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El cuerpo en la percepción geográfica

Díaz Hernández, Ramón

Abstract

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El cuerpo en la percepción geográfica Ramón Díaz Hernández EL CUERPO HUMANO, ¿UN EXTRAÑO ACOMPAÑANTE? A pesar de los espectaculares avances que se han producido en la ci encia médica, especialmente en el conoc imiento de labiogenética, parece evidente que nuestro cuerpo sigue si endo todavía al día de ho y un gran desconocido. A este respecto resulta curioso lo que dice J. J. Millás (2004) que «SÍ nosotros fuéramos nosotros deberíamos estar al corriente de cómo funciona el sentido del olfato. De hecho, acaban de dar el Nobe l a unos señores que han descubierto un par de cosas nuevas sobre la nariz 1• Y quien habla del olfato habla del aparato locomotor o del circ ulat or io. No sabemos qué se enciende cuando se activa o se desactiva un gen, que es como no saber dónde están los interruptores de la luz de tu propia casa. El hígado es un misterio, el riñón son dos misterios , lo que viene a ser como si la IBM ignorara a qué se dedica. Así las cosas resulta patético que yo pretenda ser yo, o que no so tros est emos convencidos de ser no sotros». Más rotundo se expresa Manuel Rivas cuando afirma que « Estamos tranquilos mientras no oímos nuestro c uerp o. Mientras no tenemos necesidad de oírlo ni de ver lo, pues es el gran paisaje ocu lto , una posesión desconocida, de la que nos lleg an 1 Ric hard Axel, de la Universidad de Columbia (EE. UU), y Linda Buck, del Centro de lnverstigación del Cáncer Fred Hut chinson de Seatle (Was hing - ton), recibieron el premio Nobe l de Medicina 2004 por sus trabajos para des - cifr ar el sc mido del olfato. 125 Ramón Díaz Hernánd ez noticias cuando algo estalla o inquieta » (EPS, n 2 1.456, 22-082004, p. 98) Queda claro, pues, que el conjunto de nuestra corporeidad, esta herramienta clave para la vida y el desarrollo integral de las personas, presenta aún abundantes zonas obscuras cuyo esclarecimiento definitivo constituye todavía un reto fundamental para las ciencias humana~ 2 . «Se ama lo que se conoce», asevera con fuertes dosis de pragmatismo la pedagogía clásica. Teniendo en cuenta que nuestro cuerpo alberga la más poderosa maquinaria que es la inteligencia y los poderes sensoriales, que se encargan de conectarla al mundo exterior para su correcta aprehensión, podemos señalar que nuestra ignorancia sobre estos mecanismos complejos fabrica con frecuencia tomas de decisiones, conductas, razonamientos, emociones y sentimientos cargados de imperfección. O, por lo menos, inadecuados en su justa y proporcional respuesta a las miles de acciones y reacciones que adoptamos cada día que pasa. Manejamos sin la pericia suficiente un recurso cargado de registros pésimamente descifrados. Refiriéndonos al célebre soneto «Yo a mi cuerpo» de Domingo Rivero, no es un mal comienzo lo que ha hecho nuestro poeta al describirnos las razones por las cuales él ama a un cuerpo desconocido, un contenedor poliédrico, que presenta aun muchas aristas en penumbra, aun más en la época que le tocó vivir. Si la comunicación intergeneracional funcionase se le podría sugerir advirtiéndole ligeramente que si lo amó a pesar de lo poco que lo 2 Domingo Rivero (1852-1929) nació en A.rucas, estudió el bachillerato en el Colegio San Agustín de Las Palmas de Gran Canaria, participa en las Juventudes Republicanas, vivió en París y luego en Londres emre 1870 y 1873. Estudió Derecho en Madrid y Sevilla. Ejerce de Relator y Secretario de la Audiencia Territorial de Las Palmas hasta su jubilación en 1924. Adquiere fama como criador de gallos; en tanto que su proverbial discreción le llevó a ocultar su vertiente de excelente poeta y pensador. 126 El roerpo m la p erc ep ción geo gráfica Domingo Rivera (1852-1929). conoció, qué no sucedería entonces si lo llegara a conocer plenamente, aspiración a la que no debemos rendirnos. 127 Ramón Díaz 1-Iernández 2. ¿CÓMO SE CONSTRUYE LA INTELIGENCIA? Un signo de inteligencia indudable es el reconocimiento de nuestros propios enigmas físicos. Damos por supuesto de que disponemos de numerosas limitaciones. Sí, en general, quedan territorios muy extensos del cuerpo humano y de nuestra propia fisiología por desvelar ello no es óbice para que cada cua l desde su propia responsabilidad emprenda la apasionante tarea de perfeccionar su ca lid ad intelectual o psicosensorial mediante el ejercicio constante. El 'sufrimiento' de una existencia sumida en la inconsciencia y al propio tiempo la i gnorancia de las cosas que han sucedido y ocurren a cada momento harían insoportable la vida humana como bien seña la el poeta nicaragüense Rubén Darío (1865-1916): « no hay dolor más grande que el dolor de estar vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente, ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto» (Lo fatal). Los humanos nos definimos como seres racionales. Es por así decirlo nuestra más preciada tarjeta de presentación. Pero ¿cómo se asocia lo corporal con lo racional, de dónde proviene Ja inteligencia? Nadie nace inteligente. La inteligencia humana es una construcc i ón voluntaria que se realiza gradua lm ente mediante un proceso l argo y comp l ejo a través de las distintas etapas de la evolución psicológica y fisiológica. Seríamos in capaces de desarrollar nuestra inteligencia si desde el nacimiento estuviésemos completamente so los. La inteligencia no está só lo en la fisiología humana de l cuerpo ni nos viene desde una fuerza sobrenatural. La inteligencia se construye a partir del encuentro entre la base individual, corporal y psicol ógica del ser humano y Ja estructura cu ltu ral socia l que re l aciona históricamente a los seres humanos. Este encuentro es crítico en el sentido de que no está predestinado ni a priori ni a posteriori; o sea, no responde a un proceso determinado de antemano sino a una comunicación inte li gente. 128 El cuerp o en la per ce pci ón g eo gráfica !EL CUER PO INDI VIDU AQ SOCIOGÉNESIS 1 PSICOGÉNESIS La inteligencia humana surge, pues, de la interacción entre el cuerpo, el cuerpo del otro y el medio ambiente o antroposfera; es ahí en donde se da el proceso generador de la inteligencia y de la cultura . En otras palabras, la inteligencia se or igina en la interacción triangular entre el cuerpo de uno mismo (o sujeto), el cuerpo del otro (para producir rela~ión social entre ambos) y el objeto o medio ambiente. 129 Ramón Díaz Hernández 3. LA SUBJETIVIDAD DE LA GEOGRAFÍA HUMANISTA. LA GEOGRAFÍA DE LA PERCEPCIÓN Y DEL COMPORTAMIENTO. LA FENOMENOLOGÍA EXISTENCIAL. La geografía tradicional siempre ha venido cons id eran do que 'la realidad real' (es de c ir , el espacio geográfico y lo s paisaj es terrestres) era únicamente la que manifie sta su existencia obje - tiva fuera de nuestras me ntes y, por co nsiguient e, es igual para todos l os qu e la contemp l an . Esta visión monista reforz ada por el ne opositivis mo es cu es tionada radi ca lm ente en fech as recie nt es por varias t endencias ep i stemo lógicas de in sp ira c ión fe nomenológica (Husserl). El enfoque d ado por la Geografía de la percep ci ón y del compo r ta mi ento estab le ce que los lu gares geográficos no solamente están fuera de nosotros con una ex istencia físi ca rea l qu e l es pertenece, sino también están de ntro de nuestras mentes. El precursor de la geografía ci entífica A. Humboldt (1850) advert ía qu e « .• • para co mpr e nder la Natural eza en to da su amp lia sublimida d, es n ecesar io consi der arla bajo dos aspectos, primero objetivamente , c omo un fenómeno real, y lu ego s ubj etivamente, tal y como se refleja en los senti - mi entos de l os hombre s». Por co n sigu i ente, exp l orar la existencia mental de los lu ga - res geográficos con todas las caracterís ti cas que los dibujan es un objetivo prop io de la Geografía de la percepción y del com - portamiento. Eso nos ll eva a una cuestión: ¿ qu é es más int eresante, lo que nosotros pensamos que es el mundo o lo que realmente es el mundo? Son muchas las p erso na s, algunas mu y autor izadas por su a lt o nivel científico y académ ico, que afirman que la o pini ón (lo v irtual ), la idea o im age n pública , le pertenece a la s cosas con la mi s ma fuerza que su auténtico ser (lo real'). En definitiva, la i magen que tenemos de las cosas no es única ni coinc id ente, sino múltiple y variada. Las vivencias, el espa - 130 El cuerpo en la pm:epción [{ttJKTáfica cio vivido y la experiencia o desarrollo de las c ualid a des sensor ial es e inte l ectua l es de las personas l es lle van a formarse una idea persona l del mundo exter i or que puede diferir entre personas de di stinta cu ltu ra o que procedan de experiencias y vivencias no co in c id entes. Esto se conoce como: • Imág enes me ntales • Esqu emas cogn itivos • Esquemas me ntales Compartimos mapas fantásticos el aborados por p erso nas que los id earon en un ejercicio de libre creación o mediante una pe rc epc i ón virt ual. Esos mapas no tienen a bsolut am en te nada que ver con la 'verdadera' realid a d, pero sí pueden disponer de un a eno rm e fuerza e mocional capaz de generar mitos perdurables en el tiempo e imaginarios co n un gran poder de evocación. Mucho m ás que l os mismos espacios reales. Es, por eje mplo, el caso del célebre 'Jardín de Las H es pérides', im ag in ar io que la mitologí a griega loc ali zó en el lu gar en donde el Sol se pone , en los límites d el Océano 3. La Atlántida , mítico continente, supuestamente hundido en dond e ho y se e ncu entran los archi pi élagos ma caro n és icos, designa un o de los temas l egenda rios más discutidos de la histori a y la geografía. Deriva de una descrip ci ón que pu so Platón en sus diálogos de Timeo y Critias (535 a. J. C.). Otra percepción cre ada sin base exper im e nta l es la visión te ne br osa de los m ares sit uad os al oeste de las Co lumn as de Hércules ( « Terrae in cogn it ae», más allá del Medi - te rr éneo) que prevaleció en la im ag ina ci ón popular durante buena part e de la E dad Media. Incluso personajes tan próximos al raciona li smo fran cés del siglo XIX como Bory de SaintVincent lleg ó incluso a cartografiar un fantas i oso continente llam ado La Atlántida (Ca rt e Con j ec tural e de L'Atlantide , en 1 803). Más recient e ment e, el escr it or J.R.R. Tolkien (E l Señor 3 M. Martínez, Canarias en la mitología. La Laguna, 1992. 1 31 Ramón Díaz 1-I c rnández de Los Anillos, 1954) alcanza el paroxismo en el diseño de mundos inventados que sirven para escenificar apasionantes y fantásticas tramas novelescas de apariencia histórica, es decir, como si fuesen reales. Por todo ello podíamos pensar que si la fantasía es capaz de im aginar mundos de ensueño , la percepción de l medio real puede también sugerir imágenes igualmente fantásticas (es decir , alejadas de la realidad objetiva). Es esta una cuestión que cuyo debate daría mucho de sí por las posibilidades que se pueden a lumb rar , pero que no podemos profundizar dado el formato de este ensayo y las limitaciones temáticas que impone. Volviendo a la cuestión de las imágenes mentales y de su relación con la realidad vemos en primer término como brotan un conjun to de aptitudes comportamenta les que se traducen en los diferentes sentim i entos incluso contradictor ios que un territorio o un determinado espacio geográfico es capaz de provocar en las personas: topojilia, topofobia, toponegligencia, topolatría que son a la vez emociones y sensaciones en sí mismos pero además son valores conductuales de primer orden en la relación de las personas con su entorno geográfico y que tienen una trascendencia ética, política, cu ltural y económica. 3. DOMINGO RrvERO: «YO, A MI CUERPO» «Pasados los años que sea tu mente la morada que guard e aquellas formas hermosas de tu vida» Wordsworth Los artistas que me interesan son aquellos que me vuelven inteligente con respecto al mundo y a mi mismo ... (A. Lobo Atunes, 2004). Por ello si ento una profunda admiración hacia la poesía y la personalidad de Domingo Riv era Gonzá lez (Arucas 1852-Las Palmas de GC 1929) ocu lta durante tanto tiempo , rescatada y 132 El cue rpo en la p er cepci ó 11 g eo gráfica descodificada primero por jorge Rodríguez Padrón 4 y definitivamente desvelada por Eugenio Padorno 5. Se le suele definir como poeta intimista y coiniciador de la poesía modernista insular. También he l eído ensayos sobre nuestro autor en los que se le suele enmarcar bajo la influencia de Bécquer y Unamuno. Sobre él escrib ió Armas Ayala 6 que fue «el hermano mayor de la poesía insular canaria. Es contemporáneo de los grandes poetas modernistas y, al mismo tiempo, los precede en su magisterio y en su honda, concisa y desnuda poesía». Como «clasicista, vigoroso, unamunesco, íntimo», lo definió también el académico de la lengua L. Valbuena Prat. Por la obra lírica que he podido ir leyendo directamente he organizado una impresión particular sobre Domingo Rivera de que estamos ante un autor inteligente, culto, informado de lo que sucedía en su tiempo, comprome tido como ciudadano y de mente abierta y universal; no es un vulgar < ~untapalabras » sino que conoce profundamente la arqu it ectura argu m ental y emociona l del arte de componer poesía y por eso impacta en el l ector que se acerca a su obra. Dicen los críticos de Domingo Rivera que fue, sin duda, un precursor sigil oso y un adelantado del individualismo postmoderno . No es casua l que composic ion es suyas y especialmente su soneto más renombrado «Yo, a mi cuerpo» 7, reflejen una vi sión física del cuerpo humano como si se tratara de un contenedor material en donde se aloja y evolu ciona el espíritu a lo l argo de la existencia, dejando con ello una huella tangible 4 J. Rodríguez Padrón , Domingo Riv e ra, poe ta del cue rpo. Madrid , 1967. 5 E. Padorno , Domingo Rivera. Poesía completa. Ensayo de una edi ció n ciitica. Las Palmas de Gran C anaria , 1994 . 6 A. Armas Ayala, Canarias. Madrid , p. 128. 7 Soneto publicado en La Pluma en 1922. A decir de Dámaso Alonso se Lrata de un soneto prodigioso en donde se unen un pensamiento fuerte y un Lemblor de emoción inm ed iatam ente c omunicab l e. 133 Ramón Díaz Hernández a perpetuidad . A él que tanto admiraba la belleza y su propia belleza, su cuerpo aparece como una externalidad fundamental de su ser. Manuel Padorno califica la poesía de Rivero como tallada de metafisica, dramatismo e ironía, genial orfebrería . En cualquier caso a Domingo Rivera se le puede incluir en la nómina de los artistas que dejan pensar8 a los sentidos porque con su genio ilumina cosas que estaban seguramente apagadas. Desd e una visión no especializada creo percibir al menos en sus composiciones tituladas «La Silla»; «A los muebles de mi cuarto»; «Espigas »; «El Muelle Viejo»; «V iviendo »; « Piedra canaria»; « Plátanos y versos»; « Unamuno »; « En El Monte » (a la memoria de Félix); «La Isla »; « Hermandad Sagrada » y la más conocida «Yo, a mi cuerpo» 9 conexiones más o menos explícitas con la fenomenología europea de principios del siglo XX, el existencialismo y el hominismo de corte unamuniano, elementos todos ellos que sirven de base a la geografia de la percepción o conductual, enfoque epistemológico que ha centrado la pol émica contra el neopositivismo en un vivo debate que ha mantenido la expectación durante toda la segunda mitad del siglo XX por devolver a la geografia una posición de vanguardia en la renovación de las ciencias sociales. Rivero pinta repetidas veces al cuerpo humano, o partes del cuerpo, en malestar, carencia o dolor. Con frecuencia, el dolor en cuestión parece inflingido; más veces parece surgir desde dentro, desde las vísceras del mismo cuerpo; de la desgracia de ser fisico. Hay poetas que cantan a la belleza, a las cosas que aman u odian, se dirigen al alma ajena o a la propia, pero raras veces lo hacen al cuerpo, a su propio cuerpo, a la morada que 8 P. Fort , «Laisse penser ten sens ». 9 D. Riv ero González, En el dolor humano (poesía completa), edición a cargo de E. Padorno, Las Palmas de Gran Canaria, 1998; D. Riv e ro , Poesías, Biblioteca Básica Canaria, Canarias, 1991. 134 El cuerpo e11 la percepción geográfica Edmundo Husserl (1959-1938) Introducción general a la fllosofla pura (1913) habitan. Y eso abre muchas posibilidad es líricas al tiempo que desentraña enigmas ontológicos. En ocasiones el cuerpo se presenta abierto y vulnerable «Me entra la lluvia, me entra el viento en el cuerpo desmadejado » (Cesário Verde) en otras aparece despoblado en « mi propia y silenciosa disipación» (Cuerpo sin mi de E. Moga). Coetáneo de Unamuno (1864-1936) y de Edmund Husserl (1859-1938), Rivera fue un poeta 'sentidor '. Temas comunes en su producción literaria fueron los problemas del hombre concreto de carne y hueso inspirada en la unamuniana teoría hominista10. Se trata de una poesía existencial, hecha en el diálogo de la materia corporal y la conciencia, de la mente de las cosas 10 El prob l ema del hombre de carne y hue so más que un humanismo al uso refleja una inquietud hominist.a que Don Miguel lo reflejó muy bien en su afirmación de que «Las ideas me parecen despreciables; sólo aprecio a las personas». Ha y en Domingo Ri vero abundantes retazos unamunianos. El tema de la muerte , la posteridad, la vida como pervivencia personal, la hermandad de la filosofía con la poesía, la defen sa de la inqui e tud y la angustia del vivir como fuente de enriquecimiento personal y supervivencia de l yo en la obra artística (Rosario de sonetos líriros, 1911) 135 Ramón Díaz Hernández de la realidad cotidiana; de ahí el talante hermenéutico de esta escritura. Dice RafaelJosé Díaz 11 , en un excelente ensayo sobre nuestro autor , que en Domingo Rivero todo elemento de la realidad viene a ser un trasunto del cuerpo, pues es el cuerpo el centro de las sensaciones y las percepciones. Pero Domingo Rivero fue también coetáneo del influyente Husserl (1859-1938) fundador de la fenomenología moderna o lógica pura predecesora del existencialismo. 4. LA FENOMENOLOGÍA EXlSTENCIAL EN LA GEOGRAFÍA HUMANISTA La Geografía en los años 60-70 en su revisión epistemológica y en el cuestionamiento de los enfoques cuantitativistas hegemónicos inspirados en las ciencias físicas buscó basamentos y apoyos para definir una actitud crítica y una al ternativa en los fundamentos filosóficos de la fenomenología existencial. El positivismo lógico llegó a extremos tales que autores como A. Schutz llega a decir que: «La vanguardia del enfoque subjetivo es la única garantía de que el mundo de la realidad social no sea sustituido por un mundo ficticio construido por el observador científico.» El momento además era el adecuado puesto que la Geografía deseaba abrirse a las otras ciencias sociales y mantener y compartir con ellas una posición crítica frente al neopositivismo, toda vez que tanto la fenomenología como el existencialismo se oponían abiertamente al positivismo l ógico (cuantitativismo). La fenomenología, que configuró en su tiempo una escuela filosófica diversa, es deudora fundamentalmente de Edmundo Husserl (Moravia 1859Friburgo 1938), discípulo a su vez de 11 • Instantes y confluencias • en el Monográfico Cultural de La Provincia-DLP de 21 de marzo de 2002 dedicado a Domingo Rivera , III/39 136 El cuerpo "' la percepdón geográfi ca Brentano, además de recibir la poderosa influencia de E. Kant y Leibniz. Sus postulados los encontramos en su obra principal Introducción general a la filosofía pura (1913) y tienen una especial aceptación en pensadores como Heidegger, Jaspers, Unamuno o Jean-Paul Sastre. La fenomenología puede definirse como el fundamento de la apariencia y la determinación de todo saber empírico . Se abstiene de cualquier especulación, limitándose a describir las apariencias de los fenómenos que se pueden apreciar a la vista directamente. Su práctica implica prescindir de suposiciones sobre las cosas, limitándose a la observación de las apariencias. Para Husserl la fenomenología es a la vez un método y un modo de ver, aspectos ambos muy relacionados, por cuanto que el método se constituye mediante un modo de ver y éste mediante un método. Procedimiento y razonamiento: La fenomenología no presupone nada; se sitúa antes de toda creencia y de todo juicio para explorar simplemente lo dado . Es un método para alcanzar la esencia de las cosas como algo dado a nuestra conciencia. Este método fenomenológico lleva a cabo un reduccionismo que son las esencias. Sigue un procedimiento basado en la reducción rechazando toda explicación causal de los fenómenos. Establece tres momentos fundamentales: a) La 'reducción histórica' que prescinde de la historia y se enfrenta únicamente con lo dado. b) La 'reducción eidética', merced a la cual se aísla la existencia del objeto y se queda sólo con la esencia. Y fina lmente c) La 'reducción trascendental' por la que se prescinde con todo lo que no sea dado a la conciencia pura. Después de conseguida la reducción histórica y eidética, aparece 137 Ramón Díaz Hernánde z la reducción trascendental por medio de la cual se pone entre paréntesis la existencia misma de la conc ien cia y en lu gar de tender hacia lo que se da en ella, tiende hacia sí en su pureza int enc ion al. Esta última fase a la que Husserl concede una gran importancia es precisamente la más idealista y cuest i onada por los existencialistas. A la geografía de la percepción 12 le interesó sobremanera un concepto relevante en Husseri como es el del mundo vivido, dominio de vivencias originales, el mundo de las experiencias inmediatamente anterior a la aparición de las ideas de cienc ia. Cada persona descubre el mundo vivido prescindiendo de todo presupuesto científico o de sentido común. El hombr e moderno había creído que con la razón podía dominar la realidad y co n la técnica controlar el futuro. Husse rl se enfrenta al positivismo por el emp l eo indiscriminado de abstracc i ones no apoyadas en la experiencia. Es este desfase entre la abstracción creciente de la cienc ia y su alejamiento del mundo vivido lo que origina la profunda cr isis del pensamiento occidental. El ex ist encialismo influyó también en la Geografía de la segu nd a mitad del siglo XX. Comp lem enta y matiza los e nfo - ques dados por la fenomenología. Subraya el co n ce pto expuesto por J. P. Sartre de que «la exist encia es anterior a la ese ncia» y que el hombre ante todo «existe», surge en el mundo y lu ego « Se define». Llevados estos conceptos al campo práctico, la Geografia existencial sería aquella que estudia la biografia del paisaje, definido como «t odo con junt o de lugares significativos, junto con las situaciones de las que surge; constituye un paisaje con una biografía». 12 H. Cape !, « Per ce pci ón del medio y comportam ie nt o geográfic o», Revista de Geogr afi a de la Universidad de Bar ce lona, 1-2 (1 97 3), 58-150. 138 El cuerpo en la percepción geográfica ,.,....&. d. lo I ~ d< &m fj,...,¡¿,, o/ k; • ·"""·- A.tvt ,..¡, • i BiN-.. 11 tM Jas Arta °""1ta t ilios. Au-ú)."""'f" .. ......, ~ 1o • .t:.Jmta JNlrk ·-ft la IJkftJttira .V'fht . ..._, (Wa/H:'1o áti 11 ,tn Samborondón o isla « non trubada» es la viva expresión de mundos imaginarios percibidos por la mente humana que luego pasan al imaginario popular como si fueran fenómenos reale s. Así, pues, la fenomenología existencial, enfa tiza el carácter individua l del hombre, su objetividad y su lib ertad , en oposición a la pretensión de las cienc ias socia l es de buscar regu l aridades en el comportamiento humano. La pregunta básica de la fenomenología existencial es indagar por el s er personal , corrigiendo en este apartado a la concepción husserliana de los asp ectos trascendenta les a favor de un a comprensión del hombre en el mundo. La fenomenología existencial considera que los significados fundamentales de los conceptos espacia les s on al go así como lazos afectivos que nacen e ntr e el hombre y su mundo en tanto que el espacio ob jetivo de la ciencia física o de la geom e tría es una 139 Ramón Díaz Hernández simple abstracción del espac io existencial. Aquí la distancia es una conexión afectiva y no métrica; y el lugar, un conjunto de significados que como bien señala Tuan (1977) «encarna la experiencia de aspiraciones de la gente» 13• En síntesis el enfoque fenomenológico existencial en la Geografía es claramente antipositivista porque no acepta que la única verdad provenga del método hipotético deductivo; es también antirreduccionista, puesto que se orienta a comprender plenamente los he c hos basados en la experiencia. Supone en definitiva una reinterpretación por parte de filósofos existencialistas como Sartre, Heidegger y Merleau-Ponty de las interpretaciones de Husserl rechazando los aspectos idealistas más extremos del pensamiento husserliana. La fenomenología existencial tuvo una enorme influencia en los años 70 en la Geografía 14• Algunos geógrafos anglosajones la consideraron sumamente útil puesto que a partir del espacio vivido se podía descubrir que ciertos aspectos que se creían ya sobradamente conocidos y superados ahora suscitan dudas e interrogantes; en tanto que otros fenómenos que se consideraban insignificantes y no merecedores de es tudio se concluye que d eben investigarse más detenidamente por sus consecuencias en el paisaje. Según]. Estébanez (1982) 15 «el geógrafo que asume la fenomenología existencial parte de todo el mundo vivido, pero sólo formula algunas preguntas dentro de ese contexto experiencia!, 15 Y. F. Tuan, Topophilia: a study on enviroment perception, altitudes and values, Nueva York, 1974; « lmag es and mental maps •, Annals of Association of American Geografers, 65.2 (1975), 205-213; « Hum anistic Geography », Annals of Association of American Geogmphers, 66.2 (1976), 266-276. 14 H. Capel, Filosofia y ciencia en la Geografia contemporánea. Una introducción a la Geografia, Barcelona, 1981; E. C. Relph, « Phen om enogy», en B. P. Holly y M. E. Har vey (eds.). Themes in Geographic Thought, Londres, 1980, 93-113. 15 J. Estébanez, Tendencias y problemática actual de la Geografia, Madrid, 2003. 140 El cuerpo en la ptr up ción geográ fica como son ¿cuál es la naturaleza del hombre habitante en la Tierra? ¿Cuáles son las experiencias significativas que poseemos de los lugares? ¿Cómo experimentamos el sentido de pertenencia a un lugar? ¿De qué modo a lo largo del tiempo varía nuestra actitud hacia l os lugar es y la naturaleza? ¿Cómo surgen los lazos de afecto o de rechazo hacia lug ares , paisajes y regiones? ¿Cómo se conv ierte el espacio, concepto abstracto, en lugar, centro de significac ión personal o colect ivo? ¿De qué modo se producen los movimientos, casi inconscientes y cotidianos, en el mundo? Este conjunto de interrogantes que hacemos a la experiencia y que es anterior a todo conocimiento geográfico formal es la temática básica de esta Geografía humanista apoyada en el método fenomenológico trascendental». En la actualidad existen pocas aportaciones apoyadas en este último enfoque, que tiene más de potencial y de posible alternativa que como paradigma en sí mismo. Sin emb argo es int eresante constatar como muy tempranamente geógrafos como Dardel (1952) empleaban las experiencias preconceptuales sobre el territorio, el lugar y el paisaje, utilizando el término de geograficidad para expresar los lazos que unen a las personas con el entorno antes de aparecer cua lquier tipo de conocimiento sistemático 16 . Estos la zos se manifiestan en el senti do de pertenencia a un lu gar determinado y en una c ierta sensibilidad hacia el paisaje. El concepto de 'geographicité' lo define Dardel de la sigu ient e manera: « La realidad geográfica exige una implicación total del individuo, con sus emoc ion es, cuerpo, hábitos que es tan plena que uno llega a olvidarla, como se olvida la vida fisiológica». El geógrafo niponorteamericano Yi Fu Tuan (1977) estudió de forma sistemát i ca las rela ciones entre espacio y lugar. 16 J. Gómez Me nd oza, Teoría y métodos de la Geografia 11. Madrid, 2003. 141