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Manifestaciones rupestres protohistóricas de Lanzarote: viejas y nuevas iconografías en un diferente contexto cronológico, cultural e interpretativo

Atoche Peña, Pablo,Ramírez Rodríguez, María Ángeles

Abstract

Se efectúa un análisis de las representaciones rupestres protohistóricas de Lanzarote, centrando la atención en determinadas iconografías para las que se proponen adscripciones cronológicas y culturales y se plantean posibles interpretaciones, todo ello dentro de un nuevo marco teórico que incide en la delimitación de las influencias que las civilizaciones mediterráneas de la Antigüedad pudieron ejercer sobre las culturas protohistóricas canarias

Full text

G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana Rock Ca ings o he Eu opean and A ican A lan ic Façade Edi ed by Rod igo de Balbín Beh mann P imi i a Bueno Rami ez Ra ael González An ón Ca men del A co Aguila BAR In e na ional Se ies 2043 2009 This i le published by A chaeop ess Publishe s o B i ish A chaeological Repo s Go don House 276 Banbu y Road Ox o d OX2 7ED England [email p o ec ed] www.a chaeop ess.com BAR S2043 G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana / Rock Ca ings o he Eu opean and A ican A lan ic Façade © A chaeop ess and he indi idual au ho s 2009 ISBN 978 1 4073 0619 3 P in ed in England by Blenheim Colou L d All BAR i les a e a ailable om: Had ian Books L d 122 Banbu y Road Ox o d OX2 7BP England ba @had ianbooks.co.uk The cu en BAR ca alogue wi h de ails o all i les in p in , p ices and means o paymen is a ailable ee om Had ian Books o may be downloaded om www.a chaeop ess.com 187 INTRODUCCIÓN En es e abajo in en amos esponde a algunas de las dudas y e lexiones que nos han ido su giendo en elación con las ep esen aciones upes es de Lanza o e a lo la go de casi un cua o de siglo de abajo a queológico con inuado en esa isla. No es nues a in ención aba ca la o alidad del complejo mundo de las mani es aciones upes es p o ohis ó icas lanza o eñas, sólo p e endemos euni algunos da os soslayados o in a alo ados has a aho a po la in es igación, analiza pa ones de compo amien o y p opone hipó esis en elación con el signi icado y la adsc ipción c onológica y cul u al de esas mani es aciones, in en ando con ello ab i nue as posibilidades a las in es igaciones u u as. En consecuencia, es e abajo no es un ca álogo de ep esen aciones upes es, ni ampoco in en a es ablece una clasi icación al es ilo de las que has a aho a se han p opues o, po en ende que una axonomía sólo iene su au én ico sen ido cuando a anca de una adecuada adsc ipción c onológica y cul u al de odos los elemen os que se in en an o dena , una ci cuns ancia que has a aho a no se ha dado en nues a isla. F en e a esa si uación, du an e la úl ima década se ha ManI esTaCIones RUPesTRes PRoToHIsTÓRICas De lanZaRoTe: VIeJas Y nUeVas IConoGRa Ías en Un DI eRenTe ConTeXTo CRonolÓGICo, CUlTURal e InTeRPReTaTIVo Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia. ESPAÑA [email p o ec ed] RESUMEN: Se e ec úa un análisis de las ep esen aciones upes es p o ohis ó icas de Lanza o e, cen ando la a ención en de e minadas iconog a ías pa a las que se p oponen adsc ipciones c onológicas y cul u ales y se plan ean posibles in e p e aciones, odo ello den o de un nue o ma co eó ico que incide en la delimi ación de las in luencias que las ci ilizaciones medi e áneas de la An igüedad pudie on eje ce sob e las cul u as p o ohis ó icas cana ias. A lo la go de casi un milenio las islas ue on isi adas po na egan es enicio-púnicos y omanos los cuales deja on su huella en las cul u as insula es, enómeno que se e leja en un amplio conjun o de e idencias a queológicas en e las que sob esalen los elemen os pe enecien es a la es uc u a ideológica y espi i ual de las poblaciones paleocana ias, ámbi o donde se encuen an algunas mani es aciones del a e upes e. PALABRAS CLAVE : ARTE RUPESTRE LANZAROTE, ISLAS CANARIAS, POBLAMIENTO ABSTRACT: We analyse in his pape he Lanza o e’s p o ohis o ic upes ine mani es a ions, ocusing on se e al mani es a ions o which ch onological and cul u al in e p e a ions a e p oposed, e e y hing in a heo e ic con ex o he in luence ha Medi e anean ci iliza ions could ha e on he p o ohis o ic Cana ian cul u es. Phonician-Punic and Roman sailo s isi ed he islands du ing one millennium lea ing signs in he islands popula ions and his is shown in a chaeological e idences a an ideological and spi i ual s uc u e o he Paleocana ian people ha is obse ed in some upes ine mani es a ions. KEY WORDS : LANZAROTE ROCK ART, CANARY ISLANDS, PEOPLING p oducido un no able inc emen o cuali a i o y cuan i a i o de los es udios a queológicos desa ollados en Lanza o e, enómeno que en el ámbi o de las mani es aciones upes es ha pues o en escena nue as iconog a ías que e lejan de e minados aspec os del con ex o cul u al que acompañó al enómeno colonizado de p ocedencia medi e ánea que dio luga al p ime poblamien o humano del a chipiélago cana io. En e esas no edades p obablemen e las que han supues o una so p esa más des acada, no an o po los mo i os ep esen ados sino po la in e p e ación que se les supone, lo cons i uyen las epig a ías libio- enicias (neopúnicas), las ep esen aciones g abadas de pies (podomo os) y muy especialmen e las ep esen aciones g abadas de na es, peces y o os. Todos esos elemen os, con independencia de las a ian es iconog á icas y de las écnicas u ilizadas pa a su elabo ación, plan ean una p oblemá ica simila en elación con su signi icado y c onología. 1. LAS MANIFESTACIONES RUPESTRES PROTOHISTÓRICAS DE LANZAROTE: BREVE ANÁLISIS HISTORIOGRÁFICO En Cana ias las mani es aciones upes es p o ohis ó icas G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 188 comenza on a se obje o de a ención cien í ica a mediados del siglo XVIII (Belmaco -La Palma-) y sob e odo desde el úl imo e cio del siglo XIX, ins an e a pa i del cual la ac i idad a queológica en las islas empezó a egis a la p esencia de si ios con ep esen aciones upes es y los p ime os elemen os de a e mueble a lo la go de oda la geog a ía insula . En Lanza o e ue R. Ve neau a inales del siglo XIX (1987 [1891]) el p ime o en señala la exis encia en Ha ía de ocas con azos incisos, a los que conside ó consecuencia del paso del a ado. T as esa p ime a no icia allida hab á que espe a medio siglo pa a que E. Se a Rà ols (1942: 127), as un iaje de es udio a las islas de Lanza o e y Fue e en u a, publique algunos descub imien os upes es debidos a Eugenio Rijo Rocha. Llega así a la comunidad cien í ica la p ime a e e encia al hallazgo en e las uinas del poblado de Zonzamas de dos “monoli os” con g abados (Fig. 1) y a la exis encia de una g an oca con canales lab ados, denominada “La Quese a”, si uada en una pequeña ele ación ce cana a Zonzamas (Lám. I). Esos elemen os cons i ui án du an e casi es décadas las únicas mani es aciones upes es que se ci en pa a Lanza o e, siendo obje o de opiniones di e gen es en elación con su o igen y c onología. Así, po ejemplo, mien as J. Ál a ez Delgado (1949) les adjudica una c onología dudosa, L. Diego Cuscoy (1955: 26) a i ma que la es ela con g abados semici cula es cons i uía un elemen o debido a la in luencia a icana. Es os a e ac os ambién se inco po a on a alguno de los esquemas c ono-cul u ales que po en onces se p oponen pa a sis ema iza el a e upes e cana io, como el que dio a conoce M. Ta adell (1969), pa a quien las mani es aciones de Lanza o e se co esponde ían, den o de un modelo gene al di usionis a, a una hipo é ica e ce a a ibada a las islas p oducida en un momen o a anzado den o de la E a. Po el con a io, pa a A. Bel án (1971) los g abados de Zonzamas hab ía que si ua los en la Edad del B once. En el cua o de siglo siguien e a su descub imien o a esos p ime os hallazgos sólo se les añadió la discu ida es ación del Ba anco del Quíque e (Bel án, 1975: 210-211); de hecho no se á has a inales de la década de los años 60’ cuando Luis y Manuel He nández C espo jun o con Agus ín Acos a C uz amplíen el núme o de es aciones conocidas (N.F.A., 1968-1969) al publica los g abados p esen es en unas ocas p óximas a La Quese a de Zonzamas; se a aba de dos paneles con mo i os que de inen como el “pen ágono” y la “ma iposa”, siendo en ealidad los p ime os hallazgos de silue as de pies que se p oducían en las islas, los denominados “podomo os”. En el es o de la década de los años 70’ y los p ime os años de la de los 80’a esos descub imien os se i ían uniendo o os g abados upes es que con ibuye on a inc emen a no ablemen e los egis os conocidos, p oceso que co e ía pa alelo a la publicación de las p ime as opiniones que ponían en duda la c onología p o ohis ó ica de algunos de esos elemen os. Ese ue el caso de M. He nández (1981: 11), pa a quien an o los g abados de la Quese a de Zonzamas como los del Ba anco del Quíque e hab ían sido ealizados con ins umen os me álicos, en su opinión desconocidos po la población p o ohis ó ica de la isla, cues ión écnica indica i a de que se a a ía de unas mani es aciones ex emadamen e a días ealizadas po pas o es con empo áneos o soldados de maniob as en un ce cano campo de i o. La consecuencia de odo lo an e io ue que has a la década de los años 80’ del pasado siglo XX sólo se disponía de unos pocos da os iables elacionados con las mani es aciones upes es de Lanza o e, una si uación que comienza a sol en a se a la la go de esa década y de la siguien e cuando se pone de mani ies o la a iedad y iqueza de ese ipo de mani es ación cul u al, in eg ada además de po un nume oso conjun o de si ios con ep esen aciones lineales incisas de dudosa c onología, po las p ime as es aciones con epig a ías al abe i o mes, inicialmen e dadas a conoce po J. de León y colabo ado es (León e alii, 1982, 1988, 1995 y 1996) y más a de in en a iadas po W. Pichle (1993, 1995, 1996 y 2003). Es una e apa en la que la búsqueda de pa alelos se o ien a exclusi amen e al ce cano mundo be ebe del no oes e a icano, a endiendo pa a ello básicamen e a simili udes mo ológicas en e Fig. 1.- Es ela y ca ne o (Zonzamas, Teguise). Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez 189 las iconog a ías cana ias y las a icanas, al ca ece se de cualquie con ex o c ono-es a ig á ico que pe mi ie a una ap oximación c onológica o cul u al al enómeno. Los años 80’ ambién en apa ece un p ime abajo de sín esis e in e p e ación de la po en onces denominada “p ehis o ia” lanza o eña, a ca go de R. de Balbín y colabo ado es (Balbín e alii., 1987). En esa publicación se dedica un ex enso capí ulo a las ep esen aciones a ís icas y simbólicas, análisis que ha á hincapié en las di icul ades exis en es pa a pode si ua lo cul u al y c onológicamen e. Casi una década más a de, A. Bel án (1996) publica un ensayo en el que e ec úa una e isión gene al de las mani es aciones upes es de las Islas Cana ias asegu ando que son más las cues iones sin esol e que las esuel as, ca encias que ci cunsc ibe a la p oblemá ica gene al que a ec a a “… las elaciones a lán icas de odos los iempos” y a las de “… es as zonas con las medi e áneas y sus con ac os…” (Op. ci .: 9). En ese abajo ambién ale a á sob e la con inuidad de cie os pelig os, ales como la ealización de compa aciones o males pa a es ablece sinc onismos en emá icas de ipo geomé ico, conc e ando como p incipales ca encias en el es udio de las mani es aciones upes es cana ias la c onología, el o igen, el camino seguido pa a alcanza las islas, la e olución in e na y los posibles au oc onismos, en e los cuales incluye una de las mani es aciones upes es de Lanza o e, las denominadas “quese as”, a las que elaciona con i os de agua y que en su opinión pueden se an o ealizaciones p ehis ó icas como de época omana (Op. ci .: 12). En in, se á du an e la segunda mi ad de la década de los años 90’ del pasado siglo cuando se p oduzca un no able desa ollo cuan i a i o y cuali a i o de los abajos elacionados con las mani es aciones upes es de Lanza o e. A ni el cuan i a i o se suceden los hallazgos de es aciones con mo i os g abados po oda la isla, po desg acia dados a conoce en some as desc ipciones con escaso apa a o g á ico y c í ico, lo que si bien inc emen a el núme o de es aciones conocidas ambién amplía el dé ici exis en e en el campo de las in e p e aciones pa icula es y gene ales que pudie an acla a aspec os elacionados con su signi icado, las c onologías o el con ex o. Po o o lado, ese c ecimien o en el núme o de hallazgos no dio luga a la elabo ación de un co pus de g abados upes es, de ahí que en la ac ualidad sólo se cuen e con algunos lis ados incomple os de es aciones de las cuales apenas conocemos algunos de los elemen os que las in eg an. F en e a lo Lam. I.- Quese a. (Zonzamas, Teguise). G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 190 an e io , en el plano cuali a i o se p oduci án dos hechos que an a ene un e ec o dinamizado en el ámbi o de la in e p e ación; nos e e imos a la explicación de dos de los a e ac os ecupe ados du an e las exca aciones en el poblado de Zonzamas, po un lado la asimilación de la denominada “diosa seden e” con la deidad egipcia Tue is (Balbín e alii., 1995: 19) (Fig. 2) y la iden i icación en una es ela lí ica de una de las o mas en que se ep esen aba a la diosa enicio-púnica Tani , una mano abie a g abada (A oche e alii., 1997) (Fig. 3). Esos dos hechos unidos al hallazgo de un impo an e conjun o de elemen os ma e iales de p ocedencia omana en El Bebede o (A oche e alii., 1995) y a la ca alogación en Rubicón del Pozo de la C uz como púnico y del Pozo de San Ma cial como omano (A oche e alii., 1999) mo i a án que el es udio de la cul u a p o ohis ó ica de la isla uel a la is a al con ex o de las cul u as medi e áneas de la An igüedad a día, ab iéndose así un nue o ma co c onológico, cul u al e in e p e a i o pa a el es udio del poblamien o y pos e io colonización de Lanza o e. 2. MANIFESTACIONES RUPESTRES DE LANZAROTE: CLASES. T adicionalmen e, el es udio y clasi icación de las mani es aciones upes es de las Islas Cana ias ha a endido básicamen e a dos cues iones, la écnica y la mo ología, adoleciendo en gene al del a amien o de o os aspec os ales como el con ex o c onológico o el ma co cul u al. Esa anómala si uación se acen úa aún más en la isla de Lanza o e, donde han p imado casi de mane a exclusi a los es udios mo o écnicos, de al mane a que en la ac ualidad exis en has a dos p opues as de clasi icación debidas, la p ime a de ellas a J. de León y colabo ado es quienes la han desa ollado a lo la go de a ias publicaciones du an e la década de los años 80’ y 90’ del pasado siglo, y una segunda más ecien e debida a H.-J. Ulb ich y p esen ada al I Simposio de Mani es aciones Rupes es de Cana ias-No e de Á ica celeb ado en Las Palmas a mi ad de la década de los años 90’. La p opues a de J. de León y colabo ado es es poco uni o me al basa se en c i e ios clasi ica o ios muy dispa es, de al mane a que en unos casos se de inen las clases a pa i de aspec os mo o- emá icos y en o os según la localización y el sopo e u ilizado. De esa mane a es ablecen has a sie e ca ego ías, que en es casos se di iden a su ez en subca ego ías: 1.- Al abe i o mes:- Líbicos.- P esumiblemen e la inos. 2.- Podomo os. 3.- Rep esen aciones de ba cos. 4.- Juegos: Ca ego ía en la que se incluye una se ie de mo i os in e p e ados po la adición popula como juegos. 5.- C uci o mes: Se los elaciona con la adición c is iana. Suelen apa ece asociados con o os mo i os. 6.- O os ipos: G upo que se es ablece en base a su localización o el sopo e en el que se encuen an: - G abados de los bloques de Zonzamas. - G abados del Pozo de la C uz: podomo os, geomé icos y un signo de Tani . - O as mani es aciones: - Placas de pied a g abadas: Con di e en es mo i os incisos. - Li ó onos. - Cazole as y canalillos. - Quese as: Es uc u as lab adas. - Rocas pulimen adas: P epa ación p e ia a la pos e io ealización de g abados. - Al abé icos pos e io es a la conquis a. 7.- Geomé icos: Clasi icados en base a c i e ios écnico-desc ip i os: - Rec ilíneos sencillos: G upos de líneas de signi icado desconocido. - Rec ilíneos complejos: e iculados, cuad ados, iángulos,… - Cu ilíneos. - De endencia ci cula u o al. - Fo mas complejas: labe ín icas,… La p opues a de H.-J. Ulb ich econoce po su pa e la exis encia de cua o ca ego ías a las que a su ez subdi ide en sub-ca ego ías a las que denomina: 1.- Abs acciones geomé icas y lineales: - Líneas cu as. - Cí culos. - Líneas Fig. 2.- Tue is (Zonzamas, Teguise). Fig. 3.- Be ilo con ep esen ación de mano (Zonzamas, Teguise). Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez 191 ec as. - Líneas eng osadas. - Líneas ag upadas de mane a i egula , sin o den apa en e. - Líneas ag upadas de mane a egula (ángulos, iángulos, líneas pa alelas o adiales, semicí culos concén icos, espigas,…). 2.- Pic og amas: Inco po a podomo os, posibles ul as, iángulos púbicos, ba qui o mes y ep esen aciones as ales. 3.- Zonas de pe cusión o ab asión: Co esponden a las zonas pe cu idas de los denominados li ó onos y o as zonas pulidas. 4.- Insc ipciones: Dis ingue has a cua o ipos di e en es que denomina libio-be ebe es, be ebe es ecien es, la ino-cana ias y desconocidas de ac u a an igua que al in es igado le ecue dan la esc i u a a ésica o púnica. Como se puede obse a , ambas p opues as p esen an no ables di e encias, si bien la segunda esul a más comple a al cen a se en la iconog a ía y su di e sidad, es ableciendo has a 30 subca ego ías. E iden emen e, si se compa an en e sí apa ece la al a de c i e ios consensuados en los que p imen, en e a la o ma, aspec os ales como la adsc ipción c onológica de las mani es aciones que se p e enden clasi ica . 3. ALGUNAS VIEJAS Y NUEVAS ICONOGRAFÍAS. De lo señalado has a aho a se deduce que la ac ual si uación en la que se encuen an nues os conocimien os ace ca de las mani es aciones upes es p o ohis ó icas de Lanza o e puede cali ica se cuan o menos de p oblemá ica, al dispone se sólo de una in o mación muy gene al ci cunsc i a casi exclusi amen e al núme o de es aciones que exis en, al ipo de ep esen aciones y a las écnicas empleadas, odo ello muy escasamen e elacionado con el con ex o a queológico o el ma co c onológico y sin que se a en u en explicaciones plausibles ace ca de su posible signi icado. Esa poca p o undidad de las in es igaciones desa olladas mues a un escena io en el que se cons a a un adecuado conocimien o écnico pe o una mala comp ensión cul u al del enómeno, si uación que complica cualquie en a i a de plan ea una isión sin é ica del ema. No obs an e, en un in en o po subsana en lo posible el p oblema de ec ado, lle a emos a cabo a con inuación una ap oximación a algunas de las iconog a ías p esen es en la isla, la cual in en a á se explica i a po lo que a la c onología y la in e p e ación se e ie en, cues iones en las que c eemos posible o ece algo de luz apoyándonos an o en algunos iejos hallazgos como en o os más ecien es, los cuales si bien po un lado man ienen con los elemen os ya conocidos una cie a con inuidad en aspec os ales como las écnicas o el pa ón locacional, po o o lado suponen emá icas inédi as que ocupan nue os espacios geog á icos y cul u ales. 3.1. INSCRIPCIONES EPIGRÁFICAS: ASIMILACIÓN CULTURAL. En Lanza o e la población p o ohis ó ica p ac icó la esc i u a u ilizando dos o mas al abé icas di e en es, la líbico-be ebe y la libio- enicia. Las p ime as insc ipciones conocidas en Cana ias de ipo líbico-be ebe se localiza on en El Hie o en 1874 (Los Le e os), clasi icándose como libias o númidas y, en consecuencia, elacionándolas con el ex emo sep en ional de Á ica. Su ansc ipción ha a dado en p oduci se casi cien años debido, en e o os aspec os, a la g an di e sidad que p esen a es e ipo de ex os en el no e de Á ica, su luga de o igen, y a las a iaciones que posee ese al abe o en Cana ias, del que W. Pichle (1996: 105) ha señalado que es á in eg ado po 19 elemen os oné icos. Ese in es igado , apoyándose en epi a ios no ea icanos, ha asegu ado que los ex os cana ios ecogen nomb es p opios y e e encias amilia es. Fue el p ime o en in en a sis ema iza ese ipo de insc ipciones (Pichle , 1996), a ea en la que ha incidido algunos años más a de R. Sp inge . Su dispe sión po el a chipiélago a ec a a la o alidad de las islas: Cue a de Tajodeque en La Palma; San Miguel de Abona o La Laguna en Tene i e; Ba anco de Balos, Bandama o Ben ayga en G an Cana ia; La Fo aleza, Mo o de la Gale a, Ba anco del Ca ade o, Mon aña Blanca de A iba, Mo o Pinacho, Mo o de Valle Co o, Mo e e de Tie a Mala, Mon aña del Somb e o o Mon aña de en Medio en Fue e en u a; Peña de Luis Cab e a o Peña de Juan del Hie o en Lanza o e; Cue a del Agua o del Le ime, Ba anco de El Cue o, La Candia, La Cale a, Ba anco de Tejelei a, El Julan -Los Le e os o Los Núme os-, Ba anco de la Aguililla o La Res inga, Hoyo de los Mue os –Gua azoca- en El Hie o. F en e a las an e io es, las insc ipciones al abé icas de ipo libio- enicio sólo se encuen an bien ep esen adas en Fue e en u a y Lanza o e, aunque se han iden i icado algunos ejemplos en Tene i e (Cañada de los O eje os,…). Las p ime as insc ipciones de ipo libio- enicio se dan a conoce a comienzos de la década de los años 80’ en las dos islas más o ien ales del a chipiélago cana io, asimilándose inicialmen e a di e en es al abe os (la ino-pompeyano, ibé ico, púnico…). W. Pichle (1993 y 2003) ambién las sis ema izó, p oponiendo denomina las “la ino-cana ias” (1995: 118) al conside a que, po ejemplo, en Fue e en u a el 99% de los signos documen ados podían explica se po el al abe o la ino (Op. ci .: 116). Ha di e enciado más de 70 signos di e en es en un al abe o que se esc ibía de izquie da a de echa y del que asegu a es aba basado en un al abe o la ino del siglo I d.n.e., con cie as ca ac e ís icas de la “capi al cu si a” y una cla a endencia al e icalismo y a las o mas angula es, es o úl imo una ca ac e ís ica p opia de las insc ipciones sob e oca, en especial las insc i as en las á eas ma ginales del impe io omano, como la Gallia o Á ica. Pa a el ci ado in es igado se a a de un al abe o que p esen a un al o po cen aje de simili ud con el an iguo lenguaje libio, en el que se desa olla on ex os ex emadamen e co os que incluyen nomb es p opios y e e encias de ipo amilia . R. de Balbín y colabo ado es se e i ie on a es e ipo de epig a ías como “... insc ipciones de di ícil análisis y apa iencia la ina…”, cali icándolas con cie a cau ela como una o ma de esc i u a “pseudola ina” (Balbín e alii., 1987: 35). Po el con a io, J. de León y colabo ado es (1988: 184) no duda on en cali ica las como G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 192 una se ie la ina inculada al al abe o cu si o pompeyano, ase e ación que inicia una enconada discusión en elación con su posible adsc ipción la ina. La década de los años 90’ ajo consigo el descub imien o de nue as es aciones epig á icas libio- enicias en Lanza o e, Fue e en u a y Tene i e, p oduciéndose a mi ad de esa década un gi o sus ancial en la cues ión de su in e p e ación cuando R. Muñoz (1994) es udia el co pus de Pichle y muy especialmen e los paneles donde apa ecían asociadas insc ipciones de las dos se ies al abé icas conocidas en Cana ias, llegando a la conclusión de que los ex os libio- enicios no e a posible aduci los a pa i del la ín ya que és e no e a la lengua que subyacía, ni ampoco el al abe o e a la ino aplicado a una lengua be ebe . Po el con a io, el ci ado in es igado la conside a una se ie al abé ica de ipo púnico, un co pus “de inspi ación púnica” (Muñoz, 1994: 27), que pa ece co esponde a lo que J.L. López Cas o (1992: 54) denominó pa a el Á ica sep en ional como esc i u a libio- enicia. A pa i de ese pun o ue posible inalmen e aduci las (Muñoz, 1994: 25-41) hallándose e e encias a eó o os y eónimos p opios de la cul u a enicio-púnica, elemen os semí icos que deno an la necesa ia p esencia en e las poblaciones paleocana ias de la lengua púnica en con i encia con la líbica que es á en la base de la g a ía líbico-be ebe . De esa mane a se consigue delimi a con mayo p ecisión un elemen o que, si bien man iene su p ocedencia no ea icana, deja de es a inculada al mundo omano pa a es a lo a la cul u a neopúnica. En las es aciones donde apa ecen asociadas insc ipciones libio- enicias y líbico-be ebe es, ambas p esen an idén ica écnica de g abado y pá ina, lo que pe mi e supone una simila da ación y el habe sido e ec uadas po la misma mano, “libios omanizados” que coloniza ían las islas o ien ales en un momen o en o no al cambio de E a (Pichle , 1995: 118). En gene al las insc ipciones al abé icas p esen an en la ac ualidad pocos p oblemas a la ho a de ija su o igen, es ablece su c onología o in e p e a las cul u almen e ya que pe mi en una adecuada ap oximación a ex os epig á icos semejan es bien da ados del ce cano con inen e a icano, po lo que cons i uyen un cla o sín oma de asimilación cul u al (Wagne , 2004: 269) que en es e caso nos ponen sob e la pis a de las cul u as enicio-púnica y omana no ea icanas. 3.2. PIES (“PODOMORFOS”): PROTECCIÓN. Es e ema iconog á ico lo con o man ep esen aciones de silue as de pies desnudos o calzados, po lo gene al en pa ejas y a los que comúnmen e se les denomina “podomo os”. Las igu aciones desa olladas an desde el simple ó alo al ó alo o ec ángulo con dedos ma cados. Las ep esen aciones de pies localizadas jun o a la Quese a de Zonzamas (Teguise, Lanza o e) a inales de la década Fig. 4.- Podomo os (Teguise). Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez 193 de los años 60’ del pasado siglo XX ue on las p ime as que se conocie on en Cana ias, si bien inicialmen e no se conside a on como ales podomo os. Con pos e io idad ue on apa eciendo en o os si ios de la isla, como la Casa del Ma qués en Teguise (Fig. 4) o el Pozo de la C uz en Rubicón (Lám. II), si bien donde ealmen e cons i uyen un mo i o ex emadamen e común es en la ce cana isla de Fue e en u a (Tindaya, Tisajoy e, Cas illejo Al o, Ba anco de la Peña,…). Recien emen e se han iden i icado en o as islas, como Tene i e (Hoya F ía, Valle de San Lo enzo, San Miguel de Abona,…), G an Cana ia (Ba anco de Balos,…) o El Hie o (El Julan). Las dos islas o ien ales man ienen en es e caso, como en o os aspec os ca ac e ís icos de su e apa p o ohis ó ica, una g an iden idad en cuan o a écnicas y mo ologías, la cual se ompe con las ep esen aciones p esen es en el es o del a chipiélago. En el no e de Á ica los g abados de pies cons i uyen un mo i o que es á p esen e en di e sas es aciones upes es p e y p o ohis ó icas (Nubia, Libia, A gelia, Ma uecos, Sáha a,…), pe o ambién encon amos con ecuencia pies o sandalias en si ios omanos de odo el Medi e áneo, ales como la ac o ía de Baelo Claudia o la misma Roma. De hecho, ese ipo de ep esen aciones cons i uye un ema común en el mundo medi e áneo an iguo, una e apa más aco de con los con ex os cul u ales y c onológicos iden i icados en Cana ias. Po an o, desde la pe spec i a in e p e a i a los podomo os cana ios cons i uyen un ipo de ep esen ación que, desde la hipó esis de poblamien o de ca ác e medi e áneo que pos ulamos, ienen sus mejo es pa alelos en los exis en es en el pe iodo la ino. 3.3. PECES: FERTILIDAD Y REGENERACIÓN. Las ep esen aciones upes es de peces son ela i amen e comunes en a ias islas del a chipiélago (Tene i e, G an Cana ia, Lanza o e,…), espondiendo a a ias mo ologías que, en algunos casos (Pied a Zana a,…) han sido asimiladas a elemen os álicos. Las p ime as ep esen aciones de peces halladas en Cana ias se die on a conoce en la isla de Tene i e (Masca) (Teje a, 1988; González e alii., 1995). A esos iniciales descub imien os se les ue on sumando o os en Anaga, Candela ia, A ico, Gene o, Bisechi o Aldea Blanca. De odos ellos des aca la denominada “Pied a Zana a” po con ene una insc ipción mágica (Muñoz, 1994), a la que se ha elacionado con la p esencia de na egan es semi as en el a chipiélago y con la azón que los ajo, la pesca de únidos y escómb idos (González e alii., 1995). Un hallazgo de simila es ca ac e ís icas se p odujo ecien emen e en G an Cana ia (Lomo Manco); se a a como aquélla de la ep esen ación en bul o edondo de un pez (Ma e o e alii., 2005), elabo ado en basal o, con o ma o al y con eniendo en una de sus ca as una ep esen ación g abada del signo an opomo o que ep esen a a la deidad púnica Tani . Los dos elemen os an e io es, en base al ca ác e de los si ios en que apa ecie on y al p opio aspec o de lo ep esen ado, hay que elaciona los con c eencias y p ác icas de ca ác e cul ual. En Lanza o e la iconog a ía del pez no e a conocida, sin emba go las p ospecciones que hemos e ec uado du an e los úl imos años como pa e de las ac i idades de campo p og amadas en a ios p oyec os de in es igación que han enido a esa isla como obje o de análisis, nos han pe mi ido es udia en p o undidad dos es aciones en las que, en e o os elemen os, se hallaban ep esen aciones de peces. En ealidad se a a en un caso de una es ación bien conocida aunque no debidamen e analizada e in e p e ada y, en el o o caso, de una es ación inédi a. Los si ios de los que hablamos son la Peña de Luis Cab e a (Gua iza), luga ampliamen e des acado y ci ado en la bibliog a ía a queológica, ca ac e izado po la p esencia de a ios paneles con mo i os g abados lineales y epig á icos elabo ados en al abe o líbico-be ebe , además de un “li ó ono”. En es a es ación la ep esen ación de pez se halla p ecisamen e acompañando a uno de los ex os epig á icos, con espec o al cual p esen a idén icas ca ac e ís icas écnicas, indicio de que ue on e ec uados simul áneamen e (Fig. 5). El segundo si io donde hemos iden i icado es e ca ac e ís ico ema iconog á ico es en Mon aña Casa (Yaiza), una es ación ma cada po la abundancia y a iedad de las mani es aciones Lam. II.- Podomo o (Pozo de la C uz. Rubicón, Yaiza). G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 200 con ex os a queológicos, ci cuns ancia que se da sólo en algunas de las es aciones conocidas en la ac ualidad. Po el con a io, las iconog a ías in eg adas po insc ipciones epig á icas o emas igu a i os p opo cionan unas mayo es posibilidades no sólo en el ámbi o c onológico sino ambién en el in e p e a i o al pode elaciona se con alguna de las e apas y ases es ablecidas pa a el desa ollo cul u al p o ohis ó ico no ea icano y cana io. En conc e o, de las iconog a ías que hemos pa icula izado en el apa ado an e io , las epig a ías de ipo líbico-be ebe cons i uyen, en opinión de G. Camps (1996, 61), una clase de ex o elabo ado en un al abe o que ue c eado en el no e de Á ica en un momen o an e io al siglo III a.n.e., quizás no de i ado de la esc i u a púnica sino de un al abe o p óximo- o ien al a caico del siglo IV a.n.e. o quizás an es. Po el con a io, las epig a ías libio- enicias se co esponde ían con la esc i u a que J.L. López Cas o (1992: 54) denominó pa a el no e de Á ica como “libio enicia”. F en e al p ime sis ema al abé ico, es e segundo se sus en a en una lengua semí ica, púnica, y si ió pa a exp esa eó o os y/o eónimos p opios de la cul u a enicia (Muñoz, 1994), lo que hace muy p obable que las poblaciones p o ohis ó icas insula es pudie an exp esa se en esa lengua, un hecho po o a pa e habi ual en sus ie as de o igen al menos has a el siglo V d.n.e. donde, como ha señalado S. Lancel (1994: 325), el púnico llegó a eclipsa a la lengua libia. R. Muñoz (1994: 38) adujo una de las insc ipciones de inspi ación púnica ecogidas po W. Pichle en Fue e en u a como “‘ ’dnmn (ha a adon amon)”, (“es e es el dios Amón”), que además del eónimo con iene un é mino an cla amen e semí ico como adon (seño , dios) usado con su co ec a signi icación po la población insula . T as la caída de Ca ago el al abe o enicio sigue u ilizándose an o en Á ica como en las colonias medi e áneas (Sicilia, Ce deña,…) si bien se di e si ica con espec o a la e apa p eceden e pasándose a denomina se “neopúnico”; las le as son muy esquema izadas endiendo a con undi se en e ellas. Es e ipo de esc i u a ya exis ía con an e io idad, como se obse a en alguna es ela de Ca ago pe enecien e a época helenís ica, de i ando de una a ian e cu si a de la esc i u a enicia que se o ma posiblemen e en el siglo VI-V a.n.e. u ilizada sob e sopo es blandos. La caída de Ca ago in e umpió la p oducción de esc i os monumen ales y una ápida di usión de la o ma cu si a, la cual e mina u ilizándose en ob as monumen ales. Los documen os neopúnicos más a díos co esponden a inales del siglo I d.n.e.; la esc i u a enicia pe du a á cuan o menos has a el siglo III d.n.e. (Amadasi, 1990: 31-32). Las es an es iconog a ías analizadas en es e abajo, po su cla a inculación con las cul u as enicio-púnica y omana, pueden se adsc i as a alguna de las e apas y ases que hemos es ablecido pa a sis ema iza la p o ohis o ia insula . En odo caso, hay que ene en cuen a que Cana ias e a una egión ma ginal den o del á ea cul u al de la An igüedad medi e ánea, una zona donde los modelos cul u ales ecibidos pe du a án du an e muchos siglos, copiándose con inuamen e. 4.1. LANZAROTE EN EL CONTEXTO DE LA FASIFICACIÓN DE LA PROTOHISTORIA CANARIA. Si las mani es aciones upes es cons i uyen la exp esión g á ica de ideas esul a e iden e que son insepa ables de la cul u a de quienes las ealiza on. En consecuencia, su es udio debe es a ligado, siemp e que se pueda, a con ex os a queológicos y a la posición que ocupan en ellos ya que el conocimien o del en o no en el que se in eg an cons i uye un da o de g an alo pa a una mejo in e p e ación de lo que son esos elemen os, pudiendo de e mina cuáles pueden ene un ca ác e sac o, un alo simbólico o un sen ido eligioso. En esa línea, las apo aciones es a ig á icas y c onológicas que se han p oducido a lo la go de la úl ima década pa a la a queología de Lanza o e nos pe mi en plan ea un cuad o bas an e exac o de la secuencia cul u al y c onológica de la P o ohis o ia de la isla (A oche, e.p. 2), en el que se pueden di e encia a ias e apas y ases (Tabla nº 1). PRIMERA ETAPA: dEscubRIMIEnTo, colonIzAcIón y EsTAblEcIMIEnTo (ci ca sIglos X A.n.E. Al III d.n.E.) Con un desa ollo de casi un milenio y medio, espacio de iempo en el que se p odujo el inicio y desa ollo de la explo ación de los ecu sos del A lán ico a icano, el descub imien o de los “a chipiélagos cana ios” (Hespé ides y A o unadas) (San ana e alii., 2002), su colonización y el pos e io es ablecimien o de los p ime os g upos humanos. Debió cons i ui una e apa muy dinámica en la que se pueden di e encia es ases sucesi as: Fase Fenicia: Descub imien o y colonización inicial (siglos X al Vi a.n.e.) El desa ollo de es a ase coincide con la explo ación, alo ación y explo ación de la achada a lán ica a icana e ec uada po me cade es y pescado es enicios (gadi i as, lixi as,...) asen ados en el occiden e medi e áneo. Po lo que a la isla de Lanza o e se e ie e es a e apa supone el inicio de su colonización, p oceso que se conc e a con la undación po pa e de ma inos eno-púnicos de al menos un es ablecimien o cos e o, el de Rubicón (A oche e alii., 1999; A oche, 2003). Fase Púnica: colonización y es ablecimien o DeFini iVos (siglos Vi al ii a.n.e.) El cie e de los me cados del P óximo O ien e a los me ales del occiden e medi e áneo y la consecuen e eo ien ación económica hacia las p oducciones ag a ias p o undizan los con ac os púnicos con las poblaciones indígenas de Occiden e inc emen ándose la ac i idad p oduc i a, Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez 201 azón que mo i a ía la necesidad de con inua e incluso inc emen a el es ablecimien o de nue os g upos de población no sólo en cen os del Medi e áneo sino ambién del A lán ico y Cana ias median e la asplan ación de comunidades de libio enicios. Con libio enicios Ca ago p o agonizó un p oceso de colonización impulsado po obje i os geoes a égicos y de explo ación ag a ia. Si seguimos las esis de F. López Pa do (1990: 61), el inicio de es a ase es a ía muy p óximo al p oceso de c eación de colonias de libio enicios en la cos a a lán ica a icana desc i o po el Pe iplo de Hannón. Du an e es a ase se c ea ían en las islas las in aes uc u as necesa ias pa a la pues a en ma cha de su explo ación ag a ia median e el es ablecimien o en pun os es a égicos de asen amien os do ados con los elemen os necesa ios pa a acili a la cap ación de los ecu sos insula es. En Lanza o e ese hecho lo hemos documen ado en el asen amien o de Buena is a, con una ocupación ac i a desde al menos el siglo VI has a el siglo IV a.n.e. Fase omana: culminación De la colonización De las islas (siglos i a.n.e. al iii D.n.e.) Na egan es omanizados p oceden es del Cí culo del Es echo ansi a on las aguas cana ias al menos desde el siglo I a.n.e. has a inales del siglo III o comienzos del IV d.n.e. (A oche e alii, 1995; A oche y Paz, 1999; A oche, 2006), as la c isis del Impe io Romano y el abandono po és e de buena pa e de la p o incia Tingi ana, hecho que puso in a las ac i idades de un amplio núme o de ac o ías de la cos a a lán ica ma oquí (Ponsich e al ., 1965: 116- 117). En Lanza o e es a ase es á bien a es iguada en El ETAPAS DEL POBLAMIENTO HUMANO FASES CULTURALES O MICRO- SECUENCIAS INSULARES VARIABLES QUE EXPLICAN EL CAMBIO CULTURAL MOTOR DEL CAMBIO ISLAS COLONIZADAS 1ª ETAPA DESCUBRIMIENTO, COLONIZACIÓN Y ESTABLECIMIENTO (ci ca ss. X a.n.e.-III d.n.e.) FASE FENICIA (ss. X-VI a.n.e.) FASE PÚNICA (ss. VI-II a.n.e.) EXPANSIÓN COMERCIAL ATLÁNTICA In eg ación económica de las islas en los ci cui os medi e áneos como p oduc o as de ma e ias p imas (Ca ago uni ica la Fenicia occiden al) Pobladas: las islas cen ales Colonizadas: las islas ex emas (La Palma y Lanza o e) HIATUS (ss. II-I a.n.e.) CRISIS DEL MODELO PÚNICO DE COLONIZACIÓN FASE ROMANA (ss. I a.n.e.-III d.n.e.) INTENSIFICACIÓN ECONÓMICA EN EL ATLÁNTICO AFRICANO - Expansión económica en la Mau i ania Tingi ana -In ensi icación económica: in eg ación de la p oducción ag a io- pesque a Se a ianza la p esencia humana en las islas pobladas y se p oduce el es ablecimien o de ini i o de población en islas has a en onces sólo colonizadas (p.e. Lanza o e, Fue e en u a o La Palma) 2ª ETAPA ABANDONO (ci ca ss. III-IV d.n.e.) FASE CANARIA (ci ca ss. III-XIII d.n.e.) CONSTITUCIÓN Y DESARROLLO DE LAS CULTURAS INSULARES CANARIAS FIN DE LA DEPENDENCIA ECONÓMICA EXTERNA Y DESARROLLO DE PROCESOS ECONÓMICOS Y SOCIALES AUTÁRQUICOS C isis polí ico- económica de las o maciones sociales paleocana ias Pobladas: odas 3ª ETAPA AISLAMIENTO (ci ca ss. IV-XIII d.n.e.) Readap ación y di e si icación de las o maciones sociales paleocana ias 4ª ETAPA ACULTURACIÓN (ss. XIV y XV) FASE DE DESTRUCCIÓN DE LAS CULTURAS INSULARES CANARIAS EXPANSIÓN COMERCIAL ATLÁNTICA C isis gene alizada de las o maciones sociales paleocana ias Pobladas: odas Tabla nº 1: E apas y ases del pe iodo p o ohis ó ico a es iguadas en Lanza o e (A oche, e.p. 1). G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 202 Bebede o (A oche e alii., 1995) y Tinache (A oche e alii., 2007). sEgundA ETAPA: AbAndono (ci ca sIglos III-IV d.n.E.) Tiene una limi ada pe i encia c onológica, iniciándose con la c isis polí ico-económica que a ec ó al Impe io Romano en el siglo III, enómeno que p o oca á el aislamien o de las poblaciones insula es y el desa ollo de endemismos cul u ales causan es de las cul u as insula es que se desa olla on du an e el siguien e milenio. TERcERA ETAPA: AIslAMIEnTo (cIRcA sIglos IV Al XIII d.n.E.) El abandono gene ó el desa ollo de una nue a e apa que se ex ende á a lo la go de casi un milenio, en la que se asis e a la apa ición de las denominadas cul u as insula es cana ias. Supuso una ase de au én ico aislamien o, la cual cons i uye en la ac ualidad la mejo documen ada desde la pe spec i a a queológica. En ella hemos di e enciado una sola ase: Fase cana ia: cons i ución y Desa ollo De las cul u as insula es cana ias (ci ca siglo iii al siglo Xiii D.n.e.) La desconexión con los cen os que die on o igen al descub imien o y pos e io colonización de Cana ias obliga ía a las poblaciones insula es a desa olla se en un ela i o aislamien o, gene ándose unos sis emas cul u ales ca ac e izados po halla se inme sos en un es adio ecnológico que hemos denominado Neolí ico o zado (A oche e al ., 1999). En Lanza o e, desde la pe spec i a cul u al, es a ase se co esponde con la denominada “cul u a de los mahos”. cuARTA ETAPA: AculTuRAcIón (sIglos XIV y XV) Comienza en el siglo XIII, cuando el a chipiélago cana io uel e a se ecuen ado po na egan es eu opeos que die on luga al denominado “ edescub imien o” (Se a, 1961; Mo ales Pad ón, 1971), el cual p epa a la conquis a no mando-cas ellana a lo la go del siglo XV. 5. UN NUEVO MARCO INTERPRETATIVO. En la p ime a mi ad del I milenio a.n.e. na egan es enicios descub en el a chipiélago cana io, momen o a pa i del cual y a lo la go de algo más de un milenio las islas pasa on a in eg a se en la comunidad económica y cul u al es ablecida a ambos lados del Es echo de Gib al a apoyada en las ciudades de Gadi y Lixus. Esa si uación cambió a pa i del siglo III d.n.e. ya que la c isis polí ico-económica que a ec ó al Impe io Romano gene ó en Cana ias un enómeno de aislamien o cul u al que se p olongó du an e casi un milenio p opiciando la apa ición de especi icidades cul u ales que con i ie on a las poblaciones insula es en au én icos endemismos cul u ales. La cul u a que a ibó a las Islas Cana ias con los p ime os poblado es humanos e a el esul ado del mes izaje de adiciones medi e áneo-a icanas con o as más ecien es enicio-púnicas, agmen ándose as su es ablecimien o en las di e sas islas que in eg an el a chipiélago cana io, gene ándose a pa i de en onces di e sos sis emas cul u ales que no obs an e siemp e man u ie on en común de e minados aspec os, en e los cuales sob esalían aquellos de o igen semi a que ca ac e izaban ámbi os an de e minan es de las cul u as insula es como el de las c eencias o las p ác icas eligiosas (libaciones de leche, man eca y agua, ac i ud o an e, ep esen aciones de o os, inhumaciones in an iles en con enedo es ce ámicos, ecin os une a ios exca ados en la oca o p ác icas des inadas a la conse ación pos mo em,…). Si acep amos que los cana ios p o ohis ó icos e an paleobe ebe es punicizados o libio enicios anspo ados inicialmen e has a las islas po na egan es enicios o púnicos (A oche, 2002), no debe ex aña nos que de e minadas c eencias y p ác icas, conside adas hoy ípicamen e be ebe es, omadas a su ez de los colonizado es enicios, se documen en en nues as islas median e unas ep esen aciones eligiosas que si bien se elabo a on en el a chipiélago su o igen ideológico alcanza Cana ias como esul ado de un p és amo eligioso o iginalmen e p oducido en el seno de las sociedades p o ohis ó icas del no e de Á ica, enómeno en el que es u ie on inme sos el amplio conjun o de c eencias, deidades y o os elemen os i uales de ascendencia p óximo-o ien al que la cul u a enicio- púnica ex endió po el Medi e áneo y, de una o ma más conc e a, en e las poblaciones libias no ea icanas. Pues bien, sob e la base de las a i maciones an e io es, pasa emos a in en a de e mina de donde p ocede la inspi ación que lle ó a la ealización de los elemen os iconog á icos que hemos analizado, si lo hace de con ac os con o as cul u as o si se a a de apo aciones p opias de la cul u a insula . De esos elemen os son las insc ipciones al abé icas las que menos p oblemas o ecen a la ho a de in en a in e p e a las, ya que cons i uyen un cla o indicio de asimilación cul u al en el con ex o de las cul u as enicio-púnica y omana no ea icanas. Las insc ipciones libio- enicias si ie on pa a desa olla ex os ex emadamen e co os que incluyen nomb es p opios y e e encias de ipo amilia . La azón de que con es e ipo de g a ía se hayan g abado ese ipo de ex os se debe no sólo al deseo de indica la p esencia de esas pe sonas sino que, po halla se la mayo pa e de ese ipo de insc ipciones en zonas apa adas, en cimas y pasos de mon aña, en p ominencias ocosas, se a a ía p obablemen e de luga es sac alizados donde los nomb es se ían g abados du an e isi as pun uales con la inalidad de gana se la p o ección de alguna deidad pa a el au o de la epig a ía o pa a un amilia di un o. E. Fe e (2002) ha obse ado un enómeno simila en los san ua ios y o os luga es de cul o del ex emo Occiden e, donde las Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez 203 insc ipciones epig á icas e lejan eónimos y an opónimos inme sos en ó mulas ei e a i as y es e eo ipadas, con una unción no malmen e o i a o une a ia, a semejanza de los miles de insc ipciones epig á icas co espondien es a época enicio-púnica del Medi e áneo. El ci ado in es igado obse a que en ese mismo ámbi o enicio exis e una g an a iedad de espacios na u ales y/o a i iciales donde e an ene adas deidades (Op. ci .: 193), luga es conside ados sag ados en donde los dioses eciben a los homb es y es os exponen sus plega ias. Esos san ua ios na u ales no siguen un pa ón o og á ico de e minado, pueden halla se en mon añas, las cuales en el P óximo O ien e an iguo se conside a on luga es p i ilegiados de comunicación en e dioses y homb es. Al igual que las insc ipciones epig á icas, las es an es iconog a ías ep esen adas en la isla de Lanza o e cons i uyen sin duda el e lejo de ideas, alguna de las cuales esponde con oda p obabilidad al ámbi o de las c eencias, de lo eligioso, lo que ha p opiciado que algunos in es igado es se e ie an a esas ep esen aciones como esul ado de c eencias mágico- eligiosas, aunque sin llega a de e mina el alcance o el sen ido p o undo de ese ipo de ealizaciones. Es po ello que quizás con enga in en a acla a la cues ión, pa a lo cual c eemos que cons i uye una g an ayuda es ablece el con ex o espacial en el que se halla on esas mani es aciones. De las c eencias que u ie on y los i os que p ac ica on las poblaciones paleocana ias de Lanza o e nos quedan e lejos en un buen núme o de si ios y de a e ac os que si ie on pa a ep esen a deidades de las cuales no siemp e poseemos las cla es que nos pe mi an ace ca nos a su signi icado eal. No obs an e, si analizamos globalmen e los pa ones de localización de las iconog a ías desc i as más a iba nos encon amos con demasiada ecuencia que se han hallado inculadas a elemen os geog á icos signi ica i os; ese es el caso de las ep esen aciones de peces y o os y su ubicación en lade as de mon añas o en peñas des acadas en medio de amplias llanu as, po lo gene al alejadas de los núcleos habi acionales p o ohis ó icos y, po an o, elacionados con ac i idades no co idianas que debie on es a basadas en c eencias gene alis as comunes a amplios g upos de población. La inculación de elemen os con un con enido eligioso especí ico a ele aciones y mon añas no es algo nue o en Lanza o e como hemos podido comp oba (A oche e alii., 1999) con la localización de depósi os de o endas o ex o os en o ma de esca aboides en de e minados luga es al os (p.e. Volcán de Tahiche); se a a de unos elemen os cuya p esencia es ma cadamen e ecuen e en de e minados si ios, donde se coloca on en o ma de pequeños depósi os o i os, concen aciones colocadas ex p o eso que debie on ene un signi icado p eciso pa a quienes lle a on a cabo la deposición. Se a a de escond ijos ubicados en acciden es geog á icos conc e os, lo que pe mi e supone la posible sac alidad de es os úl imos, así como la unción o i a y mágico- eligiosa de lo ocul ado u o ecido. Es o úl imo p esen a un eno me pa alelismo con lo que conocemos pa a el Medi e áneo desde echas muy emo as, como es el caso de Go ham’s Ca e (Gib al a ), luga que ha sido in e p e ado como san ua io p ecisamen e po habe p opo cionado un ele ado núme o de esca abeos y o os amule os deposi ados allí como o endas (López de la O den, 1990: 19). Po el con a io, o os elemen os de inidos po su ca ác e mueble (es elas, pequeñas ep esen aciones de deidades,…) han apa ecido inme sos en con ex os a queológicos pe enecien es a es uc u as habi acionales al ai e lib e, ci cuns ancia que pe mi e elaciona los con el desa ollo de ac i idades co idianas p obablemen e de i adas de c eencias y i uales que a ec an a g upos menos ex ensos, con un ma cado ca ác e demés ico, los cuales desa olla ían un cul o ci cunsc i o al ámbi o de la amilia. De la dualidad an e io se concluye que en Lanza o e debie on con i i dos ipos de cul os, uno que end ía los si ios al os y las mon añas como p incipal luga de celeb ación, e lejo de c eencias y i uales gene alis as compa idos po amplios sec o es de la población, y un segundo ipo de cul o que end ía su desa ollo en los núcleos habi acionales, con un ca ác e más domés ico. Tend íamos así un esquema eligioso muy p óximo al que se desa olló a lo la go del Medi e áneo du an e la An igüedad, en el que jun o a un cul o “es a al” lo eció un cul o “ amilia ”. De las mani es aciones upes es que hemos es udiado y que pudie an e leja ese cul o amilia el elemen o iconog á ico más acen uado lo cons i uyen las nume osas es elas localizadas en Zonzamas y Buena is a, una de las cuales, como ya señalamos, posee la ep esen ación de una mano, una iconog a ía que hallamos en el mundo púnico donde no sólo apa ece en amule os sino ambién en o os sopo es ales como es elas, e aco as o sa có agos. La mano abie a puede ep esen a un saludo i ual, que en Mesopo amia e a p opio del o an e, siendo su inalidad saluda e implo a a los dioses, sal o que la mano se coloque ce ca del homb o de echo omando así una pos u a ese ada exclusi amen e a la di inidad. En esencia, la es ela con la ep esen ación de una mano de Zonzamas debe in e p e a se po su o ma, po el mo i o que con iene y po el con ex o en que apa ece, como una ep esen ación be ílica, una igu ación pé ea de la di inidad, la cual con iene a su ez un signo p o ec o que simboliza a la diosa enicia Tani , p ecisamen e una deidad que ecibía un cul o eminen emen e be ílico. A su ez, los be ilos cons i uyen símbolos que ep esen an a la di inidad, “plega ias en pied a” des inadas a ob ene el pa ocinio de los dioses (Huss, 1993: 347) los cuales ue on pa e esencial de la eligiosidad enicia y púnica. En el mundo enicio-púnico la iconog a ía de Tani , con independencia de su iden i icación o signi icado, ambién se u ilizó con ines p o ilác icos (p esencia en habi aciones p i adas), apo opaicos (p esencia en cáma as une a ias) y p opicia o ios (p esencia en es elas). Fue una deidad G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 204 ca gada de ue za bené ica cuya misión se ía neu aliza el mal, de ahí su empleo an o en la ida como as la mue e (Velázquez, 2007: 124-125). A la in e p e ación an e io con ibuye uno de los elemen os hallados en el con ex o del poblado de Zonzamas; nos e e imos a la igu a de la diosa egipcia Tue is (González e alii., 1995), una pequeña escul u a co onada de bul o edondo, elabo ada en basal o, la cual se ha ep esen ado de odillas sen ada sob e sus alones y con los b azos descansando a lo la go de los muslos, una pos u a ex ensamen e epe ida en el a e del Egip o a aónico. Tue is (La G ande) gozó de g an acep ación en Ca ago, donde e a una diosa p o ec o a de la casa, las muje es, los niños, la alimen ación, la leche ma e na, el nacimien o y la supe i encia as la mue e, u ilizándose ecuen emen e como amule o. Como emos un elemen o eligioso pe enecien e al ámbi o domés ico. Po lo que espec a a la in e p e ación de la iconog a ía de los peces esul a una cues ión a cuya esolución con ibuye muy poco in en a iden i ica la especie ep esen ada, ya que a amen e se des acan elemen os que pe mi an su ca ac e ización biológica. E iden emen e no pa ece que se haya ep esen ado siemp e la misma especie si nos a enemos a las a iaciones que se obse an en la mane a en que se han ep esen ado los di e en es casos conocidos en las islas, lo que conduce a pensa que lo que se deseaba ep esen a no e a un pez de e minado sino una idea, un concep o igu ado bajo la o ma de pez. En ese sen ido, las ep esen aciones de peces se elacionan con la idea de la e ilidad, línea in e p e a i a que ya ue p opues a po A. Teje a (1988) pa a los peces de Masca, in es igado a quien esas ep esen aciones le sugie en cul os e ilizado es, y algunos años más a de po R. Muñoz (1994: 68) pa a quien la Pied a Zana a enía el ca ác e de amule o mágico, apoyando esa a i mación en su o ma álica. En cualquie caso, las ep esen aciones cana ias debie on se obje o de ene ación y en ol e ían i uales que R. González An ón (2005: 138) ha elacionado con la ac i idad ma ina. La ep esen ación de animales no cons i uye un hecho ex ao dina io en la P o ohis o ia cana ia, siendo p ecisamen e la isla de Lanza o e la p ime a en p opo ciona un hallazgo de esa na u aleza, una escul u a zoomo a de g an amaño p oceden e de Zonzamas e iden i icada con un ca ne o (Balbín e alii., 1995: 31), animal asociado con el cul o a la pa eja di ina Baal Hammón/Tani (Op. ci ., 1995). Cons i uye o o elemen o en el que se obse a la in luencia púnica; Ammón-Baal Hammón ue una deidad que incluyó en e las o mas en que ue ep esen ado al ca ne o, animal con p esencia ecuen e en e los libios y cons a ada, al menos epig á icamen e, en nues o a chipiélago po R. Muñoz (1994: 38) quien, como ya señalamos, adujo una de las insc ipciones de inspi ación púnica ecogidas po W. Pichle en Fue e en u a como “‘ ’dnmn (ha a adon amon): “es e es el dios Amón”. La e ce a ep esen ación animal e idenciada en Lanza o e es el o o, o más conc e amen e el buc áneo. El o o es una igu a que en el P óximo O ien e se encuen a desde el Neolí ico p ece ámico, en unos con ex os complejos de ideas y i uales enma cados en sociedades ag ícolas donde los ciclos es acionales se hallan muy elacionados con la eligión. En esas comunidades el o o adquie e el símbolo de las ue zas posi i as de la na u aleza, es quien e iliza a la Diosa Mad e pa a que cumpla el i o de la ecundidad con el que se egene an odos los se es i os (Blázquez, 2001: 246). La pos e io elabo ación de complejos sis emas eligiosos conduje on a la ase an opomo a de las deidades y a su o ganización en pan eones, ci cuns ancia que hace que de e minados animales di inizados, como el o o, e minen ligados a dioses conc e os aunque sin os en a al ca ego ía. Del P óximo O ien e el cul o al o o se ex endió po odo el Medi e áneo an iguo has a alcanza la Península Ibé ica, en donde cons i uyó un símbolo de igo , de ene gía i al y elú ica, una eminiscencia a lan e que he mana la Ibe ia legenda ia con los eyes minoicos de C e a. En plena época omana en el no e de Á ica y en la Bé ica se man u o ue e el in lujo semi a, como lo e leja en e o os aspec os el cul o a Dea Caeles is. En esos momen os ca ne os y o os adop an el papel de íc imas de sac i icios en nume osas es elas de Sa u no, de mane a que el o o además de un animal sag ado se cons i uye ambién en la íc ima de p es igio que se sac i icaba an o a Sa u no como a Júpi e . En esencia, en el no e de Á ica se die on los animales sag ados o al menos ene ados, pe o no hubo dioses animales (Camps, 1988: 660 y ss.), siendo conside ada la p esencia de buc áneos o bó idos de la gos cue nos esculpidos o pin ados en hanou de nec ópolis como Jbel Sidi Zid, Jebel Mangoub o Si Mohammed La ach (Túnez) de indiscu ible in luencia púnica (Camps, 2000: 3361 y ss.). G. López Mon eagudo (1973-1974: 233 y ss.) ha es udiado la p esencia del o o en la numismá ica hispana, asegu ando que u o un signi icado eligioso que e o zaba la legalidad de las monedas. Al o o lo elaciona en especial con monedas de cecas del su , del sudes e y Balea es, coincidiendo p ecisamen e con el á ea cul u al en la que se desa olló el cul o de Melqa /Hé cules-Tani , en ciudades como Gadi , Abde a, Sexi, Ca ago No a o Ebussus... En las monedas jun o al o o ambién apa ecen a unes, del ines, espigas, acimos de u a, co nucopias,…, símbolos odos de Hé cules, dios de o igen ag ícola. Pe o Tani , en conc e o los símbolos as ales que la iden i ican (es ella o osácea c ecien e, c ecien e y pun o), ambién acompañan al o o en algunas monedas. Se a a pues de dioses p o ec o es de la ecundidad y de la ag icul u a que goza on de una g an acep ación en el seno de las poblaciones indígenas del su y su es e. Po odo lo an e io , esul a e iden e la elación que exis ía en e las di inidades enicias, en especial Baal y As a é, y los bó idos. Según la adición púnica, man enida en época omana, la p incipal es i idad de Baal conmemo aba su mue e; la mi ología ambien a ese ánsi o al Más Allá Pablo A oche Peña y Mª Ángeles Ramí ez Rod íguez 205 en e dos o os and océ alos, si uándola el día de comienzo del e ano, ma cando así una cla a elación mi ológica en e Baal, el Sol y el o o. Po an o, Baal Hammón es una deidad que pe enece a la se ie de dioses que en la mi ología o ien al mue en y esuci an pe iódicamen e como mani es ación mi ológica de los ciclos de la ege ación, de ahí que es é ligado a los cul os a la ecundidad. La diosa As a é ambién conoció la o ma de aca debido a su asimilación a Ha ho ; inculación que uel e a elaciona el o o con la ecundidad, con la “diosa mad e” (la enicia As a é y la Tani del mundo púnico). Pues bien, esa dualidad ambién pa ece ep oduci se en Lanza o e donde, en un con ex o cul u al donde abundan los elemen os de ascendencia enicio-púnica, se hallan a ias de las o mas de ep esen a a la diosa de la ecundidad ca aginesa Tani , la seño a de la ida y la mue e “… la di inidad única a quien ene a el mundo en e o bajo múl iples o mas, a iados i os y los más di e sos nomb es” (Apuleyo, Me amo osis, 11) y o as an as de Baal Hammón que, bajo la o ma de o o, e leja la ue za y la ecundidad. 6. CONCLUSIONES. En el no e de Á ica en e enicios y libios se es ablecie on lazos de unión cul u al y pe sonal que a o ecie on que los g upos paleobe ebe es asen ados en las llanu as cos e as del no oes e a icano, las más é iles del en o no mag ebí, y en meno medida los del in e io , no se limi a an exclusi amen e a es ablece ínculos come ciales con los emplazamien os enicios de la zona, adop ando un papel pasi o en odo es e p oceso, sino que, po el con a io, la comunidad de elaciones e in e eses que se gene ó hizo que ue a más sencilla la acep ación de los ca ac e es cul u ales de ambas pa es. Po an o, más que la sujeción po la ue za de las poblaciones de la zona, se obse a una p o echosa in e acción enicio-a icana o libio- enicia que da luga a p ocesos de mes izaje y acul u ación esenciales pa a conoce la especi icidad de las cul u as p o ohis ó icas cana ias y la be ebe ac ual. Así no es ex año que el epe o io iconog á ico no ea icano p esen e en los haouane libios del I milenio a.n.e. sea conside ado el esul ado de di e sas in luencias cul u ales sob e la población au óc ona, en e las cuales las del mundo enicio-púnico ue on muy in ensas (Longe s ay, 2000: 3374 y ss.). De ese enómeno de simbiosis cul u al no es u ie on ajenas las c eencias y los i os eligiosos, ámbi os en los que se p odujo un in e esan e enómeno de sinc e ismo median e la acep ación po pa e de las poblaciones no ea icanas de dioses enicios como Baal-Hammón o Tani que, en poco iempo, pasa on al A lán ico y a Cana ias, a chipiélago donde e minan po adqui i ca ac e es p opios. En de ini i a, la p esencia en Lanza o e, en Cana ias, de in lujos cul u ales enicio-púnicos y omanos es hoy una ealidad a queológica ineludible; di inidades enicias, i os de ascendencia semí ica, dioses egipcios,..., nos mues an con ni idez la complejidad del pan eón de los p ime os cana ios. Las comunidades p o ohis ó icas cana ias indie on cul o a deidades de o igen medi e áneo- o ien al, en e las que R. Muñoz (1994) encon ó ci adas en insc ipciones de g a ía púnica y libia a di inidades como Amón, Us, Yahweh o Iuppi e , odas las cuales o ma on pa e del pan eón enicio-púnico y e lejan un hecho común en e los paleobe ebe es en con ac o con la cul u a enicio- púnica del I milenio a.n.e.: posee una es uc u a eligiosa poli eís a en la que exis ió una di inidad p incipal con un cul o p e e en e, que los cana ios denomina on Aco án y los guanches Achamán. Va iaban las denominaciones pe o sin emba go las ca ac e ís icas que de inían a la deidad sup ema e an comunes en odo el a chipiélago y su cul o ambién p esen aba no ables semejanzas en cuan o a los luga es donde se solía celeb a y la mane a de hace lo, Almoga enes o e equenes, espacios al ai e lib e con canales y cazole as, si uados en luga es p ominen es, en muchos casos de ma cada y muy posiblemen e buscada colo ación ojiza, en los que se p ac icaban libaciones de leche y o os líquidos como i o p opicia o io. Cos umb es que ecue dan sob emane a las o mas i uales semi as ( ecogidas p.e. en el An iguo Tes amen o) y que ue on sin e izadas a inales del siglo XVI po F . J. de Ab eu Galindo ([1602] 1977: 57): “Ado aban a un Dios, le an ando las manos al cielo. Hacíanle sac i icios en las mon añas, de amando leche de cab as con asos que llamaban gánigos, hechos de ba o.” Pues bien, en ese con ex o simbió ico las iconog a ías que ecogemos y analizamos en es e abajo esponden a de e minadas cons an es que pe mi en encon a algunas espues as a su p esencia en los ambien es cul u ales p o ohis ó icos cana ios. Así, esul a indudable la a inidad que exis e en e muchos enómenos cul u ales cana ios y el mundo enicio-púnico o el pos e io omanizado; es el caso de de e minadas iconog a ías p esen es en las mani es aciones upes es, inexplicables sin que esa elación en e en juego, como ocu e con la p esencia del o o en e unas poblaciones insula es que no poseían ese animal en su cabaña ganade a. Po an o, desde la hipó esis medi e ánea que pos ulamos pa a explica el p oceso de colonización del a chipiélago cana io, en endemos que de e minadas ep esen aciones iconog á icas alcanza on las islas como esul ado de un p és amo cul u al que se p odujo o iginalmen e en el seno de las sociedades p o ohis ó icas del no e de Á ica, enómeno en el que es u ie on inme sos el amplio conjun o de c eencias, deidades y o os elemen os i uales de ascendencia p óximo-o ien al que la cul u a enicio-púnica ex endió po el Medi e áneo y, de una o ma más conc e a, en e las poblaciones libias no ea icanas. Desde la pe spec i a c onológica e in e p e a i a, las mani es aciones upes es de Lanza o e, con independencia de la mane a en que han sido elabo adas, nos plan ean una simila p oblemá ica. Fija su edad sólo es ac ible a pa i de la ca ac e ización de de e minados aspec os mo o écnicos y/o al empleo de p ocedimien os c onológicos conc e os; G abados upes es de la achada a lán ica eu opea y a icana 206 no obs an e, en la mayo pa e de los casos esul a casi imposible supe a el umb al que ep esen a su adsc ipción cul u al an e io o pos e io a la conquis a no mando- cas ellana, po an o su de e minación como p o ohis ó ica o his ó ica. De hecho, y aunque la in es igación así lo ha enido conside ando, las di e encias écnicas no si en pa a es ablece g upos cul u ales o una c onología ajan e; sin emba go, esa ha sido una cues ión que has a hoy ha pesado como una losa de ca a a alcanza una co ec a in e p e ación de es e enómeno cul u al. La ubicación de de e minadas mani es aciones upes es en algunos pa ajes de ca ac e ís icas singula es ha sido casi la única azón esg imida pa a sus en a la mayo i a ia endencia a in e p e a los como san ua ios, espacios inculados a c eencias y i os pe sonalizados en elemen os as ales (Sol, Luna,...), u o ien ados a supues os y nunca comp obados cul os a la ecundidad. En consecuencia, si bien no dudamos de que un buen núme o de esas ep esen aciones poseen una p o unda ca ga simbólica, ambién c eemos p obable que no siemp e se hayan elabo ado espondiendo a azones de ipo eligioso; es así como se ha señalado la posibilidad de que u ie an el ca ác e de elemen os indica i os en el espacio, de símbolos ep esen a i os de g upos sociales. Sea como ue e, en ende la o alidad de esas mani es aciones a pa i de una sola causa es poco cien í ico, además de simplis a, esul ando p e e ible conside a las como un sis ema de lenguaje que pe mi e la comunicación de ideas de índole di e sa que in en a emos i delimi ando en u u os abajos. BIBLIOGRAFÍA. ABREU, F . J. de.1977 [ci ca 1602]. His o ia de la Conquis a de las Sie e Islas de Cana ia. San a C uz de Tene i e. Goya Ediciones. ALCÁZAR, J., SUÁREZ, A. y ALARCÓN, F.J. 1994. En e amien os in an iles en án o as omanas: Es udio an opológico de un hallazgo excepcional. Re is a de A queología, 164: 36-47. Mad id. ALMAGRO-GORBEA, M. 1988. Rep esen aciones de ba cos en el a e upes e de la Península Ibé ica. Apo ación a la na egación p ecolonial desde el Medi e áneo o ien al. Cong eso In e nacional “El Es echo de Gib al a ”, T. I: 389-398. Mad id. ÁLVAREZ, J. 1949. Pe ogli os de Cana ias. Bole ín de la Real Sociedad Geog á ica, 85 (7-9): 428-451. Mad id. - 1964. 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