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Un viaje real: la llegada de Margarita de Austria a España en una relación de sucesos impresa por Rodrigo de Cabrera

Marín Morera, María Rosa

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UN VIAJE REAL: LA LLEGADA DE MARGARITA DE AUSTRIA A ESPAÑA EN UNA RELACIÓN DE SUCESOS IMPRESA POR RODRIGO DE CABRERA. María Rosa Marín Morera Tutora: María José Osuna Cabezas Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana Facultad de Filología Curso académico: 20232024 2 A mi abuelo Manolo, porque confío en que me guía siempre. A mis padres, por apoyarme en ser quien quiero ser. 3 ÍNDICE 1. Introducción…………………………………………………………..………………. 4 2. Relaciones de sucesos……………………………………………………………….... 5 2.1.¿Qué son?................................................................................................................. 5 2.1.1. Definición……………………………………………………………….… 5 2.1.2. Autores……………………………………………………………………. 7 2.1.3. Lectores………………………………………………………………….... 8 2.1.4. Origen del género de las relaciones……………………………………..... 9 2.2.Tipología………………………………………………………………………… 10 3. Relación muy verdadera de la llegada de nuestra señora Doña Margarita de Austria………………………………………………….……………………………. 11 3.1.Características físicas de la Relación, cotejo de ambos ejemplares y datos de impresión……………...……………………………………………..…………... 11 3.2.La España que espera a Margarita. Desembarco, recibimientos y boda……….... 14 4. Transcripción……………………………………………………………………....... 28 4.1. Criterios de edición…………………………………………………………..…. 28 4.2. Texto crítico…………………………………………………………………...... 28 5. Conclusiones………………………………………………………………….……... 32 6. Bibliografía……………………………………………………………………….…. 34 7. Anexos………………………………………………………………………………. 36 4 1. Introducción. Uno de los pilares fundamentales de la investigación filológica reside en el estudio de los textos, para lo que es imprescindible la ardua tarea de la edición de ellos. Esta meticulosa labor permite acercar obras de otros tiempos a ojos del lector actual. Al comenzar el presente trabajo, perseguí dos objetivos: por un lado, el de conocer más ampliamente el mundo de la literatura, que tan fascinante y apasionado me parece. Este mayor acercamiento se materializó a través de la edición de una relación de sucesos de tema histórico, pero con amplia validez literaria; y por otro, buscaba que despertara en mí un mayor interés por la edición de textos. Para ello, me han resultado útiles los conocimientos adquiridos durante el grado, pero también he necesitado adquirir nuevas competencias, habilidades y destrezas con las que he tenido que aprender a convivir. La presente investigación ha sido realizada siguiendo un plan de trabajo consistente en la búsqueda, y su posterior elección, de una relación de sucesos inédita, conservada tanto en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en Madrid, como en la Biblioteca Nacional de España 1 . Tras múltiples lecturas de la relación, cada vez más profundas, me familiaricé con el contenido, la lengua y el estilo. A partir de este acercamiento inicial, procedí a su edición siguiendo criterios específicos y detallados a lo largo del cuerpo del trabajo. Posteriormente, combinando este proceso con el análisis de fuentes bibliográficas especializadas, pude estudiar y anotar la relación de sucesos. Hay que tener en cuenta, en este sentido, que en los últimos años las relaciones de sucesos han cobrado un lugar destacado en el ámbito de los estudios literarios. Un grupo de investigadores, provenientes de diversas disciplinas, ha contribuido a un mejor conocimiento de este género que llegó a un público muy amplio, cultivados en las letras o no. Desde los estudios pioneros de Julio Caro Baroja, Antonio Rodríguez, Víctor Infantes y Pena Sueiro, entre otros, se han producido nuevos acercamientos impulsados por la Sociedad Internacional para el Estudio de las Relaciones de Sucesos (SIERS). Sin embargo, aún queda un largo camino que recorrer, especialmente en lo que a la edición de estos textos se refiere. 1 Ambos ejemplares se pueden consultar en Anexos. 5 Motivada por el interés de su contenido y la falta de una edición de este texto inédito, seleccioné el siguiente: Relación muy verdadera de la llegada de la Reina Nuestra Señora doña Margarita de Austria, en España, al Reino de Valencia, y de la embajada y presente que, de parte de Su Majestad, le llevó el marqués de Denia, y los personajes que le fueron acompañando; y los saraos y libreas que en este tiempo ha habido en la ciudad de Valencia. Este texto relata la llegada de Margarita de Austria a España, su desembarco, recibimiento y posterior boda. Aunque desconocemos la fecha exacta de su composición, sí sabemos que fue publicado en 1599 por Rodrigo de Cabrera. A lo largo de este trabajo, iré desgranando diversas cuestiones que atañen a las relaciones de sucesos, centrándome siempre en la seleccionada. De manera que el trabajo queda estructurado en un primer apartado que se ocupa de qué son las relaciones de sucesos, sus autores, el público al que van dirigidas y también al origen del género. Un segundo apartado que aborda el estudio de la Relación en la que se basa el trabajo, explicando así sus características físicas, el cotejo de dos ejemplares de la misma, los datos sobre su impresión y el tema central que la ocupa. Uno tercero en el que se muestra la transcripción de dicho texto y en el que se explican los criterios usados y se ofrece el texto crítico. Y, por último, el apartado con las conclusiones a las que he podido llegar después de la realización del trabajo completo. 2. Relaciones de sucesos. 2.1.¿Qué son? 2.1.1. Definición. En un primer intento de definición del término “relación” nos basaremos en el Diccionario de Autoridades de 1737. En primer lugar, podemos observar: “La narración o informe que se hace de alguna cosa que sucedió 2 ”. Y en una entrada posterior del mismo año encontramos: “Se llama también aquel romance de algún suceso o historia, que cantan y venden los ciegos por las calles”. Por lo que, en principio, podríamos decir que una relación de sucesos narra algún suceso acaecido. 2 Diccionario de Autoridades. Tomo V, 1737. Accesible en: https://apps2.rae.es/DA.html. 6 Además de consultar el Diccionario de Autoridades, existe una discusión latente en la actualidad por llegar a un acuerdo acerca de la definición de qué es en realidad una relación de sucesos y qué tipología podría tener. Según Víctor Infantes, una relación de sucesos se podría definir como “textos breves de tema histórico concreto con una intencionalidad de transmisión por medio del proceso editorial: implica, por tanto, una conciencia de información de los autores hacia un lector general. […]” (Infantes, 1996, p. 208. Cit. Por Espejo Cala, 2001, p. 155). Nieves Pena Sueiro las define como: Textos ocasionales en los que se relatan acontecimientos con el fin de informar, entretener y conmover al receptor. Habitualmente consideradas como antecesoras de la prensa actual, cubren todos los aspectos tratados por ésta en sus diferentes secciones: internacional, nacional, sociedad, sucesos (“casos”), pero con la salvedad que cada Relación suele referir un solo acontecimiento. Abordan diversos temas: festivos (entradas, bodas reales, exequias, beatificaciones, canonizaciones, etc.), políticos y religiosos (guerras, autos de fe, etc.), extraordinarios (milagros, catástrofes naturales, desgracias personales), viajes, etc. (2001, p. 43). Para Carmen Espejo Cala, en “Relaciones de sucesos de la Edad Moderna. La emergencia del género periodístico”, podemos hablar de relación si el tema que trata tiene que ver con “novedades políticas” (2009, p. 75). Y, además, explica que los ejemplares conservados solo suponen una mínima parte de lo que debió ser la producción de pliegos sueltos, ya que era la producción más común de las impresas, entre las que destacan Barcelona y Sevilla. Nieves Pena Sueiro, en su artículo “Estado de la cuestión sobre el estudio de las relaciones de sucesos”, explica que el interés por la catalogación, estudio y edición de estos textos se ha visto disparado en las últimas décadas. Esto ha ocurrido así porque se han empezado a considerar documentos fundamentales para conocer el contexto histórico y sociocultural de la época en las que surgieron. Por tanto, define estas relaciones como “textos ocasionales en los que se relatan acontecimientos con el fin de informar, entretener y conmover al receptor” (2001, p. 43). A partir de las definiciones dadas, podríamos decir que una relación de sucesos es un relato en el que se cuenta un acontecimiento, teniendo así, finalidad informativa y con un tratamiento verosímil. 7 Pasamos a plantearnos dónde se podrían enmarcar las relaciones de sucesos: si bien son documentos históricos o si se encuentran dentro del periodismo, e incluso, si podrían ser un género literario. Resulta complicado dar respuesta a estas preguntas porque las relaciones son el fruto de una mezcla entre literatura, historia y periodismo. Para dicha cuestión, hay disparidad de opiniones. Hay autores que consideran que las relaciones no podrían enmarcarse dentro de la literatura, porque no tienen ninguna pretensión estética ni artificio literario, aunque no es del todo cierto porque sí que tenemos pliegos poéticos en los que vemos textos mucho más cuidados. Por otra parte, hay autores que las enmarcarían dentro de un subgénero histórico, ya que es cierto que muchas de estas relaciones de sucesos tenían como finalidad informar sobre un acontecimiento histórico concreto. Teniendo en cuenta todas estas interpretaciones, lo más correcto, sin dejar ningún punto de vista fuera, y atendiendo a la complejidad de la realidad, sería decir que las relaciones de sucesos pueden ser un género híbrido. Esto explicaría que este tipo de relatos nos dé abundante información sobre el contexto histórico y sociocultural, ya que nos permiten acercarnos tanto al momento histórico del que se habla, como a la cultura y a la sociedad de la época a la que pertenecen. 2.1.2. Autores. En cuanto a la autoría de las relaciones, en la mayoría de los casos, la desconocemos. Son relatos anónimos y, según Pena Sueiro, “si analizamos los dato extraídos de los pocos catálogos o los repertorios de Relaciones que existen, podemos comprobar que la mayor parte son anónimas. Entre las que no lo son, algunas breves, pero frecuentemente las extensas” (Pena Sueiro, 2000, p.19). A raíz de esta afirmación, surge el siguiente planteamiento: ¿cuál sería el motivo de que existan tantas relaciones de sucesos anónimas? Presentamos algunas posibles respuestas, sin ser ninguna de ellas absoluta y la razón real del anonimato, pudiendo deberse a un compendio de todas. En primer lugar, podría ser que el autor solo se interesase en ser remunerado económicamente y dejara el interés literario relegado a un segundo plano. Por otra parte, si alguno de estos autores fuera de renombre y se considerara lo suficientemente importante en su época, sintiera vergüenza al escribir dentro de un género tan popular. Otra explicación podría ser la censura, ya que al escribir sobre ciertos acontecimientos o personas 8 podían tener implicaciones legales indeseadas. Por último, puede existir la posibilidad de que el autor y el impresor del texto fuesen la misma persona, es decir, que la escribía y posteriormente la imprimía para comercializarla. De cualquier forma, el autor, sin necesidad de darse a conocer, hace hincapié en que es conocedor y ha presenciado el acontecimiento que narra. Esta afirmación de haberlo presenciado podría ser real o ficticia, pero de cualquier manera le aporta credibilidad al texto, por lo que es importante y común en todos ellos. Esto es algo que se suele señalar en el título de prácticamente todas las relaciones, para informar de la certeza de su contenido, como ocurre en la que hemos estudiado: Relación muy verdadera de la llegada de la reina nuestra señora Doña Mararita de Austria, en España al Reino de Valencia, y de la embajada, y presente, que de parte de su Magestad, le llevó el Marqués de Denia, y los personajes que le fueron acompañando, y los saraos y libreas, que es este tiempo ha habido en la ciudad de Valencia. 3 2.1.3. Lectores. Otro punto importante que no deberíamos pasar por alto es el público y para este asunto también nos basaremos en Nieves Pena Sueiro, ya que ella dice: “Las Relaciones están destinadas a un público diverso: nobles y vulgo se interesaban en estos documentos para estar enterados del momento, con la ventaja de que no se precisaba saber leer pues era frecuente la lectura en alta voz, y además, a veces no era necesario comprarlas porque circulaban de mano en mano, sobre todo las manuscritas” (Pena Sueiro, 2000, p.22). Cualquier manifestación literaria tiene su razón de ser y para poder conocerla y acercarnos a ella, deberemos informarnos sobre el público que la consume. El tipo de literatura a la que pertenecen las relaciones, la literatura de cordel, era consumida por gente humilde, carente de recursos para poder comprar libros, y que generalmente no sabía leer. Así, las características que establece Pena Sueiro hacen que entendamos que las relaciones estaban al alcance de todo el público que quisiera consumirlas, sin ser necesario tener medios económicos ni saber leer. El hecho de que se leyeran en público y que se fueran divulgando, pasando de mano en mano, facilitaba su acercamiento a cualquier persona. Estos aspectos también beneficiaban a su difusión, pues era mucho más rápida y fácil. 3 Todas las citas de la Relación están extraídas de la edición que acompaña a este trabajo. 9 2.1.4. Origen del género de las relaciones. Para finalizar nuestro acercamiento a qué son las relaciones, nos iremos al origen de las mismas, partiendo de la base de la necesidad comunicativa y de transmitir información que afecta a un grupo de personas o sociedad desde tiempo inmemorable. El comienzo de las relaciones de sucesos se remonta al final de la Edad Media, ya que existían de forma manuscrita y empezaron a divulgarse de forma impresa a raíz del surgimiento de la imprenta en 1472. Este hecho propició el aumento de copias y de impresiones de estos textos, ya que contaban con la posibilidad de multiplicar los textos en poco tiempo. Aunque es cierto que los primeros testimonios de las relaciones se dan al final de la Edad Media, no es hasta el siglo XVII cuando se da su máximo esplendor. Estas manifestaciones literarias, que están ahora a punto de alcanzar su apogeo, irán evolucionando poco a poco, convirtiéndose en noticieros cada vez más sofisticados hasta fines del XVIII y principios del XIX cuando nace propiamente lo que hoy conocemos como periodismo. Este límite temporal en el siglo XIX lo reconoce también Espejo Cala, explicando que es la época hasta la que tenemos documentación (Cfr. Espejo Cala, 2015). A lo largo del Siglo XVII se publican numerosas relaciones de sucesos y en diversos lugares, más aun en grande ciudades, que eran donde surgía un mayor número de noticias. En esta época encontramos relaciones seriadas sobre uno o varios temas que se van a ir editando ocasionalmente, dando lugar más tarde a la prensa periódica, por esta razón algunos estudiosos establecen que las relaciones de sucesos fueron el inicio del periodismo. Carmen Espejo Cala, en su artículo “Relaciones de sucesos de la Edad Modera. La emergencia del género periodístico”, explica e insiste en que estos textos tienen condición periodística, pero no es una condición decididamente reconocida entre los estudiosos y, por lo tanto, esto nos lleva a que los que realmente deberían estudiar este aspecto, porque les compete por su ámbito de estudio, no lo hagan. Explícitamente señala a los investigadores de la comunicación social y el periodismo como los mejores cualificados para poder hacerlo. (Cfr. Espejo Cala, 2001, p. 151). 16 Felipe III, hijo de Felipe II. De esta manera, Margarita de Austria se convertía en cuñada de Felipe II. En definitiva, Felipe II y Margarita de Austria no sólo eran cuñados, sino que también estaban emparentados por dos líneas: la línea de Carlos V (Felipe II era hijo y Margarita nieta) y la línea de Juan III de Portugal (Felipe II era tío por matrimonio y Margarita nieta). Esta compleja red familiar unía a las dos ramas de la Casa de Austria, que gobernaban tanto en España como en el Sacro Imperio Romano Germánico. El escenario elegido para llevar a cabo las históricas dobles bodas fue la ciudad de Valencia, una elección que en su momento generó controversia y rechazo entre muchos. Sin embargo, esta decisión fue impulsada por el propio y explícito deseo del joven rey Felipe III, quien, apenas contando con 20 años de edad, había ascendido recientemente al trono de su padre. A pesar de las posibles objeciones y el descontento que podría generar en otros, el monarca dejó claro que era su voluntad que los enlaces se celebraran en Valencia, como lo expresó en una carta enviada a los Jurados de Valencia el 30 de diciembre de 1598. Esta determinación no favoreció en absoluto a Barcelona, que inicialmente había sido seleccionada como la sede de las ceremonias reales. Las autoridades barcelonesas expresaron su descontento por los gastos ya realizados en los preparativos. Madrid también había sido considerada como posible lugar para las bodas, pero fue descartada con anterioridad. La elección de Valencia como escenario de las bodas fue influenciada por figuras destacadas de la época que formaban parte del círculo cercano al rey. Entre ellos, se destacó la figura de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, Marqués de Denia y futuro Duque de Lerma, quien jugó un papel fundamental en el cambio de decisión para abandonar la idea de celebrar los enlaces en Barcelona. Quizá el Marqués de Denia sea el personaje más importante en términos de lo narrado en la Relación, pues, como se ha explicado anteriormente, es el responsable de que los festejos se celebraran en Valencia en lugar de en Barcelona. Es un personaje que proviene, desde la Edad Media, de una familia aristocrática de influencia en la sociedad y en la corte y fue, desde muy pequeño, educado para esta vida cortesana. Es especialmente conocido por ser el valido o privado de Felipe III desde su nombramiento como rey en 1598, quien le concedería el título de ducado a Lerma (hasta ahora había sido condado) en 1599. 17 Fue la gran influencia del marqués de Denia sobre la figura del monarca lo que hizo que este cambiara su idea de celebrar la boda en Barcelona (donde ya se había comprometido a realizar su enlace) y se trasladasen los festejos a Valencia. Tanto fue así que en días previos al enlace, sus majestades se alojaron en Denia, en una de las casas del marqués. El texto apunta que al festejo acude también su segundo hijo varón, Diego Gómez de Sandoval de la Cerda, que tuvo una relativa importancia en términos de literatura y mecenazgo, pues fue amigo y protector de autores de renombre del Siglo de Oro español, como Cervantes, Lope de Vega o Antonio Hurtado de Mendoza, entre otros de menor fama, pero no menos importantes. Detrás de esta elección, las razones reales incluían consideraciones económicas y logísticas. Además, el Marqués de Denia tenía un interés personal en que las bodas se realizaran en Valencia, ya que esto acercaba al rey a los territorios patrimoniales que poseía en la región. De hecho, Felipe III y Margarita de Austria se hospedaron en Denia poco antes de la boda y también después de la misma. Todos estos acontecimientos contribuyeron a que Valencia se convirtiera en la sede de la corte española durante meses, marcando un período significativo en la historia de la ciudad. El 21 de marzo de 1599 marcó un hito en la historia cuando Felipe III, con un encargo personal y especial, envió al Arzobispo de Sevilla, al Conde de Lemos y al Conde de Alba de Liste a Vinaroz para acompañar y preparar el recibimiento de Margarita de Austria, su futura reina. Este avistamiento está documentado tanto en fuentes escritas como en la Relación: “Pasó la Reina nuestra señora por delante de Rosas 4 , la vuelta de Vinaroz, a los veinte y uno de marzo de este presente año de mil quinientos noventa y nueve". De los tres personajes señaladas anteriormente, los más cercanos al rey Felipe III fueron tanto el Arzobispo como el Conde de Lemos, o al menos de los que se conoce más detalles de su cercanía con el rey. El Arzobispo de Sevilla, Fernando Niño de Guevara, fue un destacado político y eclesiástico español que vivió en el siglo XVI y principios del XVII. Su relación con Felipe III fue bastante cercana y de gran influencia. Niño de Guevara sirvió como consejero de 4 Rosas, municipio español perteneciente a la provincia de Gerona, Cataluña. 18 estado y de guerra bajo el reinado de Felipe III. También desempeñó un papel importante en la Iglesia como arzobispo de Sevilla y más tarde como arzobispo de Valencia. Además, fue presidente del Consejo de Castilla, uno de los organismos gubernamentales más importantes de España en ese momento. Durante su tiempo como presidente del Consejo de Castilla, Fernando Niño de Guevara tuvo una influencia significativa en la administración del reino y en las políticas del gobierno. Trabajó estrechamente con el rey Felipe III para tomar decisiones importantes sobre asuntos políticos, económicos y religiosos en España. Por lo tanto, la relación entre el Arzobispo y el rey Felipe III fue la de un asesor y consejero de confianza, desempeñando roles importantes en el gobierno secular y en la Iglesia. Pedro Fernández de Castro fue IV marqués de Sarria, VI conde de Lemos, V conde de Andrade, VI conde de Villalba y Grande de España por el nombramiento que le da Felipe III. Destacamos aquí, además de sus evidentes relaciones con la corte y la nobleza de la época, su labor y reconocimiento como mecenas de diversos escritores y artistas. Tanto fue así que Cervantes le dedica la mayoría de sus obras, incluida la primera parte del Quijote en 1605. Participó y promovió varias academias literarias y artísticas, y llegó a tener una gran colección de obras pictóricas. Es llamado por varios de sus títulos en la Relación, pero también por su nombre, lo que nos indique de su fama e importancia en la España del momento. Acude a las celebraciones acompañado de su esposa, la condesa consorte de Lemos, de quien pocos detalles se dan. Volviendo al desembarco, aunque se esperaba que la flota de Margarita llegara a Barcelona el 24 de marzo de 1599, no atracó en el puerto. Por lo tanto, el duque de Feria se embarcó para acompañar a la futura reina. Sin embargo, no fue hasta el 28 de marzo que Margarita desembarcó en Vinaroz. La población de Vinaroz esperaba ansiosamente este momento, presenciando cómo la reina descendía por una pasarela de madera acompañada del Arzobispo de Sevilla y del Conde de Alba de Liste, para luego dirigirse hacia una carroza junto a su madre, seguida por el Archiduque y el mayordomo mayor. Lope de Vega, en su obra El peregrino en su patria, describe este momento con gran detalle poético, destacando la belleza y la majestuosidad del desembarco de Margarita 5 : Desde esta clara mañana Que temí de Anteón la pena, 5 Extraído de El peregrino en su patria, Lope de Vega, 1605, p. 143. Edición de Julián González-Barrera. Cátedra. 19 Si pudieras con arena Lo que con agua Diana, Nunca, Fílida humana, Viste más estas riberas Ni porque romper oyeras Fuego el aire, y el romper mar grita, De la diosa Margarita Saliste a ver las galeras. Las demás ninfas hermosas, Abrazadas a las quillas, Sacaron a estas orillas Por las ondas vagarosas Las popas tan gloriosas. Como de sus luces bellas, El cielo y la frente en ellas Vinieron a ser Atlantes De más hermosos diamantes Y de más claras estrellas. A pesar de que Margarita desembarcó sin problemas de salud, varios miembros de su comitiva no. Por lo tanto, se decidió que la futura reina se hospedara en Murviedro durante dos días antes de dirigirse a Valencia, para permitir que sus acompañantes se recuperasen. Aunque Margarita accedió a pasar dos días en dicha ciudad, el Archiduque Alberto no lo hace, por lo tanto, pide la ratificación de su matrimonio y marchar a Madrid a visitar a su madre, aunque, antes de esto, pasó por Valencia para saludar al rey y a la infanta. Todo se dispone tal y como pidió el Archiduque, de manera que visita a la infanta, pero la reacción de ella no era como se esperaba su propio hermano, Felipe III. Isabel Clara Eugenia se mantuvo cohibida e incluso rechazó que el Archiduque Alberto, su ya esposo, le besase la mano. Mientras que Margarita seguía en Murviedro, recibió varias visitas, la primera sería la del rey Felipe III, acompañado del Marqués de Denia y algunos de los caballeros más cercanos a su círculo. En la siguiente visita, Margarita recibe al que será valido de Felipe III. El marqués de Denia y algunos otros caballeros y señoras se reunieron para ir a visitar a doña Margarita. Parece que es la primera vez en el texto que se deja lugar para algunas señoras, concretamente la mujer del conde de Miranda y la del marqués de Sarria, pero nunca se refieren a ellas por sus nombres, sino por la condición de ser “esposa de”. Antes de llegar a San Mateo y poder visitar a doña Margarita, el marqués de Denia visitó al rey, que le dio unas cartas y además, un obsequio para ella, un collar de diamantes con su rostro: 20 El marqués, acompañado de los grandes subió a Su Majestad, […] y prosiguieron su camino […] a visitar a la Reina nuestra señora, la cual halló en San Mateo […] y dándole las cartas de Su Majestad y una riquísima cadena de diamantes con el retrato de Su Majestad. (Relación) Después de la estancia de Margarita en San Mateo, se marcha hacia un convento de dominicos, Puche, a solo dos leguas de Valencia. Poco a poco se iba acercando a su destino. En ese lugar es donde se produce su encuentro con la infanta Isabel, pero, aunque solo se reunió con ella, la Infanta llegó acompañada del rey, que observó a Margarita a través de una ventana que caía a la iglesia. Después de esto, tanto la Infanta como el rey regresaron a Valencia donde se efectuarían los matrimonios de ambos. Finalmente, la futura reina se hospeda en el convento de San Miguel de los Reyes, puesto que ya se acercaba la víspera de su entrada a la ciudad. Justo allí se les unió el Archiduque Alberto. Felipe III quiso que la entrada de su futura esposa fuera tan espectacular que destacara incluso más que la suya. El luto por la muerte de su padre, Felipe II, había desaparecido, por lo que el acompañamiento fue preeminente y la alegría había aumentado considerablemente. Con motivo del exitoso desembarco de la futura reina, Felipe III emite ciertas órdenes y da inicio en Valencia a las celebraciones detalladas en la Relación. La corte de Madrid estaba en duelo por la muerte de Felipe II, pero la tristeza cedió ante la proximidad de la Pascua de Resurrección, especialmente marcada ese año por los casamientos reales. La primera medida de Felipe III fue eliminar el luto por la muerte de su padre, excepto en el caso de la Infanta, quien a veces usaba una toca de color leonado 6 . La Relación menciona esta medida: El rey nuestro señor se quitó el luto y se puso un vestido negro guarnecido y botones de oro; y la señora Infanta toca leonada y vestido de seda y plumas negras en el tocado; y por consiguiente, las damas, señores y caballeros (Relación). Esta medida desencadenó un cambio en la moda de la época, destacando el lujo en las prendas, que antes se veía refrenado durante el reinado de Felipe II. Esto se pone de manifiesto en el propio texto, en el que se detallan las vestimentas y ropajes de las personas que participaron en la bienvenida a España organizada para Margarita. 6 María Jesús Pérez Martín apunta en su obra Margarita de Austria. Reina de España (1961, p.76), que la infanta solo aliviaba su riguroso luto con una toca de color leonado. Este hecho provocó que a ese color leonado se le llamase color Isabela. 21 Valencia organizó numerosas celebraciones por la llegada de su futura reina, las cuales se describen e iremos explicando a través de la Relación. Conjuntamente, el autor irá describiendo todo lo que acontecía y además, las ropas de sus asistentes, por lo que se hablará de ello de manera conjunta: Ayer, domingo, hubo una carrera delante del palacio, y a las ocho de la noche hubo una máscara en la antecámara de Su Majestad. Y habiéndole sentado Su Alteza de la señora Infanta salieron los violones con ropas de velo plata, sombreros con plumas y máscaras (Relación). En este primer fragmento seleccionado se habla de dos de los primeros eventos celebrados, concretamente el de una carrera delante del palacio y el de una máscara. Se detalla la ropa que llevaban los músicos que tocaban el violín, tanto que incluso permite imaginarlo a medida que lo vamos leyendo. Como se mencionó anteriormente, el luto está eliminado por completo y lo llamativo es lo contrario a lo que se estaba habituado, las plumas, el color plata del velo y las máscaras. Después de que la fiesta empezase con los violines, entran en escena personajes importantes del momento, se mencionan sus nombres y se hace hincapié en sus ropas de nuevo: Y luego que comenzaron a tocar, salieron diez meninos […].Vestidos, calzas y jubones blancos; y vaqueros de raso blanco de labores, verde y encarnado. Bordados de fluecos encarnados y oro, con una trenzuela de oro fino por medio, con tocados altos de turbantes, con plumas de colores verdes, blancas y encarnadas. Mantos de velo de plata y encamado (Relación). De nuevo se produce una descripción detallada de la ropa y, al leerlo, se podría decir que más que señalar los nombres de esas personas, lo que se quiere es señalar y hacer gala de la ropa que lucían. Que se den los nombres de estos diez señores es importante para saber quiénes se encontraban allí porque pertenecían al círculo de la corte, pero no se entra en detalles sobre sus personas, es algo que toma un segundo plano, dejando en el primero la descripción de los mismos. Después de este mismo fragmento, se hace alusión al tipo de baile que se estilaba en la época, concretamente se mencionan varios: Entraron danzando el paso de la gallarda […]. Llegados al estrado de Su Alteza […] salieron por la puerta. […] Entraron danzando una nueva con muy buenas vueltas y mudanzas […]. Su Majestad danzó con la señora Infanta cuatro mundanzas, alta y baja, pavana y gallarda. (Relación). Lo verdaderamente reseñable de las relaciones es que, gracias a que el autor cuenta los hechos con todo lujo de detalles, podemos hacernos una idea de cosas que no nos 22 plantearíamos si no las leyésemos, como es el caso de lo que se comenta ahora mismo, la vestimenta, la música y los bailes. Esto nos permite acercarnos de una manera muy exacta a lo que serían las fiestas de la corte en el siglo XVI. Al hablar del baile se menciona incluso al “maestro de danzar”, Luis Hernández, y a Andrés de Alcocer7, el bufón del rey desde el uno de febrero de 15998. Pocos datos hay sobre la figura de Andrés de Alcocer, si bien se sabe que desde el 1 de febrero de 1599 es bufón y pelotero de la Casa Real, por lo que no es de extrañar que ya estuviese en estas celebraciones. Sabemos también que heredó un título: el de señor de Tubilla del Lago (un pueblo burgalés). Del otro personaje relacionado con el entretenimiento cortesano que aparece en el texto sabemos incluso menos que de Alcocer: Luis Hernández, a quien se refiere como “maestro de danzar” y suponemos su papel de entretenedor de la corte de Felipe III. En estos bailes que se acaban de mencionar, los invitados: Visten, calzas y jubones de oro y plata encarnado; flecos de oro por los cantos, aforrados en velo de plata; veinticuatro botones de oro, esmaltados de los mismos colores en cada vaquero; mantos de primavera escarchados, que llegaban casi a cubrir los vaqueros, tomados con lazadas de oro y plata en el hombro izquierdo, y debajo del brazo derecho. Tocados altos a lo indio con tres coronas de plata delgada acompañadas de lazas de oro y plata entre una y otra y a lo alto cubierto de garzotas blancas. (Relación). De nuevo se ve la descripción tan rigurosa y detallada que se hace de la vestimenta. A lo largo del texto se dan muchos otros ejemplos que no vamos a usar en el trabajo, a excepción de cuando se describa a la futura reina, Margarita de Austria. Este nivel de detalle en la vestimenta y los eventos nos brinda una visión precisa de las festividades de la corte en el siglo XVI. Estas descripciones nos ayudan a comprender mejor el ambiente y la elegancia de la época. Las dobles bodas reales celebradas en 1599 generaron notable interés y esto se vio reflejado en una gran cantidad de relaciones. Ocurrió así porque tuvieron transcendencia a 7 Para los datos de este personaje nos servimos de un reciente artículo que presenta por primera vez una relación de Diego Hurtado de Mendoza de una representación teatral de una tragedia de Lope de Vega para los reyes en Lerma. Fuente: Héctor Ruiz Soto, « Lope de Vega en Lerma: vestuario, luces, un bufón y un desenlace tragicómico para El premio de la hermosura (1614) », e-Spania [En ligne], 41 | février 2022, mis en ligne le 23 février 2022, consulté le 04 mai 2023. URL : http://journals.openedition.org/e-spania/42944 ; DOI : https://doi.org/10.4000/e-spania.42944 8 En la Relación solo se menciona, pero la información está extraída de Lope de Vega en Lerma: vestuario, luces, un bufón y un desenlace tragicómico para El premio de la hermosura (1614). 23 nivel hispánico y europeo. Esther Borrego localizó 82 documentos que exclusivamente hacían referencia al enlace entre Felipe III y Margarita de Austria (Borrego, 2003). Además de estas, hay una gran cantidad de relaciones en las que se habla de los viajes que realiza Margarita de Austria hasta llegar a Valencia, es el caso de la que nos ocupa en este trabajo. En la Relación estudiada solo se hace mención a estas bodas una vez y al final del texto, ya que no es el tema que la ocupa principalmente, sino los festejos que se hacen en Valencia a la llegada de Margarita de Austria antes de que se produzca el enlace. El único fragmento que hace alusión a las bodas es el siguiente: Y el señor archiduque Alberto llegó […] a ver a su madre la Emperatriz […] y partirá mañana, 13 de abril, para ser en Valencia el sábado que viene, 17 del dicho mes, porque el domingo que viene de casimodo serán las bodas. (Relación). Dicho fragmento viene dado por la explicación de que el Archiduque Alberto visita en Madrid a su madre, María Ana de Baviera, para tomar su bendición y poder marchar a Valencia para las bodas. Muy descriptiva es una de las coplas que Lope de Vega había escrito con motivo de los enlaces: 9 “Para uno son los dos. Vivan y guárdeles Dios” En la más alta montaña celebra bodas Amor y así a la luna mayor el sol más bello acompaña pues consiste el bien de España en que se junten los dos. Vivan y guárdeles Dios. Si bien, como hemos visto anteriormente, la principal intención de la Relación que aquí estudiamos es describir los festejos en honor de los esponsales de los que hemos hablado anteriormente, destaca también la gran cantidad de nombres que en ella se da. Todos ellos son personas de un elevado nivel social y por esto el anónimo autor de la relación se asegura de que aparezcan involucrados en las celebraciones con los reyes. Tanto es así que a veces se repite el nombre (o, en su lugar, el título) de estos personajes en varias ocasiones. Por otra 9 Extraído de Pérez Martín (1961, p. 82). Dios la bendición les de con que Abraham rico estuvo más hijos que Jacob tuvo y más años que Noé; del un polo al otro esté todo sujeto a los dos. Vivan y guárdeles Dios” 24 parte, puede verse como el autor es consciente de que no tiene que nombrar a las personas que no tienen una cierta relevancia social, como bien demuestra en el texto: “y asimismo danzaron otros muchos caballeros con otras damas que aquí no van sus nombres.”, o en “y el conde de Gelves, su hermano; y otros señores y caballeros”. Por tanto, llegados a este punto del trabajo y después de haber explicado los recibimientos hacia Margarita hasta su boda, dedicaremos también unos apuntes biográficos10 de los personajes mencionados en la Relación a fin de entender su importancia en el momento, además de ver las relaciones existentes entre estos personajes históricos y la familia real, lo que nos ayudará a entender por qué aparecen reflejados en la narración. A pesar de que la mayoría de nombres son conocidos, hay otra minoría que no hemos podido localizar, aunque entendemos que pertenecen a la nobleza porque todos estos individuos desempeñaron roles significativos en la corte y en la política de la época, lo que justifica su presencia en los festejos y celebraciones reales. Cada uno de ellos aportó algo único a la vida cortesana y a la estabilidad política de la monarquía española. Algunos de estos nombres, debido a su gran relevancia en el texto, ya han sido contextualizados para poder explicar su papel en varios momentos claves que son descritos por la Relación, pero hay otros muchos que aunque solo se mencionan, están presentes porque pertenecían de alguna u otra manera a un alto círculo social. Por ello, para terminar este punto, les prestaremos especial atención a algunos de ellos, entre los cuales encontraremos Condes, Duques, Marqueses y también menciones a algunas de las esposas de éstos. De entre los condes, se mencionan especialmente al Conde de Miranda y al Conde de Benavente. El primero de ellos es señalado porque el texto hace referencia a su esposa, pero él no deja de ser un personaje influyente. De ella se desconoce información alguna pero Juan Zúñiga, hereda el título de Conde de Miranda de su padre, Francisco de Zúñiga. Fue también duque de Peñaranda del Duero. Felipe III le nombra virrey del principado de Cataluña y, posteriormente y por sus buenos servicios a la corte en el ámbito político y militar, le asigna la promoción a virrey de Nápoles hasta 1595. Fue esta simpatía la que hizo que no pudiese dejar de asistir a los saraos de la boda real. Es, además, marqués consorte de La Bañeza, por su matrimonio con su sobrina, María de Zúñiga Avellaneda y Bazán, también presente en los 10 Extraídos, en su mayoría, del Diccionario Biográfico Español que cuenta con los datos de la Real Academia de la Historia. En caso de que los datos se hayan extraído de otra fuente, se indicará como corresponda 25 festejos reales. Juan Alfonso Pimentel Enríquez, por su parte, Conde de Benavente, es mencionado como conde de Benavente y virrey de Valencia (sucediendo al Marqués de Denia en 1598, casi a la muerte de Felipe II, pues este apuntaba a ser el favorito para privado del futuro rey), fue también virrey de Nápoles y presidente del Consejo de Italia. Ostenta este cargo durante las dobles bodas reales y por tanto, estuvo muy presente en los festejos, además con la función institucional de máximo representante de la autoridad valenciana. Estuvo a cargo de la organización de banquetes y los principales actos de dichas celebraciones. Respecto a los Duques, además de los señalados anteriormente, se señala al Duque de Feria, quien fue embajador de Felipe III y de su padre. También ostentó los cargos de virrey de Cataluña y de Sicilia. Es el II duque de Feria y, además, recibe el título de marqués de Villalba, que Felipe II otorga a los herederos de su padre, por sus méritos y como reconocimiento póstumo. Estuvo a cargo de la estancia del rey Felipe III en Barcelona en 1599, después de su boda. Por otro lado, se mencionan varios marquesados, como el Marqués de Velada, el de los Vélez y el de La Laguna. El Marqués de Velada, Gómez Dávila y Toledo acude a los festejos con su hijo, Don Antonio Sancho Dávila Toledo y Colonna. Fue representante de Felipe II en varias ocasiones y también gozó de una buena relación con su hijo, aunque fue menos activo en la vida política diplomática durante el reinado de este último. Luis Fajardo de Requensens y Zúñiga, Marqués de los Vélez, fue un noble cortesano y una figura muy cercana a Felipe III, pues fue este quien acompañó al rey a Valencia a esperar la llegada de la que muy pronto se convertiría en su esposa. Años después de esto, Felipe III lo nombra virrey de Valencia. Por último, Sancho de la Cerda, Marqués de La Laguna, fue diplomático, consejero del Estado y mayordomo mayor de la reina. Era hermano de la esposa del duque de Lerma y, por tanto, una persona muy cercana a la corte y a Felipe III. Pasó varios años de su vida en una misión diplomática en Flandes. Además de los anteriores personajes, se alude a otros como Carlos Doria, su hijo, Andrea Doria, Pedro de Medici, Fernando de Toledo y Dávila, Enrique de Guzmán, Juan de Sandoval y Pedro de Toledo. 32 Nuestra Señora en España en dos meses primeros siguientes después de la data, pena de diez mil maravedíes para la Cámara de Su Majestad y la impresión, moldes y aparejos perdida. Fecho a veinte de abril de 1599 años. El Doctor Franco de Ribadeneyra. 5. Conclusiones. En el primer apartado del presente trabajo hemos tenido ocasión de ver, entre otras cuestiones, cómo a lo largo del siglo XVII se publican numerosas relaciones de sucesos. Sin embargo, hasta 1737 no se realiza un primer intento de definición del término “relación”. A su vez, a pesar de que han transcurrido varios siglos hasta la actualidad, es sorprendente verificar la escasez de estudios sobre este tipo de texto. Por otra parte, tras el análisis de la bibliografía fundamental, se ha abordado el estudio de las relaciones de sucesos entendiendo que se corresponden con un tipo de relato, no ajeno a la literatura, en el que se narran una serie de acontecimientos con una finalidad informativa y tratando la realidad del momento en el que se encuadre, de la forma más verosímil posible, y pasando a un segundo nivel el aspecto lúdico o de entretenimiento. Esta cuestión conduce, a su vez, al planteamiento de dónde enmarcar las relaciones, es decir, si son documentos históricos o periodísticos. Teniendo en cuenta el intercambio de opiniones entre la crítica, y tras la finalización de este trabajo, reafirmamos la teoría inicial de que las relaciones de sucesos no son otra cosa que un subgénero híbrido. Precisamente, este hibridismo es el que permite que cada texto nos acerque al momento histórico en el que se inscribe, dando a conocer aspectos socioculturales, mostrando así, tal y como se hace en la relación que nos ocupa, todo tipo de detalles sobre los personajes que aparecen, las fiestas de la alta sociedad y los estragos que causa en una ciudad un enlace matrimonial tan importante como fue el de Felipe III y Margarita de Austria. Así, la relación que hemos estudiado y editado en este trabajo nos acerca concretamente a todas las festividades que ocurren en el reino de Valencia a la llegada de Margarita de Austria en 1499, dejando entrever las relaciones entre los personajes históricos más importantes del momento. 33 Como se ha explicado en el apartado tres, de la mencionada relación se conservan dos ejemplares, pero en el que nos hemos basado para su estudio es el que se encuentra en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en Madrid, puesto que el otro ejemplar conocido se encuentra mútilo. Del estudio del texto de la relación destacamos su estilo, su claridad y fácil comprensión. Estas características, sin duda, permiten el acceso a su contenido por parte de un amplio número de lectores posibles, tanto de la época en la que se publica como en la actualidad. A su vez, de los detalles de su impresión, en esta última parte del trabajo, queremos señalar la importancia de Sevilla como núcleo literario en numerosos momentos de la literatura española, aspecto de alguna manera visible en la portada de la relación en la que se especifica claramente su lugar de impresión y se dan detalles del lugar exacto donde se encontraba el taller. De los festejos y recibimientos hasta la boda de Felipe III y Margarita, señalamos la elección del reino de Valencia, por mucho descontento que sembrase en las altas esferas sociales de la época. Esto muestra perfectamente el interés político que estaba detrás de cualquier decisión que ataña a la realeza, incluso un enlace matrimonial. El anterior rey, Felipe II y Margarita de Austria, se unían por redes familiares, como se ha señalado anteriormente, de esta manera y a través del enlace de su hijo con Margarita. Así, se reforzaba la relación que existía entre las dos ramas de la Casa Austria, gobernadores tanto en España como en el Sacro Imperio Romano Germánico. Por último, y para concluir, volveremos a hacer mención a la expresión latina Bella gerant alii, tu, Félix Austria, nube, que recoge a la perfección que la política matrimonial no es otra cosa que un arma afilada en cualquier reino. En definitiva, las relaciones de sucesos son textos con un rico valor literario y que, aunque todavía no son una tipología de textos muy estudiada, fueron muy famosos en su época y gracias a ellos nos acercamos a momentos históricos de toda índole. 34 6. Bibliografía. Borrego, Esther (2003). “Matrimonios de la casa de Austria y la fiesta cortesana”. En B. J. García García y M. L. Lobato López, coords. La fiesta cortesana en la época de los Austrias. Valladolid: Junta de Castilla y León, pp. 79-115. Diccionario Biográfico Español. Recuperado de https://dbe.rah.es/. 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