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Las regiones de destino de las migraciones marroquíes en Europa a finales del S. XX y principios del S. XXI. Cambios demográficos, sociales y económicos en las relaciones euromarroquíes.1 Ramón Díaz Hernández Profesor de Geografía de la ULPGC ([email protected]) (Artículo publicado en Casablanca [Marruecos] en el libro titulado Le Maroc et les Îles Canaries: la Construction de l’Espace Atlantique, págs. 157-175. Edición de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas Ben M’Sik de la Universidad de Casablanca, 2013). Resumen La comunidad marroquí en el exterior se ha convertido en poco tiempo en una de las más numerosas que reside en la Unión Europea desde 1990 hasta nuestros días. Este cambio cuantitativo no es producto del azar sino de la correlación de un complejo número de factores sociales, económicos y culturales con un peso fundamental de la variable política. Estos acontecimientos que mueven a centenares de miles de personas de ambos sexos se suceden con cierta rapidez en el tiempo y tienen un impacto trascendental en los territorios y sociedades en donde acaecen. Motivo por el cual se hace necesario el estudio científico de los procesos y cambios cuantitativos y cualitativos que se están produciendo tanto en el país de origen como en los de paso y destino, así como los ingentes recursos humanos y materiales, instituciones oficiales y entidades privadas que se relacionan con estos desplazamientos. Palabras clave: migraciones, diáspora, mundialización, reagrupamiento familiar, redes transnacionales. Résumé La communauté marocaine dans l'extérieur s'est convertie en peu de temps la plus nombreux qu'elle réside dans l'Union Européenne des 1990 à nos jours. Ce changement quantitatif n'est pas produit du hasard mais de la corrélation d'un nombre complexe de facteurs sociaux, économiques et culturels avec un poids fondamental de la politique. Ces événements qui meuvent des centaines de milliers de personnes des deux sexes se succèdent avec certaine rapidité dans le temps et ils ont un impact transcendant dans les territoires et des sociétés où ils arrivent. Cet motive par qui devient nécessaire l'étude scientifique des processus et de changements quantitatifs et qualitatifs qui se produisent dans le pays d'origine et dans ceux-là de pas et destination, ainsi que les ressources humaines énormes et les matériels, les institutions officielles et les entités privées qui se rattachent à ces déplacements. Mots clefs: migrations, diaspora, mondialisation, regroupement familial, réseaux transnationaux. 1 Este trabajo se ha realizado en el marco del Proyecto I+D+i C200801000015 “Inmigración y trabajo en Canarias: análisis socioterritorial de la inmigración laboral y de la trayectoria socioprofesional de los inmigrados”, financiado por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información.
1. Marruecos y su posición geoestratégica en el Mediterráneo En pocas zonas del mundo se presenta una densidad tan considerable de conflictos como la Cuenca Mediterránea con las consecuencias de todo tipo que se derivan para la estabilidad política, el desarrollo económico y la seguridad de los países implicados. Entre el norte de África y Europa, en un espacio tan reducido, se encuentra una de las mayores brechas del planeta en términos de bienestar humano. Es por eso que para Europa el Mediterráneo es una pieza clave en sus relaciones exteriores. Es un ámbito en el que se han ido sucediendo iniciativas pero en donde también se acumulan numerosas frustraciones. Destacan, en particular, el lanzamiento de la Asociación Euromediterránea, también conocida como Proceso de Barcelona, en 1995 y la inclusión de los países mediterráneos en la Política Europea de Vecindad a partir de 2004. A ello se suma el intento hasta ahora poco exitoso de convertir a la Unión para el Mediterráneo (2008) en un instrumento de transformación regional. Todas las iniciativas antes mencionadas comparten como objetivo prioritario propiciar una convergencia en términos políticos, económicos y sociales que impida que, en adelante, se perpetúen en el transcurso del siglo XXI las desigualdades abismales entre un norte desarrollado y un sur deprimido. Por otro lado han levantado muchas expectativas la puesta en marcha de un diálogo subregional en el Mediterráneo Occidental conocido como 5+5 y, en paralelo, las políticas bilaterales de algunos Estados miembros de la UE con países mediterráneos terceros. Vistas así las cosas, el Mediterráneo es una de las áreas en las que se han volcado más esfuerzos desde la UE y en las que ha habido más creatividad e imaginación para repensar los marcos de cooperación. Hoy en día estas relaciones adquirieren carta de naturaleza dentro de su política exterior tendente a la creación de un área común de prosperidad y seguridad apostando por una mayor integración comercial, afrontando en común la lucha contra el terrorismo y cooperando en la gestión migratoria derivada de la opuesta dinámica demográfica y de las diferencias abismales en nivel de desarrollo con los riesgos asociados a estas desigualdades. Gráfico 1: Mapa de Marruecos http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Maroc_carte.gif
2. Rasgos generales de las migraciones marroquíes La evolución de la emigración marroquí al extranjero no es ajena a los acontecimientos sociales, económicos y políticos del país. Pero tampoco se puede aislar este fenómeno de lo que sucede en el mundo y, especialmente, de las relaciones euromediterráneas con los países del Magreb. Europa occidental, que fue un lugar de emigración durante los últimos cinco siglos, se ha convertido en tierra de inmigración en los últimos 50 años debido a su elevado nivel de desarrollo económico y escaso dinamismo demográfico. Por el contrario, Marruecos es un país que se introdujo en la civilización moderna a través de la colonización y es ese un hecho determinante en su devenir histórico. Después de la independencia su crecimiento demográfico constituyó una auténtica pesadilla para una economía poco proclive a crear empleos para un mercado laboral con amplios excedentes. La ONU preveía que en el año 2000 su población alcanzaría los 40 o 45 millones. Aunque se trataba de una previsión errónea, los valores obtenidos cuando se llegó a esa fecha fueron sólo 30 millones, cifra con la que también se mantiene desequilibrada la oferta y la demanda de trabajo. Esa es la causa por la que uno de los ‘productos’ más exportados por este país es precisamente su mano de obra. El Estado marroquí ve la emigración con buenos ojos porque atenúa la presión sobre el mercado laboral, las transferencias financieras constituyen un buen acopio de divisas que reducen el déficit de la balanza comercial y disminuyen la pobreza. Esa apuesta junto con su reciente desarrollo turístico le ha permitido mejorar su posición a escala mundial como país de desarrollo humano medio con una tasa de 1,63% entre 200 y 2007 (PNUD, 2009). Desde los primeros planes quinquenales de desarrollo al inicio de los sesenta se tuvo claro que la emigración podía aliviar la presión demográfica de algunas zonas. Por eso se concertaron acuerdos con diferentes países de la CE para el reclutamiento de mano de obra de tal manera que el fenómeno migratorio se generaliza a todo el país en los años 70 y 80. Con el tiempo, las colonias de marroquíes en el exterior se convierten, tanto por su número como por la importancia de las transferencias enviadas al país de origen, en un factor clave de la estabilidad económica y política del Marruecos actual. Pero Marruecos es también una zona de tránsito de otras corrientes migratorias provenientes de diferentes partes del continente africano, lo que le convierte tal vez en uno de los países que padece en mayor medida el incremento del control fronterizo de la UE en el flanco sur en donde los recursos destinados a impermeabilizar su extensísimo e inabarcable litoral han aumentado considerablemente desde el año 2000 hasta el momento actual. Los reiterados intentos de la UE de impermeabilización fronteriza han forzado la búsqueda de otros destinos con lo que los marroquíes se han tenido que incorporar tempranamente a las redes migratorias transnacionales y a disponer de presencia en prácticamente todos los continentes. Pero esta última fase, aun más restrictiva si cabe, con la implantación del FRONTEX en mayo de 2005, no ha impedido que la diáspora marroquí en el exterior continúe expandiéndose alcanzando en la actualidad entre 3,5 y 4 millones.
La migración marroquí abarca diferentes tipologías. Sin embargo, la que se dirige hacia Europa a finales del siglo XX y principios del XXI se considera como un tipo particular de desplazamientos conocida por migración laboral-económica, de carácter voluntaria bajo las modalidades de autorizada y no autorizada. Este flujo se está deteniendo por dos motivos fundamentales: las políticas de seguridad cada vez más intensificadas y la crisis económica mundial desde finales de 2007. 3. Etapa precolonial y colonial de movilidad migratoria limitada Aunque poco conocida, la emigración exterior marroquí tiene una larga historia que comprende épocas muy antiguas que incluyen un largo trecho antes del período colonial. Por entonces los marroquíes se dirigían sobre todo a diferentes países del Oriente Medio y del África occidental con los que este país mantenía relaciones de carácter comercial así como lazos culturales e históricos. También se trasladaron hacia los países vecinos de Argelia y Túnez, que ya eran colonias de Francia, prácticamente desde mediados del siglo XIX, unas veces a trabajar en las granjas que los colonos europeos explotaban allí y otras veces como cabeza de puente para pasar a Europa (Charef, 2007). En Francia e Inglaterra residían también pequeños grupos de marroquíes, en su mayoría comerciantes, con vínculos históricos ligados a estos países desde la apertura internacional de mediados del siglo XIX. (Berriane, 1996). La Conferencia de Algeciras en 1906 y sobre todo la Convención de Fez en 1912 permitieron a Francia y España repartirse el Protectorado de Marruecos hasta 1956 en que se obtiene la independencia. Durante estos años del período colonial las relaciones con Francia se intensificaron, mientras que con España los vínculos históricos y de vecindad se sucedieron con alternancia de buenos y malos momentos. La movilización de tropas y la contratación de trabajadores de la colonia para contribuir a levantar la economía de las metrópolis intensificaron la movilidad migratoria (Charef, 2007). Eso explica el que en 1921 ya residiesen 36.277 marroquíes en Francia (Espiago, 1982). Por su parte, la España franquista reclutó a numerosos marroquíes durante la guerra civil de 1936 a 1939; pero más allá de este acontecimiento no se registraron flujos migratorios reseñables a diferencia de Francia. En las dos grandes guerras mundiales combatieron en las tropas aliadas más de 30.000 soldados magrebíes. Francia forzó a Marruecos a alinearse activamente en ambas contiendas de forma que varios contingentes de marroquíes fueron reclutados para la liberación de los países de la Alianza2 y más tarde (1939-1945) los vemos otra vez con los aliados en contra del eje Berlín-Roma. De esos dos acontecimientos nace una corriente que tiene todos los visos de conformar una emigración impuesta 2 SASSI, M.: “Migración internacional marroquí: balance y perspectivas”. Documento sin fechar en PDF.
bajo la forma de movilización militar que nada tiene que ver con una decisión libre y voluntaria aceptada por los propios actores. Según los censos galos de 1946 y 1954, todavía antes de la descolonización, vivían en Francia 16.458 y 10.734 marroquíes respectivamente (Espiago, 1982), muchos de los cuales eran militares retirados. En cambio, en 1956, había unos 650.000 europeos residiendo en Marruecos que representaban el 7,2% de su población total. En adelante, la presencia foránea se ha ido reduciendo progresivamente de forma que en 2010 sólo quedan en este país unas 49.100 personas3. 4. Etapa postcolonial de 1960 a 1973 A partir de la independencia en 1956 las migraciones se interrumpen durante un período de corta duración. Pero enseguida se reanudan debido a que se unen dos circunstancias favorables: por un lado, las lógicas dificultades económicas de los primeros años después de la etapa colonial y, por el otro, el aumento de la demanda de mano de obra por parte de los países europeos industrializados que desencadenaron un fuerte flujo migratorio de marroquíes hacia Europa4. Esta corriente se inicia de forma masiva en primer lugar hacia Francia en donde vemos ya inscritas en los censos de 1962 y 1968 a 33.320 y 88.280 personas procedentes de Marruecos. El volumen de partidas determina un incremento de la presencia magrebí. Tanto que muy pronto aparecen registrados en la antigua metrópolis nada menos que 218.146 emigrantes en 1973. En 1975, dos años después, la cifra ascendió a 260.025 trabajadores marroquíes (según el CNPF), triplicando casi los valores obtenidos en 1968. A pesar de ello, Francia pierde el monopolio de principal receptor porque la emigración se ramifica hacia Bélgica, Holanda, Dinamarca, Reino Unido y la entonces República Federal de Alemania (M. El Houssine, 2008). Las salidas, en efecto, se habían intensificado desde 1962 que es cuando se produce una gran diversificación de destinos (véase gráfico 2). En este punto coinciden varios autores marroquíes (Berriane 1996 y 2004 y Charef, 2007) que no dudan en calificar de “boom migratorio” a la masiva movilidad que había alcanzado dicho fenómeno. Y es que, entre 1960 y 1973, la riada migratoria que parte de Marruecos (preferentemente hacia Europa, pero que ya empieza a despegar hacia otros continentes) adquiere una amplitud sin precedentes, tanto desde el punto de vista cuantitativo como desde la perspectiva de la incipiente variedad geográfica de los destinos. Se trata, por lo tanto, de una emigración que en esta fase ya se puede considerar como mundializada ya que se dispersa por al menos unos 30 países de acogida de los cuales diez eran europeos (Charef 2007). 3 PNUD, 2009. 4 Debido al fuerte crecimiento de la productividad, sostenido durante más dos décadas a tasas que incluso superaron las registradas por EE.UU. en esos mismos años, lo que resultaría posible por el retraso relativo de Europa y la disponibilidad de nuevas tecnologías susceptibles de incorporarse a la producción de bienes (J.V. Sevilla, 2011)
Gráfico 2: Principales corrientes migratorias en Europa entre 1960 y 1980 Fuente: SOPEMI 1980 Esta migración de claro carácter laboral y temporal había comenzado a desarrollarse como fenómeno social tras el fin de la IIª Guerra Mundial y se intensifica en el contexto internacional incentivado por los programas (guest workers programs) de “trabajadores huéspedes” o “trabajadores invitados” que entran en vigor en Europa desde finales de los años 50 hasta la crisis mundial de 19735. Gracias a estos programas la presencia marroquí en el exterior se elevó a 388.000 personas en 1975 de los cuales unos 200.000 se dirigieron a diferentes países europeos (véase gráfico 2). La mejor prueba de esa progresión es que las remesas se cuadruplicaron al pasar de 158 millones de dirhams en 1966 a 640 millones de dírhams en 1972 (Chaabita 2007). Se trata, pues, de unos flujos supervisados por los gobiernos6 como respuesta a las necesidades de reconstrucción nacional7, motivados por la escasez de mano de obra de baja cualificación e impulsados por los nuevos sistemas de comunicación regional y mundial, así como por la acción de las redes étnicas y también por las organizaciones de tráfico de personas que siguen las rutas sur-norte afectando fundamentalmente a los países menos desarrollados de la orilla septentrional del Mediterráneo (antigua Yugoslavia, Grecia, Italia, España y Portugal) y a los países del Magreb occidental y de Oriente Próximo. 5 El programa de “trabajadores invitados” (“gastarbeiter” en alemán) incluía una fórmula de migración asistida por medio de la cual los trabajadores de diversas nacionalidades fueron contratados durante la década de los sesenta y setenta por diversos países industrializados de Europa (Aspiago, 1982) 6 La gestión de esta migración se caracteriza por estar fuertemente centralizada desde los Estados de los países de acogida (A. Marshall, 1984). 7 El popularmente denominado “Plan Marshall”, por el Secretario de Estado de los Estados Unidos, George Marshall, y que oficialmente se trataba del European Recovery Program (ERP), el principal plan de los EE.UU. para la reconstrucción de los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial.
Gráfico 3: Trabajadores extranjeros en Europa según lugares de origen (1960-1980) Fuente: SOPEMI 1980 Los rasgos generales de esta emigración asistida fueron a grandes rasgos los siguientes: triple condición de laboral, temporal y circular, compuesta por trabajadores infracualificados, varones en su mayor parte, en edades comprendidas entre 18 y 35 años y en donde muy pocos iban acompañados por sus familiares. En general, se trataba de personas de baja extracción social en el medio rural y su principal motivación era la mejora de sus condiciones de vida a menudo muy precarias en origen. Esta emigración circular, de ida y vuelta, presentaba también un nítido carácter selectivo en el plano espacial pues afectaba principalmente al medio rural y a las regiones más periféricas que, por entonces, sufrían fuertes desequilibrios entre sus recursos y sus poblaciones. Los núcleos iniciales están representados sobre todo por las regiones de El Suss (al suroeste) y El Rif oriental. Influyen en estas corrientes las redes étnicas, las poblaciones rurales sedentarias y la fuerza de las comunidades campesinas que juegan un papel muy activo en la promoción de estos movimientos. Además, se trata de dos de los territorios más atrasados socioeconómicamente con graves dificultades estructurales para retener a una mano de obra joven, ávida de probar fortuna en el exterior y desprovista de todos los elementos básicos. 5. Etapa comprendida entre 1973-2005: “boom” de la emigración marroquí
A una primera fase de migraciones con elevado componente rural, se agregó luego otra segunda en donde ya se incorporan habitantes de las ciudades8. Desde entonces, y siguiendo una orientación sur-norte aún vigente hoy en día, estas migraciones evolucionaron cuantitativa y cualitativamente pero manteniendo un mismo denominador común, al menos hasta que la crisis de 1973 forzó a los gobiernos de los países acogientes a poner en marcha medidas restrictivas centradas en limitar las contrataciones de trabajadores extranjeros. Un componente distintivo de estos movimientos es que fueron los propios gobiernos de Marruecos y de los países receptores los que consensuaron su carácter provisional y temporal. En los años setenta tiene lugar la crisis energética mundial9 que marcó el final de la tolerancia europea hacia la inmigración magrebí. Con la crisis del petróleo, la recesión mundial y el aumento del paro en los países industrializados, los gobiernos europeos reaccionaron con un cierre de fronteras, frenando la inmigración magrebí y facilitando incentivos económicos al retorno de los trabajadores afectados en medio de un ambiente hostil por el ascenso de la xenofobia. Ante un cambio tan drástico, la única medida humanitaria consistió en la autorización del reagrupamiento familiar. En este nuevo escenario, una gran parte de los emigrantes marroquíes optaron por quedarse en sus respectivos países de acogida en donde apuraron al máximo las posibilidades que brindaban las políticas oficiales de reagrupamiento familiar y que, en la práctica, supuso la continuidad de las partidas consentidas hacia Europa pero protagonizadas esta vez por numerosas mujeres y niños que se encaminaron al reencuentro de sus esposos y progenitores. Sólo en Francia el reagrupamiento familiar permitió, entre 1973 y 1985, la entrada 147.938 personas (Césari, 1996). La llegada de esta población durante casi dos décadas va a generar importantes cambios demográficos en su composición interna por la pérdida de la exclusiva masculinidad ya que, con anterioridad a 1973, el elemento varón había sido el predominante. También se producen cambios sociolaborales. Hasta entonces la mano de obra marroquí había encontrado empleo básicamente en los sectores primario y secundario, pero no así en el terciario en donde se empiezan a incorporar las mujeres marroquíes que habían llegado con el reagrupamiento familiar. En estos años se introducen, además, otras novedades. Las políticas oficiales de “migración cero” no lograron disuadir a una población que en origen apreciaba 8 Además del elevado crecimiento natural, las migraciones internas habían contribuido a incrementar la población urbana considerablemente: si en 1960 alcanzaba un 15%, dos décadas más tarde, en 1981, se estimaba en un 41% el volumen de población residiendo en ciudades (PNUD). 9 La crisis mundial de 1973 (también conocida como primera crisis del petróleo) se inicia el 17 de octubre del mismo año y se debió a la decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, que agrupaba a numerosos países árabes, de no exportar más petróleo a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra del Ramadán, que enfrentaba a Israel con Siria y Egipto. El aumento del precio unido a la gran dependencia que tenía el mundo industrializado del petróleo, provocó un fuerte efecto inflacionista y una reducción de la actividad económica en la mayoría de los países afectados.
grandes diferencias en cuanto a renta se refiere. En efecto, en Marruecos, entre 1980-1981, se percibían por término medio 860 dólares norteamericanos por habitante y año, mientras que en los países de acogida las cantidades superaban esos valores hasta en diez veces más. Son, por lo tanto, los factores de repulsión/atracción los que desatan unas corrientes migratorias no autorizadas en las que participaron decenas de miles de trabajadores (unas 100.000 personas por año, de acuerdo con las estimaciones más fiables)10 (Bertoin citado por Charef, 2007) y que, en cierta medida, venían a sustituir a la antigua emigración pactada por los gobiernos, asistida e incentivada. A las partidas generadas por el reagrupamiento familiar y la emigración clandestina se agrega esta vez un nutrido número de jóvenes instruidos (diplomados y con carreras universitarias terminadas) con lo que supone de pérdida de capital social (brain drain) para un país tan necesitado de ellos11. En estas salidas se integran también personas no cualificadas extraídas de los barrios periféricos habitados por “neociudadanos”12; mujeres que viajan solas, cuadros técnicos intermedios, obreros cualificados y menores no acompañados que marchan bien con visado de (pseudo) turista o bien con contrato de trabajo (Berriane, 2004). Las restricciones en Europa llevó a muchos marroquíes a buscar nuevos destinos en países árabes petroleros como Libia y Arabia Saudí contabilizándose una media anual de 3.400 salidas entre 1974 y 1985 (Berriane, 1996). Entre 3.500 y 4.500 marroquíes aprovecharon el cierre de la verja en el Peñón de Gibraltar entre 1969 y 1985 para sustituir a los trabajadores españoles13. Lo cierto es que durante estos años cuando se presagiaba el final de la emigración es cuando más se intensifica. Pero este fenómeno se empieza a complicar cuando empieza a llegar al Norte de África un flujo creciente de población subsahariana. Al principio alguno de estos subsaharianos ocuparon los puestos vacantes que iban dejando los marroquíes emigrados, pero el principal objetivo de la mayoría era intentar cruzar el Estrecho. El ámbito espacial de donde procede buena parte de la emigración de estos años se diversifica puesto que junto a las regiones montañosas empobrecidas y las zonas con elevadas densidades de población, se añaden personas originarias del Pre-Rif y del Rif oriental e implica a los habitantes de las llanuras occidentales y de regadíos modernos como Tadla-Azilal14. La fiebre migratoria llega también a las clases 10 Mehdi Lahlou (técnico del INSE de Rabat) estima en unos 45.000 los clandestinos los que emigran cada año a través del Estrecho o siguen el itinerario de Argelia, Túnez, Libia y Turquía (El País, 9/X/2003) 11 En el año 2000 unos 15.000 médicos marroquíes ejercían fuera de su país, la mitad en países de la OCDE (Atlas de las Migraciones de Le Monde, p. 62.) 12Hay que tener presente que el éxodo rural desatado en los años sesenta y siguientes desbordó la capacidad de acogida de muchas ciudades provocando el incremento de la pobreza urbana hasta el punto que en 2001 se calculaba en 4 millones el número de chabolistas que carecía de agua corriente. Y que, además, a finales de la década de los noventa más de la mitad de los marroquíes residían en ciudades soportando tasas de paro muy elevadas en torno al 20% cuando en el medio rural el desempleo afectaba a 14 de cada cien campesinos en edad de trabajar (M. Lahlou, 2003). 13 La mayoría de ellos procedía de Tánger, Tetuán y Larache, aunque también los había en menor número de Chauen, Kenitra y Alhucemas. (García López, 1996) 14 Esta región central ya soportaba entonces densidades superiores a los 200 h/km2.
concentrados básicamente en la Lombardía, Emilia-Romaña, Piamonte, Veneto y El Lazio (Del Olmo Vicén, 1996). Hoy en día este colectivo cuenta con nada menos que 482.627 marroquíes con lo que se convierte en el tercer grupo foráneo (por detrás de rumanos y albaneses) puesto que su presencia se ha incrementado notablemente entre 2005 y 2010 lo que indica su extraordinario dinamismo (gráfico 7). En los Países Bajos viven unos 349.005 marroquíes que hacen de este país el cuarto más importante en la acogida de este colectivo (gráfico 8). La primera oleada corresponde a los años 60-73 cuando el programa de trabajadores huéspedes facilitó su llegada. Su aumento ha sido también importante toda vez que de unos 42.000 en 1976 pasaron a ser 164.567 en 1994 (De Mas, 1996). Sobre su nivel de integración es interesante destacar que 48.970 de estos últimos habían nacido en los Países Bajos. Y es que en Holanda la mayoría de los marroquíes ya están incursos dentro de la 2ª y 3ª generación24. Gráfico 8: Marroquíes en los Países Bajo (2007) http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/e0/Percentage_Maroc_Netherlands_2007.png Los la comunidad marroquíes en Bélgica suma ya las 264.974 personas lo que hacen de este país el quinto receptor en orden de importancia de la Unión Europea. Esta colonia ha desbancado a los italianos en el primer grupo de foráneos residentes en Bélgica lo que ha sido calificado por el sociólogo J. Hertogen como de “momento histórico”25. Según la Dirección General de Estadística e Información Económica del Servicio Público Federal, durante el primero de enero de 2006 la 24 Oficina Central de Estadísticas/Topografische Kadartes Dienot Mauroquies 2007. Bron: Bevolkingsstatistieken. 25 YABILADI (21/05/2007): “Les Marocains, premier groupe d’inmigrés en Belgique” (http://www.yabiladi.com/article-societe-1883.html)
comunidad marroquí en Bélgica superaba a la italiana en 2.854 individuos. Pero estas diferencias serían aun mayores si se tuviera en cuenta los hijos de extranjeros que han llegado a Bélgica con el reagrupamiento familiar. El citado Hertogen establece un paralelismo entre el crecimiento migratorio italiano de 1920 y el flujo migratorio marroquí que comenzó en 1960 y sostuvo una tendencia significativa durante varias décadas (gráfico 9). Sin embargo, después de 1980, la inmigración italiana disminuye notablemente debido al retorno de los italianos a su país de origen al mismo tiempo que la tasa de natalidad de esta comunidad en aquel país no ha cesado de reducirse. Y, mientras tanto, el flujo migratorio marroquí alcanzará previsiblemente su mayor repunte en 2016, según el referido autor. Otra diferencia destacable es que siete marroquíes sobre diez llegarán a ser belgas, mientras que esa misma relación sólo se dará en cada tres italianos sobre diez en el futuro. Se cree que si se mantiene esta progresión se notará en los comicios locales en donde seguramente el número de “burgomaestres” marroquíes electos se irá incrementando. Gráfico 9: Marroquíes en Francia, Países Bajos-Bélgica y España Fuente: Servicios consulares marroquíes (Tomado de Migration Focus 2009) y datos del Padrón español Alemania y sobre todo Reino Unido ocupan una posición bastante rezagada respecto a las restantes naciones europeas en lo referente al tamaño de la colonia marroquí residente en ambos países. El número de marroquíes que llegó a Alemania entre 1963 y 1973 alcanzó la cifra de 22.400. Con posterioridad la presencia marroquí en aquel país se vió notablemente incrementada de forma que los registros consulares la elevaron a 102.000 en 2001; 104.000 en 2004 y 108.442 en 200826. Hay autores que afirman que la comunidad marroquí en Alemania se está 26 Source: Office Fédéral des Statisques (Allemagne)
reduciendo por los sucesivos retornos, mientras que otros opinan todo lo contrario (Schüttler, 2008). Las nacionalizaciones de marroquíes que, sólo entre 1994 y 2005 alcanzaron la cifra de 49.107, son las que están generando un efecto estadístico al no contabilizarse como extranjero todo aquel que adquiera la nacionalidad del país de acogida. Las solicitudes de naturalización de marroquíes en Alemania continúan la tendencia creciente de los últimos años. 7. Conclusiones En el presente trabajo ha quedado bien de manifiesto que la presencia marroquí es cada vez más patente en el mundo aunque más todavía en Europa por lógicas razones históricas y de proximidad. La emigración marroquí no sólo se ha sostenido en el tiempo sino que ha demostrado una gran capacidad de adaptación a las cambiantes circunstancias económicas, sociales y políticas de los útlimos 60 años, sobreviviendo a todas las adversidades. Actualmente la tendencia que se viene apreciando es que los viejos destinos se están estancando al mismo tiempo que aumentan nuevos destinos como España e Italia. Y como las restricciones para entrar en la UE se endurecen cada vez más y la crisis económica añade aun más dificultades a estos movimientos, los emigrantes marroquíes exploran nuevos destinos en el Este de Europa, en los Países Escandinavos, en Oriente Próximo, en Latinoamérica, Japón, Australia y sobre todo en Canadá y Estados Unidos. Siguiendo las tendencias anteriores, la preferencia de países desarrollados o emergentes como destino se mantiene constante. Tal es así que son los países de la OCDE en donde se concentra una parte considerable de este potencial que presenta en general un nivel de instrucción globalmente bajo puesto que un 64% no cuenta con estudios secundarios, mientras que un 23% ha cursado niveles medios, mientras que el restante 13% dispone de estudios superiores. 8. Bibliografía ARRANZ LOZANO, M. y MARTÍN RUIZ, J. F. (2009): “Los factores del desarrollo socioeconómico y territorial de Marruecos: la aportación de las remesas de sus emigrantes”. Anales de Geografía, vol. 29, nº 2, págs. 9-35. BOKBOK, M.; CEBRIAN, A.; FALEH, A. Y SERRANO, J. Mª. (Coords.) (2011): Les migrations marocaines. Visions croisées à travers le détroit. Ed. Universidad de Murcia, Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y AECID, Murcia, 190 p. CALLEROS ALARCÓN, J.C.: “Migración turca y marroquí hacia la UE: aspectos generales y lecciones para México”. (http://www.fundacionpreciado.org). Documento en PDF, págs.85-93. CHAABITA, R. (2007): “Les transferts de fonds des résidents Marocains en Europe: Impacts et déterminats”, Migration Internationale et Devéloppement en Afrique du nord, Nations Unies, Commission Economique por l’Afrique, Bureau pour L’Afrique du Nord. Réunion ad hoc d’ éxperts. Rabat (Maroc), 19-20 mars. CHAREF, M.: “Marruecos frente a sus migraciones”, en GODENAU, D. y ZAPATA, V. (Dir.): La inmigración irregular en Tenerife. Santa Cruz de Tenerife, 2007, Capítulo XI, págs. 385-410.
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