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La población actual de Canarias

Díaz Hernández, Ramón

Abstract

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Geografía de Canarias ---- LA POBLACION A· CTUAL Ramón F. Díaz Hernández E n las cuatro últimas décadas la sociedad canaria ha sufrido modificaciones intensas en su composición demográfica, algunas de las cuales son de peso específico porque afectan a su estructura, y otras son tal vez más sutiles y superficiales pero no por ello menos relevantes. En cualquier caso, todas esas transformaciones han tenido una repercusión en la organización del espacio geográfico en donde se concretan. Por lo tanto, espacio y sociedad como realidades interconexas son productos de su tiempo, pero con la diferencia de que en el pai sa je perduran durante largos períodos restos de modos de organizar, valorar, apropiarse, ocupar o usar el espácio, muy distintos de l os que hoy día están funcionando. La sociedad contemporánea, con todos l os medios que pone a disposición la técnica, está imprimiendo en el territorio nuevos modos de organización y usos, pero no es capaz de eliminar radicalmente los vestigios del pasado. Es inocultable, porque además el paisaje lo registra rápidamente, la importancia de estos cambios cuando se hacen inventarios de recursos naturales o se cuantifican las transformaciones espectaculares que se han producido en la zonas urbanas o en las afectadas por el desarrollo turístico; pero l os cambios que se dan en la población, que forzosamente acompañan a las transformaciones enumeradas ~ ~ modo de causa y efecto, son más difícilmente perceptibles como fenómenos de carácter geográfico. Y, sin embargo, también la población refleja el uso cambiante que los grupos humanos insulares han hecho de su propio territorio tanto a través de su distribución espacial como de su diferente composición sociodemog ráfica. 17 El trabajo que ofrecemos al lector consta de dos partes. En la primera se analizan datos sobre la composición numérica y la estructura de Los índices de fertilidad de las mujer es canari as están situados e ntr e los más altos de Es paña. (Hospital Mate rn oInfantil, Gr an Can ar ia). 262 500 400 300 200 100 RAMON F. DIAZ HERNANDEZ o,- ~--r-~-+--=~-=-::_¡.-==-r~=-¡_:.~_¡_~_¡_ N w o z ~ a:: w :e N <( 6 z o ::¡ <( '-- ~~~ ~ ~~~~ ~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~~~~~~ a:: EVOLUCION DE LA DENSIDAD DEMOGRAFICA DE CANARIAS (1900-1991). El Archipiélago Canario cuenta con una densidad superi or en 133 puntos a la media del Estado español. Es ta sobreocupaci ón espacial desborda la capacidad de sus re cursos naturales y de su desarrollo económico. De ahí el que se produzcan situaciones dramáticas ta n poco halagüeñas como un paro persistente y graves pro bl emas de dete ri oro medi oam bienta l. (Fuente: ISTAC-INE, 1991) la población correspondientes a la segunda mitad del siglo XX. Se presta especial atención a ca ra cterizar la dinámica y la reproducción de la población (natalidad, mortalidad, fecundidad, nupcialidad), la composición por edades, la estructura por sexo, la distribución geogr áf ica de la población y los procesos urbanos. La segunda parte está dedicada a la problemática sociolaboral y al ni vel de instrucción de la población. Los desplazamientos migratorios de todo tipo, el hábitat y la evolución histórica de la población son abordados en otros capítulos. LA EVOLUCION RECIENTE DEL CRECIMIENTO DEMOGRAFICO e orno vimos an tes la población canaria viene experimentando desde mediados del siglo XIX una evolución general caracterizada por un crecimiento cuantitativo vigoroso a un ritmo acelerado. Eso ha dado como resultado cambios profundos en la distribución de la población y en su estructur a. En ese proceso han participado de forma distinta tanto el movimiento natural de la población como los flujos migrator io s, configurando un modelo demográfico especialmente singular dentro del contexto español. Es por lo que se hace necesario detallar un análisis que contenga al menos dos apartados que hagan referencia a la evolución general del período 1940 a 1991 y, en segundo término, una sucinta valoración de los datos por los cuales se advierte una cada vez mayor aproximación de Canarias hacia el mundo occidental en cuanto a pautas demográficas se refiere. Los rasgos generales del período 1940-1991 L os últimos años de la población canaria se caracterizan por un conjunto de rasgos distintivos que suponen, en cierta medida, una ruptura con las tendencias dominantes dentro de la ll amada «etapa moderna» LA POBLACION ACTUAL 263 La elevada natalidad inyecta constantemente efectivos humanos jóvenes a la población canaria. de la población. Por consiguiente, las peculiaridades de este período las podemos resumir a continuación en las siguientes: a) Mantenimiento de unas tasas de crecimiento vegetativo muy elevadas hasta los años setenta . b} Freno, ralentización y hasta posterior reducción de las tasas brutas de natalidad, especialmente en la década de los ochenta, sin llegar todavía a homologarse con las del Estado. c) Tasas brutas de mortalidad persistentemente bajas, inferiores incluso a las del cÓnjunto español. d} Cambio de sentido de los flujos migratorios: de salidas masivas hasta mediados de los sesenta a recepciones inmigratorias fuertes, pasando por todo tipo de intercambios intrarregionales, intrainsulares o en ámbitos comarcales. e) De un crecimiento vigoroso a un régimen demográfico casi exhausto en tan sólo 50 años se de ri van consecuencias importantes tanto en la dinámica como en la estructura poblacional. En suma, los condicionamientos económicos y políticos acaecidos en los últimos cinco decenios han afectado profundamente a la sociedad isleña forzándola a acelerar el ritmo de sustitución del modelo demográfico tradicional iniciado en el último tercio del siglo XIX («fase de estancamiento») por otro más dinámico desde el punto de vista cuantitativo («fase de transición»). Es te último empieza a agonizar en los años setenta en que se entra seguidamente en la denominada «fase de ralentización» por la creciente generalización de los controles al crecimiento. La evolución reciente de la población E n cinco décadas (1940-1991), Canarias ha pasado de 680.294 a 1.493.737 habitantes. Cada año se añadían por término medio y en valores absolutos unos 14.008 nuevas altas. Con lo cual se calculan unas ganancias netas de 700.409 habitantes o, lo que es lo 264 mismo, en este período la población del Archipiélago consiguió multiplicar sus efectivos de 1940 por 2,2. Este crecimiento espectacular y a la vez genuino de unas islas «atlánticas y africanas» constituye un acontecimiento reseñable desde cualquier punto de vista por lo que supone de irrepetible, pero también porque sus resultados afectan por igual a todas las islas con dos únicas discordancias: La Gomera, que está inmersa en un proceso despoblador que le ha llevado a contar hoy con la mitad de sus efectivos con que disponía en 1960; la segunda y sorprendente novedad la encontramos en Gran Canaria que, aun siendo la isla con mayor volumen poblacional, ha registrado en el último decenio su primer quiebro demográfico desde el siglo XVII al perder exactamente 6.601 habitantes durante el intercenso 1981-1991. Lo cual no deja de ser un respiro. El último recuento -que por otra parte supuso para las Islas una inflexión en su evolución demográfica ya que de ganancias del orden de 225. 776 para 1970 se pasaron a sólo 126.036 para 1991se saldó no obstante situando a nuestra región entre las pr imeras en cuanto a crecimienRAMON F. DIAZ HERNANDEZ to porcentual, triplicando los valores obtenidos por el conjunto español. Canarias ocupa en la clasificación por comunidades autónomas de 1 991 en población el noveno lugar, participando con el 3,79 por ciento de la población, cuando sólo ocupa el 1,47 por ciento de su territorio. Estas cifras conllevan cambios en la relaci ón población-espacio ocupado de forma que mientras España pasaba de 74,65 a 77, 31 habitantes por kilómetro cuadrado, Canarias lo hacía pasando de densidades de 196,2 a 200 ,6 entre 1981 y 1991 . Para llegar a esta situación las tasas de natalidad, que se mantuvieron muy altas, por encima de las medias españolas, empiezan a encogerse paulatinamente. hasta encogerse considerablemente, si bien persisten contrastes patentes a diferentes niveles (provincial, insular y comarcal) de sus respectivos índices. Los coeficientes brutos de mortalidad en cambio vienen siendo bajos desde los años cuarenta, sin duda por los avances sanitarios y por la juventud de la población canaria. El efecto de estas variables, es decir, la diferencia entre una natalidad elevada y una mortalidad inferior a la media española, deHasta ahora los jóvenes han tenido un indudable protagonismo en la composición por edades de la población canaria. En breve eso cambiará beneficiando a los otros sectores de la población. LA POBLA CION ACTUAL 267 Las tasas de nupcialidad también han descendido en Canarias como consecuencia del aumento de la solter ía y defunciones no formalizadas oficialmente. sociedad agraria, que explican la fuerte fecundidad por la necesidad de contar con suficiente mano de obra para las explotaciones fami li ares, en previsión de eventuales pérdidas por la alta mortalidad y por la emigración de varones, que pudiesen suponer mengua de los imprescindibles efectivos laborales . Por lo tanto , son las mismas exigencias económicas las que alientan una cultura realmente natalista que influye en todos l os ámbitos y se niega a desaparecer incluso cuando la sociedad agraria tradicional hace tiempo que fue desplazada por la urbana. La vitalidad demográfica se alimenta de unas tasas de fecundidad general que, todavía en 1981 alcanzaba nada menos que un 72 por mil. A su vez, la tasa de fecundidad genésica o global ha pasado de ser un 99 por mil, para luego ir cediendo lentamente y reducirse incluso al 53, 1 por mil, en 1991. En ambos casos los coeficientes canarios están muy distanciados de sus homólogos españoles. Con una población tan jo ven como la canaria, cuyas tasa s de nupcialidad -en los casados es en donde se produce la pr áctica totalidad de los nacimientos, pues, entre 1941 y 1978 se registraron tan sólo un tr es por ciento de nacidos vivos ilegítimos-son siempre superiores a las del resto del Estado y en esas tasas, la mujer entra en el matrimonio antes de cumplir los 20 años en un 35 por ciento de los casos (mientras que en el resto del país no se llega más del 21 por ciento según datos de 1981 ), teniendo en cuenta además la proverbial precocidad de los contrayentes isleños, los cónyuges del Archipiélago cuentan con más tiempo y exposición para la procreación que en otras partes de España. Todos l os aspectos referidos han traído como consecuencia el que las familias numerosas sean frecuentes en las islas. El porcentaje de mujeres prolíficas (c on más de cuatro hijos de media) ha descendido en 30 puntos desde 1930 a 1981 , pero aun así los actuales valores (18 por ciento) duplican a los estatales. El número medio de hi jos por m uj er casada es de 3, 1 en 1981. En 1989, Canarias seguía sosteniendo índices superiores al 2,5 cuando ya el promedio nacional era de 1,4 hijos por mu jer que salta a la vista que ya no garantiza el reemplazo de las generaciones. A es tos aspectos, y como consecuencia del subido componente juvenil, debe agregarse el que el Archipiélago lidera la lista nacional de embarazos y partos de adolescentes y menores 268 de 20 años. Se prodigan también los alumbramientos múltiples al tiempo que el 16,2 por ciento de los abortos practicados corresponden a mujeres que no habían cumplido los 19 años. Canarias, además, encabeza el grupo de las comunidades autónomas en cuanto a madres solteras y niños abandonados. Se calcula que uno de cada dos nacidos no es deseado por sus progenitores por razones muy diversas (inmadurez, inestabilidad de las parejas, temor al parto, por tener ya demasiados hijos, embarazos de adolescentes, enfermedades, dependencias, etc.). Eso ha forzado a la intervenci ón institucional a organizar una red de más de 54 centros públicos de protección de menores con casi tres mil plazas cubiertas permanentemente y a la elaboración de programas de adopción sistemáticas. Lo expuesto hasta aquí no es óbice para que se constate en las dos últimas décadas una clara reducción de la natalidad como resultado de la expansión cultural urbana, aminoración del analfabetismo, generalización de pautas malthusianas y progresivo control de los nacimientos. El retraso del calendario de las concepciones y el progresivo control natalicio, así como la disminución del número de hijos deseados (después de cálculos por los cuales se aprecia que en las economías terciarias la descendencia es más costosa y menos rentable), se explican por múltiples factores, entre los que cabría destacar los cambios que se vienen produciendo en la familia y en el papel de la mujer, mucho más presente hoy en el mundo laboral. Todo lo cual añade una idea de la actitud algo más consciente de los padres en relación con la reproducción. Tampoco es desdeñable el papel de los centros de información, orientación y difusión de técnicas anticonceptivas entre las jóvenes parejas. La crisis económica que desde 1973 ha generado paro con sus altos costes sociales (marginación, bolsas de pobreza, etc.), así como la sustitución de un régimen político que hacía apología de la familia numerosa y la incentivaba por otros sistema más permisivo que practica una mayor tolerancia respecto a las conductas y re laciones no procreadoras también influyen cada vez más en la actualsociedad. Las diferencias espaciales de la natalidad O esde 1941 hasta hoy en día las tasas de natalidad de las Canarias Orientales son constantemente más elevadas que las de sus homónimas Occidentales. En efecto, Lanzarote y Fuerteventura ostentan el liderazgo RAMON F. DIAZ HERNANDEZ en cuanto a procreación se refiere: de valores respectivos de 37,3 y 35,3 por cada mil habitantes (para 1941-1945), evolucionan lentamente hasta llegar a 1988 con índices de 16,4 y 17,9 por mil. Estas dos islas todavía cuentan con municipios como Yaiza, Betancuria, Tuineje y Pájara que sostienen valores cercanos al veinte por mil. En cambio los núcleos más expuestos a la influencia urbana, con buenas comunicaciones y con desarrollo de la actividad terciaria (comercio, turismo, administración), han realizado caídas relevantes durante los años ochenta. Este es el caso de Tías, Arrecife, Puerto del Rosario y La Oliva. Gran Canaria ha reducido su natalidad en 18 puntos a lo largo del período de referencia. Con lo que se ha convertido en la tercera isla en cuanto a caudal procreador, con un quince por mil en 1988. Allí las jurisdicciones receptoras de población campesina procedente de las cumbres y medianías han trasladado su fertilidad proverbial. Es lo que explica las tasas todavía altas de Agüimes, Gáldar, Ingenio, Santa Lucía y, sobre todo, Telde. Sin embargo, las zonas más afectadas por la emigración y el éxodo rural (Artenara, Tejeda, Moya, San Mateo, Va ll eseco o Santa Br íg ida) están a punto de (o ya lo han hecho) traspasar el umbral del diez por mil debido al envejecimiento y la desnatalidad. Las islas más occidentales, por su mayor contribución a la emigración americana y a la ulterior pérdida de efectivos jóvenes, han visto reducir sus coeficientes de natalidad desde los años cuarenta. Eso hace que Tenerife haya experimentado una caída de más del cincuenta por ciento en estas cinco décadas, pese a lo cual quedan todavía en esa isla municipios como Arana, La Matanza, El Rosario, Santa Ursula y La Victoria, con cifras equivalentes o superiores al quince por mil, explicables por la persistencia de las tradiciones campesinas. Pero son, por otro lado, numerosos los términos municipales que ya han de ja do atrás la barrera del diez por mil (Fasnia, Garachico, Arafo, Santa Cruz, Los Silos, Santiago del Teide y El Tanque ). La Gomera, La Palma y El Hierro obtienen los índices más bajos de Canarias a causa de la incidencia de la emigración que desvitalizó sus estructuras demográficas al privarles de población adulta-joven. Actualmente no llega al once por mil, siendo destacable el ejemplo de La Gomera que, de un 35,2 mil (1941-1945), registra hoy un exiguo 10,6 por mil. No obstante, las capitales insulares sobresalen por sus magnitudes medias, particularmente en el caso de San Sebastián, debido a la atracción que ejerce sobre sus traspaíses respectivos. Los municipios con mayor pujanza económica registran también una mayor resistencia a la baja. Eso es lo que ocurre a Alajeró, Fuencaliente, El Paso, Los Llanos de Aridane y Barlovento. LA POBLACION ACTUAL 269 La mortalidad general en las Islas es muy ba ja . Con el envejecimiento progresivo de la población aumentará a corto plazo. LOS BAJOS INDICES DE MORTALIDAD O e 1940 a 1988 se registraron en Canarias un total de 372.760 fallecimientos, lo que supone una media de 7.766 por año. Si acudimos a las tasas brutas anuales apreciamos que la mortalidad de las Islas -al menos desde comienzos de la centuriaha conocido valores muy bajos, moderados e, incluso, débiles, casi siempre por debajo de las restantes regiones españolas en un veinte por ciento. Después de las crisis bélicas (1936-1945) los índices quinquenales caen rápidamente hasta 1951-1955 (con un 7,8 por mil). A partir de esa fecha, la evolución en sentido descendente es ya más lenta y termina por establecerse en 6,3 por mil (1986-1988), es decir, la mitad exactamente de los valores obtenidos entre 1941 y 1945. La mejoría se repite también en la mortalidad infantil: de una tasa de 205 por mil en 1902, se ha pasado a un 8,65 por mil en 1985, que es, sin embargo, superior a la media nacional. Para que esta situación se halla producido es precisa la concur rencia de ciertos factores: una cobertura más generalizada del S.O. E. y l as campañas de inmunizaciones activas (antivariólica, antidiftérica, antipertúsica y antitetánica). Todo ello acompañado de avances en quimioterapia (sulfamidas, antibióticos, corticoides) que han reducido los efectos morbídicos de las enfermedades infecciosas, así como la incidencia benefactora de las inmunizaciones pasivas (vacunaciones específicas contra la poliomielitis, sarampión, rubeola, parótic a, et c.) que en unión de las mejoras de la dieta alimenticia, los nuevos hábitos 270 de higiene y el saneamiento ambiental, han determinado una reducción notable de la mortalidad general y, especialmente, de lactantes y párvulos. Esta evolución es más satisfactoria en la medida que se ha realizado en condiciones sanitarias deficientes. Es más, de no ser por el peso de los jóvenes en la composición demográfica la situación hoy sería distinta. Este descenso ha permitido al Archipiélago alentar y sostener sus elevados saldos vegetativos. Pero no todo el espacio canario ha evolucionado en el mismo sentido y con idéntico ritmo debido a la desigual incidencia de los fenómenos migratorios con sus secuelas de envejecimiento y rejuvenecimiento en las áreas de partida y acogida, respectivamente. Las causas de la mortalidad E Íl Canarias también se ha superado hace tiél)lpo la mortalidad predominantemente infecciosa (exógena) y, en su lugar, se han instalado otras causas de fallecimiento proRAMON F. DIAZ HERNANDEZ ducidos por enfermedades endógenas. Este tránsito es un claro signo de modernidad y es lo que ha permitido prolongar la vida media de los isleños al tiempo que apunta a medio plazo la tendencia hacia un envejecimiento progresivo. Las enfermedades del aparato circulatorio y los tumores son los responsables del mayor porcentaje de óbitos. Ambas enfermedades discriminan claramente los sexos al despuntar la hipermortalidad masculina en 13 y 73 puntos de diferencia respecto a la femenina. A considerable distancia, pero con idéntica discriminación por sexos, le siguen las defunciones provocadas por disfunciones del aparato respiratorio, causas externas de traumatismo y envenenamiento, así como dolencias del sistema digestivo. Se repite aquí también un mayor número de varones afectados, con diferencia de 12,50 y 27 puntos respectivamente por encima de las mujeres. No sucede lo mismo, en cambio, en lo relativo a las víctimas ocasionadas por las enfermedades endocrinas y trastornos de la inmunidad o las producidas por estados morbosos mal definidos que repercuten sobre todo en las féminas. Finalmente, se aprecia una mayor aproximación La tendencia al envejecimie nt o afecta también a la población canaria con lo que se pla nt ean nu evos problemas asistenciales. LA POBLACION ACTUAL La distribución de los sexos por islas y comarcas presenta grandes variaciones que no podemos analizar aquí porrazones de espacio. Pero no se puede omitir el dato de que en tres islas (Fuerteventura, Lanzarote y La Gomera) las sex-ratio es claramente favorable al sexo masculino, si bien por aspectos diferentes. En las dos primeras islas la carencia de mano de obra cualificada hasta mediados de los años setenta para hacer frente a la rápida expansión turística ha provocado un aluvión inmigratorio realmente espectacular con un fuerte protagonismo de los varones. 100% 60% 40% 20% 0% 1940 1960 I • 0-19 AÑOS 1970 1981 1991 12059 AÑOS D > 60 AÑOS 273 N w o z « z ffi :i:: N « o z o ::; <C El caso de La Gomera es distinto pues a la emigración persistente y envejecimiento de su población se viene a añadir otro rasgo reciente de la estructura por edad y sexos como es '--~~~~~~~~~~ ~ ~~~~~~~~~~~~~---'~ el déficit de mujeres jóvenes y la consecuente desnatalidad. La sex -ratio del grupo 15-49 años es de sólo 72,6 provocando entonces una so bremasculinidad que potencia el ciclo recurrente desvitalización-decrecimiento demográfico. LA DISTRIBUCION ESPACIAL DE LA POBLACION E 1 lado del intenso crecimiento demográfico uno de l os hechos más relevantes de la evolución reciente del grupo humano canario es, sin duda, la importante movilidad geográfica de sus habitantes en el interior de la región. Por consiguiente, crecimiento _natural y movimientos migratorios interiores son los principales agentes de cambio al tiempo que introductores de modificaciones sustanciales en la distribución espacial contemporánea. En poco menos de un siglo Canarias ha pasado de una distribución poblacional armónica con sus tradicionales bases económicas (agricultura y comercio), a otra etapa en que se sientan los principios de un proceso que alteraría aquella situación. Un acontecimiento administrativo-político (la división provincial de 1927) y el tránsito de una economía agraria a otra predominantemente terciarizada DISTRIBUCION DE LOS GRUPOS DE EDADES (1940-1991 ). La población canaria se ha distinguido por el predominio de los jó venes. En la actualidad el peso de los adultos, especialmente de los adultos-maduros (40-59 años) y los viejos tiende a sobredimensionarse. La reducción de la natalidad y la tendencia al envejecimiento son los principales cambios recientes que se acentuarán a corto y medio plazo. contribuyen de modo global a explicar el cambio en el reparto de los efectivos humanos. El resultado es que, según Burriel, «e l desequilibrio espacial de la demografía canaria es precisamente un tema clave de la evolución actual de su pob lación». Pero como estas transformaciones no han fraguado homogéneamente en las diversas zonas del Archipiélago es por lo que se aprecia antes de nada un desequilibrio interprovincial. Las Islas Orientales absorben ya más de la mitad de la población canaria pasando en poco tiempo de un 48 a un 51,4 por ciento desde 1960 a 1991, cuando el predominio de las Islas Occidentales ha sido una constante histórica. Esto se debe al mayor dinamismo de Gran Canaria (puerto, turismo, pesca, servicios, construcción) que le hace participar muy exiguamente en la emigración americana, tener unos saldos vegetativos elevados y absorber gran parte de la inmigración peninsular y extranjera; a lo que se suma el que Lanzarote y Fuerteventura se sitúan en los ochenta a la cabeza del crecimiento de la población canaria duplicando sus efectivos humanos de 1960. En cambio, las Islas Occidentales crecen más !entamen-