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Estudio de los picos tallados de la época preeuropea de Gran Canaria. Un ejemplo de especialización en el trabajo a partir de las evidencias recuperadas en la cantera de molinos de Montaña Quemada

Rodríguez Rodríguez, Amelia,Francisco Ortega, Mª Isabel

Abstract

0,142

Full text

77 ISSN: 1131-6993 Es udio de los picos allados de la época p eeu opea de G an Cana ia. Un ejemplo de especialización en el abajo a pa i de las e idencias ecupe adas en la can e a de molinos de Mon aña Quemada he P ecolonial knapped Picks o G an cana ia (cana y Islands). A case S udy o c a Specializa ion a he S one G inde s qua y o Mon aña quemada Amelia c. od íGuez od íGuez*, Mª Isabel ANcisco o eGA** *G upo de In es igación Ta ha. Depa amen o de Ciencias His ó icas. Edi icio anexo de Humanidades, C/Pé ez del To o nº 1, uni e sidad de las palmas de G an Cana ia. 35003. [email p o ec ed] **G upo de In es igación Sociedades cazado as ecolec o as paleolí icas. depa amen o de p ehis o ia, an opología e His o ia an igua. Facul ad de Geog a ía e His o ia, Campus de Guaja a, uni e sidad de la laguna. 38071. [email p o ec ed] ecibido: 05-07-2011 acep ado: 31-01-2012 esumeN En es e a ículo se p esen an los esul ados del es udio de una mues a de picos de pied a allada, ú iles empleados pa a abaja la pied a en di e sas labo es (can e ía, exca ación de cue as y minas, ab icación de he amien as…), p oceden es de la exca ación de una can e a de molinos de mano o a o ios (Mon aña Quemada, G an Cana ia). En las can e as se desa olla on unos p ocesos p oduc i os in ensi os, en los que los picos e an some idos a un ue e es és mecánico y de icción, que p o ocaba nume osos acciden es y desgas es, exigiendo con inuas epa aciones. Ello obligó a concebi un ipo de a e ac o con unas ca ac e ís icas que pe mi ie an ealiza ges os de emodelación que pe du a an su ida ac i a. La combinación de los es udios mo o écnicos, uncionales y los emon ajes ob enidos ha pe mi ido econs ui unas es a egias de alla y de uso que e elan un g an conocimien o del a e de la alla y la can- e ía. En es e análisis se han de inido po p ime a ez las di e sas ca ego ías de p oduc os gene ados en esos p ocesos, lo que pe mi i á econoce las en los di e sos con ex os a queológicos de la isla. PAlAb As clA e: Tecnología lí ica. Análisis uncional. Remon ajes. Picos allados. Cana ias. Abs Ac In his pape we p esen he s udy o chipped s one picks. These ins umen s we e employed o wo k ocks in se e al ways (wo king in qua ies, exca a ing mine galle ies and o he enclosu es, manu ac u ing ools, e c.). The a i ac s we e eco- e ed in he exca a ion o a qua y o he p oduc ion o o a o milling s ones (Mon aña Quemada, G an Cana ia). In he qua ies in ensi e p oduc i e p ocesses we e de eloped, whe e picks we e submi ed o s ong mechanical and ic ional s esses, which caused equen acciden s equi ing con inuous epai s. These ci cums ances made i necessa y o de elop a ype o a i ac wi h echnical ea u es ha allowed eshaping and esha pening asks in o de o ex end i s ac i e li e. A combina ion o mo pho echnical and unc ional s udies, along wi h he e i ing esul s, ha e enabled us o econs uc hei knapping and use s a egies, showing a high le el o skill. In addi ion, his analysis has in ol ed de ining, o he i s ime, he di e en ca ego ies o byp oduc s gene a ed du ing he p ocess o he con igu a ion and econ igu a ion o he picks. Thei de ailed desc ip ion will make i possible o ecognize hem in o he a chaeological con ex s. Key wo ds: Li hic Technology. Use wea analysis. Re i ing. Knapped picks. Cana y Islands. sumA io 1. In oducción. 2. la can e a de molinos de mon aña Quemada. 3. Hacia la econs ucción de los p ocesos de abajo en la can e a. 4. Ca ego ías mo o écnicas y uncionales. 5. In e encias sob e el modo de empleo de los picos. 6. Conclusiones. h p://dx.doi.o g/10.5209/ e _Cmpl.2012. 23.n1.39532 Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 78 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 es sob e lapilli, epa idas po di e sos sec o es de la isla (ma ín e al. 2001, od íguez e al. 2006a). aunque una pa e de los p ocesos de abajo di- ie e, debido a las ca ac e ís icas ísico-mecánicas y la o ma de p esen ación de la ma e ia p ima, exis en pun os comunes en las es a egias de p oducción en minas y can e as. en ambos casos había que aba- ja sob e la oba olcánica, bien pa a exca a úne- les que pe mi ie an accede a los id ios olcánicos, bien pa a ex ae p e o mas de molinos, en can e as a cielo abie o. el abajo en las minas implicaba conoce muy bien las p opiedades mecánicas del lapilli, así como una con inua labo de man enimien o de los úneles, en ibándolos pa a p e eni el desplome de los echos. Sin emba go, los ins umen os de abajo ecupe a- dos en la in e ención a queológica que ealizamos no mos aban e idencias de un a amien o muy cuidado ( od íguez e al. 2005). Se a aba de picos allados sob e sopo es lí icos de di e sa na u aleza que se some ían a ans o maciones suma ias, lo que en algunos casos ex emos se limi aba a la con igu a- ción de un ápice ac i o en o ma de bisel o pican e ied o. es e a amien o expedi i o pa ecía espon- de al hecho de que los picos expe imen aban cons- an es o u as du an e el abajo y los mine os p e- e ían desecha los ins umen os o os y selecciona nue as p e o mas que de ene se a epa a los. No obs an e, ambién se documen a on algunas piezas que enían un a amien o más cuidado, o ien ado undamen almen e a ap o echa el sopo e de o - ma ei e ada, median e la con igu ación de c es as y o os a eglos que acili a an la emodelación del ins umen o si su ía algún despe ec o. es os ú iles son simila es a los que se encuen an abundan e- men e en las can e as de molinos de mano. en las can e as los picos allados localizados mues an una cuidada concepción olumé ica. Su mo ología, que ecue da un iángulo isósceles, es la misma que os en an los picos pulimen ados. No obs an e, es as úl imas piezas cons i uyen a- as excepciones en los epe o ios lí icos de la isla (Gal án 1998), y po el momen o no las hemos lo- calizado en nues as exca aciones. en abajos p e ios se han p esen ado las dis in- as can e as de molinos documen adas, que ienen di e sa en idad y se epa en po odo el e i o io insula . allí donde se han conse ado es os a - queológicos asociados a los en es c eados du- an e el abajo se iden i icó siemp e picos allados ( od íguez e al. 2006b). la exca ación de una de ellas, mon aña Quemada, ha pe mi ido econs ui de o ma po meno izada los p ocesos de abajo inculados a es a ac i idad p oduc i a. en las pá- ginas que siguen amos a p esen a los esul ados de ese análisis. 1. In oducción1 los p ime os ela os de los eu opeos que llega on a la isla de G an Cana ia, a pa i del siglo XIV d.n.e, des aca on la calidad de las edi icaciones de los cana- ios, esal ando que habían sido exca adas o e igidas sin el concu so de ins umen al me álico. Hay que ene en cuen a que el a chipiélago no disponía de mine ales me alizables y o ecía a cambio ocas ol- cánicas como p incipal ecu so pa a con ecciona las he amien as di igidas al lab ado de la oba olcánica y o as pied as con las que edi ica o exca a casas, umbas y o os ecin os. los p incipales ins umen os de pied a empleados en es os abajos e an los picos, un ejemplo de dominio del a e de la alla al que dedi- camos es e abajo, en el que amos a analiza de e - minadas es a egias de alla y can e ía, como e lejo de un sabe hace , de una especialización a esanal que u o que adap a se a los condicionan es de i a- dos de la na u aleza geológica del medio insula . los da os a queológicos disponibles has a la e- cha apun an hacia un poblamien o a dío de la isla, ya que las da aciones más an iguas bien con ex ua- lizadas se si úan en los cua o p ime os siglos de la e a (ma ín 2000). además, son pocos los es udios que inciden en el desa ollo de su colonización, sob e odo debido a la al a de yacimien os con secuencias es a ig á icas dila adas. En la úl ima década se ha ealizado un es ue zo po documen a la diac onía de di e sos aspec os, inculados undamen almen e a los es udios bioan opológicos, y en meno medida a la e olución de la explo ación de ecu sos ege a- les o de la cul u a ma e ial. el p incipal asgo que se desp ende de odos ellos indica que du an e los úl i- mos cinco siglos de ocupación indígena se p oduje- on di e sos enómenos, inculados a las elaciones sociales de p oducción, que p opicia on un aumen- o demog á ico de la población y la in ensi icación de di e sos p ocesos p oduc i os (delgado 2009; González y mo eno 2009; mo ales 2010; San ana Cab e a 2010). en los úl imos años, nues o equipo ha cen ado su in es igación en el análisis de la explo ación de ecu sos abió icos de la isla de G an Cana ia, con el obje i o de de e mina los p ocesos de abajo impli- cados. Con ello se p e ende in en a econs ui una pa e de las elaciones sociales de p oducción que egían en ese e i o io du an e la e apa p eeu opea. Como esul ado de es a dinámica se han iden i icado di e sos cen os de p oducción donde las ma e ias p imas se ex aían en g andes can idades pa a p o- ee a zonas más o menos amplias de la isla. así, hemos abajado en las minas de obsidiana, que se lo- calizan en las cumb es de dos mon añas (Hoga zales y el Ced o) de la cuenca de la aldea de San Nicolás, y ambién en can e as de molinos de mano ci cula- 79 Es udio de los picos allados... Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 en ellos se obse aba una g an can idad de de- ubios p oceden es de las ac i idades de los can e- os. En las pa edes se hallan in inidad de imp on as de molinos, que consis en en un nega i o de en- dencia ci cula y diáme o a iable (en e 30 y 45 cm) que es á bien delimi ado po un su co o anu a más p o undo. en el su co pueden de ec a se con acilidad los sucesi os nega i os de la acción de los picos, que gua dan una g an sime ía y egula idad. las imp on as pueden apa ece aisladas o o mando au én icas hile as supe pues as y con g an a iedad de disposiciones (Fig. 2). la exca ación se ealizó en el sec o 1, que cons- a de una pa ed e ical, esul an e del abajo de can e ía, o ien ada al no e. an e ella se ab e una e aza de supe icie i egula , con una pendien e in- clinada de unos 45º, que e mina de o ma ab up a en un p ecipicio na u al en el sec o oes e y a i icial hacia el es e, ya que es á o mado en pa e po la pa ed e ical c eada en la zona de ex acciones del sec o 2. en la e aza des acan dos acciden es opog á- icos que con ibuyen a su de inición mo ológica. en el á ea o ien al se le an a un pequeño p omon- 2. La can e a de molinos de Mon aña Quemada los abajos a queológicos ealizados en es os años han pe mi ido iden i ica un núme o signi ica i o de can e as de molinos de mano o a o ios. Su desc ip- ción, así como los esul ados de los es udios pe o- g á icos y geoquímicos de las obas ha sido obje o de o os abajos p elimina es (mangas e al. 2008; od íguez e al. 2006b, 2010). en es a ocasión amos a cen a nos en la que se seleccionó pa a exca a , ubi- cada en mon aña Quemada, ambién conocida como mon aña Colo ada. Se a a de un olcán emplazado sob e las coladas basaní icas del acan ilado más oc- ciden al de la Isle a (las palmas de G an Cana ia) y es uno de los edi icios olcánicos más an iguos de la zona, da ando del Ciclo pos oque Nublo. es á cons i uido po lapillis y aglome ados olcánicos de amaño g ueso, así como po algunos planchones lá icos de poca magni ud in e calados en la e a. odo el conjun o es á muy compac ado y debido a la oxidación su ida adquie e un colo ojizo, que quizá haya con ibuido a da le los opónimos a la mon aña (Hansen 1987). la can e a de molinos se encuen a si uada en su e ien e no e y muy p óxima a la cima (Coo denadas u. .m.: 458044.384/3116231.887; y 236 m.s.n.m.). Debajo del edi icio y dando is a al acan ilado se encuen an coladas basaní icas muy a aní icas, con enoc is ales de oli ino, las cuales se asemejan en aspec o y composición química a las que o man oda la planicie cos e a (I.G. .e. 1990). es e edi icio olcánico se halla ubicado en la zona mili a de la Isle a, lo que lo ha p ese ado de la ue e p e- sión u banís ica de la capi al. de ahí su excepcional es ado de conse ación. exis en pequeños pun os de ex acción disemi- nados po la o alidad de las lade as sep en ional y me idional de la mon aña, que consis en en ebajes a i iciales del ma e ial pi oclás ico, con una o a- ias imp on as de molino. Sin emba go, el núcleo p incipal de p oducción sigue una zona de e a mo- delada p incipalmen e po dos esca pes a i iciales e icales, en los que se encuen a la mayo pa e de las imp on as de molino, sepa ados po una zona in- e media de lade a na u al bas an e inclinada. el es- ca pe de mayo co a pa e desde la p opia cima de la mon aña y iene un alzado en e los dos y cua o me os. el in e io puede alcanza en cie as zonas de su eco ido los seis o sie e me os de alzado, y a sus pies se ex iende un andén es echo, abie o sob e un p ecipicio de conside able al u a que con o ma el acan ilado li o al. es a disposición en dos ni eles escalonados ins- pi ó la sec o ización de dos á eas de es udio, 1 y 2, que comp endían en cada caso la pa ed c eada a i icialmen e po las ex acciones y el andén co- espondien e que se ab ía an e ella (Fig. 1). Figu a 1.- Si uación del yacimien o en la isla de G an Cana ia y opog a ía del si io ( opog a ía de d. oledo). 80 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 o no de e minado se desplomó el echo, quedando como es igos los g andes bloques que hoy di iden ese espacio. Nues a hipó esis es que al ez uncio- na a como e ugio de los abajado es, lo que c ea- ía una dinámica espacial y sedimen a ia di e en e al es o de la can e a. una ez e acuada una pa e del de umbe, se ex- ca ó una pequeña supe icie de plan a i egula de unos 7 me os cuad ados. Se dis inguie on cua o unidades sedimen a ias, denominadas es a o supe - icial, I (A y B), II y III. La ma iz de odos es os es a os es á cons i uida po lapilli de la can e a en di e sos g ados de disg egación. en ellos se docu- men an agmen os de p e o mas de molino ac u- adas, planchas p oceden es de la egula ización de las pa edes, picos y agmen os de picos, así como una g an can idad de lascas de i adas de las labo es de con igu ación y eacondicionamien o de los ins- umen os de abajo (Fig. 3). el sondeo 2 se adosa a la e ien e no e del pe- queño p omon o io an es mencionado. p esen a una opog a ía con un acusado buzamien o hacia el No (Fig. 4). Fue seleccionado po que en supe icie se podía dis ingui una ue e acumulación de ma e- ial, lo que pa ecía indica que se a aba de una zona de e ede o in encional de los desechos gene- ados du an e las ac i idades de can e ía. Se ac uó sob e un espacio de unos cinco me os cuad ados. en la exca ación del sondeo, con excepción del es a o supe icial, ninguna de las es an es unida- des a queosedimen a ias ocupa la o alidad de la supe icie de in e ención, y ello a pesa de sus pe- queñas dimensiones. Los seis es a os iden i icados esponden a una dinámica de deposición que iene su depocen o en los sec o es 3 y 4 de las cuad ícu- las b y C/4. a pa i de esa zona se gene a on de- yecciones adiales. aquéllas que se o ien an hacia la pa ed del p omon o io quedan enadas po ella y adquie en una po encia es a ig á ica más no able o io de oba, modelado de o ma a i icial po las labo es de can e ía, que iene una plan a i egula de endencia ala gada y discu e pa alelo a la pa- ed p incipal de la can e a, gua dando una dis ancia media con espec o a és a de unos dos me os. en la zona cen al/occiden al se disponen unos g an- des bloques de oba. es os pa ecen se el esul ado de un de umbe que debió a ec a a una ise a de g andes dimensiones abie a en es e segmen o del mu o de la can e a. los bloques di iden en dos pa - es el espacio disponible más p óximo al mu o de la can e a. Como esas dos zonas e es ían dis in as ca ac e- ís icas es uc u ales se decidió ealiza un sondeo en cada una. el sondeo 1 se e ec uó en el sec o oc- ciden al de la can e a. limi a al su y al oes e con la p opia pa ed de és a, mien as que al es e lo es á po los bloques del de umbe. la zona ue seleccionada pa a disce ni la uncionalidad de un espacio que en o igen debió es a pa cialmen e p o egido po una ise a. el luga se debió i c eando du an e las la- bo es de ex acción de los molinos y en un momen- Figu a 2.- Can e a de mon aña Quemada, de alle de las imp on as de molinos ci cula es en el sec o 2 ( o og a ía de e. ma ín). Figu a 3.- Concen ación de ma e iales (ú iles y desechos de oba) del sondeo 1 ( o og a ía de e. ma ín). 81 Es udio de los picos allados... Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 (Fig. 5). odos los es a os ienen la misma ma iz de oba agmen ada, que a ía en g anulome ía y compacidad, cambiando lige amen e su colo ación. los ma e iales son muy abundan es y se encuen- an en ocasiones deposi ados en posiciones o - zadas, ocupando los in e s icios que quedan en e los bloques de p e o mas de molino que se asien an en los ni eles in apues os. ambién se obse ó la p esencia de nume osos clas os o plaque as de oba, de amaño a iable (en e 10 y 20 cm) que llegan a c ea supe icies con inuas a mane a de enlosados, sugi iendo una adecuación in encional del espacio con el in de coloca mejo los de i us de abajo. además se de ec a on acumulaciones de indus ia lí ica allada, e i icándose que se encon aban in si u, pues se pudie on ealiza los p ime os emon- ajes. en los sondeos son a as las e idencias no lí icas. Se a a siemp e de ma e iales an escasos en núme- o que no pasan de se una me a anécdo a. en el 1 se ecupe a on los dos únicos y pequeños agmen os de ce ámica del yacimien o. po lo que espec a a la auna, en el 1 se documen a on unos pocos ag- men os de o icap ino y laga o, muy ac u ados, así como algunos es os de Pa ella y de gas e ópo- dos e es es. en el 2 una é eb a de pez2 y algu- nos huesos de lacé idos, así como un agmen o de o icap ino in an il. po an o no enemos p uebas que indiquen que allí se ealizaban o o ipo de ac i- idades di e en es a las ex ac i as. Figu a 4.- pano ámica del sondeo 2 ( o og a ía de a. od íguez). Figu a 5.- Pe iles S y W del sondeo 2. 82 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 a su ecuencia ela i a, lo que con i ma ía nues a hipó esis de un uso di e encial de cada emplaza- mien o. en la abla 1 se o ece un in en a io que ilus a es e po meno . el sondeo 2 incluye un á ea de desechos di ec amen e inculada a una pa ed de ex acción. po ello son abundan es las p e o mas abandonadas y los clas os de oba pa a adecua la pa ed. los ins umen os se epa aban in si u, al y como demues an los emon ajes y ambién la al a a io que se obse a en e picos y desechos de alla (1/110) o la p opo ción de 1/0,40 en e picos y acciden es. Po el con a io, el sondeo 1 e leja una dinámica un an o di e en e. aunque ambién exis en indicios de las ac i idades ex ac i as, e- lejados en la p esencia de p e o mas de molino y clas os de oba, las a ios de los picos y los de- sechos de alla, o de es os con los acciden es, son signi ica i amen e meno es (1/54 y 1/0,20 espec- i amen e). Sin emba go, en ambos luga es es os ins umen os ienen el mismo g ado de ans o - mación. en es e es udio se a a o ece un análisis con- jun o de odo el ma e ial lí ico allado, pues iene una g an homogeneidad ecnológica y uncional. en él se ha combinado el análisis mo o écnico, la aplicación de emon ajes y el egis o de huellas de uso. odo ello pa a con as a las in e encias eali- zadas sob e las es a egias de los p ocesos de alla, su mé odo y secuencia, haciendo especial hincapié en los aspec os elacionados con la co ección de acciden es y econ igu ación de piezas al e adas po el uso. los emon ajes e ec uados p oceden del sondeo 2. dejando apa e las uniones de piezas ac u adas, se a a po lo gene al de se ies co as, de no más de cua o piezas, que son el esul ado de acciones ex- pedi i as de econ igu ación. En seis ocasiones se po úl imo hay que hace mención a los in en os allidos de da a el yacimien o, debido a la escasez de e idencias o gánicas. de ellas se selecciona on la é eb a de pez y el agmen o de o icap ino in an il pe o los esul ados ue on nega i os, pues ninguno de los dos poseía el su icien e colágeno pa a ob ene una echa po amS. en consecuen- cia se en ió un agmen o de hueso de o icap ino adul o del es a o I del sondeo 1, aunque su ubi- cación an supe icial nos hacía sospecha que se a aba de una in usión. La da ación con i mó es e pa icula si uándose en o no al siglo XIX d.n.e.3. end emos que espe a a localiza molinos p oce- den es de es a can e a en algún asen amien o pa a deduci la c onología de su uso. las obas de la mon aña han sido some idas a un exhaus i o aná- lisis geoquímico pa a cons i ui un g upo de e e- encia que pe mi a iden i ica las (Rod íguez e al. 2010). 3. Hacia la econs ucción de los p ocesos de abajo en la can e a. Ca ego ías mo o écnicas y uncionales El ma e ial ecupe ado e lejaba un p oceso de o- silización casi ins an áneo, que nos ha b indado la opo unidad de es ablece los di e sos pasos de las cadenas ope a i as ligadas a la ab icación de los ins umen os de abajo: con igu ación de p e- o mas, elabo ación de los picos, emodelación de las mo ologías a ec adas po acciden es o desgas- es y abandono inal de los sopo es ya amo iza- dos. las e idencias de los dos sondeos ienen las mismas ca ac e ís icas mo o écnicas, aunque di- ie en lige amen e en e ambas en lo que se e ie e Sondeo Es a o Picos L. con ig. Res os alla Acciden es 1 Sup 13 55 50 2 Ia - 57 216 3 Ib 2 88 691 2 II 38 245 1467 7 To al 53 445 2424 14 2 Sup 11 73 171 1 Ia 6 169 872 2 Ib 12 232 762 7 II 4 143 750 3 III 1 95 561 1 IV 5 207 755 4 V 2 44 436 - To al 41 963 3557 18 Tabla 1.- p incipales ca ego ías de sopo es. 83 Es udio de los picos allados... Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 dejando apa e las p e o mas de molino aban- donadas y los de i us del lapilli gene ados du an e su ex acción, el es o del ma e ial lí ico ecupe a- do es á cons i uido po sopo es gene ados du an e la alla y agmen os p oducidos du an e los acci- den es de i ados de su uso como he amien as, así como po unos pocos pe cu o es. odos ellos son de ocas olcánicas de g ano g ueso. el es udio pe- og á ico de una mues a e eló que en su mayo ía son basal os oli ínico-pi oxénicos, de ipo masi o, ane í ico y es uc u a po ídica, con un g ano ino que pe mi e su alla. en escasas ocasiones apa ecen eldespa os y en algún caso se obse a una ma iz lige amen e esicula , que no di icul a la ac u a concoidea. los oli inos apa ecen escos o esca- samen e al e ados, indicando su o igen en el ciclo pos oque Nublo4. es e da o sugie e que debie on ecupe a se en e los can os odados de la cos a no e de la Isle a. la obse ación de las escasas ese as co icales que se han conse ado en los so- po es indica un o igen mayo i a iamen e de í ico de la ma e ia p ima empleada. el es udio del ma e ial ha p opiciado es ablece una se ie de ca ego ías mo o écnicas que ilus an odo el p oceso: picos, lascas de con igu ación y e- con igu ación, es os de alla y acciden es de uso. la écnica de alla ha sido la pe cusión di ec a con pe cu o du o. en el si io se han ecupe ado algunos, de o mas es é icas y diáme o educido, ambién de basal o. Segu amen e es esa écnica la que p opició la mul iplicación de acciden es como las ac u as. Sin emba go, las de ipo Si e no son muy nume osas (47), cons i uyendo una ca ego ía en la que se han ealizado a ios emon ajes. 3.1. Los picos en e los dos sondeos se han ecupe ado 92 de es os a e ac os comple os o casi comple os. Se a a de ins umen os de abajo masi os, de g an amaño y peso. Sus medidas medias y des iaciones es ánda son de 166 ± 24,56 x 103 ± 19,13 x 73 ± 10,109 mm, y su peso de 1566 ± 336,210 g . la media- na de es as ipome ías es 170 x 102 x 74 mm y 1629 g . exis en po an o picos que supe an los dos kilos y los 20 cm de longi ud, con unas medidas máximas de 230 mm y un peso máximo de 2415 g . Sin emba go, las a iables mé icas y ponde ales siguen una dis ibución no mal o pa amé ica ( es de Kolgomo o , p no signi ica i a). en la mi ad de los casos, el al o g ado de modi- icación de los picos ha impedido de e mina cómo e a el sopo e o iginal que si ió como p e o ma. Cuando ha sido posible se ha de ec ado que se ela- bo aban undamen almen e a pa i de g andes las- ha podido incula un pico con algunos de sus de- sechos, mos ándose la doble al e na i a del aban- dono de la pieza po o u a o la eadecuación de su o ma pa a que siga uncionando (Fig. 6). pa a el análisis mo o écnico se ha u ilizado un mé odo ya con as ado en es e ipo de es udios sob e ocas olcánicas de g ano g ueso (Gal án e al. 1987; od íguez 1993, 2009a; od íguez y Galindo 2004). en él se combina la aplicación del Sis ema lógico analí ico (Ca bonell e al. 1983, 1984, 1992) con p opues as de la escuela ancesa o ien adas a la econs ucción de cadenas ope a i- as (boëda 2001, Inizan e al. 1995, peleg in 2000, ixie e al. 1980). aunque ambas líneas pa en de un en oque eó ico di e en e, con el paso de los años se ha ido p oduciendo una con e gencia de posicionamien os, concediendo g an impo ancia a la in e acción en e las es a egias de alla, la po- encialidad de empleo de las dis in as mo ologías ob enidas y su uso eal, in e ido a a és del análisis uncional. el Sis ema lógico analí ico nos ha se ido pa a pode desc ibi las ca ac e ís icas de los picos, ya que se a a de ins umen os mul i aciales. Con él se puede abo da el análisis de cada una de esas ca as de o ma independien e, así como es ablece las elaciones espaciales y ecnológicas que exis en en e ellas. la desc ipción del es o de sopo es ha esul ado más sencilla, ya que se a a en su ma- yo ía de p oduc os de lascado. de es a mane a se ha egis ado la mo ología gene al de las piezas, su ipome ía, la o ien ación de las ex acciones de sus ca as do sales, el ipo de alón y el ángulo que con o ma con la ca a en al. en odos los casos se ha documen ado la localización y ca ac e ís icas de las huellas de uso. Figu a 6.- emon aje de un pico con una lasca p oduc o de un acciden e ( o og a ía de e.ma ín). 84 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 ubicación es más a iable, si uado p e e en emen e en la ca a supe io (19) y en las zonas adyacen es a los ápices ac i os (15), siendo anecdó ico en los lancos (2) y la base (4). Su mo ología esponde a unos pa ones es an- da izados, o ien ados a ob ene dos ápices ac i os po cada sopo e, así como unas pla a o mas de pe - cusión que pe mi en ealiza de o ma cómoda las labo es de man enimien o, y que si en ambién en ocasiones como supe icies de pe cusión cuando los picos se emplean como ins umen os in e medios. Esos a ibu os son los que les con ie en la ca ac e- ís ica igu a que ecue da a un iángulo isósceles in e ido. es án cons i uidos po cua o ca as de mo ología iangula y cada una de ellas compa e una de sus a is as con las es es an es. la je a quización de es- as dis in as ace as se ha ealizado en unción de la ubicación de los ápices ac i os. así, en cada pico se desc iben las cua o ca as po sepa ado, indi idua- lizando a su ez los es lados que iene cada una y desc ibiendo la na u aleza de las ex acciones que pueden ap ecia se en ellas. cas de basal o, iden i icadas en 43 ocasiones (47%). de mane a más ci cuns ancial se emplea on bloques (3) y can os odados (1) de pequeñas dimensiones. es as p e o mas se aían a la can e a, pues no se han localizado núcleos en e odo el ma e ial. Su mo o- logía es di ícil de es ablece . en los once casos en que se ha podido iden i ica su alón, se ubica p e e- en emen e en uno de los ápices (8), mien as que en dos ocasiones es á en la base y en una, en un lanco. es o indica ía que en cada caso la p e o ma es o ien- ada en unción de su mo ología, aunque llama la a ención la ei e ación en acondiciona la zona del a- lón como ápice, lo que puede es a elacionado con la g an obus ez que suele ene es a pa e de las lascas. los picos son piezas que han expe imen ado un al o g ado de ans o mación, lo que se aduce en la escasa ex ensión de sus ese as co icales, cuando exis en. en es ocasiones el có ex ocupa la mi ad o más de la ca a conside ada como supe io , mien as que 10 ú iles ienen una p opo ción in e io al 50%. pe o lo que domina es la si uación de có ex esidual, in e io al 25% de la supe icie de alguna de sus ca- as, y que se con abiliza en 39 a e ac os. aquí su Figu a 7.- Secuencia e olu i a de los picos ( ipos 1 al 3). Figu a 8.- pa es de los picos mencionadas en el ex o. 85 Es udio de los picos allados... Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 el ipo 2 es á in eg ado po aquellos picos que, aún cuando conse an en ac i o sus dos ápices, han pe dido su sime ía debido a que se ha p ocedido a econ igu aciones más ma cadas en uno de ellos. De es a o ma, las ca as supe io e in e io e lejan mejo la mo ología de un iángulo escaleno, pues odos sus lados son asimé icos. la mo ología de las ca as de los lancos sigue siendo la misma (Fig. 10). po úl imo, el ipo 3 co esponde a aquellos ins- umen os que han pe dido comple amen e uno de sus ápices. ello conduce a un cambio más p o un- do en la concepción del obje o desde nues o pun- o de is a, ya que se al e a su eje de sime ía y la o ma de o ien a la pieza. en e ec o, al ene un único ápice ac i o, és e pasa a ocupa una posición p eeminen e que cambia la o ma de je a quización de sus ca as. de es a mane a, el ápice ac i o es á en la con luencia de es é ices que co esponden a es ca as con mo ologías enden es al iángulo isósceles. De es as es ca as, la de mayo supe icie se conside a como ace a in e io , mien as que las o as dos se denominan ca a supe io izquie da y ca a supe io de echa. po úl imo, las bases co as de las ca as supe io es y la in e io si en de lími es pa a la cua a ace a, que se con ie e en base del pico po su ubicación opues a al ápice (Fig. 11). En la abla 2 se ha e lejado la clasi icación de los 92 sopo es lo su icien emen e comple os pa a se incluidos en una de esas ca ego ías. en ella se ha in oducido la noción de endencia pa a las piezas con mo ologías en ansición en e un ipo y o o. el es udio de la ubicación y del g ado de in ensi- dad de las huellas de uso gene adas po la acción pe cu ien e de los picos, jun o a la obse ación de los emon ajes e ec uados, ha pe mi ido suge i es e es impo an e señala que la o ma o iginal de los picos expe imen a cambios a lo la go de su ida ac i a, como consecuencia de di e sas ci cuns an- cias ligadas a la acción de los desgas es y los ac- ciden es p oducidos du an e su uso, así como las subsiguien es modi icaciones que exigía su econ- igu ación pa a man ene su e iciencia. Ello nos ha lle ado a p opone es ipos que esponden eó i- camen e a es es ados de ap o echamien o de los sopo es iníciales (Figs. 7 y 8). El ipo 1 e leja la mo ología de un pico que ha expe imen ado pocas modi icaciones desde el momen o de su con igu ación inicial. Es á cons- i uido po dos ca as, supe io e in e io , con o - ma de iángulo isósceles cuyo lado asimé ico es mayo que los dos simé icos. es e lado es el que conec a a esas dos ca as en e sí, mien as que sus ex emos o man pa e de los dos ápices ac i os del pico. Como ca a supe io se elige aquélla que p esen e algo de ese a co ical o, en su de ec o, que enga un pe il más i egula . La ca a in e io se ía la más plana. así, en las ocasiones en que ha podido iden i ica se el sopo e del pico como las- ca, co esponde a su ca a en al. las dos ace as es an es, a las que denominamos lancos, ienen ambién la o ma de un iángulo isósceles, pe o en es e caso el lado asimé ico es meno que los simé icos. Cada una de ellas conec a sus lados simé icos espec i amen e con las ca as supe io e in e io del pico, mien as que el lado asimé i- co las une en e sí, cons i uyéndose en base del ins umen o. La con luencia de cada uno de los ángulos agudos de es os lancos con el ex emo co espondien e del lado mayo de las ca as supe- io e in e io del sopo e es la que c ea los ápices ac i os del ú il (Fig. 9). Figu a 9.- picos del ipo 1 y 1(2). Figu a 10.- picos del ipo 2. 92 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 4. In e encias sob e el modo de empleo de los picos Si la combinación de los análisis mo o écnicos, los emon ajes y las huellas de desgas e ha posibili a- do econs ui las secuencias de ab icación de es os ins umen os, así como las es a egias de su econ i- gu ación, la adición de los da os documen ados en las p opias can e as pe mi e emi i hipó esis sob e el modo en que se usa on. el p ime aspec o a conside a es si los ú iles se enmangaban o no. es á cla o que unas piezas de al en e gadu a se ían así mucho más e ec i as. ese mango debe ía deja al descubie o los dos ápices de los picos, po lo que end ía que dispone se sob e su eje cen al. además end ía que se ácilmen e desmon able, pa a pode epa a los picos con e- cuencia. po ello, el ipo más plausible debe ía se el pinzan e, u ilizando ligadu as de cue o o ege ales pa a ija la pied a a la made a. De hecho, la única desc ipción e nohis ó ica que conocemos de enman- gue de hachas de pied a pa a G an Cana ia, p oce- den e de la ob a del ingenie o c emonés leona do o iani, pa ece suge i ese ipo de solución: a las casas ponían pequeñas pue as de ablas de palma, lab adas con hachas de pied as du as a i- ladas, ap e adas en e dos pedazos de made a bien unidos y a ados jun os. así como las hachas de dia- man e que se hacen pa a lab a las du ísimas pie- d as de jaspe de la cus odia que es á en el sag a io del amoso y excelen e emplo de San lo enzo del esco ial, o o de la Sac a Cesá ea majes ad del ey Felipe, segundo de es e nomb e, y ob a del excelen e ma emá ico Juan de He e a ( o iani 1959 [1591]: 99-100) Sin emba go no se obse a en ellos una ade- cuación pa a que encaje el mango, ni ampoco un cuidado especial pa a que su g oso sea cons an e7. Ya se ha comen ado que la media de su espeso es 73 mm y la mediana 74, pe o con unos alo es máximos y mínimos bas an e amplios (96 y 50 mm espec i amen e), y una des iación ípica de ±9,89 mm. po o a pa e es di ícil de e mina si en las su- pe icies de los picos hay huellas de uso que puedan incula se al enmangue, ya que a los conocidos p o- blemas que iene su iden i icación (S o deu 1987, Ro s 2003) hay que añadi las di icul ades de ob- se ación al mic oscopio que ienen las ocas ol- cánicas de g ano g ueso ( od íguez 1993b, 1998a, 2009b). po odo ello, pensamos que en la mayo ía de los casos no se p o eyó de mangos a los picos. No obs an e exis e un epe o io de es igmas muy desa ollados, obse ables de isu y a la lupa binocula que pueden p opo ciona in o mación so- b e la o ma en que se manipulaban (Fig. 16). po una pa e hay á eas amplias con desgas es simila- es a los que apa ecen en los ápices. es o es, zonas Sin emba go, en es e apa ado se a a a a un ipo de acciden e especí ico de los picos, que ha c eado un sopo e de o ma pa icula . Ya se ha hecho alusión a la ci cuns ancia de que en cie as ocasiones, los ápices de los picos se uncan mien- as es án golpeando la oba. ese acciden e gene a una cica iz en la zona ac i a que obliga a una o al econ igu ación de esa egión del pico, que ya ha sido desc i a, o bien al abandono de la pieza (Fig. 14). el agmen o del ápice que se desp ende ie- ne la o ma de una pequeña pi ámide, si sus a is as es án poco desgas adas, o incluso un cono, si es á comple amen e edondeado. en ocasiones pueden p esen a una lengüe a, que p olonga el nega i o de la ac u a. Tabla 7.- mo ología de los acciden es pi amidales. es as piezas no se han conse ado de o ma abundan e, pe o son muy signi ica i as. Se a a de sopo es obus os, cuyas medidas y peso pueden consul a se en la abla 7. ambién p ác icamen e o- das ienen a is as y supe icies edondeadas (93%), indicando que su o u a se p odujo cuando ya lle a- ban un iempo en se icio (Fig. 15). de ellas hay un aspec o que llama la a ención: mien as que la o - ma de e minación más común en e los ápices que se han conse ado en los picos es el bisel died o, la que más abunda en e los acciden es es el ied o. a es e aspec o nos e e i emos al a a la o ma de uso de es os ins umen os. ipo de bisel lengüe a ipome ía (m) ipome ia mediana peso peso (m) ied o N = 29 7 33 x 30 x 23 31 x 27 x 21 1071 g 37 g died o N = 3 - 39 x 57 x 20 45 x 44 x 20 148 g 49 g Figu a 15.- de alle de acciden es pi amidales con desgas e muy desa ollado ( o og a ía de J. mo ales). 93 Es udio de los picos allados... Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 de los 92 picos más comple os, 56 p esen an desgas es muy desa ollados en o as egiones dis- in as a los ápices. o ece una con abilidad de las ca as y é ices con desgas e es complicado, ya que en la mayo ía de los casos cada ins umen o p esen- a a ias combinaciones. en odos los picos la ca a que con más ecuencia iene desgas e es la in e io , y de hecho hay 14 que sólo lo ienen en esa ace a. las ca as que les siguen en ecuencia son la supe- io y en meno medida la zona de la base, en los de ipo 1 y 2. en los ins umen os de ipo 3 sólo se ha documen ado uno con desgas e en la ca a supe- io izquie da. mucho más común es la p esencia de desgas e con acusado edondeamien o en las c es as que unen a ias de las ace as. las más a ec adas son las que unen las ca as supe io e in e io de los picos del ipo 1 y 2 (13). les siguen a co a dis an- cia las que unen las ca as supe io es con los lancos (10) y las ca as in e io es con los lancos (9). En los picos de ipo 3 dominan los desgas es si uados en las c es as que unen las dos ca as supe io es, o las que conec an a és as con la in e io (18 en o al), aunque en 12 ocasiones p esen an edondeamien o en las c es as que las unen a la base. po lo que espec a a los ú iles con zonas con pique eados y machacadu as, oda ía es más al a la p opo ción de piezas, ya que hay 67 (73% del o- que p esen an las a is as edondeadas, en las que se documen a un es iado muy compac o, con o ien a- ciones a iables, que ha a ancado nume osos eno- c is ales de la ma iz amo a del basal o y con ie e al conjun o un aspec o ma e. es e ipo de desgas e ambién a ec a a muchas de las c es as que si en de in e sección en e las ca as. ahí las es ías suelen p esen a se pe pendicula es a los ilos y ienen un desa ollo longi udinal muy acusado. Se a a de un pa ón que indica el uso de las supe icies y biseles en mo imien os de icción, con con ac o epe ido y con inuo sob e la oba. o o ipo de es igmas que se obse a a ni el mac oscópico son lo que hemos de- nominado pique eados y machacadu as. Consis en en cúpulas de delineación i egula y p o undidad a iable, así como c aqueladu as, que pueden pa - i de ellas o p esen a se o mando e ículas sob e la supe icie. Es as huellas se localizan ambién en á eas amplias de las ace as o se es ingen a las c es as. en es e caso, los es igmas indican acciones de pe cusión di ec a con con ac o discon inuo con una ma e ia du a, que puede se la oba pe o am- bién un pe cu o de basal o o incluso una maza de pied a8 o de made a muy du a. po ello pueden se el esul ado de emplea las pa a pe cu i di ec amen- e sob e la oba o de ecibi los golpes cuando los picos se emplean como ins umen os in e medios. Figu a 16.- a. melladu a de ipo s ep causada po impac o. b. edondeamien o del ápice. C. desgas e de las a is as y hoyuelos. d. es ías pe pendicula es a la a is a. e. ab asión y mic oc á e es. F. es ías y espacios de los que se han a ancado enoc is ales po icción. ( o og a ías de a. od íguez). 94 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 incidencia de es as huellas. o o abajo necesa io consis ía en egula iza las pa edes de o madas po las ex acciones pa a ol e a eu iliza las. aquí ambién se debió usa la pe cusión di ec a, con ángulos de incidencia a iable, pe o es asimismo ac ible el uso de la indi ec a. una ez ex aída la p e o ma hay que some e - la a un p oceso de educción y egula ización de su olumen y de su supe icie. Pa a ello se puede usa el machacado lige o, que ayuda a pul e iza las i egula idades y a is as, combinado con la icción que p o oca la ab asión de la oba. pa a el machacado, los picos podían usa se en pe cu- sión di ec a, empleando como pa es ac i as no sólo los ápices, sino ambién o as a is as más o menos obus as que p esen an pique eados. pa a la ab asión podían emplea se las a is as y supe - icies más amplias de los ins umen os, que ac- ua ían a la mane a de limas. ello explica ía los desgas es y machacadu as combinados. po úl imo, la labo de pe o a la muela y de e ec ua el a amien o inal de su supe icie, c eando en algunos casos los ípicos hoyuelos (Se a y diego 1950) y, po qué no, incluso mo- i os deco a i os9, exigía un mayo con ol de la o ma de e ec ua la pe cusión. en es e caso es muy p obable que se ecu ie a a una es a egia de pe cusión indi ec a, usando el pico como ele- men o in e medio, ya que pe mi e mayo p eci- sión y delicadeza. a es e espec o, y eniendo en cuen a que exis e un núme o signi ica i amen e más bajo de acciden es pi amidales con bisel die- d o que con bisel ied o, quizá los ápices con esa mo ología podían usa se pa a las a eas más complejas y delicadas, mien as que los ied os se des ina ían p e e en emen e a la pe cusión di- ec a. de es e modo, las pa es ac i as con biseles died os su i ían menos acciden es que las ie- d as. al). en es e caso, las ace as que p esen an zonas amplias con es os es igmas son dis in as a las de los desgas es. en los picos de ipo 1 y 2 dominan las de los lancos (15) y sob e odo la zona de la base (17), mien as que en las ca as supe io e in- e io son anecdó icas (una en cada caso). en los picos del ipo 3 se p esen an a pa es iguales en e la base y alguna de las dos ca as supe io es (6 en cada caso). po lo que espec a a las c es as, en los picos de los ipos 1 y 2 es os es igmas se loca- lizan p e e en emen e en las que inculan las ca- as de los lancos con la ace a supe io o in e io del a e ac o (19), y en un único caso se localizan en la que une la ca a supe io con la in e io . en los picos del ipo 3 los pique eados se ubican en las c es as que unen las es ca as mayo es en e sí (23), mien as que las que las conec an con la base sólo los p esen an en 5 ocasiones. es a di e sidad de huellas y las ca ac e ís icas de su ubicación ienen que pone se en elación con los di e sos p ocesos de abajo que se ea- lizan en las can e as. el más ob io es la ex ac- ción de las p e o mas de molino, que se ealizaba delimi ando su ci cun e encia median e un su co de anchu a y p o undidad a iables, de mane a que cuando ya es u ie an muy esal adas se pu- die a hace palanca o golpea las pa a ex i pa - las de la pa ed de oba ( od íguez e al. 2006). en las zonas mejo conse adas de es os cen os de p oducción se puede obse a que los su cos p esen an una sucesión de imp on as co as y e- gula es. ese abajo se debía hace pe cu iendo di ec amen e sob e la oba con los ápices ac i os y de él se de i a su acusado desgas e, que en oca- siones bo a las a is as. ambién se documen a a eces un espacio más p o undo y de supe icie a iable, adyacen e al nega i o ci cula , que de- bía se i pa a manipula mejo la palanca o el pe cu o con el que se a ancaba cada pieza. en esa zona en nega i o ambién se han conse ado los as os de los su cos c eados po los picos, o mando haces de longi ud a iable (Fig. 17). aquí los picos podían abaja ambién median e pe cusión di ec a, pe o la mo ología y delinea- ción de los su cos indica que no se golpeaba con un ángulo an abie o como en el caso an e io , sino más p óximo a la oba. po ello, no hay que desca a que ambién se abajase usando los ins umen os como elemen os in e medios, a la mane a de escoplos. ello gene a ía pique eados y machacadu as en las zonas pe cu idas del pico y desgas es que a ec a ían no sólo a los ápices sino a o as á eas que oza an acciden almen e con la oba. en es e caso, se usa ía la base o uno de los lancos como supe icie que ecibi ía los golpes del pe cu o , ya que son las que p esen an mayo Figu a 17.- de alle de los su cos c eados po los picos en las imp on as de molino ( o og a ía de a. od íguez). 95 Es udio de los picos allados... Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 a oda una se ie de emodelaciones des inadas a man ene su e ec i idad du an e la go iempo. ello p opició la combinación de es a egias de alla que eó icamen e ienen obje i os di e en es: la con igu- ación de o mas bien ipi icadas y es anda izas po un lado, y po o o, unos p ocesos de educción con- olados, median e la p oducción ei e ada de so- po es man eniendo unas condiciones cons an es de con exidad en las supe icies y a is as, y de ángulos de pe cusión adecuados. des aca además el g an ín- dice de desgas e y de acciden es que p esen an, lo que cons i uye una p ueba de la ue e in e sión de ue za de abajo que se exigía en sus con ex os de uso. los es udios aceológicos inculan odas esas acciones con la modi icación en di e en es o mas de una oca en especial: la oba olcánica, aunque se ía necesa io ealiza el análisis uncional de al- gún ins umen o localizado en o o con ex o pa a e i ica una especialización an uní oca como la que se iden i ica en el ámbi o de la explo ación de los ecu sos lí icos. las can e as de molino unciona on como au én- icos cen os de p oducción, o ien ados a gene a un núme o impo an e de muelas de molino median e un modelo de explo ación ca ac e izado po la e i- ciencia y calidad de los p ocesos de ab icación. la pe ección en la elabo ación de los ins umen os de abajo y las e idencias de la in ensidad de su u ili- zación con ibuyen a pe ila la igu a de abajado- es especializados que se inse an en unas elacio- nes sociales de p oducción complejas, que es amos in en ando ca ac e iza a pa i de nues o p oyec o de in es igación. 5. Conclusiones el es udio de los ma e iales ecupe ados en la can- e a de molinos de mon aña Quemada ha se ido pa a econoce los di e sos p ocesos de abajo que se ealizaban en un cen o de p oducción de es a na- u aleza, y ambién pa a pode ca ac e iza de o ma exhaus i a a los ins umen os empleados en ellos. la combinación de los emon ajes, y de los aná- lisis mo o écnico y uncional, ha pe mi ido dis in- gui las secuencias de ab icación y de econ igu a- ción de los picos, así como de ini oda una se ie de subp oduc os gene ados po esa cadena ope a i a, que son exclusi os de su ab icación. el es ableci- mien o y desc ipción de es as ca ego ías de sopo e se i á pa a pode iden i ica los en o os con ex os poli uncionales, como los que se documen an en los poblados, disc iminándolos de los que se gene a on median e la pues a en ob a de o as es a egias de alla, o ien adas a la elabo ación de o o ipo de ins umen os de abajo. de hecho, cons i uyen un conjun o muy di e en e del que se ha documen ado en o os yacimien os de la isla inculados a con- ex os domés icos. es cu ioso obse a que incluso en aquellos luga es donde hay e idencias de abajo in ensi o de la oba, como pueden se las cue as a i iciales usadas como i ienda o almacén, la p e- sencia de picos es ealmen e anecdó ica, al menos en los que hemos es udiado po el momen o. los picos cons i uyen un ejemplo de ú il lí ico allado muy so is icado, con igu ado pa a se i como ins umen o con dos zonas ac i as, pe o p e- pa ado desde el comienzo pa a pode expe imen- No As 1. es e a ículo es esul ado de los p oyec os de in es igación Hum2006-09189 (la explo ación de los ecu sos abió icos en la isla de G an Cana ia en época p eeu opea y colonial), y Ha 2010-19328 (las elaciones sociales de p oducción en la isla de G an Cana ia en época p eeu opea y colonial. análisis de los p ocesos de abajo), inanciados espec i amen e po el Minis e io de Educación y Ciencia, y el Minis e io de Ciencia e Inno ación, además de po ondos Fede . 2. de e minada po C.G. od íguez como Ve eb a p aecaudalis-6 de Pomadasys incisus, pe enecien e a la a- milia de los Haemulidae. es a especie se llama en Cana ias oncado , onco o onele o. 3. Be a-207216, 20 ± 40 BP / 120 ± 40 BP; a 2σ Cal AD 1670 a 1950 (Cal BP 280 a 0) 4. Es udio pe og á ico ealizado po José Mangas (Dep. de Física, ULPGC). 5. en es e es udio se ha conside ado como es o de alla a odas aquellas lascas de dimensiones in e io es a 3 cm en cuyas ca as do sales no se obse e una o denación de las a is as que pe mi a in eg a las en o a ca ego ía de las p opues as. En ealidad, odos los p oduc os de lascado p oducidos du an e la ab icación o econ igu ación de los picos sean del amaño que sean, debe ían conside a se es os de alla. 6. los índices de ala gamien o y ca enado se han ob enido omando en cuen a el o al de sopo es comple os y no de las medidas medias. 7. Sin emba go, los picos pulimen ados sí que suelen ene una zona dep imida ce cana a la base que pa ece una adecuación pa a enmangue. 96 Amelia C. Rod íguez Rod íguez y Mª Isabel F ancisco O ega Es udio de los picos allados... Complu um, 2012, Vol. 23 (1): 77-97 8. en las minas de obsidiana de la mon aña de Hoga zales ecupe amos mazas de basani a que si ie on como pe cu o es pa a golpea los picos, que a su ez uncionaban como elemen os in e medios pa a abaja la oba a la mane a de escoplos ( od íguez e al. 2005). Sin emba go no hemos localizado ninguna en las can e as de molinos de mano que hemos p ospec ado, ni en la exca ación de la de mon aña Quemada. las mazas ienen una mo ología cilínd ica, mien as que los pe cu o es de la can e a son es é icos o lige amen e o oides y su amaño es un poco más educido. 9. en el museo Cana io se cus odia una pieza supe io de molino de mano ci cula de oba, que p esen a una de- co ación consis en e en su cos que pa en de o ma adial desde la ol a pe o ada, c eando un mo i o es eli o me. e e eNciAs biblioG á icAs Boëda, e. (2001): dé e mina ion des uni és echno- onc ionnelles de pièces bi aciales p o enan de la couche achéuléenne C’3 base du si e de ba bas 1. 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