Consideraciones en relación con la colonización protohistórica de las Islas Canarias
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0,0
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LA COLONIZACIÓN PROTOHISTÓRICA DE LAS ISLAS CANARIAS
Anua io de Es udios A lán icos
ISSN 0570-4065, Las Palmas de G an Cana ia. España (2013), núm. 59, pp. 519-562
CONSIDERACIONES EN RELACIÓN
CON LA COLONIZACIÓN PROTOHISTÓRICA
DE LAS ISLAS CANARIAS
CONSIDERATIONS IN RELATION WITH
THE PROTOHISTORIC COLONIZATION
OF THE CANARY ISLANDS
Pablo A oche Peña*
Recibido: 31 de mayo de 2012
Acep ado: 22 de junio de 2012
Resumen: T as el descub imien o
en El Bebede o (Lanza o e) de los
p ime os elemen os ma e iales ads-
c i os al ámbi o cul u al omano,
se han ecupe ado o os a e ac os
de p ocedencia enicio-púnica en
Buena is a (Lanza o e) y es os
medi e áneos en la ba a li o al de
La G aciosa. Esos egis os ma e-
iales y las amplias se ies de
da aciones asociadas pe mi en e-
asa el comienzo de la coloniza-
Abs ac : A e he disco e y in he
i s ma e ial emains o he Roman
cul u e in El Bebede o (Lanza o e),
o he Phoenician-Punic a i ac s
ha e been e ie ed in Buena is a
(Lanza o e) oge he wi h Medi e -
anean emains along he s e ch o
coas line on La G aciosa. These ma-
e ial emains and he b oad ange
o associa ed da es o he same al-
low o us o se back he beginning
o colonisa ion in he Cana y Is-
* Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia. Facul ad de Geog a ía e
His o ia. Depa amen o de Ciencias His ó icas. Edi icio de Humanidades.
Despacho 133. C/ Pé ez del To o, 1. 35003. Las Palmas de G an Cana ia.
Telé ono: +34 928 45 89 21; co eo elec ónico: [email p o ec ed]; web
pe sonal: h p://www.pe sonales.ulpgc.es/pa oche.dch/
Es e abajo se insc ibe den o de los es udios que es amos ealizando en
el ma co del p oyec o HAR2009-08519, «Cana ias: colonización humana
p o ohis ó ica, bioadap ación insula y ans o mación medioambien al», i-
nanciado po el Minis e io de Economía y Compe i i idad. IP: Pablo A oche
Peña.
PABLO ATOCHE PEÑA
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ción de las Islas Cana ias al inicio
del I milenio a.n.e., si uándola en el
ex emo o ien al del a chipiélago
(Lanza o e/La G aciosa), enómeno
que co esponde con un momen o
en el que se es á p oduciendo la
culminación de la colonización de
las islas medi e áneas.
Palab as cla e: Islas Cana ias, P o-
ohis o ia, c onologías, coloniza-
ción medi e ánea, enicio-púnico,
omano.
lands o he s a o he i s millen-
nium B.C., he eby si ua ing he
Eas e n pa o he A chipelago
(Lanza o e/La G aciosa) on a ime-
line simila o ha o he colonisa-
ion o he Medi e anean islands.
Keywo ds: Cana y Islands, P o o-
his o ic, Ch onologies, Medi e a-
nean Colonisa ion, Phoenician-Pu-
nic, Roman.
1. INTRODUCCIÓN
La in i ación del p o eso An onio Bé hencou Massieu a
pa icipa en es e homenaje al cen ena io del nacimien o del
his o iado An onio Rumeu de A mas me ha pa ecido una bue-
na ocasión pa a ol e a e lexiona ace ca de una de las cues-
iones más con o e idas del pasado p o ohis ó ico de Cana-
ias: el p ime poblamien o humano. Los no edosos egis os
ma e iales ecupe ados en ecien es in e enciones a queológi-
cas p ac icadas en las islas de Lanza o e y La G aciosa, unido
a las al as da aciones c onomé icas que se les asocian, pe mi-
en econside a el ema del poblamien o desde una pe spec i-
a asen ada en da os obje i os consolidados. Espe o que es as lí-
neas si an como modes o econocimien o a la inmensa labo
cien í ica de nues o paisano el D . Rumeu de A mas.
La a queología cana ia alcanzó la úl ima década del siglo
XX ca en e de es udios que abo da an la colonización humana
de las islas en el ma co de una hipó esis a iculada y global, ale-
jada de los ópicos e nohis ó icos decimonónicos que enían
las ando inexo ablemen e cualquie in en o po da una solu-
ción cohe en e a la cues ión asen ada en sólidas e idencias a -
queológicas. Ese e a un p oblema es uc u al que se mani es a-
ba, en e o os aspec os, po el gene alizado desin e és de los
a queólogos cana ios po oda línea de abajo que se apa a a
de lo pu amen e indígena, de lo pu amen e guanche. De esa ma-
ne a, la imp opiamen e denominada como P ehis o ia cana ia
man enía el inocen e empi ismo que la había enido ca ac e i-
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zando; su a aigo al posi i ismo clásico supuso po lo gene al la
inme sión de la p ehis o ia eó ica en una sis emá ica de la
cul u a ma e ial, es deci en a queome ía. Se enunciaba así al
obje i o eó ico, el cual a aba de consegui se in e p e ando las
ca ego ías axonómicas en é minos his ó ico-cul u ales, con un
ma cado e o mismo p agmá ico o posi i ismo modi icado, que
p e endía una cien i ización de la a queología median e la inco -
po ación de los p ocedimien os disponibles as la e olución
ecnológica p opiciada po la Nue a A queología. En gene al, se
daba una endencia gene alizada en la que se sus i uía la pe s-
pec i a his ó ico-cul u al po o a de ipo p ocesual.
F en e a esa endencia mayo i a ia, en la segunda mi ad de
la década de los años 90’ del pasado siglo XX se obse a la apa-
ición de un pun o de in lexión ma cado po la publicación de
a ios abajos a queológicos que daban a conoce conjun os de
e idencias ma e iales demos a i as de que las Islas Cana ias,
en las p ime as e apas de su poblamien o humano, habían sido
ecep i as a los p ocesos cul u ales, polí icos y económicos que
ca ac e iza on al Medi e áneo occiden al du an e el I milenio
an es de la E a1. En é minos gene ales se p oducía la cons a a-
ción de que los p ime os g upos humanos es ablecidos en las
islas poseían un bagaje cul u al en el que e an ecuen es los
elemen os asimilados de la ci ilización enicio-púnica es ableci-
da en el no e de Á ica desde inales del II milenio a.n.e., hecho
que pe mi ió que la in es igación comenza a a encon a expli-
caciones a de e minados enómenos cul u ales p opios de las
comunidades cana ias den o del uni e so cul u al de la coloni-
zación enicio-púnica del Medi e áneo y de los esul ados de la
acul u ación de las poblaciones paleobe ebe es no ea icanas
en con ac o con el mundo semi a y con pos e io idad con inua-
do du an e la e apa impe ial omana.
La consecuencia de odo lo an e io ha sido que una pa e
de la ac i idad a queológica desa ollada en el a chipiélago ca-
na io a pa i de mediados de la década de los años 90’ del pa-
sado siglo XX se ha o ien ado a la búsqueda de a e ac os e
in aes uc u as enicio-púnicas y omanas. Como esul ado se
1 MUÑOZ (1994); BALBÍN e al. (1995); GONZÁLEZ e al. (1995 y 1998);
ATOCHE e al. (1995, 1997 y 1999).
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han p oducido di e sos hallazgos que, a di e encia de lo que
sucedía has a en onces, ya no consis en en más o menos dudo-
sas án o as omanas ex aídas en no menos imp ecisas ci cuns-
ancias de los ondos ma inos insula es, como ue el caso de
las egis adas en aguas de La G aciosa, sino de hallazgos ma-
e iales y es uc u ales bien con ex ualizados en ie a i me,
una ci cuns ancia que ha pe mi ido amplia la isión exis en e
ace ca de las echas, los p o agonis as y los ac o es que desen-
cadena on la colonización humana de las islas y sob e el desa-
ollo que siguie on los p ocesos cul u ales as ese hecho.
F en e al ma co adicional, en e a la isión no ma i a de
la cul u a que a ibuye el cambio cul u al a sucesi os es ímulos/
oleadas ex e nas, la nue a in e p e ación su gida de los egis os
ma e iales p oceden es o asimilados a las cul u as de la an igüe-
dad a día del medi e áneo occiden al, acudi á a a iables y
p ocesos de cambio en los que el ac o isla, el denominado sín-
d ome de la insula idad, se á uno de los elemen os decisi os a e-
ne se en cuen a, especialmen e cuando e minen po cons i ui -
se las cul u as insula es cana ias. La consecuencia más
inmedia a de odo ello ha sido un saludable eju enecimien o de
las pe spec i as, la elec u a de nume osos elemen os cul u ales
inadecuadamen e in e p e ados y la econs ucción de los p i-
me os capí ulos del de eni his ó ico de las islas sob e la base
de su inco po ación al con ex o de la expansión come cial desa-
ollada a pa i del I milenio a.n.e. en la achada a lán ica a i-
cana po ma inos enicios p ime o, púnicos más a de y oma-
nos inalmen e.
La si uación que su ge de odo lo an e io ha dado luga a
un escena io desigual, de al mane a que no esul a ex año que
en Cana ias aún de e minados a queólogos inculen eo ía a -
queológica con elucub ación especula i a. Una pos u a que de-
i a, al in y a la pos e, del hecho de que el desa ollo de la
P o ohis o ia cana ia haya es ado inculado desde inales del
siglo XIX, al igual que en el es o de Eu opa, al His o icismo,
un en oque empí ico ma cadamen e a eó ico cuyo monopolio
en nues o en o no cana io comenzó a en a en c isis a pa i
de los años 90 del pasado siglo, casi es décadas más a de de
que lo hicie a en Eu opa.
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Pa a algunos in es igado es, en e los que nos incluimos, lo
que ealmen e ha cambiado es el pano ama ac ual y las pe spec-
i as de u u o de la in es igación a queológica en Cana ias, una
si uación que se ha ido consolidando con la paula ina ecupe a-
ción de un ex enso conjun o de egis os ma e iales de p oce-
dencia medi e ánea. En e ec o, a los p ime os elemen os ma e-
iales adsc i os al ámbi o cul u al omano ecupe ados en El
Bebede o (Teguise) (Fig. 1), se le han enido a uni la es uc u-
a y el amplio conjun o de a e ac os de adsc ipción enicio-
púnica ex aídos en Buena is a (Teguise) (Fig. 2), los es os
medi e áneos ecupe ados en la ba a li o al de La G aciosa y,
más ecien emen e, la ac o ía omana de pú pu a descubie a
en el islo e de Lobos2. Los egis os ma e iales y las amplias
se ies de da aciones asociadas a algunos de esos si ios no sólo
p opicia on inicialmen e el desa ollo de las p ime as hipó esis
ace ca de la p olongada p esencia de gen es omanas y/o
omanizadas en las islas en un ma co c onológico bien delimi-
ado en e los siglos I a.n.e. y IV d.n.e.3, sino que han pe mi ido
el plan eamien o de nue as hipó esis in e p e a i as elaciona-
das con la o ma y el momen o en que debió p oduci se el
poblamien o de las islas.
En conc e o, a mediados de la década de los años 90’ R.
González y colabo ado es4 hacen una p opues a pa a explica el
poblamien o humano de Cana ias en el con ex o de la expan-
sión colonial enicio-púnica. Los ci ados in es igado es niegan
la posibilidad de un poblamien o de o una en A cas de Noé5,
plan eando en cambio un poblamien o del a chipiélago con
población no ea icana y po decisión e in e és de las colonias
enicio-púnicas de Occiden e. La inalidad de ese enómeno co-
lonizado se ía la explo ación pesque a de los calade os cana io-
saha ianos. La impo ancia de la indus ia de ans o mación
pesque a de las colonias del Cí culo del Es echo, con Gadi y
Lixus a la cabeza, hab ía lle ado a la explo ación de los bancos
a lán icos, an o los ce canos a la cos a a icana como aquellos
2 Mª. C. del A co, comunicación pe sonal.
3 ATOCHE e al. (1995).
4 GONZÁLEZ e al. (1995).
5 Op. ci ., p. 7.
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FIG. 1. El Bebede o, Lanza o e. Vis a gene al del yacimien o. (Fo . P. A oche).
FIG. 2. Buena is a, Lanza o e. Vis a gene al del yacimien o. (Fo . P. A oche).
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más alejados, que suponen la p olongación de los calade os
luso-ibé icos en el Océano. Ello se hab ía saldado con el descu-
b imien o de los a chipiélagos a lán icos, en e los que des aca-
ba sin duda el cana io; la iqueza del mismo en únidos y
escómb idos, an o pe manen es como es acionales, hab ía p o-
piciado el in e és de los pescado es de las ac o ías de la cos a
hispano-po uguesa y ma oquí, es ablecimien os desde los que
pa i ía la in ención, es a al o p i ada, de pobla las. R. González
y colabo ado es op an po un poblamien o escalonado que,
a ancando po Lanza o e, se hab ía ex endido al es o de las
islas. Se ab ía así el camino pa a una nue a in e p e ación de la
cues ión del poblamien o y su de ini i a o denación
c onológica.
2. POBLAR UN ARCHIPIÉLAGO ATLÁNTICO: ADAPTACIÓN DE UN MODELO
CULTURAL MEDITERRÁNEO
La a ibada al a chipiélago cana io de los p ime os poblado-
es humanos no ue un hecho único o o ui o sino que, po el
con a io, debió o ma pa e de un amplio enómeno coloniza-
do que, desde el Cí culo del Es echo, e minó po a ec a en
mayo o meno g ado a cada una de las islas, si bien con un
cie o ma gen de di e encia c onológica a la luz de las ecien es
da aciones c onomé icas disponibles6. Son p ecisamen e esos
da os c onológicos los que señalan que el inicio del p oceso
colonizado a anca ía po el ex emo o ien al del a chipiélago
(Lanza o e), en algún momen o en o no al siglo X a.n.e., jus o
cuando se es á p ocediendo a culmina la colonización de las
islas medi e áneas, poblándose po en onces incluso algunas de
6 Vid, ATOCHE (2008 y 2009). Las u as del no oes e a icano ue on an-
si adas po ma inos enicios desde inales del II milenio a.n.e., si nos a ene-
mos a la p obable echa de undación de Lixus (WAGNER, 2008), de mane a
que el i ine a io ma í imo po la cos a occiden al de Á ica has a Mogado
debió se conocido y ecuen ado desde echas muy emp anas. Con oda
p obabilidad se a aba de un i ine a io asen ado sob e la base de u as más
an iguas es ablecidas desde el su de la Península Ibé ica, cuando menos
desde el B once inal (SCHUBART y ARTEAGA, 1986; MARTÍNEZ y CARRERAS,
1993).
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muy educido amaño, in e io a los 10 km2, que nunca hab ían
podido sopo a una comunidad humana au osu icien e. Ese
p oceso colonizado medi e áneo es u o ma cado po el desa-
ollo de sociedades es a ales en G ecia, I alia o el P óximo
O ien e, inculadas a una explosión del come cio in e nacional
que condujo a la in eg ación de las economías de ex ensas á eas
dispe sas den o del Medi e áneo; se conside a que esa in en-
si icación come cial ue uno de los ac o es que más po encia-
on la colonización insula . En el caso del a chipiélago cana io
la e idencia a queológica, a semejanza de lo señalado po M.
Pa on7 pa a las islas medi e áneas, ambién sugie e una colo-
nización asen ada en un signi ica i o desa ollo económico co-
nec ado p ecisamen e a la explosión come cial medi e ánea del
I milenio a.n.e.8
Los elemen os ma e iales ecupe ados en yacimien os como
El Bebede o9 (Fig. 3) o más ecien emen e en el de Buena is a10
(Fig. 4) o El Descub imien o11, han enido a da un nue o sen-
ido a la in es igación de la P o ohis o ia cana ia al apo a
explicaciones a de e minados elemen os y enómenos cul u ales
p opios de las comunidades cana ias en los con ex os de las
cul u as enicio-púnica y omana y muy especialmen e en los
7 PATTON (1996, p. 62).
8 La hipó esis medi e ánea (ATOCHE, 2002) se iene es uc u ando,
como modelo pa a explica la colonización humana de las Islas Cana ias, a
lo la go de las úl imas dos décadas. Sos iene, sob e la base de dis in os a -
gumen os a queológicos, que los p o agonis as de la colonización del a chi-
piélago cana io ue on na egan es enicio-púnicos p oceden es del Cí culo del
Es echo, quienes en ealidad oma on el ele o de na egaciones p e ias que
hab ían p opiciado, cuando menos a pa i del B once inal, la ecuen ación
de las aguas insula es, odo ello con unos ines económicos muy conc e os.
En esa línea, M. Ruiz-Gál ez (2008, p. 39) conside a que en el A lán ico du-
an e la Edad del B once exis i ían u as indígenas que se i ían de incen i-
o pa a el come cio enicio y sob e las que aquél supe puso sus p opias u-
as sin necesidad de e ec ua iajes explo a o ios p e ios. Piensa que las
ac o ías enicias es ablecidas en Á ica se localiza ían sob e an iguos
asen amien os indígenas inculados a edes come ciales locales, lo que les
pe mi i ía ap o echa las pa a su p opio bene icio.
9 ATOCHE e al. (1989 y 1995).
10 ATOCHE e al. (2009 y 2010).
11 GONZÁLEZ y ARCO (2009).
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FIG. 3. El Bebede o, Lanza o e. F ag-
men os de án o as omanas p oce-
den es de la Bé ica. (Fo . P. A oche).
FIG. 4. Buena is a, Lanza o e. F ag-
men o de án o a púnica del Medi e-
áneo occiden al. (Fo . P. A oche).
p ocesos de acul u ación que esos dos ámbi os cul u ales pusie-
on en ma cha en las poblaciones indígenas del B once inal del
Medi e áneo occiden al. En e ec o, pa a la isla de Lanza o e los
egis os a queológicos p oceden es de Buena is a mues an
que los p ime os colonos aje on consigo un bagaje cul u al
p opio del B once inal medi e áneo en el que se hallan
inme sos elemen os asimilados de la cul u a enicia p esen e en
Occiden e desde inales del II milenio a.n.e.
La consecuencia de odo lo an e io es que hemos pasado de
con empla al a chipiélago cana io como un espacio cul u al
ce ado a cualquie posible in luencia ex e na que no ue a la
«be ebe »12, a conside a lo pa e in eg an e de una egión a i-
12 Aún se sigue in en ando, sin «e idencias cien í icas» (TEJERA e al.,
2006, p. 82), de e mina cuáles pudie on se las ibus be ebe es a icanas de
las que p ocede ían las poblaciones de las sie e Islas Cana ias en el ins an e
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da aciones C14 que pe mi en si ua la exis encia de
asen amien os es ables en la isla de Lanza o e (Teguise) en ple-
no siglo X a.n.e.28 y en la de Tene i e (Icod) en el siglo IX
a.n.e.29. Esas al as c onologías han sido a su ez co obo adas
po a ias echaciones ob enidas po e moluminiscencia sob e
agmen os ce ámicos modelados a o no ecupe ados en el
co dón li o al de La G aciosa30. Po an o, las e idencias apun-
an a una más que p obable p oximidad al siglo X a.n.e. como
lími e supe io pa a el comienzo del es ablecimien o humano en
las Islas Cana ias.
En e ec o, du an e el úl imo lus o la a queología cana ia ha
egis ado di e en es da os c onomé icos en e los cuales aque-
llos que más se elacionan con el inicial enómeno colonizado
han sido los ob enidos en Lanza o e. Se a a de una amplia
se ie de da aciones C1431 que pe mi en con i ma la p eeminen-
cia empo al de esa isla con espec o al es o del a chipiélago en
el enómeno poblado . Las echas p oceden de di e en es si ios
(El Bebede o, Calde e a de Tinache, Buena is a y Valle de
Femés), des acando las 17 e e encias egis adas en El Bebede-
o, en su mayo pa e elacionadas con la con inuada p esencia
de gen es omanas y/o omanizadas en la isla. Le siguen en
núme o las se ies ob enidas en Buena is a (9 e e encias) y la
Calde e a de Tinache (8 e e encias), las segundas aco des con
los con ex os omanos de El Bebede o, hecho que ambién ocu-
e con algunas de las p ime as si bien una buena pa e de ellas,
las más an iguas, se encuen an asociadas a un conjun o de a -
e ac os de p ocedencia enicio-púnica.
La da ación ob enida pa a la base del mu o ex e io de la
edi icación exhumada en Buena is a señala que la es uc u a se
le an ó en algún momen o a mediados del siglo X a.n.e. (960 BC
cal.), ins an e que se co esponde con la inicial ocupación del
asen amien o, as la cual la p esencia humana en el luga se
p olonga de mane a con inuada has a el úl imo e cio del siglo
IV a.n.e. (530 BC cal., 380 BC cal. y 330 BC cal.), cuando la
28 ATOCHE y RAMÍREZ (2011a, pp. 153-156).
29 GONZÁLEZ y ARCO (2007, p. 54).
30 GARCÍA-TALAVERA (2003); GONZÁLEZ y ARCO (2009).
31 ATOCHE (2009).
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cons ucción se amo iza32. Con pos e io idad, a pa i de la
p ime a mi ad del siglo II a.n.e. y has a el siglo III d.n.e.,
Buena is a ue de nue o isi ado, en un pe iodo c onológico
cuyo desa ollo inal coincide con un momen o que, a ni el de
la p o ohis o ia insula , se co esponde con el inicio de una e a-
pa de expansión en la ocupación del e i o io, como a es iguan
los nume osos asen amien os pe enecien es a esos ins an es
dis ibuidos po la o alidad de la supe icie de la isla.
En esencia, Buena is a cons i uye la e idencia de la p esen-
cia en Lanza o e de un g upo humano plenamen e es ablecido
desde el siglo X a.n.e., acompañado de un con ex o ma e ial
ca ac e izado, en e o os elemen os, po di e en es a e ac os
de p ocedencia enicio-púnica33. Ese es un ipo de obje os que se
suman a los que ya e an conocidos pa a esa isla, con una p o-
cedencia cul u al semejan e34, en e los que cabe llama la a en-
ción, po el papel que el asen amien o donde se ubica debió
juga en el p oceso de ecuen ación y es ablecimien o de gen-
es en el a chipiélago, sob e una de las in aes uc u as hid áu-
licas p esen es en el si io de Rubicón35, en conc e o el denomi-
32 ATOCHE y RAMÍREZ (2011a).
33 En Buena is a es án p esen es desde el es a o más p o undo las ce á-
micas modeladas a o no, a las que los análisis de ca ac e ización
pe og á ica de las pas as han pues o de mani ies o sus g andes semejanzas
con a ios de los g upos ce ámicos de inidos en la colonia enicio-púnica de
La Fon e a (Alican e), (GONZÁLEZ PRATS, 2008; ATOCHE y RAMÍREZ, e.p.), una
ci cuns ancia que no sólo con i ma la p ocedencia enicio-púnica de las ce-
ámicas de Buena is a sino ambién su g an an igüedad, en co espondencia
con las al as da aciones adioca bónicas p opo cionadas po el mismo yaci-
mien o.
34 ATOCHE e al. (1997 y 1999); ARCO e al. (2000); ATOCHE y RAMÍREZ
(2008 y 2009).
35 Vid ATOCHE e al. (1999). La Playa de los Pozos se i ía desde la An i-
güedad como ondeade o, cons uyéndose en el luga in aes uc u as que
acili a an la na egación, como son los dos pozos con cáma as, cons uccio-
nes en las que se adop a on soluciones a qui ec ónicas dispa es; de al ma-
ne a que si bien al in e io de ambas se puede accede a a és de ampas
con escalones, en el caso de la es uc u a de meno es dimensiones la ampa
conduce a una pequeña cáma a adin elada, mien as que en el segundo caso
da paso a dos amplias cáma as in es adas cubie as con sendas bó edas de
cañón. Además, en el din el del hueco de acceso a la cáma a del p ime pozo,
se localiza una igu ación g abada que ep oduce el signo an opomo o que
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nado Pozo de la C uz. Rubicón se si úa en un pun o es a égico
de la cos a su de Lanza o e, con oda p obabilidad in eg ado en
uno de los i ine a ios ma í imos que debie on emplea se pa a
accede al a chipiélago. La es a égica posición que ocupa ese
emplazamien o de ca a a la ecuen ación ma í ima del ma de
Cana ias cons i uye una adecuada explicación a su exis encia
(Fig. 5), e o zada aho a po los hallazgos omanos p oducidos
en el islo e de Lobos.
FIG. 5. Rubicón, Lanza o e. Playa de los Pozos. (Fo . P. A oche).
ep esen a a la diosa enicio-púnica Tani . Esa ep esen ación se halla asocia-
da a g abados podomo os y ex os epig á icos de ipo neopúnico, elemen os
que sumados a la ipología o mal de la es uc u a de e minan con cla idad
el o igen geog á ico y cul u al de la cons ucción: los ambien es punicizados
del no e de Á ica. Po el con a io, la segunda cons ucción p esen a unas
écnicas a qui ec ónicas que se iden i ican con las que mues an los pozos
omanos de la cos a no occiden al a icana que acompañan a las ac o ías de
salazones, ga um o pú pu a ees ablecidas o e igidas ex no o po Juba II a
pa i del úl imo e cio del siglo I a.n.e. y obse ables en odas las á eas
omanizadas del Medi e áneo.
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En Buena is a encon amos pues los es os de una comuni-
dad humana muy an igua, asociada a elemen os ma e iales p o-
pios de la cul u a enicio-púnica es ablecida po en onces en el
Medi e áneo occiden al. Esos egis os, unidos a las al as
da aciones que se les asocian, in oducen nue os y obje i os
elemen os de análisis en la in es igación di igida a di imi el
momen o y los p o agonis as del p ime poblamien o humano
del a chipiélago cana io. La p o undidad que las nue as
da aciones o o gan al p oceso de colonización iene a con i ma
lo que ya se in uía a a és de los da os c onológicos ecogidos
po Mª.C. del A co y colabo ado es en a ios yacimien os encla-
ados en Icod de los Vinos, en el no e de Tene i e36, y más e-
cien emen e en abajos de p ospección cen ados en la isla de
La G aciosa, donde el si io de El Descub imien o ha p opo cio-
nado unos conjun os ma e iales esul ado de la ecuen ación de
an iguas na egaciones po el A lán ico me idional. Na egan es
medi e áneos hab ían ecalado en las cos as de La G aciosa en
algún momen o de inales del II milenio a.n.e.37, hecho que ab e
nue as e in e esan es pe spec i as a la cues ión elacionada con
el conocimien o que exis ía en la An igüedad sob e la p esencia
de islas a lo la go de la cos a no oes e a icana, un disce ni-
mien o que las da aciones de Buena is a aleja ían en el iempo,
si uándolo en algún ins an e a ios siglos an e io a las
da aciones que has a aho a se conside aban desde una pe spec-
i a a queológica pa a la p esencia colonial enicia en encla es
como Lixus o Mogado .
Po consiguien e, aunque la mayo ía de las da aciones abso-
lu as egis adas a lo la go de odo el a chipiélago se ubican a
pa i del I milenio de la E a, exis e una se ie de echaciones
más an iguas si uadas en el I milenio a.n.e. que ajus an unos
lími es c onológicos en los que el con ex o cul u al de Cana ias
es u o dominado sucesi amen e po la p esencia enicia, púnica
36 En Tene i e las se ies de echas p opo cionadas po algunos encla es
habi acionales (cue as de La A ena, Las Palomas, Don Gaspa y Los
Guanches), pe mi en si ua el momen o más an iguo de su colonización en
el a anque del I milenio a.n.e. (820 BC cal. Cue a de Los Guanches) (Gak-
14.599), (ARCO e al., 1997).
37 GONZÁLEZ y ARCO (2009).
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y omana. Es pues en ese ámbi o cul u al en el que hay que
as ea las posibles elaciones de o igen de las cul u as cana-
ias, sus aíces cul u ales; y es en ese con ex o y en las expedi-
ciones enicias di igidas a conoce el Océano, en el que sin duda
hay que si ua el p oceso colonizado del a chipiélago.
El análisis his ó ico de los da os a queológicos p opo ciona-
dos po Buena is a señalan que a pa i del siglo X a.n.e.
Lanza o e ue isi ada po ma inos enicios, quienes die on lu-
ga a una p ime a colonización de la isla u ilizando con oda
p obabilidad un con ingen e de población a ín (¿ a esios?,
¿libios?,…). Si en el siglo X a.n.e. ya se había p oducido una
p ime a colonización de al menos una de las islas cana ias
(Lanza o e), hay que con eni que el descub imien o y ecuen-
ación del a chipiélago debió p oduci se con an e io idad a esa
cen u ia, a ca go de los únicos que en su en o no poseían la
su icien e ecnología na al pa a hace lo, los ma inos enicios.
En un p ime momen o debió a a se de una emp esa es a al,
un p oceso de colonización con ines geoes a égicos y de explo-
ación ag a ia38 en el que ambién end ían in e és colonial las
ma e ias p imas egionales, u ilizando con ingen es de pobla-
ción no ea icana pe enecien es a un mismo con ex o geog á-
ico y cul u al, el de los paleobe ebe es en con ac o con la cul-
u a enicia en el no e de Á ica. Los más que segu os apo es
pos e io es de población no u ie on po qué a ec a a odas las
islas en igual medida, po cuan o ello depende ía de los in e e-
ses que en cada momen o u ie an los esponsables de p og a-
ma y lle a a cabo la emp esa. De hecho, a pa i de los siglos
VIII y VII a.n.e. y has a el siglo I d.n.e., es posible si ua a ios
ins an es en los que se die on las condiciones necesa ias pa a
eac i a el p oceso de colonización, ya que no hay que ol ida
que las Cana ias se encon aban en el cen o de una ica zona
económica suscep ible de se explo ada en un amplio abanico
de posibilidades dependien es sólo de la ley de la o e a y la
demanda. El p oceso colonizado insula debió e o za se a
pa i del siglo VI a.n.e. coincidiendo con la expansión de
38 C.G. WAGNER (2000, p. 41), hace ya más de una década que llamó la
a ención ace ca de la impo ancia de los aspec os ag ícolas en la expansión
enicia en Occiden e.
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Ca ago39, ciudad que en esos momen os se lanza al dominio
e ec i o de amplios e i o ios de Á ica y al cie e del Es echo
de Gib al a a o os na egan es40.
En o no al cambio de E a se inició la explo ación ex ensi a
del e i o io de Lanza o e, enómeno que se sus en ó en un ipo
de asen amien o que espondía a un modelo de ac o ías ag a-
ias (El Bebede o, Calde e a de Tinache,...) inculadas a los in e-
eses económicos del mundo omano41. La in o mación
sedimen ológica y polínica disponible42 indica que has a ese
momen o la isla sólo hab ía sido obje o de una colonización de
baja in ensidad, ep esen ada an o po algún encla e en la cos-
a como del in e io , dico omía que ambién se e leja en la ma-
ne a di e encial de ocupa el e i o io insula : has a el siglo IV
d.n.e. median e un pa ón dispe so basado en asen amien os de
pequeña en idad y uncionalidad o ien ada a la ealización de
ac i idades ag opecua ias y a pa i de ese ins an e median e un
pa ón concen ado en núcleos u banos de di e en e en idad.
En el siglo I a.n.e. la in ensi icación económica que se p o-
duce en el A lán ico cana io-no ea icano, de la que ue espon-
sable Juba II, man u o la p esencia e ec i a en Cana ias de gen-
es ajenas a las islas. Se a a con oda p obabilidad de
na egan es omanizados p oceden es del Cí culo del Es echo,
los cuales ansi a on las aguas cana ias has a inales del siglo
III o comienzos del IV d.n.e.43, inalizando su p esencia en las
islas como consecuencia de la c isis polí ico-económica del
Impe io Romano y el abandono po és e de buena pa e de la
p o incia Tingi ana, lo que puso in a las ac i idades de un
amplio núme o de ac o ías de la cos a a lán ica ma oquí44. A
pa i de ese ins an e en las islas discu e la ase de abandono,
con un desa ollo c onológico muy co o (c. siglos III-IV d.n.e.)
y ma cada po el inal de la dependencia económica ex e na
esul ado de la c isis que a ec ó al Impe io Romano en el siglo
39 FANTAR (1988); FRUTOS (1991); AUBET (1994).
40 LÓPEZ CASTRO (1992).
41 ATOCHE e al. (1995).
42 ATOCHE (2009).
43 ATOCHE e al. (1995); ATOCHE y PAZ (1999); ATOCHE (2006).
44 PONSICH y TARRADELL (1965, pp. 116-11).
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III, un enómeno ajeno a las islas que sin emba go se ía el es-
ponsable de su aislamien o y de la consecuen e c isis de unas
o maciones sociales has a en onces olcadas al ex e io .
4.2. ¿Cómo se pobla on?
Los p ime os poblado es de Cana ias debie on se aslada-
dos has a las islas po ma inos que dominaban la na egación
oceánica. Pa a el momen o en el que las da aciones
c onomé icas si úan el inicio de la colonización de Cana ias, la
única ma ina que en el occiden e medi e áneo disponía de
na es con las condiciones écnicas necesa ias pa a iajes
oceánicos e a la enicia45. P. Cin as46 asegu aba que la supe io-
idad de la ma ina enicia se debió al hecho de se los p ime os
en posee el sec e o del cala a eado co ec o al dispone del
be ún de Judea, lo que les pe mi ía e apas de na egación más
p olongadas y eco e mayo es dis ancias, al aho a el iempo
in e ido en hace escalas pa a e ec ua las a eas de man eni-
mien o de las na es.
Di e en es in es igado es de las condiciones de na egación
po el Es echo de Gib al a , así como de las posibilidades de
ebasa lo con los medios disponibles po los ma inos de la an-
igüedad p e omana, coinciden en señala que de e minados
aspec os, ales como la exis encia de ien os dominan es del
N.O. en el Medi e áneo occiden al en odo el e ano, hacen de
esa época la mejo pa a na ega . Es o di icul a ía la a esía en
sen ido Medi e áneo-A lán ico al encon a los ba cos un su-
pues o ien o des a o able, como si los ba cos a ela sólo pudie-
an na ega si encuen an ien o a o able de popa. Esas opi-
niones no ienen en cuen a las ó mulas al e na i as de
na egación exis en es o la ele ancia eal de los enómenos a -
45 Son escasas las e idencias de na es indígenas de la Edad del B once
en el A lán ico debido a las ex emas condiciones oceánicas; no obs an e, M.
Ruiz-Gál ez (2008, p. 43), conside a que son su icien es pa a conside a la
posibilidad de la exis encia de comunicaciones an o lu iales como ma í i-
mas du an e el B once inal (ca. 1300-900 a.n.e.).
46 CINTAS (1954, p. 11).
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mos é icos. La Odisea (II, 289-295) pe mi e en ende que un
iaje de la ga du ación no e a ex año a los homb es de aquella
época, ni ampoco na ega de noche. No debemos ol ida que
los g iegos denominaban « oeniké» a la es ella pola , indicio de
que los ma inos enicios dominaban ambién la na egación
noc u na guiándose po las es ellas.
El adecuado uso de esco as pe mi i ía caza las elas o la -
ga , consiguiéndose un mejo ap o echamien o del ien o. La
na e ciñe y a anza aunque el ien o no enga de popa, co i-
giéndose con el imón el umbo. Po an o, un na ío con
eme os y gobe nado po ma ine os que sepan maneja adecua-
damen e la ela puede hace se a la ma y p og esa , sal o que
ien os con a ios muy in ensos o una o men a lo impida. Es o
ga an iza una cie a egula idad en los ayec os, un mejo ap o-
echamien o de los días y, unido a los conocimien os
as onómicos, na ega po al a ma al menos en ayec os de no
demasiados días de du ación.
La emp ana undación de Gadi y Lixus a inales del II
milenio a.n.e. debió se i pa a asegu a a los enicios el con ol
de la na egación en la zona a lán ica del Es echo. Es o hizo
que los ma inos enicios ue an los p ime os na egan es medi-
e áneos en c uza el Es echo y explica la c eación en esa zona
de u as na ales simila es a las es ablecidas pa a el Medi e á-
neo, con su pun o de pa ida en Gadi y des inos en el A lán i-
co no e y su , p obablemen e ap o echándose de la expe iencia
y los conocimien os de los na egan es indígenas a ésicos. La
u a hacia el a chipiélago cana io debió cons i ui sin duda un
de o e o gadi ano-lixi a, el cual se man end ía en sec e o du-
an e siglos po medio del cie e del Es echo. El asen amien o
de Mogado demues a que cuando menos desde el siglo VIII
a.n.e. se poseía un no able conocimien o del A lán ico. Fenicios
y ca agineses ue on los ma inos que más ecuen a on las cos-
as a lán icas a icanas, inicialmen e con un ne o ca ác e
explo a o io y más a de con ines colonizado es y come ciales,
iniciando su colonización desde inales del II milenio a.n.e.,
siendo los que desa olla on el peculia «come cio no p esencial»
o «come cio silencioso»47.
47 LÓPEZ PARDO (2004, p. 96; 2008, pp. 51 y 54).
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El Pe iplo de Hannón, un ela o en el que se mezcla explo a-
ción y colonización, y que dio luga al es ablecimien o de colo-
nias púnicas en la cos a ma oquí, cons i uye un buen ejemplo
de emp esa colonial ealizada con un impo an e con ingen e de
población a bo do de pen ecón e os, bajo la p o ección del Baal
Hammón de Ca ago, cuyo san ua io se con i ió en la ins i u-
ción que u eló oda emp esa náu ica ca aginesa48. Sin emba -
go no es ese el único hecho conocido elacionado con el asla-
do po pa e de los ma inos enicios de población con ines
colonizado es, al y como señala F. López Pa do49 cuando se e-
ie e a la undación de la ciudad de Lixus «… in eg ando pobla-
ción au óc ona e indígena aídos del su de la Península, quizás
de la cos a o ien al de Andalucía y segu amen e en égimen de de-
pendencia…».
El ipo de na e denominada pen ecón e os se empleó pa a la
explo ación oceánica en las expediciones ins i ucionales. Po el
con a io, la na egación egula u iliza ía na es me can es
(gaulós, hippos,…). El hippos se ía la emba cación más idónea
pa a na ega po la cos a a icana y alcanza Ké né/Mogado ,
debido a su doble sis ema de p opulsión50.
4.3. ¿Qué mo i ó el poblamien o?
Los mo i os que pe mi en explica la p esencia humana en
Cana ias debe ían pode as ea se en el en o no geocul u al
más p óximo a las islas, es deci el Medi e áneo y la cos a a -
lán ica no ea icana. Esa es una egión donde se suceden a
pa i del I milenio a.n.e. oda una se ie de acon ecimien os que
e lejan a su ez hechos acaecidos a pa i del 1200 a.n.e. en las
ciudades enicias p óximo-o ien ales, esenciales pa a comp en-
de el enómeno que analizamos. En conc e o, ciudades-es ado
como Ti o, Biblos o Sidón, some idas a un ue e desequilib io
ecu sos/población, ponen en ma cha una polí ica de undación
de asen amien os come ciales a lo la go de oda la cuenca me-
48 Op. ci ., p. 55.
49 LÓPEZ PARDO (2004, p. 87, no a 2).
50 LÓPEZ PARDO (2008, pp. 63-64).
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di e ánea des inados a la cap ación de me ales y p oduc os
ag a ios, además de se i de ía de con ol demog á ico51. Ese
p oceso gene ó la c eación de cen os come ciales a lo la go de
la cos a andaluza, en pleno uncionamien o du an e el siglo IX
a.n.e. (Mo o de Mezqui illa, Toscanos, Acinipo, Ce o de la
Mo a, Peña Neg a,...). En el siglo VIII a.n.e. Gadi y Lixus ya po-
seen una es uc u a u bana desa ollada que pe mi e ija su
undación, el econocimien o de su en o no y sus po encialida-
des económicas con bas an e an e io idad ( inales del s. XII
a.n.e.), explicando po qué a pa i del siglo VII a.n.e. se suce-
den las undaciones enicias en la cos a ma oquí (Mogado , Ras
Achaka -Yebila, Kuass, Banasa, Cabo Ghi ,…). És as supond án
el con ol de u as y ecu sos económicos a lán icos muy alo-
ados en el Medi e áneo y la apa ición de pe iodos
o ien alizan es en las cul u as de los pueblos con los que oman
con ac o los na egan es y colonos semi as52.
A pa i del siglo VI a.n.e. el c ecimien o alcanzado po
Ca ago le pe mi e oma el ele o a las ciudades enicias o ien-
ales y acome e su p opio enómeno colonizado en el Medi e-
áneo occiden al, median e la undación de es ablecimien os o
eje ciendo su in luencia sob e los p eexis en es. De ese modo, la
me ópoli púnica comienza a eje una ed de u as y me cados,
en pugna con las colonias g iegas del Medi e áneo cen al o la
nacien e Roma, y a coloniza nue as ie as sob e odo a pa i
del siglo V a.n.e., ins an e en el que a juicio de S. Mosca i53 la
ciudad se epliega sob e sí misma, acaba con la mona quía,
apa ecen los su e es, se in oducen p o undos cambios en el
plano eligioso, se amplían los ho izon es come ciales y se da
paso a un dominio e ec i o de amplias zonas del e i o io a i-
cano. Es en onces cuando se o ganizan los iajes de Himilkón
a las uen es del es año en el A lán ico no e (las Cassi é ides) y
de Hannón hacia el Á ica a lán ica, expedición que nos si e de
e e encia pa a conoce la mane a en que Ca ago ac úa: in e -
ención es a al, undamen ada sob e a gumen os polí icos, es-
a égicos y económicos, que supone el desplazamien o de un
51 AUBET (1987, p. 55).
52 AUBET (1983, p. 7).
53 MOSCATI (1983, p. 55).
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nen e a icano, ambién ha ma cado los es udios di igidos a
in en a explica el o igen y pos e io desa ollo de las poblacio-
nes paleocana ias. Cu iosamen e, es o úl imo se ha asladado a
los ecien es es udios gené icos e ec uados a pa i de es os
humanos p o ohis ó icos, en nues a opinión ma cadamen e
ap io ís icos po su inclinación a concen a la búsqueda de
pa alelos gené icos a las poblaciones paleocana ias en los g u-
pos be ebe es asen ados en el ex emo más ce cano a las islas
del con inen e a icano.
Los es udios gené icos cen ados en las poblaciones
p o ohis ó icas cana ias han expe imen ado una ela i a p oli-
e ación desde inales de la década de los años 90’ del pasado
siglo, si bien su u ilidad desde la pe spec i a a queológica ado-
lece de no ables ca encias, de e minadas po la casi o al inexis-
encia de da os e e idos al con ex o c onológico de los
especímenes analizados. En ese sen ido, uno de los más ex en-
sos análisis lle ados a cabo66 asegu a que las mues as es udia-
das poseían unos mil años de an igüedad, habiéndose ob enido
da os de ADNm sólo del 55% del o al mues eado. Sin en a
a discu i las bases cien í icas que les pe mi en es ablece esa
supues a an igüedad, la ealidad es que de se cie a, nos encon-
a íamos que se ha es udiado una mues a (¿ ep esen a i a?)
de la población es ablecida en el a chipiélago cuando ya han
anscu ido dos milenios desde que a anca a el enómeno
poblado de las islas.
En el ci ado abajo se asegu a que se halló una g an di e -
sidad é nica en la mues a analizada, semejan e a la que se en-
cuen a ac ualmen e en la población cana ia o en la del con i-
nen e a icano; ese hecho se in e p e a como esul ado de a ias
oleadas mig a o ias67, lo que desde nues a pe spec i a pa ece
66 MACA-MEYER (2002) y MACA-MEYER e al. (2004). En el es udio se ana-
liza on 131 mues as p oceden es de cua o islas (Tene i e, G an Cana ia,
Gome a y El Hie o) y un o al de 129 indi iduos. No se mues ea on los
es os an opológicos de La Palma, Fue e en u a o Lanza o e, isla es a úl i-
ma que como hemos señalado en o a pa e de es e abajo, ha p opo ciona-
do las da aciones más an iguas e e idas al poblamien o del a chipiélago, un
da o de sumo in e és si lo que se p e ende es de e mina el o igen gené ico
de la p imigenia población paleocana ia.
67 MACA-MEYER (2004, p. 160).
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LA COLONIZACIÓN PROTOHISTÓRICA DE LAS ISLAS CANARIAS
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es a p esuponiendo que cada una de esas oleadas ae ía a
Cana ias g upos é nicamen e pu os. Es ése un supues o que se
con adice con la si uación é nica que se da en el á ea geog á i-
ca desde la cual se supone que p ocede el poblamien o, espacio
en donde el mes izaje é nico cons i uye una cla a seña de iden-
idad al menos desde el Epipaleolí ico. Aunque los ci ados in es-
igado es encuen an g andes di icul ades pa a si ua los o íge-
nes geog á icos exac os de los indígenas cana ios, apun an a los
be ebe es ma oquíes, a los be ebe es del no oes e a icano,
como las poblaciones é nicamen e más ce canas68. No obs an e,
econocen que los ma cado es be ebe es ambién es án p esen-
es en la Península Ibé ica69 has a el pun o de que en un aba-
jo an e io N. Maca-Meye 70 ya asegu aba que más del 80% de
los linajes de e minados en una amplia mues a indígena co-
espondían a haplog upos eu opeos ampliamen e ex endidos
po el no e de Á ica y el P óximo O ien e, siendo és e su más
p obable á ea inicial de o igen71, ubicando la p ocedencia úl i-
ma de esos linajes en el no e de Á ica. En cualquie caso, in-
dica que cua o linajes (14 % del o al) se hallan exclusi amen-
e en P óximo O ien e y dos (6,9 %) en Eu opa72.
R. F egel y colabo ado es73, en un ecien e es udio gené ico
cen ado en la población p o ohis ó ica de La Palma, a i man
que el o igen be ebe no ea icano ha sido co obo ado a ni el
molecula con el hallazgo en Cana ias de ma cado es especí i-
cos no ea icanos74. No obs an e lo an e io , asegu an que exis-
68 Op. ci ., p. 161. Pa a C. Flo es y colabo ado es (2001, p. 752), la dis i-
bución geog á ica ac ual po Cana ias del ma cado mi ocond ial U6 apo a
in o mación adicional en elación con la mane a en que las islas ue on co-
lonizadas. Así, la di e sidad y el núme o de secuencias son mayo es en
Lanza o e y Fue e en u a, las islas más ce canas al con inen e a icano,
mien as que dec ecen g adualmen e a medida que nos desplazamos hacia el
oes e. Lo an e io sugie e un inicial p oceso de asen amien o aco de con el
modelo de s epping-s one.
69 Op. ci ., p. 155.
70 MACA-MEYER (2002).
71 Op. ci ., p. 81.
72 Op. ci ., p. 84.
73 FREGEL (2009).
74 FREGEL (2009, p. 1.314). Los ma cado es del sub-haplog upo U6 son de
sumo in e és en Cana ias ya que un subg upo del mismo es especí ico de las
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e una signi ica i a po ción de linajes abo ígenes, que con abi-
lizan en el 15%, que poseen ma cado es especí icos de la zona
eu opea de la cuenca medi e ánea o del P óximo O ien e75. En
su opinión los da os que manejan se adap an mejo a un mode-
lo de poblamien o insula con ecuen es mig aciones en e is-
las76, una ci cuns ancia bas an e ex aña en unas poblaciones de
las que se supone desconocían la na egación. Nos encon amos
pues an e da os en los que, po un lado, una po ción de la po-
blación insula end ía un o igen eu opeo/p óximo o ien al, y
po o o lado, donde la g an semejanza en e islas desmien e el
supues o aislamien o de las poblaciones insula es en e a unos
con ac os con inuados en el iempo. Es as dos hipó esis se adap-
an bien con nues o modelo, en el que pos ulamos una pobla-
ción colonizado a con un mismo o igen geog á ico-cul u al, la
cual alcanza ía las islas de la mano de na egan es semi as
a ancando desde pue os localizados en el Cí culo del Es echo,
en el Cí culo de Ca ago o de ambos simul áneamen e. Así, si
nos cen amos en Lanza o e, en a ención al hecho de que es la
isla cana ia que ha p opo cionado las c onologías más an iguas
elacionadas con el poblamien o, los escasos es os an opoló-
gicos ecupe ados pa ecen co esponde a una e apa a anzada
de la P o ohis o ia, pos e io en cualquie caso al siglo V d.n.e.,
a eno de los con ex os a queológicos que los acompañan. Esos
elemen os an opológicos ue on alo ados po Mª.D.
Ga alda77, asegu ando que se a aba de una población
dolicoc ánea de ipo medi e áneo no ea icano, co espon-
dien e a ni el mo o ipológico a las a iedades medi e ánea
islas y se conside a un posible nexo de unión en e és as y el con inen e a i-
cano. Los linajes cana ios U6b1 y U6c1 no es án p esen es en los e i o ios
a lán icos del no oes e a icano; po el con a io, el linaje U6c1 sí se ha de-
ec ado en poblaciones be ebe es de Túnez, lo que ha pe mi ido plan ea la
hipó esis de que la egión de o igen de los poblado es paleocana ios es u ie a
en Túnez y A gelia. También queda po esol e si se p oduje on una o a-
ias mig aciones, ya que la dis ibución ac ual de los haplo ipos
mi ocond iales es cohe en e con una única mig ación, mien as que la del
c omosoma Y apun a a dos.
75 Op. ci ., p. 1.322.
76 Op. ci ., p. 1.314.
77 GARRALDA (1985).
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obus a y g ácil no ea icanas, en algún caso con asgos
mech oides a enuados, de acusada obus ez, e lejada po la
p esencia de líneas de inse ción muscula muy ma cadas, y ele-
ada es a u a, supe io a la media de las poblaciones
paleocana ias. En opinión de la ci ada in es igado a, los
especímenes que es udia mues an no ables simili udes con in-
di iduos p oceden es de las nec ópolis p o ohis ó icas y púnicas
de A gelia, conside ando que las pequeñas di e encias que ob-
se a con espec o a la población no ea icana se o igina ían
como consecuencia del aislamien o en un espacio educido de
las ca ac e ís icas del de Lanza o e, ci cuns ancia que ac ua ía
como mecanismo mic oe olu i o sob e el pa imonio gené ico
de esas poblaciones78. Cu iosamen e, algo más de una década
an es de que se inicia an los es udios gené icos en las islas ya se
apun aba al á ea a gelino- unecina como p obable luga de p o-
cedencia de algunas de las poblaciones paleocana ias79.
Desde la pe spec i a his ó ica, y as un pe iodo de cua o
siglos de p esencia con inuada en el occiden e a icano de ma-
inos y me cade es enicios, en el siglo VI a.n.e. Ca ago inicia
una polí ica eal de colonización de e i o ios a icanos a pa -
i de los emplazamien os enicios p eexis en es, la cual p opi-
ció un cie o a ance hacia el in e io del con inen e a la búsque-
da de ie as cul i ables y la c eación de unidades de di isión
e i o ial (los ‘ s , que se án la base de los u u os pagi oma-
nos), explo adas po población au óc ona some ida po la me-
ópoli púnica al pago de ibu os y al apo e de con ingen es
mili a es. Esa colonización a icana ue especialmen e in ensa
en el á ea unecina, donde a o eció un mayo ace camien o
cul u al en e púnicos y paleobe ebe es, has a el pun o de que
es os úl imos asumie on nume osos elemen os cul u ales apo -
ados po los colonizado es enicios. En sen ido con a io el
p oceso ambién ue in enso, de al mane a que pa a G. Camps80
78 Op. ci ., p. 451.
79 En un sen ido pa ecido, R.A. Sp inge (2001, pp. 56 y 167) si úa «… los
al abe os con mayo es simili udes a los de las Islas Cana ias en el No e de
Túnez y No es e de A gelia …», lo que no le impide econoce que an o en el
no e de Á ica como en el Sáha a no se conoce ningún al abe o que sea
idén ico a alguno de los cana ios (Op. ci , p. 161).
80 CAMPS (1980, p. 148).
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la ealidad púnica no puede en ende se sin su componen e a i-
cana: «Si la adi ion punique u si i ace chez les anciens
a icains c’es que, p écisémen , elle ne leu é ai pas é angè e
mais cons i uée au milieu d’eux, au sein de ci és où l’onomas-
ique, essen iellemen sémi ique, n’a i e pas à cache l’appo
e hnique a icain».
Son muchos los indicado es de esa simbiosis, desde la unda-
ción en odo el no e de Á ica de ciudades enicias y be ebe es
(Siga, Volubilis, Macomades, Ci a, Tipasa, Calama, Zucchaba ,…),
que p esen an una in ensa y du ade a con i encia de elemen os
cul u ales y é nicos apo ados po ambas pa es, al iempo que
se con ie en en ocos de di usión de los mismos hacia las pobla-
ciones del in e io , has a enómenos an p o undos como la
adopción de la lengua púnica po las poblaciones
paleobe ebe es, en e las que llega a se o icial en los einos
mau o y númida as la caída de Ca ago en el 146 a.n.e., pe du-
ando aún en e los con empo áneos de Agus ín de Hipona en el
siglo V d.n.e. La esc i u a púnica ambién se acep a o se ans o -
ma, dando luga a dos g a ías dis in as: la que se ha dado en lla-
ma esc i u a libio- enicia81 y la esc i u a líbico-be ebe . La admi-
nis ación municipal ca aginesa se calca y se p oduce un
cu ioso p oceso de sinc e ismo eligioso que supone la acep a-
ción po pa e de las poblaciones a icanas de deidades como
Baal-Hammón o Tani en con i encia con cul os a los genios lo-
cales o ibales o a de e minados elemen os de la na u aleza.
Cambia el i ual une a io, como lo indica el abandono de la in-
humación en posición decúbi o la e al lexionado, a a o de la
posición decúbi o supino sob e a mazón de made a, así como el
p og esi o ace camien o o mal y deco a i o de los haouane lo-
cales a los hipogeos púnicos. Po úl imo, se p oduce un paula i-
no mes izaje, sob e odo en e los miemb os más ele an es de
las o maciones sociales paleobe ebe y enicia, ci cuns ancia
que lle a a G. Camps82 a a i ma que Massinissa poseía an a
sang e púnica como Aníbal a icana. Un aspec o que ya des acó
Ti o Li io (XXI, 22, 3), al desc ibi a los libio- enicios como el
esul ado del mes izaje é nico en e ca agineses y a icanos.
81 LÓPEZ CASTRO (1992); MUÑOZ (1994).
82 CAMPS (1980, p. 148).
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Todo lo an e io hizo que en e unos y o os se es ablecie an
lazos de unión cul u al y pe sonal que a o ecie on que los g u-
pos paleobe ebe es asen ados en las llanu as cos e as del no-
oes e a icano, las más é iles del en o no mag ebí, y en me-
no medida los del in e io , no se limi en exclusi amen e a
es ablece ínculos come ciales con los emplazamien os enicios
de la zona, adop ando un papel pasi o en odo es e p oceso,
sino que, po el con a io, la comunidad de elaciones e in e e-
ses que se gene a hace que sea más sencilla la acep ación de los
ca ac e es cul u ales de ambas pa es. Po an o, más que la
sujeción po la ue za de las poblaciones de la zona, se obse a
una p o echosa in e acción enicio-a icana o libio- enicia que
da luga a p ocesos de mes izaje é nico y acul u ación esencia-
les pa a conoce la especi icidad de las cul u as p o ohis ó icas
cana ias y la be ebe ac ual.
En consecuencia, las poblaciones que coloniza on las islas
poseían en o igen una cul u a mes iza, esul ado de la simbio-
sis de an iguas adiciones medi e áneo-a icanas con elemen-
os enicio-púnicos, lo que dio como esul ado é nico-cul u al la
apa ición de los libio enicios, un e nónimo que ya Plinio el Vie-
jo ecoge en su His o ia Na u al (H.N., V, 24): «Se denominan
libi enices los que habi an Bizacio». Bizacio o Bizacena es la e-
gión localizada en o no a la ciudad de Ca ago, una zona de
g an e ilidad. Po o a pa e, Ti o Li io (XXI, 22, 3) asegu a
que los libio enicios son una mezcla de a icanos y ca agineses.
5. Conclusiones
La pa quedad de la in o mación a queológica disponible
pa a algunas islas del a chipiélago, especialmen e po lo que a
las c onologías se e ie e, nos obliga a mo e nos en de e mina-
dos aspec os elacionados con el enómeno de poblamien o de
las islas en el e eno de las hipó esis, máxime si conside amos
que ese ue un p oceso complejo que se p odujo a lo la go de un
amplio pe iodo de iempo, ca ac e izando las ases iniciales de
la P o ohis o ia insula . No obs an e, lo an e io no debe limi a
nues a capacidad pa a a icula hipó esis, máxime cuando con-
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amos con indicios, e idencias y egis os ma e iales an o un-
dos como los que se han ecupe ado a lo la go de las dos úl i-
mas décadas, los cuales con ibuyen a ace ca nos a una ealidad
his ó ica has a aho a no su icien emen e alo ada y explicada.
Si bien la mayo ía de las c onologías absolu as disponibles
se ubican a pa i del I milenio de la E a, ambién se cuen a con
una amplia se ie de da aciones más an iguas localizadas en el
en o no del I milenio a.n.e., las cuales p opo cionan unos má -
genes c onológicos en los que el ma co cul u al de las islas se
io con ex ualizado sucesi amen e po la p esencia colonial e-
nicia, púnica y omana.
El conjun o de e idencias ma e iales disponible pa a a ias
islas del a chipiélago demues an ehacien emen e que as el
inicial poblamien o y du an e a ios siglos Cana ias ue una ie-
a ecep i a a los p ocesos cul u ales, polí icos y económicos
que se desen ol ie on en el Medi e áneo occiden al du an e el
I milenio an es de la E a. Sin luga a dudas du an e la An igüe-
dad a día na egan es p oceden es del Medi e áneo occiden al
eco ie on las aguas y ecala on en las cos as del a chipiélago
con unos ines conc e os, eniendo desde los p ime os momen-
os una muy es echa elación de o igen con las poblaciones
asen adas en los suelos insula es. Las ecien es da aciones p o-
po cionadas po la ac i idad a queológica e o aen esa inicial
p esencia al ánsi o del II al I milenio a.n.e., c onología al a
que in oduce nue as e insospechadas posibilidades y en ique-
ce la explicación del enómeno poblado . La idea y los ecu sos
necesa ios pa a lle a a e ec o la colonización de las islas su gi-
ían desde el Cí culo del Es echo; una ez en las islas és as se
e ían a ec adas en di e en e g ado en base a su iqueza en e-
cu sos o a su impo ancia geoes a égica, habiéndose p oduci-
do una cie a dis ancia c onológica en e ellas a la ho a de se
colonizadas, si nos a enemos a las da aciones disponibles. En
cualquie caso, el p oceso colonizado pa ece habe a ancado
po el ex emo o ien al del a chipiélago (Lanza o e/La G aciosa)
en o no al siglo X a.n.e. en un momen o que coincide con la
culminación de la colonización de las islas medi e áneas.
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