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LURAGHI, N. y ALCOCK, S. (eds.): «Helots and their Masters in Laconia and Messenia. Histories, Ideologies, Structures». Cambridge (Mass.)-London: Center for Hellenic Studies- Harvard University Press, 2003. 314 pp. ISBN: 0-674-01223-2 [Reseña]

Fornis Vaquero, César Antonio

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RESEÑAS 449 LURAGHI, Ν. y ALCOCK, S. (eds.): Helots and their Masters in Laconia andMessenia. Histories, Ideologies, Structures. Cambridge (Mass.)-London: Center for Hellenic Studies-Harvard University Press, 2003, 314 pp. ISBN: 0-674-01223-2. Decía Paul Cartledge, reconocido especialista en la historia de Esparta, que cada año aparecían al menos dos libros sobre la polis lacedemonia. El ritmo no ha dejado de incrementarse y, sin ir más lejos, sólo en los dos últimos han visto la luz, a nuestro conocimiento, síntesis en distintos idiomas por Welwei, Lévy, Baltrusch, Kulesza, Petchanova y por mí mismo. ¡Tan poderosa es la atracción que ejerce la legendaria ciudad griega! Si descendemos a aspectos o temas concretos relacionados con la «Acrópolis del Peloponeso», la nómina se hace interminable. Pues bien, la obra que aquí nos ocupa, nacida de un taller de trabajo organizado por los editores en la Universidad de Harvard durante los días 16 y 17 de marzo de 2001, se refiere a uno de esos aspectos, en sí mismo con un fértil bagaje historiográfico tras de sí: el ilotismo. Después de que Cartledge abra el fuego con una personal retrospectiva sobre los tres puntos cardinales -estatus, tratamiento y revueltadel mirage ilota (espejismo porque para el británico los ilotas no dejaban de ser esclavos, por más que una parte de la historiografía moderna se empeñe en seguir al lexicógrafo Pólux en situarlos «entre la libertad y la esclavitud»), el libro adopta una estructura tripartita, con cada una de las secciones entregada a una perspectiva, a un enfoque. Las dos contribuciones incluidas en la primera parte, la «histórica», exploran los dos polos cronológicos del ilotismo, el principio y el final de ese sistema de explotación socioeconómica basado en el trabajo esclavo que fue la piedra angular sobre la que se edificó el estado lacedemonio arcaico y clásico. Como es bien sabido Epaminondas asestaría en 370 un golpe © Ediciones Universidad de Salamanca certero a dicho orden de cosas con su refundación de Mesene, que de manera fulminante alejó a Esparta de cualquier pretensión hegemónica y lo convirtió en un estado de segunda fila, pero no por ello significó la desaparición del ilotismo (atestiguado en época romana gracias a Estrabón). Precisamente Nigel Kennel (del que recordaremos su bien recibido The Gymnasium of Virtue. Education and Culture in Ancient Sparta, Londres-Chapel Hill, 1995, desmitificador de la agogé o sistema educacional espartano), recorre la suerte de los ilotas en época helenística, en la que no dejaron de ocupar los recónditos márgenes de la sociedad lacedemonia. Del otro lado Hans van Wees se remonta a los orígenes del ilotismo, a la dominación de Mesenia, que este autor despoja de toda singularidad al convertirla en una de tantas guerras de conquista del arcaísmo -ciertamente la más famosa y mejor documentadadestinadas a la esclavización de un pueblo (ahí tenemos a los penestas tesalios, a los gimnetes argivos, a los mariandinos de Heraclea Póntica, a los cilirios siracusanos, etc.). El siguiente enunciado, «Ideologías», consta de tres ensayos. El de Nino Luraghi, sin duda el más provocador, choca fuertemente con su predecesor Van Wees al cuestionar tanto la existencia de una identidad mesenia como de una esclavización masiva en beneficio de una regulación y homogeneización de distintas formas de dependencia existentes en la Esparta arcaica. También Jonathan Hall pone de relieve el poderoso proceso de recreación de la etnicidad mesenia tras su liberación en el siglo iv, momento en el que convergen el grupo de la diaspora, exiliado pero libre, que había mantenido viva su reivindicación de los ancestros dorios, y el grupo sometido, ilota, que había tendido puentes hacia la herencia aquea. Por último, Kurt Raaflaub reflexiona acerca de si el concepto de esclavitud -y el de ilotismogenera y construye a su vez el concepto de libertad, tesis de Orlando Stud, hist., Ha antig. 23, 2005, pp. 441-488 450 RESEÑAS Patterson (un sociólogo invitado para la ocasión, autor de Freedom in the Making of Western Culture, New York, 1991) que no termina de persuadirle. El tercer apartado se reserva a las «estructuras». Stephen Hodkinson continúa con su método comparativo, que tan buenos resultados ha cosechado a la hora de alcanzar una mejor comprensión -alejada de los estereotipos antiguosde la clase dirigente espartiata {Property and Wealth in Classical Sparta, London, 2000), aplicado ahora a la relación entre espartiata e ilota en la esfera de la economía agraria. Junto a él, los trabajos de Thomas Figueira y Walter Scheidel afrontan un mismo problema, el de la demografía ilota, y coinciden en la conclusión de que el cálculo de ilotas se ha sobrestimado, no obstante lo cual seguían siendo numéricamente muy superiores a sus dueños. Declaran los editores que su principal objetivo es «proveer materiales e ideas para una nueva valoración de la historia de los ilotas» y se felicitan por la falta de consenso entre los estudiosos reunidos, reflejo de la diversidad de opiniones instalada entre quienes han dedicado su tiempo a cultivar el viñedo laconio. Como punto de partida es loable, sólo la limitación del volumen al mundo intelectual anglosajón recorta tan ambiciosa meta. Porque seguramente Ducat, Nicher, Welwei, Vattuone o Nafissi, por citar algunos nombres, habrían tenido también mucho que decir, y proponer, sobre la cuestión ilota. César Fornis TUPLIN, C. (éd.): Xenophon and his World. Papers from a conference held in Liverpool in July 1999, Historia, Einzelschriften 172. Stuttgart: Franz Steiner Verlag, 2004, 524 pp. ISBN: 3-515-08392-8. En 1993, desde las páginas introductorias de su The Failings of Empire. A Reading © Ediciones Universidad de Salamanca of Xenophon Hellenica 2311-7.5.27 (Historia, Einzelschriften 76, Stuttgart), Christopher Tuplin reclamaba una revisión de la figura y la obra de Jenofonte, historiador en su opinión injustamente denostado por la historiografía moderna de las últimas décadas, sobre todo al compararlo con su predecesor Tucídides. Hay que decir, honestamente, que Tuplin se situaba, junto a Gerald Proietti (Xenophon's Sparta. An Introduction, Mnemosyne Suppl. 98, Leiden, 1987) en el otro polo historiográfico, ya que advertía en Jenofonte una inusual perspicacia y sutilidad a la hora de destilar su crítica hacia el mundo que le rodeaba y, más concretamente, hacia una sociedad espartana pervertida por la victoria sobre Atenas en la guerra del Peloponeso. De cualquier forma, este esfuerzo reivindicativo le llevó a preparar y organizar el que habría de ser el primer encuentro académico de carácter monográfico sobre Jenofonte, que en el verano de 1999 reunió en Liverpool bajo su dirección a cincuenta y seis estudiosos de distintas nacionalidades, y más tarde a asumir la tarea de edición científica de las actas, donde se recogen un total de veinticuatro contribuciones seleccionadas distribuidas en siete secciones, amén de la consabida introducción: biografía, relación con Sócrates, percepción del mundo bárbaro, Esparta, religión y política, Anabasis γ Helénicas. El largo tiempo transcurrido hasta la aparición de estas actas es la posible causa de que algunos participantes hayan buscado otras vías de publicación para sus ponencias (casos de Beck, Bradley, Due, Seager, etc.). Entrados en el desarrollo de la obra, la segunda sección, compuesta por tres artículos, gira en torno a la atribulada vida de Jenofonte. Después de recordar las numerosas incertidumbres biográficas que pesan sobre nuestro historiador, Ernest Badián (pp. 33-53) defiende con ardor que, por encima de su conflictiva relación con su polis natal y el tópico que le hace lacedemonio de Stud, hist., Ha antig. 23, 2005, pp. 441-488