scieee Open visual document viewer

Problemática que suscita el estudio de una lengua perdida : la toponimia de origen guanche de Canarias

Trapero, Maximiano,Santana Martel, Eladio

Full text

Publicado en el lib o La in es igación dialec ológica en la ac ualidad (ed. Dolo es Co bella y Jose a Do a). San a C uz de Tene i e: Agencia Cana ia de In es igación, Inno ación y Sociedad de la In o mación, 2009, 171-211. PROBLEMÁTICA QUE SUSCITA EL ESTUDIO DE UNA LENGUA PERDIDA: LA TOPONIMIA DE ORIGEN GUANCHE DE CANARIAS1 Maximiano T ape o Eladio San ana Ma el Uni e sidad de Las Palmas de G an Cana ia m ape o@d e.ulpgc.es esan ana@d e.ulpgc.es 0. In oducción Cuando una lengua se pie de, gene almen e no se pie de del odo, ni menos se pie de de golpe, en un solo momen o. Como piezas aisladas, esul ado de un nau agio, quedan lo ando de e minados elemen os, sob e odo léxicos, que son ecogidos y ap o echados po o a u o as lenguas y en ellas siguen i iendo po siglos. Los ejemplos pod ían se in e minables, y de cualquie lengua del mundo an iguo o incluso mode no. Pe o no necesi amos sali ue a: ¿quién pod ía da cuen a de las lenguas odas que se habla on en la Península Ibé ica an es de la llegada de los omanos? Se pe die on del odo, se dice. Pe o aun seguimos usando palab as que los dicciona ios e imológicos nos dicen que en su o igen ue on p ecel as o cel as o ibe as o púnicas, e c. Y aun después de la omanización o as lenguas se habla on en la Península que igualmen e se pe die on, aunque dejando i as en el español ac ual unas cuan as palab as aisladas, como es imonio de su exis encia. Es ácil supone que ese ocabula io supe i ien e se e ie e a los ámbi os más elemen ales de la ida humana y a los sec o es conside ados más p ima ios de cualquie lengua, como es el mundo ege al, el eino animal y los obje os ma e iales de uso común y o dina io; un léxico me amen e designa i o. El in e és y la impo ancia del es udio e imológico de los opónimos iene de e minado no solo po descub i el o igen de cada palab a, sino, sob e odo, po lo que esa palab a en su sen ido o igina io e e enciaba, con lo que se busca ambién la «mo i ación» lingüís ica del opónimo. El in e és es, pues, no solo lingüís ico sino ambién his ó ico y cul u al. 1. Los opónimos Pues de esas pocas palab as suel as la mayo pa e son opónimos, nomb es de luga que esis en y esis en el paso del iempo y la sucesión de lenguas den o de un e i o io, como mojones que ma can hi os his ó icos ocu idos e dade amen e. Y lo hacen gene almen e en su condición de me os nomb es signi ican es, despojados ya del signi icado lingüís ico que u ie on en la lengua en la que nacie on y de enidos a se me as e e encias geog á icas. Y como ales nomb es pueden e e niza se has a an o la ealidad geog á ica a la que nomb an pe manezca, o incluso desapa ezca pe o se ans o me en o a ealidad. De la ijeza y de la du abilidad de los opónimos desgajados de la lengua a la que en su o igen pe enecie on, nos hablan los ex os de nume osos au o es, pe o ninguno encon amos mejo que esuma odas las ca ac e ís icas de la oponimia an igua que el de Menéndez Pidal en el p ólogo de su Toponimia p e omana hispánica: Los nomb es de luga son i a oz de aquellos pueblos desapa ecidos, ansmi ida de gene ación en gene ación, de labio en labio, y po adición inin e umpida llega a nues os oídos en la p onunciación de los que con inúan habi ando el mismo luga , adhe idos al mismo e uño de emo os 1 Es e ex o es el esul ado pa cial de un p oyec o de in es igación en que ienen abajando los au o es desde hace años y que con ó con una beca del Minis e io de Ciencia y Tecnología (Re . BFF2003-06881) y que se conc e a á en un Dicciona io de la oponimia guanche. an epasados, la necesidad dia ia de nomb a a ese e uño une a a és de los milenios la p onunciación de los p imi i os. Y es os opónimos a as an consigo en nues o idioma ac ual elemen os oné icos, mo ológicos, sin ác icos y semán icos, p opios de la lengua an igua, elemen os po lo común ósiles e inac i os, como pe enecien es a una lengua mue a, pe o alguna ez i ien es aún, conse ando su alo exp esi o inco po ado a nues a habla (1968: 5). Es deci : a) Un opónimo an iguo es una “ i a oz de pueblos desapa ecidos” que sigue sonando en la adición. b) Un opónimo, sea an iguo o mode no, es un nomb e que suena a nues os oídos en la p onunciación de la lengua que noso os mismos hablamos en es e momen o. c) Un opónimo an iguo a as a de e minados elemen os oné icos, mo ológicos, sin ác icos y semán icos, p opios de la lengua an igua, bien que casi siemp e modi icados y adap ados a la p opia e olución de la lengua en que pe i e. d) Todo opónimo, cualquie opónimo his ó ico, sigue adhe ido a a és de milenios a la misma ealidad del e uño p imi i amen e nomb ada. Y inalmen e e) Un opónimo an iguo es, po una pa e, un elemen o ósil e inac i o, como pe enecien e a una lengua mue a, pe o, po o a, sigue siendo elemen o léxico i ien e, aunque sólo sea como signi ican e de una designación. En e ec o, los opónimos son a la ilología lo que pueden se a la a queología unos es os ósiles humanos del cua e na io, po ejemplo. ¡Cuán as eces se ha ecu ido a es a imagen de “ ósiles lingüís icos” pa a habla de los opónimos an iguos! ¡Y cuán os in es igado es de lenguas an iguas desapa ecidas han enido que ecu i a los opónimos como únicos es imonios pa a ejempli ica los más emo os enómenos de un subs a o lingüís ico! Una especial impo ancia ienen los opónimos a i mó Co és y Vázquez, «ya que ijados po la adición cons i uyen p eciosos ósiles lingüís icos, e elado es de los más emo os subs a os y es imonios de an iguas á eas pa a de e mina enómenos» (1954: 22). Fósiles, sí y no, según se mi e. Po que los opónimos de una lengua pe dida siguen eniendo ida, aunque és a es é en es ado la en e, pe o dispues a a a lo a en cuan o se escud iñen sus aíces. Y dispues a es á ambién a p opo ciona de e minadas cla es pa a la in e p e ación de su pequeña y en añable his o ia, como dijo F ancisco Ma sá de los nomb es p opios (1990: 60). O dicho con palab as de un in es igado cana io digno siemp e de se oído, José Pé ez Vidal: Los nomb es de luga cons i uyen uno de los as os más cla os, elocuen es y i mes de los dis in os g upos é nicos que se han asen ado en un país. Fijados po la adición, llegan, como los ósiles, has a e ela los es ados más an iguos de la o mación cul u al de un pueblo (1991: 307). F en e al complejo y abiga ado mosaico del subs a o oponímico de la España peninsula : hay opónimos ibe os (Lé ida, Elche, Já i a), púnicos (Cádiz, Málaga, Ad a), cel as (Sego ia, Ledesma, Osma, Bui ago), g iegos (Rosas, Ampu ias, Alican e), ascos ue a del País Vasco (A án, Valde aduey, Ezca ay), omanos (Ta agona, Za agoza, Mé ida, León), ge mánicos (To o, Guisando, Godos, Gusendos), á abes (Almadén, Al a az, Moga az, Alcudia, Medina), be ebe es (Azuaga, Mequinenza, Gene e, Gome a), mozá abes (Cas el, Pe chel, Lan ei a, Ub ique, Alconchel, Fo nela), e c., en las Islas Cana ias el pano ama oponímico se educe a dos momen os nomenclado es cla amen e es a i icados: el p imi i o guanche (de o igen be ebe o p o obe ebe ) y el pos e io eu opeo, undamen almen e ibé ico (español y po ugués, y ema camos el po ugués po su singula impo ancia). Es gene al la ausencia de e e encia a los guanchismos en odas las monog a ías e his o ias de la lengua española, como si no exis ie an o como si no pe enecie an a ella. Se habla de o as a ias lenguas pe didas que han dejado muchas menos palab as que el guanche, y aunque és e se asen a a en una egión insula , és a o ma pa e de España y algunas de sus palab as se han con e ido en palab as españolas gene ales, que es án incluso en el DRAE. Si no hemos con ado mal, 13 son las palab as guanches que apa ecen en e los «cana ismos» del dicciona io académico (ex aídas de la elación y es udio de Co ales y Co bella 2008: 473-508): bai o, go io, gome o, gui e, mago, majo e o, pe enquén, pí gano, abaiba y abaibal, agas e, aja as e y enique. Y los opónimos de las Islas de o igen guanche son ya ambién pa imonio lingüís ico de España y de la Humanidad. El único au o , que yo sepa, que ha conside ado a los guanchismos es Jai o Ga cía Sánchez en su ecien e y alioso A las oponímico de España (2007: 75-77). Pe o en e al es ado peninsula en que esos opónimos es án ya plenamen e asimilados al sis ema del español, de al mane a que cualquie hablan e los sien e como pe enecien es a un mismo y único pa imonio lingüís ico, en Cana ias sigue i a la conciencia de un cie o bilingüismo (aunque sea encubie o): cualquie hablan e de las islas puede deci que Guayadeque o Agüimes son palab as guanches, en e a Las Palmas o Ingenio que las sien e como cas ellanas; bien en endido que ese «bilingüismo» se da solo en el e eno de la oponimia, pues las o as palab as guanches conse adas en la lengua común (go io, bai o, go o, balo, mocan, e c.) es án o almen e in eg adas en el sis ema onológico del español que se habla en Cana ias. Debe sabe se que de odos los componen es de las lenguas abo ígenes cana ias lo único que ha llegado a noso os es un pequeño ocabula io de oces aisladas, unas pocas palab as e e idas al mundo p ima io de los obje os, de los animales o de las plan as. P opo cionalmen e, son pocas en elación al léxico insula cana io, pe o, in ínsecamen e, cons i uyen el g upo más in e esan e y plan ean como ha dicho Rohl s «el p oblema más cau i ado que se p esen a en el campo de los es udios cana- ios» (1954: 83). Un ocabula io limi ado y que, además, se es inge cada día po el desuso de las ac i idades adicionales a las que es aba inculado, como es el pas o eo. No an limi ado es, sin emba go, el conjun o de opónimos abo ígenes que sigue i o en odas las islas pa a designa an o a los acciden es mayo es de las geog a ías insula es (las p opias islas, algunos g andes espacios, e i o ios ca ac e ís icos, localidades, mon añas eminen es, e c.), cuan o más a los pequeños acciden es de cada luga (ba ancos, oques, uen es, cue as, e c.). 2. La lengua guanche 2.1. Denominación A la lengua que habla on los p ime os habi an es de las Islas Cana ias an es de la conquis a cas ellana se le llama gene almen e guanche, aunque algunos “mode nos” a an de e i a ese é mino y p e ie en la pe i ás ica exp esión «an igua lengua de Cana ias» o la exó ica denominación de amazig insula , conside ando que amazig se ía el é mino au óc ono equi alen e a be ebe , y que po an o la lengua de los indígenas cana ios se ía una modalidad insula  del amazig con inen al que se hablaba en odo en no e de Á ica an es de la a abización. Pa a las palab as supe i ien es de esa lengua se usan é minos como p ehispanismos, indigenismos y, más comúnmen e, guanchismos. Cada uno de es os é minos iene sus “incon enien es” pa a unos y o os au o es; cada cual iene sus con icciones y sus manías, y a gumen os pa a p e e i uno u o o. Noso os p e e imos guanche, po que es el más usual, el más ex endido, c eemos que el más neu o y, sin duda, el más iden i ica i o y dis in i o, pues se e ie e con exclusi idad a Cana ias, en e a los inde e minados p ehispanismos, indigenismos que, en un con ex o gene al, an o pueden e e i se a las lenguas ame indias como a las lenguas p e omanas que se habla on en la Península. 2.2. Lo que queda del guanche Lo poco que nos ha quedado del guanche son palab as suel as, aisladas de odo con ex o. De las ases de que dan cuen a algunos ex os his ó icos no ha pe i ido ni una sola en la adición o al. Ni aún las más b e e de A is Ti ma, que se dice g i aban los hé oes g ancana ios al momen o de lanza se al acío pa a no cae en manos de los conquis ado es, puede deci se que se conozca desde la adición o al, sino po los ex os ec eados de las C ónicas, de Ab eu Galindo y de Vie a y Cla ijo. El p oblema de la unidad o di e sidad de lenguas que habla an los cana ios abo ígenes es una cues ión sob e la que hay opiniones muy con a ias, pues as incluso de mani ies o desde los p ime os iempos, en los siglos XIV y XV, an es de la conquis a cas ellana. La pe i encia en la adición o al de unos pocos é minos guanches de uso común pe o de muchos opónimos nos au o iza a deci que si bien las hablas de las dis in as islas debían pe enece a una misma lengua (o a una misma amilia de lenguas, p opiamen e a un mismo « ipo lingüís ico», en la ca ac e ización hecha po Cose iu 1990: 27-28) las di e encias in e insula es debie on se ambién muy no ables. Y además, que esas di e encias pod ían explica se an o po el aislamien o en que los abo ígenes i ie on du an e no menos de 13 ó 14 siglos en las islas, como po las di e encias lingüís icas que ya aje an consigo cuando pobla on las Cana ias, como di e encias de o igen, an o ue a po que p ocedie an de dis in os luga es, como po que llega an a las Islas en dis in as épocas. Que las a iedades insula es pe enecían a una misma lengua (o a un mismo ipo lingüís ico) es indudable, pues no de o a o ma pod ían explica se las innume ables coincidencias y simili udes que exis en en e los opónimos de las Islas, pe o que en e ellas exis ie on p o undas di e encias, ambién debe se una e dad incon es able, como demues a la misma oponimia. Al ma gen de los es imonios esc i os de c onis as e his o iado es, nos queda la adición o al pa a co obo a lo, y como mues a más e iden e la oponimia de cada isla, que es es imonio elocuen ísimo. Los muchísimos casos de opónimos que se epi en en una y o a isla con a ian es oné icas no son sino a ian es lingüís icas que ep esen an o as an as modalidades de hablas: así Gando en G an Cana ia, Agando en La Gome a y A agando en El Hie o; Jináma en G an Cana ia y Jinama en El Hie o; Ma u en G an Cana ia, A u en Tene i e, y Tana ú en El Hie o; Taco on e en Tene i e y Taco ón, Toco ón o Teco one en El Hie o; Tamadus e en El Hie o, Tamadis e en La Gome a y Tamadi e en Tene i e; Güíma en Tene i e, Agüimes en G an Cana ia y Güime y Tenegüime en Lanza o e; e c. Como p oblema de mé odo esencial han de conside a se las uen es a a és de las cuales conocemos lo que nos ha llegado del léxico guanche. Y es as son de dos ipos: las uen es an iguas, que no pueden se sino esc i as (que son es imonios «mue os», en su uncionalidad lingüís ica), y las mode nas, que pueden se a su ez o esc i as u o ales (és as, es imonios « i os»). Y aunque sea una ob iedad, hay que eco da un p incipio eó ico de la lingüís ica gene al: las lenguas se ansmi en po la o alidad, no po la esc i u a. Po an o, los nomb es guanches pasa on los que pasa on de los hablan es abo ígenes a los hablan es españoles po ansmisión o al, nunca po esc i o. Los guanches no conocían la esc i u a, al menos al cual noso os la en endemos. Los g abados upes es que deja on dispe sos po dis in as islas más pa ece que sean ep esen aciones g á icas que e dade a lengua esc i a, indesci ables, en cualquie caso, has a aho a, a pesa de los muchos in en os po in e p e a los. Fue on los cas ellanos quienes empeza on a esc ibi las palab as guanches desde los p ime os momen os de la conquis a en documen os, c ónicas e his o ias; y al hace lo a a on de imi a oné icamen e lo que oían, o, mejo dicho, lo que c eían oí , po que ya se sabe que a una lengua ex aña se la oye con unos oídos acomodados a la lengua que se habla. 2.3. Es udios sob e el guanche Pa ece mucho lo que se ha dicho sob e el guanche cuando se e po encima y en su conjun o la bibliog a ía exis en e, pe o en ealidad es muy poco lo que se ha hecho en cuan o a la in e p e ación ilológica de sus oces. Lo cie o es que cuando se ahonda en esa isión se llega a la is e conclusión de que cualquie es udio que se p oponga una con emplación gene al de los ma e iales sob e i ien es de la lengua guanche equie e de una e isión o al y p o unda de oda esa bibliog a ía, incluida la ob a de Wöl el. Quizás el mayo mal es é en las uen es que se han u ilizado pa a la ca alogación de esos ma e iales, casi del odo ijadas en la documen ación his o iog á ica an igua, con el casi absolu o descuido de la adición o al. Cie o es que la lengua de los guanches se pe dió p on o (a lo más, cab ía pensa en dos o es gene aciones pos e io es a la conquis a de cada isla) y que no hubo en onces, cuando oda ía es aba i a, un homb e conquis ado o un c onis a o un monje p edicado o un misione o que se p eocupa a po ecoge la y desc ibi la o po hace una g amá ica o dicciona io de ella, como sí los hubo un siglo después en Amé ica. Y cie o es ambién que, como esc ibió el c onis a de la conquis a de G an Cana ia Gómez Escude- o, “los españoles siemp e con o e ían el nomb e de las cosas [de los cana ios] y desp ecia on sus ocablos y cuando se epa ó pa a as ea les sus cos umb es po más ex enso no hubo quien die a azón de ello” (Mo ales Pad ón 1978: 435). No hubo en onces ánimo de idelidad, ni se p eocupa on demasiado los esc ibanos públicos de ecoge los es imonios de los abo ígenes con la exac i ud que ue a deseable. Y así se ha ansmi ido lo que de la lengua de los guanches se esc ibió, a la lige a, y po lo gene al no oído di ec amen e de los guanches, sino copiado y ecopiado po esc ibanos mal pagados y descuidados, como exp esamen e denuncia Dominik Jose Wöl el (1996: I, 53), el p incipal es udioso del guanche. Y así se han enido ambién epi iendo y epi iendo esos é minos en odos los es udios que sob e el guanche se han hecho desde el siglo XIX. Po e e i nos con exclusi idad al léxico de la oponimia, debemos deci que g an pa e del abajo de un dicciona io de oponimia guanche que quie a con empla la documen ación his ó ica que de ella se ha hecho, consis i á en deshace y en desmen i las in ini as malas esc i u as de esos nomb es. Resul a un abajo desespe an e, además de inú il, segui las alsas e imologías mon adas sob e é minos mal copiados y, po an o, alsos, inexis en es. Apa e las innume ables a ian es p imi i as de esos opónimos, debidas a la pe cepción múl iple de lo oído, g an pa e del mal se debe a las e óneas y cap ichosas ansc ipciones de Be helo (posiblemen e debidas a su “oído” ancés o a un a án pe sonal po ija lo que le pa eció mejo , sin ene en cuen a la o alidad), que a su ez signi icó “la au o idad” indiscu ible pa a odos los es udiosos de inales del XIX: Ál a ez Rixo, Chil y Na anjo, Milla es To es, e c., has a llega a Be hencou Al onso. Incluso es e au o , siendo el único que pa e desde la o alidad, cae ambién en la misma dinámica: son buenos y álidos los opónimos ecogidos o comp obados pe sonalmen e po él, pe o jun o a ellos me ió odos los “a as ados” de sus an eceso es, mezclando buenos con malos, y esul ando sus elaciones oponímicas unas epe idas elaciones llenas de e o es, no iables, al in. Es posible segui con minuciosidad el hilo de las lis as de palab as guanches que se suceden a pa i de Glas. A las uen es his ó icas an iguas (C ónicas, Espinosa, To iani, Ab eu), con algún añadido de Viana, les sucede Vie a, con bas an es apo aciones pe sonales. Pe o las “lis as” de guanchismos p opiamen e dichos empiezan en Glas. ¿Po qué és e y no los an e io es au o es cana ios? Los his o iado es p ime os, cuando se encon aban con una palab a desconocida pa a ellos, se con o maban con deci que a al cosa “le decían” o que “se llamaba” al; y ese al suele apa ece en cu si a en las ediciones disponibles de sus ob as. Mas es a señal no es de e minan e del guanchismo segu o, pues ambién apa ecen así muchas palab as de aíz no indígena, mien as que o as e dade amen e indígenas no es án ma cadas de ninguna o ma. Esos au o es habla on de la indudable p ocedencia no ea icana de la lengua de los abo ígenes cana ios y de la simili ud que había en e cie as palab as cana ias y las de e i o ios de la cos a a icana ce cana al a chipiélago, como Telde, Tagas e, Güíma o Agadi . Pe o, como decimos, ue Geo ge Glas quien hizo una p ime a lis a de palab as guanches clasi icándolas po o den al abé ico y po islas (jun ando las de Lanza o e y Fue e en u a), o eciendo el signi icado de cada una de ellas y compa ándolas con o as palab as del mismo signi icado de la lengua shilha, dialec o be ebe del su de Ma uecos «que se les pa ece» dice Glas (Cas illo (1993: 269-286). Son 119 oces omadas de la His o ia de Ab eu, según con iesa, pe o con los añadidos p opios del signi icado y de la compa ación. Y lo hizo Glas po que algo debía sabe de be ebe , u o de sus co e ías y come cios con los pueblos de la cos a a icana ce cana a las Islas. Es a lis a iene el in e és añadido de que, con odos sus acie os y e o es, se con i ió en el epe o io lexicog á ico básico que siguie on después odos los au o es p eocupados po la lengua guanche, a ando, eso sí, cada uno de ellos de amplia la en una especie de ca e a sin inal. A Glas siguió Bo y de Sain -Vicen , a és e Be helo y Ál a ez Rixo, unas eces copiando el segundo del p ime o y o as ala gando Rixo la lis a desde su p opio conocimien o de las islas. Los Dicciona ios geog á icos de mi ad del siglo XIX de Oli e y de Madoz inco po an muchos nomb es nue os, sob e odo de poblaciones, pe o sin deci que e an guanches. Quien suma es os nomb es de Oli e y Madoz a las lis as guanches an e io es es Maximiano Aguila , un pe sonaje a quien muchos ci an (unas eces solo como Aguila , o as como Maximiliano) pe o de quien sólo po Chil y Na anjo sabemos que e a “del Pue o de O o a a” y que po amis ad le “ egaló su manusc i o pa a que hiciese de él el uso que u ie a po con enien e” (Chil 2006: 63). Las lis as de Aguila ue on usadas ín eg amen e po Chil, y las de Chil ambién ín eg amen e po Milla es To es. También po Juan Be hencou Al onso, pe o és e añade muchos opónimos nue os ecogidos pe sonalmen e en Tene i e o po in e media ios en el es o de las islas, con la no edad de p ocede de la adición o al. Lo mismo ha á Luis Fe nández Pé ez con espec o a La Gome a. A su ez, Ál a ez Delgado hace una Onomás ica de La Gome a sob e la base de Fe nández Pé ez. Y inalmen e Wöl el eúne y o dena, según sus p opios c i e ios, odas las lis as en sus Monumen a (sal o las de Be hencou Al onso y Ál a ez Delgado que en esa echa es aban inédi as). Pe o no acaba ahí la ca e a: odos los que han enido después han copiado a Wöl el, unos li e almen e (Na a o A iles 1981 y Oso io 2003), o os seleccionando la isla obje o de su a ención (Tene i e: Pé ez 1995) y o os seleccionando el epe o io de opónimos, de an opónimos (Ma ín de Guzmán 1981, Osso io Ace edo 1996) o de é minos apela i os (Cas ejón González 1991, Concepción 2003). Finalmen e, o a conside ación más posi i a nos me ecen los múl iples abajos que Reyes Ga cía iene dedicando a las oces his ó icas guanches a ando de econs ui su e imología y, sob e odo, el exhaus i o es udio que Pe e a López (2005) ha hecho de la oponimia de La Gome a desde la base documen al de la adición o al i a en la isla. 2.4. Dispa a es que se han dicho sob e el guanche Los dispa a es que se han dicho sob e el guanche no son de aho a, se ienen epi iendo y acumulando desde el momen o mismo del descub imien o de aquel pueblo en el siglo XIV. Dice Ab eu Galindo que los guanches de Tene i e “hablaban en el buche, como los a icanos” (1977: 295), y Ma ín y Cubas dice que odos los isleños p onunciaban “hi iendo la lengua al palada , a modo de a ajosos ó impedidos de lengua” (1993: 220). Pe o nunca como aho a han podido ene an a di usión y, po an o, desin o ma mejo se ía deci mal o ma  a an os. El uni e sal in e ne lo admi e odo, pa a bien y pa a mal, y sob e es a cues ión se puede encon a lo que se quie a. Po ejemplo, la Enciclopedia Uni e sal Mul imedia ©Mic one S.A. (ed. 1995-2002) dice lo siguien e sob e la lengua guanche: “Guanche: [4ª acepción] (sus . m.) [Lingüís ica] Va iedad del español hablada en las islas Cana ias, ca ac e izada po locuciones y gi os au óc onos y algunas palab as p oceden es de la an e io lengua ex in a: en guanche se emplea us edes en luga de oso os”. No he leído yo mal: es án us edes oyendo bien. Sigue: “En la ac ualidad, se conoce como guanche la mode na a iedad del español hablada en las islas Cana ias po la población au óc ona. Se ca ac e iza po el empleo de locuciones y gi os pa icula es, muy pa ecidos en algunos casos a los del español de Amé ica, así como algunas palab as p oceden es de la an e io lengua ex in a. Den o de es as úl imas, se han conse ado é minos comunes como al aha 'homb e de g an alo ', aza ug 'independencia', mencey ' ey', sanso é 'buenos días', ilelli 'libe ad', ama co 'camisa de pieles'...; exp esiones como ahul elawen 'saludos, compañe os', agoñe yaco on ya zahaña chaconame 'ju o po el hueso de aquel día en que e hicis e g ande'...; nomb es p opios y opónimos como Tizzi i 'luz de luna', Echedey 'el que hace embla ', Aco án 'Dios del Sol', Awañac Guanche 'República Guanche'...”. Es a úl ima exp esión pa ece decla a a los au o es de al can idad de dispa a es como se jun an en el pá a o an e io . Y aun siguen o os de no meno calib e. No se á dispa a e, pe o sí e o de mucho bul o la elación que se ha que ido hace en e el guanche y el á abe, aquél como descendien e de és e. Es e e o iene ambién de iejo y aún se man iene como c eencia gene al, incluso en e gen es de cul u a. Pe o el monumen o a es e e o quizás sea la Recopilación que de oces á abes hizo Diego de Guadix a inales del siglo XVI, den o de la cual incluye su au o bas an es nomb es guanches como si ue an de i aciones di ec as del á abe, jus i icándolas incluso desde e imologías á abes ( alsas, cla o). Un au o musical ine eño ac ual, Emilio Coello, p esen ó en el Fes i al de Música de Cana ias del año 2004 una composición suya i ulada Axis mundi sob e un mi o guanche; en el p og ama del concie o decla a que decidió esc ibi el ex o del lib e o en la ín “po que esa ue la lengua que los conquis ado es españoles impusie on a los guanches en los p ime os iempos de e angelización”. O o au o con empo áneo, és e ilólogo de p o esión, Sebas ián Sosa Ba oso (2001), dice de algunos opónimos guanches de Lanza o e lo siguien e: que Ha ía de i a de a ina > ha ina (pág. 52); que Jameo p o iene del jemío que hace el ien o en la cue as (74); que Tinajo iene de inaja < ina 'aljibe pequeño' (133); y que Femés p ocede de la exp esión la ina que los 80 abo ígenes dije on cuando ue on bau izados po los capellanes de Be hencou : Fides mihi es > ede me es > e me es > Femés (141); y que Yaiza es el esul ado de dos palab as de La Rioja: yasa 'desbo damien o' o yaza 'caza ' (143); y Ge ia de he ia > e ia 'bulla, albo o o' (153); y Janubio de sal nu eo 'sal nublada, en u biada' > jal nu eo > janubio (154). Dispa a es son ambién, aunque puedan juzga se como inocen es, las in e p e aciones que se hacen a los p e endidos an opónimos guanches que an de moda es án aho a en e los jó enes cana ios. Pe o el nomb e guanche más g aciosamen e dispa a ado que he oído es el de Tea ime; me con a on que ese ue el nomb e que un pad e puso a su hija, po que lo oyó (se supone que a quien no sabía ni una palab a de inglés) y le sonó muy bien, “muy guanche”: p ocede de la ma ca de una caja de galle as Tea Time 'la ho a del é'. 3. ¿Qué puede hace la ilología en cuan o a la iden i icación de una lengua pe dida como el guanche? Todo lo que es é elacionado con la iden i icación de una palab a p oceden e de una lengua pe dida es un p oblema. Nunca se puede es a segu o de es a pisando ie a i me. En e eno an esbaladizo como es e es aconsejable des e a posiciones dogmá icas y exp esiones como “con oda ce eza”, “po oda e idencia” y simila es, y acoge se p uden emen e al “pa ece que...”, al “pod ía se ”, al “quizás”, o sea, al dominio del condicional. Pe o no po ello debe cundi el desánimo o al, y menos abandona la a ea po c ee la comple amen e inú il. Exis e la compa ación de lenguas, y ese mé odo ha p opiciado algunas e idencias incon es ables, bas an es e osimili udes y ha esuel o no pocos p oblemas que pa ecían enigmas sin solución. Mas pa ece lógico pensa que el compa a ismo de lenguas exige a quien lo p ac ica el conocimien o de las dos o más lenguas compa adas. Que sepamos, es a condición no se ha cumplido nunca en los es udios sob e el guanche y su elación con el be ebe . Ni siquie a Wöl el au o de la conside ada como “la biblia” del guanche sabía be ebe : que emos deci que habla a una lengua be ebe . Al pa ece , ecibió clases de be ebe en Raba , du an e un poco iempo, pe o nunca llegó a habla lo. Sus p incipales uen es sob e el be ebe ue on Ma cy y los dicciona ios. Y su p ocede en el a amien o ilológico de las oces cana ias en su elación con el be ebe lo dela a. Reúne p ime o odas las e e encias que le son posibles, que son p ác icamen e odas las que has a ese momen o es aban publicadas y odas las que le e an conocidas, siendo en es e aspec o un ecopilado absolu amen e igu oso y digno de odo c édi o, po que además lo hace con una minuciosidad y con una idelidad dignas de odo encomio. En segundo luga ag upa en un mismo epíg a e ( amos a llama “semán ico-designa i o”) odas las o mas léxicas que c ee esponden a un mismo é imo a pa i de una de las “desc ipciones” halladas en sus uen es. Hace después algún ipo de comen a io c í ico de ipo his o iog á ico o ilológico sob e alguna de las o mas ano adas, y a a, po úl imo, de iden i ica semán icamen e el é mino o é minos guanches a pa i de los pa alelos que ha hallado en los epe o ios lexicog á icos be ebe es manejados po él (Basse , Bauli a, Foucould, Gou liau, e c., esc i os odos ellos po anceses y en ancés, éngase en cuen a). Es as son las uen es de Wöl el: odas his o iog á icas y lib escas, ni una sola uen e o al, ni po pa e de los ma e iales cana ios ni po pa e de los ma e iales be ebe es. Y el compa a ismo se hace a pa i de la desc ipción que del é mino guanche se da en alguna de las uen es usadas po Wöl el. Po ejemplo, si de la palab a aco (sic) dicen las uen es his o iog á icas cana ias que es una uen e, busca el au o aus iaco los é minos que en be ebe signi ican ' uen e'; y en el caso del opónimo Ada , como Be helo ano ó de ese opónimo que e an unas “ ibe as esca padas”, busca Wöl el o os pa alelos semán icos en los dicciona ios be ebe es. Pe o éngase en cuen a que lo que To iani y Ab eu hicie on espec o del aco he eño y lo que Be helo hizo del Ada ine eño (como se hace de o dina io) ue “desc ibi ” los luga es así denominados, no deci el signi icado de aco y de ada . Y lo que hace Wöl el es oma la desc ipción de esos luga es como el signi icado espec i o de ambos é minos. Y eso, en semán ica, es con undi la “designación” con el “signi icado”; eso es e o ae se a las épocas p e- semán icas en que se c eía que “ ealidad” y “signi icado” e an la misma cosa, en que se con undía la ealidad con la lengua. Y a pa i de ese c i e io odos los azonamien os de Wöl el quedan iciados po ese mé odo e ado. Po que las búsquedas que hace en las uen es lexicog á icas del be ebe es án inducidas o bien po la p oximidad de los signi ican es o bien po ese que hemos llamado c i e io “semán ico-designa i o” que solo es pseudo-semán ico. O a de las pe manen es a eas de Wöl el es la de dilucida cuál de las múl iples g a ías con que po lo gene al se esc ibie on los opónimos guanches es la e dade a, la o ma “ma iz” como él la llama, sin dispone él de una base de e e encia esencial, p ecisamen e po su desconocimien o de la o alidad, con lo cual se deba e pe manen emen e en una discusión bizan ina, sob e la na u aleza de los sonidos que hay de ás de esas esc i u as. Po ejemplo, en el es udio de Ajache, copia p ime o odas las a ian es esc i u adas: A ache, A aches, Abache, Abaches, A ache y A aches, además de las co ec as Ajache y Ajaches, y se deba e Wöl el después a ando de a e igua qué consonan e p ime a es la e dade a, si la aspi ada, si la bilabial o si la in e den al, suponiendo él “que se a a de una a iculada sin consis encia, con aspi ación p ecipi an e” (1996: 969). O o ejemplo magní ico: en el caso de Güíma , eúne odas las g a ías con que se ha esc i o ese opónimo (1996: 900-901): exac amen e 22 o mas, pe o al a jus amen e la o ma conse ada en la o alidad, la que ob iamen e debe conside a se como la más ce cana a la ma iz. Y lo mismo en el opónimo gome o Je duñe (1996: 796): ocho a ian es esc i as y ninguna e dade a. En es os y en o a mul i ud de casos se pone de mani ies o la ca encia de los Monumen a espec o a la documen ación p oceden e de la adición o al de la p onunciación i a, como la cali ica Co ominas (1972: I, 27), una ca encia que esul a en odo undamen al. Mas no odo es baldío en la ob a de Wöl el sob e el guanche. Aunque no habla a el be ebe , conocía la g amá ica de esa lengua o al menos enía nociones a anzadas de su mo ología, cosa que demues a de con inuo en la disección de las o mas guanches en su compa ación con el be ebe . No de o a o ma se explica que en la sex a pa e de sus Monumen a se incluya un índice de 167 epíg a es sob e cues iones de g amá ica his ó ica del be ebe , de su ocalismo y consonan ismo, del sis ema de o mación de palab as, sob e las ca ego ías g ama icales, e c. Un índice que demues a has a qué pun o llegaban los planes de Wöl el en el es udio del guanche y la elación que pudo ene con o as lenguas a lán ico-líbicas del no e de Á ica y de su cuenca medi e ánea, undamen almen e con el be ebe . Pe o ese índice quedó sin desa olla : sus planes, en ese sen ido, desg aciadamen e, no queda on más que en un esquema minuciosamen e diseñado. 3.1. Cómo de e mina la pe enencia de un é mino a una lengua pe dida El p oblema es de mé odo, y no a ec a solo a la iden i icación del guanche, sino que es común a odas las lenguas pe didas. ¿Cómo ene segu idad del ca ác e cel a o ibe o o enicio o a eso de una oz del español ac ual? Los e imologis as ecu en en p ime luga al compa a ismo de lenguas, y después a la g amá ica his ó ica, a la geog a ía lingüís ica y a o as disci- plinas auxilia es, en e las cuales la his o ia gene al de las ci ilizaciones y la his o ia pa icula de cada pueblo son undamen ales. Pe o así y odo, muchas eces, la conclusión e imológica no puede i más allá de una hipó esis bien azonada, eso sí, y de una p opues a. Así, g andes maes os de la ilología española, Menéndez Pidal, Lapesa, Co ominas, Malkiel, Al a .... han esc i os páginas admi ables, llenas de e udición, de sabidu ía y de pe spicacia, a ando de explica un puñado de opónimos hispanos de p ocedencia p e omana, llegando a un p opues a de p obabilidad en cada caso; pe o una p obabilidad, no es una ce eza. En el es udio de la oponimia p e omana “hemos e ado odos dice Co ominas en la in oducción de su Tópica Hespé ica, unos más que o os: los que menos, los que se han apoyado en opónimos de a mazón consonán ica sólida y en la documen ación medie al” (1972: I, 9). De ahí que esul en de g an in e és los c i e ios o mulados po el mayo e imologis a del español y que deben de ene se en cuen a en oda in es igación oponímica que se haga sob e lenguas desapa ecidas o ajenas a la lengua hablada po el in es igado (ibid. I, 130-159, aquí o muladas sob e la « oponomás ica cuyana»). Son los siguien es: 1. Conoce la his o ia del luga obje o de es udio. Conoce la his o ia y conoce la geog a ía, añadimos noso os: no hace poco en la ec a iden i icación de un opónimo, sea és e an iguo o mode no, pe o más si es an iguo, ene un conocimien o di ec o de la geog a ía designada. 2. Conoce los a ijos ípicos de cada egión, como lo es -bu go en Alemania) o -gas a en mapuche; o añadimos noso os como lo son en el guanche los p e ijos a-, e- o gua- y los su ijos -che o - e. 3. Conoce las leyes g ama icales de la lengua a la que pe enece el opónimo. En el caso del guanche, pod ía es ingi se el conocimien o de la g amá ica a la me a mo ología, po cuan o no enemos sino oces suel as, aisladas de odo con ex o sin ác ico. 4. Conoce la oné ica his ó ica y la oné ica dialec al. Obje i os que esul an imposibles de cumpli en el caso del guanche, po cuan o lo desconocemos odo espec o a la oné ica, a no se que, po ap oximación con el be ebe ac ual, se p e enda econs ui un sis ema onológico que, en cualquie caso, esul a á sólo ap oximado. 5. Conoce las uen es documen ales. Pe o odas las uen es documen ales, añadimos noso os: an o las esc i as como, sob e odo, si exis en, las o ales. 6. Hace compa aciones semán icas con o as zonas. Compa aciones semán icas, y además añadimos noso os compa aciones en el e eno de la designación, po cuan o la oponimia iene una p incipal unción e e encial, muchas eces desc ip i a. Y las zonas en las que debe hace se la compa ación con el guanche son las del dominio be ebe del no e de Á ica, y no necesa iamen e con las zonas más p óximas a las Islas. 3.2. Cuál ha sido el p ocede en el caso del guanche Desg aciadamen e, hemos de deci que ecomendaciones an p uden es y sabias como las o muladas po Co ominas no se han p ac icado has a aho a en el es udio de la oponimia guanche. Aquí el p ocede seguido po los es udiosos ha sido, gene almen e, mucho más simple. P ime o se daba po buena, sin comp obación alguna, la iden idad del é mino, al cual igu aba en la lis a an e io que se ía de uen e. Y a la ez se daba ambién po segu a su condición guanche: si una palab a egis ada en las hablas cana ias no enía una e imología conocida y explicable, si no es aba en el dicciona io de la Academia, e a, sin emisión, un guanchismo. De ahí que Manuel Al a (1993: 130) haya cali icado el capí ulo de los guanchismos como un «saco sin ondo» al que a a pa a oda palab a cana ia de e imología dudosa. Y de ahí la abul ada lis a de « alsos guanchismos» que se ha ido con eccionando a lo la go de la his o ia de los es udios del español en Cana ias y que, inalmen e, ha eunido Wöl el en sus Monumen a, algunas eces deshaciendo el e o , pe o o as muchas eces con i mándolo (T ape o 1997b). Cuando se compa an las in e p e aciones que de una misma palab a guanche se han dado se comp ueba que lo no mal es que cada au o o ezca una e imología di e en e. Y aún que a un mismo é imo se le dé dis in a explicación. Al inal, las e imologías guanches esul an se ese “di e ido en e enimien o” que i ónicamen e ha c i icado Ma ía Rosa Alonso. Es e pano ama an a iopin o de e imologías disco dan es no puede esul a sino de uno o de dos supues os e óneos: o de que los ex os que se oman como base de es udio no son los mismos o de que el p ocede ilológico es di e en e en cada au o . En cualquie caso demues a que no odas esas “in e p e aciones” pueden se cie as, pues no o a cosa es la e imología que una in e p e ación his ó ica oné ica y semán ica. Además, hay una sus ancial di e encia en e el análisis que pueda hace se de una oz de mane a aislada o den o del sis ema lingüís ico al que esa oz pe enecía. De ahí la ad e encia se ia que Co ominas lanzó al comienzo de su Tópica Hespé ica: si los es udios de oponimia no se hacen sis emá icamen e “incu i emos odos en la esponsabilidad de que en España la oponomás ica se con ie a de ini i amen e en la ciencia del ace ijo” (1972: I, 10, el sub ayado es nues o). Y de ahí la necesidad que había de cons i ui un nue o co pus oponímico gene al del a chipiélago, a pa i de in es igaciones de campo en cada isla que ga an iza an la e dade a iden idad de cada oz. Y de ahí la en aja undamen al de pode analiza cada oz den o del conjun o léxico al que pe enece desde una pe spec i a gene al. Pe o en la mayo ía de los casos, ac uamos más con un p ocede «nega i o» que posi i o, es deci , nos es más ácil deci que un é mino es guanchismo, po no exis i en el español ni ene e imología ománica, que po pode demos a su e dade o é imo guanche. Un es udio lingüís ico o al de la lengua guanche (decimos de la lengua, no de una pa e de su léxico) es una a ea condenada al acaso, un imposible ilológico, pues se a a de una lengua que desapa eció y de la que no queda on los su icien es elemen os mínimos (de ipo oné ico y g ama ical, sob e odo) pa a pode sabe cómo e a. Pe o esa imposibilidad de econs ucción de una lengua o al no impide hace «ace camien os» (en muchos aspec os ya e ec uados), y menos quie e deci que no deban hace se, más en un dominio, el de la oponimia, del que de an os ma e iales disponemos, siendo es e, segu amen e, el único dominio del guanche en que pueda hace se. 4. P ocesos e olu i os del guanche Debemos supone al menos cua o momen os e olu i os en el caso del guanche: 1. Desde el be ebe (o p o obe ebe o líbico-be ebe ) al guanche, es deci , desde la lengua que hablaban los p imi i os habi an es de las Cana ias en sus o igina ios e i o ios no ea icanos al guanche que se con igu ó en las Islas. 2. El p opiamen e guanche, es deci , la lengua que habla on los habi an es de las Islas en e el momen o de su llegada y la conquis a cas ellana, con odas las a iaciones c onológicas e in e insula es que deben supone se. 3. El as ase del guanche al cas ellano desde el p ime momen o de la conquis a. 4. La plena españolización del léxico supe i ien e del guanche. En cada uno de es os momen os se han podido p oduci cambios de muy di e sa na u aleza y alcance que complican ex ao dina iamen e la desc ipción del p oceso e imológico de cada é mino. En el p ime momen o, no sabemos con ce eza a qué lengua o dialec o be ebe pe enecía el guanche, incluso si e a de un es a o “p ebe ebe ” (líbico-be ebe o púnico, como han señalado muchos au o es), ni sabemos ampoco de las posibles di e encias de o igen de los dis in os componen es poblacionales de cada isla, con lo que queda más que colgado en el ai e el Consecuen emen e, ep esen amos sin hache inicial, opónimos como E migua, E ques, Ábiga, Imeche, e c. Excep uamos el caso de Ha ía, po que es a pod ía es a ep esen ando una posible aspi ación, jus i icada en exp esiones ecogidas po noso os como Ja ía y el gen ilicio ja ianos. De la misma mane a, ampoco la ep esen amos en los casos de inicial de sílaba in e io : Bu iondo, Maón, Tama aoya, Taona, e c., en los que se pueden econoce ácilmen e las e imologías popula es que han dado luga a esc i u as como Bu ihondo (po in e p e a un compues o con -hondo), Tahona (al in e p e a lo como el apela i o cas ellano) Mahón (como la ciudad meno quina) o Tama ahoya (al econoce se el componen e –hoya). 6.2.3. La esc i u a de la b . Como los guanchismos ca ecen de una e e encia e imológica hispánica o ománica, los esc ibimos siemp e con b, pues en endemos que es a g a ía ep esen a mejo que la la adición o og á ica del español. La exis encia de la le a solamen e es á jus i icada po mo i os de ca ác e diac ónico que no co esponden a la p ocedencia no ománica de los guanchismos. Es el caso, po ejemplo, de A ejébez, Bascos, Benegue a, Be odal, Biga oy, Bi ama, O o aba o T iquibijaque. 6.2.4 La esc i u a de la j . Po las mismas azones de e imología no ománica, el sonido ela ica i o so do lo ep esen amos en odas las ocasiones como j, pues ese amos la g a ía g pa a el ela oclusi o sono o. La adición esc i a ambién al e na en el uso de las dos ep esen aciones en la mayo ía de los casos que hemos ecogido, y en endemos que así como la esc i u a de la g, puede da luga a acilación o duda en e la exp esión oclusi a y la ica i a, no ocu e lo mismo con la esc i u a de la j que iene una sola posibilidad oné ica. Son ejemplos de es e g upo opónimos como Chijinique, Jajey, Jene o, Je ia, Jis, Ji ajana, Tembá jena o Tabajos e. 6.2.5. La esc i u a de y y de i . Las dos posibilidades oné icas de la le a y dan luga a dos ipos de opónimos en los que ambién hay al e nancia en la ep esen ación esc i a. Un caso co esponde a la del sonido pala al ica i o: Ma jinayosa, Gayo, Almiya/A miya, Tahoniya/Tajoniya o Chinchiyojo, que en ocasiones los hemos is o esc i os con ll. El o o caso pe enece a la ealización semi ocálica en dip ongos y ip ongos, pa a la que usamos la ep esen ación i: Guaicague, Iboibo o Paiba. En palab as como Ajúi o Jadúi, con hia o oné ico en posición inal absolu a, p oponemos la esc i u a de i, no de y, con el in de que exis a la posibilidad de señala g á icamen e la acen uación y e i a así la p onunciación anómala como dip ongo /á.jui/ o /a.juí/. Es a ep esen ación o og á ica no con adice la mencionada egla académica 2.5.1. de la esc i u a de la le a y, ya que la no ma se e ie e exclusi amen e a las palab as que e minan con el sonido [i] p ecedido de ocal con la que o ma dip ongo, y no hia o, como es el caso. 7. A modo de conclusión El es udio de la oponimia de un luga aconseja más bien, exige conoce an es y bien la geog a ía de ese luga . Es e es un a gumen o “ ue e” pa a la co ec a in e p e ación de los nomb es geog á icos. A es e conocimien o de la geog a ía debe suma se como complemen o pe ec o el conocimien o del sis ema lingüís ico del luga (su dialec o). Supone un cambio adical de pe spec i a es udia un opónimo suel o, aislado de oda e e encia geog á ica y de oda compa ación, un simple nomb e, o hace lo sob e el conocimien o de la geog a ía del luga y la ei e ación del mismo opónimo (o simila ) en o os luga es con iguales o pa ecidas ca ac e ís icas o og á icas. A al a de explicaciones e imológicas con incen es, exis e en oponomás ica un p incipio casi in alible: la mayo pa e de los opónimos ienen como e e encia la p opia na u aleza geog á ica: el elie e, la lo a, la auna, la p esencia del agua, e c. y muy secunda iamen e la p esencia del homb e en la na u aleza. Y es e p incipio ope a en odas las lenguas. Se ad ie e que los opónimos guanches debie on e e i se p ime o a los acciden es geog á icos p incipales del luga : a mon añas y ba ancos, a las g andes pied as y oques, a las uen es y cha cos, y ambién a la p esencia de especies ege ales y animales. Son los elemen os p ima ios de la oponimia. Y desde esas e e encias p ima ias los opónimos de i a on y se anspo a on a poblados, a yacimien os y o os acciden es meno es, siendo lo his ó ico-cul u al una e e encia muy secunda ia (en con a de quienes en en la oponimia guanche un mues a io de mi ología y de eligión). Un buen ejemplo de es o que decimos es el caso del opónimo Güíma : hoy es, an es que nada, el nomb e de una localidad, pe o es posible que en su o igen u ie a una e e encia o og á ica. Ninguna in e p e ación semán ica le encuen a Wöl el, sin emba go o os au o es (De Luca 2004: 174, y nues o colabo ado Lou ) lo ponen en elación con a ios ocablos del achelhi del su ma oquí como agumad o guemi (pl. guemai ), con el signi icado de 'o illa opues a' o 'linde en e dos e enos', mani es ado bien po un acciden e na u al, como una hondonada o una al u a, o po medio de pied as amon onadas como mojón. También en el su de A gelia guemi a es un 'mojón o señal geodésica'. En el caso de Güíma , de ás de es a explicación puede es a un hecho que ha sido ei e adamen e pues o de mani ies o en la p ehis o ia de es a coma ca de Tene i e, di idida cla amen e en dos zonas: Chimaje y Agache, sepa adas po el Ba anco de Ague che, que hoy se co esponden, espec i amen e, con El Escobonal de Abajo y El Escobonal de A iba (Be hencou Al onso 1991: 399). Es as dos zonas se cons i uye on como pe ec amen e di e enciadas po un acciden e geog á ico an sob esalien e como es la Lade a de Güíma , de donde es e osímil que la denominación p ime a de Güíma o Agüíma u ie a un ca ác e de e nónimo: 'los (habi an es) del en en e, los del o o lado de la lade a'. Y si Güíma signi icó eso, algo pa ecido debie on signi ica los o os opónimos guanches ce canos en la exp esión, como Agüimes en G an Cana ia y Güime y Tenegüime en Lanza o e. O o buen ejemplo es el caso del opónimo Acanab e de La Gome a. En su in e p e ación, Wöl el (1996: 1016) se limi a a compa a el Acanab e gome o con un Ma inub e o Maninub e de Fue e en u a, pa a deci que esa compa ación “pe mi i ía deduci que -nab e, -nub e es un elemen o independien e”. Po su pa e, Díaz Alayón, Cas illo y Díaz Padilla (1995: 92) c een que es más ace ado analiza la oz gome a como Acana-b e, y ese inal -b e compa a lo con el del opónimo Benijob e (o Binijob e) de La Palma. Finalmen e, Pe e a López (2005: 3.17) se ija en el acciden e geog á ico nomb ado po Acanable: un oque de na u aleza sálica y, en consecuencia, de onos blanquecinos, y encuen a que o os a ios acciden es simila es en o as islas ienen nomb es pa ecidos: Anamb o o Anamb a en la sie a de Anaga de Tene i e, Namb oque en la cumb e de La Palma, Chinamb oque en Candela ia, Tene i e, Chinob e, dos luga es de es e nomb e en Anaga, Tene i e, y Nublo en G an Cana ia. La inclusión del Roque Nublo en es a elación de Pe e a se undamen a en el hecho c eo que demos ado po noso os (T ape o 2007: 251-262) de que la o ma Nublo es e olución hispánica, po e imología popula , de la oz guanche Nub o. Y a es os opónimos añade Pe e a, con oda azón, la oz émb aca y sus a ian es, que en la isla de El Hie o se aplica a las o ejas que ienen una pa e de colo blanco, según hemos es udiado ambién noso os (T ape o 1999b: 90-91). Un p incipio de la oponomás ica gene al es que a cada luga le co esponde un solo nomb e (excepcionalmen e dos o es). Y es ambién gene al que un mismo nomb e pueda aplica se a múl iples luga es. Pe o si a dos luga es di e en es se les llama de la misma mane a es po que ienen alguna ca ac e ís ica que les es común. Es o pa ece aplicable a odas las lenguas y a cualquie ci cuns ancia. Y es e p incipio es un buen ecu so pa a analiza los opónimos de lenguas pe didas, como el guanche: caso de Icod, o de é minos no iguales pe o pa alelos, como Gando, Agando, A agando. Si en la misma isla de Tene i e hubo dos luga es dis in os que se denomina on como Icod es po que enían una misma mo i ación oponímica, aunque no sepamos noso os aho a cuál pudo se . Todo ello con o me a los es p incipios undamen ales de la oponomás ica o mulados y desa ollados po Cose iu en el p ólogo a nues o Dicciona io de oponimia cana ia (T ape o 1999a: 15-24): el p incipio de la e idencia semán ica, el p incipio de la mo i ación obje i a y el p incipio de e osimili ud oponímica. Es deci , los opónimos dicen lo que en la ealidad hay; la lengua en es e campo de la oponimia se pa ece mucho a un espejo que e leja la e dade a ealidad geog á ica. Re e encias bibliog á icas ABERCROMBY, John (1990): Es udios de la an igua lengua de las islas cana ias (ed., in . y aducción de M. Ál a ez Ma ínez y F. Gal án Reula). La Laguna: Ins i u o de Es udios Cana ios. ABREU GALINDO, F . Juan (1977): His o ia de la conquis a de las sie e islas de Cana ia (ed. Alejand o Cio anescu). San a C uz de Tene i e: Goya. ALVAR, Manuel (1993): Es udios cana ios, II. Las Palmas de G an Cana ia: Viceconseje ía de Cul u a y Cana ias del Gobie no de Cana ias. ÁLVAREZ DELGADO, Juan (1941): Miscelánea guanche. I, Benahoa e. Ensayos de lingüís ica cana ia. San a C uz de Tene i e: Ins i u o de Es udios Cana ios. ÁLVAREZ DELGADO, Juan (1954): «Toponimia hispánica de Cana ias», Es udios dedicados a Menéndez Pidal (Mad id, CSIC), V, 3-38. ÁLVAREZ DELGADO, Juan (1995): «Onomás ica de La Gome a» (ed. C. Díaz Alayón y F.J. Cas illo), en Almoga en (Hallein), XXVI, 165-212, [ ex o anónimo pe o a ibuido a Juan ÁLVAREZ DELGADO]. ÁLVAREZ RIXO, José Agus ín (1991): Lenguaje de los an iguos isleños (ed. C. Díaz Alayón y A. Teje a). La Laguna: Ayun amien o del Pue o de la C uz y Cen o de la Cul u a Popula Cana ia. BERTHELOT, Sabino (1978): E nog a ía y los anales de la conquis a de las Islas Cana ias. San a C uz de Tene i e: Goya Ediciones. BETHENCOURT ALFONSO, Juan (1991-1997): His o ia del Pueblo Guanche (ed. ano ada po M. Fa iña González). Vol. I (1991): Su o igen, ca ac e es e nológicos, his ó icos y lingüís icos. La Laguna: Lemus Edi o . BORY DE SAINT-VICENT, Jean Baup is e (1988): Ensayos sob e las Islas A o unadas y la an igua A lán ida o Compendio de la His o ia Gene al del A chipiélago Cana io (edición y aducción de José A. Delgado Luis, con un apéndice de J. ÁLVAREZ DELGADO sob e las Voces cana ias de Bo y). La O o a a: Ed. J.A.D.L. CASTEJÓN GONZÁLEZ, Ped o (1991): Vocabula io de los an iguos habi an es de G an Cana ia. Las Palmas de G an Cana ia. CASTILLO, F ancisco Ja ie (1993): «Un ensayo inglés del siglo XVIII: Sob e la p ocedencia de los an iguos cana ios. Geo ge Glas», en S enae Enmanuelae Ma e o Obla ae. Uni e sidad de La Laguna, 269-286. CONCEPCIÓN, José Luis (2003): Dicciona io cana io de la lengua (Incluye léxico guanche). San a C uz de Tene i e: G a icolo . COROMINAS, Joan (1972): Tópica Hespé ica. Es udios sob e los an iguos dialec os, el subs a o y la oponimia omances. Mad id: G edos, 2 ols. CORRALES, C is óbal y Dolo es CORBELLA (2008): «Cana ismos en el DRAE (1780-2001)», en Es udios Cana ios (Anua io del Ins i u o de Es udios Cana ios). La Laguna, nº L-LI (2008), ol. I, 473-508. CORTÉS VÁZQUEZ, Luis (1954): «El dialec o galaico-po ugués hablado en Lubián (Zamo a)», Ac a Salman icenisia (Uni e sidad de Salamanca), VI, nº 3, 3-51. COSERIU, Eugenio (1990): «El la ín ulga y el ipo lingüís ico omance», El cambio lingüís ico en la Romania (ed. Emilia Anglada y Ma ía Ba galló). Lleida: Vi gili & Pagés, S.A., 27-41. COSERIU, Eugenio (1999): «Nue os umbos em la oponomás ica», en T ape o, Maximiano: Dicciona io de oponimia cana ia. Las Palmas de G an Cana ia: Gobie no de Cana ias / Fundación de Enseñanza Supe io a Dis ancia, 15-24. CHIL Y NARANJO, G ego io (2006): Los guanches (Lib o III, segunda época, & III y Tomo II, con inuación del Lib o III, segunda época, & III de sus Es udios his ó icos... Edición de Ma ian Mon esdeoca y An onio Teje a Gaspa ). La Laguna: A emisa Ediciones. Dicciona io Panhispánico de Dudas de la REA, 2005: DIEGO CUSCOY, Luis (1968): Los guanches. Vida y cul u a del p imi i o habi an e de Tene i e. San a C uz de Tene i e: Museo A queológico de Tene i e. Enciclopedia Uni e sal Mul imedia ©Mic one S.A. (ed. 1995-2002) ESPINOSA, F . Alonso (1980): His o ia de Nues a Seño a de la Candela ia (ed. Alejand o Cio anescu). San a C uz de Tene i e: Goya Ediciones. FERNÁNDEZ PÉREZ, Luis (1995): Relación de palab as de la lengua indígena de La Gome a (ed., es udio in oduc o io y comen a ios de C. Díaz Alayón, F.J. Cas illo y G. Díaz Padilla). Cabildo Insula de La Gome a. GARCÍA ORTEGA, José (1931): Po la ie a de A miche. San a C uz de Tene i e: Lib e ía y Tipog a ía Ca ólica. GARCÍA SÁNCHEZ, Jai o J. (2007): A las oponímico de España. Mad id: A co/Lib os. GLAS, Geo ge (1982): Desc ipción de las Islas Cana ias ( aducción de C. Azna de Ace edo). La Laguna: Ins i u o de Es udios Cana ios. (Es edición pa cial de la p ime a de 1764 de Lond es, que u ilizamos pa a la pa e dedicada a las palab as de los an iguos cana ios: pp. 174-180). GUADIX, Diego de (2005): Recopilación de algunos nomb es a ábigos que los á abes pusie on a algunas ciudades y a o as muchas cosas [hecho hacia 1590]. Edición, in oducción, no as e índices de Elena Bajo Pé ez y Felipe Maíllo Salgado. Gijón: Ediciones T ea / Semina io de Es udios Á abo-Románicos de la Uni e sidad de O iedo. LUCA, F ancisco-Pablo de (2004): No as de e nolingüís ica cana ia. La Laguna: Ediciones Tamusni. MADOZ, Pascual (1986, ed. acsímil de la ed. 1845-1850): Dicciona io Geog á ico-Es adís ico-His ó ico: Cana ias. Valladolid: Ámbi o / Edi o ial In e insula Cana ia. MARÍN Y CUBAS, Tomás (1993): His o ia de las sie e Islas de Cana ia. San a C uz de Tene i e: Cana ias Clásica. MARSÁ, F ancisco (1990): «Vida del nomb e p opio», El cambio lingüís ico en la Romania (ed. Emilia Anglada y Ma ía Ba galló). Lleida: Vi gili & Pagés, S.A., 43-60. MARTÍN DE GUZMÁN, Celso (1981): Dicciona io de nomb es p opios abo ígenes cana ios. Las Palmas de G an Cana ia. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón (1952): Toponimia p e ománica hispánica. Mad id: G edos. MILLARES TORRES, Agus ín (1977-1980): His o ia Gene al de las Islas Cana ias. Las Palmas de G an Cana ia: Edi ca, 6 ols. MORALES PADRÓN, F ancisco (1978, eimp eso en 1993): Cana ias: C ónicas de su conquis a. Las Palmas de G an Cana ia: Ayun amien o de Las Palmas y Museo Cana io. NAVARRO ARTILES, F ancisco (1981): Tebe i e: Dicciona io de la lengua abo igen cana ia. Las Palmas de G an Cana ia: Edi ca. OLIVE, Ped o de (1885): Dicciona io es adís ico-adminis a i o de las Islas Cana ias. Ba celona: Es ablecimien o Tipog á ico de Jaime Jesús [con p esen ación y p ologada en 1864]. OSORIO ACEVEDO, F ancisco (1996): LOS NOMBRES PROPIOS ABORÍGENES DE CANARIAS. La Laguna: Cen o de la Cul u a Popula Cana ia. OSORIO ACEVEDO, F ancisco (2003): G an dicciona io guanche. El dicciona io de la lengua de los abo ígenes cana ios. La Laguna: Cen o de la Cul u a Popula Cana ia. PERERA LÓPEZ, José (2005): La oponimia de La Gome a (Un es udio sob e nomb es de luga , las oces indígenas y los nomb es de plan as, animales y hongos de La Gome a). La Gome a: Aide (Asociación Insula de Desa ollo Ru al). [Fo ma o CDRom] PÉREZ PÉREZ, Buena en u a (1995): La oponimia guanche (Tene i e). San a C uz de Tene i e: Cen o de la Cul u a Popula Cana ia. PÉREZ VIDAL, José (1991): Los po ugueses en Cana ias. Po uguesismos. Las Palmas de G an Cana ia: Cabildo Insula de G an Cana ia. PICHLER, We ne (2003): Las insc ipciones upes es de Fue e en u a ( aducción Ma cos Pé ez y Elena Alsó Juan). Cabildo de Fue e en u a. PINTO Y DE LA ROSA, José Ma ía (1996): Apun es pa a la his o ia de las an iguas o i icaciones de Cana ias (ed. de Juan Tous Meliá). San a C uz de Tene i e: Museo Mili a Regional de Cana ias. RECCO, Niccoloso da (1995): De Cana is e eliquis insulis ul a Hispaniam in oceano no i e epe is, en S. PELEGRINI, «La emp esa de Nicoloso», El Museo Cana io (Las Palmas de G an Cana ia), L, 115-130. REYES GARCÍA, Ignacio (2004c): Dicciona io e imológico de insulismos amazighes. San a C uz de Tene i e: Fo o de In es igaciones Sociales. ROHLFS, Ge ha d (1954): «Con ibución al es udio de los guanchismos en las Islas Cana ias», Re is a de Filología Española (Mad id: CSIC), XXXVIII, 83-99. SOSA BARROSO, Sebas ián (2001). De Lanza o e Ínsula. La Laguna: Cen o de la Cul u a Popula Cana ia. TORRIANI, Leona do (1978): Desc ipción de las Islas Cana ias (ed. A. Cio anescu). San a C uz de Tene i e: Goya. TRAPERO, Maximiano (1997b): Reseña a «Wöl el, Dominik Jose : Monumen a Linguae Cana iae», en El Museo Cana io, LII, 455-462. TRAPERO, Maximiano (1999a): Dicciona io de oponimia cana ia. Las Palmas de G an Cana ia: Gobie no de Cana ias / Fundación de Enseñanza Supe io a Dis ancia. TRAPERO, Maximiano (1999b): Pe i encia de la lengua guanche en el habla común de El Hie o. Las Palmas de G an Cana ia: Gobie no de Cana ias, Di ección Gene al de Pa imonio His ó ico. TRAPERO, Maximiano (2007): Es udios sob e el guanche. La lengua de los p imi i os habi an es de las Islas Cana ias. Las Palmas de G an Cana ia: Fundación Map e Guana eme. VIANA, An onio de (1991): An igüedades de las Islas A o unadas (ed. Ma ía Rosa Alonso). Gobie no de Cana ias: Viceconseje ía de Cul u a y Depo es, 2 ols. VIERA Y CLAVIJO, José (1982a): No icias de la His o ia Gene al de las Islas Cana ias (ed. Alejand o Cio anescu). San a C uz de Tene i e: Goya, 2 ols. VIERA Y CLAVIJO, José (1982b): Dicciona io de His o ia Na u al de Cana ias (ed. Manuel Al a ). Las Palmas de G an Cana ia: Cabildo Insula de G an Cana ia. VYCICHL, We ne (1952): «La lengua de los an iguos cana ios. In oducción al es udio de la lengua y de la his o ia cana ias», Re is a de His o ia (Uni e sidad de La Laguna), XVIII, 167-204. WÖLFEL, Dominik Jose (1996): Monumen a Linguae Cana iae ( ad. al español, Ma cos Sa mien o Pé ez). Gobie no de Cana ias: Di ección Gene al de Pa imonio His ó ico, 2 ols. (1ª ed. en alemán, G az (Aus ia), 1965).