección de la obra 1 mismo pue ' del mae str o ª . d descargos librados en concepto de transporte de dada la ausencia e piezas ya talladas. 2. RETABLO MAYOR , DEDICADO A TRA. SRA . DE LA PIEDAD (1735-1736/39) Análisis descriptivo un sotabanco de piedra de cantería sirve para realzar el actual retablo mayor parroquial. Presenta planta lineal en función de su acoplamiento al lado central del ábside pentagonal y se organiza en banco, cuerpo único con esquema compositivo estructurado a partir de dos parejas de soportes -columnas al centro y estípites en los extremos dan lugar a una división en tres calles-, y ático curvo , coronado con arco trilobulado de arrolladas espiras y una gran cornucopia de óvalo central muy repintado. La carnosa decoración vegetalista contribuye al efecto de conjunto; sin embargo, hemos de advertir que el ornato ofuscante, prolijo y efectista, claro distingo del retablo barroco hacia la década de 1730, experimenta un cierto repliegue; la talla es menuda , pero su desarrollo se extiende a partes muy concretas: elementos estructurales, jambas , intradós de las hornacinas, etc.; en los flancos del ático alcanz~ , no obstante, una mayor complicación, relacionable con el cercano retabl~ parroquial de avaconcejo. Es evidente, pues , que nos encontramos ª finales de la década de 1730, cercanos a la calma que experimenta la decoración a partir de 17 40 . Cuatro broches de hojarasca pomposa decoran las ménsulas del banco sobre las que apean los soportes de la obra: las centrales se dis~- guen por las testas de querubines que engloban. Los tableros intermedios presentan una decoración vegetalista a base elementos florales Y arrollados Y carnosos tallos que flanquean, cual si de aletones estructurales se tratara el sagra • • d ,..._~:lletes ' no situa o en el primer nivel de la calle central. rouilUJ 88 de tallos y hojas y repintados espejos situados en su tercio inferior, constituyen los motivos elegidos para decorar las columnas del retablo: el fuste liso y los elementos de talla añadidos entran en relación con aquellas otras que difunde el estilo barroco a partir dertercer decenio del siglo XVIII, definidas por el aditamento de lanzas, espadas, corazas, etc., que , sin embargo, no tienen cabida en nuestro caso. Flanquean los entibos centrales la pareja de estípites que cierra el cuerpo del retablo por los extremos: los festoneados hacen alarde decorativo en la aguja troncopiramidal, cuyo estrangulamiento superior da lugar a dos molduras a partir de las cuales se opera la transición hacia el capitel compuesto, semejante en estilo a los centrales, aunque adaptado a la sección cuadrada sobre la que asienta; destaquemos la pareja de querubines que decoran el prisma superior. Se trata de un soporte adosado, no exento, sencillo en su diseño, cuya pervivencia en la retablística barroca se extiende hasta el cuarto decedio del siglo xvm . El entablamento residual que culmina el alzado del primer cuerpo remite al conocido y difundido modelo de cornisa ideado por Vignola y reformado por Fray Lorenzo de San Nicolás: en algo contribuye al efecto de claroscuro, a pesar de la linealidad impresa en la planta, el juego de entrantes y salientes de su diseño. Un manifestor giratorio, típicamente dieciochesco, sirve de inicio a la calle central: está protegido con un fingido cortinaje dotado con las guardamalletas frecuentes ·a partir del primer decenio del siglo xvm ; a su vez, todo el conjunto permanece bajo un arco carpanel, tímidamente tallado en el maderamen y ribeteado con elementos vegetales centrados por una airosa venera; pueblan las jambas carnosos festoneados, al igual que sucede con el resto de las hornacinas del conjunto. Presentan éstas un diseño en arco de medio punto , escaso desarrollo en profundidad (planta lineal) e intradós ornamentado con flores. La central está progegida por arco poligonal, timbrado de cartela vegetal con el monograma del nombre de Maria Y flanqueado con dos querubines de bulto, de cuya hechura fue responsable el maestro del retablo, Francisco Gómez de Aguilar, del que la documentación permite conocer su faceta como escultor. Cobija esta hornacina principal la artística talla de Ntra. Sra . de la Piedad, una obra de estirpe hispanoflamenca, de finales del siglo xv 21 , elevada sobre una peana hexagonal de 21 La pieza ha sido mag is tralmente analizada por F. J. García Mogollón, Imaginería mediev al ex tr em eñ a (Cáceres, 1987), p. 152. 89 l dos a base de bolas. La Virgen, de pie y con la pierlados curvos Y decora da sostiene al Infante con la izquierda d ha suavemente avanza , ' na erec 1 opa sus pies desnudos. El iño, como es fre- • tras que con a otra arr d" • d • 1 f" mien . f~ dieval se encuentra ben 1cten o a os 1eles. te en la iconogra ia me , 1 cuen .da amplia túnica de color jacinto y e ementos vegeMaría aparece vestl con da • d d l . f: d , pra' cttº ca frecuente durante la segun nuta e siglo tales esto a os; segun b e d l ntan ·o decorado con estrella o re 10n o azul, se xv el manto comp eme , : b 1 te cuadrado de la túnica y se abrocha en el centro. pliega so re e esco d d d Ambas prendas del atuendo cuentan c~n ri~t~s dora os Y ec_ora o~ _ con rosarios de perlas, aparte de otros motivos típicos del repert~no gotic1sta; gu nda faJ·a del ribete presenta carnosas ces de clara estirpe barroca: una se , 46 22 es problabe fueran añadidas por el dor~~or Agustin ~ay~ en 17 , o acaso en fecha anterior, cuando se proced10 a estofar las unagenes del retablo precedente en 1708; en cualquier caso, ambas intervenciones corren en paralelo a la costumbre de la época por renovar continuamente la imaginería, sobre todo, las obras qm representaciones de María. Las hornacinas de las calles laterales son semejantes a la central, salvo en la sustitución del arco poligonal por los desmesurados broches de hojarasca pomposa, a los que centra un óvalo muy repintado 23. Al lado del Evangelio preside una imagen moderna de San Marcos, procedente de los talleres de Olot; hace pareja con una antigua talla de San Sebastián, del siglo XVII y original de su antigua ermita. Culmina la .. iconografía de la obra el cuadro dieciochesco con el Ecce Hamo que preside el ático. El programa iconográfico descrito se encuentra en la actualidad, como es de imaginar, sumamente alterado: la única imagen que conserva su emplazamiento original es la talla de Ntra. Sra. de la Piedad; ha desapare~id~ el San Juan destinado al lado del Evangelio, a cuya hechura se obligo Francisco Gómez de Aguilar en 1736 24 y doró y estofó 22 En este año se registra d far y dorar 1 . d un escargo a su favor por valor de 187 reale por esto· a imagen a emás de 1 • . años después en 1750 fu d rea izar otra sene de trabajos para la igle ia. Cuatro un anónimo ~estro ' e e nuev~ encarnada la imagen de tra. ra. de la Piedad Por A. P. de El Torno. L. c}ue ~~o pudiera ser el ~smo Agustín Rayo o Fernando Álvarez . 23 Los repintes q~ he; 1727 ~ 1781, foliado, fols. 132 y 173 vt .g. efectuado al mismo tiem O :: veoido ~omentando en el retablo pudieron haber sido mente eliminados duram: el q los realizados sobre Ntra. Sra . de la Piedad, posterior· 1984 . F. J. García Mogollón 1 pro~eso_de reS ta uración al que fue sometida la imagen en 24 Apéndice Docum;n:aJ 8 0tnena •• ·, op . cit ., nota 2, p. 179 de notas. • ocumento 1 (2). 90 en 1738 el maestro Prada a cambio de 200 reale 25. Es posible que se llevara a efecto, aunque sólo en parte 26, el mandato que don Juan Camacho dictó en la visita realizada a la parroquia el 18 de julio de 1734, cuando dispuso ln construcción del retablo actual: se decidió entonces que las tallas de la máquina antigua, San Pedro, San Juan y tra. Sra., no se volvieran a poner dada su «tosca hechura .. y que, asimismo, se hicera una nueva de San Lucas. Alguna de ellas pudo haber presidido el ático en un momento concreto, dado que los elementos vegetales que engalanan el marco de la pintura dieciochesca con el Ecce Homo responden a una gubia diferente. Anotemos, para terminar, que en 1756 la parroquia adquirió una serie de santos para adornar el altar mayor por la cantidad global de 30 reales: es poco probable que entrara en esta partida la talla de San Antonio, hoy situada sobre el sotabanco de cantería, al lado de la Epístola, haciendo pareja con una excelente talla manierista de Nuestro Señor atado a la columna. Como es frecuente durante la etapa barroca, el bruñido dorado del retablo continúa causando un efecto espectacular, a pesar de que pudo haberse empleado para su policromía un tipo de oro de baja calidad. Algunas zonas fueron especialmente cuidadas: así ocurre con los flancos de la pintura del ático, enmarcada con estrechas orlas rectangulares donde se inscriben motivos vegetales grabados. Historia documental 27 Del retablo mayor que los parroquianos habían contratado en 1706 con el maestro de Barco de Ávila Melchor González de la Crnz, poco 25 Apéndice Documental. Documento 1 ( 4) . El maestro mencionado debe ser Francisco Rodríguez de Prada , documentado en 1744 en la Catedral de Pla encia. Jo é Benavide Checa, Prelados Placentinos. Notas pa,ra sus biografías y pa,ra la Historia Documental de la anta Iglesia Catedral y Ciudad de Plasencia (Plasencia, 1907) , p. 314. Renovó, hacia 1743, la imagen de tra. Sra . de la Concepción de PiornaJ a raiz de la reconstrucción de la emúta. F. Flores del Manzano, op . cit. en nota 20 , p. 603 . Ornitimo referencias sobre lo maestro auxiliares documentados en El Torno, por sobrepasar lo límites del presente trabajo. 26 Los descargos anotado en favor del dorador José Redondo en 1742 inducen a pen ar que tan 610 e renovaron. Apéndice Documental de EJ Torno. Documento 2 (5). 27 Extractamos el pre ente epígrafe a partir del A.P . de El Torno, L. C.F. y V. de 1663 a 1726 ; L. C. y V. de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de 163 7 a 1706 ; y L. C. y V. de la Cofradía de los Santos Mártires San Fabián y San Sebastián de 1626 a 1715 . 91 7 . 173 4. la escasa calidad de la madera de chilla fue la quedada en pie en • f · , l b . . bl del fulminante ataque que su no a o ra por parte pnncipal responsa e . . 1· da l . xil , e gas Tan es así que en la visita rea iza a a iglesia de los agentes o1a • ' l , . d . 1. d l734 por don Juan Camacho de la F or, canomgo en el 18 e JU 10 e . . . . la SIC de la ciudad de Plasencia y visitador general de su obi~pado, dist. lo que quedaba del retablo mayor, «atento esta la madepuso se re irara ra carcomida del todo y amenazando ruina», pues, •a causa de la mala calidad( ... ) se a podrido no obstante aver muí poco tiempo que se izo ... A raíz de este cúmulo de circunstancias, dictó fuera apartada del culto la imaginería, custodiada para esta fecha en la ~acristí~ y de to~ca hechura a su parecer, y, asimismo, costeara el ConceJO la mitad del importe por traer un maestro de Plasencia que reconociera el estado del tabernáculo, bien del retablo recién destruido o de su precedente, aún conservado en la sacristía, con la finalidad de solventar los problemas del culto durante la construcción de la nueva obra que mandó elevar en el prebisterio: a su ejecución destinaba parte de las rentas de la iglesia, la ayuda de las cofradías y la contribución de la matriz de Asperilla, de la que dependía la parroquia de El Torno; todo ello con la finalidad de que no volviera a ser el exiguo caudal de la parroquia el responsable de la adquisición de un material de baja calidad y su ulterior destrucción 28. Durante el año 1734 la parroquia empeñó parte de su caudal en la adquisición y preparación de la madera necesaria para el retablo que estaba obligada a construir 29 . Pudo ser contratado ese mismo año, o mejor aún, al siguiente de 1735, cuando se documentan los primeros pagos a Francisco Gómez de Aguilar, maestro placentino con el que h~bía sido ~justado en la cifra global de 2.800 reales: se trata de un precio muy proximo a los 2. 900 reales acordados en un principio entregar ª Melcbor González de la Cruz, entallador responsable del retablo recién c~rc? rnid o, lo que nos da una idea del estrecho marco económico de la .fabnca obligada a repet· d 1 , • ' Ir e nuevo a obra a ra1z de una circunstancia 28 A~ndice documental. Documento 1 (1) . . 29 El impone global anotad 1 cuenta de la igles;,, as . d 1 ° en ° descargos por la adqui ición de la madera, a ... , cien en a a cifra d 367 ¡ . , d' d los Santos Mánire a p b'á e rea es. Contribuyo a tal fin la cofra 1a e n a 1 n y San Seb • - Sevillano racionero en 1 d l. aStian , con los 140 reales entregado a don Juan 1 ' a cate ra de Pla • . a gestión para la comp d 1 . senc,a Y probablemente encargado de mediar en documental. Documem~'\ (;) _matenal, procedente de la cabeza de la diócesis. Apéndice 92 poco común , y en las mismas condiciones económicas. El retablo fue tallado en su conjunto entre 1735 y 1736, en el taller que Gómez de Aguilar tenía abierto en la ciudad de Plasencia: en la última data está documentado el transporte de las primeras piezas a El Torno, así como su almacenaje 30 , además de la intervención del maestro carpintero y albañil Agustín de Silva en el altar mayor, que tuvo que recortar por • no alcanzar el sacerdote a abrir la custodia .. de una obra ya asentada y pendiente de rematar en algunos detalles 31. Fue en este año de 1736 cuando la parroquia acordó acabar de pargar al tallista los 2.800 reales 32 estipulados , advirtiendo que aún quedaban algunas piezas por poner, además de la realización de un San Juan de bulto que probablemente había sido también capitulado en las condiciones del contrato 33_ Los 200 reales librados en favor del maestro Prada en 1738, por la pintura y estofadura del Señor San Juan 3 4, nos advierten del cumplimiento de lo pactado por parte de Francisco Gómez de Aguilar. o obstante, el remate definitivo del retablo en algo debió variar respecto de su concepción original, pues, uno de los mandatos de don Manuel Calvo Balboa, canónigo catedralicio de Plasencia, en su visita a la parroquia el 30 de octubre de 1738, versó en los siguientes términos: que - se zierren los dos nichos del retablo maior que caen bajo el arco, por estar sumamente desluzidos, respecto asegurarse a su merced tendrá de costa dozientos reales .. 3 5; la cantidad fue abonada a Francisco Gómez de Aguilar al año 30 El montante total de ambos conceptos supu o el abono de 55 reale en dicho año de 1736. Apéndice Documental. Documento 1 (3). 31 Las obras de albañilería ascendieron al total de 19 reales y 16 maravedís. Apéndice Documental. Documento 1 (3). 32 Las cuentas correspondientes a 1735 y 1736 anotan dos pagas de 1735 reales en total; los 1065 restantes serían abonados por parte de las diferentes fuentes de financiación señaladas en la visita de 1734, como así demuestra uno de lo descargos realizados por el mayordomo de la Cofradía de lo Santos Mártires San Fabián y San ebastián en 1735, pasando en la data 500 reales que tenía •entregados para el retablo que se está haziendo de pre ente para la ygJesia y altar mayor de ella •. Apéndice documental. Documento 1 (2). 33 La parroquia decidió la hechura de un an Juan y no del eñor San Lucas dispuesto por don Juan Camacho en la visita de 18 de julio de 1734 ; no ob tante, el que no reflejen asientos las cuentas de fábrica sobre su talla no excluye fuera financiada por un panicular. Por otra parte, los 9 reales que la fábrica entregó al maestro por la compostura de unos cajone de la iglesia en 1736, refleja las múltiple actividades derivadas de la presencia de estos maestro en una parroquia. Apéndice Documental. Documento 1 (2). 34 Apéndke Documental. Documento 1 ( 4) . 35 Apéndice Documental. Documento 1 (1) . 93 . . 173 9 36 y es probable corresponda a esta fecha el aditas1 gu1ente, en , , . del cuadro con el Ecce Horno en el atico. o creemos, por otra mento dº • • 1 d arte ue el maestro incumpliera las con 1c10nes est1pu a as en l 73S, ~ues ~~eda claro en el mandato de la visita que la rectificación a la obra habría de ser por cuenta de la fábrica, y no del maestro, que , tal vez, no lo cerró en 1738 según el entero deseo de los parroquianos. Es muy probable que ambos nichos hubieran sido proyectados en un principio al modo de auténticos transparentes, cerrados al exterior con una ventana que permitiera la entrada de la iluminación natural. Para ello, Gómez de Aguilar, que debió ser el maestro que examinó la obra desaparecida, pudo haber contado con el modelo que esta misma le ofreció, y que podemos relacionar con otro retablo procedente, asimismo, de Barco de Ávila, dotado con transparentes en las calles laterales y en el óculo del ático: nos referimos al que construyó el entallador y escultor Juan de Arenas en 1682 para la catedral de Coria, con la finalidad de albergar la imagen que en 1676 había tallado de San Pedro de Alcántara el escultor salmantino Bernardo Pérez de Robles, y que estaba destinado a engalanar la capilla que el canónigo don Remando Alonso de Amusco mandó levantar a finales del siglo xv para su entarramiento 37. Transcurridos tres años desde su conclusión en 1739 el licenciado don Gerón~o Ignacio Cavero y Robles, visitador general 1 del obispado d~ P~asen~1a, en su visita a la parroquia del día 29 de mayo de 1742, dm hcencia para que los vecinos del lugar pudieran ver cumplidos sus deseos de dorar el bl . nuevo reta o. Las limosnas recaudadas parte del caudal de la fábric , 1 ' a, asi como e cobro de la multa impuesta a las mujeres que no cejaran en s ~ d . u empeno e adornar los altares e imágenes con •cmtas y otras compost 38 • fu t d f. uras» , estipulada en cuatro reales serían las en es e m · ., , anc1ac1on para poder sufragar la policromía. No se hicieron espe l . dando cumplim · rar os parroquianos, y el mismo año de 1742, iento a la visit d l 29 d comenzó una ob ª e e mayo, el maestro José Redondo raque comprendió, además, la pintura de la capilla mayor, 36 El importe ascendió a 215 rea . te , desde Plasencia -del ci ·e d I le • ]Unto a los 2 reales abonado por el cranspor37 F ' rre e retablo• A - dº . · J. García Mogollón La C • pen ice Documental. Documento 1 (2). nio Histórico Y Documental 'ce . atedral de Corla . Historia de Fe y Cultura. PatrimoPedro ,,., • ona 1996) 45 ··· , 0r ·_ cit., pp. 213 - 215 . ' ' p. · Idem, El retablo e imagen de San 38 Apendice Docum ental. Documento 2 (1). los arcos de la iglesia y otra serie de empeños . Los pagos anotados en favor de dicho maestro entre 17 42 y 1743, cifrados en un total de 3.403 reales, nos permiten hacer una aproximación a las condiciones del contrato: José Redondo quedó encargado de comprar el oro necesario para llevar a cabo la obra; el material adquirido, según derivamos del total de pagos anotados, debió quedar concertado en un tipo de oro de baja calidad, cuyo transporte desde Salamanca corrió por cuenta de la iglesia, que , asimismo, se encargó de adquirir los colores, aceites y demás materiales necesarios para los rostros de las imágenes y la pintura de la capilla -37 reales y 11 maravedís en total-; para proceder al despliegue de los panes de oro, así como para pintar la cabecera, se montaron dos andamios cuyo importe, 143 reales, junto a los 9 reales anotados en las cuentas de 1748 para saldar la deuda con un particular que los había prestado para la compra de clavos, salió, asimismo, del caudal de la parroquia. Una vez concluidos gran parte de los trabajos, un anónimo maestro, posiblemente el dorador Fernando Álvarez , según luego veremos, cobró en 1743 la cantidad de 15 reales por tasar el dorado, concluido en su práctica totalidad en dicho año; y decimos en su mayor parte, porque en el mismo año de 1743 tenemos documentada la presencia en la parroquia del dorador Fernando Álvarez, cobrando 80 reales « por el travajo de dorar la custodia y otros remiendos del retablo en el dorado ". La iglesia recurrió a este nuevo maestro por causas que desconocemos, pero probablemente tuvo que ver con las mismas los 19 reales abonados a los •dos hombres que pasaron a buscar el dorador por aber e ydo secretamente sin acabar de dorar el retablo y otros remiendos .. : los libros de cuentas no hacen claro distingo entre José Redondo o Fernando Álvarez en lo referido a un probable incumplimiento de contrato, o tal vez, a un desacuerdo entre la parroquia y el primer maestro, al que se abonaron sus salarios, en última instancia, en virtud de tasación. Por lo tanto, el trabajo que emprendió José Redondo en 1742 fue concluido por el nuevo maestro, al que la parroquia pudo contratar a raíz de la tasación efectuada del trabajo del primero: estuvo encargado de dorar la custodia 39 , así como de ultimar los remiendos en la policromía general. Es 39 El pro ceso de dorado en e te retablo se desarrolló de forma inver a a lo habitu al, pues lo más fr ec uente y generalizado era dorar, en primer lugar, el tabernáculo, al ser la pa rt e más importante del conjunto. o obstante, una explicación podría residir en el hec ho de que a ún c on servara la iglesia en estas fecha uno de los dos tabernáculos de lo que daba cuenta la visita de 1734 (Documento 1, 1). lo a iento sobre la policromía en Doc um ento 2. 95 - / Gastos en el transporte del oro desde Salamanca . Cuentas de 1744 (ref. a 1743): 108 -Más se Je pasan veinte y siete reales que pagó a Francisco Sánchez, vecino de este lugar, de yr por el oro a Salamanca •. (Fol. 108 vt. 11 ) • Más se Je pasan veinte y siete reales que pagó a Miguel Be~erra, vezino de este Jugar, por el oro y plata que faltava para finali~ar dicho retablo a Salamanca , de yda y vuelta•. (Fol. 108 vt . 11 ) Otros materiales e ingredientes, 17 44 (ref. a 17 43): •Pasansele treinta y un reales de colores, azeites y otros yngredientes para los rostros de las ymágenes del retablo y pintar la capilla de flores •. (Fol. 108 vt. 11 ) •Pasansele seis reales diez y ocho maravedís que costaron treinta y siete quartos de leche que se gastaron con los demás yngredientes para la capilla •. (Fol. 108 vt . 11 ) Otros gastos . Cuentas de 1744 (ref. a 1743): •Pasansele un real ocho maravedís que pagó al herrero de conponer las asas del badajo y tachuelas para la custodia•. (Fol. 107 vt. 11 ) • Más se le pasan diez y nue(ve) [cantidad desglosada en cifras] reales que pagó a dos hombres que pasaron a buscar el dorador por aberse ydo secretamente sin acabar de dorar el retablo y otros remiendos• 56_ (Fol. 108 vc. 11 ) [Debe ser el primer ~orador contratado por la parroquia, dado que el segundo maestro, Fernando Alvarez, lo vamos a tener de nuevo en las cuentas de 1749] . 56 Ibidem, fol. 108 vt .º. Asiento de 1744 . , correspondiente a 17 43. ) -