Arqueología de la muerte en la Protohistoria de Fuerteventura (Islas Canarias)
Abstract
193
Full text
181
A queología de la mue e en la P o ohis o ia de Fue e en u a
(Islas Cana ias)
Julia Lecuona Vie a1y Pablo A oche Peña2
1Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia. P og ama de Doc o ado. España.
2Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia. España. E-mail:[email p o ec ed]
RESUMEN: P opo cionamos un a ance de los esul ados del análisis de los es os óseos humanos p oceden es
de di e sos yacimien os de la isla de Fue e en u a deposi ados en los ondos museís icos del Cabildo Insula .
Es e abajo se ha lle ado a cabo desde un en oque bioa queológico y iene como inalidad a anza en el escaso
conocimien o que se iene ace ca de los g upos de población que habi a on esa isla an es de la llegada de los
conquis ado es eu opeos en el siglo XV.
Nues a in es igación nos ha pe mi ido alcanza una se ie de conclusiones biocul u ales undamen ales pa a la
econs ucción de la ealidad de las comunidades p o ohis ó icas majo e as. El hecho de a a se de un abajo que
incide an o en los aspec os bioan opológicos como en los a queológicos de la mues a analizada, nos ha pe mi ido
amplia el espec o de los esul ados y alcanza in e p e aciones de i adas de una muy posi i a discusión in e disciplina .
P
ALABRAS CLAVE
:Fue e en u a; Bioa queología; c eencias y i os une a ios; in e p e aciones biocul u ales.
K
EYWORDS
:Fue e en u a; Bioa cheology; belie s and une a y i uals; biocul u al in e p e a ions.
In oducción
Los hallazgos une a ios han susci ado a lo la -
go del iempo un g an in e és no sólo pa a los a que-
ólogos, sino ambién pa a el público en gene al, a a-
ídos po la espec acula idad de algunas cons ucciones
y la iqueza de los ajua es. Como disciplina cien í ica,
la A queología de la mue e iene sus an eceden es
en Eu opa a inales del siglo XVIII y odo el siglo XIX,
pe iodo de iempo du an e el cual di e en es ipos de
en e amien os p ehis ó icos, en especial los de ca ác-
e umula , ue on exca ados po e udi os impulsa-
dos, la mayo pa e de las eces, po el in e és nacio-
nalis a de encon a los es os de los an epasados de
las poblaciones locales.
Con el paso del iempo esa ma e ia de in es-
igación adqui ió un mayo impulso debido a la
po enciación de los es udios egionales y locales, a
lo que con ibui á la c eación de los p ime os muse-
os, cen os pa a los que e a más en able, an o des-
de la pe spec i a económica como desde la exposi-
i a, la exca ación de nec ópolis que la de cualquie
o o ipo de yacimien o.
En el A chipiélago Cana io, la A queología
une a ia se ha ocupado p incipalmen e de los es-
os p o ohis ó icos pe enecien es a las p ime as
o maciones sociales es ablecidas en las islas, las
cuales se ie on some idas du an e el siglo XV a un
p oceso de conquis a e ec uado po una sociedad
más a anzada écnicamen e, lo que supuso la
implan ación de una cul u a o almen e no edosa
y la p ác ica desapa ición de la an e io . Como
esul ado di ec o de ese hecho, en la ac ualidad dis-
ponemos de c ónicas que na an an o la p opia
conquis a como el modo de ida de los habi an-
es insula es, ci cuns ancia que cons i uye una en-
aja con espec o a la P ehis o ia eu opea al dispo-
ne de una uen e esc i a que apoya los es udios
a queológicos. Sin emba go, esas uen es de in o -
mación, si bien en un p incipio pa ecen acili a la
in es igación, en ocasiones ambién suponen un
au én ico las e di ícil de libe a , debido a que con
P. A oche, C. Rod íguez & Mª. A. Ramí ez (eds.), 2008
MUMMIES AND SCIENCE. WORLD MUMMIES RESEARCH
excesi a ecuencia se ha ex apolado hacia el pasa-
do el momen o conc e o desc i o po dichas c ó-
nicas, gene alizando unos hechos a díos y pun ua-
les a un pe íodo mucho más amplio, al iempo que
se ob ia la e idencia de que esa misma ci ilización
conquis ada haya enido su p opio p oceso e olu-
i o.
Jun o a la pa icula idad an e io , o a ca ac-
e ís ica p opia de la A queología en Cana ias lo
cons i uye la ue e ligazón que adicionalmen e ha
exis ido en e la An opología y la A queología, al
y como ha señalado F. Es é ez (1987, 16): “...las dis-
in as isiones o imágenes que en di e en es épo-
cas, se han ido con o mando de los an iguos cana-
ios se ins uye on en g an medida desde los
en oques eó icos e ideológicos de i ados de los
es udios an opológicos”.
His o ia de la in es igación
Si nos p egun amos qué es lo que ealmen e
sabemos ace ca de los i uales une a ios y la bio-
an opología de las poblaciones p o ohis ó icas de
la isla cana ia de Fue e en u a, la espues a que
ob end emos se ía nada o casi nada. La e acidad
de al espues a se comp ueba con sólo e isa la
his o iog a ía que se ha ocupado de esos emas, en
la que lo p ime o que se cons a a es la acusada indi-
e encia que ha exis ido po pa e de la comunidad
cien í ica con espec o a la P o ohis o ia de es a isla,
un hecho que en g an medida cons i uye la ónica
gene al que ha enido siguiendo adicionalmen e
la in es igación a queológica en Cana ias si se excep-
úan los casos de las islas de G an Cana ia y Tene-
i e. Jun o a la an e io , una segunda cons an e p e-
sen e en la his o iog a ía lo cons i uye la ín ima
elación que adicionalmen e se ha es ablecido
en e los enómenos cul u ales obse ados en Lan-
za o e y Fue e en u a, has a el pun o de que sue-
len solapa se y compa a se los hallazgos y las ci -
cuns ancias obse adas en ambas, sob e la base de
las nume osas simili udes de odo ipo que exis en
en e las dos islas más o ien ales del A chipiélago
Cana io. No obs an e, enemos que econoce que
en los úl imos años se ha p oducido un disc e o
a ance que ha susci ado el c ecien e in e és po es a
isla en e los in es igado es de nues o pasado.
Desde la pe spec i a his o iog á ica, la in es-
igación desa ollada has a la ac ualidad se puede
ag upa en es g andes e apas c onológicas a en-
diendo an o al ema en el que se han cen ado los
es udiosos como a la me odología desa ollada. La
p ime a e apa aba ca ía desde el inal de la conquis-
a be hencou iana has a el siglo XIX, la segunda e a-
pa comp ende ía odo el siglo XIX y los inicios del
XX, mien as que la e ce a engloba ía el es o del
siglo XX.
Du an e la p ime a e apa se pueden di e en-
cia es g andes bloques c onológicos en el seno
de las uen es documen ales que ienen como epi-
cen o la conquis a de las islas (Cab e a, 1996, 29).
Pa a noso os ambién se a a ía de bloques emá-
icos, ya que cada uno de ellos ija la a ención en
la in es igación de un aspec o conc e o. Así ene-
mos:
- Tex os an e io es a la conquis a be hencou-
iana: en es e g upo sólo con amos con el
ela o de Nicoloso da Recco ace ca de la
expedición po uguesa de 1341, la cual isi-
a las islas y señala un posible desemba co
en Fue e en u a.
- Tex os coe áneos a la conquis a be hencou-
iana: en es e g upo des acan sob emane a
las c ónicas ancesas de la conquis a, Le
Cana ien, las cuales se elabo a on mo idas
po esal a las hazañas bélicas de los con-
quis ado es no mandos. Sin emba go, en
ellas esul a posible esca a alguna in o ma-
ción ela i a al g upo social que po en on-
ces habi aba la isla de Fue e en u a.
- Tex os pos e io es a la conquis a be hencou-
iana: en es e bloque sob esalen es aba-
jos, la ob a del geno és L. To iani Desc ip-
ción e His o ia del Reino de las Islas
Cana ias… publicada a inales del siglo XVI
(1592), la His o ia de la conquis a de las
sie e islas de Cana ia de F ay J. de Ab eu
Galindo elabo ada a comienzos del siglo
XVII (1602), y po úl imo No icias de la His-
o ia Gene al de las Islas Cana ias de J. de
Vie a y Cla ijo esc i a en el úl imo cua o del
siglo XVIII (en e 1772-1783).
De los bloques emá icos señalados des acan
las apo aciones e ec uadas po Ab eu Galindo, quien
p opo ciona una ex ensa in o mación que ecoge-
án con pos e io idad la casi o alidad de los in es-
igado es. El ci ado e udi o aba ca en su ob a un
amplio espec o de emas conce nien es a la His o-
ia de las islas, comenzando con el p oblema del o i-
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J. Lecuona & P. A oche
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A queología de la mue e en la P o ohis o ia de Fue e en u a (Islas Cana ias)
gen del poblamien o, del que asegu a una cla a p o-
cedencia a icana1. También in en a explica la p o-
cedencia de las denominaciones de las di e en es
islas, llamando a la de Fue e en u a Fo ui e y He -
ba ia en a ención a la can idad de hie bas y o aje
que poseía a lo la go de su geog a ía.
Po lo que a las ac i idades económicas se e ie-
e, Ab eu Galindo asegu a que los habi an es p o-
ohis ó icos de Fue e en u a desa ollaban una ac i-
idad sus en ada básicamen e en la ganade ía,
cen ada en el pas o eo de cab as median e un sis-
ema de explo ación consis en e en la suel a comu-
nal, una ac i idad p oduc i a que se complemen a-
ba con la ag icul u a y la pesca: “... el ganado des a
isla de Fue e en u a es el más sab oso de odas las
islas; el cual anda suel o po oda la isla...” (1977
[1602], 59). “Cógese en es as dos islas [Lanza o e y
Fue e en u a] mucho igo (...) y ambién mucha
cebada” (Op. ci ., 61). “E an g andes nadado es,
y a palos ma aban los peces” (Op. ci ., 56).
Al mismo iempo Ab eu lle a a cabo una amplia
desc ipción de la sociedad abo igen, a ando casi
odos los aspec os de la misma; ése es el caso de la
es imen a u ilizada po ambos sexos, el sis ema de
je a u a y las o mas de enjuiciamien o y ejecución,
los mé odos cons uc i os de las casas,…, o de e -
minados aspec os elacionados con las c eencias y
los i uales une a ios. P ecisamen e sob e es o úl i-
mo J. de Ab eu Galindo asegu a que los insula es
enían una eligión mono eís a que desa ollaba i ua-
les de ado ación: “Ado aban a un dios le an ando
las manos al cielo. Hacíanle sac i icios en las mon-
añas, de amando leche de cab a en asos que lla-
man gánigos, hechos de ba o” (Op. ci ., 57).
La segunda e apa de la his o iog a ía a queo-
lógica dedicada a la P o ohis o ia de Fue e en u-
a aba ca el siglo XIX y los inicios del siglo XX.
Du an e ese pe iodo de iempo, la in es igación
desa ollada en la isla de Fue e en u a no ue aje-
na a la pujan e co ien e an opológica que impe-
aba en la comunidad cien í ica cana ia, p opicia-
da po el descub imien o del Homb e de
C o-Magnon y po la escuela an opológica ance-
sa. Es una co ien e que po en onces ma ca las en-
dencias en oda Eu opa, siendo su p incipal ep e-
sen an e en Cana ias el ancés R. Ve neau, quien
cen ó sus es udios en la de e minación de las ca ac-
e ís icas ísicas de los abo ígenes cana ios.
Las nume osas semejanzas ísicas en e el
Homb e de C o-Magnon y el abo igen cana io, oca-
lizó la in es igación en la ealización de desc ipcio-
nes biomé icas de los es os humanos que se iban
ecupe ando, si bien de una mane a absolu amen-
e aná quica y o almen e al a de c i e ios cien í i-
cos has a el pun o de que sólo in e esaban los es-
os c aneales, con i iéndose el c áneo en el
epicen o de odos los es udios elabo ados a lo la -
go de ese siglo, lo que dio unos esul ados limi a-
dos y en g an medida sesgados, y lo que es peo aún,
que en la ac ualidad los museos cana ios sólo con-
se en de esa época nume osos c áneos pe o an
sólo algunos huesos la gos.
Al é mino de es a segunda e apa, con el a an-
que del siglo XX, se obse a un cambio al impone -
se en Eu opa el modelo di usionis a pa a explica
cualquie modi icación cul u al en las sociedades
p ehis ó icas. En Cana ias esa nue a endencia es a-
á ep esen ada po J. Pé ez de Ba adas, quien con-
cen ó sus es ue zos en encon a el á ea de p oce-
dencia de aquellos p ime os poblado es.
Du an e la década de los años 40’ de la pasa-
da cen u ia se inició la úl ima de las es e apas p o-
pues as, siendo el pun o de in lexión la c eación de
las Comisa ías P o inciales de Exca aciones A que-
ológicas. Es una e apa cuyo mayo exponen e ue
S. Jiménez Sánchez, comisa io de exca aciones
a queológicas pa a la p o incia de Las Palmas, cuyas
apo aciones pe mi en es ablece las bases de la
A queología cien í ica en Fue e en u a (Cab e a,
1996, 18). No obs an e, sus con ibuciones se e án
educidas debido a que su labo se limi ó a la des-
c ipción de los a e ac os ecupe ados (Be nal,
1999, 533), obse ándose amplias lagunas cuando
se p e ende localiza muchos de los luga es in es-
1“Y que es o sea e dad, que hayan enido de Á ica los p ime os poblado es de es as islas, lo da a en ende la p oximidad que hay
de la ie a i me de Á ica con es as islas (...). También me da a en ende que hayan enido de Á ica, e los muchos ocablos
en que se encuen an los na u ales des as islas con las es naciones que había en aquellas pa es a icanas, que son be be iscos
y azanegues y alá ebes” (Ab eu Galindo, 1977 [1602], 31).
igados o comp oba su adsc ipción c onológica, ya
que la mayo ía son conside ados p ehis ó icos cuan-
do ealmen e pe enecen a época his ó ica (Cab e-
a, 1996, 18).
La siguien e ac i idad a queológica que se lle-
a a cabo en la isla la e ec úa E. Se a Rà ols con el
obje i o undamen al de localiza y es udia los cas-
illos be hencu ianos. Ya en la década de los años 70’
el Depa amen o de A queología de la Uni e sidad
de La Laguna lle a a cabo la elabo ación de la Ca a
A queológica de Fue e en u a, p ime a ca alogación
sis emá ica de los yacimien os conocidos, labo que
pa alelamen e se complemen a con la ealización de
las p ime as campañas de exca ación sis emá icas
que conoce la isla.
En la ac ualidad, du an e los úl imos años se
han sucedido di e en es abajos y publicaciones
ace ca de la P o ohis o ia de Fue e en u a, en su
mayo ía o iginados en la ci ada Ca a A queológica,
cuya e isión y ac ualización se p odujo en e los
años 1987 y 1994.
Los es udios sob e A queología de
la mue e y Bioan opología en la
isla de Fue e en u a
Po lo que espec a a la in es igación en el ámbi-
o de la A queología de la Mue e y la Bioan opolo-
gía la si uación no esul a mucho más boyan e que la
que se da pa a el es o del a chipiélago en gene al,
son nume osas las ca encias y lagunas de conocimien-
o que exis en si se compa a con la si uación de las
islas cen ales, lo cual iene mucho que e con el
hecho de que los in es igado es no hayan dispues o
de un núme o su icien e de egis os ma e iales pa a
e ec ua sus es udios debido a la escasez de es os
humanos ecupe ados. A lo an e io hay que añadi
el ag a an e que supone que muy pocos de esos es-
os se hayan esca ado siguiendo p ocedimien os
me odológicos igu osos, ya que en su mayo ía p o-
ceden de hallazgos o ui os o de an iguas exca acio-
nes e ec uadas sin una adecuada me odología cien í-
ica. La nega i a si uación desc i a se hace aún algo
más c í ica si enemos en cuen a que g an pa e de
los yacimien os une a ios conocidos se han is o
some idos a ecuen es expolios y obos. En de ini i-
a, odo lo an e io no ha hecho más que di icul a
su es udio, explicando la pa quedad de in o mación
disponible, la cual necesa iamen e debe comenza po
o ece una isión diac ónica de la his o iog a ía e
in es igaciones lle adas a cabo has a la ac ualidad.
Po lo an o, es obligado comenza po la in o -
mación ob enida a a és de las uen es esc i as, don-
de pa ece que el único hecho cla o es, po lo que
al campo de la Bioan opología se e ie e, la g an al u-
a que enían sus habi an es, hecho que asomb ó a
odos los que esc ibie on sob e ellos has a el pun-
o de cali ica los de gigan es, a los que se a ibuía un
g an alo y una excelen e condición ísica, al y como
se ap ecia en las c ónicas ancesas (Cio anescu, 1980
[ci ca 1404]), y que pos e io men e ecoge án di e -
sos in es igado es. A pa i de esa p ime a e e en-
cia, las uen es his ó icas pos e io es an sólo se hicie-
on eco del mismo suceso pe sonalizando su
na ación. Así, J. de Ab eu Galindo nos cuen a que
“...en odas las islas no hay homb es de mayo es
es a u as que las de és a en común...” (1977
[1602], 60). Esa des acada al u a de los habi an es
p o ohis ó icos de Fue e en u a se á, algunos
siglos más a de, co obo ada po la in es igado a ale-
mana I. Schwide zky, quien cen ó su abajo en las
ca ac e ís icas an opológicas ísicas de los abo íge-
nes cana ios2. En la ac ualidad la única e idencia con-
ex ualizada a queológicamen e que pe mi a a i i-
ca ese aspec o lo cons i uye el indi iduo hallado en
la Cue a de Villa e de, al que se le supone una es a-
u a ap oximada de 1’70 me os.
Pe o ol iendo a los p ime os esc i os e ec ua-
dos sob e los abo ígenes de Fue e en u a, y e o-
mando a Ab eu Galindo, cabe señala que no se limi-
a exclusi amen e a las e e encias de ca ác e ísico
ya que ambién menciona algunas ca ac e ís icas en
cuan o a su compo amien o: “E an los na u ales
de es as dos islas [Lanza o e y Fue e en u a] ca i-
a i os, aleg es, amigables, g andes can ado es y
bailado es. (...) e an muy lige os en sal a , y e a
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J. Lecuona & P. A oche
2“... po 76 huesos la gos mues a la medidas más la gas, según eso, calculadas an o pa a homb es como pa a muje es, és a [la
es a u a] sube conside ablemen e sob e los alo es medios de G an Cana ia. La di e encia en e Fue e en u a y G an Cana ia
es al amen e signi ica i a, como ocu e en e Tene i e y Fue e en u a” (Schwide zky, 1963, 121).
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A queología de la mue e en la P o ohis o ia de Fue e en u a (Islas Cana ias)
su p incipal eje cicio” (1977 [1602], 55). Igualmen-
e ealiza algunas alusiones ace ca de las en e me-
dades su idas po los habi an es p o ohis ó icos de
la isla, sin emba go no le p es a demasiada a ención
limi ándose a menciona some amen e cómo las a-
aban3. Es e e udi o ambién abo da el ema del i ual
de en e amien o, in o mándonos ace ca de la
mane a de p ocede pa a en e a o, más co ec a-
men e, cómo lle aban a cabo el depósi o de sus
mue os, pe o sin en a a especi ica en los i ua-
les que acompañaban a ese ac o4.
Como ya hemos señalado, la p ác ica de
copia una misma ci a po dis in os au o es queda
e lejada en au o es como L. To iani, quien epi e
la in o mación ecogida po J. de Ab eu Galindo ela-
i a a la al u a de los majo e os y a su cos umb e de
en e a en cue as5.
Ya en el siglo XIX el da o más des acado en ela-
ción con las ca ac e ís icas ísicas de los poblado es
p o ohis ó icos de Fue e en u a uel e a se su g an
es a u a, es a ez de la mano de R. Ve neau (1987
[1891]), quien basándose en una compa ación de la
población cana ia de su iempo, unos 400 años as
la conquis a, ei e a una mayo al u a pa a los habi-
an es de es a isla con espec o al es o del a chipié-
lago, lo que el au o ex apola con lo que debió habe
sucedido ya en época p o ohis ó ica6. Sin emba go
debemos ene p esen e en odo momen o que las
conclusiones de R. Ve neau se e ie en a la población
exis en e en Cana ias du an e el siglo XIX, que es
cuando él isi a el a chipiélago, la cual no puede en
modo alguno equipa a se a la que colonizó po p i-
me a ez las islas.
R. Ve neau dedicó mucho iempo a eco e el
a chipiélago y desc ibi cada una de las islas con de e-
nimien o, omando apun es ace ca de nume osos
aspec os de la ida cana ia del momen o, an o de sus
cos umb es como de sus aspec os más écnicos como
podían se los mé odos cons uc i os de los edi icios,
las ca e e as, la lo a..., y cómo no, ealiza una com-
pilación de da os a queológicos, p incipalmen e
aquellos e e idos a aspec os une a ios, al igual que
lle a a cabo una ecogida de los es os óseos huma-
nos que se a encon ando, si bien sólo se in e esa
po los c áneos desp eciando los es os pos c anea-
les. En ese con ex o, pa a Fue e en u a el in es iga-
do ancés menciona cua o si ios en los que halló
una se ie de sepul u as p o ohis ó icas a lo la go de
su eco ido. Así, señala en p ime luga el hallazgo
de una cue a sepulc al a i icial en la localidad de San-
a Inés, que ya en su época había sido e uel a po
comple o (1987, 147). A con inuación ema ca el ca ác-
e a queológico de las mon añas de Río Palmas po
con ene cue as sepulc ales, además de encon a en
la cima de las mismas es os de i iendas cons uidas
con eno mes bloques, denominadas “cas illos” (1987,
149). El e ce luga al que hace mención es un peñón
llamado El Cas illo en el que halló una cue a na u al
que si ió como luga de cul o, en las p oximidades
de la cual se ubicaban innume ables cue as de en e-
amien o y habi ación si uadas en los si ios más esca -
pados (1987, 152). Po úl imo, en el camino en e La
An igua y Pue o Cab as, en el Ba anco de Bajaman-
ca, isi ó una cue a sepulc al de la que poseía e e-
encias o ales, en la que ecupe ó nume osos agmen-
os óseos humanos, aunque no el c áneo debido a que
la cue a ya había su ido di e sos expolios. No obs-
an e, el a e ac o que cap ó la a ención del isi an e
ue un colla compues o po 29 ec ángulos allados
en conchas ma inas pe o ados en la pa e cen al
(1987, 156-157).
De es a mane a concluyen las apo aciones
de i adas exclusi amen e de es udios his o iog á i-
cos, dando paso así a la o a uen e de in o mación
3“Si acaso en e maban, que e a pocas eces, se cu aban con ye bas de la ie a y sajábanse con pede nales muy agudos donde les
dolía, y se quemaban con uego; y allí se un aban con man eca de ganado” (Ab eu, 1977 [1602], 57).
4“Si alguno mo ía, me íanlo en cue as que enían como en ie os, y endíanlo, echando debajo del cue po y encima muchos pellejos
de cab as que ma aban” (Ab eu, 1977 [1602], 57).
5“… e an homb es p opo cionados (...) había en e ellos muy g andes gigan es; po que además de la memo ia que de ellos se conse ó,
se halló en la cue a de una mon aña que decían Mahan un cadá e de la go de 22 pies” (To iani, 1978, 73-74). La al u a señalada
po To iani no se co esponde con la del indi iduo sino con la medida de la sepul u a en la que se deposi ó el cadá e , ob iamen e
de mayo es dimensiones.
6“La gen e de Fue e en u a se pa ece a la de Lanza o e po las cos umb es y el es ido, pe o se dis inguen en el ipo ísico. No es
a o encon a en es a isla homb es de g an es a u a, que sob epasan a menudo 1,75 me os, y que po su isionomía y los ca ac e es
de su c áneo ecue dan singula men e a los an iguos guanches” (Ve neau, 1987, 157).
J. Lecuona & P. A oche
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u ilizada en nues o es udio, la que p ocede de los
hallazgos a queológicos, campo en el que son nume-
osos los si ios que se han enido conside ando
como espacios une a ios pe o sin que se haya p o-
ducido una e i icación a queológica en la mayo ía
de los casos.
El p ime in es igado que comienza a hace
una ecopilación de los yacimien os de Fue e en-
u a, y no sólo los de ca ác e une a io, es el comi-
sa io de exca aciones a queológicas de la p o incia
de Las Palmas S. Jiménez Sánchez, quien inicia su a-
bajo a pa i de la década de los años 40’ del pasa-
do siglo XX, es ableciendo las bases sob e las que se
desa olla á la A queología en la isla de Fue e en-
u a a pa i de una ecogida de da os ela i amen-
e sis emá ica a lo la go de ap oximadamen e 20
años. Su labo se e limi ada en la ac ualidad al habe -
se cen ado básicamen e en la elabo ación de un lis-
ado de luga es con la desc ipción de los a e ac os
que apa ecen en ellos y po que a ios de los si ios
que el au o cali ica de yacimien os a queológicos de
época p o ohis ó ica se ha comp obado que ni
siquie a e an si ios a queológicos, mien as que o os
an os co espondían a época his ó ica.
Con espec o a la A queología une a ia, S.
Jiménez Sánchez enume a una se ie de emplaza-
mien os cali icados como luga es de en e amien o,
los cuales se epa ían po oda la geog a ía isleña,
es ableciendo undamen almen e dos o mas de
en e amien o: en cue as y en úmulos al ai e lib e.
Así, den o de las p ime as nos encon amos con la
enume ación de una se ie de cue as o solapones, de
las que el ci ado in es igado no p o undiza ni jus-
i ica su de inición de une a ios. En e las que enu-
me a se encuen an Hoya del Dine o, Llanos de San-
a Ca alina y La A alaya, Mon aña Gay ía y Ba anquillo
del Pozo.
Con espec o a los en e amien os en úmu-
los, S. Jiménez Sánchez no encuen a en Fue e en-
u a unas es uc u as an elabo adas como en la isla
de G an Cana ia, ya que esponden a una écnica
cons uc i a más aco de con la pob eza del e eno.
Se a a de úmulos delimi ados po pied as de ama-
ño mediano que adquie en una o ma de endencia
o oidal o ec ángula . Excepcionalmen e, el ci ado
in es igado señala el hallazgo de un en e amien-
o con o ma de endencia o oidal, con pied as hin-
cadas e icalmen e en el cen o, po lo gene al es
g andes pied as, del que no especi ica el luga don-
de se localiza.
Sin luga a dudas, de odos los si ios donde
señaló la p esencia de es uc u as umula es el más
plausible es El Ma o al, luga donde en los años 50’
del pasado siglo XX se halló un indi iduo, supues-
amen e emenino, deposi ado a unos me os de p o-
undidad bajo un mon ón de pied as con una o ma
de endencia más o menos ci cula , acompañado po
un ajua cons i uido po un colla de plaqui as ec-
angula es ealizadas con conchas ma inas. El es o
de los hipo é icos úmulos ela ados po el au o no
ue on exca ados y nunca se encon ó es o alguno
que pudie a co obo a que ealmen e lo e an. Ese
es el caso de Tisajoy e y Villa e de, La He adu a y
Casas Al as y G an Valle de la Cue a.
Como da o cu ioso cabe des aca que S. Jimé-
nez Sánchez sólo se e ie e a la p esencia de en e-
amien os en cis as en una comunicación ealizada
al III Cong eso A queológico Nacional (1953), en la
que explica la cons ucción de cis as como p ác ica
común en en e amien os pob es y sencillos, an o
en la isla de Fue e en u a como en la de Lanza o-
e, localizados siemp e jun o a poblados ciclópeos;
esa úl ima ca ac e ís ica es común en las desc ipcio-
nes del au o pa a odo ipo de p ác ica une a ia de
la isla. Una ez más nos encon amos an e me as
especulaciones, al no exis i e idencias de al p ác-
ica has a el momen o.
Finalmen e, el ci ado au o señala la p esencia
de nume osos luga es que cali ica como en e amien-
os o nec ópolis de o ma muy aga y sin apo a nin-
gún da o o in o mación sob e ellos. Se a a de Loma-
da del Lesque, Ce o del Cuchille e, Llano del
Bisocho, Ba anquillo de Lajas Azules, Colinas de Gui-
a, Majada de los Neg ines o Ba anco de Pozo Neg o.
En la década de los años 70’, Mª.C. del A co
de iende su Tesis cen ada sob e el en e amien o
cana io p ehispánico en el a chipiélago, de la que es-
ca amos la escasa in o mación conce nien e a la isla
de Fue e en u a. En ella sólo se ecogen las desc ip-
ciones de los supues os yacimien os une a ios de
la isla ci ados en la his o iog a ía exis en e has a ese
momen o; en consecuencia, la ci ada au o a se basa
undamen almen e en lo esc i o po los dos in es-
igado es que acabamos de ci a en los pá a os an e-
io es, sin supone ningún apo e signi ica i o en lo
que a la isla que nos ocupa se e ie e.
Ya a inales de los años 80’ del pasado siglo XX
se publica po p ime a ez la Ca a A queológica de
Fue e en u a (León e al., 1987), pa a en años pos-
e io es sucede se a ias publicaciones más que
A queología de la mue e en la P o ohis o ia de Fue e en u a (Islas Cana ias)
187
ahondan en ella de mano de di e en es au o es. En
ella se ecogen nume osos emplazamien os cali ica-
dos como luga es de en e amien o, una abundan-
cia que con as a con el hecho de que pa a la mayo-
ía de ellos no exis a cons a ación a queológica de
su exis encia y mucho menos de su ca ác e une a-
io. No obs an e, y pese a la di icul ad mencionada,
los ci ados au o es p oponen pa a Fue e en u a seis
ipos de “pa ones une a ios”, que pa a noso os
se co esponden en ealidad con pa ones locacio-
nales, ya que desc iben luga es y no un compo a-
mien o humano an e la mue e:
- Cue a na u al: Donde el ejemplo más sob e-
salien e lo enemos en la Cue a de Villa e -
de. Además de és a se enume an o as
muchas cue as, como Mon aña del Ca dón,
Hu iame, Esquinzo, Llano de San a Ca alina,
Cue a de los Ídolos, G ano de O o. Así mis-
mo se cali ican como posibles los del Ba an-
co de la He adu a y Tisajoy e (es e úl imo
ambién ci ado po J.C. Cab e a Pé ez [1993,
103], quien lo oma como cie o pe o igual-
men e sin apo a ninguna in o mación al
espec o).
- Cue a a i icial: De la cual sólo disponemos
de la e e encia que R. Ve neau (1987
[1891], 147) apo ó al a i ma habe hallado
una cue a en la oba en San a Inés, de la que
ya hablamos en páginas an e io es, siendo
és a la única in o mación con la que con a-
mos has a el momen o.
- Solapones na u ales: A los que se le adjudi-
ca una misma o ma de acondiciona pa a
odo el a chipiélago, la cual se ealiza
median e la cons ucción de a ias hile as de
pied as que ni elan el e eno. En es e g u-
po se ci an la Mon aña la Muda, Mon aña de
la Fo aleza, Ba anco de la He adu a y
Cuchillo de Ezquén.
- Túmulos: En e los que los au o es encuad an
a Pozo Neg o, que exca aciones pos e io es
deses iman al comp oba se que se a aba de
es uc u as cons uidas po mili a es a inales
de los años 70’, y de ecin os ganade os ea-
lizados a lo la go del siglo XX (Ma ín e alii,
1993). O o ejemplo es el de El Ma o al, el
cual ya comen amos an e io men e y al que
no se le ha podido adjudica c onología algu-
na, po lo que desconocemos si pe enece a
la época que a amos o es pos e io . Sin
emba go, dadas sus ca ac e ís icas, sí pa ece
a a se de un en e amien o abo igen.
- Cis as: En es e caso sólo se cuen a con in o -
mación p oceden e de la adición o al, sin
exis i ninguna cons a ación a queológica.
- O os: Bajo es e epíg a e se han englobado
de e minados hallazgos de es os humanos
asociados a ce ámicas de aspec o abo igen,
sin habe se elacionado con ningún ipo de
es uc u a especí ica, como ocu e en el
Ba anco de La He mosa y Teneguey.
Aunque a p ime a is a, y as es a amplia y
a iada lis a ipológica de si ios une a ios, pudie a
pa ece que con amos con una ex ensa se ie de da os
e e idos a la A queología Fune a ia de Fue e en-
u a, is emen e és a no es la si uación eal, ya que
de los luga es ca alogados como une a ios hoy son
muy pocos los que se pueden clasi ica como ales
debido a la ausencia o al de p uebas que con i men
siquie a la exis encia de un au én ico si io a queo-
lógico, ya que a las dudas sob e su ca ác e une a-
io se suma la ince idumb e sob e su c onología, lo
que in alida ía pa a muchos de ellos su inclusión
den o de es a ipología.
Como se ha comp obado has a el momen o, la
labo a queológica desempeñada se limi a casi exclu-
si amen e a dis in os abajos de p ospección, que si
bien no es nues a in ención desme ece en ningún
momen o, sólo supone el p ime paso de una in es-
igación cien í ica, e idenciándose la necesidad de una
e i icación, de al menos una pa e de los yacimien-
os a queológicos ci ados median e exca ación a que-
ológica. Desg aciadamen e, és as son escasas en Fue -
e en u a, donde sólo se ha exca ado la Cue a de los
Ídolos, que además de las pequeñas ep esen aciones
encon adas y que le dan nomb e a la cue a ambién
se halla on escasos es os óseos humanos muy ag-
men ados, algunos de ellos calcinados. En la Mon a-
ña de la Muda, some ida a una exca ación de u gen-
cia, ambién apa ecie on algunos es os humanos, si
bien quienes la die on a conoce p oponen la eali-
zación de una exca ación sis emá ica al conside a que
aún es a mucha in o mación po ecoge .
Pe o sin luga a dudas de lo señalado has a aho-
a, quizás el hallazgo al que mayo a ención cien í-
ica se le ha p es ado de oda Fue e en u a es la Cue-
a de Villa e de, es udiada po Mª.D. Ga alda, F.
He nández y Mª.D. Sánchez (1981 y 1990), y donde
se ecupe a on dos esquele os humanos co espon-
dien es a un adul o y un niño. En es e caso, el i ual
une a io consis ió en la inhumación, deposi ándo-
se los indi iduos en una osa de endencia o al deli-
mi ada median e una alineación de ocas de di e en-
es amaños. El adul o se encon ó en posición de
decúbi o supino, con la cabeza ladeada hacia el lado
de echo y los b azos pa alelos al cue po; el esque-
le o del niño se halló jus o debajo del an e io , en
posición e al sob e su lado de echo y colocado ans-
e salmen e en elación a la cabeza y homb os del
adul o. Es e hecho cons i uye, pa a las in es igado-
as ci adas, una e iden e in ención de que ambos pe -
manecie an con una conexión ísica pos mo em.
A pesa del hallazgo ci ado, no pa ece que la un-
cionalidad de la Cue a de Villa e de uese la une a-
ia al menos en un p ime momen o, ya que inicial-
men e se u ilizó como si io de habi ación. Es a
a i mación se undamen a en el hecho de que la osa
de en e amien o se si úa en un es a o a queológi-
co pos e io al de una de las es uc u as habi aciona-
les, aunque aún se desconoce la elación exis en e
en e ambos elemen os debido a que esa zona de la
cue a no se exca ó en su o alidad. En cualquie caso
y en opinión de las exca ado as, eniendo en cuen a
la escasa po encia de dichos es a os, la ocupación de
la cue a no debió de se muy p olongada.
En lo e e en e a los es udios bioa queológi-
cos e ec uados sob e los ci ados indi iduos, és os se
han di igido a adjudica un ipo an opológico pa a
el adul o, basado en la obus ez de su egión glabe-
la , la cual encaja con el ipo II de Cumigham, y po
el salien e de la glabela que se co esponde con el
ipo IV de la Escala de B oca. Po o o lado, y aun-
que el es udio paleopa ológico aún no se ha publi-
cado, sí se ha de e minado su edad y sexo, de o -
ma que al adul o se le ha adjudicado una edad
supe io a los 40 años y sexo masculino, y al niño
unos 4 años de edad, sin pode conc e a su sexo
debido a la agilidad de sus huesos, el mal es ado
de conse ación de los mismos y su co a edad. Sin
emba go, las ci adas in es igado as no apo an nin-
guna conclusión sob e su p ocedencia o el signi i-
cado de dichas deducciones.
En la ac ualidad, en Fue e en u a sólo se con-
se an unos pocos de los es os óseos humanos
egis ados has a la echa, los cuales se exponen en
dos de los museos insula es; en un caso en el Museo
de Be ancu ia, donde se hallan los es os de un
esquele o emenino que pa ece p o eni de la Cue-
a de Esquinzo, los cuales ue on localizados po un
pas o y simplemen e ecogidos sin a ende a la in o -
mación a queológica que pudie a p o ee . En el mis-
mo museo se encuen an ambién es c áneos más,
ninguno de ellos comple o, una mandíbula, dos
ému es y un pe oné incomple os, de los que lamen-
ablemen e se desconoce su p ocedencia, no habién-
dose es udiado en p o undidad. El segundo museo
que gua da es os an opológicos es el del Molino
de An igua, en el cual se hayan deposi ados los hallaz-
gos p oducidos en la Cue a de Villa e de. Además
de es os dos cen os, los es os óseos más an iguos
de Fue e en u a, en endiendo po al al momen o
en que se ecupe a on y no a su da ación c onoló-
gica, se hallan deposi ados en El Museo Cana io de
Las Palmas, en algún caso con una echa de en ada
en dicha en idad de más de cien años.
Si ios y i uales une a ios du an e
la P o ohis o ia de Fue e en u a
Pa iendo de la base de los si ios une a ios
conocidos, de los da os bibliog á icos publicados y la
in o mación disponible en el in en a io de yacimien-
os de Fue e en u a e ec uado en e los años 1987
y 1994, es posible es ablece la p esencia en la isla de
es di e en es ipos de o mas de en e amien os:
- En e amien os en cue as.
- En e amien os en úmulos.
- En e amien os en cis as.
Los ipos an e io es se comple an con un cua -
o g upo de en e amien os, ca ac e izados po su
inde inición, ya que incluyen odos aquellos luga es
en los que si bien han apa ecido es os óseos és os
lo han hecho ue a de cualquie con ex o a queoló-
gico o bien no p esen an las su icien es e idencias
a queológicas que pe mi an asegu a sin dudas su ads-
c ipción p o ohis ó ica7.
7Resul a cu ioso comp oba como algunos de esos supues os yacimien os une a ios apa ecen e lejados en la bibliog a ía pe o no
es án inco po ados a la Ca a A queológica, cuando a p io i la Ca a A queológica debe ía se el documen o inal en el que es a ían
ca alogados odos aquellos luga es que mues en cualquie indicio a queológico.
J. Lecuona & P. A oche
188
189
En de ini i a, si con abilizamos la o alidad de
los si ios de los que se ha asegu ado su p obable ca ác-
e une a io, ac ualmen e se conoce un o al de 105
yacimien os, una ci a engañosa ya que si bien a p io-
i pa ece que es amos manejando un núme o lo su i-
cien emen e ep esen a i o de hallazgos como pa a
es ablece hipó esis bien undadas, lo cie o es que
si se analizan más de enidamen e odos esos luga es
une a ios comp obamos que en ealidad an sólo 18
de ellos han p opo cionado es os óseos humanos,
bien de o ma casual, bien as una exca ación a que-
ológica. Pe o además con és os úl imos debemos se
ex emadamen e cau elosos, ya que en su mayo pa -
e se exca a on du an e el pe iodo del comisa iado
de exca aciones, en e las décadas de los años 40’ y
los años 60’ del pasado siglo XX, a ca go de S. Jimé-
nez Sánchez, en una e apa ca ac e izada po la al a
de igo me odológico en la que el abajo de campo
e a enca gado al “e udi o” del luga , que po lo gene-
al no con aba ni con conocimien os ni con la nece-
sa ia o mación a queológica; en consecuencia, las
in e enciones a queológicas se limi aban a la simple
ex acción de los huesos.
Teniendo en cuen a las limi aciones señaladas,
los es ipos de o mas de en e amien o a es igua-
das en la isla de Fue e en u a se ían los siguien es:
En e amien os en cue a
Cons i uye sin luga a dudas el ipo de en e-
amien o más ecuen e en es a isla, lo que coinci-
de con lo que sabemos que ocu e en el es o de las
cul u as insula es del A chipiélago Cana io. Tenemos
no icias de un o al de 31 yacimien os de es e ipo
epa idos de una mane a más o menos egula a lo
la go de oda la isla. Si se analiza su dis ibución de
no e a su y po municipios, enemos que en el
municipio de La Oli a se han con abilizado un o al
de 8 cue as une a ias (Cue as de Esquinzo, Cue as
de la Aldei a, Hu iame, Cue a de Villa e de, Cue a
de los Ídolos, Tisajoy e, Cue as del Mo o de las Palo-
mas y Mon aña de Tindaya). De odas ellas sólo se
puede asegu a que e ec i amen e se a a de en e-
amien os las seis p ime as, en las cuales además o
bien se han e ec uado exca aciones a queológicas
con oladas, como es el caso de la Cue a de Villa e -
de o la Cue a de los Ídolos (Fig. 1), o bien han apa-
ecido esquele os humanos comple os como suce-
de en Esquinzo.
El caso de Tindaya plan ea algunas dudas ya que
los es os que se conocen p oceden sólo de una cam-
paña de p ospección, educiéndose dichos hallazgos
a a ias piezas den a ias humanas, las cuales sólo pe -
mi en asegu a que en el luga hubo algún ipo de ac i-
idad humana, pe o nunca que se a a a de un si io
de en e amien o.
Más hacia el su , en el municipio de Pue o del
Rosa io, se han localizado un o al de cinco cue as de
en e amien o (Ba anco de la He adu a, Cue as lab a-
das de Go oy, Cue a del Viso, Mon aña la Muda y La
Fo aleza. De odas ellas se puede asegu a que se a-
aban de si ios une a ios).
En el ecino municipio de Be ancu ia se ienen
no icias de cua o yacimien os une a ios (Hoya del
Dine o, Llano de San a Ca alina, La A alaya y G ano de
O o) e e enciados po S. Jiménez Sánchez y en los
que sí apa ecie on es os humanos, y po úl imo Cue-
a de San a Inés y Mon aña Río Palmas, mencionadas
po R. Ve neau en su isi a a las islas, las cuales se han
omado siemp e como cie as po la comunidad cien-
í ica, incluyéndose en las in es igaciones, pe o sin que
se hayan p opo cionado nue os da os o comp obado
su au en icidad.
En el é mino municipal de An igua, nos encon-
amos con seis yacimien os une a ios en cue a:
Roque del Buey o Besey, Mon aña Gay ía, es a úl i-
ma sólo es ecogida como al po S. Jiménez Sánchez
ya que en la Ca a A queológica se oma como es uc-
u as pas o iles. Igualmen e apa ecie on en una cue-
a de unos sie e me os de p o undidad, es os
humanos asociados a ce ámica deco ada, odo ello
muy e uel o, en las ce canías del poblado de La A a-
layi a. Po úl imo ambién se ienen no icias del
hallazgo de es os humanos en Pozo Neg o y Valles
de O ega, si bien en es os casos la no icia se la debe-
mos a R. Ve neau, siendo dudosa al no exis i más
in o mación.
FIGURA
1. Cue a de los Ídolos. (La Oli a, Fue e en u a)
A queología de la mue e en la P o ohis o ia de Fue e en u a (Islas Cana ias)