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Las antigüedades de Canarias según Marcos Martínez

Trapero, Maximiano

Abstract

Reseña al libro de Marcos Martínez: Las Islas Canarias de la Antigüedad al Renacimiento

Full text

Reseña al lib o de Ma cos Ma ínez: Las Islas Cana ias de la An igüedad al Renacimien o. San a C uz de Tene i e: Cen o de la Cul u a Popula Cana ia y Cabildo de Tene i e, 1996, 277 págs. Publicada en la e is a El Museo Cana io (Las Palmas de G an Cana ia), LII (1997), págs. 463-468. LAS ANTIGÜEDADES DE CANARIAS SEGÚN MARCOS MARTÍNEZ Maximiano T ape o Ca ed á ico de Filología Española Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia Ma cos Ma ínez es ca ed á ico de Filología G iega en la Uni e sidad de La Laguna, y desde los sabe es que le con ie e su especialidad, apa e su in eligencia y buen sen ido c í ico, nos iene o eciendo desde hace unos cuan os años pa a acá los u os de su e lexión en o no al ema más con o e ido y apasionan e, si bien el que más se ha p es ado a la an asía, en elación con las Islas Cana ias, y que pod ía o mula se con un í ulo muy gené ico, el de «Cana ias en la an igüedad». Publicó p ime o un lib o con el í ulo de Cana ias en la mi ología (San a C uz de Tene i e: Cen o de la Cul u a Popula Cana ia y Cabildo de Tene i e, 1992), des inado a deslinda los ex os mi ológicos y las ábulas simbólicas que desde Home o has a el Renacimien o se e e ían (o se c ee que se e e ían) a las Islas Cana ias. En él se analizan las múl iples denominaciones mí icas con que se han nomb ado a las Islas Cana ias a lo la go de la his o ia, algunas de las cuales siguen igen es aún hoy en día, y que se u ilizan incluso pa a eclamos u ís icos, ales como Campos Elíseos, Islas de los Biena en u ados, Islas A o unadas, Ja dín de las Delicias, Ja dín de las Hespé ides, Ja dín del Pa aíso o Res os de la A lán ida. Todas esas denominaciones ienen como e e en e un e i o io mí ico si uado en el ex emo del mundo en el que eina la u opía: ausencia de su imien o, clima ecundo y sua ísimo, uen es de agua c is alina, p ade as esmal adas de lo es olo osas, ie as en que mo an homb es elicísimos que no ienen o a ocupación que la con e sación y la ies a. Con el igo del cien í ico que analiza los ex os po lo que dicen, no po lo que uno quisie a que dije an, Ma cos Ma ínez sepa a los ex os que muy imp obablemen e pod ían e e i se a Cana ias, como los de Home o que hablan de los Campos Elíseos o los de Pla ón sob e la A lán ida, de los que con oda e idencia desc iben las ie as ocupadas po aquellos p ime os poblado es llamados guanches, como son los de Plinio o los de Hannón. Y aco ado ya el e i o io del mi o, abo da Ma cos Ma ínez aho a en es e lib o que eseñamos el ema de la p o ohis o ia de las Islas, a pa i de los ex os o e e encias que se ijan en ellas, ya no como imagina io, sino como e i o io cie o, que exis e de e dad en medio del A lán i- co, ce cano a las cos as de Á ica, y en un pe íodo que a desde la an igüedad has a el Renacimien o, es deci , has a su « edescub imien o» y conquis a de ini i a. Cons i uye és e, segu amen e, el capí ulo menos es udiado de la his o iog a ía cana ia, po la escasez de uen es y po las complejidades que és as ienen. Los que las es udia on an es, no deslinda on bien los ámbi os del mi o y de la his o ia, po lo que seguían en uel as en una es e a imp ecisa, que enía más de ela o no elesco medie al que de in es igación his o- iog á ica y ilológica. Po eso di e imos un an o de lo que eza en el ex o de la con apo ada del lib o, en que és a de Ma cos Ma ínez es, no «una», como se dice, sino «la» ob a más se ia y no edosa de la his o iog a ía cana ia an e io al « edescub imien o» de las Islas: nue o en oque de los aspec os mi ológicos, análisis igu oso de uen es, descub imien o incluso de uen es nue as, edición, aducción y comen a ios de los ex os g iegos, la inos, á abes, i alianos y de o as lenguas en que ue on esc i os o igina iamen e, nue as conclusiones sob e iejas y con o e idas cues iones, bibliog a ía exhaus i a sob e cada uno de los p oblemas abo dados, e c., odos esos aspec os a ados con el igo del ca ed á ico uni e si a io que ha pues o en es e ema su pun o de mi a, con el p opósi o de ahonda en él cuan o cien í icamen e sea necesa io has a esol e lo con incen emen e. Además, el p opio au o anuncia en la no a biog á ica que acompaña al lib o que sigue abajando en el ema, con la p epa ación de dos nue as monog a ías y de un g an p oyec o colec i o; las monog a ías a a án, una sob e la his o ia de los nomb es de las Islas Cana ias y la o a sob e el ema de las islas en la li e a u a g ecola ina an igua y medie al; el p oyec o colec i o, de una His o ia mi ológica del A chipiélago cana io, a ca go de p es igiosos especialis as de las Uni e sidades de La Laguna y de Las Palmas de G an Cana ia, po él coo dinados. Todo ello encaminado al de ini i o escla ecimien o de un eno me pe íodo de iempo, que esul a imp eciso en sus lími es y que suele denomina se como «p ehispánico», un capí ulo de la his o ia de las Islas que, hoy po hoy, como ad ie e Ma cos Ma ínez, es á po esc ibi de un modo de ini i o. Es e lib o de aho a, Las Islas Cana ias de la An igüedad al Renacimien o, a di e encia del p ime o, no nació como al lib o, sino que es el esul ado de la ecapi ulación de sie e es udios pa icu- la es publicados an e io men e (al menos pa cialmen e) en e is as especializadas. Sin emba go, ienen unidad, po que odos ellos nacie on eniendo ya el au o cla a la idea del con- jun o. Po eso, el í ulo gene al que los enma ca lo hace ce e amen e, con p opiedad y no po ap oximación, aunque quizás con enga p egun a se si cab ían o os capí ulos bajo ese í ulo que aún no es án es udiados. Una única c í ica me me ece. Cada a ículo se inicia casi in a iablemen e con un «es ado de la cues ión», que el lec o ag adece mucho cuando lo lee como a ículo, pe o que al jun a se a o os, como en es e caso, los p eámbulos y es ados de la cues ión se epi en y epi en innecesa iamen e. De habe cuidado ese aspec o, aunque pa a ello hubie a enido que modi ica los ex os o iginales, el lib o hubie a ganado en unidad es uc u al en a o del conjun o. El p ime es udio, i ulado Esca ología, mi o, u opía y pa adoxog a ía en la his o iog a ía de Cana ias (págs. 19-53), iene a se como el capí ulo con que suelen comenza odas las his o ias de Cana ias, desde las más an iguas de Espinosa, To iani o Ab éu Galindo, has a las más ac uales de Milla es To es o la ul ísima de P ensa Cana ia, di igida po Mo ales Pad ón, y que suele i ula se «Cana ias en la an igüedad». P ecisamen e en la úl ima his o ia de Cana ias ci ada ue nues o au o el enca gado de ab i la con es e es udio que allí publicó pa cialmen e con el i uló acos umb ado de «Cana ias en la an igüedad», pe o seguido de un epíg a e secunda io que que ía ma ca la di e encia: «Mi o y u opía». En e ec o, en es e es udio se p e ende sepa a el mi o de la ealidad, analizando los ex os clásicos y medie ales e e idos a Cana ias desde los cua o pun os de is a en que pueden di idi se: en p ime luga , desde los ex os esca ológicos que inculan a las islas a lán icas (no sólo a las Cana ias) con la idea del más allá o de la ida después de la mue e, dado que esas ideas es aban en elación con las ie as del ponien e, con el eneb oso Océano po donde se ponía el sol, en los con ines del mundo, allá donde los dioses enían su mo ada; en segundo luga , los ex os mí icos que en a las Cana ias como las úl imas ie as habi adas del mundo, la ie a de la elicidad, el Ja dín de las Hespé ides; en e ce luga , los ex os u ópicos que conside an a Cana ias como la ie a sal ada de la A lán ida; y en cua o luga , los ex os pa adoxog á icos que llenan las no icias sob e las Cana ias de an asías insóli as y de hechos ma a illosos. El segundo capí ulo ep oduce el es udio i ulado Sob e el plu al «Islas Cana ias» en la an igüedad (págs. 55-77), en el que Ma cos Ma ínez da a conoce el ex o de un au o a icano llamado A nobio, de la mi ad del siglo III de nues a e a, en el que po ez p ime a se nomb a al a chipiélago cana io con el nomb e plu al que después se ija ía pa a siemp e «Cana ias insulas». La p ime a y la única ez, según nues o au o , que en oda la an igüedad se las nomb a po su nomb e e dade o geog á ico, y no po el mí ico de Islas A o unadas o de los Biena en u ados. El e ce es udio, que lle a po í ulo La onomás ica de las Islas Cana ias de la an igüedad a nues os días, es el más la go de odo el lib o (págs. 79-153). Con odo, ad ie e el au o que es e es su p ime ace camien o a es a cues ión, que no puede da se po dilucidada, a pesa de se de las más a adas, pues no hay au o que haya esc i o sob e la an igüedad de las Islas Cana ias que no se haya p egun ado po los nomb es con que se nomb aban. «Pe o lo que se echa en al a en odas es as monog a ías -esc ibe nues o au o - es un análisis ilológico, se io y igu oso, que pe mi a sepa a lo que de e dad pe enece a nues o pasado y lo que no» (pág. 84). Y con o me a es os c i e ios, p ome e una nue a monog a ía con el í ulo de His o ia de los nomb es de las Islas Cana ias en los que se abo da án los po meno es de odas y cada una de las denominaciones de nues as islas, ya sean de esonancias mí icas, au óc onas o ac uales, con indicación exp esa de su p ime a apa ición y pos e io e olución. Con odo, en el es udio p esen e, se e isan cie os ex os clásicos, muy ci ados po los his o iado es cana ios, que o ecen una nue a lec u a desde la óp ica de la ilología clásica, se hace una nue a pa celación de la his o ia cana ia desde la pe spec i a de su nomencla u a, se aduce y se comen a una se ie de ex os que a an del ema, algunos inédi os o muy poco conocidos, y se p opone un nue o é mino pa a los es udios elacionados con el nomb e de las Islas, el de mesonimia cana ia. Las conclusiones que desde el pun o de is a his ó ico se deducen de es os ex os es udiados se ecogen en 14 pun os que el au o conside a como «de ini i amen e álidos pa a la His o ia an igua de nues o A chipiélago» (págs. 13), algunas de ellas cie amen e no edosas y llama i as, po cuan o echan po ie a cie as eo ías muy ex endidas sob e algunos nomb es de Cana ias. El cua o es udio a a Sob e el conocimien o de las Islas Cana ias en el « ecen o»: el «De Insulis» de Domenico Sil es i (págs. 155-204), y da a conoce un ex o has a aho a inédi o pa a la his o iog a ía cana ia (de «p imicia» lo cali ica el au o , pág. 155), pe enecien e a un humanis a lo en ino llamado Domenico Sil es i, con empo áneo y amigo de Boccaccio, de quien muy posiblemen e ecibie a la in o mación úl ima sob e las Islas, quien, a su ez, la había ob enido al edac a las no as de Nicoloso da Recco, el na egan e i aliano que iajó a Cana ias en 1331 y que esc ibió las p ime as imp esiones sob e los na u ales de las Islas después del « edescub imien o» (las no icias que da Sil es i de los na u ales de las Islas y de sus o mas de ida coinciden en lo esencial con las desc ipciones de da Recco). Sil es i ue au o de una ex ensa ob a i ulada De insulis e ea um p op ie a ibus, que puede echa se a inales del siglo XIV, una especie de a ado enciclopédico en que eunió odas las no icias conocidas sob e las islas del mundo allegadas has a él, desde los ex os an iguos g ecola inos, has a los medie ales y enacen is as, an o ue an eales como legenda ias o an asiosas. Jus amen e po ene como ema único las islas del mundo, se llamó a es e ipo de ob as isla ios. El capí ulo e e ido a Cana ias no sólo con iene no icias de ipo geog á ico, sino que abundan más las de ca ác e his ó ico, a queológico, an ás ico, alegó ico, mi ológico, e c. El quin o es udio es á dedicado a An onio de Neb ija y las Islas Cana ias (págs. 205-251). Que el g an humanis a español p es ó cie a a ención a las Islas Cana ias e a de sob a conocido, pues o que en odas las his o ias de Cana ias pos e io es al inal del siglo XVI se ci a, pe o posiblemen e no en la medida jus a en que lo hizo, ya que en Neb ija se encuen a más in o mación sob e las Islas Cana ias que en ningún o o au o de la época, y ninguno iguala al ca ed á ico de Salamanca en p es igio. Esa a ención es ejemplo de la p opagación que las Islas Cana ias llega on a ene en España en pleno Renacimien o. No se limi a Ma cos Ma ínez a habla en es e capí ulo sólo de lo que dice en el í ulo, de Neb ija y de las Islas Cana ias, sino que an es de llega a esa cues ión hace un epaso de las c ónicas, no icias y lib os de iajes que de una o ma o de o a se habían ocupado de las Islas a lo la go de los siglos XIV y XV, an o de au o es españoles como ex anje os, pa a si ua así las no icias neb isenses en el con ex o del conocimien o que se enía de ellas en el momen o en que edac ó sus Décadas (en e 1509 y 1513). En e ec o, dos son los ex os que Neb ija ecoge en la Segunda Década e e idos a Cana ias, y no son, en con a de lo que se ha dicho gene almen e, me a e sión la ina de los ex os cas ellanos de la C ónica de los Reyes Ca ólicos de He nando del Pulga , y de o as uen es, sino que son -en exp esión de Ma cos Ma ínez- «casi en e amen e o iginales» (pág. 234). El episodio más céleb e y más epe ido po odos los que ci an a Neb ija es el e e ido a las habilidades que enían los guanches pa a esqui a las pied as (especial a ención p es a a es e episodio Vie a y Cla ijo). Se illa ue des ino de muchos de los cana ios abo ígenes cau i os, po ene allí sede uno de las p incipales me cados de escla os (neg os, mo os, mula os, indios ame icanos y cana ios), y Neb ija debió conoce allí pe sonalmen e a algunos cana ios de quienes pudo ex ae las in o maciones sob e sus o mas de ida que después ela a en las Décadas. Así el episodio amoso, que no nos esis imos a ae aquí, en la aducción de Ma cos Ma ínez: Vi yo en Se illa lo que me pa eció un milag o, no así a los demás que habían is o que aquello se hacía muchas eces. Había allí cie o cana io de es a isla [de G an Cana ia] que apoyándose en el mismo si io con el pie izquie do se exponía, a ocho pasos de dis ancia, a quienes que ían alcanza le con una pied a, esqui ando la he ida, unas eces haciendo a un lado una pequeña des iación de la cabeza, o as apa ando odo el cue po, o bien e i aba el golpe que enía con un cambio al e na i o de las pie nas. Con an o pelig o se exponía a su e dugo an as eces cuan as le o ecían un cua o de as de b once (pág. 244). El sex o capí ulo es una b e e exposición (págs. 253-255) del p oyec o que el p opio Ma cos Ma ínez coo dina, a ealiza en e a ios p o eso es de las Uni e sidades de La Laguna y de Las Palmas de G an Cana ia, y que hemos mencionado al comienzo, sob e El mundo clásico en la his o iog a ía cana ia. Po úl imo, el sép imo capí ulo, Un nue o lib o sob e las Islas A o unadas (págs. 257-263), es una eseña sob e el lib o del p o . Vale io Man edi Le Isole Fo una e (Roma, 1995), que Ma cos Ma ínez juzga como una ob a impo an e, llena de in e esan ísimas obse aciones sob e el mi o de las Islas A o unadas. En e dad es á jus i icado el sub í ulo de Nue os aspec os que el au o pone a su lib o, po los esul ados no edosos y, en cie a medida, inédi os que e ela. Todo él es un modelo de igo , se iedad in es igado a y dedicación po encima de odas las complejidades que el ema iene. Po mi pa e, sé que, a pa i de aho a, cuando enga necesidad de una opinión consis en e sob e los emas de la an igüedad de Cana ias, debo acudi inexcusablemen e al lib o de Ma cos Ma ínez.